sábado, septiembre 13, 2008

DECÍAMOS AYER ... LA ENFERMEDAD MORAL DE LA ALCALDESA DE TORDESILLAS

Teniendo en cuenta que en los últimos meses muchos nuevos lectores han ido llegando al Santander posible, he decidido recuperar cada mes un post antiguo. Será siempre del mismo mes pero con uno o dos años de edad, y será siempre un artículo que continúe vigente.
Para este experimento recupero hoy una de las vergüenzas nacionales, la fiesta del Toro de la Vega en Tordesillas. Lo hago cambiando la foto y finalizando con una canción de La Monja Enana que dedico a toda la jauría humana que tortura a lanzadas al toro y que resume bien lo que opino de ellas y de ellos.
Fue publicado originalmente en septiembre de 2007.
"Tengo la costumbre de escribir entradas demasiado largas, lo sé. Y también la de dejarlas reposar para ver si os animáis a participar. Así que frente a épocas de grandes silencios, tengo tantas ganas de hablar (y tanto cabreo) últimamente, que se me acumulan los temas. Tengo pendiente hablar de Educación Para la Ciudadanía, y de las razones por las que los de siempre quieren evitar que se hable a los adolescentes de los valores constitucionales o de que se les permita reflexionar sobre las causas del botellón. Tengo pendiente una mirada sobre un cada día más repetitivo y cateto festival internacional de santander (con minúsculas artísticas) en la que mucho dinero público se pone al servicio del engorde de la vanidad de un pavo, digo de un ¿director?, hace mucho sin ideas, hace mucho brazo ejecutor de unas cuantas mafietas musicales. Tengo pendiente hablar de lo que le quieren al nuevo alcalde de Santander el Diario Montañés y algunos de esos panfletos del marujeo y la insidia, tanto que hasta cuando los responsables de una noticia (buena) son otros, la foto es Ad Maiorem Ignatii Gloriam. Tengo pendientes tantas cosas, que ni me felicité a mí mismo por un año de blog (nunca pensé que llegaría tan lejos) ni tuve tiempo para explicar, a petición de una amiga, el origen del nombre Rukaegos.
Pero vista la foto, creo que toca hablar de bárbaros hispanos. Y de bocazas políticas. En este caso la de la alcaldesa de tordesillas (con minúsculas morales), del PP, pero da igual porque el PSOE ha gobernado tordesillas y ni la dignidad, ni la piedad ni los toros no lo notaron. La iba a decir señora pero me callo en cuestión, milagros zarzuelo capellán, ha declarado ante los medios, y ante la presión nacional e internacional que ha hecho de tordesillas una de las capitales internacionales de la vergüenza, que la tortura y ejecución del Toro de la Vega suponen una forma de honrar a la Virgen de la Peña y un digno final para el animal, en un duelo en igualdad de condiciones. Aunque habría que ver si el espectáculo de una alcaldesa en pelotas alanceada por unos cuantos centenares de ¿hombres? a pie y a caballo (o mejor, por unos cuantos toros bien astados) le merecería igual simpatía a la tal. Y sus conciudadan@s.
Esa "muerte digna" es la que produce fotos como la que he encontrado en internet y os presento. Con el animal atravesado de lado a lado por dos largas lanzas, picado por muchas otras, intentando escapar de la pesadilla y encontrar refugio al otro lado del río. Fotos que no deben de gustar mucho a la escoria fiestera, ya que ni en la página web que dedican a la exaltación de la tortura al animal en tordesillas cuelgan estas fotos, ni permiten la llegada de medios de comunicación gráficos al pueblo para tomar testimonio del sufrimiento del toro y de las rijosas expresiones de sus verdugos.
Estoy harto, realmente harto, de que una cierta parte de este país no sepa divertirse sin molestar. Pero todavía más de la que no sabe disfrutar de las fiestas sin que la muerte, el dolor y la tortura de un animal esté presente. Se apela a la tradición, pero la tradición también disfrutaba con las ejecuciones públicas, con los combates de gladiadores, con la exhibición y marca a fuego de las adúlteras y con tantos miles de barbaridades que no tengo ni ganas ni espacio. El dolor debe conmover, al menos a quienes un resto de humanidad, de alma, de generosidad, de grandeza moral conserven entre sus emociones y sus carnes. No conmovía a los nazis el de los judíos, porque para ellos los judíos eran menos que animales. Como el dolor de los animales no conmueve a la gentuza de tordesillas ni a la escoria de otros muchos pueblos y ciudades de esta nuestra tradicional españa (con minúscula avergonzada). Porque la grandeza moral, la evolución a mejor del pensamiento ético les pilla lejos, no habla con ellos.
Recuerdo una bella frase que encontré en La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera, al hablar del estupor que sentimos (quienes tenemos sentimientos) ante el dolor animal -en la novela el de la vieja y enferma perra Karemia-. Decía el checo "Los animales nunca fueron expulsados del Paraíso". Nunca pecaron, y por ello nunca merecieron la maldición bíblica del sufrimiento y la enfermedad que castigó a Adán y Eva. Y sin embargo, nuestros hermanos pequeños, como los llamó Francisco de Asís, sufren hasta la extenuación por causa de los a sí mismos llamados "reyes de la creación".
La decencia y la presión han hecho que algunos lugares de la españa de la vergüenza cambien su cara festiva. Ya no se tira al burro desde el campanario en nosedónde de riolejos, y se le sustituye por un muñeco. Ya no se arranca de cuajo la cabeza de gansos ni gallos vivos desde traineras o a caballo en nosecuál del páramo, y se lleva a la víctima festiva desde una pollería ya debidamente desplumada y lista para cocinar. Pero son muchos los animales que claman contra los santos patrones de sus pueblos al llegar las fiestas un doloroso ¿por qué?. Y con especial rabia, los toros alanceados en tordesillas, dardeados en coria, arrojados al mar en alicante, con antorchas en los cuernos o el rabo en olite y tantas localidades mediterráneas, etcétera. Y toreados en casi toda la españa de la sangre, cantabria incluida.
Sí. No nos vayamos tan lejos ni nos horroricemos ante los vandalismos ajenos. Aquí, en esta mi cantabria, en esta mi santander, se corren toros: se les pincha, se les tortura en nombre de la tradición y para risa del populacho, ante la complacencia de iglesia y autoridades y el silencio de los demás. Y hasta se nos exhiben en carricoches por las calles tirando caramelos y luciendo su mejor cara de fiesta progre en algunos casos y casposísima en otros, pero cruel en todos.
Está aquí tumbada a mi lado, plácida y bonachona. Y mirando con esa cara dulce y entregada que no podría entender nada de la mierda sobre la que escribo. Glenda, mi perra. Y me hace recordar, cómo no, esa frase que ya ni se sabe quién dijo de tantas autorías como se le han adjudicado, pero que yo hago ahora mía: Cuanto más conozco a los hombres, más quiero a mi perra. De verdad.

O como cantaría Roberto Carlos ... Yo quisiera ser civilizado. Como los animales.

Espero que haya una eternidad. En la que la Virgen de la Peña de Tordesillas recorrerá tranquila las dehesas llenas de toros mártires en su nombre, y que allá pastarán felices. Mientras la alcaldesa moralmente enferma y su enferma ciudadanía (y el cabrón de salamanca que este año remató al animal) sufren una espero que dolorosa e infinita agonía. En igualdad de condiciones como dice la tal, como la del toro. Ni más, ni menos".
Y terminado el post recuperado, allá que os va la canción. Porque, desde luego, hijo de puta hay que decirlo más ...

6 comentarios:

El hidalgo caballero dijo...

Son reminiscencias de aquello que como seres civilizados que se nos supone, todavía no hemos aprendido a superar. Y la pregunta es ¿hasta cuando seguiremos sin superar estas formas de hallar la diversión a costa de infligir sufrimiento?

Elena dijo...

Podría detenerme en matizar por qué repudio la fiesta de los toros y no los mataderos, por qué me espantan espectáculos como el de Tordesillas y sin embargo no soy vegetariana, pero la gente que suele exigir este tipo de explicaciones no va a leer este comentario porque aquí sólo entran los que saben Geometría ;-), así que "pa qué". El de la defensa de los animales puede ser, en algunos contextos, un tema delicado y complejo, pero no en éste de las fiestecitas de las narices.

Me ahorro pues todo eso y me limito a sumarme al clamor horrorizado de quien ha escrito esta entrada.

Y qué vivan San Franciso de Asís y su amiga Glenda.

ESE dijo...

Es que Glenda se hace querer, pero más ante la barbarie indiscriminada y el planteamiento irracional de estos festejos. Nunca entendí su sentido ni que tanta juventud se una locuaz a estas realidades del rancismo de un país tan anclado en ciertos aspectos en pasados torturadores. Y cabe recalcar que aquí en nuestra tierra infinita tenemos manifestaciones de vejación animal, con el toreo de las mentes y la tontería de los ancestros capeados.

Enhorabuena por el planteamiento retrobloggero, porque en tiempos que has estado en plenitud algunos post geniales han sido relevados rápido por otros y ya sabes de la economía de la visión en red.

Siempre es un placer leerte, escucharte o verte. Pelota yo, pero sincero y con cuernos. :)

Sade dijo...

El Toro de Tordesillas será denunciado en los tribunales, y al igual que hubo una sentencia judicial para acabar con el festejo que consistía en tirar a una cabra desde un campanario, esperemos que el juicio del juez que acepte la denuncia sirva para que esta salvajada pase a mejor vida.

Un saludo al creador de este excelente espacio.

Sade dijo...

Ya he leído tu comentario. No te preocupes, el mensaje del "apañol" ya lo he borrado.

Un saludo.

Sade dijo...

Olvidé darte las gracias por el texto de Pereda, escritor muy admirado por mi padre, santanderino, y por mi madre, que en su día me regaló sus obras completas. Lo copiaré y lo pondré en mi blog veterinario. Hace una descripción perfecta de la naturaleza humana.

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