martes, noviembre 11, 2008

¿PATÁN O CABALLERO?


Tengo grandes esperanzas puestas en las declaraciones delirantes de Berlusconi. Así que voy a esperar un tiempo antes de concederle el carnet de honor de la ong creada en el blog. Pero su respuesta a la pregunta periodística "¿Qué opina de Obama?", a saber, "Es guapo, joven y está bronceado" es digna de una antología de la necedad contemporánea.
He descubierto, no sin preocupación, un punto de encuentro entre Rukaegos y Berlusconi: nos gusta utilizar la palabra "imbécil" ante ciertos comportamientos y declaraciones. Para Rukaegos, alguien capaz de poner en apuros diplomáticos al país que gobierna soltando semejante sandez es sin duda imbécil. Sin fronteras, claro.
Para Il Cavaliere (claro está que la caballería no es ya lo que era) somos imbéciles todos los que no hemos encontrado la gracia al chiste. Esto es, para él definir al nuevo Presidente de los Estados Unidos como "bronceado" no pasa de ser una gracieta. Y así deben verlo algunos de sus compatriotas que han iniciado la correspondiente cruzada contra todo el que no se haya partido el pecho con el sofisticado e inteligente humor del prócer.
El caso es que ese particular sentido del humor es más común de lo que pensamos. Tiene toda una tradición clásica surgida de la escuela del matón macarra de patio de colegio y sus amigotes y traduce toda una cosmovisión: palo al diferente. Qué risa nos dan los chistes xenófobos, racistas, machistas, homófobos, qué divertido reírse de los vascos, los catalanes, los gallegos, los andaluces, los ..., qué supermegaguay bromear con la discapacidad. Es el humor de la novatada, de la zafiedad, del prejuicio. El humor del que no tiene neuronas activas como para tener sentido del humor, y sin embargo tiene mucha sal gorda corriéndole por las venas. Los escuchábamos en el patio del colegio, sí, y hoy en bares, tertulias de intereconomía y callejeos varios. Y siempre procedentes de un gesto al borde de la pérdida de baba. Encantado de haberse conocido mientras los colegas le festejan la burrada.
Sí, cierto. Todos hemos caído alguna vez en el rol de bufón injurioso, pero algunos intentamos evitarlo. Sí, tan malo como el prejuicio y el insulto puede ser la excesiva e insoportable severidad que lo políticamente correcto nos está imponiendo.
Pero el ingenio de Berlusconi va más allá de esos límites. Es procaz, soez, inoportuno, vacuo, absurdo, faltón, hiriente, irresponsable. Como por otra parte corresponde a un personaje que día a día tiene más semejanzas con Torrente (le falta hacerse del Atlético de Madrid), que cada vez tiene más de patán y menos de caballero.
Ah, por cierto, voy a reirle la monería para q no se enfade. Ja. Ja. Ja.
NOTA: Voy a ver si encuentro por youtube algo de El escuadrón diabólico o Los autos locos, porque me está viniendo la imagen de Pierre Nodoyuna y Patán y empieza a parecérseme demasiado a una reunión en la cumbre de Aznar y Berlusconi jjjjjjjjjjjjjjjjjjj

9 comentarios:

el anónimo del cántabru dijo...

Me parece una tonteriuca muy digna del señor Silvio, pero para nada creo que pueda considerarse un acto racista.

Alfonso dijo...

Y maldita la gracia que tiene algo cuando uno tiene ganas de reirse. De todas formas, Obama tendrá que aguantar muchos chistecitos. De hecho, a mí ya me han contado algunos. Es lo que hay. Somos todos tan alegres y tan megaguays.

Anónimo dijo...

Marcano y Berlusconi son dos presas demasiado fáciles para un cazador inteligente como usted. Con lo caros que están los cartuchos, y usted disparando al aire.

Rukaegos dijo...

Pues a ver, anónimo del cántabru, seguro que si le preguntas a Berlusconi que si es racista te dirá que tiene muchos amigos negros. Pero el mal gusto permanente de Il Patane es traducción de unos esquemas de pensamiento no sólo zafios sino igualmente intolerantes e irrespetuosos. Son sus hechos y dichos los que le califican como racista por muy liberal que se quiera poner a veces.

Alfonso, qué te voy a contar que no sepas,cuántas veces no habremos escuchado tú y yo chistecitos igual de graciosos que nos tomaban como protagonistas.

Anónimo, Berlusconi es más que disparar al aire. Claro que lo pone fácil. Pero a veces uno tiene ganas de relajar un poco la neurona y aprovechar la carnaza segura. En todo caso, gracias por el elogio.

Y a los tres por vuestros comentarios, claro.

Rukaegos dijo...

Por cierto, estoy preocupado. ¿Era yo el único fan de Los Autos Locos?

Sniffff

Elena dijo...

No, a mí también me encantaban los autos locos...

Y en cuanto a Berlusconi, es un patán, peligrosísimo como todo patán con poder.

Su comentario me parece más que desafortunado, de un gusto muy dudoso y no todo lo respetuoso que merecía la ocasión. ¿Suficiente para llamar a alguien racista?. No, naturalmente que no, pero es que de este personaje sabemos ya lo bastante como para que nuestro asco no pueda considerarse prejuicioso.

Pero le reconozco un mérito a semejante engendro: ante cierta equiparación con él que alguien lanzó hace años en una velada de la que yo formaba parte, hice lo que nunca pensé que haría, algo a lo que no imaginé jamás que la vida llegaría a empujarme. Defendí a Aznar.

Con esto queda dicho todo.

Rukaegos dijo...

Ahí estoy contigo, Elena: lo peor de todo es que la presencia de los Berlusconis del mundo nos haría pensar que en el fondo Aznar no era tan malo. Negaré haberlo escrito. Stop. ;)

José Luis dijo...

También un servidor se acuerda de haber visto Los Autos Locos a la hora de la merienda y haber sido testigo de otras meteduras de pata reales muy poco afortunadas en boca de quienes ostentan la representación de una nación.

dani dijo...

Sin duda Patán.

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