"El blog anteriormente conocido como Un Santander Posible y como Desde una habitación desordenada"
domingo, octubre 28, 2007
lunes, octubre 08, 2007
miércoles, octubre 03, 2007

domingo, septiembre 23, 2007
domingo, septiembre 16, 2007

lunes, septiembre 10, 2007

Reconozco que no he podido resistir la tentación de compartir con mis visitantes esta bonita imagen de Antonio Cañizares, martillo de herejes, en una celebración litúrgia del Instituto de Cristo Rey, un grupo católico empeñado en regresar al mundo anterior a las reformas del Concilio Vaticano II. Imagino que anulando también todas las declaraciones y documentos de Juan XXIII y Pablo VI sobre el diálogo, la paz y los derechos humanos, ya que andan en Santa Cruzada contra Educación Para la Ciudadanía y cuanto huela a valores constitucionales, respeto, dignidad y derechos.
jueves, septiembre 06, 2007

martes, septiembre 04, 2007

He optado por "idiota" por parecerme la palabra más adecuada. Animales o burros sería ofensivo ... con los animales. Bárbaros, en cualquiera de sus especies, negaría la mayor de que los pueblos que rodearon el mundo clásico tenían sus normas, sus leyes y su cultura. Pero "idiota" parece significar según su etimología "aquel que no se ocupa de los intereses públicos sino sólo de los privados", llevado un poco más lejos, aquél que no sabe vivir en una comunidad. Así que "idiota" me parece el término perfecto para referirme a cualquier tipo de engendro que a lo largo de estos años y en la última noche hayan encontrado como modelo de divertimento estival la agresión al arte. Como creo que define perfectamente a quienes cada fin de semana, en cada una de nuestras ciudades y pueblos, ha asumido el vandalismo como forma de identidad: Idiotas.
Me hago desde hace algún tiempo una pregunta que tiene que ver con el vandalismo que asola nuestras comunidades. Y que tiene claros protagonistas a pesar de que Cañizares, Mariespe y sus secuaces consideren que no es necesaria la Educación Para la Ciudadanía. ¿Quién paga los vidrios rotos? Nadie pide responsabilidades, nadie investiga, y son los presupuestos públicos, muchas veces los privados y la paciencia de todos los que acaban soportando día a día estas agresiones. Mientras sus responsables pasean con el trasero hinchado de satisfacción preparando la nueva fechoría.
Creo que empieza a ser el momento de aceptar que, Houston Houston, tenemos un problema. Porque sólo así se podrá iniciar el camino para su solución. Pero creo que algunos detalles serían indispensables. El primero, es que los responsables del vandalismo deben ser adecuadamente identificados y deben responsabilizarse económicamente de los daños causados. Ellos o sus familias. El segundo, de las pocas cosas que me gustan de la cultura norteameriyanqui está la institución de los llamados "servicios a la comunidad", penas de reeducación para situaciones como estas en las que se trata de devolver a la sociedad algo positivo como compensación de los perjuicios provocados. Tal vez si empezaran a saber lo que se suda limpiando grafitti a golpe de estropajo (gastos a sus espaldas), empezarían a dar valor al esfuerzo ajeno. Y por si acaso se piensa que estoy señalando a ciegas, habría que recordar que sí hay un patrón común en las agresiones de las cinco ediciones de ARTESLES: siempre han coincidido con las fiestas patronales de Lloreda primero y Esles después. Y ya sabemos cómo se suele resolver la ecuación alcohol + fiestas + nocturnidad/impunidad en determinados segmentos poblacionales.
Lo peor de todo. La acción impune de los idiotas acaba en minutos con el esfuerzo de años. Y quienes realizan ese esfuerzo se van agotando poco a poco. Los idiotas están a punto de privarnos a todos de ARTESLES, a cambio solo de su propia mierda. Y tengo que escribir esta página de mi bitácora para que la rabia no me coma demasiado. Pero sobre todo para pedir al Ayuntamiento de Santa María de Cayón que entre sus acciones de ayuda a ARTESLES se incluya una vigilancia eficaz y la denuncia ante las autoridades pertinentes de los hechos para que se investiguen y se depuren responsabilidades. Y para decir a Fernando Zamanillo y a Fernando Bermejo que por favor no se rindan. Porque necesitamos personas generosas y lúcidas como ellas para combatir la epidemia de idiotas que nos está infectando.
sábado, septiembre 01, 2007
LA MÚSICA DEL ÁNGEL(Diez años después de la muerte de Juanjo Mier)
Fue hace ya diez años, en mitad del verano, cuando quienes desde una perspectiva u otra participamos en Cantabria de la pasión por la música, recibimos la noticia de la repentina muerte de Juanjo Mier.
Mis recuerdos de aquella fecha se mezclan, cómo no, con la música. Acababa de finalizar en el Palacio de Festivales de Cantabria el oratorio Judith Triumphans de Vivaldi, una obra bella como toda la producción vocal de Vivaldi que hasta fechas bien recientes ha permanecido casi oculta por la popularidad de sus conciertos orquestales. Precisamente por aquellas fechas, Juanjo estaba trabajando en una obra para órgano, estrenada en la Iglesia de Santa Lucía el pasado agosto tras ser revisada y completada por Esteban Sanz, que recreaba el pasaje bíblico del Cántico de los tres jóvenes, un pasaje que para Juanjo significaba la fuerza, la vida, la superación, la capacidad del espíritu para trascender, incluso para burlar la muerte. El Cántico iba dando forma a lo que él quería transformar en su primer oratorio, en una partitura de grandes proporciones, para la que ya hacía tiempo me había encargado un libreto adaptado al formato de los oratorios primitivos (incorporando un historicus o narrador a los personajes). Un oratorio especial, ya que la visión de los jóvenes se mezclaba con sus propias experiencias vitales y tenía mucho que ver con su lucha contra la enfermedad que le había tenido ya a las puertas de una muerte que, sin embargo, le sobrevivo por un accidente como todos absurdo. Nada más finalizar el oratorio de Vivaldi, Javier Castellanos se me acercó y me dio la mala noticia, una noticia que se extendía y que provocaba cambios en el gesto y un sincero dolor en muchos de los presentes.
Más música, un par de días más tarde, en Santa Marina de Udalla, con otro amigo común, el guitarrista Miguel Trápaga. Un concierto que a punto estuvo de ser suspendido y que tuvo que ser terrible para Miguel. Se estrenaron seis obras para guitarra de seis compositores cántabros. Entre ellos, claro, Juanjo Mier. Miguel recuerda bien cómo fue el trabajo al lado de Juanjo. Su entusiasmo, sus largas conversaciones para saber exactamente cuáles de sus ideas podían ser transformadas en música para guitarra y cuáles no se adaptaban al instrumento, cuáles eran los límites escuchar cada fragmento junto a Miguel para, como hacía siempre junto a todos los que alguna vez colaboramos haciendo su música, sonreír beatíficamente y murmurar su tradicional “de puta madre”, en ese momento en el que reconocía con exactitud las emociones que él había querido levantar hacia el viento gozoso de la música. Ese mismo optimismo abierto le había hecho llamar a todas las puertas de los santones culturales de la región hasta convencerlos de que era necesario alentar el trabajo de varios compositores buenos y jóvenes que se esforzaban por realizar su tarea en Cantabria. No sólo trataba de ir estrenando sus obras desde aquellas primeras, Santa María que todavía está en el repertorio de José Ramón Rioz y sus chicos, Maribel, la pequeña pieza para piano que dedicó a su esposa y que Ananda Sukarlan estrenó en el Otoño Musical de la Universidad y otras, desde aquellos primeros premios internacionales de composición para órgano con obras como el bellísimo Cuatro Gestos de Ángel que trataba de traducir las expresiones de los angelotes del retablo de La Bien Aparecida. Trataba de articular esas mismas oportunidades para que todos se beneficiaran del camino abierto. Porque Juanjo fue no sólo un hombre de música y talento, sino además generoso y bueno.
Estoy seguro de que esta apreciación sería confirmada por Paco Valcárcel y el equipo de La Machina, para quienes compuso la música escénica de Macbeth y la de Madre Prometeo. Por mis compañeros de la Camerata Coral de la Universidad y María del Mar Fernández Doval, que trabajamos con Juanjo codo a codo en Madre Prometeo y en el magnífico Santa María de Lebeña que no tuvo oportunidad de escuchar y que sonó unos meses más tarde en el concierto de Navidad de la agrupación coral. Por Rosa Núñez y sus bailarines, que dieron gesto y movimeinto al ballet El país de nunca es ayer. Y sobre todo por Maribel, su mujer, y sus hijas, Isabel, Laura y Paula, con ternura y con música.
Queda mucho trabajo que exigir de los responsables culturales para salvaguardar el legado artístico de Juanjo: edición crítica de sus obras, incorporar nuevas grabaciones a las ya materializadas por iniciativa de la Fundación Botín o el Colegio Bellavista de Cueto, en el que fue profesor antes de pasar al IES Leonardo Torres Quevedo, presencia regular de su obra en los programas de concierto... Este verano hemos tenido nuevas oportunidades de encontrarnos con la música de Juanjo Mier. Y de recuperar con ellas la sensación dulce de la belleza del estreno, esa en la que los oídos abiertos y atentos nos hacían reconocer una obra musical de vuelo, llena de optimismo, tan plena de emociones que resultaba y resulta sobrecogedora, difícil por la atención magnética que provoca, sorprendente por la dulzura sonora generada en partituras sobrecargadas de tensión y furia. Ha sido hermoso volver a Juanjo Mier en otro agosto, diez años después, en ese mismo Festival Internacional en el que supe su pérdida y en el que por vez primera lo escuchamos resucitar en la voz de una guitarra. Su música ha crecido otra vez llena de pasión y de misterio. Y al escuchar, si cerrabas los ojos, era posible reconstruir aquél rostro de duende burlón, o de arquetu, como tantas veces bromeamos. Y como siempre, sonreía.
(publicado en El Diario Montañés, 2 / IX / 2007)
jueves, agosto 23, 2007


¡Mira que está guapa y galana la jatona de la foto, lista para los cercanos Campanos de Abiada! Si me preguntan hace un par de días, les hubiera jurado por el Niño Jesús de Praga que con ese donaire y ese porte, la rumianta en cuestión es vaca tudanca de las de pro. Pero desde las últimas declaraciones de nuestro nunca bien ponderado presidente, que desde que descubrió su vocación de tertuliano friki y opinante infinito no descansa, empiezo a pensar que se trata de una frisona mal peinada.
Nada amigo soy de esencialismos identitarios, nacionalismos, regionalismos y horizontes cerrados de varia sazón. Pero sí creo ser una persona con los ojos y el corazón abiertos hacia cuanto me rodea, creo ser cántabro (un día de estos castigaré a mis sufridos lectores explicándoles qué entiendo por "ser cántabro"), tanto como el que más. Por haber nacido en este bello rincón del mundo, haber vivido desde siempre entre sus gentes y haber aprendido de ellas paisajes, tradiciones, culturas, músicas, sonrisas, sabores. Vida.
Y por eso pensaba que ya eran historia esos tiempos en los que un maestro venía desde cualquier parte de la piel de toro a dar coscorrones a los chavales que en la escuela de Espinilla, la de Santibáñez, la de Tama o la de Bielva osaban proferir un vocablo que el recién llegado no entendía y de inmediato calificaba de barbarismo y se obcecaba en erradicar. Se podía pronunciar el castellano "a la andaluza" (algo que tal vez hiciera el propio enseñante), pero si aspirabas la hache, ibas listo.
Pero hete aquí que dice nuestro infinito Presidente, ese que no va a los conciertos porque se duerme, salvo que los patrocine ASCAN, que lo que algunos llaman "idioma cántabro" no es más que "español mal hablado" (sic), zanjando puro en ristre cualquier discusión más o menos insensata que pudiera entablarse al respecto. Y es que todos sabemos que las asignaturas de Dialectología o Lingüística General entre otras forman parte del currículo de Revilla y demás licenciados en Económicas que en el mundo han sido.
No voy a entrar ahora en qué haya exactamente baj0 la denominación de "cántabro" (en este caso me gusta más montañés). Sé que no comparto las posiciones radicales de quienes pretenden hacerlo lengua oficial y de enseñanza obligatoria. Ni siquiera creo que llegue a ostentar rasgo de lengua. Pero creo que despreciar el habla popular de nuestros mayores y de muchos contemporáneos habla de la ignorancia no de quien dice "jachu"sino de quien lo califica de "mal español". Habría que recomendar a Revilla la lectura de García Lomas y sus estudios sensatos y documentados sobre el habla montañesa y sus rasgos característicos. O los estudios sobre los dialectos del castellano viejo publicados por Emilio Alarcos. Habría que explicarle la belleza de esas construcciones, de esos sonidos, de esos vocablos que han dado respuesta en nuestros pueblos a la necesidad esencial del ser humano, la de comunicarse, la de dar nombre a la realidad que lo envuelve. Pero no sé si lo entendería, perdido en su cantabricidad folklórica de pañuelo rojo y palo pintu.
Decía en su "Introducción a la Lingüística" George Yule que las variedades dialectales suponen simplemente diferentes formas de realizar las estructuras de un idioma. No mejores ni peores, diferentes. Algunos, que temen a la diferencia porque viven de uniformizar y otorgar diplomas de buen español y buen cántabro, seguirán diciendo que en México o Argentina se habla mal español (por Tutatis que lo hablan bello y sorprendente). Esos mismos, irán de pueblos como si fueran de safari, escucharán hablar a mujerucas que podrían haber sido Gaspara Saro o Braulia Bear, cayonesa la primera, campurriana de arriban la segunda, tatarabuelas mías ambas, y decir que su lengua ancestral es un español mal hablado. Y se sentirán superiores y listísimos y se pensarán hombres de mundo. Y regresarán a sus casas hinchados de ese tipo de felicidad que sólo llegan a poseer los estúpidos y los ignorantes.
Hace un par de años, hubo la oportunidad en el Parlamento de Cantabria de declarar Bien de Interés Cultural el cántabro o montañés. Abrir la puerta para que se estudiara y se preservaran sus peculiaridades de la homogénea lengua que impone la televisión (esa que ya no sabe usar correctamente el subjuntivo pero que a Revilla Infinito no parece preocuparle). Hubiera sido una decisión, creo, sensata y equilibrada. Pero la propuesta perdió por Tres a Cero.
Y es que mucha Cantabria, mucha Cantabria, pero este Revilla a veces, de calleju'n camberu y en el trampiscau, no nos jaz labor.
sábado, agosto 11, 2007

No han sido estos últimos meses un camino dulce. La necesidad de espacios para la reflexión, para la tristeza, para definir nuevos objetivos personales, nuevas necesidades, nuevas esperanzas ... tiempo para lamer las heridas, ha provocado muchos tiempos muertos, fruto de un desconcierto que todavía alienta.
Y sin embargo ... el reino del verano me ha otorgado momentos llenos de magia. Esos que convierten el instante en seguridad, que provocan emociones intensas. Pequeños oasis que vuelven tu mirada hacia la hermosura del mundo y de las personas. Y que tal vez estos días hayan sido más fuertes por mi propia necesidad de romper.
Saramago en Santillana, hablando del hombre, de la furia por la igualdad, del compromiso con las palabras, precedido por la dulzura infinita y lúcida de Laura Restrepo. Y el posterior paseo por Santillana con Laura y Santiago Roncagliolo.
Los Martes Literarios de la UIMP, y con ellos la posibilidad de compartir tiempos, espacios y palabras con Ramiro Pinilla, aún más fuerte y sabio que sus novelas.
Glenda y las gatas y ese sexto sentido de los animales que las han convertido en sombras permanentes de ternura.
Jacqueline Dupré, Barenboim y las Sonatas para violoncello y piano de Beethoven, que volvieron a darme la música cuando pensé que después de tanta zafiedad y tanto aburrimiento no era posible ya hacer de los sonidos emociones.
Las formas avasalladoras y tremendas de Anselm Kiefer en el Guggemheim. Y la fuerza hipnótica de sus Mujeres de la Revolución, sus constelaciones, su Jerarquía de los ángeles, sus Flores de ceniza, sus paisajes desolados sobre las palabras desoladas de Celan cayendo como golpes brutales en el alma.
Un nuevo tiempo para ARTESLES y con él el encuentro con los amigos y las ideas. Gracias, Fernando y Javi, Fernando y María, Jorge. Por vuestra lucidez, vuestra cercanía y vuestro trabajo. José Miguel, por la música. Susana y Carlos, por ser genios humanos e irrepetibles, y por hacerme reir. A todos los artistas, por hacer de la belleza pan cotidiano.
Y libros, músicas, amigos, soledades, paisajes y silencios. Que estábais o llegásteis cuando necesitaba de vosotros. Y Jeff Buckley, que mucho después de su muerte sigue rompiéndome y espero que os aporte algo de serenidad y belleza a vosotros en esa lectura perfecta del Hallellujah de Leonard Cohen.
jueves, agosto 09, 2007

REVILLAPRESIDENTIX CONTRA METEREOLOGUS
martes, julio 24, 2007

sábado, junio 09, 2007
UN MES LLENO DE ORGULLOHace ya dos años desde que el Congreso de los Diputados diera luz verde, con el voto en contra de los de siempre (gracias a Celia Villalobos y a María Pía Sánchez: sé que no fue fácil para vosotras oponeros a vuestros compañeros y apostar por nuestros derechos, por los derechos de todos) a una reforma del Código Civil que consagraba la igualdad de derechos civiles para gays y lesbianas. Lo dijo entonces el Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero: "España es hoy un país más decente". No se ha roto la familia, no han caído sobre nosotros las doce plagas de Egipto. Lo normal es cada día más normal. Y a pesar de todo, los santones nuestros de cada día (Rouco & co) continúan insultando con la ayuda de sus ppertinaces acólitos, atacando todo aquél ámbito, espacio, ley, programa, palabra, libro donde se nos permita ser, donde se nos haga visibles, donde no se nos queme o se nos criminalice o se nos electrochoque o se nos culpabilice como han solido y suelen hacer las religiones (tan ecuménicas en este tema) con la inestimable ayuda de sus sicarios. Desde Ana Botella Perasymanzanas a Hernández y Fernández, los famosos gemelos del cabaret polaco. Desde los integristas islámicos obsesionados por alcanzar el paraíso y las huríes antes de tiempo a los judíos ortodoxos que con tanto mimo cultivan sus tirabuzones.
Y es que hasta en la comunidad gay y lesbiana se oyen voces que gritan por una supuesta "normalidad" (asociada a los parámetros de la más rancia pequeñaburguesía) que entienden no encaja con esa imagen lúdica, festiva, carnavalesca que los medios (y una parte de la realidad) transmiten de nuestra celebración del 28 de junio, Día del Orgullo Gay. Y muchos gays y nogays discuten hasta la propia denominación de "orgullo" (según ellos, no se celebra un día del orgullo heterosexual, como si tuviera algo de mérito ser como se supone que mandan los cánones). Seguramente porque siguen prisioneros de sus complejos y sus culpas. Así que he decidido escribir hoy un post difícil, doloroso primero, lleno de esperanza y de rabia después, en el que os contaré por qué yo salgo a la calle el día 28 de cada junio a decir con la frente alta "soy gay y estoy orgulloso".
Se trata de una antonimia imperfecta, pero utilizamos ORGULLO por oposición a VERGÜENZA.
Durante cientos de años, las lesbianas no existían y los gays éramos condenados al oprobio y en no pocas ocasiones a la muerte. Se construyó una sociedad que nos despreciaba, que nos hacía invisibles y nos convertía en insulto, en el ejemplo de lo peor, de la mayor degradación a la que una persona podía llegar a ser. Crecí en una ciudad pequeña, en una familia abierta y culta, católica y de derecha tranquila. Predestinado, ya veis, a ser un hombre de bien, un peón del sistema, en consecuencia heterosexual con propensión a la esposa dorisdaysca y la familia numerosa. Como todos mis compañeros de generación, usaba la palabra "maricón" como la peor agresión posible. Y ya que no era percibido por mis compañeros como mariquita oficial, me libré de las agresiones que tantas veces vi a mi alrededor y que tristemente continuan ocurriendo. Siempre supe que era homosexual, aun antes de conocer la palabra y mucho antes de entenderla. Pero en un momento de la adolescencia, de esa adolescencia que viví al poco de la muerte del dictador que nos encerraba con el aplauso de jueces, curas y sociedad en general en campos de concentración, me desperté, me miré al espejo y sólo vi mierda.
Te convertías en eso, en basura, en mierda, en maricón. No era posible ser nada más bajo. Pasabas las noches llorando, suplicando que no fuera verdad, que eso no. Deseabas morirte. De verdad. Pero eras demasiado cobarde como para llegar tan lejos. Y cada día se imponía la triste realidad, el intento de disimular fabricando novias falsas. El esfuerzo de abortar cada apunte de sentimiento cuando te dabas cuenta de que estabas enamorándote de algún amigo de la pandilla, de algún compañero de clase. De esos que si se enteraban te darían la espalda porque no era posible ser amigo siquiera de un marica. De esos que ni siquiera hoy sospechan cuánto sufrí por ellos. Acababa llegando, claro, el momento de la primera vez, ese en el que reconocías a un "igual" por la calle y acababas subiéndote a su coche tras meses de vacilación y pánico, a un coche que te llevaba de viaje a la vergüenza definitiva. Un coche guiado por alguien con tanto miedo como tú, del que ni siquiera llegaste a saber el nombre. Una primera vez que me dejó meses noqueado, invadido por la culpa. Y a la que siguieron otras, muy distantes en el tiempo, cuando lograba sobreponerme y me encontraba con otro ser anónimo, que volvía a romperme el alma y a guiarme hacia el abismo de los condenados.
Poco a poco te refugiabas en las presencias mínimas que ibas tropezando. Te hundías en el asiento del cine, ruborizado, mientras veías en la pantalla el primer beso entre dos hombres (Querelle) o escuchabas como golpes brutales los comentarios hirientes y salvajes del público en esa dramática cinta que se atrevió tan pronto a presentar los primeros años del SIDA (Compañeros inseparables). Robabas en la librería Mi gato está muerto, Querelle o Los delitos insignificantes, porque te aterrorizaba que el vendedor mencionara el título en voz alta o te mirara con reprobación. Te sentías atraído hacia ciertos grupos de música (La Mode, The Smiths, Depeche Mode, Soft Cell, Pegamoides) en los que notabas cierta complicidad. Escuchabas que tal o cual compañero de la Universidad había muerto de SIDA. Y comenzaste el tiempo de la reconstrucción.
No podéis haceros idea de lo que los libros, los cómics, el cine, la música han sido para mí en estos años. Cómo me permitieron poco a poco conocerme, explorarme y guiaron mis primeros pasos. Lindsay Kemp, Cernuda, Marlowe, Memorias de Adriano, Fassbinder, La ley del deseo, Pretty Boy, George Michael, I will survive, Mujer contra mujer, El condón asesino,... me ayudaron a tomar conciencia de mí. Y trataron de sacudirme las viejas ideas, las viejas creencias, los viejos dioses, sin lograrlo del todo. Hasta que pude firmar mi primer manifiesto. O tras semanas de pasar por la puerta sin atreverme a entrar, cruzar la puerta del primer pub de ambiente, del primer territorio liberado. Y pude enamorarme de nuevo y esta vez sí, hacérselo saber, y romperme cuando se fue sin despedirse siquiera. Aunque esta vez sí encontré hombros sobre los que llorar, porque por primera vez algunos amigos y amigas sabían que yo era gay y me ofrecían todo su apoyo. Y me encontré también, en medio de la desolación del desamor, con ALEGA. Y allí terminé de componer a quien unos meses más tarde ofrecía su primera rueda de prensa como portavoz de un colectivo de gays y lesbianas en una región pequeña, controladora, asfixiante como Cantabria. Al que todavía tenía serios problemas de comunicación con la familia o callaba el dolor de que mi padre muriera sin haber tenido la oportunidad de haber conocido de verdad a su hijo.
Hasta que dio comienzo el tercer tiempo. Tras la vergüenza y la reconstrucción, el orgullo. No estoy orgulloso de ser homosexual : fue la naturaleza, o dios, o quien os dé la gana quien me hizo así. Yo no tuve ninguna opción. Pero sí estoy orgulloso de haber roto mis relaciones con ese dios cuyos seguidores me humillaron y destruyeron los mejores años de mi vida y a los que no concedo ya ni un grano de mostaza de mi respeto. Estoy orgulloso de mirarme por las mañanas al espejo y ver a una persona, con sus defectos y sus virtudes, pero tan importante, tan digna, tan decente, tan normal como cualquier otra. Estoy orgulloso de haber luchado por mis derechos, por los de muchas otras personas, por los de una sociedad completa. Y de haber ganado. Aunque quede mucho trabajo por hacer, muchas cosas por cambiar, y aunque para mí la libertad llegara tarde, con el arroz pasado. Estoy orgulloso de recordar cada año a los travestis, transexuales y mariconazos que por primera vez dijeron "Basta Ya" en el Stonewall Inn de Nueva York, y frenaron a golpes de tacón de aguja las agresiones policiales de aquel 28 de junio de 1969, a pesar de que los propios gays se apartan de los de la pluma como si de apestados se tratara (ya se sabe, hay que parecer "normal", gays sí, pero que no se nos note). Estoy orgulloso de haber sido capaz de alzarme desde el abismo y de mirar a los demás a los ojos, cara a cara, frente a frente, sin nada que esconder y nada de lo que avergonzarme. Estoy orgulloso de haberlos querido tanto, aunque las cosas al final no salieran bien. Y estoy orgulloso de haber llorado como un idiota cuando el Congreso de los Diputados aprobaba la reforma del Código Civil que nos hacía iguales en derechos. Esa mañana (no pude ir a Madrid), mientras miraba la televisión, me sentí por primera vez en mi vida limpio, digno. Y no pude evitar romperme en llanto cuando Manuel Marín anunción los resultados de la votación, como antes cuando Carmen Montón o José Antonio Labordeta hacían un canto a la dignidad, un canto a la lucha de tantas personas que se habían quedado por el camino, y al futuro de tantos chicos y chicas que seguramente lo tendrían desde ese día un poquito más fácil.
Seguiremos escuchando los insultos de siempre a los de siempre, más feroces y soeces en junio, en el mes de nuestro orgullo. Pero yo seguiré reivindicando mi fiesta, la fiesta con la que celebro el tiempo en que me convertí en persona. Y saldré a la calle en Santander, y colgaré un año más en mi ventana la bandera del Arco Iris (doy las gracias a los ayuntamientos cántabros que se han sumado a nuestras reivindicaciones y han colgado en sus fachadas nuestra bandera, sobre todo a ese de Reinosa, en el que viví mis años de vergüenza y que fue el primero en colgar en su fachada el Arco Iris un 28 de junio de 2004, pero también a Santoña, Colindres, Camargo, Val de San Vicente, Campoo de Enmedio, Castañeda, Castro, Laredo, Santa María de Cayón, Hazas de Cesto ...). Y si puedo iré a Madrid y bailaré, y reivindicaré, y me divertiré, y gritaré eso de "no somos machos pero somos muchos" o lo de "detrás de los balcones también hay maricones" o lo de "mirando en las aceras se esconden más bolleras" y seguiré creyendo que se puede luchar por la libertad sin necesidad de poner caras largas, y hasta subido a una carroza con tanga de purpurina (no os asustéis: no tengo yo cuerpo como para eso ... pero quién pudiera). Porque el mes de junio es el mes de mi orgullo. Porque el 28 de junio es mi fiesta y ya no voy a consentir que nadie me la arrebate. Porque hace mucho que dejé de ser una víctima y sé cómo y contra quién luchar. Porque he compartido muchos sueños con vosotros y vosotras, y estoy orgulloso de cómo habéis estado detrás de gays y lesbianas en su camino hacia el sueño posible, y también de vosotros y vosotras, hermanos y hermanas, que habéis renunciado al miedo y os habéis levantado y habéis estado a mi lado en la lucha. Porque soy gay, y estoy orgulloso.
Y como no quiero mataros de intensidad, os dejo con unas musiquillas bien nuestras. "Proud" (orgullo) con la que termina la quinta y última temporada de esa serie fantástica que es Queer as folk. "I am what I am" (Soy lo que soy), porque tampoco necesito excusas, de la mano de esa reinona disco que es Gloria Gaynor. Y, cómo no, el emocionante "A quién le importa" de la mano de la divina Alaska. Feliz Mes del Orgullo.
http://www.youtube.com/watch?v=4F5kiNa-c_w
http://www.youtube.com/watch?v=uhv-ulLdfP8
http://www.youtube.com/watch?v=j8n1D-eT3tI
lunes, junio 04, 2007

Una semana después, continúo saliendo a la calle y mirándola con un velo de tristeza. Son muchas las razones que se me ocurren, y muchas las que habéis apuntado en vuestros comentarios a mi anterior entrada. Pero a pesar de todas ellas sigue siendo incomprensible el resultado en ciertos barrios, ciertas calles, ciertos entornos humanos, maltratados día tras día, año tras año, legisltura tras legislatura. Supongo que piensan que después de tanto tiempo, algún día les tocará a ellos ver cómo su parte de ciudad crece y se dignifica, sin darse cuenta de que nunca les tocará, porque nunca formarán parte del escaparate. Igualmente, se nos ha olvidado a todos apuntar una estructura social clientelar, en la que todavía sobreviven -con razón- muchos miedos.
Un par de ejemplos. El viernes 25 se publicaba un manifiesto de apoyo a la candidatura de Jesús Cabezón. El domingo, uno de los firmantes me cuenta que mientras ejercía su derecho al voto, un interventor del PP, conocido suyo, se levantó para comentar, ya sabéis, como dejándolo caer, "ya he visto en qué sitios firmas: ten cuidado, puede que se acaben las ayudas para tus proyectos" (en realidad mencionó el tipo de proyecto, pero casi prefiero no señalar demasiado). Ya, ya, que todos somos mayores y todos sabemos dónde firmamos, pero no dejo de sentirme un poco culpable por haberle pedido semejante compromiso. Otro. El que suscribe está esperando el autobús en San Fernando, pasa un coche lleno de descerebrados en la veintena que acercan el coche a la parada, lo ralentizan y se asoman para escupir tras gritar, "Jódete, rojo maricón, aquí no os queremos: a la próxima estáis muertos". Y bueno, lo mismo, uno sabe dónde firma y por qué, uno sabe dónde se hace visible y por qué. Y uno le da a esos engendros el mismo valor que a una bosta de cabra, pero ... nunca deja de ser desagradable. A lo que hay que sumar que tocan insultos varios, siempre desde el anonimato, cómo no, en esos foros y espacios internáuticos sin control, dónde los valientes se refugian para escupir toda su basura.
Y sin embargo... Parece que bastó anunciar el cierre del blog para que quienes lo habéis venido leyendo tantas veces desde el anonimato os hayáis animado a escribir y haceros presentes. Vuestras intervenciones ayudan a pensar, a serenar y a sentir que a lo mejor uno no está tan solo, y qué tal vez estas páginas hayan tenido su punto de necesidad. Os quiero agradecer vuestro apoyo y bueno, confirmar que tras el calentón, seguiré escribiendo. En realidad, lo que anunciaba era el inicio de otro blog, pero supongo que tendré que hacerlo compatible con éste. Y seguiremos hablando de lo divino y lo humano, aportando una mirada personal sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Aunque esta vez sea una mirada menos optimista y esperanzada. Sinceramente, creo que no hay Santander posible, al menos no ya en muchos años. Y creo que veremos cómo se consolida la ciudad de cemento, la ciudad clientelar, esa ciudad que no piensa en los ciudadanos (aportaré algunos ejemplos en mi próxima entrada, en la que quiero contar un par de anécdotas de campaña para ilustrar por dónde van los tiros: siempre ha quedado clara mi opción y mi militancia, pero nunca he querido entrar a ciertos trapos). Siempre habrá otro Santander, con otros santanderinos. ¿Un criptosantander posible? Puede ser. Lo que tendría que haber salido a la luz continuará escondido y habrá dos ciudades paralelas, incapaces de encontrarse y reconocerse. Una de ellas ganó las elecciones y en no poca medida la otra decidió quedarse en casa. OK.
En todo caso, un par de apuntes breves sobre vuestros comentarios. Suscribo el de Gema, sobre quién y cómo hizo oposición en Santander. Tal vez haya sido un error táctico no entrar al trapo de Piñeiro y sus boys (por cierto ... ¿alguien ha protestado ante la protectora de animales por el lúgubre destino del pobre perro?) en temas como La Remonta o la negativa de la corporación santanderina a colaborar en la puesta en marcha de las aulas de dos años o tantos otros capítulos. Pero creo correcta la decisión de intentar eliminar tensiones institucionales. Aunque la rentabilidad del famoso talante haya sido menos que cero. Publica hoy el Boletín Oficial del PP los datos de la pasada legislatura en la que el PRC termina con cero preguntas y una moción (al cincuenta por ciento con el PSOE). Frente a ese balance, Ana Rozas, Timoteo Seoane, Eugenia Gómez, Marta Barreda y Víctor Cavia figuran (no sé el orden) como firmantes del mayor número de preguntas y mociones. Una labor de oposición que, está claro, no ha sabido o podido llegar hasta la sociedad. Creo que hay muchas razones para esa invisibilidad: unas son culpa nuestra, otras de ciertas dinámicas institucionales y otras (ya vale de liberar de toda responsabilidad a los votantes) de cierta estructura social adormecida, clientelar y resignada, que continuará diciendo "aquí no hay quien viva" pero seguirá inmóvil cuando no abiertamente enfrentada a cualquier posibilidad de cambio. Creo, con tantos de vosotros, que es necesaria una fuerte autocrítica en la izquierda, y que ya mismo se debería estar reconstruyendo el proyecto progresista. Pero no las tengo todas conmigo (sé que habrá que esperar a que se constituyan gobiernos municipales y regionales antes de dar pasos. Veremos.).
Sobre el comentario de Javier Vila. Cómo te entiendo. Siento, desde lo más profundo de mi corazón, que esta ciudad no es mi sitio, que debería marcharme. Tuve varias buenas oportunidades en el pasado y no quise, porque sentía Santander como una parte de mí a la que no sabía renunciar. Hoy la sensación ha cambiado. Seguiré luchando por la sociedad en la que creo y el Santander en el que creo, pero con el mismo tesón con el que la mosca encerrada se golpea contra el vidrio. Pero también sé que si hoy tuviera oportunidad de empezar fuera, lo haría. A pesar de que un amigo que pasó unos meses atrás por mi casa para conocer Santander me ha dicho "no te puedes ir: basta dar un paseo contigo por la calle para darse cuenta de que la gente te quiere". Aquí están mi familia, muchos amigos, mi perra, mi historia, mis muertos, mis sueños rotos, mis recuerdos. Aquí no están muchos amigos, las oportunidades de crecer, las oportunidades de amar, el futuro. ¿Seré capaz de generar la oportunidad de irme?¿Seré capaz de irme?¿O seguiré dándome mamporros contra el cristal? La solución, un mes de estos.
Gracias a todos. En un par de semanas os invitaré a un nuevo blog, pero seguiré con el Santander posible.
lunes, mayo 28, 2007
Como en los viejos tiempos de la televisión, el final de la programación ha de servirse en disfraz de música. Una vez más, no pudo ser. Tal vez mis sueños del Santander posible no estaban justificados, o tal vez lo que yo esperaba para la ciudad no tenía ningún motivo. Seguro, porque al parecer la mayoría siempre tiene razón, que Santander es una ciudad moderna, viva, dinámica, bella, culta ... y el problema lo tengo yo, que no soy capaz de darme cuenta.
Comenzaba este blog, hace ya varios meses, recriminando de manera cariñosa a quienes se rendían y se marchaban sin intentar cambiar la ciudad. Puede que no sea la mejor noche para escribir este post pero ... son ellos quienes tienen razón. No hay nada que se pueda cambiar. No hay Santander posible, salvo en el Reino de Nunca Jamás.
Creo que a pesar de los altibajos en la producción, me he enganchado a la aventura bloggera, así que abriré un nuevo espacio, una bitácora más personal. Porque comprenderéis que Un Santander Posible ha llegado a su fin, o al menos a un estado de letargo. ¿Para qué serviría continuarlo? En fin, ya os avisaré (todavía aquí) de la nueva aventura. Pero antes de eso, quiero dar las gracias a todos los ojos que han leído estas páginas con mirada crítica, o cariñosa, o curiosa; a quienes me habéis prestado atención, a quienes me habéis animado a seguir, a quienes habéis participado en estas páginas. Gracias. Sin vuestra ayuda esta bitácora no hubiera llegado hasta el 27 de mayo.
Confieso que estoy triste, decepcionado, y que me parece que los resultados han sido injustos (aunque la justicia nada tenga que ver con la política). Pero así está bien. Porque esto es lo que Santander y Cantabria han querido. Y dicen que el pueblo soberano no se equivoca. La cosa es que no creo que Sergio siga leyendo el blog (un beso, allá donde estés) pero hoy me echaría en cara que ya han comenzado las labores personales para que mi proyecto de vida cambie de espacio. ¿Recordáis la bella película argentina Un lugar en el mundo? Creo que el mío no es éste.
Os dejo con un poco de música. Dos o tres canciones que me parecen adecuadas para esta noche. Eso sí, os dejo vestido de etiqueta, guapísimo y con un traje absolutamente estupendo. Ya lo decían los versos de Inmaculada Mengíbar: "La nada, vestida de Armani, / es altamente soportable".
http://www.youtube.com/watch?v=BrG_-V6_KaU
http://www.youtube.com/watch?v=BrG_-V6_KaU
http://www.youtube.com/watch?v=S-eJ47E-Gac
sábado, mayo 26, 2007
Como sabéis todos los que me habéis prestado tiempo y atención en estos meses de blog, quiero creer que vivo en una ciudad que puede crecer y convertirse en una gran sonrisa. Como sabéis también, creo que si no se producen determinados cambios, seguiremos viviendo del cemento y la ranciedumbre. ¿De verdad ha llegado la hora de ese primer pequeño gran paso?
Espero que os anime un poquito esta canción de Amaral. La verdad es que la chica me gusta, y esta canción tiene mucho que ver con lo que esta noche de reflexión sueño. Va por vosotros, va por la utopía, va por la libertad.
El lunes hablamos.
http://www.youtube.com/watch?v=KD9h4z99qtE
miércoles, mayo 23, 2007
Tiempo de soñar por ellaAndaba uno de estos días en labores de campaña, ya sabéis, esa actividad extraña que consiste en detener viandantes para aportarles documentación, papeletas, té y simpatía, cuando me la encontré con su hija.
Salían de un postal modesto y ella, con no menos de 90 años a cuestas, muletas y un andar renqueante, se apoyaba en su hija, también mayor. Les cedí el paso, pero prefirieron dejarme a mí la prioridad para no entorpecerme. Sonreí y no quise dejarles la propaganda, más que nada para no hacer más difícil su camino con más bártulos e impedimenta de la que ya sumaban a sus muchos años.
Casi terminado el reparto, volví sobre mis pasos y las encontré de nuevo. Hice esta vez amago de darles la bolsa y la más joven, la hija, me mostró un pequeño bulto blanco, cuidadosamente doblado para que no se viera el anagrama del PSOE. "Lo hemos cogido de un coche, para poder tener todo bien preparado", dijo la anciana con una sonrisa llena de ternura y añadió "Dios quiera que tengáis suerte: siempre he votado y siempre lo hice por vosotros, y me gustaría que ganarais por mi hija".
Le repliqué " por su hija y por usted, que después de tantos años merece una alegría, ¿no le parece?". "Pues sí, qué pena que mi pobre marido murió sin poder ver a su partido en el gobierno de Santander. Era socialista, pero era muy buena persona".
Estaba conmovida con el recuerdo, era dulce, frágil y amable. Había cogido la bolsa del puño y la rosa con ese temor ancestral de tantos años oscuros y la medio ocultaba con prudencia y mimo. Parecía querer disculpar a su marido con ese curioso añadido: era socialista, pero buena persona. Y en unos minutos nos dejó claro lo duro de haber sido de izquierdas en cierto país en ciertos malos tiempos, nos habló sin saberlo del miedo. Pero sobre todo, de la esperanza.
Siempre hablamos del Santander posible, del Santander de la gente, del Santander abierto y joven, del Santander alegre que sea el futuro de sus chicos y chicas. Pero hoy tengo más ganas que nunca de que ese Santander llegue. Y de pasear otra vez por Tetuán, y encontrarlas y brindar con la coca cola prometida por los viejos nuevos sueños.
lunes, mayo 14, 2007

domingo, mayo 06, 2007

Como todos sabéis, la piratería era una actividad aventurera que reunía bajo un concepto más o menos universal diversas categorías de individuos (e individuas, que como las meigas, haberlas las hubo). Entre ellos, existían unos, menos simpáticos y románticos que el resto, que robaban y atropellaban mares, ciudades y gentes ajenas con autorización de la ley dictada por sus monarcas, la llamada "patente de corso". Estos ladrones al amparo de la ley eran denominados "corsarios".
Debo reconocer que, como cántabro de pro, tenía cierta simpatía por los corsarios, por culpa de un buen amigo, Enrique San Miguel, y sus escritos recordando las fazañas del almirante Pero Niño, Conde de Buelna, cuya torre familiar sigue en pie (a pesar de las políticas de protección del patrimonio llevadas a cabo por nuestra ristra de consejeros de cultura populares y regionalistas) allá por San Felices de Buelna (si no recuerdo mal en el pueblo de Sovilla). En parte por ser cántabro de verdad, en parte por haber saqueado al corso la ciudad de Londres (qué le vamos a hacer, mi militancia pro-irlandesa me ha hecho siempre tener pelín de manía a la Pérfida Albión), concluía que los corsarios eran unos tipos descarriados pero al fin y al cabo majetes.
El tipo de la foto, el de aire chulesco vallecano, anda en cruzadas contra lo que ellos llaman piratería, y que abarca incluso fenómenos que por activa y pasiva los tribunales han dicho que no lo son (como los intercambios P2P). En su afán recaudatorio, que más nos recuerda al Tío Gilito que a un "intelectual" (con tal adjetivo se define sin rubor alguno el tipo de la foto), cada vez que compramos un CD virgen, o una escáner, o una impresora, o un ordenador, o hacemos una fotocopia, etc. nos pasan el chico y sus amiguetes de las "sociedades de (indi)gestión" unos céntimos de euro estupendos, que luego se reparten. La máxima es la del café publicitario: tacita a tacita. Y de taza en taza, la SGAE acaba con más presupuesto anual que el Ministerio de Cultura. Y eso sin sumar los dineros de otras bandas corsarias como la VEGAP o CEDRO.
A ver: uno sabe alguna cosilla de leyes y está totalmente de acuerdo en la necesidad de proteger no sólo el llamado "derecho moral de autor", sino también los derechos económicos que de la creación pudieran derivarse. Pero es que las cosas empiezan a pasar de castaño oscuro.
La última en la frente es la del canon sobre el préstamo de libros en bibliotecas. Apoyada la demanda de las sociedades gestoras al corso por los Tribunales de la Unión Europea, esa Europa de los mercaderes a la que le parece bien la deriva fascista de los gemelos polacos pero a la que no le debe de gustar mucho que en España se lea, la Ley del Libro Española ha visto anulada por esos simpáticos jueces la disposición que eximía de pago de derechos de autor al préstamo de libros en bibliotecas. De tal manera que ahora cada vez que alguien quiera leer un libro de, por ejemplo, Cervantes, la bolsa corsaria del tipo de la foto y sus amigos hará tilín con una monedita de 20 céntimos. Da igual que los libros prestados no estén sujetos ya a derechos de autor; da igual que el autor del libro haya expresado su disconformidad con el préstamo: las sociedades gestoras siempre acaban arbitrando criterios "objetivos" que no permitan salida o válvula de escape para sus espurios intereses.
La Ministra de Cultura se ha apresurado a decir, creo que sin la vehemencia necesaria, que los lectores no pagarán esos 20 céntimos, y que del canon se harán cargo los presupuestos públicos. Los corsarios se han apresurado a decir chulescamente que ese dinero es suyo, que algunos países europeos (seguramente con tradiciones de consumo cultural y lector más asentadas que las del solar patrio) lo pagan desde hace tiempo sin problemas y que además son sólo un par de milloncejos de euros. Y los demás, pues nos quedamos con ese sabor agridulce de saber que si nos empeñamos en no pagar el impuesto revolucionario a los corsarios de la cultura, deberemos pagar cada día una multa brutal a las instituciones europeas. Así que no queda otra que aguantarse y cotizar. Y rezar para que ahora los fontaneros no pidan cinco céntimos por cada vez que abramos un grifo.
Poco puedo hacer desde mi Santander posible. Firmé el manifiesto de autores contra el canon (aquí lo tenéis colgado), a pesar del pudor que sigue dándome autotitularme de autor. Y a la espera de conocer cuáles son los criterios que los corsarios fijan para satisfacer su voraz afán de rapiña cultural, plantear dos cuestiones básicas. Por un lado, espero que ni bibliotecas ni autoridades culturales colaboren con el de la foto y sus mariachis: no facilitar listados de préstamo, o de socios de biblioteca o cantidad de volúmenes en el fondo de biblioteca tal vez sirvan para tocar un poco las narices (recuerden el axioma de Libertad, la revolucionaria amiguita de Mafalda, de que "una pulga no puede parar una locomotora, pero siempre podrá llenar de roñas al maquinista"). Y por otro ... ¿qué tal si esos dos milloncejos de nada salen de los presupuestos con los que Ministerio y otras entidades públicas colaboran con los festivales, publicaciones y saraos de las sociedades de gestión? Una pequeña resta de nada, vamos.
Postdata: Que conste que el canon es malo para incentivar la lectura, pero hay otros enemigos. Que el Ayuntamiento de Santander destine 2000 euros 2000 en sus presupuestos de 2007 para repartir entre las 5 bibliotecas 5 que tiene por los barrios, parece más que una cantidad una broma de mal gusto. Y eso que según unos sondeos recientes a los que tuve acceso, los santanderinos calificamos de notable la gestión cultural de nuestro municipio. Sic Transit Gloria Swanson.
jueves, mayo 03, 2007
NO NOS DA LA GANA DE MORIRNOS SIN PROBAR
Tenía ganas de colgar en el blog algo un poco más gamberro después de lo intenso que me puse con el bueno de Gamoneda. Y como Jesús Cabezón publicaba en El Delirio un artículo sobre su evocación de la traída y llevada movida madrileña, me paso a la movida viguesa.
La verdad es que la frescura, desfachatez y desvergüenza de aquellos míticos primeros ochenta nos pilló en Cantabria un poco con el paso cambiado. Después del rock sinfónico con raíces de Bloque e Ibio, no acababan de cuajar alternativas musicales por estos pagos, a pesar de que Jose Pellón y otros locos varios empujaran lo que pudieron. Nos quedaban las listas de éxitos, el recordado Llata Carrera, algunos programas de la tele como Caja de Ritmos, La bola de cristal, A-Uam-Ba-Buluba y La Edad de Oro (que se emitía por el UHF, nombre primigenio de la dos, y en consecuencia no se veía en mi pueblo). Nos quedaron algunos conciertos en directo (La Orquesta Mondragón en la campa de los salesianos, Alaska y los Pegamoides en La Magdalena, Siniestro Total y Os Resentidos en La Real, de la mano de la UIMP). Nos quedaba vestirnos de "modelnos" y mover el esqueleto en el Rebeca. Y poco más.
Pero ya que tenemos un futuro alcalde sensible a ese espíritu fresco y transgresor que fue La Movida, queremos un Santander atrevido, abierto, capaz de sentir y de experimentar, lleno de color, de risa, de crítica, un laboratorio de genio y de ingenio. Un Santander moderno donde vivir sea sacarle al mundo los colores y al tiempo todo su jugo. De hoy no va a pasar, porque no nos da la gana de morirnos sin probar.
Os dejo con ellos, con los más bellos:
con ustedes ... Siniestro Total.
http://www.youtube.com/watch?v=pPv3-HMkteQ


