jueves, septiembre 17, 2009

MOMENTOS ESTELARES: ¡AY MI ROCÍO!


Andaba el pobre Rukaegos solo, fané y descangashado, malherido de amores y abandonos después de la desaparición del malvado Ripley y de su fétido aliento. Y para castigarse y penitenciarse como dios manda decidió compartir piso con el Doctor Glamour, un conocido de antros de perversión y noches de bohemia que necesitaba nidito en que residir y sobre todo camita en la que fornicar un fin de semana sí y otro también. Y es que para Glamour el mundo quedaba dividido en dos grandes tipos de hombres: los follables y los follables, de tal manera que al llegar a una reunión cualesquiera echaba un vistazo rápido y decía "ése pa mí, que tiene pinta de ser tan machirulo como yo pavisosa".

Había conocido Rukaegos a un chaval con una neurona más de las habituales (o sea, con dos), con carita graciosuca y movimientos sicalípticos al bailar discodancings , y como estaba un poco cansado de cantar tangos por las esquinas y fados por las aceras (lo de ser Drama Queen tiene su punto de intensidad pero agota, chicos, agota), se puso el mundo por montera y decidió tirarle los tejos a Compostelanus, el chaval, poniendo en práctica una vez más (remember a la pobre Roberta) las armas de seducción que la abuela recomendaba siempre: A los hombres se les gana por el estómago.

Ni corto ni perezoso, se compró en el kiosko el Hola Especial Cocina de Fiesta y comenzó a dar forma a la lista de invitados que servirían de excusa para llamar a Compostelanus y prometerle goces gastronómicos sin fin (hasta que dieran comienzo otros goces). Papapresidente era una referencia obvia, porque además de encantador era amigo de Compostelanus. Y claro, si venía Papapresidente, se hacía necesaria la presencia de su novio Orapronobis. La rubia ya clásica en los momentos estelares, Nancy Culturas , quedaba decorativa en cualquier sarao, y para darle un refuerzo, Sonlascitasdemicapa pondría un punto de seriedad académica si conseguía no pasar de la primera cerveza. Al Doctor Glamour no quedaba otra que invitarle, y asi salían seis comensales seis, que siempre es un buen número de faena.

Rukaegos se mete en la cocina a eso de las dos y media y se pone a preparar un sofisticado menú de seis horas de trajín integrado por un surtido de ibéricos sobre pan y tomate, un estupendo foie con crema de naranja, y unos mejillones en salsa de cerveza y mantequilla como entrantes, para seguir con un capón de Cascajares bien relleno y bien asado, y concluir con un estupendo tiramisú casero construido según receta de uno de los más destacados chefs de Turín (según informaba el Hola, claro). Aclaro que quedó todo no estupendo sino suculento. Como podrán certificar algunos de los asistentes que alguna que otra vez se me cuelan por el blog.

Con su formalidad habitual, a eso de las siete y media llama la rubia y entre mohín y mohín dice algo asi como "ooohh mmme viennne realmmente mmmal" con ese encanto que imprime siempre a la catástrofe acechante. Y cuelga.

"Va a sobrar aquí comida como para un regimiento", piensa Rukaegos, "A quién llamo yo con tan poco tiempo por delante". Y surgió la idea más rápida: Starlett O'Hara siempre está disponible para fiestas y eventos. Así que Rukaegos llama, avisa, confirma y le dice a Starlett "Y para que estés cómodo, puedes llamar a La Chica del Metro, que habrá sitio y comida para todos".

Ignoraba Rukaegos que Starlett llevaba tiempo mosca con sus atenciones, había especulado con la posibilidad de un romance tórrido e inmaduro con aquel prevejete tan interesante y cultureta y había pensado que por qué no. Así que llamó a La Chica del Metro para decir: "Por fin Rukaegos se ha decidido: me invita a una cena romántica y con velas, y quiere que vengas para hacer de carabina: ya te aviso del momento en que desapareces con cualquier pretexto apagando las luces".

A las ocho y media llega Compostelanus. Muá, muá. Poco después Papapresidente y Orapronobis, quienes por cierto ya no son pareja desde hace una semana y se miran un poco torcío. Sonlascitasdemicapa llega con su eficiencia habitual después de confundirse cuatro veces de portal y tres de timbre. Y de nuevo llaman a la puerta. Compostelanus abre y se queda seco; Starlett es abierto y se queda seco: se odian desde que Starlett pretendiera a Compostelanus unos meses antes. Glups.

Sin nada reseñable transcurre la comilona. Todo estupendo, rechupeteo de dedos, jaleos al cocinero, que le den la oreja. Y ya.

Tras el tiramisú y los primeros orujos, Rukaegos desaparece para acicalarse en previsión del paseo nocturno posterior en el que la luz de la luna abrirá el corazón de Compostelanus y lo servirá con guarnición de mermelada de estrellitas. Ohh. Y al regresar se encuentra a toda la patulea medio borracha, tras haber iniciado uno de esos perversos juegos bautizado para la ocasión como Yonunca. "Yo nunca he comido lentejas" (Los que sí las hayan comido, beben). Y empiezan a adentrarse en preguntas escatológicas, sexuales y animadversas.

El Doctor Glamour ha decidido que el follable de la noche es el objetivo romántico de su compañero de piso, y decide atacar hundiendo en la miseria al cursi de Rukaegos, con una sucesión de intervenciones del tipo "Yo nunca he preparado una cena pensando en follarme a uno de los comensales" (Rukaegos bebe). Starlett se siente feliz y cuasiextasiado: al afirmarse "Yo nunca he pensado en acostarme con uno de los presentes" (todos beben) decide que se ha convertido en el turbio objeto del deseo de la concurrencia. Su ego crece y su dicha le inunda.

Eso sí. A medida que avanza el juego (hicks, Rukaegos bebe) va quedando claro que a Doctor Glamour le pone cachondote Compostelanus. A Rukaegos le gusta Compostelanus. A Orapronobis le gusta Papá Presidente. A Papá Presidente le gusta Orapronobis. A Compostelanus no le acaba de gustar nadie pero le hace gracia Papá Presidente. A Sonlascitasdemicapa le gusta el orujo. Y a La Chica del Metro le gustaría estar lejos de esa banda de imbéciles alcoholizados. Starlett O'Hara de pronto descubre la más cruda realidad: esa noche es invisible. Se levanta. Se va al baño. Regresa por el pasillo alterado y escandalizado de que nadie se fije en sus por otra parte indudables gracias cuando un quebrantamiento de ego radical produce un largo grito ¡AAAAHHHHHHHHHHHHH! (Rukaegos bebe) y un desplome. Los comensales se acercan para descubrir que Starlett ha comenzado a cantar coplas tendido en la moqueta y acompañándose (todo hay que decirlo, con buen sentido del ritmo) con un pataleo infantil y a juego:

Rocío, Ay mi
Rocío (pataplaf pataplaf pataplaf)
Manojito deeeeeee (pata) (silencio dramático) claveles (plaf)
Capullito floooo (pata) recíoooo (plaf pataplaf) ...

Terminada la función, se levanta, se enrolla en los siete kilómetros y medio de bufanda de rayas y hace mutis con un portazo desdeñoso y sonoro.

Orapronobis y Papapresidente descubrieron que el capón les encanta y que además se encantan. Felices (qué bien) desde entonces. La Chica del Metro tiene congestiones de risa cada vez que escucha Rocío, ay mi Rocío. Compostelanus sigue siendo encantador, dio un par de coscorrones cariñosos a Rukaegos, puso las cosas en su sitio y huyó a Chamberí antes de verse en otra semejante. Rukaegos rompió amistad, contrato y saludo con Glamour, quien por otra parte desapareció hace lustros de la ciudad posible (no quedaba nadie nuevo al que tirarse). Sonlascitasdemicapa sigue enamorado del orujo con miel (de Liébana, of course). Y Starlett, bueno, Starlett, no murió del disgusto, sigue siendo un chico estupendo con algún que otro pájaro en la cabeza, y de copla en copla está cada día más cerca de su sueño estelar: Ser portada de Semana abrazado a Cristiano Ronaldo.

El capón, qué queréis que os diga, de nota.

Os dejo, cómo no, con Rocío, ay mi Rocío (el Poveda este tiene un punto, ¿no?)


Yo nunca he escrito sobre esta cena (Rukaegos bebe. Hicckkss)

17 comentarios:

ana de la robla dijo...

Vaya estampa... :-)

Rukaegos dijo...

Fina estampía, más que estampa.

Eso sí, que quede clarinete:

YO NUNCA HE TOMADO PARTE EN UN CIRCO COMO ESE (Rukaegos bebe, hickss)

Escéptico dijo...

Pero qué ejemplo nos estás dando, amigo Rukaegos. Porque ¿folló alguien al final?

Rukaegos dijo...

Eso es lo triste, Escéptico: nada de nada, sniff.

Anónimo dijo...

Se venden fotos de la cena.

Rukaegos dijo...

Upssssss un anónimo que no lo es tanto ;) Sé quién las tieneee :P Muy guapos os vi el otro día jeje. Por cierto, podríais confirmar lo estupendo del capón, que algunos no se lo creen.

orapronobis dijo...

Vamos a Dios pongo por testigo que el capón estaba exquisito.

Papapresidente dijo...

El capon estaba buenisimo doy fe; oye por cierto, la cancion de Starlett no era hay pena penita pena?.

Rukaegos dijo...

jajaja, qué tal andáis los dos. Pues la verdad, Papapresidente, hay tres versiones: Pena, penita, pena es una, Rocío es otra y me parece que alguien recuerda Ay Maricruz. Copla, en fin :)

frantic dijo...

Pues sí que andabais cocidos como para no acordaros de lo que cantaba Starlett, juas, juas, juas.

Para haberos visto... :D

Alfonso dijo...

jjjj qué locura :)

Miss Underground dijo...

Me parece increíble que te acuerdes de todo con tanto detalle, yo creo que estaba demasiado cocida o flipada con la escena que tenía ante mis ojos.

Lo primero, la cena era de 10, todo estaba increíblemente exquisito...¿Conservas el especial del Hola?

Segundo, a veces una no la importa que la utilicen si la agasajan con tales manjares, puedes hacerlo cuando quieras.

Tercero, hoy quiero confesar que la idea del juego "yo nunca..." fue mía, todo para amenizar una cena que empezó tensa...

Cuarto, hace unos días un paparazzi me mostró las fotos y da gusto ver que el tiempo nos trata tan bien a algunas.

QUinto, recuerdo acabar la noche metida en un armario consolando por telefóno a Starlet a las tantas de la mañana y eso que me había dejado tirada.

Sexto, como mujer hetero nunca entendí qué le veíais a vuestro objeto de deseo.

Séptimo, los alias que has puestos son muy apropiados.

Por último, ¿has pensado hacer este diciembre una cena conmemorativa? Sería todo un puntazo, esta vez te ayudaría con los platillos.

Besazos a los que asistieron a una de las cenas más recordadas después de la ültima Cena.

LA chica del metro.

Rukaegos dijo...

jajajaja, Missun: Siempre acabamos con lo de tenemos que hacer una cena decadente pero luego nunca concretamos. No sé si algunos de los asistentes estarían interesados en la cena conmemorativa jaja, pero siempre se podría intentar.
Y que conste que Compostelanus era graciosuco y majo, no un chulazo pero no sé, supongo que era de lo más normalito que te encontrabas. Y eso en semejante frikimundo da puntos :)

Ah, por cierto, conservo el especial del Hola jajajajaja :)

ESE dijo...

Qué genialidad aquella. Pena que los divismos de moqueta acaben llenos ácaros. No como ese Hola que se mantiene por siempre jamás. Tantos años oyendo la leyenda gastronómica, creo que es tiempo de que volváis a juntaros y hagáis una reproducción fiel del momento. Alguno estaría encantado de hacer reentré, vuelo chárter mediante.

Y a Miss, es quererte poco ese amigo maripeliculero que te acabó metiendo a ti en el armario... Si es que todo retorcimiento es poco...

Rukaegos dijo...

Al final, ESE, lo importante es que muchos de los participantes en la cena seguimos teniéndonos afecto a día de hoy, y que fue un momento estelar donde los haya, digno de la memoria, la celebración y cómo no, un par de risas ;)

Paulo dijo...

Dios los cría... y si el viento los amontona... puede terminar en orgía jajajaj

ah por cierto: Yo nunca he utilizado el juego de yo nunca he, para saber qué cebo debo poner en mi caña... para pescar un follable.

Rukaegos dijo...

Y ahora vas y bebes, ¿no?

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