viernes, abril 17, 2015

DE TALLAS Y AUSENCIAS. POR EJEMPLO...


Yo no sé si los vaticinios de Íñigo de la Serna en la televisión acerca de la pérdida de concejales que sufriría el PSOE en Santander son la respuesta a datos que pueda estar manejando, a impresiones personales, a estrategias electoralistas, a nervios... No sé tampoco si son comentarios que competan a un alcalde en ejercicio que probablemente sea experto sociólogo como todólogo experto que es. Pero sí sé que me han parecido improcedentes las acotaciones en las que acusa al PSOE santanderino de inexistencia, de incomparecencia, esa arrogancia con la que afirma sin mover el pelazo que aquí no hay un segundo partido.

Es cierto, a qué serviría negarlo, que el PSOE estuvo mucho tiempo perdido en quisicosas internas, y que seguramente perdió así el pulso de la realidad o de parte de ella. También es cierto que los concejales y concejalas del partido han trabajado, han estado comprometidos con el bienestar de los vecinos, han hecho en un territorio difícil cuanto ha estado en su mano. Y precisamente por eso me parece injusta la sobrada de un alcalde que a mi modo de ver tiene formas y fondos escasamente demócratas, al frente de un equipo de fondos y formas escasamente demócratas. Me explico, hablamos de uno de esos gobiernos municipales que tratan de hurtar la información pública a la oposición, que impiden día a día con chapuzas y modos de acoso escolar su trabajo, que se mueven para que los medios de comunicación ignoren mociones y propuestas o si no queda otro remedio incluyan la respuesta del señorito y su equipo antes de publicar la acción de la oposición. Estoy convencido de que en el PSOE habría sido importante buscar estrategias de comunicación creativas, rompedoras, que hubieran permitido minimizar estas redes de mutuo interés, estoy convencido de que tendrían que haber pisado mucha más calle y compensar así la escasa presencia mediática. Pero me temo que ni con esas se habría podido contrarrestar no el peso político sino más bien la maquinaria de intereses y los comportamientos sicilianos a los que por desgracia nos hemos acostumbrado.

Pero ya que estamos... 

¿De verdad le parece a don Íñigo que la oposición es un ente ausente en Santander? Juego a la grande. La oposición ¿exactamente a qué? Quizás tendríamos que conocer primero cuáles son las decisiones políticas, estratégicas, de un gobierno que ha ido de escalera mecánica en escalera mecánica a salto de mata y que en general ha optado por callar, por estar ausente, de todos los debates de fondo. ¿Acaso no les hemos escuchado presentarse como víctimas a ellos cuando la tragedia del Cabildo o el incendio de Tetuán? ¿no hemos presenciado como sacaban el balón fuera del campo para realizar declaraciones tan comprometidas como "yo lo que diga la ley" o negar la mayor y afirmar frente a todos los datos que "en Santander no hay niños que pasen hambre"? En realidad parece que hemos tenido un gobierno de esos que no son de izquierdas ni de derechas, adelantándose a la moda actual. Ya, ya sé, ya sé que es el PP, y el PP de Santander. Vamos, que más de derechas que nadie. Pero ¿tiene usted alguna declaración política de calado que así lo demuestre? El alcalde obra y hace obras, sonríe, improvisa por arriba y tantea a su interés por debajo, pero va a ser difícil escucharle un solo compromiso ideológico. El silencio como programa, el silencio de un alcalde que no da la talla en una sociedad que tampoco parece muy inclinada a darla.

Pongo un ejemplo, trivial seguramente, que me importará solo a mí que soy un rato raro y maniático. Pero acabo de ver una preciosa campaña escocesa sobre el bullying homofóbico y el silencio y me han venido conexiones extrañas a la cabeza.

El ayuntamiento de Santander recibió, como tantos otros dentro y fuera de Cantabria, año tras año la solicitud de que colocara la bandera del arcoiris en su balcón por el 28 de junio, recibió también en muchas ocasiones documentos contra la lgtbfobia, compromisos de lucha contra la misma, cartas de apoyo a la igualdad de derechos y a la dignidad de los ciudadanos y ciudadanas lgtb. Ni el más mínimo gesto de la esfinge, ni el más mínimo movimiento, la más mínima empatía. Me dijo hace años un amigo común "No me irás a venir ahora con que el alcalde tiene algún problema con los gays, ¿no?". Creo que le sorprendió mi respuesta, "no he dicho eso, no pienso eso, como tampoco digo ni pienso lo contrario. Lo único que tengo claro es que si alguna vez hay una agresión en Santander, si alguna vez hay que volver en España a las trincheras para defender el terreno ganado, Íñigo de la Serna no estará allí con nosotros, porque nunca ha sido capaz de balbucear una sola palabra de compromiso". Y no descarto que en algún momento las diga, será cuando las hayan dicho ya por delante todos, será cuando quede bonito y no suponga ni posición ni riesgo sino lugar común. Y entonces ya no valdrá nada. De hecho, creo que ya no vale nada si por alguna extraña razón el próximo 13 de mayo se le ocurre hablar de lgtbfobia (lo dudo) o en junio tiene la responsabilidad de actuar el 28 de junio (espero que tengan de una vez que tomar la decisión otros, por difícil que sea).

Puede que sea miedo a la reacción de sus votantes más rancios, puede que sea de esos que ve Santander como una ciudad decimonónica y es incapaz de quererla de verdad concediéndole otros méritos y otras virtudes que sin duda tiene más allá de su tópico inmovilismo. Puede que simplemente le importe un bledo la situación de las personas lgtb o piense que no aporta nada para el convento. Pero lo evidente es que en este caso, como en muchos otros, ni palabra mala ni obra buena. O lo que es lo mismo, un representante principal de la acción política al que la política viene grande, un gobernante que ni sabe ni quiere saber de ideas, principios, compromisos o valores, porque lo que de verdad le interesa está en otras partes.Y para eso, mucho mejor callado.

Me presta, que dirían mis amigos asturianos, compartir con vosotros el video escocés sobre el acoso y el silencio. Un video que si da la talla haciendo política y trabajando por un mundo mejor en cuestiones que de verdad importan. 

https://www.youtube.com/watch?v=XQKGigb5l28

jueves, abril 09, 2015

DECORO MUSICAL PROCESIONAL


Deambular por la Semana Santa santanderina, por la de cualquier ciudad hispánica supongo, no deja de ser una extraordinaria fuente de frescos y anécdotas costumbristas. A la choni vociferante de la última entrada de este blog, quiero sumar hoy una pequeña y sabrosa anécdota de corte musical.

Llamaban decoro en el teatro a la perfecta y deseable coherencia entre el tipo del personaje y su lenguaje, ademanes, vestimentas, etc. Podríamos llamarlo directamente sentido estético-común. Un concepto que aplicado a la música, y más si de celebraciones litúrgicas en particular o religiosas en general hablamos, recomienda que el espíritu y contenidos de los acompañamientos sonoros sean adecuados al momento en cuestión. Por mucho que los tiempos de Navidad inviten al organista de la parroquia a interpretar villancicos populares, no parece la mejor idea que el féretro del muerto entre en la iglesia mientras suena (les juro que es cierto, que lo fue hace algunos años, en una iglesia santanderina de la que no voy a dar más datos) Hacia Belén va una burra. De la misma manera en la que uno no acaba de entender por qué en la mitad de las bodas se acaban interpretando durante la eucaristía salmos penitenciales.

Como ya he comentado, en los últimos años ha habido un repunte en la Semana Santa de Santander, en la participación en las procesiones en concreto, y las cofradías pugnan por mejorar tronos, presentar nuevos pasos y presentarse con mayor solemnidad. Con mayor o menor fortuna, esa mayor solemnidad hace que muchas cofradías procesionen acompañadas por música, con bandas propias o amigas. Y hay quienes caminan acompañados por una banda de gaitas.

La gaita es instrumento solemne sin duda, tanto como festivo, y desde luego que uno conoce todo un amplio repertorio militar o sacro apto para desfiles y caminatas de toda índole. Pero no debería bastarles a los gaiteros con tocar una pieza de aire lento, sobre todo si tenemos en cuenta que en el repertorio cántaro muchas de estas piezas son versión instrumental de tonadas vocales o cantos de ronda bien conocidos y con letras inscritas en la memoria popular. Quiero decir que es casi inevitable (bueno, inevitable para mí, que además de malo muy malo son un conocedor regular del folklore cántaro) canturrear la letra cuando escucho la música.

El caso es que, vamos al lío, cortito, al lado de mi casa tiene su sede una cofradía que procesional con gaitas. Iban a salir sus pasos de la iglesia cuando las gaitas comenzaron a tocar, por cierto que suenan bastante bien, y desde luego mucho mejor que algunas otras formaciones intervinientes y más desafinantes que desafiantes. Saltaron los aires populares y pudimos presenciar a Cristo cargado con la cruz de camino al Calvario mientras escuchábamos "Si vas a Reinosa, párate en Pesquera" y a la Inmaculada Dolorosa moviéndose lenta y solemne mientras las gaitas decían "la niña que tiene amores siempre está descolorida".

En  fin.

viernes, abril 03, 2015

DEVOCIÓN CHONI



No dejan de resultarme interesantes las procesiones y otros rituales de Semana Santa, desde un punto de vista estético, sociológico o antropológico desde que a la Iglesia Católica y a mí se nos rompió el amor de tanto usarlo. Me tengo prometido a mí mismo visitas a Zamora, Valladolid y Sevilla algún año de estos en coincidencia con tan señalada fiesta, pero las de Santander parece que no acaban de alcanzar la talla en ninguno de los tres aspectos, y eso a pesar de que desde hace algunos años se haya  puesto de moda lo de que los niños luzcan capirote penitencial un par de veces.

Estoy seguro de que siempre ha habido émulas de Belén Esteban y aprendices de Carlos El Yoyas por las calles. Estoy seguro también de que una parte de quienes participan en las procesiones lo hace desde una fe sencilla, sincera y sin vueltas, y otra buena parte, entiendo que mayoritaria, desde una más o menos respetuoso incorporación del rito a sus usos de cristianismo BBCE (Bodas, Bautizos y Comuniones, Entierros). Pero ni por esas deja de resultarme pintoresco el retablo costumbrista con el que me encontré la pasada noche del Jueves Santo, cuando nos tropezamos unos amigos y yo con el regreso a casa de la Cofradía de La Merced y su paso del Ecce Homo.

Santander, ya sabrán, tiene unas bonitas cuestas. No es que la de la calle Gándara sea de las peores, pero tiene unas pendientes que sugieren que no es la mejor idea subirlas con trono e imagen a cuestas. Así pues, y ya que la cofradía tiene su sede bien subida la cuesta, se ha convertido en un pequeño momento fuerte ese en el que los sacrificados portadores esperan a que la rampa esté despejada, toman aire, fuerza y pegan una carrerilla con el Cristo (o en su caso la Virgen) hasta el seguro llano de la calle Bonitas. Justo en ese encuentro entre Bonifaz y Gándara nos hallábamos cuando la cofradía comenzó a ascender, con banda de cornetas y tambores, penitentes de en general escasa edad, varios militares de mar y tierra que uno no acaba de entender en estas devociones que poco de oficial tienen o pueden tener en un estado que por orden constitucional debe mantenerse neutro en cuestiones de fe y toda una rueda de familiares preparados para aplaudir la subida al mini Tourmalet.

Supongo que hubo un error o bien en la orden o bien en su ejecución, ya que los portadores iniciaron su carrera ascendente sin que la banda y los militares hubieran terminado su caminata por el tramo en cuesta. O lo que es lo mismo, que casi al final del esfuerzo, el Ecce Homo tuvo que verse refrenado en su carrera ante el riesgo de atropellar a cuatro militares de gala, un bombo, dos tambores y un coordinador penitencial gesticulan.

Fue entonces en ese tenso momento cuando ella, nuestra Belén local, justo a nuestro lado, levantó el brazo y abrió la boca. Nos miramos pensando que como tantas otras tradiciones importadas e impostadas, a lo mejor ahora había llegado a ser súper santanderina la del canto de saetas, y que sin duda la mujer comenzaría con un más o menos afinado Aaaaaaaayyyyyyyyyyy. Cuál no sería nuestro asombro cuando el devoto silencio lo rompe con (literalmente)

"JODER, LOS PUTOS VIEJOS. ESOS, LOS VIEJOS, MIERDA YA, LOS PUTOS VIEJOS DE MIERDA QUE SE QUITEEEEEEEEEEEEEEN" (fin de la cita)

Nos apartamos instintivamente dos pasos a la izquierda, no fuera que los brazos, siempre en dulce manoteo durante el devoto y fino parlamento acabaran rompiéndonos los niños. También y no menos medrosos se apartaron los putos viejos, perdón, los militares y la última fila de cofrades y tambores, y al fin pudieron finalizar su ascenso paso y portadores. Mientras en mi cabecita nada inocente, siempre predispuesta al mal, sonaba un "no es esto, no es esto", previo a la reflexión sobre la devoción, el recogimiento, la actitud de respeto y silencio que uno, pobre, atribuía a las procesiones y a sus participantes. Al menos hasta darse de morros con la España de la Esteban.


martes, marzo 03, 2015

¿QUÉ FUE DE GARCÍA DE CARRASQUEDO?


Leo en el blog del alcalde de Santander que somos lo más de lo más en actividad y propuestas culturales. Me da que voy a comentar su artículo mañana o pasado, porque la verdad es que no lo veo. Supongo que los números cantan… aquello que les ordenan cantar, pero algunas realidades pueden resultar tirando a tozudas. Pero oigan, que sí, que seguramente sea yo que miro la realidad santanderina con ojos de pitufo gruñón. 

Por ejemplo, seguro que soy yo, cabezón y tergiversador, el único que sigue sin ver que el Ayuntamiento de Santander y otras instituciones culturales públicas y privadas de la ciudad y de Cantabria se han volcado históricamente con el parvo legado musical que nos llegó de aquellos que fueran maestros de capilla de la catedral santanderina, con especial hincapié en el que tal vez fue el mejor de sus titulares, Juan Antonio García de Carrasquedo. Y como quiero confirmar que soy yo el malo y no la realidad, me dispongo a consultar la edición crítica de la obra de Carrasquedo cuando… , mejor dejo lo de edición crítica y me limito a las partituras editadas cuando… Oh, wait! que dicen ahora por las redes sociales, que no hay edición alguna. 

Gran cosa ésta, me digo, porque fue hace ya muchos muchos años cuando la musicóloga norteamericana Lynne Kurzeknabe aterrizó por Santander, tuvo conocimiento de la existencia de García de Carrasquedo y se puso durante muchos años manos a la obra de archivo musical en archivo musical (los de Santander estaban esencialmente arruinados) hasta conseguir transcripciones y datos suficientes para que su coro (Coral de Santander, Camerata Coral de Santander, Camerata Coral de la Universidad de Cantabria según qué tiempo histórico) diera nueva vida a la producción del compositor clasicista e incluso tuviera la oportunidad de realizar dos grabaciones, con el soporte económico del Aula de Cultura de Caja Cantabria (O, tempora, o mores) y de la Universidad de Cantabria, respectivamente. Y algunas pocas ayudas más, como de refilón y más por afinidades personales que por compromisos institucionales, de bastante poca monta.

Porque, seamos serios, Carrasquedo sólo importó, sólo importa a Kurzeknabe, que dedicó muchos años de su vida a su legado, al histórico de cantantes de la Coral/Camerata, que hicimos nuestra esa pasión en diferentes momentos, y muy poca gente más, casi toda de fuera de Cantabria, pero sin olvidar por aquí a gente como Jesús Maza, José María Ureña o Rafael de la Sierra.

El caso es que el mejor homenaje que se le puede hacer a un creador es la publicación y difusión de su obra. Y si hablamos de este peculiar afrancesado de los últimos años del XVIII y primeros del XIX, hablamos de una oportunidad pendiente y tal vez al límite. Porque los años no pasan en balde para nadie, para Kurzeknabe tampoco, y cada vez es menor el tiempo que queda para por lo menos poder poner orden en su trabajo y digitalizar sus transcripciones. Puede que ella ya no pueda (o ya no quiera) enfrentarse sola a tal trabajo, puede que ya los sistemas informáticos de escritura musical le hayan pasado de largo, puede que sólo ella sea capaz de organizar los papeles tal como los tiene, me consta, perfectamente organizados en su cabeza. 

Puede, ay, que para mañana sea tarde. Que un día el alcalde de Santander, o el Presidente de Cantabria, o sus responsables culturales, o las instituciones que dicen que velan por la cultura piensen que ha llegado la hora de Carrasquedo, pero para entonces sea necesario empezar otra vez de cero. Al menos de tres con cinco, y eso siempre gracias a que Kurzeknabe habrá dejado con mayor orden o desorden datos, referencias y copias almacenadas.

Así que mientras el alcalde y los suyos engordan de satisfacción porque somos en cultura lo más de lo más, García de Carrasquedo vuelve hoy a morirse, a languidecer lentamente, esperando un remedio que hoy por hoy no toca.

Al fin y al cabo, dirá De la Serna, ya le pusimos calle al ilustrado ese. Que parece que no se conforman con nada, oye ya.

miércoles, febrero 25, 2015

LIRAS TERMALES EN LOOR DE IGNACIO DIEGO


Anda La Rulos tan hiperactiva como revuelta, porque dice que ya le toca un poco los chirimiris esa casualidad a estas alturas tan poco casual de que a ciertos personajes desde que les prescribió la vergüenza les prescriba todo lo necesario para mentir al personal diciendo que la justicia los ha dejado  limpios e impolutos como si acabaran de llegar de un balneario de lujo. 
Y que si el cabreo contra los desmanes de Wert se le fue por lo popular y el romancillo, pues el de Diego se le ha enquistado en las solemnidades garcilasianas y ha fluido por italianizantes liras. 

LIRAS TERMALES EN LOOR DE IGNACIO DIEGO

Una ducha y un baño,
con dulce compañía y coste cero,
a nadie le hacen daño
en agosto o febrero,
siempre que quede impune el desafuero.

Burbujas y cosquillas,
vapores, algas, barros del Mar Muerto,
cante por seguidillas
en el hilo (un acierto)
y en el lujoso hotel crédito abierto.

La piel como la seda
presidencial de tacto delicado; 
así el rostro se queda
etéreo y estirado 
y más duro que el mármol bien tallado.

Qué importa si una empresa, 
sin duda interesada pero amiga,
el beneficio pesa
si le importa una higa
a Ignacio Diego lo que el pueblo diga.

Mentir al Parlamento
sin duda no está bien, pero es costumbre.
Y el tiempo corre lento
si va contra la cumbre
y al final no hay candil que el caso alumbre.

Así que el vil cohecho
que no lo miente nadie, que ha prescrito:
Sueña Diego en su lecho,
otro hotel baratito
donde cuidar el morro y el palmito.

viernes, febrero 20, 2015

MINISTROS FLAUTISTAS... POR CASUALIDAD


Seguro que fue don Tomás de Iriarte, como buen ilustrado, partidario de la música y las artes plásticas, seguro que fue como buen ilustrado partidario de una educación excelente capaz de aportar al educando la mayor altura intelectual, racional, cultural, moral. Vamos, que justo lo contrario de José Ignacio Wert, me dice mi amiga La Rulos, que parece sentir todo un rencor acumulado contra los saberes todos y en especial contra los artísticos, prueba de que además de pezuña de asno para pintar suma pata de gorrino para danzar y voz de grajo para el canto, con perdón, me dice la amiga, de tan egregios animales que bastante tienen con lo que tienen.

Y ni corta ni perezosa, segura de que a don Tomás no habría de molestarle que se tomaran sus versos como base para unos dulces hexasílabos en loor de Wert, procedió como sigue:

EL BURRO MINISTRO

Nombró el vil gobierno
que hay en el lugar
de ministro a un burro…
por casualidad.

Sin saber en qué cosas
poderle ocupar
le tocó la escuela…
por casualidad.

Contento el jumento
dio rebuzno tal
que se oyó hasta en Londres…
por casualidad.

"¡Qué dulce es mi canto, 
qué do natural!
¡Resulté ser músico…
por casualidad!

Si así y de repente
tan bien sé afinar
mejor que el Esfuerzo
es Casualidad.

Las horas de estudio
podré recortar
y haré unos ahorrillos…
por casualidad.

Y así en el futuro
los niños serán
burros y ministros…
por casualidad".

Ni dulces traversos
ni flautas de pan:
no hay flautas que suenen
por casualidad.

Así que, ministro,
vuelva a su pajar.
Y así doña Euterpe
vuelva a bien sonar.

martes, febrero 17, 2015

IMPUTANDO, QUE ES GERUNDIO


Nota previa: Quede claro que aquí voy a hablar de cuestiones
penales. Como sabéis y ya he dejado claro en el blog más de 
una vez creo que esto no lo arreglaremos hasta que no ejerzamos
con contundencia el concepto de responsabilidad política. O lo 
que es lo mismo, no sé si todos pero al menos casi todos los 
afectados deberían haber dimitido motu proprio con el estallido
del caso ERE, tengan o no responsabilidad penal.

Me da un poco de miedo meterme en determinados pastos. Cierto que durante un tiempo de mi vida estuve centrado en el estudio del Derecho, pero fue tal la sensación de liberación que experimenté al quitarme que nunca he vuelto a estar siquiera por las proximidades. En todo caso, veo por medios y redes que España se ha llenado de doctores en Derecho Procesal, así que una mirada más carente de toda técnica tampoco importará demasiado. 

Vamos allá. Me parece increíble que a estas alturas haya que comenzar esta tirada recordando que una persona imputada no está procesada. Hace algunos años, por los primeros tiempos de la transición, alguien debió de caer en la cuenta de que no parecía demasiado justo, ni demasiado garantista, impedir que una persona que podría tal vez sentarse en el banquillo de los acusados no tuviera forma alguna de recibir asesoramiento legal durante la investigación e instrucción del sumario. Así que se reformó la ley para incorporar la figura del imputado. ¿Qué viene a decir esta figura? Que de las investigaciones y pruebas practicadas podría (condicional) derivarse una exigencia de responsabilidad criminal contra una persona determinada, y que por tanto a partir de la consideración de imputado esa persona podría recibir asistencia letrada, proponer pruebas, etc, con un protagonismo procesal mayor que el de un mero testigo. La transición de imputado a acusado no es matemática, no es un colofón necesario, y de la instrucción sumarial puede desprenderse que no hay motivos suficientes para sentar al imputado en el banquillo. Por lo tanto, es bastante desafortunada esa costumbre de medios, redes y cafés de intensificar imputado con condenado, una identidad que ni siquiera tiene por qué producirse necesariamente entre acusado y culpable. Vamos, que no se lo van ustedes a creer, pero en un juicio penal cabe la posibilidad de que juez, tribunal o jurado, según los casos, declaren al acusado inocente. Entre otras cosas porque en un sistema penal moderno, garantiste y respetuoso con esa cosa que tanto nos gusta invocar pero tan poco practicar que conocemos como derechos humanos, derechos civiles o libertades públicas vige, y debe hacerlo con absoluta fuerza, el principio de la presunción de inocencia. De hecho, chirrían bastante los inventos con los que algunos jueces parecen intentar rodear los escollos, quién sabe por qué intereses, póngase por caso la bizarra figura de la preimputación

A ver, un caso práctico. Con uno del PSOE, para que no digáis que siempre barro para casa. A mí José Blanco es alguien que más que caerme mal me espeluzna. Cuando se presentó la denuncia del famoso Caso campeón y una jueza gallega decidió que había en la misma visos de verosimilitud por lo que abrió instrucción, Blanco se convirtió en imputado; esto es, en una denuncia se hablaba de posibles amistades peligrosas y puede que hasta delictivas del ex-ministro. Por supuesto, cuarto y mitad de España se apresuró a condenarle desde el minuto uno, pero resulta que avanzada la investigación se decide que no hay caso suficiente contra Blanco y se archivan las actuaciones en lo que a él se refiere. Hoy no está ni imputado, ni encausado, ni mucho menos condenado. Lo que sigue sin obstar para que a mí siga cayéndome como una patada en los belfos. Habrá, claro, quien diga que hubo maniobras y tejemanejes … pues alomojó, que diría Arenas, pero sin pruebas esas declaraciones son cuando menos un puro enredo interesado; habrá quien piense que no habría hecho nada en el Campeón pero seguro que sí la habría liado en otras ocasiones … pues de nuevo alomojó, pero estamos en las mismas, sin denuncias concretas, sin pruebas o indicios, esa especulación es eso, especulación.

Vayamos a la cuestión de hoy, con el auto que llama a declarar ante el Tribunal Supremo a Griñán, a Chaves y a tres exconsejeros de la Junta de Andalucía. Ha sido aparecer en el auto la palabra imputados y saltar por medios y redes la Feria de Sevilla. Ojo, que a ver, que a mí ni me va ni me viene nada en el hecho de que estas cinco personas hayan sido más, menos, medio honestas en su desempeño público, y que si de la investigación en curso se les imputa (esperen un poco) y no digamos si se les sienta en el banquillo soy partidario de que se les aleje de la política tanto como se pueda (si hay condena ese alejamiento estará tasado en la misma). Pero quizás deberíamos esperar un poco hasta que los acontecimientos lleguen a esos puntos. Porque parece que no está de más aclarar que para declarar ante el Supremo con asistencia jurídica, para poder proponer allí pruebas, para, en suma, intervenir como parte en la instrucción hay que hacerlo en condición de imputado, no valen otras (como la de testigo, por ejemplo). Tras las preimputaciones de Alaya y con un sumario que al eternizarse mantiene en la solfa y el escarnio permanentes a los cinco en cuestión, han sido ellos quienes han pedido intervenir y declarar, y como el Supremo ha considerado al parecer pertinentes estas declaraciones con garantías procedimentales, les ha citado en la única condición en que puede hacerlo: como imputados, pero unas imputaciones atípicas en las que no se les relaciona con delito concreto alguno. De esas declaraciones cabe que surjan imputaciones concretas contra personas concretas por delitos concretos. Pero hasta este momento, el caso sigue en una especie de nebulosa bastante peculiar.

Termino. El Código Ético que aprobó el PSOE en su última Conferencia Política dice que se expulsará o se suspenderá de militancia tras la apertura del juicio oral, esto es, cuando el imputado adquiera la plena condición de encausado. Probablemente (y más si tenemos en cuenta que la imputación es una figura que debería proteger al presunto y no masacrarlo) es la solución más ajustada a Derecho y más respetuosa con la presunción de inocencia; pero ante la desolación social y el convencimiento masivo de que los poderosos acaban siempre impunes, puede que no la más acorde con las exigencias de una ciudadanía enfadada mucho y con mucha razón. De ahí que puedan ser discutibles los movimientos de la nueva dirección socialista, que se están saldando con expulsiones de imputados e incluso más allá con exigencias de responsabilidades políticas (que no todo es penal en este mundo), pero que parezcan ejemplares y necesarias para muchos ojos. Se están corriendo riesgos, por ejemplo el de que un tribunal pueda anular la sanción por no estar recogida estatutariamente si alguno de los afectados acude a los juzgados (Virgilio Zapatero anunció que lo haría). Pero por favor, si ya las medidas contra imputados, que no con demasiada alegría pero sí suscribo, son complicadas, esperemos al menos a que las imputaciones sean regulares, tengan por objeto delitos concretos, acusaciones concretas, y no sean un mero instrumento procesal para permitir, como es el caso presente, la comparecencia de los afectados ante el tribunal para prestar declaración.

Que a lo mejor nos caen fatal, que a lo mejor son unos sinvergonzones, que a lo mejor lo que ustedes quieran, pero también a lo mejor nos estamos pasando un poco con esto de las causas generales y las presunciones de culpabilidad. Porque otra cosa no, pero yo eso de los derechos humanos tiendo a creérmelo. Hasta cuando me cuesta.
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