jueves, agosto 25, 2011

TOMÁS LUIS DE VICTORIA Y LOS "HOMENAJES SIN"


Para cualquier programador perezoso es todo un alivio contar con un calendario de efemérides que tome por él las decisiones artísticas. Todavía mejor, que sean intérpretes y agentes los que consulten el calendario y añadan en sus propuestas el listado de homenajes del año en curso. Y puede que no esté de entrada la revisión de fechas múltiplo de 100 y de 50 si esa obsesión calendaria sirve para lo que es, lo que debe ser un homenaje.

Realizar la conmemoración del primer centenario del nacimiento de Fulano, los 350 años de la muerte de Mengano o los 200 de, pongamos, la primera vez que Zutano probó la fabada, suponen además de un camino fácil y manierista, todo un reto. Pueden ser útiles por un lado para recuperar repertorios de escasa frecuencia, importantes para analizar desde la óptica contemporánea la trascendencia, vigor e interés de la obra en su conjunto o de una parte coherente de la misma, permite interpelar a los intérpretes para que afronten obras nuevas. Y sobre todo sirve para dar forma a ese diálogo esencial entre la cultura de nuestros días y la tradición sobre la que arraiga, en ese secular ejercicio de apropiación de mitos, iconos y referencias por el que transcurre la historia de las artes.

En su busqueda perpetua de la pirueta sublime y la originalidad compulsiva, José Luis Ocejo y Emilia Levi, director y subdirectora respectivamente del Festival Internacional de Santander, han inventado un nuevo y sorprendente género, el del Homenaje-Sin . Una figura de extaordinaria actualidad en este mundo de cafés descafeinados, productos light y tortillas de patata deconstruidas, y que según venimos observando como atentos analistas (ya hablamos en este blog del Año-Argenta-Sin-Argenta y del Año-Händel-Sin-Händel) consiste en elaborar una programación idéntica en forma, contenido, sustancia e intenciones a cualquiera otra de cualquier otro año, y añadir al final de la propuesta el listado de recuerdos que no se realizan (mítico el homenaje a Schumann en el que no más de tres minutos de Festival fueron dedicados al de Zwickau) o que se limitan a un concierto que hubiera estado el idéntico lugar con o sin centenario. Para rizar el rizo en ediciones anteriores o posteriores (la variedad de opciones es casi tan infinita como lo venía siendo Cantabria) ofreciendo ciclos monográficos, integrales o simplemente producciones más serias. ¿Por qué se iba a realizar la integral de las sinfonías de Mahler a plazos precisamente en el 2011, centenario de su muerte, cuando se ha hecho ya por que tocaba? ¿A quién se le ocurre celebrar en el 2010 un homenaje a la memoria de Sanz Briz "El Ángel de Budapest" si se puede realizar en el 2011? ¿Para qué programar en el Año Händel una obra grande de Händel si podemos ser originalérrimos y programar algo tan arriesgado como El Mesías dos veranos más tarde?

Entre otros insinceros homenajes-sin me quedo este año con el no-recordatorio del 400 aniversario de la muerte del que haya sido con bastante probabilidad el compositor más importante de la historia de la música española, Tomás Luis de Victoria. Limitado a la interpretación por parte de uno de los coros amigos de presencia sempiterna, la Coral de Cámara de Pamplona (buen coro, por cierto, que lo cortés no quita lo valiente) del Officium Defunctorum (con falta de ortografía latina en el programa, ejem) del compositor castellano en la villa de Noja.

No es tan extensa la obra conservada de Victoria como para no permitir una integral itinerante de iglesia en iglesia, invitando a los grandes conjuntos vocales que han consagrado dentro y fuera de nuestras fronteras la recuperación del Renacimiento Español. Pero parecía más urgente una integral de las sonatas para violín y piano de Beethoven. No hemos tenido oportunidad de reivindicar con Victoria a la gran escuela polifónica de nuestro Siglo de Oro, de establecer un diálogo con otros dos grandes, Morales y Guerrero; de enfrentar a Victoria con Palestrina y disfrutar de ese duelo de titanes que pugnan antes de Monteverdi en su afán por estirar el estilo renacentista y acercarlo al amaneciente Barroco. Tampoco se ha querido provocar el diálogo personal entre Victoria y la cultura contemporánea (anoche, pensando en este artículo, pensaba lo hermoso que podría haber resultado enfrentar la sobriedad castellana de la Semana Santa musical de Tomás Luis de Victoria con el exceso pasional de la Semana Santa andaluza y barroca encargando una lectura coreográfica en clave flamenca a creadores arriesgados como Ángel Rojas y Carlos Rodríguez y su Nuevo Ballet Español). Ni siquiera ha parecido oportuno recordar que Cantabria, a través de la Schola Cantorum de Comillas fue protagonista esencial de la recuperación en la mitad del XX de la música del de Ávila, y que de esa formación vinculada a la generación del Motu Proprio surgieron también las primeras grabaciones discográficas de las obras de Victoria.

Estamos arribando al final de una edición todavía más mediocre del que fuera una cita cultural esencial y que hoy camina a ritmo frenético y con nombre de tango Cuesta abajo . Y de nuevo escucharemos la valoración de su director, flanqueado sin rubor alguno por los cotizantes públicos municipal y autonómico, en la que como siempre exultará de placer ante sí mismo y se quejará de que había falta de dinero cuando lo que es evidente es la sequía absoluta de ideas.

Lo que ya no tengo tan claro es cuándo vamos a dejarnos de Lamentationes , aunque sean tan exquisitas y hermosas como esta primera In Parasceve de Victoria, y pensar en proyectos de futuro y soluciones de presente.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo propongo el exilio.............
Esto no cambia, que pena.

frantic dijo...

A ver si te he entendido bien. Cuando dices "Homenajes-Sin", te refieres a que se hace un homenaje a un autor determinado pero sin incluir obras de éste ¿no?.

Creo que no termino de pillarlo, concretamente ¿estás diciendo que este año que se cumple el cuarto centenario de la muerte de Tomás Luis de Victoria van a hacer un homenaje pero no van a poner una sola obra suya?

Chico, debo ser tonta, no entiendo nada. ;)

Rukaegos dijo...

Es que las sutilezas intelectuales de nuestro postmodernísimo programador, el Fraile Infinito, y su Adlátera Mayor, son realmente complejos. Pero por ahí va la cosa, digamos que dicen que hacen homenajes y luego hay un concierto (en este caso), medio, una obra o (hay precedentes) incluso ninguna: Vamos, que lo mismo podían decir que el 2011 es el año del homenaje a Tomás Luis de Victoria que el dedicado a Atahualpa Yupanqui o a Georgie Dann ...

Pablo del Pozo dijo...

¿El de la foto es un retrato de Victoria? ¿Podría dara alguna referencia del mismo? Gracias y un saludo. Muy de acuerdo con el artículo, a propósito.

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