jueves, febrero 11, 2016

LO QUE SE AVECINA... LINDSAY KEMP Y SUS KEMP DANCES



Fue en el verano de 1982. Imagino que Lindsay Kemp ya estaría instalado en España, junto con Italia los dos países que parecen haberse entendido mejor con los personalísimos lenguajes escénicos del británico. Es mucha la gente en Santander que recuerda el pequeño escándalo que supuso la primera aparición de Kemp en Santander, con imágenes tan entrañables como la del entonces Presidente de Cantabria tapando los ojos de su hijo mayor como si fuera preferible un ataque de ceguera física y moral antes que el posible contagio de las perversiones que discurrían con impunidad por la escena; mucha la gente que recuerda aquel mítico Flowers. Mucha la gente que se equivoca, porque no fue la fascinante conjunción entre los mundos de Kemp y los de Genet la que nos presentó a Lindsay Kemp, en 1985, sino su colorista y recordada versión de Shakespear, El sueño de una noche de verano, como apunté al principio en 1982.
 
Mis padres no eran de teatro, así que fuimos mi hermano mayor y yo quienes nos aprovechamos del abono familiar para ese Shakespeare que se anunciaba lleno de fantasía, color, magia, que se presentaba como un regreso a las esencias de la pantomima británica bajo la dirección de un artista singular e inclasificable que habría de encarnarse en Puck rodeado de danzarines, transformistas, acróbatas, mimos, conduciendo la locura de la noche de san Juan hasta un paroxismo en el que también hubo tiempo para el escandalito de turno. No se crean, por la escena santanderina ya se habían visto los primeros desnudos de la transición, o lo que es lo mismo ya había pasado por las tablas locales el Equus de Peter Shaffer en el recordado montaje de José María Rodero. Pero la locura del A midsummer's night dream daba algunos pasos más allá. Y Kemp proponía en el clímax central de la obra toda una fiesta de pasiones desatadas, de cuerpos desnudos o semidesnudos que se encontraban y se reconocían, hombre con mujer unas veces, hombre con hombre otras, mujer y asno más allá, siempre a partir del escenario cómico, grotesco y transgresor imaginado por Shakespeare.
 
Hubo quien eligió marcharse a media función. Hubo quienes nos quedamos, hipnotizados, aprisionados por el riesgo, la seducción, la fuerza expresiva de aquella producción que no se parecía a nada que pudiéramos haber visto antes. Todavía hoy, tantos años después, puede reaparecer como broma entre mi hermano y yo el grito reiterativo de la actriz que jugaba a Julieta en los ensayos de la compañía de cómicos que Puck se encuentra en los bosques de Atenas, moviéndose sobre zancos y preguntando "O Romeo, Romeo! wherefore art thou, Romeo?". "Romeo, Romeo, ¿dónde estás, Romeo?".
 
Poco sabía yo entonces de cómo Lindsay Kemp se había ido encontrando con ese personaje principal que siempre sería él mismo, nada de sus relaciones con el recientemente fallecido David Bowie y su importantísimo papel como creador de los maquillajes y ropas con los que el cantante fue Ziggy Stardust y Rey del Glam. Nada de la pantomima recuperada y reinventada desde los tiempos de Isabel I. Nada de la danza-teatro, del mimo, de Shakespeare. Nada de la originalidad y la trascendencia de aquellos movimientos por los que simplemente me deje llevar al país de los sueños.
 
Han pasado muchos años. Lindsay Kemp ha sido una presencia habitual en Santander, donde nos ha dejado además del Sueño y de Flowers   sus Alice, Nijinsky, Mikado, donde ha presentado producciones escénicas para óperas como La flauta mágica o Madame Butterfly y ha colaborado con grandes del teatro como Nuria Espert. En los últimos días de febrero, el jueves 25 y el viernes 26, arrancando en Santander su presente gira española, volverá al Palacio de Festivales de Cantabria con su lenguaje de siempre, sutil, colorista, provocador (¿es que todavía se puede provocar?), desgarrado, quizás también dulzón y amanerado, pero propio, reconocible, electrizante. Traerá una suite de escenas/danzas bajo el título Kemp dances: Invenciones y reencarnaciones que le servirán para ser de nuevo Traviata y Callas, Nijinsky, el Ángel trascendiendo... con la participación de su musa actual, la italiana Daniela Maccari y del actor/bailarín Iván Ristallo con coreografías del propio Kemp, de Luc Bouy y de Marco Berriel.
 
Crecen esas ganas de reencuentro, de convertir la cita en un homenaje a todos los sueños que Kemp fue enhebrando en nuestros ojos, de rendir de nuevo las armas ante ese rey, ante esa reinona, de las tablas que forma parte ya de la historia del teatro europeo y que a sus 78 años quiere seguir siendo parte de su presente. Si ya conocen a Kemp, ya reconocen su lenguaje, si todavía no lo vieron, no se lo pierdan: puede que esta visita sea la última.

domingo, febrero 07, 2016

33 INSTANTÁNEAS EN CAMINO


Quedan ya unos pocos poemas por rematar, dos llamadas de teléfono para el diseño del libro y para su portada, que me gustaría que estuviera inspirada en la foto que acompaña este texto y que es una de las imágenes de Leo que han generado poemas para "33 Instantáneas".

Se cumplirán en julio cinco años desde la publicación de "La mirada caliza", cinco años en los que no ha sido fácil escribir desde el abismo, pero en los que de nuevo la escritura tenía algo de grito ganador a medida que eras capaz de controlar el resultado. Cinco años, tiempo más que suficiente para que la necesidad de publicar sea ya urgencia, para que los poemas que habéis ido conociendo en este tiempo pesen demasiado y sea preciso apartarlos para que afloren otras palabras, otras emociones, otros tiempos, quizás, quién sabe, los que hablen de la soledad, la serenidad, la contemplación con un punto estoico y otro punto cínico.

Si unimos esa urgencia de ser al carácter privado, íntimo, doloroso de lo que el libro contiene, quizás se pueda entender que esta vez no tenga ganas ni humor de enviar los poemas a un certamen tras otro, en espera de suerte y de colocación del libro en alguna colección de campanillas. O lo que es lo mismo, de que desde hace ya un año, cuando empezaba a tomar clara forma, haya una fuerte decisión de optar por la tan mal vista auto-edición: Mis recuerdos, mis poemas, mi dinero, mis reglas.

Y es que la otra opción habitual en el denostado estado de las autonomías es acudir a financiación y colecciones públicas. Muchos sabéis que mi compromiso político ha devenido en un doble problema. Por un lado, desplantes, exclusiones, censuras y putaditas varias por administraciones populares con las que francamente ya no quiero trato alguno, ni siquiera con la de mi municipio natal y residencial. Por otro, no me parece conveniente dar cuartos al pregonero para que saque cantares con lo que aquí el menda se aprovecha del poder de los amigos cuando cambia el tercio.

Hace unos pocos días, precisamente, unos amigos se han puesto en contacto conmigo para pedirme un libro de poemas, un libro que podría incorporarse durante este año a la colección que lleva ya dos o tres años en funcionamiento y que vive avalada por la Consejería de Cultura de Cantabria.

He dicho que no.

No hubiera sido necesario esperar a nuevos con complejo de Adán. De hecho, se trata de valores viejos, muy viejos, que me fueron perfectamente comunicados en la educación familiar y escolar. Que a lo mejor uno viene de casta, pero de buena casta. Lo que no voy a negar es que el exhibicionismo adánico sí puede tener algo que ver con este artículo, porque me estoy cansando de que parezca que aquí solo existe la honestidad cuando los edénicos nos la cuentan (la practiquen o no, que esa es otra historia). Y contra el viejo adagio evangélico de "que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda", voy a agradecer la propuesta, pero voy a dejar claro desde ya y con publicidad que no voy a participar en la colección. Tanto por el abismo íntimo que supone para mí "33 Instantáneas" como por el hecho de que la colección viene financiada precisamente desde esa sociedad regional en la que ahora mismo me encuentro trabajando. Y aunque mi actividad como poeta tenga nula relación con mi actividad profesional o política, considero que quedaría feo publicar un libro propio pagado con dineros de todos. Cierto, me han intentado convencer con este argumento, que tengo tanto derecho como cualquier otro poeta a estar presente en la colección. Pero las formas son importantes, las ropas de la mujer de César son importantes, y aunque sé que recibiré como ya ha ocurrido buenos ataques acusándome de aprovecharme de mi posición y mis influencias, me quedo mucho más tranquilo sabiendo que los anónimos de turno simplemente no tendrán razón.

A lo que de verdad importa: A finales de marzo (qué bonito si coincidiera con el cumpleaños de Leo) o principios de abril habrá libro. Ya os estoy esperando.

domingo, enero 24, 2016

PUESTOS A PROGRAMAR...


Parece mentira, cuatro meses de silencio para este blog que ha sido tan importante en tantos momentos, que ha sido una herramienta esencial para expresarme, desahogarme, dialogar, reflexionar, meter la pata... Cuatro meses en los que mi vida ha experimentado cambios no por temporales menos relevantes y en los que aceptar la propuesta del consejero de educación, cultura y deporte del Gobierno de Cantabria para incorporarme como coordinador artístico a la Sociedad regional de educación, cultura y deporte abrió la puerta a muchas ilusiones y responsabilidades importantes. 

Aprovecho para agradecer a mis amigos, familia, redes su apoyo y su confianza, a los trabajadores y trabajadoras de la SRECD y en especial a Isabel Ibarra y a Javier Castellanos, justo con los que mi día a día definiendo contenidos y proyectos es más cercano y que me han puesto realmente fácil el cambio. También a mis perros, que quizás hayan sido los más perjudicados por nuevos horarios y ritmos, pero que lo llevan lo mejor que pueden. Y por supuesto a Pitufo Gruñón, ese gran pitufo formado por toda una recua de voluntades torcidas y malos deseos que también ha estado presente, como siempre; siempre necesito de sus salidas de tono y de educación para recordar el camino correcto.

Cierro paréntesis y retomo. Cuatro meses de silencio, pero de una actividad intensa en un territorio en el que me encuentro cómodo, en un sector en el que me tropiezo cada día con gente interesante, y que en muchos sentidos ha sido parte de mi vida casi desde que gateaba. Un trajín de cada día que ha tenido mi cabeza bloqueada y mi portátil perezoso. Pero tras meditarlo, he resuelto que el blog me sigue importando, que quiero seguir compartiendo mis puntos de vista, y que tras las primeras refriegas puede que sea este el momento adecuado para retomar las viejas buenas costumbres. Añadiendo además, por aquello de la transparencia, apuntes e informaciones sobre ese trabajo y esa programación que hemos venido definiendo y que arrancará el 25 y el 26 de febrero con el regreso de Lindasy Kemp a Santander. He decidido contaros además de mis mañas habituales algunas reflexiones sobre por qué esta programación, y detenerme poco a poco en cada propuesta, al menos para que quede claro cuál fue el hilo que llevó a elegir ese concierto, esa obra de teatro, esa propuesta de danza, mejor que muchas otras recibidas.

Comencemos por lo más general. ¿Cómo se ha determinado la programación marzo-junio 2016? Entre las primeras en la frente, esos ajustes y esa austeridad que no ha perdido actualidad y que nos hacen trabajar tendiendo al déficit mínimo, a elaborar los contenidos pensando en los ingresos por taquillas, alquileres de salas, etc, de tal manera que el coste final sea lo más prudente posible, y eso manteniendo unos precios públicos y ajustados y tratando de que no haya merma alguna en interés y calidad. Prudencia en el gasto, pues, que no debe significar cuestionamiento de la variedad ni de la calidad. El Palacio de festivales de Cantabria quiere ser una casa accesible para todas las personas, sean sus intereses más populares, sean más atrevidos o sofisticados, máxime si tenemos en cuenta que Santander no cuenta con propuestas propias y que con la excepción del estupendo Festival de Invierno de Torrelavega, es poco y puntual lo que se ofrece durante el año fuera del Palacio. Así pues, una programación llena de tensiones y diálogos: las grandes estrellas frente a los artistas emergentes, la vanguardia junto a la tradición, las propuestas comerciales junto a las experimentales, los formatos grandes junto a los recogidos, las voces que nos llegan desde otros lugares entre las que salieron desde nuestra tierra. Al final, cierto, un poco pandemónium, pero un pandemónium alegre en el que tenemos puesta mucha ilusión. En especial en algunas propuestas más difíciles, algunas apuestas más personales, y también en esa propuesta que hemos incorporado bajo el título de Un palacio canalla en la que dar cabida a espectáculos para un público adulto, en músicas ligeras y mejor con un punto tabernario o barriobajero, en lenguajes atrevidos, radicales y vanguardistas, en todas esas voces que no habían encontrado y tal vez no pudieran encontrar un acomodo en el abono general.

Esta semana os hablaré de por qué Lindsay Kemp. Y llegará el momento de hablaros de ideas en las que estamos trabajando para formar el público, para acercar a más gente superando barreras sociales y geográficas, para que nuestro Palacio sea cada día un poco más nuestro.

Pero por el momento, gracias por volver a leerme, gracias por estar atentos y recuperar mi blog conmigo. Os copio el enlace a la web oficial para que podáis ver lo que hemos seleccionado y vayáis organizando vuestros calendarios. Gracias. 

http://www.palaciofestivales.com/es/?page_id=2871

martes, septiembre 22, 2015

UN DÍA PERFECTO


No sé quién acuñaría esa vieja idea de que el verdadero Paraíso es nuestra infancia. Pero el reencuentro con los viejos compañeros y compañeras del Colegio Antares de Reinosa viene a servir como aval de la misma, del grupo de estudiantes que en todo o en parte cursamos la EGB entre 1971 y 1979 en un colegio que abría sus puertas precisamente en 1971 y que quiso ser un referente pedagógico moderno, humanista, libre, abierto. El caso es que nacidos en nuestra mayor parte en 1965, habíamos decidido celebrar juntos el medio siglo, y manos a la obra el pasado sábado, en plenas fiestas de San Mateo, nos encontramos para tomar unas cañas, comer en buena compañía y jugar a reconocer y a ser reconocidos.

Durante la preparación del encuentro, comenté a algunos profesores con los que tuve ocasión de hablar, Mari Ascen, Mari Tere o Pepe Espurz, que algo habrían hecho bien cuando el recuerdo del colegio estaba bien asentado en tantos y tan bien. 54 compañeros pudimos responder a la convocatoria, a los que habría que sumar los ocho o diez que no pudieron estar presentes ni en la comida ni en otros momentos del día por problemas laborales, el pequeñísimo grupo al que no pudimos localizar y, cómo no después de tanto tiempo, los ausentes Carlos, Moisés, José Antonio, Ester, Monchi.

Ante estos eventos tiene uno siempre sus nervios, sus reservas, sus dudas. Pero desde el primer momento, en el primer punto de encuentro que tuvo lugar a las 12:00 en la mítica bodega de Pepe el de los Vinos, la sensación fue la de que el tiempo no había pasado, de que simplemente recuperábamos las conversaciones y la confianza que habían quedado suspendidas en junio de 1979 (algunos no nos habíamos vuelto a ver desde entonces). Así fue con Jesús Ángel, Mateos y Marta, con los que configuré el primer cuarteto en llegar. Muy pronto con mi querida princesa y así poco a poco con los que se iban acercando al Pepe, al Ábrego, a la foto delante del cole, al Golf de Nestares  donde también las hermanas Torices habían organizado a la perfección la acogida y la colación ... 

Está claro que fuimos felices en el Antares, claro también que con el paso del tiempo esos pequeños espacios que se nos fueron extraviando cobran un valor especial, se nos hace evidente que los amigos de entonces, los de la infancia, los del patio del colegio, fueron los primeros y siempre serán los mejores, porque forman parte de nuestra historia privada. Allí con ellos se quedaron los primeros amores, los primeros disgustos, risas y lágrimas, juegos y estudios, pedacitos de vida y de corazón que hoy nos resultan si cabe más entrañables.

No puedo sentir más que agradecimiento por la oportunidad de haber sido niño en Reinosa y en el Antares, gracias a mis padres, a mis profesores. Pero sobre todo gracias a vosotras y a vosotros que poblasteis mi infancia de alegría, que siempre me hicisteis sentir querido, importante, especial. A vosotros que abandonasteis por un día los achaques y las responsabilidades y volvisteis a ser niños y niñas a mi lado, como si lleváramos puesto el uniforme y las mismas ganas de vivir y de soñar que entonces: Elena, Metodio, Orzowei, Marchena, Mateos, Belén, Mariluz, María, Michel, Milagros, Juan Carlos, Gus, Maricruz y Maricruz, Azu, Yolanda y Yolanda, Irene, María Jesús, Ana José, Maribel, Rocío, Marisol, María Jesús, Eva, Luisa, Santi, Jaime, Berto, Daniel, Jesusa, Pedro Antonio, Manolín, Lolo, Maribel, Rosa, Marta, Marián, Jesús, Juanjo, Tito, Nieves, Montse, Jesús Ángel,  Ana Belén, Blanca, Elisabet, Carmen, Mamen, Esperanza, Ana Isabel, Angelines, Virgilio. Y cómo no a Yolanda (otra más), a Rosi, a Mariví y a Marisol, a Ana, Geni, Maruja, María José ... en fin, a quienes no pudisteis estar el sábado pero sabéis que sois parte de esta familia bajo la eterna luz de aquella estrella roja.


miércoles, septiembre 16, 2015

HABLANDO DE ARTE


En una de mis redes sociales, en medio de uno de esos eternos, recurrentes y cuasi bizantinos debates sobre el "Toros sí, toros no", escribe un amigo algo así: "¿Cómo no va a ser la tauromaquia un arte, si multitud de pintores, poetas, escultores, fotógrafos, novelistas la han cantado fascinados por ella y la han utilizado como fuente de inspiración?". 

Nadie, imagino, cuestiona que la pintura, la poesía, la fotografía, la escultura, la danza, la novela sean arte, al menos formas de expresión artística, con independencia de cuáles sean sus fuentes de inspiración. La guerra no es arte (diga lo que diga Sun Tzu) pero sin duda lo son Guerra y paz o La carga de los mamelucos. La pedofilia no es un arte, pero sí lo es Lolita; no son un arte los taxis, pero sí pueden dar contenidos a hermosos poemas de Luis García Montero. 

Surge, en todo caso, la cuestión principal en torno a qué sea el arte. La maldita polisemia, de nuevo, y la necesidad de establecer una especie de diccionario básico con el que compartir palabras y mensajes con los otros intentando evitar el ruido, la ambigüedad, la incomunicación. Así que, sin encajar del todo en ninguna de las nueve entradas que la tal palabra le provoca a la Real Academia de la Lengua, voy a comentar el contenido que para mí es esencial en la determinación de su contenido práctico: la transformación de la realidad física y la revelación que tal transformación necesariamente desata en nuestra percepción del mundo.

Incluso en sus concreciones más clásicas, realistas y naturalistas, todo gesto artístico selecciona y altera la realidad circundante, la carga de sentidos, símbolos, preguntas, la modifica y la configura como una respuesta de un ser humano único y concreto que trabaja desde una sociedad, un espacio y un tiempo igualmente determinados, a los interrogantes propuestos desde el universo sensible, desde la vida. La pintura utilizará sus mejores herramientas, la forma, el color, la composición, la perspectiva, para atrapar el instante tal y como de él se ha apropiado el artista. La danza escribirá formas y emociones desde la estilización o la violencia de los movimientos corporales. La música inventará desde el sonido físico todo un catálogo de emociones nuevas que a veces puede aparecérsenos como infinito. No hay arte sin transformación de una materia, como tampoco lo hay sin desvelamiento. El genio del artista, si así queremos llamarlo, su intuición, su talento, su pericia, es capaz de conquistarnos cuando la obra, cuando la materia transformada, golpea nuestra consciencia. En sus mejores manifestaciones, para nuestra historia personal existe un antes y un después del encuentro con la obra de arte, también así para un hipotético yo colectivo que genera desde la epifanía de la gran obra una catarsis plural y un cambio de códigos sociales y estéticos. Desde el pasmo hasta el síndrome de Stendhal, la furia del arte nos deja sin aliento ante una Quinta de Tchaikovsky, un soneto de Góngora o las formas gigantescas de Anselm Kiefer. Aprendemos entonces que el mundo se nos expone con pliegues, sombras, recovecos que no habíamos sabido encontrar y que el artista-demiurgo es capaz de poner ante nosotros, cuestionándonos, llenándonos de preguntas. 

No veo ni transformación ni desecamiento en la violencia contra los toros, tampoco en la ejercida contra cualquier otro animal, pero de esas otras no pretendemos hablar como de arte. No es transformación, no en el sentido que exponía, el único cambio que de verdad se produce en esas digamos fiestas, el bienestar en dolor, la vida en muerte. Sólo gestos, códigos y ritos repetidos año tras año, festival tras festival, sólo liturgias cada día mas vacuas de las que nada cabe sentir en el fuero personal como llave de un nuevo conocimiento. Es posible que el público de tales hazañas sienta pavor, emoción, tensión, ante los lances presenciados una y otra vez y de sobra conocidos, como también el trueno puede asustar infinitamente al niño o el vértigo removerá nuestras tripas cada vez que nos asomemos a la ventana de un piso muy alto. Pero las descargas de adrenalina nada tienen que ver con el tránsito y el conocimiento, sí, sin embargo, con la perpetuación de los códigos más viejos, probablemente los menos nobles, del ser humano.



lunes, septiembre 07, 2015

CAFÉ ESPEJO : UN NUEVO POEMA PARA UN NUEVO LIBRO


No siempre resulta fácil encontrar el tono, los tonos, pero poco a poco han ido surgiendo los poemas que ya no tendrán que esperar mucho para convertirse en el libro que le debo a Leo y que llevará por título "33 Instantáneas". Quiero hablar de nuestra vida juntos, después de encontrarnos por fin en Barajas aquel Viernes Santo de 2009, quiero hablar de lo que fue el amor y de lo que fueron el dolor y la pérdida, construir ambos tiempos que a veces se entrecruzaron a partir de recuerdos específicos, de imágenes concretas en su mayor parte recogidas en fotografía.

He publicado algunos poemas en el Facebook, pero mi blog también se merecía alguna primicia. Allá va este CAFÉ ESPEJO para todos vosotros.

CAFÉ ESPEJO

                Para José Luis Serrano

Nacha Guevara actúa con Favero,
su pianista de siempre en el Teatro
Fernando Fernán Gómez de Madrid.

Desde los quince años yo la adoro,
a la Nacha de Noche que a caballo
va o en coche.
                         Y tú te la imaginas
como un loco personaje de la tele
con acento del Río de la Plata,
un cutis imposible y muchos años.
Entusiasmado, apruebas el proyecto
(aunque el sol de Castilla te da miedo
en este mes de julio -protección
total para tu piel de seda blanca-)
y sólo tu sonrisa vale el viaje.

Nos veremos allí con José Luis
y con Mikel, y tomaremos algo
después del espectáculo, una cena
improvisada y tres o cuatro copas.
Pero ahora estás tan guapo que te invito
a merendar primero en el Café
Espejo (quiero sentir tu mano,
comprobar sus latidos, su calor
después de tanto y tanto escalofrío)
y tú quieres como siempre alguna foto
bajo las viejas lámparas de lágrimas,
entre madera y mármol, con el niki
de punto blanco y gris y Octavio Aceves
de involuntario atrezzo allá en el fondo.

Un actor consumado, un escenario
de comedia de época, tu gesto
concentrado en quién sabe qué quimeras.
Tan frágil, tan hermoso, que ahora creo
que nunca como allí te quise tanto.

jueves, septiembre 03, 2015

REFUGIADOS



Alguien llama a tu puerta.

De manera apenas consciente te quitas las zapatillas para no hacer ruido al caminar, apagas la luz no vaya a ser que te delate al filtrase por las rendijas, bajas el volumen del televisor hasta ese límite en el que te permite escuchar tu telerrealidad favorita pero imposible de percibir fuera de la salita. Con cuidado te acomodas en tu sillón preferido y esperas. Un par de minutos y, de nuevo, el timbre. Tienes la sensación de escuchar una queja, un gemido, un llanto apagado, te levantas con calma y te acercas de puntillas por el pasillo hasta el recibidor. Pero nada, falsa alarma, o a lo mejor el gato de la vecina o algún crío en la calle, nada importante.

Han llamado por tercera vez, el toque ha sido un poco más nervioso, más apremiante. Tanto que te da un poco de miedo y te aproximas a la mirilla, solo para comprobar que no hay peligro, que no es necesario llamar a la policía.  Miras y al otro lado nada más que ojos, ojos que miran hacia la puerta cansados, aterrorizados. Resignados. Un nuevo golpe, que suena a decepción, a hartazgo, un golpe agotado. Regresas a tu sillón y a tu programa.

En la televisión la telerrealidad da paso a otra telerrealidad: familias que escapan de la guerra, de la tortura, de la muerte, familias que han visto quién sabe qué horrores o que han preferido no esperar a verlos, ríos de personas que llaman a todas las puertas aunque saben que serán mayoría las que nunca abrirán. Vas hasta la cocina y regresas con un bocata de jamón y una cerveza, no sabes bien por qué pero estas historias siempre te han dado hambre. Entre mordisco y mordisco te compadeces de la triste caravana y tu cabeza se pone cavilar. ¿Por qué tienen que enseñarnos estas imágenes de tan mal gusto a la hora de la cena? ¿por qué no se quedan en sus países? ¿por qué me molestan a mí y no llaman mejor a la puerta del vecino?

Se te hace tarde, recoges el plato y la lata, apagas el televisor y te vas a la cama. Hoy también dormirás a pierna suelta, tranquilo, escandalosamente tranquilo.
Licencia de Creative Commons
Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at unsantanderposible.blogspot.com.