domingo, marzo 21, 2010

MOMENTOS ESTELARES: EL LITUANO IMPASIBLE


Mi primera incursión por el delirio narrativo no ocurrió dentro de la serie "Momentos estelares", sino en una serie de entradas escritas durante unas vacaciones en Playa del Inglés, marzo de 2008. Digno de formar parte de la serie estelar, buena recuperación para este primer domingo de primavera, os dejo de nuevo en las manos del Lituano Impasible.

Allá va:

Andaba yo intrigado pensando de dónde sacaría Litos los canarios para morrear en las escaleras del Yumbo Center a altas horas de la madrugada, teniendo en cuenta la escasez de producto nacional que se encuentra por estos lares cuando decidí marcharme de safari-aventura hacia el centro de Gran Canaria.

Siempre he sabido que la idea básica de toda aventura viene a ser sinónimo de incomodidad. Un viaje estupendowonderfulwunderschön, según la comisionista, en Land Rover nos permitiría dedicar un día a los paisajes volcánicos del interior, comer en un restaurante típico canario, pasear en camello previo pago de suplemente y no se sabe cuántas cosas más. De modo que ni corto ni perezoso me presenté a las ocho y media de la mañana en la entrada del Restaurante Roma en busca de vehículo, aventura y compañeros de excursión.

Quiero dejar claro que en contra de mi costumbre y para dar ejemplo, después de que Paolo Latrónica me comentara hace unos días que lo que nos pasa a los españoles es que no tenemos espíritu nacional, llegué el primero, no como esas dos alemanas que avergonzando a su propia tradición resultaron indisciplinadas y perezosas y además no hicieron caso a quienquiera que les vendiera la excursión y no llevaron nada de abrigo en previsión de la fresca de la mañana, las temperaturas de las altas cumbres volcánicas y los alisios o más bien contraalisios si tenemos en cuenta la feroz oposición que presentaron a nuestro viaje. Menos mal que el aquí firmante, caballero de capa y espada, le dejó a la alemana adolescente un precioso canguro de impecable algodón brasileño, y que uno de los guías, Tim, cedió un pequeño chubasquero, menos de diseño, a la alemana madre.

Además de las alemanas y de Tim, italobritánico de novia canariona escapado de Londres hace siete años en busca del buen tiempo y de la juerga, estaba el otro guía-conductor, español de Albacete por nombre, cómo no, Pepe. Se incorporó también la Familia Flemática, padre, madre y chavalín de unos 10 tiernos años, llegados a Maspalomas desde la Nebulosa Norwich. Y finalmente, oh aparición, el Lituano Impasible.

Juntos y en unión emprendimos la travesía. Me preocupé por ejercer de anfitrión nacional y saqué a relucir mi estupendo inglés de Cambridge. Pero cuando nadie respondió a mi simpático comentario de "My tailor is rich" regresé a mis cuarteles de invierno y esperé mejor ocasión para el asalto.

Los guías desgranaban pequeñas explicaciones y proferían algunos chistes básicos aptos para todos los públicos mientras la Adolescente Alemana se quejaba de frío. Papá Flemático asumió su rol de instituatroz británica, mirola con displicencia y comentó, sabio, "a medida que se asciende hace frío". Su lenguaje corporal y ocular más bien quería decir "Haberte traído una rebeca, so tonta". La Adolescente Alemana respondió en un tono más que correcto y amable ante tamaña exhibición de talento analítico "Es verdad". Mientras su lenguaje corporal y ocular matizaba "Métete en tus asuntos, capullo".

Mamá Alemana continuaba riéndose de una manera tan constante como absurda mientras Madre Flemática y Niño Flemático miraban al frente sin que nada ni nadie pudiera afectar a su británica dignidad. Dignidad que no perdieron ni durante el desayuno (no incluido en el precio), ni durante la parada en el área de recreo de un embalse con más secano que balsa donde podríamos encontrar camellos (no incluidos en el precio) que sin embargo, por puras ganas de jorobar, no se encontraban en los alrededores. Y que en todo caso hubieran sido dromedarios. Color café.

Un pequeño paseo por el paraje y nuevo conato de conversación. Papá Flemático pregunta al Lituano Impasible "¿Bonito paseo?" mientras el tono irónico y el lenguaje corporal sugieren "¿Te das cuenta de que nos has hecho esperar durante cinco minutos?". Lituano responde "No ha estado mal" mientras la expresión inamovible de su cara propone "Que te folle un pez".

Pero fue sin duda el Lituano Impasible la gran sorpresa de la expedición. Armado de una cámara de fotos espía marca ACME, analizaba concienzudo la orografía del terreno con quién sabe qué aviesas intenciones. Absorto en su laboriosa misión para quién sabe qué malvado darzveider galáctico o qué potencia del Este, durante el viaje dijo sólo "Soy lituano" y "No ha estado mal". Reconozco que en este tipo de saraos resulta complicado participar, pero juro a mis lectores que el repertorio gesticular del Lituano era casi tan rico como el de Arnold Schwarzeneger. Hiératico hasta el punto de parecer uno de esos chavalotes que realizan cameos en las películas de nazis para decir "A sus órdenes, mi capitán, la operación especial sobre el ghetto de Vilna ha terminado sin novedad", hay que reconocer de todas maneras que como expresión de las bondades de la naturaleza su rotundo palmito nordesteño hacía la competencia a los materiales geológicos que se arremolinaban por doquier. En especial su background. Tan rocoso como la imponente silueta del Roque Nublo y tan impasible como su propio portador.

A pesar de mi empeño por salvaguardar el orgullo nacional, decidí no perder de vista las extrañas maniobras (y el rotundo background) llegados desde la Lituania (ten points). Ni siquiera durante la comida típica en que, nuevamente embebido de espíritu nacional, me empeciné en poner cara de "Oh, delicioso" ante un aguachirle amarillento con aspecto de sopa y un pollo con papas arrugás y mojo que igual podría haber sido, por lo correoso, Solomillo de Añejo o contramuslo de Perro de Presa Canario. Y el caso es que cual despiadado japonés siguió fotografiando orografías a la par que mostrando una total indiferencia ante las bellas muestras de arquitectura civil y militar de San Bartolomé de Tirajana.

El final de la excursión (más aventura que nunca) consistía en provocar un batido de gofio en nuestros estómagos, ya que recién terminada la manduca el land rover embistió una cañada tortuosa sobre la que, ante el entusiasmo (más aventurero que nunca) de Tim, nuestros backgrounds respectivos empezaron a botar hasta quedar realmente maltrechos. El lituano, eso sí, continuaba impasible. Supongo que ese background rotundo que se insinuaba bajo el chándal rojo contribuía a amortiguar la paliza. Parecía pasable y escépticamente divertida la Familia Flemática envuelta en su flema, tanto que llegué a la conclusión de que el niño era una obra maestra de pottery más que un little british de carne sin espíritu. El caso es que tras una hora brincando por el pedregal, abrasados bajo un sol de injusticia, sedientos y sin posibilidad de hallar líquido alguno, engullendo un par de chungos higos chumbos (localmente denominados tunas) y detenidos muuuucho más tiempo del deseable porque estaban volando las obras públicas del cabildo la mitad de la cañada por do habíamos de pasar, llegamos (sorprendentemente) a puerto sin novedad. Matizo, por cierto, que los únicos que engullimos los espinosos higos fuimos Tim (para algo le pagan) y el mendalerenda, nuevamente dispuesto a mostrar las osadas alegrías de España y olé, sin tomar en consideración las muecas de asco de Alemana Madre y Alemana Hija, los mohínes de "bondad graciosa, no es cierto?" de Familia Flemática y la impasible y distante mirada del pluscuamperfecto lituano.

Pepe, amable siempre y claramente sorprendido de contar con cliente hispano, se ofreció para compartir unas cañas conmigo la próxima vez que pasara por allí. Familia Flemática se escabulló sin despedirse y sin hacer ruido, las indisciplinadas alemanas me devolvieron el algodón brasilero -dando, eso sí, las dankes- y el lituano recogió sus utillajes de la T.I.A. y continuó paseando su, ¿les he dicho ya que espectacular?, palmito por Playa del Inglés.

En fin, nunca me había tropezado con lituanos de comportamiento japonés (ni con otros), pero creo que alguien debería avisar a Carmen Chacón y a Moratinos porque ... ¿no estará planeando Lituania un desembarco imperialista en Gran Canaria?

Otra pregunta que se me quedó, ay, sin respuesta: ¿Tenían algo que ver las espléndidas vistas traseras del lituano con las hermosas y protegidas dunas de Maspalomas? Y si es así, ¿guardan relación esos paseos con la sonrisa -oh cielos- que me dedicó al siguiente día, cuando coincidimos en una guagua camino de Las Palmas?

Y por fin ... ¿alguien sabe algún remedio para que tras los botes en land rover se me pase de una dita vez el dolor de background?

2 comentarios:

Jesús Cabezón dijo...

Rukaegos, ya ves que te sigo, aunque con algunas fechas de retraso.
Hoy has perdido para mi 1/2 punto. ¿Cómo es posible que en ese trance un español racial como tu se dejara escapar la presa de un lituano cachas?
En todo lo demás, tu comprotamiento fue ejemplar.
Escéptico

Rukaegos dijo...

Jaja, Jesús, si es que uno es un tímido. Peazo de pérdida, sniff

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