viernes, abril 19, 2013

ILUSIONES MUNICIPALES


 
Por aquel entonces no hablábamos de sobres, procesos, escándalos, advenedizos y arribistas. Teníamos un país demasiado ocupado en construir, en conciliar, en convivir. Y se trataba de una aventura apasionante.

Agradezco a Gloria Razábal que desde Twitter haya tenido tiempo para recordar que fue en aquel 1979, un 19 de abril, como hoy, bajo el signo de Aries, cuando con normalidad se constituyeron los primeros ayuntamientos democráticos tras la muerte del dictador, el proceso constituyente y la celebración de las elecciones municipales el 3 de abril. Agradezco ese recuerdo por su capacidad para abrir las ventanas de la memoria y viajar al pasado, a ese pasado en el que mi padre, Alberto Mateo del Peral, se convirtió en uno de los trece rostros que configurarían esa primera corporación del nuevo tiempo en el municipio cántabro de Reinosa.  Y de forma casi inevitable, a pesar de los recelos de mi madre, desde ahí a la entonces diputación provincial que gestionó el viaje hacia la autonomía, la ponencia redactora del primer Estatuto de Autonomía de Cantabria y el Parlamento autonómico como secretario de la mesa, primero, y como vicepresidente de la misma más adelante.

Hablábamos mucho de política, sí, andábamos enfrascados en la edificación de un tiempo, y hasta quienes sólo éramos unos niños estábamos contaminados por el ambiente general. Y eso que en vez de FB y TW teníamos sólo pegatinas y llaveros, en vez de portales de internet, panfletos y decálogos, y por Reinosa sólo se recibían una cadena de televisión y una emisora de radio. Y no siempre.

Recuerdo que los partidos ya habían desde las constituyentes enlazando nombres y referencias por las distintas comarcas. Recuerdo que al parecer Reinosa se le estaba resistiendo a la UCD y en busca del perfil que querían se pusieron en contacto con mi padre para encabezar la lista y organizarla. Que mi padre no estaba por la labor y se comprometió a realizar la lista centrista y a encontrar para la misma una cabeza satisfactoria, y que tras encontrar a la persona ideal escuchó del partido "todavía no estamos preparados para proponer a una mujer como cabeza" y hubo que seguir hasta el límite del plazo para evitar esa alcaldía que no quería ni bien ni mal y que hubiera alcanzado. Al final, sí encontró ese candidato, Francisco Fernández Cotero, insistió en el número dos para Mª Consuelo Fernández de Lucio, mi primera profesora, y figuró, a regañadientes, como número tres.

Está claro que mi padre ofrecía un buen perfil para entonces. No había tenido vinculaciones orgánicas o asociativas con el franquismo, su experiencia asociativa era básicamente la de haber contribuido a levantar un colegio abierto y liberal en Reinosa, el Antares, haber conseguido su gratuidad, y haber presidido durante años su asociación de padres. Era un profesional bien valorado, un apellido conocido y respetado en la zona, tanto por la propia trayectoria de mi padre como por la militancia campurriana de mi abuelo y aún más atrás. Era importante, y más en unas elecciones locales, contar con ese tipo de perfiles fuertes, bien apreciados, dispuestos a regalar mucho tiempo, mucho esfuerzo, mucha vida, mucho dinero, sí también mucho dinero, en la aventura común de generar un país de estructuras democráticas.

Así que quiero que hoy mi blog sea un recuerdo y un homenaje para todos esos hombres y mujeres que se pusieron manos y corazón a la obra. Para MariChelo, la querida MariChelo, enérgica y capaz en las listas de la UCD, para Manuel Roba, un militante comprometido del Partido Comunista desde los tiempos difíciles, para Daniel Mediavilla, vinculado a la mítica Naval, que encabezó la lista del PSOE, para Justo Morán, el veterinario lleno de ironía que asumió la opción más conservadora como lista independiente, que por entonces nadie parecía querer ser por aquellos lares de AP. Para mi padre, que siempre fue un ejemplo de hontestidad, de coherencia, de alegría, de capacidad de trabajo. Y hasta trece para quienes abrieron la puerta del futuro en Reinosa y hasta miles para los que pueblo a pueblo, ciudad a ciudad lo hicieron por toda España.

34 años después, cuando la sensación de crepúsculo es dolorosa, cuando la revisión de la transición exige una crítica dura, cuando aquella fiebre política se ha convertido en hastío, cuando tanta basura nos ha ido pudriendo la confianza, creo que a pesar de mucha inocencia y seguramente muchos pasos equivocados, corresponde darles las gracias. Porque la nave no tenía el rumbo firme, porque pesaba la historia, porque hacía falta valor y compromiso. Porque ellas y ellos lo tuvieron..

miércoles, abril 17, 2013

LAS HIPOTECAS DE COSPEDAL



Tiene la dama de la foto la virtud de irritarme hasta lo más profundo. Todavía no tengo claro si esas declaraciones que arroja un día sí y otro también contra la decencia y el sentido común son producto de un cinismo sin parangón, de una ignorancia supina, de una frivolidad febril, de una capacidad genética para la demagogia más burda. Pero sí tengo claro que se está riendo de todos y cada uno de los españoles con una desfachatez fuera de control.

Chirriaba en días recientes su desafortunada comparación de los escraches con el nazismo. Un híbrido este caso de ignorancia y demagogia. Demagogia por lo facilón y burdo de la estrategia de acusar al enemigo de nazi, eso para lumbreras como Cospedal cierra toda discusión. Frívola, por lo que sipone de indigno poner al mismo nivel a los millones de víctimas de Hitler y sus bastardos con la incomodidad de los privilegiados del poder al tener que enfrentarse a la cara a lo que cada vez más personas opinan de sus modos, sus trampas de trilero, su ausencia de la realidad. Ignorancia, por demostrar que del origen, desarrollo y contenidos del nazismo sabe tanto como de decencia: nada. ¿Quién va a ser capaz de soportar a esta dama explicando que los nazis son quienes defienden una justicia y un reparto favorable a la mayoría y no quienes imponen sacrificios y estrangulan sólo a otros?¿puede el poder llamar nazi al desfavorecido, a quien no lo ejerce?¿pueden quien se ha significado en la exclusión del otro, en la homofobia, en el clasismo, en la xenofobia, quien ha avalado las peores políticas de su PP en estas direcciones llamar nazi a quien sea sin sonrojarse siquiera un poquito?

Hoy todaba desayunarse con nuevas perlas de Cospedal. Su afirmación de que quienes votan al PP antes dejan de comer que de pagar sus hipotecas y cumplir sus compromisos. Imagino que lo de dejar de comer no lo dirá por su colega Arias Cañete, ese que se indignaba porque los camareros extranjeros no le preparaban bien las tostadas de manteca colorá. Pero que seguro que tiene las hipotecas al día. Pero sí lo dice insultándonos a todos y mostrando de nuevo o su frivolidad o su desconocimiento de una realidad que no le importa nada: la de todos los que vivimos a un mínimo de 300 metros de la calle Génova, o de su cigarral blindado, o de su hipocresía con blonda. Qué bonito le queda el discurso, qué dignos y responsables hace a militantes y votantes del Partido Popular. Qué malos y rastreros a todos los demás, que según semejante intelectual preferimos comer.

El caso es que uno, que está como tantos españoles hipotecado, que tiene el sueldo más corto y los impuestos más largos, que carga con la desvergüenza de un rescate bancario que se ceba, cómo no, entre quienes tenemos números cortos y hasta rojos pero transparentes, esa mayoría que no recibimos sobres ni favores, que no intrigamos para que las empresas de los coleguis del marido se queden con la sanidad pública, que no tuvimos la opción de autosubirnos el sueldo al comienzo de la crisis y de seguir cobrando por trabajos no desmpeñados, pagamos nuestras hipotecas y deudas al límite de lo que podemos soportar. ¿Sabe usted por qué, doña Dolores? Porque cuando nuestras nóminas llegan al banco, éste se encarga de descontar puntualmente cada adeudo que le parezca, de la misma manera que las empresas de energía y suministros básicos cortarán luz, gas o agua con eficiencia. Y sí, después de que todas esas deudas queden saldadas tendremos margen, o no, para comer.

Que desde el privilegio inmerecido una señora que se ha merecido por nombre público el de La bien pagá se atreva a proferir semejantes palabras ante quienes tratamos de salir de cada mes con el menor daño posible, en un país en el que somos inmensa mayoría los que no podemos sostener el día a día, me provoca irritación, hasta diría asco.

A ella no, claro. Porque ya sabe que todo se arregla con un mohín arrogante, con un gesto despectivo y con una mantilla hipócrita que le valdrá las indulgencias de una iglesia aún más hipócrita para seguir despotricando, faltando al respeto, arrogándose el derecho de explicarnos a los demás cómo debemos vivir, cuánto debemos recortar, cuál es el límite de nuestro sufrimiento.

Y es que claro, si no tenemos pan, comamos pasteles. Y si no nos llega para pasteles, hagamos dieta en incosol, con la hipoteca al día.


domingo, abril 14, 2013

CATORCE DE ABRIL


Fueron muchas las preguntas que se quedaron sin respuesta posible en el proceso constituyente de 1977/78. Personalmente, conservo la admiración por quienes entonces supieron optar por el camino que corresponde al político, el del pragmatismo, la negociación y el diálogo, para apostar por la superación de los recelos y avanzar en un camino que sin duda la ciudadanía española esperaba. Se renunció a la apertura pública de muchos debates, se esquivaron con generosidad otros, se intentó sostener la apuesta por la democracia a pesar del miedo, de la sensación de que el proceso estaba demasiado custodiado y vigilado por las fuerzas más reaccionarias. Y supongo que en ese forcejeo permanente hubo que renunciar o posponer algunas consideraciones para sacar adelante las esenciales. Fue, así lo creo, lo que los tiempos demandaban a pesar de que con el tiempo y la degeneración institucional constante puede que haya que hacer una valoración más crítica: los problemas aparcados no sirvieron para evitar el debate sobre los que habían pasado la prueba, las estrategias adoptadas para recuperar convivencia pacífica y estabilidad sirvieron sólo en parte y al cabo, con importante responsabilidad de ciudadanos, asociaciones de todo cariz, instituciones y sobre todo unos partidos cada vez más transformados en meras maquinarias de poder sin horizonte ni suelo, han venido mostrando sus flancos más endebles y comprometiendo la vigencia real de un texto que hoy se encuentra en abierta cuestión.

Como fuere, ese fue el camino elegido. Pero ese camino no tiene por qué ser eterno, inmutable, fatal como una sentencia divina. La evolución de la historia, la evolución de los tiempos, la evolución de las mentalidades exige cada cierto tiempo una respuesta clara y contundente. Y en estos tiempos interesantes y complejos, en los que tal vez no sea conveniente hacer mudanza pero sí indispensable ir avisando de un tiempo de cambios que renueven un pacto social que hoy está resquebrajado, puede que sea inaplazable replantear una buena parte del texto constitucional. Y hacerlo, desde luego, sin omisiones.

Hoy es Catorce de Abril. Hoy España recuerda, con demasiado calor tal vez, la proclamación de la II República, y se reabre en redes y medios el debate sobre la forma del estado. Y a pesar de haber tenido un poco muerto el blog en estos últimos días, cosas de la edad y la salud, sí quería dejar constancia de dos reflexiones.

La primera, tiene que ver con la evocación de Max Weber y sus teorías sobre la legitimidad del ejercicio del poder. Weber no ignora que ciertas sociedades y ciertas épocas han permitido sostener ese ejercicio sobre el carisma (militar o religioso) o la tradición histórica (sobre la que se han justificado tantas veces las monarquías). Pero también habla de legitimidad racional precisamente para hablar de la legitimidad democrática, aquella desde la que una sociedad madura y unos ciudadanos maduros toman decisiones sobre su presente y sobre su futuro desde el argumento, el debate, el voto, la regla de las mayorías y la del respeto a las minorías. Una legitimidad propia de pueblos solventes que difícilmente puede tener otra formulación que la de la república, en tanto esta se configura como el modelo más ajustado de respeto a la soberanía popular, de limitación y control del ejercicio del poder, de opción igualitaria. Sí, definitivamente creo que el ejercicio del ciudadano no es el de doblar espinazo o cerviz para saludar al monarca, a su familia y séquito. Más allá de un respeto institucional que algunos por educación o modo de ser tenemos arraigado pero que cada vez nos supone mayores problemas.

La segunda, referida a la monarquía concreta que tenemos y a su hipotética legitimidad histórica, creo que esa legitimidad se gana, se consquista, se lucha. En tiempos más o menos recientes, ha habido casas reales como Holanda, Dinamarca, Suecia, inclsuo Gran Bretaña, que han sabido desde el ejemplo conquistar el afecto. Y seguramente si hoy se encuentran fuera de cuestión lo es precisamente porque supieron ofrecer modelo respetable. A día de hoy, siento tener que ser bastante duro en mi juicio a la oportunidad que se dió a los Borbones de regresar a la titularidad simbólica del estado, avalada por la voluntad del dictador, pero también de ese acuerdo constituyente. España ha sido durante años demasiado buena con su casa real, instituciones, políticos y medios de comunicación han escondido cada lado oscuro hasta que en los últimos años se ha ido rompiendo ese extraño pacto de silencio. No, no son ejemplares. Errores graves de la reina, del rey, del príncipe de Asturias obligan a preguntarse si España se merece estos periódicos bochornos. No digamos ya los escándalos que tan cerca parecen tocar a la infanta Cristina y a su marido, Iñaki Urdangarín. Sin que sea posible olvidar tantos claroscuros que hoy merecerían revisión tras esa ruptura del velo del silencio, sobre tantas veces como los entornos más próximos a Juan Carlos I han estado tan cerca de los límites del decoro. O los han traspasado.

Sí, deberíamos ser capaces de abrir algunos nuevos debates sobre quiénes y cómo somos. Y uno de esos debates debería ser el de la monarquía o la república. Porque la república, sin duda, es moral y políticamente mejor. Pero además porque don Juan Carlos, sus amigos, su parentela, su entorno, no han sido capaces de estar a la altura.

viernes, abril 05, 2013

A VUELTAS CON LOS ESCRACHES


Parece haber pillado con el paso cambiado, como siempre, a esos políticos acostumbrados a los algodones de la excepción, el privilegio y el pase VIP al Club de Campo madrileño a las expensas del erario público, la arribada del escrache desde el Río de la Plata. Tan cambiado como para perder los papeles y vomitar comparaciones con la violencia terrorista y como para que ese ministro al que en tiempos pretéritos algunos incautos consideraban la cara presentable del PP comience a pergeñar el modo en el que se pueda tipificar como delito el escrache ...  a políticos. Porque en las mezquinas miradas de esta oligarquía de feria sólo ellos tienen dignidad, intimidad, derechos.

El escrache, que con tal término se ha hecho popular sobre todo en Argentina, como una denuncia popular y pública de quienes habían sido colaboradores de la dictadura y habían salvado su impunidad con la ley de punto final, es una protesta pacífica que trata de presionar a personajes públicos de manera personal para que se avance en una determinada dirección, o de avergonzar públicamente a quienes parecen haber decepcionado de manera grave las expectativas ciudadanas. Como casi toda propuesta de resistencia civil, se mueve en un terreno peligroso, pantanoso, en el que el exceso y la violencia andan acechando. Tanto la violencia institucional del estado como la del propio grupo escrachador en el que son posibles gritos o actos que sobrepasen la intención de denuncia inicial.

No es una iniciativa que me resulte simpática, más por mi propia manera de ser que por otras razones. Pero desde luego entiendo que haya aparecido, que haya aparecido precisamente ahora, que se presente como un esfuerzo de empoderamiento cívico ante la quiebra del contrato social y la desconfianza frente a unas instituciones que parecen haber perdido el norte, haber perdido su conciencia de servicio público, para convertirse, al menos en apariencia, en un cinturón protector de las oligarquías, haciendo peligrar el sistema y cuestionar su condición de democrático.

Sorprende en cierto modo el escandalito organizado en el gobierno y sus medios afines. La estrategia de la vergüenza pública ha sido siempre practicada desde el poder. Desde los sambenitos a las noches de los cristales rotos, desde las dietas de ricino y las peluquerías extremas a los cobradores del frack y las panteras rosas, desde la novatada hasta la ridiculización del torpe. Hasta los desahucios con lanzamiento incluido, por cierto. Así que ante una sensación tan extendida de que las instituciones se han replegado sobre sí mismas, de que los políticos se ausentan de la realidad y giran sobre sus propios ombligos y tratan de enrocarse en sus privilegios, ante la sensación de que el sistema es un fraude democrático, un expolio tramado desde las redes del poder financiero nacional e internacional, no parece caber sino un recordatorio de una sociedad integrada por ciudadanos que no súbditos acerca de quiénes son los verdaderos titulares de la soberanía y a quién debe servir el gobierno. El escrache, en fin, como grito de empoderamiento, grito extremo, tal vez destemplado, pero signo de hartazgo ante tanto desafuero.

Nos cuentan las cifuentes y los pons que se trata de estrategias terroristas, pero no puede haber terrorismo sin armas, sin violencia en respaldo, sin anonimato. Nos cuentan que no van a dejarse amilanar por la presión, siempre que la presión no venga de Merkel o de Lagarde o de Eurovegas o del Banco Central Europeo y demás, ya se entiende. Nos dicen que los niños se asustan, pero sus niños, claro, porque debe de ser estupendo para los niños ajenos ver a la policía irrumpir en sus casas para expulsarles de su hogar sólo por haber sido víctimas de un fracaso personal y coletivo (lágrimas de Soraya en off).

Ojalá se terminen pronto los escraches. No por los palos de la policía y la persecución judicial, sino porque de nuevo las instituciones hagan el esfuerzo de recuperar la confianza de la ciudadanía, porque de nuevo se establezca el pacto de la democracia y esta vez, por favor, seamos capaces de cumplirlo.

miércoles, abril 03, 2013

HAGAN JUEGO, SEÑORES


Y tahúres muy desnudos con dados ganan condados

... que decía, con tino, don Luis de Góngora y Argote, tiempo ha.

Si desde hace ya unos meses tengo no la sensación sino la seguridad de que en uno de los momentos más complicados de la historia reciente nos ha correspondido sufrir a uno de los gobiernos más incompetentes que pensarse pueda y a un presidente del gobierno en especial ausente e incapaz, cada día que pasa se acentúa en mí la idea de que a más de lo antedicho, se trata de un gobierno desvergonzado e irresponsable. Desvergonzado porque toma decisiones con las que parece estar riéndose de nosotros, llamándonos idiotas, escupiéndonos. Irresponsable porque tira de la cuerda, porque alimenta la desafección a las instituciones públicas, porque empuja al sistema hacia una sima de la que le va a resultar imposible salir.

Son tantas y tantas ya que escoger una resulta complicado. Pero por su reciente salida a escena voy simplemente a apuntar el anuncio de que se podrán desgravar en la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas las pérdidas sufridas en los casinos y en los juegos de apuestas on line. No la lotería, el bingo o las rifas, esas en las que los sufridos mortales hacemos esporádicos o regulares gastos, sino el juego a otra escala. Según esa Hacienda que dice el tópico que somos todos, pero que está claro trabaja sólo para beneficio y tapadera de algunos, porque se trata de evaluar la capacidad económica real del declarante, y para eso hay que contabilizar beneficios y pérdidas en una actividad que, no lo olvidemos, se practica por placer y entra en el ámbito de lo meramente lúdico.

Sí, claro que para saber cuánto ha ganado un individuo concreto tras unas horas de póker en línea habría que saber cuánto ha apostado y en cuántas manos le sonrió la fortuna. Pero no entiendo por qué lo que los demás gastamos en actividades lúdicas, cine, teatro, música, viajes, no sólo no desgrava sino que demostraría para Montoro y su troupe que tenemos cierta capacidad económica, pero si lo gastáramos en casinos sería una inversión. Todavía entiendo menos que se desgrave el placer, el vicio o la enfermedad del juego (que de todo hay en la viña del señor) y sin embargo vuelvan a ser referentes de capacidad económica y por tanto no desgravables gastos impuestos y muchas veces demasiado altos para cualquier economía de andar por casa. No desgtravan gastos escolares ni gastos médicos o farmacéuticos, no desgravan gastos funerarios. Así que ya saben, si se les muere un padre, un hijo, su pareja, considerará Hacienda que están haciendo un estupendo derroche y una vívida prueba de su capacidad económica y del potencial de su renta, pero si se les escapan varios miles de euros en una noche loca de ruleta francesa, póker o baccarat, pues podrán sumar pérdidas para restar en impuestos.

Claro que si lo piensan es lógico en la lógica perversa e infecta de Montoro, Rajoy y resto de patota. Alimentemos al monstruo de Eurovegas dotándole todavía de más privilegios, incentivos y ocasiones. Alimentemos al fraude fiscal y a los dineros negros para que ya que quienes no tuvieran gana de regularizarse con la amnistía infumable de los meses pasados tengan la oportunidad de lavar sus sobres, comisiones y rateos varios disfrutando de unas divertidas y tonificantes noches de riesgo al calor del juego.

Así que vayan preparando sus declaraciones del IRPF, apretándose los machos y saliendo del paso como mejor puedan y deban. A ustedes, como a mí, se les va a exigir hasta el último céntimo, duela lo que duela, sea o no posible, sea o no razonable. Y si no, no haberse muerto o no haber cultivado aficiones estúpidas. Vayan preparándose y paguen a tiempo, que para ustedes no habrá amnistías ni beneficios sino recargos. Mientras ustedes se ocupan en sus responsabilidades cívicas y legales, otros estarán ocupados en decidir si el siete o el veinticuatro, si rojo o negro, al grito de "hagan juego, señores, hagan juego". Porque un gobierno de tahúres y de tramposos siempre verá con mejores ojos a los suyos.

viernes, marzo 22, 2013

ESTAMOS LEYENDO ... EL CUADERNO DE BENTO, DE JOHN BERGER


En el libro que importa entras despacio, saboreando las palabras, el estilo, la presencia de la mano sabia que emborronó cuadernos y cuartillas hasta dar la tarea por cerrada. Cuesta coger el ritmo, hacerse a la necesidad de seguir, vencer el miedo reverencial hasta que al fin se te entregan las páginas, alcanzas un rotulador para subrayar tantas ideas, tantas imágenes, tantas ganas de leer, de ver, de visitar.

Recuerdo mis primeros encuentros con John Berger, Hacia la boda y Puerca tierra iniciaron la penetración en el universo de uno de los más relevantes cronistas de nuestro tiempo. Hasta ahora, King , la historia terrible, oscura, desoladora, de un perro excluido que habita entre los excluidos de eso que llamamos estado del bienestar y nos muestra la miseria, el dolor, la alegría de la supervivencia, la especulación financiera dispuesta a arrasar la vida al precio que sea, había sido el último encuentro.

Hasta ahora, cuando fluyen entre las manos las páginas de El cuaderno de Bento. Un simple cuaderno de reflexiones, apuntes, esquemas. ¿He escrito simple? ¿Cómo se puede tener el valor de definir como simples estas líneas emocionantes, sinceras, llenas de vida, de coraje, de energía, cargadas con una especie de don profético?

Descubro antes de la lectura que El cuaderno de Bento original habría sido el cuaderno de apuntes que el filósofo Baruch Spinoza habría llevado durante los últimos años de su vida y que se habría perdido. De hecho, algunas reflexiones tomadas de la Ética de Spinoza salpican el libro, actúan como cortinas separadoras entre las pequeñas historias, las reflexiones mínimas y certeras, los dibujos.

Sí, los dibujos. Porque Berger estudió Bellas Artes, y en el libro aparecen también apuntes de diversas etapas de su vida, mujeres, fragmentos de grandes pintores robados en museos, la hembra de tejón hallada muerta en el camino, el hermoso gato dormilón que ilustra este artículo. Dibujos que muchas veces sirven como puerta de entrada a las reflexiones de Berger, y otras tan sólo se nos muestran, abriéndonos la puerta a nosotros para penetrar en el imaginario de Berger.

La celebración de un cuerpo hermoso, y la de un cuerpo no tan hermoso. La manera en la que leemos, incluso la manera en la que transportamos los libros, con cuidado, como si formaran parte de nuestra más delicada fibra. El animal que ha muerto. El poder absurdo e irracional del imbécil con uniforme. La maravilla de Bach en Londres, en los dedos de la gran Myra Hess bajo los bombarderos alemanes. La enfermedad, los afectos, la guerra, la belleza, el arte interpelando nuestras conciencias y despertando nuestra consciencia.

Las palabras de John Berger, su compromiso estético y político, su mirada sobre el tiempo y la tierra que habitamos se apoderan página a página de este Cuaderno de Bento y lo llenan de humanidad, de esperanza, de aliento. Tal vez haya salvación, después de todo.


*** El cuaderno de Bento  está publicado en España por Alfaguara, en traducción de Pilar Vázquez.

martes, marzo 19, 2013

PALABRA DE GITANO


"Pareces un gitano" , "Si no te portas bien, vendrá la gitana a llevarte" , "Este niño es más malo que un gitano" .

Crecí en un mundo en el que las estructuras y dinámicas sociales generaban exclusión y recelo. En el que hasta el lenguaje había perdido la inocencia (¿alguna vez la tuvo?) y había decidido que determinados giros, determinadas expresiones que se nos venían o que habíamos aprendido entre los nuestros de manera automática, alimentaran ese recelo cada día. Probablemente no había nada más detrás, nuestro idioma era (es) más racista que nosotros, y sólo integrábamos lugares comunes que no aprenderíamos a desmontar, que no necesitaríamos desmontar, hasta mucho más tarde. "Más vago que un gitano" , "más ladrón que un gitano" . "los racistas son ellos, que no se integran" , "son tramposos" , "son sucios" , "son mendigos" , "son machistas" . Ah, es verdad ... "al menos cantan y bailan bien" . No nos valían, no, los gitanos para la sociedad, pero sí para el escenario y para las tablas, para divertirnos y puerta.

No sólo la comunidad gitana era y es víctima de esta trampa de un lenguaje que reproduce las necesidades de quienes lo hablan y de quienes lo fueron dando forma. "Pareces mariquita" , "los hombres no lloran" , "que te den por el culo" , "maricón" . Pronto aprendí que esas trampas perversas también me excluían a mí, también me daban forma e identidad a través de la injuria. Aprendí que no valía para ellos, para los respetables , y que después de condenarme a los márgenes, debía soportar además que me recriminaran esos márgenes que los respetables habían construido para encerrarme. Qué decir de todo el entramado de palabras (y de hechos, claro) edificado siglo a siglo para apartar a las mujeres de la dignidad, de la decisión, del poder, de la autonomía.

En fin, que no fue hasta mucho más tarde cuando por razones diversas, laborales, culturales, políticas, tuve la oportunidad de conocer, sólo de rozar en realidad, a miembros de la comunidad gitana, a gitanos y gitanas, y a empezar a comprender. Es probable que mi primer encuentro más allá del prejuicio secular fuera una revista literaria que editaban unos amigos en Madrid, Archione, con un número dedicado a la poesía europea en romanó, traducida por Nicolás Jiménez (hablé con él un par de veces a partir de esa lectura). Más adelante un par de críos que se preparaban para la Primera Comunión en una parroquia de barrio con la que colaboraba en los lejanos años de católico más o menos comprometido. Pero fueron mis encuentros con la gente de Romanes, la entidad cántabra que aglutina a las asociaciones gitanas de la región, los que me dieron no ya una mirada que ya había pasado por el Porrajmos, el holocausto gitano, al hilo de mi interés en esa época. Y descubrí toda una realidad. La de gitanos y gitanas de todas las edades y de sensibilidades muy diferentes que se empeñaban, como cada ciudadano, en el afán de cada día, que luchaban contra los prejuicios para abrir nuevas puertas, que vivían perfectamente integrados en una sociedad que tiene como una de sus mayores luces la diversidad, pero que por fortuna se negaban a ser asimilados (es bien diferente) por la cultura dominante y trataban de navegar entre la tradición identitaria, de la que querían corregir y superar tantas cosas, sin paternalismos externos, sin lecciones de nadie, sin renunciar a su historia, y la furia de un futuro que llegaba y que se abría paso en la educación, sobre todo la educación, en el trabajo, en la convivencia. Conocí en ese tiempo, insisto en que de manera superficial, a mujeres gitanas que estudiaban en la universidad, a gitanos que trabajaban como albañiles o en la venta ambulante, a gitanas que me comentaban por mi militancia en ALEGA que habría que buscar la forma en que algunas familias aceptaran a un chico gay o una chica lesbiana, a hombres que consideraban a Zapatero el diablo por el matrimonio entre personas del mismo sexo y a hombres que celebraban ese mismo paso, gitanos jóvenes con un talento especial para la fotografía y gitanas pintoras. Me encontré con Carolina, Agustín, Aurora.

Descubrí en fin lo que ya sabía. Que aquí en Santander y en otros lugares de Cantabria había comunidades gitanas vivas y significativas. Y que en ellas se entregaban a la vida hombres y mujeres con ganas de romper los moldes, de derribar los muros, de ejercer su dignidad y sus derechos cívicos, sus opciones profesionales y educativas, de conquistar sus sueños, sin renunciar a quiénes eran, a las raíces y los valores que les habían traído hasta aquí a lo largo de quinientos difíciles años sobre esta península. Hombres y mujeres que habían tomado una decisión: la de protagonizar su lucha, sus luchas, la grande y las cotidianas, sin tutores ni iluminados que les marcaran el paso, escogiendo, decidiendo, caminando, hablando. Ocupando su lugar en todos y cada uno de los espacios sociales. Como cualquier otro ciudadano. Nunca más, pero desde luego nunca menos.

Ahora en estos días hay polémica sobre un programa de televisión, en Cuatro, bastante lamentable. Palabra de Gitano, se llama. Un programa que ignora todo ese camino, toda esa vitalidad, toda esa diversidad, que pasa de largo ante las luchas y los esfuerzos y se queda en la superficie, en el tópico, en el folklore, en el prejuicio. Que perpetúa esquemas perversos de los que nada puede surgir salvo exclusión. Esos en los que nunca podrá haber encuentro o diálogo entre gitanos y no gitanos, porque nos pretenderá superiores y les representará marginales. Un programa que ha atizado las brasas del racismo incendiando las redes sociales y desbordando foros y twitters con basura racista.

No es ese el camino, no es esa la responsabilidad ni el rigor informativo que deberíamos exigir a los medios. Ese es el daño y esa es la ceguera.

Así que desde aquí quiero sumarme a tantas asociaciones gitanas que exigen la retirada del programa, aún más, la corrección del agravio con un programa que de verdad muestre la riqueza, la variedad y las claves positivas de la comunidad gitana sin cebarse en estereotipos contra los que gitanas y gitanos llevan tanto tiempo luchando. Tanto tiempo mereciendo, ya de una vez por todas, que rompamos nosotros nuestros muros, porque ellos tienen los deberes bien hechos. Y como muestra, Juana Martín, joven, brillante, mujer, gitana, diseñadora de moda que triunfa en las pasarelas con un lenguaje exquisito y elegante. Sólo uno de los miles de caminos por los que la comunidad gitana está rompiendo por fin los moldes y ocupando el espacio que le corresponde.

NOTA: Olvidé esta mañana incorporar el comunicado de las asociaciones gitanas, os enlazo aquí y corrijo el error:

http://rikardohj.wordpress.com/2013/02/18/comunicado-ante-la-emision-palabra-de-gitano-cuatro-tv/



lunes, marzo 18, 2013

FALTA DE RESPETO


Va pasando el tiempo y las disculpas de gobierno y cercanías van haciéndose más pesadas, más insolentes, más duras de soportar. La alegría con la que iniciaron la demolición del llamado estado del bienestar, dentro de nuestras fronteras y allende las mismas, en esa Unión Europea de nuestros dolores. Todos al servicio del capital, de la insidia, de la especulación, olvidando que su razón de ser, su única razón de ser, es el servicio al ciudadano.

Van pasando escándalos sobre escándalos, que sin consecuencias hacen que tiemblen los propios pilares institucionales. Desde una monarquía ya fuera de todo atisbo de dignidad a una política hedionda, mediocre, sin recambio ni futuro, según parece, empecinada en girar y girar alrededor de su ombligo. Ausente salvo para consolidar unos privilegios y una inmunidad que hoy, si cabe, y teniendo en cuenta la vida en una calle cada vez más dura y, son todavía más irritantes. Van pasando las menciones a herencias y a quisicosas entre las risas y las sonrisas de cada ministro y cada ministra antes de pegarnos el tajo correspondiente a cada viernes, van pasando las provocaciones -la ya anteúltima, el inefable Wert diciéndonos que exageramos la percepción de la corrupción en un país que ha hecho buena a Sicilia- mientras crece el paro, disminuyen las prestaciones sociales ganadas con tanto esfuerzo, crece la deuda, disminuyen las expectativas y las esperanzas, aumentan los suicidios, disminuyen la igualdad de oportunidades y se condena a la mayor parte de la ciudadanía a la sombra. Todo acompañado por los cortes de mangas de Bárcenas y los alborozados ¡que se jodan! de esa tal Andrea Fabra, de incontestable capacidad y mérito.

No pasa nada. En un país que cada mañana se levanta un poco más triste no pasa nada. Tanta nada que sorprende a esas horas que antes eran bulliciosas cerca de tu casa, en las horas de trámites, de comercios, de idas y venidas al trabajo, escuchar un constante silencio de domingo por la mañana.

Las últimas, imagino que ya las anteúltimas, las reverdecidas noticias sobre las torturas a los detenidos en Iraq por parte de las tropas españolas, y todavía peor el silencio de un gobierno y de otro, también el de los interesados medios de comunicación, como si la tortura no fuera una de las más radicales y profundas indignidades a las que se puede someter a un ser humano, como si no fueran la mayor degradación e indignidad en las que puede caer una, digamos, persona. Las intrigas palaciegas mu a lo Ancien Regime del monarca y su querida, enredando y haciendo caja de político en político, de administración en administración, de oca en oca. El insulto a tantos hombres y mujeres del nuevo giro al cuello a ver si por fin se rompe, el endurecimiento para las condiciones con las que se percibe el subsidio de desempleo en una situación invivible de paro, sin visos de que sea posible mejoría alguna en mucho tiempo, golpeando con especial saña al grupo de edad que más dificultades tiene para encontrar trabajo incluso en situaciones buenas de empleo. Humillando a quien trabajó para simplemente malvivir, para sacar a su familia adelante, sin percepción alguna siempre que algún otro miembro de la unidad familiar alcance una cantidad ni siquiera mileurista al mes, 926 euros. ¿Se imaginan al trabajador caído en las colas del paro pidiendo a su hijo diez euros para pagarse el metro o el autobús hasta la oficina del INEM y poder tomarse un simple café tras la espera?¿Observándose los zapatos rotos y pensando en cómo pedirle dinero a su hija para reponerlos en las rebajas o en el mostrador de las ofertas?

Peor que la crisis, peor que la incapacidad de los gobernantes más torpes y corruptos que podíamos esperar, es la falta de respeto constante, el insulto constante, el desprecio constante a la ciudadanía. Una falta de respeto que se acrecienta si vemos las genuflexiones ante las mafias bancarias y empresariales, ante las redes de intereses que nos fueron empujando a un pozo en el que ellas, ellas sí, se hacen cada día más ricas, adquieren nuevas ventajas, que repartirán, no les quepa duda, con esos nefastos adoradores a los que dimos el voto y la confianza hace algo más de un año.

Decían los romanos que era preciso diferenciar entre potestad, el poder, la fuerza, socialmente reconocida, y la autoridad, el saber, la competencia, la capacidad socialmente reconocida. Hoy España cuenta con un gobierno que puede ejercer la potestad, desde el control de las fuerzas de seguridad ejercido con parcialidad y torpeza. Pero no cuenta con autoridad alguna, no cuenta con una sola palabra, una sola disculpa que permita a sus miembros sostener la mirada sin una vergüenza profunda a cualquiera de nosotros.

Pero ni eso tienen. Ni vergüenza.

martes, marzo 12, 2013

DON'T CRY FOR ME, PONFERRADA



Yo, como a mis más fieles lectores y comentaristas no puedo negarles nada, tendré que echar mano de mi irresponsabilidad acostumbrada y escribir sobre el Affaire Ponferrada a requerimiento de Bruno.

No conozco el caso con pelos y señales, aunque no poca es la información que ha ido apareciendo en los medios, creo que suficiente para hacerse una idea somera y abrir paso a un par de reflexiones.

En mi Twitter pude presenciar un mini debate acerca de si lo que había dominado la decisión del PSOE de presentar una moción de censura apoyado por el partido local fundado por el acosador de Nevenka y con el voto de éste, era Maquiavelo o Max Weber. Si se trataba de una operación, pues, de ingeniería del poder, caiga quien caiga y olvidando los valores y las éticas, o si más bien estábamos ante un ejercicio de responsabilidad en el desempeño público que, en busca del bien común, no podía aferrarse de forma maximalista a unos valores morales que valdrían para la conciencia personal pero no para la conciencia política. Aunque en el resultado final lo que parece que ha estado más presente es el Visir Iznoguz. O peor, de Anacleto.

Parto de la premisa de que, en lo que a Ponferrada se refiere, está casi todo el mundo a estas alturas mejor callado. El PP, porque hasta fechas recientes ha venido gobernando con el apoyo del grupo formado por Ismael Álvarez, aunque también porque Álvarez fue alcalde de Ponferrada en representación del Partido Popular, que le apoyó y avaló en el Caso Nevenka hasta que sobrevino la condena. La propia ciudadanía de Ponferrada, porque ha dejado bien claro, como suele pasar en los ámbitos locales y no sólo, que al ejercer el derecho al voto premia a imputados y condenados, siempre y cuando la trayectoria de imputado o condenado venga avalada por buenas dosis de populismo, al tiempo que suele castigar honestidad, austeridad o gestión responsable. El PSOE, pues bueno, porque en ese deseo de alcanzar una alcaldía tan relevante a mi juicio ha perdido el oremus.

Los valores éticos no son, no deben ser, una mera declaración formal. Si hablamos de ética pública, de valores ideológicos, de decisiones que afectan a la propia identidad y al gobierno ciudadano, tendremos que intentar ser mucho más coherentes y claros. Y es cierto, siguiendo a Max Weber, que el interés público puede exigir algunas veces sacrificios en el ámbito de lo valorativo, lo que él llama Ética de la responsabilidad , pero no es menos cierto que estas rupturas deberían ser públicas, explicadas y convincentes. Hasta el punto de que uno de los mayores errores que puede cometer un gobierno  (pongamos Zapatero) es el de traicionar algunos principios por presiones o para evitar males mayores, pero hacerlo sin aclarar las condiciones y motivos a los ciudadanos a los que parece que se nos considera demasiadas veces menores de edad.

Es probable que existieran razones más que suficientes para intentar desalojar al PP de la Alcaldía de Ponferrada. Y a día de hoy no nos olvidemos de que una moción de censura es legal y legítima, mal que nos pese a todos cuando caemos víctimas de esa herramienta. Pero desde el principio algunas cosas no sonaron bien en el proceso ponferradino. Y lo que peor sonó siempre fue la participación de Ismael Álvarez en el mismo, alguien condenado por acoso sexual, con lo que eso supone para la mirada de quienes defendemos desde la razón y desde el corazón la dignidad e igualdad de las mujeres. Vale que haya cumplido ya su condena, pero sigue sin gustarnos, vale que se hubiera comprometido a abandonar el ayuntamiento (lo de abandonar la política uno se lo puede creer o más bien no), pero sigue sin gustarnos, vale que en adelante el apoyo al gobierno municipal fuera a venir de los otros concejales del grupo y no del ex-alcalde, pero la presencia de uno ha contaminado listas completas en otras partes del país, no sé por qué no tiene que afectar esa contaminación también -y a todas las bandas- a Ponferrada.

A partir de ahí, la sucesión de errores, la mala gestión del caso, ha sido permanente. Fue un error, un error clamoroso que una vez más demuestra que en las altas esferas del partido se está a veces más a hacer cuentas que a defender contentidos, más a la ingeniería que a la realidad, que se escucha sólo lo que se quiere oír, plantear una moción de censura en esas condiciones. No sé si hubiera cambiado algo de haber dimitido Ismael Álvarez antes de la presentación de la moción. Pero desde luego fue un error plantear la moción con su voto. Pero enredándose en el error, fue un error dar marcha atrás tras la moción. Si había que dar el paso, tal vez hubiera sido mejor sostener las razones y seguir adelante, avalando con la dimisión de Álvarez lo hecho y justificando mal que bien los beneficios que hubiera aportado la salida del ex alcalde de la política municipal. Pero Rubalcaba anuncia que se recula cuando ya hay un nuevo alcalde. O lo que es lo mismo, cuando acorrala contra la pared a los socialistas de Ponferrada. En cuestión de medio segundo era evidente que el nuevo alcalde no iba a dimitir, que además esa dimisión hubiera supuesto una imagen realmente rocambolesca de juegos de tronos al margen del bien común. De hecho, me ha sorprendido que efectivamente Álvarez haya renunciado a su acta de concejal después del digo digo digo diego del PSOE. Así que a falta de alcalde socialista en Ponferrada ahora ni alcalde, ni concejales, ni, me temo, afiliados.

Por intentar sacar algo en claro y en positivo de este juego kafkiano y errático, en un país donde nadie dimite, nadie ha dimitido. Pero en un país donde nadie pide disculpas, al menos Óscar López ha asumido con la boca pequeña (asumir de verdad responsabilidades es otra cosa) la mala gestión y se ha flagelado un poquito en público. Para que se nos pase rápido el berrinche supongo.

Mal el acuerdo, mal el desacuerdo, mal las conclusiones. Mal.

lunes, marzo 11, 2013

DESPUÉS DEL OCHO DE MARZO



En los días pasados, y tal como estaba previsto, muchas mujeres, acompañadas por muchos hombres, recordaron en España y en todo el Mundo que a pesar de tantos avances la igualdad real entre los dos sexos sigue siendo un trabajo pendiente, a veces con flecos pendientes, a veces con abismos por superar. Como se podía prever, se escucharon también voces críticas en contra de la celebración del Ocho de Marzo, incómodas unas con los avances, portadoras otras de lugares comunes que han hecho brecha, demasiada brecha creo, en el imaginario colectivo.

Mi primera reflexión vale para el Ocho de Marzo y para muchas otras fechas. ¿Cuándo se nos vistió España con tanta ranciedumbre? Parece que molesta que la comunidad internacional haya elegido una fecha concreta del calendario para recordar las luchas pasadas, para recordar a tantas mujeres que gastaron sus vidas en el empeño de una sociedad más justa; una fecha para recordar las batallas vencidas entonces y ahora, desde aquella mítica lucha por el voto, por el acceso a los estudios, por el acceso a todos y cada uno de los espacios sociales; una fecha para hacer presentes los pasos que aquí y en otros lugares quedan por dar, cada uno en su contexto y en sus ritmos, desde la igualdad salarial a la eficacia en el combate contra la violencia de género, desde el reconocimiento de la titularidad de la mujer sobre su cuerpo al quebrantamiento de los techos de cristal y de los suelos de lodo.

Ah, que tú luchas todos los días y que por eso no te hace falta el Ocho de Marzo.Vale. No te lo voy a discutir. Pero el caso es que en el día a día en las pequeñas luchas de cada pequeño momento suelo encontrarme siempre con las mismas caras, con las mismas voces. Curiosamente, las que con más energía reclaman el poder, el vigor, la capacidad crítica de la jornada conmemorativa. No valen las luchas silenciosas e individuales si no cuajan en un compromiso amplio y claro, si callan lo más para ocultar lo menos. La celebración del Ocho de Marzo lo que nos recuerda precisamente es que en cada momento, en cada lugar, en cada institución, en cada espacio hay mujeres que trabajan duro, que oponen su compromiso fuerte a los desequilibrios, las injusticias, las agresiones. ¿Por qué no parar un día, por qué no reflexionar especialmente un día, por qué no aprovechar la fuerza de las conmemoraciones para que el susurro se haga voz, la voz grito y el grito clamor, para que esos pequeños y grandes trabajos cotidianos lleguen a otros oídos, a otros corazones, y se compartan dudas, deseos y luchas?

Ah, es verdad, que no se celebra un Día Internacional del Hombre. Como tampoco un Día Internacional del Heterosexual ni un Día Internacional de Lemming. Es curioso, nadie cuestiona que se celebre en Reinosa el Día de San Mateo y no, pongamos, el de Santa Úrsula; que en Levante haya fiestas de moros y cristianos y no, pongamos, de federales y comanches; que se conmemore el Dos de Mayo y no el Cuatro de Octubre. Y es que cada fiesta, cada recuerdo, tiene su origen, civil o religioso, en afectos populares, en tradiciones centenarias. Y en luchas y conquistas que costaron y cuestan. Me resulta imposible encontrar un caso, un sólo caso, en el que el hombre, el heterosexual o el lemming hayan tenido que abrirse paso para ocupar su espacio de derechos o de dignidad, que hayan sufrido discriminación por el mero hecho de su genitalidad, de su afectividad o de sus costumbres migratorias. Y aunque sea evidente que los hombres, los heterosexuales y puede que los lemmings también lloran, no lo es por esa condición concreta, sino por otras que, curiosamente, también obligan a luchar y también cuentan con sus días de celebración, combate y memoria.

Yo celebro el Ocho de Marzo. Lo celebro porque quiero vivir en una sociedad en la que nadie se vea obligado a ser menos por ser, a verse privada de oportunidades y de desafíos por ser, a soportar y callar por ser. Lo celebro porque he visto la furia, la energía, la pasión de muchas mujeres que he tenido cerca, las apuestas de tantas dentro y fuera de mi familia. Porque soy consciente del talento que perdimos y perdemos cuando renunciamos a que las mujeres ocupen el lugar que merecen y que les corresponde. Porque me hace más rico y más sabio escuchar sus puntos de vista y tratar de entender sus experiencias. Porque aprendo de cómo lucharon y crecieron, de cómo el Feminismo, los Feminismos, alzaron la voz y la cabeza y entraron descerrajando las puertas en las habitaciones prohibidas. Porque me siento bien acompañando a las mujeres en sus decisiones y su lucha, escuchando y apoyando. Porque la lucha y el grito deben tener lugar cada día, sin descanso, pero necesito un Ocho de Marzo, como necesito otros días especiales, para no extraviar el camino, para reforzarme, para seguir viviendo, para seguir peleando.

Gracias a todas.

viernes, marzo 08, 2013

EL DERECHO AL DISPARATE


Parece que algunos amigos y conbocidos se han sentido molestos por la incorporación a la ONG Imbéciles Sin Fronteras del ínclito y nunca bien ponderado Jorge Fernández Díaz, tras esas sesudas declaraciones en foro oficial y revestido de la dignidad de  ministro del Gobierno de España en las que relaciona de manera inequívoca la igualdad civil para las parejas de gays y de lesbianas con la extinción de la humanidad. Discurso racional, científico y contrastado al que pronto se sumó como monaguillo camarlengo el simpar Martínez Camino, contrastado semental reproductor que si no recuerdo mal ya entró hace tiempo en la directiva de la ONG.

Al parecer, calificar de imbécil a quien profiere iimbecilidades es atacar sus derechos a la libertad de opinión y a la libertad de expresión. A pesar de la autorizada voz de Forrest Gump y su clásico "Tonto es quien hace tonterías". E imbécil, añade Rukaegos Gump, el que espeta imbecilidades.

En cualquier caso, parece que habría que aclarar que de ninguna de las maneras cuestiono el derecho del preclaro ministro a hacer el ridículo en público y en privado. De hecho, tengo que confesar que casi me gusta constatar cada tanto que los magnates más señoros de lado derecho, esos que según ellos mismos son todo un ejemplo de cualificación y preparación, resultan mucho más necios que la media. Lo que no significa que me cueste comulgar con algunas consideraciones.

La primera de ellas, cuando habla Jorge todo es okey, pero cuando habla el Ministro del Interior del Gobierno de España me considero, como ciudadano de ese mismo país a exigir un mínimo de decoro, de sentido común, de equilibrio mental. Y es que la actual estructura política es heredera de la Ilustración y del Imperio de la Razón (aunque no lo parezca), así que si alguien es incapaz de separar sus creencias privadas o sus prejuicios de su función pública, haría bien en renunciar a representar a quienes no merecen, no merecemos, tal vergüenza. O cuando menos a guardar un inteligente silencio.

La segunda, claro, el atributo de imbécil a don Fernández no le viene de estar más contento o menos contento con la constatación de que gays y lesbianas podemos casarnos, podemos formar familias, con la misma protección legal que él con la suya, y con que el Constitucional haya avalado las modificaciones del Código Civil que así lo permiten. No es que tenga el hombre amplios conocimientos jurídicos como para cuestionar a los guardianes de la Constitución y sus argumentos. Pero si entramos en el siempre resbaladizo territorio de la fe y las creencias, en el terreno de lo meramente subjetivo e irracional, todo (bueno, casi todo) es también okey. Pero él no dijo "no me gusta", no dijo "había otras fórmulas legales" ni nada parecido. Dijo que la protección legal de las parejas de dos hombres o dos mujeres, el matrimonio igualitario, suponía una amenaza para la supervivencia de la especie. Que ya me veía yo como uno de los villanos de Superman o algo parecido y a don Fernández en mallas de colores buscando justicia contra los malosos. Dijo, en fin, una tontería solemne, una estupidez al cubo, una chorrada con chorreras. Y como tal hay que tratar sus palabras que, desde luego, distan mucho de configurar una opinión.

Pero como uno cree en la libertad, en la protección de los derechos fundamentales y nada más lejos de mi intención que la de cercenar que don Fernández pueda decir lo que quiera donde le plazca, siempre y cuando no ejerza de cargo público al servicio, se supone, de todos los españoles, estoy dispuesto a iniciar desde este pequeño, perverso y polimorfo blog una campaña internacional para que la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el Título I de la Constitución Española y todo lo que haga falta consagren, reconozcan y protejan el Derecho al Disparate.

Lo mismo así se queda tranquilo el Ministro del Interior y no se ve agredido por hordas intolerantes de racionalistas compulsivos. Aunque tengamos que asumir que en efecto no fuera un meteorito el que provocó la extinción de los dinosaurios, sino la incontestable evidencia de que la tierra se llenó de estegosaurios maricas y de bolleras velocirraptoras.

martes, marzo 05, 2013

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: JORGE FERNÁNDEZ DÍAZ Y LA EXTINCIÓN DE LOS DINOSAURIOS



Que no, que no. Que no se rasca el cogote, que está pensando.

Tenía yo un poco abandonada la simpar ONG Imbéciles Sin Fronteras nacida y renacida en este tan perverso como polimorfo blog. Y no por falta de candidatos, sino más bien de hastío. Porque tanta necedad en la cumbre acaba por resultar abrumadora. Pero me han llamado de la Junta de Patronos para decirme que no van a dejar pasar esta oportunidad, y que al flamante Menestro del Interior, Jorge Fernández Díaz-Amén, hay que hacerle Imbécil Sin Fronteras con Distintivo Rosa y Pistola de Agua Bendita.

Que nos dice aquí el intelectual que no nos vayamos a pensar que su oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo es por cuestiones personales, ideológicas o de fe, no vayamos a pensarnos que la Iglesia Católica es homófoba sólo porque él sea tirando a tardo. Y que después del rasca-cogote ha encontrado una razón súper científica y súper mega racional para sustentar su vacío neuronal. Que dice que si los gays nos casamos con otros gays y las lesbianas con otras lesbianas, pues la humanidad se extinguirá y habrán sido un montón de siglos de horrores, guerras, fanatismos y muertes para nada de nada. Se notaba que lo decía con dolor, eh, que en el fondo es un blando y un sentío y hasta se le quebraba la voz pensando en ese horror de mundo lleno de maricones propendiendo al fin del mundo. Una lástima. Le faltó, eso sí, la mítica de Siniestro Total "Pueblos del Mundo, extinguíos". Pero supongo que sería pedirle demasiado.

El Principio de Peter no ha podido ser, eso de la patada hacia arriba hasta el límite de la incompetencia. Porque la incompetencia de semejante imbécil transfronterizo tocó fondo hace varios lustros. Pero no deja uno de preguntarse cómo es posible que Darwin se equivocara tanto y desde algún simio psicópata se llegara a adoptar esta forma de vida preinteligente.

Porque digo yo que hay que ser imbécil, muy imbécil, para levantarse cada mañana y ver desde tu ventanuco el globo terráqueo ocupado por maricones y bolleras llegados desde algún planeta lejano (ya les digo yo que Urano, que sí) para acabar con la tierra sin que Supermán tome cartas en el asunto porque estará montándose un trío con Batman y Robin y les dé igual la extinción del Gnomo Sapiens. Hay que ser muy imbécil, y muy muy ignorante, para no enterarse de que a día de hoy el problema real de la tierra es el de la súper población, debida en parte a la heterosexualidad irresponsable propiciada desde las religiones. Hay que ser imbécil hasta la medula para pensar que homosexual es igual a impotente, que no parece que tenga los conceptos bien ordenados aquí el menestro. Pero tiene razón, entre hombre y hombre, entre señora y señora, preñeces las justas. A pesar del Lesbiboom propiciado en los países modernos mal que pese a la Santa Madre por el desarrollo  de las técnicas de reproducción asistida. Lo que no quita para que sólo un imbécil al cubo pueda pensar que una lesbiana o un gay que no se reproduzcan en pareja no vayan a poder (y querer) reproducirse fuera de ella o buscando asistimientos.

Y es que, don Menestro, tenga por cierto que acabaríamos todos de cónclave en cónclave rodeados de guardias suizos. Y si no, eche un vistazo a su amada Roma.

 Quede claro de una vez: Diga el Menestro lo que diga no fue un gen gay el que exterminó a los dinosaurios. Lo ha demostrado un sesudo y valiente estudio de la Universidad de Villafranca de los Barros. Murieron de risa ante una profecía que anunciaba la llegada a un ministerio de un tal Jorge Fernández Díaz. Fue demasiado para sus bodies.

martes, febrero 19, 2013

ESTAMOS LEYENDO ... "LAS VIDAS QUE INVENTAMOS", DE FERNANDO j. LÓPEZ




No deja de tener su grado de complicación la lectura y comentario de una novela, de un libro de poemas, de un texto cualquiera, escrito por un amigo. Si la tan traída, llevada y sobrevalorada objetividad suele ser una diana más bien imposible, en estos casos de la pugna entre texto y afectos puede resultar todo un combate capaz de terminar en sangría emocional. Por eso se agradece que los amigos, algunos amigos, escriban tan bien que en lugar de un prudente silencio los dedos nos pidan teclear, como otras veces en este blog, nuestras particulares impresiones lectoras. A pesar de que haga ya mucho tiempo que no cronifico ningún libro.

No tengo muy claro si primero me encontré en las redes con Nando y después leí La edad de la ira o si por una casualidad me tropecé con la novela y fue ella la que de alguna manera me acercó a su autor. En aquel primer encuentro libresco me encontré una historia muy bien contada, llena de dolor, estructurada en voces diferentes que enriquecían las lecturas, tratando a un tiempo de escapar de esa obsesión actual por las novelas de misterio pero jugando a la vez a reinventar el género, a manejar una intriga no policíaca con métdos característicos de la investigación policíaca y, se agradece, con intención de terminar en ese volumen y no forzar a una larga serie con idéntico protagonista. El mundo de la educación, ese al que Fernando J. López pertenece por pasión y vocación, la difícil adolescencia, la homofobia y el mobbing, el sistema, la violencia brutal que de pronto amanece y nos rompe están en un libro que leí con agrado, casi de un tirón.

Una sensación similar, esa lectura intensa, rápida, amable, voraz, me he encontrado en Las vidas que inventamos . Está claro que Fernando no busca enredar con teorías estéticas y estructurales, aunque sabe manejar perfectamente las diferentes técnicas, sino que se limita a contarnos de nuevo una historia, otra historia, bien diferente, aunque con algún punto en común: la impostura de la sociedad, la configuración de nuestro universo como un particular cosmos escénico en el que los piés de diálogo pueden determinar la acción, definir la personalidad y desencadenar acontecimientos inesperados. Tan inesperados a veces que el final de la novela nos depara algunos giros que nunca habríamos previsto. Giros con los que a un tiempo deja algunos espacios abiertos y sin respuesta, a la vez que cierra otros tal vez de manera demasiado esquemática y apresurada pero desde luego correcta.

¿Quiénes somos? ¿nos movemos por la escena según el rol que han ido definiendo sobre nosotros desde el exterior? ¿desde una identidad sincera que nos ha permitido construirnos y abrirnos al mundo? En realidad, la tesis de la historia es que caminamos de puntillas sobre la mentira, sobre las mentiras, que una parte de nuestro perfil en la gran red del mundo es la falta de transparencia con la que tratamos de ocultar, de superar, de reforzar crisis sentimentales y familiares, accidentes, enfrentamientos laborales. Y supongo que en parte, como siempre ocurre con los buenos libros, la tesis es real y todos podemos recordar esa mentira que un día, tal vez aún, tuvimos que sostener, una mentira que ideamos para sobrevivir a una fractura personal o a un pánico social y que necesitó edificar mentira sobre mentira a la manera de un castillo de naipes que podría derrumbarse por un mínimo descuido. Comprobar la tensión, el riesgo, la paranoia que produce en otros, en Leo y en Gaby, ese castillo de falsedades nos hace revivir nuestro propio estrés, recordar qué difícil es controlar los pasos nuevos que podrían desvelarnos como mentirosos o farsantes en esas historias, en esas vidas inventadas, que todavía llevamos cargadas a las espaldas.

Crisis matrimonial por mero agotamiento de las fibras sensibles, la necesidad de Gaby de encontrar emociones y carne en algún lugar que le devuelva la ilusión y el nervio, a la vez que teme ese reencuentro con la vida. La culpa, el esfuerzo por borrar el paso por un escenario difícil, real o no, que obliga a enfrentar la propia hipocresía y conduce al filo del abismo en varias ocasiones, a la manera de Ripley, en el caso de Leo. Y alrededor toda una sucesión de personajes con vidas aparentes, reales o inventadas, que funcionan como secundarios hábiles y necesarios, el enfurruñado adolescente Adrián, los padres de Gaby, la extraña ex-pareja formada por Hugo y Jorge, la tristeza de Mireia...

Fluye la historia con naturalidad, con un lenguaje siempre cercano, claro y exacto que te produce la sensación de que no sería posible la historia con otras palabras. Juega con las estructuras, incorpora recursos de la modernidad literaria, el collage presente en las conversaciones por chat y whatsapp, el monólogo interior que nos acerca a la realidad de Gaby y de Leo en los análisis y narraciones silenciosas de sus emociones reales y sus mentiras conscientes, el dominio de los diálogos que aparecen aquí y allá frescos y dinámicos, recordando que además de la enseñanza la otra gran pasión de Fernando J. López es el teatro. Fluye hasta que al encontrarnos con la última página cerramos el libro y respiramos profundamente agradeciendo las horas que Nando nos ha regalado, el pequeño gran placer de la lectura, el lazo afectivo tantas veces aprendido entre lector y texto a lo largo de unas horas que tal vez sean de verdad la vida. Una vida inventada, muelle, apacible, feliz, lejos del gran ruido del mundo. Esa vida que página tras página, título tras título, nos da forma y nos recuerda por qué, para qué, seguimos leyendo.

viernes, febrero 15, 2013

PFLÜGER, ESE MISERABLE




Ayer, en ese mismo 14 de febrero en el que tantas parejas y tan diversas de todo el mundo vivían la disculpa oficial para renovar sus votos amorosos y circulaban flores, y bombones, y corazoncitos de trapo. Ayer, en ese mismo 14 de febrero en el que, reunido en la ciudad de Springfield, el Senado del Estado de Illinois daba luz verde al matrimonio entre personas del mismo sexo. Ayer, en ese mismo ayer, aprovechaba ese viejo conocido de la miseria humana, periodista de Intereconomía, no les digo más, que es Juan E. Pflüger, para vomitar su odio en las redes sociales.

Saben que han perdido la guerra, estos matones baratos de patio de colegio que habrán crecido, seguramente, agrediendo a sus compañeros al grito de ¡maricones! saben que han perdido la guerra. Que no hay camino de retorno a su viejo mundo de infamias en el que tal vez por ser más macarras que la media experimentaban ante el espejo la falaz ilusión de ser alguien, a ese mundo en el que podían excluir, insultar, a quienes no eran como ellos, a quienes no sentían como ellos, a quienes eran capaces de ver más allá de los lugares comunes y de las normas fanáticas de una Santamadre que se creía con derecho sobre la vida, el amor y la muerte de cada persona. Sí, de vez en cuando ganan alguna batalla, como la que acabó por avergonzar a un Estado de tradición abierto y vital como California. Pero es una ilusión fugaz, que además les obliga a aliarse y sentirse parte de aquellos a los que odian casi tanto como a los viciosos maricas (las lesbianas, se hace necesario recordar, no existen para estas mentes viscosas más allá del cine porno): los moros y los comunistas y excomunistas totalitarios. La homofobia hace extraños compañeros de cama.

Están enfermos, tipos como el Pflüger este transitan por el mundo infectados por el odio. Obsesionados por la imagen de dos hombres que se profesan mutuo amor. Se levantan cada día asqueados, agredidos, sucios de un mundo que a pesar de tantos pesares prefiere apostar por la diversidad, por el color, por la vida, por el amor, que por la grasa oscura que les envuelve haciéndolos resbaladizos, repugnantes, para una sociedad a la que no saben pertenecer, al modo del idiota griego, y que desde luego no les quiere. Y tratan de escupir esa obsesión cada día, tengan o no tengan disculpa o pie teatral. Porque como el matón, adoran provocar, convertirse en el centro de atención, presumir de cuánto enervan a ese inventado lobby rosa al que convierten en responsable de casi todos los pecados del mundo.

Embisten porque a pesar de todo, a pesar de que no merezca la pena prestarles esa atención que reclaman con insistencia morbosa , hacen daño. Hacen daño cuando una vez más te les tropiezas por maldita casualidad y ves cómo tratan de animalizarte, de cosificarte, de acorralarte, de arrebatarte la propia condición humana y negarte derechos, vida y emociones. Cuando tratan de cuestionar tu amor y convertirte en pura masa de carne. Hacen daño porque de nuevo te sientes obligado a explicarte, a justificarte, de nuevo recuerdas los largos meses al lado de tu compañero, recuerdas las sonrisas abiertas del primer encuentro, recuerdas su mano enredándose en la tuya, los primeros besos, las primeras bromas compartidas, los primeros desencuentros, la familiaridad creciente, el momento en que te das cuenta de que ya sabes acertar con su talla y sus gustos para darle una sorpresa, las broncas y las disculpas, las primeras almejas de Pedreña a la sartén bien acompañadas por un Rias Baixas, el aniversario en El Serbal, las calles compartidas de París o de Lisboa. Recuerdas, claro que sí, los cuerpos enredándose y aprendiéndose y otorgándose el derecho al placer cómplice. Porque la sexualidad y el goce nos hacen humanos también, más humanos. Y me pregunto otra vez qué es lo que no comproenden, lo que no quieren comprender estos heraldos de la tristeza. Recuerdo la enfermedad, los meses a su lado viéndole consumirse, luchar con fuego contra la mirada apagándose, le recuerdo dulce y resignado al saber que no había vuelta, le recuerdo con su cuerpo ya casi inexistente cayendo contra el mío una madrugada y muriendo en mis brazos. Y me pregunto qué tipo de hijo de la gran puta es capaz de confundir amor y vicio sólo porque no éramos como dicen con ese humor barato que tanto les gusta Adán y Eva sino Adán y Esteban.

Sí, saben que hacen daño, que nos roban unos minutos de vida. Puede que se crean que en la guerra perdida ese dolor que causan es una escaramuza ganada. Pero ya ni siquiera esa victoria mínima les cabe. Provocan la herida como lo hace el insecto venenoso, un mordisco pasajero, provocan aburrimiento y bostezos. Y contra lo que esperan, no nos dan sino armas. Porque nos recuerdan que venimos de la injuria, que nos reconocimos por primera vez en los insultos, tal vez en los golpes de ratas como ellos, que aprendimos a ser, a caminar con la mirada alta entre el desprecio de los verdaderamente despreciables. Nos recuerdan que queda trabajo, queda combate, queda dignidad por ganar porque los miserables apestan desde la sombra, buscando el momento de asestar otro golpe. Que no podemos bajar la guardia, y puede que no podamos ni debamos rendirla nunca.

Nos recuerdan, en fin y gracias, los versos del maravilloso poema de José Hierro: "¿Qué sabrá ese tahúr, ese amargado, lo que es amor?"

jueves, febrero 14, 2013

GINEBRA DULCE



Esta foto recuerda la primera vez que vi a Gin, que entonces respondía por Lona. Una cachorrona de setter inglés, línea Llewellyn, manto lemon belton y cara de espabiladota que había sido abandonada por alguno de esos seres infames que juegan a creer que los perros son juguetes rotos que puedes arrojar a la basura. Tenía entonces unos ocho meses y hasta que fue rescatada por SOS SETTER su destino era la muerte en la perrera, tras haber salido volando de un coche. Estuvo a punto de salir adoptada para Barcelona pero al final se frustró el viaje y bueno, fue precisamente un 14 de febrero cuando se vino a casa.

Hubo un punto de locura en su adopción, ¡dos perras en un piso, y no precisamente chihuahuas! pero andaba yo especialmente sensible por aquellos meses y sabía que acabaría por aparecer un setter que me dejara herido con esa mirada entre dulce y triste que tan bien dominan. Al fin y al cabo setter había sido mi primera perra, Lola, una irlandesa locuela y cariñosa de la que todavía hay quien se acuerda.

Dos años ya, dos años en los que Gin ha ido conquistando su espacio. No fue fácil el principio, supongo que la mansedumbre impenitente de Glenda me había hecho olvidar la energía que puede caber en un cuerpo tan pequeño, y recuerdo hoy que estuve a punto de tirar la toalla, de llamar a Sonia y decirle que había fracasado y que no podía controlar a la que pronto Glenda bautizó en su blog como "la sobrina hooligan" o "la poligonera". Pero resistimos entre destrozos y carreras enloquecidas hasta este hoy en el que parece mentira siquiera haber pensado en la rendición.

Vivaracha, despierta, guapa. Gin permanece todo el día atenta, dispuesta a disparar su aceleración de cero a cien ante la posibilidad de volver loca a la gata Tiberio o de dar un paseo. O dormitando feliz y confiada, segura de que el mal sueño del abandono y la perrera no va a repetirse. Sí, hay algo mágico en la imagen apacible de un perro durmiendo, confiado, en su respiración lenta, en los movimientos nerviosos y repentinos que les provocan sus sueños. Rebelde, sociable, descontrolada. Tanta sangre cazadora que no puede moderar sus impulsos y resulta obligado llevarla atada, a pesar de que en las ocasiones en las que encontramos un espacio seguro resulta todo un espectáculo ver cómo corre, casi vuela, sin perderte de vista, observándote de reojo, buscando palomas y gatos a los que apuntar con el hocico transformándose en repentina estatua de sal.

Dulce. Una perra de contacto, como suelo definir a los setters, necesitada de la caricia, del roce, necesitada de esa cercanía amorosa y emocionante que alimenta su paz y fortalece sus lazos.

Sí, ella, que llegó a una casa en la que la presencia de Glenda y la ausencia de Leo ocupaban demasiado corazón y que fue rompiendo, literalmente, reservas y barreras para hacerse imprescindible y acabar debutando con un blog, como ella, rompedor y divertido, un spin off del que creara Glenda.

Sí, ella, Lady Ginebra de Camelot Beefeater-Windsor Von Saxe-Coburg Fukushima. Gin. Hoy como hace dos años bienvenida al corazón, a la casa, a la vida.

miércoles, febrero 13, 2013

LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES Y LOS DERECHOS DE TONI CANTÓ


Cuanto tuve noticia ayer de la intervención de Toni Cantó ante el Congreso de los Diputados, de inmediato pensé en incorporarle a alguna de las series cómicas que se vienen desarrollando en este blog. Me imagino que los habituales adivináis a cuál. Pero un poco más asentada la cuestión, me pareció que prefería tomármelo un poco más en serio.

 Como sabéis, ayer se debatía la admisión a trámite de dos Iniciativas Legislativas Populares, la que propone la dación en pago como medio de resolución de las hipotecas y la que propone que las corridas de toros sean proclamadas Bien de Interés Cultural y de esa manera tengan presencia en todo el territorio español, saltando la decisión del Parlament de Cataluña de prohibirlas en su territorio. La admisión o no a trámite no determina el resultado del debate y votación, pero suele servir para tantear ánimos y voluntades. Que no llame a error la unanimidad en la admisión de la ILP sobre la dación, ya que el voto de la mayoría absoluta del Congreso lo fue tras notables presiones sociales y tras la dura intervención de Ada Colau en el Congreso, pero la voluntad del PP estaba claramente definida hacia la inadmisión, y es más que seguro que su voto será No. Más claras están las cosas en torno a la ILP taurina, admitida con los votos del PP, pero también los de UPyD, UPN y FA.

Toni Cantó fue el encargado de defender la postura de su grupo, en una intervención como suele sobreactuada y excesiva, repleta de esos mantras sin los que parece que no serían capaces de hablar los diputados magenta (todos son, somos, unos hipócritas, menos ellos - los nacionalistas son malos - ellos tienen referentes éticos (llaman así a Savater), los demás no) e incorporando algunas afirmaciones tan fuera de tono y de lugar, que se ha convertido, de nuevo, en la broma favorita del afilado sentido del humor español. Aunque en este caso, la tradición parece molestarle tanto que ha llegado a clamar cual ursulina escandalizada que "Muy fan de la que me está cayendo...los antifascistas serán los fascistas del futuro...Defensores de la vida animal, no respetan la mía". De lo que deduzco que o alguien le ha clavado un par de banderillas al salir del Congreso o le ha asesinado en la Carrera de San Jerónimo o ... bueno, lo de la sobreactuación que decía.

El revuelo se ha organizado a partir de frases como "Los animales no tienen derecho a la vida ni a la libertad" o, siguiendo a pies juntillas a "su" referente ético, cuya más que particular visión del mundo les exime a los magenta, al parecer de consultar cualquier otra fuente o de leer cualquier libro no firmado por Savater, "el maltrato a los animales no es un atentado ético" y "los animales no tienen derechos porque no tienen obligaciones". En fin.

Por un lado, y sintiéndolo por la realidad magenta, además de Fernando Savater hay dentro y fuera de nuestro país filósofos especializados en Ética. Prefiero no entrar en prestigios y mediciones. Como ejemplos dentro y fuera de defensores de lo contrario de lo afirmado por Cantó, estoy seguro de que los conoce bien, podríamos hablar con diferentes perspectivas de Ferrater Mora o Victoria Camps (y hasta con muchos más matices de Adela Cortina), de Peter Singer, Martha Nussbaum o de Tom Regan, por no recordar a clásicos del pensamiento como Jeremy Bentham. Estoy completamente seguro de que Cantó es perfectamente consciente de las implicaciones prácticas de su teoría de que quien no tiene obligaciones no puede ni debe tener derechos, por ejemplo, los bebés o las personas con discapacidad mental severa. Y es que en la cuestión de si los animales son o no sujetos morales, tampoco le vendría mal recordar las teorías de Kohlberg sobre la formación del juicio moral y sobre todo aderezarlas bien con los aditamentos añadidos por su discípula Carlo Gilligan y su formulación de la "ética del cuidado".

Desde otro punto de vista, al fin y al cabo hablamos de legislación, también presupongo a Cantó bien familiarizado con las teorías sobre los derechos subjetivos. Que no suelen oponer derecho a obligación salvo en un subgénero muy definido, y más bien toman como partida en su análisis la formulación de Rudolf von Ihering, para quien un derecho es "un interés jurídicamente protegido". Sin necesidad de contraprestación alguna. Y existen textos, dentro y fuera de nuestro país, que de forma lateral o clara y contundente, hablan de los "derechos de los animales" que Cantó niega. Leyes autonómicas (huy, espera, que los nacionalistas son malos y las autonomías también), normas del Código Penal (que en este país tienden a no cumplirse). Pero sobre todo la Declaración de Derechos del Animal, aprobadas por la UNESCO y ratificada por Naciones Unidas, así como los múltiples textos sobre la materia que forman parte del derecho vigente en la Unión Europea (y excepcionadas por nuestra España más cañí precisamente para evitar que el mundo civilizado meta sus hocicos en "nuestra" "fiesta" "nacional").

Sí, definitivamente hay otras formas de mirar el mundo más allá de las lentes magenta de Cantó. Sí, es cierto que habló de piedad hacia los animales y de que el maltrato degrada a quien lo comete. Pero ... ¿con qué consecuencias si no entendemos la existencia de un derecho o al menos de algo similar a un derecho desde el otro lado? ¿Nos limitamos a escandalizarnos y a llamar hipócrita a todo el mundo? Sí, es cierto que allí no tocaba hablar de todo esto, y sólo tocaba decidir si se daba curso a una propuesta concreta de unas firmas concretas. Pero fue Su Señoría Cantó quien abrió el fuego.

Sí, definitivamente, los animales viven, sufren, sienten, nos presentan una relevante capacidad emocional y social que les hace merecedores de un trato digno en su relación con los humanos, que les hace merecedores de garantías jurídicas para su bienestar, para erradicar el maltrato y el sufrimiento o al menos limitarlo hasta lo posible. Y ese respeto será solo posible desde los fundamentos teóricos, bien avalados y bien asentados por juristas, filósofos, éticos y científicos, de los derechos de los animales. Le guste a Cantó o le pique a Savater.

martes, febrero 12, 2013

CORSARIOS A OSCURAS



Creo que fue Antonio Maura quien proclamó que para gobernar lo esencial era contar con "luz y taquígrafos". O lo que es lo mismo, que confiaba en un Parlamento capaz de elaborar las leyes que debería aplicar el ejecutivo y lo haría desde la transparencia, la constancia en las actas, el debate público.

Hoy, que a través del Gran Hermano de la tecnología nuestras vidas, las instituciones, los actos de gobierno son más públicos que nunca, o deberían serlo porque podrían serlo, hoy que las redes nos ofrecen a tiempo real información y opinión que nos permite contrastar, explorar, errar por nosotros mismos, como nuevos luteranos en busca de la libre interpretación de los datos y la realidad, nos encontramos con instituciones que rozan el descaro, el insulto, me atrevería a decir el ridículo, tratando de hurtar a los ciudadanos lo que por derecho les corresponde.

Un día triste, sin duda, este doce de febrero de 2013, en el que el Presidente del Congreso de los Diputados, Jesús Posada, con corbata verde, ha recibido en la sede de la soberanía nacional española a un corsario, uno de esos piratas con bula real para atracar con comodidad y sin riesgo: Mario Draghi, Presidente del Banco Central Europeo hoy, ayer asesor de Goldman Sachs que recomendó al conservador Kostas Karamanlis falsear las cuentas de Grecia para obtener ventajas de la Unión Europea. O lo que es lo mismo, uno de los principales responsables del castillo de naipes que terminó, era de esperar, cayendo a las primeras ráfagas de crisis, arrastrando en su debacle a tantas economías, entre ellas la nuestra, por más que los amigos de Draghi, de Posada y de Karamanlis se empecinen en hablar aquí de herencias e irresponsabilidades que por derecho son suyas y de los suyos sobre todo.

Triste porque el Congreso ha decidido ante la chulesca imposición de Draghi celebrar la sesión informativa a puerta cerrada, sin cámaras, sin información. Jugando, como las peores dictaduras, a impedir con inhibidores que prensa o diputados pudieran alertarnos o informarnos del transcurso de la comparecencia con sus teléfonos o cámaras. Triste porque el Congreso ha elegido comportarse como una institución propia de un estado totalitario,ha decidido apagar la luz y dar permiso a las taquígrafas para que el tal Draghi pudiera hablar de lo que le diera la gana (¿ah,. pero con transparencia y publicidad hubiera sido de otro modo?) sin que la ciudadanía española pudiera siquiera tener datos en tiempo y modo. ¿Qué ha dicho que no debiéramos escuchar los ciudadanos? ¿A qué tiene Draghi, el corsario, miedo? ¿A quién tiene miedo? ¿Qué especie de secreto de estado arcano ha comunicado a nuestros diputados, como si de la tercera revelación de Fátima se tratase?

El Congreso de los Diputados es la sede de la soberanía nacional, y allí ocupan sus escaños nuestros representantes, pese a quien pese, lo hagan mejor o peor. Y en la medida en que la democracia es sobre todo procedimiento, nada de lo que en el hemiciclo ocurra nos debe ser hurtado. Mucho menos por la baladronada, por la imposición, por la desvergüenza de un poder externo y no democrático, como es hoy el de la Unión Europea, ejercido actualmente por un personaje de la más que dudosa catadura moral del italiano.Y eso que me parece que hemos salido ganando con relación a su predecesor.

No, definitiva y rotundamente no, no admito que se celebre a puerta cerrada, herido de secretismo, esta audiencia de privilegiados que juegan a no ser responsables del sufrimiento que están provocando. No es Jesús Posada, no lo son los diputados, no, por supuesto, el corsario Draghi quienes sufren la agenda de recortes y la brutal agresión contra sus derechos a todos los niveles. No. Ese sufrimiento es el nuestro, y no sólo en España. El Congreso es nuestro, es la casa de nuestra soberanía, las leyes que allí se elaboran nos afectan directamente a nosotros, lo que hoy haya contado Draghi se teje contra nosotros, sobre nuestras espaldas, no contra las suyas. Y no es ya que tengamos el derecho de saber de primera mano qué dice, qué y quién le ha preguntado, qué ha respondido. Es que es una exigencia absoluta del procedimiento democrático.

Luz y taquígrafos. Una luz que desde luego no deberemos en sus breves fogonazos a la institución, a nuestra institución (¿o es que ya nos la han robado también?) sino a nombres concretos y actitudes concretas que se las han ingeniado para grabar al corsario o se han molestado en comunicar por las redes las notas que han ido tomando.

Luz y taquígrafos. Una exigencia que nunca debería haberse obviado. Un cero para Jesús Posada que ha consentido la infamia y para quienes han bailado el agua a Draghi. Muchos. Porque no dejaré de preguntarme por qué los diputados y diputadas de la oposición permanecieron en sus asientos oscuros y opacos esta mañana (con que se hubiera quedado cada jefe de filas más que de sobra) o por qué al menos no escucharon las palabras del corsario de pie y dándole la espalda, mostrando su indignación por la burla y el insulto a la soberanía popular. Hubo un tiempo en que eso ocurría en ayuntamientos cuando tomaban la palabra quienes al parecer sustentaban las acciones y entramados terroristas. ¿De verdad pensamos que Draghi no es tan infame como los terroristas, que las decisiones que nos están hundiendo, que están destruyendo nuestras vidas y, en sentido literal, están acabando con tantas vidas no son terrorismo?

Luz y taquígrafos. Que el insulto de hoy sea el último de esta categoría. Porque no podemos consentir que además se nos robe la soberanía, aunque hoy sea más un espejismo que otra cosa.

miércoles, febrero 06, 2013

ALGO HUELE A PODRIDO EN DINAMARCA


Saturados. Al borde de la muerte por asco. Al límite.

Resulta difícil hablar de la burbuja de porquería que ha estallado, parece que por fin ha estallado. Y ojalá que este estallido público pueda servir para iniciar un camino diferente, para que una sociedad que ha estado demasiado callada, unos ciudadanos que hemos estado demasiado callados, y que tantas veces, por no decir todas, hemos mirado a otro lado, consentido, votado a los peores, a los más sucios. Y hasta hemos calificado de imbécil al político que se retiraba a su casa sin constancia de robos. Aunque soy pesimista, y me temo que en el país de Lázaro de Tormes si al fin hay una reacción será gatopardesca: que todo cambie para que todo siga igual.

Sorprenden, o no, ciertos mohínes de ursulina escandalizada, como si la corrupción nos hubiera pillado por sorpresa, un poco con el gesto de aquella brillante Marlene Dietrich en Vencedores o vencidos proclamando ante Spencer Tracy el mantra sanador "No lo sabíamos". Sí lo sabíamos. Ni siquiera lo sospechábamos: lo sabíamos. ¿Es que no veíamos los fajos de dinero que circulaban a nuestro alrededor sin explicación, no contemplábamos la especulación y el enriquecimiento veloz de tantos, no presenciábamos recalificaciones, adjudicaciones, oposiciones, tratos de favor, comidas en malas compañías, privilegios?. ¿Es que nunca hemos preguntado por algún conocido en un tribunal público, en una lista de espera, en un negociado? Hemos tolerado la corrupción, como una especie de mal obligatorio, justificándola con silencios y con discursos. Lo hemos hecho cuando las cosas iban bien y cuando tal vez muchos, secretamente o no tanto, esperábamos que algún día la varita mágica nos tocara cargada de dineros sucios bastantes para varias generaciones de los nuestros.

Me escandaliza ese otro mantra al que nos han querido acostumbrar, ese de que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. No es cierto para una gran mayoría. Pero sí lo es que hemos consentido que quienes han tomado el poder, los poderes, al asalto, como si dieran rienda a una decisión divina y sin más mérito que ese, vivieran más allá de los límites de la decencia. Y los hemos admirado y premiado por ello.

Pero hoy, ante la dura realidad de una crisis que han provocado ellos con sus propias miserias, trampas y robos parece que empezamos a reaccionar en el lugar que nos gusta para nuestras proclamas más intensas: en las barras de las cafeterías, los transportes públicos y los mostradores ¡oh, sacra eficiencia hispana! Y aunque continuamos empeñados en el "Yo no" (y hasta puede que en algunos casos sea cierto), en el "Nosotros no" y en un pestilente "Los míos no", sean los míos compañeros de partido, de asociación, de calle, de profesión, parece que una cierta conciencia del desastre, del escándalo, se va abriendo camino.

Cierto, más allá de esa sociedad ausente y consentidora, hay responsabilidades concretas por hechos concretos. Muchos, comunes, demasiado normales y demasiado aceptados, pero no universales. Puede que ni siquiera mayoritarios. Y no es justo, tampoco es justo aunque forme parte también de la idiosincrasia nacional, la descalificación global en la que nos llevamos a todos y a todo por delante. ¿Vamos a dejar que sean la melancolía, la rabia, la desafección el único horizonte? ¿qué peligrosas puertas vamos a abrir, a qué peligrosas bestias vamos a llamar con ese nuevo reclamo?

En todos los niveles, en todos los espacios sociales y políticos, España se encuentra hoy en una encrucijada bien delicada. Hay salidas, hay capacidad para reaccionar, opciones para corregir el rumbo. Aunque puede que quienes hoy detentan el poder, los poderes, prefieran no darse por enterados, esperar a que amaine un chaparrón que tal vez, ojalá, no lo haga. No darse por interpelados y optar por mirar sus cómodos ombligos, vivir en sus círculos cerrados y autorreferenciales, permanecer sordos y ciegos ante la realidad. Responsabilidad especialmente suya es lo que está ocurriendo. Responsabilidad suya, exclusivamente suya, será lo que venga si no hay una voluntad clara, severa, me atrevería a decir puritana, de arrojar lejos la apestosa fruta podrida que nos ahoga, de abrir las ventanas y dejar que corra el aire, de establecer marcos claros, limpios y transparentes.

Nunca deberíamos haber llegado hasta aquí. Pero es lo que ahora tenemos, lo que ahora tenemos que enfrentar con la cabeza fría y sin temblor en las manos. Cirugía. Ya. Nos estamos jugando tanto que no quedan más opciones: Tiene que llover a cántaros.
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Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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