lunes, mayo 10, 2010

SIEMPRE NOS QUEDA PARÍS


¿Quién nos iba a decir en medio de ese otoño mágico en París que la sesión de fotos en plan top model en La Concorde, revisitando los fotogramas vistos en El Diablo viste de Prada, que sería necesario hoy echar un vistazo a una memoria formada por pequeños detalles, por destellos de luz, por instantes de una felicidad que lleva tu nombre?

Leía el otro día en la magnífica "Bilbao-New York-Bilbao" de Kirmen Uribe que nuestra edad se va formando de ausencias. Pero me parece que si nos fijamos bien, si miramos con cuidado, nuestro tiempo se forja de sonrisa en sonrisa.

¿Recuerdas París? Mi obsesión por Rayuela y por el Pont des Arts. Tu visita a Moliére y Wilde. El delicioso boeuf bourguignon que comimos en el delicado bistró de Belleville. Los mejores bombones del mundo. El decadente té con crèpes en la Isla de San Luis. Las bromas con el guapísimo Christophe en el Marais. Tu deslumbrante look Total-Zara que hizo salir a fisgar al encargado petardo de una de las tiendas más caras del Fauburg Saint Honoré, confundiéndote tal vez con una estrella de cine. La competición de glamour entre la gallina birmana y tú. Tu sorpresa constante al descubrir que todo lo que habías soñado de París iba convirtiéndose en dulce realidad.

A pesar de que eres serio, hasta un tanto taciturno, te has llenado de vida tantas veces que tus sonrisas se me han ido volviendo contagiosas. No sólo en ese París que por siempre llevará tu nombre. También en Lisboa y en Madrid, el Madrid de nuestro primer abrazo. Y los momentos inolvidables a dos o en grupo en Cantabria que comenzaron con aquellas deliciosas almejas de Pedreña una mañana de sol y se han ido multiplicando hasta la celebración de tu cumpleaños por sorpresa, con la Pandilla Basura en pleno, cuando ya te estaba la enfermedad rumiando las entrañas con injusta fiereza.

¿Quién dijo que la vida fuera justa? No. La vida es luchar y luchar para poder construir momentos mágicos al lado de las personas que te importan. Esos momentos que hacen de París en una ciudad que nos inventamos nosotros y que sólo existió para nosotros.

Esos momentos que ya estoy recordando contigo, a pesar de que todavía forman parte del futuro. Siempre nos quedará París como refugio acogedor y abrigado. Y Lisboa, y Madrid y Santander. Y vete pensando en recordar los momentos felices que serán en Grecia, en Sicilia, en Estocolmo, en Sevilla, en Egipto, en todas las ciudades y mundos que están ahora mismo esperándonos.

Así que vete poniéndote fuerte y preparando el estilismo adecuado. Porque hay que ponerse ya en camino.

5 comentarios:

monecoqueco dijo...

Precioso, me ha emocionado...

Blenda dijo...

¡¡¡¡uffffff me ha llenado tanto este post que me encantaría leerlo una y otra vez...... pero por ahora no voy a hacerlo, se me ha puesto un nudo en la garganta que no me deja. ....... Y eso que no disfruté con vosotros, pero........ es fácil ponerse en la piel. No puedo seguir...... y eso que no soy de lágrima fácil. Pero hoy...... sí!

Teresa dijo...

A seguir acumulando risas, sonrisas,alegría,algún que otro quejío y, por supuesto, un fondo de armario importante...Y preparaos a abrir la hucha con todo lo acumulado en París, en Lisboa, en Porto Empédocle o en Guinea Conakry. Yes, you can.

Marga dijo...

Que suerte él por tenerte,que suerte tú por saber quererle,que suerte los dos por haberlo vivido,poder recordarlo y saber decirlo.
Un saludo (quizá hoy vaya a clase)

Anónimo dijo...

gracias x compartir éstos sentimientos...q han logrado no sólo emocionarme sino valorar lo q me rodea

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