miércoles, marzo 30, 2011

IMPUESTOS REVOLUCIONARIOS


Decían en Roma, en la clásica que no en la capital de Berlusconia, que la mujer de César no sólo debía ser honrada, sino además parecerlo. Reescribió Maquiavelo en Florencia el adagio, proponiendo que nada importaba que la mujer de César fuera o no honrada, siempre y cuando lo pareciera.

Corren vientos extraños, con cierto tufo a la podrida Dinamarca de Hamlet, que han obligado a una nueva reescritura en Santander. Qué más da que la mujer de César sea honrada, o no, o mediopensionista. Y sobre todo, qué más da que lo parezca o no si la ciudadanía no sólo aguanta todo sino que además ríe las gracias (y sí, me he leído "Indignaos" de Stèphane Hessel, como me leí en tiempo y modo "Antes del fin" y "La resistencia" de Ernesto Sábato).

No es la primera vez que en los pomos de nuestros domicilios particulares aparece una bolsita de plástico con una revista anónima en su interior, editada con buen papel, de esos de muchos brillos, con grandes e impactantes fotografías y de autoría anónima. En efecto, en las pasadas elecciones municipales, allá por el 2007, en mi escalera nos lo encontramos colocado puerta a puerta un sábado sabadete, víspera de la convocatoria electoral y en consecuencia jornada de reflexión. Pero claro, como Nadie había editado el panfleto y Nadie era responsable, Nadie estaba infringiendo la legalidad vigente con aquella sucesión de infografías, inauguraciones y primeros y sonrientes planos todos ellos dedicados a uno de los candidatos.

Esta vez, el panfleto tiene menos fotos del candidato (dará por supuesto que ya es debidamente conocido tras luchar bravamente durante cuatro años por no desperdiciar una sola foto), pero repite algunas de las viejas fotos -así pensamos que es fruto de su gestión lo que ya nos vendió la corporación anterior-, incorpora nuevas infografías -para que creamos que es realidad lo que, como la vida, es de momento sueño, y se apropia de obras que han sido financiadas por otras administraciones o incluso realizadas íntegramente por otras administraciones. Pero que revestidas de ese Azul Gaviota Reidora corporativo que tanto encandila a Ann Bottle transmiten un exacto y claro mensaje.

Se ha repartido, al menos por mi barrio, en tiempo adecuado. Por lo que no sé qué recelos habría para distribuirlo firmado. Claro que a lo mejor no ha llegado todavía a todos los hogares, y las nuevas remesas entrarán ya en proceso de dudosa legalidad y obvia falta de principios. También es cierto que se reparta cuando se reparta, supongo que será mejor no contabilizar los costes, que de seguro no serán bajos, de los miles de ejemplares editados y repartidos como ayudas a un determinado partido y a un determinado político de las empresas que imaginamos han cubierto su cuota, pagado favores varios o anticipado mercado cuatrianual hacia el futuro, a través de publicidad.

Hacía ya tiempo que se venía escuchando por esos bares capitalinos algo sobre los dineros solicitados de empresa en empresa (todas ellas con adjudicaciones o pendencias en el ayuntamiento que al parecer con estos modos napolitanos "ahora es más") como para que nos haya pillado de sorpresa el anónimo regalo.

Pero así son la cosas. No basta con la financiación regular, no basta con las publicidad institucional que pueda corresponder para explicar a la ciudadanía la gestión realizada. Y no bastan porque una y otra han de realizarse con transparencia.

Supongo que porque para muchos, o para algunos, o para los que sea, los fajos de billetes y las fotografías con brillantina resultan más excitantes con cierto olor a podrido.

3 comentarios:

Antonio Fernández Munárriz dijo...

Me imagino aviones a baja altura que en vez de lanzar bombas lancen panfletos. Homenaje a un tiempo lejano del Santander bombardeado.

Forma parte de guión. Una película con historia turbia y ambientada en los bajos fondos.

Oscuridad democrática que menos mal se agazapa, porque si levantase la cabeza recibiría la respuesta: Democracia, libertad y ley.

patri-cia dijo...

Es una pasada en todos los sentidos; el roce de la legalidad, el gasto absurdo de papel, lo de Tafe, lo de él, lo del ayuntamiento...
Pero es taaaaan mono!

jcabezonalonso dijo...

Sí amigo Rukaegos, llegan tiempos de panfletos mil repartidos buzón a buzón, puerta a puerta, periódico a periódico. A estas alturas, un gasto perfectamente suprimible.

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