domingo, mayo 09, 2010

¿CUÁNTO NOS CUESTA LA "EFICACIA POPULAR" EN SANTANDER?


Entre los tópicos más extendidos en torno a la acción política diferenciada de izquierdas y derechas estaría la afirmación de que mientras en la izquierda se da más atención a las políticas cívicas, sociales e igualitarias, la derecha sería más eficaz en la gestión económica de la res pública.

No tengo yo, sin embargo, la mejor de las impresiones en lo que a la gestión de las arcas municipales santanderinas se refiere. Y no sé si será un ejemplo muy extendido por nuestra piel de toro, pero desde luego creo que tras muchos años de gobierno conservador (desde el 79 y porque pongo el corte en las primeras municipales democráticas), con unas u otras siglas y alianzas, ha llegado el momento de preguntarnos si de verdad a nuestros bolsillos les ha beneficiado la cacareada eficacia conservadora.

Dos detonantes me han animado a iniciar, por fin, esta reflexión varias veces aplazada. Por un lado, el ejemplo que desde las esferas sindicales del Ayuntamiento de Santander me proponían hace unos días, al explicar cómo se estaban gestando y gestionando las privatizaciones de servicios públicos por parte del Alcalde-Ingeniero y sus huestes, aportando un dato revelador sobre una plaza de vigilante que al ser privatizada nos cuesta, con media jornada, lo mismo que un técnico de la administración. Algo así como una oferta inversa en el Carrefour: Llévese uno por el precio de dos. En tiempo cercano, el gratuito Crónica de Cantabria reflexionaba acerca de las dobles y triples intervenciones municipales en los espacios públicos santanderinos, apuntando que en general cuando un ayuntamiento modifica por unas razones u otras una calle, una plaza, un parque, suele planificar y estudiar con vocación de futuro la intervención antes de realizarla, de tal manera que la nueva imagen urbana queda fijada para un par de generaciones al menos. Mientras que pasaba revista a una serie de espacios públicos en Santander que por imprevisión, improvisación o yerbas varias han experimentado obras de calado y coste en dos o tres ocasiones en los últimos 30 años.

¿Cuánto nos está costando la costumbre de ediles y regidores populares de parchear, de actuar con la vista puesta sólo en lo inmediato, en la rentabilidad electoral a cortísimo plazo y sin proponer un verdadero plan para la modernización y transformación de nuestra ciudad?

Porque parece que la ciudadanía no es del todo consciente de que cada una de esas obras realizadas o sin realizar supone una nueva herida en los caudales públicos. Una herida grande y grave que resulta tanto más evidente cuando nos llegan los tiempos de las vacas flacas y nuestros munícipes encuentran la teta exhausta. ¿Sacamos las cuentas? Es tal vez una propuesta que lanzo desde aquí a la oposición, a los movimientos sociales, a la ciudadanía. Cuánto hemos gastado en reformar las reformas (Mercado de México, Plaza de Pombo, Plaza del Ayuntamiento, Villa Florida, ...). Cuánto ha sido el exceso por tardar hasta la exasperación en intervenir para solucionar ruinas y degradaciones (Mercado del Este, Palacio de Riva-Herrera). Cuánto nos hemos gastado para recolocar lo que el propio Partido Popular aprobó y dejó sin desarrollar para luego ignorar su existencia (Museo de Cantabria) o boicotear su edificación (Edificio Moneo). Cuántas ayudas y fondos europeos dejamos de percibir cuando se votaba sistemáticamente que no a cualquier propuesta de la Oposición municipal -generalmente del PSOE- para luego desarrollar esos mismos proyectos cuando ya no era posible recibir ayudas estructurales (Escaleras mecánicas y accesibilidad de determinados barrios, reordenación de las estaciones). Cuánto invertimos en obras diferentes de las propuestas a los fondos europeos para finalmente vernos obligados a financiar por otras vías la recuperación de nuestras áreas más degradadas (Cabildo de Arriba).

Claro que a todas estos gastos superfluos (en los que no me he acercado siquiera a los terribles sobrecostes de tantas obras) habría que añadir otros perjuicios. Por ejemplo, cuántos trabajadores podrían estar hoy en activo en obras de gran envergadura como el Moneo, el Museo, la reordenación de la fachada marítima, la de las estaciones o la urbanización de La Remonta, de no haber puesto el Ayuntamiento de Santander una piedra tras otra para impedir o al menos retardar en lo posible las obras impulsadas desde otras administraciones (regional o estatal) en manos del PSOE o de la coalición PRC-PSOE. Y por la misma regla de tres, cuántas empresas cántabras podrían estar sobrellevando la crisis con menos riesgos. Y por la misma, cuánto ha repercutido en los pequeños empresarios o el comercio la inexistencia de tantos trabajadores y sus correspondientes salarios.

Y otros costes de más difícil medida. Porque cómo evaluar el coste social o el cultural pagados por el cierre de la Filmoteca Regional durante tantos meses. O el del Museo de Prehistoria.

Ahora que corren tiempos difíciles, no estaría de más recordar cuánto se ha derrochado, cuántas ayudas se han perdido. Y cuánto nos va a costar hacia el futuro enmendar los desafueros. Porque si algo está claro es que la crisis pasará, pero seguramente se acaben ciertas alegrías.

Saquemos las cuentas. Pero me parece a mí que el tópico de la gestión eficaz y eficiente de los populares nos ha costado muy caro en Santander. Muy pero que muy caro.

4 comentarios:

Blenda dijo...

Reflexión muy pero que muy interesante, no menos que las preguntas que se derivan. Pero.......... no es por desanimar, y sí por intentar se realistas, me parece que no podrán ser respondidas. Para que así fuera, varios ediles, alcaldes, diputados....... se pondrían rojos sin pasar por amarillos. No obstante, Rukaegos, creo que partimso de un principio no real: Los tópicos en la cuestión plateada, no existen!.

rojoyverde dijo...

Esto sí es oposición.

Me alegra leer, de vez en cuando, que se ponen nombres y apellidos a las cosas, y se eviten palabras vacías (dinamizar, reforma estructural, etc. etc.) que tanto gustan para llenar titulares.

Muy buen post :)

Marga dijo...

¿Y el parque de las Llamas? ¿Y la falta de control del botellón? Y más y más, pero ya sabes que la derecha siempre piensa que lo que "hagan los míos, bien hecho está porque lo disfrutamos,ahora y nosotros y el que venga detrás que arrée" y como el resto estamos trabajando, para pagar impuestos y nos sabemos perdedores pues esto se repite y se repite....

Jesús Cabezón dijo...

En eso de la eficacia, los responsables políticos de Santander y Cantabria no son precisamente un ejemplo a seguir.

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