
"El blog anteriormente conocido como Un Santander Posible y como Desde una habitación desordenada"
viernes, diciembre 07, 2007

miércoles, diciembre 05, 2007

así como hombres y mujeres/en su infinita bondad/
siempre me pareció que Dios bailaba el tango como los dioses/
o sueños clandestinos/porque Dios es así/
decime una cosa/Dios/
para que podamos reunirnos de una vez?/
yo sé que te pasás la vida
domingo, diciembre 02, 2007

martes, noviembre 27, 2007
martes, noviembre 20, 2007
Cristina López Lifting, supongo que con algunas copes de más, continúa imparable con su campaña publicitaria "la familia resiste, arcopal también". Resulta que la chica tiene un consultorio sexual (si señoras y señores, no se rían, de S-E-X-O) en su programa nuestro de cada día. Y dedicó en una de sus últimas emisiones, de manera monográfica, a explicar como cienes y cienes de pobrecitos y miserables gays y lesbianas habían conseguido cerrar sus profundas heridas personales y abrazar la siempre fascinante causa de la heterosexualidad gracias a las terapias propuestas por algunos de esos sabios del lugar a lo Polaino. En concreto, a partir de lo escrito (ya saben que el papel lo resiste todo) por un tal Richard Cohen, de los Cohen de Alabama, nada que ver con Emma, y que responde al dulce título de "Conocer y sanar la homosexualidad". Por fin editado en español por la editorial Libros Libres (Dios Nos Libre) y recomendado para los estudiantes de Secundaria por el Gobierno (PPopular) de La Rioja.
Al parecer, este libro desarrolla una interesante teoría. Los homosexuales somos seres fracturados, heridos, aniquilados, masacrados, cateterizados, estigmatizados, sofronizados, sodomizados y además sociopatizados en lo más profundo de nuestras negras e infinitas almas. Si el Cohen llegara a hurgar en nuestras heridas, ah la madre opresiva, oh el padre ausente, uh el y yo qué sé, por fin decidiríamos romper nuestro luciferino "estilo de vida" (los ultras yanquis llaman así al hecho de aceptar que amas a otro hombre o a otra mujer) y abrazaríamos la santa heterosexualidad (y supongo que acabaríamos yendo a mamarla a Parla, pero a escondidas. Y luego a confesar, claro).
La tesis, como verdad universal, me parece interesante y tan inteligente como cabe esperar de La Lifting. De hecho, y en siendo universal verdad, me atrevería a proponer que nos aplicaran a todos la terapia reparativa. Más que nada porque siempre he pensado que alguna profunda herida en su alma han de tener los hombres heterosexuales para no darse cuenta de lo buenorro que está, por ejemplo, Hugo Silva. Estoy seguro de que si los heteros se atrevieran a observar el pozo sin fondo de su alma acabarían probando el dulce bien del amor semejante. Y quién sabe los resultados... pero a mí la verdad es que Acebes me da un morbazo ...
Llevamos una semana Stupenda con la moda retro a la manera de la cope y la confer. César Vidal dice, a lo superhéroe marvel, que hay una conspiración gay para captar a los niños (yo pensaba que entre bautizos, catequesis y curas sobones los captadores andaban por otros lares pero si el sabio vidal dixit pues ...). Los riojanos recomiendan el libre antedicho (pero claro, rioja, vino, aznar, pp, ... ¿lo pillan?). Y los hermanos de la federación de religiosos de la enseñanza dicen que hay que explicar a los estudiantes en Educación para la Ciudadanía que los gays tenemos que darles pena y despertar instintos fraternales y piedad y no sé cuántas cosas más. Eso sí, al primer estudiante de las escuelas pías que se me acerque como a un Yorkshire para darme palmaditas en el cogote en plan "no te preocupes, chiquitín, que te queremos igual" les juro que lo finiquito del primer mamporro.
En fin. Que digo yo que cuándo se va esta troupe a dar cuenta de que tienen un problema serio, de que las fobias se curan, y de que las obsesiones acabarán por pasar factura a su ya frágil y más que dudoso equilibrio mental. No sé si la terapia reparativa es la que conviene a la Lifting, el Vidal, y resto de la cuadra. O si sería mejor recurrir a métodos clásicos utilizados para lo mismo, como la terapia aversiva a través del electroshock. Pero mientras deciden si por fin se quitan del medio, dejan de tocar los eggs y se internan voluntariamente en un psiquiátrico adecuado, especializado en sectarios, la verdad pena, lo que se dice pena, me dan una o ninguna. Aunque me estremezco simplemente con pensar cómo estarán sufriendo tantos niños y niñas, tantos adolescentes, tantos jóvenes educados en la órbita de la Santa Madre y a los que un día sí y otro también se degrada, se invisibiliza, se culpabiliza y se machaca.
Como para no tener luego heridas profundas que sanar.
Aunque hay también nuevas buenas noticias. Como la de la reunión de la Ministra Sueca de Asuntos Sociales con el presidente de la FELGT, en que manifestó que Suecia presentará un proyecto de ley para permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo en 2008. Y que será apoyado por siete de los ocho partidos con representación parlamentaria. Uno más, con este seis, y ya verán qué pronto cae algún otro de los nórdicos.
Bueno, Cristinita. Que como se hacía antes en la radio te voy a dedicar una bonita canción para que te se ericen los vellos. Ayns cómo son estos de los Mojinos Escozíos, mare.
domingo, noviembre 11, 2007

lunes, noviembre 05, 2007
Sin embargo, a nuestro alrededor abundan las personas que antes de dirigirnos la palabra inician su discurso con la coletilla "Ya sabes que yo soy muy sincero ..." , expresión que viene a significar más o menos una versión cutre de la mítica frase de Margo Channing en Eva al desnudo, esa de "Abróchense los cinturones: esta noche va a haber tormenta".¨
Quien se autopercibe como sincero nunca tiene una palabra amable para los demás. Y el comentario que continúa el maldito incipit suele ser "pero te veo mucho más gordo", "pero qué mal te sienta esa camisa", "pero qué viejo te estás haciendo", "pero mira que te estás quedando calvo", "¿has estado enfermo? te encuentro fatal". Y todos los que los sufridos lectores de blog quieran añadir.
Hay quienes hablan de esta presunta sinceridad como sincericidio, incapacidad para no dañar. Y es que, en efecto, el sincericida suele tener un sexto sentido especial para meter sus deditos y retorcerlos allí donde más duele. Poco importa que su apreciación sea cierta o no. Ah, sí, oh, ellos y ellas son sinceros. Y eso les confiere el derecho de inmiscuirse en tu vida para hacer daño, insultar, ofender y llenarte de mierda con una encantadora sonrisa, la que su sinceridad les coloca en la boca antes del daño. Poco importa que nadie les haya preguntado, poco importa la cualificación que tengan para opinar, poco importan las pruebas en contrario. En su sincera sincerísima opinión estaría bien que te suicidaras o te pagaras un psicólogo. Porque no están dispuestos a dejar de machacar.
Conversación sinceridida tipo, número uno (casi entrecomillada)
- ¿Qué has hecho este verano? Te veo tan gordo que me he quedado impresionado.
- (con cierto tono educado, pese a la impertinencia) ¿Sí? Será que me miras con malos ojos, porque la última vez que nos vimos pesaba ocho kilos más (se lo juro por arturo, mis camisas no mienten).
-Qué va, qué va, tú hazme caso a mí, estás que revientas. Oye, que no lo digo para molestar eh.
Comentario sincericida tipo, número dos (mientras uno pasea a la perruca en medio de una linda noche veraniega con un helado de Capri en la mano)
-Vayaaaaa, así que luego vienen los michelines eh.
Comentario sincericida tipo, número tres
- Buenos días, quería preguntarle ¿usted no tiene un programa en una televisión local? Pues déjeme decirle que lo veo siempre y que me parece una mierda.
Y así, ad infinitum (y de paso, ad nauseam).
Un amigo decía, claro si te hubiera dicho que le encantaba el programa no estarías cabreado. Pero es que una de las normas básicas de la convivencia y la buena educación es la de "si no tienes nada agradable para decir, más vale que te quedes callado". Lo decía mi abuela Rosalina. Y tenía razón. Porque en general somos adultos. Si me compro unos pantalones, se supone que me los he probado, he comparado con otros y me compré los que A MÍ me gustaban. Tal vez me haya equivocado y me sienten de pena, pero eso no es problema de los viandantes. Porque ya sé que tengo problemas de sobrepeso: me he pegado con mis maldita capa de tocino desde los ocho años y me cuesta convivir con ella lo suficiente como para que me toque bastante los eggs que personas sobre cuyo físico, inteligencia, gusto, criterio y otras hierbas no he dicho nada (y conste que me podría ensañar, eh). Y porque uno no sale a la calle para jugar a ser el pim pam pum de todas las frustraciones ajenas.
Vivimos en una sociedad que ha perdido la educación, unos medios de comunicación que han inducido a la población a pensar que todos somos personas públicas dignas de escarnio. Y uno acaba cansándose. Hablar de sincericidio y sincericidas, como algunos psicólogos, sólo nos permite comprender educadamente qué ocurre con esos individuos que se liberan de sus frustraciones escupiendo en las caras de los demás, y asumirlo como una especie de enfermedad mental o social o lo que sea.
Pero uno ha empezado a sacar su filo borde y contestar, de forma extremadamente sincera, a la coletilla que provoca este comentario y la basura que la persigue, con otras frases. "Ah, así que ahora puedo opinar yo, ¿no?" (y opinar con sinceridad a continuación, por supuesto) o bien "¿Y quién te ha preguntado, monada?" o bien "¿En qué escuela de ... estudiaste para que tu opinión le importe a alguien?". Y otras borderías por el estilo.
Por un mundo mejor, muerte a la sinceridad. Antes de que acabemos por matar a los sinceros.
domingo, octubre 28, 2007
lunes, octubre 08, 2007
miércoles, octubre 03, 2007

domingo, septiembre 23, 2007
domingo, septiembre 16, 2007

lunes, septiembre 10, 2007

Reconozco que no he podido resistir la tentación de compartir con mis visitantes esta bonita imagen de Antonio Cañizares, martillo de herejes, en una celebración litúrgia del Instituto de Cristo Rey, un grupo católico empeñado en regresar al mundo anterior a las reformas del Concilio Vaticano II. Imagino que anulando también todas las declaraciones y documentos de Juan XXIII y Pablo VI sobre el diálogo, la paz y los derechos humanos, ya que andan en Santa Cruzada contra Educación Para la Ciudadanía y cuanto huela a valores constitucionales, respeto, dignidad y derechos.
jueves, septiembre 06, 2007

martes, septiembre 04, 2007

He optado por "idiota" por parecerme la palabra más adecuada. Animales o burros sería ofensivo ... con los animales. Bárbaros, en cualquiera de sus especies, negaría la mayor de que los pueblos que rodearon el mundo clásico tenían sus normas, sus leyes y su cultura. Pero "idiota" parece significar según su etimología "aquel que no se ocupa de los intereses públicos sino sólo de los privados", llevado un poco más lejos, aquél que no sabe vivir en una comunidad. Así que "idiota" me parece el término perfecto para referirme a cualquier tipo de engendro que a lo largo de estos años y en la última noche hayan encontrado como modelo de divertimento estival la agresión al arte. Como creo que define perfectamente a quienes cada fin de semana, en cada una de nuestras ciudades y pueblos, ha asumido el vandalismo como forma de identidad: Idiotas.
Me hago desde hace algún tiempo una pregunta que tiene que ver con el vandalismo que asola nuestras comunidades. Y que tiene claros protagonistas a pesar de que Cañizares, Mariespe y sus secuaces consideren que no es necesaria la Educación Para la Ciudadanía. ¿Quién paga los vidrios rotos? Nadie pide responsabilidades, nadie investiga, y son los presupuestos públicos, muchas veces los privados y la paciencia de todos los que acaban soportando día a día estas agresiones. Mientras sus responsables pasean con el trasero hinchado de satisfacción preparando la nueva fechoría.
Creo que empieza a ser el momento de aceptar que, Houston Houston, tenemos un problema. Porque sólo así se podrá iniciar el camino para su solución. Pero creo que algunos detalles serían indispensables. El primero, es que los responsables del vandalismo deben ser adecuadamente identificados y deben responsabilizarse económicamente de los daños causados. Ellos o sus familias. El segundo, de las pocas cosas que me gustan de la cultura norteameriyanqui está la institución de los llamados "servicios a la comunidad", penas de reeducación para situaciones como estas en las que se trata de devolver a la sociedad algo positivo como compensación de los perjuicios provocados. Tal vez si empezaran a saber lo que se suda limpiando grafitti a golpe de estropajo (gastos a sus espaldas), empezarían a dar valor al esfuerzo ajeno. Y por si acaso se piensa que estoy señalando a ciegas, habría que recordar que sí hay un patrón común en las agresiones de las cinco ediciones de ARTESLES: siempre han coincidido con las fiestas patronales de Lloreda primero y Esles después. Y ya sabemos cómo se suele resolver la ecuación alcohol + fiestas + nocturnidad/impunidad en determinados segmentos poblacionales.
Lo peor de todo. La acción impune de los idiotas acaba en minutos con el esfuerzo de años. Y quienes realizan ese esfuerzo se van agotando poco a poco. Los idiotas están a punto de privarnos a todos de ARTESLES, a cambio solo de su propia mierda. Y tengo que escribir esta página de mi bitácora para que la rabia no me coma demasiado. Pero sobre todo para pedir al Ayuntamiento de Santa María de Cayón que entre sus acciones de ayuda a ARTESLES se incluya una vigilancia eficaz y la denuncia ante las autoridades pertinentes de los hechos para que se investiguen y se depuren responsabilidades. Y para decir a Fernando Zamanillo y a Fernando Bermejo que por favor no se rindan. Porque necesitamos personas generosas y lúcidas como ellas para combatir la epidemia de idiotas que nos está infectando.
sábado, septiembre 01, 2007
LA MÚSICA DEL ÁNGEL(Diez años después de la muerte de Juanjo Mier)
Fue hace ya diez años, en mitad del verano, cuando quienes desde una perspectiva u otra participamos en Cantabria de la pasión por la música, recibimos la noticia de la repentina muerte de Juanjo Mier.
Mis recuerdos de aquella fecha se mezclan, cómo no, con la música. Acababa de finalizar en el Palacio de Festivales de Cantabria el oratorio Judith Triumphans de Vivaldi, una obra bella como toda la producción vocal de Vivaldi que hasta fechas bien recientes ha permanecido casi oculta por la popularidad de sus conciertos orquestales. Precisamente por aquellas fechas, Juanjo estaba trabajando en una obra para órgano, estrenada en la Iglesia de Santa Lucía el pasado agosto tras ser revisada y completada por Esteban Sanz, que recreaba el pasaje bíblico del Cántico de los tres jóvenes, un pasaje que para Juanjo significaba la fuerza, la vida, la superación, la capacidad del espíritu para trascender, incluso para burlar la muerte. El Cántico iba dando forma a lo que él quería transformar en su primer oratorio, en una partitura de grandes proporciones, para la que ya hacía tiempo me había encargado un libreto adaptado al formato de los oratorios primitivos (incorporando un historicus o narrador a los personajes). Un oratorio especial, ya que la visión de los jóvenes se mezclaba con sus propias experiencias vitales y tenía mucho que ver con su lucha contra la enfermedad que le había tenido ya a las puertas de una muerte que, sin embargo, le sobrevivo por un accidente como todos absurdo. Nada más finalizar el oratorio de Vivaldi, Javier Castellanos se me acercó y me dio la mala noticia, una noticia que se extendía y que provocaba cambios en el gesto y un sincero dolor en muchos de los presentes.
Más música, un par de días más tarde, en Santa Marina de Udalla, con otro amigo común, el guitarrista Miguel Trápaga. Un concierto que a punto estuvo de ser suspendido y que tuvo que ser terrible para Miguel. Se estrenaron seis obras para guitarra de seis compositores cántabros. Entre ellos, claro, Juanjo Mier. Miguel recuerda bien cómo fue el trabajo al lado de Juanjo. Su entusiasmo, sus largas conversaciones para saber exactamente cuáles de sus ideas podían ser transformadas en música para guitarra y cuáles no se adaptaban al instrumento, cuáles eran los límites escuchar cada fragmento junto a Miguel para, como hacía siempre junto a todos los que alguna vez colaboramos haciendo su música, sonreír beatíficamente y murmurar su tradicional “de puta madre”, en ese momento en el que reconocía con exactitud las emociones que él había querido levantar hacia el viento gozoso de la música. Ese mismo optimismo abierto le había hecho llamar a todas las puertas de los santones culturales de la región hasta convencerlos de que era necesario alentar el trabajo de varios compositores buenos y jóvenes que se esforzaban por realizar su tarea en Cantabria. No sólo trataba de ir estrenando sus obras desde aquellas primeras, Santa María que todavía está en el repertorio de José Ramón Rioz y sus chicos, Maribel, la pequeña pieza para piano que dedicó a su esposa y que Ananda Sukarlan estrenó en el Otoño Musical de la Universidad y otras, desde aquellos primeros premios internacionales de composición para órgano con obras como el bellísimo Cuatro Gestos de Ángel que trataba de traducir las expresiones de los angelotes del retablo de La Bien Aparecida. Trataba de articular esas mismas oportunidades para que todos se beneficiaran del camino abierto. Porque Juanjo fue no sólo un hombre de música y talento, sino además generoso y bueno.
Estoy seguro de que esta apreciación sería confirmada por Paco Valcárcel y el equipo de La Machina, para quienes compuso la música escénica de Macbeth y la de Madre Prometeo. Por mis compañeros de la Camerata Coral de la Universidad y María del Mar Fernández Doval, que trabajamos con Juanjo codo a codo en Madre Prometeo y en el magnífico Santa María de Lebeña que no tuvo oportunidad de escuchar y que sonó unos meses más tarde en el concierto de Navidad de la agrupación coral. Por Rosa Núñez y sus bailarines, que dieron gesto y movimeinto al ballet El país de nunca es ayer. Y sobre todo por Maribel, su mujer, y sus hijas, Isabel, Laura y Paula, con ternura y con música.
Queda mucho trabajo que exigir de los responsables culturales para salvaguardar el legado artístico de Juanjo: edición crítica de sus obras, incorporar nuevas grabaciones a las ya materializadas por iniciativa de la Fundación Botín o el Colegio Bellavista de Cueto, en el que fue profesor antes de pasar al IES Leonardo Torres Quevedo, presencia regular de su obra en los programas de concierto... Este verano hemos tenido nuevas oportunidades de encontrarnos con la música de Juanjo Mier. Y de recuperar con ellas la sensación dulce de la belleza del estreno, esa en la que los oídos abiertos y atentos nos hacían reconocer una obra musical de vuelo, llena de optimismo, tan plena de emociones que resultaba y resulta sobrecogedora, difícil por la atención magnética que provoca, sorprendente por la dulzura sonora generada en partituras sobrecargadas de tensión y furia. Ha sido hermoso volver a Juanjo Mier en otro agosto, diez años después, en ese mismo Festival Internacional en el que supe su pérdida y en el que por vez primera lo escuchamos resucitar en la voz de una guitarra. Su música ha crecido otra vez llena de pasión y de misterio. Y al escuchar, si cerrabas los ojos, era posible reconstruir aquél rostro de duende burlón, o de arquetu, como tantas veces bromeamos. Y como siempre, sonreía.
(publicado en El Diario Montañés, 2 / IX / 2007)
jueves, agosto 23, 2007


¡Mira que está guapa y galana la jatona de la foto, lista para los cercanos Campanos de Abiada! Si me preguntan hace un par de días, les hubiera jurado por el Niño Jesús de Praga que con ese donaire y ese porte, la rumianta en cuestión es vaca tudanca de las de pro. Pero desde las últimas declaraciones de nuestro nunca bien ponderado presidente, que desde que descubrió su vocación de tertuliano friki y opinante infinito no descansa, empiezo a pensar que se trata de una frisona mal peinada.
Nada amigo soy de esencialismos identitarios, nacionalismos, regionalismos y horizontes cerrados de varia sazón. Pero sí creo ser una persona con los ojos y el corazón abiertos hacia cuanto me rodea, creo ser cántabro (un día de estos castigaré a mis sufridos lectores explicándoles qué entiendo por "ser cántabro"), tanto como el que más. Por haber nacido en este bello rincón del mundo, haber vivido desde siempre entre sus gentes y haber aprendido de ellas paisajes, tradiciones, culturas, músicas, sonrisas, sabores. Vida.
Y por eso pensaba que ya eran historia esos tiempos en los que un maestro venía desde cualquier parte de la piel de toro a dar coscorrones a los chavales que en la escuela de Espinilla, la de Santibáñez, la de Tama o la de Bielva osaban proferir un vocablo que el recién llegado no entendía y de inmediato calificaba de barbarismo y se obcecaba en erradicar. Se podía pronunciar el castellano "a la andaluza" (algo que tal vez hiciera el propio enseñante), pero si aspirabas la hache, ibas listo.
Pero hete aquí que dice nuestro infinito Presidente, ese que no va a los conciertos porque se duerme, salvo que los patrocine ASCAN, que lo que algunos llaman "idioma cántabro" no es más que "español mal hablado" (sic), zanjando puro en ristre cualquier discusión más o menos insensata que pudiera entablarse al respecto. Y es que todos sabemos que las asignaturas de Dialectología o Lingüística General entre otras forman parte del currículo de Revilla y demás licenciados en Económicas que en el mundo han sido.
No voy a entrar ahora en qué haya exactamente baj0 la denominación de "cántabro" (en este caso me gusta más montañés). Sé que no comparto las posiciones radicales de quienes pretenden hacerlo lengua oficial y de enseñanza obligatoria. Ni siquiera creo que llegue a ostentar rasgo de lengua. Pero creo que despreciar el habla popular de nuestros mayores y de muchos contemporáneos habla de la ignorancia no de quien dice "jachu"sino de quien lo califica de "mal español". Habría que recomendar a Revilla la lectura de García Lomas y sus estudios sensatos y documentados sobre el habla montañesa y sus rasgos característicos. O los estudios sobre los dialectos del castellano viejo publicados por Emilio Alarcos. Habría que explicarle la belleza de esas construcciones, de esos sonidos, de esos vocablos que han dado respuesta en nuestros pueblos a la necesidad esencial del ser humano, la de comunicarse, la de dar nombre a la realidad que lo envuelve. Pero no sé si lo entendería, perdido en su cantabricidad folklórica de pañuelo rojo y palo pintu.
Decía en su "Introducción a la Lingüística" George Yule que las variedades dialectales suponen simplemente diferentes formas de realizar las estructuras de un idioma. No mejores ni peores, diferentes. Algunos, que temen a la diferencia porque viven de uniformizar y otorgar diplomas de buen español y buen cántabro, seguirán diciendo que en México o Argentina se habla mal español (por Tutatis que lo hablan bello y sorprendente). Esos mismos, irán de pueblos como si fueran de safari, escucharán hablar a mujerucas que podrían haber sido Gaspara Saro o Braulia Bear, cayonesa la primera, campurriana de arriban la segunda, tatarabuelas mías ambas, y decir que su lengua ancestral es un español mal hablado. Y se sentirán superiores y listísimos y se pensarán hombres de mundo. Y regresarán a sus casas hinchados de ese tipo de felicidad que sólo llegan a poseer los estúpidos y los ignorantes.
Hace un par de años, hubo la oportunidad en el Parlamento de Cantabria de declarar Bien de Interés Cultural el cántabro o montañés. Abrir la puerta para que se estudiara y se preservaran sus peculiaridades de la homogénea lengua que impone la televisión (esa que ya no sabe usar correctamente el subjuntivo pero que a Revilla Infinito no parece preocuparle). Hubiera sido una decisión, creo, sensata y equilibrada. Pero la propuesta perdió por Tres a Cero.
Y es que mucha Cantabria, mucha Cantabria, pero este Revilla a veces, de calleju'n camberu y en el trampiscau, no nos jaz labor.
sábado, agosto 11, 2007

No han sido estos últimos meses un camino dulce. La necesidad de espacios para la reflexión, para la tristeza, para definir nuevos objetivos personales, nuevas necesidades, nuevas esperanzas ... tiempo para lamer las heridas, ha provocado muchos tiempos muertos, fruto de un desconcierto que todavía alienta.
Y sin embargo ... el reino del verano me ha otorgado momentos llenos de magia. Esos que convierten el instante en seguridad, que provocan emociones intensas. Pequeños oasis que vuelven tu mirada hacia la hermosura del mundo y de las personas. Y que tal vez estos días hayan sido más fuertes por mi propia necesidad de romper.
Saramago en Santillana, hablando del hombre, de la furia por la igualdad, del compromiso con las palabras, precedido por la dulzura infinita y lúcida de Laura Restrepo. Y el posterior paseo por Santillana con Laura y Santiago Roncagliolo.
Los Martes Literarios de la UIMP, y con ellos la posibilidad de compartir tiempos, espacios y palabras con Ramiro Pinilla, aún más fuerte y sabio que sus novelas.
Glenda y las gatas y ese sexto sentido de los animales que las han convertido en sombras permanentes de ternura.
Jacqueline Dupré, Barenboim y las Sonatas para violoncello y piano de Beethoven, que volvieron a darme la música cuando pensé que después de tanta zafiedad y tanto aburrimiento no era posible ya hacer de los sonidos emociones.
Las formas avasalladoras y tremendas de Anselm Kiefer en el Guggemheim. Y la fuerza hipnótica de sus Mujeres de la Revolución, sus constelaciones, su Jerarquía de los ángeles, sus Flores de ceniza, sus paisajes desolados sobre las palabras desoladas de Celan cayendo como golpes brutales en el alma.
Un nuevo tiempo para ARTESLES y con él el encuentro con los amigos y las ideas. Gracias, Fernando y Javi, Fernando y María, Jorge. Por vuestra lucidez, vuestra cercanía y vuestro trabajo. José Miguel, por la música. Susana y Carlos, por ser genios humanos e irrepetibles, y por hacerme reir. A todos los artistas, por hacer de la belleza pan cotidiano.
Y libros, músicas, amigos, soledades, paisajes y silencios. Que estábais o llegásteis cuando necesitaba de vosotros. Y Jeff Buckley, que mucho después de su muerte sigue rompiéndome y espero que os aporte algo de serenidad y belleza a vosotros en esa lectura perfecta del Hallellujah de Leonard Cohen.
jueves, agosto 09, 2007

REVILLAPRESIDENTIX CONTRA METEREOLOGUS
martes, julio 24, 2007






