jueves, junio 18, 2009

YO FUI UN CHICO INVISIBLE
(Orgullo 2009: Por una escuela sin armarios)

Yo fui un chico invisible. Durante muchos años, durante mucha vida, intenté resistirme o negar lo que mi corazón, mi cuerpo, mi cabeza sabían desde bien pequeño. No podía ser homosexual, no quería serlo. Y de alguna manera, una parte importante de lo que viví aquellos años fue mentira, un engaño para todos los que compartieron conmigo su tiempo, su afecto. Cuando no pude resistir más, cuando me rompí en dos, hubo aún mucho tiempo de mentira, de engaño, de vida a dos tiempos. No era el mismo con mi familia o con mis amigos de siempre, que con aquellas personas que me había ido encontrando cuando ya una parte de mí se negaba al secreto y trataba de vivir conforme a su entidad global. Todavía hoy hay demasiados silencios con algunas personas importanes, todavía hoy me duele ser consciente de que mi padre se murió sin saber quién era yo, y mantengo la duda y el miedo acerca de la que pudiera haber sido su reacción.
Algunas veces, cuando gays y lesbianas hablamos de estas experiencias se nos tacha de victimistas, como si más allá de evocar nuestros propios lados oscuros, la parte difícil de nuestra memoria viva, tratáramos de despertar una lástima para así dominar el mundo e imponernos a los "normales". Pero no hay mucho de eso. Sobre todo porque los que hablamos abiertamente ya desconocemos a la persona que fuimos cuando vivíamos encerrados en un viejo armario.
Quiero decir que yo me recuerdo como un niño bastante feliz, como un adolescente bastante feliz (si es que es posible hacer casar adolescencia con felicidad), como un joven bastante feliz. No sufrí acoso en mi colegio ni en mi instituto, no fui agredido o humillado en mi casa. Tal vez no tenía pluma, o no la suficiente, y no se me percibía como gay en una sociedad no demasiado hostil pero fría y recelosa. Había insultos como maricón por cada esquina, había chistes de mariquitas a cual más grotesco. Y yo me reconocía en ellos, me sabía uno de ellos, y recibía consciente cada punzada que nacía de mis amigos, inconscientes de daño que estaban provocando.
A pesar de todo, viví con bastante naturalidad. Supongo que fui bastante raro en todo lo demás para que ciertos comportamientos poco reglados no extrañaran tanto. Y como era torpe en educación física y jugaba fatal al fútbol, era normal que fuera uno de los niños que en el patio jugaban a otras cosas mezclándose con las niñas (ventajas de un colegio mixto). Y como se habían puesto de moda los muñecos para chicos, pues mi pasión por los geyper man parecía lógica mientras yo me bañaba con un par de ellos y desarrollaba ese morbazo que me siguen dando los machotes de uniforme. Como desde niño escribí poesía y desde niño toqué el piano, como sacaba buenas notas, se me permitió siempre ser pelín rarito. Y hasta formé siempre parte del grupo de los "populares" (según los criterios de teleserie adolescente norteamericana). Puede que sólo mi manía de recortar fotos de chicos guapos en las revistas avisara en mi casa de que algo "no funcionaba" bien y empujara a mi madre a preguntarme con cierta hostilidad qué hacía yo con aquella colección de recortes.
Era diferente por las noches. Cuando descubría mi incipiente sexualidad y la asociaba a un reino prohibido. Cuando trataba de negar el primerizo amor por Geni o José Ramón y me empeñaba en disfrazarlo de amistad. Cuando quería morirme después de mi más bien tardía primera experiencia sexual.
¿Qué hubiera cambiado en mi vida si hubiera sido plenamente el niño que habitaba en mi corazón, el adolescente que hubiera podido quedarse tonto ante otros adolescentes y de hacer corazoncitos en los cuadernos al lado de las fotos de Starsky, el joven que hubiera aprendido a ligar, a tontear, a sonreír en la playa o en la discoteca? No lo sé, y no lo sabré nunca.
Cuando por fin salí del armario, cuando por fin pude armonizar mi vida y mi deseo, era ya tarde. Me había hecho tímido, me costaba sonreír, acercarme a un chico y decirle que me gustaba, me costaba desnudarme, acercarme a otro cuerpo aunque fuera para tomarle de la mano o darle un simple beso. Mi educación sentimental era nula y mis días de gloria estaban ya muy pasados. No fue culpa de nadie, pero tengo hoy la sensación de que una sociedad que me hizo invisible, que me encerró en mis miedos, que no me permitió tener referencias positivas, que me culpabilizó y me condenó al silencio me robó los años más importantes de mi vida. Esos que no podrá nadie ya devolverme.
Sabéis que me gusta escribir un artículo en mi blog cada mes de junio para hablar del Orgullo LGTB, de lo que hemos conquistado y lo que nos queda por recorrer. Así que este año he querido hablar de nuevo de mi vivencia privada para poder gritar fuerte el lema con el que tantos colectivos saldremos a la calle en toda España. Por una Escuela Sin Armarios. Porque no tenemos derecho a robarles un solo minuto de sus vidas a nuestros niños, adolescentes y jóvenes lgtb. Porque es responsabilidad nuestra que habiten espacios amables y seguros, donde crecer amando y sonriendo. Porque quiero seguir inundándome de ternura y de envidia cuando veo chavalitos o chavalitas que viven ya por fin su sexualidad sin barreras, con valentía y naturalidad, sin miedo a nadie.
Porque se lo debo al niño que no pude ser, al adolescente que no pude ser, al joven que no pude ser.
A esos pequeños Reginos que nunca existieron.

19 comentarios:

Anónimo dijo...

Regino como en tantas ocasiones desde que leí por primera vez tu blog me has emocionado, nunca dejes de escribir, que disfrutes el próximo día del orgullo...aunque mejor si es por los madriles que por aquí...
Fdo: la-cuadros-kurdos

Zara dijo...

Aun quedan muchos Reginos por ver, asiq a disfrutar, q agua pasada... je. Un saludo

ana de la robla dijo...

Estás ahora con nosotros, tal como eres: total, genial. Un beso grande.

frantic dijo...

Ir los jueves a la biblioteca del cole porque era el día que estaba Maricarmen, quedarse una embobada viendo ante una imagen de Victoria Vera o Pepa Flores (que no Marisol) y no entender qué es lo que te pasa.

Sentir que no estás en el sitio que te corresponde, no hablar con nadie porque no sabes con quién hablarlo, sentirte mal porque nadie te ha dicho que "eso que te pasa" es más común de lo que piensas y que no hay nada malo en ello...

Tardar cuarenta años en salir del armario para, entonces, destrozarlo a patadas....

Este año, por que nadie tenga que pasar por todo eso, por una educación sin armarios...

Anónimo dijo...

Soy una mujer no tan joven ya, lesbiana (y lo he sabido siempre)y todo el mundo a mi alrededor, excepto mi familia (que lo imagina, digo yo)lo sabe y lo vivo con naturalidad, me parece. Muero por contárselo a mis padres, pero sé que al menos mi madre, muy creyente aunque también muy práctica, no lo aceptaría. Los demás todos bien, nunca he tenido ni un solo problema, ni de niña ni de joven. No sé si por mi carácter. Pero te doy la razón, Regino: no puede ser que algo tan natural como la sexualidad y el amor se vivan con semejante angustia como la hemos vivido nosotros. Gracias por contarnos tu experiencia.

Rukaegos dijo...

Gracias a todas por los comentarios:

La-cuadros: Este año no habrá Madrid. Pero es importante que seamos visibles en nuestras casas además de allí. Así que el día 25 habrá que estar en la concentración de ALEGA en la Plaza de Pombo de Santander.
Y que nunca dejemos de emocionarnos :)

Zara, Ana: Besos para las dos. Hay mucha vida por delante, claro. Pero es bueno recordar lo que nos robaron. Y sobre todo comprometerse de forma casi furiosa para que no le ocurra a nadie más. Por ejemplo, viendo con una sonrisa de oreja a oreja cómo la bandera del Arco Iris ondea en Cabezón de la Sal el 28 :)

Frantic: Pensaba que lo mío con Starsky era insuperable pero ... ¡Marisol! jajajaja. Y sí, salir tarde y en tromba. Tenemos recorridos muy similares. Besicos, maña.

Anónima: Gracias por la tuya. Todos tenemos esos lados en los que de alguna manera somos incapaces todavía de dar palabras a nuestros sentimientos, y donde mantenemos un cierto armario. Pero como a ti, desde que tuvo lugar mi visibilidad (fue un poco de golpe, cosas del amor y el desamor)la gente a mi alrededor me ha dado siempre cariño y naturalidad. Y claro, si al final ves que la mayoría de las personas tienen claro que hay que respetar y acoger y tener por iguales a las personas lgtb ¿por qué seguimos empeñándonos en no coger al toro por los cuernos en la educación, por qué padres, profesores, administración siguen tan recelosos? La angustia de los chicos y chicas de hoy es culpa suya. Un beso.

Zara dijo...

Que la bandera volvera a ondear en Cabezón ese día puedes tenerlo bien seguro !!! je.
un besuko

frantic dijo...

Marisol no, Pepa Flores. Me gustaba la mujer, no la niña.

Rukaegos dijo...

Jajaja, Zara, ya lo sé y lo comenté en facebook. Estáis entre los 25 ayuntamientos solidarios con la causa :) Gracias y ... Necesitaremos un par de fotos del ayuntamiento con arco iris (o de la alcaldesa colgando la bandera jeje) para un proyecto youtubero que se titulará "25 banderas".

Vaaale, reconozco que la Pepa tenía su aquél ;)

Alfonso dijo...

Has escrito con el alma, y te ha salido redondo. Con un nudo en la garganta estoy. Te comento en mi blog y te enlazo.

Ana dijo...

Pues yo también te enlazo.

Te he leído desde el blog de Alfonso y también me he emocionado.

¿Sabes? creo que nunca es tarde para vivir acorde con tu propia identidad, nunca hay que sufrir por lo que sentimos, hay que llorar cuando no somos capaces de sentir nada, y en esa parte están los represivos y los hipócritas.

Un fuerte abrazo.

Diana. dijo...

plas,plas,plas!

Ave dijo...

Anónima: "Muero por contárselo a mis padres, pero sé que al menos mi madre, muy creyente aunque también muy práctica, no lo aceptaría".

Un consejo: no decidas por ella. Quizás te sorprenda y te dé más de lo que imaginas... ;-) ¡Mucho ánimo!

Muy emocionante el post, Regino. Gracias.

Rukaegos dijo...

Ana, Alfonso, Diana, Ave ... Muchas gracias por leer el blog y por comentar esta entrada que tiene tanto de personal.

Tienes toda la razón, Ave, mucha gente nos da sorpresas agradables, a pesar de que nos empeñamos en pensar que la gente mayor, la que tiene pocos estudios, los adolescentes, las personas de zonas rurales ... no lo van a entender. Y muchas veces son las que más cariño y acogida te aportan. Así que suele merecer la pena intentarlo.

Pero todos tenemos lados oscuros para la visibilidad ...

Escéptico dijo...

Todos, en algún momento de nuestra infancia o de nuestra primera juventud, tuvimos algún momento de invisibilidad, por muchas razones, no solo por las que tu confiesas. En este pais en el que vivimos esa infancia o esa primera juventud sobraban los motivos para callar, para esconderse, para disimular, para escapar, aunque fueramos niños. Pero esos momentos quedan atrás.

Rukaegos dijo...

Cierto, Escéptico. Digamos que en el caso de las personas lgtb esos silencios e invisibilidades se sumaban a la de la orientación sexual (lo que hemos articulado lingüística y conceptualmente como "doble discriminación").
Hubo muchas causas para callar. Y sigue habiendo otras que hacen difícil el día a día de la chavalería. Por ejemplo, estamos en un tiempo en el que un físico difícil es toda una faena. Pero ... ¿y si además del físico difícil eres gay?

En todo caso, cada vez hay menos justificación para callar y más oportunidades para ser. A pesar de los de siempre.

La Habitación Roja dijo...

Precioso post, no tanto la experiencia... que eas banderas luzcan en lo mas alto y a ver si se suman más ayuntamientos.

Pq vuestra lucha a día de hoy es la lucha de tod@s.

Un saludo!

Anónimo dijo...

Gracias por tu blog y gracias por ser asi.

Un besote. Vero.

juanmanuelruiz dijo...

Siempre hay que estar al pie del cañón, las cosas se consiguen luchando. Mucho animo compañero!!!

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