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jueves, junio 15, 2023

JUNTO AL MAR DE LOS MUERTOS


 
    Fue en 1972. en el Mar Jónico, a solo 200 metros del pueblo calabrés de Riace. Un submarinista se alarmaba al detectar en el fondo lo que él imaginó un cuerpo humano. En realidad, la primera de dos estatuas en bronce, del S.V antes de Cristo, conocidas hoy como Estatua A y Estatua B, de valor extremo, al tratarse de dos de las cuatro únicas estatuas en bronce que nos han llegado desde la antigua Grecia, junto al Auriga de Delfos y al Poseidón del Cabo Sunión. Los Bronces de Riace. Dos guerreros, sobre cuya interpretación han corrido ríos de tinta y que hoy exhiben sus perfectos cuerpos en el Museo de la Magna Grecia, en Reggio di Calabria.

    Fue en 2017. Visité por cuestiones artístico-profesionales Reggio di Calabria. Como no podía ser de otra forma, aproveché una mañana libre para acercarme al museo, con el apremiante deseo de disfrutar de esa oportunidad para encontrarme con dos obras de tal impacto emocional. Quién sabe, pudieron ser parte de un grupo de guerreros embarcados, que simbolizaran... ¿cómo adentrarse en la mente de su autor, con tan poca información? En una de las guías sugerían, en pleno arrebato poético, que así, como nuestros guerreros de Riace, habrían sido Ulises-Odiseo y sus compañeros de peripecias. Me persiguió esa idea cuando me acerqué hasta el mar, al balcón sobre el Mediterráneo desde el que vislumbrabas frente a tus ojos, en la tan cercana isla de Sicilia, el terrible Etna, morada de Polifemo, el cíclope. Girabas el rostro a la derecha y sentías a lo lejos la silueta de Scilla, el pueblo cortado a cuchillo sobre un acantilado, que ha mantenido hasta hoy el nombre de uno de los monstruos, Scilla y Caribdis, a los que se enfrenta Ulises, uno a cada lado de un paso estrecho, el hoy Estrecho de Mesina, claro. Unos monstruos que convierten al mar en pesadilla hasta entregarle los cuerpos de los marineros atrapados en cruenta ofrenda. ¿Llegaron así hasta el fondo del Jónico nuestros dos guerreros?¿Se habían convertido en bronce dos de los compañeros del héroe de La Odisea?

    No pude evitar un temblor ante la presencia tan real de aquellas historias que leía ya de pequeño y que me habían acompañado toda la vida, hasta llegar allí, al borde del Mediterráneo. No pude evitar una lágrima, cuando se me vino a la memoria un viejo verso que duerme en un viejo y mal poema mío, "Recuerda el mar el nombre de todos sus ahogados", y otra lágrima más, mientras me invadía el frío de diciembre en Calabria, al sentir la presencia de miles y miles de personas ahogadas estos años, tratando de huir de la guerra, del hambre, de la indignidad, de la miseria, rumbo a una Europa opulenta, vieja en insolidaria, que se regocija en su superioridad moral y sus valores, capaz de ¿vivir? tan vieja, seca y repulsiva como una Christine Lagarde de baratillo ajena, indiferente, incluso activamente hostil, ante este nuevo Holocausto.

    Ha sido este 2023. Ayer. Cuando de nuevo un naufragio ha rasgado todos los velos de todos los templos. Unos pocos supervivientes y demasiados muertos, muertos que se ahogarán también en el mar del olvido y extraviarán allí sus nombres. Niños, muchachos, mujeres, hombres, vidas que ya no están, esperanzas que ya no serán, relojes que dejaron de contar los minutos. Gentes sin nombre, gentes sin número. Dicen que hubo alertas, y que de nuevo la petición de auxilio encontró oídos sordos en las almas secas. 

    El barco había sido avistado en aguas internacionales, no lejos de la ciudad griega de Pylos. De Pilos, la patria del rey Néstor, el argonauta que recibió y acogió a Ulises en su derrota. Que una patrulla ofreció algún tipo de ayuda, pero eligieron proseguir su viaje (¿cuánto les habría costado a cada uno una plaza hacinada en el viejo pesquero? ¿qué familiares les aguardaban?¿cómo podrían justificar su fracaso y su regreso al punto de partida?¿tenían, siquiera, un lugar al que regresar?) y no mucho después volcaron sobre la Fosa de Calypso. De Calipso, de la ninfa que amó a Ulises y trató de retenerlo.

    Ulises y su viaje. Ulises y la muerte en cada gota de agua del Mediterráneo, ya para siempre rebautizado como Mar de los Muertos. Ulises en Calabria olvidando cuerpos que se hacen bronce. Ulises en Pilos, al viento de la desesperación. Ulises en la Fosa de Calypso, despojado de memoria y de sueños.

    ¿Por qué leer a los clásicos? Se preguntaba póstumamente Italo Calvino. Quién lo puede saber. Quizás para poder explicar el dolor y la desolación, para hacer soportable el horror que nunca podrá serlo. Quizás solo para no morir esta tarde de tristeza.

martes, febrero 03, 2015

LA CRUELDAD DE LA ESFINGE


No, claro que no. La esfinge monstruosa que planteaba interrogantes letales a los viajeros por las cercanías de Tebas, las esfinges poderosas que guardaban los accesos a las tumbas faraónicas o protegían fieras las murallas asirias no portaban la piedad entre sus atributos. A las esfinges nunca les tembló la garra al atacar al impío, al peregrino, al atrevido. Y fue precisamente esa crueldad esencial la que las preservó en la memoria del mito.

Recuerdo el frío cuando Ken Loach en Ladybird, Ladybird nos narraba el poder impasible de esa esfinge moderna que es la administración (en el caso de la película inglesa los servicios sociales frente a una madre estigmatizada por un ordenador), una administración que tampoco sabe de la piedad, cuyas garras tampoco tiemblan, que no sabe de personas sino de números, una esfinge atroz y alerta que dice operar por el bien de los ciudadanos y por ese supuesto bien los arrodilla y violenta sin atender más razones que la de la ley hecha letra que con sangre entra.

Escribo poco ya de este Santander que se hizo imposible. Pero en estos días siento la necesidad de vencer el abandono del blog y de escribir sobre la esfinge santanderina, hecha carne de alcalde. El alcalde que llamó canalla al portavoz de la oposición por recordar que en el Cabildo de Arriba había un abandono culpable y muchos avisos antes del derrumbe que se llevó tres vidas por delante y con esa palabra, canalla, pareció conjurar las responsabilidades de la esfinge inoperante que se gastó los dineros del Urban en el hoy abandonado Parque del Agua y que no ejerció sus funciones de control urbanístico. Poco me importa que ese alcalde se llamara Juan, Manuel, Gonzalo o Íñigo, variantes todos de un sólo PP verdadero y al parecer eterno en esta ciudad resistente a cualquier cambio. La esfinge que no dudaba en desahuciar a mujeres discapacitadas, impedidas y postradas en su cama, y en retrasar los pagos larguísimos meses de penuria para la familia, la que además amenazaba cuando la denuncia de los pobres se hacía grito y aparecía en los medios de comunicación nacionales. La esfinge indiferente ante el fuego que consumió las viviendas de Tetuán y dejó en la calle desamparadas, sin nada (qué terrible destrucción la del fuego que arrasa con nuestros objetos buena parte de nuestra memoria, buena parte de quienes fuimos y somos). La esfinge que impide por extraños intereses y quisicosas procedimentales obras que hubieran sido trabajo y bienestar para tanta gente. La esfinge que desahucia y que expropia con condiciones insuficientes, ajena al dolor del desarraigo, al de la impotencia, al de la insuficiencia. La esfinge que se sacude el hambre de los niños como quien se quita una pelusilla del hombro. La esfinge.

No hace falta retroceder demasiado en el tiempo para recordar a la esfinge, al alcalde que ante la propuesta del PSOE de mantener abiertos los comedores escolares en los períodos vacacionales ante la denuncia de tantos directores y profesores de la malnutrición que hoy afecta a tantos niños no cae en la obscenidad del presidente madrileño pero se le acerca peligrosamente al decir que "no hay niños en riesgo de exclusión en Santander" y en todo caso "pueden apuntarse al programa del Veranuco porque hay unas pocas plazas gratuitas" (como si con comer una semana los niños fueran a saciarse del hambre de todo un verano, como si unas pocas plazas graciosamente concedidas con gesto de benéfica y caritativa dama pudiera siquiera paliar la injusticia). No hace falta escuchar con demasiada atención para percibir sus argumentos "no es un desahucio, es una expropiación", "hay justiprecio ratificado por los tribunales" que no dejan de ser tan reales como fríos, inhumanos y cortantes en el caso de Amparo y de anticipar los que por lo visto se aproximan en la zona de Prado San Roque. Contra familias humildes que no pueden obtener un crédito de los bancos-esfinge cuya avaricia e ineficacia hemos salvado mal que nos pese entre todos, familias a las que se expulsa de su hábitat, de su barrio, de su gente, de sus costumbre, de su memoria, de su vida sin escucharles, sin que una mínima brizna de humanidad obligue a la esfinge a solucionar primero el relajamiento antes de quebrantar con las excavadoras paz, sueños y vidas.

Al fin y al cabo los números ni sienten ni padecen, la administración continúa su camino sin salpicaduras ni llantos, la esfinge recibe una y otra vez los votos de sus sometidos, quizá prisioneros de un extraño síndrome de Estocolmo, quizá temerosos de un mañana en el que un atisbo de humanidad libere a la esfinge de su alma pétrea y se le caigan las garras y deje de contar estadísticas para contemplar rostros. 

lunes, marzo 11, 2013

DESPUÉS DEL OCHO DE MARZO



En los días pasados, y tal como estaba previsto, muchas mujeres, acompañadas por muchos hombres, recordaron en España y en todo el Mundo que a pesar de tantos avances la igualdad real entre los dos sexos sigue siendo un trabajo pendiente, a veces con flecos pendientes, a veces con abismos por superar. Como se podía prever, se escucharon también voces críticas en contra de la celebración del Ocho de Marzo, incómodas unas con los avances, portadoras otras de lugares comunes que han hecho brecha, demasiada brecha creo, en el imaginario colectivo.

Mi primera reflexión vale para el Ocho de Marzo y para muchas otras fechas. ¿Cuándo se nos vistió España con tanta ranciedumbre? Parece que molesta que la comunidad internacional haya elegido una fecha concreta del calendario para recordar las luchas pasadas, para recordar a tantas mujeres que gastaron sus vidas en el empeño de una sociedad más justa; una fecha para recordar las batallas vencidas entonces y ahora, desde aquella mítica lucha por el voto, por el acceso a los estudios, por el acceso a todos y cada uno de los espacios sociales; una fecha para hacer presentes los pasos que aquí y en otros lugares quedan por dar, cada uno en su contexto y en sus ritmos, desde la igualdad salarial a la eficacia en el combate contra la violencia de género, desde el reconocimiento de la titularidad de la mujer sobre su cuerpo al quebrantamiento de los techos de cristal y de los suelos de lodo.

Ah, que tú luchas todos los días y que por eso no te hace falta el Ocho de Marzo.Vale. No te lo voy a discutir. Pero el caso es que en el día a día en las pequeñas luchas de cada pequeño momento suelo encontrarme siempre con las mismas caras, con las mismas voces. Curiosamente, las que con más energía reclaman el poder, el vigor, la capacidad crítica de la jornada conmemorativa. No valen las luchas silenciosas e individuales si no cuajan en un compromiso amplio y claro, si callan lo más para ocultar lo menos. La celebración del Ocho de Marzo lo que nos recuerda precisamente es que en cada momento, en cada lugar, en cada institución, en cada espacio hay mujeres que trabajan duro, que oponen su compromiso fuerte a los desequilibrios, las injusticias, las agresiones. ¿Por qué no parar un día, por qué no reflexionar especialmente un día, por qué no aprovechar la fuerza de las conmemoraciones para que el susurro se haga voz, la voz grito y el grito clamor, para que esos pequeños y grandes trabajos cotidianos lleguen a otros oídos, a otros corazones, y se compartan dudas, deseos y luchas?

Ah, es verdad, que no se celebra un Día Internacional del Hombre. Como tampoco un Día Internacional del Heterosexual ni un Día Internacional de Lemming. Es curioso, nadie cuestiona que se celebre en Reinosa el Día de San Mateo y no, pongamos, el de Santa Úrsula; que en Levante haya fiestas de moros y cristianos y no, pongamos, de federales y comanches; que se conmemore el Dos de Mayo y no el Cuatro de Octubre. Y es que cada fiesta, cada recuerdo, tiene su origen, civil o religioso, en afectos populares, en tradiciones centenarias. Y en luchas y conquistas que costaron y cuestan. Me resulta imposible encontrar un caso, un sólo caso, en el que el hombre, el heterosexual o el lemming hayan tenido que abrirse paso para ocupar su espacio de derechos o de dignidad, que hayan sufrido discriminación por el mero hecho de su genitalidad, de su afectividad o de sus costumbres migratorias. Y aunque sea evidente que los hombres, los heterosexuales y puede que los lemmings también lloran, no lo es por esa condición concreta, sino por otras que, curiosamente, también obligan a luchar y también cuentan con sus días de celebración, combate y memoria.

Yo celebro el Ocho de Marzo. Lo celebro porque quiero vivir en una sociedad en la que nadie se vea obligado a ser menos por ser, a verse privada de oportunidades y de desafíos por ser, a soportar y callar por ser. Lo celebro porque he visto la furia, la energía, la pasión de muchas mujeres que he tenido cerca, las apuestas de tantas dentro y fuera de mi familia. Porque soy consciente del talento que perdimos y perdemos cuando renunciamos a que las mujeres ocupen el lugar que merecen y que les corresponde. Porque me hace más rico y más sabio escuchar sus puntos de vista y tratar de entender sus experiencias. Porque aprendo de cómo lucharon y crecieron, de cómo el Feminismo, los Feminismos, alzaron la voz y la cabeza y entraron descerrajando las puertas en las habitaciones prohibidas. Porque me siento bien acompañando a las mujeres en sus decisiones y su lucha, escuchando y apoyando. Porque la lucha y el grito deben tener lugar cada día, sin descanso, pero necesito un Ocho de Marzo, como necesito otros días especiales, para no extraviar el camino, para reforzarme, para seguir viviendo, para seguir peleando.

Gracias a todas.

miércoles, febrero 13, 2013

LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES Y LOS DERECHOS DE TONI CANTÓ


Cuanto tuve noticia ayer de la intervención de Toni Cantó ante el Congreso de los Diputados, de inmediato pensé en incorporarle a alguna de las series cómicas que se vienen desarrollando en este blog. Me imagino que los habituales adivináis a cuál. Pero un poco más asentada la cuestión, me pareció que prefería tomármelo un poco más en serio.

 Como sabéis, ayer se debatía la admisión a trámite de dos Iniciativas Legislativas Populares, la que propone la dación en pago como medio de resolución de las hipotecas y la que propone que las corridas de toros sean proclamadas Bien de Interés Cultural y de esa manera tengan presencia en todo el territorio español, saltando la decisión del Parlament de Cataluña de prohibirlas en su territorio. La admisión o no a trámite no determina el resultado del debate y votación, pero suele servir para tantear ánimos y voluntades. Que no llame a error la unanimidad en la admisión de la ILP sobre la dación, ya que el voto de la mayoría absoluta del Congreso lo fue tras notables presiones sociales y tras la dura intervención de Ada Colau en el Congreso, pero la voluntad del PP estaba claramente definida hacia la inadmisión, y es más que seguro que su voto será No. Más claras están las cosas en torno a la ILP taurina, admitida con los votos del PP, pero también los de UPyD, UPN y FA.

Toni Cantó fue el encargado de defender la postura de su grupo, en una intervención como suele sobreactuada y excesiva, repleta de esos mantras sin los que parece que no serían capaces de hablar los diputados magenta (todos son, somos, unos hipócritas, menos ellos - los nacionalistas son malos - ellos tienen referentes éticos (llaman así a Savater), los demás no) e incorporando algunas afirmaciones tan fuera de tono y de lugar, que se ha convertido, de nuevo, en la broma favorita del afilado sentido del humor español. Aunque en este caso, la tradición parece molestarle tanto que ha llegado a clamar cual ursulina escandalizada que "Muy fan de la que me está cayendo...los antifascistas serán los fascistas del futuro...Defensores de la vida animal, no respetan la mía". De lo que deduzco que o alguien le ha clavado un par de banderillas al salir del Congreso o le ha asesinado en la Carrera de San Jerónimo o ... bueno, lo de la sobreactuación que decía.

El revuelo se ha organizado a partir de frases como "Los animales no tienen derecho a la vida ni a la libertad" o, siguiendo a pies juntillas a "su" referente ético, cuya más que particular visión del mundo les exime a los magenta, al parecer de consultar cualquier otra fuente o de leer cualquier libro no firmado por Savater, "el maltrato a los animales no es un atentado ético" y "los animales no tienen derechos porque no tienen obligaciones". En fin.

Por un lado, y sintiéndolo por la realidad magenta, además de Fernando Savater hay dentro y fuera de nuestro país filósofos especializados en Ética. Prefiero no entrar en prestigios y mediciones. Como ejemplos dentro y fuera de defensores de lo contrario de lo afirmado por Cantó, estoy seguro de que los conoce bien, podríamos hablar con diferentes perspectivas de Ferrater Mora o Victoria Camps (y hasta con muchos más matices de Adela Cortina), de Peter Singer, Martha Nussbaum o de Tom Regan, por no recordar a clásicos del pensamiento como Jeremy Bentham. Estoy completamente seguro de que Cantó es perfectamente consciente de las implicaciones prácticas de su teoría de que quien no tiene obligaciones no puede ni debe tener derechos, por ejemplo, los bebés o las personas con discapacidad mental severa. Y es que en la cuestión de si los animales son o no sujetos morales, tampoco le vendría mal recordar las teorías de Kohlberg sobre la formación del juicio moral y sobre todo aderezarlas bien con los aditamentos añadidos por su discípula Carlo Gilligan y su formulación de la "ética del cuidado".

Desde otro punto de vista, al fin y al cabo hablamos de legislación, también presupongo a Cantó bien familiarizado con las teorías sobre los derechos subjetivos. Que no suelen oponer derecho a obligación salvo en un subgénero muy definido, y más bien toman como partida en su análisis la formulación de Rudolf von Ihering, para quien un derecho es "un interés jurídicamente protegido". Sin necesidad de contraprestación alguna. Y existen textos, dentro y fuera de nuestro país, que de forma lateral o clara y contundente, hablan de los "derechos de los animales" que Cantó niega. Leyes autonómicas (huy, espera, que los nacionalistas son malos y las autonomías también), normas del Código Penal (que en este país tienden a no cumplirse). Pero sobre todo la Declaración de Derechos del Animal, aprobadas por la UNESCO y ratificada por Naciones Unidas, así como los múltiples textos sobre la materia que forman parte del derecho vigente en la Unión Europea (y excepcionadas por nuestra España más cañí precisamente para evitar que el mundo civilizado meta sus hocicos en "nuestra" "fiesta" "nacional").

Sí, definitivamente hay otras formas de mirar el mundo más allá de las lentes magenta de Cantó. Sí, es cierto que habló de piedad hacia los animales y de que el maltrato degrada a quien lo comete. Pero ... ¿con qué consecuencias si no entendemos la existencia de un derecho o al menos de algo similar a un derecho desde el otro lado? ¿Nos limitamos a escandalizarnos y a llamar hipócrita a todo el mundo? Sí, es cierto que allí no tocaba hablar de todo esto, y sólo tocaba decidir si se daba curso a una propuesta concreta de unas firmas concretas. Pero fue Su Señoría Cantó quien abrió el fuego.

Sí, definitivamente, los animales viven, sufren, sienten, nos presentan una relevante capacidad emocional y social que les hace merecedores de un trato digno en su relación con los humanos, que les hace merecedores de garantías jurídicas para su bienestar, para erradicar el maltrato y el sufrimiento o al menos limitarlo hasta lo posible. Y ese respeto será solo posible desde los fundamentos teóricos, bien avalados y bien asentados por juristas, filósofos, éticos y científicos, de los derechos de los animales. Le guste a Cantó o le pique a Savater.

miércoles, diciembre 15, 2010

GENEROSIDAD SE ESCRIBE CON "C" DE CANTABRIA


Cuando estudiaba Derecho, la nueva Ley de Transplantes era un debate vivo en la sociedad al que diferentes profesores dieron en las aulas vueltas y más vueltas, hasta conseguir una promoción de licenciados en Derecho con un altísimo porcentaje de donantes de órganos. Alguno se pasaba para recoger los impresos de donación y luego veías en la cafetería a diversos grupos rellenando los suyos y acudiendo a los compañeros de la facultad como testigos. Un debate que estaba también en la calle, donde tantas asociaciones de enfermos o de donantes instalaban mesas informativas desde las que explicar el qué, el para qué, el cómo a todo transeúnte de bien.

Al debate legal había precedido la intensidad informativa sobre los logros alcanzados por nuestro Hospital Universitario Marqués de Valdecilla en el ámbito del transplante, un Hospital que con feliz frecuencia aparecía en los medios por la implantación de una nueva técnica, la obtención de un nuevo éxito que compartía con una sociedad educada e informada, seguramente ni tan tradicionalista ni tan conservadora como algunas voces interesadas intentan hacer creer.

Me imagino que en estos dos párrafos han quedado contenidos tres ejes principales y uno secundario que podrían servir para explicar el alto porcentaje de donantes de órganos residentes en Cantabria. La información abierta, clara y general por un lado sustentada en buena medida sobre el activismo social, la capacidad médica por otro y una legislación progresista y modélica hoy a nivel internacional que facilita los trámites. Como elemento secundario, siempre he creído en el "efecto contagio", en el camino allanado por amigos o familiares que te hacen más fácil al tiempo que más urgente la decisión.

Con 34.4 donantes por millón de habitantes, España se encuentra en el primer puesto mundial de la donación de órganos. Ocho puntos por delante del segundo clasificado, Estados Unidos, y doblando literalmente la ratio de donaciones por millón de la Unión Europea, que anda cuesta abajo y apenas alcanza el 17 por millón. Datos suficientes sin duda para sentirnos orgullosos, ya que tanto nos gusta machacarnos cada día en un ejercicio compulsivo de lo que mi catedrático de Derecho Natural llamaba "nacionalmasoquismo", que invitan no a relajar la guardia sino a sostener en alto la antorcha y continuar por el camino que nos ha permitido liderar la respuesta social mundial a los transplantes de órganos.

Generosidad con "E" de España, pues. Pero también con "C" de Cantabria. Porque si ese porcentaje de 34,4 donantes por millón resulta ya modélico, sería bueno recordar que la tasa de donantes en Cantabria sube nada más y nada menos que a 61 donantes por millón. Una de las más altas, si no la más, del mundo. Cinco puntos por delante de La Rioja, que figuraría como segunda Comunidad en este particular ránking solidario.

Y es que mientras los medios se centran en los rifirrafes de una clase política que tantas veces se aleja de la altura de la ciudadanía, las cántabras y los cántabros a la chita callando escriben páginas hermosas de compromiso humano.

miércoles, diciembre 01, 2010

GRACIAS POR VIHVIR


Cuando Leo murió hubo un par de personas de esas que saben cómo hacer que las palabras corten, pero que a pesar de tantas cosas son muy importantes para ti, que al escuchar que era el cáncer la causa de su marcha repitieron la misma reacción: "Ya habrá sido el SIDA".

No, no fue el SIDA. Ojalá Leo hubiera recibido esa noticia en vez de la del cáncer. Porque entonces hoy estaría vivo, estaría a mi lado, y nuestra vida continuaría con normalidad dentro y fuera de la cama, incorporando tan sólo la rutina médica para el control del virus.

Pero esa reacción, lógica en quienes escuchan cada día determinados medios de comunicación y aprenden la realidad de tipos ignorantes que difunden mentiras y falacias minuto a minuto, traduce uno de los lados más oscuros de la vida con vih+, la exclusión, el miedo, la discriminación, la lejanía de propios y ajenos, de quienes forman parte de tu círculo personal y de los que tropiezas por casualidad en el camino. De personas que apoyándose en su pánico y su desconocimiento de la realidad, en sus prejuicios, continúan pensando que están a salvo, continúan culpando a los enfermos por su enfermedad al tiempo que se suman a esa iglesia irresponsable que trata de convencernos de que el preservativo al fin y al cabo tampoco es tan seguro. De quienes se creen con derecho a hacer a las personas seropositivas la vida mucho más difícil.

Por eso este uno de diciembre, Día Internacional de la Lucha Contra el Sida, quiero dar las gracias a tantos hombres y mujeres que nos dan ejemplo de coraje cotidiano, que no se han rendido ni a la enfermedad ni a la sociedad enferma, que vihven con alegría y con esfuerzo y que le dan a los días ese rostro humano y esperanzado que no se van a dejar arrebatar. Que no se dejan vencer por las pequeñas emboscadas perdidas de cada día, por la pareja que deja de llamarte al conocer su estado serológico o el matón que les llama con asco sidosos en el patio del colegio.

Y es que de su lucha depende y dependerá que la investigación médica avance, de su energía que las instituciones aporten medios para apoyar a los seropositivos en su vida y opciones laborales y a los enfermos en sus dificultades, de su solidaridad y su compromiso que lleguemos a enterarnos de que hay un continente muriéndose y de que sólo nosotros podemos ayudarles a poner una barrera (de látex, por ejemplo) para tratar de frenar la pandemia.

Porque vuestra sonrisa os da fuerza y nos da fuerza, gracias por VIHvir.

viernes, marzo 19, 2010

ASOCIACIONISMO Y BUROCRACIA


Habrá quien lo achaque al tópico y pertinaz individualismo ibérico. Habrá quien lo relacione con una larga cultura política en la que la participación estaba mal vista y se percibía como peligrosa. No faltará quien hable del egoísmo postmoderno. Pero el caso es que el tejido asociativo de la sociedad española en general y de la cántabra en particular no me parece que goce de muy buena salud.

Salvo en aquellas organizaciones que se perciben como el único clavo ardiendo al que podemos aferrarnos cuando debemos enfrentarnos a problemas que nos superan, o lo que es lo mismo, a las que se ocupan de problemas médicos y que sirven tanto de programa de ayuda familiar como de fuente de información atenta y privilegiada, las demás asociaciones, el resto del entramado, se observa con sospecha tanto desde un poder que parece pensar más en controlarlo que en impulsarlo o darle espacio como por una ciudadanía que elige mantenerse al margen y que a veces parece proyectar su frustración, desencanto o incluso cierto complejo de culpa por su abstención cívica en la crítica permanente y feroz contra las organizaciones que sí tratan de transformar y formar.

En los últimos días, he mantenido conversaciones que hablaban de la pérdida de vigor del movimiento vecinal, del asociacionismo juvenil, de la crisis permanente de fondos y voluntarios de tantos grupos. Y también de las dificultades que la mayoría de las asociaciones tienen para poder sostenerse económicamente, tantas que a veces parece que el único sentido de las mismas es enloquecer rellenando papeles, cumplimentando impresos para solicitar subvenciones para sus proyectos y sus líneas de trabajo y más impresos para justificar lo que se ha gastado aun antes de que el dinero se haya recibido o incluso de que la subvención se haya fallado.

Tengo la impresión de que desde las diversas administraciones públicas se ve el asociacionismo como un amasijo extraño de intereses que cubre sensibilidades y accede a espacios a los que la burocracia no sabría o podría llegar, pero que no deja de ser una molestia a la que oponer todo tipo de pruebas y barreras. Sólo cuando el poder tiene la sensación de haber conseguido penetrar y controlar un movimiento social (hay un concejal santanderino experto en esta labor y sobre todo experto en ir contando cómo ha conseguido acallar a ciertos grupos y mantenerlos bajo férreo control) las asociaciones aparecen con un rostro amable para el que gobierna. Y ni así se libran de la espiral documental en la que día tras días se ahogan equipos directivos, voluntarios y trabajadores de las asociaciones.

Se me ocurre que deberíamos replantear el modelo de actuación y penetración del trabajo asociativo, redefinir sus planos de relación con las administraciones públicas. Y hacerlo en una dirección doble que se presenta como el único camino posible: garantizar la solvencia financiera de aquellas que desarrollen trabajo serio, a largo plazo y con experiencia constrastada en la gestión de sus áreas de interés y, en el mismo paquete, apostar por la independencia de sus discursos y atenuar el discurso del clientelismo.

Fomentar la participación ciudadana en las asociaciones (no me acaba de gustar eso de denominarlas "colectivos"), definir beneficios fiscales para las aportaciones realizadas y dar forma de una vez por todas a la figura del mecenazgo, establecer un nuevo parámetro para el sostenimiento de aquellas actividades que estén supliendo la inacción, desinterés o ineficacia de la administración no con subvenciones anuales sino con covenios de colaboración estable, la cesión de espacios de gestión a las entidades ciudadanas, serían algunas de las pautas de reflexión necesarias para dar forma a la primera variable de la ecuación, la de la solvencia financiera. Me da la impresión de que la segunda, la de la independencia, vendría por sí sola.

Desde este Santander Posible, aprovecho para desear a las asociaciones juveniles de Cantabria un buen fin de semana, en éste en el que de nuevo tratarán de acercar sus programas e inquietudes a chicos y chicas con una nueva edición de la feria de asociacionismo juvenil CANDINAMIA desde Santander y también en el próximo, en el que desplazarán sus activos y sus ilusiones a Torrelavega: Sed críticos, sed claros, llenad de esperanza y contenido y apostad por vuestra autonomía. Puede que así podáis recuperar un vigor siempre añorado que a lo mejor nunca fue del todo cierto.

martes, noviembre 24, 2009

EL ROSTRO DE LA OTRA: Reflexiones ante el 25 de Noviembre, Día Internacional Contra la Violencia de Género


Que nuestro lenguaje es una construcción masculina queda fuera de toda duda, por mucho que se quiera frivolizar o malinterpretar desde un extremo y otro acerca del lenguaje llamado políticamente correcto.

Por eso he querido titular hoy en femenino este artículo en el que robo ideas y expresión a un movimiento filosófico que siempre me ha resultado atractivo: el Personalismo. Un movimiento que basa gran parte de su construcción moral y política en la idea que formulan precisamente como el-rostro-del-otro.

Articulado en torno a la revista Esprit, de neto cuño francés, vinculado a los movimientos sociales y las nuevas actitudes que desde una izquierda cristiana se construían en la Europa de Entreguerras (gran parte de los intelectuales personalistas fueron católicos, tanto antes como después de su revisión hacia un centro más tradicionalista, aunque abundaron los judíos -y judías, por cierto-), la antropología esencial del Personalismo nos habla del "misterio del rostro", de esa capacidad de nuestra propia mirada de imponerse con violencia, con evidencia irrefutable ante la mirada de los demás y hablarles de nuestra condición subjetiva de seres humanos, llenos de dignidad. Cuando contemplamos el rostro del otro, el rostro de la otra, cuando nos dejamos invadir por la consciencia de su condición, de manera inmediata nuestro cuerpo se desarma y se deja viajar hacia el que acaba de convertirse en nuestro espejo: si somos humanos, otro rostro lleno de humanidad necesariamente se transforma en reflejo idéntico de nuestra dignidad, nuestra voluntad, nuestro derecho.

Resulta interesante comprobar cómo desde quienes en un momento u otro, desde una perspectiva u otra, han intentando negar a los demás su dignidad ética, social y política, siempre se ha buscado un discurso cosificador o animalizador. Para los nazis, los judíos eran ratas, animales, subhumanos; para los racistas norteamericanos, los negros semejaban monos; para los homófobos gays y lesbianas somos seres antinaturales, contrarios al diseño del mundo, asociales. Para el machista, la mujer es un escalón inferior en la evolución, un ser perpetuamente menor de edad que necesita de su masculina tutela.

¿Has probado a mirar a una mujer cara a cara, directamente a los ojos?¿has probado a empaparte de su mirada resistiendo a la tuya y a un tiempo interrogándola? Es imposible someterse al juicio del rostro de la otra sin ser invadido por la seguridad de que ante nosotros se erige un ser pleno, racional, consciente, pasional, lleno de dignidad y de derechos, idéntico al que encontraríamos al enfrentarnos a nuestra propia realidad esencial ante un espejo. Esa realidad sería más que suficiente para desarmarnos, para romper cualquier construcción cultural de dominación, cualquier impulso violento. Porque no admitiríamos esa violencia, esa construcción, contra nosotros.

El machista, el violento, el maltratador es incapaz de enfrentarse al rostro de la mujer y convertirla en la otra, en la alteridad que se le opone a un mismo nivel y desde una misma fuerza. Y por eso puede ejercer contra ella la violencia, porque la mujer será en su perversa mirada una posesión, una enemiga, una puta, una esclava, un objeto ... pero nunca una persona.

Algunas veces me pregunto por qué la hermosa y certera construcción del rostro que nos ofrece el Personalismo como eje del diálogo con el que construimos nuestras redes sociales y morales se conoce tan poco, se explica tan poco, se difunde tan poco. Pero en cierta manera, resulta difícil entender cualquier discurso igualitario sin educar, impulsar, afirmar nuestra mirada y prepararla para el encuentro con todos los rostros que nos buscarán cada día. Sin modificar nuestra conciencia y dejar que nuestra subjetividad vuele, sea capaz de desprenderse del peso del propio cuerpo, de la propia historia, para asumir la posición de la otra.

Puede que un el mundo llegue un día a estar lleno de mujeres conscientes y seguras, señoras de su propia dignidad. Pero también de hombres capaces de dialogar ante el rostro de una mujer como se dialoga ante la igual, ante la realidad que hemos convertido en nuestra otra. Porque ese día ningún hombre será capaz de levantar su mano contra una mujer, ningún hombre será capaz de violentar moral o físicamente a una mujer, porque ninguna mujer será capaz de permitirlo.

Porque ningún hombre será nunca más que una mujer. Porque ninguna mujer será entonces menos que un hombre.

(Mañana, debido a mi asistencia a un congreso en Lisboa, no podré acompañar en Santander a la marcha contra la violencia de género. Pero con todas vosotras estarán mi corazón, mi compromiso y mi lucha)

viernes, noviembre 20, 2009

20 DE NOVIEMBRE: TODOS CONTRA LA PORNOGRAFÍA INFANTIAL


Dicen que si escribes en un artículo de tu blog términos como angels, childlovers, lolitas, boylovers, girllovers, pedoboy, fetishboy, boyboy o feet boy no sería raro que acabara aterrizando por el mismo uno de esos tipejos que andan a la caza de nenes calientes, niñas desnudas, nenitas y que utilizan los buscadores para llenar de viscoso placer su mirada asquerosa.

Hoy es 2o de noviembre y un año más miles de blogs intentarán estropearles las pajas a unos cuantos cerdos. Puede que al escribir esas palabras alguno aterrice por aquí y se encuentre no con lo que buscaba sino con los ojos de esos niños y niñas, ojos limpios, que no serán para él.

¿Es posible frenar esta plaga? ¿la de las vidas de tantos niños y niñas destrozadas por la pornografía infantil y lo fácil que resulta distribuirla en la red? Hay países que permiten albergar en sus servidores este material, países que hacen la vista gorda, piratas que engañan a través de las redes sociales a preadolescentes y luego los chantajean, hay ávidos consumidores que se pasan claves, páginas, archivos. Y afortunadamente hay unas redes policiales cada vez más atentas y cada vez más especializadas que van detectando ordenador a ordenador dónde se encuentran los pedófilos que son capaces por un breve instante de placer de arruinar una vida.

Si eres uno de los lectores habituales del Santander Posible, recuerda que puedes tropezar con archivos o información relacionada con la pornografía infantil por casualidad. No dejes de denunciar lo que has encontrado, no permitas un solo contenido infame.

Si eres uno de los que buscaban el cuerpo de una niña o de un niño para pasar un buen rato ... qué quieres que te diga. Simplemente que me das asco, y que me alegro de haber contribuido a joderte el día.

Por un mundo de niños que puedan ser niños, NO A LA PORNOGRAFÍA INFANTIL.

lunes, noviembre 16, 2009

PELIGRO: ANIMALES SUELTOS




Algunas veces nos levantamos con el optimismo subido, miramos por la ventana y somos capaces de convencernos de que nuestra ciudad, nuestro mundo, han cambiado, han dado importantes pasos cualitativos en la evolución moral y social. Olvidando que ellos continúan entre nosotros, apostados en la barra de un café, en un transporte público, entre la multitud de un sábado por la noche, hablando en voz alta y escupiendo su desprecio. Convencidos de ser portadores de alguna santa verdad universal unas veces, de tener gracia otras. Cargados de alcohol a veces, a veces agitados por los desvaríos de algún rebuznador político o mediático, pero con la lección bien aprendida por sí mismos la mayoría de los casos.

Suelen ser hombres, pero ojo con algunas representantes femeninas de la horda. En sus bocas cualquiera que sea diferente puede encontrarse con el pozo séptico de las fobias sociales. Poco importa que seas mujer, extranjero, homosexual, de otro credo, de otra raza, de otra estética: encontrarán la injuria apropiada para intentar estropearte unos minutos, para provocarte enfado o tristeza, quién sabe si conseguir un gesto o una réplica que les permita pasar del gruñido al zarpazo.

Durante algún tiempo estuvieron ocultos en sus cavernas, o eso parecía, pero parece que desde que ciertos radiopredicadores salieron del armario han cobrado fuerza y pasean más ufanos y orgullosos de su propia ignorancia que nunca.

Sí. Es posible que no sean tantos, que no importen tanto sus intentos de humillar, ridiculizar o despersonalizar a cualquiera que pueda toparse con ellos. Es posible que el sábado me encontraran un punto más sensible o menos duro de lo conveniente.

Pero sigo preguntándome por qué una persona tiene que salir a la calle para trabajar, hacer su vida, divertirse, y tiene que incorporar a su rutina las babas de estos hijos de ... austhralopitecus. Por qué tienes que regresar a tu casa enfadado por no haberles plantado cara mientras se reían evaluando el rol sexual de esos dos que acaban de pasar, quién es el soplanucas y quién el muerdealmohadas, simplemente porque esa noche para llegar a casa necesitabas atravesar su horda bien atravesada en medio de una acera cualquiera del Santander real.

Tened cuidado: están entre nosotros.

miércoles, octubre 21, 2009

CANTABRIA CONTRA LA POBREZA


Me comentaba Antonio, de Radio Rabel, (espero que no le moleste que haya robado una de las fotos que publicó en su edición digital), que cada político que pasa por sus ondas para ser entrevistado a la pregunta de "Si con tu trabajo pudieras cambiar una sola cosa en el mundo, ¿por cuál te decidirías?" responde de manera firme y ya previsible "Acabaría con el hambre, sin duda alguna".

Pero alguna duda debieron de tener el pasado domingo en Santander cuando de forma igualmente masiva decidieron no acudir a la manifestación que discurrió por nuestras calles convocada por la Alianza Cántabra Contra la Pobreza. Una manifestación en la que hubo bastante gente, pero que debería haber convocado a mucha más. En la que estuvieron algunas personas vinculadas a la política o a los movimientos sindicales (no daré nombres para no cometer la injusticia de omitir a algunos a los que tal vez no viera), pero en la que deberían haber estado muchas más y en la que sobre todo echamos de menos a los rostros que de verdad cortan el bacalao.

Aclaro que era una manifestación ciudadana y que no se había invitado expresamente a la clase política. Ni falta que hace: cuando se realiza una convocatoria pública es porque todos estamos invitados y porque todos tenemos la suficiente madurez para saber cuándo nuestra presencia es importante y moralmente inexcusable. Todos estamos cansados, todos tenemos los fines de semana un montón de planes, todos tenemos un montón de cromos para cambiar y mostrar asi a nuestros hijos la escasa importancia de lo que se estaba jugando en la Plaza de Pombo, punto final del recorrido, y que puede ser buena muestra de una sociedad anestesiada tiempo ha ante la miseria.

El caso es que el Santander Posible es también, es sobre todo, el del compromiso. Y fue una hermosa aventura de domingo por la mañana la de caminar rodeado de personas que intentaban con su presencia poner un granito de arena en la guerra contra la injusticia, contra la condena a la muerte por hambre de tantos millones de personas año tras año. Sí, por hambre. En esta misma tierra en la que muchas sociedades vivimos en la opulencia y que ahora aparece desconcertada por una crisis financiera que ha puesto fin, supongo que temporalmente, a la feria de las vanidades en la que nos íbamos sumergiendo.

Los símbolos son importantes, pero no suficientes. Hubiera sido importante la presencia de nuestros representantes, pero hay que recordar que son varios los municipios cántabros que ya han hecho oficial su contribución del 0'77 del presupuesto para la cooperación al desarrollo. Y que nuestro gobierno regional se encuentra entre los más comprometidos del arco autonómico, creando instrumentos legales para regular la cooperación e incrementando en la práctica las ayudas a las iniciativas que permitirán que la vida de muchas personas mejore al menos un poco.

El próximo domingo, día 25, la tradicional caminata por los municipios de Cantabria para reivindicar el 0'77 municipal, os estará esperando. A las ocho de la mañana en Marina de Cudeyo; a las diez en Astillero; a las doce en Camargo; a las cinco de la tarde en Santander y finalmente en el Parlamento de Cantabria. Sería importante que encontrarais un poco de tiempo para apoyar con vuestros pasos al menos alguno de los tramos. Y para dejar claro que a pesar de que no corran buenos tiempos para nuestra fiesta cotidiana, la cooperación al desarrollo no puede sufrir recortes ni retrasos. Porque ni la miseria ni la muerte aplazan sus créditos.

sábado, octubre 17, 2009

SU DECISIÓN
(17 de octubre, hablando sobre la Interrupción Voluntaria del Embarazo)


Acaba yo de llegar al instituto para iniciar mis estudios de BUP cuando Reinosa, la pequeña ciudad en la que crecí, quedó conmocionada por la muerte de una chica de 17 años, estudiante de COU en mi mismo centro, mientras una mujer intentaba practicarle un aborto de forma clandestina. Yo no la conocía, pero no por eso dejaron de resultarme terribles las condiciones en las que había muerto y que se fueron conociendo a lo largo de la investigación del caso y juicio posterior: una buhardilla oscura en una calle céntrica por la que yo pasaba casi cada día, una carnicería con quién sabe qué objetos punzantes, una mujer mayor a la que imaginé casi como una bruja o sanadora extraña que al parecer era ya experta en esas prácticas entonces ocultas y peligrosas. De ella, decían por el instituto que era una chica normal, muy tímida, que nadie sabía de su embarazo (imaginad la culpabilidad o el miedo, la soledad que pudo haber sentido).

Hoy en Madrid, convocados por el Foro de la Familia, muchos hombres y mujeres se manifestarán para negar a las mujeres su derecho a decidir sobre sus vidas, para tratar de imponer un único modelo de familia, de sexualidad, de femineidad, de moral, como ya hicieron en el pasado contra el divorcio, contra la primera regularización del aborto, contra el matrimonio entre personas del mismo sexo, contra todo lo que huela a libertad y diversidad, a decisión madura de cada persona. Llamarán asesino al gobierno, nos lo llamarán a quienes pensamos que ha llegado ya la hora de tener claro que las mujeres son seres libres, conscientes, racionales, capaces de elegir, de optar, de configurar su propio plan de vida. Llamarán asesinas a las mujeres que decidan tomar las riendas de sus cuerpos y de su historia y al personal sanitario que les ayude a materializar su derecho a no ser madres si así lo desean. Gritarán como siempre gritan jaleados por la Iglesia Católica -que calla ante tantas tragedias- y por algunos líderes de un partido político que en tantas ocasiones parece tener alergia a la libertad.

Mientras gritan (están en su derecho de hacerlo), en esta misma tarde de este mismo 17 de octubre, yo quiero escribir en este blog (estoy también en mi derecho de hacerlo) que no me parece justo que se diga como tantas veces se escucha que el aborto es una cuestión que compete sólo a las mujeres. La regulación de la interrupción voluntaria del embarazo es una rama más de un árbol llamado libertad, y la libertad compete a toda la ciudadanía. Así que reivindico como hombre mi derecho a decir que estoy de acuerdo con la proposición de ley sobre interrupción voluntaria del embarazo que se debatirá en el Congreso de los Diputados. Que matices técnicos al margen, creo que la maternidad, la maravillosa maternidad, debe ser querida, elegida, y que cada mujer debe tener la posibilidad de decidir si quiere ser madre o si prefiere no serlo, sin que un descuido, un error en sus relaciones sexuales determine el resto de su tiempo. Que cualquiera de las dos decisiones debe ser apoyada desde la sociedad, y debe desarrollarse en las mejores condiciones sociosanitarias posibles. Que por supuesto debe haber información, formación, alternativas, porque la decisión de interrumpir un embarazo es siempre dolorosa y traumática, y ojalá la prevención y la educación sexual fueran suficientes para que ni una sola mujer tuviera que transitar por ese camino; pero todos sabemos que a día de hoy (probablemente a día de mañana) es pura utopía pensar que pueda ser posible, y la ley debe establecer el marco en el que pueda activarse de manera correcta la decisión de la mujer y no un marco de represión y vergüenza.

España con la nueva regulación ofrecerá un marco para la interrupción voluntaria del embarazo homologable con la que existe en la mayor parte de los países occidentales, también los gobernados por los partidos conservadores; una regulación que permitirá a nuestro sistema adecuarse a la realidad cotidiana de tantas mujeres que se ven obligadas a buscar oscuridad o excusas para poder abortar y que establecerá un marco de garantías y seguridades para que las mujeres ejerciten su libertad.

Y yo estoy de acuerdo con que así sea.

miércoles, agosto 05, 2009

MALAS PRÁCTICAS


Imagino que tiene que ver con la tradición cultural católica el pudor que nos da hablar de dinero, que nos pone todavía en un auténtico apuro cuando nos vemos en la necesidad de poner un precio a nuestro trabajo (una conferencia, un artículo, un curso). Y que nos hace sentirnos prácticamente culpables cuando por la razón que sea nos vemos en una situación de liquidez problemática y comenzamos a enredarnos con esas tramposas telas de araña que las entidades financieras (una manera moderna y tecnológica de salir al corso) tejen para controlar nuestras vidas y nuestras cuentas.

Cierto. Siempre podemos decir que no, siempre podemos decir que renunciamos a los gastos previstos. O no, porque muchas veces necesitamos desembolsar sumas un poco más allá de nuestras posibilidades y que tienen que ver con formación, vivienda, y otros gastos que nos resultan urgentes y poco descartables.

Una buena tarde te pueden acechar en un centro comercial cualquiera, y presentarte las maravillas de una tarjeta de crédito con la que sin duda vas a ser mucho más feliz y tu vida, dónde vamos a parar, mucho más fácil. Y picas, la firmas y no tardas en utilizarla en alguna comprilla o gasto menor, y en integrarla en tus usos habituales. Te vas poniendo mes a mes al día y todo estupendo hasta que llega un momento en el que te ves un poco más apurado que de costumbre. Te pasan la tarjeta en una fecha inconveniente, un par de días antes del ingreso de tu nómina, lo que hace que muchas veces te encuentren en números rojos (claro, es que si no tuviéramos de vez en cuando o incluso normalmente números rojos no necesitaríamos tarjetas de crédito) y comienzan a cobrarte unas comisiones estupendas también por recibo devuelto, tan estupendas que superan la cuota que se supone ibas a pagar mensualmente. De manera que empiezas a entrar en una espiral vertiginosa en la que sigues pagando mes a mes lo acordado pero mes a mes en lugar de reducir la deuda la acrecientas. En ocasiones, cuando estás un poco más desahogado, pagas algo más pero pronto continúas en el mismo plan.

Ellos, los hombrecillos y mujercillas grises del otro lado del teléfono, te llaman periódicamente para preguntarte por qué les han devuelto la mensualidad (pues porque no había dinero en la cuenta, joder, mira que es complicada la pregunta) y de paso tenerte una hora al aparato preguntándote una vez más tu dirección, teléfonos, color de ojos, grupo sanguíneo y frecuencia semanal de momentos all bran. Tantas y tan amables llamadas que uno empieza a sufrir el efecto inverso al pretendido: cada mes difícil, su mensualidad era la última de la lista. Y si no se podía, total te iban a cobrar lo mismo por la devolución de 30 que de 60. Un día uno de los hombrecillos grises llega contigo a un acuerdo que él califica de verbal (y sí, ya sé que soy medio tonto creyéndome a estos estafadores de tres al cuarto) y que va a cambiar la fecha del recibo para evitar devoluciones. Pero seguimos igual. E igual seguimos después de otros dos o tres acuerdos verbales para que el recibo llegue cinco días más tarde.

Un segundo acuerdo fantástico fue el de mire, si va a tener problemas con este sistema mejor nos ingresa antes del cinco de cada mes la cuota y tan ricamente. Nuevo acuerdo verbal. El que suscribe paga su cuota entre el uno y el tres durante unos meses hasta que después de una carta del banco con el detallado extracto pertinente nota que uno hace el abono acordado y el día cinco llega el recibo que se devuelve y que continúa aumentando la deuda.

A partir de ahí, la amabilidad de los hombrecillos grises no tiene límites. Te llaman catorce veces al día durante catorce días al mes desde, cómo no, números ocultos. Dejándote sin batería de cuando en cuando, interrumpiendo tus actividades cotidianas y atacándote los nervios. Te llegan a llamar a las tres y cuatro de la mañana con dulce acento limeño para seguir con la coña. Y te añaden un sms cada más o menos veinte minutos en una amenaza permanente de hacer quién sabe qué cosas horribles si persistes en tu taimada actitud (que de momento ha consistido en pagarles mucho, muchísimo más de lo que hubiera correspondido en cualquier banco presencial tradicional).

Hasta los mismísimos, he presentado hoy un detallado informe de mi experiencia con la tarjeta y sus creadores en la Oficina de Consumidores. Porque el acoso por todos los medios, a todas horas y días, con los modos más que discutibles, no estaba en el contrato firmado. Porque han incumplido todos y cada uno de los supuestos acuerdos que yo creí. Y porque el último mensajito de esta mañana, después de acordar un nuevo pago para el lunes que casi liquida ya la deuda (y me deja medio apré para agosto) y después de siete llamadas ayer en las que me explican que giraron después de mi ingreso un recibo y de nuevo se lo devolvieron y que por eso me van a seguir llamando, y después de que esta mañana, y a pesar de que uno es la tranquilidad personificada (puedo aportar testigos) mandara a tomar por culo a una mujercilla gris a la que le tocó la lotería pero a la que al fin y al cabo pagan por hacernos la vida imposible. Y espero que haya consecuencias, porque para más inri la entidad emisora de la tarjeta es una de las que nos han llevado a la quiebra internacional desde su norteameriyanqui sede y que se ha puesto a lloriquear ante Obama hasta que éste les ha saneado las cuentas supongo que por la cara bonita.

En fin, que como estas cosas son siempre delicadas, no voy a decir a los lectores del blog cuál es la entidad finaciera por aquello de que se enfaden y me giren más recibos. Aunque sí que recomendaría a todos que miraran bien la foto. Y que se anden con ojo cuando el barco pirata de los clicks se les acerque en alguna acera para ofrecerles una tarjeta con las letritas de arriba.

(NOTA: Que quede claro que en toda esta historia los únicos que se salvan son los empleados de la oficina del banco en el Paseo de Pereda, de cara sonriente, comportamiento impecable y hasta claras muestras de solidaridad).

lunes, julio 20, 2009

A MÍ ME GUSTAN LOS TOROS


Hablando de otras zarandajas relacionadas con la fiesta, ya se enfadaba un lector de este blog al que además considero amigo por la realidad no virtual, con un comentario que venía a decir algo así como que claro, ahora me metería con los toros, con la Feria de Santiago.
Como entonces le contesté, qué bien me conocen mis gentes, al menos en algunos detalles. Porque estaba claro que algo tenía que escribir en esta semana de fiestas en las que algunos no saben divertirse sin torturar animales.
Qué le vamos a hacer, me gustan los toros. En realidad me gustan los animales en general. Y por eso mismo no sólo me disgustan ciertas fiestas nacionales en las que el maltrato animal centra una parte destacada del calendario. Y me disgustan especialmente las que tienen lugar en mi ciudad, con la excusa de las fiestas dedicadas a Santiago Apóstol (afortunadamente, la ciudad no cumple el voto que empeñó a San Matías en el XVI para librarse de una peste y que obligaba a correr toros el día de su fiesta, pero mejor no damos ideas).
No voy a extenderme demasiado. Y voy a limitarme a decir que no veo el arte ni la belleza de las corridas de toros por parte alguna, o, como decía un Catedrático de Filosofía del Derecho al que disfruté en primero de carrera, que eso de llamar arte al empeño que pone en dar pasos de bailarín de tercera un señor vestido con leotardos de colores y purpurina hace pensar en un sentido de lo estético pelín hortera.
Pero es que además, ese disfrute estético del que alardean los "aficionados", con aire de connaiseurs suficientes y altivos, se proyecta sobre un juego perverso, en el que la muerte segura del animal, después de numerosas heridas y castigos, habla de un cierto sadismo en los taurinos. No entiendo cómo es posible disfrutar con el dolor ajeno, aunque sea el de un animal. No lo entendí de niño, cuando me parecieron horribles los que mataban bichos de cualquier especie por el puro placer de hacerlo, de sentirse poderosos, imagino, de jugar a dioses o parcas. Y no lo entiendo de adulto, cuando cada día de "fiesta" veo a los de las peñas dirigirse a la Plaza de Cuatro Caminos cantando, exhibiéndose por las calles, lanzando caramelos a los viandantes, como si hubiera algo alegre o simplemente digno en su brutalidad.
Algunos parecen no sentirse cómodos con estas críticas y cuando hablas de la sangre, de la tortura al toro, se escudan en el ambiente. Pero si realmente lo que buscan es compartir con los amigos risas, bocatas de chistorra y unas cuantas botas de vino ... ¿no podrían hacerlo en un merendero, o en la misma plaza, sin necesidad de clavar nada en ser vivo alguno?
Otros se escudan en la supuesta noble lucha entre el matador y el toro, algo así como una reedición de la bella y la bestia (y no hacen falta muchas especulaciones para saber quiénes hacen el papel de bestia). Y sigo preguntándome por qué si tantas ganas tienen algunos de practicar deportes de riesgo no dejan en paz al astado y se tiran a tumba abierta por un glaciar. De la misma manera que no entiendo por qué tantas normas paternalistas emitidas por el estado (el ámbito del tráfico está plagado) se preocupan por nuestra seguridad y luego dejamos que mozos y toreros se pongan en riesgo tantas veces a lo largo de los veranos.
Sí, ya lo sé: como carne. Cada vez un poco menos, pero con el mismo placer que siempre. Asumo mis contradicciones, aunque también defiendo que el trato a todo animal durante su vida sea digno, y si ha de utilizarse para el consumo se respeten las normas sobre transporte y sobre muerte rápida y no dolorosa que existen en la Unión Europea.
En cualquier caso, no se me ocurre peor forma de justificar la muerte de un animal que la diversión. Los festejos con animales proceden de una época premoderna, salvaje en tantos aspectos, inculta, supersticiosa. Y no deberían tener cabida en la sociedad abierta y avanzada que queremos para Santander, para España, en el naciente siglo XXI.
Una vez más, pues, desde este Santander posible, afirmamos con voz alta y clara: La tortura no es arte ni es cultura.

jueves, julio 09, 2009

DE VECINOS Y FERIAS


Reconozco que son diversas las razones por las que no me resulta simpática la Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío. Pero hoy que ha regresado a los medios cántabros la polémica infinita sobre los ruidos y molestias que causa la movida nocturna (y en fiestas, la diurna) al vecindario, voy a meterme en un pequeño berenjenal y si no apoyar sí al menos intentar que resulte comprensible su posición. Sobre todo, porque he leído en facebook algunos comentarios bastante agresivos sobre los vecinos de la zona y, para mi sorpresa, he visto como desde el propio Ayuntamiento y desde la Asociación de Hostelería se volvía a la carga con un viejo discurso, ese de que al fin y al cabo son las fiestas y son sólo un par de semanas.

Santander, como la mayor parte de las ciudades españolas hizo dejación absoluta hace muchos años de toda norma que regulara el ocio nocturno y propusiera algunos límites o, aún mejor, algunos pactos, porque el diálogo sigue siendo a mi juicio la mejor forma de aprender a convivir unos con otros, e incluso unos contra otros, y de aceptar que la vida en una ciudad tiene ciertas ventajas pero obliga también a tolerar ciertos inconvenientes. Dentro de un orden. Al todo vale dictado por el Ayuntamiento se sumaron con prontitud muchos de los locales de copas (la mayoría, me atrevo a decir) y toda una juventud que tomó primero la calle con cierto orden y poco a poco fue asimilando las nuevas costumbres, con nuevas y grandes molestias. Y así, si hace unos años se tenía cierto cuidado en no gritar, o se entraba a orinar a los bares, o se respetaba más o menos el mobiliario urbano, hoy las hordas gritonas son pan de cada día, las meadas y potas de portal en portal lo mismo, y la suciedad y destrozos una imagen tan lamentable como normal en ciertas áreas de la ciudad.

Hubo un tiempo de paciencia, de molestia resignada, que si mi memoria no falla se rompió y dio origen a un conflicto no resuelto cuando un concejal de festejos, años ha, y cansado de que la montaña no fuera hacia Mahoma (vamos, que nadie fuera a los conciertos nocturnos organizados en la Semana de Santiago) optó por meter los conciertos en mitad de la montaña y plantar tarimas y altavoces en la Plaza de Cañadío. Ante algunas tibias quejas vecinales (que educadamente inició Carmen González Echegaray) el edil respondió con tono chulesco "total, las fiestas duran dos semanas". Y lo decía ante quienes fin de semana tras fin de semana, desde hacía ya muchos años, soportaban ruidos, suciedades y otras hierbas. La misma situación y las mismas declaraciones que hoy recoge la prensa por parte de los responsables de festejos y de hosteleros, dirigidas a los mismos vecinos que siguen soportando la presión fin de semana tras fin de semana, si bien algo atemperada los últimos meses (en Cañadío, que no en calles aledañas). Muchas gotas colman cualquier vaso. Y ahora vivimos ante el desbordamiento periódico de un vaso vecinal ya saturado e hipersensibilizado, que se nos puede volver antipático cuando excede a nuestro juicio algunos tonos, o cuando ataca a un tiovivo. Pero que cuenta con mucha razón de su parte.

¿Es estrictamente necesario que la feria de día, además de tantos otros espacios ciudadanos, ocupe también el área de Pombo-Cañadío?¿No se podría liberar al vecindario de la zona de ese plus de sufrimiento?

De momento, el Ayuntamiento que no quiso primero y ahora no sabe frenar el problema de los ruidos nocturnos y los botellones, que sacó a la policía de las calles nocturnas y permitió que cualquier horda rompiera coches o papeleras, se peleara incluso con arma blanca o ululara a la luna, que miró siempre hacia otro lado, que nunca habló con los vecinos, que ni siquiera fue capaz de intentar compensar las molestias con alguna ventaja en, no sé, fiscalidad, el que incluso provocó más ruido poniéndose a limpiar la zona a altas horas de la madrugada para rematar el escándalo, dice que los vecinos son unos quejicas.

Los hosteleros que fueron tan reacios a insonorizar, que hicieron el agosto sin preocuparse nunca de lo que sucedía un piso más arriba, que colaboraron a la suciedad, que despacharon alcohol a menores sin demasiado cargo de conciencia (y hechas las honrosas y oportunas salvedades) dicen que los vecinos son unos quejicas.

Los usuarios de la calle, que decidieron que su libertad implicaba mear donde les saliera de ... exacto, de ahí, que es de donde sale, que decidieron que podían gritar, cantar y macarrear a voces a cualquier hora de la noche, que patean coches, rompen portales y estrellan vasos de cristal (tres veces tuvo que ir Lola al veterinario por cortes en las almohadillas de las patas) dicen que los vecinos son unos quejicas.

Hagamos un poco de examen de conciencia antes de retomar el manido hilo de lo quejicas que son los viejos, los burgueses, los vecinos, los malos.


Nota 1: Sí, yo suelo tomarme alguna cerveza en Cañadío y suelo hacerlo en el exterior. Ni cuando tenía 16 años ni ahora me he emborrachado hasta las cachas, gritado o meado por las aceras.

Nota 2: Ahora sé lo que es dormir con cierto nivel de silencio, por primera vez en mi vida. Tanto en Reinosa como en Santander he vivido siempre en pleno mogollón de copas, y nunca me he quejado. Pero también sé lo que es no poder dormir por el ruido, encontrar tu portal roto el mismo día que has cambiado una luna de la puerta o saltar día tras día las vomitonas que dejaban en el portal. Por cierto, ahora vivo a un par de manzanas de la movida y aún asi escucho el griterío.

jueves, agosto 10, 2006

LA CIUDAD Y LA GENTE


Me encuentro con Chusca por la calle del Medio, unos segundos antes de pasar delante del escaparate de Harmonia Mundi y caer, otra vez, en la tentación y comprarme el oratorio "Saúl" de Händel, en la supongo que luminosa lectura de René Jacobs al frente de Concerto Köln y el RIAS Kemmerchor. Me sonríe y dice: "En verano, Santander también existe". Me quedo un poco estupefacto y apunta "Mira qué cantidad de gente".

Te haces consciente de pronto de toda la vida que bulle alrededor. Hay muchos turistas este año. Además, el buen tiempo ayuda a vestir las caras indígenas con una sonrisa, a aligerar las ropas y exhibir los cuerpos viles (pero bueno, qué comen los chicos de hoy para estar tan impresionantes), a callejear sin rumbo disfrutando del verano.

Y es que una ciudad es lo que es su gente. Y en espacios de clima tan cambiante, la cantidad de luz, la presencia de la lluvia, la oscilación de las temperaturas, nos marcan más allá de lo quepensamos. De nuestra cercanía al mar, de nuestras norteñas brumas, de nuestros cielos tanto tiempo encampotados nos vino esta melancolía escénica que a veces nos abruma. Es cierto que somos reservados, pero no creo que sea cierta esa leyenda que nos quiere altaneros, cerrados o megapijos. Mi frecuente deambular por Santander me presenta hombres y mujeres correctos, educados, con cierta timidez y habilidades comunicativas no muy desarrolladas. Pero la mayor parte de las veces buena gente, gente a la que merece la pena acercarse, con cosas que decir y que sentir. Un paisanaje reservado, tal vez distante, para una ciudad puede que demasiado gris y ensimismada.

Y al hilo de todo este rollo ... tres reflexiones.

La primera, que me parece difícil crear una conciencia ciudadana, unos mayores lazos de solidaridad y convivencia amable, una dosis mayor de sonrisas cotidianas, de intercambios de cortesías y miradas si no contamos con un tejido fuerte de espacios ciudadanos. Sí, contamos con plazas y parques, seguramente desaprovechados, pero pocos centros cívicos y culturales, una pobre red de instalaciones deportivas y asociativas, y en consecuencia, una oferta pobre todavía de actividades que impulsen la participación ciudadana y que inviten a santanderinos y santanderinas a descubrir nuevas formas de ocio en compañía.

La segunda, reconociendo que es un problema complejo y que por tanto me limito a apuntar, que algo estará pasando en nuestras ciudades, en nuestra ciudad, para que la violencia entre adolescentes haya ido dejando de ser una anécdota para ser parte de lo que consideramos como "normal" en nuestras calles, sobre todo los fines de semana. ¿Puede tener algo que ver con las carencias apuntadas arriba? Seguro, aunque no en exclusiva.

Tercera y última. Nuestra gente cada vez es más diversa. Me encanta pasear por Santander y comprobar que también aquí escuchamos hablar con acentos diferentes, que hombres y mujeres de todo el mundo han desembarcado en nuestras calles y están compartiendo con nosotros nuestras vidas. Están presentes en el mundo del trabajo y del ocio, en los colegios y los barrios, en iglesias y partidos. Y retomando de nuevo la carencia 1 y para prevenir un crecimiento del problema 2 ... ¿no sería hora de desarrollar de manera sistemática, habitual e intensiva políticas de encuentro y convivencia para que nos aprendamos un@s a otr@s? Tenemos tantas cosas que decirnos y que aprender, que no entiendo como esta gran riqueza humana del nuevo Santander se puede pasar por alto. Nuestra ciudad será más plural, más habitable, más rica, si aprendemos a convivir hombro con hombro, ahora que todavía estamos a buen tiempo.

lunes, agosto 07, 2006

UNA CIUDAD SIN LECTORES



Por las páginas del DM comentan hoy que, según un estudio hecho por el Gremio de Libreros de España, Cantabria es una de las provincias españolas donde menos se lee. Supongo que aplicando la lógica, y teniendo en cuenta la propia estructura demográfica de nuestra región, habrá que deducir que en Santander, nuestro Santander, se lee más bien poquito.

Estamos acostumbrados a los discursos complacientes sobre Santander tanto como a los destructivos. En este caso, podríamos recordar la leyenda esa que nos auto-convierte en "La Atenas del Norte", y que no sé si tuvo alguna vez sentido pero que desde luego hoy es más falsa que una moneda de ochocientos euros. Obnubilados por las ingentes cantidades de poetas y poetastros, escritores y escritorzuelos, pintores y pintamonas, sabios del lugar y eruditos a la violeta, programadores divinos y divinos animadores, que pululan por nuestras calles, tendemos a pensar que basta con que el vecino de enfrente lea para que su supuesto saber acceda por simpatía a nuestras desacostumbradas neuronas. Y así nos luce el pelo.

El caso es que Santander es una ciudad que invierte en cultura. Y también es cierto que numerosas instituciones desarrollan gran parte de su labor cultural entre nosotros: Fundación Gerardo Diego, Festival Internacional de Santander, Fundación Marcelino Botín, Obra Cultural de Caja Cantabria, Fundación Albéniz, Concurso Internacional de Piano de Santander, ...

Con tanto bombo y tanto relumbrón (aparente), no es de extrañar que nos encantemos a nosotros mismos, y que sigamos pensando que más cultos y sofisticados no vamos a encontrarlos. Vamos, que nos va a costar casi tanto encontrar a alguien mejor que nosotros casi tanto como encontrar una biblioteca pública en Santander.

Y es que probablemente nos hayamos olvidado de algunos pequeños detalles sobre la cultura en general y sobre la lectura en particular. Uno de ellos es que si no se trabaja bien desde la base, en serio, con programas y objetivos, con especialistas y criterio, todo lo que podamos hacer en el campo de la llamada "alta cultura" no va a quedar sino en puro fuego de artificio. A día de hoy, y mira que llevamos tiempo desde que la cultura en sus diferentes modalidades pasó a ser gestionada por las administraciones locales y autonómicas, no conocemos un solo estudio sobre hábitos culturales de los santanderinos, un solo diagnóstico que nos permita delimitar las necesidades culturales de nuestros vecinos y vecinas y en consecuencia articular políticas que mejoren también en el ámbito del espíritu nuestra calidad de vida.

Lo que sí sabemos es que en Santander se desarrolla el crecimiento urbanístico sin centros culturales ni bibliotecas de barrio. Sabemos que la Biblioteca municipal languidece a pesar del esfuerzo de sus empleados por la desidia política, municipal y presupuestaria. Que las escasas bibliotecas de barrio no cuentan con personal especializado, ni con espacios adecuados, ni trabajan en red. Que no hay un plan de fomento de la lectura ni actividades de animación.

Eso sí. Luego le echaremos la culpa al maestro armero: los libros son caros, en los colegios no se lee, los videojuegos y el chat ...

Soy de los que creen, como Daniel Pennac, que no se es mejor persona por leer. También creo sinceramente que las pasiones a veces son tan absorbentes que si adoramos la música, o el deporte, o la naturaleza, o el cine, tal vez estemos tan concentrados en esos amores que no concedamos atención al placer de la lectura. Pero también con Pennac (haced el favor de leer su libro Como una novela, en Anagrama, sobre el placer de la lectura) creo que es grave que una persona se sienta rechazada por los libros. Porque en los libros aprendemos a vivir una vida más fuerte, intensa y llena a través de las vidas contadas y los sueños narrados. Porque viajamos, aprendemos, disfrutamos, amamos a través de los libros. Y para que nadie se pierda esta gran aventura, son necesarias infraestructuras y programas públicos que den, de nuevo, valor al libro y a la lectura, nos lo acerquen y nos lo hagan no ya necesario sino imprescindible.

Mientras eso no ocurra, seguiremos alardeando de ser los más cultos de la piel de toro pero ... ¿habéis visto la foto con la que ilustro esta reflexión? Pues es que al leer el DM esta mañana no pude por menos que recordar aquel programa mítico de La bola de cristal, en la que pasaba un rebaño de borregos por la cañada mientras la voz en off de un chaval afirmaba "Éstos no leen". No, si al final el Paseo de Pereda va a resultar la Cañada Real de La Mesta.
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