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jueves, abril 26, 2018

PRIMARIAS



Allá quien quiera leer las valoraciones y posicionamientos en torno a la celebración de primarias abiertas a la ciudadanía para elegir las cabezas de las listas municipales y autonómicas, ya demasiado presentes a pesar del tiempo que falta, opción prevista, por cierto, en los estatutos federales del PSOE, y defendida por militantes de diferentes adscripciones familiares, como un cierre espartano de filas en torno a los Álvarez, los Martínez, los Cossío o los Goenaga.
 
Desde luego por mi parte lo que hay es una reflexión y una defensa (sin sentido ya) de una herramienta importante y creo que prudente que podría ser muy positiva en el cuestionamiento de los ombligos orgánicos, en la configuración de las estructuras partidarias en una especie de Sancta Sanctorum más alejado del mundo real que la Tierra de la estrella Antares y en el trabajo de reencuentro con una sociedad que una vez estuvo ahí, como parte activa, viva y rica del diálogo político, y que hoy, en el mejor de los casos, da la espalda, indiferente, a todo lo que se cuece por las sedes.
 
Esta es sobre todo la virtud de unas primarias en las que aquella parte de la ciudadanía que se sienta cercana en ideas y proyectos al modelo defendido por el PSOE pueda mostrar sus preferencias, sus confianzas, sus esperanzas y necesidades, hacerlo movilizándose en el marco de un proceso político franco en el que su voto pueda ser decisivo o al menos tomado en consideración, y que, de paso, puede volver a politizarse, puede volver a sentir a su partido como una herramienta importante de transformación social, ¿quizás a afiliarse para participar de forma más regular, activa y directa?
 
Los argumentos en contra suelen partir de falacias, como la idea de que quien no forme parte de la estructura y abone sus cuotas no debería poder decidir sobre cuestiones internas, olvidando que hablamos de las primarias no para la dirección del partido (ahí ese argumento sería obvio) sino para acceder, elecciones mediante, al gobierno de la ciudad o de la región en la que el votante no afiliado vive, trabaja, paga y exige (o más bien debería exigir). Y por tanto no se trata de un problema orgánico sino de una cuestión de calado público. Así sucede en modelos democráticos bien asentados, como el estadounidense, y así está ocurriendo en la vieja Europa cada vez en más ocasiones, apreciando el valor de las primarias abiertas como un factor más de movilización y un camino para que la sensación de alejamiento entre políticos y ciudadanos se disipe un poco.
 
Suele ser importante también en el argumentario a la contra la desconfianza hacia la responsabilidad del cuerpo cívico, imaginando una larga colas de adversarios y enemigos que desde diestra y siniestra acuden para votar por el peor candidato y acabar así con cualquier opción de gobierno del partido convocante. A lo mejor es que soy demasiado cándido, pero me resulta imposible imaginar esas largas colas de simpatizantes de Vox o de Bildu en camino hacia las sedes socialistas con sus dos euros preparados para incorporarse a un fichero de simpatizantes y votar por una u otra candidatura, siempre con aviesas intenciones. Me cuesta tanto como me cuesta imaginarme a mí acudiendo a las primarias de Vox o de Bildu, que uno las ideas las tiene para algo. Y hasta me enfada cuando la disculpa procede de representantes electos porque tras ella late una profunda desconfianza ante la seriedad y la capacidad de los electores que no estoy dispuesto a suscribir. No, el ciudadano no es per se incapaz, corrupto, idiota o irresponsable, aunque sin duda hay ciudadanos aptos para cada uno de los calificativos, hasta para los cuatro juntos, lo mismo que hay afiliados de base o políticos en cativo que podrían responder a cada uno de los calificativos e incluso a los cuatro juntos.
 
Por supuesto, los órganos competentes para decidir si se realizan primarias abiertas o no tienen el derecho de tomar la decisión, como tendrán la responsabilidad de apechugar con los resultados de esa decisión. Ya sabemos que en Cantabria, ante las convocatorias electorales del 2019 y en lo que al PSC-PSOE se refiere, las primarias abiertas no serán, porque esos órganos competentes así lo han elegido, incluso con los votos sorprendentes de compañeras y compañeros que en su día defendieron el modelo y que ahora parecen alimentar los mismos miedos a la realidad que tantas veces han cerrado las puertas y las ventanas y han aislado a esos a los que algunos han decidido llamar casta. Por mucho que ahora, como en otros tiempos, quieran disfrazar ese discurso de cierre con el juego de palabras vacío "tendremos primarias abiertas... a los militantes", peculiar forma de expresar que las primarias no serán abiertas. Un poco de por favor, que todavía nos queda alguna neurona en activo.
 
Con todo, la sensación que queda, que me queda, es la de la oportunidad perdida. Y el convencimiento de que quien teme a los ciudadanos difícilmente será digno de representarlos y dirigirlos. Veremos.
 
Como fuere, suerte y al lío.
 


jueves, mayo 21, 2015

POR QUÉ PSOE




Hay una reflexión que tengo pendiente desde hace algunos meses. Supongo que en los tiempos que corren se pueda interpretar este post en clave electoral, aunque en realidad sea una lectura en clave personal la que guíe la escritura. No se trata, pues, de pedir el voto a nadie, ni siquiera de explicar o hacer explícito el mío, aunque de alguna manera esta segunda dimensión vaya implícita. Pero es frecuente que me pregunten qué hago yo en el PSOE, por qué no me voy, por qué no me fui en cierto momento en el que estuve francamente a punto. Así que allá vamos.

Nací en una familia tradicional, conservadora sin extremos, religiosa sin extremos. Así que no soy uno de esos que en el PSOE se autodenominan de pata negra y proclaman las varias generaciones de socialistas que corren por sus venas. Si bien es cierto que desde siempre me ha interesado la política, al PSOE llegué después de tiempo, de experiencias, de reconstrucción personal, desde la que fue mi primera aventura (de ella a lo mejor hay otro tiempo para hablar) y que fue la DC (anteriormente PDP) que nació de la desintegración de la UCD y que tuvo lugar cuando la DC era más demócrata cristiana que conservadora y hacía un fuerte énfasis en la justicia social, la dignidad personal, la sociedad como un gran pacto interpersonal. Llegué porque desde mis lecturas, vivencias, amistades, conversaciones, se fue gestando una construcción del mundo que se asentaba sobre valores que cada vez estaban más lejos de lo que conocemos como derecha y me hacían más cercano a una izquierda que en cierto modo también se estaba moviendo hacia ese punto de encuentro. Esos valores que para mí son esenciales tienen que ver con la defensa de la igualdad, entendida como ausencia de discriminación en el plano legal y por tanto con la apuesta por una sociedad diversa y dinámica, en continua transformación, por una sociedad que apuesta por el respeto y la dignidad de todos y cada uno de sus integrantes, pero también entendida como ausencia de obstáculos (supongo que para ser menos utópico habría que hablar de reducción de obstáculos) para que las personas puedan desarrollar en plenitud su plan de vida, sus opciones, sin que factores externos a su propio esfuerzo y decisión puedan frustrarlo. La defensa de los derechos humanos y de la dignidad de las personas, proclamados en tantos textos internacionales suscritos por España pero tantas veces olvidados y ninguneados en su profundo sentido, convertidos en mera palabrería. Valores como la solidaridad, la corresponsabilidad entre quienes formamos parte de un cuerpo social en sus diferentes escalas, local, nacional, internacional, y que obliga, me obliga, a abrir los ojos y a no permanecer indiferente.

Pues sí, al final estoy hablando de la afirmación contenida en la Constitución de 1978 de que España es un estado social y democrático de derecho. Ese modelo que está siendo descuartizado sin piedad por quienes curiosamente se autoerigen como garantes únicos de la norma fundamental y que están prostituyéndola al construir un sistema que poco tiene de democrático, casi nada de social y que hasta podría poner en cuestión el calitificativo de esto de derecho con normas con el gallardonazo o la ley mordaza que en el fondo sirven para dejar al ciudadano inerme ante los abusos y las desviaciones de poder.

En una concepción clásica, el partido, un partido, tendría que ser esa herramienta eficaz para transformar el mundo. Y en su momento entendí que era el PSOE esa herramienta útil para navegar hacia la concreción más alta posible de esos valores con los que esencialmente me identifico. Creo que lo ha sido, creo que el PSOE ha sido un activo importante en la transformación y mejora de la sociedad española, y que muchas de las mejores caras que nuestro país ha venido dibujando fueron pintadas con puños y rosas. 

No niego, por supuesto que no, la importancia de los movimientos sociales (y eso incluso en una sociedad tan desmovilizada y paciente como es la española) en esas transformaciones, no niego la participación activa de otros partidos (no voy a renunciar a dejar expresa mi simpatía por los esfuerzos y la claridad de IU en tantas cuestiones importantes, su trascendencia como conciencia crítica) y otras instituciones. Pero al final, supongo que al contrario de lo que ocurre en mi vida personal, y al menos hasta hoy, el PSOE aportaba un plus de posibilidad, quizás no fuera la izquierda perfecta, ni la utópica, ni siquiera la izquierda más izquierda, pero era la que incorporaba opciones de acceso al gobierno, la que se mostraba abierta al diálogo y la construcción, asumiendo incluso algunas renuncias dolorosas para poder superar obstáculos. Era, es, una izquierda posible y responsable.

A estas alturas ya habréis dicho algunos "¿Ves cómo seguís sin hacer autocrítica?". Aquí y en otros foros he hecho autocrítica, la he visto también en el partido, he visto cambios, lentos, como lentos son los elefantes, pero cambios firmes que hablan de reconocimiento de fallos y de propósito de enmienda. Pero no voy a quedarme en la flagelación permanente. De acuerdo, el partido adoleció y todavía adolece de democracia interna, es necesario consolidar procesos como los de las primarias y aumentar el peso y la vida de las agrupaciones, reducir el exceso de presidencialismo. De acuerdo, hay que ser más transparentes y hay que explicar las decisiones más y sobre todo mejor, hablando para una ciudadanía adulta perfectamente capacitada para entender y decidir. De acuerdo, hay que subir un poco la luz del foco utópico, del valorativo, del de los principios, y bajar un poco también el que apunta a lo pragmático. Sobre todo hay que tener claro que ya no soportamos más, tampoco los militantes y afiliados, la estafa de la corrupción en todos sus niveles y venga de quien venga y exigimos claridad y resolución.

Me temo, sin embargo, que en algunas cuestiones recientes y difíciles, sigo pensando más en responsabilidad que en traición o dejación, sigo empeñado (estos testarudos tauro, qué le vamos a hacer) en que se actuó buscando el bien común y el mal menor en una crisis global en que los depredadores habían puesto el ojo en un país que no había sido capaz de solucionar todavía algunas debilidades endémicas que le hacían frágil. Estoy seguro de que con el paso de cierto tiempo, habrá una revisión de ciertas decisiones y de cuáles fueron sus causas y consecuencias más objetiva, menos  pasional. En la que a lo mejor se me tiene que caer a mí la venda, pero en la que a lo mejor las que quedan maltrechas son algunas vendas ajenas.

A día de hoy, siempre desde una posición crítica y a pesar de muchas decepciones, sigo viendo en el PSOE la herramienta mejor, más solvente y más práctica para trabajar por la sociedad y los valores que me implican. Creo que es ese partido abierto, con vocación de mayoría, integrador en el que caben diversas formulaciones de la izquierda democrática pero también permite sentirse cómodos a quienes vienen desde otras sensibilidades igualitarias, sociales, democráticasd, garantistas, que desde otras sensibilidades fundacionales quieren una sociedad inclusiva, llena de oportunidades, que proteja a quienes más lo necesitan y habilite caminos para todos. transformando y removiendo.

En el PSOE tengo cerca a personas comprometidas que empeñan cada día tiempo, esfuerzo, vida en la construcción de esa sociedad, personas honestas y cercanas, que pisan suelo y que hablan el mismo idioma que se habla en la calle, atentas y eficaces, entre las que me siento cómodo.

Así que sí, concluyo en que desde mis posiciones personales, desde mi apreciación concreta, cuando regulo el fiel de la balanza y cargo los platos con los debes y los haberes, el PSOE sigue inclinándose en la dirección correcta.  Y por supuesto, el fiel lo regulo yo, la carga de los platos la decido yo, porque estoy hablando de mi compromiso y de mis decisiones, entiendo que igual de legítimas que las vuestras, que habéis situado platos y fieles en otras medidas y concluyendo de otra forma. Si llega un día en que lo que pienso, lo que creo y lo que siento se ven traicionados, no lo dudéis, ese día no estaré con el PSOE. Por el momento, sigo prefiriéndolo a otras opciones, sigo apostando por su modelo que es tan parecido al mío, sigo pensando, en los aspectos que me pesan, que otro PSOE es posible, pero que esa posibilidad solo puede darse empujando desde dentro.

miércoles, abril 29, 2015

CARMEN URIARTE: RETRATO PERSONAL DE UNA MUJER IMPRESCINDIBLE


De aquellos terribles días del otoño de 2010 creo que voy a tener siempre una memoria precisa y una gratitud grande. Recuerdo por ejemplo que aquel tipo desnortado, incapaz, estupefacto en el que me había convertido llamó por teléfono a Carmen Uriarte para darle la noticia de que Leo había muerto, y le preguntaba si podía hablar con Alberto Pico y con las monjas del Pesquero para poder celebrar allí un rito en su memoria. Frente a mi parálisis, en menos de media hora Carmen se había arreglado para salir a la calle, había hablado con monjas y cura y tenía todo, absolutamente todo listo y me preguntaba a dónde tenía que ir de inmediato para encontrarse conmigo y llorar conmigo.Y es que si Carmen tiene algún defecto es el de vivir con un corazón demasiado grande, demasiado generoso.

La había conocido hacía algunos años, a poco de afiliarme al PSOE de Cantabria. Para los amigos que al final me habían convencido para incorporarme al partido, Carmen, como Ángela, como Clarita, era toda una institución. Hablar de ellas era hablar con cariño, admiración y respeto de mujeres luchadoras, comprometidas con las que siempre se podía contar. Y es que Carmen siempre estaba allí, allí cuando se torcían las cosas y había que echar un par de juramentos, allí cuando queríamos celebrar nuestra amistad, nuestro camino en común y algunas pequeñas victorias, estaba en las manifestaciones y en los duelos, estaba en la calle, en la organización de la estrategia. Sin renunciar nunca a estar también en la cocina, en la casa, en la familia, un poco como esa Teresa de Ávila que tenía tiempo también para tropezarse a Dios entre los pucheros.

Carmen es pura energía y pura bondad. Una mujer que tiene como principal orgullo y patrimonio el de ser hija y nieta de pescadores, el de ser una mujer de origen humilde y convicciones firmes y elevadas. El de ser esa luchadora que se marchó con Silvio a Alemania para buscar un futuro mejor, un trabajo mejor, y allí estuvo en asociaciones de inmigrantes españoles y trabajando en una fábrica siderúrgica. Cuando regresaron a España, a su Santander marinera, a su Barrio Pesquero, se echó a la calle con un compromiso total con el incipiente movimiento vecinal, y desde la Asociación de Vecinos de Los Arenales trabajó para ayudar a la gente, para mejorar las condiciones de esa zona llena de gente humilde y trabajadora que entonces era el Finisterre de la ciudad, y así ha estado, sin renunciar nunca a sus principios, sin humillarse nunca ni claudicar ante los poderosos, sin dejarse comprar, sabedora de que lo único que tenía para vender era su dignidad y no había precio que  pudiera pagarla. 

En estos días en que dicen que las ideologías no sirven, me reconforta saber que en las listas del PSOE para el ayuntamiento de Santander va como número cuatro una mujer de izquierdas, de esas izquierdas mamadas a golpe de vida y cocinadas a fuego de corazón, desde esa fe profunda en la igualdad, en la dignidad, en la solidaridad, en el compromiso por las personas y la rabia contra aquellos que no creen en nada que no sean su poder, sus intereses y sus bolsillos estén donde estén. En estos días en los que se crea tanta confusión sobre castas y descastadas, pensar en que puede llegar al ayuntamiento Carmen Uriarte, desde la calle, desde el esfuerzo cotidiano año tras año, llevando la voz de los trabajadores y de las trabajadoras, de las mujeres, de los vecinos, hace que me renazcan ilusiones adormecidas.

Carmen es fuerte, transparente, incendiaria a veces, acogedora otras. Sé que hará cuando llegue al ayuntamiento lo que siempre ha hecho, darlo todo. Y esa seguridad me hace pensar en lo distinto que sería todo con menos zánganos y más Mariuris en la política, en las instituciones.

Creo que era Bertold Brecht el que escribió aquello de que "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles". Creo también que si el poeta hubiera conocido a Carmen Uriarte, habría terminado diciendo "Hay mujeres que luchan toda la vida, esas son las imprescindibles". 

Sí, claro que sí, claro que no albergo la menor duda: Carmen Uriarte sí me representa. 

viernes, abril 24, 2015

A VUELTAS CON EL CULO CONCEPTUAL


CULO CONCEPTUAL  (loc.sust.masc.) : Dícese de la obsesión que por mostrar culos al aire pajarero o, por extensión, otras desnudeces obvias padecen algunos artistas, especialmente actores y performers en el extraño convencimiento de que a estas alturas de la película sus carnes o las carnes de sus creaciones pueden resultar escandalosas en vez de aburridas y gratuitas.

Divertido y exacto esta idea del culo conceptual que me descubrió hace ya tiempo la pintora Gloria Pereda, de cuyo círculo de artistas chiflados procedía. Y ciertamente la publicidad, el cine, la televisión, la literatura, las bellas artes, han llegado a un punto en que sin un culo turgente y expuesto parecen no ser nada. No me entiendan mal, las traídas y llevadas exigencias del guion están ahí, las pelis porno están ahí, y algunos culos estéticamente impecables están igualmente ahí y se agradece su disposición a desnudarse. Pero no es menos cierto que a uno, que no es precisamente mojigato, a veces le cansan.

Distinto de las artes y de cualquier otro universo parece el mundo de la política, tan acostumbrado quizás a la falta de transparencia, a la hipocresía, a la doble moral y el doble discurso que se escandaliza con mohines de ursulina decimonónica ante un culo pero ni siquiera tuerce el gesto ante despilfarros, corrupciones y desafueros varios. Y como no podía ser de otra forma, se ha organizado un pequeño guirigay en red con las expuestas, muy expuestas, fotos del candidato por el PSOE a la alcaldía de Meruelo, en las que se puede apreciar casi casi todo. Acompañada la puesta en común de las carnes de un lenguaje corporal y verbal agresivo en el que se reclama transparencia y se señala, imagino que al alcalde actual, con un seco "Sabes que soy mejor que tú".

El efecto buscado está en alguna manera conseguido. Frente a campañas tradicionales en las que la candidatura del PSOE de Meruelo ha pasado totalmente desapercibida, hasta el punto de que algunos vecinos habían afirmado que ni siquiera se habían enterado de que hubiera presentado lista, hoy anda en boca de mucha gente fuera de Meruelo y seguro que de toda allí. El PSOE se ha apresurado a exigir la retirada de los carteles, eso sí, aclarando que ni fue consultado ni consintió la dura publicidad. Sí, bueno, pero...

1. En un entorno en el que el acceso a los medios, incluso a los espacios legalmente garantizados por la legislación resulta imposible ¿es ilegítimo forzar la visibilidad pública a partir de mensajes y técnicas heterodoxas?

2. En un país en el que los medios públicos y privados, los comportamientos sociales medios, premian al gañán y a la choni ¿de verdad pensamos que las mejores vías para comunicarse con los votantes son la sutileza, la elegancia y las bonitas metáforas gongorinas?

3. Si el desnudo del candidato por Meruelo hubiera sido más o menos como el de Albert Rivera hace unos años o, mejor, hubiera recordado a mi idolatrado James Franco (un culo conceptual bastante acostumbrado) ¿hubieran sido idénticas las reacciones? Al menos no lo recuerdo así. Así que ¿nos molesta que sea una campaña zafia o que el candidato no sea un chulazo con cuerpo 10?

4. Cierto, no vale todo para la política, tampoco para el resto de las dimensiones de la acción humana. Pero ¿no resulta una moralina un poco casposa ya la que recrimina así un acto que no tiene más víctimas en todo caso que el posible éxito o fracaso de su protagonista? ¿somos una sociedad adulta o nos falta tanto como parece?

En fin. No me gusta la campaña en cuestión, no tanto por el desnudo como por la agresividad, y creo que hubiera ganado con una pose más serena, un paño púdico sobre las partes mejor que una rosa, y un sereno lema tipo "Nosotros no tenemos nada que ocultar" o "Apostando por la transparencia total". Pero desde luego, no me convencen tampoco la mayor parte de los comentarios escuchados. De hecho, veo el cartel y pienso más en cuestiones como cuántos tabúes nos quedan por desmontar, qué hipocresía esa que solo admite los desnudos considerados socialmente estéticos y se indigna ante los cuerpos reales. Hasta pienso en lo cansada que tendrá que estar una persona de los malos hábitos, lo decepcionada ante los nulos resultados del trabajo del día a día, como para arriesgarse tanto.

Humo sobre humo, a estas alturas está según creo dada la orden de retirar los carteles, está también consagrada su presencia hasta el infinito en las redes, y de alguna manera, está conseguida la notoriedad que el candidato esperaba, seguramente más allá de sus expectativas y deseos. Así son los descontroles de frenada. Pero hay que reconocer que nos ha dado un tema de conversación mucho más entretenido, mucho más divertido y mucho más estético que lo verdaderamente obsceno de estos días, no sé Rodrigo Rato o el comportamiento de Europa ante la catástrofe humanitaria que llega desde el sur cada día. Eso sí que es de verdad pornografía y no un culo más o menos.

viernes, abril 17, 2015

DE TALLAS Y AUSENCIAS. POR EJEMPLO...


Yo no sé si los vaticinios de Íñigo de la Serna en la televisión acerca de la pérdida de concejales que sufriría el PSOE en Santander son la respuesta a datos que pueda estar manejando, a impresiones personales, a estrategias electoralistas, a nervios... No sé tampoco si son comentarios que competan a un alcalde en ejercicio que probablemente sea experto sociólogo como todólogo experto que es. Pero sí sé que me han parecido improcedentes las acotaciones en las que acusa al PSOE santanderino de inexistencia, de incomparecencia, esa arrogancia con la que afirma sin mover el pelazo que aquí no hay un segundo partido.

Es cierto, a qué serviría negarlo, que el PSOE estuvo mucho tiempo perdido en quisicosas internas, y que seguramente perdió así el pulso de la realidad o de parte de ella. También es cierto que los concejales y concejalas del partido han trabajado, han estado comprometidos con el bienestar de los vecinos, han hecho en un territorio difícil cuanto ha estado en su mano. Y precisamente por eso me parece injusta la sobrada de un alcalde que a mi modo de ver tiene formas y fondos escasamente demócratas, al frente de un equipo de fondos y formas escasamente demócratas. Me explico, hablamos de uno de esos gobiernos municipales que tratan de hurtar la información pública a la oposición, que impiden día a día con chapuzas y modos de acoso escolar su trabajo, que se mueven para que los medios de comunicación ignoren mociones y propuestas o si no queda otro remedio incluyan la respuesta del señorito y su equipo antes de publicar la acción de la oposición. Estoy convencido de que en el PSOE habría sido importante buscar estrategias de comunicación creativas, rompedoras, que hubieran permitido minimizar estas redes de mutuo interés, estoy convencido de que tendrían que haber pisado mucha más calle y compensar así la escasa presencia mediática. Pero me temo que ni con esas se habría podido contrarrestar no el peso político sino más bien la maquinaria de intereses y los comportamientos sicilianos a los que por desgracia nos hemos acostumbrado.

Pero ya que estamos... 

¿De verdad le parece a don Íñigo que la oposición es un ente ausente en Santander? Juego a la grande. La oposición ¿exactamente a qué? Quizás tendríamos que conocer primero cuáles son las decisiones políticas, estratégicas, de un gobierno que ha ido de escalera mecánica en escalera mecánica a salto de mata y que en general ha optado por callar, por estar ausente, de todos los debates de fondo. ¿Acaso no les hemos escuchado presentarse como víctimas a ellos cuando la tragedia del Cabildo o el incendio de Tetuán? ¿no hemos presenciado como sacaban el balón fuera del campo para realizar declaraciones tan comprometidas como "yo lo que diga la ley" o negar la mayor y afirmar frente a todos los datos que "en Santander no hay niños que pasen hambre"? En realidad parece que hemos tenido un gobierno de esos que no son de izquierdas ni de derechas, adelantándose a la moda actual. Ya, ya sé, ya sé que es el PP, y el PP de Santander. Vamos, que más de derechas que nadie. Pero ¿tiene usted alguna declaración política de calado que así lo demuestre? El alcalde obra y hace obras, sonríe, improvisa por arriba y tantea a su interés por debajo, pero va a ser difícil escucharle un solo compromiso ideológico. El silencio como programa, el silencio de un alcalde que no da la talla en una sociedad que tampoco parece muy inclinada a darla.

Pongo un ejemplo, trivial seguramente, que me importará solo a mí que soy un rato raro y maniático. Pero acabo de ver una preciosa campaña escocesa sobre el bullying homofóbico y el silencio y me han venido conexiones extrañas a la cabeza.

El ayuntamiento de Santander recibió, como tantos otros dentro y fuera de Cantabria, año tras año la solicitud de que colocara la bandera del arcoiris en su balcón por el 28 de junio, recibió también en muchas ocasiones documentos contra la lgtbfobia, compromisos de lucha contra la misma, cartas de apoyo a la igualdad de derechos y a la dignidad de los ciudadanos y ciudadanas lgtb. Ni el más mínimo gesto de la esfinge, ni el más mínimo movimiento, la más mínima empatía. Me dijo hace años un amigo común "No me irás a venir ahora con que el alcalde tiene algún problema con los gays, ¿no?". Creo que le sorprendió mi respuesta, "no he dicho eso, no pienso eso, como tampoco digo ni pienso lo contrario. Lo único que tengo claro es que si alguna vez hay una agresión en Santander, si alguna vez hay que volver en España a las trincheras para defender el terreno ganado, Íñigo de la Serna no estará allí con nosotros, porque nunca ha sido capaz de balbucear una sola palabra de compromiso". Y no descarto que en algún momento las diga, será cuando las hayan dicho ya por delante todos, será cuando quede bonito y no suponga ni posición ni riesgo sino lugar común. Y entonces ya no valdrá nada. De hecho, creo que ya no vale nada si por alguna extraña razón el próximo 13 de mayo se le ocurre hablar de lgtbfobia (lo dudo) o en junio tiene la responsabilidad de actuar el 28 de junio (espero que tengan de una vez que tomar la decisión otros, por difícil que sea).

Puede que sea miedo a la reacción de sus votantes más rancios, puede que sea de esos que ve Santander como una ciudad decimonónica y es incapaz de quererla de verdad concediéndole otros méritos y otras virtudes que sin duda tiene más allá de su tópico inmovilismo. Puede que simplemente le importe un bledo la situación de las personas lgtb o piense que no aporta nada para el convento. Pero lo evidente es que en este caso, como en muchos otros, ni palabra mala ni obra buena. O lo que es lo mismo, un representante principal de la acción política al que la política viene grande, un gobernante que ni sabe ni quiere saber de ideas, principios, compromisos o valores, porque lo que de verdad le interesa está en otras partes.Y para eso, mucho mejor callado.

Me presta, que dirían mis amigos asturianos, compartir con vosotros el video escocés sobre el acoso y el silencio. Un video que si da la talla haciendo política y trabajando por un mundo mejor en cuestiones que de verdad importan. 

https://www.youtube.com/watch?v=XQKGigb5l28

martes, febrero 17, 2015

IMPUTANDO, QUE ES GERUNDIO


Nota previa: Quede claro que aquí voy a hablar de cuestiones
penales. Como sabéis y ya he dejado claro en el blog más de 
una vez creo que esto no lo arreglaremos hasta que no ejerzamos
con contundencia el concepto de responsabilidad política. O lo 
que es lo mismo, no sé si todos pero al menos casi todos los 
afectados deberían haber dimitido motu proprio con el estallido
del caso ERE, tengan o no responsabilidad penal.

Me da un poco de miedo meterme en determinados pastos. Cierto que durante un tiempo de mi vida estuve centrado en el estudio del Derecho, pero fue tal la sensación de liberación que experimenté al quitarme que nunca he vuelto a estar siquiera por las proximidades. En todo caso, veo por medios y redes que España se ha llenado de doctores en Derecho Procesal, así que una mirada más carente de toda técnica tampoco importará demasiado. 

Vamos allá. Me parece increíble que a estas alturas haya que comenzar esta tirada recordando que una persona imputada no está procesada. Hace algunos años, por los primeros tiempos de la transición, alguien debió de caer en la cuenta de que no parecía demasiado justo, ni demasiado garantista, impedir que una persona que podría tal vez sentarse en el banquillo de los acusados no tuviera forma alguna de recibir asesoramiento legal durante la investigación e instrucción del sumario. Así que se reformó la ley para incorporar la figura del imputado. ¿Qué viene a decir esta figura? Que de las investigaciones y pruebas practicadas podría (condicional) derivarse una exigencia de responsabilidad criminal contra una persona determinada, y que por tanto a partir de la consideración de imputado esa persona podría recibir asistencia letrada, proponer pruebas, etc, con un protagonismo procesal mayor que el de un mero testigo. La transición de imputado a acusado no es matemática, no es un colofón necesario, y de la instrucción sumarial puede desprenderse que no hay motivos suficientes para sentar al imputado en el banquillo. Por lo tanto, es bastante desafortunada esa costumbre de medios, redes y cafés de intensificar imputado con condenado, una identidad que ni siquiera tiene por qué producirse necesariamente entre acusado y culpable. Vamos, que no se lo van ustedes a creer, pero en un juicio penal cabe la posibilidad de que juez, tribunal o jurado, según los casos, declaren al acusado inocente. Entre otras cosas porque en un sistema penal moderno, garantiste y respetuoso con esa cosa que tanto nos gusta invocar pero tan poco practicar que conocemos como derechos humanos, derechos civiles o libertades públicas vige, y debe hacerlo con absoluta fuerza, el principio de la presunción de inocencia. De hecho, chirrían bastante los inventos con los que algunos jueces parecen intentar rodear los escollos, quién sabe por qué intereses, póngase por caso la bizarra figura de la preimputación

A ver, un caso práctico. Con uno del PSOE, para que no digáis que siempre barro para casa. A mí José Blanco es alguien que más que caerme mal me espeluzna. Cuando se presentó la denuncia del famoso Caso campeón y una jueza gallega decidió que había en la misma visos de verosimilitud por lo que abrió instrucción, Blanco se convirtió en imputado; esto es, en una denuncia se hablaba de posibles amistades peligrosas y puede que hasta delictivas del ex-ministro. Por supuesto, cuarto y mitad de España se apresuró a condenarle desde el minuto uno, pero resulta que avanzada la investigación se decide que no hay caso suficiente contra Blanco y se archivan las actuaciones en lo que a él se refiere. Hoy no está ni imputado, ni encausado, ni mucho menos condenado. Lo que sigue sin obstar para que a mí siga cayéndome como una patada en los belfos. Habrá, claro, quien diga que hubo maniobras y tejemanejes … pues alomojó, que diría Arenas, pero sin pruebas esas declaraciones son cuando menos un puro enredo interesado; habrá quien piense que no habría hecho nada en el Campeón pero seguro que sí la habría liado en otras ocasiones … pues de nuevo alomojó, pero estamos en las mismas, sin denuncias concretas, sin pruebas o indicios, esa especulación es eso, especulación.

Vayamos a la cuestión de hoy, con el auto que llama a declarar ante el Tribunal Supremo a Griñán, a Chaves y a tres exconsejeros de la Junta de Andalucía. Ha sido aparecer en el auto la palabra imputados y saltar por medios y redes la Feria de Sevilla. Ojo, que a ver, que a mí ni me va ni me viene nada en el hecho de que estas cinco personas hayan sido más, menos, medio honestas en su desempeño público, y que si de la investigación en curso se les imputa (esperen un poco) y no digamos si se les sienta en el banquillo soy partidario de que se les aleje de la política tanto como se pueda (si hay condena ese alejamiento estará tasado en la misma). Pero quizás deberíamos esperar un poco hasta que los acontecimientos lleguen a esos puntos. Porque parece que no está de más aclarar que para declarar ante el Supremo con asistencia jurídica, para poder proponer allí pruebas, para, en suma, intervenir como parte en la instrucción hay que hacerlo en condición de imputado, no valen otras (como la de testigo, por ejemplo). Tras las preimputaciones de Alaya y con un sumario que al eternizarse mantiene en la solfa y el escarnio permanentes a los cinco en cuestión, han sido ellos quienes han pedido intervenir y declarar, y como el Supremo ha considerado al parecer pertinentes estas declaraciones con garantías procedimentales, les ha citado en la única condición en que puede hacerlo: como imputados, pero unas imputaciones atípicas en las que no se les relaciona con delito concreto alguno. De esas declaraciones cabe que surjan imputaciones concretas contra personas concretas por delitos concretos. Pero hasta este momento, el caso sigue en una especie de nebulosa bastante peculiar.

Termino. El Código Ético que aprobó el PSOE en su última Conferencia Política dice que se expulsará o se suspenderá de militancia tras la apertura del juicio oral, esto es, cuando el imputado adquiera la plena condición de encausado. Probablemente (y más si tenemos en cuenta que la imputación es una figura que debería proteger al presunto y no masacrarlo) es la solución más ajustada a Derecho y más respetuosa con la presunción de inocencia; pero ante la desolación social y el convencimiento masivo de que los poderosos acaban siempre impunes, puede que no la más acorde con las exigencias de una ciudadanía enfadada mucho y con mucha razón. De ahí que puedan ser discutibles los movimientos de la nueva dirección socialista, que se están saldando con expulsiones de imputados e incluso más allá con exigencias de responsabilidades políticas (que no todo es penal en este mundo), pero que parezcan ejemplares y necesarias para muchos ojos. Se están corriendo riesgos, por ejemplo el de que un tribunal pueda anular la sanción por no estar recogida estatutariamente si alguno de los afectados acude a los juzgados (Virgilio Zapatero anunció que lo haría). Pero por favor, si ya las medidas contra imputados, que no con demasiada alegría pero sí suscribo, son complicadas, esperemos al menos a que las imputaciones sean regulares, tengan por objeto delitos concretos, acusaciones concretas, y no sean un mero instrumento procesal para permitir, como es el caso presente, la comparecencia de los afectados ante el tribunal para prestar declaración.

Que a lo mejor nos caen fatal, que a lo mejor son unos sinvergonzones, que a lo mejor lo que ustedes quieran, pero también a lo mejor nos estamos pasando un poco con esto de las causas generales y las presunciones de culpabilidad. Porque otra cosa no, pero yo eso de los derechos humanos tiendo a creérmelo. Hasta cuando me cuesta.

miércoles, julio 30, 2014

CONSTRUYENDO EQUILIBRIOS


He recibido estos días varias broncas por el abandono del blog, supongo que hay ciclos de escritura compulsiva y ciclos en los que estás más pendiente de otros asuntos. No, no ha sido por falta de temas ni de ganas, aunque a lo mejor el enredo en las redes sociales me haya ocupado más tiempo del sensato y haya hecho más difícil encontrar tiempo para mi más querida criatura en red, esta vieja ya habitación desordenada. No ha sido el primer silencio largo pero … aquí estamos para romperlo y encontrar las energías que me permitan un nuevo año de escrituras y lecturas.

He estado pensando en estos últimos meses mucho acerca del PSOE. La crisis institucional generalizada, la propia crisis del partido y los ataques constantes a diestra y siniestra tienen efectos variopintos. Uno, sin duda, es el desaliento. El ánimo se te mina y te acabas cuestionando si no será mejor desaparecer, evitar que se te identifique con esa hoy monstruosa organización, hogar de Belial y causa de todo mal del mundo, amén. Sobrevivir al desaliento, pasar ese desierto que sin embargo deja un poso amargo y constante de escepticismo y hartazgo hacia dentro y hacia fuera, puede suponer también el recuerdo del verso de Hernández, "como el toro, me crezco en el castigo". Y empujarte con renovados bríos a la pelea (dialéctica). Intentando siempre buscar el argumento más que la descalificación, la reflexión antes que el lugar común. Aunque supongo que en el calor de la polémica sea inevitable no llevar siempre puestos los guantes blancos.

Una buena parte de ese desaliento y esa lucha acaban por enfrentarte contigo mismo. Buscando respuestas a la pregunta ¿por qué estoy aquí todavía? Confieso que en el punto álgido del desaliento anuncié mi baja del PSOE, aunque tras largas charlas y llamadas de amigos y notantos, compañeros de partido, revisé la decisión y de una manera un tanto resignada opté por continuar algún tiempo, disfrazado de cofrade de Nuestra Señora de la Esperanza, sobre todo por acompañar a quienes durante estos años han caminado a mi lado en los intentos de hacer un partido más responsable, más crítico, más plural y más habitable. Y a los que me enorgullezco de llamar hoy amigos. Pero ya que al final la opción fue la resistencia, mi propia salud mental me obligaba a darme algunas explicaciones. Explicaciones que iré compartiendo con los lectores del blog, recuperando su dinámica habitual y abriendo la puerta a un diálogo que hoy tanto como siempre y más que nunca me parece necesario.

Una primera reflexión es evidente per se. Milito en el PSOE, a pesar de tantas cosas, porque es el partido que mejor casa con mis ideas, con mi visión, acerca de lo que el mundo es y debería ser, porque suelo sentirme reflejado y representado por sus documentos, reflexiones, programas en una buena medida. Y también me siento identificado y corresponsable con buena parte de su acción de gobierno cuando le toca, aunque aquí sí que tendría más reservas y algún que otro berrinche. Si tengo que bajar a lo personal, pues algo parecido, siento que mi voz está en la de muchos compañeros y compañeras que tienen responsabilidades públicas y hacen uso de las mismas, aunque de nuevo tenga reservas con el protagonismo de otros compañeros que para mí tienen ya tiempos caducados o mochilas demasiado pesadas a las espaldas, corrupciones varias incluidas. En la balanza, el yin y el yang, el platillo que me gustaría ver con mucho más peso y decidiendo la balanza y el platillo que me gustaría ver cada día un poco más vacío.

En sentido negativo, ni a diestra ni a siniestra encuentro hoy opciones que me satisfagan en una medida equivalente cuando menos. No voy a negar mi simpatía por EQUO y mi cercanía a muchos discursos de IU, al fin y al cabo me definiría hoy como un hombre de izquierdas. Esa condición que se le niega al PSOE a mi juicio de manera injusta, pero si os vais a quedar más tranquilos, decir izquierda moderada tampoco me desagradaría. En todo caso, prefiero la primera opción, izquierdas, sin adjetivos pospuestos. No comparto una parte importante, muy importante, del discurso de UPyD o del de Ciudadanos y no comparto prácticamente nada de lo que proponen PP o VOX. Tampoco puedo compartir las propias esencias de opciones regionalistas y nacionalistas porque no lo soy. Con algunos grupos estaré de acuerdo en lo que tengan de propuestas izquierdistas, pero en lo esencial tenemos poca compatibilidad. Y en cuanto a Podemos, fenómeno hoy omnipresente, no me siento identificado ni con una buena parte de sus propuestas ideológicas (es inevitable coincidir con algunas), ni con sus planteamientos estratégicos y organizativos (iremos viendo hacia dónde van) ni siento empatía alguna con sus líderes conocidos. Aunque sí voy a decir que agradezco que por fin estallara una parte de ese malestar que se iba enquistado en nuestra sociedad y espero, como esperé inútilmente del 15M un rearme de una sociedad dormida, ausente, que venía haciendo dejación absoluta de sus responsabilidades públicas. De ese estallido tienen que venir, deberían venir, cambios profundos, cambios en las estructuras sociales y también cambios en organizaciones como el propio PSOE, dormidas en sus laureles, anquilosadas y alérgicas al cambio. De hecho, también veremos cómo evoluciona, creo que el PSOE ha iniciado esa transformación con una creo que ilusionaste apelación a una mayor democracia interna que necesariamente debería limitar influencia y poder de aparatos, baronías, fontanerías y chapucerías varias.

Del PSOE me he dado cuenta en estos días que me gusta especialmente su carácter de partido central (que no de centro) y responsable; esto es, su capacidad para el diálogo constructivo, su responsabilidad institucional, su apuesta por lo político, lo público, lo general incluso cuando esas decisiones puedan cuestionar o poner en riesgo sus pilares. Porque es cierto que en España, en la que yo conozco, tras la muerte del dictador, el PSOE ha formado parte siempre de las transformaciones sociales, ha sido generoso y positivo cuando estaba en la oposición, y ha liderado los cambios más abiertos en pro de la igualdad cívica y socioeconómica cuando le ha correspondido el gobierno. Seguro que parte de los problemas de hoy tienen su raíz en decisiones, incoherencias, errores y opacidad del PSOE, por desgracia gobernar es apostar, y las apuestas a veces salen mal.  Pero también una buena parte de lo mejor que hoy pueda tener este país, y tiene muchas cosas buenas aunque la crisis y la depresión colectiva que ha supuesto nos enturbien hoy la mirada, se debe a decisiones de gobiernos presididos y formados por mujeres y hombres socialistas. Al final me doy cuenta de que mi propio carácter, mis propias necesidades, mis propias ideas, me hacen apostar más por la estabilidad de las leyes y de las instituciones como protección ineludible para la ciudadanía, apostar por ese diálogo que será la única puerta para decisiones que todos podamos compartir y nazcan con sentido de permanencia. Por utilizar la terminología de Max Weber, por la ética de la responsabilidad como actitud más útil y necesaria en el gobernante que la ética de la convicción. Y ni el terrorismo institucional de la derecha trillera y trilera ni el populismo a la izquierda van a ser capaces de esa construcción estable y necesaria.

Sí, en definitiva soy también de esos que creen que la verdadera utopía, el verdadero programa esperanzador de Platón no estaba en La República sino en Las Leyes.

lunes, junio 02, 2014

EL PESO DEL TIEMPO (Quo Vadis, PSOE? - 1 )



Recuerdo ahora ese grito de "No nos falles" con el que se recibió desde la calle la victoria en 2004 del PSOE en las elecciones generales, dirigido por José Luis Rodríguez Zapatero. Se abrió entonces una cierta ventana a la esperanza, una ventana que permaneció abierta un tiempo, cuando con Zapatero como presidente España experimentaba una ilusionante transformación cívica y social. Recuerdo también el "Hemos entendido el mensaje" del propio Zapatero cuando llegaron los primeros reveses electorales. Relacionados, ¿qué no lo está en una sociedad como la nuestra?, con la presión de unos medios de comunicación digamos para ser elegantes que un pelín entregados a la derecha. Pero también después de errores soberanos, de renuncias clamorosas a algunos de los ejes esenciales de socialdemocracia, de chantajes externos y silencios internos, de decisiones sin duda tan dolorosas como inexplicables y lo que es peor inexploradas. 

Llegaron los fallos, sí, relacionados con la gestión de una crisis que vino demasiado grande al gobierno español, me temo que a casi todos los gobiernos en un escenario internacional de absoluta euforia ante el neoliberalismo triunfante y sus espejismos, de renuncia a la transformación y con una mediocridad intelectual con la que la política se rendía en holocausto a un universo mediocre pero que estaba experimentando algunos cambios de paradigma de los que todos éramos conscientes menos, parece, quienes más al tanto de la realidad y de las nuevas realidades tendrían que haber estado. Llegaron los fallos envueltos en sonrisas, en optimismos que se revelaron falsos, en inacción, en falta de ideas, en delación de la lucha. Parecía que nadie estaba dispuesto a discutir las decisiones de los hombrecillos de negro, las troikas, las agencias corsarias de calificación de deuda, las no menos corsarias instituciones financieras internacionales. Ninguna de ellas democrática ni neutral, todas ellas al servicio de sus intereses privados y sobre todo de los intereses de sus avaros amos. Decisiones impuestas sin resistencia que han generado dolor, miseria, terribles consecuencias para tantos países. Decisiones que empujaron hacia un desconcierto creciente, hacia la desolación de la ciudadanía ante la impunidad y la crueldad de los de fuera y la incapacidad atónita de los de dentro.

Llegaron los fallos mientras crecía un grito primero silencioso, en las miradas, en el cansancio, en los gestos, que se hizo clamor en las plazas y que exigía cambios, respuestas, compromisos, valentías. Que obligaba al sistema a enfrentarse a sus miserias y recordaba que mientras derechos, bienestar, seguridad, igualdad, básicos vitales estaban siendo pisoteados, esas élites a las que alguien definió como élites extractivas (con todos los matices y discusiones que se quieran, pero con un alto índice de acierto) vivían en una burbuja de privilegios, de corrupción, de insensatez, de exhibicionismo altanero y puertas giratorias. Y claro que desde algunos sectores concretos y seguramente con intereses estratégicos, pero de nuevo con acierto, se comenzó a hablar de la casta, un concepto volátil pero que parecía definir bien a esa connivencia entre políticos, financieros, jueces, medios y demás cabezas de la Hidra Sistema donde los raseros eran tan diferentes, la equidad tan pobre y la impunidad tan escandalosa.

Han llegado, ya muchos meses después, muchas buenas palabras, buenos congresos y buenas conferencias después, un bofetón importante llamado hartazgo. En España hoy son miles de ciudadanos (cualquiera que sea su voto) que se han cansado, que nos hemos cansado de la impunidad, que exigimos cambios y respuestas, que queremos que se nos devuelva lo que se nos arrebató. Sí, la ilusión también, pero sobre todo el poder, la capacidad para tomar decisiones, para gobernar el barco. No nos valen ya y no deberían volver a servirnos ni castas ni dejaciones. Es nuestra responsabilidad como sociedad, la de apostar con claridad y furia por la transparencia, por la renovación, creo que por un nuevo sistema constitucional que corrija los cimientos podridos del que nos funcionó razonablemente bien durante un tiempo pero que era también fruto de un pacto, necesario pero viciado, con el monstruo franquista. Estamos en otro tiempo y es urgente ese cambio profundo y estructural.

Ha llegado al PSOE un nuevo toque de atención que podría ser el último. Ha llegado a un partido agónico, que no acaba de encontrar el rumbo, que se debate entre la presión de votantes y exvotantes, de militantes y exmilitantes cansados de ser comparsas por un lado y unas jerarquías, pues sí, mira, una casta, que no acaba de despertarse. O, peor, que prefiere enroscarse hasta que pase el temporal para que de nuevo todo siga igual en su propio beneficio.

Estamos ante una radical encrucijada, la de una sociedad dolida, desconfiada y cansada. Que no confía en el PSOE y busca la confianza en otros lares. ¿Será capaz el PSOE de recuperar sus energías, de articular un nuevo pacto social que sea motor de cambio y no rémora? De que lo sea o no podría depender su propia existencia.

lunes, abril 14, 2014

PRIMERIZAS PRIMARIAS: PASAN DE LARGO LOS TRENES


Pues sí, se terminó el plazo para la presentación de candidaturas a las elecciones primarias restringidas ("abiertas a la militancia" las denominó un genio de la lámpara) en las que el PSOE deberá elegir el próximo 26 de abril, festividad de San Isidoro de Sevilla y natalicio del gran poeta Vicente Aleixandre, a su candidata a la presidencia de Cantabria en los próximos comicios autonómicos.

¿Que se celebrarán el 26 de abril? En qué estaría yo pensando. Primarias con candidatura única son primarias que no tienen lugar. Como por otra parte es lógico si sólo una persona ha dado el paso, ella será la nominada sin necesidad de urnas ni otros procedimientos. 

Era lo esperado y lo calculado. Un anuncio repentino y apresurado tras haber dicho por activa, pasiva y perifrástica que no antes de septiembre para no entorpecer la campaña a las europeas, una extraña necesidad de esconderse tras unas asambleas a las que nadie fue a decidir nada para justificar que las primarias no fueran abiertas (abiertas quiere decir con participación externa, de simpatizantes y votantes) y que se produjeran sólo entre militantes, para que no hubiera constructores, concejales populares o diversas otras criaturas del mundo del Mal que pudieran comprar voluntades y someter al elegido a chantajes o controles. Desde el primer momento todo olía a una operación abierta y cerrada en el mismo momento de su convocatoria. Ojo, que los procedimientos no son necesariamente ni buenos ni malos, ni más ni menos democráticos, así que no cuestiono la legalidad ni la legitimidad de lo actuado o de su tan previsible resultado. Pero sí de su oportunidad.

De la misma manera que en tiempos recientes las Baleares, la ciudad de Barcelona, o la Comunidad Valenciana se convirtieron en foco de la atención informativa y ciudadana por la celebración de sus procesos de primarias , la apuesta contraria en Cantabria ha supuesto un silencio casi absoluto en torno a la candidatura de Díaz Tezanos, los medios han mostrado una indiferencia absoluta, agitada tan solo por las boutades de algunos diputados populares que visto que dentro de su casa no tienen voz, prestan más atención a lo que pasa fuera para criticar procedimientos con los que ellos ni siquiera sueñan. En lo que respecta a la ciudadanía, ante un tiempo en el que ni se ha debatido ni se ha concretado modelo de región alguno, propuesta de transformación y regeneración alguna, más allá de decir que el objetivo es que el PP NO vuelva a encabezar el Gobierno de Cantabria (aunque no se los crea nadie, es mucho mejor elaborar mensajes positivos, asertivos, capaces de generar energía y empatía, del tipo "me presento porque voy a trabajar duro para que el PSOE gane las próximas elecciones autonómicas de Cantabria, para que de esa forma se inicie un tiempo nuevo marcado por las siguientes prioridades … "),  la indiferencia ha sido absoluta.

Saldamos estas primarias devenidas en no-primarias con un pobre balance. No ha habido confrontación, luego no ha habido debate ni propuestas ni modelos ni valores en liza. No ha habido debate, luego no ha habido interés ni hacia la sociedad ni hacia los próximos militantes del partido. No ha habido interés, luego cualquier objetivo que se pretendiera con la convocatoria de estas primarias sea reforzar a la candidata, sea dotarla de un plus de legitimidad, sea abrir otra vez la puerta que da a la calle y tratar de recuperar el pulso y la credibilidad, sea liderar la alternativa se ha pasado de estación y no tomará el tren de vuelta hasta dentro de algunos años. Sólo un objetivo cumplido: presentar a Díaz Tezanos como cabeza de lista, con un alto número de avales, algo más del 50% de la militancia, que a su vez no es tan alto si tenemos en cuenta entonces que casi un 50% , en ausencia de otras opciones, no ha aportado su aval.

Desde fuera, la sensación para los pocos poquísimos que tal vez hayan hecho alguna reflexión sobre la nueva experiencia es clara, que Bonifaz se mira el ombligo y se mueve en una frecuencia que la gente no sintoniza en sus receptores.

viernes, abril 11, 2014

PRIMERIZAS PRIMARIAS: FLORES DE NO.



El columpio se mueve hacia un lado y hacia el otro, llega casi a volar pero al fin de la oscilación se queda sin energía, mojado, estático, entre sombras. Y llega tras el sí el momento del no.

¿Por qué no? Esa fue la pregunta que muchos de vosotros me hicisteis, tanto que tuve que hacérmela yo mismo. Acumulando algunas reflexiones que ahora comparto, porque creo que como escribí ayer os las debo. Son de diversa índole, a diversos niveles (personal, organizativo, social), probablemente sean todas discutibles, pero son las mías. Con cierto toque de humor y tal vez un puntito de amargura.

Las estrictamente personales son las más directas. Pensar en la posibilidad de entrar a esa competición primaria me produce bastante vértigo. Egos y ambiciones hay de muchos tipos, pero en los míos jamás entro la opción de competir por una candidatura a la comunidad autónoma de Cantabria. Y es que ¿de verdad sois capaces de imaginaros al que suscribe, suponiendo que hubiera habido confrontación y se hubiera resuelto en mi favor, compitiendo en las elecciones autonómicas? Todavía más ¿pero de verdad alguien en su sano juicio es capaz de imaginar siquiera el desastre que le sobrevendría a Cantabria si llegara yo a esa imposible presidencia? También es verdad que algunos me habéis respondido algo así como que si Sieso, Entresotos, Revilla o Diego han ostentado esa presidencia por qué no no. Visto de esa manera, tendríais razón, pero imagino que mis modelos van por otros derroteros. No, definitivamente no me veo. Supongo además que he entrado en esa edad en la que las apuestas son más personales y las ambiciones se van apagando. No tengo experiencia de gobierno, ni siquiera de partido, así que difícilmente podría ahora proyectar un repentino cursus honorum saltándome todos los escalones previos.

Desde la perspectiva orgánica, creo que puedo organizar las ideas mejor, y con un punto menos melodramático y más objetivo. Estamos ante un proceso que no me convence. No me convence en primer lugar porque soy partidario de que se produzca una apertura real, que nos permita dialogar en serio con la sociedad y que dé a la sociedad voz … y voto. Mi apuesta por unas primarias abiertas es clara. No voy a decir, como escucho a veces por ahí, que otros procedimientos no sean democráticos: lo son en la medida en que proceden de normas de organización y procedimiento que nacen de congresos y secuencias estatutarias legítimas. En todo caso tal vez menos democráticos. Tengo la sensación de que participar en un proceso de primarias cerradas ("abiertas … a los militantes" he escuchado decir a un maestrillo de la manipuladora neolengua) sería traicionar esa convicción. Tengo más sensaciones negativas, he vivido procesos internos y sé lo sucios que pueden llegar a ser, hasta he experimentado en propias carnes algunas situaciones desagradables. Podéis llamarlo cobardía si queréis, puede que lo sea, pero en la línea de lo expuesto más arriba, ahora mismo mi motivación para situarme como diana de pim pam pum es tanta como cero. Añado una impresión más, ojalá sea sólo una impresión y esté equivocado, pero creo que todo el proceso de primarias (consultas a los militantes que luego se han querido convertir en otra cosa, adelanto injustificado del proceso a un tiempo preelectoral, estrategias más que evidentes para evitar que haya más candidaturas) nace con la idea de que no sea posible cambio alguno, atado y bien atado. Actuar en esas condiciones supondría dar un plus de legitimidad a quienes creo que no se lo merecen, aunque sólo fuera por el temor manifestado a que se amplíen las bases decisorias o a que los partidos se jueguen con cierto equilibrio y fair play. Actuar en esas condiciones supondría también obligar a mucha gente a realizar apuestas sin futuro y a terminar el día 26 de abril todavía más quemadas y cabreadas de lo que ya están.

Socialmente …  Me pongo en la situación de que, quién sabe, un milagro de Santa Leonisa de Babia, patrona de las precandidaturas imposibles, pudiera ponerme al frente de la candidatura regional. De nuevo os pregunto ¿de verdad sois capaces de imaginarlo? Sé por dónde lloverían en foros, pintadas, puñaladas traperas de todo tipo y condición los palos, lo sé demasiado bien. Me encontraría probablemente sin respaldo partidario (recordemos el caso de Borrell en las primarias nacionales) y frente a un PP de cuyos líderes y voceras tengo la peor de las opiniones posibles. Aquí sí que el juego sería sucio, porque es el único que saben jugar Diego y sus hordas. Y esa convicción me hace pensar que en el fondo a mí me daría igual, en estos contextos "como el toro me crezco en el castigo", de algo tenía que servir la poesía, la cabezonería y la mala leche que a veces me asoma. Pero afectaría a muchas personas a las que quiero, a las que aprecio, y a las que me niego a someter a semejante cadena de basura. Y creedme, sé de lo que hablo.

En resumen, no quiero ser la marioneta, no quiero ser la disculpa, no quiero ser tampoco la causa de una debacle en las urnas ni el pagano de causas ajenas. Puede que simplemente esté encontrando cierta calma personal que no quiero perder. No por esto. No hoy. No así. 

Aunque no quiero que se me vaya este texto sin daros las gracias a quienes habéis pensado que merecería la pena la apuesta, que me animabais y os comprometíais a dar respaldo y apoyo. Sé que lo habéis hecho más desde la amistad, la bondad, la cercanía que desde la razón. Tal vez desde vuestra propia necesidad de buscar salidas a este laberinto. Por vosotros y con vosotros sí que hubiera merecido la pena el combate, pero hay factores que han pesado mucho más.

(Continuará … que si no sale algo en clave de humor sardónico no sería yo)

jueves, abril 10, 2014

PRIMERIZAS PRIMARIAS: FLORES DE SÍ.


El retorno a la disciplina académica como estudiante me ha vuelto a poner en contacto con muchos viejos sueños. Como la locura ultraísta de Gerardo Diego y su poema Columpio , "A caballo en el quicio del mundo / un soñador jugaba al sí y al no". Flores de sí y flores de no entre sus manos, flores de sí y flores de no que me van a permitir jugar en el columpio de regreso a este blog que tan desatendido ha estado.

Empecemos con las "flores de sí". El PSC-PSOE ha iniciado un proceso de primarias para decidir quién será la candidata en las próximas elecciones al Parlamento de Cantabria (¿dije candidata? Huy, si todavía no ha terminado el plazo de presentación de candidaturas a las primarias, y las votaciones no tendrán lugar hasta el día 26 del corriente). Una charla entre amigos en la que quedó patente que no habría confrontación de candidaturas y de ideas me permitió sonreír y dar un primer empujón a un columpio lúdico: anunciar como dejándolo caer que tenía intención de competir como candidato a las primarias de Cantabria, que ya había comenzado a recoger avales. 

Lo que tendría que haberse quedado en esa pequeña broma, en un comentario más en Facebook y Twitter, creció de pronto de manera inesperada. Muchos amigos y compañeros del partido creyeron que iba en serio y se apresuraron a ofrecerme sus avales y a trabajar en sus agrupaciones para provocar un cambio que consideran ya imprescindible, algunas personas que han abandonado la militancia o el voto hablaron de regresar al partido, hasta algunos medios de comunicación se pusieron en contacto conmigo para ver qué había de cierto en la ola que iba creciendo. Y de esa manera, lo que empezó en tono de broma, pronto tomó forma de ligero experimento sociológico. Flores de sí, flores con un extraño perfume a búsqueda, flores que quiero constatar en este primer artículo del tiempo del regreso, reflexionando acerca de por qué hubiera sido buena una candidatura alternativa, por qué tal vez debería haberme planteado ser esa alternativa, al menos de no haber otra. 

El primer pétalo de sí hablaría sin duda de este tiempo incierto que habitamos y que nos habita. La crisis parece afectar a los propios cimientos de un sistema que se nos muestra lejano, agotado, incapaz de resolver nuestra desazón y de aportar unos mínimos de esperanza. ¿El cambio necesario? Tendrá que pasar entre otras cosas por una profunda transformación en los procedimientos y en los actores. Como en el paso del mudo al sonoro, los ciudadanos están agotados de no tener voz y de limitarse a ser espectadores ante una clase política, unos partidos, que sobreactúan pero no convencen. Al contrario que algunas personas a las que aprecio, ni creo que las ideologías estén muertas (me parece que esa afirmación es ideológica por sí misma, me parece que seguramente sea más necesario que nunca hablar de valores y de proyectos, del bosque mejor que de los árboles); a pesar de tantas decepciones y de un hastío tal que ya casi ni siquiera se toma el trabajo de vestirse de crítica, creo que el PSOE puede (probablemente debe) ser un animador activo y un actor solvente en la construcción del nuevo escenario. Pero que tendrá que hacerlo desde una apuesta valiente en la que, es evidente, lo importante son las ideas, pero unas ideas que tendrán que venir acompañadas de credibilidad, y esa credibilidad obliga a tener mucho cuidado con las personas y a ser muy duro con las incoherencias, la corrupción y todos los guiños extraños que han provocado el océano de desafección que nos aturde.

¿Son necesarios nombres nuevos, procedimientos nuevos? ¿Es necesario volcarse en la búsqueda de un nuevo pacto con la ciudadanía que se levante para edificar un tiempo otra vez más justo, estable, leal? Sin duda. Y creo que eso es lo que estaban buscando las personas de dentro y de fuera del partido que, algunas con mucha energía e ilusión, pensaron en agruparse en torno a una candidatura en la que tal vez veían esa semilla de cambio. No estoy de acuerdo en algunas de las cosas que me han dicho, pero sí entiendo su preocupación y su sensación de orfandad, están muy cercanas a las mías.

Pero es que además las primarias son una oportunidad, no una solución, sí una herramienta y una oportunidad, para iniciar ese esfuerzo hacia el encuentro. Por eso creo que no es bueno dejar pasar la ocasión para abrir esa puerta, por eso me pareció y me parece un error no abrir las primarias a los simpatizantes, y por eso pienso que es imprescindible que en las primarias, aunque sean restringidas a militantes, haya confrontación de programas, de ideas, de mensajes, de opciones. Si pasamos este asalto sin ese saludable enfrentamiento habremos quemado otro tren. Y cada vez llegaremos más tarde. 

Sin duda a nuestro alrededor hay mucha gente que necesita sentirse otra vez representada, que quiere tener en la política y en los políticos un amplificador de su voz y una herramienta para que los problemas se resuelvan, gente que necesita impulso y esperanza, que está dispuesta a comprometerse, a trabajar, a seguir dando (esa ciudadanía no es la que ha fallado, desde luego que no) lo mejor de sí misma para hacer de nuestras ciudades, de nuestras regiones, de nuestro país un lugar más habitable. Y como cada vez escucho en más lugares, quienes forjaron el problema difícilmente van a poder ser parte, mucho menos garantía, de la solución. 

Esa necesidad de un discurso constructivo, positivo, social, lleno de ideas, valores y horizontes por alcanzar es sin duda una flor de sí que hubiera merecido un paso al frente.

Pero … 

(Continuará)

martes, marzo 12, 2013

DON'T CRY FOR ME, PONFERRADA



Yo, como a mis más fieles lectores y comentaristas no puedo negarles nada, tendré que echar mano de mi irresponsabilidad acostumbrada y escribir sobre el Affaire Ponferrada a requerimiento de Bruno.

No conozco el caso con pelos y señales, aunque no poca es la información que ha ido apareciendo en los medios, creo que suficiente para hacerse una idea somera y abrir paso a un par de reflexiones.

En mi Twitter pude presenciar un mini debate acerca de si lo que había dominado la decisión del PSOE de presentar una moción de censura apoyado por el partido local fundado por el acosador de Nevenka y con el voto de éste, era Maquiavelo o Max Weber. Si se trataba de una operación, pues, de ingeniería del poder, caiga quien caiga y olvidando los valores y las éticas, o si más bien estábamos ante un ejercicio de responsabilidad en el desempeño público que, en busca del bien común, no podía aferrarse de forma maximalista a unos valores morales que valdrían para la conciencia personal pero no para la conciencia política. Aunque en el resultado final lo que parece que ha estado más presente es el Visir Iznoguz. O peor, de Anacleto.

Parto de la premisa de que, en lo que a Ponferrada se refiere, está casi todo el mundo a estas alturas mejor callado. El PP, porque hasta fechas recientes ha venido gobernando con el apoyo del grupo formado por Ismael Álvarez, aunque también porque Álvarez fue alcalde de Ponferrada en representación del Partido Popular, que le apoyó y avaló en el Caso Nevenka hasta que sobrevino la condena. La propia ciudadanía de Ponferrada, porque ha dejado bien claro, como suele pasar en los ámbitos locales y no sólo, que al ejercer el derecho al voto premia a imputados y condenados, siempre y cuando la trayectoria de imputado o condenado venga avalada por buenas dosis de populismo, al tiempo que suele castigar honestidad, austeridad o gestión responsable. El PSOE, pues bueno, porque en ese deseo de alcanzar una alcaldía tan relevante a mi juicio ha perdido el oremus.

Los valores éticos no son, no deben ser, una mera declaración formal. Si hablamos de ética pública, de valores ideológicos, de decisiones que afectan a la propia identidad y al gobierno ciudadano, tendremos que intentar ser mucho más coherentes y claros. Y es cierto, siguiendo a Max Weber, que el interés público puede exigir algunas veces sacrificios en el ámbito de lo valorativo, lo que él llama Ética de la responsabilidad , pero no es menos cierto que estas rupturas deberían ser públicas, explicadas y convincentes. Hasta el punto de que uno de los mayores errores que puede cometer un gobierno  (pongamos Zapatero) es el de traicionar algunos principios por presiones o para evitar males mayores, pero hacerlo sin aclarar las condiciones y motivos a los ciudadanos a los que parece que se nos considera demasiadas veces menores de edad.

Es probable que existieran razones más que suficientes para intentar desalojar al PP de la Alcaldía de Ponferrada. Y a día de hoy no nos olvidemos de que una moción de censura es legal y legítima, mal que nos pese a todos cuando caemos víctimas de esa herramienta. Pero desde el principio algunas cosas no sonaron bien en el proceso ponferradino. Y lo que peor sonó siempre fue la participación de Ismael Álvarez en el mismo, alguien condenado por acoso sexual, con lo que eso supone para la mirada de quienes defendemos desde la razón y desde el corazón la dignidad e igualdad de las mujeres. Vale que haya cumplido ya su condena, pero sigue sin gustarnos, vale que se hubiera comprometido a abandonar el ayuntamiento (lo de abandonar la política uno se lo puede creer o más bien no), pero sigue sin gustarnos, vale que en adelante el apoyo al gobierno municipal fuera a venir de los otros concejales del grupo y no del ex-alcalde, pero la presencia de uno ha contaminado listas completas en otras partes del país, no sé por qué no tiene que afectar esa contaminación también -y a todas las bandas- a Ponferrada.

A partir de ahí, la sucesión de errores, la mala gestión del caso, ha sido permanente. Fue un error, un error clamoroso que una vez más demuestra que en las altas esferas del partido se está a veces más a hacer cuentas que a defender contentidos, más a la ingeniería que a la realidad, que se escucha sólo lo que se quiere oír, plantear una moción de censura en esas condiciones. No sé si hubiera cambiado algo de haber dimitido Ismael Álvarez antes de la presentación de la moción. Pero desde luego fue un error plantear la moción con su voto. Pero enredándose en el error, fue un error dar marcha atrás tras la moción. Si había que dar el paso, tal vez hubiera sido mejor sostener las razones y seguir adelante, avalando con la dimisión de Álvarez lo hecho y justificando mal que bien los beneficios que hubiera aportado la salida del ex alcalde de la política municipal. Pero Rubalcaba anuncia que se recula cuando ya hay un nuevo alcalde. O lo que es lo mismo, cuando acorrala contra la pared a los socialistas de Ponferrada. En cuestión de medio segundo era evidente que el nuevo alcalde no iba a dimitir, que además esa dimisión hubiera supuesto una imagen realmente rocambolesca de juegos de tronos al margen del bien común. De hecho, me ha sorprendido que efectivamente Álvarez haya renunciado a su acta de concejal después del digo digo digo diego del PSOE. Así que a falta de alcalde socialista en Ponferrada ahora ni alcalde, ni concejales, ni, me temo, afiliados.

Por intentar sacar algo en claro y en positivo de este juego kafkiano y errático, en un país donde nadie dimite, nadie ha dimitido. Pero en un país donde nadie pide disculpas, al menos Óscar López ha asumido con la boca pequeña (asumir de verdad responsabilidades es otra cosa) la mala gestión y se ha flagelado un poquito en público. Para que se nos pase rápido el berrinche supongo.

Mal el acuerdo, mal el desacuerdo, mal las conclusiones. Mal.

martes, noviembre 27, 2012

¿Y SI NO SE TRATARA DE PEDIR PERDÓN?



Circuló primero por redes y medios, a modo de mantra, la idea de que el PSOE debería pedir perdón como único medio para poder recuperar la confianza del electorado. Creció la bola y en estos días nos hemos encontrado desde algunas tímidas intervenciones con tono penitencial de algunos líderes a otras voces que de forma más abierta recogen la idea y hasta un video en el que varios militantes de diferentes puntos del país concretan y directamente piden perdón. Yo mismo, en un Comité Regional del PSOE de Cantabria hice referencia a esa necesidad de reconciliación con la sociedad. Pero…

A partir de esa idea básica con la que estoy más de acuerdo que en desacuerdo, se me vienen planteando algunos problemas de concreción. El primero de ellos es la propia idea de perdón, culpa y demás referencias a los salmos penitenciales, porque no sé si me cabe en una cuestión de gobernanza pública o de integridad ideológica ese peso de la mentalidad judeocristiana. Del gobernante me importa más la responsabilidad que la culpa; del ciudadano más el diálogo crítico que el perdón. Por otro lado, tampoco tengo claro quién debería pedir perdón. Ahora son varios militantes quienes lo han hecho pero no tengo claro que un militante, la militancia, tenga que soportar ese peso moral sobre sus hombros por decisiones que no fueron ni consultadas ni explicadas. Así que más allá de un cierto maquillaje y de una sanación personal de quienes se sienten apelados por el mantra de la culpa, no sé si lo veo, no sé si esa responsabilidad debería recaer sobre el partido como organización y sobre sus líderes como principales voces y como representantes públicos del mismo.

Más cosas que no tengo claras, como la del perdón a quién y por qué. De entre quienes repiten a cada segundo esa exigencia de que el PSOE pida perdón, de quienes lo hacen con más virulencia, muchos son militantes o simpatizantes de otros partidos que de esta especie de muerte civil decretada por las redes están obteniendo réditos. Su estrategia me parece legítima, claro, pero no sé si en concreto mi partido les debe algo. Más allá, si nos ponemos sacramentales, a la asunción de culpa y el propósito de enmienda y todo lo demás debería corresponder el perdón de quienes andan autoinvistiéndose de sacerdotes de la sociedad. Y no deja de ser curioso pero quienes exigen esa inculpación, cuando se produce, más clara o más tímida, nunca responden con el rece tres padres nuestros y queda perdonado. Sino que atacan más a fondo, aprovechando la debilidad mostrada, insistiendo con nuevos mantras “No me lo creo” , “Ahora ya no sirve” , “¿Por qué no lo dijisteis antes?” y otras fórmulas cercanas que demuestran la impostura del juego. Si se trata de pedir perdón a la sociedad en su conjunto y como tal, tras dos legislaturas veo luces y sombras, veo aciertos y errores, aprecio traición de ciertos principios con el fin, me temo, de salvaguardar otros. Lo previsible, normal, lógico, más o menos. Hacia una sociedad que, bueno es recordarlo, vivió amodorrada en su propio confort hasta bien entrada la crisis, una sociedad que en España se ha caracterizado por su escasa combatividad, por su bajo índice de participación, por su pasotismo. Algo tendrá ella también que reflexionar.

Retomo la idea de que no acabo de entender bien qué función tiene ya el escarnio público (como auto de fe ya han funcionado las distintas convocatorias electorales), al menos desde el punto de vista del PSOE. Pero sí que creo conveniente, urgente y deseable un ejercicio de explicación y de transparencia. Un ejercicio en el que debería repasarse toda la acción de gobierno de las dos legislaturas presididas por Rodríguez Zapatero, desde una perspectiva crítica, en el que debería ponerse sobre el tapete la información de que se disponía, los datos que se manejaban y por qué esos y no otros. Deberían explicitarse, con nombres y apellidos, con tiempos y exigencias, las presiones y chantajes llegados desde instancias institucionales y financieras nacionales y extranacionales. Debería aclararse por qué el gobierno decidió someterse a esa presión, qué pretendía conseguir con la sumisión y qué se consiguió de hecho. Y por supuesto, realizada esta evaluación, desarrollado este ejercicio de transparencia, valorar y dejar claro ante la opinión pública en general pero sobre todo de cara a militantes, simpatizantes y votantes en general cuáles de las decisiones fueron forzadas, cuáles acertadas y cuáles hoy, desde una perspectiva diferente, fueron un error y hasta un horror.

No creo que se trate de un problema de culpa y perdón, sino un ejercicio de responsabilidad y de transparencia al que la política y la sociedad españolas están poco acostumbradas. A partir de ahí, se ganará credibilidad o no, se podrá recuperar el pacto civil, la comunicación, el diálogo con quienes configuraron las mayorías electorales de otros tiempos o no. Pero el PSOE podrá, por fin, cerrar un capítulo, y dejar de revolcarse en el pasado para intentar respirar hacia el presente y hacia el futuro.

martes, abril 10, 2012

RESACA


Definitivamente, tengo que recuperar el pulso del blog. Antes de que se les siga pasando el arroz a muchas de las reflexiones y noticias que deberían haber aparecido en esta página.

Ya más de una semana del 12 Congreso Regional del PSC-PSOE, así que irá siendo tiempo ya de poner por escrito algunas reflexiones tras la victoria de Rosa Eva Díaz Tezanos en la pugna por la Secretaría General frente a la candidatura de Paco Mañanes, quien como ya sabéis era mi opción.
Uno. No creo que otro sistema de elección hubiera alterado el resultado. Pero sigo convencido de que los partidos en general y el PSOE en particular necesitan un modelo de participación y toma de decisiones más abierto, más integrador, capaz de dar mucha más voz a una militancia que se merece un mayor valor. En estos tiempos el mantra "un militante, un voto" ha sido aglutinador de quienes piensan, pensamos, que es necesario que la Secretaría General se elija por sufragio universal y no a través de un sistema de delegados. Los mismos, imagino, que consideramos que sería bueno que nuestras candidaturas se decidieran a través de primarias a la francesa o a la americana, arbitrando un sistema de participación también para simpatizantes. Sevilla optó por aplazar la decisión. Lo mismo Cantabria. Para una conferencia de organización que se celebraría (tras el último aplazamiento del aplazamiento) en otoño. Creo que es una decisión que se debería tomar en congreso, creo que es una decisión que no debería depender de una conferencia con una fuerza representativa y obligatoria más bien discutible pero ... así están las cosas. Veremos.

Dos. La victoria de Rosa Eva Díaz Tezanos ha sido clara en Cantabria. Conforme a los procedimientos reglados, el partido ha hablado. Nace una dirección que, desde luego, no va a tener fáciles ciertas disculpas a las que ya nos habíamos acostumbrado y que reiteró Lola Gorostiaga en su intervención durante el Congreso. De esa nueva dirección dependen ahora las decisiones, estrategias, contenidos y acciones. Por mi parte, y como no puede ser de otra forma, acepto un resultado que no me convence. Y, como siempre he hecho, trataré de colaborar donde se me reclame y trataré de no molestar donde se prefiera que no esté. La lealtad a las instituciones y los órganos me parece un componente importante del juego democrático.

Tres. No nos confundamos. Ser leal, aunque muchos confundan términos, no significa seguidismo ni silencio. Como ciudadano, cuento con mis propios espacios y mis propias reflexiones, y entre esos derechos que me reservo con celo, uno es el de mi carácter crítico. De hecho, no formar parte de órgano partidario alguno lo que hace es darme mucha más libertad a la hora de mirar y de evaluar. La ausencia de crítica es parte de un carácter conservador que no va conmigo. Y que no debería formar parte de la cultura política de un PSOE en el que pesa demasiado el adagio de Guerra, enunciado tiempo ha, de que quien se mueve no sale en la foto. Porque creo y seguiré creyendo que en tiempo, lugar y modo, una voz crítica es mucho más leal que los silencios.

Cuatro. Como muchos sabéis, con independencia del resultado del 12 Congreso, mi decisión, ya desde hace mucho tiempo, era la de dar un paso atrás. Muchas decepciones, muchas razones personales que nada tienen que ver con lo político, mucha ausencia, demasiado peso y demasiado gasto de energías que necesito para otros proyectos y para afianzar otras decisiones.

Cinco. Trabajar para una sociedad en avance, en progreso, en cambio, en mejora, en transformación no es una tarea que dependa en exclusiva de los espacios partidarios. De hecho, y en espera de que ojalá se vuelvan a tejer redes complejas y creativas entre sociedad y partidos, de que ojalá se recupere el diálogo y sea posible un nuevo pacto de cambio y crecimiento, tal vez sea mejor trabajar desde ámbitos sociales. No renuncio a mis ideas, claro que no, pero pienso que ha de haber nuevos desafíos que permitan intervenir en una nueva conciencia social. Tendréis noticias.

Seis. Mis mejores deseos y mi enhorabuena para Rosa Eva Díaz Tezanos y para quienes desde hace unos días dirigen los destinos de los socialistas cántabros. Unidos a mi profundo agradecimiento por su trabajo y su compromiso de años a Paco Mañanes, un amigo, un líder, una referencia. Y para quienes regalasteis tiempo y esfuerzo para que el partido que soñábamos pudiera haberse hecho posible. Sabéis que contáis con mi cariño, con mi reconocimiento y conmigo siempre que me necesitéis. Mi felicitación también para quienes trabajasteis junto a Rosa Eva y formáis parte de su victoria. Más allá de rifirrafes y desencuentros a lo largo de estos meses, su triunfo es también el vuestro. Ahora, fuerza y al lío, que hace falta.

miércoles, marzo 28, 2012

POR QUÉ MAÑANES


No resultan fáciles para ninguna organización los tiempos previos a un congreso. Menos aún para un partido político, y menos si cabe cuando ese partido vive un tiempo difícil después de dos importantes derrotas electorales que le obligan a abrir una reflexión profunda, a reconocer errores y responsabilidades y a abrir unas ventanas que permitan la entrada a la luz del futuro. No resultan fáciles porque no parece que acabemos de comprender el significado de una democracia que obliga a respetar a quienes piensan diferente, a quienes votan diferente, a quienes eligen diferente. Con una dificultad añadida cuando los procesos de renovación de la organización se inician desde arriba hacia abajo, como ocurre con el PSOE (¿cuándo podremos vivir el orden correcto, iniciar los procesos por las agrupaciones locales para terminar con el congreso federal?) y cuando queda pendiente ese desafio del sufragio universal de militantes en la elección del Secretario General, y de unas primarias a la francesa o a la americana (con participación de simpatizantes) en la determinación de los candidatos electorales.

Pero al mismo tiempo, son tiempos de ilusión y de esperanza. Porque abren la posibilidad de un nuevo tiempo, de un impulso, de una reflexión que renueve las formas, las ideas, los proyectos, y que limpie las acciones y las imprima el vigor de los mejores tiempos. En el sobreentendido de que una vez que el congreso tenga lugar, habrá un trabajo común en pos de un proyecto común, de que se será firme y eficiente en el cierre de heridas y fracturas y el partido trabajará desde la actitud de una comunidad abierta mejor que desde la de una secta.

Me gusta hablar aquí de muchas cosas, también de política. Y aunque siempre he rechazado el uso del blog para atacar a mi partido o a mis compañeros, para airear asuntos internos, quiero hoy compartir un par de reflexiones acerca de mi apoyo en el próximo congreso del Partido Socialista de Cantabria - PSOE a Francisco Fernández Mañanes, a Paco Mañanes, en su aventura hacia la Secretaría General.

Conozco a Paco desde hace muchos años. Desde la adolescencia vivida en una Reinosa compartida, aunque nunca estuvimos ni en el mismo colegio ni en los mismos grupos y pandillas. Cuando di un paso que llevaba largo tiempo meditando, el de afiliarme al PSOE, en aquellos años duros en los que parecía que el Aznarato no iba a terminar nunca, pronto me di cuenta de que había compañeros con los que la empatía era mayor, no tanto por cuestiones ideológicas (un mismo partido implica muchas miradas comunes con todos y cada uno de los compañeros y compañeras) c0mo por lo que pronto aprendí se conocía como cultura de partido. Sobre todo, porque muy pronto me di cuenta de que mi obsesiva defensa del político frente al tecnócrata o al profesional de la res publica tenía mejor encaje en ciertas compañías en las que la visión de lo que era o debía ser el partido se parecía mucho más a la mía. Dicho desde el respeto siempre a otras opciones, y desde el reconocimiento y el agradecimiento al trabajo de muchas personas que toman partido por otro modelo.

Paco habla de un partido abierto, transparente, a la propia militancia y a toda la sociedad. Un partido que tiene que ser más democrático (debería bastar con decir democrático) y más crítico consigo mismo, un partido en un permanente proceso de reflexión y renacimiento para responder con presteza y eficacia a una sociedad en constante cambio y cada día más exigente. Es una guerra que no sólo está en el interior del partido, una guerra que se presentía ya hacia tiempo y que estalló con movimientos como el 15M (tomado en conjunto) en defensa de una política más abierta, de una democracia más cierta, y en contra de una política que como han señalado ya algunos destacados politólogos y constitucionalistas, se había venido transformando en una especie de casta o de oligarquía democrática. Democratizar la vida política significa regenerarla, y eso significa a su vez concretar propuestas como la de Un militante/un voto, la apuesta por el rigor en las limitaciones e incompatibilidades referidas al ejercicio del poder dentro y fuera del partido. Significa un feed back permanente con la organización que permita desterrar malas prácticas y apartar errores.

Paco habla también desde la calle. Con la voz y la mirada de quien milita en el PSOE desde que tuvo edad para hacerlo y que siempre ha permanecido dentro de la organización, en la línea de combate que en cada momento le haya sido encomendada, y que pudo ser desde la Secretaría General de las Juventudes Socialistas a sus meses como Portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Cantabria. Aunando esos dos adjetivos, oficialista y crítico, con los que en cada congreso se pretende clasificar y a veces desclasificar al oponente. Oficialista porque siempre ha trabajado desde la pasión y el respeto al Partido, renunciando muchas veces a sus propias expectativas o a sus propios intereses, porque siempre ha sido constructivo y siempre ha abierto la mano para apaciguar conflictos y tranquilizar ánimos; crítico, porque no se puede, no debería poderse, defender una posición de progreso, de cambio, de transformación social sin defender esa misma apertura y esa misma dinámica en el interior de la organización, porque la crítica nos permite estar vivos, apostar por el futuro y saber que son los conservadores quienes se apalancan en la perpetua defensa de un statu quo que beneficia sólo a quienes matan por preservar las cosas en su actual estado. Desde la calle, decía, porque frente a ese otro perfil de político construido desde, por y para la organización, Paco nunca ha dejado de estar bien anclado en su territorio, en su trabajo, en sus ideas y en su gente, nunca ha perdido, como profesor que ha sido tantos años, el contacto con las nuevas vivencias y las nuevas actitudes de las generaciones más nuevas, nunca ha dejado de comprometerse en la defensa de los derechos de los trabajadores, de la cultura de lo público. Nunca cambió la voz de las ideas por la voz de los datos y de la gestión. Y por eso nunca ha perdido la izquierda.

Se acerca el momento. El tiempo de adoptar una decisión que sé que no va a ser fácil ni cómoda, que va a hacer aflorar demasiadas historias y demasiada historia, pero que tiene como salida un único camino: un lunes, dos de abril, con un PSC-PSOE cerrando filas en torno a su nueva dirección y con una dirección capaz e integradora que aprenda de nuevo a hablar con la gente, a escuchar a la gente, a defender a la gente. Porque son tiempos difíciles, esos tremendos tiempos interesantes a los que como una maldición se refería el viejo adagio chino. Y a pesar de tantas cosas, de tantos desencuentros, de tantas desafecciones, España y Cantabria necesitan hoy una izquierda fuerte, llena de ideas, cargada de pasión por el mañana, para que no perdamos más de lo que ya se nos ha arrebatado, para que nuestros derechos, nuestra sociedad del bienestar, nuestra igualdad, no sólo no continúen retrocediendo sino que recuperen el terreno perdido y venzan al fin en la desigual batalla contra, como siempre, los poderosos que se aferran a sus privilegios. Y creo, desde el corazón y la razón, que ese mañana podrá ser, será más claro y más rápido, si es el mañana de Mañanes. De los valores, de la cultura de partido, de la generosidad y de la firmeza que Mañanes representa.

Sí, definitivamente sí. Por eso, Mañanes.
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Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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