sábado, junio 08, 2013

LA SONRISA DE UN VIEJO ROCKERO. BE SENIOR, MY FRIEND



Ya sabéis que uno tiene tendencia a la misantropía y a la histera, como algunos de los sabios de la Antigüedad (Cela dixit, o más bien scripsi). Así que con ese vaso medio vacío que me caracteriza siempre pienso que todo lo que se mueve a mi lado hubiera tenido más suerte, hubiera estado mejor en otros pagos. ¿Lola, Glenda, Gin, Harley no hubieran preferido un compañero más deportista, o aficionado a la naturaleza, o con una casa enorme y un jardín más enorme, o al menos una gran terraza al sol?

Pero luego resulta que te tomas un poco más en serio y recuerdas que un perro (y no sólo un perro) necesita esencialmente una cosa, el cariño de una familia, la seguridad de un compañero que le respete y le quiera. Y puede que esta foto de Harley, de Harley Davidson, de Tío Harley, del tocho más tocho, con esa sonrisota grande y agradecida sea la respuesta a todas las preguntas.

Cuando Harley me adoptó, hace sólo un par de meses, escuchamos muchas veces que era una tontería, que un perro viejo iba a vivir poco tiempo y yo me iba a llevar un disgusto, mejor un cachorro, claro. Siempre, es curioso, a personas que aman, o al menos eso dicen, a los animales, y que como mucho se encogían de hombros cuando yo decía "¿Quieres decir que cuando abandonan a un perro viejo su única opción es la inyección letal? ¿Que la edad les quita el derecho a una nueva oportunidad, a un espacio cálido y amable para esos dos, tres, cinco, los que sean años?".

Cada día estoy más convencido de que fui sabio al mirar a los ojos a Harley. Yo no quería un cachorro o un perro joven, que sumara su vitalidad y su energía a las de Gin y volvieran mi vida un manicomio. Pero al mismo tiempo nunca me había enfrentado a un perro de edad avanzada recién llegado, ni a un macho. Lola, Glenda, Gin, en este orden, llegaron a casa de cachorras, unos dos meses las primeras y unos siete Gin. Así que tenía claro el concepto perra y el concepto cachorro. Pero ... ¿qué era un perro viejuno?

Un abuelete, un senior, un viejuno es, en definitiva, calma y ternura. Es la seguridad de tener un perro equilibrado, de personalidad definida que nos permite conocer exactamente si se adapta a nuestras necesidades y posibilidades, un conocimiento que es aún más fuerte si recurrimos a una protectora que conozca bien al animal y pueda orientarnos. Es la alegría de ver cómo cada hora, cada semana que pasa recupera en la mirada la luz que le robaron unos desalmados, ver en sus ojos ese rayito de esperanza que parece decir "sí, esta vez sí, ahora voy a ser feliz". Es verle crecer y caminar, sí hacia el ocaso, cada día con pata más firme, cada día más seguro, cada día más cómodo con su nueva realidad, con su nueva familia.

Entro en casa cada noche, termninada la jornada, abro la puerta y recibo a Gin, que me empuja y me aturde con su alegría, sus saltos, su vitalidad compulsiva, y después aparece al trote Harley para acercarse a mí, sentarse sin quitarme el ojo de encima y decir con todo su cuerpo, con todos sus sentidos, con toda su expresión "qué contento estoy de verte, si quieres puedes acariciarme, me sentiré agradecido de nuevo y muy feliz, pero en realidad no hace falta". Le veo moverse por la casa como si temiera molestar, pero custodiando su espacio. Le veo comer con calma y perder la voracidad de los primeros días, ahora que sabe que la comida no se va a acabar. Le observo suelto por el parque (que les den a las ordenanzas municiapales de esta ciudad antipática que odia también a los perros) con un trote de payaso, feliz y torpe, husmeando rastros, señalando pájaros, oliendo la vida. Le siento responder a cada llamada como si fuera una bendición, siempre a la primera, siempre contento. Le veo dormir sin taparse la cara con las patas, como hacía al principio, como si se protegiera de quién sabe qué miedos, y tengo ganas de sonreír y de decirle, "estás en casa".

Sé que los perros mayores tienen problemas en perreras y protectoras para ser adoptados. Pero sé también que hay muchas razones para elegir un juno, un viejuno, un senior. Seguridad y estabilidad de comportamiento, para quienes no han tenido perro o desconfían de su relación con niños o con otras mascotas. Compañía calmada para quienes tal vez no tienen todo el tiempo o toda la energía necesarios para lidiar con un cachorro o un perro joven y lleno de vigor. Silencio y respeto para quienes necesitan que su casa sea un refugio, o un lugar de orden, pero sienten la felicidad de sentir que alguien respira, sin molestar, a su lado.

Así que aplaudo a todas esas personas, esas organizaciones animalistas, que se empeñan cada día no sólo en suplir la obligación vergonzosamente preterida por autoridades e instituciones públicas de prevenir, combatir y solucionar maltrato y abandono de mascotas y otros animales. Sino que además ponen toda su pasión en ofrecer una nueva oportunidad a esos vejetes adorables que ya no contaban con ninguna. Con campañas como la de BE SENIOR MY FRIEND que en estos días ha puesto en marcha SOS SETTER CANTABRIA ( www.sossetter.org )

Porque es cierto que cuando di el segundo paso había perros más bonitos, había perros más jóvenes, había perros más vitales, pero no había una sonrisa como la de Harley, he querido hoy compartir desde esta habitación desordenada mi agradecimiento a Sonia, a Berto y con ellos a todos los que hacen posible Sos Setter por no rendirse, por ser como son, por haber puesto las oportunidades para que una tarde de febrero Gin y yo conociéramos a un viejo roquero lleno de ganas de vivir y de soñar nuevos himnos. Compartir mi agradecimiento a Harley Davidson, a Harley, a Tío Harley, al tocho más tochuno por todo lo que me ha enseñado, por todo lo que me ha regalado ... por adoptarme y hacerme suyo.

viernes, junio 07, 2013

A TODA VELA


Me comenta un buen amigo y seguidor de este blog casi desde sus inicios "ya nunca escribes de Santander". Y tiene razón. Desde este exilio interior autoimpuesto veo cada vez más a la ciudad en la que nací como un ente lejano, marciano, que no reconozco, en el que no me reconozco y que, francamente, ha dejado de importarme. Pero por aquello de dar gusto a los fieles de aquel blog, Un Santander posible que hubo de rendirse a la cruda realidad y virar hacia un espacio más íntimo, volvamos por un momento a Santander.

Volvamos a esa ciudad presidida por un alcalde empeñado, desde el altísimo concepto en que a sí mismo se tiene, en dejar huella faraónica de su paso por una ciudad que debería rendirle pleitesía y admiración por rebajarse a estar entre nosotros. Bueno, no entre nosotros, un poco más arriba que cualquiera. Y que a falta de contenidos de verdad transformadores de la vida cotidiana, a falta de mejoras reales en el bienestar de la ciudadanía santanderina, se regodea en fastos, escenografías y trampantojos, casi todos al servicio de interesas nada transparentes, de intenciones poco claras y, eso sí y siempre, Ad Maiorem Delasernae Gloriam. Que es de lo que se trata.

Leía ayer en la canallesca local que el Consejo Superior de Deportes se retiraba de su compromiso financiero con las infraestructuras necesarias para la celebración del Mundial de Vela 2014 y que no aportaría los 2,2 millones de euros a la construcción del nuevo CEAR de Vela. Y me surgían algunas preguntas y reflexiones. Por ejemplo, ¿cómo es que en aquellas presentaciones estupendas y multisonrientes no se fijaran tales compromisos por escrito, de manera que pudieran ser exigibles incluso ante los tribunales de ser necesario? Por aquel entonces, el compromiso en favor de Santander lo decidía un gobierno de ese PSOE que, siempre según De la Serna, maltrataba a Santander con una saña especial que se había manifestado en algunas de las inversiones más fuertes que se recordaban hacia la capital de Cantabria en particular, como a Cantabria en general. Con menos bramidos y más sumisión habla ahora nuestro alcalde, cuando Santander deja de percibir una partida comprometida gracias a ese PP que siempre, parece, ha mimado a Santander más que a ninguna. Por ejemplo, me pregunto de dónde, en el estado actual de cosas y las poco edificantes finanzas municipales, se van a sacar los dineros perdidos, y si en la cabeza del Magnífico estará continuar subiendo impuestos, tasas y precios públicos, multiplicar multas, o quién sabe qué escarnios a la ya muy maltrecha economía doméstica de las familias santanderinas.

Leo hoy en la misma canallesca local que no pasa nada, atención, ciudadanos, que no pasa nada. Que el Sheriff Delaserna se queda sólo ante el peligro como el gran hombre tranquilo que es. Y que nada peligra en la financiación del proyecto sin que, atención, ni Ayuntamiento de Santander ni Gobierno de Cantabria tengan que aportar ni medio euro más a lo que ya les correspondía. Y siguen las preguntas y las incertidumbres, además de un regusto a esos modos opacos que nos han traído hasta la situación actual de crisis, de malestar y de cuestionamiento de instituciones y políticos. Porque por un lado, en la prensa aparecen hasta cuatro valoraciones diferentes sobre lo que va a costar el CEAR: ¿a cuál nos atenemos? Por otro lado, se nos quiere hacer ver que se había presupuestado al alza pero que en realidad iba y va a costar mucho menos: Ejem ¿cómo? ¿y entonces con los excesos presupuestados qué iba a pasar? Se nos cuenta que se va a hacer lo mismo por menos dinero: ¿entonces por qué se pensaba hacerlo con más? Y acaba uno por abundar en la sensación de que desde el brillo ilustre de esos que llevan tanto tiempo capitaneando nuestro barco hacia la zozobra siguen vigentes tres afirmaciones incontestables. Primera, el poder se hizo para su servicio, prez, gloria y beneficio. Segunda, la ciudadanía es de tonta a muy tonta en la Escala de Richter. Tercera, con lo cómoda que resulta la opaca oscuridad ¿quién necesita transparencia?

Pero tranquilos ustedes vosotros. Que De la Serna maneja cabos y trapos con soltura y mantiene Santander a toda vela. O así.

miércoles, junio 05, 2013

CHOCA ESAS CINCO

Se ha armado un buen revuelo mediático con la decisión de varios de los graduados y graduadas que han recibido este año los premios y menciones de honor a los mejores expedientes de cada titulación universitaria de no saludar al Ministro de Educación y Cultura, Juan Ignacio Wert, y autoridades que le acompañaban. Algunos para alabar la actitud de esta veintena de jóvenes que ha querido así mostrar su rechazo a las políticas de recortes, de acoso a la educación pública y a la investigación del ministerio presidido por Wert. Y probablemente también a la actitud burlesca y chula que suele regalar a la ciudadanía en sus comparecencias ante la prensa. Otros, cercanos al régimen, para escandalizarse como damiselas decimonónicas ante lo que, claman, es una flagrante falta de educación y de respeto a las personas y al protocolo, que demuestra el jaez de los así actuantes.

Se me dispara la memoria histórica familiar y recuerdo nítidamente una anécdota, tantas veces escuchada, de La Madrina. Doña Cristina, hermana de mi bisabuelo y dama de pro de las de antigua escuela, pareció destacar por su respetabilidad social y su estricta visión de los valores morales y sociales durante sus largos años. Una vida a caballo entre la casa solariega de Campoo, desde la que gobernaba con rectitud y firmeza la hacienda familiar, una vez que su marido se marchara a poco de la boca a comprar tabaco, que entonces se decía, entre vecinos y arrendatarios que jamás se atrevieron a mencionar de nuevo el nombre del ausente y que todavía la recuerdan como prototipo de dama, de señora, y su piso del Paseo de Pereda de Santander, ciudad en la que igualmente matuvo siempre fama ejemplar. Vamos, que de modales y maneras algo parecía saber La Madrina. Contaba, en fin, el Tío Chisco, que siendo él pequeñajo paseaba con ella de la mano por el muelle cuando observó soprendido cómo un hombre se paraba, se quitaba el sombrero y esbozaba un saludo cortés, sonriente y hasta un punto exagerado. Doña Cristina subió la nariz, volvió la cara, tiró de su sobrino y aceleró el paso. Interrogada por el niño ("¿Por qué no has saludado a ese señor tan simpático?") se limitó a explicar "En la familia Mateo jamás se ha saludado a los sinvergüenzas". Queda por saber a cuántos sinvergüenzas habremos saludado en su momento los Mateo, con o sin conocimiento, como queda sin saber qué habría hecho el pobre hombre para merecer tal desdén. Pero se me ocurre al hilo que parece que formas, educación y protocolo sí parecen permitir que se niegue el saludo en determinados contextos y ante determinados paisanajes.

Se me dispara la memoria literaria y recuerdo el título y máxima de una comedia del Siglo de Oro, de Agustín Moreto, de ambiente palaciego y noble que nos recuerda que se paga El desdén, con el desdén.

Se me dispara la memoria personal y me enfrento a las veces en que por so o por arre algunos de esos bien pensantes, de la misma recua que quienes abominan de los estudiantes que enfrentaron con su indiferencia al ministro, me ha negado el saludo. A veces por maricón, las más, por rojo otras, por amigo de mis amigos en alguna. Y también las pocas, poquísimas, en que he decidido excluir de mi mundo, saludo incluido, a quienes me afrentaron a mí o a mis personas queridas en formas que he considerado especialmente graves, con un último episodio en una consejera del Gobierno de Cantabria de cuyo nombre prefiero no acordarme, a la que previamente envié un correo electrónico explicándole los motivos de mi enfado y pidiéndole encarecidamente que se abstuviera de mirarme, sonreírme o saludarme por lo que nos quedara de vida. Ambos hemos cumplido sin más y aquí paz y después gloria.

Así que decido incluso echar un vistazo a algunos artículos y escritos sobre protocolo en los que, vaya, no se excluye como comportamiento lógico y aceptable la indiferencia, incluso la negativa al saludo. Se saluda a la persona por la que se siente afecto, a aquella de encuentro habitual, a la tropezada casualmente en actos sociales, incluso al enemigo "por el que se siente respeto". Pero se admite como un mensaje claro la retirada del saludo o de la palabra, con varios significados posibles. Descortesía uno, sí, pero también supone en otros contextos mostrar hostilidad, ofensa o enojo. Y aquí, creo está el quid de la cuestión.

No. Quienes negaron en el acto protocolario el saludo a Wert no mostraron descortesía. Mostraron hostilidad, por un político y unas políticas que disparan contra la propia esencia del sistema de educación pública e igualitaria, que cortan los fondos a la investigación, que impiden el desarrollo de programas y que en buena medida suponen una agresión directa contra el propio futuro de muchos de estos chicos y chicas. Mostraron ofensa, por los modos habituales de un ministro incapaz de escuchar, inmune al diálogo, que se burla y agrede casi con cada intervención pública, mostrando su falta de respeto por todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa. Mostraron su enojo no tanto ante unas políticas y sobre todo ante un político que ha conseguido el rechazo frontal de la mayoría de los españoles, unas políticas y un político que están teniendo consecuencias tan graves en la Universidad, por ejemplo, como la de impedir con la subida de las tasas que muchos estudiantes puedan iniciar o continuar sus estudios. Seguro que el ministro no los conoce, pero somos muchos los que sí conocemos casos concretos y cercanos, con nombre, apellido y desesperanza, y estoy seguro de que los chicos que recogieron el diploma y retiraron la mano conocen también nombres, apellidos, rostros y tristezas profundas.

En este país hemos permanecido demasiado tiempo adormilados, consintiendo comportamientos infames, excesos atrabiliarios, desmanes indecentes sin siquiera una mirada o una palabra de recriminación. Quizás ayer los jóvenes, algunos jóvenes, algunos de los mejores, nos dieron una lección y nos indicaron un camino. Porque ya está bien de actuar por formas, procedimientos y comodidad como si no hubiera pasado nada y como si no estuviera pasando nada. Porque tal vez no tengamos muchas formas de luchar y menos de hacerlo con eficacia, pero al menos deberíamos ser capaces de responder con nuestra dignidad. Así que aplaudo a quienes ayer hicieron bandera de sus convicciones y de sus valores, a quienes ayer le explicaron a un ministro a quien considero especialmente infame e indigno de respeto en tanto cargo público que para ellos había tocado fondo. Cruz y Raya.

miércoles, mayo 22, 2013

EN EL TIEMPO DE LAS PROCESIONARIAS



Hubiera sido, sin duda, mejor la proclamación de España como un país oficialmente laico. La de problemas que nos hubiéramos evitado si el miedo de los constituyentes a las fuerzas de siempre no hubiera frenado y condicionado muchas de las aspiraciones de modernidad de un país noqueado tras años de nacionalcatolicismo y dictadura. Quedó consagrado, en todo caso, el principio de la no confesionalidad del estado. Un principio que parece no garantizar que la Conferencia Episcopal convierta en aparentes victorias sus evidentes fracasos sociales, en ese espejismo de que conserva una influencia institucional que casa más bien mal con la realidad del día a día. Un principio, que a la inversa, parecen no entender gerifaltes varios, con preferencia del PP, empeñados en hacerse la foto con el modo católico ejemplar y devoto conectada. Y si impactan en el espacio nacional los paseos con tacón y mantilla de la nunca bien ponderada Dolores de Cospedal, en el terruño suelen destacar las imágenes de Ignacio Diego y de Íñigo de la Serna compartiendo la cabeza de las andas de la Virgen del Mar, patrona de Santander.

Entendámonos. Considero correcto y hasta conveniente que esas autoridades que no pisan calle y cuando lo hacen caminan bien protegidos para evitar mancharse de realidad lo hagan en las fiestas populares. Menos da una piedra, que decían antaño. Considero correcto que ya que las relaciones del uno contra el otro y el otro contra el uno andan como andan aprovechen la solemnidad de la procesión para caminar serenos y reconcentrados cual orugas del pinar y así, como éstas, no tengan necesidad de dirigirse la palabra. Considero correcto, obviamente, que cada cual tenga las creencias, convicciones y fes que en su vida haya encontrado necesarias, vividas o aprendidas. Pero una de las actitudes que peor soporto es la de la hipocresía.

Ante las llamadas y requerimientos de otras fuerzas sociales, grandes o pequeñas, tiene por costumbre don De la Serna responder que no es posible porque entonces tendría que ir a todos los sitios, tendría que retratarse en todas las convocatorias, habría de ornar el ayuntamiento con los símbolos y querencias de todo quisque. Pero a la hora de la verdad, dos excepciones libremente elegidas, las de la religión católica y las del deporte en general y el Rácing en particular (no sé en los tiempos procelosos que corren: ahora la foto no vendería). Porque pensarán el y sus gabinetes que eso le aporta fotografías estupendas rodeado de gente y consolidación de un determinado perfil de votante que sin duda le resulta mucho más fácil que otros. Así que, por ir arrancando, ¿es la fe o el populismo la que mueve a Diegos y Sernas al acarreo estacional de vírgenes y santos varios?

Podría seguir. Por ejemplo, la de la Virgen del Mar fue una festividad largo tiempo olvidada, un patronazgo largamente ignorado por Santander, y recuperado por la actividad de diversos frentes sociales, unos por la cercanía a la ermita y el cariño a la tradición, otros más bien por santurronería. Ambos respetables y ambos nacidos de una energía que como mínimo les hace merecedores de ser ellos quienes porten a la imagen de sus desvelos. La lucha de Diegos y Sernas por las andas implica el robo a dos personas del común del privilegio de servir a su virgen. Tengan claro que en El Rocío, esa virgen que tanto va a hacer por los parados españoles no consentiría semejante atropello a sus fieles.

Más. Miren, que nos conocemos todos y es mucha la costumbre de pepé y peperos de ofrecer lecciones de moralidad y bonhomía por donde pasan. ¿De verdad alguien se va a creer a la Cospedal de mantilla y penitencia?¿Alguien al Diego y al Serna arrobados bajo la luz de la fe? Ande, se me repasan los catecismos, las obras de misericordia, las normas sobre familias y sexo y esas cosas que tanto importan a Rouco y luego me cuentan. Y de paso me explican por qué no aterriza el rayo que castiga a los impíos sobre mantilla y procesionarios. Ah, vale, que eso era cosa del Júpiter Tonante y Paganón.

En fin, que ya puestos, de procesión en cabalgata, de fiesta en fiesta, y de sensibilidad en sensibilidad (siguiendo los propios postulados del Alcalde), espero ver a De la Serna con un tanga dorado y una bonita boa de plumas en azul y blanco subido a una carroza el próximo Día del Orgullo Gay, con Alaska y Vaquerizo. Así, como siempre, dando ejemplo.

viernes, mayo 17, 2013

DONDE ACECHAN LAS RATAS (En el Día Internacional contra la Homofobia, la Lesbofobia, la Bifobia y la Transfobia)


Como me dicen alguna vez que sólo sé escribir sobre cosas de maricones que no le interesan a nadie y que ya canso, voy a aprovechar este 17 de mayo, Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual y por Identidad de Género para hablar de unos curiosos personajes que, presumo, no son ni gays, ni lesbianas, ni bisexuales, ni transexuales: Las ratas en red.

Hace tiempo, hablando con unos amigos, comenté que a pesar de muchas agresiones físicas y verbales, a pesar de mucha invisibilidad oficial y mediática, a pesar de tantos discursos, a pesar ... a pesar ... tenía la impresión de que en España la guerra estaba abierta pero ya oficialmente ganada. Y lo estaba porque de manera habitual, cuando en algún espacio público, algúna encuesta, se preguntaba a la ciudadanía hispánica por sus actitudes ante la igualdad cívica para las personas lgtb la respuesta era positiva, de manera cada vez más abrumadora. Un dato que a mi juicio implica tres condicionantes importantes.

El primero de ellos, que en efecto la visibilidad, la convivencia, la pedagogía social han acabado por hacer efecto y de manera progresiva cada vez es más cierta común la evidencia de que para una mayoría la orientación sexual o la identidad de género no suponen ya problema alguno, se aceptan y se integran como un polo más de una sociedad abierta y diversa. Bien.

Menos bien. Que muchas personas permanecen ciegas o indiferentes a todos esos flecos de discriminación y de odio que permanecen vivos. Todavía más, que muchas personas no son conscientes de que en tantos contextos discriminan o han discriminado, sin darle mayor importancia, porque al fin y al cabo "primero se llevaron a los maricas, pero no no era marica".

Menos bien, pero tal vez positivo. Que muchas personas afectadas por esa enfermedad social que se llama homofobia sienten una cierta vergüenza de expresar esa opinión en público en entornos que no controlan. De tal manera que si no pueden certificar que cuentan con un auditorio receptivo, prefieren mostrarse al exterior como abiertos, tolerantes, comprensivos, políticamente correctos. Y escribo que tal vez positivo este dato porque podría evidenciar unas actitudes que no se sabe, quiere o puede dominar pero que se entienden inconvenientes cuando menos.

Sin embargo, cuando el anonimato abriga ... Ay, cuando el anonimato abriga ...

Abres un foro de internet, navegas alrededor de Facebook o Twitter, se te ocurre leer los comentarios a cualquier noticia de cualquier medio de comunicación y entonces descubres lo qué se oculta detrás de algunas sonrisas y algunas palmaditas públicas. Algunos de esos apuntes se abren con el mítico "Yo tengo muchos amigos gays ..." (curiosamente nadie tiene muchas amigas lesbianas o amistades en la comunidad trans) para acabar sacudiendo estopa irracional, regresar a todos los viejos tópicos y aclarar que sus amigos son respetables. O lo que es lo mismo, nadie sabe que lo son, no dan "escándalo". O un comentario no menos hipócrita (y falso) que sueles tropezarte en los entornos religiosos: "Yo amo al pecador pero odio al pecado", vamos que el homosexual (igualmente los santurrones suelen ignorar la existencia de lesbianas y transexuales) es súper estupendo mientras se calle, se disfrace de "normal" y las manos las utilice sólo para tejer colchas de ganchillo y bordar mantos para las vírgenes. A partir de ahí, molestamos porque vamos "exhibiéndonos" mientras que ellos no llevan etiquetas mientras pasean con su señora del brazo o su novia de la mano, pero nosotros somos unos provocadores al hacer lo propio con nuestros compañeros. Y seguimos con todo un cúmulo de disparates acuñados por el odio sedimentado y alimentado por discursos de personajes presuntamente cualificados (de obispo a ministro, de ministra a juez, de jueza a profesor, de profesora a periodista o tertuliano. Y tiro porque me toca) en los que leeremos que "la homosexualidad es una enfermedad y se cura", "el lobby gay" "la naturaleza" "como los animales" (por cierto, los animales sólo tienen sexo para reproducirse, lo mismo que los del Forro de la Fajilla y los de HazteOrín), "los homosexuales son pedófilos", "quieren más derechos que los demás", "conspiran para la extinción de la humanidad" y tontería tras tontería. Hasta que ya se desmelenan y utilizan toda una sarta de insultos con una alegría y un odio que llegan a dar miedo y que a veces llegan a hablar del exterminio o la reclusión

Estas ratas en red, además de su obsesión por aniquilar a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, tienen como dato en común su anonimato. Lo que les convierte en personajillos cobardes pero también en especialmente peligrosos. Porque no nos permiten defendernos, no nos permiten siquiera controlar desde dónde podría provenir el golpe que desde Teherán a Volgogrado, desde Laramie-Wyoming a Tombuctú, desde Vigo a Lima, podría llevar a la práctica el discurso abominable. Al menos, las Botellas, Matos, Gádor, los Arsuaga, Montoros, Fernández, Polainos, Pflügers, Ussías, Duranes, Eulogios y Roucos lo dicen, iluminados por sus dioses y la supremacía moral autoproclamada, parapetados por el muro del poder, y por tanto igualmente cobardes, pero con la cara al descubierto.

Y se lo crean ustedes o no, da mucho que pensar, y hasta un poquito de miedo, la seguridad de que alguna vez, en algún momento, alguna de esas ratas en red ha estado cerca de ti, ha pasado a tu lado, tal vez hasta te ha sonreído o saludado.

Termino con una disculpa sincera. Tengo muchas amigas ratas y nunca se me ocurriría compararlas en serio con toda esa ralea sucia, anónima y probablemente heterosexual de la que estoy hablando. Lo siento chicas, cosas del lenguaje tradicional y los símiles de baratillo.


viernes, mayo 10, 2013

MOMENTOS ESTELARES: EMPIEZA EL DÍA CON EONERGÍA


En estos tiempos interesantes de la madre que les parió que nos ha tocado sobrevivir, algunos hemos conseguido tener la hipoteca más o menos al día a pesar de las insidias bancarias, los recortes de sueldo, las subidas de impuestos y a pesar, sobre todo, de no tener nada que ver ni querer tenerlo con ese partido que según su secretaria general, Mariló Cospeytal, está lleno de gente que antes que comer paga y paga. Pero a pesar de todo, muchos, entre ellos el perverso y malvado Rukaegos, que hace tiempo no nos contaba sus peregrinas andanzas, acaban con problemas para mantener todos sus debes al día, lo que ocasionalmente ha supuesto verse sometido al chantaje mafioso de las llamadas proveedoras de energía (¡Ay, si Capone hubiera conocido los secretos de la neolengua!) y a cortes que teletransportan a la víctima a unj divertido viaje por el parque temático Maravillas de las Cavernas.

El malvado Rukaegos ya sabe a qué está jugando y contra quiénes, así que llegado el momento trata de acelerar pagos o si el corte se produce solucionarlo a la mayor brevedad posible. Momento en el que empiezan las fabulosas viñetas de aventura EON contra el Universo , esas en que el perverso gigante ELEKTROS Pinguin-Luthor, responsable de la diabólica nave Atención al Cliente trata de volver locos a los humanos, entre ellos al pobre Rukaegos, con el fin de, clásico en los malos, provocar suicidios colectivos, pánico en las calles, subidas de tensión y dominio de la Humanidad.

Érase que se era un mes de abril, un miércoles cualquiera, tal que el día tres, en el que el avieso Rukaegos regresa a casa con el pico al hombro y canturreando hi-ho hi-ho cual flamante enanito feliz. Pero las tinieblas se han apoderado del mítico refugio del héroe, Quintosinascensor. Raudo y veloz, inicia el jueves con sablazo familiar, repaso de facturas e intentos varios de ingreso. Ah, sí, porque ELEKTROS, regodeándose en su modernidad, no permite transferencias, ingresos en efectivo, giros postales ni saquitos de sal o de pimienta: o tarjeta o nada. Así que devolución del sablazo a cuenta y búsqueda pertinaz de alma cándida que preste tarjeta con fondos para puto pago y sablazo a cuenta pero en versión Los mafiosos nos ayudamos unos a otros . Que hay que dar de comer comisiones a la depauperada banca en crisis.

Gastado en tales actividades de resistencia, el jueves a mediodía acude Rukaegos en cuerpo mortal y alma exhausta al Cubil de la Bestia para presentar un comprobante de pago, dos diamantes falsos en prenda, un certificado de buena conducta firmado por el animador sociocultural de Sing-Sing y una amable sonrisa forzada. Así que todo en orden, según el muchachote esbirro de la compañía, queda el plazo legal, insiste, de 24 a 48 horas máximo para la recuperación de la luz sin necesidad de que ningún bicho coma los hígados a un nuevo Prometeo por otorgarnos la luz. "Eso sí, llame esta tarde a Distributor, porque aquí trabajamos para Commerciator, y así confirma que les ha llegado la orden de dar a luz".

Ni corto ni perezoso, telefonea Rukaegos y una sicaria de Distributor le confirma todo lo que había que confirmar y le reconforta con la esperanza de que en 24 horas volverá a ver, y a cocinar, y a escuchar a escondidas la discografía completa de Georgie Dann. Pasa el 4, llega el 5. No hay luz. Rukaegos telefonea. Sicaria de Distributor "Está dada la orden, 24 a 48 horas, dígame su nombre, para dirigirme a usted, su DNI, su dirección y si prefiere muslo o pechuga". Hora de comer. No hay luz. Sicaria "Dada la orden. Nombre, dirección, DNI o CUB y cantante de tangos favorito. 24 a 48" "Es que ya han pasado las 24" se defiende Rukaegos. "A 48" , responde la sicaria. "Pero mañana es sábado, eso no es problema ¿no?" suplica Rukaegos. "Está dada la orden". Sábado 6. No hay luz. Telefonea Rukaegos a la guarida de Distributor. "Nombre, DNI, CUB, Dirección y nota media en el bachillerato" requiere la sicaria de turno. "Está dada la orden. De 24 a 48 horas. Pero hoy es sábado, los fines de semana no hacemos reconexiones". "Pero ayer me dijeron ..." "Lo lamento. Los fines de semana no hay reconexiones". Los setters salen huyendo a esconderse tras comenzar Rukaegos a dar puñetazos a las puertas, pasadas a las sillas, a salivar en verde y a girar la cabeza invocando a Satán.

Domingo 7, 72 horas después, sin novedad. ¿Qué parte de "los fines de semana no reconectamos" no habíais entendido? Lunes 8. Sin luz. Teléfono. "La orden está dada, activaremos lo antes posible. ¿Le había pedido ya su nombre, CUB, DNI, dirección, teléfono y talla de calzoncillos?" "Pero es que el plazo legal es de 48 horas límite y llevo 96 sin luz" "Ya, qué cosas" "Y toda la comida se está echando a perder ¿se la llevo para que compruebe cómo huele?" "No se ponga así, eso lo cubre EON" "¿Pero Distributor o Commerciator?" "Lo más seguro es que quién sabe, o lo sabrá lo antes posible".

Llegado a este punto se produce un inesperado clímax en la tensión. No, en la eléctrica no, en la arterial. Ingresan en el hospital al desolado Rukaegos que por la tarde envía a Pequeño Monstruo, su hermana chiquitina, a teletransportar a la jauría canina a un hotel, abastecer de víveres al retén de gatas y encender la luz. No hay luz. 112 horas. Martes 9, teléfono, sicaria, dirección, dirección de mail, DNICUB, fórmula del volumen de la esfera, 120 horas. "Lo antes posible, ya verá, no se preocupe". Rukaegos sufre, llora, se toma la tensión y las pastillas, come las porquerías del hospital, llora, sufre, se caga en todos los muertos de la sicaria, de las sicarias anteriores, de las sicarias por venir, y repasa en su amplio y culto vocabulario cuántos insultos son aplicables a EON y, de paso, a Angela Merkel. Por alemana. Pequeño Monstruo regresa al Quintosinascensor por la tarde. No hay luz. 130 horas. "¿Me puede decir su nombre, dirección, DNI, CUB, apuesta de la primitiva para esta semana y la lista de los setecientos tres primeros números primos sin contar los que acaben en siete? Por cierto, ya tiene usted luz. ¿No? A ver si va a ser una avería. Déjeme un teléfono para que mañana haya alguien en casa si van a repararlo". Desesperado deja el teléfono de Pequeño Monstruo. Llora, muerde el colchón y al enfermo de la cama de al lado. Sin echarle sal. Miércoles 10 ¡Hay luz! Tiempo de espera aproximado para la puta reconexión 140 horas. Comida de la nevera, putrefacta. Tensión arterial, un poco mejor, gracias. Estado de la mar marejadilla.

Tras el alta, decide el desmejorado Rukaegos quejarse ante las fuerzas del mal. Siete llamadas. Dos e-mails. Hasta que por fin hoy abre el buzón y ¡carta de EON!¡Aleluya! Firma Garabato Ilegible pero procede de Dirección General de Nosécuántascosas y Reclamaciones. Y dice, agárrense que vienen curvas y tras varios blablablás ... "con fecha 4 de abril de 2013 se procedió al corte del suministro eléctrico (falso:fue el 3) posteriormente el 5 de abril de 2013 se ejecuta la orden de forma manual, según nos confirma nuestro Departamento de Reclamaciones OOSS (lo que quiera que sea eso) y el usuario quedó con servicio directo, cumpliendo los plazos legalmente previstos".

Y saludan atentamente.

De inmediato he llamado a EON Distributor, emisor de la carta, para preguntar a la sicaria en vez, tras detallar mi nombre, DNI, dirección y coeficiente de la pleamar del siete de junio de 1865, si se estaban riendo de mí, si me estaban insultando y a qué dirección exactamente debía llevar la comida podrida que guardo en el congelador cual delicado exvoto. Ya que como no tuvo tiempo de estropearse entre el 4 y el 5, seguramente no existe y el olor no molestará en la cueva de la bestia.

Continuará.

viernes, abril 19, 2013

ILUSIONES MUNICIPALES


 
Por aquel entonces no hablábamos de sobres, procesos, escándalos, advenedizos y arribistas. Teníamos un país demasiado ocupado en construir, en conciliar, en convivir. Y se trataba de una aventura apasionante.

Agradezco a Gloria Razábal que desde Twitter haya tenido tiempo para recordar que fue en aquel 1979, un 19 de abril, como hoy, bajo el signo de Aries, cuando con normalidad se constituyeron los primeros ayuntamientos democráticos tras la muerte del dictador, el proceso constituyente y la celebración de las elecciones municipales el 3 de abril. Agradezco ese recuerdo por su capacidad para abrir las ventanas de la memoria y viajar al pasado, a ese pasado en el que mi padre, Alberto Mateo del Peral, se convirtió en uno de los trece rostros que configurarían esa primera corporación del nuevo tiempo en el municipio cántabro de Reinosa.  Y de forma casi inevitable, a pesar de los recelos de mi madre, desde ahí a la entonces diputación provincial que gestionó el viaje hacia la autonomía, la ponencia redactora del primer Estatuto de Autonomía de Cantabria y el Parlamento autonómico como secretario de la mesa, primero, y como vicepresidente de la misma más adelante.

Hablábamos mucho de política, sí, andábamos enfrascados en la edificación de un tiempo, y hasta quienes sólo éramos unos niños estábamos contaminados por el ambiente general. Y eso que en vez de FB y TW teníamos sólo pegatinas y llaveros, en vez de portales de internet, panfletos y decálogos, y por Reinosa sólo se recibían una cadena de televisión y una emisora de radio. Y no siempre.

Recuerdo que los partidos ya habían desde las constituyentes enlazando nombres y referencias por las distintas comarcas. Recuerdo que al parecer Reinosa se le estaba resistiendo a la UCD y en busca del perfil que querían se pusieron en contacto con mi padre para encabezar la lista y organizarla. Que mi padre no estaba por la labor y se comprometió a realizar la lista centrista y a encontrar para la misma una cabeza satisfactoria, y que tras encontrar a la persona ideal escuchó del partido "todavía no estamos preparados para proponer a una mujer como cabeza" y hubo que seguir hasta el límite del plazo para evitar esa alcaldía que no quería ni bien ni mal y que hubiera alcanzado. Al final, sí encontró ese candidato, Francisco Fernández Cotero, insistió en el número dos para Mª Consuelo Fernández de Lucio, mi primera profesora, y figuró, a regañadientes, como número tres.

Está claro que mi padre ofrecía un buen perfil para entonces. No había tenido vinculaciones orgánicas o asociativas con el franquismo, su experiencia asociativa era básicamente la de haber contribuido a levantar un colegio abierto y liberal en Reinosa, el Antares, haber conseguido su gratuidad, y haber presidido durante años su asociación de padres. Era un profesional bien valorado, un apellido conocido y respetado en la zona, tanto por la propia trayectoria de mi padre como por la militancia campurriana de mi abuelo y aún más atrás. Era importante, y más en unas elecciones locales, contar con ese tipo de perfiles fuertes, bien apreciados, dispuestos a regalar mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucha vida, mucho dinero, sí también mucho dinero, en la aventura común de generar un país de estructuras democráticas.

Así que quiero que hoy mi blog sea un recuerdo y un homenaje para todos esos hombres y mujeres que se pusieron manos y corazón a la obra. Para MariChelo, la querida MariChelo, enérgica y capaz en las listas de la UCD, para Manuel Roba, un militante comprometido del Partido Comunista desde los tiempos difíciles, para Daniel Mediavilla, vinculado a la mítica Naval, que encabezó la lista del PSOE, para Justo Morán, el veterinario lleno de ironía que asumió la opción más conservadora como lista independiente, que por entonces nadie parecía querer ser por aquellos lares de AP. Para mi padre, que siempre fue un ejemplo de hontestidad, de coherencia, de alegría, de capacidad de trabajo. Y hasta trece para quienes abrieron la puerta del futuro en Reinosa y hasta miles para los que pueblo a pueblo, ciudad a ciudad lo hicieron por toda España.

34 años después, cuando la sensación de crepúsculo es dolorosa, cuando la revisión de la transición exige una crítica dura, cuando aquella fiebre política se ha convertido en hastío, cuando tanta basura nos ha ido pudriendo la confianza, creo que a pesar de mucha inocencia y seguramente muchos pasos equivocados, corresponde darles las gracias. Porque la nave no tenía el rumbo firme, porque pesaba la historia, porque hacía falta valor y compromiso. Porque ellas y ellos lo tuvieron..

miércoles, abril 17, 2013

LAS HIPOTECAS DE COSPEDAL



Tiene la dama de la foto la virtud de irritarme hasta lo más profundo. Todavía no tengo claro si esas declaraciones que arroja un día sí y otro también contra la decencia y el sentido común son producto de un cinismo sin parangón, de una ignorancia supina, de una frivolidad febril, de una capacidad genética para la demagogia más burda. Pero sí tengo claro que se está riendo de todos y cada uno de los españoles con una desfachatez fuera de control.

Chirriaba en días recientes su desafortunada comparación de los escraches con el nazismo. Un híbrido este caso de ignorancia y demagogia. Demagogia por lo facilón y burdo de la estrategia de acusar al enemigo de nazi, eso para lumbreras como Cospedal cierra toda discusión. Frívola, por lo que sipone de indigno poner al mismo nivel a los millones de víctimas de Hitler y sus bastardos con la incomodidad de los privilegiados del poder al tener que enfrentarse a la cara a lo que cada vez más personas opinan de sus modos, sus trampas de trilero, su ausencia de la realidad. Ignorancia, por demostrar que del origen, desarrollo y contenidos del nazismo sabe tanto como de decencia: nada. ¿Quién va a ser capaz de soportar a esta dama explicando que los nazis son quienes defienden una justicia y un reparto favorable a la mayoría y no quienes imponen sacrificios y estrangulan sólo a otros?¿puede el poder llamar nazi al desfavorecido, a quien no lo ejerce?¿pueden quien se ha significado en la exclusión del otro, en la homofobia, en el clasismo, en la xenofobia, quien ha avalado las peores políticas de su PP en estas direcciones llamar nazi a quien sea sin sonrojarse siquiera un poquito?

Hoy todaba desayunarse con nuevas perlas de Cospedal. Su afirmación de que quienes votan al PP antes dejan de comer que de pagar sus hipotecas y cumplir sus compromisos. Imagino que lo de dejar de comer no lo dirá por su colega Arias Cañete, ese que se indignaba porque los camareros extranjeros no le preparaban bien las tostadas de manteca colorá. Pero que seguro que tiene las hipotecas al día. Pero sí lo dice insultándonos a todos y mostrando de nuevo o su frivolidad o su desconocimiento de una realidad que no le importa nada: la de todos los que vivimos a un mínimo de 300 metros de la calle Génova, o de su cigarral blindado, o de su hipocresía con blonda. Qué bonito le queda el discurso, qué dignos y responsables hace a militantes y votantes del Partido Popular. Qué malos y rastreros a todos los demás, que según semejante intelectual preferimos comer.

El caso es que uno, que está como tantos españoles hipotecado, que tiene el sueldo más corto y los impuestos más largos, que carga con la desvergüenza de un rescate bancario que se ceba, cómo no, entre quienes tenemos números cortos y hasta rojos pero transparentes, esa mayoría que no recibimos sobres ni favores, que no intrigamos para que las empresas de los coleguis del marido se queden con la sanidad pública, que no tuvimos la opción de autosubirnos el sueldo al comienzo de la crisis y de seguir cobrando por trabajos no desmpeñados, pagamos nuestras hipotecas y deudas al límite de lo que podemos soportar. ¿Sabe usted por qué, doña Dolores? Porque cuando nuestras nóminas llegan al banco, éste se encarga de descontar puntualmente cada adeudo que le parezca, de la misma manera que las empresas de energía y suministros básicos cortarán luz, gas o agua con eficiencia. Y sí, después de que todas esas deudas queden saldadas tendremos margen, o no, para comer.

Que desde el privilegio inmerecido una señora que se ha merecido por nombre público el de La bien pagá se atreva a proferir semejantes palabras ante quienes tratamos de salir de cada mes con el menor daño posible, en un país en el que somos inmensa mayoría los que no podemos sostener el día a día, me provoca irritación, hasta diría asco.

A ella no, claro. Porque ya sabe que todo se arregla con un mohín arrogante, con un gesto despectivo y con una mantilla hipócrita que le valdrá las indulgencias de una iglesia aún más hipócrita para seguir despotricando, faltando al respeto, arrogándose el derecho de explicarnos a los demás cómo debemos vivir, cuánto debemos recortar, cuál es el límite de nuestro sufrimiento.

Y es que claro, si no tenemos pan, comamos pasteles. Y si no nos llega para pasteles, hagamos dieta en incosol, con la hipoteca al día.


domingo, abril 14, 2013

CATORCE DE ABRIL


Fueron muchas las preguntas que se quedaron sin respuesta posible en el proceso constituyente de 1977/78. Personalmente, conservo la admiración por quienes entonces supieron optar por el camino que corresponde al político, el del pragmatismo, la negociación y el diálogo, para apostar por la superación de los recelos y avanzar en un camino que sin duda la ciudadanía española esperaba. Se renunció a la apertura pública de muchos debates, se esquivaron con generosidad otros, se intentó sostener la apuesta por la democracia a pesar del miedo, de la sensación de que el proceso estaba demasiado custodiado y vigilado por las fuerzas más reaccionarias. Y supongo que en ese forcejeo permanente hubo que renunciar o posponer algunas consideraciones para sacar adelante las esenciales. Fue, así lo creo, lo que los tiempos demandaban a pesar de que con el tiempo y la degeneración institucional constante puede que haya que hacer una valoración más crítica: los problemas aparcados no sirvieron para evitar el debate sobre los que habían pasado la prueba, las estrategias adoptadas para recuperar convivencia pacífica y estabilidad sirvieron sólo en parte y al cabo, con importante responsabilidad de ciudadanos, asociaciones de todo cariz, instituciones y sobre todo unos partidos cada vez más transformados en meras maquinarias de poder sin horizonte ni suelo, han venido mostrando sus flancos más endebles y comprometiendo la vigencia real de un texto que hoy se encuentra en abierta cuestión.

Como fuere, ese fue el camino elegido. Pero ese camino no tiene por qué ser eterno, inmutable, fatal como una sentencia divina. La evolución de la historia, la evolución de los tiempos, la evolución de las mentalidades exige cada cierto tiempo una respuesta clara y contundente. Y en estos tiempos interesantes y complejos, en los que tal vez no sea conveniente hacer mudanza pero sí indispensable ir avisando de un tiempo de cambios que renueven un pacto social que hoy está resquebrajado, puede que sea inaplazable replantear una buena parte del texto constitucional. Y hacerlo, desde luego, sin omisiones.

Hoy es Catorce de Abril. Hoy España recuerda, con demasiado calor tal vez, la proclamación de la II República, y se reabre en redes y medios el debate sobre la forma del estado. Y a pesar de haber tenido un poco muerto el blog en estos últimos días, cosas de la edad y la salud, sí quería dejar constancia de dos reflexiones.

La primera, tiene que ver con la evocación de Max Weber y sus teorías sobre la legitimidad del ejercicio del poder. Weber no ignora que ciertas sociedades y ciertas épocas han permitido sostener ese ejercicio sobre el carisma (militar o religioso) o la tradición histórica (sobre la que se han justificado tantas veces las monarquías). Pero también habla de legitimidad racional precisamente para hablar de la legitimidad democrática, aquella desde la que una sociedad madura y unos ciudadanos maduros toman decisiones sobre su presente y sobre su futuro desde el argumento, el debate, el voto, la regla de las mayorías y la del respeto a las minorías. Una legitimidad propia de pueblos solventes que difícilmente puede tener otra formulación que la de la república, en tanto esta se configura como el modelo más ajustado de respeto a la soberanía popular, de limitación y control del ejercicio del poder, de opción igualitaria. Sí, definitivamente creo que el ejercicio del ciudadano no es el de doblar espinazo o cerviz para saludar al monarca, a su familia y séquito. Más allá de un respeto institucional que algunos por educación o modo de ser tenemos arraigado pero que cada vez nos supone mayores problemas.

La segunda, referida a la monarquía concreta que tenemos y a su hipotética legitimidad histórica, creo que esa legitimidad se gana, se consquista, se lucha. En tiempos más o menos recientes, ha habido casas reales como Holanda, Dinamarca, Suecia, inclsuo Gran Bretaña, que han sabido desde el ejemplo conquistar el afecto. Y seguramente si hoy se encuentran fuera de cuestión lo es precisamente porque supieron ofrecer modelo respetable. A día de hoy, siento tener que ser bastante duro en mi juicio a la oportunidad que se dió a los Borbones de regresar a la titularidad simbólica del estado, avalada por la voluntad del dictador, pero también de ese acuerdo constituyente. España ha sido durante años demasiado buena con su casa real, instituciones, políticos y medios de comunicación han escondido cada lado oscuro hasta que en los últimos años se ha ido rompiendo ese extraño pacto de silencio. No, no son ejemplares. Errores graves de la reina, del rey, del príncipe de Asturias obligan a preguntarse si España se merece estos periódicos bochornos. No digamos ya los escándalos que tan cerca parecen tocar a la infanta Cristina y a su marido, Iñaki Urdangarín. Sin que sea posible olvidar tantos claroscuros que hoy merecerían revisión tras esa ruptura del velo del silencio, sobre tantas veces como los entornos más próximos a Juan Carlos I han estado tan cerca de los límites del decoro. O los han traspasado.

Sí, deberíamos ser capaces de abrir algunos nuevos debates sobre quiénes y cómo somos. Y uno de esos debates debería ser el de la monarquía o la república. Porque la república, sin duda, es moral y políticamente mejor. Pero además porque don Juan Carlos, sus amigos, su parentela, su entorno, no han sido capaces de estar a la altura.

viernes, abril 05, 2013

A VUELTAS CON LOS ESCRACHES


Parece haber pillado con el paso cambiado, como siempre, a esos políticos acostumbrados a los algodones de la excepción, el privilegio y el pase VIP al Club de Campo madrileño a las expensas del erario público, la arribada del escrache desde el Río de la Plata. Tan cambiado como para perder los papeles y vomitar comparaciones con la violencia terrorista y como para que ese ministro al que en tiempos pretéritos algunos incautos consideraban la cara presentable del PP comience a pergeñar el modo en el que se pueda tipificar como delito el escrache ...  a políticos. Porque en las mezquinas miradas de esta oligarquía de feria sólo ellos tienen dignidad, intimidad, derechos.

El escrache, que con tal término se ha hecho popular sobre todo en Argentina, como una denuncia popular y pública de quienes habían sido colaboradores de la dictadura y habían salvado su impunidad con la ley de punto final, es una protesta pacífica que trata de presionar a personajes públicos de manera personal para que se avance en una determinada dirección, o de avergonzar públicamente a quienes parecen haber decepcionado de manera grave las expectativas ciudadanas. Como casi toda propuesta de resistencia civil, se mueve en un terreno peligroso, pantanoso, en el que el exceso y la violencia andan acechando. Tanto la violencia institucional del estado como la del propio grupo escrachador en el que son posibles gritos o actos que sobrepasen la intención de denuncia inicial.

No es una iniciativa que me resulte simpática, más por mi propia manera de ser que por otras razones. Pero desde luego entiendo que haya aparecido, que haya aparecido precisamente ahora, que se presente como un esfuerzo de empoderamiento cívico ante la quiebra del contrato social y la desconfianza frente a unas instituciones que parecen haber perdido el norte, haber perdido su conciencia de servicio público, para convertirse, al menos en apariencia, en un cinturón protector de las oligarquías, haciendo peligrar el sistema y cuestionar su condición de democrático.

Sorprende en cierto modo el escandalito organizado en el gobierno y sus medios afines. La estrategia de la vergüenza pública ha sido siempre practicada desde el poder. Desde los sambenitos a las noches de los cristales rotos, desde las dietas de ricino y las peluquerías extremas a los cobradores del frack y las panteras rosas, desde la novatada hasta la ridiculización del torpe. Hasta los desahucios con lanzamiento incluido, por cierto. Así que ante una sensación tan extendida de que las instituciones se han replegado sobre sí mismas, de que los políticos se ausentan de la realidad y giran sobre sus propios ombligos y tratan de enrocarse en sus privilegios, ante la sensación de que el sistema es un fraude democrático, un expolio tramado desde las redes del poder financiero nacional e internacional, no parece caber sino un recordatorio de una sociedad integrada por ciudadanos que no súbditos acerca de quiénes son los verdaderos titulares de la soberanía y a quién debe servir el gobierno. El escrache, en fin, como grito de empoderamiento, grito extremo, tal vez destemplado, pero signo de hartazgo ante tanto desafuero.

Nos cuentan las cifuentes y los pons que se trata de estrategias terroristas, pero no puede haber terrorismo sin armas, sin violencia en respaldo, sin anonimato. Nos cuentan que no van a dejarse amilanar por la presión, siempre que la presión no venga de Merkel o de Lagarde o de Eurovegas o del Banco Central Europeo y demás, ya se entiende. Nos dicen que los niños se asustan, pero sus niños, claro, porque debe de ser estupendo para los niños ajenos ver a la policía irrumpir en sus casas para expulsarles de su hogar sólo por haber sido víctimas de un fracaso personal y coletivo (lágrimas de Soraya en off).

Ojalá se terminen pronto los escraches. No por los palos de la policía y la persecución judicial, sino porque de nuevo las instituciones hagan el esfuerzo de recuperar la confianza de la ciudadanía, porque de nuevo se establezca el pacto de la democracia y esta vez, por favor, seamos capaces de cumplirlo.

miércoles, abril 03, 2013

HAGAN JUEGO, SEÑORES


Y tahúres muy desnudos con dados ganan condados

... que decía, con tino, don Luis de Góngora y Argote, tiempo ha.

Si desde hace ya unos meses tengo no la sensación sino la seguridad de que en uno de los momentos más complicados de la historia reciente nos ha correspondido sufrir a uno de los gobiernos más incompetentes que pensarse pueda y a un presidente del gobierno en especial ausente e incapaz, cada día que pasa se acentúa en mí la idea de que a más de lo antedicho, se trata de un gobierno desvergonzado e irresponsable. Desvergonzado porque toma decisiones con las que parece estar riéndose de nosotros, llamándonos idiotas, escupiéndonos. Irresponsable porque tira de la cuerda, porque alimenta la desafección a las instituciones públicas, porque empuja al sistema hacia una sima de la que le va a resultar imposible salir.

Son tantas y tantas ya que escoger una resulta complicado. Pero por su reciente salida a escena voy simplemente a apuntar el anuncio de que se podrán desgravar en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas las pérdidas sufridas en los casinos y en los juegos de apuestas on line. No la lotería, el bingo o las rifas, esas en las que los sufridos mortales hacemos esporádicos o regulares gastos, sino el juego a otra escala. Según esa Hacienda que dice el tópico que somos todos, pero que está claro trabaja sólo para beneficio y tapadera de algunos, porque se trata de evaluar la capacidad económica real del declarante, y para eso hay que contabilizar beneficios y pérdidas en una actividad que, no lo olvidemos, se practica por placer y entra en el ámbito de lo meramente lúdico.

Sí, claro que para saber cuánto ha ganado un individuo concreto tras unas horas de póker en línea habría que saber cuánto ha apostado y en cuántas manos le sonrió la fortuna. Pero no entiendo por qué lo que los demás gastamos en actividades lúdicas, cine, teatro, música, viajes, no sólo no desgrava sino que demostraría para Montoro y su troupe que tenemos cierta capacidad económica, pero si lo gastáramos en casinos sería una inversión. Todavía entiendo menos que se desgrave el placer, el vicio o la enfermedad del juego (que de todo hay en la viña del señor) y sin embargo vuelvan a ser referentes de capacidad económica y por tanto no desgravables gastos impuestos y muchas veces demasiado altos para cualquier economía de andar por casa. No desgtravan gastos escolares ni gastos médicos o farmacéuticos, no desgravan gastos funerarios. Así que ya saben, si se les muere un padre, un hijo, su pareja, considerará Hacienda que están haciendo un estupendo derroche y una vívida prueba de su capacidad económica y del potencial de su renta, pero si se les escapan varios miles de euros en una noche loca de ruleta francesa, póker o baccarat, pues podrán sumar pérdidas para restar en impuestos.

Claro que si lo piensan es lógico en la lógica perversa e infecta de Montoro, Rajoy y resto de patota. Alimentemos al monstruo de Eurovegas dotándole todavía de más privilegios, incentivos y ocasiones. Alimentemos al fraude fiscal y a los dineros negros para que ya que quienes no tuvieran gana de regularizarse con la amnistía infumable de los meses pasados tengan la oportunidad de lavar sus sobres, comisiones y rateos varios disfrutando de unas divertidas y tonificantes noches de riesgo al calor del juego.

Así que vayan preparando sus declaraciones del IRPF, apretándose los machos y saliendo del paso como mejor puedan y deban. A ustedes, como a mí, se les va a exigir hasta el último céntimo, duela lo que duela, sea o no posible, sea o no razonable. Y si no, no haberse muerto o no haber cultivado aficiones estúpidas. Vayan preparándose y paguen a tiempo, que para ustedes no habrá amnistías ni beneficios sino recargos. Mientras ustedes se ocupan en sus responsabilidades cívicas y legales, otros estarán ocupados en decidir si el siete o el veinticuatro, si rojo o negro, al grito de "hagan juego, señores, hagan juego". Porque un gobierno de tahúres y de tramposos siempre verá con mejores ojos a los suyos.

viernes, marzo 22, 2013

ESTAMOS LEYENDO ... EL CUADERNO DE BENTO, DE JOHN BERGER


En el libro que importa entras despacio, saboreando las palabras, el estilo, la presencia de la mano sabia que emborronó cuadernos y cuartillas hasta dar la tarea por cerrada. Cuesta coger el ritmo, hacerse a la necesidad de seguir, vencer el miedo reverencial hasta que al fin se te entregan las páginas, alcanzas un rotulador para subrayar tantas ideas, tantas imágenes, tantas ganas de leer, de ver, de visitar.

Recuerdo mis primeros encuentros con John Berger, Hacia la boda y Puerca tierra iniciaron la penetración en el universo de uno de los más relevantes cronistas de nuestro tiempo. Hasta ahora, King , la historia terrible, oscura, desoladora, de un perro excluido que habita entre los excluidos de eso que llamamos estado del bienestar y nos muestra la miseria, el dolor, la alegría de la supervivencia, la especulación financiera dispuesta a arrasar la vida al precio que sea, había sido el último encuentro.

Hasta ahora, cuando fluyen entre las manos las páginas de El cuaderno de Bento. Un simple cuaderno de reflexiones, apuntes, esquemas. ¿He escrito simple? ¿Cómo se puede tener el valor de definir como simples estas líneas emocionantes, sinceras, llenas de vida, de coraje, de energía, cargadas con una especie de don profético?

Descubro antes de la lectura que El cuaderno de Bento original habría sido el cuaderno de apuntes que el filósofo Baruch Spinoza habría llevado durante los últimos años de su vida y que se habría perdido. De hecho, algunas reflexiones tomadas de la Ética de Spinoza salpican el libro, actúan como cortinas separadoras entre las pequeñas historias, las reflexiones mínimas y certeras, los dibujos.

Sí, los dibujos. Porque Berger estudió Bellas Artes, y en el libro aparecen también apuntes de diversas etapas de su vida, mujeres, fragmentos de grandes pintores robados en museos, la hembra de tejón hallada muerta en el camino, el hermoso gato dormilón que ilustra este artículo. Dibujos que muchas veces sirven como puerta de entrada a las reflexiones de Berger, y otras tan sólo se nos muestran, abriéndonos la puerta a nosotros para penetrar en el imaginario de Berger.

La celebración de un cuerpo hermoso, y la de un cuerpo no tan hermoso. La manera en la que leemos, incluso la manera en la que transportamos los libros, con cuidado, como si formaran parte de nuestra más delicada fibra. El animal que ha muerto. El poder absurdo e irracional del imbécil con uniforme. La maravilla de Bach en Londres, en los dedos de la gran Myra Hess bajo los bombarderos alemanes. La enfermedad, los afectos, la guerra, la belleza, el arte interpelando nuestras conciencias y despertando nuestra consciencia.

Las palabras de John Berger, su compromiso estético y político, su mirada sobre el tiempo y la tierra que habitamos se apoderan página a página de este Cuaderno de Bento y lo llenan de humanidad, de esperanza, de aliento. Tal vez haya salvación, después de todo.


*** El cuaderno de Bento  está publicado en España por Alfaguara, en traducción de Pilar Vázquez.

martes, marzo 19, 2013

PALABRA DE GITANO


"Pareces un gitano" , "Si no te portas bien, vendrá la gitana a llevarte" , "Este niño es más malo que un gitano" .

Crecí en un mundo en el que las estructuras y dinámicas sociales generaban exclusión y recelo. En el que hasta el lenguaje había perdido la inocencia (¿alguna vez la tuvo?) y había decidido que determinados giros, determinadas expresiones que se nos venían o que habíamos aprendido entre los nuestros de manera automática, alimentaran ese recelo cada día. Probablemente no había nada más detrás, nuestro idioma era (es) más racista que nosotros, y sólo integrábamos lugares comunes que no aprenderíamos a desmontar, que no necesitaríamos desmontar, hasta mucho más tarde. "Más vago que un gitano" , "más ladrón que un gitano" . "los racistas son ellos, que no se integran" , "son tramposos" , "son sucios" , "son mendigos" , "son machistas" . Ah, es verdad ... "al menos cantan y bailan bien" . No nos valían, no, los gitanos para la sociedad, pero sí para el escenario y para las tablas, para divertirnos y puerta.

No sólo la comunidad gitana era y es víctima de esta trampa de un lenguaje que reproduce las necesidades de quienes lo hablan y de quienes lo fueron dando forma. "Pareces mariquita" , "los hombres no lloran" , "que te den por el culo" , "maricón" . Pronto aprendí que esas trampas perversas también me excluían a mí, también me daban forma e identidad a través de la injuria. Aprendí que no valía para ellos, para los respetables , y que después de condenarme a los márgenes, debía soportar además que me recriminaran esos márgenes que los respetables habían construido para encerrarme. Qué decir de todo el entramado de palabras (y de hechos, claro) edificado siglo a siglo para apartar a las mujeres de la dignidad, de la decisión, del poder, de la autonomía.

En fin, que no fue hasta mucho más tarde cuando por razones diversas, laborales, culturales, políticas, tuve la oportunidad de conocer, sólo de rozar en realidad, a miembros de la comunidad gitana, a gitanos y gitanas, y a empezar a comprender. Es probable que mi primer encuentro más allá del prejuicio secular fuera una revista literaria que editaban unos amigos en Madrid, Archione, con un número dedicado a la poesía europea en romanó, traducida por Nicolás Jiménez (hablé con él un par de veces a partir de esa lectura). Más adelante un par de críos que se preparaban para la Primera Comunión en una parroquia de barrio con la que colaboraba en los lejanos años de católico más o menos comprometido. Pero fueron mis encuentros con la gente de Romanes, la entidad cántabra que aglutina a las asociaciones gitanas de la región, los que me dieron no ya una mirada que ya había pasado por el Porrajmos, el holocausto gitano, al hilo de mi interés en esa época. Y descubrí toda una realidad. La de gitanos y gitanas de todas las edades y de sensibilidades muy diferentes que se empeñaban, como cada ciudadano, en el afán de cada día, que luchaban contra los prejuicios para abrir nuevas puertas, que vivían perfectamente integrados en una sociedad que tiene como una de sus mayores luces la diversidad, pero que por fortuna se negaban a ser asimilados (es bien diferente) por la cultura dominante y trataban de navegar entre la tradición identitaria, de la que querían corregir y superar tantas cosas, sin paternalismos externos, sin lecciones de nadie, sin renunciar a su historia, y la furia de un futuro que llegaba y que se abría paso en la educación, sobre todo la educación, en el trabajo, en la convivencia. Conocí en ese tiempo, insisto en que de manera superficial, a mujeres gitanas que estudiaban en la universidad, a gitanos que trabajaban como albañiles o en la venta ambulante, a gitanas que me comentaban por mi militancia en ALEGA que habría que buscar la forma en que algunas familias aceptaran a un chico gay o una chica lesbiana, a hombres que consideraban a Zapatero el diablo por el matrimonio entre personas del mismo sexo y a hombres que celebraban ese mismo paso, gitanos jóvenes con un talento especial para la fotografía y gitanas pintoras. Me encontré con Carolina, Agustín, Aurora.

Descubrí en fin lo que ya sabía. Que aquí en Santander y en otros lugares de Cantabria había comunidades gitanas vivas y significativas. Y que en ellas se entregaban a la vida hombres y mujeres con ganas de romper los moldes, de derribar los muros, de ejercer su dignidad y sus derechos cívicos, sus opciones profesionales y educativas, de conquistar sus sueños, sin renunciar a quiénes eran, a las raíces y los valores que les habían traído hasta aquí a lo largo de quinientos difíciles años sobre esta península. Hombres y mujeres que habían tomado una decisión: la de protagonizar su lucha, sus luchas, la grande y las cotidianas, sin tutores ni iluminados que les marcaran el paso, escogiendo, decidiendo, caminando, hablando. Ocupando su lugar en todos y cada uno de los espacios sociales. Como cualquier otro ciudadano. Nunca más, pero desde luego nunca menos.

Ahora en estos días hay polémica sobre un programa de televisión, en Cuatro, bastante lamentable. Palabra de Gitano, se llama. Un programa que ignora todo ese camino, toda esa vitalidad, toda esa diversidad, que pasa de largo ante las luchas y los esfuerzos y se queda en la superficie, en el tópico, en el folklore, en el prejuicio. Que perpetúa esquemas perversos de los que nada puede surgir salvo exclusión. Esos en los que nunca podrá haber encuentro o diálogo entre gitanos y no gitanos, porque nos pretenderá superiores y les representará marginales. Un programa que ha atizado las brasas del racismo incendiando las redes sociales y desbordando foros y twitters con basura racista.

No es ese el camino, no es esa la responsabilidad ni el rigor informativo que deberíamos exigir a los medios. Ese es el daño y esa es la ceguera.

Así que desde aquí quiero sumarme a tantas asociaciones gitanas que exigen la retirada del programa, aún más, la corrección del agravio con un programa que de verdad muestre la riqueza, la variedad y las claves positivas de la comunidad gitana sin cebarse en estereotipos contra los que gitanas y gitanos llevan tanto tiempo luchando. Tanto tiempo mereciendo, ya de una vez por todas, que rompamos nosotros nuestros muros, porque ellos tienen los deberes bien hechos. Y como muestra, Juana Martín, joven, brillante, mujer, gitana, diseñadora de moda que triunfa en las pasarelas con un lenguaje exquisito y elegante. Sólo uno de los miles de caminos por los que la comunidad gitana está rompiendo por fin los moldes y ocupando el espacio que le corresponde.

NOTA: Olvidé esta mañana incorporar el comunicado de las asociaciones gitanas, os enlazo aquí y corrijo el error:

http://rikardohj.wordpress.com/2013/02/18/comunicado-ante-la-emision-palabra-de-gitano-cuatro-tv/



lunes, marzo 18, 2013

FALTA DE RESPETO


Va pasando el tiempo y las disculpas de gobierno y cercanías van haciéndose más pesadas, más insolentes, más duras de soportar. La alegría con la que iniciaron la demolición del llamado estado del bienestar, dentro de nuestras fronteras y allende las mismas, en esa Unión Europea de nuestros dolores. Todos al servicio del capital, de la insidia, de la especulación, olvidando que su razón de ser, su única razón de ser, es el servicio al ciudadano.

Van pasando escándalos sobre escándalos, que sin consecuencias hacen que tiemblen los propios pilares institucionales. Desde una monarquía ya fuera de todo atisbo de dignidad a una política hedionda, mediocre, sin recambio ni futuro, según parece, empecinada en girar y girar alrededor de su ombligo. Ausente salvo para consolidar unos privilegios y una inmunidad que hoy, si cabe, y teniendo en cuenta la vida en una calle cada vez más dura y, son todavía más irritantes. Van pasando las menciones a herencias y a quisicosas entre las risas y las sonrisas de cada ministro y cada ministra antes de pegarnos el tajo correspondiente a cada viernes, van pasando las provocaciones -la ya anteúltima, el inefable Wert diciéndonos que exageramos la percepción de la corrupción en un país que ha hecho buena a Sicilia- mientras crece el paro, disminuyen las prestaciones sociales ganadas con tanto esfuerzo, crece la deuda, disminuyen las expectativas y las esperanzas, aumentan los suicidios, disminuyen la igualdad de oportunidades y se condena a la mayor parte de la ciudadanía a la sombra. Todo acompañado por los cortes de mangas de Bárcenas y los alborozados ¡que se jodan! de esa tal Andrea Fabra, de incontestable capacidad y mérito.

No pasa nada. En un país que cada mañana se levanta un poco más triste no pasa nada. Tanta nada que sorprende a esas horas que antes eran bulliciosas cerca de tu casa, en las horas de trámites, de comercios, de idas y venidas al trabajo, escuchar un constante silencio de domingo por la mañana.

Las últimas, imagino que ya las anteúltimas, las reverdecidas noticias sobre las torturas a los detenidos en Iraq por parte de las tropas españolas, y todavía peor el silencio de un gobierno y de otro, también el de los interesados medios de comunicación, como si la tortura no fuera una de las más radicales y profundas indignidades a las que se puede someter a un ser humano, como si no fueran la mayor degradación e indignidad en las que puede caer una, digamos, persona. Las intrigas palaciegas mu a lo Ancien Regime del monarca y su querida, enredando y haciendo caja de político en político, de administración en administración, de oca en oca. El insulto a tantos hombres y mujeres del nuevo giro al cuello a ver si por fin se rompe, el endurecimiento para las condiciones con las que se percibe el subsidio de desempleo en una situación invivible de paro, sin visos de que sea posible mejoría alguna en mucho tiempo, golpeando con especial saña al grupo de edad que más dificultades tiene para encontrar trabajo incluso en situaciones buenas de empleo. Humillando a quien trabajó para simplemente malvivir, para sacar a su familia adelante, sin percepción alguna siempre que algún otro miembro de la unidad familiar alcance una cantidad ni siquiera mileurista al mes, 926 euros. ¿Se imaginan al trabajador caído en las colas del paro pidiendo a su hijo diez euros para pagarse el metro o el autobús hasta la oficina del INEM y poder tomarse un simple café tras la espera?¿Observándose los zapatos rotos y pensando en cómo pedirle dinero a su hija para reponerlos en las rebajas o en el mostrador de las ofertas?

Peor que la crisis, peor que la incapacidad de los gobernantes más torpes y corruptos que podíamos esperar, es la falta de respeto constante, el insulto constante, el desprecio constante a la ciudadanía. Una falta de respeto que se acrecienta si vemos las genuflexiones ante las mafias bancarias y empresariales, ante las redes de intereses que nos fueron empujando a un pozo en el que ellas, ellas sí, se hacen cada día más ricas, adquieren nuevas ventajas, que repartirán, no les quepa duda, con esos nefastos adoradores a los que dimos el voto y la confianza hace algo más de un año.

Decían los romanos que era preciso diferenciar entre potestad, el poder, la fuerza, socialmente reconocida, y la autoridad, el saber, la competencia, la capacidad socialmente reconocida. Hoy España cuenta con un gobierno que puede ejercer la potestad, desde el control de las fuerzas de seguridad ejercido con parcialidad y torpeza. Pero no cuenta con autoridad alguna, no cuenta con una sola palabra, una sola disculpa que permita a sus miembros sostener la mirada sin una vergüenza profunda a cualquiera de nosotros.

Pero ni eso tienen. Ni vergüenza.

martes, marzo 12, 2013

DON'T CRY FOR ME, PONFERRADA



Yo, como a mis más fieles lectores y comentaristas no puedo negarles nada, tendré que echar mano de mi irresponsabilidad acostumbrada y escribir sobre el Affaire Ponferrada a requerimiento de Bruno.

No conozco el caso con pelos y señales, aunque no poca es la información que ha ido apareciendo en los medios, creo que suficiente para hacerse una idea somera y abrir paso a un par de reflexiones.

En mi Twitter pude presenciar un mini debate acerca de si lo que había dominado la decisión del PSOE de presentar una moción de censura apoyado por el partido local fundado por el acosador de Nevenka y con el voto de éste, era Maquiavelo o Max Weber. Si se trataba de una operación, pues, de ingeniería del poder, caiga quien caiga y olvidando los valores y las éticas, o si más bien estábamos ante un ejercicio de responsabilidad en el desempeño público que, en busca del bien común, no podía aferrarse de forma maximalista a unos valores morales que valdrían para la conciencia personal pero no para la conciencia política. Aunque en el resultado final lo que parece que ha estado más presente es el Visir Iznoguz. O peor, de Anacleto.

Parto de la premisa de que, en lo que a Ponferrada se refiere, está casi todo el mundo a estas alturas mejor callado. El PP, porque hasta fechas recientes ha venido gobernando con el apoyo del grupo formado por Ismael Álvarez, aunque también porque Álvarez fue alcalde de Ponferrada en representación del Partido Popular, que le apoyó y avaló en el Caso Nevenka hasta que sobrevino la condena. La propia ciudadanía de Ponferrada, porque ha dejado bien claro, como suele pasar en los ámbitos locales y no sólo, que al ejercer el derecho al voto premia a imputados y condenados, siempre y cuando la trayectoria de imputado o condenado venga avalada por buenas dosis de populismo, al tiempo que suele castigar honestidad, austeridad o gestión responsable. El PSOE, pues bueno, porque en ese deseo de alcanzar una alcaldía tan relevante a mi juicio ha perdido el oremus.

Los valores éticos no son, no deben ser, una mera declaración formal. Si hablamos de ética pública, de valores ideológicos, de decisiones que afectan a la propia identidad y al gobierno ciudadano, tendremos que intentar ser mucho más coherentes y claros. Y es cierto, siguiendo a Max Weber, que el interés público puede exigir algunas veces sacrificios en el ámbito de lo valorativo, lo que él llama Ética de la responsabilidad , pero no es menos cierto que estas rupturas deberían ser públicas, explicadas y convincentes. Hasta el punto de que uno de los mayores errores que puede cometer un gobierno  (pongamos Zapatero) es el de traicionar algunos principios por presiones o para evitar males mayores, pero hacerlo sin aclarar las condiciones y motivos a los ciudadanos a los que parece que se nos considera demasiadas veces menores de edad.

Es probable que existieran razones más que suficientes para intentar desalojar al PP de la Alcaldía de Ponferrada. Y a día de hoy no nos olvidemos de que una moción de censura es legal y legítima, mal que nos pese a todos cuando caemos víctimas de esa herramienta. Pero desde el principio algunas cosas no sonaron bien en el proceso ponferradino. Y lo que peor sonó siempre fue la participación de Ismael Álvarez en el mismo, alguien condenado por acoso sexual, con lo que eso supone para la mirada de quienes defendemos desde la razón y desde el corazón la dignidad e igualdad de las mujeres. Vale que haya cumplido ya su condena, pero sigue sin gustarnos, vale que se hubiera comprometido a abandonar el ayuntamiento (lo de abandonar la política uno se lo puede creer o más bien no), pero sigue sin gustarnos, vale que en adelante el apoyo al gobierno municipal fuera a venir de los otros concejales del grupo y no del ex-alcalde, pero la presencia de uno ha contaminado listas completas en otras partes del país, no sé por qué no tiene que afectar esa contaminación también -y a todas las bandas- a Ponferrada.

A partir de ahí, la sucesión de errores, la mala gestión del caso, ha sido permanente. Fue un error, un error clamoroso que una vez más demuestra que en las altas esferas del partido se está a veces más a hacer cuentas que a defender contentidos, más a la ingeniería que a la realidad, que se escucha sólo lo que se quiere oír, plantear una moción de censura en esas condiciones. No sé si hubiera cambiado algo de haber dimitido Ismael Álvarez antes de la presentación de la moción. Pero desde luego fue un error plantear la moción con su voto. Pero enredándose en el error, fue un error dar marcha atrás tras la moción. Si había que dar el paso, tal vez hubiera sido mejor sostener las razones y seguir adelante, avalando con la dimisión de Álvarez lo hecho y justificando mal que bien los beneficios que hubiera aportado la salida del ex alcalde de la política municipal. Pero Rubalcaba anuncia que se recula cuando ya hay un nuevo alcalde. O lo que es lo mismo, cuando acorrala contra la pared a los socialistas de Ponferrada. En cuestión de medio segundo era evidente que el nuevo alcalde no iba a dimitir, que además esa dimisión hubiera supuesto una imagen realmente rocambolesca de juegos de tronos al margen del bien común. De hecho, me ha sorprendido que efectivamente Álvarez haya renunciado a su acta de concejal después del digo digo digo diego del PSOE. Así que a falta de alcalde socialista en Ponferrada ahora ni alcalde, ni concejales, ni, me temo, afiliados.

Por intentar sacar algo en claro y en positivo de este juego kafkiano y errático, en un país donde nadie dimite, nadie ha dimitido. Pero en un país donde nadie pide disculpas, al menos Óscar López ha asumido con la boca pequeña (asumir de verdad responsabilidades es otra cosa) la mala gestión y se ha flagelado un poquito en público. Para que se nos pase rápido el berrinche supongo.

Mal el acuerdo, mal el desacuerdo, mal las conclusiones. Mal.

lunes, marzo 11, 2013

DESPUÉS DEL OCHO DE MARZO



En los días pasados, y tal como estaba previsto, muchas mujeres, acompañadas por muchos hombres, recordaron en España y en todo el Mundo que a pesar de tantos avances la igualdad real entre los dos sexos sigue siendo un trabajo pendiente, a veces con flecos pendientes, a veces con abismos por superar. Como se podía prever, se escucharon también voces críticas en contra de la celebración del Ocho de Marzo, incómodas unas con los avances, portadoras otras de lugares comunes que han hecho brecha, demasiada brecha creo, en el imaginario colectivo.

Mi primera reflexión vale para el Ocho de Marzo y para muchas otras fechas. ¿Cuándo se nos vistió España con tanta ranciedumbre? Parece que molesta que la comunidad internacional haya elegido una fecha concreta del calendario para recordar las luchas pasadas, para recordar a tantas mujeres que gastaron sus vidas en el empeño de una sociedad más justa; una fecha para recordar las batallas vencidas entonces y ahora, desde aquella mítica lucha por el voto, por el acceso a los estudios, por el acceso a todos y cada uno de los espacios sociales; una fecha para hacer presentes los pasos que aquí y en otros lugares quedan por dar, cada uno en su contexto y en sus ritmos, desde la igualdad salarial a la eficacia en el combate contra la violencia de género, desde el reconocimiento de la titularidad de la mujer sobre su cuerpo al quebrantamiento de los techos de cristal y de los suelos de lodo.

Ah, que tú luchas todos los días y que por eso no te hace falta el Ocho de Marzo.Vale. No te lo voy a discutir. Pero el caso es que en el día a día en las pequeñas luchas de cada pequeño momento suelo encontrarme siempre con las mismas caras, con las mismas voces. Curiosamente, las que con más energía reclaman el poder, el vigor, la capacidad crítica de la jornada conmemorativa. No valen las luchas silenciosas e individuales si no cuajan en un compromiso amplio y claro, si callan lo más para ocultar lo menos. La celebración del Ocho de Marzo lo que nos recuerda precisamente es que en cada momento, en cada lugar, en cada institución, en cada espacio hay mujeres que trabajan duro, que oponen su compromiso fuerte a los desequilibrios, las injusticias, las agresiones. ¿Por qué no parar un día, por qué no reflexionar especialmente un día, por qué no aprovechar la fuerza de las conmemoraciones para que el susurro se haga voz, la voz grito y el grito clamor, para que esos pequeños y grandes trabajos cotidianos lleguen a otros oídos, a otros corazones, y se compartan dudas, deseos y luchas?

Ah, es verdad, que no se celebra un Día Internacional del Hombre. Como tampoco un Día Internacional del Heterosexual ni un Día Internacional de Lemming. Es curioso, nadie cuestiona que se celebre en Reinosa el Día de San Mateo y no, pongamos, el de Santa Úrsula; que en Levante haya fiestas de moros y cristianos y no, pongamos, de federales y comanches; que se conmemore el Dos de Mayo y no el Cuatro de Octubre. Y es que cada fiesta, cada recuerdo, tiene su origen, civil o religioso, en afectos populares, en tradiciones centenarias. Y en luchas y conquistas que costaron y cuestan. Me resulta imposible encontrar un caso, un sólo caso, en el que el hombre, el heterosexual o el lemming hayan tenido que abrirse paso para ocupar su espacio de derechos o de dignidad, que hayan sufrido discriminación por el mero hecho de su genitalidad, de su afectividad o de sus costumbres migratorias. Y aunque sea evidente que los hombres, los heterosexuales y puede que los lemmings también lloran, no lo es por esa condición concreta, sino por otras que, curiosamente, también obligan a luchar y también cuentan con sus días de celebración, combate y memoria.

Yo celebro el Ocho de Marzo. Lo celebro porque quiero vivir en una sociedad en la que nadie se vea obligado a ser menos por ser, a verse privada de oportunidades y de desafíos por ser, a soportar y callar por ser. Lo celebro porque he visto la furia, la energía, la pasión de muchas mujeres que he tenido cerca, las apuestas de tantas dentro y fuera de mi familia. Porque soy consciente del talento que perdimos y perdemos cuando renunciamos a que las mujeres ocupen el lugar que merecen y que les corresponde. Porque me hace más rico y más sabio escuchar sus puntos de vista y tratar de entender sus experiencias. Porque aprendo de cómo lucharon y crecieron, de cómo el Feminismo, los Feminismos, alzaron la voz y la cabeza y entraron descerrajando las puertas en las habitaciones prohibidas. Porque me siento bien acompañando a las mujeres en sus decisiones y su lucha, escuchando y apoyando. Porque la lucha y el grito deben tener lugar cada día, sin descanso, pero necesito un Ocho de Marzo, como necesito otros días especiales, para no extraviar el camino, para reforzarme, para seguir viviendo, para seguir peleando.

Gracias a todas.
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Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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