viernes, octubre 09, 2009

ALÍ BABÁ Y LOS CUARENTA LADRONES
(Desde la España de Gürtel ... y más)


Son muchas las ideas que se me vienen a la cabeza y al teclado ahora que el sumario de la trama Gürtel ha tomado cuerpo y parece hallarse en el camino de probar toda una red de extorsión, favores, prebendas y mangancias a lo largo y ancho de nuestra pobre y sufrida piel de toro. Se me ocurre que Rajoy es un dirigente blando, incapaz de imponer una dirección, un liderazgo. Se me ocurre que algunos de los directamente señalados por la investigación debe de saber demasiado cuando todo lo más se les invita a no hacer demasiado ruido, a retirarse provisionalmente del cargo. Se me ocurre que, ya lo escribí, Cantabria no se merecía estar en primera línea del escándalo por culpa de un cunero que ni siquiera sabría decir en qué municipio de nuestra región está, yo qué sé, Rubayo. Se me ocurre que a pesar de que no me gusta nada, pero nada nada, y me da bastante miedo que por culpa de la debilidad de Rajoy esté asentando sus cimientos, Esperanza Aguirre (quien por otro lado sabe mucho de tránsfugas y dineros que vienen y van como las olas del mar, sin que nadie sepa de dónde o a qué fin) al menos ha demostrado tener carácter y mando en plaza. Se me ocurre, viendo esas encuestas en las que un 53 por ciento de los valencianos anuncia su intención de votar de nuevo al Partido Popular que o bien el 53 de los valencianos sueña con tomar parte de la operación saqueo en algún momento de su vida, o bien viven víctimas del miedo a qué te pueda pasar si te significas frente a los corruptos, o bien tienen atrofiada la conciencia moral, y que al fin cada uno tiene lo que se merece (y de paso me pregunto también qué está haciendo el Partido Socialista de Valencia para ser incapaz de ofrecer una alternativa creíble a la banda de Alí Babá).

Pero sobre todo me pregunto cómo nuestro país, de tramo en tramo, de trama en trama, de chorizo en chorizo, ha llegado a donde ahora se encuentra. Tengo claro que las dictaduras, y por supuesto mucho más las de larga duración, sirven entre otras cosas para anestesiar a la sociedad, para infundir un miedo fuerte al poder, para frustrar el gen de la rebeldía. Y nuestro país llegó a la Constitución desde una dictadura terrible, bajo la bota de un enanito cruel y toda su corte de aduladores. Y larga.

Creo recordar que los primeros años fueron de euforia por la libertad recuperada, creo que recordar que los mejores o al menos algunos de los mejores se comprometieron en la labor política. Pero paulatinamente la acción política se fue ensuciando, desprestigiando, con razón a veces y sin ella otras (uno de los triunfos de la ultraderecha es haber sembrado la idea generalizada de que un político es, sí o sí, un sinvergüenza y un ladrón). Y mucha gente se fue a su casa asqueada, otra se limitó a ejercer cada cuatro años el derecho a echar con la nariz tapada un papel en una urna. Y mientras tanto todos íbamos viendo con indiferencia, fatalidad, desengaño, hastío, cómo personas de nuestro entorno de cuyo oficio o beneficio nadie supo nunca nada se paseaban en yate, se compraban cochazos de importación, pasaban a vivir en estupendas urbanizaciones o dúplex exclusivos, sin que un sueldo por alto que fuera pudiera explicar tamaña fortuna. Íbamos viendo e íbamos consintiendo, íbamos comentando en voz baja lo de los otros y cerrando los ojos ante lo de los nuestros. Y muy pocas veces exigíamos responsabilidad alguna.

Llegamos así al momento en el que la crispación, el abismo entre derecha e izquierda en nuestra España, acababa pervirtiendo los discursos. Y esas fortunas amasadas en los lados oscuros de la democracia mientras se especulaba, se otorgaban favores, se promovían fastos y transformaciones millonarias que siempre resultaban mucho más caras de lo previsto, ya no se podían siquiera criticar, porque si lo hacías te convertías en cómplice de los otros.

En un foro el otro día escribí que estaba un poco cansado de las referencias a Filesas y gaitas parecidas, asquerosas, claro que asquerosas, pero por las que ya se pagaron responsabilidades penales, civiles y electorales. Y que quiero un hoy en proceso de depuración, de saneamiento, para que mañana podamos respirar el aire de nuestra sociedad un poco, aunque sea sólo un poco más limpio. Estoy cansado de las medias tintas, las excusas y el encubrimiento culpable de los líderes nacionales y regionales del PP ante lo que no sé si es una trama de corrupción general organizada o una larga y podrida ristra de chorizos, y quiero que Costa, Fabra, Camps, el bigotes y tantos otros dejen de insultar a los ciudadanos españoles.

Pero quiero también que toda esta mierda revuelta sirva para que nuestra sociedad despierte de una puñetera vez. ¿No sabíamos cómo los patrimonios de unos y otros crecían sin fundamento a nuestro alrededor? ¿no sabíamos cómo ciertas puertas estaban siempre abiertas para unos pocos? ¿no sabíamos que se compraban empleos públicos, que se vendían favores, que se alteraban sorteos, que se preparaban exámenes? ¿no sabíamos que había regalos y más regalos en cajas y cajas a lo largo de todo el año? ¿no sabíamos por qué cada obra pública de cada ciudad multiplicaba su presupuesto haciendo que pagáramos a los corruptos entre todos y nos empujara por la pendiente de la crisis? ¿no sabíamos los enredos judiciales de amigo a amiguete, los favores bidireccionales, los repartos de pastel? ¿no sabíamos, no sabemos?

Estoy harto de chorizos y de oportunistas. De los ajenos y de los propios. Y estoy harto de que entre todos estén arruinando mi ciudad, mi región, mi país, mi tierra. Y no sólo en el sentido económico sino lo que es todavía peor en el moral.

Necesitamos ya, sin dilación que valga, un pacto de regeneración que devuelva la dignidad a las tareas públicas y la vida al ejercicio adulto de los deberes ciudadanos. Porque estamos tocando el fondo. Aunque, siento tanto decirlo, tal vez no merezcamos otra cosa.

(nota: desactivo la moderación de comentarios durante el puente para que no tengáis que esperar demasiado para leer las respuestas que aportéis, ya que me voy con Leo unos días a París. Feliz puente y sed buenos.)

2 comentarios:

Agata dijo...

Si sólo fueran cuarenta ladrones...
Qué cosa ésta.Me pone de mala leche.Que,encima que les pillan,no se van.Ni piden disculpas.Ni devuelven dinero...No.Ellos son más chulos que un ocho.Se echan las manos a la cabeza y el resto de los españoles estamos locos.Sí,locos vamos a terminar después de tanta corrupción.Después de tantos padres de familia que no encuentran ahora trabajo y no tienen qué darles de comer a sus hijos.
Parece que escucho desde aquí las carcajadas de ellos cachondeándose de nosotros.
Pero quien ríe último,ríe mejor...

Luis Lópec dijo...

Disfruta París. Saludos.

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