jueves, diciembre 30, 2010

2010, UN BALANCE


Entre tantas obligaciones como nos imponemos al impulso de los gurúes sociales y mediáticos, parece obligado hacer un balance del año que se nos está ya marchando, una mirada hacia el pasado en busca tal vez de esos recuerdos que iremos archivando en las cajas de la memoria.

Seguro que ahora mismo están en proceso muchas páginas dedicadas a esa especie de revisión de lo que pudo haber sido y no fue y hasta de lo que pudo haber sido y fue. Casi todas tomarán como eje los espacios públicos. Y también yo podría hablar de la creciente sensación de haber estado viajando en una nave sin capitán, llena de viajeros desconcertados y de quintacolumnistas que se frotan las manos a la espera del desastre. Una desafección en caída libre por esos espacios públicos y la sensación de que está llegando uno de esos momentos en los que es necesario el recogimiento hacia el fondo. Podría hablar del enfado ante la agonía de una sociedad que tomó como modelo la igualdad y el bienestar lentamente torturada por unas manos supuestamente invisibles que han elegido bien a sus ejecutores y esbirros para volver a dejar claro que quienes siempre vivieron en el privilegio no sólo no van a renunciar a su dorado pabellón sino que muerden rabiosos ante la posibilidad de ampliarlo. Pero también es posible que esa mirada esté tan teñida de tristeza que pudiera no ser del todo justa. Y es que para mí el 2010 ha sido un año de espacios privados.

En apariencia, el balance del 2010 es fácil: No es ya que haya sido una mierda, es que ha sido uno de los años más terribles de mi vida. El peor, en realidad. Y es que se ha integrado por siete meses de lucha contra la enfermedad de Leo y dos de dolor oscuro en el que a pesar de todos los esfuerzos propios y ajenos todavía no consigo navegar.

Pero quiero seguir buscando pequeños faros, también en la memoria de este año del luto. Frente al tedio de un trabajo en el que ya me he rendido, sé que he sido feliz, un poquito feliz, con mis mujeres lectoras, a las que he seguido buscando de pueblo en pueblo, con las que he seguido compartiendo letras y vida, y de las que cada día aprendo una ligera esencia nueva. Mis clases de Literatura en las Aulas de la Tercera Edad de nuevo han sido un bálsamo que invitaba a forzar la máquina para profundizar en las diferentes temáticas elegidas, para buscar nuevas lecturas que compartir, para ponerme la sonrisa como maquillaje y tratar de que la hora volara a pesar de que fuera contiuaban la tormenta y el desamparo. Y otro bálsamo, esas clases de música que también me han obligado a recuperar compositores, estilos, discos, en una cita semanal que hoy es casi una droga.

He sido feliz, un poquito feliz, con las clases de español para extranjeros en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, con alumnos y alumnas ávidos de conocer nuestra cultura, con ganas de absorber cuanto pudieras lanzar a su mirada viva. Con una pequeña frase para el recuerdo luminoso: "Soy doctora en física y nunca me ha interesado la lectura, pero después de estas clases he anotado ya una buena lista de libros de autores españoles y latinoamericanos que voy a leer. Me has despertado las ganas de leer". Y también con el descubrimiento de Albania a través de un grupo de jóvenes de esos que hacen que el trabajo merezca la pena. Feliz, un poquito feliz, con la oportunidad que surgió hace ya unos años de compartir la experiencia de los Martes Literarios, también en la UIMP, con esas personas que conoces y admiras a partir de sus páginas llenas de palabras, y en las que desde la tribuna (y en las cenas, y en la cafetería, y en los paseos) descubres toda una puerta al sol.

Fueron felices los remansos entre permanente vigilia, cuando Leo sonreía y llenaba nuestra casa de proyectos. Feliz la celebración (¡qué ironía!) de que la operación había ido bien y el cáncer estaba ya muerto. Feliz el plan del viaje a Italia, feliz el tiempo gastado en compartir su ilusión por regresar a su familia en Navidades, feliz el viaje a Madrid para escuchar a Nacha Guevara, feliz el recital de Cecilia Bartoli, el último recital. Y mágica la comunión que desde el dolor, desde su dolor, pudimos alcanzar, la que venció definitivamente los últimos recelos y dio paso a un amor franco y simple. ¿Y cómo podría considerar turbio un tiempo en el que Leo me quiso tanto?

En la hora de la muerte, al fin, y tras ella, tengo que recordaros a vosotros en este balance. A los amigos. A los que lo sois en los espacios reales y sensibles del día a día y a los que sólo conozco a través de un nombre y tal vez unas fotos (también ahora a veces en voz viva) del Facebook y de la Blogosfera. Porque a pesar de todo, fue mágico y sanador sentirme tan querido, tan apoyado, recibir tantas palabras y tanta fuerza a cambio de tan poco.

2010. El año del dolor y de las lágrimas. También el del agradecimiento.

martes, diciembre 28, 2010

FABRA Y EL GORDO DE NAVIDAD


Desde el viejo affaire Pacheco ya sabemos que en nuestro país es peligroso suscribir aquello de que "la Justicia es un cachondeo", así que nos guardaremos mucho de dejar por escrito esa afirmación.

Lo que sin embargo no puedo dejar de constatar es la desconfianza cada vez mayor que me merece el Poder Judicial, que cada día parece servir un poco más a quién sabe qué intereses y un poco menos a la ciudadanía a la que se debe. Un vistazo somero a las hemerotecas de los últimos años, sumando desde la emisión de informes claramente políticos y no solicitados por el Consejo General del Poder Judicial a los impresentables repartos de cromos para configurar su renovación, desde los amigos del alma a las más que sospechosas prisas en algunas causas abiertas, desde la suspensión de la justicia universal a la exasperante lentitud de otros asuntos, nos llevan a una desafección absoluta y a un cuestionamiento esencial de los sistemas de acceso a la judicatura como viciados en origen.

El último, tal vez anteúltimo ya, aldabonazo ha sido la caída en vacío de la mayor parte de las causas abiertas contra ese pilar esencial de la dignidad popular, de la del Partido Popular quiero decir, que es Carlos Fabra. Siempre bajo sospecha, siembre afortunado ganador del gordo de Navidad caiga donde caiga y toque a quien toque, siempre beneficiado por los avatares de un juzgado paralizado, vacante perpetua, donde el tiempo corría siempre a favor de quien prefería no ver sus asuntos demasiado aireados, no fuera que el olor cantara demasiado a choto.

Quede claro que creo en la presunción de inocencia. Pero no dejan de ser sorprendentes los cánticos por alegrías que a lo largo de la mañana de hoy nos vienen regalando los máximos dirigentes del Partido Popular, tratando de que en nuestras cabezas quede grabada la caducidad de las posibles responsabilidades penales de Fabra como una exoneración de culpa que no se ha producido. Porque tengo para mí que si tan cuestionada estaba la decencia de quien ocupa desde hace tanto tiempo la presidencia de la Diputación de Castellón y es voz preminente de un partido que aspira a gobernar a todos los españoles, Fabra y los suyos deberían haber trabajado para que el caso llegara hasta el tribunal y allí quedaran claros los oscuros y limpias las roñas.

Este año el Gordo de la lotería de Navidad ha sido más generoso que nunca con Carlos Fabra, regalándole el olvido gracias a una justicia injusta, que no trata a todos igual, que se ceba con los que menos tienen y menos pueden y rinde pleitesías vergonzosas ante los poderosos, una justicia ineficaz que no es capaz de resolver en modo y tiempo cuando así interesa.

A pesar de que tanta celebración después de haber intrigado tantos años para que el curso de la ley no fuera posible sigue alimentando todas las sospechas. Y haciendo presumir culpabilidades.

Uno es ya de tan buen conformar que no pide a la mujer de César que sea honrada, ni siquiera que lo aparente. Ya casi bastaría con que no entrara por las ventanas de la prensa tanto olor a podrido.

lunes, diciembre 27, 2010

DOMINGO EN SOMBRA


Seguro que un cantautor no es la mejor de las opciones cuando tienes a flor de piel tanta tristeza.

Ya lo contó Andrés Suárez al iniciar su concierto, que tiene un amigo que odia a los cantautores, que siempre le dice que en cada cantautor habita un trauma infantil que les empuja a joder el alma a quienes escuchan.

Pero me gusta esa pasión que le está poniendo Diego a su batalla por acercar a Santander a los trovadores de la última hornada en esa preciosa iniciativa que nació como "La Casa del Abuelo" y que anoche se llegaba hasta ese otro interesante proyecto del Santander semi clandestino que es el Bar-Galería Bokeh. Tanta energía, tantas ilusiones puestas en el concierto de Andrés Suárez que no podía perdérmelo.

Pongamos que aunque Suárez sea gallego, juega ya en Santander como en su propia casa, después de tres concierto que han convertido su repertorio en "listo para corear" para muchos chicos y chicas. Pongamos que sus letras están bien construidas, y que hablan como corresponde de emociones y visiones cercanas, de esa tristeza nacida del desamor y de las horas invertidas en los bares, de esa poesía urbana que ya no nos da demasiadas sorpresas pero que nos sigue despertando la emoción desde su cercanía certera. Pongamos que sus temas discurren por melodías de corte clásico, amables, hermosas, acompañadas por una voz de buen timbre y buen trabajo, por un intérprete que sabe pisar el suelo de la escena y ganarse de a poquito al auditorio hasta metérselo en su pequeña cajita de sueños.

Pongamos que era muy difícil no llorar, muy difícil impedirle a Andrés Suárez que invadiera con sus canciones la nueva soledad mientras la mano buscaba la de Leo.

Muy difícil no estar agradecido a Diego, al Bokeh, a Andrés Suárez por la posibilidad de compartir con ellos tanta vida. Aunque estuviera esa vida teñida de tanta nostalgia y tanta muerte.

martes, diciembre 21, 2010

YO TAMBIÉN DESCARGO


Uno sabe que van pasando los años porque sus movimientos y sus reflejos funcionan cada vez con mayor lentitud. Así que llega el punto de saturación, ese momento en el que no está dispuesto a invertir más vida en aprender a trancas y barrancas nuevos artefactos, redes y problemas vinculados a internet y al nuevo mundo con sus nuevos paradigmas de conocimiento y de acción social que llega de su mano. Soy consciente de que ese nuevo modelo arrastra nuevos y graves problemas, tanto como de que abre puertas insólitas y llenas de posibilidades y de misterio. Nada nuevo, el ying y el yang, el sol y la luna, como en todas las obras humanas el cielo y el infierno.

Por eso llevo algún tiempo tratando de mantenerme un poquito al margen de todas las polémicas abiertas en torno a la llamada Ley Sinde que el Congreso de los Diputados aprobará en unas horas. En parte porque no me gusta la ley, pero tampoco me gustan las actitudes y planteamientos que he escuchado en su contra. O aún mejor, me parecen todos, a un lado y al otro, hipócritas y aprovechados. O todavía más, mis problemas con el intercambio de archivos y las descargas que pueda haber realizado hasta el momento son esencialmente diferentes. Porque sí, yo también me he descargado música y cine. Para uso privado y por particulares razones.

Antes de exponerlas, voy a recordar que hace sólo unos días este mismo blog pudo comprobar que la falta de vergüenza es en la red tan flagrante como fuera. Sólo que aquí es tal vez más fácil apoderarse del trabajo ajeno con impunidad. Y como no me gusta esa caradura, en lo que a mí respecta voy a tratar de que el robo no quede impune, pero no tanto por haber tomado materiales de mi creación exclusiva como por habérselos atribuido con un absoluto descaro. Pero creo que la cuestión de las descargas viaja por otros carriles.

Internet nos abrió la puerta, gracias a los sistemas P2P, al conocimiento de un vasto espacio cultural que las que se denominan a sí mismas "industrias culturales" nos estaban velando. La cultura tiene un grave peligro, es adictiva, genera consumo acumulativo, y tal vez quienes han encontrado en sus diversas manifestaciones un buen modus vivendi deberían recordar que a veces es bueno permitir que alguien escuche una canción para que se enganche y acuda al disco. Y a quienes hemos caído en la adicción se nos presentan algunos problemas. ¿Cómo leer un libro que no está disponible en las bibliotecas, se encuentra agotado en las librerías y que las industrias culturales se niegan a publicar en una nueva edición? Y sobre todo, qué pasa si ese libro es material de estudio en tu carrera o imprescindible para tus proyectos. ¿Cómo puedo ver una película que me resulta esencial en cualquiera de los aspectos de mi vida que las distribuidoras no me permiten ver, y que tampoco puedo comprar ni siquiera en el extranjero porque ya se han arreglado para que mi lector de DVD no pueda hacerlo con los de Zona 1, por ejemplo? ¿De qué manera puedo conseguir versiones musicales perdidas, antiguas y modernas, recuperar mi paisaje emocional hecho canciones, cuando una vez más se impide por todos los medios el acceso a esa música para seguir editando divos, bisbales y demás cutrerío superventas?

Encontré en el P2P un importante medio de crecimiento personal y de satisfacción de necesidades culturales que estaban secuestradas por una industria que ni siquiera se había molestado en conocerlas, y que nunca se planteó cómo resolverlas. A pesar de que son muchos los países en los que las descargas de pago superan ampliamente a la piratería. Pero lo que yo necesito ni siquiera está disponible en las descargas de pago.

Eso sí: me he descargado series de TV que me resultaban interesantes por muchas razones y luego me las he comprado cuando por fin, siempre con años de retraso, podía encontrarlas en el mercado. Editadas por cierto sin cuidado y en soportes a los que la brutal luz de Cantabria dejaba heridos con un par de caricias. Y en algún caso hasta las he recomprado. Lo mismo he hecho con la música, donde además he descargado temas y obras que tengo en disco, pero que me resultaba más cómodo pasar al ordenador vía Mula.

No me gusta la Ley Sinde, porque no responde a los intereses de la cultura y de la creación, sino a la de los industriales de algo que llaman cultura pero no sé muy bien lo que es, los mismos que cierran el acceso al mercado a la mayor parte de los libros, músicas y películas que me interesan sólo porque no son dinero masivo y fácil, y pretenden que yo consuma sólo la mierda que me ofrecen porque parece que no están dispuestos a dejarme un solo resquicio por el que poder escuchar lo que me gusta. No, porque detrás de la ley están personajes que me parecen siniestros con intereses más siniestros todavía, a pesar del evidente respeto que siento por los creadores y por su derecho a vivir, como cualquier otro, de su trabajo. No, porque desde esos personajes he conocido tantos abusos y desafueros que no quiero siquiera tenerlos cerca, sí, esos que pretenden cobrar a los colegios por las funciones de Navidad y a los pueblos por sus tradiciones. Esos que cada día inventan alguna nueva estratagema que acabará el día en que traten de cobrarnos por una buena ventosidad afinada en sol mayor y que recuerde a la voz de sabe dios qué "cantante".

Pero tampoco me gustan los neocons en red, los tecnócratas que creen que porque es posible está permitido y se olvidan de que una red sin contenidos es tanto como nada. Esos que jamás admitirían que su trabajo fuera considerado bien común y gratuito pero sí pretenden hacerlo con el esfuerzo ajeno. Esos que ridiculizan las horas de preparación, de esfuerzo, que supone la génesis de un libro, de una sinfonía o de un corto. Esos que en realidad quieren tener los últimos éxitos del cine o de los 40 sin pagar entrada o pasar por la tienda de discos.

Creo que hay muchas formas de conciliar un amplio acceso a la cultura y la información en Internet con el respeto a la creación y a los creadores. Formas imaginativas de abrir el camino hacia lo descatalogado, hacia lo formativo, y de posibilitar una disponibilidad fácil, aunque sea de pago, de los contenidos más populares y nuevos. Y ni Dans ni Sinde me sirven como solución.

Así que de momento me limitaré a exponer toda esta perplejidad existencial y, en todo caso, y para que sepan donde encontrarme el día en que empiecen a llamar a las puertas los policías culturales de la SGAE y esbirros varios, Yo También Descargo.

domingo, diciembre 19, 2010

LOS DERECHOS DE LA GENTUZA. ¿TODOS IGUALES?


En tiempos de desorientación e ira como estos, nos encontramos con frecuencia ante debates de barra en los que se acaba concluyendo con el famoso adagio "todos son iguales". Todos los medios, todos los políticos, todos los todos.

Supongo que la primera curiosidad es que siempre afirman "todos son", en una impersonal formulación de la tercera del plural, como si el que hablara tratara de excluirse del pecado, se quisiera o se supiera diferente de lo que critica, o simplemente estuviera sufriendo un síndrome de alienación que le empujara a mantenerse lo más alejado posible del cuerpo social. Toda una trampa lingüística que por un lado incita a la abstención ante los asuntos públicos, pero que además convierte a quien cae de bruces en el artefacto ideológico en la definición perfecta de lo que los griegos llamaban idiotés, el abstencionista, el que por voluntad o necesidad era incapaz de relacionarse y contruir desde dentro del edificio social.

La segunda curiosidad es que suele emplearse con harta frecuencia para defender los desmanes de los propios más que las barbaridades ajenas. Tal vez por eso se generalizó tanto durante los años llamados "de la crispación" fomentada desde determinados medios con el socarrón y complacido asentimiento de determinados políticos. Si Enric Sopena y María Antonia Iglesias no existieran, con sus peculiares vociferios en La Noria, desde los medios más a la derecha de la derecha no tardarían en inventarse algún personaje semejante, o incluso contratarlo para que desempeñara el papel. Porque con sus modos y sus coletillas bastan para justificar la zafiedad y hasta el delito a los que nos hemos venido acostumbrando en las voces de los popes de la derecha más extrema y más ruin.

Y desde esas barbaridades sectarias en las que compiten por ver quién mea más lejos, quién la suelta la mentira más gorda, el insulto más bestia o la conspiración más manipuladora, se alimenta a la gentuza que permanece agazapada, disfrazada de persona, a la espera del momento perfecto para morder escupiendo su baba venenosa en foros y espacios donde se saben protegidos y donde se da carta de autoridad a su mierda.

A sugerencia de un comentario en Facebook, busco el relato del fallecimiento de la ex Ministra de Educación, María Jesús San Segundo, en la edición digital de la Gaceta de Intereconomía. Esos que están orgullosos de ser de derechas y que exhiben su cristianismo puritano y perfecto a cada segundo. Justo esos que no son capaces siquiera de respetar, desde la distancia de la objetividad informativa, la pérdida de una mujer joven, de una profesional cualificada, que habrá sido mejor o peor en su no demasiado largo paso por la primera línea política, pero que sí era respetada en el medio académico. Y justo ahora, cuando de nuevo me han contagiado la crispación y trato de hacer un esfuerzo de contención, los comentarios, quince en total, dan vueltas a afirmaciones como éstas:

"Una pensión vitalicia menos".

"Sería una de esas de cuota que nada hizo ya que su nombre ni me suena" (supongo que confudiendo la propia desinformación o ignorancia con los méritos o deméritos ajenos).

"Pues por mí que se lo pase bien en los Avernos. Una menos".

"El mejor rojo es el rojo muerto".

"Supongo que estará ardiendo en el infierno por ayudar y contribuir a la ruina de españa y de los españoles" (este además va reservando llamas para una lista de favoritos)

Y varios etcéteras, muchos rubricados con la banderita del pajarraco.

¿Todos iguales? Y una mierda.

viernes, diciembre 17, 2010

ALTAMIRA NO SE TOCA


Una de las noticias importantes del día es, sin duda, el nuevo respiro que tendrán las fragilísimas pinturas prehistóricas de la Cueva de Altamira después de que el Patronato haya avalado los últimos informes del Consejo Superior de Investigaciones Científicas en los que a pesar de constatarse una ligera mejoría en el estado de las pinturas se insiste en la gravedad de su estado y los riesgos de su conservación.

No debe el mejor legado que hemos recibido los cántabros desde las simas de la historia humana estar al albur de caprichos políticos ni de intereses turísticos, no debe su supervivencia depender de quién se quiera hacer una foto con Obama y cuándo. Porque no debemos jugar con tesoros de imposible reposición, y parece irresponsable siquiera abrir un debate social sobre la apertura de Altamira cuando en tantos otros lugares del Planeta se extiende la limitación de visitas o el cierre de espacios para impedir su deterioro, del Valle de los Reyes a la Capella degli Scrovegni o La Alhambra.

Nos quedan algunas grietas para que se nos cuele la preocupación. Se habla de que como los investigadores del CSIC no ofrecen alternativa alguna para establecer un régimen controlado de visitas, se nombrará bajo los auspicios de la UNESCO una comisión de científicos internacionales para que realicen una nueva evaluación. ¿Supone este cambio en los equipos responsables de la salud de los bisontes más famosos del mundo que se trabaja en el reclutamiento de un equipo ad hoc para satisfacer las exigencias de Miguel Ángel Revilla? Espero que no. Pero entenderán que no las tenga todas conmigo.

Más grietas. Se habla ya de que esa nueva comisión, que ni siquiera existe y todavía no ha elaborado en consecuencia un protocolo de actuación, seguramente querrá que haya "visitas experimentales". ¿Quién va a seleccionar a esos visitantes y conforme a qué criterios? ¿Tendrán que ver con alguna foto preelectoral? Espero que no. Pero entenderán que no las tenga todas conmigo.

Anda en estos días un amigo renovando su presencia en la blogosfera y evocando sus aventuras como boy scout. Yo nunca formé parte de ese movimiento, pero sí recuerdo que uno de sus principios dice algo así como que debemos retirarnos de un lugar dejándolo siempre mejor de lo que lo encontramos. Esa es nuestra responsabilidad histórica con las pinturas paleolíticas de Altamaria, entregárselas a las próximas generaciones en el mejor estado de salud posible. Y esa tarea va a ser imposible si tal y como están las cosas abrimos las cuevas para dar alimento a la voracidad turística.

¿Echamos de menos la experiencia sin duda mágica de entrar en una cueva con pinturas originales para sentir que quince mil años de humanidad nos contemplan? Mira que no hay opciones en Cantabria para dejarse impregnar por esa sensación, Monte Castillo, Chufín, Hornos de la Peña, Covalanas, El Pendo... Pero los bisontes y ciervas de Altamira deben continuar protegidos, lejos del mercado de ganados, hasta que la ciencia pueda garantizar su preservación no ya al 100% sino al 120%

No vaya a ser que alguno de los visitantes entre en éxtasis fotográfico mientras echa filípicas a algún ilustre visitante y ponga sus manazas en las delicadas paredes de la cueva. Y no miro a nadie.

jueves, diciembre 16, 2010

10 AÑOS DE MAGIA


Leo en El País que Ediciones Salamandra cumple diez años en estos días. Y me entran las ganas de felicitar a todos los que han hecho posible esa ya larga aventura, y devolver así un poco de todo lo que me han regalado.

En los últimos años, y cuando parecía que el mercado editorial se iba a quedar concentrado en unas pocas manos, y que tendríamos que ir acostumbrándonos a beber sólo de un número limitado de fuentes y de autores, a desdeñar ciertos estantes de las librerías por su falta de interés, a bostezar otros de nombres repetidos ad nauseam y confiar ya sólo en los firmados por Tusquets o Anagrama, de pronto ese mundo del libro cuya muerte tantos se apresuran en certificar decidió reinventarse. Y comenzamos a encontrarnos con libros publicados con mimo, de excelente diseño, algunos con papeles y tipos hermosos, pero sobre todo con libros que nos ofrecían contenidos nuevos, nos acercaban a literaturas poco frecuentadas, a memorias escondidas e inencontrables, a libros extraviados en los sótanos de instituciones públicas... Y fuimos haciéndonos amigos de Impedimenta, El Acantilado, Libros del Asteroide, y hasta las aventuras a la cántabra como El Desvelo o Valnera.

Y entre estos nuevos dadores de sueños, estos que se aplicaban y se aplican para encontrar títulos que nos fascinaran como imanes poderosos, páginas que se nos pegaran al dedo y nos contagiaran la furia por leer más, por saber más, por disfrutar más, ocupó pronto un lugar de referencia Salamandra. Me resultó gracioso darme cuenta de que son pocos los títulos de su lista de "superventas" los que conozco. Excepción hecha, por supuesto, del tiempo invertido en disfrutar con la saga de Harry Potter, y de Sandor Marai y su último encuentro. Porque amanecieron en Salamandra, adentrándose en el fuego de la pasión lectora y sobreviviendo al tránsito para no dejarse devorar por la memoria, tantos títulos que hoy es el día en que no puedo pasar cerca de una novedad salamandresa sin concederle al menos el privilegio de una primera exploración.

Fue desolador enfrentarse al áspero mundo de El sol de los Scorta de Laurent Gaudé como fue pura vida aprender todas las sutilezas de esa especie de realismo mágico a la hebrea que Meir Shalev nos dejó relatadas en Por amor a Judit. Fue divertido adentrarse en el absurdo cotidiano con La pesca del salmón en Yemen, de Paul Torday, y curioso aprender las razones del éxito de Camilleri con El perro de terracota. Compartir con mis chicas lectoras de pueblo en pueblo Balzac y la joven costurera china de Dai Sije nos permitió ser víctimas de la Revolución Cultural mientras Daniel Mason con El afinador de pianos me permitía recrear en la Birmania colonial mi pasión por la música y por ese piano de tacto dulce que es el Erard. Las Almas grises de Philippe Claudel sumaron su tensión a la memoria del fracaso de la mano de Andrew Miller en Oxígeno y a la memoria de la culpa en Déjame ir, madre de Helga Schneider.

Pero sobre todo, Salamandra será para siempre la mano amiga que nos condujo hasta una escritora imprescindible: Irene Nemirovsky, que nos deslumbró con su Suite francesa y ya nunca supo defraudarnos.

Por todos ellos, por muchos otros, que vinieron. Por los que sigo esperando cada día, Felicidades y Gracias.

miércoles, diciembre 15, 2010

MATAR AL MENSAJERO


Me encuentro en el blog "Lo llaman comunicación" con un corte de audio en el que nuestro inefable Presidente aprovecha la presencia de dos periodistas para hacer un par de bromitas y provocar a los asistentes para que les expliquen a los dos profesionales, mientras desarrollan su trabajo, que allí no son bien recibidos. Y, ojo al dato, no porque en ese medio mientan, tergiversen o manipulen, sino porque "no me tratan bien", por esa actitud personalista básica que se encuentra en el origen de todo totalitarismo. Pero el culto al líder siempre provoca el engorde del ego y la transformación del mundo en un tiovivo que gira y gira alrededor del propio bigote.


Espero que a Óscar no le moleste que le robe la pieza, ni que la aproveche para un par de reflexiones al hilo. Y es que resulta cansina ya esa estrategia barata de ciertos políticos para convertir a la prensa en el enemigo a batir cuando no sigue tus consignas, sosteniendo el discurso de la crispación y convirtiendo en profesión de riesgo la de reportero. Supongo -sólo lo supongo- que para el político del discurso será fácil diferenciar entre la línea editorial o los intereses empresariales de un grupo de comunicación por un lado y el trabajo que desarrollan sus empleados por otro. De la misma manera que supongo -sólo supongo- que para ese mismo político sería más que esperada la reacción de sus palmeros, porque en el fondo de eso se trata, de dar espectáculo, sin que importe la falta de respeto a los trabajadores, en este caso Mada y David (sigo copiando a Óscar Sin Nick) del diario El Mundo Hoy en Cantabria.

Me preocupa que quienes deberían ser los líderes de la convivencia, quienes deberían ser los primeros entre los ciudadanos en explicar los complejos juegos del entramado político, sean precisamente quienes más apuestan por el frentismo y por la crispación. Y no sólo, como en el ejemplo del pasado fin de semana, Revilla y el PRC. Porque no hace falta viajar mucho en el tiempo para recordar los gritos, insultos y abucheos al Follonero cuando se "travistió" de periodista de la SER en un mitin del PP (y no olvidemos que el propio PP había decidido realizar un boicot oficial al grupo PRISA). Por cierto que hizo lo mismo presentándose como periodista de la COPE en un mitin del PSOE y aunque no se le recibiera precisamente con los brazos abiertos, la reacción del público no tuvo nada que ver. La primera me la encontré en el youtube pero no consigo dar con la segunda parte, así que os agradeceré si me la facilitáis.


Hay medios y grupos de comunicación cuyas estrategias, filias y fobias me revientan y hasta conseguir cabrearme. En especial por sus malos modos, sus gritos, sus descalificaciones absurdas, por romper aunque sólo sea la apariencia de equidad informativa, por organizar debates en los que el moderador es igualmente parte, por sustituir la noticia por la obsesión. Medios que no me gustan y profesionales, individualizados con nombre y apellido, que directamente me desagradan hasta el punto de que de tener oportunidad creo que no me sentaría a comer con ellos ni siquiera en un contexto institucional. Pero creo también que sé diferenciar a esos grupos y santones de los periodistas de a pie, que se limitan a realizar un trabajo que tiene mucho de fascinante pero también mucho de arriesgado, de estresante, y de mal, muy mal, pagado.

No me resulta especialmente simpático El Mundo Hoy en Cantabria. Y como desde que no soy católico soy también vengativo y rencoroso, tengo en mi estupenda memoria archivadas un par de deudas con el medio, con un par de sus estrellitas y directivos, y con algún "querido compañero" de andanzas políticas dado a tocar los cojones jugando a filtrar mentiras, tralará. Lo que no ha impedido que en mis andanzas personales o laborales, cuando los periodistas del Mundo me hayan necesitado me hayan encontrado dispuesto a facilitar su tarea.

Jugar al griterío y al entorpecimiento de su trabajo con dos curritos por lo bien o mal que puedan caerte sus jefes o su empresa me parece mezquino, por muy simpático que supuestamente sea Revilla. Mezquino, imprudente y cobarde. Y me parece que Mada y David se merecerían, como poco, unas disculpas por escrito.

GENEROSIDAD SE ESCRIBE CON "C" DE CANTABRIA


Cuando estudiaba Derecho, la nueva Ley de Transplantes era un debate vivo en la sociedad al que diferentes profesores dieron en las aulas vueltas y más vueltas, hasta conseguir una promoción de licenciados en Derecho con un altísimo porcentaje de donantes de órganos. Alguno se pasaba para recoger los impresos de donación y luego veías en la cafetería a diversos grupos rellenando los suyos y acudiendo a los compañeros de la facultad como testigos. Un debate que estaba también en la calle, donde tantas asociaciones de enfermos o de donantes instalaban mesas informativas desde las que explicar el qué, el para qué, el cómo a todo transeúnte de bien.

Al debate legal había precedido la intensidad informativa sobre los logros alcanzados por nuestro Hospital Universitario Marqués de Valdecilla en el ámbito del transplante, un Hospital que con feliz frecuencia aparecía en los medios por la implantación de una nueva técnica, la obtención de un nuevo éxito que compartía con una sociedad educada e informada, seguramente ni tan tradicionalista ni tan conservadora como algunas voces interesadas intentan hacer creer.

Me imagino que en estos dos párrafos han quedado contenidos tres ejes principales y uno secundario que podrían servir para explicar el alto porcentaje de donantes de órganos residentes en Cantabria. La información abierta, clara y general por un lado sustentada en buena medida sobre el activismo social, la capacidad médica por otro y una legislación progresista y modélica hoy a nivel internacional que facilita los trámites. Como elemento secundario, siempre he creído en el "efecto contagio", en el camino allanado por amigos o familiares que te hacen más fácil al tiempo que más urgente la decisión.

Con 34.4 donantes por millón de habitantes, España se encuentra en el primer puesto mundial de la donación de órganos. Ocho puntos por delante del segundo clasificado, Estados Unidos, y doblando literalmente la ratio de donaciones por millón de la Unión Europea, que anda cuesta abajo y apenas alcanza el 17 por millón. Datos suficientes sin duda para sentirnos orgullosos, ya que tanto nos gusta machacarnos cada día en un ejercicio compulsivo de lo que mi catedrático de Derecho Natural llamaba "nacionalmasoquismo", que invitan no a relajar la guardia sino a sostener en alto la antorcha y continuar por el camino que nos ha permitido liderar la respuesta social mundial a los transplantes de órganos.

Generosidad con "E" de España, pues. Pero también con "C" de Cantabria. Porque si ese porcentaje de 34,4 donantes por millón resulta ya modélico, sería bueno recordar que la tasa de donantes en Cantabria sube nada más y nada menos que a 61 donantes por millón. Una de las más altas, si no la más, del mundo. Cinco puntos por delante de La Rioja, que figuraría como segunda Comunidad en este particular ránking solidario.

Y es que mientras los medios se centran en los rifirrafes de una clase política que tantas veces se aleja de la altura de la ciudadanía, las cántabras y los cántabros a la chita callando escriben páginas hermosas de compromiso humano.

martes, diciembre 14, 2010

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: SEPP BLATTER, EL TOCAPELOTAS


Que el fútbol es uno de los entornos sociales más asquerosamente homófobos no es nada que a estas alturas vaya a sorprender a nadie. Y es que con la salvedad de algunos equipos británicos que se han volcado en la lucha contra la homofobia de clubes, jugadores y sobre todo hordas aficionadas, a los machirulos estos que se divierten viendo a hombres jóvenes en calzoncillos tocando pelotas y dándose amistosas palmaditas en los traseros de los coleguis les parece lo más del humor hacer chistes de maricones, gracietas fuera de juego o declaraciones intempestivas en las que dudan de lo que pudiera acontecer a su hombría o la de sus jugadores si un gay entrara en un vestuario (como si los vestuarios no estuvieran ya suficientemente ambientados, por cierto).

Pues eso, que el de la foto, el de la cara de listo de cojones, ha dicho que los aficionados gays que pudieran acercarse a Qatar para el Mundial 2022 tendrán que ir planeando pasar por el país sin mantener relaciones sexuales para no ofender a los pobrecitos jeques, porque hay que ser respetuosos con todo el mundo y recordar que la homosexualidad es un gravísimo crimen en Qatar. Eso sí, cuando los periodistas le preguntaron qué pensaba del alcohol, también prohibido en Qatar, dijo que estábamos en un mundo muy libre y que no iba a haber problemas con los aficionados borrachines. Y lo malo es que el cretino de la foto se llama Joseph Blatter y resulta ser nada más y nada menos que el presidente de la FIFA.

La pregunta que deberíamos hacer, no al nuevo cofrade de honor de Imbéciles Sin Fronteras, esta ONG de babosos compulsivos que naciera hace ya tiempo en el blog, sino a nosotros mismos es si es de recibo que un país que no respeta los derechos humanos pueda recibir la palmadita en el cogote, el beneplácito internacional ante sus desmanes contra las personas que significa un gran evento deportivo a escala mundial. Mi opinión ya la sabéis de sobra, y hace ya dos años la dejé clara con motivo de la celebración de los Juegos Olímpicos en un país que disfruta del dudoso mérito de ser el plusmarquista mundial en atentados contra los derechos humanos, esa China en la que hoy nuestro Ministro de Industria sacaba la calculadora y sonreía encantado sin preguntar, eso no, por los disidentes o por la situación de Liu Xiaobo, por ejemplo.

Pues eso. Que si en Qatar consideran que los homosexuales deben estar en la cárcel y sometidos a humillaciones y violencia de todo tipo, es Qatar el que sobra en el Mundial de Fútbol. Y no deja de ser una pena que uno o dos días antes de iniciarse el evento todos los futbolistas homosexuales que sin duda competirán entre las arenas del desierto moral organizador no se retiren en protesta por las agresiones homófobas de los qataríes y de la baba chorreante de Blatter.


BLOGS & RABAS & BEERS & PIMIENTOS & MÁS BEERS



Esto de que a los grandes eventos de la historia vayamos todos sin máquina de fotos, hace que dependamos de los iphones ajenos para dar fe, y así es como salen imágenes tan chiquitinurcias y poco expansivas.

El caso es que cumpliendo con las amenazas y ya en tiempo de descuento, volvimos a convocar un encuentro de blogueros de Cantabria, esta vez en el bar Las Ruedas de Torrelavega, con idea de descentralizar y animar a los que escriben sus bitácoras por los valles centrales. Menos mal que aparecieron los de ese estupendo blog que es Un Mundo de Cine (también les plagian, Antena3, las distribuidoras... vamos que la caradura no tiene límites) y como se multiplicaron por tres, pues salvaron la honra local. Y eso que a la hora de la foto, pues estábamos los incombustibles, Gordaliza, que como no sabe vivir sin blog ha empezado con su Diario de un BoyScout a contar sus memorias en esa peculiar tribu, Óscar Sin Nick, que ya reseñó el encuentro en su Lo llaman comunicación, y el que suscribe. Vito, además del iphone, puso la sugerencia de local para el encuentro y apareció en calidad de ex-responsable del blog del Grupo Joven de ALEGA.

Habían prometido asistir en alguna de las estaciones del peculiar viacrucis Dondado y Patricia-Nuro. Y eso nos había puesto a todos muy nerviososos, porque nos habíamos vestido con colores más que otoñales inexistentes, y estábamos seguros de que en El otro lado de la política iban a hacer sangre con nuestros estilismos. Pero como necesitábamos chicas para cumplir con la ley de igualdad (ni modo, una en Torre y otra esperando en la arrancada de Santander), pues nos resignamos. Que la última vez salvé yo los muebles por un foulard medio divino, pero esta vez éramos una banda de orcos oscuros, muy oscuros.

David y Patricia se incorporaron allí mismo, en Las Ruedas, pero un poco más tarde. Justo a tiempo de disfrutar de la segunda tanda de rabas y de la gran sorpresa gastronómica de la noche, unos pimientos cortaditos en juliana y fritos con un ligero rebozado que mmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm. Pura delicia.

El Gordaliza estuvo insistiendo mucho en que lo de las rabas estaba muy bien, y era muy original y muy identitario, pero que él quería más birras. Así que proseguimos la conversa en el Ave Turuta, donde arreglamos entre jarra y jarra cuarto y mitad de la política local y de la regional. Y nos llevamos la sorpresa de comprobar que Patricia-Nuro es mucho más modosita y callada d elo que uno podría esperar leyendo su blog. O de que nos estaba pasando revista para atacar con saña. Yo le revelé un par de secretos de mis Momentos Estelares que había prometido desanonimizar, así que espero que tenga piedad. Pero maja un rato largo, eh.

Y la arrancada fue a cinco voces en el de siempre, en el Canela de Santander, con Gordaliza dale que dale a la cerveza, Óscar afilando la lengua a dúo con Arantxa-Kim-Magnolias de Acero, y sacando un peligroso lado sarcástico, y yo dale que dale a la lengua (¡qué raro!). Menos mal que Óscar tuvo piedad de mí y aclaró en su blog que "hablar mucho no es sinónimo de hablar demasiado"). Un nuevo protagonista digital se nos sumó en el canela, el Cántabro OnLine, con el que compartimos memorias estudiantiles hasta llegar al 100 sobre 100 (la cagaste, macho, jejeje) y recorrimos buena parte de la geografía regional para pasar de los pasiegos de monte a los pasiegos de mar, y tiro porque me toca.

Lo pasamos bien, muy bien. Y como siempre prometimos repetir con infinitas y pequeñas variaciones para una próxima edición. En la que habrá blogs y beers, eso imprescindible como señas de identidad, pero en la que habrá calorcito (nos comprometimos a hacerla con buen tiempo) y convocatoria bajo el nombre de Blogs & Marmita. O sorropotún si elegimos costa occidental.

lunes, diciembre 13, 2010

FRAGMENTOS DE ANA


Resulta bien difícil para mí hablar de Ana Rodríguez de la Robla con unos mínimos de objetividad. Porque yo a Ana la quiero mucho, porque tengo muchas razones para deberle un largo agradecimiento, y porque hubo un día en el que el mundo, entre otros criterios, se dividió entre quienes le abrieron los brazos a Leo desde el primer segundo, reconociendo su magia y mi felicidad, y quienes decidieron mirar para otro lado, tal vez porque sólo les sirves como amigo cuando eres más desgraciado que ellos. Leo se enamoró de Ana de inmediato, de su sonrisa franca, de su lengua sarcástica, tan afilada como sus deslumbrantes tacones.

Pero es que además es una escritora excelente, con su lenguaje rico y musical, su despierta inteligencia, la elegancia de sus párrafos, la cultura infinita que exhibe y que le ha ganado algunas inquinas porque siempre es difícil aceptar que otra personas te saque tres cuerpos en la carrera hacia las nubes.

Así que la objetividad comienza al decir que acaba de editar un nuevo libro, en el que bajo el título de La propia habitación recoge pequeños fogonazos de inteligencia, inclasificables, que rozan a veces el poema en prosa para convertirse en observación certera o reflexión exquisita sobre el mundo, el arte y la carne. Continúa aclarando que el libro ha sido editado por Valnera Literaria, y termina constatando que mañana se presenta en el Ateneo de Santander, a partir de las 20:00.

A partir de ahí, sólo puedo escribir que su libro me gusta, que me gusta mucho, y que me interesan sus reflexiones lúcidas y nunca gratuitas. Que viajar de la mano de Ana para mirar un cuadro o escuchar con oídos más atentos una nueva obra de música, que leer desde sus ojos ese viejo o nuevo libro, es desbrozar los misterios de la creación y sonreír sin aviso previo con su certera pluma.

Sí, ya lo sé. En este mundo que se está consagrando al "especialista", a ese sobre el que bromeaba Ortega definiéndolo como "el que lo sabe todo de nada", chirría que una mujer como Ana de la Robla se atreva a hincar el diente en campos tan diversos, encantados de poder sorprenderla en uno de sus escasísimos renuncios. Pero Ana es de la estirpe humanista, incapaz de negarse a un placer o renunciar a una sola de las ventanas que su espíritu abierto necesita para seguir respirando.

Y por eso su habitación, tan privada, tan propia, es también la habitación de de muchos.

Mañana nos veremos.

domingo, diciembre 12, 2010

LA DIMENSIÓN HUMANA DE LA MÚSICA: UN PEQUEÑO RECUERDO PARA MIGUEL ÁNGEL SAMPERIO, 10 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE


Supongo que en mi encuentro personal con la música de Miguel Ángel Samperio pesó mucho más el deslumbramiento del adolescente que se quedó con la boca abierta escuchando la Misa Polifónica en la Parroquia de San Sebastián de Reinosa, tan bien guiada por Carlos Labarta y su Escolanía Salesiana y con los buenos oficios de Jesús Maza. Y a un nivel más pequeño, mucho más íntimo, las oportunidades de vivir desde dentro sus afiladas y certeras armonías, las perfectas estructuras de algunas de sus obras y adaptaciones corales.

Pero fue sobre todo durante mis años en la Universidad cuando tuve la oportunidad de apreciar y descubrir el talento de Miguel Ángel Samperio con los programas de música de cámara que en el Ateneo o sobre todo en la difícil sala en “L” previa a la reforma de la Fundación Marcelino Botín. La mayor parte de las veces con el propio compositor sentado al piano mientras el espacio se iba llenando con el personalísimo sello del Trío, de su Sonata para violonchelo y piano o de su Cuarteto de cuerda. Con el placer añadido de poder escuchar al maestro explicar y analizar las obras antes del concierto y así actuar en la velada como oyente y permanente aprendedor.

Algo latía en su la construcción de su música de la perfección estructural contagiada por su primer gran maestro, Calés Otero. O de la exquisita exploración de timbres y sonoridades aprendida sin duda en las clases con la mítica Nadia Boulanger en el no menos mítico París. Y tal vez entre esos dos ejes deberíamos hacer orbitar su producción camelística para darle un sentido global. Por un lado, una actitud cercana al Neoclasicismo que alejaba su lenguaje de los excesos más radicales de las vanguardias y le incitaba a explorar y reivindicar las arquitecturas formales de la forma sonata, con sus característicos desarrollos bitemáticos en el primer movimiento para abrir scherzos, variaciones, lieder o rondós de aliento formal y serena estabilidad. Por el otro, la aventura del sonido, el camino hacia una expresividad marcada, emocional, que se recreaba en la amplísima paleta de sonidos con la que era capaz de dotar a los instrumentos en diálogo. Sin olvidar ciertos elementos que podríamos considerar más modernistas y que aportaban tensiones sin resolver en el esquema armónico, cierta rudeza báquica y celebrativa de sesgo impresionista en secuencias rítmicas con cierto aroma a danza desenfrenada.

Pero fue más tarde, cuando tuve la fortuna del encuentro personal con Samperio, no frecuente ni íntimo, pero si afectuoso y cercano en las periódicas conversaciones que arrancaron durante las sesiones de aprobación del Estatuto de la Universidad de Cantabria, en las que ambos parlamentábamos en representación de diferentes estamentos, cuando aprendí el verdadero fuego, el amor real que Miguel Ángel Samperio profesaba por la música de cámara. Y es que tal vez carencia de una orquesta o de formaciones profesionales estables de la que adolecía y adolece Cantabria, tal vez su renuncia en un momento determinado al oropel para refugiarse en los amigos y en los alumnos, la dificultad para poder convertir el trabajo y el papel en sonido si de proyectos demasiado ambiciosos se trataba pudieron ser razones para su íntima cercanía con las formas camelísticas. Pero siempre creeré que un hombre dotado para la discusión, para el diálogo, para disfrutar de los pequeños placeres y las pequeñas oportunidades que la vida le iba abriendo tenía necesariamente que enamorarse de la música con dimensión humana, la música que permite el diálogo entre instrumentos y entre intérpretes, que exige comunicación y compenetración perfectas, esa música de cámara que tan extraña se ha hecho ya para programaciones en las que cuenta más el fuego de artificio que la música con alma.

sábado, diciembre 11, 2010

UNA SILLA VACÍA


No sólo era la ausencia la que ayer llenaba la silla sobre la que tendría que haberse sentado el Premio Nobel de la Paz de 2010, Liu Xiabo, en espera de su discurso y de su premio. No sólo la ausencia la que concentraba sobre el tapizado todas las miradas y todos los focos, sino también la dignidad y la vergüenza.

La dignidad de Liu Xiabo. Que sobrevivió al horror de la represión contra los estudiantes de Tian'anmen sin rendirse. Que firmó la Carta 08 para exigir reformas que limitaran el poder de la dictadura china y permitieran el tránsito a un sistema democrático y respetuoso con los derechos humanos, y de nuevo se mantuvo en pie y con la cabeza alta ante las amenazas y la prisión. Y en su dignidad la de tantos hombres y mujeres como en el mundo han luchado y luchan para que ese grandioso programa moral que es la Declaración Universal de los Derechos Humanos pueda ser una realidad presente y luminosa allí donde una mujer o un hombre habiten.

La vergüenza de un país que se pretende voz del pueblo al que sojuzga y pisotea, de un campeón de la pena de muerte y de los atentados contra todos y cada uno de los derechos contenidos en la lista, pero que se ha ido enriqueciendo y convirtiéndose en el tirano rico con el que todos quieren hacerse una foto y al que todos ríen las bromas de mal gusto. La vergüenza de los bocazas que para defender sus propios culos y sus propias sombras han sido capaces de contribuir al boicot a la ceremonia de entrega del Premio Nobel de la Paz sólo por el miedo a perder la condición de socio comercial privilegiado de China o remojando las barbas antes de que el Nobel pueda recaer sobre quienes también trabajan por los derechos humanos en los países que gobiernan. Y entre ellos, con especial fuerza, la vergüenza de los disparates proferidos por tipos como Evo Morales o como Hugo Chávez.

La vergüenza, sobre todo, de una comunidad internacional que trata de lavarse la conciencia otorgando a personas como Liu Xiabo el Nobel de la Paz y así sentirse reconfortado y feliz de haberse conocido, porque estaría contribuyendo a la construcción de la dignidad humana, pero que al mismo tiempo tontea con el tirano, comercia con él, le enriquece, le regala Juegos Olímpicos y Exposiciones Internacionales sometiéndose a su censura y sus manejos propagandísticos sin rechistar. La vergüenza de esa comunidad internacional que cada día abdica de sus valores, de sus mejores valores, y vende a los que sufren bajo las botas de los dictadores, a los intelectuales emblemáticos como Xiabo y a los hombres y mujeres anónimos de cuyos nombres jamás tendremos noticia, por un plato de arroz y un farolillo chino.

viernes, diciembre 10, 2010

LECCIONES DE ÉTICA PERIODÍSTICA SEGÚN ANDRÉ LABRADOR


Don Labrador ha dado señales de vida, después de todo un estrés para ir borrando artículos plagiados en un torpe e inútil afán por eliminar las pruebas del delito. Después también de gastar su sin duda precioso tiempo en conseguir que Facebook elimine los grupos que invitaban a denunciar su comportamiento infame ante Elpais.com. Y lo ha hecho dejando todavía más clara la arrogancia y la inmadurez del personaje. Con unas lecciones de profesionalidad, él que se sigue presentando como un "periodista de los que aún creen en el oficio" (eso sí, no dice en qué oficio), que todo estudiante de Periodismo y todo periodista en activo debería leer, no sin antes haberse tomado una tila bien cargada.

Sé que le estoy derivando lectores y contribuyendo a agrandar su ya de por sí desmesurado ego, pero no me resisto a comentar (y acciones legales que se están estudiando ya aparte es la última vez -siempre que no vuelva por sus desafueros y me siga plagiando-) su lección magistral antes de enviarle al más profundo abismo de la memoria forever and ever.

Qué triste debe de ser que lo que escribas tenga tan poca salida que para que alguien lea tu blog te veas obligado a robar artículos de blogs ajenos. Qué triste ser tan inmaduro como para ser incapaz de asumir las propias responsabilidades y aprender de los propios errores, pidiendo disculpas y tratando de encauzar tu comportamiento hacia unos estándares más o menos dignos, y trates de escudarte en una supuesta caterva de subordinados que escriben y administran tus redes virtuales en tu lugar (algo que de ser cierto tampoco supondría que la responsabilidad fuera exclusivamente de Don Labrador, que es quien firma y patrocina el latrocinio).

Sobre todo, qué sorprendente que una persona incapaz de generar su propio trabajo se atreva a llamar "populacho" a quienes con mejor o peor tino mantenemos nuestros blogs vivos, en activo y con lectores desde hace ya unos cuantos años. Qué patético que alguien que se define como periodista se atreva a clamar por escrito que no hay ética en el periodismo sino sólo estrategias de mercadotecnia para llevar lectores hasta una página hueca, que alguien sorprendido en fuera de juego se reconvierta en una nueva versión de Antoñita la Fantástica inventando extrañas tramas supuestamente destinadas a provocar el nacimiento de un nuevo Gabilondo (más quisieras, rey) donde como mucho se aloja un émulo de Leonardo Dantés, dispuesto a cualquier humillación o ridículo por ver su nombre en algún medio.

Dice el niñato engreído que el periodismo es una profesión en la que no existen ni la moral ni la ética, algo fuera de toda duda en sus actuaciones, pero con una afirmación que desde luego escandalizaría a los mejores del Periodismo, y a la inmensa mayoría de sus profesionales. Dice también no sé qué lugares comunes sobre peces grandes que se comen a los chicos, las retroalimentaciones (que confunde con cadenas tróficas, sin duda), y sobre cierto gen que le hace superior al resto de la humanidad y que nos obliga a todos a servirle con nuestro trabajo.

Pero es que puestos a lugares comunes, tal vez podríamos recordarle que al margen de que tal vez haya medido mal el tamaño ... de los peces, también ha habido muchos Goliatitos de feria que han caído víctimas de la certera pedrada de un insignificante David.

Eso sin olvidar que entre los peces pequeños hay exquisiteces como nuestro bocarte dignas de todos los elogios, mientras entre los peces grandes se encuentran las especies más primitivas, brutas y tontas del acuario.

Pero hasta los tiburones muerden alguna vez en hueso, cariño. Sobre todo cuando al margen de lo que puedas pensar por un universo tan desconocido para ti como el de la ética, aquí de lo que se trata es de la razón jurídica: por delito de plagio en el sistema penal y por ataque contra el derecho moral de autor en el civil.

Pero eso ya lo aprenderás sin tardar mucho, pececito.

miércoles, diciembre 08, 2010

ANDRÉ LABRADOR, EL PERIODISTA COPISTA


Una de las mayores sorpresas que me llevé hace un rato fue que al buscar información en el Caralibro sobre un tal André Labrador, descubrí que en lugar de perfil se había abierto página y que en la misma se autodefinía como "un periodista de los que todavía creen en el oficio".

El problema sería dilucidar cuál es exactamente el oficio en el que cree don Labrador, si tal vez se entrenó como ladronzuelo de opereta junto a Alí Babá o fue becario de Adso de Melk copiando y copiando tediosos manuscritos. Sobre todo si tenemos en cuenta del descubrimiento realizado unos minutos antes a la exploración del Facebook. André Labrador tiene un blog que se llama "En la mira" y que se aloja en el área comunitaria de Elpais.com. Aunque haciendo una investigación por Google que sería propia de un periodista con oficio pero no de un copión, descubro que tiene uno o dos artículos publicados el año pasado, pero que el blog firmado por don Labrador se compone básicamente de seis entradas publicadas en noviembre y enero del presente 2010, Año de la Crisis (de Ideas).

El caso es que uno se queda ojiplático al comprobar que de esas seis entradas dos son copiaypegas robados en este pobrecito blog de provincias que publica un servidor bajo el título Un Santander Posible. En concreto, el presunto periodista creyente más traslada de mi blog al suyo que copia la reflexión realizada sobre la agresión marroquí al campamento saharaui en El Aiun y que escribí y publiqué el pasado ocho de noviembre. Hoy mismo, como la zorra que siempre regresa al gallinero productivo, vuelve a chorizarme un texto, el que he dedicado al divertido desliz de Dolores de Cospedal y sus consoladores aéreos.

No resulta sorprendente comprobar que hay personajes turbios pululando por los barros de internet buscando formas de robar el trabajo ajeno ya que no resultan capaces de labrarse el propio. ¿Por qué iba a ser la vida virtual diferente de la sensible? Y tal vez lo que aparece como más indignante es el hecho de que el autor de todos los textos publicados en este blog pequeño y provinciano (con la excepción de los citados expresamente como de autoría ajena) ha publicado desde el primer día bajo licencia Creative Commons, o lo que es lo mismo, autorizando expresamente el libre uso de los textos siempre que no se modifiquen, no haya lucro y se citen fuente y autoría.

Pero eso al André, choricillo él, no le resulta suficiente. Y no le resulta suficiente porque a falta de capacidad, interés o intención, ha elegido la vieja figura del plagio.

Pues bien, André Labrador, periodista creyente y copión compulsivo, cariño. Nos veremos donde tengamos que vernos. Aunque me da la impresión de que este artículo no lo vas a robar para hacerlo pasar como tuyo.

**NOTA: Es de justicia apuntar que los otros cuatro artículos recogidos en el blog tampoco han sido escritos por don Labrador. Proceden de los blogs El Cuarto Poder y Método Freddy.

LOS CONSOLADORES AÉREOS DE DOLORES DE COSPEDAL


No, si ya sé yo que todos nos equivocamos, y yo más que nadie. Pero no me negarán que el lapsus de mi adorada Maricospi no es como para hacer sangre. ¿No se ríe la caverna, y no sin razón, de lo de los miembros y las miembras? Pues toma miembro, que ahora va la Secretaria General del Partido Popular y candidata a presidir Castilla La Mancha, sí, esa señora que es madre soltera pero no ve bien que gays y lesbianas puedan formar familias que no se correspondan al modelo tradicional (su modelo tradicional, ya que hoy estamos a ocho de diciembre, debe de inspirarse en la Inmaculada Concepción)., pues eso, que va la Cospi y le pide en una nota respuestas y responsabilidades al Presidente del Gobierno por la "Crisis de los Consoladores". Y es que claro, con un comunicado emitido desde la sede popular de Toledo es fácil que se te vaya la olla y no se te quite el espadón de la cabeza.

El caso es que leída y reída la noticia, no acabo de enterarme de cuál es la causa última de la pregunta. Porque yo entiendo que César Cobo haya provocado las babas de muchas y de muchos, porque mono es monísimo, pero de ahí a llamarles a él y su troupe circense "consoladores" quedan unos cuantos años luz de recorrido. Porque sabemos que es carilindo, que viste bien, habla mejor y domina los posados-robados como si fuera un top model, pero de otras habilidades más oscuras nada sabemos.

Claro que a lo mejor es que como todos somos malos malísimos y los de Público, que es el medio en el que he leído la noticia, todavía peores peorísimos, cuando la Marquesa de las Clases Medias habla de la crisis de los consoladores tal vez esté tratando de convertirse en voz de los pobres empresarios de sex-shop, a los que seguro que las cuentas les están saliendo igual de fatal que a tantos otros autónomos y necesitan algún tipo de auxilio público para poder colocar sus modelos XXL a la clientela (ay, ese mítico "Kris Lord" que arrasó por los 80).

O simplemente la sutil senadora ausente trataba de explicarnos un insólito parecido entre controladores y consoladores: Y es que cada vez que tenemos noticias de su existencia acabamos jodidos, pero bien jodidos.

martes, diciembre 07, 2010

BLOGS & RABAS 2010



Se nos va terminando el año así que ahora o nunca: en nuestro encuentro de la blogosfera cántabra del año pasado hablamos de que en el cuarto año estaría bien trasladar el punto de encuentro a Torrelavega y modificar el tradicional blogs & beers por un mucho más cántabro blogs & rabas.

Pues aquí quedan anotadas las dos sugerencias. Para todos los que queráis y podáis, el encuentro será el próximo viernes, 10 de diciembre, a partir de las ocho de la tarde, en el bar Las Ruedas de Torrelavega, en plena plaza de Pequeñeces.

Para seguir la tradición cervecera y para los que no se puedan incorporar en la fase diente, a las 21:30 toca estación en el Ave Turuta, para terminar con los capitalinos compulsivos a las 23:30 en el Canela de Santander, como siempre.

Iremos editando el post para incorporar a todos los bloggers que confirmen su asistencia. Estaría bien que difundáis la convocatoria en vuestras bitácoras y redes: ¡Os esperamos!

Blogs Asistentes:

Un Santander Posible ( www.unsantanderposible.blogspot.com )
Saturday Night's Bitch (www.perradelsabadonoche.blogspot.com )
Un Mundo de Cine ( www.unmundodecine.com )
Lo llaman Comunicación ( lollamancomunicacion.wordpress.com )
Magnolias de Acero ( www.arantxa-magnoliasdeacero.blogspot.com )*
El otro lado de la Política ( patricianuro.blogspot.com )*
Abrir las Ventanas ( www.ruthcarrasco.es )*
Dondado ( www.dondado.es )*
Cantabria On Line ( www.cantabriaonline.com )


Los bloggers marcados con asterisco se pueden incorporar cuando quieran, pero parece que no disfrutaremos de su compañía antes de la Fase Canela ;)

Blogs de la Diáspora cántabra que se solidarizan y nos piden un brindis a su salud.

Buscando el Norte ( feroma55.blogspot.com )
Estamos en Directo ( www,estamosendirecto.com )
Será por Blogs ( seraporblogs.blogspot.com )
El Blog sobre Udías ( udias-cantabria.blogspot.com )

sábado, diciembre 04, 2010

POR EL COLOR DEL TRIGO


"Gano, -dijo el zorro- por el color del trigo".

Sumar las experiencias y archivar los recuerdos compartidos. Eso es lo que significa vivir juntos, caminar juntos. Esa es la sabia reflexión que el zorro le regala al Principito de Saint-Exupèry, la de cómo la amistad, cómo también y aún con más fuerza el amor, nos obligan a traducir la realidad con un significado privado y nuevo después de cada despedida.

En medio de esta temprana y violenta ola de frío, el macizo de Peñacabarga, y como él todos los picos de la Cordillera Cantábrica que puedo ver desde mi ventana, han amanecido cubiertos de nieve, aderezados con esa magia blanca que yo conocí en mis primeros años y que le aporta a los perfiles una luz particular, un silencio severo, una belleza larga.

Leo llegó desde un país con un clima no tan diferente del de Cantabria. Pero Uruguay es un país sin montañas, y como tal, un país sin nieve. Y fue hace más o menos un año cuando por vez primera, en Bárcena Mayor, pasando un fin de semana en la preciosa casa rural de Carmen y de Perla, se la encontró por vez primera. Era friolero, cuando los días se nos ponían imposibles, se ovillaba en el sofá, con una manta confortable por encima, el radiador pegadito y a ser posible yo echado sobre él para ver juntos alguna película, mejor alguna clásica, mejor en blanco y negro. La nieve, de pronto, habla de sus ojos iluminados ante la hermosa novedad (él, que soñaba con regresar a Uruguay estas Navidades, con invitar a su hermana y a sus sobrinas a pasar unos días en la playa para que la pequeña Noelia conociera el mar, con descubrir su cara de asombro) y de sus manos delgadas tomando un "pichón de nieve", como escribiera Pepe Hierro, y acunándolo "para que no llore de frío". Sintiendo el latido feroz de la vida en los dedos entumecidos y más tarde en su despertar junto a la chimenea.

Desde su muerte, despierto cada día haciéndome consciente de cómo se ha transformado el lenguaje del mundo. Porque las palabras y las experiencias compartidas me han hecho rico, poseedor de todo un idioma secreto que sólo Leo y yo podríamos identificar, propietario de ese color del trigo en el que Leo continúa sonriendo.

Por el fulgor de la nieve recién descubierta, por Casablanca y por Eva al desnudo, por CK One y por la tortilla de patatas, por el Vodka Sunrise, por los impresionistas y por los fados en la Alfama, por Óscar Wilde y por el Actor's Studio, por el portugués y por la Rosaleda del Retiro, por Nacha Guevara y por Cecilia Bartoli, por la cama compartida y por el provolone, por las almejas de Pedreña y por el Rias Baixas bien fresquito, por Montevideo y por las infusiones, por la Isla de Saint Louis y las noches del Marais. Por su muerte y sobre todo por su vida. Por el color del trigo.

miércoles, diciembre 01, 2010

GRACIAS POR VIHVIR


Cuando Leo murió hubo un par de personas de esas que saben cómo hacer que las palabras corten, pero que a pesar de tantas cosas son muy importantes para ti, que al escuchar que era el cáncer la causa de su marcha repitieron la misma reacción: "Ya habrá sido el SIDA".

No, no fue el SIDA. Ojalá Leo hubiera recibido esa noticia en vez de la del cáncer. Porque entonces hoy estaría vivo, estaría a mi lado, y nuestra vida continuaría con normalidad dentro y fuera de la cama, incorporando tan sólo la rutina médica para el control del virus.

Pero esa reacción, lógica en quienes escuchan cada día determinados medios de comunicación y aprenden la realidad de tipos ignorantes que difunden mentiras y falacias minuto a minuto, traduce uno de los lados más oscuros de la vida con vih+, la exclusión, el miedo, la discriminación, la lejanía de propios y ajenos, de quienes forman parte de tu círculo personal y de los que tropiezas por casualidad en el camino. De personas que apoyándose en su pánico y su desconocimiento de la realidad, en sus prejuicios, continúan pensando que están a salvo, continúan culpando a los enfermos por su enfermedad al tiempo que se suman a esa iglesia irresponsable que trata de convencernos de que el preservativo al fin y al cabo tampoco es tan seguro. De quienes se creen con derecho a hacer a las personas seropositivas la vida mucho más difícil.

Por eso este uno de diciembre, Día Internacional de la Lucha Contra el Sida, quiero dar las gracias a tantos hombres y mujeres que nos dan ejemplo de coraje cotidiano, que no se han rendido ni a la enfermedad ni a la sociedad enferma, que vihven con alegría y con esfuerzo y que le dan a los días ese rostro humano y esperanzado que no se van a dejar arrebatar. Que no se dejan vencer por las pequeñas emboscadas perdidas de cada día, por la pareja que deja de llamarte al conocer su estado serológico o el matón que les llama con asco sidosos en el patio del colegio.

Y es que de su lucha depende y dependerá que la investigación médica avance, de su energía que las instituciones aporten medios para apoyar a los seropositivos en su vida y opciones laborales y a los enfermos en sus dificultades, de su solidaridad y su compromiso que lleguemos a enterarnos de que hay un continente muriéndose y de que sólo nosotros podemos ayudarles a poner una barrera (de látex, por ejemplo) para tratar de frenar la pandemia.

Porque vuestra sonrisa os da fuerza y nos da fuerza, gracias por VIHvir.

martes, noviembre 30, 2010

UN MERECIDO HOMENAJE


El pasado sábado, en la Iglesia del Carmen del santanderino Barrio Pesquero, las asociaciones de vecinos de la zona convocaron una misa y merienda-cena en homenaje a las Monjas del Pesquero. A la comunidad de Mercedarias de la Caridad que hace ya la friolera de 64 años llegaron a uno de los territorios más duros de la capital de Cantabria para compartir su vida con quienes más lo necesitaban.

Me contaba Mariuri, amiga y una de las organizadoras, que desde la llegada de las monjas nadie tenía noticia de fiesta o de llanto en el barrio en el que estas mujeres no hubieran estado próximas. Sobre todo en los momentos del llanto, cuando los días malos golpeaban en los bolsillos y ellas encontraban siempre un modo elegante de entregar algo de dinero o de dar un plato de comida, cuando la droga se enseñoreó de la zona y en ellas se pudo encontrar consejo y consuelo, cuando la muerte o la enfermedad se apoderaban del corazón y la fortaleza de las religiosas se transmitía por inevitable contagio. Ellas fueron parte de la educación de varias generaciones, fueron las enfermeras inevitables, fueron las amigas y las madres.Y continúan siendo esa comunidad que dejó hace mucho tiempo de ser conocida por el nombre de su congregación para convertirse en, nada más pero nada menos, las monjas del Pesquero.

Estuve presente en el homenaje porque algunas amigas de la zona me pidieron que escribiera un poema dedicado a las religiosas. Pero también porque en la Parroquia del Barrio Pesquero siempre me he sentido acogido y querido, por muchas razones. Y porque justo un mes antes de la celebración de la fiesta, yo llegaba a esa misma iglesia, una de las pocas de Cantabria en las que Leo hubiera sido respetado y acogido, para despedirle.

Pero mi presencia no tenía relevancia alguna. Sí la tenía la de tantos hombres y mujeres de todas las edades que llenaron la iglesia y que disfrutaron con la emoción de esas monjas a las que consideran una parte más de sus familias. Y que se emocionaban o sonreían con los recuerdos de Alberto Pico sobre las heridas cosidas por una o por las lágrimas derramadas por los duros pescadores en el funeral de otra o la decidida opción social de la monja nacida entre los algodones de la aristocracia y que se volcó con los más desfavorecidos o la de la que hoy trabaja en Angola con niños enfermos del SIDA y que escribió recientemente que quería ser enterrada en su casa, con su familia, en África.

Y es que las gentes del Pesquero saben más que nadie de lo que ha sido la entrega cotidiana de las Mercedarias. Mucho más que un obispo que no acudió al homenaje y envió una carta de enhorabuena a las monjas en la que sólo era capaz de referenciar la lista de párrocos (para que luego digan que la Iglesia no es machista). Mucho más que otros personajes públicos que prefiero no mencionar, porque no me gustó nada su actitud en determinados momentos.

Es esa gran comunidad solidaria y humana del Barrio Pesquero, esa que animan a cada momento las religiosas, la que me sigue provocando interrogantes cada vez que paso por allí. Y es que si la Iglesia Católica que decidió aliarse con los poderosos, excluirnos a tantos, se pareciera sólo un poco a estas monjas, no estaría viendo hoy sus templos vacíos.

domingo, noviembre 28, 2010

OBÉLIX Y LA CRIPSIS ECONÓMICA


Supongo que esos grandes estrategas de las finanzas, la economía y la política que nadie sabe quiénes son, a los que nadie ha votado, cuyos programas nadie conoce pero cuyas pifias nos fastidian a todos, sí, esos a los que sus servidores llaman por el fantasmagórico nombre de La Mano Invisible (uuuuuuhhhhhh) no podrán perder su precioso tiempo en leer la colección de Astérix y Obélix. Sobre todo después de la muerte de Goscinny y la caída en picado de los guiones.

Y sin embargo, la lectura de uno de los volúmenes más salvables de esa nueva etapa Uderzo & Uderzo nos daría una información mucho más clara sobre la crisis en que nos hallamos sumergidos sin comerlo ni beberlo que las "explicaciones" que nos van ofreciendo a todas horas, por todas partes, con un lenguaje más hueco que incomprensible, una nueva muestra digna de análisis de la capacidad de dominación y manipulación del lenguaje que haría no sé si las delicias o el horror de Viktor Klemperer.

El genio estratégico de Julio César descubre en Obélix y compañía que la decadencia de Roma guarda proporción directa con un desarrollo económico que ha convertido a los prohombres del Imperio en figuras grotescas, muelles y corruptas. Y contrata a un sesudo economista, procedente de una escuela de finanzas a lo Chicago, para que corrompa a los irreductibles galos (gobernados todavía por Abraracurcix, antes del ascenso fulminante de Revillapresidentix) con las artes de la avaricia especulativa.

Será Obélix el primero en caer rendido a los pies de un lenguaje simplón y absurdo que se conjuga en infinitivos despersonalizados y sin matiz (¿estaría Uderzo haciendo un guiño al verbo inglés?), puesto que será el menhir el "imprescindible" producto llamado a convertirse en la estrella del comercio estúpido. Las campañas de mercadotecnia harán creer a los romanos que la felicidad viene de la mano de un hermoso menhir en el salón-comedor, pero harán insuficiente la producción de Obélix. Pronto la aldea gala se convertirá en un ente no productivo, en el que unos venden menhires, otros los producen, y otros cazan para alimentar a los operarios de la industria del menhir. El oro deslumbrará a los galos, y las telas de seda de Lugdunum a sus señoras.

Hasta que la burbuja estalla, los romanos se ponen en huelga en defensa de su producción frente a la deslocalización de la industria del menhir, el mercado se satura, y llega el punto en el que los que producir menhires encontrar que menhir no valer nada.

Qué retrato tan limpio de las alteraciones en los patrones monetarios, de la economía especulativa, del culto a las manos invisibles, de la corrupción desmedida como respuesta a la ambición desmedida, de las burbujas y de los intrigantes. Qué excelente narración sobre la atracción de los ciudadanos hacia el templo del Inútil Consumo, de la modificación de las conciencias.

Lo malo es que en Obélix y compañía todo se soluciona con un par de leñazos en la cabezota hueca del economista, una buena paliza a los legionarios de Petibonum, una profunda crisis estructural en el Imperio que trae de cabeza al bueno de Julio y el retorno a un esquema productivo más humano y sensato en la aldea de los locos. Y por estos lares, sin embargo, seguimos mareando la perdiz con palabras vacías y crípticas mientras La mano fantasmona se frota los nudillos.

sábado, noviembre 27, 2010

FRÍO NOVIEMBRE DE AUSENCIA


Hace ya un mes. La madrugada del 27 de octubre se me moría Leo entre los brazos. Y todavía ese último gesto que anunciaba el final se me hace presente varias veces cada día sin que el esfuerzo obsesivo por encontrar y fijar en la memoria las imágenes de Leo sonriendo, de ese Leo feliz que iba dando respuesta a unos pocos de sus sueños, haya podido borrarla todavía.

Tengo mucho frío. La casa está vacía, la cama está vacía y pesan sobre el alma las sombras de sus cosas, ese cajón que abres y guarda sus camisas, el perfume que te pones una mañana y te hace arrastrar junto a ti su aroma, los yogures que compras por equivocación en el súper sólo porque eran los que le gustaban. Los verbos tramposos que continúan emboscados para gritar la primera persona del plural como si tus labios no quisieran darse cuenta de que sólo caben ahora palabras impares.

Trato de no caer, de no caerme. Y qué importante ha sido pasear sobre ese camino que entre todos vosotros haciais un poco más tibio. Buscar a lo largo del tiempo el encuentro de la perdida serenidad, consciente de que cada día tenía todavía que tener sus propias lágrimas, y que todavía serán muchos los días en que un recuerdo, un "¿qué tal estás?", un maldito papeleo, un domingo un poco más lluvioso y más pesado habrán de cosechar aún su ración de llanto. Trato de mantener la cabeza ocupada, de escribir, de salir, de no darle a su falta demasiadas vueltas. Y poco a poco así los pedazos de alma van regresando a su lugar, llenos de costurones. Al lugar que ocuparon antes de Leo, a la casa sola, a las horas solas, al futuro vacío.

Serenidad, esa es la palabra como ese es el desafío. Serenidad fue lo que Leo me trajo con su sonrisa franca y su ternura. Leo que fue el don de la calma, el descubrimiento de todas las puertas que aún guardaban tiempos por explorar, el aprendizaje del lenguaje a dos, de la vida a dos, de los proyectos a dos, de las decisiones a dos, el cuerpo caliente sobre el que recostarme por la noche para mirar la tele, los labios que despedía con un beso cada mañana, la necesidad de no guardarme nunca más un "te quiero". Leo que fue todos los gestos cotidianos, la paz y el desafío.

Sé que tengo que construir de nuevo la sonrisa, levantar esos hombros que se inclinan demasiado al suelo. Porque sé que he sido un hombre afortunado, porque tuve la loca fortuna de encontrar en el camino de la vida a Leo, tuve la oportunidad de quererle y el orgullo de merecer su amor, porque fui la persona que eligió para aprender un tiempo nuevo y viajar de la mano hacia París, hacia Lisboa, hacia la muerte. Tuve la alegría de estar iluminado por su vida como ahora el dolor de esperar en su silencio. Y sé que Leo hoy me recordaría que con esas endebles ramas se construye la empalizada intensa de la vida, que mirándome con los ojos que se le desesperaban cuando mi ritmo era demasiado lento me obligaría a levantarme, salir a la calle con el brillo de los domingos en la cara y tratar de comerme el viento como si él estuviera conmigo.

Pero hace sólo un mes. Y tengo mucho frío.

jueves, noviembre 25, 2010

CON LAS BOTAS PUESTAS


De cáncer a cáncer, durante los últimos meses hablé mucho con Carlos Alberto Biendicho, con esa entrañable Tita Carlota de la que tanto oí hablar en los primeros años de mi compromiso con los colectivos lgtb y a quien con el tiempo llegué a conocer y apreciar personalmente.

Carlos Alberto era por formación y por convencimiento conservador, pero no tanto como para renunciarse y dejar de lado su propia dignidad. Culto, tenaz, luchador como pocos, ácido, tenía la sana capacidad de dejar durante varias noches sin sueño a esos obispos y esos jerarcas populares a los que de tanto en tanto recordaba que si sacaba a la luz ciertas pruebas podía ponerles en una situación complicada. Llegó a enfrentarse públicamente al partido en el que militaba y en el que había creado una peculiar Plataforma Popular Gay desde la que clamaba en el desierto por un cambio en la estrategia de discriminación y exclusión lgtb del PP.

Carlos Alberto Biendicho llevaba años luchando contra el VIH. Haciéndolo como le gustaba, desde el compromiso y la claridad, con la cabeza alta, desde la formación constante, asumiendo como propia la tarea de educar, de informar, de asesorar, de consolar. Luchando sobre todo contra el estigma social en frentes como la denuncia al Hospital Militar Gómez Ulla por impedir que los homosexuales pudiéramos ser donantes de sangre (a su ejemplo, denunciamos públicamente aquí al Banco de Sangre de Cantabria, después de varios años intentando que adaptaran su protocolo de donación a las instrucciones de las autoridades sanitarias europeas). Y su último órdago, su acampada, ya enfermo y grave de cáncer, frente al Ministerio del Interior, para que se eliminara la prohibición de acceder a la guardia civil a las personas seropositivas. Dos guerras que ganó, como tantas otras.

Carlos Alberto era un alma libre y un discrepante nato. Pero siempre que hablaba lo hacía cargado de razones, de sus razones, y las explicaba y defendía con la pasión de esos luchadores que pelean cada día, cada minuto de sus vidas. Era tan fácil discutir con él como cogerle un cariño inevitable, por su cercanía, su compromiso, su disponibilidad.

De puntillas, por primera vez en su vida sin armar ruido, Carlos Alberto Biendicho cayó víctima del cáncer el pasado 16 de noviembre. Sólo unos días después de la caída de Leo. Esos dos cánceres de los que hablaba al principio y que tanto nos acercaron a Carlos Alberto y a mí en los meses previos a su acampada.

El propio Carlos Alberto resumió con su pluma mordaz lo que fue una vida llena de furia, llena de ganas de vivir, llena sobre todo de exclusión y de lucha: “Mi madre me parió Vago y Maleante, después fui Peligroso Social, posteriormente fui presunto delincuente hasta 1986 (en el Ejército fue delito hasta esa fecha), hasta 1992 tenía un trastorno psicofísico, aunque en 1988 ya me habían diagnosticado el VIH. Pero ante todo soy superviviente de la raza humana”.

El próximo 1 de diciembre, todos echaremos de menos una voz gritando por la dignidad de las personas seropositivas, exigiendo investigación y resolución en la lucha contra el SIDA. Y algunos obispos y algunos dirigentes populares dormirán más tranquilos a solas con su hipocresía.

Tita Carlota, Carlos Alberto, que hayas muerto en paz "como dicen que mueren los que han amado mucho". Y que la tierra te sea grata, leve, descanso del guerrero, ausencia de lucha.
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Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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