jueves, marzo 21, 2019

SALIENDO DEL ARMARIO CADA DÍA


 
Llega ese día en el que reorganizas tu mochila, te rindes a la necesidad de ser quien de verdad eres, dominas (sólo un poco) el miedo y los nervios. El miedo, porque estás seguro de que van a dejar de quererte todos los que te importan (y con algunos pasa); los nervios, porque como en el mito de la caverna platónico, más allá del armario está la luz, y no sabes bien qué puede pasar cuando te alejes de polvo, penumbra y polillas. Al principio son pasitos pequeños, con la puerta entreabierta y no muy lejos, cuidando la zona de confort. Eso es, una copa en uno de esos locales que llevas tiempo identificando con las puertas del Averno, con la vergüenza inundándote la cara; una pequeña confesión a una persona cercana, que a veces ni siquiera muestra sorpresa; un pequeño roce de manos, de rodillas, de mejillas ruborizadas, de labios temblorosos con Javi (bromeábamos entonces algunos recién llegados del armario con "el primero siempre se llama Javi", "o Juan", así que todos llevábamos en las primeras líneas de la agenda un Juan o un Javi que nos había dejado rotos); los primeros desengaños y las primeras lágrimas... Y por fin ¡ale, hop! triple salto mortal carpado con tirabuzón y batacazo seguro, ya estábamos fuera del armario, más o menos a lo grande. En mi caso, nada más y nada menos que en El Diario Montañés, con una rueda de prensa de ALEGA; en otros que conozco, sin anestesia: "Papá, Mamá, os presento a Juan" (o a Javi, claro); otros más, con gran sentido escénico y fuerte influencia del melodrama clásico, justo antes del brindis de Nochebuena y en presencia de toda la familia, "tengo que deciros algo muy importante". El salto final, en fin, y ya está.
 
¿Ya está? Ay, inocente, eso es lo que tú te creías.
 
Desde ese salto liberador, desde esa respiración profunda que de pronto te limpia por dentro y te refresca toda la vida, parte de tu trabajo cotidiano consiste, precisamente, en salir del armario de nuevo. Una vez, otra vez, venga, una más.
 
"¿Por qué los gays no sabéis más que hablar de lo vuestro?", dijo Luisa. "Que a mi no me importa tío, que somos amigos de toda la vida, joder, pero es que estás obsesionado, todo el día con el temita", dijo Javi (no el primer y obligado Javi, sino Javi). Luisa, sorprendida porque en una mesa sobre prostitución y trata de personas en la que me habían invitado a participar, me atreví a introducir el factor chaperos. Javi, porque después de muchos años de contacto perdido me encuentra en el Facebook y de vez en cuando comparto noticias sobre agresiones homófobas. Un poco el típico "Es que ya no se puede ver la televisión, no hay más que maricones" de tantos, cuando entre setecientos anuncios perfectamente heteronormativos, a Levis o a la Coca Cola se les ocurre incorporar un par de miraditas seductoras entre dos chulazos igualmente normativos pero muy muy poquito heteros.
 
Ah, que exagero. Pues exagero. Pero tantos años después, tanta visibilidad pública y privada después, me siguen preguntando por mi novia, continúan invitándome a saraos a los que puedo acudir con mi mujer, conozco a nuevos compañeros y compañeras de trabajo, nuevas amistades, nuevos nombres en un partido, en una organización, en una tertulia literaria, un sin vivir, vamos.
 
Ya casi nunca pasa nada. Porque has aprendido a alejar de tu vida a quienes te denigran y te quieren de regreso al maravilloso mundo de las polillas, porque has aprendido a hablar con naturalidad y a dominar la ironía y la broma para arremeter contra ti mismo ("Pues es que mi novio y yo", "Cuando salía con ese chico que trabaja en...", "Uy, que se me escapó la manita" o "Vaya, se me acaba de caer una pluma"). Y porque el eterno y no siempre fácil trabajo de la visibilidad ha ido sembrando y recogiendo ("Y los que no somos normales..." "Eh, que tú eres normal, eh, que no pasa nada" "Bueno, yo me refería a que me gusta la ópera del siglo XVII, no me vayas a decir que eso no es raro") se encuentra ahora casi siempre con rostros amables y sentidos atentos. Aunque todos tengamos un largo #MeToo lgtbfóbico que crece y hace daño a pesar de todo el tiempo pasado, a pesar de este 2019.
 
Ayer tocó de nuevo. Una lectura poética en Cangas de Onís, ante un público desconocido en su gran mayoría, en su gran mayoría mujeres mayores (claro, cómo no), en una localidad pequeña y de almita conservadora, según me contaron después. Y de nuevo, al contextualizar los poemas, salieron las palabras "Leo", "novio", y los adjetivos en masculino que a veces me han recriminado. Y de nuevo leo el poema Orgullo, la crónica de aquel beso a plena luz mientras una cacatúa, imagino que pronto votante de esoX, graznaba su horror con aspavientos y en voz muy alta. Ayer de nuevo, las miradas atentas, una furtiva lágrima tras algún poema de los que sé que dañan, el respeto, el aplauso y los comentarios posteriores, felicitaciones y apreciaciones sobre algún poema en concreto que había gustado especialmente, Orgullo entre ellos.
 
Seguimos saliendo del armario cada día. De una manera sosegada, dulce, segura, ahora que el tiempo también nos fue devorando y que tenemos armas para defendernos con cierta eficacia. Pero el temblor inicial, la duda, la pregunta de si no será mejor un poco de autocensura, un rodeo para ciertas cuestiones, la ambigüedad o el silencio no serán ese día una opción más atinada. Aunque la respuesta sea siempre, claro que no.
 
Porque Javi, Luisa, no estamos obsesionados. Simplemente nos negamos a callarnos de nuevo. Recuperamos el tiempo perdido, vivimos, luchamos y exigimos. Con la cabeza alta, sin tregua. Saliendo del armario cada día.

jueves, febrero 21, 2019

MOMENTOS ESTELARES: EN NOMBRE DE LA PRINCESA INCA


Irresponsable como suele, anduvo el malvado Rukaegos con intensidad marejadilla y cierta intermitencia, enredando por los rosales de la política autonómica, con garbo tal que pronto acabo maridando con las listas electorales como la carne de cocido y la bechamel con los pimientos rellenos o como un tinto de Requena (viene muy a cuento la uva bobal para lo que cierno) con unos escalopines de buey de Kobe rellenos de fuá de oca a la alsaciana. Así que bien aprovechada su indudable calidad como relleno a punto estuvo de hacer póker juntando niveles: municipal, nacional y europeo, aunque fallole como muchísimo la carta autonómica. No por eso dejó de lucir pinturero la camiseta que encargó a su amigo maricamisetero fashion, con el eslogan "Lo mejor del pavo, el relleno" y con la que acudió a mítines, encuentros y quisicosas varias en las que alguna vez triunfó por su donosura, su suculenta labia y un chechapil absoluto y arrebatador.

Hábil como suele, prefirió posicionarse contra el mundo, o más bien el mundo decidía siempre posicionarse contra él, pero solo porque las adscripciones críticas en el torrefacto mundo de los partidos molan mucho más, son más sufridas siempre (un poco como ser seguidor del Racing de Santander) pero, dónde va a parar, mucho más divertidas. Y fue entre los porcentajes críticos como nuestro villano favorito consiguió aposentar trasero en algunas instancias, orgánicas unas, inorgánicas las más, como espectador privilegiado y actor de reparto con pocas líneas del gran teatro del mundo. 

Fue al poco de salir de un algo, quién sabe si congreso, asamblea o comité, cuando en una atorrante compañía alguien mencionó al Maestro entre los Maestros, el siempre bienamado Berlanga. Otro alguien apuntó "tal como están las cosas deberíamos seguir su ejemplo e introducir la palabra austrohúngaro en nuestras intervenciones ante el Sanedrín Regional de la Rosa". Risas. Tomó la palabra Rukaegos y espetó "¿Austrohúngaro? Qué visto todo y qué fácil la cita. Yo me comprometería si la referencia fuera algo más complicado, no sé, ¿Yma Súmac?". El asombro llenó de grisura espesa la taberna. "¿Y esa, por Manitú, quién demonios es?" exclamaron varios compiyoguis a cinco voces mixtas no del todo afinadas y poco dotadas para la polifonía renacentista holandesa. Después de un par de móviles en busca de la wikipedia perdida y algunas orejas más o menos pendientes de las sucintas explicaciones del malvado,  se celebró por lo alto con varios y largos brindis la memoria de la en su tiempo célebre soprano peruana de agudos intangibles y, todo hay que decirlo, un punto gritones, bella entre las bellas y portada de un par de Hollywood Amazing People de los 50, gracias sobre todo a sus películas de aventuras junto al malote Charlotín Heston y su pretendida genealogía que la convertía en princesa inca, descendiente por línea directa de Atahualpa, Manco Cápac y Pachacútec. 

No se lo querrán ustedes, siempre desconfiados, creer, pero Rukaegos, vil y tal, cumplió con su prometida apuesta, desgranando perlas como "De seguir por este camino hacia la irrelevancia vamos a pintar menos en la política regional que Yma Súmac en el paseo de la fama de Hollywood", "Aunque mi voz sea menos seductora que la de Yma Súmac, voy a leer un poema que deja claro lo que pienso en este momento" y estrategias similares que resultaban siempre recibidas con miradas atónitas por los oficialistas, miradas más atónitas por los críticos no informados, miradas torvas y enfadadas por Ella (mientras pensaba, qué poco serio es este tío y qué intolerable arrogancia intelectual, y qué es eso de ymasúmac, qué es) y miradas y bocas al borde de la carcajada histérica por parte de la alegre pandilla con la que se había cruzado la apuesta en la ya mítica noche oscura y tempestuosa.

Nunca le pagaron la apuesta los entonces críticos, luego ausentes, luego oficialistas o críticos o ausentes de aquella vieja farra. Pero el malvado Rukaegos, no tan intolerable como ustedes parecen creer, se dio por bien pagado con las risas, la alegría, el compadreo y el gesto de "maldito intelectual de mierda" que en los grandes momentos invadió el Sanedrín Regional.  Ah, y con el granado descubrimiento de que el gran gran Guille Milkyway con su proyecto La casa azul, tan fresco y tan del gusto del Malvado, había rendido homenaje encendido a la Inca entre las Incas en su temazo La nueva Yma Súmac" que para regodeo del respetable y movimiento compusivito de cadera.

https://youtu.be/a-EuI_aQxGc

miércoles, enero 23, 2019

LIBERTICIDAS CONTRA EL LIBERTICIDIO... Y OLÉ CHIMPÚN.


El cielo está liberticizado, ¿quién lo desliberticizará? El desliberticizador que lo desliberticizare buen desliberticizador será.

Arden medios, mítines y redes, preocupados por la expansión de uno de esos nuevos compuestos terminológicos que no han aselado todavía en la corrección académica, y que tal vez nunca lo hagan, y que proceden de otras tradiciones, otros idiomas y sobre todo otros populismos. Su significado es transparente, leyes liberticidas, gobiernos liberticidas, administraciones liberticidas igual a leyes, gobiernos y administraciones empecinados en el asesinato de la libertad, esa palabra que a la vez dice tanto y tan poco.
 
Me sorprende en estos últimos y no poco convulsos tiempos el uso y abuso de la palabra por parte de quienes en el campo de juego político representan a las fuerzas más conservadoras y reaccionarias, a los defensores de las más viejas esencias, en definitiva a quienes encarnan los valores del poder en sus acepciones más clásicas e invasivas, atacar con vehemencia (esto no sería una novedad) por su carácter liberticida (esto sí) todas aquellas leyes que han ido consolidándose en nuestras sociedades occidentales como apuestas por la libertad material, esas que apuestan por la dignidad de las personas, de todas las personas, la seguridad de las personas, de todas las personas, los derechos de las personas, de todas las personas. Esas leyes, en suma, que nos hacen más libres, diría que mejores, y que no establecen más límites a las acciones personales que el respeto hacia los demás. La lucha contra la violencia de género no debería alarmar a quienes creen de verdad en la igualdad y la practican, a quienes no son violentos; el avance en los derechos de las personas LGTBI no cuestiona ni las familias ni las decisiones de quienes continúan viviendo en su cómoda y omnipresente heterosexualidad; el reconocimiento de la interrupción del embarazo o del divorcio no suponen su obligatoriedad para nadie; la prohibición del tabaco en los espacios públicos es una más que evidente apuesta por la salud pública y simplemente impide que las decisiones de unos estropeen los pulmones de otros. Porque a estas leyes es a las que las viejas nuevas voces atacan como liberticidas.
 
Pobres mandíbulas de cristal, delicados ofendiditos, míseros matones de patio de colegio que se duelen mucho, a grito pelado y moco tendido, cuando ven cómo sus licencias para agredir, sus permisos para insultar, su rotunda convicción de que sus valores son obligatorios para todos y de que ellos detentan en rigurosa exclusiva el derecho para invadir vidas ajenas y prohibir todo aquello que perturbe su paz blandengue.
 
Que no os engañen los cruzados contra el liberticidio. Son simples esbirros y esbirros simples, de los viejos señores, de los hastiados y casposos gatopardos que desde sus seguros torreones intrigan cada día para que todo siga igual, para que nuestra libertad sea solo una palabra bonita, una quimera graciosa con la que invitarnos a mirar el vuelo de las gaviotas mientras las cadenas que con tanto amor nos han preparado siguen amarrándonos a la desesperanza para su beneficio.

miércoles, junio 06, 2018

INTRODUCCIÓN SOCIOLÓGICA AL ESTUDIO DE LA TOXINA INFINITA



Lleva algunos años la Sociología Clínico-paranoide entregada al estudio del microbicho bautizado por el desprestigioso investigador de la Universidad de Jarvar-Cete, Epitelio Martínez como Toxina Infinita Socio Infecciosa Sucia (T.I.S.I.S.), de aspecto y costumbres similares a la Porculera Común, la Mamarracha Atroz y, sin duda, a la Rencorosa Parásita Tropical.

La intensidad del estudio desde que se consiguió identificar y catalogar una cepa especialmente rabiosa de TISIS en una Comunidad de Vecinos de Tallahassee y otra un poco menos violenta alojada en el Club Náutico de Torrelodones ha producido avances tan destacados como preocupantes, una vez enunciado el Primer Principio Etológico de la Toxina, conocido también como Ley Universal de la Toxina: Allí donde hay una organización social, habita un número de toxinas directamente proporcional al número de componentes de la misma e inversamente proporcional a la cantidad de neuronas activas de los miembros. Por su tendencia volátil y sinsustancia, y gracias al Segundo Principio, el de Volatilidad Ascendente de la Toxina, tienden a vivir como vecinas pelmas de la dirección, al tiempo que sueñan (Principio de Iznoguz) en ser dirección en vez de la dirección.

Puesto que sus contenidos cerebrales tienden al conjunto vacío, se ven a sí mismas como salvadoras de la humanidad, puesto que desmiente su comportamiento de rémora pegajosa con el poder, para ver qué atrapa más allá de sus posibilidades. O sea, cualquier cosa.

En la defensa de su mamandurria nutricional, tienden a erigirse en guardia pretoriana arrugada del jefe o de la jefa, mientras con las patas de atrás afilan los cuchillos para cargarse al jefe, o a la jefa, y pegajosearse al sucesor. O a la sucesora. de la misma manera, gruñen a diestra y a siniestra, enseñan los dientes y , muy democráticas ellas, te consideran majete si piensas lo mismo que ellas, que a su vez piensan lo que la superioridad diga que piensen, y tratarán de echarte todas las zancadillas del mundo por si te arrimas demasiado a sus territorios de caza y les arrebatas la prebenda en curso. Si por el contrario, no piensas lo que la superioridad manda que piensen, tratará de morderte hasta hacer sangre, con técnicas depuradas y diversas: Si criticas a la superioridad serás traidor fementido, te acusarán de no ser demócrata y de no asimilar los resultados electorales que correspondan; si por el contrario, a pesar de ser crítico con la amada superioridad aplaudes alguna decisión o gesto que te satisfaga, serás un trepa, un hipócrita y sobre todo de los sobre todos un adulador, con tonos melodramáticos demodés y desaforados a lo Pola Negri, pero en feo.

La lucha contra la T.I.S.I.S., pues, y siempre según el doctor Epitelio, exige hoy cursos de salud pública, rogativas a Santa Hildegarda del Palomar y sobre todo paciencia, mucha paciencia. Asco, mucho asco. Y sobre todo risas, muchas risas.

jueves, abril 26, 2018

PRIMARIAS



Allá quien quiera leer las valoraciones y posicionamientos en torno a la celebración de primarias abiertas a la ciudadanía para elegir las cabezas de las listas municipales y autonómicas, ya demasiado presentes a pesar del tiempo que falta, opción prevista, por cierto, en los estatutos federales del PSOE, y defendida por militantes de diferentes adscripciones familiares, como un cierre espartano de filas en torno a los Álvarez, los Martínez, los Cossío o los Goenaga.
 
Desde luego por mi parte lo que hay es una reflexión y una defensa (sin sentido ya) de una herramienta importante y creo que prudente que podría ser muy positiva en el cuestionamiento de los ombligos orgánicos, en la configuración de las estructuras partidarias en una especie de Sancta Sanctorum más alejado del mundo real que la Tierra de la estrella Antares y en el trabajo de reencuentro con una sociedad que una vez estuvo ahí, como parte activa, viva y rica del diálogo político, y que hoy, en el mejor de los casos, da la espalda, indiferente, a todo lo que se cuece por las sedes.
 
Esta es sobre todo la virtud de unas primarias en las que aquella parte de la ciudadanía que se sienta cercana en ideas y proyectos al modelo defendido por el PSOE pueda mostrar sus preferencias, sus confianzas, sus esperanzas y necesidades, hacerlo movilizándose en el marco de un proceso político franco en el que su voto pueda ser decisivo o al menos tomado en consideración, y que, de paso, puede volver a politizarse, puede volver a sentir a su partido como una herramienta importante de transformación social, ¿quizás a afiliarse para participar de forma más regular, activa y directa?
 
Los argumentos en contra suelen partir de falacias, como la idea de que quien no forme parte de la estructura y abone sus cuotas no debería poder decidir sobre cuestiones internas, olvidando que hablamos de las primarias no para la dirección del partido (ahí ese argumento sería obvio) sino para acceder, elecciones mediante, al gobierno de la ciudad o de la región en la que el votante no afiliado vive, trabaja, paga y exige (o más bien debería exigir). Y por tanto no se trata de un problema orgánico sino de una cuestión de calado público. Así sucede en modelos democráticos bien asentados, como el estadounidense, y así está ocurriendo en la vieja Europa cada vez en más ocasiones, apreciando el valor de las primarias abiertas como un factor más de movilización y un camino para que la sensación de alejamiento entre políticos y ciudadanos se disipe un poco.
 
Suele ser importante también en el argumentario a la contra la desconfianza hacia la responsabilidad del cuerpo cívico, imaginando una larga colas de adversarios y enemigos que desde diestra y siniestra acuden para votar por el peor candidato y acabar así con cualquier opción de gobierno del partido convocante. A lo mejor es que soy demasiado cándido, pero me resulta imposible imaginar esas largas colas de simpatizantes de Vox o de Bildu en camino hacia las sedes socialistas con sus dos euros preparados para incorporarse a un fichero de simpatizantes y votar por una u otra candidatura, siempre con aviesas intenciones. Me cuesta tanto como me cuesta imaginarme a mí acudiendo a las primarias de Vox o de Bildu, que uno las ideas las tiene para algo. Y hasta me enfada cuando la disculpa procede de representantes electos porque tras ella late una profunda desconfianza ante la seriedad y la capacidad de los electores que no estoy dispuesto a suscribir. No, el ciudadano no es per se incapaz, corrupto, idiota o irresponsable, aunque sin duda hay ciudadanos aptos para cada uno de los calificativos, hasta para los cuatro juntos, lo mismo que hay afiliados de base o políticos en cativo que podrían responder a cada uno de los calificativos e incluso a los cuatro juntos.
 
Por supuesto, los órganos competentes para decidir si se realizan primarias abiertas o no tienen el derecho de tomar la decisión, como tendrán la responsabilidad de apechugar con los resultados de esa decisión. Ya sabemos que en Cantabria, ante las convocatorias electorales del 2019 y en lo que al PSC-PSOE se refiere, las primarias abiertas no serán, porque esos órganos competentes así lo han elegido, incluso con los votos sorprendentes de compañeras y compañeros que en su día defendieron el modelo y que ahora parecen alimentar los mismos miedos a la realidad que tantas veces han cerrado las puertas y las ventanas y han aislado a esos a los que algunos han decidido llamar casta. Por mucho que ahora, como en otros tiempos, quieran disfrazar ese discurso de cierre con el juego de palabras vacío "tendremos primarias abiertas... a los militantes", peculiar forma de expresar que las primarias no serán abiertas. Un poco de por favor, que todavía nos queda alguna neurona en activo.
 
Con todo, la sensación que queda, que me queda, es la de la oportunidad perdida. Y el convencimiento de que quien teme a los ciudadanos difícilmente será digno de representarlos y dirigirlos. Veremos.
 
Como fuere, suerte y al lío.
 


lunes, marzo 19, 2018

METEREOLOGÍA NATURAL


De témporas a témporas, pasando por el Calendario Zaragozano, anda la tradición empeñada en advertirnos del tiempo que vendrá estación tras estación desde la observación de los vientos o los meteoros en ciertas fechas. Raro es, al menos en estas tierras del norte, el valle en el que los observadores de témporas y las discusiones subsiguientes no acaban por ocupar un buen rato en los debates de café, puntualizados casi siempre por el espíritu racionalista de la comarca que con tonante voz de aguafiestas acaba sentenciando "todo eso son tonterías".

Capítulo aparte merecerían esos peculiares expertos y tradiciones que por la suma de tiempo y soledad tienen poca ocupación mejor que la de observar los mínimos y permanentes cambios de la naturaleza, y a partir de la aplicación inconsciente de un método inductivo que haría las delicias del descreído Hume, convertir en leyes generales predictivas las acumulaciones de información repetida. El sarruján del pico tal, el pastor de tal cumbre, la lechera de acá, el cura de acullá comentan qué han visto y qué esperan y su voz se convierte en sentencia segura.

¿Tienen utilidad hoy, con la terrible espada de Damocles del calentamiento global, los comportamientos de animales y plantas para determinar ciclos y fenómenos? Si hasta árboles y aves andan desconcertados, cómo no habríamos de estarlo nosotros.

El caso es que el verano pasado, 15 de agosto, día de la fiesta mayor de Espinilla, en esa tan familiar y querida Hermandad de Campoo de Suso, por el Sur de Cantabria, no escuché demasiado bien la primera parte del parlamento de Paulino, vecino de edad más que veterana y singular simpatía, después de que le preguntaran si no estaba preocupado por la tremenda sequía. Así que no puedo deciros qué pájaro exactamente había hecho qué cosa. Pero sí escuché perfectamente la segunda, en la que manifestaba su tranquilidad, porque, dijo "va a nevar mucho, y desde muy pronto". Las primeras nieves en las cumbres cayeron allá por octubre del pasado año, nada más comenzar el otoño, y si bien no hemos tenido La Madre de Todas Las Nevadas, al menos todavía, el blanco tesoro ha sido constante desde entonces, y continúa cayendo estos días para recibir a la primavera.

No, claro que no, claro que somos gentes del XXI, racionales (ja) que si ya sabemos que no es posible prever con claridad el tiempo a una semana vista pensamos que no es más que ciencia ficción pretender saber con meses de antelación lo que nos espera.

Pero la naturaleza sigue su curso y sigue nevando. Mientras Paulino estará calentuco allá en la cocina o junto a la chimenea, quién sabe si olvidado ya qué hizo aquél pájaro en el tan lejano agosto.

viernes, marzo 16, 2018

MIENTRAS AVANZA EL MIEDO...


¿Cuándo decidieron que el miedo era el mejor aliado para dominarnos, para dejar que impusieran sus reglas después de que las luchas de años les hubieran gritado "ya basta"? ¿Cuándo se dieron cuenta de que provocarnos la conciencia de la fragilidad nos convertía en blancos fáciles y que el temblor empujaba nuestras convicciones contra el suelo para allí hacerse añicos?

La vieja Europa, esa puta agotada que renuncia, matiza, retrocede cada día un poco y que sumando pocos ha llegado a ser poco más que una sombre de la que lideró las mejores conquistas del ser humano, para mantener al mercader y demoler la esperanza de aquella empresa de valores y de ciudadanos. La vieja socialdemocracia, y con ella otras construcciones sociales y políticas que alimentaron junto a ella los tiempos de los derechos humanos, de la edificación del estado del bienestar, del humanismo impenitente capaz de defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y de la rutina, de la miseria y de los miserables, que se adormiló y fue sorprendida con el paso cambiado por las "manos invisibles", nunca manos inocentes, y no supo dar respuesta ni a los enemigos de siempre ni a las demagogias nuevas y vacías. Cada uno de nosotros, como individuo cerrado y como persona abierta, como identidad propia y como proyección social, que pensamos que todo estaba ya terminado, que no había vuelta atrás, que todo daba ya un poco lo mismo y todos daban ya un poco lo mismo, y no supimos más que dispersarnos en mareas autosatisfechas y redes envalentonadas que nos convertían en enemigo fácil, desaliñado y sobre todo disperso.

El miedo, sí, el miedo. Que cada día nos inunda haciendo ríos de la gota de agua y océanos del torrente, que da vueltas y vueltas a noticias que lo son precisamente por lo poco habituales y nos trastorna hasta hacernos sentir como infierno sanguinario este hábitat nuestro, privilegiado y en calma hasta parecer la antesala del paraíso o la del cementerio. El miedo que agita la debilidad de nuestros cuerpos y la blandura de nuestros credos, la que recuerda a tantos que no la justicia sino la venganza debe moverles, que erige en experiencia universal y tiránica el dolor concreto y específico de la víctima, que cuestiona el criterio de los que saben y da voz y altavoz a necios y cobardes.

El miedo, sí. Y el cansancio, el cansancio que nos ha ido encerrando sobre nosotros mismos, que nos pesa más que la propia edad y nos hace creer que no merece la pena, que ya no merece la pena, continuar con la lucha, con la coherencia, con la utopía como horizonte y el ser humano como proyecto hermosísimo. El cansancio que nos hace renunciar a las discusiones y los argumentos para evitarnos líos y follones, fracturas y crisis.

Pero no puede ser, no puede ser. No debemos renunciar a la voz, al grito, a las ideas, al horizonte, al futuro, no debemos dejarnos vencer por el desaliento porque el edificio que una vez alzamos desde la razón, desde los pilares de la igualdad, la libertad y la fraternidad, desde las herramientas del estado de derecho y de la seguridad jurídica, desde el convencimiento de que no cabe un derecho penal que no sea proporcionado, general, y orientado siempre y sobre todo a la reeducación y la reinserción del delincuente. No puede ser porque el camino elegido entonces era el bueno y se trazó sobre muchos sacrificios, sobre mucha sangre.

No sirve de nada, ha quedado tantas veces demostrado en la historia, el rigorismo penal; es más, suele ocurrir que los países más severos son también los que cuentan con más delitos y más graves entre su población. Sí sirven la educación y la prevención, sí sirve el trabajo para la transformación. Y por eso no debemos callarnos, no cuando quieren convertir al refugiado en enemigo, a la igualdad en problema, a la dignidad humana en disparate. Tampoco cuando, como ahora, quieren emborronar la actualidad con debates que creíamos superados y que se nutren de los lados más oscuros del ser humano, el afán de venganza, la furia, el rencor y el pesimismo para que de nuevo dejemos de mirarles mientras nos empobrecen, nos alienan y nos destruyen, para que dejemos de mirar sus delitos de guante blanco, esos, justo esos, que nunca van a proponer como merecedores de Prisión Permanente, ni de la revisable ni de la otra, aunque sean esos, justo esos, los que nos han traído hasta este presente donde a falta de esa confianza amable y optimista en los derechos humanos como guía el suelo vuelve a estar embarrado y el camino vuelve a ser violento y farinoso.


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