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viernes, septiembre 04, 2020

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO


Diez años después de tantas cosas... Diez años, uno de esos aniversarios redondos que, incluso sin quererlo, nos obligan a mirar hacia atrás, a girar sobre nuestra propia memoria y volver a andar el camino.

Leo era friolero, mucho. Se le encendía la sonrisa en las mañanas de sol, desataba su lado más pícaro y sexy en la playa o en las terrazas, con sus gafas de sol y sus estilismos de chulo de culebrón latino.

Por eso escribí en un poema de 33 Instantáneas "Él es el verano". Por eso en tantas de las imágenes íntimas o las fotografías que él mismo compartía en su Facebook hay mucha camiseta de tirantes, mucho bañador, muchas gafas de sol y mangas cortas, dejando asomar su tatuaje, mucho de ese cuerpo tan amado y tan deseado a la vista. Hay mares, jardines y palmeras de aquel verano mágico del 2009. Y no tantas del verano de 2010, cuando la quimioterapia desaconsejaba la exposición al sol y obligaba a descansar y a cuidar la carne maltrecha.

Ha hecho mucho calor, y muy húmedo, en Santander estas últimas semanas de agosto. Era difícil dormir. Más fácil recordar esa canícula de ya diez años, que sirvió como origen para otro de los poemas del libro de poemas que habla de viaje junto a Leo. El que se titula, como la comedia de Shakespeare, A Midsummer night's dream, el Sueño de una noche de verano.

Era imposible dormir. A eso de las cuatro de la mañana, el termómetro no había bajado de los 22 grados. Para empeorar el panorama, Leo había tenido sesión de quimio y notaba que su cuerpo le abrasaba desde dentro. Yo quería que descansara, pero no parecía una opción posible, así que sobre esa hora surgió la idea loca, la de irnos al Parque de Jado y allí tratar de que nuestros cuerpos se enfriaran a la fresca, en algún banco oscuro que tal vez recibiría un poquito de brisa. Ante mi sorpresa, a Leo le pareció bien, así que nos fuimos los tres, Leo, su enfermera Glenda y yo. Glenda pronto encontró una zona de hierba fresca para desplomarse y en el banco más cercano nos sentamos Leo y yo. Leo se echó sobre el banco, dejando que su cabeza reposara sobre mi pierna, y consiguió dormirse mientras yo cantaba muy bajo, muy bajo, muy bajo esa pequeña joya de Joe Cocker que es You are so beautiful, mientras casi sin tocarle acariciaba su cabeza.

Así estuvimos algo más de una hora, hasta que ya pareció prudente regresar a la cama común.

Así fue como nació uno de los poemas que me gustan de 33 Instantáneas y que ahora recuerdo en este viejo blog para vosotros.

A MIDSUMMER NIGHT'S DREAM

Ahora que descansas
como un niño pequeño en mi regazo

-tu cuerpo está extendido sobre el banco del parque, son las cuatro de la mañana y este calor violento y sofocante que abrasa nuestra casa no te deja dormir, vueltas y vueltas sobre el campo de muelles, y más vueltas incómodas hasta que te propongo que bajemos al parque con la perra para encontrar el fresco como esos dos amantes que se adentran en los bosques de Atenas en busca de la calma cuando el verano arrecia-

ahora que la perra nos custodia
como una dulce esfinge
desde su lecho fresco de rocío y de hierba,

-llevas el fuego dentro, han sido cuatro horas de inyección de veneno en tus entrañas, tus brazos están rígidos, como cartón y hueso son tus venas, y el ritual de siempre en el hospital de día, sonrisas en la sala de los muertos, un libro, una película, la charla susurrada, una enfermera que acaricia tu piel y la perfora con extremo, cuidado no ha sido suficiente para aplacar tu miedo-

te acaricio la frente
y elijo una canción para cantarla
a tu oído, bajito,
al tiempo que los ojos se te cierran,

-ha resultado mágica esta vigilia en medio de este verano triste, sueño ahora que tu cuerpo de pronto regresa a la hermosura, que caminas con los pasos bien firmes hacia el centro del escenario y mueves los brazos de libélula y el teatro se llena de escamas de colores y todo el mundo calla para escucharte, Puck, Robin Goodfellow, duende travieso de humor impertinente, "yo soy ese alegre andarín de la noche", y cantas con tu risa y crece el deseo en cada espectador y todos te aman-

te acaricio la frente
y con voz de Jode Cocker, enamorada y rota,
canto You are so beautiful to me
mientras por fin descansas y te duermes
y respiras despacio.

-La madrugada calla-.

martes, agosto 01, 2017

"33 Instantáneas", la infinita generosidad de Leo.


Me pregunta Amelia el otro día "¿Eres consciente de todo lo que te está regalando Leo?".

Estamos desayunando en Casimira uno o dos días después de la presentación de "33 Instantáneas" en la que ella y Chan tuvieron que esperar fuera, entre ese grupo que no pudo acceder al CASYC UP por falta de aforo, que se perdieron esa tarde tan emocionante, tan bella y dura a la vez, esa en la que hubo tantas palabras, tanto cariño y, qué le vamos a hacer, lágrimas disimuladas por la oscuridad de la sala y por las oportunas intervenciones musicales de Los Arrancacorazones.
 
Sí, soy consciente. Consciente de que Leo trajo a mi vida muchos golpes de magia. El más importante, quizás, esa sensación de amar y de ser amado, de compartir la vida literalmente hasta el último aliento, de trabajar por una historia común llena de proyectos compartidos, con pequeñas discusiones y grandes encuentros. Esa sensación que llegó cuando, Leo se enfadaría conmigo por decirlo, cuando yo estaba ya convencido de que ese amor no llegaría, no tendría su espacio, que me iría apagando sin vivirlo fuera del cine o de la literatura, quizás convencido de que por alguna razón no me lo merecía. Leo hubiera dicho que le molestaba mucho que yo "me echara para abajo", que era lo mismo que llamarle a él imbécil por estar conmigo. Pero así me sentía en aquellos años tan lejanos ya en que nos encontramos y en los que decidimos que merecía la pena apostar por estar juntos.
 
Leo me dio seguridad, me dio amor, me dio la capacidad de apreciar el día a día, me descubrió el horror de los celos, el miedo a perderle, la posibilidad de ser generoso, de improvisar detalles, de pensar por dos, me hizo saber que podía estar a la altura debida en los días difíciles, casi siempre, me recordó que por más que mis palabras mintieran mis ojos eran transparentes, demasiado transparentes ("no me mires así que vas a preocuparme, yo me voy a curar porque soy feliz y quiero seguir viviendo"). Leo me dio la intimidad de su cuerpo bellísimo, el placer de su sonrisa, la alegría de sus payasadas constantes. Me dijo que merecía la pena apostar y romper. Me dio vida, mucha vida.
 
Leo me ha dado también un libro de poemas cargado de palabras, lento, seguro, que ha ido naciendo con precisión para arañar desde mi soledad, mi dolor y su ausencia sentimientos universales con los que volar y compartir experiencia y memoria. Y con estos poemas que se han enmarañado en "33 Instantáneas" me ha otorgado de nuevo el don de la poesía, la sorpresa constante de la conmoción, el susto de ver cómo tantas personas se acercan a las presentaciones, tantas me cuentan lo que han sentido con su lectura y algunas me explican cuánto han llorado, por qué y por quién, cómo se han sentido protagonistas de nuestra historia porque habla también de las suyas. La magia de la literatura, el poder de la poesía, el vuelo de la palabra.
 
Uno de los poemas comienza diciendo "Él es el verano". Sí, es el verano, lleno de frutos, de generosidad, de plenitud, una renovación infinita de la luz y de la vida, ese verano que me obliga a recordar, a estar atento a cada fruto y que le hará permanecer vivo mientras yo pueda sostenerme en pie, mientras me quede aliento.

martes, junio 07, 2016

EL INSTANTE DEL FUEGO. Un poema en los 75 años del Incendio de Santander


En la Semana para descubrir los cementerios europeos, que busca destacar y divulgar el rico patrimonio cultural de tan peculiares vecinos, el cementerio de Santander, Ciriego, lleva ya tres años celebrando una jornada nocturna, un paseo cultural por la memoria del espacio acompañado por un subrayado de música, luces y poesía.
 
Como parecía lógico, la tercera edición de Arte para la eternidad, que así se llama esa velada quiso centrarse en las huellas que el tremendo incendio que arrasó Santander en 1941 había dejado por el camposanto, con estaciones en el muro occidental, en la cruz central y en las tumbas de Emilio Pino, a la sazón alcalde de Santander, y las de las familias Pérez del Molino, la pérdida y la reinvención del comercio del centro, y Quintana (Óptica Samot), los hermanos que apenas salvaron sus cámaras de su establecimiento de fotografía y que continuaron su trabajo, dejándonos testimonios como el que he elegido para ilustrar esta entrada del blog: la ruina de su propio trabajo.
 
María y Patricia, siempre llenas de ilusión y empeñadas en la labor de reivindicar el patrimonio de Ciriego, me invitaron a participar precisamente en esta estación, la que recordaba a Tomás Quintana y su hermano Alejandro. Y allí leí el pasado sábado 4 este poema compuesto para la ocasión.
 
EL INSTANTE DEL FUEGO
Recordando a los fotógrafos Tomás y Alejandro Quintana, SAMOT, 75 años después del Incendio de Santander
 
 
I.
                            Pero el cadáver, ay, siguió muriendo (César Vallejo)
 
Un castillo de naipes
y un fósforo encendido
forman parte del rito de la muerte
y del renacimiento.
La Fenice,
Sodoma, Santander, la biblioteca
de Anna Amalia de Weimar, Roma, Londres,
el Reichstag, San Francisco, Fort MacMurray
hace sólo unos días, Samarkanda,
el Palacio de Macho, Tetuán,
la Baixa de Lisboa, por donde paseábamos
rozándonos las manos se desploman
por el peso del fuego
contra su propia entraña.
Nuestra historia es también la que se oculta
bajo mil toneladas de ceniza,
una estirpe de escombros
inevitable, sucia, descarnada.
 
II.
                            Serán cenizas, mas tendrán sentido (Francisco de Quevedo)
 
Algunas raras veces se despierta
la vocación del héroe en nuestra oscura
rutina. Comprendemos que no vamos
a sollozar delante de las brasas,
que entre riesgo y silencio hoy va a ganar el riesgo,
que no tenemos tiempo de salvar
lo que vieron los ojos y las máquinas,
la implacable memoria revelada
de la ciudad y de quienes la habitan.
 
No vacilan las manos cuando escogen
las gafas milagrosas y esa Leika
que un segundo después, a salvo apenas,
registrará la ruina de todo lo que fuimos.
 
 
III.
 
                            Ya que así me miráis, miradme al menos (Gutierre de Cetina)
 
Es un acto de amor guardar el grito,
disimular la ira, contener
en el estanque turbio de los ojos
la furia de las lágrimas, alzarse
como si todo no hubiera sucedido,
como si fuera el fuego sólo sueño,
pesadillas de ausencias y tizones.
Y volver al trabajo con la cámara
temblando entre las manos, dando forma
a esa nueva memoria que ahora nace
de las pavesas como un ave fénix
que soberbia se alza ex igne nata.

domingo, febrero 07, 2016

33 INSTANTÁNEAS EN CAMINO


Quedan ya unos pocos poemas por rematar, dos llamadas de teléfono para el diseño del libro y para su portada, que me gustaría que estuviera inspirada en la foto que acompaña este texto y que es una de las imágenes de Leo que han generado poemas para "33 Instantáneas".

Se cumplirán en julio cinco años desde la publicación de "La mirada caliza", cinco años en los que no ha sido fácil escribir desde el abismo, pero en los que de nuevo la escritura tenía algo de grito ganador a medida que eras capaz de controlar el resultado. Cinco años, tiempo más que suficiente para que la necesidad de publicar sea ya urgencia, para que los poemas que habéis ido conociendo en este tiempo pesen demasiado y sea preciso apartarlos para que afloren otras palabras, otras emociones, otros tiempos, quizás, quién sabe, los que hablen de la soledad, la serenidad, la contemplación con un punto estoico y otro punto cínico.

Si unimos esa urgencia de ser al carácter privado, íntimo, doloroso de lo que el libro contiene, quizás se pueda entender que esta vez no tenga ganas ni humor de enviar los poemas a un certamen tras otro, en espera de suerte y de colocación del libro en alguna colección de campanillas. O lo que es lo mismo, de que desde hace ya un año, cuando empezaba a tomar clara forma, haya una fuerte decisión de optar por la tan mal vista auto-edición: Mis recuerdos, mis poemas, mi dinero, mis reglas.

Y es que la otra opción habitual en el denostado estado de las autonomías es acudir a financiación y colecciones públicas. Muchos sabéis que mi compromiso político ha devenido en un doble problema. Por un lado, desplantes, exclusiones, censuras y putaditas varias por administraciones populares con las que francamente ya no quiero trato alguno, ni siquiera con la de mi municipio natal y residencial. Por otro, no me parece conveniente dar cuartos al pregonero para que saque cantares con lo que aquí el menda se aprovecha del poder de los amigos cuando cambia el tercio.

Hace unos pocos días, precisamente, unos amigos se han puesto en contacto conmigo para pedirme un libro de poemas, un libro que podría incorporarse durante este año a la colección que lleva ya dos o tres años en funcionamiento y que vive avalada por la Consejería de Cultura de Cantabria.

He dicho que no.

No hubiera sido necesario esperar a nuevos con complejo de Adán. De hecho, se trata de valores viejos, muy viejos, que me fueron perfectamente comunicados en la educación familiar y escolar. Que a lo mejor uno viene de casta, pero de buena casta. Lo que no voy a negar es que el exhibicionismo adánico sí puede tener algo que ver con este artículo, porque me estoy cansando de que parezca que aquí solo existe la honestidad cuando los edénicos nos la cuentan (la practiquen o no, que esa es otra historia). Y contra el viejo adagio evangélico de "que tu mano derecha no sepa lo que hace tu mano izquierda", voy a agradecer la propuesta, pero voy a dejar claro desde ya y con publicidad que no voy a participar en la colección. Tanto por el abismo íntimo que supone para mí "33 Instantáneas" como por el hecho de que la colección viene financiada precisamente desde esa sociedad regional en la que ahora mismo me encuentro trabajando. Y aunque mi actividad como poeta tenga nula relación con mi actividad profesional o política, considero que quedaría feo publicar un libro propio pagado con dineros de todos. Cierto, me han intentado convencer con este argumento, que tengo tanto derecho como cualquier otro poeta a estar presente en la colección. Pero las formas son importantes, las ropas de la mujer de César son importantes, y aunque sé que recibiré como ya ha ocurrido buenos ataques acusándome de aprovecharme de mi posición y mis influencias, me quedo mucho más tranquilo sabiendo que los anónimos de turno simplemente no tendrán razón.

A lo que de verdad importa: A finales de marzo (qué bonito si coincidiera con el cumpleaños de Leo) o principios de abril habrá libro. Ya os estoy esperando.

lunes, septiembre 07, 2015

CAFÉ ESPEJO : UN NUEVO POEMA PARA UN NUEVO LIBRO


No siempre resulta fácil encontrar el tono, los tonos, pero poco a poco han ido surgiendo los poemas que ya no tendrán que esperar mucho para convertirse en el libro que le debo a Leo y que llevará por título "33 Instantáneas". Quiero hablar de nuestra vida juntos, después de encontrarnos por fin en Barajas aquel Viernes Santo de 2009, quiero hablar de lo que fue el amor y de lo que fueron el dolor y la pérdida, construir ambos tiempos que a veces se entrecruzaron a partir de recuerdos específicos, de imágenes concretas en su mayor parte recogidas en fotografía.

He publicado algunos poemas en el Facebook, pero mi blog también se merecía alguna primicia. Allá va este CAFÉ ESPEJO para todos vosotros.

CAFÉ ESPEJO

                Para José Luis Serrano

Nacha Guevara actúa con Favero,
su pianista de siempre en el Teatro
Fernando Fernán Gómez de Madrid.

Desde los quince años yo la adoro,
a la Nacha de Noche que a caballo
va o en coche.
                         Y tú te la imaginas
como un loco personaje de la tele
con acento del Río de la Plata,
un cutis imposible y muchos años.
Entusiasmado, apruebas el proyecto
(aunque el sol de Castilla te da miedo
en este mes de julio -protección
total para tu piel de seda blanca-)
y sólo tu sonrisa vale el viaje.

Nos veremos allí con José Luis
y con Mikel, y tomaremos algo
después del espectáculo, una cena
improvisada y tres o cuatro copas.
Pero ahora estás tan guapo que te invito
a merendar primero en el Café
Espejo (quiero sentir tu mano,
comprobar sus latidos, su calor
después de tanto y tanto escalofrío)
y tú quieres como siempre alguna foto
bajo las viejas lámparas de lágrimas,
entre madera y mármol, con el niki
de punto blanco y gris y Octavio Aceves
de involuntario atrezzo allá en el fondo.

Un actor consumado, un escenario
de comedia de época, tu gesto
concentrado en quién sabe qué quimeras.
Tan frágil, tan hermoso, que ahora creo
que nunca como allí te quise tanto.

viernes, agosto 21, 2015

SONETO PARA ROMPESUELAS, TORO DE LA MASACRE DE LA VEGA 2015


Escribí un soneto para Vulcano en 2013, otro para Elegido en 2014. Una tradición de palabras luctuosas que tratan de contribuir desde esta habitación al fin de una fiesta salvaje, primitiva, infame amparada bajo el paraguas de una tradición que nada positivo dice ni de la tierra ni de las gentes que se empecinan en celebrar año tras año con sangre unas fiestas que ya nadie en el mundo comprende. Tordesillas, fiel a su propia vergüenza, asesinará este año a Rompesuelas, fiel a m  compromiso contra esta fiesta y contra otras en que no hay otro protagonista que el maltrato y la humillación a los animales compongo y difundo un soneto triste, inmensamente triste. Ojalá no tenga que escribir uno similar en el 2016.

SONETO PARA ROMPESUELAS, TORO DE LA MASACRE DE LA VEGA 2015

Que seas, Rompesuelas, rompelanzas
y que cierre tu muerte el largo duelo, 
que limpies de vergüenza el viejo cielo
castellano con risas y esperanzas.

Herido y humillado, pica y chanzas
de la turba -alma fría y rostro lelo-
de tu carne desgarrarán el velo
bravío y darán fin a tus andanzas.

Vuele tu sangre airada a Tordesillas
y marque los dinteles de las casas
con la señal de la ignominia eterna,

que se sequen su río y sus orillas,
que se dispersen sus violentas masas
y brote sólo olvido de su serna.

martes, septiembre 17, 2013

PARA VULCANO, TORO DE LA VEGA 2013



Cada segundo martes de septiembre, una orgía de sangre vuelve a regar de muerte las vegas de Tordesillas. Una vieja costumbre bárbara que nos quieren vender de cultura o tradición donde sólo habita el asco. En unas horas, Vulcano, el animal inocente de la foto, será acosado, perseguido, alanceado, torturado hasta el pánico y la muerte, para rendir homenaje a la Virgen de la Vega en un pueblo castellano cuyo nombre es sinónimo de indignidad, cobardía y vergüenza.

Así que hoy este blog es para Vulcano, para su dolor, para su miedo. Y mis palabras un soneto recién improvisado en su memoria y en la de tantos animales que le precedieron en el conocimiento de las peores bestias.

PARA VULCANO, TORO DE LA MASACRE DE LA VEGA

Era fuego tu nombre,  y tierra brava. 
Era libre tu estirpe, y poderoso 
el peso de tu paso cauteloso 
cuando la muerte infame te buscaba.

La turba sucia que te atormentaba, 
que te aterrorizaba con su acoso, 
no sospechaba apenas tu asombroso 
coraje de animal lleno de lava.

Tu vida fuego y viento, ellos miseria;
tu cuero parda gloria, ellos violenta 
vergüenza entre sus lanzas amarillas. 

Tú Vulcano, denuncia de esta Iberia 
que con tu sangre limpia se alimenta,
que hace del dolor fiesta en Tordesillas.

miércoles, septiembre 04, 2013

HISTORIA DEL EBRO (2)



Y aquí llega la segunda parte del poema de poemas que titulé "Historia del Ebro". Otros cinco, que siguen dedicados a la Frantic, claro. Y en los que volveréis a encontraros con Leo y con mi padre. Y de paso con Jorge Manrique. Del nacimiento al delta, el río como metáfora de la vida.

VI. (Afluente)

A su izquierda el Jerea, el Aragón, el Gállego… 
A la diestra el Daroca, el Iregua, el Jalón…

No resultaba fácil adiestrar la memoria. 
Los años eran cortos, los afluentes tantos, 
tan diversas las aguas que manaban de rocas 
lejanas e ignoradas y surcaban los pueblos 
que nunca conocimos, que daban forma al vino
y al color de otras huertas, lavaban otras manos…

No resultaba fácil en el viejo colegio, 
bajo la luz brillante de aquella estrella roja, 
concebir otro mundo, un cruce de caminos 
en el que los reflejos de nuestros rostros blancos 
habrían de aprenderse en otros rostros blancos 
al fundirse las aguas suavemente en las aguas 
de otros dulces lenguajes de soledad y ausencia.

A la izquierda está el Segre, a la izquierda está el Cinca…
A la diestra el Alhama, el Huerva, el Guadalope…

VII. (Nostalgia)

Pero no era tu mano 
la que entraba en el agua para arañar el légamo y los cantos 
hasta arrancar de cuajo las raíces de las algas del río. 

Pero no era tu mano 
la que encontraba alivio en la piedad del agua dulce, 
la que lava los cuerpos y los limpia. La que tal vez los salva.

Pero no era tu mano.
Porque tu mano nunca se aproximó a este río
en el que yo bebí la vida de la tierra.

No todos los caminos conducen hasta el Ebro.

VIII. (Caudal)

Desde los tiempos remotos de la piedra 
buscan los hombres abrigo a tus orillas. 
Bebes las sombras de sus casas de barro,
la altanería de sus muros de piedra, 
sus herraduras de estuco delicado. 
Bebes despacio las torres de sus dioses, 
bebes la sangre de tantas tristes guerras.

Tu cuerpo crece, da cobijo a más agua: 
la transparencia de la fuente primera 
madura ahora, roja, marrón y verde.

IX. (Delta)

Hace ya tantas leguas, tantas lunas, 
desde que el agua fría fuera urgencia 
que parece imposible esta agua sabia
donde la vida vierte entre arrozales
una pereza tibia, la salada 
mansedumbre de las aves que anidan
en los cañaverales del invierno.

Tanta vida. Como si no quisiera 
el río despedirse de la tierra.

X. (Que van a dar en la mar)

Que es nuestra vida un río 
que va a dar en la mar, que es el morir, 
lo aprendimos, hace ya tanto tiempo, 
en los pliegos gastados de un poeta 
de solar castellano y verso triste.

Pero se funde ahora 
este caudal de azúcar con las ondas 
templadas y saladas del mar viejo 
que se inventara el pan y los olivos, 
que se inventara el vino y la cerveza, 
que inventara la sangre y con la sangre 
fertilizara el suelo y diera fruto.

Y recuerdo que estuvo 
mi padre en este límite, 
que contempló la muerte de este río 
sagrado que aplacó su sed de fuego, 
que lamió los sillares
de su estirpe dormida entre blasones 
areniscos destinados al musgo.
Eran entonces niños 
los dos. Los dos se han ido. 
Sumergiendo su furia en la implacable 
certeza de la niebla, en la memoria, 
en la mar de palabras que devora 
cada noche sus cuerpos.
  Tan callando.

martes, septiembre 03, 2013

HISTORIA DEL EBRO (1)



Hace tiempo que no comparto alguno de mis poemas en el blog, así que he decidido castigaros con este poema concebido como unidad pero fragmentado en pequeños espacios desde los que la memoria trata de reconstruir el curso del Ebro ... y otras cosas. Puesto que son diez los fragmentos, los comparto en dos entradas. Espero que os guste.

HISTORIA DEL EBRO

                                              Para Frantic Hetfield, encontrada por segunda vez a orillas del Ebro.

I. (Silencio)

Rasga la roca
la caricia del agua. 
Lenta y constante.

II. (Nacimiento)

Así sucede: el río
se alimenta de sombras 
bajo la tierra, busca 
una herida en la cueva, 
una grieta caliza, 
un resquicio que anuncie 
la nueva fuente a tiempo
para iniciar el viaje 
y roturar los surcos 
que violará la furia 
de su deseo joven.

Cuando la alondra cante
y se desborde el sueño.

III. (Primera travesía)

Los hombres que aguardaban en sus fábricas, 
sus molinos de piedra, sus terrones, 
sus cuadras de penumbra, su rutina 
de conquistar el pan de cada día 
contra el frío de aquellas tierras altas 
dejaron que sus pies se consolasen 
en la corriente limpia que cortaba
la piel de la ciudad como un cuchillo,
lastimaba la piel, tensa y crujiente 
como un pastel de hojaldre.
                         -Se quedaron
varados en su orilla tantos muertos, 
tantos cuentos de vieja, tantos cantos 
trenzados con rabel y pandereta 
a la orilla del Ebro, tantos niños 
que serían los padres de los padres 
de los padres de estos niños pequeños 
que ahora mojan sus manos en el agua 
y aprenden a soñar risas de río…

IV. (Pantano)

Para que sea el agua silenciosa y oscura 
como esta que apacienta el bronce de las carpas 
es preciso domarla, transformar el paisaje 
en un espejo manso que guarde la memoria 
de todas las ciudades que de cuento en leyenda 
ha devorado el agua: los muros orgullosos  
de la vieja Vineta, a la orilla del Báltico; 
las campanas que llaman desde el mar de Bretaña 
a rezar por los muertos de la ciudad de Ys; 
los metales preciosos y las gemas brillantes 
que hablaron el idioma perdido de La Atlántida. 
La torre solitaria de Llano de Las Rozas 
y su sombra de piedra flotando entre las truchas, 
las algas, los cangrejos, los fantasmas de sangre 
que lloran en el fango, bajo la superficie.

V. (Garza)

Una fotografía 
fugaz, el gesto altivo 
de la garza que aguarda 
sobre la roca, al sol 
perezoso de marzo, 
el frugal alimento:

El pico corta el agua, 
el barbo se revuelve 
y salpica con gotas 
asustadas los juncos 
de la orilla cercana.

Alza la garza el vuelo, 
majestuosa aparta 
como un remero el viento. 
Brilla una luz de plomo 
sobre su dorso: el río 
también cuenta la historia 
de la vida y la muerte.

Alza la garza el vuelo.

lunes, octubre 25, 2010

ODA GORRINA


Lo siento, pero dada la actualidad política cántabra de estos días, con su si Revilla deja el puro por las ventanas, Diego se lo tira y se lo pisa, no he podido evitarlo.

Cuentan de un cerdo que un día
sus puros abandonaba
junto a do parlamentaba
y el cigarro mal hedía.
"¿Habrá otro -se sonreía-
tan marrano como yo?"
Y cuando parlamentó
tuvo respuesta encontrando
a un guarro pisoteando
los puros que abandonó.

martes, abril 06, 2010

UN POEMA: ORNITOMANCIA


Leo esta mañana en El País una reflexión sobre la relación entre el cambio climático y los comportamientos de las aves, que están modificando sus rutas y períodos migratorios, que (como las cigüeñas) se hacen ahora residente en antiguas residencias de temporada, que trasladan o amplían sus espacios reproductivos. Las aves, como un mapa en el cielo que nos permite leer algunas claves de nuestro presente y nuestro futuro, al igual que antaño y a través de la ciencia de la Ornitomancia, la adivinación mediante la observación e interpretación de las aves.

Hace ya tiempo, y como una lectura personal de esa modificación ya más que evidente de los hábitos de nuestras aves, escribí un poema en el que se mezclan fragmentos de mi imaginario personal, desde la película Los Pájaros, de Hitchcock al dicho popular, tan caro a mi amigo Ángel, de los buenos augurios que en camino significa hallar "La corneja, a la diestra".

Hacía mucho que no os castigaba con uno de mis poemas: Aquí tenéis "Ornitomancia"


ORNITOMANCIA

Para Ángel Pelayo

Más allá del azar, la decisión

de un grupo de cornejas de posarse

sobre el tendido eléctrico en un lado

concreto del camino

–la siniestra

o la diestra- en una sucesión

irregular de cuerpos emplumados,

obedece a una voluntad más alta.

Sabían los antiguos que era signo

del futuro tramado por los dioses

la locura aparente de las aves,

que en su viaje certero se ocultaba

una caligrafía tan secreta

como la del Nu Shu que se inventaron

las mujeres de China para hablar

en voz baja y a salvo.

Charlatanes,

sacerdotes y augures competían

por descifrar en templos y mercados

la compleja sintaxis de los vuelos,

la erudición grasienta de los hígados

sabrosos, la precisión icónica

que ordena las bandadas migratorias,

la ciencia de lo fasto y lo nefasto.

Es ahora diciembre. Las cigüeñas

no escapan del invierno de la tierra

de mi padre y habitan con solemne

desconcierto los nidos sedentarios.

Las garcetas bueyeras acompañan

la mansa lentitud de nuestras vacas,

mientras los estorninos se desploman

sobre el atardecer de estas ciudades

calientes y ruidosas.

¿Qué mensaje

recitan en el aire sus siluetas?

¿Qué códigos arcanos nos advierten

de la derogación de nuestro tiempo?

Hay profetas que buscan un sentido

a esta nueva gramática que surca

nuestro cielo abrasado, que analizan

la regla y la excepción, la voz y el rasgo,

la intertextualidad de la denuncia.

Miles de sombras gritan y planean

sobre Bodega Bay.

En una frágil

cabina de teléfonos aprende

Tippi Hedren el rencor de los pájaros.

domingo, febrero 14, 2010

EL INEVITABLE POEMA DE AMOR PARA EL 14 DE FEBRERO INEVITABLE


No sé muy por qué en un determinado momento y dentro de los nuevos imaginarios míticos comenzó a tomar forma en mis cuadernos de trabajo la idea de asociar el amor con el canibalismo, la inevitable referencia comulgatoria, y plantear la figura de Hannibal Lecter como evocación del amante total. ¿Cómo descubrió Hannibal su pasión, un mordisco accidental durante un beso más apasionado que de costumbre?

Aquí tenéis el poema que resultó como aportación de mi blog al día de los enamorados: Cuidado, que muerdo.

NACIMIENTO DE HANNIBAL

Fue la primera vez: mordí tus labios

con mucha más pasión, se abrió esa grieta

que me otorgó tu sangre a borbotones.

Me pregunto si fue tan rojo el zumo

de la manzana dulce y primitiva

que dio la desnudez a nuestros padres

(Fue el rito semejante: abrió el deseo

con avidez las bocas, se clavaron

los dientes asesinos en la carne

delicada.

Y así los ojos vieron).

Me pregunto si entonces yo sabía

que comulgar un cuerpo es aprenderlo,

desvelar sus secretos más oscuros

al redimir su alma:

¿Qué más alto

testimonio de amor pude ofrecerte?

miércoles, enero 20, 2010

UN POEMA: MARTIRIO DE SAN SEBASTIÁN


La memoria es confusa.
Imprecisas las crónicas que exaltan
la belleza certera del soldado,
el movimiento lento de su sombra
susurrando silencios a la tierra,
los cabellos oscuros como yeguas
que de noche galopan hacia el frío,
la mirada profunda
como el olvido azul de los océanos,
la boca contenida que se tensa
si la empuja el deseo hacia otra boca,
la ternura severa que los músculos
al amado prometen.
Así lo conocí. Casi desnudo
-la sola salvedad delpaño púdico-.
entreabiertos los labios,
abrasados de amor los negros ojos,
las manos sometidas a la soga,
la espalda a la polícroma madera
sobre el diván dorado del retablo.
Tan fácil era entonces
confundir la piedad con la enojosa
certeza del instinto
que bajo el pantalón adolescente
bombeaba la sangre y dilataba
los infantiles límites.
Tan fácil que en el éxtasis devoto
-cansados los sentidos
por el olor a incienso, la luz débil,
el remoto bostezo de las tablas,
el polvo en la saliva, la viscosa
caricia de la cera-
se emboscara
el miedo al repentino amor oscuro
tras el torpe muchacho que yo era.
Violento y encarnado, el dios terreno
reclama el sacrificio cotidiano:
el ósculo sumiso con sabor
a sazón de cerezas, la armadura
desvelando al caer el limpio escudo
del agitado pecho,
las manos consagrando la caricia
sobre el fulgor del sátrapa
-¡qué dulce el Sebastián puesto en escorzo
contra el altar de lino y suaves sedas!-.
Desde su voz de niebla
vaporosa y sutil, el dios de viento
en el alma bizarra del soldado
inscribe la sentencia: el frío eterno,
la muerte en la piel rota, la milicia
celestial de los ángeles sin sexo,
el agua bautismal que lava el cuero
del cordero de dios recién salvado.
Celosas las deidades en combate
preferirán la pérdida
del manjar exquisito del pan tierno
y el vino fementado a la afrentosa
liturgia de la carne y de la sangre
sobre el lecho del otro.
Así lo conocí. Entre los colores
oleosos de las tablas flamencas,
la estofada madera castellana,
los lienzos venecianos
donde la luz endulza el rostro ambiguo
concentrado en el éxtasis
de aplacar el dolor con el deseo.
Sereno el gesto a veces,
dilatada la duda en las pupilas,
violentada la boca hasta el blasfemo
alarido.
O al filo de la ira
cuando la flecha marca el duro torso.
Así lo conocí. Como un espejo
del Callejón del Gato que devuelve
confusas las fronteras y las formas
si sobre el pecho tierno y desbarbado
esos primeros dedos
de aquella noche oscura en aquel coche
como saetas buscan el crujido
de la piel revelándose,
si el temblor en los labios
del aprendiz se frena
cuando un aliento tibio los alumbra,
si el peso de ese cuerpo que se clava
contra el novicio frágil
provoca el llanto al tiempo que lo amansa.
El soldado no duda ni decide;
sólo suave obedece.
Los ángeles entonan
deus tuorum militum, el himno
que ensalza la locura de los mártires;
violentos los arqueros, con canciones
obscenas le recuerdan a la víctima
la sumisión felina a las caricias
del poderoso amante de otro tiempo.
(Sebastián sólo escucha
la voz del propio sueño,
el murmullo del aire
ya extraño a los pulmones,
la vergüenza vencida
bajo la luz del alba de Spalato,
la soledad del hombre
que ansía ya el suplicio,
el líquido dolor que fertiliza
el suelo consagrado
como si en el extremo de los dardos
no habitara la carne,
sino la sangre sola...).

jueves, noviembre 26, 2009

LISBOA BLUES


Ando estos días con Leo por Lisboa, asistiendo a un congreso sobre "Filosofía y Literatura: La crisis del final del XIX en el pensamiento portugués y español", aprovechando para descansar unos días y,l por supuesto, para revisitar una de las ciudades más hermosas y acogedoras, sobre todo más paseables, que conozco: Lisboa.
No sé si tendré mucho tiempo o muchas ganas de ir actualizando el blog, aunque temas no faltan. Pero por si acaso me echáis de menos, se me ha ocurrido copiar de memoria un viejo poema que pone en común el desamor y la ausencia de alguien al que quise mucho y que se marchó precisamente a Lisboa ...

LISBOA BLUES

Todavía no sé cómo borrarte
de la agenda, olvidar tu teléfono,
darle a tu nombre un perfil que no me duela
o esperar el inicio de otro otoño
con las primeras ráfagas de olvido.

Pero hoy que estás lejos
y me quema la piel tu lejanía
de entre la bruma
ligera escojo
ese litro de oxígeno
salado y limpio que tú
tal vez respiraste.

Y dejo que recorra cada célula
despacio. Para llevarte dentro.
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