martes, marzo 03, 2015

¿QUÉ FUE DE GARCÍA DE CARRASQUEDO?


Leo en el blog del alcalde de Santander que somos lo más de lo más en actividad y propuestas culturales. Me da que voy a comentar su artículo mañana o pasado, porque la verdad es que no lo veo. Supongo que los números cantan… aquello que les ordenan cantar, pero algunas realidades pueden resultar tirando a tozudas. Pero oigan, que sí, que seguramente sea yo que miro la realidad santanderina con ojos de pitufo gruñón. 

Por ejemplo, seguro que soy yo, cabezón y tergiversador, el único que sigue sin ver que el Ayuntamiento de Santander y otras instituciones culturales públicas y privadas de la ciudad y de Cantabria se han volcado históricamente con el parvo legado musical que nos llegó de aquellos que fueran maestros de capilla de la catedral santanderina, con especial hincapié en el que tal vez fue el mejor de sus titulares, Juan Antonio García de Carrasquedo. Y como quiero confirmar que soy yo el malo y no la realidad, me dispongo a consultar la edición crítica de la obra de Carrasquedo cuando… , mejor dejo lo de edición crítica y me limito a las partituras editadas cuando… Oh, wait! que dicen ahora por las redes sociales, que no hay edición alguna. 

Gran cosa ésta, me digo, porque fue hace ya muchos muchos años cuando la musicóloga norteamericana Lynne Kurzeknabe aterrizó por Santander, tuvo conocimiento de la existencia de García de Carrasquedo y se puso durante muchos años manos a la obra de archivo musical en archivo musical (los de Santander estaban esencialmente arruinados) hasta conseguir transcripciones y datos suficientes para que su coro (Coral de Santander, Camerata Coral de Santander, Camerata Coral de la Universidad de Cantabria según qué tiempo histórico) diera nueva vida a la producción del compositor clasicista e incluso tuviera la oportunidad de realizar dos grabaciones, con el soporte económico del Aula de Cultura de Caja Cantabria (O, tempora, o mores) y de la Universidad de Cantabria, respectivamente. Y algunas pocas ayudas más, como de refilón y más por afinidades personales que por compromisos institucionales, de bastante poca monta.

Porque, seamos serios, Carrasquedo sólo importó, sólo importa a Kurzeknabe, que dedicó muchos años de su vida a su legado, al histórico de cantantes de la Coral/Camerata, que hicimos nuestra esa pasión en diferentes momentos, y muy poca gente más, casi toda de fuera de Cantabria, pero sin olvidar por aquí a gente como Jesús Maza, José María Ureña o Rafael de la Sierra.

El caso es que el mejor homenaje que se le puede hacer a un creador es la publicación y difusión de su obra. Y si hablamos de este peculiar afrancesado de los últimos años del XVIII y primeros del XIX, hablamos de una oportunidad pendiente y tal vez al límite. Porque los años no pasan en balde para nadie, para Kurzeknabe tampoco, y cada vez es menor el tiempo que queda para por lo menos poder poner orden en su trabajo y digitalizar sus transcripciones. Puede que ella ya no pueda (o ya no quiera) enfrentarse sola a tal trabajo, puede que ya los sistemas informáticos de escritura musical le hayan pasado de largo, puede que sólo ella sea capaz de organizar los papeles tal como los tiene, me consta, perfectamente organizados en su cabeza. 

Puede, ay, que para mañana sea tarde. Que un día el alcalde de Santander, o el Presidente de Cantabria, o sus responsables culturales, o las instituciones que dicen que velan por la cultura piensen que ha llegado la hora de Carrasquedo, pero para entonces sea necesario empezar otra vez de cero. Al menos de tres con cinco, y eso siempre gracias a que Kurzeknabe habrá dejado con mayor orden o desorden datos, referencias y copias almacenadas.

Así que mientras el alcalde y los suyos engordan de satisfacción porque somos en cultura lo más de lo más, García de Carrasquedo vuelve hoy a morirse, a languidecer lentamente, esperando un remedio que hoy por hoy no toca.

Al fin y al cabo, dirá De la Serna, ya le pusimos calle al ilustrado ese. Que parece que no se conforman con nada, oye ya.

miércoles, febrero 25, 2015

LIRAS TERMALES EN LOOR DE IGNACIO DIEGO


Anda La Rulos tan hiperactiva como revuelta, porque dice que ya le toca un poco los chirimiris esa casualidad a estas alturas tan poco casual de que a ciertos personajes desde que les prescribió la vergüenza les prescriba todo lo necesario para mentir al personal diciendo que la justicia los ha dejado  limpios e impolutos como si acabaran de llegar de un balneario de lujo. 
Y que si el cabreo contra los desmanes de Wert se le fue por lo popular y el romancillo, pues el de Diego se le ha enquistado en las solemnidades garcilasianas y ha fluido por italianizantes liras. 

LIRAS TERMALES EN LOOR DE IGNACIO DIEGO

Una ducha y un baño,
con dulce compañía y coste cero,
a nadie le hacen daño
en agosto o febrero,
siempre que quede impune el desafuero.

Burbujas y cosquillas,
vapores, algas, barros del Mar Muerto,
cante por seguidillas
en el hilo (un acierto)
y en el lujoso hotel crédito abierto.

La piel como la seda
presidencial de tacto delicado; 
así el rostro se queda
etéreo y estirado 
y más duro que el mármol bien tallado.

Qué importa si una empresa, 
sin duda interesada pero amiga,
el beneficio pesa
si le importa una higa
a Ignacio Diego lo que el pueblo diga.

Mentir al Parlamento
sin duda no está bien, pero es costumbre.
Y el tiempo corre lento
si va contra la cumbre
y al final no hay candil que el caso alumbre.

Así que el vil cohecho
que no lo miente nadie, que ha prescrito:
Sueña Diego en su lecho,
otro hotel baratito
donde cuidar el morro y el palmito.

viernes, febrero 20, 2015

MINISTROS FLAUTISTAS... POR CASUALIDAD


Seguro que fue don Tomás de Iriarte, como buen ilustrado, partidario de la música y las artes plásticas, seguro que fue como buen ilustrado partidario de una educación excelente capaz de aportar al educando la mayor altura intelectual, racional, cultural, moral. Vamos, que justo lo contrario de José Ignacio Wert, me dice mi amiga La Rulos, que parece sentir todo un rencor acumulado contra los saberes todos y en especial contra los artísticos, prueba de que además de pezuña de asno para pintar suma pata de gorrino para danzar y voz de grajo para el canto, con perdón, me dice la amiga, de tan egregios animales que bastante tienen con lo que tienen.

Y ni corta ni perezosa, segura de que a don Tomás no habría de molestarle que se tomaran sus versos como base para unos dulces hexasílabos en loor de Wert, procedió como sigue:

EL BURRO MINISTRO

Nombró el vil gobierno
que hay en el lugar
de ministro a un burro…
por casualidad.

Sin saber en qué cosas
poderle ocupar
le tocó la escuela…
por casualidad.

Contento el jumento
dio rebuzno tal
que se oyó hasta en Londres…
por casualidad.

"¡Qué dulce es mi canto, 
qué do natural!
¡Resulté ser músico…
por casualidad!

Si así y de repente
tan bien sé afinar
mejor que el Esfuerzo
es Casualidad.

Las horas de estudio
podré recortar
y haré unos ahorrillos…
por casualidad.

Y así en el futuro
los niños serán
burros y ministros…
por casualidad".

Ni dulces traversos
ni flautas de pan:
no hay flautas que suenen
por casualidad.

Así que, ministro,
vuelva a su pajar.
Y así doña Euterpe
vuelva a bien sonar.

martes, febrero 17, 2015

IMPUTANDO, QUE ES GERUNDIO


Nota previa: Quede claro que aquí voy a hablar de cuestiones
penales. Como sabéis y ya he dejado claro en el blog más de 
una vez creo que esto no lo arreglaremos hasta que no ejerzamos
con contundencia el concepto de responsabilidad política. O lo 
que es lo mismo, no sé si todos pero al menos casi todos los 
afectados deberían haber dimitido motu proprio con el estallido
del caso ERE, tengan o no responsabilidad penal.

Me da un poco de miedo meterme en determinados pastos. Cierto que durante un tiempo de mi vida estuve centrado en el estudio del Derecho, pero fue tal la sensación de liberación que experimenté al quitarme que nunca he vuelto a estar siquiera por las proximidades. En todo caso, veo por medios y redes que España se ha llenado de doctores en Derecho Procesal, así que una mirada más carente de toda técnica tampoco importará demasiado. 

Vamos allá. Me parece increíble que a estas alturas haya que comenzar esta tirada recordando que una persona imputada no está procesada. Hace algunos años, por los primeros tiempos de la transición, alguien debió de caer en la cuenta de que no parecía demasiado justo, ni demasiado garantista, impedir que una persona que podría tal vez sentarse en el banquillo de los acusados no tuviera forma alguna de recibir asesoramiento legal durante la investigación e instrucción del sumario. Así que se reformó la ley para incorporar la figura del imputado. ¿Qué viene a decir esta figura? Que de las investigaciones y pruebas practicadas podría (condicional) derivarse una exigencia de responsabilidad criminal contra una persona determinada, y que por tanto a partir de la consideración de imputado esa persona podría recibir asistencia letrada, proponer pruebas, etc, con un protagonismo procesal mayor que el de un mero testigo. La transición de imputado a acusado no es matemática, no es un colofón necesario, y de la instrucción sumarial puede desprenderse que no hay motivos suficientes para sentar al imputado en el banquillo. Por lo tanto, es bastante desafortunada esa costumbre de medios, redes y cafés de intensificar imputado con condenado, una identidad que ni siquiera tiene por qué producirse necesariamente entre acusado y culpable. Vamos, que no se lo van ustedes a creer, pero en un juicio penal cabe la posibilidad de que juez, tribunal o jurado, según los casos, declaren al acusado inocente. Entre otras cosas porque en un sistema penal moderno, garantiste y respetuoso con esa cosa que tanto nos gusta invocar pero tan poco practicar que conocemos como derechos humanos, derechos civiles o libertades públicas vige, y debe hacerlo con absoluta fuerza, el principio de la presunción de inocencia. De hecho, chirrían bastante los inventos con los que algunos jueces parecen intentar rodear los escollos, quién sabe por qué intereses, póngase por caso la bizarra figura de la preimputación. 

A ver, un caso práctico. Con uno del PSOE, para que no digáis que siempre barro para casa. A mí José Blanco es alguien que más que caerme mal me espeluzna. Cuando se presentó la denuncia del famoso Caso campeón y una jueza gallega decidió que había en la misma visos de verosimilitud por lo que abrió instrucción, Blanco se convirtió en imputado; esto es, en una denuncia se hablaba de posibles amistades peligrosas y puede que hasta delictivas del ex-ministro. Por supuesto, cuarto y mitad de España se apresuró a condenarle desde el minuto uno, pero resulta que avanzada la investigación se decide que no hay caso suficiente contra Blanco y se archivan las actuaciones en lo que a él se refiere. Hoy no está ni imputado, ni encausado, ni mucho menos condenado. Lo que sigue sin obstar para que a mí siga cayéndome como una patada en los belfos. Habrá, claro, quien diga que hubo maniobras y tejemanejes … pues alomojó, que diría Arenas, pero sin pruebas esas declaraciones son cuando menos un puro enredo interesado; habrá quien piense que no habría hecho nada en el Campeón pero seguro que sí la habría liado en otras ocasiones … pues de nuevo alomojó, pero estamos en las mismas, sin denuncias concretas, sin pruebas o indicios, esa especulación es eso, especulación.

Vayamos a la cuestión de hoy, con el auto que llama a declarar ante el Tribunal Supremo a Griñán, a Chaves y a tres exconsejeros de la Junta de Andalucía. Ha sido aparecer en el auto la palabra imputados y saltar por medios y redes la Feria de Sevilla. Ojo, que a ver, que a mí ni me va ni me viene nada en el hecho de que estas cinco personas hayan sido más, menos, medio honestas en su desempeño público, y que si de la investigación en curso se les imputa (esperen un poco) y no digamos si se les sienta en el banquillo soy partidario de que se les aleje de la política tanto como se pueda (si hay condena ese alejamiento estará tasado en la misma). Pero quizás deberíamos esperar un poco hasta que los acontecimientos lleguen a esos puntos. Porque parece que no está de más aclarar que para declarar ante el Supremo con asistencia jurídica, para poder proponer allí pruebas, para, en suma, intervenir como parte en la instrucción hay que hacerlo en condición de imputado, no valen otras (como la de testigo, por ejemplo). Tras las preimputaciones de Alaya y con un sumario que al eternizarse mantiene en la solfa y el escarnio permanentes a los cinco en cuestión, han sido ellos quienes han pedido intervenir y declarar, y como el Supremo ha considerado al parecer pertinentes estas declaraciones con garantías procedimentales, les ha citado en la única condición en que puede hacerlo: como imputados, pero unas imputaciones atípicas en las que no se les relaciona con delito concreto alguno. De esas declaraciones cabe que surjan imputaciones concretas contra personas concretas por delitos concretos. Pero hasta este momento, el caso sigue en una especie de nebulosa bastante peculiar.

Termino. El Código Ético que aprobó el PSOE en su última Conferencia Política dice que se expulsará o se suspenderá de militancia tras la apertura del juicio oral, esto es, cuando el imputado adquiera la plena condición de encausado. Probablemente (y más si tenemos en cuenta que la imputación es una figura que debería proteger al presunto y no masacrarlo) es la solución más ajustada a Derecho y más respetuosa con la presunción de inocencia; pero ante la desolación social y el convencimiento masivo de que los poderosos acaban siempre impunes, puede que no la más acorde con las exigencias de una ciudadanía enfadada mucho y con mucha razón. De ahí que puedan ser discutibles los movimientos de la nueva dirección socialista, que se están saldando con expulsiones de imputados e incluso más allá con exigencias de responsabilidades políticas (que no todo es penal en este mundo), pero que parezcan ejemplares y necesarias para muchos ojos. Se están corriendo riesgos, por ejemplo el de que un tribunal pueda anular la sanción por no estar recogida estatutariamente si alguno de los afectados acude a los juzgados (Virgilio Zapatero anunció que lo haría). Pero por favor, si ya las medidas contra imputados, que no con demasiada alegría pero sí suscribo, son complicadas, esperemos al menos a que las imputaciones sean regulares, tengan por objeto delitos concretos, acusaciones concretas, y no sean un mero instrumento procesal para permitir, como es el caso presente, la comparecencia de los afectados ante el tribunal para prestar declaración.

Que a lo mejor nos caen fatal, que a lo mejor son unos sinvergonzones, que a lo mejor lo que ustedes quieran, pero también a lo mejor nos estamos pasando un poco con esto de las causas generales y las presunciones de culpabilidad. Porque otra cosa no, pero yo eso de los derechos humanos tiendo a creérmelo. Hasta cuando me cuesta.

lunes, febrero 16, 2015

STILL ALICE


Durante algún tiempo, en casa compraban el Hola. Recuerdo allí las fotos que por primera vez en mi vida estarían asociadas a la enfermedad de Alhzeimer a través de una deteriorada y sorprendente Rita Hayworth. 

Desde entonces, nunca la enfermedad ha pasado demasiado cerca, aunque sí lo suficiente para tener referencias, para saber de su constante progresión y conocer el deterioro mental, físico, personal, de los enfermos.

Me acerco en este domingo tristón, lluvioso, invernal a la Filmoteca para ver a Julianne Moore, mi adorada Julianne Moore, interpretar una película emocional, áspera, en la que una brillante profesora de Lingüística combate la pérdida de las palabras, de los recuerdos, de la humanidad tratando de no dejar nunca de ser Alice.

Una película dura, sí, para una enfermedad dura a la que confieso tener mucho miedo. Supongo que sea de ese miedo del que nacieron algunas reacciones durante la proyección y sobre todo algunas reflexiones y algunas lágrimas. ¿Quién eres, qué eres, cuando la memoria se te extravía, cuando dejas de reconocer y de reconocerte? ¿Qué puede ocurrir el día en que al escuchar el Iubilet de Monteverdi te sigas estremeciendo sin saber por qué, ignorando qué y quién la maravilla? ¿Se perderán en tus propias nieblas de nuevo papá, la abuela, Chavita, Leo, Glenda? ¿Qué sensación espera cuando en tus manos descanse un libro de poemas encabezado por tu nombre que no sepas descifrar, una fotografía de un niño sonriente o serio en el que ya no sabrías encontrarte?

Still Alice, como siempre hacen los buenos libros, los grandes cuadros, las películas sinceras, nos acompaña en un recorrido también personal por todas esas preguntas, parasita nuestro temor para conmocionarnos desde el rostro asombrado, enfadado, lleno de dolor, de una Julianne Moore simplemente inmensa.

viernes, febrero 06, 2015

IZQUIERDA, IZQUIERDAS

Regresan en estos tiempos interesantes (¿alguna vez se fueron?) las voces que, portadoras de una única verdad, pontifican y reparten carnés, de tal manera que el Frente Judaico Popular abronca al Frente Popular Judaico primero para luego unirse en el abucheo al Frente del Pueblo Judío. 

Supongo que todos tienen razón, es posible que si nos centramos en una única tradición, una única doctrina, un único libro sagrado y sus intérpretes auténticos, nadie vea otra izquierda que la suya. Pero la realidad, venga, sí, mi realidad, es que a lo largo de la historia han sido muchas las veredas por las que se ha llegado al bando siniestro.

Claro que para definir qué es la izquierda podríamos necesitar varias tesis doctorales y una cantidad de horas de debate difícilmente soportable. Pero así, de pronto y para manejarme un poco en este post, para mí la izquierda es ese conjunto de ideas y actitudes críticas con el statu quo que aspira a la consecución de una sociedad más justa removiendo y transformando todo aquello que se oponga a una igualdad real, jurídica y social, de oportunidades que permita al ser humano elegir su propio camino en el marco de una comunidad de la que es corresponsable. O algo así, que siempre he sido muy malo para las definiciones.

Tengo para mí que cuando alguien se arroga el papel de juez de las izquierdas suele hacerlo desde un postulado básico marxista que luego relee a la luz de cualquiera de sus grandes exégetas y seguidores, llámense Lenin, Trostky, Chomsky, Mao o Lukacs. Pero es que ni siquiera tengo tan claro que Marxismo e izquierda sean cien por ciento equivalentes.

¿Eran de izquierdas Marat y los revolucionarios franceses más radicales e igualitarios? De hecho, el propio nombre deriva de su situación geográfica en la Asamblea Nacional. ¿Eran de izquierda los utópicos y los socialistas anteriores al Marxismo? ¿Lo eran los seguidores de Louis Blanc y su temprana defensa de la posible armonía entre socialismo y sistema parlamentario? ¿Qué pasa con los liberales sociales, en la línea de Stuart Mill o de Durkheim? ¿Y el cristianismo social, ese que pasa a la apuesta política a partir de la llamada doctrina social de la iglesia católica y organiza partidos y sindicatos que se encontrarán en el origen de las democracias cristianas (obviamente no hablo de la deriva conservadora de la alemana y otras en Europa)? ¿qué hacemos con el personalismo comunitario de Mounier, el grupo Esprit y sus seguidores? Incluso qué hacemos con los populismos de izquierda (que los hay, como los hay de derechas y de según).

Es probable que haya algunos puntos comunes a todos ellos, puntos que he tratado de reflejar en esa problemática definición con la que he querido manejarme. No todos son marxistas, no todos son revolucionarios. Pero todos apuestan por la transformación frente al inmovilismo, todos parten de una fuerte raíz humanista, todos defienden una igualdad esencial que debe ser impulsada desde lo público. 

Así que sí, yo me considero de izquierdas, con alomorfo flexivo -s de número plural, aunque beba en fuentes o proceda de tradiciones que no sean ortodoxas o legítimas para aquellos que sólo encuentran válida la suya. Al fin y al cabo, el anatema ya estaba presente en la Revolución francesa, ya estuvo en las revoluciones liberales y en la soviética, ya estuvo presente en la Guerra Civil española y en la hoy denostada Transición. Y vuelve a estar muy a la moda en un escenario de constante fragmentación y de cuestionamiento de una dicotomía izquierda/derecha que algunos se empeñan en cuestionar. Ellos sabrán por qué. 

martes, febrero 03, 2015

LA CRUELDAD DE LA ESFINGE


No, claro que no. La esfinge monstruosa que planteaba interrogantes letales a los viajeros por las cercanías de Tebas, las esfinges poderosas que guardaban los accesos a las tumbas faraónicas o protegían fieras las murallas asirias no portaban la piedad entre sus atributos. A las esfinges nunca les tembló la garra al atacar al impío, al peregrino, al atrevido. Y fue precisamente esa crueldad esencial la que las preservó en la memoria del mito.

Recuerdo el frío cuando Ken Loach en Ladybird, Ladybird nos narraba el poder impasible de esa esfinge moderna que es la administración (en el caso de la película inglesa los servicios sociales frente a una madre estigmatizada por un ordenador), una administración que tampoco sabe de la piedad, cuyas garras tampoco tiemblan, que no sabe de personas sino de números, una esfinge atroz y alerta que dice operar por el bien de los ciudadanos y por ese supuesto bien los arrodilla y violenta sin atender más razones que la de la ley hecha letra que con sangre entra.

Escribo poco ya de este Santander que se hizo imposible. Pero en estos días siento la necesidad de vencer el abandono del blog y de escribir sobre la esfinge santanderina, hecha carne de alcalde. El alcalde que llamó canalla al portavoz de la oposición por recordar que en el Cabildo de Arriba había un abandono culpable y muchos avisos antes del derrumbe que se llevó tres vidas por delante y con esa palabra, canalla, pareció conjurar las responsabilidades de la esfinge inoperante que se gastó los dineros del Urban en el hoy abandonado Parque del Agua y que no ejerció sus funciones de control urbanístico. Poco me importa que ese alcalde se llamara Juan, Manuel, Gonzalo o Íñigo, variantes todos de un sólo PP verdadero y al parecer eterno en esta ciudad resistente a cualquier cambio. La esfinge que no dudaba en desahuciar a mujeres discapacitadas, impedidas y postradas en su cama, y en retrasar los pagos larguísimos meses de penuria para la familia, la que además amenazaba cuando la denuncia de los pobres se hacía grito y aparecía en los medios de comunicación nacionales. La esfinge indiferente ante el fuego que consumió las viviendas de Tetuán y dejó en la calle desamparadas, sin nada (qué terrible destrucción la del fuego que arrasa con nuestros objetos buena parte de nuestra memoria, buena parte de quienes fuimos y somos). La esfinge que impide por extraños intereses y quisicosas procedimentales obras que hubieran sido trabajo y bienestar para tanta gente. La esfinge que desahucia y que expropia con condiciones insuficientes, ajena al dolor del desarraigo, al de la impotencia, al de la insuficiencia. La esfinge que se sacude el hambre de los niños como quien se quita una pelusilla del hombro. La esfinge.

No hace falta retroceder demasiado en el tiempo para recordar a la esfinge, al alcalde que ante la propuesta del PSOE de mantener abiertos los comedores escolares en los períodos vacacionales ante la denuncia de tantos directores y profesores de la malnutrición que hoy afecta a tantos niños no cae en la obscenidad del presidente madrileño pero se le acerca peligrosamente al decir que "no hay niños en riesgo de exclusión en Santander" y en todo caso "pueden apuntarse al programa del Veranuco porque hay unas pocas plazas gratuitas" (como si con comer una semana los niños fueran a saciarse del hambre de todo un verano, como si unas pocas plazas graciosamente concedidas con gesto de benéfica y caritativa dama pudiera siquiera paliar la injusticia). No hace falta escuchar con demasiada atención para percibir sus argumentos "no es un desahucio, es una expropiación", "hay justiprecio ratificado por los tribunales" que no dejan de ser tan reales como fríos, inhumanos y cortantes en el caso de Amparo y de anticipar los que por lo visto se aproximan en la zona de Prado San Roque. Contra familias humildes que no pueden obtener un crédito de los bancos-esfinge cuya avaricia e ineficacia hemos salvado mal que nos pese entre todos, familias a las que se expulsa de su hábitat, de su barrio, de su gente, de sus costumbre, de su memoria, de su vida sin escucharles, sin que una mínima brizna de humanidad obligue a la esfinge a solucionar primero el relajamiento antes de quebrantar con las excavadoras paz, sueños y vidas.

Al fin y al cabo los números ni sienten ni padecen, la administración continúa su camino sin salpicaduras ni llantos, la esfinge recibe una y otra vez los votos de sus sometidos, quizá prisioneros de un extraño síndrome de Estocolmo, quizá temerosos de un mañana en el que un atisbo de humanidad libere a la esfinge de su alma pétrea y se le caigan las garras y deje de contar estadísticas para contemplar rostros. 

sábado, diciembre 13, 2014

JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ Y LA INDIGNIDAD EN CALIENTE


La indignidad de ciertos personajes públicos con tendencia al vómito verbal es tan grande que supera incluso la escasa sensibilidad de los integrantes de la ONG creada hace años en el blog "Imbéciles Sn Fronteras". Más allá de los delirios de los tipos allí acogidos, entre los que se contaba ya Jorge Fernández Díaz, ministro del interior del Gobierno de España, hay declaraciones que ni siquiera nos permiten la ironía y nos obligan a acudir a los versos de Machado, don Antonio, para poder encontrar una descripción suficiente que no caiga en el estrambote ni en los abismos de lo soez. 

"Mala gente que camina
y va apestando la tierra".

¿Qué mejor forma de describir al que luce en la foto su mirada torva? Sin duda, Jorge Fernández es mala gente que deja peste a su paso y a su verbo. ¿O piensan ustedes que alguien que no tenga el alma más negra que el culo de un cuervo es capaz de decir, como este sujeto, con ademán chulesco en Antena3 para responder a tantas personas, a tantas instituciones horrorizadas ante la Ley Mordaza en general y ante la particular cuestión de las infames "expulsiones en caliente" que su ministerio practica fuera de la ley nacional hasta ahora, fuera de la ley internacional y desde luego y siempre fuera de la vergüenza que "Si me dan la dirección donde a esa pobre gente los podemos trasladar y garantizan su manutención y que les dan trabajo le aseguro que les enviamos. Pero hay mucha hipocresía". 

¡Pues claro que hay hipocresía! ¿No les parece hipocresía suficiente que el de la mirada torva se exhiba como cristiano por los medios, las calles y la vida, que vaya escupiendo a los demás lecciones de moralina como el fariseo de la parábola cuando no sólo parece ignorar las bases esenciales de la religión que dice practicar (qué hay del mandamiento del amor universal, qué de la caridad, qué de la imprecación de Jesús "cada vez que dejásteis de hacerlo con uno de éstos más pequeños a mí me lo hicisteis" a quienes despide de su lado como malditos y enviándolos al fuego eterno) sino que además no parece parar mientes ni en las críticas de la propia Iglesia Católica ni en campañas como la de "Salvemos la hospitalidad" brotadas precisamente en su ámbito? Y eso sin olvidar el insulto que se embosca en las palabras de Fernández Díaz, acusándonos a los españoles de hipócritas sólo para justificar la indecencia cruel de sus disposiciones, de su gobierno, de su partido. Un insulto contra muchos hombres y mujeres que trabajan duro para que las condiciones de vida de los más desfavorecidos sean mejores, para acoger a quienes llegan a nuestro país huyendo del hambre, de la muerte, de la tortura o de la miseria, que patean despachos intentando arreglarles los papeles que el gobierno se encarga sistemáticamente de denegar. Pues claro que hay miles de españoles dispuestos a acoger a la humanidad miserable y sangrante de Melilla y de Ceuta, a los ateridos que sobrevivieron apenas en el genocidio oceánico de las pateras del que para nuestra vergüenza somos responsables.

Pregunta este tipo hipócrita, malo y torvo si le vamos a enviar nuestras direcciones. Como el ministro del interior es él, y lo es en un gobierno que no parece parar mientes en la defensa de los derechos humanos, estoy completamente seguro de que alguno de sus servidores estará leyendo este blog, de que sabrán quién no se oculta tras el pseudónimo de Rukaegos, y sabrá perfectamente cuáles son mi dirección, teléfono, declaración de la renta, puesto de trabajo y tarjeta de la Seguridad Social. Así que puede contar conmigo para acoger a una de esas personas a las que él despide a golpes hacia la miseria. Yo, que no soy opulento como Fernández Díaz, que no vivo del cuento desde hace año como Fernández Díaz, pero que soy mucho más rico que él en lo que importa, en corazón, brindo mi casa y si hace falta la ayuda de mis amigos para salvar a una persona. Aquí le queda público el desafío, pero se lo haré llegar también por correo electrónico al Congreso de los Diputados y pro correo postal al Ministerio. Porque como dice el Talmud, quien salva la vida de un hombre, salva a la humanidad. A sensu contrario, "señor" ministro, quien permanece impasible ante la miseria, quien se ceba en sus golpes con los más débiles, quien abusa del pequeño, está matándonos a todos, está matando lo poco que a estas alturas pueda ya quedarnos de humanidad.

viernes, diciembre 05, 2014

DE CONSEJERAS CIEGAS Y PERROS INVISIBLES



Que un perro abandonado en una perrera o recogido en una protectora sea vejete es causa grave de invisibilidad para los posibles adoptantes; que sea feote le vuelve también invisible, como le vuelve invisible no ser de raza, o pertenecer a razas con leyendas urbanas sobre nerviosismo o agresividad. Paradójicamente, contribuye a su invisibilidad el ser grande o muy grande. Y si coinciden en un pobre perro dos dos o más de estos factores, sus posibilidades de encontrar familia rozan el concepto de Expediente X. 

Leo en El País  (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/12/03/madrid/1417633234_859581.html) una preciosa última página en la que se nos cuenta la historia de Chacho, vejete y grandullón, mezcla de mastín y pastor alemán, en definitiva, un caso perdido. Un caso perdido que encontró tras muchísimos años de espera a su familia, gracias en buena medida al programa que en la Comunidad de Madrid apuesta por el Sacrificio Cero desde el Centro Integral de Acogida de Animales de Colmenar Viejo y que además de garantizar una vida tranquila a quienes tuvieron la mala suerte de tropezarse con el humano equivocado, ese tipo de gentuza que convierte al ser humano en escoria y que se piensa que una mascota es un juguete, un objeto o un saco de boxeo. Una vida tranquila en la que al contrario de lo que ocurre por otros lugares con buena parte de esos lugares llamados perreras donde tantas veces continúa el maltrato, se come apenas, higiene nula y atención veterinaria cero, ya que pasado un cierto tiempo sin adoptante el animal viaja a la inyección letal y al horno crematorio para hacerse todavía más invisible en forma de humo.

Pues sí, que gracias al programa de los "perros invisibles" se desarrollan nuevas estrategias y campañas para que los feos, los grandullones, los mestizos, los nerviosos, los abuelos tengan también una segunda oportunidad que además sea la que se merecen, la buena.

Tengo que decir que me sorprendió encontrarme con el Consejero de la CAM responsable del área sosteniendo e impulsando este programa de los invisibles. Porque por Cantabria la peor causa de invisibilidad para las mascotas y animales víctimas de maltrato y abandono es una consejera ciega y ausente que, al menos, nos ha dejado perfectamente claro y negro sobre blanco que el bienestar animal del que es máxima responsable en esta comunidad autónoma le importa una mierda.

O lo que es lo mismo, que tras meses de administrativo y despectivo silencio, por fin hace un par de semanas dio respuesta … ¿respuesta? … a la batería de preguntas que sobre bienestar animal en Cantabria le había presentado la diputada del PSOE Chabela Méndez y en la que inquiría por los datos de sacrificio en las diversas perreras municipales en los últimos ejercicios, el destino de los animales abandonados en municipios sin servicio de recogida, los controles sanitarios y de implantación de chip, las realización de campañas sobre esterilización, adopción o cuidado responsable de mascotas, las sanciones impuestas por malos tratos, la atención específica a todos estos problemas en el mundo concreto de la caza, colaboración con asociaciones protectoras, etc. Respuestas que en resumen podemos clasificar en varios grupos.

a/ Aquellas en la que sin más se nos dice que se trata de competencias municipales (pero , ah, la competencia del bienestar animal y políticas animales es de la comunidad, así que debería inspeccionar, controlar y conocer qué pasa en las perreras, muy señora mía)

b/ Aquellas en las que se limita a hacer vagas alusiones a leyes y reglamentos que, como están publicados en el BOC, nos sabemos todos. Pero es que lo que se pedían eran datos y compromisos, no letras vacías.

c/ Aquellas que confirman que el tema no interesa, que a las protectoras se las despacha con unas pequeñas miserias que no dan ni para pienso y que no llegan nada más que a dos de ellas y que nunca la Consejería ha perdido el valioso tiempo de la consejera o de sus funcionarios realizando campaña alguna sobre mascotas, abandonos, maltrato o tenencia responsable. Claro que estas eran preguntas retóricas, doña, eso lo sabíamos todos también.

En fin, que viene a quedar claro que a Blanca Martínez y su equipo, habituales en festejos taurinos y ferias de caza pero permanentemente ausentes en protectoras y campañas animalistas, unas cuestiones tan sensible como el maltrato y el abandono, les resultan completamente ajenas, y que su política es la tan liberal máxima del dejar hacer, dejar pasar.

Lo dicho, en fin. Que a lo mejor el problema no está tanto en la existencia de perros invisibles sino en la grave ceguera de una parte de la sociedad, de una parte de las instituciones (dense un paseo por el Ayuntamiento de Santander y pregunten al equipo de gobierno para que les despida como suele con cajas destempladas si se les plantea el tema) y de políticas como la Consejera de Ganadería, Pesca y Medio Rural del Gobierno de Cantabria, que prefieren no enterarse de cuáles son sus obligaciones, responsabilidades y competencias mientras degusta unas alubias con liebre.



jueves, diciembre 04, 2014

THE ZOMBILAPIO EXPERIENCE


Andaba yo trajinándome el pan mío de cada día en mi habitual puesto de trabajo cuando hizo su aparición por mis dominios un extraño personaje. Tan lenguaraz como Logorrea y tan trompeta de la muerte como las Parcas de Autobús, línea cinco, personajes todos que conocen bien los lectores de este su blog. Irrumpió, pues, en mis territorios diciendo …

"Hola buenos días, soy esculapio y tengo 83 años, pero no los aparento. ¿A que nunca diría usted que tengo 83 años?" 

Sorprendiome y hasta divirtiome tamaña muestra de coquetería en un hombre, hombrecito más bien, del Señor. A pesar de que mi neurona en subconsciente activo decía, malévola y canalla, "En efecto, no aparenta usted 83 sino más bien 183". Fue ahí cuando me di cuenta de que sin quererlo ni esperarlo estaba bloqueando la única puerta una de las criaturas más temidas del barrio, El Escolapio Zombi, por nombre común Zombilapio.

Tomé asiento, ofrecile, galante, asiento (¡craso error, por san José de Calasanz!) y me aferré a la silla para no desplomarme víctima de alguna subespecie de vértigo o pánico mientras el Zombilapio daba inicio a su perorata, que transcribo más o menos tal cual.

"Es que ya sabe usted que Freud era materialista, racionalista y científico, que yo tengo muy pero que muy leído a Freud (atención, digresión, "¿Pero Freud no era herejía y desviación?") y como se queda ahí, pues él sabía que de abajo viene la vida (gesto de mano que surge de la tiniebla y asciende hacia la luz o mano-Caroline) y que la vida es comer y reproducirse. Pero si la vida fuera o fuese sólo comer y reproducirse pues nunca tendríamos bastante ni nos saciaríamos y yo necesitaría por lo menos por lo menos cinco mil mujeres (atención, digresión, "Menos lobos, Caperucito") y por eso la mente que es el espíritu que es el alma, que ya se estará preguntando usted de dónde viene el alma, pero es que yo no he venido aquí como sacerdote ni como creyente, por cierto ¿es usted creyente?, bueno ya me imagino que mucho no, porque el mal de Europa es que todo el mundo es mucho no, y así nos luce el pelo, aunque a usted no le luzca tanto, qué quiere que le diga. Pues eso, que el alma y el espíritu (gesto de mano de arriba hacia abajo enroscando un tapón hasta encontrarse con la mano de la vida, la que va de abajo arriba) le dice ¡NO! mujeres sólo una. Y claro entre la vida que quiere cinco mil mujeres y la mente que dice sólo una hay un choque que provoca la tensión que a su vez provoca la ansiedad que a su vez provoca las enfermedades psicosomáticas y obliga al cerebro a la isquemia. Y claro, entonces aparece el cáncer".

Durante el breve instante que precisa el Zombilapio para tomar aliento, digo, falsamente interesado y definitivamente amable, maldiciendo la exquisita educación que me indujeron freudianamente mis padres y mi viejo y querido Colegio Antares:

"Ahá, ahá"

"No le veo yo muy convencido, oiga, porque ¿estudió usted en los esculapios? tiene cara de haber estudiado en los escolapios, pero ya sé que esto a veces no está claro, porque se lo digo a los médicos y claro, como ellos ya tienen su vida hecha y su chiringuito montado pues me dicen que no, que no lo ven claro, y también me lo dice un profesor de aquí, del colegio, de los escolapios, que es prisionero del razonamiento, que tampoco lo ve, así que claro, como la vida (gesto de abajo arriba) se impone y la mente trata de controlarla (rosca de arriba abajo) pues el caso es que ayer tuvieron que operarle de un paralís que le había dado entre el anular y el corazón de la mano izquierda, cuando todo se podía haber solucionado de una forma mucho más fácil. Sí señor, porque si el problema es que las enfermedades son todas psicosomáticas, que yo nunca estuve enfermo del cuerpo pero si del psicosomatismo ese, que estuve paralítico cuando se murió mi padre pero ahora ando (atención, digresión "¡Milagro, milagro!") y siempre me he curado porque con la mente uno puede. Así que viene la vida (abajo arriba) , pero la mente la aturde (arriba abajo) y viene la ansiedad y de la ansiedad el cáncer. Y la mente vuelve, controla a la vida, controla la ansiedad y el cáncer va y se cura. Porque Freud, que era racionalista, sólo ve que la vida sube (abajo arriba) pero no sabe qué hacer con la mente (arriba abajo) porque claro, no es capaz de preguntarse qué pasa con la vida, de dónde viene la vida, porque sabemos que te comes un garbanzo o una chuleta y en tres horas ya es parte de nuestra carne pero …¿quién permite que el garbanzo y la chuleta sean la vida? (abajo arriba) ¡Dios! Pero yo no he venido a hablarle de Dios, ¿cree usted en Dios?, es que ahora hay gente que no cree en Dios, y claro, entonces acaba en el hospital con paralís entre el índice y el corazón (atención, digresión, miro el reloj, lleva una hora disparatando "¿Te callarás alguna vez, maldito?") que vaya usted a saber cómo le queda la mano después de la operación. Pero yo me curé solo, que no podía andar y ahora ando (atención, digresión "anda y habla, vaya que si habla").

"Ahá, ahá"

"Así que lo que le propongo, porque dirá usted a qué viene aquí este cura loco (atención , digresión "En lo de loco ha acertado, en lo demás no, no señor, no me digo nada ni me interesa nada y cállese por el amor de Calasanz") y es porque quiero saber si usted me puede encontrar cinco personas, o seis, para explicarles que la vida (abajo arriba) es controlada por la mente (arriba abajo, siempre en rosca) y por eso está la ansiedad , que yo para satisfacer la vida que es comer y reproducirse necesitaría cincuenta mujeres (atención, digresión, "¿pero hace un rato no necesitaba usted cinco mil? ¿no será que lo que necesita usted ahora es un colocón de viagra?") pero la mente dice que una y yo entones me caso pero me busco otras cinco (atención, digresión, "cada vez menos, eh pillín") pero no quiero que la una se entere de las cinco y entonces mis neuronas me dicen que lo oculte y que mienta (atención, digresión, "las mías ya no dicen nada, se han autodestruido hace tres cuartos de hora") y eso también produce ansiedad y por lo tanto cáncer. Pues eso, que yo puedo enseñar estas grandes verdades a cinco personas, y así ellas podrán enseñar a la gente a curarse el cáncer y hasta el dolor de espalda, porque aquí tengo un libro sobre cómo curar el dolor de espalda y las infecciones de trigémino, y ellos enseñan a más gente, pero ellos cobran, y así pueden ganar, mire mire, que tengo hechas las cuentas, pues hasta veinte mil euros al mes, o hasta más, y así ellos enseñan a mucha gente y esa mucha gente en su casa enseña a mucha otra gente y gana también veinte mil euros y así y así y así hasta que se acabe el paro en España, porque así es como de verdad se puede acabar, que yo lo tengo clarísimo, porque esto es como los sentidos, que son cinco ordenadores que tenemos, porque yo veo un cuadro y lo proceso y luego me acuerdo de un árbol y de un paisaje , o escucho sonidos y me acuerdo de una canción y luego la canto por ejemplo Cara-al-sol-con-la-camisa-nuevaaaaaaa (atención,digresión, "no tiene usted gusto ni nada para recordar canciones, jodío zombi, me tiene que saltar con el cara al sol, yo lo matoooo"). Y entonces pues eso, que me busca cinco personas y acabamos con el cáncer, y con el dolor de espalda, y con la gripe aviar, y con la ansiedad esa que produce que la mente (arriba abajo en rosca) trate de controlar la vida que es comer y reproducirse (abajo arriba), pero no la puede controlar del todo y por eso nace la concupiscencia ¡LA CONCUPISCENCIA! AHHH, pero la concupiscencia es mala porque lo de arriba viene de Dios aunque yo no he venido a hablarle de Dios y lo de abajo viene del Demonio y es malo malísimo malo y … "

Hora y media después estoy aquí, en la cafetería de al lado, tomando una tila, tres trankimazines y esperando a mi camello habitual para que me traiga de todo. No quiero volver a mi trabajo. El Zombilapio sigue allí, y habla, y habla, y habla, y grita ¡Concupiscenciaaaaaa! y se emociona y hace gestos. De abajo arriba y de arriba abajo (en rosca). Tengo miedo.

viernes, noviembre 21, 2014

PATERNALISMO SANITARIO CON RECETA



Hace ya muchos, muchos años, ya casi 40, me diagnosticaron una alergia a los ácaros del polvo y a cierto hongo cuya presencia se relacionaba con la humedad ambiental. Como tantas otras alergias, se manifestaba esta vieja amiga en forma de rinitis, picazón y enrojecimiento de ojos y, la peor parte, crisis de asma. A parte de recomendarme que me mudara a Palencia (al parecer a los ácaros no les mola el clima castellano) y paciencia, y de intentar una vacuna que no tuvo demasiados efectos positivos, el médico de entonces (confirmado por los del medio y por los de ahora) me recetó un inhalador para las crisis asmáticas llamado Ventolín.

El Ventolín provoca la dilatación de los bronquios, de tal manera que te permite, si detectas la crisis, evitarla (y con tanta experiencia, ya se imaginarán ustedes que uno tiene clarísimas las señales) y si la crisis irrumpe solucionarla de la manera más rápida posible. Y os puedo asegurar que aunque duren segundos, una crisis asmática fuerte es una eternidad de angustia. En su dispensa farmacéutica, estaba previsto creo que desde siempre que se precisaba receta médica, pero en la práctica y durante tantos años jamás me la habían pedido hasta hace dos semanas. Parece que las inspecciones se están endureciendo y que el Ventolín ha entrado en el club de la droga dura.

Lo descubrí en medio de una crisis, más o menos ligera pero bastante evidente, en la que a pesar de mis jadeos en una farmacia se negaron a proporcionarme el tubito salvador. Confirmé más adelante el descubrimiento en dos farmacias digamos amigas, donde me explicaron el problema de las inspecciones. Así que si como supongo mis reservas se terminan este fin de semana (llevo un noviembre complicadillo) , tendré que ir a saturar (todavía más) el servicio de Urgencias o en el mejor de los casos esperar al martes o miércoles para conseguir la maldita receta de mi médico de cabecera. Al coste de un par de horas de trabajo, claro está. 

Según lo que leo en los decretos y normas sobre medicamentos con prescripción, la exigencia de receta no se basa en general en que nos encontremos ante peligrosos estupefacientes o drogas alternativas a las de consumo habitual, sino en que según nos cuentan su mala administración podría provocar problemas varios o su abuso restar eficacia al mejunje. Es decir, una explicación que encaja de lleno en el problema político y filosófico del llamado Paternalismo : un estado que nos trata como a menores de edad, incapaces de actuar con racionalidad en nuestro propio provecho. No tengo ningún interés especial en ponerme de Ventolín, no se trata ni de un capricho ni de un chute. Sobre todo no me apetece nada que un fármaco que me ha acompañado con tanta eficacia durante tanto tiempo pierda su eficacia. No soy adicto ni nada que se le parezca, como pueden demostrar las largas, a veces larguísimas, temporadas sin inhalación alguna. Y de verdad que me toca mucho las narices tener que atravesar los peligrosos otoños y otros posibles tramos de riesgo dependiendo de la cercanía de un médico para poder adquirir un producto que me resulta imprescindible y que llegado un caso extremo podría llegar incluso a salvarme la vida. 

Pero como no queda otro remedio, me haré con la receta, intentaré que sea una de esas electrónicas y seguiré consumiendo Ventolín cuando lo precise, con la misma racionalidad, con el mismo sentido común de estos años.

Eso sí, dejo por escrito que si en algún momento una crisis fuerte de asma me provoca algún accidente, me hace sufrir alguna consecuencia, desde aquí exijo que se pidan responsabilidades a esa ministra estúpida e incompetente y a los directivos a su servicio. Porque ya que sea Ana Mato la que me trata a mí como a un débil mental me parece el colmo de los colmos.

lunes, noviembre 17, 2014

CASUALIDADES "DE CINE"



Se encuentra la Filmoteca Regional de Cantabria desarrollando un ciclo en homenaje al cántabro Jesús Garay, un ciclo en el que se revisa la mayor parte de su filmografía y en el que los primeras carteles anunciaban para el jueves 20 la proyección de Manderley, presentada en su día como "Una tragicomedia gay de Jesús Garay" y protagonizada entre otros por el mítico Ocaña.

Apuntada en la agenda (era yo muy chico cuando se estrenó, era más que improbable que una película del entorno underground llegara a Reinosa y además, si la memoria no me falla, recibió aquella peculiar clasificación "S") caigo en la cuenta durante uno de los paseos caninos que con frecuencia me llevan a recorrer la calle Bonifaz de que al renovarse la cartelería de la Filmoteca ha desaparecido como por arte de ensalmo "Manderley". Me choca, porque ni siquiera aparece el título corregido y enmendado, Simplemente, parece que no llegó a la imprenta. Empiezo a pensar que tal vez haya sufrido alucinaciones cuando en el mismo paseo recuerdo que unos meses antes me ocurrió lo mismo con la triunfadora de Cannes La vida de Adèle y todavía un poco más atrás con la británica Weekend , cuyo cartel ocupó todo un mes el espacio publicitario de la institución cultural. El mismo caso en ambas, aparecieron en el avance del mes siguiente con las fechas del pase detalladas y ambas desaparecieron misteriosamente cuando ese avance daba paso al cartel con el programa definitivo. Como esto es Santander y nos conocemos casi todos, expresada mi perplejidad en un grupo de conocidos alguien recuerda que me falta en la lista otro título de idéntica aventura: Una habitación en Roma.

Claro, todo el que haya tenido en sus manos la responsabilidad de programar un ciclo cultural cualquiera sabe que hay riesgo de que de tanto en tanto algunas circunstancias no previstas provoquen una cancelación u obliguen a una sustitución. De hecho, ha habido más bajas, en general aplazadas que no suprimidas, entre las películas anunciadas. Pero no deja de llamar la atención una coincidencia entre los cuatro títulos mencionados: las cuatro películas centran su argumento en las relaciones gays o lésbicas (dos y dos) y en las cuatro aparecen escenas de sexo más o menos explícito.

Dado que considero fuera de toda sospecha a la Filmoteca, que ya ha mostrado en público su decisión de exhibir estos títulos me pregunto : ¿Habrá un extraño virus en las distribuidoras cinematográficas que deteriore todas las copias disponibles de las películas con ambas características, temática lgtb + sexo explícito, o simplemente las afectadas por la primera parte del binomio?  ¿No será más bien que el peligroso virus de la lgtbfobia ha infectado las neuronas de nuestras autoridades culturales? 

Y es que tal vez no sea demasiado arriesgado recordar que de los mantras que definen la ideología del Partido Popular, liberal-conservadores inspirados en el humanismo cristiano, poco vemos en la sucursal cántabra ni del adjetivo liberal ni de lo que podría vincularles con las democracias cristianas europeas, escindidos sus miembros más señeros entre los posibilistas sin ideología alguna y los conservadores tirando a rancios y ultras. Es más, si esas señas de identidad son generales en el gobierno de Ignacio Diego, se acentúan en la cúpula responsable de la Consejería de Educación, Cultura y Deporte.

Porque dos veces es casualidad, tres pista, cuatro un patrón claro como para pensar que algunos temas resultan escandalosos para las pías jerarquías culturales de Cantabria y que se ha decidido ejercer férrea censura. En concreto sobre dos grandes cuestiones: homosexualidad y aborto. 

Pero claro, seguro que ustedes más bien van a pensar que yo soy un poco paranoico, y que no es para tanto, y que habrá explicaciones evidentes que a mí se me escapan o rechazo por mi propia perversidad esencial. O que, en fin, las casualidades son casualidades. 

miércoles, octubre 29, 2014

LA REDADA


Vuelvo a ver La redada (La Rafle) , la película francesa que nos narró en el 2010 uno de los episodios más vergonzosos del colaboracionismo francés: la redada del Velódromo de Invierno en la que la administración francesa sirvió en bandeja a los nazis a miles de judíos refugiados en París o de origen extranjero. En el Velódromo fueron "alojadas" mientras se preparaba su viaje hacia los campos y hacia esa muerte de la que no regresó ninguno de los detenidos las familias. Miles de niños marcados por la historia con una estrella de David de fieltro amarillo sobre la que estaba estampada la palabra juif.

Siempre he dicho que en narraciones como las que nos recuerdan el horror del nazismo y tantos horrores similares, la utilización de niños es especialmente tramposa y sentimentaloide. ¿De verdad que haya un niño con pijama de rayas es objetivamente peor o más conmovedor que la existencia de la vieja del pijama de rayas, el cobrador de tranvía del pijama de rayas, el joven del pijama de rayas, la planchadora del pijama de rayas? Pero en La redada los niños son necesarios porque fueron protagonistas principales. Y Rose Bosch nos lo cuenta sin excesos, sin sensiblería y, se agradece, buscando una compleja objetividad.

De hecho, si habláramos de La redada como película, tendríamos que limitarnos a apuntar que se trata de poco más que un telefilm de lujo, bien rodado, bien ambientado, bien interpretado y ya. Pero lo que me interesa de la película tiene más que ver con la historia, con la revisión de la propia culpa y la asunción de los fantasmas nacionales. No, no son los nazis más que comparsas secundarios en la película, y lejos de aparecer como monstruos, Bosch acierta al incorporar imágenes del Hitler más dulce y por tanto más desconcertante, el que adora a los niños y a los animales desde su refugio de Berchstesgaden. Son los franceses los que ocupan los primeros planos, dibujados como cobardes plañideros (Petain, desde la Francia de Vichy) . como funcionarios eficaces y grises que quieren limitarse a cumplir con precisión las órdenes, con encantada eficacia tendríamos que decir. La propia población no judía de París, presentada como un conglomerado de sensibilidades bien complejas y bien diferentes, desde los bomberos que desobedecen las instrucciones y se acercan a las familias retenidas en el Vel d'Hiv para darlas agua y recoger sus mensajes de socorro a la enfermera que se somete a la misma dieta de los judíos para demostrar al prefecto sus efectos, desde el vecino que recoge a los dos hijos de la familia de la puerta de enfrente al policía que reconoce a la muchacha judía que escapa pero no la retiene, pero también a la panadera que grita e insulta a los judíos durante la redada, el gendarme que patea a la mujer embarazada para que se dé prisa, el que arranca los pendientes de las orejas de la niña… Todos franceses, todos parte del elenco que en los días que siguieron al 16 de julio de 1942 salió a escena para construir un cuento terrible, un episodio nada glorioso que en los últimos años se ha venido reivindicando con fuerza por las instituciones francesas y por la ciudad de París como la denuncia necesaria de un alma oscura que nunca debería haber aflorado.

Me pregunto también, mientras avanza la película, si España será capaz de enfrentarse alguna vez cara a cara a ese pasado sucio sin las acusaciones ni los bostezos habituales con los que se castiga a quienes osan hablar de la memoria histórica, a desempolvar archivos, a explorar la verdad.

martes, octubre 28, 2014

CUATRO AÑOS SIN LEO


No sé quién fue el que dijo aquello de que nadie muere mientras se le recuerda, así que de alguna manera Leo se ha convertido en un ejercicio de memoria, una presencia constante que aflora cada día en sus fotos, en sus sonrisas, en la ropa que continúa en los cajones, en su lado de la cama, en las canciones que lo recuerdan bailando en algún pub y en las que después de su muerte asocié con el vacío.

Muchas veces he tenido la sensación de haberle fallado. De que podría haberle ahorrado uno o dos disgustos, de que tal vez hubiera sido posible evitar o retrasar lo que resultó al final inevitable. Podría haberle dicho más veces "te quiero", quizás podría haber adelantado el viaje a Roma para que otro sueño llevara la muesca de "cumplido". Y hasta ahora, en este ejercicio sofocante a veces de memoria que no ha llegado a ser ese abismo de la depresión pero lo ha rondado tanto tiempo en ese estado que yo mismo he intentado definir como "tristeza de baja intensidad", tengo la sensación de fallar, de no ser capaz de asentar con suficiente fuerza el recuerdo. ¡Si hasta me he equivocado este año y he pensado que Leo había muerto hacía tres años cuando en realidad fue hace cuatro, como si no fuera capaz de alejar de mí aquel momento terrible en el que colapsó entre mis brazos más o menos a las cinco de la mañana de ese 27 de octubre de 2010!

La vida sigue. De vez en cuando hasta brilla. A veces se transforma en palabras que acabo llevando hacia un poema, otras veces en recuerdos felices de caricias y momentos. Algunos días reina en mis pensamientos el agradecimiento hacia quienes hicieron posible que Leo y yo estuviéramos juntos; otros, sin embargo, el rencor y el enfado que nunca se morirá acerca de quienes nos engañaron o se rieron o nos dejaron de lado, de quienes pusieron cara a la xenofobia y la intolerancia. Siempre los primeros besos, la primera comunión de los cuerpos, ese viaje soñado a París que tanto anhelaba.

¿Qué importará a nadie este dolor tan pequeño, tan insignificante, en medio del dolor del mundo? Seguro que muchos o sol estaréis preguntando. Probablemente tendréis razón. Pero si pierdo este inútil trabajo de quererle que ya no necesita … ¿para qué sirvo?

viernes, octubre 17, 2014

TAUROFOBIA PARA TIERNOS INFANTES


Sí, ya lo sé que ha llovido mucho. Pero me he encontrado por ahí con un cuaderno con temas pendientes de tratar en el blog y tampoco hace falta ir siempre al hilo de la actualidad. Porque no es la primera vez que pasa y me temo mucho que no va a ser la última. 

El caso es que el concejal de juventud de Santander nos contó allá por los comienzos del verano y la Feria de Santiago que entre los objetivos de su concejalía era el de acercar la tauromaquia, taurofobia o como más les guste al "público familiar" , para que los niños de hoy sean los tendidos de mañana. Supongo que nuestras autoridades son conscientes de que esa fiesta nacional tiene muy poco de fiesta y cada vez menos de nacional o popular, seguro que conocen los estudios en los que se nos señala que no llegan al 10% de los españoles los que señalan haber asistido a algún espectáculo taurómaco a lo largo del año, y que los pingües beneficios que algunos espabilados obtienen de la tortura animal andan en peligro como siga creciendo la sensibilidad social en contra de semejante tradición (esa por la que nuestro José María de Pereda denominó al ser humano "el peor bicho") y se junten quienes optan por la prohibición y quienes simplemente la dejarían morir de aburrimiento retirando todo tipo de subvención pública. Como por cierto este año ya ha hecho el Ayuntamiento de Torrelavega, con la socialista Lidia Ruiz Salmón al frente, que nadie sabe muy bien por qué aportaba cierta cantidad a la feria santanderina. 

Santander y otras ciudades están viendo ya desde hace unos años cómo corporaciones, asociaciones y empresarios tratan de evitar la sangría de público convirtiendo el asesinato ritual de animales en una especie de juego hortera, al modo del llamado toreo de salón, con el que divertir a tiernos infantes a los que ponen un capote en la manita para que aprendan a moverlo con trono. Por el momento, no les permiten clavar puyas, banderillas o estoques en animal alguno, porque para que la diversión y el aprendizaje infantiles fueran completos quizás deberían darles la opción de torturar a un animal entre verónica y natural, de salpicarse la carita con su sangre, de matarlo y apuntillarlo mientras observan regocijados cómo el animal brama de dolor y escupe la vida sobre los pantaloncitos cortos. Javier Castaño es el diestro siniestro que ha estado ejerciendo de profesor de toricidios por Santander y otras ciudades norteñas. Imagino que sumando su esfuerzo a los de las aulas castellanoleonesas y castellanomachegas donde se va a impartir la asignatura de tauromaquia, imaginamos que aprovechando las horas robadas a la de Filosofía.  Ya saben ustedes aquel lance del "tiene que haber gente pa tó".

Cuentan las malas lenguas que visto el éxito, y mientras prepara su campaña para hacer un gallardonazo, el alcalde De la Serna y su concejal de juventud andan evaluando las propuestas de otras asociaciones culturales dispuestas a enseñar a los más pequeños a disfrutar con las tradiciones patrias en lo que al trato de los animales se refiere. Y apuntan esas fuentes deslenguadas que se está estudiando un taller de ahorcamiento de galgos en la Plaza de las Farolas , impartido por el mítico y siniestro galgueo Sebastopol Pastueño "Destrozapescuezos", un cursillo de degollado de pollos, en el que sí podrá haber niñas, a cargo de Tía Colasa "La Degollinas", precedidos ambos por el divertido y otoñal taller de Matanza de Gorrinos, en la que la Familia Manson y su famosos cuchillos marca ACME mostrarán lo espectacular del matacío tradicional, con más vísceras y sangre que ninguno. Un puro regocijo para nuestros niños, oigan.

Que por algo gritan los malvados antitaurinos ante las plazas el lema "Vaya educación que dais a vuestros hijos".

jueves, octubre 09, 2014

LA EJECUCIÓN DE EXCALIBUR (Apuntes para una serie de televisión de la productora Marca Ejpaña)


Mientras abro el portátil y me dispongo a actualizar el blog, Gin se ha subido a la cama, se ha tumbado a mi lado y ha puesto su cabeza sobre mi pierna. Me mira con sus ojos siempre curiosos que hoy sin embargo me parecen muy tristes. Creo que me nota enfadado, alterado, que quiere protegerme, que le gustaría saber por qué estoy enfadado, pero no sé cómo explicarle que me duele otro perro, que han ocurrido en España cosas que me hacen sentir inseguro, que la miro y no sé si algún día podría repetirse que unos energúmenos entraran en mi casa sin permiso para asesinarla con toda la impunidad que dan un gobierno de mierda apoyado en una ley de mierda propia de un país de mierda. Tampoco sé muy bien cómo explicarle que estas letras van por Excalibur, pero también por ella y por Gelo.

En fin, intentaré explicarlo al menos para que los lectores del blog sigan el lío de mis pensamientos y cómo analizo enfadado los acontecimientos que nos han llevado hasta el asesinato legal (por tanto, ejecución) de Excalibur en Alcorcón.

1. Un gobierno incompetente y prepotente se enfrenta a un grave problema moral, al solicitar un misionero católico (luego otro), enfermo de ébola, su repatriación. El gobierno incompetente, mientras la ministra pasa unas agradables vacaciones (creo recordar) en la playa, probablemente pagadas … por otros., decide organizar todo un espectacular y carísimo dispositivo para trasladar al misionero. Son muchas y claras las voces procedentes del ámbito médico y científico que recuerdan que en España no hay ningún centro que permita el nivel de aislamiento exigido por una enfermedad tan feroz, por un virus de expansión tan rápida y mortal, recuerdan que el centro mejor preparado ha sido además muy afectado por la política de recortes en la sanidad pública de ese mismo gobierno incompetente. Así que para ocultar esas voces, el gobierno incompetente moviliza a sus esbirros en red y en medios para que llamen canalla y miserable a cualquiera que cuestione el traslado del santo varón. Es verdad, claro, que siendo este país como es, muchos de los que se oponen no lo hacen por argumentos racionales sino porque "es un cura, que se joda". Entre berrido y berrido, el sentido común trata de asomar la cabecita pero nadie le escucha.

2. El gobierno incapaz (no sabemos si la ministra sigue en la playa o ya volvió a su solarium favorito) ofrece un cursillo de media hora para que el personal sanitario que debe enfrentarse al cuidado del enfermo aprenda los protocolos necesarios para su seguridad y la de todos. En tan exiguo tiempo poco cabe esperar de resultado. Pero en la realidad, fallan las chapuceras alarmas y una auxiliar de enfermería (que sepamos y por el momento) contrae la enfermedad. Por supuesto que el gobierno incompetente y sus palmeros se apresuran a culpar a la auxiliar enferma por haber cometido algún error en ese protocolo que prácticamente ni le explicaron, o por haber ido a su médico de cabecera, tal y como le recomendaron los del protocolo, en vez de a un lugar debidamente controlado … Esto … ¿cuál?

3. La auxiliar está enferma y aislada (o algo parecido, visto lo visto) y se lleva a su marido a cuarentena para observarlo y poder descartar el contagio (o detectarlo lo antes posible).

4. Un orco de las montañas pagado con servicio público anuncia que ahora lo que toca es ir a la casa de la pareja y matar a su perro, Excalibur. Nadie sabe si Excalibur es portador del virus, ni siquiera sabemos si el virus se puede contagiar de un humano a un perro. El marido de la enferma se opone y pide ayuda para salvar al animal. Las redes arden y el orco decide que en vez de allanar el piso, pedirá una autorización judicial que se le concede. No olvidemos que en el derecho español un animal tiene el mismo valor que una alfombra, una mesa camilla o unas zapatillas con pompones, y que al contrario de lo que ocurre en otros países, vamos a llamarlos civilizados, no se les concede la condición jurídica de "seres sintientes". Las redes siguen ardiendo y se convoca un cordón defensivo que impida al orco y a los sicarios acceder al piso y asesinar al perro.

5. De nuevo los esbirros del ppoder justifican lo injustificable de la manera más agresiva e insultona posible, y muchas voces dicen que al fin y al cabo es un perro y que hay que ocuparse de las personas. De nuevo, las voces sensatas tratan de asomar en medio del barrizal y explicar que lo lógico sería una cuarentena para el perro, un aislamiento en el que comprobar si es portador del virus del ébola o no, porque de serlo habría que tomar medidas de control en una amplia zona de Alcorcón, pero además porque de ser portador sería importante para la ciencia poder estudiar su evolución y por qué, según parece, el ébola no se desarrolla en los perros … ¿posibles primeros pasos para una vacuna o una curación? 

6. Pero los orcos están en marcha y no van a dar marcha atrás, y su estupidez compulsiva ha provocado cabreo, rechazo incluso a nivel internacional (nuestro gobierno incompetente empieza a convertirse en una terrible amenaza planetaria) y todo un movimiento de simpatía hacia un pobre animal condenado a morir por las culpas, negligencias, sorderas, estupideces, chulerías y desvergüenzas de otros. Los orcos y los sicarios llegan, dan unas cuantas leches a diestra y sobre todo a siniestra, entran en el piso y ejecutan a Excalibur. 

7. El mundo muere de vergüenza ajena, muchos españoles morimos de vergüenza propia. Y sobre todo Excalibur muere sin que nadie haya sido capaz de dar una explicación más allá de la existencia de una ministra tarada intelectual y emocionalmente, de un consejero de sanidad infame, de un policía o director sanitario o algo así de modos autoritarios y precipitados y de un juez que pasaba por allí y no iba a cambiar su hora del café por la vida de un animal que ni le iba ni le venía. Excalibur muere para nada, ejecutado por un gobierno al que no creemos, en el que no confiamos, que nos da asco y rabia, a veces hasta miedo, un gobierno que intentará convencernos a través de sus palmeros de que el perro era portador del virus tras analizarlo post mortem. Pero … ¿quién les cree, quién va a creerlos? ¿si Excalibur no está infectado nos lo dirían? ¿no callarían como los miserables que son?

Gin continúa a mi lado, ofreciéndome ese calor incondicional que solo ellos saben cómo ofrecer. No sabe nada de Excalibur, pero de alguna manera percibe mi ira y mi tristeza. Le prometo en voz baja que nunca dejaré que Ana Mato. que el tal Zarco, que la consejera de sanidad de Cantabria, que los esbirros de ese gobierno incompetente se acerquen a ella, que nunca dejaré siquiera que la miren. Acaricio su cuello, siento su calma, busco la foto de Excalibur para ilustrar esta entrada … Lloro.

miércoles, octubre 08, 2014

UN MINISTERIO PARA MATO


Me da un poco de miedo escribir esta noche en el blog, porque ya se sabe que cuando alguien se ocupa de Ana Mato-Confetti casi de inmediato le llueve por parte de la Brunete Mediática y de los palmeros del Tintorro Party la calificación de machista. Ya nos lo han dicho en infinidad de ocasiones, a Ana Mato-Confetti se la ataca por ser mujer. Me atrevería a decir que por ser mujer-mujer , en la mejor escuela de otra inefable Ana, la Botella. Así que he decidido comenzar aclarando que no voy a hablar de Ana Mato-Confetti por su condición de mujer, sino por su condición de peligro público, por su condición de incapaz, por su condición de inútil, por su condición de indigna. Condiciones que podrían caber y de hecho caben en muchos hombres, pero que aquí y ahora están representados en esta ministra de sanidad con la que Satán Rajoy quiso castigarnos.

¿Alguna vez se habrá parado a pensar Mato-Confetti en el dolor, en el peligro, en el desamparo que han provocado y están provocando sus recortes, aplicados con eficiente mano dura por sus sicarios centrales y sus embajadores en las comunidades autónomas que gestionan buena parte del gasto sanitario? Sabemos de tratamientos que no se han administrado, de personas, sí personas, a las que se niega la asistencia o se obliga a asumir una carga económica imposible por el único pecado de ser extranjeras, de españoles que han muerto lejos de España porque el gobierno se negó a hacerse cargo de su traslado. Mientras Mato-Confetti se ríe en las ruedas de prensa, feliz de haberse conocido. ¿Alguna vez se habrá parado a pensar el ejemplo de podredumbre que representa quien tan cerca estuvo de la Gürtel, quien hizo la vista gorda ante el lujo desenfrenado de su forma de vida, que disfrutó de privilegios con una sonrisa en la boquita, encantada de merecer tanto bien? Nunca preguntó, nunca quiso saber, y tan a la moda hay quienes afirman que sufrió todo por amor y por esa fe profunda que dicen que profesa y que tanto valor da a la indisolubilidad familiar y a sus niños (los otros niños, las otras familias, los otros sufrientes vienen a darle un poco lo mismo). ¿Tendrá hoy tiempo, un segundo siquiera, para pensar cómo su indiscutible torpeza en la gestión de los casos de ese maldito ébola que había contaminado a los misioneros españoles, cómo sus oídos sordos a tantas indicaciones médicas que recordaban que no teníamos capacidad ni niveles de protección y alarma suficientes, que la desdidia y el incumplimiento de los protocolos nos han convertido no solo en un foco de la actualidad internacional -el primer país europeo en detectar un caso de bola- sino en la inseguridad, el miedo, el riesgo a los que nos ha sacrificado a todos los ciudadanos españoles? ¡Y pensar que lo lógico hubiera sido que el ébola hubiese encontrado su caldo de cultivo como lo estarán haciendo -nos tememos- otros virus en el desamparo de los inmigrantes a los que se niega la atención sanitaria!

Hay tantas razones ya por las que Ana Mato-Confetti debería haber dimitido en un ejercicio necesario de responsabilidad política (por consentir la corrupción, por disfrutar de sus beneficios, por destruir el sistema sanitario español, por provocar muertes con sus recortes, por poner en riesgo grave a todo un país) que parece mentira que en ese cuerpo quepan dosis tan altas de desfachatez, de desvergüenza. Tantas razones para cuestionar los méritos de semejante ministra y la salud de un partido y de un sistema que han permitido que alguien sin oficio ni beneficio conocido, sin mérito alguno y con un currículo laboral en cero (huy, perdón, que una vez fue profesora tutora de un centro asociado de la UNED), que uno se pregunta qué pecado mortal hemos cometido los españoles para sufrir entre tanto desamparo y tanto tiempo aciago a semejante personaje en los más altos destinos.

Pero está claro que no, que no va a dimitir, que ni ella ni nadie de su entorno está al tanto de lo que supone tener ese mínimo resto de decencia, que a lo mejor durante sus estudios de Ciencias Políticas faltó a clase el día que explicaron el concepto de responsabilidad política o se le perdió ese tema de los apuntes. Y es que con el caudal personal que aporta, ahora que empiezan a no verse tan fáciles las puertas giratorias. ¿quién querría a semejante personaje cerca, quién le encomendaría función laboral alguna? Así que solo le queda resistir y resistir para cotizar y cotizar, no vaya a ser que los ingresos propios y conyugales no hayan llegado sobre a sobre a construir un patrimonio para que sus niños se críen tan monos y privilegiados como ella.

Pero si se trata de eso, de resistir y de cotizar, uno que es sociataprogre y por tanto castueño irredento propondría una solución que en estos días creo que compartiría una buena parte de la ciudadanía española: Está bien, sea usted ministra, sea alto cargo y terrible carga, continúe cobrando sus pingües mamandurrias públicas, pero hágalo donde no pueda causarnos daño. Que Rajoy la conserve en su gobierno como Ministra de Serpentinas y Fiestas Infantiles, que la envíen a Eurodisney como embajadora plenipotenciaria, que nos represente a todos como Alta Comisionada para el desarrollo de los coches de lujo, pero por favor, señora Mato-Confetti , no continúe desacreditando a la sanidad española, no siga sembrando dolor, deje de ponernos en peligro: nos va la vida en ello.
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