sábado, octubre 26, 2013

CAMBIO DE DOMICILIO


Algunos amigos se sorprenden cuando les cuento que ya no vivo en Santander. Y eso a pesar de que ya eran muchas y claras las pistas que había ido dejando en el día a día real y virtual entre las cuales no fue la menos evidente el cambio de nombre de este blog al que tanto quiero y tanto debo. Si, este que se llamó en su día Un Santander Posible , como todavía consta en su link, antes de transformarse en la habitación del caos. 

El Santander Posible se devino en mi consideración Imposible primero, profundamente Antipático más tarde, Inhóspito ahora. Algo que me sorprende si pienso en todo lo que he querido a mi ciudad natal, y, vamos a dejarlo aquí que todavía me quedan algunas historias sorprendentes por contar que no sé si contaré, lo que arriesgué por ella o a lo que renuncié. Santander es la terra patris , el lugar en el que mi familia se desarrolló durante generaciones maternas y paternas, un conglomerado de calles, de objetos, de recuerdos que te impregnan casi a cada paso. Al menos en la mitad sudoriental de la ciudad. Santander es también, lo fue y lo sigue siendo, el contenedor de muchas personas a las que quiero o aprecio. Familia, amigos, alumnos, compañeros de aventuras variopintas de otros tiempos y de estos. Pero ha ido creciendo dentro de mí cada vez con más fuerza la sensación de ser extranjero, una sensación que se ha hecho más fuerte cuando las últimas decisiones sobre el futuro de la ciudad han ido dando forma a un proyecto vacío, que no me gusta pero que no tiene vuelta atrás. Ante el silencio y complacencia de santanderinas y santanderinos.

Así que me he ido. Son muchas las razones que hacen difícil el cambio físico, por no decir imposible. La cobardía, seguro, entre ellas. También las responsabilidades adquiridas, la edad, algunos afectos. Y aunque no descarto salir algún día de aquí, vivo o muerto, he decidido plantar mi casa en un lugar más amable. Y he recuperado algo de aquello que los historiadores de la posguerra hispánica denominaron el exilio interior. Desaparecer hacia dentro. Vivir mi tiempo mental, mi realidad afectiva y emocional, donde me dé la gana, sin atarme a la tierra ni a la realidad sensible. Me quedo, pues, con las responsabilidades, cada vez menos, y los afectos. Elijo de Santander ya tan sólo una parte de su gente y me la apropio para llevarla conmigo. Corto compromisos y cierro puertas traseras, quemo naves y construyo cierta evidente esquizofrenia en la que mi cuerpo quedará, ¿cuánto tiempo? atado a este universo limitado que llaman Santander, mientras mi mente, mis sueños, mis intereses, yo, a un tiempo nos proyectamos en el espacio hacia fuera y hacia dentro. Lejos, en cualquier caso, sea la dirección cual sea.

Así que ya lo sabéis, y aclaro las dudas de quienes me habéis mirado extrañado ante la broma del "Ya no vivo en Santander". Porque hablo completamente en serio. Vivo dentro de mí. En un territorio al que algunos estáis invitados. Cada vez más definido, cada vez más lejano, ya no Santander, eso es claro, creo que tampoco Cantabria, puede que ni siquiera España. 

Y es que al final quienes se empeñaron en hacer de este lugar, de estos lugares, tierra muerta y cansada han ganado la partida. Me rindo y me voy. Hacia dentro.

martes, octubre 22, 2013

INCÓMODOS DERECHOS



He tenido que estar bastante al tanto de lo que se iba publicando sobre la Doctrina Parot y leerme las sentencias para resistir en las redes a ese tsunami de ira colectiva que en diversos tonos pasaba de mostrar su desconcierto, irritación o ira a arremeter con todo un bonito surtido de calificativos a quienes hemos tratado de comprender y de defender la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos sobre el recurso presentado por la asesina etarra inés del río . Pero al final creo que prefiero escribir en un tono más personal y menos analítico. 

Vaya por delante mi más absoluto desprecio por esa criminal llamada inés del río y la más profunda repulsa ante quien es y ante lo que ha hecho. De la misma manera, vaya también por delante mi comprensión ante el dolor y ante el enfado de las víctimas. Pero ni el desprecio ni la comprensión, en tanto categorías morales y, por así decirlo, viscerales, bastan para modificar lo que pienso de la Doctrina Parot y de la sentencia que ha dado un tirón de orejas internacional al Reino de España.

Quizá mi primera reflexión es que me gusta que los derechos humanos sigan resultando incómodos. Porque esa incomodidad del poder y de todos los tentáculos a los que puedan llegar sus manipulaciones nos demuestran que esa esencial conquista del espíritu humano sigue retándonos, sigue interrogándonos, sigue siendo en cierto modo profética y certera. Derechos humanos, derechos de todas y de todos, grandes principios y valores que pese a quien pese (y pesa a muchos) no se reconocen de forma selectiva ni discriminatoria, no se dejan manejar a la carta, no sirven a tales o cuáles intereses. Y precisamente por eso continúan siendo el gran referente de la ética civil universal. 

¿Para qué nos sirven? se preguntan hoy en España muchos, agitados por discursos políticos y mediáticos que de año en año han ido trazando una clara línea interpretativa en la que apelando a las tripas más inmediatas se planteaba que si se hablaba de derechos, de garantías, de seguridades, no debía incluirse en esos límites a la arbitrariedad del poder a terroristas sobre todo, violadores también. Quién sabe si en el futuro otros serán incorporados a la lista. Ya ha quedado escrito, nos sirven como límites a la arbitrariedad del poder, como espacios de inmunidad personal, familiar, grupal, como faros que determinan nuestra capacidad para determinar nuestro propio proyecto de vida y para caminar en pos de la felicidad, como formularan inocentemente como un derecho más los revolucionarios franceses.

Claro, al poder no le gusta que se le limite, a ningún poder. Al poder le gusta de alguna manera actuar con las manos libres, poder tomar las decisiones a su aire y según sus conveniencias ... que rara vez son las de los ciudadanos. Así como el control, el límite le incomoda, en las aguas de la arbitrariedad nada a su capricho. Y nada más fácil que utilizar los viejos y ya bien conocidos métodos de la propaganda para crear estados de conciencia social que justificarian cualquier cosa, o casi cualquier cosa, al son de la música que les toquen. Los judíos en alemania eran monos, animales, no iban con ellos los derechos humanos. Los burgueses y antirrevolucionarios ante Stalin eran degenerados, infrahumanos. Por no seguir siempre con los viejos ejemplos, los tutsis, en las masacres de Ruanda, eran cucarachas. Qué fácil para el discurso dominante convertir a quien desee en una categoría que no merece protección de la ley, de la sociedad, de las instituciones.

Pero el grave problema es que si aceptamos el comportamiento arbitrario de las decisiones del poder, del que sea, me da igual económico, judicial, ejecutivo, legislativo, si aceptamos que esas decisiones pueden saltarse o bordear la legalidad, atentar contra esa seguridad jurídica que nos dice qué podemos hacer, qué debemos hacer, qué podemos esperar de nuestras conductas, si decidimos que no importa que nuestros compromisos nacionales e internacionales con el código ético básico de los derechos humanos se quebranten a capricho del de turno, entonces ... ¿dónde y cómo vamos a poner el freno, dónde los límites? ¿Vamos a volver a hablar de ciuadanos de bien y malvados, vamos a volver a afirmar como en los peores episodios de la historia de la humanidad o de la historia patria que si no te metes en problemas no pasa nada, vamos a volver a recitar aquello de "Primero vinieron a por los judíos pero yo no lo era"? No. Cuando abrimos la puerta a la degradación de las garantías abrimos una compuerta peligrosa para todos.

Sí, para todos. Los derechos humanos nos protegen a todos, también a los violadores, a los asesinos y a los terroristas. La quiebra de los derechos humanos nos deja inermes a todos, también a nosotros, también a quienes pretendemos ser ciudadanos de bien que no nos hemos metido en problemas. ¿Admitimos que quiebre el principio de irretroactividad de la ley penal? Vale, pero entonces nadie podrá garantizarnos que en el futuro se nos condene por sorpresa quién sabe por qué acción del pasado que en el pasado era correcta. Lo mismo si admitimos que se pueda cambiar al gusto las condenas y el régimen de esas condenas, lo mismo si olvidamos que la pena no sólo tiene un elemento de venganza social, tiene otro de reeducación, de apartamiento de la sociedad durante un tiempo que debe ser de transformación y de cambio.

Eso es lo que se discutía con la Doctrina Parot. Si principios esenciales para la seguridad jurídica de todos, como el derecho a tener una información clara y precisa sobre nuestros actos y sus consecuencias, sobre los procesos en los que podamos vernos inmersos, si la irretroactividad de las leyes penales, recogida con claridad en los convenios internacionales de defensa de los derechos humanos suscritos por España pero también en nuestro derecho interno son valores importantes o no lo son y quiebran ante algo tan peligroso como el clamor social por una venganza que probablemente no tendría fin. Las interpretaciones del Supremo y el Constitucional (bastante cuestionadas por cierto en el seno del Constituional, con relevantes votos particulares) que dieron origen al problema bordeaban el principio de legalidad, estiraban y forzaban en busca de una decisión que saciara a los justicieros de a pie y, por qué no, a los propios deseos de los magistrados. Pero desde el primer momento fueron muchas las voces lúcidas y preparadas en este país que advirtieron del peligro. Advirtieron también de que esa doctrina no tenía pase ante las instituciones internacionales y que se corría el grave riesgo, así ha sido, de que fueran denunciadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y se pudieran utilizar como una victoria por los asesinos y sus amigos. Así como ha sido.

Termino. Escuché hace mucho que la gran utopía de Platón no era La República sino Las Leyes. Puede que esa sea hoy también nuestra gran utopía, ser capaces de sostener un sistema de reglas claras, respetuosas con la dignidad humana, fiduciarias de ese gran patrimonio internacional que son los derechos humanos. Y que sostener ese sistema sea hacerlo vivo y respetado en una sociedad educada, capaz de entender el funcionamiento de los mecanismos legales y judiciales, de respetar (con toda la crítica que se quiera) las decisiones adoptadas conforme a las reglas y combatir las que se desvíen de las mismas. Incluso cuando duela hacerlo, incluso cuando supongan que alguien como inés del río (ya os habréis dado cuenta de que uso las minúsculas en su nombre con toda la intención) pueda ser de alguna manera beneficiado. Porque también en la humanidad de inés del río está la nuestra, porque también garantizar sus derechos es garantizar los nuestros, porque de verdad nos creemos que los derechos humanos son importantes, esenciales, vitales y que sin ellos nuestras propias vidas podrían estar en riesgo en cualquier momento.

Así que sí. No me voy a felicitar por que inés del río esté de camino a la calle, no me voy a felicitar por el sentimiento de humillación que hoy podrían estar sintiendo muchas víctimas. Pero sí me voy a felicitar por comprobar de nuevo que en este tiempo de incertidumbres en el que a veces me siento tan desolado, los derechos humanos siguen iluminando el camino, sostenidos con criterio, rigor y pasión por quienes son sus custodios.

NOTA. Por mínimos comentarios en esta línea ya me han llamado pedófilo, asesino, fascista, rojo, intolerante, imbécil en las redes, ya han deseado que violen y maten a mis familiares para que yo sepa lo que es bueno, así que no os molestéis en seguir por ese camino. Mis convicciones son fuertes, mis ideas claras, y mi compromiso con los derechos humanos y su defensa no se va a resentir ni siquiera con las amenzas, que también alguna (cobardona y anónima) ha caído. Irretroactividad de las leyes. Seguridad Jurídica. Derecho al Proceso Informado. Etc. Exactamente eso. Y tanto más.

miércoles, octubre 16, 2013

BLOG ACTION DAY 2013 . LOS DERECHOS HUMANOS. ¿QUO VADIS, FRANCIA?


Como otros años, me sumo a la convocatoria mundial del Blog Action Day, convencido de que la posibilidad de tejer redes, de hacernos presentes a partir de las herramientas que nos proporcionan las TIC, de empuñar la palabra se encuentran entre esas pequeñas herramientas que nos permiten apostar por ese otro mundo posible. 

Para este 2013, nos han propuesto escribir sobre los derechos humanos. Sobre esos espacios de inmunidad que con el esfuerzo de tantas y tantas generaciones se fueron edificando para proteger a todo hombre y mujer de la arbitrariedad del poder, de los poderes. Esos espacios que fueron creciendo y ganando espacio para tratar de garantizar la dignidad, el control de cada persona sobre su propio plan de vida y sobre sus libres aspiraciones. Esos espacios que cada vez más seguros de sí mismos apelaron a la responsabilidad intergeneracional. 

Esos mismos espacios que aparentemente fortalecidos por tantas declaraciones ampulosas y vanas en bocas mentirosas, incapaces, impotentes en el mejor de los casos, se rompen con tanta facilidad, con tanta frecuencia, haciendo añicos nuestras esperanzas.

No lo puedo evitar. Leí esta mañana en el diario que frecuento una historia más sobre la expulsión en Francia de gitanos procedentes de países del este de Europa. Una historia con un nombre propio sobresaliendo, el de Leonarda Dibrani, una romaní de quince años que llegó a Francia huyendo de la guerra y el racismo de Kosovo y más tarde de los asaltos a campamentos gitanos en Italia. Una romaní cuyo nombre es hoy un nuevo rostro de la vergüenza de Occidente en general y de ese país que un día tejió una revolución para que la primera generación de los derechos humanos fuera una realidad y que escribió que los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos.

Leonarda Dibrani. Quince años, muchos de ellos sometida a la exclusión social y huyendo. Alumna brillante, como su hermana mayor, en un liceo francés. Detenida con modos indecentes durante una excursión escolar, en presencia de todos sus compañeros de clase como si se quisiera poner en escena la vergüenza que al parecer Leonarda debería sentir sólo por pertenecer a una familia que apostó por una vida mejor, que intentó conquistar la dignidad, que quiso que sus miembros fueran libres e iguales en dignidad y derechos. Trataron de obtener los malditos papeles como refugiados, cumplían todos los requisitos establecidos por el propio estado francés para regularizar la situación de quienes entraron sin papeles pero se han integrado en la sociedad francesa. El padre tenía trabajo, tenían vivienda habitual, los niños estaban escolarizados, los más pequeños sólo saben hablar francés. Pero el racismo que nos late tan hondo, el odio a la miseria que nos recuerda que nuestro pasado bienestar estuvo edificado sobre el dolor de millones de semejantes, fueron más fuertes. El padre fue deportado y a pesar de que la familia lo ha desmentido una y otra vez, pidió la reunificación familiar (la madre ha afirmado que eligió permanecer con los hijos en Francia para que Leonarda y sus hermanos tuvieran futuro).

La cuna de la Ilustración, de la racionalidad, de los derechos del hombre y el ciudadano se plegó sobre sus propios miedos, sobre su propia miseria, sobre esa creciente ola de intolerancia que lleva a las más altas expectativas a Marine Le Pen. Y optó por traicionar esa historia, por traicionar su memoria más digna. Sin procedimientos, sin garantías, sin formas mínimas para ejecutar una decisión más que cuestionable. Tomada desde los despachos y los alientos de quien dice ser de izquierdas, hijo de emigrantes sin papeles, de republicanos españoles que también cruzaron un día la frontera en busca de la seguridad, de la dignidad de los derechos.

Aunque quizá lo peor de todo sea renovar la consciencia de que hoy, en todo el mundo, muchos millones de Leonardas han visto aplastado su futuro porque otra vez, ¿acaso dejaron de hacerlo alguna vez?, los viejos y repulsivos poderes siguen haciendo de los derechos humanos papel mojado para poder seguir haciendo de nosotros sus tristes marionetas.

viernes, octubre 11, 2013

EN EL MUNDO HAY AMORES QUE MATAN



Cuando estás al tanto de la realidad, no es raro que te sorprenda la manera en la que la cuentan determinados periodistas, determinados medios, determinados intereses. Pero como yo no soy del gremio, voy a abstenerme de consideración alguna en torno a conceptos como objetividad, informaciones contrastadas y otras quisicosas. 

Pero tampoco voy a dejar de pronunciarme sobre un pequeño revuelo vivido esta semana en Cantabria y amanecido en buena medida en las páginas dominicales de El Mundo Cantabria. Porque ese revuelo afecta a una de mis preocupaciones particulares, el maltrato y el abandono de mascotas, de animales de compañía. No creo que a los lectores residentes y mediopensionistas del blog os vaya a pillar de sorpresa. Y es que si algo tienen de bueno las redes sociales es que han roto el monopolio de la información y de la comunicación y nos dan pie a los ciudadanos para difundir nuestras ideas y precupaciones, sueños y banalidades. También nuestras propias versiones. 

No siempre es cierto eso de que los políticos permanezcan levitando en una burbuja ajena a la sociedad. A veces tienen los oídos atentos, escuchan, hablan y tratan de transformar esa realidad siempre perfectible que nos preocupa y que denunciamos. Así, la diputada del PSC-PSOE en el Parlamento de Cantabria, Chabela Méndez, escucha desde hace mucho tiempo a activistas vinculados con el mundo del bienestar animal, implicados en la lucha contra el maltrato y el abandono y ángeles para esos miles de gatos y perros que cada año sufren en Cantabria la desgracia de haberse creído aquello de "mejores amigos del hombre". Ha estudiado la situación, se ha documentado, se ha preocupado y desde esas tres patas ha decidido comprometerse en una mejoría administrativa y legal que permita superar un marco francamente ineficaz e insatisfactorio. Un marco de cambio legal que es ya un clamor en todas y cada una de las regiones de España y que ya está atravesando nuestras fronteras: la situación de los animales de compañía en nuestro país provoca estupor y horror en la Unión Europea.

Consecuentemente con esas tres patas, Méndez dio el primer paso obligatorio antes de proceder a iniciativas de mal calado: tratar de completar la información (si la consejera de medio rural Blanca Martínez tiene a bien responder y enfrentarse de una maldita vez al problema) preguntando como parlamentaria al ejecutivo cántabro una batería de preguntas relacionadas con datos de abandono y maltrato, denuncias, situación de centros de recogida, relación con protectoras, campañas de información, situación sanitaria, iniciativas sobre esterilización, control de chips, etc. 24 en total, bastante centradas esta vez en el mundo de los perros aunque son de esperar las que incidan en las particularidades de los gatos. De esas 24, 4 concretaban y pedían datos específicos sobre maltrato y abandono en el entorno de la caza. Y son esas cuatro las que han indignado a un periodista de El Mundo, al periódico como tal (dos editoriales) y a la Federación de Caza.

Les cuento, según El Mundo, Ana Isabel Méndez sólo ha presentado esas cuatro preguntas (en todo momento se ha ignorado deliberadamente la existencia de las otras 20) para protagonizar un ataque que entienden vejatorio y gratuito para los cazadores de Cantabria (10.000 licencias, nos dicen) al afirmar que hay cazadores que maltratan y abandonan a sus perros , y además insultarlos llamándoles escopeteros. Afirma que según el SEPRONA las denuncias sobre abandonos en la caza son mínimas, un 28% (aportan la cifra), por lo que parece absurdo preocuparse por cosa tan nimia. Le exige el medio a la diputada que presente disculpas a los cazadores y, hoy, se regodea con su victoria (de haberlo sido, triste victoria sería esa que para satisfacer determinados egos y status se mea encima de las víctimas, en este caso los perros de caza). 

Pero ... Hagamos cuentas. ¿Que el 28% de los abandonos no es relevante? Ese porcentaje supone que uno de cada cuatro perros abandonados lo ha sido por un cazador, supone que si aplicamos  criterio de unidades familiares de cuatro por familia habría 40.000 cántabros directamente relacionados con los perros de caza (un 7%) que abandonaría al 28% de los perros. ¿Problema insignificante? Más bien al contrario, gravísimo. Más que suficiente para justificar la especificidad de las 4 preguntas.

Pero hay más, no es cierto que haya ataque alguno a los cazadores y se haya obviado otros maltratos y abandonos: ya dije que las cuatro preguntas de la polémica forman parte de un total de 24. Así que El Mundo miente, o tal vez podríamos decir de forma más precisa que esconde parte de la realidad, justo la que no se ajusta a su tesis. Tampoco es verdad que se ataque, humille o denigre a los cazadores. Las preguntas son asépticas, formales, y se limitan a preguntar por las cifras que se conozcan en la consejería. Si los cazadores, abandonadores del 28% de los perros, se han sentido tan molestos a lo mejor es porque la diputada ha abierto la puerta a una realidad incómoda para ellos. 

Tampoco los llama escopeteros. En una pregunta se dice "cazadores y escopeteros", diferenciando pues entre ambos. Es cierto que el término escopetero es despectivo entre los cazadores: a muchos de ellos les he escuchado personalmente echar la culpa de los maltratos a esos escopeteros a los que diferencian de los cazadores cumplidores con la ley y con la decencia. Pero, ella misma lo ha explicado, el uso del término se debe a una confusión terminológica que asume, debería haber escrito perreros, los que dentro de las cuadrillas se encargan directamente del control de los perros. Pero un ruido en la comunicación hizo que se confundiera y pensara que esta función era desarrollada por quienes ella creyó escopeteros.

Hoy, como dije, El Mundo celebra que la diputada haya pedido perdón a los cazadores. De hecho, anoche el director de EMC me envió por twitter un mensaje jubiloso, celebrando esas disculpas a los cazadores. Disculpas que tampoco han existido: no se ha retractado la diputada de sus preguntas, no las ha retirado, no ha hecho matiz alguno y siguen pendientes de respuesta por parte de Blanca Martínez. Con una sola salvedad: ha explicado el error terminológico y ahí sí ha dicho que siente la confusión y la ofensa que con ella haya podido causar. Nada más. 

24 preguntas sobre maltrato, abandono y bienestar animal, responsabilidades personales e institucionales están ahora en la mesa de la Consejera de Medio Rural de Cantabria. Mientras tanto, en Cantabria las verdaderas víctimas de esta historia, los perros, continúan en un limbo legal que supone un maltrato institucional y generalizado. Muchos perros de Cantabria, también muchos perros de caza, están en manos responsables que les quieren, les cuidan y les respetan. Muchos otros están en manos infames, también muchos perros de caza. Y sus condiciones de vida, de higiente, de salud, de alimentación, sociabilidad, bienestar son deficientes hasta el escándalo. Buena parte de ellos acabarán muertos a manos de sus propios e indignos propietarios, otros serán entregados en las perreras para ser sacrificados como quien deja la basura en una incineradora, muchos serán echados a la calle, provocando por cierto serios riesgos de salud pública y de seguridad en el tráfico por los que nadie responderá.

Afortunadamente las preguntas siguen adelante. Y tras ellas, tendrán que venir acciones parlamentarias y sociales de mayor calado para acabar con la lacra del abandono. Pero me pregunto, visto hoy El Mundo, ¿de verdad habría que regocijarse así, que festejar que la diputada Méndez hubiera retirado las preguntas? ¿de verdad eso sería una victoria? Pues qué victoria más triste, Félix, Alfonso, qué victoria más triste.

miércoles, octubre 09, 2013

CARTA DE HARLEY A CHABELA MÉNDEZ


Estimada Señora Méndez:

Espero que no le moleste que le haya robado al jefe el ordenador un rato y me haya aprovechado de su blog para escribirle unas líneas que me parecen importantes, aunque yo no soy escritor como Gin o como Glenda y lo mismo no me sale bien lo que quiero.

Además ya soy un vejete, así que la cabeza no me funciona del todo bien y mi memoria confunde mis propios recuerdos con los de otros perros de caza que conocí durante nueve años. Pero sí creo que aunque mezcle algunos, se podrá hacer una idea bastante ajustada de cómo vivimos muchas veces, me temo que la mayoria, los perros de caza. Y se lo cuento porque he visto en el periódico que hay un periodista y unos cazadores que la están atacando porque ha preguntado en el el Parlamento de Cantabria cuál es la situación real del maltrato y el abandono, las condiciones sanitarias, el bienestar, el cumplimiento de la ley, las medidas de protección para los animales de compañía en general, para los perros en particular y hasta se ha acordado usted de dedicar cuatro preguntas específicas a los perros de caza. 

Creo que sólo fui feliz de verdad cuando era cachorro, muy cachorro. Durante unas pocas semanas viví junto a mi mamá y a mis hermanos, comía, jugaba y aprendía a expresarme, a disfrutar de la vida. Muy pronto me vendieron por primera vez, queda rastro en mi microchip, imagino que sin cumplir ninguna de las garantías que exige el artículo 13 del Tratado de la Unión Europea, porque en España nadie hace caso de ese artículo. Fue la primera de tres. 

A partir de ese momento, mi vida cambió. No le voy a decir que haya sido horrible, porque conozco los casos de muchos compañeros que han vivido en un auténtico infierno, ni siquiera les daban de comer así que ya se puede imaginar el resto. A mí me estuvieron entrenando para que aprendiera a seleccionar las piezas que mi dueño quería cazar, codornices, perdices y becadas, sobre todo. Y muy pronto me llevaron a cazar cuando era la estación correspondiente.

Tengo que decir que tuve suerte de ser un valiente y no asustarme con los disparos. De ser bien dispuesto, obediente, atento y eficaz en el trabajo. De no tener alguna tara congénita como la sordera o un accidente que me hubiera estropeado una pata. Porque entonces no estaría escribiéndole esta carta, no habría sobrevivido mucho tiempo, no habrían tardado en , como dicen ellos, quitarme.

Por lo demás, viví casi todo el tiempo con unos cuantos compañeros dentro de una jaula, en las afueras de un pueblo. La jaula no era demasiado grande, aunque más o menos podíamos movernos un poco. De vez en cuando, muy de vez en cuando, el jefe o alguien enviado por él venía a traernos comida y agua, llenaba unos depósitos para que fuera racionándose, si tenía buen humor y tiempo nos dejaba salir un poco de tiempo, y se marchaba. Si el agua o la comida se acababan, pues esperábamos así como medio tristones y débiles y ya estaba. En general no iba al veterinario, y era el propio jefe el que se encargaba de pincharnos una vez al año para ponernos las vacunas, aunque conocí en otras cuadrillas a perros que no sabían ni lo que era el veterinario ni lo que era una vacuna. Y que a veces se marchaban por culpa de enfermedades como la parvovirosis, que en teoría afecta sólo a los cachorros, pero claro, no te afecta si estás bien protegido.

También nos desparasitaban de vez en cuando. Y en eso también tengo que decir que yo tuve más o menos suerte. He conocido a compañeros que deambulaban por el bosque cargados de garrapatas o de pulgas, algunos con graves problemas en la piel debido a las picaduras. Los que no morían infectados por los bichos no tardaban en desaparecer. A unos los quitaban directamente. A otros los llevaban a unos sitios llamados perreras, donde también los quitaban.

Recuerdo una vez que estuvimos cazando por la montaña palentina. Un jefe se alejó un momento con su cuadrilla de compañeros, se alejaron, al rato escuchamos unos disparos y yo no sé por qué sentí un escalofrío, porque por allí no había codornices.  Luego volvió el jefe solo, sin los perros, y dijo a los otros "ya los quité". Y nos fuimos. A veces pienso que esos compañeros eran los siete setters que mi nuevo dueño se encontró una vez acribillados por esa zona, cuando hacía senderismo con unos amigos. Pero ya digo que estoy viejo y no sé muy bien la localización exacta del crimen.

Al final llegó ese momento temido por todas las criaturas, los años empezaron a pasarme factura. Bueno, los años y que no me sacaban nunca de la jaula, así que fui perdiendo el músculo de las patas traseras y me volví torpe. Cuando llegó la temporada de verano cacé bastante mal, por primera vez cacé mal, a veces me caía o me negaba a saltar obstáculos porque mis patas no me dejaban intentarlo. Y cuando llegó el otoño mi cuarto dueño dijo que había que quitarme. Una tarde me sacó de la jaula, a mí solo, dejando atrás a mis hermanos, y me llevó a ese sitio, la perrera. Dijo que me había encontrado perdido, así que no le pidieron más datos. Luego allí comprobaron el chip, le llamaron por teléfono, él dijo que sí, que me había perdido pero que no le interesaba ir a recogerme (el muy mentiroso) y por eso me llevaron a una jaula, a esperar mi turno para esa inyección que ponían a los pobres peludos de la perrera para hacer sitio, para matarles.

Un día vinieron unos chicos de una organización que se llama SOS Setter, pagaron a los de la perrera para sacarme de allí y me volvieron a cambiar el chip. Yo no sabía qué podía esperar, ya no creía en ningún humano y estaba verdaderamente triste, deprimido. Pero llegamos a un lugar maravilloso, Setterland, donde me dijeron "Sigue el camino de baldosas amarillas". Y me soltaron y yo sin saber por qué corrí hacia una casa donde había muchos setters, algunos viejines, o enfermitos, otros felices. Todos esperando una nueva oportunidad. Y allí descubrí que era posible volver a ser feliz, que no era verdad que un perro estuviera bien si le tenían en una jaula medio alimentado y medio limpio, siempre encerrado y hacinado. Aprendí que hasta hay juguetes para perros, pero como nunca aprendí a jugar, no sé cómo hacer cuando me ponen uno cerca. 

Una tarde me llevaron a la ciudad y me presentaron a un señor que tenía una perrina setter muy requetelinda. Me cayeron bien, así que una semana después me mudé a su casa. Tenía miedo al principio, por las noches me escondía para dormir seguro y lloraba durante toda la noche por las pesadillas. Me peleaba por la comida, por si acaso llegaba ese día en el que se acababa y tardaban en traer más. Pero ahora estoy mucho más tranquilo y más contento, me gusta dormir cerca del jefe y casi nunca tengo pesadillas. Hago ejercicio todos los días y a veces voy a nadar porque dicen que me viene bien para recuperar el músculo que había perdido, así que ya no me caigo y hasta me atrevo a dar algún salto. Seguro que hay perros que viven mucho mejor que yo, pero la cara me ha cambiado y mi expresión, lo dice todo el mundo, es mucho más contenta. La comida es estupenda y también lo son las caricias del jefe y sus amigos. ¡Y además no tengo que cazar para ganármelas!

Así que queria contarle mi vida para pedirle que no se deje vencer por las presiones del periódico, del periodista y de los cazadores. Hay muchos perros que están sufriendo, muchos que han sufrido tanto como ni se imagina. Y como nosotros no votamos, ni podemos tomar medidas, necesitamos que humanos de buen corazón se muestren sensibles hacia nuestra realidad, nuestra terrible realidad, y consigan minimizar el sufrimiento. Por primera vez en Cantabria, alguien se preocupa de verdad en el Parlamento por los perros, y no se olvida de los perros de caza. Nos ha despertado muchas ilusiones, por favor, no haga que volvamos a quedarnos tirados en una cuneta. No se rinda.

Suyo afectísimo, Harley Davidson. Aunque la Gin me llama Tío Harley.

martes, octubre 01, 2013

LA FUENTE DE LA EDAD. EN EL DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS MAYORES


Pues sí, personas mayores. Porque así es como prefieren llamarse a sí mismos. Con una de esas malvadas expresiones políticamente  correctas. Porque anciano o viejo les suenan a vetusto, a caducado, a inútil, a trasto, por mucho que para mí suenen entrañables a veteranía, a experiencia.

Recuerdo a Carmina, en el grupo de lectura de Mazcuerras, una de esas mayores borrachas de vida y de ganas de seguir aprendiendo, decir que pocas cosas le daban tanta rabia como ver que en la televisión llamaban ancianas o viejas a mujeres mucho más jóvenes que ella, porque ella se sentía cargada de energía (y de verdad era todo un torbellino), que ella no era para nada vieja, que no se sentía así. Y a las demás mujeres asintiendo, desde sus venerables arrugas. Brotadas unas del esfuerzo, de la vida, otras de esa risa que tan bien cultivaban.

Recuerdo a la Nena o a María hablar con rabia o con tristeza de la guerra y de la penuria que siguió. A Evangelina contando cómo aún no conseguía entender cómo su madre había sido capaz de hacer una tortilla para ocho con una patata y dos huevos. No porque vivieran en el pasado, ni estuvieran ajustando cuentas con nadie, no. Sí porque sus vidas son también memoria, surcos que fueron quedando en sus pieles con cada dolor, con cada jornada. También con cada alegría : "Muchas veces me preguntan a cuál de mis obras le tengo más cariño. Pues tengo que decir que sin dudarlo, a mi hijo. Esa sí que me salió bien. Y no lo digo por lo bien que nos lo hubiéramos podido pasar haciéndolo ... (guiño pícaro) pero yo no era tonta, sino ..." (Ana María Matute en la UIMP hace un par de años).

Recuerdo a la abuela Rosalina, preparándose para la cena leche frita o manzanas asadas, disfrutando antes de cada comida de su vasito de "vino rico" (como llamaba a la quina), sonriendo apacible desde su butaca y diciendo con cada actuación musical de la televisión "Yo no digo que os guste o que no os guste, pero nadie ha cantado nunca como Raphael". Y a la tía Chavita, discreta, entrañable, una de esas mujeres que tal vez perdieron una parte de su corazón en convenciones pasadas, libre e independiente hasta donde pudo, que acabó viviendo para toda su larga lista de sobrinos y resobrinos sin hacer ruido. "El primero, no molestar" decía con frecuencia.

En esta sociedad vertiginosa en la que tan poco espacio le queda a la serenidad, a la calma, se nos han vuelto invisibles, pesados y molestos. Pero ellos, sobre todo ellas, se empeñan en afirmarse, en conquistar espacios y edificar futuros a pequeña escala. Se han quitado lutos y tristezas, van a la peluquería, al cine, a bares y cafés, marchan de viaje, se arreglan con pulcritud modesta y hasta se arriesgan a veces a encontrarse otra vez con el amor. Estudian lo que no pudieron. Pintan y bailan. Quizá ya no les importa el qué dirán porque la edad les ha dado sabiduría, y la sabiduría les ha hecho libres.

Y la libertad les ha hecho serenos, dueños de su lentitud y de sus pasos, señores de sus deseos. Así que hoy, en este Día Internacional de las Personas Mayores, quiero celebrar que la vida me ofreció como un regalo el encuentro con su libertad y su sabiduría y darles las gracias. A mi madre, que se ha hecho mayor aunque nos parezca mentira. A la abuela, al abuelo, a la tía. A los alumnos y alumnas de literatura de las Aulas de la Tercera Edad de Santander. A las mujeres de los grupos de lectura de tantos pueblos de Cantabria. A las hermanas Solar y su tertulia mañanera del Siboney. A Marcelina, la única vecina capaz de preguntarme cómo estaba Leo. A ese marica viejo que a veces me cuenta qué bonito y qué difícil fue. A Ana María Matute y a Ramiro Pinilla (qué placer haber compartido tertulia y mantel con su lucidez). A todas esas generaciones que se han ido adentrando en la edad de la calma sin renunciar al placer de exprimirle a la vida cada hora.

Gracias.


martes, septiembre 17, 2013

PARA VULCANO, TORO DE LA VEGA 2013



Cada segundo martes de septiembre, una orgía de sangre vuelve a regar de muerte las vegas de Tordesillas. Una vieja costumbre bárbara que nos quieren vender de cultura o tradición donde sólo habita el asco. En unas horas, Vulcano, el animal inocente de la foto, será acosado, perseguido, alanceado, torturado hasta el pánico y la muerte, para rendir homenaje a la Virgen de la Vega en un pueblo castellano cuyo nombre es sinónimo de indignidad, cobardía y vergüenza.

Así que hoy este blog es para Vulcano, para su dolor, para su miedo. Y mis palabras un soneto recién improvisado en su memoria y en la de tantos animales que le precedieron en el conocimiento de las peores bestias.

PARA VULCANO, TORO DE LA MASACRE DE LA VEGA

Era fuego tu nombre,  y tierra brava. 
Era libre tu estirpe, y poderoso 
el peso de tu paso cauteloso 
cuando la muerte infame te buscaba.

La turba sucia que te atormentaba, 
que te aterrorizaba con su acoso, 
no sospechaba apenas tu asombroso 
coraje de animal lleno de lava.

Tu vida fuego y viento, ellos miseria;
tu cuero parda gloria, ellos violenta 
vergüenza entre sus lanzas amarillas. 

Tú Vulcano, denuncia de esta Iberia 
que con tu sangre limpia se alimenta,
que hace del dolor fiesta en Tordesillas.

viernes, septiembre 13, 2013

A LATE QUARTET, EL ÚLTIMO CONCIERTO


Amo la música, amo la poesía, amo el cine. Cuando los años avanzan y se van sedimentando las capas de decepción, de soledad, de ausencia, me han permanecido fieles, desvelando a cada nueva vivencia pliegues más hondos en los que buscar refugio y aprender, otra vez, la maravilla. Pensaba escribir regalando en lugar de desvelando , pero hubiera sido una palabra mentirosa. El encuentro con la música, el encuentro con la literatura, mis dos mayores pasiones, en menor medida el encuentro con el cine, han sido citas laboriosas, fruto de muchas horas invertidas, de mucho esfuerzo a veces, de una decisión constante de superar pruebas y continuar siempre adelante.

Por eso el cine que me interesa, que me interesa más, lo mismo que la música y la literatura, no es aquel de consumo fácil y masivo, sino aquel que me permite establecer un diálogo íntimo y emocionante, una aventura personal escrita con letra pequeña que de pronto se ve reflejada a veces, a veces cuestionada, en la pantalla. No voy a decir que una película me vaya a hacer mejor o peor persona, nada de eso, pero sí que algunas  películas me han ofrecido un espejo hermoso o terrible sobre el que construir una parte de mi propia identidad, que me han preguntado de forma pertinente y me han empujado a buscar las respuestas.

El último concierto, mala traducción que renuncia a los matices y polisemias del original A late quartet, es sin más una historia humana, demasiado humana. Un cuarteto de cuerda famoso, eficaz y de largo recorrido común, un violonchelista enfermo al que el diagnóstico de Parkinson obliga a abandonar la escena, desatando todo un contenido torrente de viejas vanidades, de rincones oscuros, en las relaciones de esos cuatro personajes condenados a ser, gracias a la música, uno solo. La música tiene, claro, una presencia protagonista, articulada sobre todo en torno al maravilloso Cuarteto Op 131 de Beethoven, pero también en torno a los diálogos, los ensayos, las vivencias, las clases magistrales, la propia vida de cuatro personas que no encontrarían sentido sin ella. La poesía se hace presente a través de diálogos contenidos, precisos, exactos, afilados ... necesarios. Y también de los silencios que acompañan a la cámara cuando se recrea en los gestos maduros y prudentes de los actores en esos siempre arriesgados primeros planos en los que un mero movimiento de cejas, una simple mirada, puede conmovernos. La poesía se hace presente en las interpretaciones magistrales, contenidas y exactas de Philip Seymour Hoffman y de Mark Ivanir, que rondan el milagro en el violonchelista de Christopher Walken y la viola/madre/esposa/amiga creada por Catherine Keener.

He llorado durante la película. He llorado sonriendo mientras reconocía mis propios miedos, mis propias pasiones, mis propias ausencias en la vida narrada de los cuatro personajes. He viajado con ellos hacia esa madurez que descubre lo esencial, que se enfrenta a la muerte, a la enfermedad, al misterio, al cansancio, también a la autenticidad y a la sabiduría simbolizadas por ese gesto de cerrar la partitura y tocar de memoria, sin red ni guías para la memoria y para el sentimiento. Más allá de la eficacia, del oropel, de la técnica, justo ante ese abismo al que sólo quienes viven con furia saltan.

Amo la música, amo la poesía, amo el cine. No sé cómo podría enfrentarme a mis fantasmas y a mis ya escasísimos sueños sin apoyarme en el alma poderosa de las artes como metáfora y ejemplo.Y por eso he amado de noche, de pronto, desde los primeros segundos, El último concierto. Porque me ha abierto puertas y silencios por los que he transitado hacia esa serenidad que de alguna manera está llegando.

Os dejo con la Canción de Marietta, de La ciudad muerta de Korngold. Un bello ejemplo de música y de poesía que en El último concierto  se hacía cine también, en esta misma hermosa voz, la de Anne Sofie von Otter.

http://www.youtube.com/watch?v=WN_vsAUEE8s

sábado, septiembre 07, 2013

OBRAS, AMORES Y RAZONES


Cuentan algunos medios que el Papa Francisco, de soltero José María Bergoglio, habría llamado por teléfono a un joven francés para tranquilizarle y afirmar que no importa ser gay para ganarse el cielo. Una llamada que se habría producido tras recibir el Sumo Pontífice una carta en la que el muchacho expresaba su desazón ante la seguridad de acabar por su orientación en el Infierno y le expresaba lo duro que se le hacía continuar siendo católico tras la durísima campaña de la Iglesia gala contra las personas lgtb y su igualdad de derechos durante el pasado proceso de reforma del Código Civil francés para posibilitar el matrimonio entre dos personas del mismo sexo.

Como reguero de pólvora abriéndose camino entre sahumerios se ha extendido el caso, recordando los entusiasmados comentaristas de una noticia que, parece, el propio Vaticano ha negado. Pero que de haber sido cierta vendría a suponer, nos cuentan, un nuevo paso adelante tras esas tibias palabras expresadas a los periodistas durante su viaje a la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro. Esas de que él no es quién para juzgar al homosexual. 

En fin ...

Imagino que tras dos papas obsesionados por la homosexualidad, marcados por esa profunda aversión que nos mostrara siempre el cesante inquisidor Ratzinger, y tras la suma de aberraciones que las hordas episcopales y cardenalicias han ido publicando por acá y acullá, cualquier discurso desde la jerarquía católica y desde no pocas de sus bases más movilizadas que no mezcle homosexualidad con pecado, enfermedad, aberración contra la naturaleza, infierno y antros de hombres nocturnos es todo un adelanto. En eso seguramente podríamos convenir, a pesar de que el Papa Francisco, de soltero Bergoglio, atacó con saña la propia condición de gays y lesbianas durante el debate argentino previo a la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo. Palabras durísimas las de entonces que, siento ser una nota discordante, no vienen a ser rectificadas ni matizadas por las actuales. Y es que de blanco visten las pacíficas ovejas, pero también los lobos disfrazados de cordero. 

De antes y de ahora, así nos lo han recordado algunos epíscopos locales, hay una cierta continuidad en lo que la Iglesia Católica nos cuenta como doctrina oficial sobre la homosexualidad. Una doctrina que tiene como punto de partida la aversión a la sexualidad como una expresión más de la libertad humana, del amor humano, de la comunicación humana, y que con la boca grande proclama nefando cualquier acto carnal que no tenga como diana la reproducción. Y que probablemente odia por eso al homosexual como exponente más claro de quien practica el sexo, manifiesta la afectividad, al margen de su plan de control social y universal a través de un modelo único e inmutable de familia. Modelo único e inmutable que, por cierto, ha sido variopinto y cambiante a lo largo de la historia y que incluso en ciertos momentos y lugares incluye aceptación e incluso institucionalización de las relaciones homosexuales: echen un vistazo a las investigaciones de Boswell y pregúntenle por Santas Perpetua y Felicidad o por San Sergio y San Baco.

El discurso oficial actual, hipócrita hasta la médula, se centra en un juego perverso. Aceptamos al homosexual pero no la homosexualidad, acogemos, toleramos, queremos al homosexual pero no a sus actos. Y por tanto consideramos como casi presentable (insisto, casi presentable: hay órdenes estrictas de que un homosexual no pueda ser ordenado sacerdote por casto e impoluto que sea) al homosexual con una única condición: que se niegue a sí mismo.

Cierto, es característica de la doctrina cristiana esa llamada a la negación del propio ser. Pero al heterosexual no sólo se le disculpa, sino que además se le abren las puertas de una posibilidad real para proyectar su sexualidad. Aunque sea tan pacata y limitada como el matrimonio tradicional, aunque suponga la mirada hacia otro lado desde la seguridad de que en los matrimonios pasan muchas cosas, muchas, que no tienen consecuencias natalicias. Aunque se haga la vista gorda y se permita el matrimonio de quienes no pueden tener hijos. Mientras que al homosexual se le mantiene siempre bajo sospecha.

Recuerdo aquí el llanto de un amigo explicándome que había dado igual que su comportamiento hubiera sido impecable durante años de seminario, que su evidente pluma había supuesto varias reservas y negativas primero que le impidieron ordenarse sacerdote, como quería su vocación, y que concluyeron con su expulsión del seminario en el que tanto sufrió y en el que se dejó tantos años de su vida. Porque al final de cada trayecto, alguien decía algo así como "estoy moralmente convencido de que eres homosexual y no puedo permitir que seas sacerdote". Toma hipocresía. Toma violencia.

Nada de esto se corrige en las blandas palabras de Francisco. El homosexual puede seguir al Cristo de los cristianos católicos siempre y cuando no sea homosexual. Sólo así merecerá nunca respeto pero sí al menos conmiseración, se le "perdonará la vida" bajo una mirada escrutadora constante que aguardará cada día su caída.

Mientras tanto, de red en red, de obispo en obispo, de beato en beato, nos siguen invitando a sus programas de cura, nos siguen ofendiendo, siguen educando a quienes luego nos humillan y nos agreden. Para de vez en cuando mirarnos con suficiencia, por encima del hombro, y con sonrisa beatífica, puede que más insultante y humillante aún que sus injurias, nos digan con la baba complaciente supurándoles por los labios, que nos quieren y nos aceptan porque así se lo manda Dios. Pero que para hacérselo más fácil, nos la cortemos.

Lo siento, Su Santidad. Sigo convencido de que uno solo de esos besos de Leo que tanto añoro, que una sola de las horas que tuve que sangrar cuidándolo, que un solo minuto a su lado, demuestran más amor que toda su hipócrita palabrería. Y si ese amor le condujo al Infierno, es a ese bendito Infierno al que encaminaré mis pasos para arder junto a su ternura por toda la Eternidad. 

jueves, septiembre 05, 2013

A LONG WALK TO SANTANDER



Hace ya algunos meses me tropecé de forma casual con LONG WALK, un CD publicado por la Deutsche Grammphon en el que sobre un fondo oscuro despuntaba el primer plano de un joven realmente atractivo que prometía, haciendo caso de las letras amarillas, un programa integrado por obras de Bach, Buxtehude y el propio intérprete. Puesto que Bach y Buxtehude son dos autores por los que siento una pasión especial, y porque como dijo con la lengua afilada una amiga me atraía tanto el intérprete como los compositores, eché un vistazo al disco.

La propuesta, recrear aquel largo viaje de Johann Sebastian Bach en busca de LA MÚSICA, en busca, como si se tratara de una gruppie actual, de la maravilla que sería poder escuchar a su ídolo, a Dietrich Buxtehude, al teclado de su órgano de Lübeck.  La propuesta incorpora algunos matices que la hacen especialmente interesante, habla de la utilización no sólo del piano sino también de diversos elementos y recursos electrónicos y de la incorporación de obras concebidas por el propio artista, Francesco Tristano, inspiradas por la poderoso imagen del viaje del joven maestro al viejo maestro que ya hemos soñado otras veces (¿Recordáis esa preciosa película francesa, Tous les matins du monde, en la que se nos narra el encuentro entre el joven Marin Marais y el Señor de Sainte-Colombe?).

Lo compré. Y tengo que confesar que me robó la atención desde los primeros compases, en el mismo momento en el que lo acoplé al reproductor. Uno tiene cierta predilección por las interpretaciones de corte historicista pero ante todo ama la música. Y Francesco Tristano mostraba musicalidad, dominio técnico, una comprensión lírica de frases, contrapuntos y ornamentos, a las que acompañaba de un perfume arrebatador a libertad, a capricho. Ese mismo perfume que uno percibe en las grabaciones de Glenn Gould. Ese perfume que da sentido al encuentro entre el Barroco, el Jazz y la Performance electrónica, estilos marcados en buena medida por la necesidad de improvisar, de recibir la aportación del intérprete y de la atmósfera definida por su comunicación con el público a los viejos pentagramas académicos. 

Me gustó mucho, y fue toda una sorpresa encontrar ese nombre, Francesco Tristano, en la programación de las actividades culturales previstas por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo para su verano de 2013. 

Confirmé en el concierto todo lo que ya había aprendido acerca del joven músico luxemburgués. Aprendí su naturalidad, su desparpajo, su capacidad para integrar rituales y liturgias desde la propia puesta en escena. Así, a la vetusta imagen del teatro de CASYC y la soberbia estampa del Bösendorfer de la casa, la incorporación de sintetizadores y ordenadores portátiles o la propia vestimenta de Tristano, vaqueros, camiseta y americana, que le aproximaban vagamente a la idea de un modelo de Prada mejor que a la de un pianista de la vieja escuela. La ritualidad mezcló tres sensaciones, la del estudio de grabación en el que explorar sonoridades, la de la discoteca en la que provocar ritmos  y músicas capaces de despertar la emocionalidad salvaje del auditorio, la del concierto clásico en el que la dicción perfecta de los dedos de Tristano desgranando, una vez más, la compleja serenidad de Buxtehude y de Bach, nos invitaba a reflexionar y a sentir.

Siento gratitud por este concierto. Fue el milagro de la música en ebullición el que una noche, hace ya muchos muchos años me devoró en Reinosa y me abrió la puerta de un universo de placeres infinitos. Y es el milagro de la música el que cada cierto tiempo vuelve a morderme, me arranca otra vez el voto de la fidelidad a la música, a la Gran Música, tenga la forma que tenga, tenga el estilo que tenga, me recuerda que el sonido te puede acelerar el corazón, te puede invitar al recogimiento, es capaz de arrebatarte lágrimas. Que la Música te ayuda a vivir, te obliga a vivir, te invita a celebrar la vida. Y fue ese milagro, ese pacto, esa intensidad la que viví tecla a tecla, minuto a minuto, en el largo concierto en el que Francesco Tristano ejerció como Sumo Sacerdote de La Maravilla.

miércoles, septiembre 04, 2013

HISTORIA DEL EBRO (2)



Y aquí llega la segunda parte del poema de poemas que titulé "Historia del Ebro". Otros cinco, que siguen dedicados a la Frantic, claro. Y en los que volveréis a encontraros con Leo y con mi padre. Y de paso con Jorge Manrique. Del nacimiento al delta, el río como metáfora de la vida.

VI. (Afluente)

A su izquierda el Jerea, el Aragón, el Gállego… 
A la diestra el Daroca, el Iregua, el Jalón…

No resultaba fácil adiestrar la memoria. 
Los años eran cortos, los afluentes tantos, 
tan diversas las aguas que manaban de rocas 
lejanas e ignoradas y surcaban los pueblos 
que nunca conocimos, que daban forma al vino
y al color de otras huertas, lavaban otras manos…

No resultaba fácil en el viejo colegio, 
bajo la luz brillante de aquella estrella roja, 
concebir otro mundo, un cruce de caminos 
en el que los reflejos de nuestros rostros blancos 
habrían de aprenderse en otros rostros blancos 
al fundirse las aguas suavemente en las aguas 
de otros dulces lenguajes de soledad y ausencia.

A la izquierda está el Segre, a la izquierda está el Cinca…
A la diestra el Alhama, el Huerva, el Guadalope…

VII. (Nostalgia)

Pero no era tu mano 
la que entraba en el agua para arañar el légamo y los cantos 
hasta arrancar de cuajo las raíces de las algas del río. 

Pero no era tu mano 
la que encontraba alivio en la piedad del agua dulce, 
la que lava los cuerpos y los limpia. La que tal vez los salva.

Pero no era tu mano.
Porque tu mano nunca se aproximó a este río
en el que yo bebí la vida de la tierra.

No todos los caminos conducen hasta el Ebro.

VIII. (Caudal)

Desde los tiempos remotos de la piedra 
buscan los hombres abrigo a tus orillas. 
Bebes las sombras de sus casas de barro,
la altanería de sus muros de piedra, 
sus herraduras de estuco delicado. 
Bebes despacio las torres de sus dioses, 
bebes la sangre de tantas tristes guerras.

Tu cuerpo crece, da cobijo a más agua: 
la transparencia de la fuente primera 
madura ahora, roja, marrón y verde.

IX. (Delta)

Hace ya tantas leguas, tantas lunas, 
desde que el agua fría fuera urgencia 
que parece imposible esta agua sabia
donde la vida vierte entre arrozales
una pereza tibia, la salada 
mansedumbre de las aves que anidan
en los cañaverales del invierno.

Tanta vida. Como si no quisiera 
el río despedirse de la tierra.

X. (Que van a dar en la mar)

Que es nuestra vida un río 
que va a dar en la mar, que es el morir, 
lo aprendimos, hace ya tanto tiempo, 
en los pliegos gastados de un poeta 
de solar castellano y verso triste.

Pero se funde ahora 
este caudal de azúcar con las ondas 
templadas y saladas del mar viejo 
que se inventara el pan y los olivos, 
que se inventara el vino y la cerveza, 
que inventara la sangre y con la sangre 
fertilizara el suelo y diera fruto.

Y recuerdo que estuvo 
mi padre en este límite, 
que contempló la muerte de este río 
sagrado que aplacó su sed de fuego, 
que lamió los sillares
de su estirpe dormida entre blasones 
areniscos destinados al musgo.
Eran entonces niños 
los dos. Los dos se han ido. 
Sumergiendo su furia en la implacable 
certeza de la niebla, en la memoria, 
en la mar de palabras que devora 
cada noche sus cuerpos.
  Tan callando.

martes, septiembre 03, 2013

HISTORIA DEL EBRO (1)



Hace tiempo que no comparto alguno de mis poemas en el blog, así que he decidido castigaros con este poema concebido como unidad pero fragmentado en pequeños espacios desde los que la memoria trata de reconstruir el curso del Ebro ... y otras cosas. Puesto que son diez los fragmentos, los comparto en dos entradas. Espero que os guste.

HISTORIA DEL EBRO

                                              Para Frantic Hetfield, encontrada por segunda vez a orillas del Ebro.

I. (Silencio)

Rasga la roca
la caricia del agua. 
Lenta y constante.

II. (Nacimiento)

Así sucede: el río
se alimenta de sombras 
bajo la tierra, busca 
una herida en la cueva, 
una grieta caliza, 
un resquicio que anuncie 
la nueva fuente a tiempo
para iniciar el viaje 
y roturar los surcos 
que violará la furia 
de su deseo joven.

Cuando la alondra cante
y se desborde el sueño.

III. (Primera travesía)

Los hombres que aguardaban en sus fábricas, 
sus molinos de piedra, sus terrones, 
sus cuadras de penumbra, su rutina 
de conquistar el pan de cada día 
contra el frío de aquellas tierras altas 
dejaron que sus pies se consolasen 
en la corriente limpia que cortaba
la piel de la ciudad como un cuchillo,
lastimaba la piel, tensa y crujiente 
como un pastel de hojaldre.
                         -Se quedaron
varados en su orilla tantos muertos, 
tantos cuentos de vieja, tantos cantos 
trenzados con rabel y pandereta 
a la orilla del Ebro, tantos niños 
que serían los padres de los padres 
de los padres de estos niños pequeños 
que ahora mojan sus manos en el agua 
y aprenden a soñar risas de río…

IV. (Pantano)

Para que sea el agua silenciosa y oscura 
como esta que apacienta el bronce de las carpas 
es preciso domarla, transformar el paisaje 
en un espejo manso que guarde la memoria 
de todas las ciudades que de cuento en leyenda 
ha devorado el agua: los muros orgullosos  
de la vieja Vineta, a la orilla del Báltico; 
las campanas que llaman desde el mar de Bretaña 
a rezar por los muertos de la ciudad de Ys; 
los metales preciosos y las gemas brillantes 
que hablaron el idioma perdido de La Atlántida. 
La torre solitaria de Llano de Las Rozas 
y su sombra de piedra flotando entre las truchas, 
las algas, los cangrejos, los fantasmas de sangre 
que lloran en el fango, bajo la superficie.

V. (Garza)

Una fotografía 
fugaz, el gesto altivo 
de la garza que aguarda 
sobre la roca, al sol 
perezoso de marzo, 
el frugal alimento:

El pico corta el agua, 
el barbo se revuelve 
y salpica con gotas 
asustadas los juncos 
de la orilla cercana.

Alza la garza el vuelo, 
majestuosa aparta 
como un remero el viento. 
Brilla una luz de plomo 
sobre su dorso: el río 
también cuenta la historia 
de la vida y la muerte.

Alza la garza el vuelo.

jueves, agosto 29, 2013

GO WEST



Andan en El Diario Montañés enredados este verano con la publicación de propuestas de planes para el verano. Un plan romántico, una escapada con niños, una fiesta tradicional, salir de marcha, etc, en una serie en la que nos han invitado a personajes de diverso pelaje. Publiqué ya mis ideas sobre un plan con niños, bajando hacia el sur del mapa cántabro, y sobre salir de fiesta por la noche santanderina. Ayer mismo salía publicado este pequeño texto, la escapada romántica. La evocación de aquella aventura por la costa occidental con Leo, de la mano, ha merecido muchos comentarios positivos. Para aquellos amigos que no tenéis acceso al Diario Montañés en papel (creo que no aparecen estas columnas en la edición digital) los lo copio al blog:


Si regresaras, sí, si regresara. si nos fuera posible inventar otra vez esa ruta de aquel verano que amaneció en Comillas, en esa villa dulce de tantas horas niñas en donde quise mostrarte algunos recuerdos hermosos del pasado, dejarte compartir las anécdotas triviales que tuvieron cerca el portón de bronce de la Pontificia, los grandes pasillos abandonados del seminario desierto, la infinita nostalgia del ángel de Llimona, la locura incendiada de Sobrellano, tu foto sonriendo junto a Gaudí, las manos enlazadas sin vergüenza hacia el Corro de Campios, el recuerdo para los versos de Jesús Cancio a la vera del Muelle, la foto que te mostré del Ayuntamiento engalanado con los colores del Arco Iris. 


Si regresaras, sí, si regresaras. Descansar un instante atravesando la Ría de la Rabia, volando por encima de sus cisnes (¿Lo recuerdas?: "Inventar el invierno es el oficio / de los cisnes cansados") hasta varar, como el Pájaro Amarillo, en las arenas de Oyambre, mientras el sol plomizo de las primeras horas de la tarde se te amansa en el pecho y las olas te aguardan para enredar en tus piernas,como algas, ese frío furioso del Cantábrico.

Llegarnos hasta Gerra y compartir con la perra, con la dulce dulce Glenda, un paseo en el silencio de quienes no precisan de palabras. Olvidando un instante de pasos a tres sobre la arena.


Si regresaras, sí, si regresaras. Si nos fuera posible mirarnos a los ojos y descubrir el amor, la ternura en su brillo, en la intimidad de una cena tan especial, con ostras y champán, en el Annua antes de caminar a noche abierta por las callejas viejas y empedradas de San Vicente, rodear Nuestra Señora de los Ángeles, encontrar un abrigo furtivo en la muralla donde inventar otra vez un beso con sabor a primero y renovar los votos de los primeros meses para los pocos meses que quedaban.



Si regresaras, sí, si regresaras. Si otra vez nos pertenecieran las leyendas y los cuentos, las piedras centenarias, las playas más abiertas, el aire penetrante, las estrellas altivas, la intimidad feroz de las palabras. Sabores, senderos y escondrijos en tu mirada nuevos, tan diferentes de cómo la mía los recordaba porque hasta entonces no estabas. Si regresaras, sí, si regresaras.



(Publicado en El Diario Montañés el 28 de agosto de 2013)

lunes, agosto 26, 2013

TRANSPARENCIA O MUERTE



Que durante años el Festival Internacional de Santander ha sido un particular corralito en el que no se cumplían los mínimos de la decencia ni en cuanto a la dirección (¿?) artística ni en cuando a la gestión era algo de sobra sabido. Nos vengan ahora con las milongas que quieran, las instituciones y autoridades responsables de la cultura en Santander y en Cantabria y por tanto últimos responsables del FIS estaban al tanto de todo lo que ocurría y les importaba un bledo siempre que el característico ombliguismo de esta santa tierruca quedara satisfecho con el autobombo y con la constante proclamación en los medios locales de que teníamos el festival más universal de la universalidad. Por mucho que la realidad fuera tozuda en desmentirlo. Todavía peor y como alternativa, no se enteraban de nada a pesar de estar obligados a saberlo y desde esa ignorancia culpable continuaban con la retahíla de sahumerios y reverencias ante quien se pensó tocado por los dioses, avalado por las millonarias y querido entre los queridos de los políticos.

Se nos termina este agosto con el pequeño gran escándalo que ha supuesto la cancelación del concierto de clausura de la presente edición del Festival Internacional de Santander. Alguna vez tenía que estallar, y ha querido la parca que haya sucedido después del cese de quien se empeñó (y si no me fallan las informaciones se sigue empeñando) en hundir el FIS en beneficio de su propio ego y de su bolsillo sotanero. Y de quien, en mi modestísima opinión, es máximo responsable de estos lodos.

La cancelación, mala noticia en sí, ha venido acompañada de un cruce de acusaciones y escaramuzas, y una divertida y amarga guerra en los foros digitales de algunos medios cántabros. Pero unos días después las escaramuzas siguen y las pruebas se esconden.

¿Pequeño escándalo? Es una situación que desprestigia al Festival Internacional de Santander, a las instituciones cántabras y de rebote a toda nuestra sociedad. Una Marca Cantabria que puede terminar con una cita que ha sobrevivido durante años y que nos ha permitido disfrutar en Santander de algunas de las figuras más señeras de la historia de la música y la danza.

Puesto que conozco a nuestros políticos y conozco demasiado bien a la antigua dirección del Festival, por el momento y a ciegas, prefiero hacer un ejercicio de fe y creer en la honorabilidad y criterio de Jaime Martín, en espera de lo que venga.

Pero ya no valen ni acusaciones, ni medias tintas. Se está hablando de contratos firmados. Y creo que los ciudadanos de Cantabria tenemos derecho a exigir que se nos aclare qué ha pasado, no sólo con el concierto cancelado de la Filarmónica de La Scala, sino qué ha pasado en estos años del Festival en los que se fue amasando una deuda gigantesca, infame e injustificada más allá de los suculentos sueldos de propios y parientes. Los contratos firmados por una institución pública, y el Festival lo es, deben ser públicos. Así que estaría bien que en vez de enredar en foros y enmierdar en medios empezaran a mostrarnos sus razones firmadas y las llevaran a los tribunales para que se depuraran las responsabilidades pertinentes y hasta las impertinentes.

¿Por qué el Patronato, el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria permitieron año tras año que se fuera aumentando la deuda del Festival sin control y sin pedir cuenta alguna a su director?

¿Por qué es justo el año en el que se produce la renovación de la dirección el primero en el que esas mismas instituciones deciden ponerse exigentes, aplicar criterios draconianos y dejar con el culo al aire a los nuevos responsables?

¿Quién contrató a la Royal Symphony, al Eifman Ballet, a la Filarmónica de la Scala, etc, en qué condiciones, en qué fecha?

¿Cuánto dinero debe el Festival, a cuánto ascienden los impagos de la Era Ocejo, y a qué agentes y proveedores? ¿Tenían esos proveedores o algunos de ellos una relación privilegiada con el Festival que debiera ser pública?

¿Ha pagado el Festival Internacional de Santander, como afirma Jaime Martín, por el concierto cancelado, ha cumplido los compromisos heredados de su predecesor o, como afirma Sorin Melinte, ese dinero nunca ha llegado?

Como mínimo, insisto, nos merecemos no explicaciones ni disculpas sino pruebas. Pruebas que den respuesta a todas esas preguntas y a muchas otras. Y una comisión de investigación o una auditoría con resultados públicos que depuren, pero de verdad, responsabilidades.

Porque a ese ejercicio obligado de transparencia, siempre obligatorio pero más hoy, sólo se le puede oponer la alternativa de la muerte del Festival Internacional. Porque en un circo hace ya mucho que lo convirtieron.
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