martes, agosto 24, 2010

LA ECONOMÍA Y LA RATA INVISIBLE



Una de las bases del Liberalismo económico clásico, formulada por Adam Smith, fue la idea de "la mano invisible" que gobernaba y equilibraba los movimientos de los mercados libres. Una idea que sobrevivió a muchas otras teorías de Smith y sus sucesores, no tan cercanas a los libertarios actuales, para convertirse en el eje de una especulación financiera que vive muy cómoda fuera de control alguno. Porque sólo fuera del control puedes especular, chantajear, amenazar, arruinar, favorecer interesadamente y sobre todo lucrarte más allá del bien y del mal.


En los últimos tiempos nos estamos dando cuenta de que la formulación de la teoría no es del todo ajustada. No hay, en realidad, una mano invisible, sino una rata invisible, una rata que reina rodeada de esbirros más visibles pero no menos ratescos que adoptan la forma de grandes corporaciones financieras pero sobre todo de agencias de calificación. Esas que bajo nombres como Moody's, Standard & Poor's y Fitch aparecen cada día en los periódicos como parte protagonista del entramado especulativo que desde sus grandes números, sus sesudos análisis, sus sueldos indecentes y sus cómodos despachos tratan cada día de arruinar a unos cuantos miles de ciudadanos para que sus gobiernos tengan claro que les tienen cogidos por las pelotas y que cuando a ellas les dé la gana pueden hacer que la economía de un país quiebre. Y por si tu gobernante no se da cuenta, ya se encargan ellas de recordar, como dejándolo caer, "¿Te acuerdas de Argentina y del corralito?".


No hace falta que diga que cada vez que leo el nombre de la Rata Moody siento unas ganas terribles y alternativas de vomitar o de romper algo. Porque en un grado o en otro todos estamos viendo cómo nuestros ajustados fines de mes se resienten con bajadas de sueldos, subidas de impuestos, ceses de inversiones y gastos públicos, negativas crediticias y, en el peor de los casos, pérdida de empleo. O lo que es lo mismo, cómo lo trabajado en pro de la igualdad se hace trizas para que una vez más los de siempre, las ratas invisibles y sus visibles esbirros, cuadren las cuentas con pingües beneficios y más cachondos que nunca con el derroche de erótica del poder que están experimentando.


¿Para qué vamos a recordar ahora que esas mismas agencias fueron las que alentaron y calentaron a los gobiernos liberal-capitalistas (o sea, qué le vamos a hacer, en mayor o medida todos) para que dejaran fluir capitales, créditos y deudas, para que inflaran burbujas de aire sobre crecimientos tan ficticios como endebles, que nos contaran el cuento (vivimos en el paraíso del storytelling) para que nuestros sueños fueran como los programaban, para cambiar el patrón oro y hacer que fluyera el capital sin suelo. No es que lo toleraran o no lo criticaran, no, es que presionaban y empujaban para que las políticas fueran así, libertarias y descontroladas, mientras su caja hacía tilín, tilín.


En el final del sueño, cuando hasta esos listos que cobran sueldos multimillonarios por inducir el desastre son capaces de darse cuenta de que la bola de nieve ha crecido demasiado y no es sostenible, cambian la estrategia, con la voz bajita y contenida dicen a lo Steve Urkel "¿Hice yo eso? Vayaaa, pues no estuvo bien no verlo". Y al día siguiente comienzan a mostrar su verdadera cara, la de matones mafiosos, sometiendo a chantaje por turno a los gobiernos, con un curioso criterio: los mismos datos no están tan mal en los gobiernos liberales y conservadores pero son una catástrofe en los gobiernos socialdemócratas. Mientras se alienta a dictaduras como China, que por no tener garantía alguna para los derechos cívicos y laborales son el paraíso de la explotación.


¿Sería posible presentar una demanda civil por enriquecimiento injusto contra estas corporaciones? ¿una exigiendo su responsabilidad civil por los daños causados a quienes nunca entramos en sus juegos pero estamos pagando su incompetencia? ¿una penal por conspiración para alterar los precios?


Tengan cuidado ahí fuera. Porque si pensaban que nuestros gobiernos tenían algo que decir, si pensaban que su voto era relevante para determinar políticas sociales y económicas, están equivocados. Porque aquí no se mueve nada sin la sumisión a los chantajes de las ratas invisibles.

13 comentarios:

Blenda dijo...

¡¡¡Pues vaya...... Rukaegos, me has roto.!! Yo que pensaba que mi voto tenía relevancia a la hora de determinar políticas........... Si es que......... de lo que se lee a lo que se vive...... va un trecho. No obstante....... seguiré votando, eso siempre.

Rukaegos dijo...

Mujer, algo algo ... más que nada que con nuestro voto podemos ponerlo todavía peor, con gobiernos directamente al servicio de las mafias especuladoras internacionales.

Julián dijo...

Pues, de hecho, nuestro voto sí tiene relevancia. Si uno vota a partidos que, más o menos progresistas en algunas cosas, en economía son fieles siervos de los dictados de la banca, de las ratas a las que alude el post, en suma de eso que llaman impersonalmente -otra falsedad- "mercado", pues luego pasa lo que pasa.

Digo yo que si votáramos a quienes proponen políticas económicas y sociales alternativas, fundadas en lo público y en los intereses de la mayoría social, otro gallo cantaría.

Rukaegos dijo...

Pues no lo tengo tan claro, Julián. Porque cuando estos seres invisibles simplemente pueden destrozarte el país con dar un par de datos falseados, tal vez hasta el gallo acabara en la cazuela.
En todo caso, sí está claro que debería haber gobiernos capaces de plantar cara a estos abusos y proteger sus propias decisiones.

Blenda dijo...

Pues yo no desespero. Creo que personas para conformar esos gobiernos, existen. Sólo se trata de que salgan a relucir y puedan ser susceptibles de ser elegidas democráticamente. ¡¡¡¡Yo confío en que eso algún día sucederá!

ana de la robla dijo...

No es tan fácil eludir a las ratas... Tienen demasiada información, demasiados contactos, demasiados factores con los que chantajear a los gobiernos. Sospecho que seguirán campando por sus fueros...

Rukaegos dijo...

Pues sí, Ana, aunque tal vez habría que practicar la máxima vital de Libertad, la amiga de Mafalda: "Una mosca no puede detener una locomotora, pero sí puede llenar de ronchas al maquinista".

En todo caso, es desolador comprobar que el resumen de los últimos meses en España (que para eso a uno a veces le llegan cosas de gente cercana a la tostada) es "o se toman inmediatamente estas medidas o provocamos la quiebra de España como lo hicimos con Argentina". Y la frase fue tal cual.

Julián dijo...

Pero es que algunos gobiernos, empezando por el español, ni tosen ante los dictados de las ratas, nunca han mostrado intención de hacer una política económica diferente. Luego con decir que se han visto obligados, contra su voluntad, a hacer esto y lo otro, se quedan tan anchos ¡Ya me tienen hasta el gorro!

Luego se quejan si la gente se queda en casa o vota a la derecha. Cuando llega la derecha, la gente ya se ha hecho a la idea de que hay que bajar la cabeza y que las políticas más o menos neoliberales son las únicas posibles -qué van a pensar, si la supuesta izquierda también lo asegura- y a seguir tragando...

Además, hay margen de sobra para luchar en Europa, si existe voluntad política, para ir cambiando las cosas, para políticas fiscales más progresivas. Eso sí, si no se hace un mínimo intento...

Rukaegos dijo...

Ojo, Julián que ese mínimo intento no lo hacen los gobiernos ni los políticos, algunos sin perfil suficiente para hacer frente, otros porque forman parte del equipo ratesco. Pero tampoco lo hacemos los ciudadanos. Aunque sea de una manera simbólica.

ana de la robla dijo...

Joderrrr. Como se dice ahora: "Qué fuerte"...

Julián dijo...

No, la gente no hace gran cosa, pero buen cuidado tienen los medios del sistema para adoctrinar por si acaso. De hecho, mucho me temo que la huelga general del 29S no salga demasiado bien, pero es la oportunidad en que el pueblo debería demostrar su rechazo a las políticas ratescas.

De todos modos, es cierto que algunas tendencias políticas tienen poca fuerza, pero intentarlo, se intenta.

El 29S ¡A LA HUELGA GENERAL!

Blenda. dijo...

Pues....... no relaciono yo con tanta claridad y seguridad la huelga general con las ratas. En una crisis global, ¿sólo tiene efecto la actitud ratesca? No lo creo. No seré yo una de las trabajadoras que el 29 S ejerza mi derecho a la huelga.

Julián dijo...

Pues aunque sólo sea porque la huelga se basa en hacer frente a las ratas y quienes pretenden anularla son las ratas, ya es un motivo para ir a la huelga.

Blenda, sinceramente, como soy cortuco y te expresas con mucho misterio, tampoco entiendo tu argumentación.

Nos la están metiendo dobladísima, como bien denuncian muchos medios y opinadores cercanos del propio PSOE ¿¿¿¿la solución es quedarse en casa??? Sí, claro, para el fascista de Montoro lo es.

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