miércoles, abril 01, 2009

EN UN TRISTE ANIVERSARIO, DOS PROPUESTAS PARA EL CALLEJERO DE SANTANDER

Uno de abril. Setenta años después del final de un gran sueño, después del terrible "cautivo y desarmado" que dio al general bajito y atiplado licencia para aniquilar, todavía Santander rinde homenaje en muchas calles a los golpistas. El trabajo de asociaciones como "Héroes de la República y la Libertad" han obtenido algunos pequeños reconocimientos para los vencidos, desde las grandes losas que en la zona civil del Cementerio de Ciriego recuerdan los nombres de los más de ochocientos hombres y mujeres fusilados en sus tapias y enterrados en una fosa común a algunas calles que en los nuevos barrios toman nombres como los del matrimonio de periodistas Luciano Malumbres y Matilde Zapata. Que se suman a otros homenajes algo anteriores a Fernando de los Ríos o a León Felipe, entre otros.

Recuerdo una novela excelente, Middlesex, de Jeffrey Eugenides, que describe el ataque de los turcos nacionalistas a la ciudad de Esmirna para acabar con la población de origen griego, en el proceso de limpieza étnica que sirvió para ensayar a pequeña escala la crueldad y efectividad que luego aplicarían para el intento de exterminio de los armenios. La población desesperada se concentra en el puerto, con las llamas y el ejército de Enver Pasha por detrás y el mar delante. Y barcos norteamericanos, franceses, ingleses, alemanas que han recibido órdenes de no intervenir "en un problema interno" y que dejan a hombres, mujeres y niños abandonados a su suerte. Sólo los barcos japoneses salvaron a unos centenares de refugiados, y algunos pocos navíos hicieron la vista gorda cuando algún griego alcanzaba a nado el barco y subía por la cadena del ancla. Los demás, neutrales e impasibles, presenciaron la muerte atroz de varios miles de personas sin hacer nada, sin perder la compostura de sus rostros innobles.

Hoy relata El País una historia semejante. El puerto de Alicante hacinando a 20000 refugiados, familias completas, con el mar delante, el ejército franquista entrando en la ciudad a su espalda, y esperando desesperados la llegada que nunca fue de los barcos ingleses y franceses que los dos países habían comprometido con el Gobierno de la República para ayudar en la evacuación de los republicanos. El Capitán Archibald Dickson, al mando del carguero Stanbrook, llegado a Alicante para recoger un cargamento de naranjas, azafrán y tabaco, desobedeció las órdenes expresas de no embarcar refugiados y abandonó en Alicante su carga para recoger a 3000 refugiados que transportó hasta Orán. Una vez más los cobardes neutrales asistiendo indiferentes al horror y unos pocos hombres dignos de su condición humana arriesgándose por sus semejantes.

La crónica me sirve para recordar el trato infame que los refugiados de la República recibieron en Europa. Y la generosidad del Presidente de la República de México, Lázaro Cárdenas, que abrió las puertas de su país a todo español que buscase un refugio, un hogar nuevo, en condiciones de igualdad con los mejicanos.

¿Qué pasaría si suprimiéramos de una vez de nuestro callejero los nombres de ciertos personajes y acontecimientos y dedicáramos los espacios vacantes en nuestras calles a quienes de verdad merecen un puesto de honor en la Historia de España?

Me gustaría celebrar un abril futuro paseando por mi Santander y atravesando calles como la Calle Lázaro Cárdenas y la Calle Archibald Dickson. Ojalá.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué pasaría? pues que habría más calles con nombres de mujeres.
Un saludo!
Diana.

Rukaegos dijo...

Jajajaja, eso es seguro, Diana. Pero que conste que con dos pedazo de nombres como los propuestos no me valen porcentajes ;)

Agata dijo...

Te esperaré cualquier abril de estos en la Calle Rukaegos.Seguro que en ella habrá una librería enorme y,al lado,un bar donde sentarnos a charlar de tantas y tantas cosas.

Rukaegos dijo...

Suena bien, pero mejor más al sur y más al sol en la Plaza de las Ágatas ;)

ana de la robla dijo...

Amén :-)

escéptico dijo...

Añade, amigo Rukaegos, C/ de los libros, c/ de la bondad, c/ de la poesía, c/ del silencio y con nombres propios añade C/ D. Manuel Azaña y C/ D. Julián Besteiro

JULIO VARILLAS dijo...

Aprovecho para volver a realizar una reivindicación histórica, fuera ¡ya! la calle al Almirante Bonifaz (uno de los más sanguinarios), que encima en ella está la sede del PSOE y de JSC, he dicho.
Saludos Rukaegos.

frantic dijo...

La verdad es que flipé en colores la vez que estuve en Santander y vi los nombres de ciertas calles, así que me sumo a vuestra reivindicación para un cambio en el nombre del callejero.

Eso sí, tened mucho cuidado con lo que os ofrecen a cambio. Aquí en Zaragoza, se estuvo dando la vara para que se cambiase, entre otras, el nombre a la calle General Sueiro y la "genial" alternativa propuesta por Belloch fue "Escrivá de Balaguer". Reír por no llorar, vamos.

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