viernes, abril 17, 2009

MAÑANA DE HUELGA: PRIMERA COLUMNA EN "EL CAÑÓN"

Me escribió hace un par de meses Pilar María de Lorenzo, reinosana de pro y compañera que fue de mi hermana en el Colegio Antares, para comentarme que a través de la recién creada Fundación Concha Espina ella y ese excelente artista que es Nacho Zubelzu querían poner en marcha un periódico trimestral, de contenidos culturales y deportivos, que ofreciera miradas sobre Reinosa, Campoo y sus gentes, y que recuperara el nombre de un viejo periódico local, "El cañón" (en pleno centro de Reinosa está ese cañón apuntando a las nubes que recuerda la vieja fábrica que estuviera en la capital campurriana). Me invitó a implicarme en la iniciativa con una pequeña columna personal en cada número y para la primera entrega me especificó que me centrara en algún recuerdo personal vinculado al cañón. A un mes ya de la salida del periódico a la calle, me permito compartir ese breve texto con todos los lectores del Santander posible:
Mañana de huelga

Qué curiosos resultan los mecanismos de nuestra memoria personal. Me preguntan por El Cañón y de pronto lo asocio con la palabra huelga.

Andaba por los trece años cuando una nevada de las de antes certificó la llegada del invierno. Y como era habitual, a lo largo del otoño se habían agotado las reservas de combustible para la calefacción del Instituto, de tal manera que entrar era toda una experiencia polar. Estoy seguro de que muchos lectores de este nuevo periódico habrán tomado apuntes con guantes. Pero el frío llegó a ser insoportable.

Así que hicimos huelga. Movilizados por los mayores; una huelga activa, para demostrar que no éramos unos vagos: queríamos condiciones dignas para estudiar. Se decidió tirar de pala y ayudar a quitar la nieve de las aceras. La cita, al día siguiente en El Cañón. De los ochocientos estudiantes, aparecimos unos quince. Calentamos motores y con cartelones explicativos, espalamos la nieve del cañón y lo dejamos transitable. Unas dos horas de trabajo feliz e inocente, celebrando la ilusión de esforzarnos por primera vez en algo importante: Ganamos. Y hubo calefacción.

Aquella misma noche, El Cañón quedó enterrado por la nieve.

Regino Mateo

4 comentarios:

JULIO VARILLAS dijo...

Campoo- Los Valles pasa desapercibido para muchas personas pero, cuando lo descubres de verdad, te engancha para siempre. Eso, al menos, me ha pasado a mí.

A.S. Olivier dijo...

Me gusta.
Puedo renegar de ciertos periodos de mi vida, como quizá el actual, al que llevo tiempo observando con el fin de sorprenderle cualquier día de estos y darle un giro de 360º medido y audaz. Pero jamás desertaré de ese tren que fue mi infancia, a camino entre el Santander del chalé y el barrio de la Plaza de Toros, entre Liencres y Pedroso de Villacarriedo, haciendo especial mención a mis largas estancias con mis tías de Liérganes y Canarias.
Pero si algo creo que me faltó amigo Regino fue una dosis mayor de melancolía, puericia y nieve, que tan bién describes en tu artículo. Un abrazo.

Alfonso dijo...

Increíble, aquí abajo eso de la nieve es impensable. Y hacer huelga activa, menos jj :-P, pero tiene su bonito halo de nostalgia y de buenos valores, el texto :)

ROJO ES EL COLOR dijo...

Llevaba unos días sin leerte, y como sabes, este tipo de vivencias me son cercanas, jejejeje.
La nieve une más de lo que pensamos, y aunque sólo fueseis quince, seguro que hoy son quince buenos recuerdos.
"...qué serita cae la nieve..."
Un saludo,¿campurriano?

PD.Julio, desapercibido no sé, ahora que engancha sí.

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