martes, mayo 12, 2015

1978 Y YO



Entre las principales novedades y novedades a medias del panorama político, no deja de ser este un tiempo peculiar, en el que la mera presencia de los nuevos ya parece ser suficiente para la escucha de nuevos mantras y los disparates asociados a quienes tienen demasiados micrófonos cerca para hablar y demasiado poco tiempo para pensar. Discursos recurrentes están siendo el de "no soy de izquierdas ni de derechas", seguido de bonitas fintas para evitar responder a cualquier pregunta con contenidos ideológicos que concluyen en un guiso tipo macedonia en el que llevo de todo y no soy nada; también el de todos son iguales menos nosotros que representamos al ciudadano normal, suponiendo que exista en algún lugar del solar patrio tal ente peculiar y abstracto; otro más, tú cállate que eres casta y corrupto, mientras que yo soy virginal y llevo hasta prelavado en tres programas porque como nunca he gobernado nunca he tenido la oportunidad de hacerlo mal (tampoco de hacerlo bien y, ojo, que aun así las trastiendas por ahí andan).

Pero por encima de todo, el complejo de Adán: Yo invento el mundo cada día, yo invento la democracia cada día, puesto que soy joven y fresco y a lo mejor ni siquiera sacaba buenas notas en historia.

En la carrera del adanismo circundante, nos cuenta Albert Rivera que no cabe regeneración democrática alguna con personas nacidas antes del 78, que solo sirven los nacidos en democracia. En un discurso que me toca bastante las narices no porque sea una chorrada descomunal, ni siquiera porque sea profundamente injusta para quienes se dejaron piel y vida en la lucha por esa democracia de la que sí disfrutaron los nacidos después (otros adanismos negarían que haya disfrutado la democracia nadie, pero de esos creo que hablaré un poco mañana), sino por puro egoísmo cochino y envidia de las lozanas juventudes. Sí, lo confieso con horror, soy más viejo que la constitución, nací en el Mediterr... no, nada de Mediterráneos, que nací a la vera del Cantábrico, a ver, que me lío, nací en el 65.

Aunque en realidad no sea necesario precisar tanto. Simplemente me encuentro en ese gran grupo de personas nacidas en España antes del 78. En realidad si vamos a sacrificar en el altar de Kali a los nacidos en el 77, creo que Rivera debería ser más exacto y considerar igualmente perversos a los nacidos en el 78, ya que el referéndum tuvo lugar en diciembre y por tanto los setenteayocheros tampoco nacieron bajo el luminoso sol de la democracia rediviva).

La sociedad de consumo lleva mucho tiempo explicándonos que para que el mundo pueda vivir, para que cierto mundo pueda vivir, no debemos exigir durabilidad a los objetos: si el televisor se rompe, te compras otro, porque lo tienen de oferta y porque como no fabrican piezas de tu modelo viejo te va a resultar más caro reparar que renovar. Y ni punto de comparación, oiga, que el nuevo vendrá con un nosequégadget maravilloso integrado de serie. En paralelo, se ha instalado un discurso muy básico que se limita a decir "nuevo bueno, viejo malo" y que celebra como si fueran verdades teologales esas ideas de la generación mejor preparada de la historia (bueno, puede, a lo mejor, es que yo ando mucho por la calle, en unas cosas  sí en otras no y en algunas depende), elude toda referencia a la experiencia y la preparación (como si fuera suficiente haber estado de Erasmus en Derecho en Nápoles para tener mucha mejor mirada jurídica que las momias del Tribunal Supremo).

El caso es que todos estaremos de acuerdo en que los jóvenes son más jóvenes que los que no lo son, incluso puede que en general más guapos (con permiso de algunos guapérrimos nacidos antes del 78) y mucho más depilados. En todo lo demás, lamento decir que tener menos años no garantiza ser mejor, no garantiza hacerlo mejor, no garantiza ser un profesional más asentado, ni más original, ni más fresco, ni más honesto. De hecho, a veces tener más años (que tampoco garantiza nada, oigan), sirve al menos para tener algunas buenas credenciales y en algunos casos para merecer mucho respeto, por una vida de sacrificios, de lucha, de compromisos, por labores transformadoras que permitieron que la sociedad avanzara en buenas direcciones, y que, los adanes no se lo van a creer, se realizaron sin mácula y muchas veces, creo que la mayoría, sin siquiera recompensas inmediatas para ese esfuerzo (los cambios sociales son muy del gusto de Maricospi, siempre satisfacen en diferido).

Lo siento, señor Rivera, no me voy a sentir culpable de nada por haber nacido antes que usted. Nacer en 1965 tiene tanto de casualidad como haberlo hecho en 1979 (vaya ojo que ha tenido usted para elegir la generación fetén, eh. Ups, perdone por haber utilizado una palabra tan viejuna como fetén, pero seguro que usted, tan limpiuco y preparado, la traduce pronto). De hecho, no veo nada malo en haber jugado con los Geyperman durante la dictadura, nada malo en haber disfrutado de mi primer libro, de mis primeros amigos, de mi colegio, de mi familia, de las posibilidades maravillosas que Reinosa le ofrecía a una infancia feliz, no creo que haber descubierto a Astérix a tiempo real me convierta en ningún tipo de villano conocido. Tampoco entiendo qué hace que no pueda contribuir, seguir contribuyendo, al bienestar social, a la transformación de la sociedad, a todas las regeneraciones de todo lo que sea necesario, el hecho de estar cursando octavo de EGB cuando se aprobó la Constitución, ni siquiera el hecho de haberme hecho por aquellos meses preconstitucionales mis primeras pajas y haber fumado mi primer y casi último cigarrillo.

En fin, que si tiene usted, entre otros, problemas de gerontofobia, se los cura y todos tan tranquilos, que no tengo yo ya edad para irme a campos de reeducación para viejunos predemocrático-corruptos irregenerables por las áridas estepas -polvo, sudor y hierro- castellanas.

2 comentarios:

patricia casado ortega dijo...

Buenísimo post, Regino. Vamos, como siempre.

Es lo que pasa cuando no tienes programa, que te tienes que dedicar a decir chorradas.

Con lo guapos y listos que son algunos de antes del 79, madre mía.

Rukaegos dijo...

Patricia, Patricia, a ver si me vas a resultar tú también preconstitucional.

Pero toda la razón, algunas cosechas pre-rivera son Gran Reserva Especial :-)

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