sábado, diciembre 13, 2014

JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ Y LA INDIGNIDAD EN CALIENTE


La indignidad de ciertos personajes públicos con tendencia al vómito verbal es tan grande que supera incluso la escasa sensibilidad de los integrantes de la ONG creada hace años en el blog "Imbéciles Sn Fronteras". Más allá de los delirios de los tipos allí acogidos, entre los que se contaba ya Jorge Fernández Díaz, ministro del interior del Gobierno de España, hay declaraciones que ni siquiera nos permiten la ironía y nos obligan a acudir a los versos de Machado, don Antonio, para poder encontrar una descripción suficiente que no caiga en el estrambote ni en los abismos de lo soez. 

"Mala gente que camina
y va apestando la tierra".

¿Qué mejor forma de describir al que luce en la foto su mirada torva? Sin duda, Jorge Fernández es mala gente que deja peste a su paso y a su verbo. ¿O piensan ustedes que alguien que no tenga el alma más negra que el culo de un cuervo es capaz de decir, como este sujeto, con ademán chulesco en Antena3 para responder a tantas personas, a tantas instituciones horrorizadas ante la Ley Mordaza en general y ante la particular cuestión de las infames "expulsiones en caliente" que su ministerio practica fuera de la ley nacional hasta ahora, fuera de la ley internacional y desde luego y siempre fuera de la vergüenza que "Si me dan la dirección donde a esa pobre gente los podemos trasladar y garantizan su manutención y que les dan trabajo le aseguro que les enviamos. Pero hay mucha hipocresía". 

¡Pues claro que hay hipocresía! ¿No les parece hipocresía suficiente que el de la mirada torva se exhiba como cristiano por los medios, las calles y la vida, que vaya escupiendo a los demás lecciones de moralina como el fariseo de la parábola cuando no sólo parece ignorar las bases esenciales de la religión que dice practicar (qué hay del mandamiento del amor universal, qué de la caridad, qué de la imprecación de Jesús "cada vez que dejásteis de hacerlo con uno de éstos más pequeños a mí me lo hicisteis" a quienes despide de su lado como malditos y enviándolos al fuego eterno) sino que además no parece parar mientes ni en las críticas de la propia Iglesia Católica ni en campañas como la de "Salvemos la hospitalidad" brotadas precisamente en su ámbito? Y eso sin olvidar el insulto que se embosca en las palabras de Fernández Díaz, acusándonos a los españoles de hipócritas sólo para justificar la indecencia cruel de sus disposiciones, de su gobierno, de su partido. Un insulto contra muchos hombres y mujeres que trabajan duro para que las condiciones de vida de los más desfavorecidos sean mejores, para acoger a quienes llegan a nuestro país huyendo del hambre, de la muerte, de la tortura o de la miseria, que patean despachos intentando arreglarles los papeles que el gobierno se encarga sistemáticamente de denegar. Pues claro que hay miles de españoles dispuestos a acoger a la humanidad miserable y sangrante de Melilla y de Ceuta, a los ateridos que sobrevivieron apenas en el genocidio oceánico de las pateras del que para nuestra vergüenza somos responsables.

Pregunta este tipo hipócrita, malo y torvo si le vamos a enviar nuestras direcciones. Como el ministro del interior es él, y lo es en un gobierno que no parece parar mientes en la defensa de los derechos humanos, estoy completamente seguro de que alguno de sus servidores estará leyendo este blog, de que sabrán quién no se oculta tras el pseudónimo de Rukaegos, y sabrá perfectamente cuáles son mi dirección, teléfono, declaración de la renta, puesto de trabajo y tarjeta de la Seguridad Social. Así que puede contar conmigo para acoger a una de esas personas a las que él despide a golpes hacia la miseria. Yo, que no soy opulento como Fernández Díaz, que no vivo del cuento desde hace año como Fernández Díaz, pero que soy mucho más rico que él en lo que importa, en corazón, brindo mi casa y si hace falta la ayuda de mis amigos para salvar a una persona. Aquí le queda público el desafío, pero se lo haré llegar también por correo electrónico al Congreso de los Diputados y pro correo postal al Ministerio. Porque como dice el Talmud, quien salva la vida de un hombre, salva a la humanidad. A sensu contrario, "señor" ministro, quien permanece impasible ante la miseria, quien se ceba en sus golpes con los más débiles, quien abusa del pequeño, está matándonos a todos, está matando lo poco que a estas alturas pueda ya quedarnos de humanidad.

viernes, diciembre 05, 2014

DE CONSEJERAS CIEGAS Y PERROS INVISIBLES



Que un perro abandonado en una perrera o recogido en una protectora sea vejete es causa grave de invisibilidad para los posibles adoptantes; que sea feote le vuelve también invisible, como le vuelve invisible no ser de raza, o pertenecer a razas con leyendas urbanas sobre nerviosismo o agresividad. Paradójicamente, contribuye a su invisibilidad el ser grande o muy grande. Y si coinciden en un pobre perro dos dos o más de estos factores, sus posibilidades de encontrar familia rozan el concepto de Expediente X

Leo en El País  (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/12/03/madrid/1417633234_859581.html) una preciosa última página en la que se nos cuenta la historia de Chacho, vejete y grandullón, mezcla de mastín y pastor alemán, en definitiva, un caso perdido. Un caso perdido que encontró tras muchísimos años de espera a su familia, gracias en buena medida al programa que en la Comunidad de Madrid apuesta por el Sacrificio Cero desde el Centro Integral de Acogida de Animales de Colmenar Viejo y que además de garantizar una vida tranquila a quienes tuvieron la mala suerte de tropezarse con el humano equivocado, ese tipo de gentuza que convierte al ser humano en escoria y que se piensa que una mascota es un juguete, un objeto o un saco de boxeo. Una vida tranquila en la que al contrario de lo que ocurre por otros lugares con buena parte de esos lugares llamados perreras donde tantas veces continúa el maltrato, se come apenas, higiene nula y atención veterinaria cero, ya que pasado un cierto tiempo sin adoptante el animal viaja a la inyección letal y al horno crematorio para hacerse todavía más invisible en forma de humo.

Pues sí, que gracias al programa de los "perros invisibles" se desarrollan nuevas estrategias y campañas para que los feos, los grandullones, los mestizos, los nerviosos, los abuelos tengan también una segunda oportunidad que además sea la que se merecen, la buena.

Tengo que decir que me sorprendió encontrarme con el Consejero de la CAM responsable del área sosteniendo e impulsando este programa de los invisibles. Porque por Cantabria la peor causa de invisibilidad para las mascotas y animales víctimas de maltrato y abandono es una consejera ciega y ausente que, al menos, nos ha dejado perfectamente claro y negro sobre blanco que el bienestar animal del que es máxima responsable en esta comunidad autónoma le importa una mierda.

O lo que es lo mismo, que tras meses de administrativo y despectivo silencio, por fin hace un par de semanas dio respuesta … ¿respuesta? … a la batería de preguntas que sobre bienestar animal en Cantabria le había presentado la diputada del PSOE Chabela Méndez y en la que inquiría por los datos de sacrificio en las diversas perreras municipales en los últimos ejercicios, el destino de los animales abandonados en municipios sin servicio de recogida, los controles sanitarios y de implantación de chip, las realización de campañas sobre esterilización, adopción o cuidado responsable de mascotas, las sanciones impuestas por malos tratos, la atención específica a todos estos problemas en el mundo concreto de la caza, colaboración con asociaciones protectoras, etc. Respuestas que en resumen podemos clasificar en varios grupos.

a/ Aquellas en la que sin más se nos dice que se trata de competencias municipales (pero , ah, la competencia del bienestar animal y políticas animales es de la comunidad, así que debería inspeccionar, controlar y conocer qué pasa en las perreras, muy señora mía)

b/ Aquellas en las que se limita a hacer vagas alusiones a leyes y reglamentos que, como están publicados en el BOC, nos sabemos todos. Pero es que lo que se pedían eran datos y compromisos, no letras vacías.

c/ Aquellas que confirman que el tema no interesa, que a las protectoras se las despacha con unas pequeñas miserias que no dan ni para pienso y que no llegan nada más que a dos de ellas y que nunca la Consejería ha perdido el valioso tiempo de la consejera o de sus funcionarios realizando campaña alguna sobre mascotas, abandonos, maltrato o tenencia responsable. Claro que estas eran preguntas retóricas, doña, eso lo sabíamos todos también.

En fin, que viene a quedar claro que a Blanca Martínez y su equipo, habituales en festejos taurinos y ferias de caza pero permanentemente ausentes en protectoras y campañas animalistas, unas cuestiones tan sensible como el maltrato y el abandono, les resultan completamente ajenas, y que su política es la tan liberal máxima del dejar hacer, dejar pasar.

Lo dicho, en fin. Que a lo mejor el problema no está tanto en la existencia de perros invisibles sino en la grave ceguera de una parte de la sociedad, de una parte de las instituciones (dense un paseo por el Ayuntamiento de Santander y pregunten al equipo de gobierno para que les despida como suele con cajas destempladas si se les plantea el tema) y de políticas como la Consejera de Ganadería, Pesca y Medio Rural del Gobierno de Cantabria, que prefieren no enterarse de cuáles son sus obligaciones, responsabilidades y competencias mientras degusta unas alubias con liebre.



jueves, diciembre 04, 2014

THE ZOMBILAPIO EXPERIENCE


Andaba yo trajinándome el pan mío de cada día en mi habitual puesto de trabajo cuando hizo su aparición por mis dominios un extraño personaje. Tan lenguaraz como Logorrea y tan trompeta de la muerte como las Parcas de Autobús, línea cinco, personajes todos que conocen bien los lectores de este su blog. Irrumpió, pues, en mis territorios diciendo …

"Hola buenos días, soy esculapio y tengo 83 años, pero no los aparento. ¿A que nunca diría usted que tengo 83 años?" 

Sorprendiome y hasta divirtiome tamaña muestra de coquetería en un hombre, hombrecito más bien, del Señor. A pesar de que mi neurona en subconsciente activo decía, malévola y canalla, "En efecto, no aparenta usted 83 sino más bien 183". Fue ahí cuando me di cuenta de que sin quererlo ni esperarlo estaba bloqueando la única puerta una de las criaturas más temidas del barrio, El Escolapio Zombi, por nombre común Zombilapio.

Tomé asiento, ofrecile, galante, asiento (¡craso error, por san José de Calasanz!) y me aferré a la silla para no desplomarme víctima de alguna subespecie de vértigo o pánico mientras el Zombilapio daba inicio a su perorata, que transcribo más o menos tal cual.

"Es que ya sabe usted que Freud era materialista, racionalista y científico, que yo tengo muy pero que muy leído a Freud (atención, digresión, "¿Pero Freud no era herejía y desviación?") y como se queda ahí, pues él sabía que de abajo viene la vida (gesto de mano que surge de la tiniebla y asciende hacia la luz o mano-Caroline) y que la vida es comer y reproducirse. Pero si la vida fuera o fuese sólo comer y reproducirse pues nunca tendríamos bastante ni nos saciaríamos y yo necesitaría por lo menos por lo menos cinco mil mujeres (atención, digresión, "Menos lobos, Caperucito") y por eso la mente que es el espíritu que es el alma, que ya se estará preguntando usted de dónde viene el alma, pero es que yo no he venido aquí como sacerdote ni como creyente, por cierto ¿es usted creyente?, bueno ya me imagino que mucho no, porque el mal de Europa es que todo el mundo es mucho no, y así nos luce el pelo, aunque a usted no le luzca tanto, qué quiere que le diga. Pues eso, que el alma y el espíritu (gesto de mano de arriba hacia abajo enroscando un tapón hasta encontrarse con la mano de la vida, la que va de abajo arriba) le dice ¡NO! mujeres sólo una. Y claro entre la vida que quiere cinco mil mujeres y la mente que dice sólo una hay un choque que provoca la tensión que a su vez provoca la ansiedad que a su vez provoca las enfermedades psicosomáticas y obliga al cerebro a la isquemia. Y claro, entonces aparece el cáncer".

Durante el breve instante que precisa el Zombilapio para tomar aliento, digo, falsamente interesado y definitivamente amable, maldiciendo la exquisita educación que me indujeron freudianamente mis padres y mi viejo y querido Colegio Antares:

"Ahá, ahá"

"No le veo yo muy convencido, oiga, porque ¿estudió usted en los esculapios? tiene cara de haber estudiado en los escolapios, pero ya sé que esto a veces no está claro, porque se lo digo a los médicos y claro, como ellos ya tienen su vida hecha y su chiringuito montado pues me dicen que no, que no lo ven claro, y también me lo dice un profesor de aquí, del colegio, de los escolapios, que es prisionero del razonamiento, que tampoco lo ve, así que claro, como la vida (gesto de abajo arriba) se impone y la mente trata de controlarla (rosca de arriba abajo) pues el caso es que ayer tuvieron que operarle de un paralís que le había dado entre el anular y el corazón de la mano izquierda, cuando todo se podía haber solucionado de una forma mucho más fácil. Sí señor, porque si el problema es que las enfermedades son todas psicosomáticas, que yo nunca estuve enfermo del cuerpo pero si del psicosomatismo ese, que estuve paralítico cuando se murió mi padre pero ahora ando (atención, digresión "¡Milagro, milagro!") y siempre me he curado porque con la mente uno puede. Así que viene la vida (abajo arriba) , pero la mente la aturde (arriba abajo) y viene la ansiedad y de la ansiedad el cáncer. Y la mente vuelve, controla a la vida, controla la ansiedad y el cáncer va y se cura. Porque Freud, que era racionalista, sólo ve que la vida sube (abajo arriba) pero no sabe qué hacer con la mente (arriba abajo) porque claro, no es capaz de preguntarse qué pasa con la vida, de dónde viene la vida, porque sabemos que te comes un garbanzo o una chuleta y en tres horas ya es parte de nuestra carne pero …¿quién permite que el garbanzo y la chuleta sean la vida? (abajo arriba) ¡Dios! Pero yo no he venido a hablarle de Dios, ¿cree usted en Dios?, es que ahora hay gente que no cree en Dios, y claro, entonces acaba en el hospital con paralís entre el índice y el corazón (atención, digresión, miro el reloj, lleva una hora disparatando "¿Te callarás alguna vez, maldito?") que vaya usted a saber cómo le queda la mano después de la operación. Pero yo me curé solo, que no podía andar y ahora ando (atención, digresión "anda y habla, vaya que si habla").

"Ahá, ahá"

"Así que lo que le propongo, porque dirá usted a qué viene aquí este cura loco (atención , digresión "En lo de loco ha acertado, en lo demás no, no señor, no me digo nada ni me interesa nada y cállese por el amor de Calasanz") y es porque quiero saber si usted me puede encontrar cinco personas, o seis, para explicarles que la vida (abajo arriba) es controlada por la mente (arriba abajo, siempre en rosca) y por eso está la ansiedad , que yo para satisfacer la vida que es comer y reproducirse necesitaría cincuenta mujeres (atención, digresión, "¿pero hace un rato no necesitaba usted cinco mil? ¿no será que lo que necesita usted ahora es un colocón de viagra?") pero la mente dice que una y yo entones me caso pero me busco otras cinco (atención, digresión, "cada vez menos, eh pillín") pero no quiero que la una se entere de las cinco y entonces mis neuronas me dicen que lo oculte y que mienta (atención, digresión, "las mías ya no dicen nada, se han autodestruido hace tres cuartos de hora") y eso también produce ansiedad y por lo tanto cáncer. Pues eso, que yo puedo enseñar estas grandes verdades a cinco personas, y así ellas podrán enseñar a la gente a curarse el cáncer y hasta el dolor de espalda, porque aquí tengo un libro sobre cómo curar el dolor de espalda y las infecciones de trigémino, y ellos enseñan a más gente, pero ellos cobran, y así pueden ganar, mire mire, que tengo hechas las cuentas, pues hasta veinte mil euros al mes, o hasta más, y así ellos enseñan a mucha gente y esa mucha gente en su casa enseña a mucha otra gente y gana también veinte mil euros y así y así y así hasta que se acabe el paro en España, porque así es como de verdad se puede acabar, que yo lo tengo clarísimo, porque esto es como los sentidos, que son cinco ordenadores que tenemos, porque yo veo un cuadro y lo proceso y luego me acuerdo de un árbol y de un paisaje , o escucho sonidos y me acuerdo de una canción y luego la canto por ejemplo Cara-al-sol-con-la-camisa-nuevaaaaaaa (atención,digresión, "no tiene usted gusto ni nada para recordar canciones, jodío zombi, me tiene que saltar con el cara al sol, yo lo matoooo"). Y entonces pues eso, que me busca cinco personas y acabamos con el cáncer, y con el dolor de espalda, y con la gripe aviar, y con la ansiedad esa que produce que la mente (arriba abajo en rosca) trate de controlar la vida que es comer y reproducirse (abajo arriba), pero no la puede controlar del todo y por eso nace la concupiscencia ¡LA CONCUPISCENCIA! AHHH, pero la concupiscencia es mala porque lo de arriba viene de Dios aunque yo no he venido a hablarle de Dios y lo de abajo viene del Demonio y es malo malísimo malo y … "

Hora y media después estoy aquí, en la cafetería de al lado, tomando una tila, tres trankimazines y esperando a mi camello habitual para que me traiga de todo. No quiero volver a mi trabajo. El Zombilapio sigue allí, y habla, y habla, y habla, y grita ¡Concupiscenciaaaaaa! y se emociona y hace gestos. De abajo arriba y de arriba abajo (en rosca). Tengo miedo.

viernes, noviembre 21, 2014

PATERNALISMO SANITARIO CON RECETA



Hace ya muchos, muchos años, ya casi 40, me diagnosticaron una alergia a los ácaros del polvo y a cierto hongo cuya presencia se relacionaba con la humedad ambiental. Como tantas otras alergias, se manifestaba esta vieja amiga en forma de rinitis, picazón y enrojecimiento de ojos y, la peor parte, crisis de asma. A parte de recomendarme que me mudara a Palencia (al parecer a los ácaros no les mola el clima castellano) y paciencia, y de intentar una vacuna que no tuvo demasiados efectos positivos, el médico de entonces (confirmado por los del medio y por los de ahora) me recetó un inhalador para las crisis asmáticas llamado Ventolín.

El Ventolín provoca la dilatación de los bronquios, de tal manera que te permite, si detectas la crisis, evitarla (y con tanta experiencia, ya se imaginarán ustedes que uno tiene clarísimas las señales) y si la crisis irrumpe solucionarla de la manera más rápida posible. Y os puedo asegurar que aunque duren segundos, una crisis asmática fuerte es una eternidad de angustia. En su dispensa farmacéutica, estaba previsto creo que desde siempre que se precisaba receta médica, pero en la práctica y durante tantos años jamás me la habían pedido hasta hace dos semanas. Parece que las inspecciones se están endureciendo y que el Ventolín ha entrado en el club de la droga dura.

Lo descubrí en medio de una crisis, más o menos ligera pero bastante evidente, en la que a pesar de mis jadeos en una farmacia se negaron a proporcionarme el tubito salvador. Confirmé más adelante el descubrimiento en dos farmacias digamos amigas, donde me explicaron el problema de las inspecciones. Así que si como supongo mis reservas se terminan este fin de semana (llevo un noviembre complicadillo) , tendré que ir a saturar (todavía más) el servicio de Urgencias o en el mejor de los casos esperar al martes o miércoles para conseguir la maldita receta de mi médico de cabecera. Al coste de un par de horas de trabajo, claro está. 

Según lo que leo en los decretos y normas sobre medicamentos con prescripción, la exigencia de receta no se basa en general en que nos encontremos ante peligrosos estupefacientes o drogas alternativas a las de consumo habitual, sino en que según nos cuentan su mala administración podría provocar problemas varios o su abuso restar eficacia al mejunje. Es decir, una explicación que encaja de lleno en el problema político y filosófico del llamado Paternalismo : un estado que nos trata como a menores de edad, incapaces de actuar con racionalidad en nuestro propio provecho. No tengo ningún interés especial en ponerme de Ventolín, no se trata ni de un capricho ni de un chute. Sobre todo no me apetece nada que un fármaco que me ha acompañado con tanta eficacia durante tanto tiempo pierda su eficacia. No soy adicto ni nada que se le parezca, como pueden demostrar las largas, a veces larguísimas, temporadas sin inhalación alguna. Y de verdad que me toca mucho las narices tener que atravesar los peligrosos otoños y otros posibles tramos de riesgo dependiendo de la cercanía de un médico para poder adquirir un producto que me resulta imprescindible y que llegado un caso extremo podría llegar incluso a salvarme la vida. 

Pero como no queda otro remedio, me haré con la receta, intentaré que sea una de esas electrónicas y seguiré consumiendo Ventolín cuando lo precise, con la misma racionalidad, con el mismo sentido común de estos años.

Eso sí, dejo por escrito que si en algún momento una crisis fuerte de asma me provoca algún accidente, me hace sufrir alguna consecuencia, desde aquí exijo que se pidan responsabilidades a esa ministra estúpida e incompetente y a los directivos a su servicio. Porque ya que sea Ana Mato la que me trata a mí como a un débil mental me parece el colmo de los colmos.

lunes, noviembre 17, 2014

CASUALIDADES "DE CINE"



Se encuentra la Filmoteca Regional de Cantabria desarrollando un ciclo en homenaje al cántabro Jesús Garay, un ciclo en el que se revisa la mayor parte de su filmografía y en el que los primeras carteles anunciaban para el jueves 20 la proyección de Manderley, presentada en su día como "Una tragicomedia gay de Jesús Garay" y protagonizada entre otros por el mítico Ocaña.

Apuntada en la agenda (era yo muy chico cuando se estrenó, era más que improbable que una película del entorno underground llegara a Reinosa y además, si la memoria no me falla, recibió aquella peculiar clasificación "S") caigo en la cuenta durante uno de los paseos caninos que con frecuencia me llevan a recorrer la calle Bonifaz de que al renovarse la cartelería de la Filmoteca ha desaparecido como por arte de ensalmo "Manderley". Me choca, porque ni siquiera aparece el título corregido y enmendado, Simplemente, parece que no llegó a la imprenta. Empiezo a pensar que tal vez haya sufrido alucinaciones cuando en el mismo paseo recuerdo que unos meses antes me ocurrió lo mismo con la triunfadora de Cannes La vida de Adèle y todavía un poco más atrás con la británica Weekend , cuyo cartel ocupó todo un mes el espacio publicitario de la institución cultural. El mismo caso en ambas, aparecieron en el avance del mes siguiente con las fechas del pase detalladas y ambas desaparecieron misteriosamente cuando ese avance daba paso al cartel con el programa definitivo. Como esto es Santander y nos conocemos casi todos, expresada mi perplejidad en un grupo de conocidos alguien recuerda que me falta en la lista otro título de idéntica aventura: Una habitación en Roma.

Claro, todo el que haya tenido en sus manos la responsabilidad de programar un ciclo cultural cualquiera sabe que hay riesgo de que de tanto en tanto algunas circunstancias no previstas provoquen una cancelación u obliguen a una sustitución. De hecho, ha habido más bajas, en general aplazadas que no suprimidas, entre las películas anunciadas. Pero no deja de llamar la atención una coincidencia entre los cuatro títulos mencionados: las cuatro películas centran su argumento en las relaciones gays o lésbicas (dos y dos) y en las cuatro aparecen escenas de sexo más o menos explícito.

Dado que considero fuera de toda sospecha a la Filmoteca, que ya ha mostrado en público su decisión de exhibir estos títulos me pregunto : ¿Habrá un extraño virus en las distribuidoras cinematográficas que deteriore todas las copias disponibles de las películas con ambas características, temática lgtb + sexo explícito, o simplemente las afectadas por la primera parte del binomio?  ¿No será más bien que el peligroso virus de la lgtbfobia ha infectado las neuronas de nuestras autoridades culturales? 

Y es que tal vez no sea demasiado arriesgado recordar que de los mantras que definen la ideología del Partido Popular, liberal-conservadores inspirados en el humanismo cristiano, poco vemos en la sucursal cántabra ni del adjetivo liberal ni de lo que podría vincularles con las democracias cristianas europeas, escindidos sus miembros más señeros entre los posibilistas sin ideología alguna y los conservadores tirando a rancios y ultras. Es más, si esas señas de identidad son generales en el gobierno de Ignacio Diego, se acentúan en la cúpula responsable de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte.

Porque dos veces es casualidad, tres pista, cuatro un patrón claro como para pensar que algunos temas resultan escandalosos para las pías jerarquías culturales de Cantabria y que se ha decidido ejercer férrea censura. En concreto sobre dos grandes cuestiones: homosexualidad y aborto. 

Pero claro, seguro que ustedes más bien van a pensar que yo soy un poco paranoico, y que no es para tanto, y que habrá explicaciones evidentes que a mí se me escapan o rechazo por mi propia perversidad esencial. O que, en fin, las casualidades son casualidades. 

miércoles, octubre 29, 2014

LA REDADA


Vuelvo a ver La redada (La Rafle) , la película francesa que nos narró en el 2010 uno de los episodios más vergonzosos del colaboracionismo francés: la redada del Velódromo de Invierno en la que la administración francesa sirvió en bandeja a los nazis a miles de judíos refugiados en París o de origen extranjero. En el Velódromo fueron "alojadas" mientras se preparaba su viaje hacia los campos y hacia esa muerte de la que no regresó ninguno de los detenidos las familias. Miles de niños marcados por la historia con una estrella de David de fieltro amarillo sobre la que estaba estampada la palabra juif.

Siempre he dicho que en narraciones como las que nos recuerdan el horror del nazismo y tantos horrores similares, la utilización de niños es especialmente tramposa y sentimentaloide. ¿De verdad que haya un niño con pijama de rayas es objetivamente peor o más conmovedor que la existencia de la vieja del pijama de rayas, el cobrador de tranvía del pijama de rayas, el joven del pijama de rayas, la planchadora del pijama de rayas? Pero en La redada los niños son necesarios porque fueron protagonistas principales. Y Rose Bosch nos lo cuenta sin excesos, sin sensiblería y, se agradece, buscando una compleja objetividad.

De hecho, si habláramos de La redada como película, tendríamos que limitarnos a apuntar que se trata de poco más que un telefilm de lujo, bien rodado, bien ambientado, bien interpretado y ya. Pero lo que me interesa de la película tiene más que ver con la historia, con la revisión de la propia culpa y la asunción de los fantasmas nacionales. No, no son los nazis más que comparsas secundarios en la película, y lejos de aparecer como monstruos, Bosch acierta al incorporar imágenes del Hitler más dulce y por tanto más desconcertante, el que adora a los niños y a los animales desde su refugio de Berchstesgaden. Son los franceses los que ocupan los primeros planos, dibujados como cobardes plañideros (Petain, desde la Francia de Vichy) . como funcionarios eficaces y grises que quieren limitarse a cumplir con precisión las órdenes, con encantada eficacia tendríamos que decir. La propia población no judía de París, presentada como un conglomerado de sensibilidades bien complejas y bien diferentes, desde los bomberos que desobedecen las instrucciones y se acercan a las familias retenidas en el Vel d'Hiv para darlas agua y recoger sus mensajes de socorro a la enfermera que se somete a la misma dieta de los judíos para demostrar al prefecto sus efectos, desde el vecino que recoge a los dos hijos de la familia de la puerta de enfrente al policía que reconoce a la muchacha judía que escapa pero no la retiene, pero también a la panadera que grita e insulta a los judíos durante la redada, el gendarme que patea a la mujer embarazada para que se dé prisa, el que arranca los pendientes de las orejas de la niña… Todos franceses, todos parte del elenco que en los días que siguieron al 16 de julio de 1942 salió a escena para construir un cuento terrible, un episodio nada glorioso que en los últimos años se ha venido reivindicando con fuerza por las instituciones francesas y por la ciudad de París como la denuncia necesaria de un alma oscura que nunca debería haber aflorado.

Me pregunto también, mientras avanza la película, si España será capaz de enfrentarse alguna vez cara a cara a ese pasado sucio sin las acusaciones ni los bostezos habituales con los que se castiga a quienes osan hablar de la memoria histórica, a desempolvar archivos, a explorar la verdad.

martes, octubre 28, 2014

CUATRO AÑOS SIN LEO


No sé quién fue el que dijo aquello de que nadie muere mientras se le recuerda, así que de alguna manera Leo se ha convertido en un ejercicio de memoria, una presencia constante que aflora cada día en sus fotos, en sus sonrisas, en la ropa que continúa en los cajones, en su lado de la cama, en las canciones que lo recuerdan bailando en algún pub y en las que después de su muerte asocié con el vacío.

Muchas veces he tenido la sensación de haberle fallado. De que podría haberle ahorrado uno o dos disgustos, de que tal vez hubiera sido posible evitar o retrasar lo que resultó al final inevitable. Podría haberle dicho más veces "te quiero", quizás podría haber adelantado el viaje a Roma para que otro sueño llevara la muesca de "cumplido". Y hasta ahora, en este ejercicio sofocante a veces de memoria que no ha llegado a ser ese abismo de la depresión pero lo ha rondado tanto tiempo en ese estado que yo mismo he intentado definir como "tristeza de baja intensidad", tengo la sensación de fallar, de no ser capaz de asentar con suficiente fuerza el recuerdo. ¡Si hasta me he equivocado este año y he pensado que Leo había muerto hacía tres años cuando en realidad fue hace cuatro, como si no fuera capaz de alejar de mí aquel momento terrible en el que colapsó entre mis brazos más o menos a las cinco de la mañana de ese 27 de octubre de 2010!

La vida sigue. De vez en cuando hasta brilla. A veces se transforma en palabras que acabo llevando hacia un poema, otras veces en recuerdos felices de caricias y momentos. Algunos días reina en mis pensamientos el agradecimiento hacia quienes hicieron posible que Leo y yo estuviéramos juntos; otros, sin embargo, el rencor y el enfado que nunca se morirá acerca de quienes nos engañaron o se rieron o nos dejaron de lado, de quienes pusieron cara a la xenofobia y la intolerancia. Siempre los primeros besos, la primera comunión de los cuerpos, ese viaje soñado a París que tanto anhelaba.

¿Qué importará a nadie este dolor tan pequeño, tan insignificante, en medio del dolor del mundo? Seguro que muchos o sol estaréis preguntando. Probablemente tendréis razón. Pero si pierdo este inútil trabajo de quererle que ya no necesita … ¿para qué sirvo?
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