lunes, marzo 07, 2016

LO QUE SE AVECINA... EL CABARET DE LOS HOMBRES PERDIDOS


 
¿Cómo cambiarle el rostro a una programación, cómo abrir la puerta a propuestas arriesgadas que apuntan hacia nuevos públicos y que hubieran estado censuradas en el mismo espacio hace solo unos meses? Hago hincapié sobre todo en esa necesidad del encuentro con el público, con el de siempre pero también con uno nuevo que todavía no ha descubierto que teatros y auditorios también trabajan para él, que todavía no sabe que la música, la danza, el teatro pueden sembrar en su corazón emociones desconocidas de puro intensas.
 
La apuesta por "El cabaret de los hombres perdidos" quiere ser parte de ese camino de encuentros. Aparece como primera vez de una especie de ciclo, El Palacio Canalla, que nos hemos sacado de la manga para dar cabida a tres tipos de espectáculos. En primer lugar, los que podríamos calificar de "para público adulto" (qué gazmoños y santurrones estamos volviéndonos de nuevo), o lo que es lo mismo, aquellas en las que un plus de dureza, violencia, sexo o cuerpos puedan perturbar la sagrada paz de un determinado perfil quizás muy tradicional en sus gustos pero que, ojo, a día de hoy es el que nos permite llenar los teatros, así que todo el respeto para ellos pero hay que ir un poco más lejos; en segundo lugar, una música más festiva que hemos definido como "de puertos, polígonos y tabernas", que es como no decir nada y decirlo todo; y por fin, lenguajes contemporáneos más o menos radicales y experimentales, esos lenguajes que hacen avanzar los códigos del arte, que tratan de explicar nuestra realidad, que nos miran desde nuestro propio ahora y que por lo mismo resultan tantas veces transgresores o crípticos.
 
Pues bien, es ese Palacio Canalla el que va a recibir el 11 de marzo a las 22:00 este peculiar musical que viene ya envuelto en esa especie de aura mágica que implica la calificación "de culto". No hay que tenerle miedo, al final es mucho más convencional de lo que su título puede dar a entender, pero hay música de calidad, intérpretes que se crecen con cada representación, un humor ácido y una libertad en el tratamiento del sexo y de los cuerpos que nos aproximan a la esencia del viejo cabaret. Todo para tejer la historia de un muchacho perseguido que entra para refugiarse en este extraño lugar donde le esperan un transformista, un tatuador y El Destino, tres personajes que le propondrán un juego no poco perverso, el de conocer su futuro y el de contar con la oportunidad, quién sabe, de cambiarlo.
 
A veces en Santander, muchas veces lo he comentado en este mismo blog, nos miramos como si estuviéramos adormilados, como si nada pudiera pasar. Dejemos que pase, dejemos que entre el aire fresco y que sea el primer día de muchos días diferentes en nuestro Palacio de Festivales de Cantabria.

viernes, marzo 04, 2016

LA FAMILIA DE VIL EN SANTANDER


El antaño Malvado Rukaegos de los pseudomítica y absurda serie "Momentos estelares" anda perdiendo calidad para el ridículo, así que de peripatético ha decidido continuar explorando lodazales morales y físicos pero ahora hibridando el menos sagaz periodismo con el más estulto quehacer detectivesco para responder desde el Observatorio La Magdalena (traducido al esmartismo clásico como "The Muffin Observer") a algunos de los interrogantes más misteriosos de esta ciudad que un día fue posible y hoy, precisamente hoy, es solo vendaval y aguacero.
 
Y entre esas preguntas esenciales hay una que aterroriza y embelesa a un tiempo a Rukaegos. ¿Qué fue de la fementida estirpe de Cruella de Vil una vez frustrados sus afanes peleteros con dálmatas? Porque la cruda y temida realidad es que la señora De Vil se mudó a Santander, donde con el tiempo fue dando forma  a una larga familia cuyos hoy numerosos miembros entre sí por dos temibles marcas. La primera de ellas, oculta a todos, es la de utilizar el apellido desechado por infame como segundo o tercer nombre; la segunda, el paralelo odio por los animales de toda condición y la pasión por sus pieles.
 
En días recientes pudo por fin Rukaegos, oh pérfido, armar pruebas suficientes para detectar a varios miembros de la familia de doña Cruella. Y es que llevaba tiempo Aurora Hernández, concejala del grupo socialista, intentando que Smartander adoptara medidas a un tiempo empáticas y racionales para enfrentar por fin desde el sentido común y el respeto a los animales la superpoblación de gatos callejeros cuando puso el grito en el cielo la concejala de gatos, María De Vil Tejerina: "¿Gatos? ¿Ha dicho gatos? ¡Hay que matarlos!¡Esa es la única forma, matarlos, matarlos, matarlos!". Pronto retransmitió el rifirrafe la prensa, desde un titular objetivo y serio donde los haya publicado en El Diario De Vil Montañés que acusaba a la concejala rojeras de intentar llenar Smartander de gatos furiosos y rabiosos para exterminar ratas. Noticia no por asombrosa cierta y que desde luego poco tenía que ver con la defensa del protocolo CES (Captura-Esteriliza-Suelta) que tan buenos resultados viene dando en el control de colonias felinas callejeras en muchas ciudades del mundo un poco menos Smart pero un mucho más decentes.
 
No se arredró la aguerrida concejala socialista, y eso a pesar de que el Vicepresidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria, Francisco Javier De Vil Gómez del Álamo, había subrayado los disparates periodísticos con furia "¿Gatos?¿Ha dicho gatos? ¡No sirven ni para devorar ratas! ¡Hay que matarlos, exterminarlos, torturarlos, descuajeringarlos! ¡Que mueran de sífilis, de rabia, de bocio, de sida felino, de cólico miserere, de dengue y soponcio, que mueran infectos y dolientes, que mueran! ¡Ya verán ustedes si bacterias e infecciones no son mucho mejores para exterminar esa plaga y dejarla controlada de una vez por todas!¡Ya verán!".  Un poco sobreactuado todo, sí, pero prólogo de la jornada municipal en la que por ignorancia del protocolo CES, desprecio a la oposición y matonismo de serie, el alcalde Smart Iñigo De Vil de la Serna movilizó a esbirros propios y extraños (¿O se pensaban ustedes que Jasper y Horace se habían quedado perdidos entre las brumas londinenses?) para descojonarse con muy poco respeto y mucho menos estilo de propuesta y proponente y para plantar un rotundo NO sobre la mesa presidencial del salón de plenos.
 
Fue entonces cuando el Sagaz Rukaegos apreció por un instante cómo el cintillo de la ropa interior de Iñigo De Vil parecía tejido en pelo de gata carey. Porque no, las profundas declaraciones del alcalde en el pleno "¿Gatos?¿Ha dicho gatos? ¡Cuántas veces vamos a tener que decir que no hay dinero, dinero, dinero y que hay que matarlos, matarlos, matarlos!?" no procedían de un trauma de la infancia en el que durante una pesadilla Tom se hubiera salido de la pantalla y confundido al nenealcalde con Jerry, tampoco de su afición a los canarios y la aversión lógica por Mr Jinks, ni siquiera por la consideración de Don Gato y su pandilla como sucios botelloneros urbanitas. La realidad descubierta por Rukaegos y aquí narrada es, ni más ni menos, de corte económico neoliberal: Los De Vil regentan en sociedad limitada una próspera fábrica clandestina de ropa interior en pelo de gato, que recibe pieles gatunas y conservas de trigémino de gato en salsa agridulce desde Smartander y otras ciudades amigas y teje teje teje en un oscuro arrabal de Shangay delicadas prendas interiores para las menos selectas boutiques de extrarradio.
 
Calzoncillos de siamés, braguitas de europeo tricolor, sostenes y corsés de persa azulado, camisetas de invierno de noruego de bosque, ligas y ligueros de suave vellón de cachorrito birmano, picardías de callejero blanquinegro o atigrado, atrevidísimas tangas de chartreux. Todo un lujo exquisito y rentable que los De Vil defenderán con colmillos y uñas mientras les sea posible. Porque a los gatos hay que matarlos, matarlos y matarlos. Hombre, ya.

viernes, febrero 19, 2016

LO QUE SE AVECINA... "LA PIEDRA OSCURA", DE ALBERTO CONEJERO


Sigo queriendo explicar, y aprovecharme de mi blog para hacerlo, las razones de una programación, parte por parte. Al menos de aquellas convocatorias para mí más significativas. Y si a Lindsay Kemp y su magia de colores le han correspondido el 25 y el 26 de febrero, marzo se abre con teatro, con una obra de teatro que ha calado hondo en crítica y público y continúa recorriendo esos teatros hambrientos de grandes textos y de interpretaciones memorables.

 La piedra oscura, ese singular duelo interpretativo a dos voces tramado por el escritor Alberto Conejero con la atinada y emocionante dirección de Pablo Messiez y las interpretaciones en estado de gracia, en demoledor estado de gracia, de Daniel Grao y de Nacho Sánchez, tendrá siempre un lugarcito especial reservado en mi corazón.
 
Os cuento, son muchas las razones, y no es menor la de que en su recorrido la obra haya pasado por el Teatro Solís de Montevideo; no hace falta que os cuente a estas alturas las raíces de mi afecto por El Paisito, y ya os imaginaréis que con lo que Leo vivía y amaba el teatro, entre los planes que no pudieron ser estaba acudir al Solís juntos. Pero la principal probablemente sea la de que La piedra oscura fue mi primera decisión en la aventura profesional que inicié el pasado mes de octubre, como coordinador de la programación del Palacio de Festivales de Cantabria. Había tenido noticias del estreno de la obra de Conejero, me habían tocado las críticas y valoraciones recibidas, pero no había conseguido encontrar entrada. Por fin pude acercarme a Madrid, al María Guerrero, y enfrentarme desde la cercanía de la Sala de la Princesa a este texto hermoso, rotundo, que se impone desde los primeros minutos hasta dejarte roto.
 
Sí, roto, con esa escenografía esencial de iluminación tenue, de aspecto gastado, sucio, con esas camisas ensangrentadas que se secaban en los respaldos de los asientos que te llevaba al verano, al terrible verano, de 1937. Roto, con esas palabras que Grao y Sánchez iban desgranando en las que latían por momentos el miedo, la resignación, las esperanzas mínimas de salvar al menos unos pocos papeles de la muerte, la desolación, la incomprensión, el encuentro necesario entre dos víctimas de una sola brutalidad. Roto, en presencia de dos interpretaciones vibrantes, que te tomaban de la mano para guiarte por el laberinto de la Guerra Civil en letra pequeña, en vidas y narraciones casi anónimas, casi olvidadas, pero cargadas de significados, sin heroísmos ni locuras, sin palabras pomposas en los libros de historia porque ¿a quién iba a importar la muerte de Rafael Rodríguez Rapún? ¿a quién el reclutamiento forzoso del chiquillo al que la guerra ha robado todo y a quien se adoctrina en el odio para convertirlo en títere del franquismo? Roto reconociendo en el texto los paisajes que acompañan esta mirada a una memoria angustiosa, unos paisajes que han formado parte de mi propia vida, Matamorosa, Reinosa, Bárcena, Santander, de una vida afortunada y luminosa que nada tiene que ver con esta fiesta de la muerte.
 
Rafael Rodríguez Rapún, que fue secretario del grupo de teatro La Barraca, que fue amado por Lorca, que fue destinatario de los Sonetos del amor oscuro, que con La Barraca pasó veranos en Santander y recorrió los pueblos de Cantabria, que militó en el PSOE madrileño, que fue herido en el frente de Reinosa a un año exacto de la muerte de su Federico, como si hubiera que tejer una leyenda, como si no le hubiera sido posible sobrevivir sin su poeta y aún así, a las puertas de la muerte, tuviera que salvar algunas obras del gran poeta granadino, Rafael sí renace con Conejero, Messiez, Grao, Sánchez y todos los que de alguna manera han hecho posible este pequeño milagro.
 
Salí más conmocionado que conmovido de la representación, y no pasaron nada más que unas pocas horas antes de que contactara con Clara Pérez para que La piedra oscura pudiera traer a Rapún de vuelta a este Santander que le vio disfrutar de la vida y que fue también su silenciosa tumba.
 
Teatro de proximidad, ese que te hace temblar cuando el actor tiembla a escasos metros de tu asiento, en el escenario de la Sala Argenta, los próximos 4 y 5 de marzo, teatro con historia, con memoria, con humanidad, con desgarro, teatro que te impregna y da fuego al amor por las tablas. Un consejo: no se lo pierdan.

jueves, febrero 11, 2016

LO QUE SE AVECINA... LINDSAY KEMP Y SUS KEMP DANCES



Fue en el verano de 1982. Imagino que Lindsay Kemp ya estaría instalado en España, junto con Italia los dos países que parecen haberse entendido mejor con los personalísimos lenguajes escénicos del británico. Es mucha la gente en Santander que recuerda el pequeño escándalo que supuso la primera aparición de Kemp en Santander, con imágenes tan entrañables como la del entonces Presidente de Cantabria tapando los ojos de su hijo mayor como si fuera preferible un ataque de ceguera física y moral antes que el posible contagio de las perversiones que discurrían con impunidad por la escena; mucha la gente que recuerda aquel mítico Flowers. Mucha la gente que se equivoca, porque no fue la fascinante conjunción entre los mundos de Kemp y los de Genet la que nos presentó a Lindsay Kemp, en 1985, sino su colorista y recordada versión de Shakespear, El sueño de una noche de verano, como apunté al principio en 1982.
 
Mis padres no eran de teatro, así que fuimos mi hermano mayor y yo quienes nos aprovechamos del abono familiar para ese Shakespeare que se anunciaba lleno de fantasía, color, magia, que se presentaba como un regreso a las esencias de la pantomima británica bajo la dirección de un artista singular e inclasificable que habría de encarnarse en Puck rodeado de danzarines, transformistas, acróbatas, mimos, conduciendo la locura de la noche de san Juan hasta un paroxismo en el que también hubo tiempo para el escandalito de turno. No se crean, por la escena santanderina ya se habían visto los primeros desnudos de la transición, o lo que es lo mismo ya había pasado por las tablas locales el Equus de Peter Shaffer en el recordado montaje de José María Rodero. Pero la locura del A midsummer's night dream daba algunos pasos más allá. Y Kemp proponía en el clímax central de la obra toda una fiesta de pasiones desatadas, de cuerpos desnudos o semidesnudos que se encontraban y se reconocían, hombre con mujer unas veces, hombre con hombre otras, mujer y asno más allá, siempre a partir del escenario cómico, grotesco y transgresor imaginado por Shakespeare.
 
Hubo quien eligió marcharse a media función. Hubo quienes nos quedamos, hipnotizados, aprisionados por el riesgo, la seducción, la fuerza expresiva de aquella producción que no se parecía a nada que pudiéramos haber visto antes. Todavía hoy, tantos años después, puede reaparecer como broma entre mi hermano y yo el grito reiterativo de la actriz que jugaba a Julieta en los ensayos de la compañía de cómicos que Puck se encuentra en los bosques de Atenas, moviéndose sobre zancos y preguntando "O Romeo, Romeo! wherefore art thou, Romeo?". "Romeo, Romeo, ¿dónde estás, Romeo?".
 
Poco sabía yo entonces de cómo Lindsay Kemp se había ido encontrando con ese personaje principal que siempre sería él mismo, nada de sus relaciones con el recientemente fallecido David Bowie y su importantísimo papel como creador de los maquillajes y ropas con los que el cantante fue Ziggy Stardust y Rey del Glam. Nada de la pantomima recuperada y reinventada desde los tiempos de Isabel I. Nada de la danza-teatro, del mimo, de Shakespeare. Nada de la originalidad y la trascendencia de aquellos movimientos por los que simplemente me deje llevar al país de los sueños.
 
Han pasado muchos años. Lindsay Kemp ha sido una presencia habitual en Santander, donde nos ha dejado además del Sueño y de Flowers   sus Alice, Nijinsky, Mikado, donde ha presentado producciones escénicas para óperas como La flauta mágica o Madame Butterfly y ha colaborado con grandes del teatro como Nuria Espert. En los últimos días de febrero, el jueves 25 y el viernes 26, arrancando en Santander su presente gira española, volverá al Palacio de Festivales de Cantabria con su lenguaje de siempre, sutil, colorista, provocador (¿es que todavía se puede provocar?), desgarrado, quizás también dulzón y amanerado, pero propio, reconocible, electrizante. Traerá una suite de escenas/danzas bajo el título Kemp dances: Invenciones y reencarnaciones que le servirán para ser de nuevo Traviata y Callas, Nijinsky, el Ángel trascendiendo... con la participación de su musa actual, la italiana Daniela Maccari y del actor/bailarín Iván Ristallo con coreografías del propio Kemp, de Luc Bouy y de Marco Berriel.
 
Crecen esas ganas de reencuentro, de convertir la cita en un homenaje a todos los sueños que Kemp fue enhebrando en nuestros ojos, de rendir de nuevo las armas ante ese rey, ante esa reinona, de las tablas que forma parte ya de la historia del teatro europeo y que a sus 78 años quiere seguir siendo parte de su presente. Si ya conocen a Kemp, ya reconocen su lenguaje, si todavía no lo vieron, no se lo pierdan: puede que esta visita sea la última.

domingo, febrero 07, 2016

33 INSTANTÁNEAS EN CAMINO


Quedan ya unos pocos poemas por rematar, dos llamadas de teléfono para el diseño del libro y para su portada, que me gustaría que estuviera inspirada en la foto que acompaña este texto y que es una de las imágenes de Leo que han generado poemas para "33 Instantáneas".

Se cumplirán en julio cinco años desde la publicación de "La mirada caliza", cinco años en los que no ha sido fácil escribir desde el abismo, pero en los que de nuevo la escritura tenía algo de grito ganador a medida que eras capaz de controlar el resultado. Cinco años, tiempo más que suficiente para que la necesidad de publicar sea ya urgencia, para que los poemas que habéis ido conociendo en este tiempo pesen demasiado y sea preciso apartarlos para que afloren otras palabras, otras emociones, otros tiempos, quizás, quién sabe, los que hablen de la soledad, la serenidad, la contemplación con un punto estoico y otro punto cínico.

Si unimos esa urgencia de ser al carácter privado, íntimo, doloroso de lo que el libro contiene, quizás se pueda entender que esta vez no tenga ganas ni humor de enviar los poemas a un certamen tras otro, en espera de suerte y de colocación del libro en alguna colección de campanillas. O lo que es lo mismo, de que desde hace ya un año, cuando empezaba a tomar clara forma, haya una fuerte decisión de optar por la tan mal vista auto-edición: Mis recuerdos, mis poemas, mi dinero, mis reglas.

Y es que la otra opción habitual en el denostado estado de las autonomías es acudir a financiación y colecciones públicas. Muchos sabéis que mi compromiso político ha devenido en un doble problema. Por un lado, desplantes, exclusiones, censuras y putaditas varias por administraciones populares con las que francamente ya no quiero trato alguno, ni siquiera con la de mi municipio natal y residencial. Por otro, no me parece conveniente dar cuartos al pregonero para que saque cantares con lo que aquí el menda se aprovecha del poder de los amigos cuando cambia el tercio.

Hace unos pocos días, precisamente, unos amigos se han puesto en contacto conmigo para pedirme un libro de poemas, un libro que podría incorporarse durante este año a la colección que lleva ya dos o tres años en funcionamiento y que vive avalada por la Consejería de Cultura de Cantabria.

He dicho que no.

No hubiera sido necesario esperar a nuevos con complejo de Adán. De hecho, se trata de valores viejos, muy viejos, que me fueron perfectamente comunicados en la educación familiar y escolar. Que a lo mejor uno viene de casta, pero de buena casta. Lo que no voy a negar es que el exhibicionismo adánico sí puede tener algo que ver con este artículo, porque me estoy cansando de que parezca que aquí solo existe la honestidad cuando los edénicos nos la cuentan (la practiquen o no, que esa es otra historia). Y contra el viejo adagio evangélico de "que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda", voy a agradecer la propuesta, pero voy a dejar claro desde ya y con publicidad que no voy a participar en la colección. Tanto por el abismo íntimo que supone para mí "33 Instantáneas" como por el hecho de que la colección viene financiada precisamente desde esa sociedad regional en la que ahora mismo me encuentro trabajando. Y aunque mi actividad como poeta tenga nula relación con mi actividad profesional o política, considero que quedaría feo publicar un libro propio pagado con dineros de todos. Cierto, me han intentado convencer con este argumento, que tengo tanto derecho como cualquier otro poeta a estar presente en la colección. Pero las formas son importantes, las ropas de la mujer de César son importantes, y aunque sé que recibiré como ya ha ocurrido buenos ataques acusándome de aprovecharme de mi posición y mis influencias, me quedo mucho más tranquilo sabiendo que los anónimos de turno simplemente no tendrán razón.

A lo que de verdad importa: A finales de marzo (qué bonito si coincidiera con el cumpleaños de Leo) o principios de abril habrá libro. Ya os estoy esperando.

domingo, enero 24, 2016

PUESTOS A PROGRAMAR...


Parece mentira, cuatro meses de silencio para este blog que ha sido tan importante en tantos momentos, que ha sido una herramienta esencial para expresarme, desahogarme, dialogar, reflexionar, meter la pata... Cuatro meses en los que mi vida ha experimentado cambios no por temporales menos relevantes y en los que aceptar la propuesta del consejero de educación, cultura y deporte del Gobierno de Cantabria para incorporarme como coordinador artístico a la Sociedad regional de educación, cultura y deporte abrió la puerta a muchas ilusiones y responsabilidades importantes. 

Aprovecho para agradecer a mis amigos, familia, redes su apoyo y su confianza, a los trabajadores y trabajadoras de la SRECD y en especial a Isabel Ibarra y a Javier Castellanos, justo con los que mi día a día definiendo contenidos y proyectos es más cercano y que me han puesto realmente fácil el cambio. También a mis perros, que quizás hayan sido los más perjudicados por nuevos horarios y ritmos, pero que lo llevan lo mejor que pueden. Y por supuesto a Pitufo Gruñón, ese gran pitufo formado por toda una recua de voluntades torcidas y malos deseos que también ha estado presente, como siempre; siempre necesito de sus salidas de tono y de educación para recordar el camino correcto.

Cierro paréntesis y retomo. Cuatro meses de silencio, pero de una actividad intensa en un territorio en el que me encuentro cómodo, en un sector en el que me tropiezo cada día con gente interesante, y que en muchos sentidos ha sido parte de mi vida casi desde que gateaba. Un trajín de cada día que ha tenido mi cabeza bloqueada y mi portátil perezoso. Pero tras meditarlo, he resuelto que el blog me sigue importando, que quiero seguir compartiendo mis puntos de vista, y que tras las primeras refriegas puede que sea este el momento adecuado para retomar las viejas buenas costumbres. Añadiendo además, por aquello de la transparencia, apuntes e informaciones sobre ese trabajo y esa programación que hemos venido definiendo y que arrancará el 25 y el 26 de febrero con el regreso de Lindasy Kemp a Santander. He decidido contaros además de mis mañas habituales algunas reflexiones sobre por qué esta programación, y detenerme poco a poco en cada propuesta, al menos para que quede claro cuál fue el hilo que llevó a elegir ese concierto, esa obra de teatro, esa propuesta de danza, mejor que muchas otras recibidas.

Comencemos por lo más general. ¿Cómo se ha determinado la programación marzo-junio 2016? Entre las primeras en la frente, esos ajustes y esa austeridad que no ha perdido actualidad y que nos hacen trabajar tendiendo al déficit mínimo, a elaborar los contenidos pensando en los ingresos por taquillas, alquileres de salas, etc, de tal manera que el coste final sea lo más prudente posible, y eso manteniendo unos precios públicos y ajustados y tratando de que no haya merma alguna en interés y calidad. Prudencia en el gasto, pues, que no debe significar cuestionamiento de la variedad ni de la calidad. El Palacio de festivales de Cantabria quiere ser una casa accesible para todas las personas, sean sus intereses más populares, sean más atrevidos o sofisticados, máxime si tenemos en cuenta que Santander no cuenta con propuestas propias y que con la excepción del estupendo Festival de Invierno de Torrelavega, es poco y puntual lo que se ofrece durante el año fuera del Palacio. Así pues, una programación llena de tensiones y diálogos: las grandes estrellas frente a los artistas emergentes, la vanguardia junto a la tradición, las propuestas comerciales junto a las experimentales, los formatos grandes junto a los recogidos, las voces que nos llegan desde otros lugares entre las que salieron desde nuestra tierra. Al final, cierto, un poco pandemónium, pero un pandemónium alegre en el que tenemos puesta mucha ilusión. En especial en algunas propuestas más difíciles, algunas apuestas más personales, y también en esa propuesta que hemos incorporado bajo el título de Un palacio canalla en la que dar cabida a espectáculos para un público adulto, en músicas ligeras y mejor con un punto tabernario o barriobajero, en lenguajes atrevidos, radicales y vanguardistas, en todas esas voces que no habían encontrado y tal vez no pudieran encontrar un acomodo en el abono general.

Esta semana os hablaré de por qué Lindsay Kemp. Y llegará el momento de hablaros de ideas en las que estamos trabajando para formar el público, para acercar a más gente superando barreras sociales y geográficas, para que nuestro Palacio sea cada día un poco más nuestro.

Pero por el momento, gracias por volver a leerme, gracias por estar atentos y recuperar mi blog conmigo. Os copio el enlace a la web oficial para que podáis ver lo que hemos seleccionado y vayáis organizando vuestros calendarios. Gracias. 

http://www.palaciofestivales.com/es/?page_id=2871

martes, septiembre 22, 2015

UN DÍA PERFECTO


No sé quién acuñaría esa vieja idea de que el verdadero Paraíso es nuestra infancia. Pero el reencuentro con los viejos compañeros y compañeras del Colegio Antares de Reinosa viene a servir como aval de la misma, del grupo de estudiantes que en todo o en parte cursamos la EGB entre 1971 y 1979 en un colegio que abría sus puertas precisamente en 1971 y que quiso ser un referente pedagógico moderno, humanista, libre, abierto. El caso es que nacidos en nuestra mayor parte en 1965, habíamos decidido celebrar juntos el medio siglo, y manos a la obra el pasado sábado, en plenas fiestas de San Mateo, nos encontramos para tomar unas cañas, comer en buena compañía y jugar a reconocer y a ser reconocidos.

Durante la preparación del encuentro, comenté a algunos profesores con los que tuve ocasión de hablar, Mari Ascen, Mari Tere o Pepe Espurz, que algo habrían hecho bien cuando el recuerdo del colegio estaba bien asentado en tantos y tan bien. 54 compañeros pudimos responder a la convocatoria, a los que habría que sumar los ocho o diez que no pudieron estar presentes ni en la comida ni en otros momentos del día por problemas laborales, el pequeñísimo grupo al que no pudimos localizar y, cómo no después de tanto tiempo, los ausentes Carlos, Moisés, José Antonio, Ester, Monchi.

Ante estos eventos tiene uno siempre sus nervios, sus reservas, sus dudas. Pero desde el primer momento, en el primer punto de encuentro que tuvo lugar a las 12:00 en la mítica bodega de Pepe el de los Vinos, la sensación fue la de que el tiempo no había pasado, de que simplemente recuperábamos las conversaciones y la confianza que habían quedado suspendidas en junio de 1979 (algunos no nos habíamos vuelto a ver desde entonces). Así fue con Jesús Ángel, Mateos y Marta, con los que configuré el primer cuarteto en llegar. Muy pronto con mi querida princesa y así poco a poco con los que se iban acercando al Pepe, al Ábrego, a la foto delante del cole, al Golf de Nestares  donde también las hermanas Torices habían organizado a la perfección la acogida y la colación ... 

Está claro que fuimos felices en el Antares, claro también que con el paso del tiempo esos pequeños espacios que se nos fueron extraviando cobran un valor especial, se nos hace evidente que los amigos de entonces, los de la infancia, los del patio del colegio, fueron los primeros y siempre serán los mejores, porque forman parte de nuestra historia privada. Allí con ellos se quedaron los primeros amores, los primeros disgustos, risas y lágrimas, juegos y estudios, pedacitos de vida y de corazón que hoy nos resultan si cabe más entrañables.

No puedo sentir más que agradecimiento por la oportunidad de haber sido niño en Reinosa y en el Antares, gracias a mis padres, a mis profesores. Pero sobre todo gracias a vosotras y a vosotros que poblasteis mi infancia de alegría, que siempre me hicisteis sentir querido, importante, especial. A vosotros que abandonasteis por un día los achaques y las responsabilidades y volvisteis a ser niños y niñas a mi lado, como si lleváramos puesto el uniforme y las mismas ganas de vivir y de soñar que entonces: Elena, Metodio, Orzowei, Marchena, Mateos, Belén, Mariluz, María, Michel, Milagros, Juan Carlos, Gus, Maricruz y Maricruz, Azu, Yolanda y Yolanda, Irene, María Jesús, Ana José, Maribel, Rocío, Marisol, María Jesús, Eva, Luisa, Santi, Jaime, Berto, Daniel, Jesusa, Pedro Antonio, Manolín, Lolo, Maribel, Rosa, Marta, Marián, Jesús, Juanjo, Tito, Nieves, Montse, Jesús Ángel,  Ana Belén, Blanca, Elisabet, Carmen, Mamen, Esperanza, Ana Isabel, Angelines, Virgilio. Y cómo no a Yolanda (otra más), a Rosi, a Mariví y a Marisol, a Ana, Geni, Maruja, María José ... en fin, a quienes no pudisteis estar el sábado pero sabéis que sois parte de esta familia bajo la eterna luz de aquella estrella roja.


Licencia de Creative Commons
Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at unsantanderposible.blogspot.com.