lunes, diciembre 30, 2013

EL AÑO QUE APRENDIMOS A ESTAR SOLOS


Me dice Leonor, la mujer-poema, esta mañana que sigue viéndome triste y que necesita que vuelva a soñar. Me dice Nacho Trova que a ver si me nos vemos en Nochevieja y que bueno, que al menos este año algo se me ha visto el pelo (es una forma de hablar) y que se me ve más animado.

Las dos caras de una misma tristeza con un intervalo de 20 minutos. Esa especie de soledad que se te va enquistando en los ojos y al tiempo esas ganas de vivir, de regresar, de apoderarte de nuevo de los días. Las dos caras de un 2013 que siguió a la perplejidad de 2011 y al abismo de 2012 luchando cada día por levantarme de la cara, por mantenerme en pie, por tratar de sonreír, de aparentar normalidad, inmerso sin embargo en una oscuridad densa como una niebla en la que se extraviaban proyectos, apuntes, horizontes, minutos. Porque nada volvió a ser igual sin Leo, y sólo una extraña energía me ha permitido caminar sin desplomarme en esa vieja conocida llamada depresión. Podríamos jugar a dar un nombre a tanto tiempo ya, tal vez "depresión de baja intensidad", tal vez y sin más tontuna. Pero lo cierto es que no, que nada volvió a ser igual.

Algunos cambios en el 2013, como esos brotes verdes que nos dice le gobierno que ve pero que no puede mostrarnos porque se los ha fumado para continuar alucinado. Retomé los estudios de Filología, me cambié de plan de estudios y comencé a marear la perdiz por Bolonia. No acabo de centrarme pero de momento, al menos, voy cumpliendo las rutinas de trabajo básicas y no pinta mal el primer cuatrimestre, por mucho que la Morfología de la Lengua Española se haya conjurado contra mí. Volví a salir, cierto que no demasiado, pero tiene razón Nachete, algo se me ha visto por los antros canallas en general y hasta por los de hombres nocturnos en particular, que diría la momia casposa del obispo de Alcalá de Henares. Tener algunos buenos amigos en la noche ayuda a buscar esa cerveza en El Trovador, ese Tequila Sunrise que Leo adoraba en el Drink, empujado por la alegría impenitente del bueno de Luis Jorde, que se cree malo pero también flipa. El juego adolescente del gin tonic buscando al camarero de la sonrisa más asombrosa aún que sus bíceps con José Luis Gallo y Vito y Néstor. A pesar de que ahora ya no hay Disculpa para encontrarlo.

Algunos cambios en 2013 como los pequeños avances en la novela aparcada que le gustaba al Putojacktwist, y unos pocos poemas que conseguí terminar a pesar de cuánto me cuesta tropezarme con la memoria cada vez que trato de emborronar folios en blanco y cada palabra se escribe Leo. Conseguí iniciar la operación limpieza por casa, aunque de momento casi ni se nota, tal era la envergadura del caos. Pero han ido saliendo bolsas y bolsas de trastos y basura, y hasta conseguí enfrentarme a alguno de sus cajones y vaciarlo. Uno o dos, nada más, pero por algún sitio había que empezar. Hasta he cocinado alguna vez para mí solo, y lo que es más duro, hasta volví a hacer para la cena alguna de esas tortillas de patata que tanto le gustaban.

Ha crecido, sin embargo, la ciudad interior de la que ya os he hablado. Una ciudad en la que puedes camuflarte y recargar la energía como hacía Supermán en su Fortaleza de la Soledad. Una ciudad tejida con calma pero también con renuncias. En ella no están presentes emociones y pasiones que fueron importantes. La política se ha hundido en un pozo de decepción y de desinterés y, creedlo, ya no queda nada, nada más que el intento de ser honesto y cumplir, malcumplir creo, algunos compromisos adquiridos en el último congreso regional del PSC antes d, el apartamiento definitivo. Se han hundido los sueños y aspiraciones en lo profesional y personal, dirigiendo los pasos hacia una irreversible pero apacible mediocridad. El amor se marchó. Con él se fueron la pasión, el deseo, el sexo. Y es que uno se va haciendo demasiado viejo y patético para ponerse otra vez en busca de nada y pesan demasiado esos versos de Cernuda que rezaban "Mano de viejo mancha … ". Y hasta hubo algún susto hospitalario porque cuando el alma está mal poco bien le puede ir al cuerpo, ya veremos.

Que sí. Que está la familia, maravillosa y horrible, como siempre ha sido y como siempre ha de seguir siendo. Haciendo de muro de carga y de cimiento inconmovible a pesar de tantas cosas. Y están, estáis, los amigos, dando fuerza y color a las paredes de la casa, y mi gente de las redes sociales, que me deja gritar y hasta me ríe las gracias, abriendo las ventanas y ventilando. Está el sentido del humor que se ha ido agriando y convirtiendo en un poco más cínico y más airado pero que sigue latiendo. Están Gin y Harley y las gatas y la necesidad personal de aportar un esfuerzo que sirve de poco en este país que es solo mierda, mierda de la peor, para los animales que tuvieron la mala suerte de encontrarnos en su camino. Pero cuya calma cuando duermen, esa seguridad que encuentran a tu lado a pesar de que tú no volviste a encontrarla, vale todavía un mundo. 

Son todos esos mimbres los que fueron trabando la cesta del año que se acaba. Un año en el que poco a poco se afianzó la soledad pero en el que de alguna manera estuve aprendiendo a caminar solo. Sí, solo, a pesar de la multitud, del ruido y sobre todo de quienes estáis cerca y os cobráis la cercanía en cariño. Porque hablo de esa soledad íntima, profunda, angustiada del Ser-Para-La-Nada. Al fin y al cabo esa es la ciudad interior de Ataraxía, esa donde no se desea nada, donde no se necesita nada, donde, en fin, ya nada duele. Al menos demasiado.

4 comentarios:

Amélie dijo...

Querido Regino,

Me entristece un poco verte de esa manera en este fin de año. Claro que estas fechas son propicias a la nostalgia y al recuerdo de personas queridas. Claro que todo cambia y nada, nada ya será igual; pero será de otra manera, que puede llegar a ser satisfactoria.
Anda, anímate y escucha la voz de tu amigo sabio ( se te ve más animado, se te ve más el pelo jejeje..) y no de los que solo ven las sombras.
Un fuerte abrazo.

Salud y suerte para 2014

patricia casado ortega dijo...

¿Qué no escribes poesía, dices? ¿Y esto que es?. Madre mía, que preciosidad de texto.

Rukaegos dijo...

Querida señorita Poulain :-)

Supongo que al final las cosas nos vienen dadas así, y uno tiene cierto brillo gris en los ojos que viene de la genética. Pero vamos a seguir luchando, aunque sea como las moscas contra el cristal de la botella. Tampoco la tristeza va a poder conmigo.

Un gran año para ti también

Rukaegos dijo...

Muchas gracias, Patri. Pero recuerda que la poesía se escribe en renglones cortos :-)

Nada, que me desbordó la intensidad ayer,. Y había que decirlo.

Un beso y feliz 2014 … si es que se puede y no incluyen estos la felicidad en el Código Penal.

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