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viernes, febrero 19, 2016

LO QUE SE AVECINA... "LA PIEDRA OSCURA", DE ALBERTO CONEJERO


Sigo queriendo explicar, y aprovecharme de mi blog para hacerlo, las razones de una programación, parte por parte. Al menos de aquellas convocatorias para mí más significativas. Y si a Lindsay Kemp y su magia de colores le han correspondido el 25 y el 26 de febrero, marzo se abre con teatro, con una obra de teatro que ha calado hondo en crítica y público y continúa recorriendo esos teatros hambrientos de grandes textos y de interpretaciones memorables.

 La piedra oscura, ese singular duelo interpretativo a dos voces tramado por el escritor Alberto Conejero con la atinada y emocionante dirección de Pablo Messiez y las interpretaciones en estado de gracia, en demoledor estado de gracia, de Daniel Grao y de Nacho Sánchez, tendrá siempre un lugarcito especial reservado en mi corazón.
 
Os cuento, son muchas las razones, y no es menor la de que en su recorrido la obra haya pasado por el Teatro Solís de Montevideo; no hace falta que os cuente a estas alturas las raíces de mi afecto por El Paisito, y ya os imaginaréis que con lo que Leo vivía y amaba el teatro, entre los planes que no pudieron ser estaba acudir al Solís juntos. Pero la principal probablemente sea la de que La piedra oscura fue mi primera decisión en la aventura profesional que inicié el pasado mes de octubre, como coordinador de la programación del Palacio de Festivales de Cantabria. Había tenido noticias del estreno de la obra de Conejero, me habían tocado las críticas y valoraciones recibidas, pero no había conseguido encontrar entrada. Por fin pude acercarme a Madrid, al María Guerrero, y enfrentarme desde la cercanía de la Sala de la Princesa a este texto hermoso, rotundo, que se impone desde los primeros minutos hasta dejarte roto.
 
Sí, roto, con esa escenografía esencial de iluminación tenue, de aspecto gastado, sucio, con esas camisas ensangrentadas que se secaban en los respaldos de los asientos que te llevaba al verano, al terrible verano, de 1937. Roto, con esas palabras que Grao y Sánchez iban desgranando en las que latían por momentos el miedo, la resignación, las esperanzas mínimas de salvar al menos unos pocos papeles de la muerte, la desolación, la incomprensión, el encuentro necesario entre dos víctimas de una sola brutalidad. Roto, en presencia de dos interpretaciones vibrantes, que te tomaban de la mano para guiarte por el laberinto de la Guerra Civil en letra pequeña, en vidas y narraciones casi anónimas, casi olvidadas, pero cargadas de significados, sin heroísmos ni locuras, sin palabras pomposas en los libros de historia porque ¿a quién iba a importar la muerte de Rafael Rodríguez Rapún? ¿a quién el reclutamiento forzoso del chiquillo al que la guerra ha robado todo y a quien se adoctrina en el odio para convertirlo en títere del franquismo? Roto reconociendo en el texto los paisajes que acompañan esta mirada a una memoria angustiosa, unos paisajes que han formado parte de mi propia vida, Matamorosa, Reinosa, Bárcena, Santander, de una vida afortunada y luminosa que nada tiene que ver con esta fiesta de la muerte.
 
Rafael Rodríguez Rapún, que fue secretario del grupo de teatro La Barraca, que fue amado por Lorca, que fue destinatario de los Sonetos del amor oscuro, que con La Barraca pasó veranos en Santander y recorrió los pueblos de Cantabria, que militó en el PSOE madrileño, que fue herido en el frente de Reinosa a un año exacto de la muerte de su Federico, como si hubiera que tejer una leyenda, como si no le hubiera sido posible sobrevivir sin su poeta y aún así, a las puertas de la muerte, tuviera que salvar algunas obras del gran poeta granadino, Rafael sí renace con Conejero, Messiez, Grao, Sánchez y todos los que de alguna manera han hecho posible este pequeño milagro.
 
Salí más conmocionado que conmovido de la representación, y no pasaron nada más que unas pocas horas antes de que contactara con Clara Pérez para que La piedra oscura pudiera traer a Rapún de vuelta a este Santander que le vio disfrutar de la vida y que fue también su silenciosa tumba.
 
Teatro de proximidad, ese que te hace temblar cuando el actor tiembla a escasos metros de tu asiento, en el escenario de la Sala Argenta, los próximos 4 y 5 de marzo, teatro con historia, con memoria, con humanidad, con desgarro, teatro que te impregna y da fuego al amor por las tablas. Un consejo: no se lo pierdan.

miércoles, abril 23, 2014

LA LEYENDA DEL PASEADOR DE LIBROS


Le debo esta historia a Patricianuro desde hace tiempo. Podría haber sido un texto cargado de ironía como los de la serie Momentos Estelares, pero hoy es el Día del Libro y se me ha desatado la cursilería, así que lo contaremos por soleares.

Érase una vez un paseador de libros… 

Como sus vecinos, cada día al despertarse tomaba un café rápido, se aseaba y se acicalaba, organizaba los bártulos necesarios para el trajín cotidiano. Pero a diferencia de ellos, antes de salir a las calles rebuscaba con ojos ávidos por las estanterías hasta elegir uno, tres, hasta cinco libros, cinco preciosos camaradas que le acompañarían a lo largo de la jornada. Algo ligero y divertido para los veranos, la poesía obligada en primavera, las novelas densas y confortables para el invierno, quién sabe si algún sesudo ensayo con el que reflexionar sobre el paso del tiempo en las desapacibles mañanas del tardío.

Caminaba con ellos bajo el brazo sin miedo de tropezarse con las farolas, de atropellar a los coches, de arremeter contra los viandantes que, ya conocedores del peligro del deambulatorio personaje, lo esquivaban al paso. A veces llevaba la mirada perdida, como extraviada en un pequeño sueño, como si dudara todavía si se trataba de gigantes o de molinos, quién sabe si saboreando despacio, muy despacio, algunos versos memorables. A veces se paraba, observaba su carga, hay quien juraría haberle visto acariciar los lomos, dirigirse a las páginas con ternura y sobre todo ¡escucharlas! A veces escogía uno y lo abría, lo leía al paso, a la manera de los monjes por los claustros, mientras apretaba entre el cuerpo y el brazo los demás volúmenes. ¿Qué duda podía caber de que estaba rematadamente loco?

El paseador de libros inspiraba cierta ternura en los habituales de la ciudad. Algunos sonreían e inclinaban la frente a su paso, que no iban a perder las buenas maneras por el peculiar encuentro. Había quien meneaba con lástima la cabeza cuando lo veían por las noches pasar frío bajo la estricta luz de una farola mientras su perra corría por el parque ajena a la sinfonía de palabras que estaría cantando entre los brazos de su amo. No faltaban, claro, los indignados, los que le escupían con rabia expresiones como ¡Sobaco ilustrado! o escribían en los foros de internet y en las cartas a los periódicos protestas encendidas contra "ese que saca a sus libros de paseo".

Si al menos vistiera con chándal, si sacara de paseo objetos adecuados para la practica del deporte o maletines llenos de dineros sucios, pero … ¿libros? ¡Por favor! Y es que la lectura ya hacía tiempo que estaba considerada una actividad peligrosa, indecente, prerrevolucionaria. Había quien aseguraba que los libros te ayudaban a sentir, a pensar, a emocionarte, y quién iba a ser un buen ciudadano con semejantes cartas de presentación. Todavía tenía un pase si se realizaba en la intimidad, pero era un escándalo la exhibición viciosa del Paseador de Libros. Leía en las paradas del autobús, mientras los buenos ciudadanos miraban el reloj y el tablón informativo con los horarios aproximados de las diversas líneas; subrayaba un verso y anotaba algunas reflexiones con cuidado entre el Ayuntamiento y Puertochico, seguramente en la línea uno; se sentaba frente a la bahía y devoraba capítulos a la hora de la comida.

A él nunca le importaron esas críticas. Pero le preocupaba la reacción de los libros, tan delicados. Ante algún exabrupto especialmente odioso algunos libros reaccionaban crispándose, llenándose de Realismo sucio, otros perdían el norte y estallaban en delirios surrealistas y en extrañas escrituras automáticas. Los más se replegaban como mimosas hasta quedar reducidos a un pequeño haiku.

Cuentan que con el tiempo la ciudad se fue acostumbrando. Algunos preguntaban al Paseador de Libros la causa de sus extrañas costumbres. Él, paciente, hablaba de la dulzura de la brisa sobre las hojas, del aroma del sol sobre los lomos, de la curiosidad que despertaba la vida en las largas sucesiones de párrafos y palabras, en los beneficios, en suma, que la vida ejercía sobre sus libros, siempre dispuestos a aprender la belleza del mundo. Cuentan también que el Paseador sigue vagando con su carga de libros y que siempre, cuando en cualquier esquina se pierde entre las historias que le cuentan, se le ve feliz, feliz, feliz, como si nada de lo que ocurre alrededor le importara. Aunque el Paseador sabe que todo le importa y que gracias a sus amigos es capaz de darle al universo fragmentos de comprensión, migas de ternura, añicos de esperanza.

*Va para Patricianuro, claro. En el Día del Libro del año del señor de 2014.

viernes, abril 19, 2013

ILUSIONES MUNICIPALES


 
Por aquel entonces no hablábamos de sobres, procesos, escándalos, advenedizos y arribistas. Teníamos un país demasiado ocupado en construir, en conciliar, en convivir. Y se trataba de una aventura apasionante.

Agradezco a Gloria Razábal que desde Twitter haya tenido tiempo para recordar que fue en aquel 1979, un 19 de abril, como hoy, bajo el signo de Aries, cuando con normalidad se constituyeron los primeros ayuntamientos democráticos tras la muerte del dictador, el proceso constituyente y la celebración de las elecciones municipales el 3 de abril. Agradezco ese recuerdo por su capacidad para abrir las ventanas de la memoria y viajar al pasado, a ese pasado en el que mi padre, Alberto Mateo del Peral, se convirtió en uno de los trece rostros que configurarían esa primera corporación del nuevo tiempo en el municipio cántabro de Reinosa.  Y de forma casi inevitable, a pesar de los recelos de mi madre, desde ahí a la entonces diputación provincial que gestionó el viaje hacia la autonomía, la ponencia redactora del primer Estatuto de Autonomía de Cantabria y el Parlamento autonómico como secretario de la mesa, primero, y como vicepresidente de la misma más adelante.

Hablábamos mucho de política, sí, andábamos enfrascados en la edificación de un tiempo, y hasta quienes sólo éramos unos niños estábamos contaminados por el ambiente general. Y eso que en vez de FB y TW teníamos sólo pegatinas y llaveros, en vez de portales de internet, panfletos y decálogos, y por Reinosa sólo se recibían una cadena de televisión y una emisora de radio. Y no siempre.

Recuerdo que los partidos ya habían desde las constituyentes enlazando nombres y referencias por las distintas comarcas. Recuerdo que al parecer Reinosa se le estaba resistiendo a la UCD y en busca del perfil que querían se pusieron en contacto con mi padre para encabezar la lista y organizarla. Que mi padre no estaba por la labor y se comprometió a realizar la lista centrista y a encontrar para la misma una cabeza satisfactoria, y que tras encontrar a la persona ideal escuchó del partido "todavía no estamos preparados para proponer a una mujer como cabeza" y hubo que seguir hasta el límite del plazo para evitar esa alcaldía que no quería ni bien ni mal y que hubiera alcanzado. Al final, sí encontró ese candidato, Francisco Fernández Cotero, insistió en el número dos para Mª Consuelo Fernández de Lucio, mi primera profesora, y figuró, a regañadientes, como número tres.

Está claro que mi padre ofrecía un buen perfil para entonces. No había tenido vinculaciones orgánicas o asociativas con el franquismo, su experiencia asociativa era básicamente la de haber contribuido a levantar un colegio abierto y liberal en Reinosa, el Antares, haber conseguido su gratuidad, y haber presidido durante años su asociación de padres. Era un profesional bien valorado, un apellido conocido y respetado en la zona, tanto por la propia trayectoria de mi padre como por la militancia campurriana de mi abuelo y aún más atrás. Era importante, y más en unas elecciones locales, contar con ese tipo de perfiles fuertes, bien apreciados, dispuestos a regalar mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucha vida, mucho dinero, sí también mucho dinero, en la aventura común de generar un país de estructuras democráticas.

Así que quiero que hoy mi blog sea un recuerdo y un homenaje para todos esos hombres y mujeres que se pusieron manos y corazón a la obra. Para MariChelo, la querida MariChelo, enérgica y capaz en las listas de la UCD, para Manuel Roba, un militante comprometido del Partido Comunista desde los tiempos difíciles, para Daniel Mediavilla, vinculado a la mítica Naval, que encabezó la lista del PSOE, para Justo Morán, el veterinario lleno de ironía que asumió la opción más conservadora como lista independiente, que por entonces nadie parecía querer ser por aquellos lares de AP. Para mi padre, que siempre fue un ejemplo de hontestidad, de coherencia, de alegría, de capacidad de trabajo. Y hasta trece para quienes abrieron la puerta del futuro en Reinosa y hasta miles para los que pueblo a pueblo, ciudad a ciudad lo hicieron por toda España.

34 años después, cuando la sensación de crepúsculo es dolorosa, cuando la revisión de la transición exige una crítica dura, cuando aquella fiebre política se ha convertido en hastío, cuando tanta basura nos ha ido pudriendo la confianza, creo que a pesar de mucha inocencia y seguramente muchos pasos equivocados, corresponde darles las gracias. Porque la nave no tenía el rumbo firme, porque pesaba la historia, porque hacía falta valor y compromiso. Porque ellas y ellos lo tuvieron..

miércoles, abril 03, 2013

HAGAN JUEGO, SEÑORES


Y tahúres muy desnudos con dados ganan condados

... que decía, con tino, don Luis de Góngora y Argote, tiempo ha.

Si desde hace ya unos meses tengo no la sensación sino la seguridad de que en uno de los momentos más complicados de la historia reciente nos ha correspondido sufrir a uno de los gobiernos más incompetentes que pensarse pueda y a un presidente del gobierno en especial ausente e incapaz, cada día que pasa se acentúa en mí la idea de que a más de lo antedicho, se trata de un gobierno desvergonzado e irresponsable. Desvergonzado porque toma decisiones con las que parece estar riéndose de nosotros, llamándonos idiotas, escupiéndonos. Irresponsable porque tira de la cuerda, porque alimenta la desafección a las instituciones públicas, porque empuja al sistema hacia una sima de la que le va a resultar imposible salir.

Son tantas y tantas ya que escoger una resulta complicado. Pero por su reciente salida a escena voy simplemente a apuntar el anuncio de que se podrán desgravar en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas las pérdidas sufridas en los casinos y en los juegos de apuestas on line. No la lotería, el bingo o las rifas, esas en las que los sufridos mortales hacemos esporádicos o regulares gastos, sino el juego a otra escala. Según esa Hacienda que dice el tópico que somos todos, pero que está claro trabaja sólo para beneficio y tapadera de algunos, porque se trata de evaluar la capacidad económica real del declarante, y para eso hay que contabilizar beneficios y pérdidas en una actividad que, no lo olvidemos, se practica por placer y entra en el ámbito de lo meramente lúdico.

Sí, claro que para saber cuánto ha ganado un individuo concreto tras unas horas de póker en línea habría que saber cuánto ha apostado y en cuántas manos le sonrió la fortuna. Pero no entiendo por qué lo que los demás gastamos en actividades lúdicas, cine, teatro, música, viajes, no sólo no desgrava sino que demostraría para Montoro y su troupe que tenemos cierta capacidad económica, pero si lo gastáramos en casinos sería una inversión. Todavía entiendo menos que se desgrave el placer, el vicio o la enfermedad del juego (que de todo hay en la viña del señor) y sin embargo vuelvan a ser referentes de capacidad económica y por tanto no desgravables gastos impuestos y muchas veces demasiado altos para cualquier economía de andar por casa. No desgtravan gastos escolares ni gastos médicos o farmacéuticos, no desgravan gastos funerarios. Así que ya saben, si se les muere un padre, un hijo, su pareja, considerará Hacienda que están haciendo un estupendo derroche y una vívida prueba de su capacidad económica y del potencial de su renta, pero si se les escapan varios miles de euros en una noche loca de ruleta francesa, póker o baccarat, pues podrán sumar pérdidas para restar en impuestos.

Claro que si lo piensan es lógico en la lógica perversa e infecta de Montoro, Rajoy y resto de patota. Alimentemos al monstruo de Eurovegas dotándole todavía de más privilegios, incentivos y ocasiones. Alimentemos al fraude fiscal y a los dineros negros para que ya que quienes no tuvieran gana de regularizarse con la amnistía infumable de los meses pasados tengan la oportunidad de lavar sus sobres, comisiones y rateos varios disfrutando de unas divertidas y tonificantes noches de riesgo al calor del juego.

Así que vayan preparando sus declaraciones del IRPF, apretándose los machos y saliendo del paso como mejor puedan y deban. A ustedes, como a mí, se les va a exigir hasta el último céntimo, duela lo que duela, sea o no posible, sea o no razonable. Y si no, no haberse muerto o no haber cultivado aficiones estúpidas. Vayan preparándose y paguen a tiempo, que para ustedes no habrá amnistías ni beneficios sino recargos. Mientras ustedes se ocupan en sus responsabilidades cívicas y legales, otros estarán ocupados en decidir si el siete o el veinticuatro, si rojo o negro, al grito de "hagan juego, señores, hagan juego". Porque un gobierno de tahúres y de tramposos siempre verá con mejores ojos a los suyos.

lunes, diciembre 13, 2010

FRAGMENTOS DE ANA


Resulta bien difícil para mí hablar de Ana Rodríguez de la Robla con unos mínimos de objetividad. Porque yo a Ana la quiero mucho, porque tengo muchas razones para deberle un largo agradecimiento, y porque hubo un día en el que el mundo, entre otros criterios, se dividió entre quienes le abrieron los brazos a Leo desde el primer segundo, reconociendo su magia y mi felicidad, y quienes decidieron mirar para otro lado, tal vez porque sólo les sirves como amigo cuando eres más desgraciado que ellos. Leo se enamoró de Ana de inmediato, de su sonrisa franca, de su lengua sarcástica, tan afilada como sus deslumbrantes tacones.

Pero es que además es una escritora excelente, con su lenguaje rico y musical, su despierta inteligencia, la elegancia de sus párrafos, la cultura infinita que exhibe y que le ha ganado algunas inquinas porque siempre es difícil aceptar que otra personas te saque tres cuerpos en la carrera hacia las nubes.

Así que la objetividad comienza al decir que acaba de editar un nuevo libro, en el que bajo el título de La propia habitación recoge pequeños fogonazos de inteligencia, inclasificables, que rozan a veces el poema en prosa para convertirse en observación certera o reflexión exquisita sobre el mundo, el arte y la carne. Continúa aclarando que el libro ha sido editado por Valnera Literaria, y termina constatando que mañana se presenta en el Ateneo de Santander, a partir de las 20:00.

A partir de ahí, sólo puedo escribir que su libro me gusta, que me gusta mucho, y que me interesan sus reflexiones lúcidas y nunca gratuitas. Que viajar de la mano de Ana para mirar un cuadro o escuchar con oídos más atentos una nueva obra de música, que leer desde sus ojos ese viejo o nuevo libro, es desbrozar los misterios de la creación y sonreír sin aviso previo con su certera pluma.

Sí, ya lo sé. En este mundo que se está consagrando al "especialista", a ese sobre el que bromeaba Ortega definiéndolo como "el que lo sabe todo de nada", chirría que una mujer como Ana de la Robla se atreva a hincar el diente en campos tan diversos, encantados de poder sorprenderla en uno de sus escasísimos renuncios. Pero Ana es de la estirpe humanista, incapaz de negarse a un placer o renunciar a una sola de las ventanas que su espíritu abierto necesita para seguir respirando.

Y por eso su habitación, tan privada, tan propia, es también la habitación de de muchos.

Mañana nos veremos.

jueves, noviembre 25, 2010

CON LAS BOTAS PUESTAS


De cáncer a cáncer, durante los últimos meses hablé mucho con Carlos Alberto Biendicho, con esa entrañable Tita Carlota de la que tanto oí hablar en los primeros años de mi compromiso con los colectivos lgtb y a quien con el tiempo llegué a conocer y apreciar personalmente.

Carlos Alberto era por formación y por convencimiento conservador, pero no tanto como para renunciarse y dejar de lado su propia dignidad. Culto, tenaz, luchador como pocos, ácido, tenía la sana capacidad de dejar durante varias noches sin sueño a esos obispos y esos jerarcas populares a los que de tanto en tanto recordaba que si sacaba a la luz ciertas pruebas podía ponerles en una situación complicada. Llegó a enfrentarse públicamente al partido en el que militaba y en el que había creado una peculiar Plataforma Popular Gay desde la que clamaba en el desierto por un cambio en la estrategia de discriminación y exclusión lgtb del PP.

Carlos Alberto Biendicho llevaba años luchando contra el VIH. Haciéndolo como le gustaba, desde el compromiso y la claridad, con la cabeza alta, desde la formación constante, asumiendo como propia la tarea de educar, de informar, de asesorar, de consolar. Luchando sobre todo contra el estigma social en frentes como la denuncia al Hospital Militar Gómez Ulla por impedir que los homosexuales pudiéramos ser donantes de sangre (a su ejemplo, denunciamos públicamente aquí al Banco de Sangre de Cantabria, después de varios años intentando que adaptaran su protocolo de donación a las instrucciones de las autoridades sanitarias europeas). Y su último órdago, su acampada, ya enfermo y grave de cáncer, frente al Ministerio del Interior, para que se eliminara la prohibición de acceder a la guardia civil a las personas seropositivas. Dos guerras que ganó, como tantas otras.

Carlos Alberto era un alma libre y un discrepante nato. Pero siempre que hablaba lo hacía cargado de razones, de sus razones, y las explicaba y defendía con la pasión de esos luchadores que pelean cada día, cada minuto de sus vidas. Era tan fácil discutir con él como cogerle un cariño inevitable, por su cercanía, su compromiso, su disponibilidad.

De puntillas, por primera vez en su vida sin armar ruido, Carlos Alberto Biendicho cayó víctima del cáncer el pasado 16 de noviembre. Sólo unos días después de la caída de Leo. Esos dos cánceres de los que hablaba al principio y que tanto nos acercaron a Carlos Alberto y a mí en los meses previos a su acampada.

El propio Carlos Alberto resumió con su pluma mordaz lo que fue una vida llena de furia, llena de ganas de vivir, llena sobre todo de exclusión y de lucha: “Mi madre me parió Vago y Maleante, después fui Peligroso Social, posteriormente fui presunto delincuente hasta 1986 (en el Ejército fue delito hasta esa fecha), hasta 1992 tenía un trastorno psicofísico, aunque en 1988 ya me habían diagnosticado el VIH. Pero ante todo soy superviviente de la raza humana”.

El próximo 1 de diciembre, todos echaremos de menos una voz gritando por la dignidad de las personas seropositivas, exigiendo investigación y resolución en la lucha contra el SIDA. Y algunos obispos y algunos dirigentes populares dormirán más tranquilos a solas con su hipocresía.

Tita Carlota, Carlos Alberto, que hayas muerto en paz "como dicen que mueren los que han amado mucho". Y que la tierra te sea grata, leve, descanso del guerrero, ausencia de lucha.

sábado, agosto 28, 2010

LA ÚLTIMA VEZ QUE HABLÉ CON BLANCA ...


La última vez que hablé con Blanca, me puse muy contento.

Aunque no se encontraba demasiado fuerte, saldría a comer al Bahía con Alejandro y unos amigos que habían venido a Santander de vacaciones. Casi no iba a pisar la calle, iría leve en el coche casi de puerta a puerta. Pero a través del teléfono se la sentía contenta, feliz tal vez de recuperar por un momento esos pequeños placeres cotidianos que se le habían extraviado durante tantos meses de lucha callada y valiente contra el cáncer.

Fue ella misma la que me llamó para darme noticia de su enfermedad. Un afecto profundo de algunos años justificaba esa llamada que me dejó sin palabras, como hace unos minutos la noticia de su muerte me ha dejado cargado de intemperie.

Años de animadas conversaciones, de sueños compartidos, de proyectos y vida tejida alrededor de una pasión común, los libros. Ese tiempo en el que fui testigo de su esfuerzo por sacar adelante Aletheya, un juego dinámico para que los adolescentes se encontraran con la literatura con la mirada crítica como quien va a una fiesta. Años en los que siempre sentí el ánimo y el aliento, cada vez que me llamaba para realizar un taller de escritura creativa con sus alumnos del IES Ría del Carmen, o que sentía como propios los pequeños pasos que daba con algún poema, algún libro, algún empeño en torno a la literatura, a la cultura, a esa mirada izquierda sobre una sociedad que merece una transformación profunda. Años en los que pude sentir viva su pasión por la enseñanza, contemplar cómo se volcaba con sus alumnos, con qué entrega se ofrecía un día tras otro, qué brío renovado le supuso la presencia de los primeros alumnos inmigrantes con el reto nuevo de conseguir que ese español que ella amaba tanto se convirtiera en la lengua del futuro de los chicos y de sus familias. Años de cafés en el Coliseum y de tertulias en Gil. Años de confidencias y de cercanía. Años de martes literarios en esa misma UIMP en la que tanto eché de menos su sonrisa de primera fila durante estos dos últimos veranos.

Y ahora me ha dicho Pablo, su hijo, que se ha ido. Que descansa por fin de todo el dolor y todos los combates por la vida. Y se ha hecho de noche más rápido, con el ritmo de alguno de esos haikus que improvisábamos con los chavales de los talleres

Sueña otras lunas
esta noche de agosto
su alma blanca.

Nos quedan las pequeñas alegrías compartidas. Saber que el poema que le dediqué y que verá la luz en un par de meses dentro de "La mirada caliza" pudo llegarle a tiempo.

Nos queda la certeza de que nadie muere hasta que su nombre no queda prisionero del olvido. Y son muchas, centenares las personas que durante toda su vida, al pasar cada hoja de cada libro dirán emocionados "Gracias, Blanca".

Mientras tanto silencio. Silencio he dicho, silencio.




sábado, mayo 01, 2010

SUPERVIVIENTES


Al confirmarse el diagnóstico de Leo, y entre las muchas personas que han ofrecido su apoyo, su sonrisa, su tiempo, han destacado por su rapidez y su generosidad algunas mujeres fuertes. Junto a nosotros han estado Bárbara, Cristina, Luzmary, Blanca... toda una estirpe de supervivientes.

Saben lo que es el cáncer, saben lo que es el miedo al enfrentarse a la noticia, lo que es el valor de enfrentarlo y el coraje de salir adelante hasta arrinconarlo en el cajón de los malos sueños. Saben lo que vale la vida y aprendieron a contagiar sonrisas porque tuvieron que llorar mucho. Poseen la capacidad de darle el justo valor a las cosas que de verdad lo merecen.

Y por eso están cerca, al acecho de la mala noticia para neutralizarla y darle alas de esperanza.

Está sentado ahora entre la cama y la ventana. No sé de quién fue la idea genial de levantar un hospital con vistas a una funeraria, pero sacude la cabeza porque sabe que no es ese su sitio. Está aprendiendo a resistir, a mantenerse en pie a pesar de que el dolor fuerte le dobla algunas veces. Claro que ha llorado, y se ha enfadado, y se ha quedado un momento con la mirada perdida preguntándose una y mil veces "¿Por qué?". Y volverá hacerlo muchas veces a lo largo de un camino largo y agotador que nunca le hará rendirse. Porque Leo es fuerte, un superviviente nato, y ha tenido que hacer frente a muchos momentos tan duros como el presente porque está hecho de esa pasta especial que algunos, los que pasamos media vida cayéndonos, no tenemos.

En abril se cumplió un año desde su llegada a España y de ese encuentro por el que tanto habíamos luchado. Pero ¿cómo saber entonces que el sueño iba a mutar tan deprisa en pesadilla?
No importa. Leo sabe que hay una mujer entrañable que desde algún lugar, algún espacio, alguna memoria, está cuidándolo como si fuera su ángel.

Y por eso está sentado en silencio entre la cama y la ventana, callando y sonriendo. Porque ya ha tomado su propia decisión. Y va a vivir. A vivir. Con más fuego, más furia, más luz que nunca. Hasta que la felicidad, por una vez la felicidad, sea la única que le haga daño.

martes, enero 19, 2010

UNA MAÑANA FRÍA


Me pregunto qué cantidad de dolor, qué porcentaje de decepción aceptan nuestras vidas para seguir fluyendo. Qué puede hacer que una persona joven y llena de futuro decida no luchar cuando la enfermedad se suma a sabe dios qué lista de pequeñas tragedias cotidianas.

Me dieron la noticia ayer de que un amigo, uno de esos que no son íntimos pero que durante bastante tiempo forman parte de nuestro entorno cercano, uno de esos a los que aprecias pero con los que no llegas a trabar una cercanía creadora, había muerto. Al parecer le habían dado la noticia de que era seropositivo y había decidido no enfrentarse a la enfermedad, dejar de luchar. Así que el vih dio lugar a la enfermedad, y con ella a la acumulación de otros problemas de salud que le fueron derrotando. O con más exactitud que se fueron adueñando de un cuerpo y un espíritu que ya se habían rendido.

De forma cariñosa lo llamábamos Tía Ágata, desde que uno del grupo comentó que tenía cierto parecido con el personaje del Cluedo. Y en esos momentos en que estuvimos más cerca, supe bastante de algunas frustraciones amorosas, que acabaron sustituidas por una pérdida de estima y algunos excesos que maquillaban la realidad. También de sus dificultades para abrirse camino en el ámbito laboral. Creo que renunció también a su vocación docente después de la segunda vez que le rescindieron un contrato ... ¡por ser homosexual! (siempre de forma ladina y camuflada, claro).

En un momento determinado había desaparecido. Y como los guadianas personales han sido habituales en ciertos entornos, en algunas de mis redes sociales, no le di demasiada importancia. Ahora pienso que tal vez no supe, no supimos, darle el apoyo que no sabíamos que necesitaba. Que quizás nunca conseguimos atravesar algunas murallas para encontrarnos con la verdadera cara de Tía Ágata, hacerle sentirse querido y entrañable como en realidad lo era.

Anoche un sms me dio la noticia y algunas de sus circunstancias, varios meses después de que ocurriera. Y desde entonces no he dejado de sentir la sangre fría.

Ojalá que la tierra le sea más amable de lo que le resultó la vida.

miércoles, enero 13, 2010

ADIÓS A UNA MUJER JUSTA

El pasado lunes, 11 de enero, murió en Hoom (Holanda) Miep Gies. Tenía ya 101 años, pero había venido valiéndose con bastante autonomía hasta que una caída, hace más o menos un mes obligó a internarla en un hospital en el que se apagaría su vida.
Justa de la Humanidad. Así fue reconocida por el Estado de Israel, con la máxima distinción que se concede a los gentiles. Un reconocimiento que se ha ofrecido a quienes durante los terribles años del Holocausto se arriesgaron personalmente para salvar la vida de alguna persona judía.
Así de pronto tal vez su nombre no os suene. Pero seguro que si os recuerdo que la señora Gies fue la empleada de Victor Frank que le ayudó a esconderse durante un largo tiempo junto a su familia y otra familia judía holandesa se os vaya despertando la memoria. Si además os digo que la hija del señor Frank se llamaba Anna, tenía quince años, murió de tifus pocas horas antes de que el ejército soviético liberara el campo de concentración de Bergen-Belsen, y que nos dejó un diario sencillo, tierno y estremecedor contando su encierro en el almacén de Amsterdam ya no os quedará duda.
Miep Gies fue la gran amiga y confidente de la que Anna habla en su diario. La que se jugó la vida día a día para que las dos familias hebreas pudieran sobrevivir, algo que consiguió sólo en una pequeña parte. Fue también quien encontró el Diario de Anna y quien se lo entregó al señor Frank cuando él, que sí sobrevivió al horror, pudo regresar a Holanda para visitar el viejo escondrijo.
Una mujer justa y valiente. Puede que si en el mundo hubiera más personas como ella y su marido nuestra tierra fuera un lugar más limpio.
Que la tierra le sea leve, Señora Gies, Justa de la Humanidad, Mujer Excepcional.
Con el más profundo respeto de mi Santander posible. Y seguro que el de todos los que vienen de cuando en cuando a compartirlo conmigo.

sábado, septiembre 26, 2009

PERPETUUM MOBILE
(Alicia de Larrocha, in memoriam)


Que una mujer muera a los 86 años dista mucho de ser una noticia. Alicia de Larrocha llevaba algunos años retirada después de una carrera larga, llena de música y de éxito, que la había convertido en todo un mito de la interpretación pianística. La más internacional, la más perfecta de cuantos intérpretes de piano le ha dado nuestro país a la música.

Pero la noticia anoche de su muerte me ha dejado un cierto poso de tristeza. En mi recuerdo de esta mujer quedará un recuerdo robado, la anécdota que siempre contaba Eduardo de cómo cuando él tenía siete u ocho años se pasó una tarde maravillosa jugando con un lego o con unos cochecitos debajo del piano de cola familiar mientras Alicia de Larrocha ponía a punto algo de Granados, creo que recordar que el "Fandango del Candil" de la suite "Goyescas", para su concierto en la Asociación de Amigos del Festival.

Recordaré también la impresión que me causó su propia figura la primera vez que tuve el honor de escucharla en directo. Menuda, pequeñita, poquita cosa, como una más de las señoras que hacían ganchillo por las tardes en las terrazas del Sardinero, un poquito cargada de hombros que acababa totalmente encorvada cuando se sentaba y comenzaba a desgranar toda la música que llevaba dentro sobre el teclado. Sobre todo esas manos menudas, gordezuelas, que se enfrentaban a los repertorios más exigentes, a los más imposibles, con una serenidad y una exactitud fuera de toda lógica física.

Su alma estaba enamorada de la música. Mozart, Schumann, Beethoven se contaron entre sus favoritos. Pero se entregó sobre todo a la promoción y la difusión de la música española, nuestro repertorio que vistió con ella de gala y se paseó por los más grandes salones de concierto del mundo. Scarlatti, Granados, Falla, Albéniz, Halffter le deben en parte a Alicia su mayoría de edad.

No es este un momento de despedida. Porque su música siempre estará con nostros. Pero sí un homenaje del Santander posible para una mujer esforzada, artista y singular que supo amar la vida para hacer nuestros tiempos un poco más felices.

Gracias, Alicia.

lunes, septiembre 14, 2009

PEQUEÑO HOMENAJE A UN GRAN POETA QUE SE NOS HA IDO:
Un fragmento del "Poema de Altamira" de Diego Jesús Jiménez

Diego Jesús Jiménez murió ayer en su casa de Madrid tras una larga enfermedad, a los 67 años de edad. Fue un hombre entrañable, con el que tuve la fortuna de coincidir en algunos foros, por vez primera en Cambrils, en un tinglado lírico maravilloso organizado por otro buen poeta y mejor persona, Ramón García Mateos.
Vinculado a la estética que supera el realismo social en la poesía española y se adentra en el cultivo de una poesía reflexiva, de claras raigambres cultas, que en su caso abunda más la senda filosófica que la irracional o vanguardista propia de otros poetas de su generación.
De uno de sus libros fundamentales, "Bajorrelieve", copio en este blog a modo de homenaje un fragmento de su "Poema en Altamira", una larga meditación sobre la identidad, la libertad, el tiempo, nacida aquí, en Cantabria, entre nosotros. De la contemplación de esa cueva que es Patrimonio de la Humanidad.

POEMA EN ALTAMIRA (II)

En la pared aún viven los sentidos. Canta sobre la bóveda del ser
el universo seco
de la materia; la materia bendita de la sangre
que es canción siempre. Mira
ese animal pintado
con el deseo, con necesidad o complacencia. Mira
cómo ahí canta el pájaro
de los más altos bosques, y su trino redime, llena
de claridad el templo de la vida. Luz de amanecida es ésta
que cae ahora y hace
que su pulso nos salve.
Lejos del conocimiento
esa cabra rebelde, esa gacela turbia
o ese bisonte cuya erosión limpia tu cuerpo ahora
son cosecha, son pasto
sagrado de la vida, clara iluminación de los sentidos.


Sit tibi terra levis.

sábado, agosto 22, 2009

ESTA TARDE, SILENCIO: NOS HA DEJADO HILDEGARD BEHRENS


Fue hace ya unos años, en pleno agosto, cuando Hildegard Behrens llegó hasta Santander por casualidad, como por casualidad suele llegar la mayor parte de lo que de bueno nos llega al viejo y desnortado Festival.

Alguien había cancelado. Y teníamos aquí una orquesta no especialmente significativa contratada a la mayor gloria de la cantante que no iba a venir. ¿Cómo encontrar una voz, en dos días, capaz de rellenar el vacío? Alguien habló de Hildegard Behrens, de la que por supuesto en la casa nadie había oído hablar; les ofrecieron garantías, les dijeron que era grande, profesional, y que estaba dispuesta a "improvisar" un buen programa para Santander.

Y acá que se vino, cargada de música, para un programa recital en el que nos regaló interpretaciones majestuosas, grandes, de sus papeles más fuertes. Y que termino con una sobrecogedora escena wagneriana, la de la inmolación de Brünhilde. Ante una Sala Argenta bastante vacía y en la que una buena parte del público era alemán. De una especie de club de fanáticos admiradores que no sin razón la perseguían allí donde cantara y que se habían acercado en autobús a Santander.

De Behrens tenía yo sobre todo referencias discográficas: unas Nuits d'Eté de Berlioz, unos lieder orquestales de Strauss y una magistral referencia del Holandés Errante de Wagner, cuyo libreto guardo hoy dedicado.

No pude resistir el impulso de acercarme a camerinos para felicitarla. Y me encontré con una mujer educada, exquisita, afable, respetuosa con el público y que había traído nada menos que un pequeño maletín con fotografías de estudio para que su gente pudiera llevarse fotos dedicadas y no sólo un frío programa de mano.

Al verano siguiente, regresó para escenificar una de las pocas óperas de cuantas se han representado en el verano festivalero que conservo como memorable. Fue precisamente "El holandés errante" en el que acompañada de un espléndido elenco wagneriano bordó una Senta emocional, impecable, expresiva y arrebolada de música.

Se marchó el día 17, en Japón, a causa de un aneurisma cardiaco, cuando todavía tenía mucha fuerza y mucha música que ofrecer.

Ha sido una mujer grande y grandiosa. Una soprano de fuerza expresiva en la voz y gran potencia actoral sobre la escena. Una mujer profesional y entregada a su pasión, la música, sin tonterías ni divismos. Una mujer que permanecerá como referencia interpretativa en tantos papeles de Strauss y Wagner, en Floria Tosca, en el repertorio de recital y hasta en algunas cuidadas, contenidas y bellísimas aproximaciones a Mozart o Bach.

En esta tarde en la que desde mi ventana veo una bahía soleada y apacible, voy a quebrar el silencio en que nos ha dejado con uno de sus mejores papeles, robado del YouTube. La escena final de "Elektra".

Que la tierra te sea leve, Hildegard.

lunes, mayo 18, 2009

TRISTE TIERRA SIN MARIO

Hace un par de semanas, Uruguay perdía una voz llena de amor, poesía y compromiso, la de Idea Vilariño. De la misma generación, de la misma edad, del mismo grupo poético, de la misma furia, de la misma amistad que Mario Benedetti. Fue el 28 de abril y sólo unos días después, anoche, 17 de mayo, ocurrió la esperada despedida de una de las voces grandes de la lírica en español.
Había sido Benedetti consagrado ya entre los santos de la devoción popular y lectora. Porque su palabra estaba teñida de aparente sencillez (aparente porque con asombrosa naturalidad entre sus versos fluía la rima, la ironía, las figuras de repetición, la retórica al servicio de la simplicidad). Y de esa palabra nacía una comunicación sincera y directa que le convirtió en uno de esos poetas que se hacen amar incluso por quienes desconocen o sienten recelos ante la poesía, incluso por quienes no leen pero a veces escuchan.
Hablaba siempre de unas pocas mismas cosas. De un amor que hacía que el corazón se agitara hasta casi romperse. De una justicia social, una dignidad y unos derechos que no acababan de llegar y que le hicieron huir muchas veces de muchas dictaduras. De una desolación del hombre que se siente extraviado entre la ciudad plomiza (en ese Montevideo de cielos grises que nos permitía la evocación de un Santander igualmente gris entre sus poemas). De la necesidad de hablar claro y alto. Y del humor, del optimismo enfermizo que contagiaba, de la luz de las sonrisas que en medio de la tensión nos rompían sus versos.
Muchas veces lo leímos, o lo escuchamos convertido en voz y canción por Nacha Guevara o Joan Manuel Serrat. Y aquí en Cantabria por los buenos oficios del grupo Poetas en la calle. Y en un par de ocasiones le escuchamos hablar, leer, emocionar en la pequeña ciudad que nos envuelve y que hoy amaneció cubierta de un cielo gris montevideo y en la que entre nuestras cosas encontramos el Inventario, publicado con sus poemas en Visor, y en el que, claro, casi a las doce del mediodía, tropezábamos con el triste y necesario Ángelus
"Quién me iba a decir que el destino era esto.
Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.
Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.
Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.
Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra".
No sé, Mario, qué puerta se abrirá con cada muerte, pero sé que si hay otro lado te habrán estado esperando con los brazos alzados y prestos para transformar conciencias también allá, con las bocas llenas de verso y las miradas repletas de esperanza.
Sit tibi terra levis.

domingo, enero 13, 2008

GENTE IMPORTANTE DE VERDAD


Mientras me tomo a media mañana un café dominical en el Siboney, sigo confirmando la mala impresión que día tras día me producen las declaraciones, actuaciones y pretensiones del Alcalde-Ingeniero. La Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria (ese que según De la Serna y sus boys maltrata a Santander un día sí y otro también porque no le solucionan sus fregados) es buena porque deja que el Ayuntamiento haga un aparcamiento subterráneo en terrenos que no son suyos, sin haber pedido permiso ni opinión; como el Puerto y su Presidente consideran que algo tendrán que decir sobre las obras que quiere el Ayuntamiento de Santander en terrenos portuarios, pues son malos. Poco más abajo, el Alcalde-Ingeniero que resuelve los problemas de exclusión y deterioro del Cabildo de Arriba con comisiones de investigación y, de nuevo, sin hacer nada para evitar que esa residual memoria viva del viejo Santander se venga abajo, se ofrece a los vecinos para gestionar las ayudas que el Gobierno nacional ha aprobado (y así, como siempre, poder aprovecharse de méritos que no son suyos). Recuerdo hace unos meses cómo el primer edil afirmaba en una mesa sobre inmigración que el Ayuntamento de Santander y el PP habían hecho una gran política de acercamiento a los inmigrates porque (sic) estaban construyendo una oficina y daban apoyo económico a la Cocina Económica (para quienes me leen desde fuera de Cantabria es el comedor solidario de la ciudad). Continúo afirmando mi idea de una personalidad prepotente, apoyada sólo en la imagen, que se pretende abierta y liberal pero que no acepta ni la responsabilidades ni las críticas ni las opiniones contrarias. Pero, eso sí, pide más que un cura para que otros financien sus antojos.
Pero no quiero apartarme de lo que ha sido, en contraste, la magia del fin de semana. Reconozco que llevo una temporada demasiado emocional, así que supongo que no era difícil una explosión de sentimientos el sábado 12, cuando acudí a la Parroquia del Carmen, en pleno corazón del Barrio Pesquero, a un pequeño concierto del chicos y chicas de Gaudia Musica dirigidos por el buenazo y entrañable José Ramón Rioz.
El párroco, el buenazo y entrañable Alberto Pico, siempre apuesta por incorporar parte del concierto a su misa de la tarde. Así que me encontré incorporado a la misma. Conozco a Alberto Pico desde hace muchos años, era ya amigo de mi abuelo y referente cercano de la familia, y siempre he sentido desasosiego en su presencia. Mucho más ahora, ahora que la reacción ultraconservadora de la Iglesia Católica ha hecho que muchas personas nos alejemos de una fe, de unas costumbres, de unos sentimientos en los que fuimos educados y que durante muchos años formaron parte de nuestra identidad. Alberto habla con el corazón y la fe, su iglesia está llena y puedes ver hombres, jóvenes, trabajadores ... Interpreta a su modo las convenciones litúrgicas, habla con los presentes, ofrece a todos el perdón para que todos puedan compartir el pan. En muchos momentos se me escapan las lágrimas. En parte, una sensación ambigua de regreso a casa y de exclusión. En otra, Alberto, siempre cercano, rompiéndote la conciencia y abriendo preguntas y más preguntas. No sé cómo ha podido este hombre de corazón grande sobrevivir a tanto obispo y tanta estructura y tanta insolidaridad; supongo que todos saben que Pico es intocable, y que sus hombres y mujeres de la mar asaltarían el templo si de allí lo apartaran.
Y todo, con música, los jóvenes dirigidos por José Ramón Rioz, nueve supervivientes de aquella aventura fascinante de la Escolanía de Guriezo que siguió a la de la Schola Cantorum de Liendo. Y con José Ramón Rioz-hijo tocando el violonchelo como el gran intérprete que ya hace mucho tiempo es. Música dulce, a veces compuesta por el propio Rioz o arreglada desde fragmentos de ópera, otras repertorio tradicional coral, siempre cuidada, buscando la belleza y la comunicación. Y más allá de la música, la necesidad de transformar el espíritu, de serenar el tiempo, de pedir con las voces por la Tolerancia, la Justicia y la Dignidad. Un concierto que quería aportar silencio contra la crispación, ternura contra la crispación, música contra la crispación. Acompañado de poemas y textos de Ana de la Robla, Alberto Santamaría, Guillermo Balbona, Paco Valcarce y Regino Mateo, también recordando la necesidad de convivir en paz y respeto.
Borro de mi fin de semana a un Íñigo de la Serna que a pesar de ser alcalde e ingeniero no me hace sentir nada más que cansancio. Y apuesto por Alberto Pico y por José Ramón Rioz: dos hombres sencillos, que aportan fe y pasión a su trabajo. Dos hombres que nos llenan de esperanza y serenidad, que hablan y actúan con mirada positiva. Dos hombres que hacen realidad la máxima "lo pequeño es hermoso" porque consiguen cada día cambiar su pequeña parcela de mundo y hacerla crecer mejor, más humana. Dos hombres por los que siento no sólo admiración y ternura, sino sobre todo algo que cada vez me cuesta más conceder: Un profundo respeto.

lunes, agosto 14, 2006

EL CASO EXTEBARRIA


Entre sus editoriales del día, nuestro bien amado DM continúa la falsa polémica que las armadas de la fe (COPE + DM + Obispado de Santander) han tenido a bien proponernos como cruzada veraniega contra los malos malosos. En este caso, contra una mala malísima que responde al nombre de Lucía Etxebarria.

La mi pobre dirigía un taller de escritura en la güimpi, en el que tuvo la feliz idea de proponer a los alumnos la creación de un texto en común. El bombardeo de ideas fue derivando (como suele ocurrir en este tipo de dinámicas) hacia lo delirante, y acabó mezclando un equipo de fútbol, un progatonista Jesús, un especulador inmobiliaro Judas Pilatos y una Magdalena maltratada. O algo así.

Alguien debió de pensar que había carnazada copera en el empeño, y así como nadie protestó durante la realización del ejercicio, nadie se quejó a la académica organización del evento y nadie dijo nada en sus evaluaciones del curso, hete aquí que de pronto se nos acusa a la Etxebarria de hereje en las ondas herzianas. Al Obispado de Santander y al DM, claro, les falta tiempo para echar una mano. Y ya la tenemos liada.

No voy a absolver de pecado a Etxebarria. Hereje es, pecadora es y provocadora también, tanto como mala escritora. Pero entrar en su defensa y en la de la libertad de expresión sería seguir el juego a los inquisidores. Así que voy a llevar mis reflexiones por otras cuerdas.

Sobre la COPE ... lleva muchos años utilizando como libro de estilo la vieja máxima de Goebbels, esa de que "una mentira repetida mil veces acaba siendo verdad". La infamia como modelo periodístico, el sectarismo más absoluto y el grito como único argumento dicen bastante de esa emisora en la que los talibanes de sacristía se han atrincherado para intentar la reconquista de una España que consideran suya e ilegalmente ocupada por la voluntad de las urnas. Empecinados en crispar y en hacer política, hasta la deriva de no pocas actitudes del Partido Popular nace del miedo a enfadar a FJL, CLS, CV y resto de vociferantes. Eso sí, sin que nadie tenga permiso siquiera para discrepar una miajita. En el fondo, lo de la Etxebarria es de lo menos bestia que han dicho estos tramposos en los últimos años.

Del Obispado de Santander ... no es que uno recuerde muchas pastorales inteligentes. En realidad, el obispo recientemente descencido al Recreativo de Huelva responde a un perfil más bien bajo y nunca ha tenido a bien obsequiarnos con reflexión pública alguna sobre cuestiones candentes. Con la que está cayendo por la única y verdadera, casi mejor el silencio, pero no deja de sorprender que se apunte con alegría a la cruzada contra la escritora sin haber sido testigo presencial de la ofensa y no haberse dignado a hablar con la condenada para conocer su versión. Claro que en los juicios eclesiales, sólo hablan ellos: los condenados, que ya lo son a priori, callan y se aguantan. Como mucho, pueden aspirar a que quinientos años más tarde les pidan perdón. Habrá que recordar que la santa y católica se ha especializado en prohibir libros, que sus encíclicas antiguas y modernas consideran pecado el ejercicio libre del pensamiento y los demás derechos humanos. Después de la Guerra Civil llegaron a prohibir en las bibliotecas españolas nada menos que Quo vadis de Sienckiewickz. Y las barbaridades que dijeron sobre un texto sublime como El evangelio según Jesucristo, de José Saramago ocupan muchas páginas en las hemerotecas (En directo del Gólgota, de ese gran escritor y gran provocador norteameriyanqui que es Gore Vidal se les pasó por alto).

Insisto: no voy a defender a Lucía Etxebarria. Si hubiera escrito el relato que la iglesia se ha apresurado a enviar a la hoguera, esta obsesión inquisitorial hubiera garantizado varias reediciones. Pero no deja de asustarme la recuperación eclesial de sus peores modos. No pasa semana sin que nuestros clérigos anuncien nuevos anatemas, condenas, censuras y se apresuren a jalear cierta opción política, siempre la misma. Dejando claro que su reino sí es de este mundo. Y que no están dispuestos a perder un solo céntimo de poder. Cueste lo que cueste (a los demás).

Del DM no he hablado ... pero ya tendremos tiempo y extensión ¿no os parece?
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