miércoles, septiembre 04, 2013

HISTORIA DEL EBRO (2)



Y aquí llega la segunda parte del poema de poemas que titulé "Historia del Ebro". Otros cinco, que siguen dedicados a la Frantic, claro. Y en los que volveréis a encontraros con Leo y con mi padre. Y de paso con Jorge Manrique. Del nacimiento al delta, el río como metáfora de la vida.

VI. (Afluente)

A su izquierda el Jerea, el Aragón, el Gállego… 
A la diestra el Daroca, el Iregua, el Jalón…

No resultaba fácil adiestrar la memoria. 
Los años eran cortos, los afluentes tantos, 
tan diversas las aguas que manaban de rocas 
lejanas e ignoradas y surcaban los pueblos 
que nunca conocimos, que daban forma al vino
y al color de otras huertas, lavaban otras manos…

No resultaba fácil en el viejo colegio, 
bajo la luz brillante de aquella estrella roja, 
concebir otro mundo, un cruce de caminos 
en el que los reflejos de nuestros rostros blancos 
habrían de aprenderse en otros rostros blancos 
al fundirse las aguas suavemente en las aguas 
de otros dulces lenguajes de soledad y ausencia.

A la izquierda está el Segre, a la izquierda está el Cinca…
A la diestra el Alhama, el Huerva, el Guadalope…

VII. (Nostalgia)

Pero no era tu mano 
la que entraba en el agua para arañar el légamo y los cantos 
hasta arrancar de cuajo las raíces de las algas del río. 

Pero no era tu mano 
la que encontraba alivio en la piedad del agua dulce, 
la que lava los cuerpos y los limpia. La que tal vez los salva.

Pero no era tu mano.
Porque tu mano nunca se aproximó a este río
en el que yo bebí la vida de la tierra.

No todos los caminos conducen hasta el Ebro.

VIII. (Caudal)

Desde los tiempos remotos de la piedra 
buscan los hombres abrigo a tus orillas. 
Bebes las sombras de sus casas de barro,
la altanería de sus muros de piedra, 
sus herraduras de estuco delicado. 
Bebes despacio las torres de sus dioses, 
bebes la sangre de tantas tristes guerras.

Tu cuerpo crece, da cobijo a más agua: 
la transparencia de la fuente primera 
madura ahora, roja, marrón y verde.

IX. (Delta)

Hace ya tantas leguas, tantas lunas, 
desde que el agua fría fuera urgencia 
que parece imposible esta agua sabia
donde la vida vierte entre arrozales
una pereza tibia, la salada 
mansedumbre de las aves que anidan
en los cañaverales del invierno.

Tanta vida. Como si no quisiera 
el río despedirse de la tierra.

X. (Que van a dar en la mar)

Que es nuestra vida un río 
que va a dar en la mar, que es el morir, 
lo aprendimos, hace ya tanto tiempo, 
en los pliegos gastados de un poeta 
de solar castellano y verso triste.

Pero se funde ahora 
este caudal de azúcar con las ondas 
templadas y saladas del mar viejo 
que se inventara el pan y los olivos, 
que se inventara el vino y la cerveza, 
que inventara la sangre y con la sangre 
fertilizara el suelo y diera fruto.

Y recuerdo que estuvo 
mi padre en este límite, 
que contempló la muerte de este río 
sagrado que aplacó su sed de fuego, 
que lamió los sillares
de su estirpe dormida entre blasones 
areniscos destinados al musgo.
Eran entonces niños 
los dos. Los dos se han ido. 
Sumergiendo su furia en la implacable 
certeza de la niebla, en la memoria, 
en la mar de palabras que devora 
cada noche sus cuerpos.
  Tan callando.

No hay comentarios:

Licencia de Creative Commons
Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at unsantanderposible.blogspot.com.