martes, mayo 10, 2011

ABUELOS


Mi abuela Aurita murió un mes exacto antes de mi nacimiento. Joven todavía. Con ese cuerpo frágil que tal vez no pudo resistir el parto de diez hijos, a pesar de que debido a su permanente enfermedad contó siempre con la ayuda de dos criadas y de su hermana Chavita, casi una segunda madre para todos ellos y en especial para con mi padre. Mi abuelo materno Tomás, el que se salvó por los pelos y la suerte en dos ocasiones de ser "paseado" por los milicianos en el Santander de 1936 (era "camisa vieja" de Falange), murió antes de que yo cumpliera el año. Así que para mí la palabra "abuelos" evoca la imagen de Rosalina y Regino (mis padrinos) y sólo de una manera vaga y a través de fotos y recuerdos ajenos puede dar realidad a los que no tuve la oportunidad de conocer.
Presume Camps, el imputado de los trajes, el de la Gürtel y los amiguitos del alma, el de las fotos con el Fabra lotero mayor del Reino, presume, sí, Paco el Honesto, de sus cuatro abuelos. De una realidad en la que él no tiene ni parte ni mérito, pero que utiliza como arma arrojadiza para presumir del calor y la ternura que a él si le dieron y que le faltó a José Luis Rodríguez Zapatero. Sugiriendo que esa falta de un abuelo, de un abuelo fusilado por las hordas golpistas de franco, provocaría en el Presidente del Gobierno un sabe qué tipo de enfermedad moral o de carencia que le invalidaría para sostener un juicio ponderado. Y como parece que esa norma sería científica según las escasas vergüenzas del presidente valenciano, imagino que se hará extensiva para todas aquellas personas que no pudimos recibir la ternura y el cariño de un pleno de abuelos. Y hasta peor en los casos, como el mío, en los que la ausencia fue mayor que la vivida por Zapatero.
El mal gusto del figurín levantino, destacado militante de un partido que a estas alturas de la película sigue negándose a condenar la dictadura del enanito cruel, en la que un cierto señor mayor vivió con singular placidez, se agrava simplemente si recordamos cuáles fueron motivo y modo de la muerte del abuelo de Rodríguez Zapatero, un mal gusto que lleva a cualquier persona con un mínimo de decencia, inculcada o no por sus abuelos, a consirar que sin lugar a dudas este Francisco Camps para el que todo vale es un canalla y un miserable.
Estoy seguro de que no es culpa de sus abuelos, seguro de que si han o hubieran (ignoro si alguno de ellos continúa vivo) escuchado las declaraciones y conocido las acciones de su nieto, sus rostros venerables hubieran enrojecido de vergüenza mientras trataban de responder a la pregunta de qué habían hecho mal para que ni siquiera unos valores mínimos de respeto y contención se le hubieran quedado fijados a ese nieto que tanto luce doblando espinazo ante los jerarcas católicos pero tanta chulería y desparpajo muestra ante otros.
Dicen que de nuevo este tipo ganará de calle las elecciones en la Comunidad Valenciana. Y no dudo de que recibirá muchos votos de esos eternos cabreados que se pasan la vida de bar en oficina, de pasillo en parque, abominando de la corrupción política y abogando por una regeneración profunda de la vida pública. De boquilla, claro. Porque si algo queda fuera de toda duda es que mientras gentes de esta calaña reciban una y otra vez la sanación del voto para su desvergüenza atroz, cualquier regeneración de la vida pública española será nada más que una quimera.

5 comentarios:

Antonio Fernández Munárriz dijo...

La chulería y la prepotencia no es solo propiedad exclusiva del PP de Valencia.

Familias de derechas de “toda la vida”, e incluso yo (heterodoxo que ha compartido aulas y amistad con alguno) ponemos el grito en el cielo al comprobar que en época de elecciones donde más hace falta hacer amigos, a esta “tropa” se le suben los humos.

Una vez más sueñan que van a hacerse con la alcaldía de Torrelavega y otra vez cometen los mismos errores de soberbia y altanería.
Nunca niegues el saludo a nadie, pon sonrisa e intenta ser conciliador; por supuesto si alguien te plantea favores o problemas, se dialogante.

Ser Alcalde no significa ser altanero, aunque algunos lo sean. Ni arrogante. Ir de sobrado por la vida genera repulsión y más si te conviertes en representante de los demás. Ser distante es un privilegio de unos pocos y consagrados a su trabajo o erudición. Ser Alcalde es otra cosa. Algunos no lo entienden.

Pues no, por experiencia personal reciente; si saludas y están en grupo compacto de peperos les cuesta o te niegan el saludo, como si les diera vergüenza mezclarse con el pueblo; sus posibles votantes. Más gente me lo ha comentado, personas de su “parroquia” y fuente de votantes. Así les va.

Yo también, como la mayoría, tengo ancestros rojos y azules. Tanto a unos como a otros los recuerdo con cariño y nostalgia. De vivir, verían con vergüenza a personajes como el valenciano y su banda.

Alfonso dijo...

Las declaraciones de este tipo son escandalosas. Como a ti, no conocí a mis dos abuelos. Un murió estando mi madre embarazada. LLevó toda su vida explotado por un señorito andaluz, jerezano, qué te voy a contar.
El otro, por ser sindicalista tuvo que huir al campo para que no lo mataran. Y allí murió sólo como un conejo. No tiene tumba. A uno de los señoritos le dio pena y lo enterró sin nombre en su panteón.
Se llamaba como yo, Alfonso Saborido. Y tiene múltiples nietos con su nombre. Para que no se pierdan de la memoria.

The Doll dijo...

ay como engaña, que caruca de bueno, a ver chiquitin, quien se va a comer el purecito¡¡¡¡
saludos

Agata dijo...

Los abuelos merecen un respeto.
http://tranquilohombre.blogspot.com/2007/11/abuelos.html

jcabezonalonso dijo...

Lo de este gurtel trajeado no tiene nombre: pero ahí está y triunfando. ¿No tendremos nosotros algo de culpa de que estas especies proliferen?

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