martes, junio 07, 2016

EL INSTANTE DEL FUEGO. Un poema en los 75 años del Incendio de Santander


En la Semana para descubrir los cementerios europeos, que busca destacar y divulgar el rico patrimonio cultural de tan peculiares vecinos, el cementerio de Santander, Ciriego, lleva ya tres años celebrando una jornada nocturna, un paseo cultural por la memoria del espacio acompañado por un subrayado de música, luces y poesía.
 
Como parecía lógico, la tercera edición de Arte para la eternidad, que así se llama esa velada quiso centrarse en las huellas que el tremendo incendio que arrasó Santander en 1941 había dejado por el camposanto, con estaciones en el muro occidental, en la cruz central y en las tumbas de Emilio Pino, a la sazón alcalde de Santander, y las de las familias Pérez del Molino, la pérdida y la reinvención del comercio del centro, y Quintana (Óptica Samot), los hermanos que apenas salvaron sus cámaras de su establecimiento de fotografía y que continuaron su trabajo, dejándonos testimonios como el que he elegido para ilustrar esta entrada del blog: la ruina de su propio trabajo.
 
María y Patricia, siempre llenas de ilusión y empeñadas en la labor de reivindicar el patrimonio de Ciriego, me invitaron a participar precisamente en esta estación, la que recordaba a Tomás Quintana y su hermano Alejandro. Y allí leí el pasado sábado 4 este poema compuesto para la ocasión.
 
EL INSTANTE DEL FUEGO
Recordando a los fotógrafos Tomás y Alejandro Quintana, SAMOT, 75 años después del Incendio de Santander
 
 
I.
                            Pero el cadáver, ay, siguió muriendo (César Vallejo)
 
Un castillo de naipes
y un fósforo encendido
forman parte del rito de la muerte
y del renacimiento.
La Fenice,
Sodoma, Santander, la biblioteca
de Anna Amalia de Weimar, Roma, Londres,
el Reichstag, San Francisco, Fort MacMurray
hace sólo unos días, Samarkanda,
el Palacio de Macho, Tetuán,
la Baixa de Lisboa, por donde paseábamos
rozándonos las manos se desploman
por el peso del fuego
contra su propia entraña.
Nuestra historia es también la que se oculta
bajo mil toneladas de ceniza,
una estirpe de escombros
inevitable, sucia, descarnada.
 
II.
                            Serán cenizas, mas tendrán sentido (Francisco de Quevedo)
 
Algunas raras veces se despierta
la vocación del héroe en nuestra oscura
rutina. Comprendemos que no vamos
a sollozar delante de las brasas,
que entre riesgo y silencio hoy va a ganar el riesgo,
que no tenemos tiempo de salvar
lo que vieron los ojos y las máquinas,
la implacable memoria revelada
de la ciudad y de quienes la habitan.
 
No vacilan las manos cuando escogen
las gafas milagrosas y esa Leika
que un segundo después, a salvo apenas,
registrará la ruina de todo lo que fuimos.
 
 
III.
 
                            Ya que así me miráis, miradme al menos (Gutierre de Cetina)
 
Es un acto de amor guardar el grito,
disimular la ira, contener
en el estanque turbio de los ojos
la furia de las lágrimas, alzarse
como si todo no hubiera sucedido,
como si fuera el fuego sólo sueño,
pesadillas de ausencias y tizones.
Y volver al trabajo con la cámara
temblando entre las manos, dando forma
a esa nueva memoria que ahora nace
de las pavesas como un ave fénix
que soberbia se alza ex igne nata.

viernes, junio 03, 2016

POR TODAS, POR TODOS. The Coming Out Trilogy - 3


Un estudiante reconoce en la honestidad de su profesor gay su propio proceso interior y encuentra fuerzas para aceptarse y quererse. Una chica explica a su familia que es lesbiana y modifica en muchos aspectos la valoración que sus padres o hermanos hacían de la orientación sexual. Andrés plantea en su grupo de amigos que ha comenzado el proceso para dejar de ser Rebeca y consigue así mayor información y respeto para la transexualidad. Marcos rompe la barrera del miedo y acude con su marido Sergio a la cena que su empresa organiza cada año para los empleados y sus parejas. Asun y Lidia piden en el hotel cama de matrimonio. Judit recorre las administraciones para reorganizar sus papeles oficiales y conseguir que en su DNI y su tarjeta sanitaria desaparezca el nombre de Pedro, y de paso se liga a un administrativo del INEM.
 
No vivimos solos. Cada uno de nosotros es responsable no sólo de su propia dignidad, de su propio cuidado, no sólo de la atención y protección de aquellas personas cercanas a las que quiere. También tenemos un compromiso con la educación y la transformación de los diversos grupos comunitarios y sociales en los que desarrollamos nuestras vidas. La visibilidad de personas transexuales, de lesbianas y de gays, de bisexuales, es un paso primero y esencial para que la sociedad aprenda tolerancia, respeto, para que entienda que estamos en un mundo diverso y lleno de color en el que se han quedado desenfocados los blancos y los negros. Cada uno de nuestros pequeños actos desencadena una indeterminada sucesión de pequeñas respuestas, de mínimos indicadores que hablan de una sociedad más inclusiva y más abierta. Cada salida del armario ha generado un efecto mariquita, digo un efecto mariposa, y ha obligado a la revisión y cancelación de miles de prejuicios, de cada salida de armario han derivado pequeñas conquistas, que un médico no dé por sentada la heterosexualidad de sus pacientes y recuerde que si eres lesbiana deberías cuidarte más en determinados aspectos, que un educador al hablar a adolescentes de sexualidad no hable sólo de contracepción o de prevención de embarazos no deseados, que una pastelería prepare tartas de boda con él y él, que una empresa decida contratar a una mujer transexual.
 
No tiene por qué ser fácil. "Recuerda decir siempre tu segundo apellido, no vayan a confundirte con un hijo mío", "¿Cáncer? Ya será esa otra cosa" son parte de mis consecuencias, junto a personas que se han apartado de mí, personas que me han hecho objeto de sus bromas y convertido en protagonista de sus divertidísimos chistes de maricones, anónimos amenazándome con matar a Glenda. Hay quienes han recibido palizas, quienes perdieron sus empleos, quienes han sido expulsados de sus casas, quienes han sufrido por ser valientes. Y que han sabido salir adelante con la mirada al frente y la cabeza muy muy alta. Pero incluso en la parte oscura de la visibilidad late nuestra fuerza, la fuerza de saber que tenemos razón, de que cada alegría propia se multiplicará por ciento en las alegrías de otros, que nuestros tropiezos avisarán a los que vengan, que nuestras lágrimas servirán para limpiar sus ojos y despejar un poco más sus experiencias.
 
Claro que debemos salir del armario, claro que debemos reivindicarnos y hacerlo como nosotros mismos decidamos, de traje y corbata o con boa de plumas, en la cátedra o en la discoteca. Es nuestra obligación para con nuestra comunidad de iguales, la de educar, sorprender, indignar, provocar y al fin de la lucha transformar.
 
Y esa responsabilidad es mucho mayor allí donde es más difícil pero se llega más lejos, es la de los personajes públicos, los que pueden mover miles y miles de conciencias y ser ejemplo y referencia para miles y miles de personas. Los gobernantes, los políticos, los actores, los cantantes, los educadores. También, por supuesto, los deportistas. Por eso me siento tan agradecido por la actitud abierta y valiente de Víctor Gutiérrez, de Javier Raya, de Jesús Tomillero (qué dura experiencia ese "el gol te lo van a meter por el culo" de alguna rata indigna), de Antía Fernández, porque abren caminos y cambian conciencias, porque abren no sólo las puertas de los armarios sino también las de los estadios. Justo en ese mundo del deporte en el que seleccionadores, comités olímpicos, deportistas de élite, aficionados y hooligans se consideran con patente de corso todavía para insultar sin consecuencias, para agredir sin rechazo social, para humillar y agredir, para explicar a tantos miles de jóvenes que ser gay o lesbiana está mal y que lo que tiene que hacer esa gente es "cortarse un poco". Vaya, gracias, generosos.
 
Lo sé, habrá más hombres y más mujeres en el mundo del deporte que darán la cara. Cada vez más. Y muchos lo harán gracias a que Antía, Gutiérrez, Raya o Tomillero han tenido algo de héroes. Incluso acabaremos escuchando la salida del armario de algún jugador de fútbol de la liga de las estrellas. Tal vez entonces dejemos en vergüenza a quienes hoy intentan avergonzarnos, tal vez entonces el deporte sea algo más habitable, algo más limpio. Tal vez sean muchas las personas que reflexionen y aprendan.
 
Por eso, sí, por todo eso, es necesario que salgamos de los armarios. Por eso es necesario que no se trata de cuestiones privadas e íntimas, esa intimidad que ha sido herramienta para la dominación y la exclusión, sino compromisos públicos, militantes y revolucionarios.
 
Y porque, qué coño, son muy guapos y nos encanta saber que juegan en nuestra liga. Que de ilusión también se vive.

jueves, junio 02, 2016

POR TI, POR VOSOTROS. The Coming Out Trilogy - 2


¿Por qué salir del armario, por qué no reservar algo tan íntimo a la esfera privada, por qué ir exhibiendo pancartas? Continúo con esta miniserie de tres capítulos dedicada a Víctor Gutiérrez y Javier Raya, que con su valentía han dado pie de nuevo a estas reflexiones sobre lo agobiante que es compartir oscuridad y polvo con las polillas y lo saludable que es abrir la puerta a patadas y respirar aire fresco, dejarse invadir por la luz, sonreír bajo la lluvia cuando de pronto crece un arco iris.

Ayer hablaba de mi propia identidad, de mi dignidad, de mi salud, de la necesidad de ser honesto con uno mismo y con los demás, de abandonar las mentiras, las dobles vidas, los silencios. Pero hoy quiero recordar que también estoy fuera del maldito armario y me niego a ser discreto, a regresar, a dejarme asimilar de nuevo a callarme por ti.

Por ti, Lander, que fuiste una luz esperanzadora truncada de una manera tan absurda, tan violenta, tan rápida, que te marchaste justo cuando íbamos a comenzar un camino común y libre.

Por ti, Leo, mi Leo, sobre todo a ti, quizás la persona más hermosa que he conocido nunca, por ti que me regalaste tu sonrisa, tu amor cuando ya me había convencido de que nunca iba a encontrarlo, de que no era digno de que me quisieran, de que el tren se había marchado. Por ti que me ofreciste la voz quebrada, la fragilidad, la debilidad, para que pudiera estar a tu lado susurrándote cada día mi "te quiero", acariciándote la mano, tratando de dar la talla ante la enfermedad terrible. Por ti, que quisiste morir entre mis brazos para despedirte sabiéndote abrazado, querido, amado.

¿Qué debo responder cuando la presunción de heterosexualidad reinante asume que yo también lo soy y me pregunta el nombre de mi novia o de mi esposa, me pregunta por mis hijos o me explica de alguna manera que yo también estoy obligado a ser, ja, normal? ¿Debo callar, seguir el juego, sonreír y apartarme, disimular? Me niego a hacerlo, os debo mi recuerdo, mi gratitud, mi pasión, mi respeto, se lo debo a vuestra juventud insultante, a vuestra alegría inmensa, a vuestros cuerpos latiendo junto al mío. Os debo el valor y la sinceridad que siempre mostrasteis, os debo tanta vida. Regresar al silencio sería  borraros, sugerir que no habéis sido importantes, que vale más una seguridad gris que una memoria preñada de colores y de momentos. No voy a negaros, no voy a renunciar al privilegio de haber sido vuestro. No voy a dar vuestros nombres al silencio.

Por vosotros también, por el dolor de haber dejado que mi padre se fuera sin saber quién era yo realmente, por el privilegio de haber sido amigo de Javipapi, de haber sentido su apoyo en esos primeros momentos en los que tenía que aprender a andar a plena luz, ese amigo que siempre camino con la cabeza alta bien seguro de quién era, impermeable a las lenguas de doble filo, siempre con una cerveza para brindar y una hermosa conversación para compartir. Por Pedro, que hizo de nuestra dignidad su vida y su lucha y que siempre diría "con la cabeza bien alta, mi niño" con ese acento canario y ese fuego en las palabras.

Hay demasiadas personas, demasiadas buenas personas, que han sembrado su honestidad y su coraje. Mi visibilidad es también un homenaje a la suya. Porque sin su viaje a la luz, el mío no hubiera sido igual, quizás ni siquiera hubiera sido posible.

La visibilidad, el armario roto, la luz para ti. Porque te lo debo.

miércoles, junio 01, 2016

POR MÍ. The Coming Out Trilogy - I

En estas últimas semanas, dos deportistas de alto rendimiento españoles han salido del armario, han hecho pública su orientación sexual, el patinador Javier Raya y el waterpolista Víctor Gutiérrez. Bien por ellos, bien por esa valentía que todavía hay que tener para enfrentarse a un mundo complejo, el del deporte profesional, en el que hablar de orientación sexual o de identidad de género continúa siendo peligroso. Que se lo digan si no al joven árbitro gaditano, que ha decidido colgar las botas ante la vergonzosa actitud de clubes, árbitros y federaciones andaluzas tras visibilizarse como gay.
 
Por mis redes sociales, imagino que por muchos otros mundos, ha vuelto a surgir un viejo comentario: A mí me importa lo que hagan como deportista, todo lo demás es su vida privada. Siempre seguido por la pregunta: Así que ... ¿por qué tienen que hacerlo público?  Empieza junio, un mes igual de bueno que cualquiera para agarrar al toro por los cuernos o al hipopótamo rosa por el tutú, y seguramente mejor por la costumbre que tiene el arco iris de salir con más fuerza. Así que vamos allá, y en forma de trilogía.
 
Comienzo por pedir disculpas por cierto tono cansado que se me escapa cuando toca enfrentarse de nuevo a estas cuestiones. Son ya muchos años, muchos debates, muchas discusiones, muchos amigos ganados y algunos perdidos, pero es cierto que no todo el mundo ha llegado a nuestras vidas en el mismo momento, redes sociales incluidas, no todo el mundo ha recibido necesariamente la misma información y por tanto hay que seguir asumiendo (cómo me gusta el nombre que le puso José Luis Serrano a esta constante defensa del quiénes somos, "microluchas de todos los instantes") que seguirán preguntándonos si estamos casados, cómo se llama nuestra mujer o nuestra novia, y toda la clásica retahíla que nos obligará una vez más a elegir entre permanecer escondidos o ambiguos, llegado el caso a vivir en una infinita sucesión de salidas de armario. Ya saben, "Mi novia se llama Alejandro" o, como le dije una vez a cierta operadora comercial (muy pesada) que insistía en hablar "con la señora de la casa": "Dice mi marido que la señora soy yo, ¿qué quería, pues?":
 
Se me está yendo la neurona. La pregunta es ¿Por qué hay que salir del armario, por qué no nos quedamos en la esfera privada y dejamos de lucir pancartas?
 
Primera respuesta de la trilogía: Lo hago POR MÍ
 
Imagino que resulta muy difícil explicar a alguien que siempre ha sido visible lo que supone la invisibilidad, el dolor, la frustración, el desamparo, la pérdida de autoestima que puede suponer no existir de lleno en los espacios sociales que habitas. Puesto que algo como tu sexualidad, tu deseo, tus afectos, tu amor, han de ser absolutamente opacos, nos dicen, tuvimos algunos la experiencia de no haber existido en nuestra familia, en nuestro colegio, en nuestros grupos de amigos, instituto, universidad, trabajo, médico. No recibimos nunca información adecuada ... bueno, sí, sabíamos que lo que nosotros éramos se consideraba por los demás como algo gravísimo, como un insulto, como lo peor que podía pasarle a alguien, no teníamos modelos positivos que seguir, no teníamos explicaciones que compartir y que asumir. Teníamos solo vergüenza y miedo, así que no quedaba más remedio que callar, que compartir oscuridad y polvo con las polillas y optar o bien por la frustración absoluta de los deseos, imagino que para acabar en el manicomio, o bien por una doble vida que acabaría por llevarnos a los turbios espacios de lo prohibido, temblando cada vez que nos acercábamos a un local de pervertidos o llorando cuando regresabas a casa sintiéndote sucio después de haber dejado que algún tipo te tocara.
 
Lo recuerdo como si fuera hoy, aunque ya han pasado algunos años. Recuerdo ese momento en el que podría haber perdido la razón, en que el dolor del desamor se sumó a la vergüenza y a la culpa y tuve que elegir: o apostaba por mí, daba una patada a la maldita puerta del maldito armario, o me rompía. Así de fácil y de difícil. Un par de tanteos, unas cuantas aclaraciones más bien innecesarias con los amigos y amigas que habían estado cerca cuando me enamoré como un adolescente idiota de Juan. Y por fin, con ese sentido del melodrama que me acompaña a veces, mi primer contacto con ALEGA y ¡una rueda de prensa! Espectacular, salir del armario con foto y nombre en El Diario Montañés. Será por eso que una conocida de rancio abolengo me dijo tiempo después "lo tuyo fue una conmoción en Santander".
 
Salí del armario porque no podía más, porque me dolía tanto secreto, porque estaba negándome y ya no quería hacerlo, porque quería dejar de mentir a las personas a las que quiero, a pesar de que haya resultado tan difícil con algunas. Decidí reivindicar mi propia dignidad, mi derecho a elegir mi camino, mi vida, decidí luchar por mí, apostar por mí, intentar empezar a quererme después de haberme despreciado tanto.
 
Sigo siendo un cobarde, sigo sin poder solucionar todo el daño que el puto armario, la puta homofobia me causaron: no tuve adolescencia, no pude experimentar la magia del primer amor ni la del primer polvo, me convencí tanto entonces de que era un monstruo y de que nadie me querría nunca que me siento todavía violento si alguien me dice algo bonito, sigo siendo casi incapaz de decirle a un chico que me gusta que me apetecería ir al cine (o a la cama, qué coño) con él, sigo sin saber si en un determinado momento sería bueno hacer una caricia o dar el pistoletazo de salida para un beso.
 
Pero sí sé una cosa, no he vuelto a mentir, no he vuelto a callarme. Soy maricón. Y es algo que necesito que sepas, como necesito también que sepas que o lo tomas o lo dejas, que no admito medias tintas, que no quiero homófobos cerca. Y que gracias a que salí del armario y sigo haciéndolo cada día ya no tenéis poder sobre mí, ya no podéis hacerme más daño.

viernes, mayo 20, 2016

SOÑANDO MONTAÑAS


Recibimos en el Palacio de Festivales, en esa programación un poco alternativa y mucho nocturna que hemos bautizado como El Palacio canalla al trío Highlanders (Borja Feal, Eduardo Andérez, Joansa Maravilla) con un cameo final de Marcos Bárcena. La disculpa, una nueva muestra de su primer trabajo discográfico, Cruce de caminos, y algunas bellas muestras de lo que será el segundo, ya en la cocina.
 
No escribo en el blog con intención de una reseña crítica. Baste que fue un concierto hermoso, que las percusiones étnicas de Maravilla aportaban un permanente estado de sorpresa, que la destreza de Borja con las flautas habla de virtuosismo técnico y de expresividad poética, que la guitarra de Andérez sostiene todo el edificio sonoro y aporta contrapuntos y vitalidad. Porque esta tarde me interesa más hablar de cierto paisaje emocional que esa música vieja y nueva, tradicional y recompuesta, melancólica y vivaz que podríamos llamar música celta, música atlántica, simplemente música folk, para utilizar los nombres que nos dejan entender a qué nos referimos, suele provocarme.
 
Sí, ya lo sé, tengo muchos amigos, conozco a mucha gente que afirmaría que los ritmos latinos, o el rock, o las sevillanas, les despiertan las ganas de bailar. Pero como yo soy raro, descubrí hace ya mucho tiempo que esa sangre en ebullición que te obliga a disparar los pies a mí me nace con las gigas o los hornpipes. De la misma manera que canciones y temas lentos me despiertan esa melancolía brumosa que el poeta Amós de Escalante convirtió en Musa del Septentrión.  Melancolía, sí, dulce melancolía que te hace enarbolar una sonrisa pausada, arrellanarte en el asiento, dejarte volar por sobre praderas verdes, oleajes ásperos y atlánticos, cielos plomizos, lloviznas eternas, que te hace, también, echar de menos ese cuerpo menudo al que te hubieras abrazado, en cuyo hombro hubieras recostado la cabeza, intentando vibrar sereno y dulce, comunicando de piel a piel esa alegre tristeza que aprendo con sones como el de Pretty Girl Milking a Cow que tan amable sonó anoche, y que me llevó de viaje a las viejas tranquilas tonadas campurrianas (qué bonito sería escuchar a estos Montañeses una versión por ejemplo de Si la nieve se hiela).
 
Adoro estas montañas y estos mares, adoro estos grises y estos verdes, el sol cansino del principio de la primavera y la morrina pesada del otoño, las genealogías propias de la montaña cántabra, las genealogías inventadas que me hacen en la música sentir escocés o irlandés, las genealogías soñadas que me trasladan a Ávalon o a Broceliande. Adoro esta música que, no sé explicarlo de otra forma, me hace sentir triste y feliz, deja que me resbalen un par de lágrimas hasta la sonrisa, me invita a acariciar en el asiento contiguo el hueco abandonado por la ausencia de Leo.
 
Gracias, Highlanders, Cántabros, Montañeses, que al fin y al cabo "gentes de las montañas" significan las tres, por esa noche de sueños confortables, por esa noche en casa, con los que están y con los que se marcharon. Gracias por vuestra música.

jueves, mayo 19, 2016

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: CAÑIZARES, EL IMPERIAL.


Este señor de rojo con pasión por las batas de cola me ha invitado hoy de mañanuca a salir de mi letargo bloguero para proponer una nueva candidatura a la selecta nómina de la ONG Imbéciles sin Fronteras, en la que tienen asiento de honor con terciopelo arco-iris y ribete rosa las perlas incesantes de la incontinencia homófoba.
 
No es que sea el primero en culpar a los mariquitusos de todos los males del universo, y por desgracia no va a ser el último, pero su referencia a la conquista del Imperio Gay me ha resultado, ya imagináis ustedes vosotros, especialmente simpaticorra. Vuelve a la matraca habitual, la familia cristiana está en peligro por culpa de ciertos dirigentes políticos, ciertas ideologías feministas y el Imperio Gay. Que se lo contó a él Darth Vader disfrazado de Lady Gaga el otro día en el Mogambo. Oye, que puesto que los ciertos dirigentes tienen la culpa de todo y de más, pues no le vamos a quitar razones a don Antonio, y hasta me parece que de su encendida homilía en defensa de la familia-según-él hay que destacar con reverencia y agradecimiento que haya hablado de feministas y no de feminazis, y ni siquiera haya utilizado, siempre según la prensa, que credibilidad tiene la que tiene, el palabro hembrismo que, siempre según Twitter, anda pensando la Real Academia de la Neolengua en incorporar al diccionario.
 
Y es que vivimos en un sinvivir de inmoralidad, que ya lo dijo su colega, el hermano feo de Paco Clavel: "Madrid peca masivamente". Y por eso somos líderes, por fin líderes en algo, ay, en baja natalidad, en políticas familiares, en incremento del número de abortos, en las rupturas matrimoniales y en las uniones de hecho (imagino que se refiere a todos los tipos de matrimonio que no le gustan, así que tan malo es para Cañizares desunirse como unirse y olé).
 
Donde si le veo pelín exagerado es en su entrecomillado sobre la ideología de género, en la que dice ver "la más insidiosa que ha habido en toda la historia de la humanidad". Un poco de por favor, Monse, que me parece a mí que comparada a Adolf Hitler y su troupe, a Stalin, a Atatürk, a varios genocidas de bolsillo más e incluso a los extremismos religiosos tipo Daesh-Isis o la Santa Inquisición, sin ir más lejos, la malvadoperversa ideología de género se queda en un juego de niñas con su Ken Arzobispo.
 
Reconozco, eso sí, que lo del Imperio Gay mola mazo. Me veo yo desfilando al son de la Marcha Imperial Gay (gracias, Nacho Paredero por tan grande aportación), el I will survive, el A quién le importa o el Born this way, mismamente, por las calles de la Galaxia Santander reclutando a mocetones berbes o imberbes según los gustos y la tarde, inocentes ellos, para sacar La Fuerza (ya están pensando lo que yo pienso que piensan, eh, cochinorros) y revelarles la Nueva Verdad. Convirtiéndolos así en imitadores de Isabel Pantoja, incorporando tacones y bolsos a su look chándal, y sobre todo haciendo de sus partes un mero juguete sin función católico-reproductiva que valga. El Apocalipsis viste de Prada.
 
Les dejo, que me toca mañana de apostolado. Hay un camarero por ahí la mar de turgente que tiene que ser conquistado para La Fuerza sí o sí y hoy mejor que mañana.
 
 
 

lunes, marzo 07, 2016

LO QUE SE AVECINA... EL CABARET DE LOS HOMBRES PERDIDOS


 
¿Cómo cambiarle el rostro a una programación, cómo abrir la puerta a propuestas arriesgadas que apuntan hacia nuevos públicos y que hubieran estado censuradas en el mismo espacio hace solo unos meses? Hago hincapié sobre todo en esa necesidad del encuentro con el público, con el de siempre pero también con uno nuevo que todavía no ha descubierto que teatros y auditorios también trabajan para él, que todavía no sabe que la música, la danza, el teatro pueden sembrar en su corazón emociones desconocidas de puro intensas.
 
La apuesta por "El cabaret de los hombres perdidos" quiere ser parte de ese camino de encuentros. Aparece como primera vez de una especie de ciclo, El Palacio Canalla, que nos hemos sacado de la manga para dar cabida a tres tipos de espectáculos. En primer lugar, los que podríamos calificar de "para público adulto" (qué gazmoños y santurrones estamos volviéndonos de nuevo), o lo que es lo mismo, aquellas en las que un plus de dureza, violencia, sexo o cuerpos puedan perturbar la sagrada paz de un determinado perfil quizás muy tradicional en sus gustos pero que, ojo, a día de hoy es el que nos permite llenar los teatros, así que todo el respeto para ellos pero hay que ir un poco más lejos; en segundo lugar, una música más festiva que hemos definido como "de puertos, polígonos y tabernas", que es como no decir nada y decirlo todo; y por fin, lenguajes contemporáneos más o menos radicales y experimentales, esos lenguajes que hacen avanzar los códigos del arte, que tratan de explicar nuestra realidad, que nos miran desde nuestro propio ahora y que por lo mismo resultan tantas veces transgresores o crípticos.
 
Pues bien, es ese Palacio Canalla el que va a recibir el 11 de marzo a las 22:00 este peculiar musical que viene ya envuelto en esa especie de aura mágica que implica la calificación "de culto". No hay que tenerle miedo, al final es mucho más convencional de lo que su título puede dar a entender, pero hay música de calidad, intérpretes que se crecen con cada representación, un humor ácido y una libertad en el tratamiento del sexo y de los cuerpos que nos aproximan a la esencia del viejo cabaret. Todo para tejer la historia de un muchacho perseguido que entra para refugiarse en este extraño lugar donde le esperan un transformista, un tatuador y El Destino, tres personajes que le propondrán un juego no poco perverso, el de conocer su futuro y el de contar con la oportunidad, quién sabe, de cambiarlo.
 
A veces en Santander, muchas veces lo he comentado en este mismo blog, nos miramos como si estuviéramos adormilados, como si nada pudiera pasar. Dejemos que pase, dejemos que entre el aire fresco y que sea el primer día de muchos días diferentes en nuestro Palacio de Festivales de Cantabria.

viernes, marzo 04, 2016

LA FAMILIA DE VIL EN SANTANDER


El antaño Malvado Rukaegos de los pseudomítica y absurda serie "Momentos estelares" anda perdiendo calidad para el ridículo, así que de peripatético ha decidido continuar explorando lodazales morales y físicos pero ahora hibridando el menos sagaz periodismo con el más estulto quehacer detectivesco para responder desde el Observatorio La Magdalena (traducido al esmartismo clásico como "The Muffin Observer") a algunos de los interrogantes más misteriosos de esta ciudad que un día fue posible y hoy, precisamente hoy, es solo vendaval y aguacero.
 
Y entre esas preguntas esenciales hay una que aterroriza y embelesa a un tiempo a Rukaegos. ¿Qué fue de la fementida estirpe de Cruella de Vil una vez frustrados sus afanes peleteros con dálmatas? Porque la cruda y temida realidad es que la señora De Vil se mudó a Santander, donde con el tiempo fue dando forma  a una larga familia cuyos hoy numerosos miembros entre sí por dos temibles marcas. La primera de ellas, oculta a todos, es la de utilizar el apellido desechado por infame como segundo o tercer nombre; la segunda, el paralelo odio por los animales de toda condición y la pasión por sus pieles.
 
En días recientes pudo por fin Rukaegos, oh pérfido, armar pruebas suficientes para detectar a varios miembros de la familia de doña Cruella. Y es que llevaba tiempo Aurora Hernández, concejala del grupo socialista, intentando que Smartander adoptara medidas a un tiempo empáticas y racionales para enfrentar por fin desde el sentido común y el respeto a los animales la superpoblación de gatos callejeros cuando puso el grito en el cielo la concejala de gatos, María De Vil Tejerina: "¿Gatos? ¿Ha dicho gatos? ¡Hay que matarlos!¡Esa es la única forma, matarlos, matarlos, matarlos!". Pronto retransmitió el rifirrafe la prensa, desde un titular objetivo y serio donde los haya publicado en El Diario De Vil Montañés que acusaba a la concejala rojeras de intentar llenar Smartander de gatos furiosos y rabiosos para exterminar ratas. Noticia no por asombrosa cierta y que desde luego poco tenía que ver con la defensa del protocolo CES (Captura-Esteriliza-Suelta) que tan buenos resultados viene dando en el control de colonias felinas callejeras en muchas ciudades del mundo un poco menos Smart pero un mucho más decentes.
 
No se arredró la aguerrida concejala socialista, y eso a pesar de que el Vicepresidente del Colegio de Veterinarios de Cantabria, Francisco Javier De Vil Gómez del Álamo, había subrayado los disparates periodísticos con furia "¿Gatos?¿Ha dicho gatos? ¡No sirven ni para devorar ratas! ¡Hay que matarlos, exterminarlos, torturarlos, descuajeringarlos! ¡Que mueran de sífilis, de rabia, de bocio, de sida felino, de cólico miserere, de dengue y soponcio, que mueran infectos y dolientes, que mueran! ¡Ya verán ustedes si bacterias e infecciones no son mucho mejores para exterminar esa plaga y dejarla controlada de una vez por todas!¡Ya verán!".  Un poco sobreactuado todo, sí, pero prólogo de la jornada municipal en la que por ignorancia del protocolo CES, desprecio a la oposición y matonismo de serie, el alcalde Smart Iñigo De Vil de la Serna movilizó a esbirros propios y extraños (¿O se pensaban ustedes que Jasper y Horace se habían quedado perdidos entre las brumas londinenses?) para descojonarse con muy poco respeto y mucho menos estilo de propuesta y proponente y para plantar un rotundo NO sobre la mesa presidencial del salón de plenos.
 
Fue entonces cuando el Sagaz Rukaegos apreció por un instante cómo el cintillo de la ropa interior de Iñigo De Vil parecía tejido en pelo de gata carey. Porque no, las profundas declaraciones del alcalde en el pleno "¿Gatos?¿Ha dicho gatos? ¡Cuántas veces vamos a tener que decir que no hay dinero, dinero, dinero y que hay que matarlos, matarlos, matarlos!?" no procedían de un trauma de la infancia en el que durante una pesadilla Tom se hubiera salido de la pantalla y confundido al nenealcalde con Jerry, tampoco de su afición a los canarios y la aversión lógica por Mr Jinks, ni siquiera por la consideración de Don Gato y su pandilla como sucios botelloneros urbanitas. La realidad descubierta por Rukaegos y aquí narrada es, ni más ni menos, de corte económico neoliberal: Los De Vil regentan en sociedad limitada una próspera fábrica clandestina de ropa interior en pelo de gato, que recibe pieles gatunas y conservas de trigémino de gato en salsa agridulce desde Smartander y otras ciudades amigas y teje teje teje en un oscuro arrabal de Shangay delicadas prendas interiores para las menos selectas boutiques de extrarradio.
 
Calzoncillos de siamés, braguitas de europeo tricolor, sostenes y corsés de persa azulado, camisetas de invierno de noruego de bosque, ligas y ligueros de suave vellón de cachorrito birmano, picardías de callejero blanquinegro o atigrado, atrevidísimas tangas de chartreux. Todo un lujo exquisito y rentable que los De Vil defenderán con colmillos y uñas mientras les sea posible. Porque a los gatos hay que matarlos, matarlos y matarlos. Hombre, ya.

viernes, febrero 19, 2016

LO QUE SE AVECINA... "LA PIEDRA OSCURA", DE ALBERTO CONEJERO


Sigo queriendo explicar, y aprovecharme de mi blog para hacerlo, las razones de una programación, parte por parte. Al menos de aquellas convocatorias para mí más significativas. Y si a Lindsay Kemp y su magia de colores le han correspondido el 25 y el 26 de febrero, marzo se abre con teatro, con una obra de teatro que ha calado hondo en crítica y público y continúa recorriendo esos teatros hambrientos de grandes textos y de interpretaciones memorables.

 La piedra oscura, ese singular duelo interpretativo a dos voces tramado por el escritor Alberto Conejero con la atinada y emocionante dirección de Pablo Messiez y las interpretaciones en estado de gracia, en demoledor estado de gracia, de Daniel Grao y de Nacho Sánchez, tendrá siempre un lugarcito especial reservado en mi corazón.
 
Os cuento, son muchas las razones, y no es menor la de que en su recorrido la obra haya pasado por el Teatro Solís de Montevideo; no hace falta que os cuente a estas alturas las raíces de mi afecto por El Paisito, y ya os imaginaréis que con lo que Leo vivía y amaba el teatro, entre los planes que no pudieron ser estaba acudir al Solís juntos. Pero la principal probablemente sea la de que La piedra oscura fue mi primera decisión en la aventura profesional que inicié el pasado mes de octubre, como coordinador de la programación del Palacio de Festivales de Cantabria. Había tenido noticias del estreno de la obra de Conejero, me habían tocado las críticas y valoraciones recibidas, pero no había conseguido encontrar entrada. Por fin pude acercarme a Madrid, al María Guerrero, y enfrentarme desde la cercanía de la Sala de la Princesa a este texto hermoso, rotundo, que se impone desde los primeros minutos hasta dejarte roto.
 
Sí, roto, con esa escenografía esencial de iluminación tenue, de aspecto gastado, sucio, con esas camisas ensangrentadas que se secaban en los respaldos de los asientos que te llevaba al verano, al terrible verano, de 1937. Roto, con esas palabras que Grao y Sánchez iban desgranando en las que latían por momentos el miedo, la resignación, las esperanzas mínimas de salvar al menos unos pocos papeles de la muerte, la desolación, la incomprensión, el encuentro necesario entre dos víctimas de una sola brutalidad. Roto, en presencia de dos interpretaciones vibrantes, que te tomaban de la mano para guiarte por el laberinto de la Guerra Civil en letra pequeña, en vidas y narraciones casi anónimas, casi olvidadas, pero cargadas de significados, sin heroísmos ni locuras, sin palabras pomposas en los libros de historia porque ¿a quién iba a importar la muerte de Rafael Rodríguez Rapún? ¿a quién el reclutamiento forzoso del chiquillo al que la guerra ha robado todo y a quien se adoctrina en el odio para convertirlo en títere del franquismo? Roto reconociendo en el texto los paisajes que acompañan esta mirada a una memoria angustiosa, unos paisajes que han formado parte de mi propia vida, Matamorosa, Reinosa, Bárcena, Santander, de una vida afortunada y luminosa que nada tiene que ver con esta fiesta de la muerte.
 
Rafael Rodríguez Rapún, que fue secretario del grupo de teatro La Barraca, que fue amado por Lorca, que fue destinatario de los Sonetos del amor oscuro, que con La Barraca pasó veranos en Santander y recorrió los pueblos de Cantabria, que militó en el PSOE madrileño, que fue herido en el frente de Reinosa a un año exacto de la muerte de su Federico, como si hubiera que tejer una leyenda, como si no le hubiera sido posible sobrevivir sin su poeta y aún así, a las puertas de la muerte, tuviera que salvar algunas obras del gran poeta granadino, Rafael sí renace con Conejero, Messiez, Grao, Sánchez y todos los que de alguna manera han hecho posible este pequeño milagro.
 
Salí más conmocionado que conmovido de la representación, y no pasaron nada más que unas pocas horas antes de que contactara con Clara Pérez para que La piedra oscura pudiera traer a Rapún de vuelta a este Santander que le vio disfrutar de la vida y que fue también su silenciosa tumba.
 
Teatro de proximidad, ese que te hace temblar cuando el actor tiembla a escasos metros de tu asiento, en el escenario de la Sala Argenta, los próximos 4 y 5 de marzo, teatro con historia, con memoria, con humanidad, con desgarro, teatro que te impregna y da fuego al amor por las tablas. Un consejo: no se lo pierdan.

jueves, febrero 11, 2016

LO QUE SE AVECINA... LINDSAY KEMP Y SUS KEMP DANCES



Fue en el verano de 1982. Imagino que Lindsay Kemp ya estaría instalado en España, junto con Italia los dos países que parecen haberse entendido mejor con los personalísimos lenguajes escénicos del británico. Es mucha la gente en Santander que recuerda el pequeño escándalo que supuso la primera aparición de Kemp en Santander, con imágenes tan entrañables como la del entonces Presidente de Cantabria tapando los ojos de su hijo mayor como si fuera preferible un ataque de ceguera física y moral antes que el posible contagio de las perversiones que discurrían con impunidad por la escena; mucha la gente que recuerda aquel mítico Flowers. Mucha la gente que se equivoca, porque no fue la fascinante conjunción entre los mundos de Kemp y los de Genet la que nos presentó a Lindsay Kemp, en 1985, sino su colorista y recordada versión de Shakespear, El sueño de una noche de verano, como apunté al principio en 1982.
 
Mis padres no eran de teatro, así que fuimos mi hermano mayor y yo quienes nos aprovechamos del abono familiar para ese Shakespeare que se anunciaba lleno de fantasía, color, magia, que se presentaba como un regreso a las esencias de la pantomima británica bajo la dirección de un artista singular e inclasificable que habría de encarnarse en Puck rodeado de danzarines, transformistas, acróbatas, mimos, conduciendo la locura de la noche de san Juan hasta un paroxismo en el que también hubo tiempo para el escandalito de turno. No se crean, por la escena santanderina ya se habían visto los primeros desnudos de la transición, o lo que es lo mismo ya había pasado por las tablas locales el Equus de Peter Shaffer en el recordado montaje de José María Rodero. Pero la locura del A midsummer's night dream daba algunos pasos más allá. Y Kemp proponía en el clímax central de la obra toda una fiesta de pasiones desatadas, de cuerpos desnudos o semidesnudos que se encontraban y se reconocían, hombre con mujer unas veces, hombre con hombre otras, mujer y asno más allá, siempre a partir del escenario cómico, grotesco y transgresor imaginado por Shakespeare.
 
Hubo quien eligió marcharse a media función. Hubo quienes nos quedamos, hipnotizados, aprisionados por el riesgo, la seducción, la fuerza expresiva de aquella producción que no se parecía a nada que pudiéramos haber visto antes. Todavía hoy, tantos años después, puede reaparecer como broma entre mi hermano y yo el grito reiterativo de la actriz que jugaba a Julieta en los ensayos de la compañía de cómicos que Puck se encuentra en los bosques de Atenas, moviéndose sobre zancos y preguntando "O Romeo, Romeo! wherefore art thou, Romeo?". "Romeo, Romeo, ¿dónde estás, Romeo?".
 
Poco sabía yo entonces de cómo Lindsay Kemp se había ido encontrando con ese personaje principal que siempre sería él mismo, nada de sus relaciones con el recientemente fallecido David Bowie y su importantísimo papel como creador de los maquillajes y ropas con los que el cantante fue Ziggy Stardust y Rey del Glam. Nada de la pantomima recuperada y reinventada desde los tiempos de Isabel I. Nada de la danza-teatro, del mimo, de Shakespeare. Nada de la originalidad y la trascendencia de aquellos movimientos por los que simplemente me deje llevar al país de los sueños.
 
Han pasado muchos años. Lindsay Kemp ha sido una presencia habitual en Santander, donde nos ha dejado además del Sueño y de Flowers   sus Alice, Nijinsky, Mikado, donde ha presentado producciones escénicas para óperas como La flauta mágica o Madame Butterfly y ha colaborado con grandes del teatro como Nuria Espert. En los últimos días de febrero, el jueves 25 y el viernes 26, arrancando en Santander su presente gira española, volverá al Palacio de Festivales de Cantabria con su lenguaje de siempre, sutil, colorista, provocador (¿es que todavía se puede provocar?), desgarrado, quizás también dulzón y amanerado, pero propio, reconocible, electrizante. Traerá una suite de escenas/danzas bajo el título Kemp dances: Invenciones y reencarnaciones que le servirán para ser de nuevo Traviata y Callas, Nijinsky, el Ángel trascendiendo... con la participación de su musa actual, la italiana Daniela Maccari y del actor/bailarín Iván Ristallo con coreografías del propio Kemp, de Luc Bouy y de Marco Berriel.
 
Crecen esas ganas de reencuentro, de convertir la cita en un homenaje a todos los sueños que Kemp fue enhebrando en nuestros ojos, de rendir de nuevo las armas ante ese rey, ante esa reinona, de las tablas que forma parte ya de la historia del teatro europeo y que a sus 78 años quiere seguir siendo parte de su presente. Si ya conocen a Kemp, ya reconocen su lenguaje, si todavía no lo vieron, no se lo pierdan: puede que esta visita sea la última.

domingo, febrero 07, 2016

33 INSTANTÁNEAS EN CAMINO


Quedan ya unos pocos poemas por rematar, dos llamadas de teléfono para el diseño del libro y para su portada, que me gustaría que estuviera inspirada en la foto que acompaña este texto y que es una de las imágenes de Leo que han generado poemas para "33 Instantáneas".

Se cumplirán en julio cinco años desde la publicación de "La mirada caliza", cinco años en los que no ha sido fácil escribir desde el abismo, pero en los que de nuevo la escritura tenía algo de grito ganador a medida que eras capaz de controlar el resultado. Cinco años, tiempo más que suficiente para que la necesidad de publicar sea ya urgencia, para que los poemas que habéis ido conociendo en este tiempo pesen demasiado y sea preciso apartarlos para que afloren otras palabras, otras emociones, otros tiempos, quizás, quién sabe, los que hablen de la soledad, la serenidad, la contemplación con un punto estoico y otro punto cínico.

Si unimos esa urgencia de ser al carácter privado, íntimo, doloroso de lo que el libro contiene, quizás se pueda entender que esta vez no tenga ganas ni humor de enviar los poemas a un certamen tras otro, en espera de suerte y de colocación del libro en alguna colección de campanillas. O lo que es lo mismo, de que desde hace ya un año, cuando empezaba a tomar clara forma, haya una fuerte decisión de optar por la tan mal vista auto-edición: Mis recuerdos, mis poemas, mi dinero, mis reglas.

Y es que la otra opción habitual en el denostado estado de las autonomías es acudir a financiación y colecciones públicas. Muchos sabéis que mi compromiso político ha devenido en un doble problema. Por un lado, desplantes, exclusiones, censuras y putaditas varias por administraciones populares con las que francamente ya no quiero trato alguno, ni siquiera con la de mi municipio natal y residencial. Por otro, no me parece conveniente dar cuartos al pregonero para que saque cantares con lo que aquí el menda se aprovecha del poder de los amigos cuando cambia el tercio.

Hace unos pocos días, precisamente, unos amigos se han puesto en contacto conmigo para pedirme un libro de poemas, un libro que podría incorporarse durante este año a la colección que lleva ya dos o tres años en funcionamiento y que vive avalada por la Consejería de Cultura de Cantabria.

He dicho que no.

No hubiera sido necesario esperar a nuevos con complejo de Adán. De hecho, se trata de valores viejos, muy viejos, que me fueron perfectamente comunicados en la educación familiar y escolar. Que a lo mejor uno viene de casta, pero de buena casta. Lo que no voy a negar es que el exhibicionismo adánico sí puede tener algo que ver con este artículo, porque me estoy cansando de que parezca que aquí solo existe la honestidad cuando los edénicos nos la cuentan (la practiquen o no, que esa es otra historia). Y contra el viejo adagio evangélico de "que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda", voy a agradecer la propuesta, pero voy a dejar claro desde ya y con publicidad que no voy a participar en la colección. Tanto por el abismo íntimo que supone para mí "33 Instantáneas" como por el hecho de que la colección viene financiada precisamente desde esa sociedad regional en la que ahora mismo me encuentro trabajando. Y aunque mi actividad como poeta tenga nula relación con mi actividad profesional o política, considero que quedaría feo publicar un libro propio pagado con dineros de todos. Cierto, me han intentado convencer con este argumento, que tengo tanto derecho como cualquier otro poeta a estar presente en la colección. Pero las formas son importantes, las ropas de la mujer de César son importantes, y aunque sé que recibiré como ya ha ocurrido buenos ataques acusándome de aprovecharme de mi posición y mis influencias, me quedo mucho más tranquilo sabiendo que los anónimos de turno simplemente no tendrán razón.

A lo que de verdad importa: A finales de marzo (qué bonito si coincidiera con el cumpleaños de Leo) o principios de abril habrá libro. Ya os estoy esperando.

domingo, enero 24, 2016

PUESTOS A PROGRAMAR...


Parece mentira, cuatro meses de silencio para este blog que ha sido tan importante en tantos momentos, que ha sido una herramienta esencial para expresarme, desahogarme, dialogar, reflexionar, meter la pata... Cuatro meses en los que mi vida ha experimentado cambios no por temporales menos relevantes y en los que aceptar la propuesta del consejero de educación, cultura y deporte del Gobierno de Cantabria para incorporarme como coordinador artístico a la Sociedad regional de educación, cultura y deporte abrió la puerta a muchas ilusiones y responsabilidades importantes. 

Aprovecho para agradecer a mis amigos, familia, redes su apoyo y su confianza, a los trabajadores y trabajadoras de la SRECD y en especial a Isabel Ibarra y a Javier Castellanos, justo con los que mi día a día definiendo contenidos y proyectos es más cercano y que me han puesto realmente fácil el cambio. También a mis perros, que quizás hayan sido los más perjudicados por nuevos horarios y ritmos, pero que lo llevan lo mejor que pueden. Y por supuesto a Pitufo Gruñón, ese gran pitufo formado por toda una recua de voluntades torcidas y malos deseos que también ha estado presente, como siempre; siempre necesito de sus salidas de tono y de educación para recordar el camino correcto.

Cierro paréntesis y retomo. Cuatro meses de silencio, pero de una actividad intensa en un territorio en el que me encuentro cómodo, en un sector en el que me tropiezo cada día con gente interesante, y que en muchos sentidos ha sido parte de mi vida casi desde que gateaba. Un trajín de cada día que ha tenido mi cabeza bloqueada y mi portátil perezoso. Pero tras meditarlo, he resuelto que el blog me sigue importando, que quiero seguir compartiendo mis puntos de vista, y que tras las primeras refriegas puede que sea este el momento adecuado para retomar las viejas buenas costumbres. Añadiendo además, por aquello de la transparencia, apuntes e informaciones sobre ese trabajo y esa programación que hemos venido definiendo y que arrancará el 25 y el 26 de febrero con el regreso de Lindasy Kemp a Santander. He decidido contaros además de mis mañas habituales algunas reflexiones sobre por qué esta programación, y detenerme poco a poco en cada propuesta, al menos para que quede claro cuál fue el hilo que llevó a elegir ese concierto, esa obra de teatro, esa propuesta de danza, mejor que muchas otras recibidas.

Comencemos por lo más general. ¿Cómo se ha determinado la programación marzo-junio 2016? Entre las primeras en la frente, esos ajustes y esa austeridad que no ha perdido actualidad y que nos hacen trabajar tendiendo al déficit mínimo, a elaborar los contenidos pensando en los ingresos por taquillas, alquileres de salas, etc, de tal manera que el coste final sea lo más prudente posible, y eso manteniendo unos precios públicos y ajustados y tratando de que no haya merma alguna en interés y calidad. Prudencia en el gasto, pues, que no debe significar cuestionamiento de la variedad ni de la calidad. El Palacio de festivales de Cantabria quiere ser una casa accesible para todas las personas, sean sus intereses más populares, sean más atrevidos o sofisticados, máxime si tenemos en cuenta que Santander no cuenta con propuestas propias y que con la excepción del estupendo Festival de Invierno de Torrelavega, es poco y puntual lo que se ofrece durante el año fuera del Palacio. Así pues, una programación llena de tensiones y diálogos: las grandes estrellas frente a los artistas emergentes, la vanguardia junto a la tradición, las propuestas comerciales junto a las experimentales, los formatos grandes junto a los recogidos, las voces que nos llegan desde otros lugares entre las que salieron desde nuestra tierra. Al final, cierto, un poco pandemónium, pero un pandemónium alegre en el que tenemos puesta mucha ilusión. En especial en algunas propuestas más difíciles, algunas apuestas más personales, y también en esa propuesta que hemos incorporado bajo el título de Un palacio canalla en la que dar cabida a espectáculos para un público adulto, en músicas ligeras y mejor con un punto tabernario o barriobajero, en lenguajes atrevidos, radicales y vanguardistas, en todas esas voces que no habían encontrado y tal vez no pudieran encontrar un acomodo en el abono general.

Esta semana os hablaré de por qué Lindsay Kemp. Y llegará el momento de hablaros de ideas en las que estamos trabajando para formar el público, para acercar a más gente superando barreras sociales y geográficas, para que nuestro Palacio sea cada día un poco más nuestro.

Pero por el momento, gracias por volver a leerme, gracias por estar atentos y recuperar mi blog conmigo. Os copio el enlace a la web oficial para que podáis ver lo que hemos seleccionado y vayáis organizando vuestros calendarios. Gracias. 

http://www.palaciofestivales.com/es/?page_id=2871

martes, septiembre 22, 2015

UN DÍA PERFECTO


No sé quién acuñaría esa vieja idea de que el verdadero Paraíso es nuestra infancia. Pero el reencuentro con los viejos compañeros y compañeras del Colegio Antares de Reinosa viene a servir como aval de la misma, del grupo de estudiantes que en todo o en parte cursamos la EGB entre 1971 y 1979 en un colegio que abría sus puertas precisamente en 1971 y que quiso ser un referente pedagógico moderno, humanista, libre, abierto. El caso es que nacidos en nuestra mayor parte en 1965, habíamos decidido celebrar juntos el medio siglo, y manos a la obra el pasado sábado, en plenas fiestas de San Mateo, nos encontramos para tomar unas cañas, comer en buena compañía y jugar a reconocer y a ser reconocidos.

Durante la preparación del encuentro, comenté a algunos profesores con los que tuve ocasión de hablar, Mari Ascen, Mari Tere o Pepe Espurz, que algo habrían hecho bien cuando el recuerdo del colegio estaba bien asentado en tantos y tan bien. 54 compañeros pudimos responder a la convocatoria, a los que habría que sumar los ocho o diez que no pudieron estar presentes ni en la comida ni en otros momentos del día por problemas laborales, el pequeñísimo grupo al que no pudimos localizar y, cómo no después de tanto tiempo, los ausentes Carlos, Moisés, José Antonio, Ester, Monchi.

Ante estos eventos tiene uno siempre sus nervios, sus reservas, sus dudas. Pero desde el primer momento, en el primer punto de encuentro que tuvo lugar a las 12:00 en la mítica bodega de Pepe el de los Vinos, la sensación fue la de que el tiempo no había pasado, de que simplemente recuperábamos las conversaciones y la confianza que habían quedado suspendidas en junio de 1979 (algunos no nos habíamos vuelto a ver desde entonces). Así fue con Jesús Ángel, Mateos y Marta, con los que configuré el primer cuarteto en llegar. Muy pronto con mi querida princesa y así poco a poco con los que se iban acercando al Pepe, al Ábrego, a la foto delante del cole, al Golf de Nestares  donde también las hermanas Torices habían organizado a la perfección la acogida y la colación ... 

Está claro que fuimos felices en el Antares, claro también que con el paso del tiempo esos pequeños espacios que se nos fueron extraviando cobran un valor especial, se nos hace evidente que los amigos de entonces, los de la infancia, los del patio del colegio, fueron los primeros y siempre serán los mejores, porque forman parte de nuestra historia privada. Allí con ellos se quedaron los primeros amores, los primeros disgustos, risas y lágrimas, juegos y estudios, pedacitos de vida y de corazón que hoy nos resultan si cabe más entrañables.

No puedo sentir más que agradecimiento por la oportunidad de haber sido niño en Reinosa y en el Antares, gracias a mis padres, a mis profesores. Pero sobre todo gracias a vosotras y a vosotros que poblasteis mi infancia de alegría, que siempre me hicisteis sentir querido, importante, especial. A vosotros que abandonasteis por un día los achaques y las responsabilidades y volvisteis a ser niños y niñas a mi lado, como si lleváramos puesto el uniforme y las mismas ganas de vivir y de soñar que entonces: Elena, Metodio, Orzowei, Marchena, Mateos, Belén, Mariluz, María, Michel, Milagros, Juan Carlos, Gus, Maricruz y Maricruz, Azu, Yolanda y Yolanda, Irene, María Jesús, Ana José, Maribel, Rocío, Marisol, María Jesús, Eva, Luisa, Santi, Jaime, Berto, Daniel, Jesusa, Pedro Antonio, Manolín, Lolo, Maribel, Rosa, Marta, Marián, Jesús, Juanjo, Tito, Nieves, Montse, Jesús Ángel,  Ana Belén, Blanca, Elisabet, Carmen, Mamen, Esperanza, Ana Isabel, Angelines, Virgilio. Y cómo no a Yolanda (otra más), a Rosi, a Mariví y a Marisol, a Ana, Geni, Maruja, María José ... en fin, a quienes no pudisteis estar el sábado pero sabéis que sois parte de esta familia bajo la eterna luz de aquella estrella roja.


miércoles, septiembre 16, 2015

HABLANDO DE ARTE


En una de mis redes sociales, en medio de uno de esos eternos, recurrentes y cuasi bizantinos debates sobre el "Toros sí, toros no", escribe un amigo algo así: "¿Cómo no va a ser la tauromaquia un arte, si multitud de pintores, poetas, escultores, fotógrafos, novelistas la han cantado fascinados por ella y la han utilizado como fuente de inspiración?". 

Nadie, imagino, cuestiona que la pintura, la poesía, la fotografía, la escultura, la danza, la novela sean arte, al menos formas de expresión artística, con independencia de cuáles sean sus fuentes de inspiración. La guerra no es arte (diga lo que diga Sun Tzu) pero sin duda lo son Guerra y paz o La carga de los mamelucos. La pedofilia no es un arte, pero sí lo es Lolita; no son un arte los taxis, pero sí pueden dar contenidos a hermosos poemas de Luis García Montero. 

Surge, en todo caso, la cuestión principal en torno a qué sea el arte. La maldita polisemia, de nuevo, y la necesidad de establecer una especie de diccionario básico con el que compartir palabras y mensajes con los otros intentando evitar el ruido, la ambigüedad, la incomunicación. Así que, sin encajar del todo en ninguna de las nueve entradas que la tal palabra le provoca a la Real Academia de la Lengua, voy a comentar el contenido que para mí es esencial en la determinación de su contenido práctico: la transformación de la realidad física y la revelación que tal transformación necesariamente desata en nuestra percepción del mundo.

Incluso en sus concreciones más clásicas, realistas y naturalistas, todo gesto artístico selecciona y altera la realidad circundante, la carga de sentidos, símbolos, preguntas, la modifica y la configura como una respuesta de un ser humano único y concreto que trabaja desde una sociedad, un espacio y un tiempo igualmente determinados, a los interrogantes propuestos desde el universo sensible, desde la vida. La pintura utilizará sus mejores herramientas, la forma, el color, la composición, la perspectiva, para atrapar el instante tal y como de él se ha apropiado el artista. La danza escribirá formas y emociones desde la estilización o la violencia de los movimientos corporales. La música inventará desde el sonido físico todo un catálogo de emociones nuevas que a veces puede aparecérsenos como infinito. No hay arte sin transformación de una materia, como tampoco lo hay sin desvelamiento. El genio del artista, si así queremos llamarlo, su intuición, su talento, su pericia, es capaz de conquistarnos cuando la obra, cuando la materia transformada, golpea nuestra consciencia. En sus mejores manifestaciones, para nuestra historia personal existe un antes y un después del encuentro con la obra de arte, también así para un hipotético yo colectivo que genera desde la epifanía de la gran obra una catarsis plural y un cambio de códigos sociales y estéticos. Desde el pasmo hasta el síndrome de Stendhal, la furia del arte nos deja sin aliento ante una Quinta de Tchaikovsky, un soneto de Góngora o las formas gigantescas de Anselm Kiefer. Aprendemos entonces que el mundo se nos expone con pliegues, sombras, recovecos que no habíamos sabido encontrar y que el artista-demiurgo es capaz de poner ante nosotros, cuestionándonos, llenándonos de preguntas. 

No veo ni transformación ni desecamiento en la violencia contra los toros, tampoco en la ejercida contra cualquier otro animal, pero de esas otras no pretendemos hablar como de arte. No es transformación, no en el sentido que exponía, el único cambio que de verdad se produce en esas digamos fiestas, el bienestar en dolor, la vida en muerte. Sólo gestos, códigos y ritos repetidos año tras año, festival tras festival, sólo liturgias cada día mas vacuas de las que nada cabe sentir en el fuero personal como llave de un nuevo conocimiento. Es posible que el público de tales hazañas sienta pavor, emoción, tensión, ante los lances presenciados una y otra vez y de sobra conocidos, como también el trueno puede asustar infinitamente al niño o el vértigo removerá nuestras tripas cada vez que nos asomemos a la ventana de un piso muy alto. Pero las descargas de adrenalina nada tienen que ver con el tránsito y el conocimiento, sí, sin embargo, con la perpetuación de los códigos más viejos, probablemente los menos nobles, del ser humano.



lunes, septiembre 07, 2015

CAFÉ ESPEJO : UN NUEVO POEMA PARA UN NUEVO LIBRO


No siempre resulta fácil encontrar el tono, los tonos, pero poco a poco han ido surgiendo los poemas que ya no tendrán que esperar mucho para convertirse en el libro que le debo a Leo y que llevará por título "33 Instantáneas". Quiero hablar de nuestra vida juntos, después de encontrarnos por fin en Barajas aquel Viernes Santo de 2009, quiero hablar de lo que fue el amor y de lo que fueron el dolor y la pérdida, construir ambos tiempos que a veces se entrecruzaron a partir de recuerdos específicos, de imágenes concretas en su mayor parte recogidas en fotografía.

He publicado algunos poemas en el Facebook, pero mi blog también se merecía alguna primicia. Allá va este CAFÉ ESPEJO para todos vosotros.

CAFÉ ESPEJO

                Para José Luis Serrano

Nacha Guevara actúa con Favero,
su pianista de siempre en el Teatro
Fernando Fernán Gómez de Madrid.

Desde los quince años yo la adoro,
a la Nacha de Noche que a caballo
va o en coche.
                         Y tú te la imaginas
como un loco personaje de la tele
con acento del Río de la Plata,
un cutis imposible y muchos años.
Entusiasmado, apruebas el proyecto
(aunque el sol de Castilla te da miedo
en este mes de julio -protección
total para tu piel de seda blanca-)
y sólo tu sonrisa vale el viaje.

Nos veremos allí con José Luis
y con Mikel, y tomaremos algo
después del espectáculo, una cena
improvisada y tres o cuatro copas.
Pero ahora estás tan guapo que te invito
a merendar primero en el Café
Espejo (quiero sentir tu mano,
comprobar sus latidos, su calor
después de tanto y tanto escalofrío)
y tú quieres como siempre alguna foto
bajo las viejas lámparas de lágrimas,
entre madera y mármol, con el niki
de punto blanco y gris y Octavio Aceves
de involuntario atrezzo allá en el fondo.

Un actor consumado, un escenario
de comedia de época, tu gesto
concentrado en quién sabe qué quimeras.
Tan frágil, tan hermoso, que ahora creo
que nunca como allí te quise tanto.

jueves, septiembre 03, 2015

REFUGIADOS



Alguien llama a tu puerta.

De manera apenas consciente te quitas las zapatillas para no hacer ruido al caminar, apagas la luz no vaya a ser que te delate al filtrase por las rendijas, bajas el volumen del televisor hasta ese límite en el que te permite escuchar tu telerrealidad favorita pero imposible de percibir fuera de la salita. Con cuidado te acomodas en tu sillón preferido y esperas. Un par de minutos y, de nuevo, el timbre. Tienes la sensación de escuchar una queja, un gemido, un llanto apagado, te levantas con calma y te acercas de puntillas por el pasillo hasta el recibidor. Pero nada, falsa alarma, o a lo mejor el gato de la vecina o algún crío en la calle, nada importante.

Han llamado por tercera vez, el toque ha sido un poco más nervioso, más apremiante. Tanto que te da un poco de miedo y te aproximas a la mirilla, solo para comprobar que no hay peligro, que no es necesario llamar a la policía.  Miras y al otro lado nada más que ojos, ojos que miran hacia la puerta cansados, aterrorizados. Resignados. Un nuevo golpe, que suena a decepción, a hartazgo, un golpe agotado. Regresas a tu sillón y a tu programa.

En la televisión la telerrealidad da paso a otra telerrealidad: familias que escapan de la guerra, de la tortura, de la muerte, familias que han visto quién sabe qué horrores o que han preferido no esperar a verlos, ríos de personas que llaman a todas las puertas aunque saben que serán mayoría las que nunca abrirán. Vas hasta la cocina y regresas con un bocata de jamón y una cerveza, no sabes bien por qué pero estas historias siempre te han dado hambre. Entre mordisco y mordisco te compadeces de la triste caravana y tu cabeza se pone cavilar. ¿Por qué tienen que enseñarnos estas imágenes de tan mal gusto a la hora de la cena? ¿por qué no se quedan en sus países? ¿por qué me molestan a mí y no llaman mejor a la puerta del vecino?

Se te hace tarde, recoges el plato y la lata, apagas el televisor y te vas a la cama. Hoy también dormirás a pierna suelta, tranquilo, escandalosamente tranquilo.

viernes, agosto 21, 2015

SONETO PARA ROMPESUELAS, TORO DE LA MASACRE DE LA VEGA 2015


Escribí un soneto para Vulcano en 2013, otro para Elegido en 2014. Una tradición de palabras luctuosas que tratan de contribuir desde esta habitación al fin de una fiesta salvaje, primitiva, infame amparada bajo el paraguas de una tradición que nada positivo dice ni de la tierra ni de las gentes que se empecinan en celebrar año tras año con sangre unas fiestas que ya nadie en el mundo comprende. Tordesillas, fiel a su propia vergüenza, asesinará este año a Rompesuelas, fiel a m  compromiso contra esta fiesta y contra otras en que no hay otro protagonista que el maltrato y la humillación a los animales compongo y difundo un soneto triste, inmensamente triste. Ojalá no tenga que escribir uno similar en el 2016.

SONETO PARA ROMPESUELAS, TORO DE LA MASACRE DE LA VEGA 2015

Que seas, Rompesuelas, rompelanzas
y que cierre tu muerte el largo duelo, 
que limpies de vergüenza el viejo cielo
castellano con risas y esperanzas.

Herido y humillado, pica y chanzas
de la turba -alma fría y rostro lelo-
de tu carne desgarrarán el velo
bravío y darán fin a tus andanzas.

Vuele tu sangre airada a Tordesillas
y marque los dinteles de las casas
con la señal de la ignominia eterna,

que se sequen su río y sus orillas,
que se dispersen sus violentas masas
y brote sólo olvido de su serna.

sábado, agosto 01, 2015

MOMENTOS ESTELARES: PSICÓPATA, 9 LETRAS, 14 PUNTOS.



Le gusta al Malvado Rukaegos intrigar y enredar por las sociales redes y los juegos en línea tanto como al diablo sin quehaceres matar moscas con el rabo. Llenas como andan de personajes peculiares, diversión, información, experiencias eróticofestivas emboscadas en cada esquina, dobles personalidades insólitas y aventuras sin fin.

Conoció en Caralibro Rukaegos al prefamoso tenor de Guinea-Papúa por nombre artístico Sinfoniatto d'Amore y residencia en La Almunia de Doña Godina. Después de un par de megustas puede que sinceros, media docena de palabras compartidas sobre quisicosas varias y un desafío lúdico, comenzaron su íntima relación a centenares de quilómetros como contrincantes en Apalabrados.

Está mal que el propio Rukaegos lo diga, pero no es malo del todo en el dichoso juego, aunque el fermoso rubio,  friki full time y en su día preproyecto de algo Iñaki del Sé y a su lado y a coro la simpar Belladonna Stiletto proclamen que ganan ciento sí, una no, ciento sí, una no, al titular de este blog. El caso es que d'Amore ni por casualidad ofrece los niveles galácticos de del Sé y de Stiletto, así que la relación lúdica comienza a deteriorarse por momentos y a cada nueva victoria o jugada en dos palabras Im Presionante de don Ruka.

El tenor es de mi bemol fácil: se cabrea, ea ea ea, se cabrea. Finiquita partidas y envía amenazas por whasapp al pérfido.

- No te quiero más neno malo, que no te dejas ganar.

-¿Neno?

-Y me haces muchos puntos y te odio muchísimo.

-¿Pero esto no es una competición? ¿Quieres que te haga trampas?

-Y eres un cerdo, y un asqueroso, y un prepotente, y un amargado, y un tramposo, y no me quieres

-Bueno, eso es verdad, no te quiero.

-Y te odio, te odio, te odio, te odio. Y bueno, te perdono.

-¿Me perdonas?

-Sí, aunque seas neno malo. Empieza partida.

Comienzan así varios angustiosos meses en los que la indignación lírica se sucede.

- Zuñirían (163 puntos)

-Que te vayas a la mierda, asqueroso, gañán, no juego. Bueno te perdono.

- Exhortar (124 puntos)

-Eres un fascista y un abusón y espero que el Estado Islámico te viole y luego te asesine. Te perdono. empieza.

- Jurista (79 puntos)

- MUÉRETE MALDITO MISERABLE, NO QUIERO VOLVER A VERTE EN MI VIDA, YO TE ADORO Y TÚ EN VEZ DE CORRESPONDER A MI AMOR ME MACHACAS. Vale, te perdono aunque seas un maldito miserable de mierda. Empieza partida.

-No quiero (Rukaegos se enfada después de meses de abuso verbal y partidas interrumpidas con airados insultos)

-¿Ves como eres un rencoroso y el odio te pudre por dentro?

-Pues sí.

- Pues que seas muy feliz con tu rencor putrefacto y tus amigos putrefactos y tus perros putrefactos (Gin a lo lejos: "Putrefacta la cacatúa de tu madre, so gil")

- Pues mira, pues mejor, pues me alegro.

El tenor d'Amore desapareció de pronto de la vida, las redes y los gadgets de Rukaegos. Pero inasequible al desaliento , nuestro malvado favorito continúa jugando al Apalabrados, en espera de un nuevo lance de amor, celos, odio y vendetta. Oh, yeah.


sábado, julio 18, 2015

MARICÓN PORQUE NO BOTO


Ha pasado este blog que también es vuestro por uno de sus silencios más largos. Prudencia, descanso, exámenes... son muchas las razones. Pero algún día tenía que regresar, y no deja de ser una pena que tenga que ser, una vez más, por la lgtbfobia enquistada en nuestra sociedad. 

Conozco a algunos integrantes de la Peña La Pera, y me consta que son buena gente, y para muestra ahí tienen retratada por Sane para El Diario Montañés su paella solidaria de este año. La Pera es una de esas peñas que se forman para dar vida a las fiestas locales, las de Santander en este caso, y a las que nunca me acercaré en esencia porque no soy de ruidos y multitudes y desde luego porque no pienso ir a echarme unas risas mientras torturan a un toro. 

Debo añadir a las dos razones antedichas, que me resultaría molesto, incómodo, humillante, desfilar por las calles de mi ciudad canturreando el manido "maricón el que no bote". Sobre todo, porque desentonaría en tan sofisticada coreografía, tan delicada letra, tan dulce música, permaneciendo quieto cuando digan que hay que botar, botando cuando digan que hay que pararse, arriba cuando pregonen abajo y abajo cuando corresponda ir arriba. Al fin y al cabo, como soy maricón tendré que realizar los gestos contrarios a los marcados por la tropa heteruzo-festiva a la que hoy como ayer le debe de parecer que ser como yo es lo peor que le puede ocurrir a una persona. Así se lo debieron de transmitir sus ancestros y así se lo comunican a sus hijos mientras vociferan por los desfiles de la fiesta, niños y mayores en plena horda verde, "maricóoooon el que se mueva va va va".

Tenéis razón, toda la razón: Soy un amargado que siempre está cabreado, al que le parece mal todo y que no sabe divertirse. Tenéis razón: estoy obsesionado viendo insultos y agresiones donde no los hay, hombre, si todos los de La Pera tienen muchísimos amigos gays y hasta a lo mejor alguno andaba saltando o no saltando, agachando y desagachando, en el maremoto verde. Es verdad: es una broma festiva y son miles de personas las que las gritan en sus fiestas locales de Gata a Finisterre y además de La Pera lo cantan otras peñas. También tenéis razón: no boto porque soy maricón, qué novedad, so listos.

Pero permitidme que siga pensando que unas fiestas en las que matan animales por pura diversión, unas fiestas en las que el alcalde me ataca en su pregón por preocuparme por cuestiones que a él le resbalan (como casi todas las importantes), unas fiestas en las que las peñas desfilan agrediéndome, de forma consciente o inconsciente, me resulten ajenas, cada vez más ajenas. Qué hartura de tradiciones populares divertidísimas, de costumbres populacheras, de gente que no sabe disfrutar sin hacer daño, qué hartura.






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