martes, abril 26, 2011

TAN TRISTE ABRIL




No resultó posible acostumbrarse a su ausencia. Tampoco he querido o al menos no he sabido cómo hacerlo. Como apuntaba Alfonso hay todavía demasiado amor y mucha rabia. Y cumplir años se convierte en un rito de paso, en un simple más uno, en un día en el que la cabeza de nuevo gira y gira en torno a una única presencia, la de Leo.




Así fue ya el 26 de abril de 2008. Cuando la espera era ya larga, cuando eran inútiles y largos los papeleos y su viaje se aplazaba una y otra vez. Descubrir que para algunas personas es tan fácil pedir favores como difícil mover un dedo para compensar las cuentas pendientes. Descubrir que frente a la leyenda del país coladero chocas una y otra vez con el muro que convierte en prácticamente imposible viajar con la documentación en orden. Descubrir que cada vez le necesitas más pero que estás a punto de rendirte.




Así fue el 26 de abril de 2009. Con Leo de nuevo en el centro de todos mis pensamientos, Leo recién llegado casi, y mi necesidad casi obsesiva de sentirle feliz, deslumbrado, curioso. Ese fue el año del "ataque" repentino a llegar a casa, de invitarle a tomar una cerveza y unas rabas sin previo aviso (hubiera dicho que no, que era una locura gastar tanto dinero) para por fin entrar en el comedor casi vacío de El Serbal, puede que el mejor restaurante de Cantabria, y disfrutar de uno de sus menús de degustación, llenos de sorpresas, de sabores imposibles, de caricias amables y excitantes en el abismo de los sentidos. Con un vino aterciopelado y muy rojo para brindar mientras sus ojos sonreían. Sonreían.




Siempre en el centro, también el año pasado. Cuando el 26 de abril venía siendo no más que la recién descubierta rutina de madrugar, pasar por el trabajo, volver al hospital para gastar allí tanto tiempo como fuera posible, perra, más trabajo, de nuevo al hospital para quemar más horas mientras el diagnóstico, el fatal diagnóstico, se hacía esperar tanto. Esa rutina que se rompió de pronto cuando Ángel llamó a mi móvil para que le esperara en Valdecilla, que quería saludar un minuto a Leo, y apareció de pronto con unas botellas de cava frío y una enorme tarta que nos tendríamos que comer en el descansillo de la Planta Sexta. Donde estaban esperando Alfredo y Sofía, Marta y Antonio, María y Rafa, Jesús, Vito, Ana... para renovar los votos de la amistad necesaria y romperme en lágrimas.




Sí, en el centro de todo. Hoy. Que vuelvo a llorar y vuelvo a echarle de menos. Y no encuentro nada que celebrar porque tan sólo soy un poco más viejo y me vuelve la rabia porque Leo ya no podrá ser más viejo ni festejar más pasos. Y en este 26 de abril a pesar de tantos mensajes, tantas llamadas, tantos deseos de felicidad como me habéis regalado, no puedo evitar que el gris del día se me desplome encima y recuerde y recuerde y recuerde que me ha dejado solo.

15 comentarios:

Antonio Fernández Munárriz dijo...

Sentida carta que provoca reflexión y emana buenos sentimientos.

Frente al Abril primaveral hablas de un paisaje otoñal. Te acompaño en el sentimiento.

Teresa dijo...

Es cierto. Te ha dejado solo. Solo de él. Pero no se ha ido. Se ha convertido en verso. Hoy es un día especial y estamos contigo.

Agata dijo...

Como siempre,vengo con atraso...
Pero te traigo un cafelito y unas tostadas de manteca colorá para celebrar que te quiero.
Un beso grande.
El viernes es el de mis niños:13 tacos.

Rukaegos dijo...

Eso es tener por delante todo, Ágata, celébralo a lo grande con los dos tauritos :)

Antonio, me temo que tengo otoño todavía para una buena temporada.

Y bueno, Teresa, en algún momento del día tenía quqe darme el bajón, qué le vamos a hacer :)

Besos para los tres

Anónimo dijo...

Querido Regino,

Hace tiempo que no escribo, aunque suelo pasar por aqui para leerte. Elena algunas veces me reprocha que cuando lo hago me pongo caustico, con razon o sin ella. Seguramente sea verdad.

Imagino que mas adelante, o quizas ya, y mucho mejor de lo que pueda hacer yo, ella escribira. Por mi parte, solo querida celebrarte breve e imperfectamente por tu aniversario.

Ahora quizas podria enlazar estas torpes lineas a poemas de otros o canciones de otras. Creo, sin embargo, que todo esta dicho aunque casi todo haya sido omitido.

Un abrazo afectuoso

Nacho

Anónimo dijo...

...Me sumo a la última frase de Nacho: "Creo, sin embargo, que todo está dicho aunque casi todo haya sido omitido". Me sumo, pues, a las palabras de afecto y al abrazo que te damos todos los que te leemos, te queremos, o tenemos pequeños milagros que agradecerte.

Y sin embargo percibo, como él, que casi todo ha sido omitido, porque afortunadamente yerran quienes dicen que el lenguaje no puede condensar la belleza, o la plenitud, o lo sublime... Porque lo que no puede contener es el dolor, que se escapa a borbotones, siempre incontrolable, siempre furtivo, imposibilitándonos un desahogo completamente sanador. Y cuando sí lo expresamos con palabras, y cuando sí nos deshagomas más allá del grito y el llanto y algo se calma y se petrifica en formas soportables, es porque lo hemos convertido en arte, esto es, en belleza.

Así que omitamos hoy el grito a pesar de que siga ahí, soterrado el día de tu cumple por tu esfuerzo por salir adelante y tus todavía abstractas ganas de volver a ser feliz. Omitamos lo que sigue siendo lo esencial pero que algún día será -confío en tu talento artístico para conseguirlo-urna griega, perfectamente trágica, tan cierta como bella.

Y volverás a ser feliz.

Felicidades (aunque con un día de retraso ;-) )

Anónimo dijo...

No he firmado, entro y salgo ya sin ni siquiera presentar mi tarjeta, si es que...

Elena

Agata dijo...

Vuelvo a ponerte una tirita de color azul en tu corazoncito.
Y si no te gusta ese color me invento uno.

Anónimo dijo...

Un saludo otoñal desde la extraña primavera levantina, Poeta.

Amélie dijo...

Angelo Branduardi se une a mí para darte ánimo.
Un abrazo

http://youtu.be/8Y29eqvfI-w

Martín dijo...

Me gustaría saber por qué no estabas en la entrega de la medalla a Manuel Arce el otro día. ¿Os ha pasado algo? Estoy sorprendido porque si no recuerdo mal siempre has hablado bien de él.

Rukaegos dijo...

Martín, por una infeliz coincidencia no pude cancelar los compromisos laborales del día, nada más. Para mí Manuel Arce es, antes que nada, un amigo. Pero no siempre es posible acordar las agendas.

Y mira que he sentido perdérmelo.

Un saludo.

Alfonso dijo...

Ya es mayo :)

Agata dijo...

Alfonso...te prometo que venía a decir lo mismo:
YA ES MAYOOOOOOOO SENTRAÑAS MÍAS.

jcabezonalonso dijo...

Ánimo. No puedes renunciar al horizonte.

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