miércoles, junio 11, 2014

MOMENTOS ESTELARES: CIEN AÑOS DE LOGORREA



Hace ya tiempo que el Malvado Rukaegos, entre pertinaces sequías de ideas, sempiternas perezas y quisicosas varias, no solo no actualiza a la velocidad que sus lectores se merecen este blog al que tanto quiere y tanto debe, sino que además y para mayor pecado no se molesta en recordar o en encontrar nuevos episodios biográficos dignos de continuar la serie Momentos Estelares.

Así que tuvo que ser una actividad de riesgo, como ya viene siendo la llamada Twitterruca, la que pusiera las cosas en su sitio, los puntos sobre las íes y el cascabel al gato. La Twitterruca, que lo sepan ustedes, es una convocatoria mensual que se realiza en Santander para encuentros y a veces encontronazos de los tuiteros locales. Allí se pica un poco de tortilla, se charla bastante, se discute un porrón y se bebe alcohol a esgaya. Lo normal, vamos. Que puede volverse terriblemente anormal desde el regreso a la ciudad de la mujer artista y plaga conocida como Logorrea Mayo.

Estaba el Malvado Rukaegos trajinando birras junto a profesionales del levantamiento de jarra como Kim Kong III de Korea, La K3 para los amigos, y Pepe Barbas cuando aparecióse como por encantamiento del diablo Logorrea, expansiva y divina como suele, junto a su peculiar amiga My Sarón-A (ah, qué tiempos los de The Knack). Reconoció a Rukaegos, con quien había compartido hacía tiempo performances absurdas en polígonos culturalmente alternativos, y muy educada se acercó a saludar. 

"Pues hola, que estaba por allí pero acabo de venir hasta aquí porque el dueño de este local que es nuevo como has visto y tiene una decoración súper moderna y súper agradable que es igual que una muy vieja y menos agradable pero del mismo decorador y de su madre, que también es la madre del dueño del local porque ambos son la misma persona, y ella está aquí siempre para controlar todo lo controlable pero está un poco ansiosa y él también y tienen tantos nervios que no sé yo si dan buenas vibras al local y si puedo yo venir aquí con regularidad para decir ohhhhmmmm y hacer yoga kundalini como el que aprendí a hacer con aquel novio que en realidad no era un novio que yo tenía en Madrid cuando vivía allí y estaba súper súper ocupada porque trabajaba muchísimo de repartidora de telepizza y de artista que más o menos viene a ser lo mismo pero en más (respira rápidamente, sin llegar a poner la coma, mientras la Kim Kong dice, sí, creo que sí) pero yo trabajaba muchísimo y él era un vago y follaba fatal y la tenía pequeña pero además era un asqueroso que me insultaba porque yo cocinaba mal y usaba aceite de girasol y él quería aceite de almendras, fíjate, aceite de almendras quería sin trabajar ni follar ni nada con lo carísimo que es y lo muchísimo que yo trabajaba (Kim dice, sí, almendras, qué caras; Logorrea sigue sin signos de puntuación evidentes) así que un día le dije mira vete a la mierda que no me interesas y no me aportas y me sales carísimos y luego me fui a Nueva York y presenté un par de performances en un museo a las que no fue nada pero fueron todos simpatiquísimos y luego fui a Málaga donde fui a un centro de arte donde hice otra performance y no fue nadie pero fueron todos unos bordes gilipollas de mierda súper maleducados a pesar de que yo fui estupenda y cuando me presentaron a una niñata asquerosa a la que explotaba el jefe miserablemente, ese jefe al que aquí odia todo el mundo y allí también menos la niñata que le adora aunque no le paga bien y se queja de él todo el rato y de mí más, pues eso que me la presentaron y me dijo que se llamaba Radegunda y dije yo jo que nombre tan divino me encanta y me resulta TO TAL MEN TE onomoplástico (lo juro, dijo ella onomoplástico y la Kim subrayó sin mover pestaña, efectivamente es totalmente onomoplasta o plástico o algo). Y claro aquí me quieren más que allí y allí solo me pagan el viaje y el hotel de lujo y la producción chapucera de la exposición y entonces no me interesa porque si no me pagan no les ajunto así que he vuelto para quedarme y vengo aquí con la mema de mi amiga My Sarón-A que es de no sé qué pueblo y está más estirada que la Montiel y tiene un surtidor rubio teñido en la cabeza en lugar de pelo y pasa horas en la peluquería y la llama el del local porque está nervioso para que venga IN ME DIA TA MEN TE para dar ambiente al local, que es nuevo y está decorado monísimo, y ya he dicho yo que si nos vamos a pasar aquí el verano que nos pague por dar ambiente (Kim dice, y conversación, no te olvides de dar conversación). Porque yo ya estoy mayor y si quieren algo que lo paguen que son todos unos ratas y yo soy una profesional del telepizza y sobre todo del arte, porque artista soy un rato y pesada dos. 

Llega Sarón-A, estiradísima y sonriente, con dos kilos de sandwich vegetal que entrega a Logorrea Mayo. "Cari, que tenías hambre y como no callas no comes, Cari". Logorrea toma los sandwiches, hunde el hocico en la montaña y se pone perdida de mahonesa, y nos dice después de lamer todo y chorreando salsa bearnesa o algo así. "¿Queréis?" y la Kim dice "No, Cari" y Pepe Barbas aprovecha para huir el muy cobarde y la cabeza del Malvado Rukaegos gira un poco a lo niña del exorcista. Pero un instante porque con boca llena y todo Logorrea vuelve a la carga.

Durante una hora, durante dos, y nos dieron las diez y las once y las doce y la una y las dos y a las tres My Sarón-A dice "Cari, yo me tengo que ir, que soy divina de pueblo" sin mover pestaña ni sonrisa y Logorrea dice que vale y a las cuatro se fueron y a las cinco estaban el Malvado Rukaegos y la perversa K3 dando golpes a una pared tratando de contener el ataque de risa y bebiendo (más) para contrarrestar el dolor de cabeza.

Dicen que la Twitterruca va a cambiar de local y desplazarse definitivamente al Lejano Oriente, donde My Sarón-A y Logorrea Mayo acampan de forma habitual y casi obligada. Y Rukaegos no sabe bien si no volver al evento, o si presentar a Logorrea a todos y cada uno de los tuiteros y meterse a traficante de Espidifen al por mayor. Tampoco estaría mal una mordaza. Aunque la imprudente e insana curiosidad de Rukaegos está por preguntar a Logorrea qué coño quiere decir ONOMOPLÁSTICO. Y luego salir corriendo.

lunes, junio 02, 2014

EL PESO DEL TIEMPO (Quo Vadis, PSOE? - 1 )



Recuerdo ahora ese grito de "No nos falles" con el que se recibió desde la calle la victoria en 2004 del PSOE en las elecciones generales, dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero. Se abrió entonces una cierta ventana a la esperanza, una ventana que permaneció abierta un tiempo, cuando con Zapatero como presidente España experimentaba una ilusionante transformación cívica y social. Recuerdo también el "Hemos entendido el mensaje" del propio Zapatero cuando llegaron los primeros reveses electorales. Relacionados, ¿qué no lo está en una sociedad como la nuestra?, con la presión de unos medios de comunicación digamos para ser elegantes que un pelín entregados a la derecha. Pero también después de errores soberanos, de renuncias clamorosas a algunos de los ejes esenciales de socialdemocracia, de chantajes externos y silencios internos, de decisiones sin duda tan dolorosas como inexplicables y lo que es peor inexploradas. 

Llegaron los fallos, sí, relacionados con la gestión de una crisis que vino demasiado grande al gobierno español, me temo que a casi todos los gobiernos en un escenario internacional de absoluta euforia ante el neoliberalismo triunfante y sus espejismos, de renuncia a la transformación y con una mediocridad intelectual con la que la política se rendía en holocausto a un universo mediocre pero que estaba experimentando algunos cambios de paradigma de los que todos éramos conscientes menos, parece, quienes más al tanto de la realidad y de las nuevas realidades tendrían que haber estado. Llegaron los fallos envueltos en sonrisas, en optimismos que se revelaron falsos, en inacción, en falta de ideas, en delación de la lucha. Parecía que nadie estaba dispuesto a discutir las decisiones de los hombrecillos de negro, las troikas, las agencias corsarias de calificación de deuda, las no menos corsarias instituciones financieras internacionales. Ninguna de ellas democrática ni neutral, todas ellas al servicio de sus intereses privados y sobre todo de los intereses de sus avaros amos. Decisiones impuestas sin resistencia que han generado dolor, miseria, terribles consecuencias para tantos países. Decisiones que empujaron hacia un desconcierto creciente, hacia la desolación de la ciudadanía ante la impunidad y la crueldad de los de fuera y la incapacidad atónita de los de dentro.

Llegaron los fallos mientras crecía un grito primero silencioso, en las miradas, en el cansancio, en los gestos, que se hizo clamor en las plazas y que exigía cambios, respuestas, compromisos, valentías. Que obligaba al sistema a enfrentarse a sus miserias y recordaba que mientras derechos, bienestar, seguridad, igualdad, básicos vitales estaban siendo pisoteados, esas élites a las que alguien definió como élites extractivas (con todos los matices y discusiones que se quieran, pero con un alto índice de acierto) vivían en una burbuja de privilegios, de corrupción, de insensatez, de exhibicionismo altanero y puertas giratorias. Y claro que desde algunos sectores concretos y seguramente con intereses estratégicos, pero de nuevo con acierto, se comenzó a hablar de la casta, un concepto volátil pero que parecía definir bien a esa connivencia entre políticos, financieros, jueces, medios y demás cabezas de la Hidra Sistema donde los raseros eran tan diferentes, la equidad tan pobre y la impunidad tan escandalosa.

Han llegado, ya muchos meses después, muchas buenas palabras, buenos congresos y buenas conferencias después, un bofetón importante llamado hartazgo. En España hoy son miles de ciudadanos (cualquiera que sea su voto) que se han cansado, que nos hemos cansado de la impunidad, que exigimos cambios y respuestas, que queremos que se nos devuelva lo que se nos arrebató. Sí, la ilusión también, pero sobre todo el poder, la capacidad para tomar decisiones, para gobernar el barco. No nos valen ya y no deberían volver a servirnos ni castas ni dejaciones. Es nuestra responsabilidad como sociedad, la de apostar con claridad y furia por la transparencia, por la renovación, creo que por un nuevo sistema constitucional que corrija los cimientos podridos del que nos funcionó razonablemente bien durante un tiempo pero que era también fruto de un pacto, necesario pero viciado, con el monstruo franquista. Estamos en otro tiempo y es urgente ese cambio profundo y estructural.

Ha llegado al PSOE un nuevo toque de atención que podría ser el último. Ha llegado a un partido agónico, que no acaba de encontrar el rumbo, que se debate entre la presión de votantes y exvotantes, de militantes y exmilitantes cansados de ser comparsas por un lado y unas jerarquías, pues sí, mira, una casta, que no acaba de despertarse. O, peor, que prefiere enroscarse hasta que pase el temporal para que de nuevo todo siga igual en su propio beneficio.

Estamos ante una radical encrucijada, la de una sociedad dolida, desconfiada y cansada. Que no confía en el PSOE y busca la confianza en otros lares. ¿Será capaz el PSOE de recuperar sus energías, de articular un nuevo pacto social que sea motor de cambio y no rémora? De que lo sea o no podría depender su propia existencia.

lunes, mayo 12, 2014

CONCHITA WURST, LA REINA DE EUROVISIÓN 2014



Como les suele ocurrir a las baladas, Rise like a phoenix , la canción con la que Conchita Wurst ganó para Austria Eurovisión 2014 gana fuerza después de la primera audición. En esa primera vez, me pareció una balada correcta, sin más, muy bien cantada por una peculiar mujer de estupenda voz y aspecto incómodo. Hoy tengo que decir que sin que se haya convertido en mi favorita del festival, es una canción que me resulta agradable y que en todas las fases ha estado defendida con auténtica pasión y calidad por Conchita. 

Hago esta introducción para aclarar que me parece justo el triunfo de Austria, a pesar de que me hubiera gustado que el trofeo pasara a Holanda o Suiza. Y porque algunas de las reflexiones que ahora voy a escribir podrían hacer creer lo contrario, al apuntar que Conchita Wurst ha sido paradójicamente beneficiada por los altos niveles de estupidez de la homofobia militante que lleva días bramando por las redes sociales (en España twitter ha dado mucho asco, con memos anónimos y mamarrachos con barba conocidos a lo Antonio Burgos, y TVE se ha cubierto de gloria dando eco a voces que no la merecen). La polémica suscitada viene de largo, desde el momento en el que Thomans Neuwirth / Conchita Wurst consiguió la clasificación para representar a Austria. En su país parece que la gente se sentía avergonzada y en el Este arreciaron las voces que pretendían incluso impedir la emisión de la participación austríaca por considerarla contraria a la Ley Putin contra la propaganda homosexual.

En España, imagino que habrá sido igual en otras partes, la ignorancia, la intolerancia y los prejuicios se han basado en la crítica a la "mujer barbuda" , al "maricón con barbas" y eso por utilizar sólo los previsibles y suaves, acompañados de una exhibición de barbaridades sobre gays y sobre transexuales.

Quizás sea esta la primera reflexión que me importa. ¿Transexuales? ¿Por qué ese ataque a las personas transexuales? Conchita Wurst no es una mujer transexual. No estoy muy seguro de qué parte de la sentencia "Conchita Wurst es un personaje construido por un cantante para salir con él a un escenario" no entiende la gente. Nunca ha dicho Thomas Neuwirth que se sienta mujer, procede de un entorno cultural en el que las mujeres transexuales tienen la oportunidad de realizar con normalidad su transición hacia su identidad correcta. De hecho, tengo la impresión de que una mujer transexual jamás construiría su imagen pública con barbas, ya que suele ser habitual en primer lugar que mujeres y hombres transexuales  huyan del estereotipo de género del que escapan y apuesten por un hiper-desarrollo de los caracteres propios del sexo por el que han luchado. Sin olvidar el efecto sobre el vello corporal de la hormonación.

El resultado de la transformación (transformista, drag queen o el clásico travestí podrían ser cajas más adecuadas si nos empecinamos en clasificar y ordenar una realidad que tiende a infinita) de Thomas en Conchita es un resultado incómodo porque rompe los estereotipos, porque de alguna manera denuncia los estereotipos, porque propone una belleza no normativa y vinculada no a la aprobación social sino a una decisión individual a partir de una visión individual. Aspectos que, como apuntaba el otro día en Facebook el bueno de Toño de Celis, nos recuerdan algunas premisas básicas de la llamada Teoría Queer , en su empeño por escapar del binarismo de género, por luchar en favor de una diversidad que no admite demasiadas puertas, por creer que en el camino del respeto a la realidad social, cultural, sexual de las personas la quiebra de "lo normal" siempre es provocadora y obliga a la reconstrucción de nuestros parámetros de evaluación y conocimiento de la sociedad. Porque no sé si ella lo sabrá (estoy seguro de que sí) pero probablemente la calificación que mejor encajaría con Thomas / Conchita sería la de cantante queer (rara).

Los desvaríos previos al Festival de los putines de guardia han favorecido sin duda toda una movilización de simpatía hacia Conchita Wurst, una simpatía que además se ha afirmado sobre la indudable calidad de la canción y de la intérprete, y que ha concluido con la victoria para Austria en un festival en el que la media de televoto y voto técnico ha supuesto un menor peso de las amistades geoestratégicas y una votación un tanto insólita en muchas ocasiones. La simpatía por Conchita en un festival tan querido para el público gay como el que nos ocupa, ha tenido también otras dos consecuencias: por un lado, creo que las declaraciones, bastante infumables, sobre la austríaca del cantante armenio de cuyo nombre me acuerdo pero no me da la gana escribirlo le han perjudicado en las votaciones (también, que conste, sus interpretaciones bastante menos notables que la de Wurst o que lo que escuchábamos en el video promocional). Y ha sido sorprendente el abucheo generalizado cada vez que Rusia recibía algún punto, una evidente manifestación de que muchos ciudadanos europeos no queremos compartir nuestros espacios con países que cultivan la homofobia de estado.

En España, por ignorancia o por mala baba, la prensa seguirá presentando a Conchita Wurst como una especie de monstruo de circo, y en las redes mucha gentuza dará rienda suelta a su odio y a su incapacidad para enchufar la mononeurona. Mientras tanto, la reina de Austria, como felizmente la definieron tras la primera semifinal los presentadores del certamen, hablará con prudencia y modestia, como ha venido haciendo, de una lucha constante que ningún odio podrá parar para que cada uno pueda elegir quien es, quién quiere ser. Con la corona y el cetro de Eurovisión, verdaderos, bien aferrados a sus falsas barbas y su cierta voz.

martes, mayo 06, 2014

ROMANCE DE SIERRALLANA Y EL COLÉRICO DON DIEGO


Uno, cuando era muy muy pequeño, tenía un pronto que parecía un tarde. Mi abuela, con la sabiduría pausada de la edad, decía en aquellos momentos "El genio, en el bolsillo". Así que supongo que en buena medida madurar consiste en controlar la mala educación, porque mala educación es, en suma, obligar a quienes te rodean a presenciar tu falta de control, tu incapacidad para dominar el gesto y la lengua y estallar en cólera. Nuestro presidente autonómico es muy de estallar. Lleva ya un largo historial de agresiones verbales, de modales barriobajeros, y es que o se siente tocado por la mano de Dios para salvar Cantabria (¡y cómo la está salvando, Virgen de Montesclaros!), o tiene la inflamación en lo que un amigo ha bautizado como la pepetencia , o añora tiempos de matón barato de patio de colegio. Porque si todos debemos controlarnos la ira, con mayor razón alguien de su rango, que supuestamente representa a todos los ciudadanos y que además lleva las críticas anejas al sueldo (no todo en el poder van a ser sobres).
La anteúltima ha sido la que montó en Sierrallana, donde se puso a arrancar los carteles que criticaban la gestión de su gobierno con la sanidad y denunciaban la reducción de unos servicios y la privatización de otros, según vienen contando los sindicatos, que necesariamente redundarán en una importante merma de la calidad sanitaria de nuestra región.

En fin, que comentando estas y otras quisicosas con mi vecina, La Rulos, se sacó del delantal este romance. Que cuando se pone versera, no hay presidente malcarado que la ladre. ¡Cuidado con el Diego!

ROMANCE DE SIERRALLANA Y EL COLÉRICO DON DIEGO

Sierrallana, Sierrallana,
no digas que no te aviso,
que furioso como suele
Nacho Diego ya ha salido
y hacia vuestras nobles vegas
marcha desde Puertochico.
Airado como una ménade
tiene turbado el sentido, 
arroja puros al suelo
(mira que el tío es cochino)
y los pisa con tal rabia
que parece poseído.
Ya a la altura de la Sniace
crecen más los alaridos:
se burla de los obreros
y ríe hasta quedar bizco.
Brama Diego como un trueno,
más chulo que Chindasvinto,
que no hay cartel que se atreva
a criticar su palmito
y que promete arrancar
de ventanas y pasillos
cualquier papel que le afrente 
( y él se afrenta facilito)
y ¡ay, como pille de frente
a un trabajador vendido
a los sindicatos malos!
¡le saca los higadillos!
Diego está ya en Sierrallana
-poned a salvo a los críos-, 
echa espuma por la boca,
la cabeza le hace giros:
"Malditos papeles, ¡fuera!
¡fuera de mi recorrido!
que os arranco y os estrujo, 
voy a haceros picadillo
y el retrete de señoras
hoy lo atasco ¡por mis … niños!"

sábado, mayo 03, 2014

SUPREMA HOMOFOBIA



La mesura y dignidad judicial de José Luis Raquero, perdón Requero, ha alcanzado tan alto prestigio que hasta el mismo Consejo General del Poder Judicial tuvo que enmendarle los disparates cuando redactó aquel famoso informe no solicitado por nadie sobre la reforma del Código Civil planteada por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero que concluyó con la aprobación del matrimonio igualitario para todos los españoles, también para las parejas del mismo sexo. Allí, en este texto infame, el iluminado de la foto comparaba las parejas del mismo sexo con la que podrían formar un hombre y un animal. Y desde ese momento, militante de pro del Opus Dei, inició una cruzada contra la igualdad y la dignidad de las personas lgtb, contra los derechos humanos, basada no en razonamiento objetivo alguno sino en sus propios prejuicios religiosos y si me apuran en su cortedad de miras, su escasez intelectual y su más que discutible cuantificación para ejercer la judicatura. Porque sí, señores, la judicatura ha de ejercerse desde una ecuanimidad que debería aplicar la ley, llegado el caso y en ausencia de la misma o la presencia de lagunas interpretativas, la equidad, los principios generales del Derecho, hasta el sentido común. Pero no sólo no consta por lado alguno que entre las estrategias intelectuales aplicadas por un juez para ejercer su obligación estén sus prejuicios y creencias, sino que además esa personalización argumentativa está expresamente prohibida. 

¿Podemos esperar los ciudadanos, en especial los ciudadanos lgtb, la más mínima seriedad en la aplicación de las normas a los casos que lleguen al Supremo, que pasen por las manos de Raquero, perdón, Requero, máxime si esos casos (administrativos) tienen alguna referencia a la igualdad de derechos, al status cívico de los ciudadanos y ciudadanas lgtb? Me temo que no, me temo que nada sino nuevas agresiones debemos esperar de un magistrado que contraviniendo su deber constitucional de neutralidad ha estado llamando a las manifestaciones contra el matrimonio igualitario o contra la reforma del aborto, siempre de la mano de organizaciones tan transparentes en sus odios como HazteOír. 

Producto del rifirrafe entre los miembros del CGPJ, producto de las tradicionales trampas institucionales del PP y su entorno para apartar de su camino normas procedimentales o simplemente acuerdos tradicionales (como el que exigía acuerdo unánime para el nombramiento de magistrados del Supremo), se han aprovechado ahora para agradecer los servicios prestados a quien ya nos ha demostrado por activa, pasiva y perifrástica ser un enemigo abierto y declarado de gays, lesbianas, transexuales y bisexuales.

Y es que los debates sobre la escasa salud del sistema salido de la Constitución  Española de 1978 suelen obviar las referencias a un Poder Judicial que ha maniobrado para estar al margen de la definición constitucional que le hace depender, como al Ejecutivo y al Legislativo, de la soberanía popular, con unos órganos de gobierno, sistemas de control, procedimientos de acceso que hacen de la judicatura casta entre las castas, un espacio opaco que mira más por privilegios y ombligos que por la salud cívica. Digamos que sólo una vez un ministro, un ministro que conocía muy bien el percal, cuestionó abiertamente esos sistemas de acceso y control … y duró cuarto de telediario.

En fin, cada vez que en las redes reproduzco alguna barbaridad infame contra las personas lgtb, alguno de los insultos que cada día nos escupen Raqueros, perdón, Requeros y epíscopos varios, hay quienes me lanzan la famosa diatriba "a que no te metes con los musulmanes". Pues sí, señores, cuando imanes y ralea de circunvalación habla contra nuestros derechos humanos, que son también derechos humanos de todos, hablo tan alto y tan claro como puedo. Pero aprovecharía ahora para devolverles la pregunta: ¿permanecerían impasibles si en lugar de un extremista cristiano hubiera accedido al Supremo un juez que militara en el islamismo radical? Pues eso. Que a lo mejor deberíamos tomarnos de una vez un poco más en serio que sí, que es imposible eso de la boca muda de la ley que quería Montesquieu, que es imposible pensar que un juez actúe como si su mente estuviera inmaculada de preconceptos y valores personales, pero que también tendríamos que tener la valentía y las herramientas para impedir que quienes han exteriorizado su incapacidad y destemplanza para afrontar con garantías mínimas el desempeño judicial no deberían vestir togas. Mucho menos togas supremas.

miércoles, abril 23, 2014

LA LEYENDA DEL PASEADOR DE LIBROS


Le debo esta historia a Patricianuro desde hace tiempo. Podría haber sido un texto cargado de ironía como los de la serie Momentos Estelares, pero hoy es el Día del Libro y se me ha desatado la cursilería, así que lo contaremos por soleares.

Érase una vez un paseador de libros… 

Como sus vecinos, cada día al despertarse tomaba un café rápido, se aseaba y se acicalaba, organizaba los bártulos necesarios para el trajín cotidiano. Pero a diferencia de ellos, antes de salir a las calles rebuscaba con ojos ávidos por las estanterías hasta elegir uno, tres, hasta cinco libros, cinco preciosos camaradas que le acompañarían a lo largo de la jornada. Algo ligero y divertido para los veranos, la poesía obligada en primavera, las novelas densas y confortables para el invierno, quién sabe si algún sesudo ensayo con el que reflexionar sobre el paso del tiempo en las desapacibles mañanas del tardío.

Caminaba con ellos bajo el brazo sin miedo de tropezarse con las farolas, de atropellar a los coches, de arremeter contra los viandantes que, ya conocedores del peligro del deambulatorio personaje, lo esquivaban al paso. A veces llevaba la mirada perdida, como extraviada en un pequeño sueño, como si dudara todavía si se trataba de gigantes o de molinos, quién sabe si saboreando despacio, muy despacio, algunos versos memorables. A veces se paraba, observaba su carga, hay quien juraría haberle visto acariciar los lomos, dirigirse a las páginas con ternura y sobre todo ¡escucharlas! A veces escogía uno y lo abría, lo leía al paso, a la manera de los monjes por los claustros, mientras apretaba entre el cuerpo y el brazo los demás volúmenes. ¿Qué duda podía caber de que estaba rematadamente loco?

El paseador de libros inspiraba cierta ternura en los habituales de la ciudad. Algunos sonreían e inclinaban la frente a su paso, que no iban a perder las buenas maneras por el peculiar encuentro. Había quien meneaba con lástima la cabeza cuando lo veían por las noches pasar frío bajo la estricta luz de una farola mientras su perra corría por el parque ajena a la sinfonía de palabras que estaría cantando entre los brazos de su amo. No faltaban, claro, los indignados, los que le escupían con rabia expresiones como ¡Sobaco ilustrado! o escribían en los foros de internet y en las cartas a los periódicos protestas encendidas contra "ese que saca a sus libros de paseo".

Si al menos vistiera con chándal, si sacara de paseo objetos adecuados para la practica del deporte o maletines llenos de dineros sucios, pero … ¿libros? ¡Por favor! Y es que la lectura ya hacía tiempo que estaba considerada una actividad peligrosa, indecente, prerrevolucionaria. Había quien aseguraba que los libros te ayudaban a sentir, a pensar, a emocionarte, y quién iba a ser un buen ciudadano con semejantes cartas de presentación. Todavía tenía un pase si se realizaba en la intimidad, pero era un escándalo la exhibición viciosa del Paseador de Libros. Leía en las paradas del autobús, mientras los buenos ciudadanos miraban el reloj y el tablón informativo con los horarios aproximados de las diversas líneas; subrayaba un verso y anotaba algunas reflexiones con cuidado entre el Ayuntamiento y Puertochico, seguramente en la línea uno; se sentaba frente a la bahía y devoraba capítulos a la hora de la comida.

A él nunca le importaron esas críticas. Pero le preocupaba la reacción de los libros, tan delicados. Ante algún exabrupto especialmente odioso algunos libros reaccionaban crispándose, llenándose de Realismo sucio, otros perdían el norte y estallaban en delirios surrealistas y en extrañas escrituras automáticas. Los más se replegaban como mimosas hasta quedar reducidos a un pequeño haiku.

Cuentan que con el tiempo la ciudad se fue acostumbrando. Algunos preguntaban al Paseador de Libros la causa de sus extrañas costumbres. Él, paciente, hablaba de la dulzura de la brisa sobre las hojas, del aroma del sol sobre los lomos, de la curiosidad que despertaba la vida en las largas sucesiones de párrafos y palabras, en los beneficios, en suma, que la vida ejercía sobre sus libros, siempre dispuestos a aprender la belleza del mundo. Cuentan también que el Paseador sigue vagando con su carga de libros y que siempre, cuando en cualquier esquina se pierde entre las historias que le cuentan, se le ve feliz, feliz, feliz, como si nada de lo que ocurre alrededor le importara. Aunque el Paseador sabe que todo le importa y que gracias a sus amigos es capaz de darle al universo fragmentos de comprensión, migas de ternura, añicos de esperanza.

*Va para Patricianuro, claro. En el Día del Libro del año del señor de 2014.

martes, abril 22, 2014

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: ESPERANZA AGUIRRE, MUGIDOS SEXAGENARIOS



Que Esperanza Aguirre, chulapa, raquerona, desvergonzada, castiza, insulto habitual para la educación más elemental por muy marquesa consorte que nos resulte y para la inteligencia más básica no fuera miembro del cuadro de honor de la ONG Imbéciles Sin Fronteras resulta caso digno de un Expediente X, porque si vienen de lejos sus malos modos, su tobillo estridente y sus disparates, con su reconversión en pobre sexagenaria (que no es lo mismo que sexagenaria pobre aunque, ay, no sabemos cómo se las apañará la mi pobre para llegar a fin de mes) han alcanzado tales habilidades un nivel tan acrisolado de velocidad y potencia que por derecho propio debemos proclamarla ipso facto Imbécil Sin Fronteras de Número con el sillón Nacionalismo Casposo Fast & Furious.

Ella es que lo tiene todo: pregonera de honestidades de difícil comprobación, llega a la presidencia de Madrid comprando esbirros (a un partido, por cierto, que en el pecado llevó la penitencia, tras incluir en las listas por segunda vez para una vida muelle a costa del erario a dos inanes sinvergüenzas, me imagino que Simancas todavía vagará lloroso por los pasillos de casa en las largas noches de invierno clamando Tamaaaaaaayoooooooo, Saaaaaezzzzzzzz ) y tiene la rara habilidad de encontrarse siempre en pleno epicentro de los corralitos corruptos de su comunidad. Aunque lista como es, nunca se enteraba de nada. Ella, claro, considera que el mérito y la empresa privada son esenciales, aunque proceda de la Administración Pública y en ella se haya empecinado en colocar a todos sus cachorrillos, algo lógico viviendo desde siempre (sin un puto duro, según sus finas palabras) de la teta pública y la mamandurria. Ella es, bueno, Espe.

En el pregón taurino de la Feria de Abril, decidió realizar una muestra más de su casposo nacionalismo español excluyente, proclamando propio de malandrines tener una conciencia moral que te impela a la defensa de los animales y a la lucha contra esa bárbara costumbre hispánica de las torturas de toros a las que paisanaje de la calaña de Aguirre proclama Fiesta Nacional Obligatoria. Porque propio de choni liberal debe de ser lo de insultar a todo el que no sostenga tus mismas convicciones, por sádicas que resulten. Los antitaurinos lo somos, dice aquí la Einstein Rubia, porque somos esencialmente antiespañoles y odiamos nuestra cultura.

Porque nuestra cultura poco o nada tiene que ver con la catedral de Santiago, con Tomás Luis de Victoria, con los ilustrados del XVIII (que por cierto consideraban la fiesta de los toros un perfecto ejemplo de lo peor del país) o con la pintura de Miró. Si eres español, o te gustan los toros (las corridas de toros, más bien, quizás habría que decir o sientes un odio atroz por los toros) o eres un traidor a esa patria una grande y libre que sin duda forma parte de los mejores sueños de nuestra imbécil del día.

Y es que doña Aguirre, puesta a la tarea, es capaz de limpiar el censo como la cuestión merece y enviar a las casas de millones de españoles (echen un vistazo a lo que pensamos de las torturas taurinas en los datos del CIS) una orden de expulsión previa retención en alguno de esos campos de internamiento que llaman CIEs.

En fin, para información de maleantes varios, que quede claro que este blog tiene su sede oficial en Uagadugú y que su autor es de nacionalidad atlante. No le vayamos a quitar la sinrazón a la sexagenaria y se nos vaya a enfadar, que tiene un pronto ...
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