miércoles, enero 30, 2008

CARTA INESPERADA DESDE IRÚN

Hablo con Arkaitz de tarde en tarde. Por teléfono o messenger. No suele pasar de un qué tal estás y un par de breves comentarios sobre salud, trabajo, familia y pronto un gero arte o un agur. En diciembre le envié una Antología de los Premios de Poesía Joven José Hierro publicada por el Ayuntamiento de Santander y coordinada por Ana de la Robla, junto con el último número de la revista gaditana de poesía Revistatlántica, donde de nuevo aparece Ana como coordinadora de una sección titulada Cuatro Poetas Cántabros. En la Antología está mi poema Orvieto y en Revistatlántica, entre otros, Juegos funerarios. Dos poemas que mucho tiempo después trataban de evocar el principio y el final, el primer beso y el adiós. El amor y la muerte: Lander.
Arkaitz, su hermano pequeño, es mi único enlace ya con el mundo de Lander.
Al mediodía abrí el buzón de casa y encontré una carta inesperada. Arkaitz comentaba que le habían gustado los poemas, me decía también que su madre se había emocionado leyéndolos, y me enviaba la copia de tres fotos de Lander: una de chaval y las otras dos un poco anteriores al maldito accidente. Me decía también que entraba en este blog de vez en cuando, decía que a veces pensaba que si el Santander posible hubiera nacido hace unos años, tal vez hubiera escrito aquí algunas cosas tiernas sobre Lander. Que a él le hubiera gustado ese pequeño homenaje.
Pero, ¿qué hubiera escrito?
Tal vez hubiera contado que se reía siempre, a todas horas. Y que cuando se reía le brillaban los ojos grandes y oscuros. Y que hacía el payaso sin parar y se burlaba de mí susurrando barbaridades en euskara a mi oído, como si estuviera recitando el más hermoso poema de amor. Y luego me besaba, me llamaba idiota y decía despacito, muy despacito, "Maite zaitut".
O hubiera recordado cómo nos conocimos en Gasteiz, donde estudiaba Filología Hispánica, después de una lectura de mis poemas en un centro cultural. Cómo se acercó para comentar algunas cosas que le habían llamado la atención, y acabamos paseando durante horas por la noche de una ciudad llena de un frío.
El viaje juntos a Italia un par de meses después. Donde de pronto nos besamos y esa mujer (real) de la que hablo en Orvieto bendijo nuestro amor hasta la muerte.
Podría hablar de un año largo y feliz. Un año de fines de semana mágicos y telefonazos interminables. Un año de libros compartidos, de manos entrelazadas, de sueños vivos.
Podría escucharle con los ojos cerrados, junto al Peine del Viento, con una guitarra intentando enseñarme esta canción que casi le arrancaba lágrimas
O tal vez de nuevo mi memoria se bloquearía en el verano del accidente. Recordaría las dos cajas de ropa y objetos personales que me había enviado dos días antes por SEUR para iniciar la mudanza. Recordaría sus planes, después de terminar la carrera, de venir a vivir conmigo y preparar en Santander sus oposiciones de Medias o un postgrado en Español para Extranjeros. Recordaría que le gustaba la velocidad, cómo explicaba que sobre su moto se sentía un dios antiguo cabalgando sobre el fuego. Recordaría una llamada de teléfono el 27 de agosto de 2002. Una llamada de Arkaitz para decir que camino de Santander, a la altura de Donostia, Lander se había matado.
Podría recordar que era encantador, euskaldún, simpático, inteligente, guapísimo, deportista, positivo, cariñoso, cercano, ardiente, generoso, solidario, loco, rebelde, manipulador, culto, comilón, viajero, curioso, sorprendente.
Podría recordar que me sentí culpable, porque la noche anterior me había dicho que pisaría a fondo para abrazarme antes. Podría recordar que dolió tanto que tardé casi cuatro años en poder hablar de él con mis amigos o escribirle siquiera unos malditos versos.
No sé qué podría escribir, Arkaitz, para sacar del corazón todo lo que todavía le quiero. Pero tienes razón: a él le hubiera gustado saberlo.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Ezkerrik asko eta muxu handi bat Regino

Arkaitz

Alfonso dijo...

Yo también sé lo que es el zarpazo de la muerte de pronto un enero de 2000. No hay palabras ni consuelos que valgan. Pero sin embargo, son las palabras mismas las que hacen sentir a las personas vivas, aunque no las podamos ver como has hecho tú en este post. Gracias.

ANA DE LA ROBLA dijo...

Duro texto. Y necesario. Un abrazo y un beso, querido.

escéptico dijo...

Para esos momentos no valen los consuelos. Pero te quedan los recuerdos, la intensidad de lo vivido y eso solo es tuyo.
Desde el afecto, déjame que te agradezca que compartas con nosotros aquellos momentos.
Un abrazo

Rukaegos dijo...

Gracias a ti, Arkaitz.

Y a escéptico, Ana y Alfonso, por vuestros textos y vuestras experiencias. Y también, claro, a los que me habéis llamado hoy para echarme la bronca por no haber llorado y buscado ayuda en su momento. Supongo que sigo pensando que no hay que molestar a los amigos más de la cuenta.

En fin, fue hace ya mucho tiempo. Pero hay dos personas de las que aprendí algo grande en el pasado. Que todos somos dignos de ser queridos, y de que sentirte tan especial para alguien es lo mejor que puede pasarte.

Agata dijo...

Vaya...Qué injusta es la vida.Vengo de mi blog huyendo de lo que he escrito...Y me encuentro con que el dolor está en todos lados.Lo siento mucho.

Nacho dijo...

Hoy me has hecho llorar por segunda vez en el día; de la primera no has sido el causante, pues simplemente me entristeció pensar en cuando muera mi abuela. Me imaginaba dando el discurso póstumo en su funeral diciéndole todo aquello que no la había dicho en vida y no pude contener las lágrimas, pero en ese momento comprendí que debía decirle todas esas cosas antes de que nos abandone para siempre. Creo que, aunque hoy no tuviera el día sensible, me habría emocionado de igual manera ante esta preciosa entrada. Espero que al convertirnos a tus lectores en copartícipes de tu dolor, se amaine y se cierre la herida.

Un beso.

Rukaegos dijo...

Me temo que el dolor es parte de todas nuestras biografías, Agata. Pero es bueno dejar que salga de vez en cuando para que no nos devore por dentro.

Nacho, no te me pongas tan sensible, hombre. Aprovecha el pensamiento para estar cerca de tu abuela y que no te pille el toro con cosas sin decir.

Y bueno, sí. La herida esta cicatrizada y en su sitio. Las lluvias de invierno ayudan a pensamientos negativos como el de la "oportunidad perdida" o la injusticia siempre de la muerte pero más cuando quien nos deja tiene recién cumplidos los 24 y es fuerte, guapo, decidido ... con toda la vida por delante.

Había una inscripción funeraria griega que lei una vez por ahí, y venía a invitar al caminante a sentarse ante la tumba y dar gracias a los dioses porque el ocupante había muerto joven y hermoso. Así murió Lander, y tal vez para él haya sido mejor ... Pero cuánto vacío ha dejado.

Elena dijo...

Llevo d�as volviendo a tu testimonio y pensando qu� decir, pero todo lo que se me ocurre es est�ril, y sin embargo siento la necesidad de decir algo.

Ayer, releyendo a Holderlin, me encontr� con lo que Hiperi�n le escribe a Diotima la noche anterior a la batalla en la que est� seguro de ir a encontrar la muerte. Quiz� ser�a mejor dejarte palabras revitalizadoras, de pasar p�gina, de reinventarte, de posibles amores futuros, pero �sas no hacen falta, la vida y su empuje son irrefrenables... As� que te dejo las de Holderlin, porque L�nder, ley�ndote, me ha parecido el pasado, el futuro y el presente.

"�Alma piadosa!, me gustar�a decirte "piensa en m� cuando pases ante mi tumba", pero me han de echar a las olas del mar y no me parece mal que mis restos desciendan al lugar donde se juntan las fuentes y los r�os que amaba, el lugar de donde se elevan las nubes tormentosas en las que abrevan los montes y los valles que amaba. �Y nosotros?. �Oh Diotima, Diotima!, �cu�ndo volvermeos a vernos?.

"Es imposible, y mi alma m�s profunda reh�sa este pensamiento, que nos perdamos el uno del otro. Recorrer� los astros durante milenios, adoptar� todas las formas, todos los lenguajes de la vida, para volver a encontrarte una sola vez. Pero pienso que lo que es semejante no tarda en encontrarse.

"�Alma grande! esta separaci�n te permitir� encontrarte a ti misma. As� que d�jame partir.�Saluda a tu madre! �Saluda a Notara y a los dem�s amigos!

Saluda tambi�n a los �rboles donde te encontr� por primera vez y a los alegres arroyos que borde�bamos, y a los bellos jardines de Angele , y ojal� encuentres en ellos, amor m�o, mi imagen. Adi�s."

Un fuerte abrazo.

Rukaegos dijo...

Gracias por tu mensaje, Elena, de verdad. Desde que llegaste por vez primera al Santander posible y fisgué tu perfil he tenido la sensación de que tiene que ser todo un placer tomar un café contigo: demasiadas películas, músicas y libros en común.

El escrito es, como escribí, la necesidad de una respuesta a la memoria y a un estímulo. Lander siempre estará ahí, bien presente. Aunque hoy sólo de vez en cuando se abra paso con tanta furia. Poco a poco fue saliendo al exterior y sanando. Voy a copiar uno de los poemas que menciono en el texto, Orvieto, para que compruebes que en efecto, como en las bellísimas palabras que aportas, es la felidad sencilla, la del primer beso y las cosas pequeñas, la que se ha ido imponiendo. Y una grande: la seguridad de que me temo que por primera vez (en el terreno de la pareja) no sólo quise sino que me supe querido.

Lander es hoy un nombre con forma de estrella. Lleno de brillo.

A pesar de todo, creed si os digo que tras escribir el post estaba llorando como un imbécil. Pero había que hacerlo.

Gracias a tod@s

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