sábado, marzo 26, 2011

CARTA DE CUMPLEAÑOS


Querido Leo:

Recuerdo que alguna vez te hablé de "Cartas de cumpleaños", ese libro de poemas con el que Ted Hughes recupera momentos, emociones, experiencias de su vida junto a Sylvia Plath, indagando tal vez en las causas del sucidio de la escritora, celebrando los momentos compartidos, recordando y recordando. Ese libro que me fascinó desde que descubrí por vez primera algunos de sus poemas y que he devorado tantas veces en la edición de Lumen.

Me gustaría ser algún día capaz de tejer otras cartas de cumpleaños, otra larga serie de poemas en las que seas tú quien brilla, el protagonista absoluto desde el centro del escenario. Tal vez sea capaz, cuando se amanse el dolor y cuando las palabras vuelvan a significar emociones y pensamientos bajo control y no sólo furia y ausencia desbocándose. Aunque yo no tenga el talento de Ted Hughes y el resultado no vaya a ser, claro que no, tan brillante.

Hoy hubieras cumplido 33 años. Hoy deberíamos haber estado juntos, bajo esta primavera perfecta que ha aterrizado a tiempo en Santander, comiendo a tu salud en algún sitio lindo y preparando una pequeña fiesta pueden que en Trashville, para que pudieras estrenar coqueto como siempre la camisa o el jersey que ayer te habrían regalado Mayka y Milagros.

Pero no fue posible. Tú, el fuerte, el capaz de enfrentarse sin miedos a las aventuras y los riesgos, el que venía de una historia difícil y de un difícil arraigo, el que miraba de frente y que se hacía transparente en la alegría y en el enfado, el que se comía el dolor para no molestar a los demás, el superviviente que estaba seguro de superar sin problemas lo que sería con el tiempo sólo otra prueba, no pudiste con el cáncer. ¿Recuerdas cuando me decías, Regi, no estés triste, no me mires así: Yo me voy a curar, porque tengo muchas cosas por las que vivir y quiero seguir vivo? Y fui yo, el blando, el torpe, el que se rompe con tanta facilidad el que tuve que quedarme para comprobar lo difícil que es enderezar si ti el rumbo, para comprobar con qué injusta facilidad el mundo puede de pronto desplomarse, y cuánto cuesta hacer pie de nuevo.

Contigo encontré algunos de los momentos más maravillosos de mi vida. Había llegado a creer que el amor no estaba hecho para alguien como yo (como te enfadabas cuando te lo decía y me recriminabas que me "tirara para abajo", que eso te convertía en un tonto y que tú sabías muy bien con quién estabas y por qué), había llegado a resignarme a tantas cosas, que fuiste como un huracán de alegría. Dormir a tu lado, abrazándote, ver la televisión apoyándome en ti, encontrarte en la calle y darte un beso, tratar de sorprenderte, de mimarte, de no dejar pasar un día sin decir "te quiero". Aprendiendo a pensar en plural, a pensar en "nosotros", a pesar de tantos años escritos en clave de "yo", a pesar de lo difícil que fue al principio acompasar nuestros ritmos.

Te sorprendería cómo se me han ido durmiendo tantas ilusiones y tantos compromisos. Supongo que algunos proyectos habían llegado antes de ti, para llenar vacíos; otros, cuando ya estabas conmigo, porque quería que estuvieses orgulloso de mí, que sintieras que yo también podía brillar un poco. Y eso a pesar de ser consciente de que cuando tú entrabas en un espacio y sonreías, ya no cabía más luz. Se me ha ido cayendo de las manos la aventura política, se me ha ido pudriendo Santander en el corazón, tanto que creo que necesito salir de aquí y encontrar otra raíz bien lejos, tengo aparcada la poesía, ahora que la necesitaría tanto, con las pruebas del libro que dejé sin corregir para estar pendiente de ti en los últimos meses en la misma carpeta y en el mismo punto.

Han sido meses de amigos, de grandes y buenos amigos, esos a los que una vez llamé "hadas" y que no me han permitido caer. Entre ellos las dos mujeres tan especiales que tú me "regalaste". Y tu hermana Marilia, siempre pendiente. Tanto que ya les prometí a ella y a tu madre, y a Lorelei, visitarlas en Uruguay, y aprovechar para pasear solo por las calles de Rivera en las que fuiste niño y que tan poquito te gustaban, por las de Montevideo que sentían tus pasos cuando yo tuve la suerte de conocerte. Las de esa Colonia del Sacramento que querías enseñarme como hermosa memoria del tiempo colonial. Porque cada viento bebido en la tierra de la que llegaste será como compartir de nuevo un poco de tiempo contigo. A solas. Como será estar a solas contigo el proyecto de Italia, que se frustró pero que tendrá que llegar.

Cinco meses ya, Leo, cinco meses. Y tú aquí, en las calles, en los bares, en los cajones, en las comidas, en las canciones, en las esperanzas, emboscándote para no marcharte nunca, para seguir dando voz a toda la gana de vivir que llevabas dentro.

Y yo queriéndote y queriéndote y sintiéndome huérfano cada día, muriéndome de frío en la cama, descuidándome y echándote tantísimo de menos.




9 comentarios:

alicia dijo...

Que carta mas linda! mucho ánimo, mucha fuerza y muchos besos.

Akede dijo...

Me has dejado sin apenas palabras y con el corazón encogido. Un beso.

Amélie dijo...

Contigo siempre.Ánimo.

http://youtu.be/DnFFUBf-5rM

Alfonso Saborido dijo...

Sigues enamorado. Dentro de la tristeza que nos enfría tanto y que yo también llevo como tú, de distinta manera, sigues enamorado. Dicen que el tiempo lo cura todo. Mentira, no lo cura. Te hace estar un poco mejor de cara a los demás, pero no.
El caso es que sigues enamorado. Y si sigues enamorado, es que la muerte, se lo llevó sí. Pero no ha vencido del todo. Ni vencerá. Tienes que seguir enamorado, aunque el día de mañana, ya se verá. Tienes mucho que vivir, pero deja eso hueco siempre, que se llama Leo. Es la única manera de vencer.
Y eso de descuidarte nada de nada. A cuidarse, piensa en qué querrías que tú hicieras. Házlo, seguro que aciertas y te sentiras mejor.
Abrazos niño. Comparte el dolor, que así, duele un gramito menos, suficiente para saber que uno no está solo. Y eso es triste.
Uno está solo por las noches, en el momento cuando uno quiere llamar y no está.
¿Sabes que he sacado mi plaza de funcionario? ¿y que voy en la candidatura municipal de Jerez? Me dijeron, joé, qué cara tienes, no te alegras... sí , claro que me alegro. Lo que pasa que desde que se fue mi hermana como Leo los momentos alegres se me vuelven tristes, porque en esos momentos, es cuando yo la hubiera llamado a ella.
Pero no está. Y no te puedes imaginar cómo te entiendo.
Pero cuando me agobio, pues digo voy a ver como está el 'gafapasta' para animarlo un poco si es que se puede. Seguro que sí.
Pues nada, que hacemos lo que podemos, que te apreciamos, que compartimos tu dolor, y que sabes que estamos pendiente de ti, aunque sea a través de un cable.
Un abrazo.

Anónimo dijo...

"...otros, cuando ya estabas conmigo, porque quería que estuvieras orgulloso de mí, que sintieras que yo también podía brillar un poco". A veces, Ruka, alcanzas cotas de sinceridad cuya limpia desnudez las convierte en exatamente lo contrario al exhibicionismo.

Ojalá escribas esos poemas o lo que te salga. Ahora ya no serían una exorcismo terapéutico (ejercicio bien legítimo, por cierto), pues el dolor, no necesariamente menor (quién sabe incluso si mayor) sí se ha hecho más sereno y sedimentado, capaz ya de encauzarse en belleza, y creo que supondría casi una redención. No digo que te fuerces, ni que te pongas, como la Jo de "Mujercitas", a escribir directamente sobre tu Beth por ser ese dolor lo que mejor conoces y lo que te es ahora más esencial, pero sí que te dejes llevar en cuanto a ello. Total, si finalmente escribes sobre mares, corsarios y galeotes, estarás igualmente escribiendo sobre Leo ;-)

Me parece muy valiente el comentario que te ha dejado Alfonso. Quizá no sea el más útil para sobrevivir, pero es que "supervivencia" es palabra cargada de derrota. En el verbo sin prefijo alguno, elemental y sencillo, cabalga la vida con todas sus derrotas y toda su grandeza.

Ojalá todos los que sentimos ese deseo (a veces ligeramente doloroso) de expresarnos en palabras, tanto los que amamos a vivos como los que amáis a muertos, encontráramos la palabra precisa, el poema perfecto en que condensarles para siempre, inasequibles al paso del tiempo, eternamente bellos y nuestros.

Un beso enorme,

Elena

Nota. Ya nos irás contando de esas desilusiones políticas y esas ganas de cambio.

Rukaegos dijo...

Gracias una vez más por vuestra en estos tiempos oscuros.

Sin duda, Alfonso, sigo enamorado, sigo notando su falta a cada paso fuera y sobre todo dentro de casa. Gracias por ayudar a sacar de la balanza ese gramito menos, y sobre todo por ser también mensajero de buenas noticias como tu plaza de funcionario o tu compromiso con Jerez y con Pilar. Cruzo los dedos pero te voy ya emplazando a celebrarlo.

Elena, como siempre gracias. Y aquí seguimos en busca de esas palabras que, cierto, van a estar mucho,mucho tiempo vestidas de Leo. En unas semanas saldrá un libro en el que aparecen los poemas que conoces dedicados a Lander. Y que sin embargo ahora parecen premonitorios y llenos de nuevos pero no menos duros sentidos.

Un abrazo.

Antonio Fernández Munárriz dijo...

Sentida carta. Exposición contundente y madura de sentimientos desde la vitrina del recuerdo. Te acompaño en el sentimiento. Un saludo.

Despotorramiento feroz dijo...

Hola Regino, me he acordado muchísimas veces de ti. El dolor irá fluyendo poco a poco, se hará más llevadero aunque es un proceso largo.
Disiento con Alfonso, el tiempo sí cura el dolor. Lo que no quita es la inmensa cicatriz que siempre llevaremos.
Yo levanté el luto el año pasado, tras cuatro años de ausencia de mi pareja y un camino lleno de dolor y espinas. Este año he dicho que estoy listo para volver a enamorarme.
El dia que te apetezca y estés de humor nos tomaremos ese café que llevamos postergando tanto tiempo.
Te envío un sentido abrazo y todo mi cariño.

Agata dijo...

Esta carta que has escrito y el sentimiento que hay en ella...no puedo dejar de pedirte que vuelvas con la poesía,porque la poesía es la vida misma.Esta carta es poesía.Tú eres poesía y Leo también.
Si hace falta que vaya andando a Santander a darte un "zoski" (pequeño golpe jerezano pero doloroso en la cabeza) voy.Ahora,tú serás el único culpable de que me salgan sebaduras en los pies (ahora que estamos en primavera y tengo que enseñarlos)Tú verás...
Un beso enorme,guapo.

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