viernes, octubre 29, 2010

LAS HADAS


¿Se pueden adquirir afectos por Internet?

Esta pregunta ocupó el espacio de estado en el perfil de Gracchus Babeuf en Facebook. Una pregunta que publicada el miércoles, a unas pocas horas de la muerte de Leo, cobraba una dimensión diferente para mí.

Se habla tanto de los peligros de la red que a veces dudamos de sus efectos benéficos, de su capacidad para comunicar, para compartir, para generar empatías y provocar relaciones que sin el universo virtual hubiesen resultado imposibles, al menos improbables. No tengo otro remedio que afirmar que se pueden adquirir afectos por Internet. Leo llegó hasta mí, de manera indirecta, a través de Internet, y nuestro amor comenzó a caminar a través del messenger y la web-cam hasta que no nos quedó otro remedio que trabajar (¡cuánto fue necesario trabajar!) para poder fundirnos en un primer abrazo en Barajas que no se terminó hasta que tuvimos que desenlazar las manos en el hospital.

En estos días tan difíciles, en estas horas al borde del precipio, de nuevo he tenido que afirmar que se pueden adquirir afectos por Internet. He sentido cómo se desbordaban las palabras 2.0, cómo tantas personas que conozco del mundo real, tantas que conocí en Internet y luego se encarnaron en rostros y sonrisas, y muchas, muchísimas otras con las que todavía no he tenido la oportunidad de compartir un café o unas horas se volcaban sobre mi dolor y aportaban un poco más de hojarasca para afirmar mi suelo y sostenerme. He podido sentir cómo Facebook se llenaba de hadas que me arrancaban unas pocas sonrisas y millones de lágrimas. Y que se sumaban a un teléfono que no paró de sonar durante horas desde voces con las que pude hablar y compartir el sollozo ahogado o el llanto franco, que no dejó de emitir avisos de mensaje de texto y de palabras almacenadas en el contestador. Y que a su vez se sumaban a la carne cercana, la que se ha prodigado en abrazos, besos, sonrisas, lágrimas sinceras y cálidos apretones de mano.

Sumar los tres mundos supone hablar de muchos centenares de personas, tantos que necesitaría meses para poder ofrecer el necesario agradecimiento personalizado. Y por eso recurro al blog y a las redes sociales para decir que me habéis desbordado, que me habéis ofrecido tanto afecto que ni siquiera sé cómo devolveros una mínima parte, que habéis llenado estas horas oscuras de luces de hadas.

Hadas con rosas blancas, hadas con cerezos japoneses que crecerán en su memoria, hadas recitando poemas, cantando habaneras y arias, hadas que han compartido el dolor en sus muros, hadas que han escrito notas sobre nuestro amor y sobre nuestra lucha, hadas que me han enviado su cariño desde las ondas de la radio, hadas que acompañaron a Leo hasta los últimos momentos, hadas que han brindado por él, que han rezado con él, hadas que fueron mis alumnas hace tanto tiempo en el Altamira, hadas que lo son hoy en mis grupos de literatura y de música, hadas de Buenos Aires, de Santa Fe, de México DF, de Nueva York, de Barranquilla, de Tirana, de Varese, de Bruselas, de Toulouse, de Rivera, de Montevideo, de Porto Alegre, de todos los lugares de España, hadas que han llorado por Leo, que han compartido videos, canciones, palabras, hadas que han dedicado sus artículos a su memoria, hadas familiares y hadas lejanas, hadas militantes y comprometidas, hadas de batallón, hadas sorprendentes e inesperadas, hadas que cubrieron sus jornadas de asombro y de silencio, hadas que llenaron la Iglesia del Barrio Pesquero, hadas basura y hadas agrarias, hadas que sobrevivieron al cáncer y hadas que perdieron por el cáncer a sus seres queridos, centenares y centenares de hadas.

Y esa hada rubia y tan querida por los dos sin la que nunca hubiéramos podido encontrarnos en Barajas y caminar juntos los meses más felices de mi vida y también los más dolorosos.

Para todas esas hadas, sin distinción de sexo, de edad, de creencias, de orientación, de país, mi gratitud, mi cariño, mi deuda infinita y eterna: Gracias.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

La vida, esa perra rabiosa... Un abrazo fuerte, Regino (me entero ahora, al leerte)(soy Esteban)

Arainfinitum dijo...

Un besín *

Teresa dijo...

¡Que se ponga en esa copa la felicidad completa!, dijo la reina Maab. Y la probaste. Por poco tiempo, pero la probaste. ¿Cuántos pueden decir lo mismo? Gracias por hacerme sentir un hada.

Jose Lestudi dijo...

Gracias a ti por hacernos participes de que no nos equivocamos y de que nos sientes. Un beso.

BRUNO6 dijo...

Agarrate fuerte,Regino!!!.
No se a qué,y bueno estoy para consejos,pero agarrate fuerte.
Naturalmente que por internet se crean afectos:tu y yo nos hemos visto en contadísimas ocasiones y cuando álguien me dió señas de tu blog pues...me enganché en el mejor sentido de la palabra. De hecho leérte es uno de esos pequeños placeres casi cotidianos que van quedando a los que ya no esperamos demasiado y vemos como un premio el que una persona sepa escribir con un estilo impecable muchos de esos pensamientos que me/nos rondan.
No tuve el placer de conocer a Leo,pero para mí fué suficiente leér tu anterior post para sentirle como álgo familiar y me quedé sin palabras.Literalmente.
Fué,es y será tal vez la la mejor historia entre las mejores historias que hayas vivido y vivirás.
Un fuerte abrazo.

Martín Caballero dijo...

Hace unos días ví esta publicación gracias a que la compartiste en Facebook. Llegué hasta aquí pero no me atreví a leerla. Hoy la he leído. Y tenía razón en temer a la carga emotiva de tus palabras.

Hoy hay quienes aún se sorprenden del potencial de Internet para generar afectos. Sin embargo, yo he vivido experiencias que me han dejado bien en claro lo fuerte que son algunos lazos que se crean o algunos mensajes que se dejan.

Durante el tiempo en que he sido moderador de un sitio de internet, he sido testigo del afecto de las personas hacia dos usuarios que habían fallecido. Ves esos perfiles y la gente dejando mensajes tristes, o imágenes de flores o de ángeles, como si ese perfil fuera una verdadera tumba. Puede parecer ridículo para algunas personas. Pero para quienes están lejos es la única manera de expresar un sentimiento. Uno no puede eviatrr sentir la tristeza en los mensajes.

Hoy mismo, por tercera vez en tres años, me ha tocado vivir lo mismo; falleció una chica que no era amiga mía pero teníamos amigos en común. Y aunque no la conociera, ver todas esas palabras, esas dedicatorias, ese dolor... no deja de ser fuerte.

Te dejo una canción, no sé si servirá para expresar algo, pero es triste como la muerte y hermosa como haber amado.

"Tsubame Ni Naritai" (Quiero convertirme en golondrina)

"En el cielo azul, envuelto en una suave brisa,
vuelo libremetne.

Como una golondrina, desplegando mis alas,
me iré lejos para perseguir mis sueños.

Por encima de las montañas y el mar mi amadx está viviendo.
Mirando hacia el cielo nocturno recuerdo aquellos días.

Como una golondrina, desplegando mis alas,
por encima del límite del cielo, espero encontrarte otra vez algún dia.

Como una golondrina, desplegando mis alas,
me iré lejos para perseguir mis sueños.

Como una golondrina, vuelo en línea recta,
nunca olvido mis sentimientos.
Realmente seré fuerte"

http://www.youtube.com/watch?v=ZJeUaGEEEEg

Rosa Portilla dijo...

Comparto todo lo que describes en esta entrada de tu blog.
Tenemos la suerte de tener cientos de personas compartiendo nuestro dolor, y sin duda internet es un medio maravilloso para que todos aquellos que no están cerca de nosotros y en contacto directo nos acompañen en lo que ahora es nuestra vida. Vacía sin la persona a la que hemos amado tanto y que nos amó con locura.
Yo gracias a Facebook sigo manteniendo contacto con aquellos amigos en la distancia geográfica, pero cercanos en el corazón. que nos conocieron felices y ahora nos consuelan con lo único que pueden hacer. Poniendo "me gusta" en nuestros comentarios. Que es una manera de decir. Estoy aquí, cuenta conmigo.
Y por supuesto, hemos contactado con otra gente con la que no teníamos relación, que a veces no conocemos personalmente, pero que tiene mucho que aportar a nuestras vidas. Que, como tú, merece mucho la pena porque tiene mucho que decir. Mucho que enseñarnos. Mucho amor y compañía que ofrecer.
No puedo darte ánimos ni nada a lo que agarrarte en esos momentos. Yo no lo he encontrado. Sólo sigo viviendo. Con todas esas personas a las que tú dedicas tu blog. Con todas esas hadas que están con nosotros.
No nos queda más remedio que seguir viviendo e intentar olvidar los malos momentos, el sufrimiento y también la lucha. Porque ellos fueron alegres, optimistas, disfrutaron de la vida y la vivieron a tope. Leo y Miguel Angel fueron dos personas únicas. Todos lo somos, pero para nosotros, que tuvimos la suerte de vivir una experiencia maravillosa con ellos, siempre formarán parte de nuestra vida. Vayamos donde vayamos y estemos con quien estemos en un futuro.
Nunca van a desaparecer. Y estate seguro de que mucha gente los sigue queriendo y recordando. Eso es lo mejor que le puede ocurrir a alguien que desaparece. Porque se han ganado el amor de mucha gente. Porque fueron y siguen siendo muy especiales para muchos.
Un beso muy fuerte.

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Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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