viernes, septiembre 04, 2009

¡QUE SON MOLINOS! (1)
(El regreso de la anti-modernidad)


Imagino que no queda más remedio, ya que parece el tema estrella del siglo, que escribir algo sobre el Plan Eólico del Gobierno de Cantabria. Un tema espinoso, se le mire por donde se le mire, en el que además gran parte del debate se centra en cuestiones de watios y kilowatios en las que yo francamente me pierdo (más bien diría que nunca han estado demasiado presentes entre mis focos de interés).

En cualquier caso, creo que escribiré dos o tres entradas relacionadas con el eólico y adaptadas a lo que mejor o peor intenta ser este blog. Y comenzando por dos curiosos encuentros discursivos hallados tanto entre los innumerables foros e intervenciones en los mismos dedicados al Plan como entre algunas de las voces públicas que se han venido posicionando en contra del mismo. Y que voy a llamar, más para entendernos que por fidelidad conceptual, la antimodernidad y el gen egoísta. Arranco con el primero.

El pensamiento antimoderno supone la aparición en Occidente y desde hace unos años la comparecencia pública de escritores, pensadores, periodistas que cuestionan abiertamente los fundamentos de la Modernidad, asentados durante la Ilustración y la Revolución Francesa, desarrollados durante las Revoluciones Liberales y pilares del sistema político y social vigente en Occidente.

Lo apunto someramente para que quede claro que aquí no voy a hablar de opinadores antimodernos, porque que yo sepa nadie ha llegado tan lejos en sus críticas al Plan Eólico, y que utilizo la idea de antimodernidad para hablar de personas y opiniones que han venido centrándose en la idea de que la riqueza de Cantabria se encuentra en su paisaje y que alterar el mismo supone una especie de golpe mortal a nuestra región.

Pienso por un lado que sorprende el doble rasero de algunos -bastantes- de estos opinantes que exigen un día sí y otro también un AVE de necesidad cuestionable pero de impacto paisajístico brutal e irrecuperable, o que en sus intervenciones urbanas nunca han tenido empacho en alterar y destrozar entornos naturales o históricos, o que desmochan montañas y saturan litorales sin plantearse nunca que nuestra riqueza sea exclusivamente nuestro paisaje. Pero sobre todo sorprende la ¿inocencia? de un discurso bucólico parece ignorar el gasto energético que supone nuestro estilo de vida y sobre todo las necesidades energéticas de un proyecto de progreso económico que necesariamente debe pasar por establecer y consolidar un tejido productivo industrial en Cantabria que nos permita crecer, crear riqueza y empleo, sin depender tanto de unos ingresos estacionales y poco seguros como son los que genera el turismo, y, por supuesto, recolocando en su justo espacio al famoso "ladrillo".

Añado a estos argumentos de corte anti- moderno la recuperación del célebre aforismo "¡Que inventen ellos!". Y que viene a decir que hay que parar el Plan Eólico hasta que alguien en algún lugar en algún momento descubra una energía limpia, renovable y sin impacto ambiental alguno. Claro que esa opción no explica cómo vamos a esperar hasta entonces, y sobre todo, cómo vamos poder investigar sin energía esa nueva fuente mirloblánquica.

Sí. A lo largo de la historia siempre ha habido recelos ante cualquier descubrimiento, ante cualquier transformación profunda. Y sí, es cierto que en nuestra historia cada solución ha abierto tres nuevos problemas.

Pero por el momento, y como cierre provisional de estas cuestiones ventosas (1), me voy a limitar a recordar que llevamos muchos años cuestionando el modelo energético basado en energías no renovables, que nuestro país es exageradamente dependiente del exterior en materia energética, que los combustibles fósiles son ambientalmente dañinos, que la energía nuclear no es renovable y además es peligrosa, y que el crecimiento debe apoyarse en las llamadas "energías limpias". Es curioso, si leyéramos cualquier discurso relacionado con la energía hace dos o tres años, quienes hoy se oponen al proyecto del Gobierno de Cantabria incluirían la energía eólica entre estos territorios para explorar las energías renovables y limpias. Hoy, como Don Quijote, han preferido transformarla en un monstruo enemigo de nuestra región, viendo gigantes donde tal vez sólo haya molinos.

21 comentarios:

rojoyverde dijo...

De acuerdo con el planteamiento. La oposición de ciertos sectores me parece más egoísta que técnica.

Aunque habrás de reconocer, como ya ha hecho Ruth, que la forma de desarrollar la energía eólica es un poco "irregular". Lo llamas Plan, pero no es un plan, es un concurso. Si se hubiese tramitado como plan y hubiese sido sometido a su instrumento ambiental correspondiente, hubiese recibido menos críticas, seguro.

Rukaegos dijo...

Uff, qué rapidez, jeje. Casi no me ha dado tiempo a colgar el post.

Creo, sí, que ha habido algunos fallos de comunicación y de iniciativa política. Y creo también que hay flecos en las formas que habrá que corregir. Pero en gran medida el debate no orbita sobre las cuestiones técnicas, sino sobre si son feos o bonitos y si queremos o no tener molinos hasta donde nuestra vista abarque. De hecho, y a partir de la famosa infografía, daría igual que la tramitación hubiera sido diferente. Al menos en lo que a reacciones antimodernas se refiere (y también en las egoístas, que apuntaré mañana o pasado).

Saludos.

Traveler dijo...

Creo que has expuesto fenomenalmente la cuestión; no hay discusión posible, si hablamos de producción de energía, de limpieza, de respeto al entorno.
No obstante, me duele ver como el socialismo cántabro se hunde. Excepto esta exposición tuya y poquísimos y minoritarios ejemplos más, el oficialismo del partido está tratando el tema como si se tratara de algo vergonzante. La política de comunicación directamente no existe; no se explica o se explica mal y con faltas de ortografía (como en un blog de aquí alrededor, que además solo tolera comentarios favorables).
En resumen, que divago: no hablemos del Plan como de algo vergonzante y que hay que meter de tapadillo, sino de la oportunidad de ponernos a la cabeza de la energía limpia en España.
Un saludo.

ana de la robla dijo...

Qué interesante tu entrada, Regino, porque a mí me sucede algo semejante a lo que expones. Hace poco he hablado con alguien a quien considero buen amigo y que además no me parece que sea precisamente ni egoísta ni antimoderno -todo lo contrario-, pero que me insistía en la maldad del Plan Eólico. Una maldad que, por más que miro, no acabo de encontrar. Puede argüirse que tal vez el Plan no esté todo lo maduro que debe estar, que ha faltado un proceso esencial de intercambio informativo con el ciudadano, que debe vigilarse muy estrechamente cómo se lleva a cabo para que no quede en la mera satisfacción de intereses crematísticos personales, que por fuerza ha de procurarse que su implantación se realice del modo más sostenible posible, etc. Pero... a mí la energía eólica me parece, dentro de lo mala y destructiva que es cualquier intervención humana en el paisaje, la menos mala de las posibles. Por no hablar de que he vivido en lugares donde esa energía es moneda corriente, y a mí nunca me disgustó ver los molinos agitándose al viento. Puesto que estamos donde estamos, y usamos coches y aviones y luz eléctrica y gas y nos duchamos todos los días y vivimos en ciudades y hacemos un montón de cosas seguramente poco ecológicas... creo que se impone la necesidad de buscar alternativas energéticas que sean efectivas y dañen lo menos posible el entorno. Y creo que el Plan Eólico es la alternativa más razonable a día de hoy, sin perjuicio de que sea menester ponerlo en funcionamiento con todas las precauciones y profesionalidad necesarias. Besos.

Jatto dijo...

Arma de doble filo donde las haya. Como sabrás la modernidad o la época moderna es la que corresponde a los inicios de la sociedad industrial hasta la fines del siglo XX.

Ahora mismo nos encontramos no en la modernidad, sino en la postmodernidad, en la sociedad postindustrial. ¿Que quiere decir esto? Que la enorme cantidad de asociaciones y personas de todo el espectro y sensibilidades políticas que se han manifestado en contra de este impuesto y escasamente democrático plan eólico podrán estar acertadas o equivocadas, pero no son "antimodernas".

Que hables de modernidad o antimoderidad me suena al cuento del traje nuevo del emperador. Solamente los inteligentes, sensibles y avanzados pueden apreciar la belleza de las texturas de este traje eólico, el resto de la población, quienes tenemos nuestra ideología o no, sea cual sea, pero no pertenecemos a ningún partido político ni tenemos que mantener u obtener el dichoso poder, si no nos gusta el plan es que somos "antimodernos", ignorantes y retrógrados.

Lo que no es, en absoluto, ni moderno ni postmoderno en democracia es el "todo para el pueblo pero sin el pueblo", eso como sabes pertenece más a las cortes absolutistas de época barroca, algo así como la corte actual del PSOE en Cantabria. Y yo prefiero ser postmoderno o antimoderno a ser barroco en cuanto a política se refiere.

En Cantabria el medioambiente y el paisaje son a la vez naturaleza y cultura, e identidad, pero quien elaboró este plan, mister del OLmo, puede que pensara que estaba preparando el camino para hacer de Cantabria una inmensa margen izquierda industrial del Nervión, su lugar de origen. Ancha es Vizcaya. Pero crees que tu obligación es defender todo lo que haga tu partido, bueno , malo o regular para Cantabria.

Por otrolado, es una completa falacia (suscrita por Revilla, lo que le da carta de falacia Cum Laude) que estos parques eólicos hagan más limpia la energia de Cantabria, porque, ¿cuantas fábricas emisoras de CO2 cerraran a raíz de la implantanción de los parques? Ninguna, seguiremos contaminando lo mismo o más. No se plantea la energía eólica como alternativa a lo que hay, sino como un añadido que además reportara pingües beneficios a multinacionales y no a la ciudadanía de Cantabria, ni tan siquiera económicamente.

En cuanto al emplazamiento creo que hay lugares en España donde el impacto sería muchisimo menor; Castilla, La Mancha, etc....¿No somos tan españoles para lo bueno y para lo malo?

Por último, confieso que hay algo que detesto en la política actual, más en España, y más aún en nuestra querida y ¿en vias de extinción Cantabria?.

Lo que no puedo tolerar es que ya no existe el pensamiento político libre, existe el pensamiento (por llamarlo de alguna manera) que surje de los intereses de un determinado partido. Has moldeado este artículo en función de la fidelidad a lo que tu partido ha decidido para Cantabria, para defender su postura sin visos de objetividad, y como tu mismo reconoces, sin dominar la disciplina energética, sin argumentos técnicos y obviamente sin independencia.

El pensamiento bipolar no es la solución a al pensamiento único, no todo el que esta contra el PSOE esta a favor del PP, hay muchas más ideas y opciones, tantas como personas capaces de pensar, pero eso precisamente es lo que falta en la política actual.

Me gustaría ver alguna vez a alguien del PSOE siendo objetivo independientemente de lo que diga su partido. En ocasiones pienso que ser un intelectual y obedecer constantemente a un partido no es compatible. El intelectual defiende unas ideas, algo que también debería hacer el político, pero es que entre ellos las ideas escasean más, y defienden sus intereses, el poder que han obtenido, en definitiva.

El progresismo en el que creo no se lleva bien con el poder absoluto y la no libertad de expresión. Cosas de la postmodernidad, o como tu dices, antimodernidad.

Aprecio mucho tu blog, pero menos palmaditas al emperador, que todos vemos que no tiene traje.

Anónimo dijo...

Ruka, hay ejemplos de cómo hacer las cosas bien, informando la opinión de los agentes interesados primero y recabándola e integrándola después en la planificación. Ejemplo claro: la OPHIC (recomiendo una visita atenta a su página web). No se hacen las cosas mal por ignorancia. El ejemplo (y el personal capacitado para llevarlo a cabo) está próximo y disponible. ¿Y pudiendo y sabiendo, por qué no se hace bien? Porque no interesa: es mejor el yo me lo guiso yo me lo como. Y hay algunos que se van a hartar de comer. Este plan es de vergüenza, Ruka, por favor, no lo defiendas más que vas a perder a un amigo ;)

Saludos,

Serrón.

Rukaegos dijo...

Quizás, Serrón, deberías haber esperado a ver todas las reflexiones que iré colgando sobre el plan para sacar esas conclusiones y esperar a ver si pierdes amigos o no. En cualquier caso tengo claro que las cosas se pueden hacer de muchas formas, bien y mal para resumir, y que en lo que nos afecta no acabo de ver las luces del todo ni en un lado ni en otro.

Jatto, cuando hablo del discurso antimoderno de ciertas críticas (y subrayo ciertas) que me he ido encontrando me refiero a esas y no a otras. Y de momento no he entrado siquiera a valorar mi opinión sobre los aspectos más polémicos del plan, así que tal vez deberías esperar a que lo haga para señalar mi docilidad o no a las instancias del partido. Cuando hablo de posturas antimodernas hablo de las que basadas en el concepto del "marco incomparable" de la bahía fueron generando una región sin tejido industrial, sin economía productiva, sin polígonos o iniciativas que permitieran ese desarrollo (con la colaboración de un PSOE que, por ejemplo, dejó que Cantabria fuera en su día la única región sin ZUR, a pesar de la situación en el Besaya o en Reinosa). Y que hoy se escuchan en los foros afirmando que Cantabria debe vivir del turismo que genera la hermosura de su naturaleza y consideraciones similares.

Por cierto, postmodernidad y antimodernidad no son lo mismo, aunque la falta de soportes y valores universales y la puesta en cuestión de los parámetros de análisis que permanentemente realiza el pensamiento postmoderno puedan admitir entre sus manifestaciones algunos ejes antimodernos. Pero que caben en la postmodernidad sólo en tanto en cuanto ésta es un cajón de sastre amplio y con serios problemas todavía para definirse.

De momento, mañana escribiré sobre algunos discursos egoístas que también he percibido en las críticas al eólico. Y será a partir de ahí cuando trace un par de líneas muy generalistas que creo que deben centrar el debate como bases (evidentemente cuestionables y discutibles, soy bastante postmoderno) desde las que trazaré mi posicionamiento personal sobre el plan que, como ya anuncié, creo que no va a gustar a nadie, pero en fin ...

Por último, no tiene que ver con el plan eólico, pero sí con un matiz a tu aportación, que agradezco, y es la referente a la libertad de expresión. Creo que en los niveles generales la blogosfera y fenómenos de comunicación equivalente tienen mucho que ver con su defensa. Y en cuanto a mi blog, tengo la mala costumbre de decidir qué quiero contar y cómo quiero contarlo, mezclando temas personales, sociales, literarios, políticos, humorísticos, etc. Pero soy yo quien decido sobre qué escribo y qué escribo. Por supuesto que militar en un partido (y formar parte de su ejecutiva) pueda condicionar algunas valoraciones, de la misma manera que todos nos vemos condicionados por nuestras opciones y decisiones vitales, intelectuales, estéticas o del tipo que sea. Pero mi blog es un blog personal, no institucional y mucho menos orgánico. Y te puedo garantizar que si mi opinión en este momento sobre el plan eólico fuera un "no" rotundo, así lo diría. De momento, insisto, voy sumando perplejidades y poca cosa más, mientras voy sumando información.

Saludos a los dos y gracias por vuestra participación.

Rukaegos dijo...

Traveler, Ana, igualmente gracias por vuestras aportaciones. Creo que los tres partimos de un punto de análisis cercano, que se apoya en la necesidad de una política energética que explore las energías limpias y renovables, que permita la mayor autonomía energética para las necesidades actuales y para un cierto margen de crecimiento. Y creo que los tres somos conscientes de que esta necesidad energética tiene un coste.

A partir de ahí, errores en la gestión, la actitud, la comunicación, el diálogo, la oportunidad puede haber o puede que haya habido muchos. Y habrá que permanecer vigilantes y con una mirada estricta.

Sobre el hundimiento, Traveler, qué quieres que te diga, sniff.

Diana. dijo...

Uff personalmente sobre este tema, sólo sé que no se nada (tambien me pierdo). Pero tampoco creo que se pueda reprochar a los "ciudadanos de a pié" al menos, una poquita de suspicacia ante estos grandes (y golosos) planes...

salu2

Rukaegos dijo...

A los ciudadanos de a pie no, Diana. Pero no se te olvide que detrás de ciertos movimientos hay otros golosos a los que les hubiera gustado comer dulce. Vírgenes inmaculadas por el escenario político y alrededores poquitas, me parece :)

Anónimo dijo...

Rukaegos, hola de nuevo:

El proceso de gestación del plan eólico no ha sido en absoluto democrático. A mí, personalmente, no me vale. Quiero que me pregunten desde el principio, quiero participar en la planificación, quiero custodiar el desarrollo del plan desde que nace hasta que llega a término y quiero hacerlo porque (1) afecta a mi vida y (2) porque tengo derecho a ello, al menos en democracia, creo. Democracia participativa, lo llaman. No quiero que me expliquen lo que van a hacer sí o sí. Quiero participar. Es de primero de democracia, de la de verdad, digo.

Otro día escribo más y con más tiempo.

Saludos,

Serrón

Escéptico dijo...

Se me tachará de sectario, pero me hubiera gustado que algunas voces que hoy se levantan contra el Plan Eólico, hubieran dicho algo frente a desmanes que se han cometido en esta ciudad de Santander con el mayor de los silencios, cuando no complicidades.

Jatto dijo...

Cuando hablo de postmodernidad me refiero a eso, a que ya no estamos inmersos en la modernidad, sino en la postmodernidad, y claro que no es lo mismo ser antimoderno que postmoderno.

Ser moderno o antimoderno hoy en dia es como ser medieval o antimedieval, todos ellos anacronismos que no vienen al caso. A eso me refería. Y estar en contra de este plan es solamente ser antiplaneólico de Cantabria. Pedir que esto se haga de otra manera implica ser absolutamente postmoderno, como diría hoy Rimbaud, y además, absolutamente demócrata.

Creo que mezclaste los dos términos, algo muy habitual en el ambiguo lenguaje que manejáis los políticos, marketing, mucha bandera, y escasa ideología.

Claro que, no es tu caso, pero me temo que los giros lingüísticos erróneos también se contagian, como los virus. Tampoco para esto hay vacuna de momento, salvo una auténtica dignificación de la vida política más allá de los mítines teatrales y el marketing. Es decir, la existencia de una verdadera conexión y flujo de ideas entre la ciudadanía y la política, como podía haber pasado con este plan eólico si hubiérais escuchado a la sociedad civil, pero eso no les interesa a los grandes partidos de este sistema demagógico, como el tuyo.

Por otro lado, la oposición al plan la han liderado multitud de asociaciones independientes en su mayoría progresistas y la sociedad civil, la oposición del PP ha venido después de soslayo, pero bienvenida sea si es por el bien de Cantabria. Creo que no podéis dejar de escuchar a la socieda. Hablar de que el PP lidera la oposición al plan es faltar a la verdad, y entrar en el galgos o podencos, PP -PSOE que solo nos lleva al atraso.

Siempre he sido una persona progresista (o de izquierdas, o como se quiera decir, pero eso son solo etiquetas del pasado ya) y estoy a favor de las energías renovables, pero también a favor de proteger la cultura y la naturaleza de Cantabria, cosas que a personas como el mercenario vizcaino, el exconsejero del Olmo, se la traían completamente al pairo.

Una reflexión al respecto es que no se puede faltar el respeto a nuestra autonomía política (y a la del mismo PSC) e importar consejeros que no conocen las características de esta tierra, ni han luchado en su vida por ella, ni pretenden su bienestar, sino solo cargos excelentemente remunerados. Y de estos todavía quedan varios en vuestro gobierno.

El rollo eólico es muy fashion y a primera vista queda muy bien. Pero no es lo mismo plantar 700 generadores en el desierto del Sahara que en un (todavía) paraíso natural habitado como Cantabria. Si tanto presumimos de España, de solidaridad interterritorial, ¿por qué no se ponen esos parques en lugares como la meseta, Aragón, La Mancha, regiones infinitamente más extensas que esta "Cantabria menguantemente infinita", y mucho más despobladas?. El impacto que causarían los molinos en nuestra naturaleza es muchísimo mayor que el que corresponde a esos territorios. ¿Pescan pulpos o pastan vacas en la meseta? Pues aquí, por su impacto, quizás tampoco sea la tierra más adecuada para instalar molinos por doquier. No tenemos que hacer todo lo que hacen los demás si no nos conviene.

Jatto dijo...

(...) sigue un poco, no me entraba todo el texto en un post, lo siento...:

No defiendo la teoría del marco incomparable y del turismo, porque lo que me interesa es la calidad de vida de los propios cántabros, y la naturaleza en Cantabria es directamente calidad de vida. Podríamos preguntarle a un danés, un francés, un inglés, un canadiense o cualquier ciudadano de un país realmente avanzado qué hacen con sus paisajes: conservarlos, y poner sus molinos en el mar, o buscar soluciones innovadoras para evitar el daño o no ponerlos. Respecto a lo que decías de la frase de Unamuno "que inventen ellos", creo que poner molinos en nuestras montañas es inventar o innovar muy poco, la verdad, amén de faltarlas al respeto.

Estoy a favor de las energías renovables, aplaudo la creación por fín del parque tecnológico, pero hay que tener en cuenta que lo que en la extinta modernidad tocaba, la industria y el desarrollo en infraestructuras, en la postmodernidad ya no toca. En Cantabria hay una anacrónica obsesión desarrollista arrastrada por traumas del pasado, liderada por Revilla, que vive en los años 50 y solo piensa en trenes y carreteras, que no se ha enterado de que es la autopista de la comunicación, internet, lo que más cuenta en este siglo.

En ese sentido, construir un AVE Santander- Bilbao, tal y como el informe previo ha demostrado, sería nefasto también.

Respecto a la libertad de expresión dentro de los partidos, tú sabes mucho mejor que yo que no es lo habitual. Los partidos tienen más que ver con pseudosectas o con peñas de equipos de fútbol donde se dice si bwana y se repiten consignas que con lugares donde se promueve el pensamiento . Mientras sigan así seguiré opinando lo mismo. Y sí, tu blog es tu blog, pero es el blog de un político del PSC también.

Perdona todo este rollo, creo que solamente profundizando se hallan las soluciones.

Un saludo

Jatto

rojoyverde dijo...

Rukaegos, discrepo a lo que dices en #2. Cierto es que una de las principales críticas es la estética/paisaje. Pero otra de las principales es la falta de participación, que llevada al terreno legal es que no se ha tramitado como debiera. Se echa en falta la Evaluación del Plan y la participación de todo aquel que se sienta perjudicado.

Escéptico, lo peor de todo es que los que ahora claman por la "estética y el paisaje" nada hicieron o hacen por la salud de una Comarca, la del Besaya, que pretendía soportar varias térmicas. Ahora que esa energía va a generarse en parte con molinos de viento, se llevan las manos a la cabeza.

Escéptico dijo...

¿De verdad, Jatto, te crees que la oposición al Plan Eólico surge de "asociaciones independientes en su mayoría progresistas"? ¿Van a pronunciarse con la misma anergía sobre la nueva Plaza del Ayuntamiento?

Anónimo dijo...

Dos pinceladas al aire:

Bueno es lo que beneficia al conjunto de la sociedad. Malo, obviamente, lo contrario. Hay matices que son engañosos. Tener la esperanza de que beneficiando mucho a unos pocos quizá le llegue algo a los más es, cuando menos, ingenuo.

Tampoco es positivo dedicar horas y horas a los matices, cuando las grandes multinacionales, de la mano de empresas cántabras amigas, ya están en harina. Dejémosles hacer. Como es de suponer, a buen seguro antepondrán el beneficio del común al suyo propio. No me cabe la menor duda: primero los ciudadanos; después, los intereses del gran empresario. Es y ha sido así siempre. Recordemos los Saltos del Nansa, en Cantabria, que ha extinguido la ganadería extensiva del alto Nansa a cambio de cuatro duros mal invertidos o, en el extranjero, la presa de Ralco, un auténtico desmán, filiales ambas de una de las multinacionales que se ha presentado, si no me equivoco, al concurso del plan eólico cántabro. Manos limpias, que se dice. Podemos confiar en sus buenas intenciones. Sigamos entreteniéndonos con los matices.

Negar la participación pública en la planificación del plan eólico me recuerda a la izquierda ignorante que estaba en contra del voto de las mujeres porque pensaba que iba a estar condicionado por maridos y curas y, por consiguiente, iba a ser de signo contrario a sus intereses, es decir, reaccionario. En la actualidad, más de lo mismo: no se pregunta porque estamos todos manipulados por el PP. Qué ignorancia, qué prepotencia, qué poca confianza en los ciudadanos.

Saludos,

Serrón

Anónimo dijo...

¿Por qué dices que la nuclear es peligrosa? Cuando el debate necesita de un mayor calado, cerráis la puerta de la energía menos contaminante con pestillo...

Rukaegos dijo...

Bueno, antes de escribir algunas cosas más sobre el Plan y así continuar el debate en lo que al blog se refiere, unas cosillas.

La primera, gracias a todos los que habéis intervenido por el tono positivo y crítico de los comentarios. No esperaba otra cosa, pero hay otros foros donde parece que se trata de perder los papeles y de insultar como mejor argumento. Así que una vez más, gracias.

La segunda, dirigida a Jatto: No hay que pedir perdón por una intervención larga, y menos en un blog cuyo autor padece desde pequeño de incontinencia verbal. Bienvenidas tus reflexiones con la extensión que precises.

Empiezo desde el final. Anónimo, no afirmo que la energía nuclear sea peligrosa, incluyo esa frase en el contexto de un discurso "oficial" o social de años en el que se han venido dando por sentadas ciertas afirmaciones y se ha descartado siempre la energía nuclear por considerarla peligrosa. En lo que a mí respecta, tengo claro que es una energía poco contaminante y que al menos merecería un debate social. De la misma manera que sé que algunos de los avances en materia energética apuntan hacia la energía de fusión nuclear (si no estoy equivocado, que como ya os he dicho en estos temas sé bastante menos que vosotros).

Rukaegos dijo...

Serrón, como sabes o imaginas, creo que nuestro sistema actual a duras penas se puede llamar democrático. Oligárquico todo lo más.Y por eso, creo firmemente que necesitamos una transformación profunda tanto en lo que al funcionamiento interno de los partidos políticos se refiere como en la institucionalización de medios de comunicación e interacción que permitan que las redes sociales participen de manera activa en los procesos de decisión. Lo que por cierto exige también no pocos cambios de mentalidad y de estructuración social.
¿Tiene el Plan Eólico un déficit de participación ciudadana? Seguramente, como prácticamente todas las decisiones de la mayor parte de las administraciones. Decisiones que también implican gastos (despendolados muchas veces) de nuestros dineros, que implican también decisiones esenciales sobre nuestras vidas, y en las que nunca se nos pregunta.
Puedo estar equivocado, pero no me parece, no tengo la sensación, de que la elaboración del plan haya sido diferente de las demás. Ni tengo la sensación de que su trascendencia sea mayor en cuanto a su calado, su alteración del paisaje y tantos otros elementos que otras.
Eso no hace que la oposición social de colectivos y personas al plan sea manipulada o interesada necesariamente (lejos de mí pensar que tras cada voz cántabra haya una manipulación política procedente del PP), pero no dejará de sorprenderme nunca en Cantabria qué rápida está la sociedad para sacar a la luz los trapos sucios o las carencias de la gestión socialista y qué dormida suele estar (en especial los medios) cuando la raíz se hunde en tierras populares o regionalistas.
¿Ha tocado que la sociedad resucite con el Plan Eólico? Bienvenida. Pero a ver si luego no se duerme otra vez y continúa activa. Y a ver si se mueve para que las estructuras decisorias cambien. Entre otras cosas porque la crítica es más fácil y más posible desde fuera que desde dentro de los engranajes partidarios (y no porque falten en los partidos, imagino que en todos, voces a las que les gustaría que las cosas se hicieran de otra manera y que planteen críticas acertadas y a veces mucho más severas de lo que imagináis).

Sobre las multinacionales y sus intereses con amigos cántabros ... Un poco lo mismo. Estoy convencido de que en otras manos políticas, hubiéramos tenido también Plan Eólico, y no hubiera diferido mucho del presente. Aunque puede que multinacionales y amigos fueran distintos. En este sentido, más importante me parece vigilar y controlar cómo se toman las decisiones y adjudicaciones referentes al desarrollo del Plan que su cuestionamiento básico. Y ojalá diera el ejecutivo cántabro un ejemplo de limpieza y transparencia. Y ojalá ese ejemplo generara un código serio y severo de buenas prácticas para todas las administraciones en todas las manos.

Jatto dijo...

Pues, sí Rukaegos, desgraciadamente estoy de acuerdo contigo en que este sistema a duras penas se puede llamar democrático.

Como dije en mi anterior post, si daneses, holandeses, británicos....tuvieran una naturaleza como la nuestra no harían las cosas de esta manera. Por eso mismo no estoy de acuerdo en que la defensa del paisaje de Cantabria sea bucolismo. Para empezar forma parte importante de nuestra cultura. Y estos países han entendido tanto la vertiente cultural como la ambiental, antes de caer a la tentación de sembrar de cientos y cientos de molinos su territorio.

Para Escéptico: Ratifico que la primera reacción contraria al plan ha surgido de asociaciones independientes y entiendo que progresistas, cada una en su ámbito , como ARCA, ADIC, Cantabria Nuestra, Foro Becedo, Fundación Naturaleza y Hombre, varios colegios profesionales, un colectivo amplísimo de personas del mundo del arte y de las humanidades, etc...Al margen de ciudadanos de a pie sin carnet politico que todos los dias me he encontrado oponiendose al plan mucho antes de que el PP dijera esta boca es mía, el PP ha sido de los últimos, cuando ha visto que había contestación masiva al plan, se ha sumado.

Y si alguien se opone desde la derecha, pues también tiene todo el derecho del mundo a oponerse, y si conseguimos que crezca la sensibilidad adormecida de los cántabros hacia la tierra que pisan, mejor que mejor para hacer que esta región madure y se mire al espejo de una vez.

Rukaegos, la crítica es más dura en este caso hacia el PSOE porque los progresistas esperamos más de un partido progresista que de uno conservador. Y porque no ha habido un caso similar a este en la Historia de Cantabria. No se puede presumir de Economía sostenible y dar una de cal y otra de arena. Poner 50 o 100 molinos en nuestra pequeña Cantabria será sostenible, pero no 700. Por eso sigo sospechando que los autores del plan conocen y respetan escasamente esta tierra, me arresgaré a pensarlo.

Pero la crítica también va contra el PRC, tanto como al PSOE, en este caso por apoyar y consentir. Y Revilla diciendo que si seguimos emitiendo CO2 nos cargamos el planeta....(como si fuera responsabilidad única de los cántabros), sin embargo no se cerrará ni se prohibirá ninguna fábrica que emita CO2, seguiremos emitiendo más....

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