jueves, agosto 25, 2011

TOMÁS LUIS DE VICTORIA Y LOS "HOMENAJES SIN"


Para cualquier programador perezoso es todo un alivio contar con un calendario de efemérides que tome por él las decisiones artísticas. Todavía mejor, que sean intérpretes y agentes los que consulten el calendario y añadan en sus propuestas el listado de homenajes del año en curso. Y puede que no esté de entrada la revisión de fechas múltiplo de 100 y de 50 si esa obsesión calendaria sirve para lo que es, lo que debe ser un homenaje.

Realizar la conmemoración del primer centenario del nacimiento de Fulano, los 350 años de la muerte de Mengano o los 200 de, pongamos, la primera vez que Zutano probó la fabada, suponen además de un camino fácil y manierista, todo un reto. Pueden ser útiles por un lado para recuperar repertorios de escasa frecuencia, importantes para analizar desde la óptica contemporánea la trascendencia, vigor e interés de la obra en su conjunto o de una parte coherente de la misma, permite interpelar a los intérpretes para que afronten obras nuevas. Y sobre todo sirve para dar forma a ese diálogo esencial entre la cultura de nuestros días y la tradición sobre la que arraiga, en ese secular ejercicio de apropiación de mitos, iconos y referencias por el que transcurre la historia de las artes.

En su busqueda perpetua de la pirueta sublime y la originalidad compulsiva, José Luis Ocejo y Emilia Levi, director y subdirectora respectivamente del Festival Internacional de Santander, han inventado un nuevo y sorprendente género, el del Homenaje-Sin . Una figura de extaordinaria actualidad en este mundo de cafés descafeinados, productos light y tortillas de patata deconstruidas, y que según venimos observando como atentos analistas (ya hablamos en este blog del Año-Argenta-Sin-Argenta y del Año-Händel-Sin-Händel) consiste en elaborar una programación idéntica en forma, contenido, sustancia e intenciones a cualquiera otra de cualquier otro año, y añadir al final de la propuesta el listado de recuerdos que no se realizan (mítico el homenaje a Schumann en el que no más de tres minutos de Festival fueron dedicados al de Zwickau) o que se limitan a un concierto que hubiera estado el idéntico lugar con o sin centenario. Para rizar el rizo en ediciones anteriores o posteriores (la variedad de opciones es casi tan infinita como lo venía siendo Cantabria) ofreciendo ciclos monográficos, integrales o simplemente producciones más serias. ¿Por qué se iba a realizar la integral de las sinfonías de Mahler a plazos precisamente en el 2011, centenario de su muerte, cuando se ha hecho ya por que tocaba? ¿A quién se le ocurre celebrar en el 2010 un homenaje a la memoria de Sanz Briz "El Ángel de Budapest" si se puede realizar en el 2011? ¿Para qué programar en el Año Händel una obra grande de Händel si podemos ser originalérrimos y programar algo tan arriesgado como El Mesías dos veranos más tarde?

Entre otros insinceros homenajes-sin me quedo este año con el no-recordatorio del 400 aniversario de la muerte del que haya sido con bastante probabilidad el compositor más importante de la historia de la música española, Tomás Luis de Victoria. Limitado a la interpretación por parte de uno de los coros amigos de presencia sempiterna, la Coral de Cámara de Pamplona (buen coro, por cierto, que lo cortés no quita lo valiente) del Officium Defunctorum (con falta de ortografía latina en el programa, ejem) del compositor castellano en la villa de Noja.

No es tan extensa la obra conservada de Victoria como para no permitir una integral itinerante de iglesia en iglesia, invitando a los grandes conjuntos vocales que han consagrado dentro y fuera de nuestras fronteras la recuperación del Renacimiento Español. Pero parecía más urgente una integral de las sonatas para violín y piano de Beethoven. No hemos tenido oportunidad de reivindicar con Victoria a la gran escuela polifónica de nuestro Siglo de Oro, de establecer un diálogo con otros dos grandes, Morales y Guerrero; de enfrentar a Victoria con Palestrina y disfrutar de ese duelo de titanes que pugnan antes de Monteverdi en su afán por estirar el estilo renacentista y acercarlo al amaneciente Barroco. Tampoco se ha querido provocar el diálogo personal entre Victoria y la cultura contemporánea (anoche, pensando en este artículo, pensaba lo hermoso que podría haber resultado enfrentar la sobriedad castellana de la Semana Santa musical de Tomás Luis de Victoria con el exceso pasional de la Semana Santa andaluza y barroca encargando una lectura coreográfica en clave flamenca a creadores arriesgados como Ángel Rojas y Carlos Rodríguez y su Nuevo Ballet Español). Ni siquiera ha parecido oportuno recordar que Cantabria, a través de la Schola Cantorum de Comillas fue protagonista esencial de la recuperación en la mitad del XX de la música del de Ávila, y que de esa formación vinculada a la generación del Motu Proprio surgieron también las primeras grabaciones discográficas de las obras de Victoria.

Estamos arribando al final de una edición todavía más mediocre del que fuera una cita cultural esencial y que hoy camina a ritmo frenético y con nombre de tango Cuesta abajo . Y de nuevo escucharemos la valoración de su director, flanqueado sin rubor alguno por los cotizantes públicos municipal y autonómico, en la que como siempre exultará de placer ante sí mismo y se quejará de que había falta de dinero cuando lo que es evidente es la sequía absoluta de ideas.

Lo que ya no tengo tan claro es cuándo vamos a dejarnos de Lamentationes , aunque sean tan exquisitas y hermosas como esta primera In Parasceve de Victoria, y pensar en proyectos de futuro y soluciones de presente.

martes, agosto 23, 2011

JESÚS CANCIO, 50 AÑOS DESPUÉS DE SU MUERTE


El 23 de agosto de 1961 fallecía en el pueblo de Polanco el poeta cántabro Jesús Cancio. Uno de esos personajes perseguidos con saña por la vida que perdió tempranamente a la que fuera el gran amor de su vida, vio como una enfermedad degenerativa iba dejándole sin vista, le incluyó entre los perdedores de la Guerra Civil, lo que significó cárcel y durísimas pruebas primero para decretar después la prohibición absoluta de volver a residir en su hogar habitual. Lo que en la práctica significaba robarle sus otros amores: el Mar, Comillas, las gentes sencillas del mar a las que entregó tantos versos. Tan grandes fueron las mentiras, tan grande la saña contra este hombre esencialmente humilde, desdichado y bueno, que hasta después de muerto se le quiso arrebatar la paz de dormir en "su" cementerio, al lado de su amada y de su madre, bajo la custodia del hermosísimo ángel de Llimona, escuchando hasta la eternidad los rumores añorados del Cantábrico. No se permitió a los comillanos rendir homenaje al que había sido señalado como Hijo Predilecto de la villa, en un día de morrina gris y persistente, y hasta el cura párroco hubo de exclamar indignado "¿No vamos a tener siquiera seis marineros para que lleven el féretro?" ante las maniobras del régimen para que se produjera una ceremonia casi clandestina.

No pudo ser hasta la muerte del dictador y la recuperación de la democracia que las palabras de Cancio regresaran hasta nosotros. Grande el trabajo y el compromiso de su primo Luis Corona, que acogió a Cancio en su destierro final en Polanco, también el de los entonces jovencísimos y curiosos poetas Isaac Cuende y Rafael Gutiérrez Colomer. Importante la decisión de asociaciones y de todo el pueblo de Comillas en reivindicar su legado y editar algunas primeras antologías. Y fue por esa época cuando por vez primera me tropecé con sus poemas, ya que a mis catorce añitos me había responsabilizado de una sección dedicada a los escritores de Cantabria en una revista escolar que trataba de rendir homenaje a una de las características más incuestionables y señeras del Instituto de Bachillerato de Reinosa, "La Gotera". Manejé una antología de Corona y las "principes" de los libros de Cancio que guardaba y guarda la Biblioteca Ramón Sánchez Díaz de Reinosa, entre los anaqueles de la colección privada del erudito campurriano, amigo de Cancio.

En estos cincuenta años desde la muerte del poeta han pasado muchas cosas. Una de ellas la imposiblidad práctica de acceder a las obras de Cancio. Y el inicio de un ambicioso proyecto que está reeditando los libros poco a poco (hoy se presentaba la tercera entrega en Comillas) bajo la dirección de José Ramón Saiz Viadero. Otra, la de una necesaria revisión de la obra de Cancio. La actualización de los criterios con los que se ha venido valorando su poesía y que han señalado con acierto, pero de forma limitada, su carácter de poeta popular, su habilidad para recoger las hablas marineras en sus poemas costumbristas, el particular lenguaje del puerto comillano. Para adentrarnos en el universo de un poeta que sí, en efecto, es un poeta del mar, un poeta de rasgos abiertos y populares, pero mucho más que eso un poeta hondo, sencillo, universal y culto.

He recuperado a Cancio estos meses atrás, gracias al encargo que me hizo la Biblioteca de Comillas para desarrollar un taller de poesía que tendría como eje al poeta recordado. Un segundo encuentro con un poeta que me ha sorprendido por los rasgos cultos de su verso, su exquisito control de los metros, avivando algunos tan excéntricos como esos decasílabos que me parece intentaban reproducir en palabra el ritmo marino de la habanera, un poeta de raíces modernistas que continúa desde una cierta modestia por la senda de la claridad señalada por Antonio Machado, un cantor de honda sensibilidad en su encuentro con el mar, de furia en los poemas de guerra y de estupor y miseria en los poemas de cárcel. Un poeta de palabra herida en el terrible extrañamiento que le hace ahogarse de polvo en Castilla y añorar tanto sus cantiles y el olor del salitre y de la brea.

Esta mañana rindieron las buenas gentes de Comillas y de Polanco el tributo que no pudo ser hace cincuenta años, en una mañana también gris y de morrina intensa, en ese cementerio mágico a la orilla del mar que cada noche canta para arrullar el sueño eterno de su mejor poeta.

lunes, agosto 22, 2011

MEMORIAS ESTELARES: CRÓNICA DE LA FUNDACIÓN DEL SOVIET DE ESTUDIANTES Y PROSTITUTAS DE SANTANDER


Tiempos revueltos aquellos para la universidad española en general y para la Universidad de Cantabria en particular. Congelados los concursos de profesorado en espera de que se implantara la Ley de Reforma Universitaria, nos encontramos los aprendices de leguleyos con programa de estudios pero sin profesores ni aulas, dando fe de la tradicional consistencia de la organización modo hispánico. Una situación que acabó derivando en la elección del Malvado Rukaegos como Tribuno de la Plebe, según consagró el catedrático pre-congelación de Romano Pinochetito Delaobra.

El problema fue que en aquel régimen asambleario de entonces (que asambleas húbolas antes de mayo) y con aquel descerebrado como representante, el futuro se veía tan incierto como agitado. Fueron primero las luchas contra Sir Thomas Lazosdeamor, pretencioso gañán que en sus propias palabras era descendiente de poetas y corsarios y que acostumbraba a entrar en clase con sombrero Dallas, guitarra al bies y acento de Ánsar-Poniendo-Las-Patas-Sobre-La-Mesita-Auxiliar-De-Jorge-Arbusto. Huidas masivas de clase, negativas colectivas a realizar exámenes y griteríos varios en juntas de facultad varias iban abonando la vía revolucionaria como única salida a los problemas de las súperestructuras académicas. Una revolución fuera de control que no pudo ser domeñada en sus pasos primeros ni por los amables intentos de Pinochetito para abducir al malvado Rukaegos entre arias de ópera ni por las seborreicas intrigas de Perfectus Detritus, secretario a la sazón, ni por las amenazas de Elena Nito, segunda pero igualmente desprestigiada decana.

Fue siendo cónsul Cicerón, digo siendo decana Nito, cuando se produjeron los importantes disturbios que concluyeron con la efímera fundación del Primer Soviet de Estudiantes y Prostitutas de Santander. Y eso porque a media construcción de la prometida sede que habría de dar cobijo y aulas a las desprotegidas masas comandadas por el Malvado Rukaegos, el Rector Magnífico Usurero de la Peña contempló la posibilidad de un estupendo pelotazo urbanístico en el centro de la Antigua Ciudad Posible, que en un vendo y traslado, reportaría pingües beneficios a las académicas y exhaustas arcas.

No estaban los aprendices de leguleyo por la labor de volver al raso. Y bajo el imaginativo liderazgo de las asambleas y el carismático empeño del imprudente Rukaegos, pasaron a la revolución, tomando en tropel las playas del Sardinero para ofrecer allí clases de Histeria del Derecho y de Pensamiento Jurídico Cuántico, después de secuestrar con viles engaños a tres almas cándidas del estamento docente (dos almas cándidas y un alma de perraco espía, sería más ajustado). A la Okupación de Playas siguió el programado Asalto Lúdico a las Rotondas, en el que centenares de miles de insensatos pero desesperados pre-leguleyos interrumpían la normalidad ciudadana y el tráfico jugando al corro de la patata y bailando la característica danza revolucionaria El Cuevanuco. Hermoso y épico fue el primer asalto contra el Palacio Rectoral, conocido como la Pagoda Tibetana Color Caca de Bebé, formando una barrera arquitectónica de extrañas características, ya que impedía, sí, la salida de los perversos esbirros administrativos de Usurero de la Peña y del propio Rector con su Consilium. Pero tampoco permitía el asalto final a la ciudadela por carecer la muralla de puerta alguna. Insólitas imágenes se vivieron mientras los revolucionarios estudiantes hurtaban el material de construcción de las obras del que ya no sería su edificio para levantar la Gran Muralla Choni, como la singular estampa de la Marquesa de Somo, devenida en proletaria de pro, acarreando vigas sobre su precioso traje Chanel en crudo y sus taconazos Valentino: ¡inolvidable su rubia rubia melena al viento!

El asalto final tuvo lugar cuando el Tribuno de la Plebe Rukaegos pidió la vez y cogió número para la ocupación temporal de la Pagoda, después de los de Historia, los de Medicina, los de Empresariales y hasta los de Caminos, en aquella Primavera Ocupacional del 87 que tantas páginas de prensa mereció. Y así fue como ocurrió el milagro, después de que los comprometidos pre-leguleyos organizaran sus sacos de dormir por La Pagoda Rectoral, programaran los correspondientes comités de limpieza, actos lúdicos y divertimentos varios, guitarreos demodés y demás aparataje revolucionario, y se dieran cuenta de que ¡oh, terror! no había suficiente alcohol para resistir la ocupación en condiciones.

Era tarde, no había bares ni supermercados por el barrio en aquel entonces, no se habían inventado las tiendas de chinos. ¿Iba a fracasar la revolución por escasez de cocacolas y carencias de ginebra? Claro que no. Exploraron la zona el Tribuno y su Guardia de Asalto y descubrieron un local de lucecillas intermitentes y multicolores que bajo el letrero de Lady Godiva'S parecía estar insinuante y abierto. Y allí que se fueron a preguntar si las amables damas de la noche podían olvidar por una noche el carácter americano de su barra y dar bebida al sediento a precio de almacén o al menos razonable.

Hermosas y entregadas ante aquella cándida juventud revolucionaria que ni siquiera pretendía contraprestación carnal pese a la más que evidente polisaturación de hormonas, decidieron que dado el poco trabajo y los altos precios de otros días más felices, preferían sumarse a la timba de póker con fichas y desafiar a los empollones al Trivial, aportando botellas y botellas que luego "se olvidarían" de cobrar.

Cerrándose a la madrugada, con más sueño que éxito, este feliz capítulo de la Historia Fehaciente de la Revolución en Santander.

Laus Deo.

viernes, agosto 19, 2011

TRISTEZA AL SOL


No estaba en Madrid y no pude ser testigo presencial. Así que formo mi particular juicio, como casi siempre, desde mi propio universo mental y emocional más la información que me ha ido llegando tamizada desde diversas fuentes. Y con estos mimbres, no me cabe la menor duda de que el pasado miércoles fue sombrío.

Comparto una buena parte de las razones y valores que llevaron a la convocatoria de una manifestación crítica con la visita del papa a Madrid, por los fastos y despilfarros, pero no solo. Porque de la misma manera que la iglesia católica se considera autorizada por las razones que prefiera a cuestionar derechos, valores y gobiernos, también otras personas y otros grupos estamos legitimados para criticar el modelo social y personal que esa iglesia propone. En especial cuando ese modelo es agresivo, discriminador y excluyente para muchas personas. No comparto, sin embargo, la oportunidad de la protesta. Que me hubiera parecido impecable si se hubiera producido unos días antes de la llegada de los participantes en la Jornada Mundial de la Juventud (Católica) o con posterioridad a su marcha, pero que podía generar un exceso de tensión innecesaria. Aun así, creo que si hubiera estado en Madrid hubiera participado en la manifestación, porque también creo que deberíamos ser capaces de convivir y de defender cada uno nuestras posturas en el foro público, sin que eso tenga por qué molestar, ofender o provocar a nadie.

Entiendo, por lo que he ido leyendo y viendo, que como siempre la inmensa mayoría de manifestantes era pacífica, proponía lemas razonables, a veces lúdicos (que siempre tienen un plus de ingenio pero también de exceso). Pero también he visto algunas actitudes y lemas más mordaces e hirientes de lo prudente.

Por el otro lado, me parece claro que junto a jóvenes que podían estar en ese momento por casualidad (y por masividad) en los espacios previstos para el paso de la manifestación por el laicismo, había un grupo perfectamente orquestado y dirigido, que fue dirigiendo improperios a lo largo de la marcha, que intentaba bloquear su paso (y no sólo en el acceso a Sol), con cantos y directores de canto perfectamente estudiados y con símbolos que igualmente (como la bandera del pollo) eran por sí mismos un exceso de provocación.

Entre unos y otros, excesos a diestra y a siniestra, raro hubiera sido que la tensión no hubiera roto en algún momento. Raro también que quienes no estaban en ese ajo de la confrontación no tuvieran una experiencia negativa. Pero no me valen demasiado las equidistancias que también he visto (aunque sí las reflexiones críticas, porque no creo que se deba ocultar ninguno de los dos lados oscuros). Y eso porque la manifestación había cumplido los preceptos que la ley exige para el ejercicio de un derecho constitucional, mientras que enfrente había otros en parte organizados sin ese paraguas, y con una intencionalidad más que clara.

Me parece que el éxito de la convocatoria desbordó a los organizadores (muchos de ellos, organizaciones cristianas de base, algo que conviene que esté claro para que no se tengan que escuchar determinadas boberías) y que por esa falta de previsión, la organización pecó de insuficiente y torpe. Pero me parece sobre todo que hay unas fuerzas públicas y una autoridad que tendrían que haber garantizado el buen transcurso de la marcha desde su inicio hasta su final, que deberían haber acordonado los accesos a Sol y formar una línea clara de separación entre los excesivos de un ala y los de la otra. Y que deberían haber tomado en cuenta que tras la detención del que quería matar maricones en el nombre del señor, del apuñalamiento de un hombre en la zona dos días antes, de la temperatura abrasadora de las consignas en twitter y foros, las emociones y las sensibilidades estaban a flor de piel. Su pasividad primero, su torpeza en medio y su desordenada brutalidad como colofón, desde luego me hacen pensar que la delegada del gobierno en Madrid y el responsable de la actuación de la policía nacional deberían explicar, y mucho, lo ocurrido. Sin que se les olvide por cierto que en este mundo de redes y nuevas tecnologías, algunas de las actuaciones han quedado registradas y se han difundido, sin demasiado lugar para equívocos.

Estaría bien que dejáramos de jugar a las esquinitas y las placitas. Los espacios públicos no son de nadie, porque son de todos. Y también un evento católico (al margen de que pueda ser crítico con su organización y sus mensajes: es mi derecho) tiene su derecho a celebrarse en esos espacios. Pero a lo mejor no cuando el lugar ha sido reservado para una iniciativa concreta por otros ciudadanos.

Mal por quienes desde lo que tendría que haber sido una marcha lúdica, crítica y pacífica jugaron al exceso; mal por quienes esperaban para forzar la tensión y el conflicto; mal por los flecos de seguridad de la organización; mal por quienes animaron y jalearon a los jóvenes a encrespar más la situación. Y fatal por quienes tenían la responsabilidad y la obligación de evitar los incidentes y acabaron convirtiéndose en los protagonistas de las peores sombras de la noche.

Supongo que este país ha estado muchos años ya secuestrado por los profesionales de la manipulación y de la crispación. Felices sin duda porque hemos llegado al punto que querían. ¿Van a actuar ahora para serenar, para trabajar por la convivencia? Por lo que estoy viendo, tras las primeras mechas prefieren encender otras, porque hay quienes se regocijan en el barro y obtienen del mismo ganancias suculentas.

martes, agosto 16, 2011

DIVERGENTES, CONVERGENTES, PARALELAS



Continúo con una extraña confusión en la cabeza acerca de lo que viene ocurriendo en España con el llamado Movimiento 15-M, con sus diferentes ramificaciones, extensiones, crecimientos y decrecimientos. Y será esa confusión sin duda la que no me ha permitido encontrar el tono adecuado para referirme a uno de los grandes temas de la temporada hasta ahora. Ahora que continúo confundido, pero que sí tengo un par de sensaciones más o menos claras.

La primera de ellas es que algo parecido al 15-M tenía que estallar en algún momento y por algún lado. Quienes leéis el blog de forma habitual, sabéis que he mostrado mi malestar con la baja calidad de la democracia española, con la corrupción, con ciertos vicios vivos en el funcionamiento interno de los partidos (por paradójico que eso pueda resultar con mi militancia en el PSOE), y que son bastantes las reflexiones dedicadas en este espacio virtual a ese malestar que entonces estaba latente. Son muchas las causas que explican la movilización cívica de estos meses atrás. Algunas interesadas y con claros padres y padrinos, otras probablemente equivocadas, injustas o desinformadas, pero muchas, la mayoría, certeras y merecedoras de atención, reflexión, debate y respuestas. Queda por saber cuál pueda ser el camino por el que este movimiento, que se reconoce a sí mismo como horizontal, espontáneo, desestructurado, tenga por recorrer y cómo vaya a materializar el rumbo. Pero ya una amiga, entusiasmada en los primeros momentos, tardó poco en afirmar que si continuaba yendo a las movilizaciones en Santander era porque tenía por el 15M el mismo cariño que sientes por una relación con la que has pasado muchas ilusiones y mucho amor pero de la que ya no esperas nada. Un nada que puede haber perdido pie en los incidentes de Madrid de hace un par de semanas, en un ridículo juego sin más que un norte simbólico y más que discutible.

De todas maneras, no quería hablar tanto del 15M y menos desde esa perspectiva bastante desencantada (comparto muchos de los análisis y preocupaciones esenciales de los indignados) como de una segunda sensación que confirmé hace unos días, en un encuentro formativo organizado por las Juventudes Socialistas de Cantabria para analizar el 15M y al que amablemente me invitaron. Coincidimos allí algunas personas que habían participado de una manera o de otra en el 15M de Cantabria con otras que procedíamos de tres de las grandes cuevas de trolls malvados, sindicatos, partidos, prensa. Y era inevitable que en algún momento los chicos y chicas de JSC plantearan una pregunta que probablemente era LA pregunta. ¿Cómo era posible sentarse a dialogar, dar respuestas a las inquietudes del movimiento, articular un cambio que pudiera colmar una parte de sus expectativas y mejorar la calidad de la democracia española?

Me temo que la respuesta fue la que yo ya sabía o al menos intuía: no existe esa posibilidad de encuentro. Y no fuimos los trolls los que cerramos la puerta, sino las propias voces del 15M las que dejaron claro que se hablaba de un espacio imposible (aunque de alguna manera allí mismo se estaba haciendo posible ese diálogo). Y es que el desprestigio del sistema y sus actores es tal que ha devenido en falta absoluta de credibilidad, sin que importe demasiado ya qué parte de ese desprestigio es responsabilidad de los políticos y los medios y qué parte es inducida por un estado de crispación continua querido e interesado, que tiene claros beneficiarios.

Entiendo que el lema que Alfredo Pérez Rubalcaba ha elegido para su nueva andanza, Escuchar, hacer, explicar , es acertado y habla cuando menos de un oído abierto para todo lo que se ha estado proclamando en las calles y plazas españolas. Van cambiando las circunstancias políticas, y esos tres verbos reúnen alrededor de un único eje un espíritu de reforma que hoy veo como imprescindible. Escuchar, porque los políticos han vivido mucho tiempo girando sobre su propio ombligo, con una preocupante sordera y una a veces alarmante falta de sensibilidad; Hacer , porque obras son amores, y se echa muchas veces de menos la concreción de las ideas y valores que supuestamente alimentan la estructura y el alma de cada partido; Explicar , porque el mismo marco autorreferencial de los ombligos políticos ha olvidado que tanto en las duras como en las maduras se debe respeto a la inteligencia y al sentido común de la sociedad, y ni se pueden ni se deben hurtar los escenarios, presiones, chantajes, circunstancias y causas de cualquier decisión pública, sea buena o restrictiva. Y creo que de verdad es una propuesta sincera, que nace del deseo firme de recuperar el pacto cívico entre los políticos, la política y la ciudadanía y de sanar las dimensiones más oscuras de la democracia a la española (de la misma manera que otros prefieren descalificar y sostener la sordera).

Después del 15M me temo que ese camino no vaya a suponer encuentro alguno, y necio sería emprenderlo por el mero intento de satisfacer a un colectivo que se muestra completamente opaco. Hay que emprenderlo por el bien de la sociedad, por el bien de un modelo político en el que muchos seguimos creyendo y que ha traído muchas más cosas buenas que malas, por la dignificación de la actividad pública (es insostenible que muchos de los mejores prefieran mantenerse a una prudente distancia para no "mancharse", es una sangría de ideas y de competencias que no podemos permitirnos), por la vocación constante de trabajar para el servicio cívico y por la aplicación de un principio que anima la pedagogía del movimiento scout, la de cerrar tu presencia en un espacio dejándolo como mínimo tan bien como lo encontraste y si te es posible mejorarlo. Hay que emprenderlo por una vía paralela cuyo destino sea probablemente el mismo y con la ilusión y la esperanza de que tal vez llegue un momento en el que el encuentro y el necesario pacto social sean posibles. Unas vías paralelas que no serán los deseables trazos convergentes pero al menso servirán de corrección a los trazados divergentes que han ido pudriendo el sendero.

¿Y cuál es esa vía? No soy yo quien ha de tener las respuestas. Pero me atrevo a apuntar un compromiso vital y ejemplar con la Socialdemocracia, una apuesta radical y firme con la preservación del estado del bienestar. Cómo no, una actitud exigente e irrenunciable a la ética pública, que se muestre como ejemplar contra los propios errores y desviaciones de poder. Y claro, una profundización en las claves participativas y la transformación institucional para emprender una reforma del sistema que permita sentirlo como transparente, cercano, cívico, representativo, eficiente.

Porque sea posible la convergencia o debamos conformarnos con el paralelo, o conseguimos que se disipen un poco las sombras o pintarán bastos durante mucho tiempo.

domingo, agosto 14, 2011

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: SALT, DOS POR EL PRECIO DE UNO


Tras la toma de posesión, alfombra roja mediante, de Joana Martínez como miembro preclaro del patronato de la ONG Imbéciles Sin Fronteras, sería machista y heterosexista no admitir al mismo e iluminado consejo rector a su compañero de partido, lista y corporación: Carles Bonet.

En efecto, tras la curiosa constatación de que la electa concejala por la plataforma racista, xenófoba y ultra de Anglada se mostraba dolida y decepcionada al constatar que a sus racistas compañeros les parecía fatal de los fatales que tuviera un novio camerunés, y su expulsión de PxC, el compañero que seguía a Martínez en la lista ha realizado en unas pocas horas su propio Camino de Damasco.

Y es que Carles Bonet, que fue elegido concejal en Salt como miembro de Plataforma por Cataluña y entendemos por tanto que haciendo propio el discurso impresentable de los chicos de Anglada, acaba de descubrir que a los ultras no les gustan los homosexuales (él lo es, antes y después de semejante sorpresa), que a los ultras racistas y xenófobos no les caen bien ni los inmigrantes ni los negros (él no es ni inmigrante ni negro, pero verán, verán). Y que la combinación de gay+negro+inmigrante produce ataques de caspa airada en el facherío catalán (y es que el señor Bonet tiene un novio dominicano).

No sé muy bien qué extraño morbo tendrán las personas negras para los peporceros, pero no deja de resultar sorprendente la summa imbecilitas de ciudadano y ciudadana de pro, que para defender la mano dura en su ayuntamiento no dudan en hacer como que no se han dado cuenta de lo que tenían alrededor y de que estaban actuando en contra de su propia vida, de su propio interés.

A no ser que ese único interés fuera el de llegar al ayuntamiento de Salt y ver qué se saca de la conversión en autoridad.

Porque entonces, habría que incorporar como imbéciles a la ONG a todo PxC de Salt y, cómo no, a todos y cada uno de sus votantes.

sábado, agosto 13, 2011

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: LA NEGRA PENA DE JOANA MARTÍNEZ


Que hacía mucho que no ampliaba yo la pecular ONG constituida al desamparo de este blog, a pesar de las muchas provocaciones, propuestas y nocturnidades. Pero es que fue ayer leer la canallesca y decidir que tenía pocas imbécilas con las que cumplir los presupuestos de la Ley de Igualdad y que la dulce y buena mujer de la foto, Joana Martínez, sin duda tenía deméritos más que suficientes para ser recibida en Imbéciles Sin Fronteras con pompa y circunstancia.

Que se presenta la moza en las pasadas elecciones como parte de la lista de la plataforma xenófoba y fascistoide del Anglada, PxC, para el ayuntamiento de Salt. Salió elegida pero con lo poco que dura la alegría en casa del pobre anda ahora como una hamletiana reminiscencia pensándose por las esquinas si To Dimitir or Not To Dimitir, después de una expulsión más o menos pactada de su partido por, agárrense los machos y las hembras, convivir con un maromo subsahariano. Del Camerún, para ser exactos.

Sí, señores, sí, me parece fatal el racismo de los chicos y chicas de la Plataforma Por Cataluña esa. Me da arcadas, vómitos y diarreas, vamos. Pero que la lista de la Martínez se nos venga ahora haciendo de sufridora en Salt y vendiéndose de pobre discriminada, pues que quieren que les diga, que miro la foto y me da la risa floja.

Racistas xenófobas con novio negro camerunés, homosexuales liberales y homófobos, mujeres machistas que perpetúan estereotipos y desarman los trabajos en pro de la igualdad, leones vegeterianos ... Seres absurdos que forman parte de una realidad más propia de Berlanga pero que han llegado del espacio y están entre nosotros.

¡Serán imbéciles!

viernes, agosto 12, 2011

CALENDARIOS FESTIVOS E INSTITUCIONES


Como todas las fiestas del calendario, sin excepción alguna, el Día de las Instituciones de Cantabria procede de la invención. Porque invención es también el proceso de selección en el que una efeméride sobre otra, ya sea civil o religiosa, y con esa selección determinar qué parte de la historia y sobre todo de la tradición resulta más relevante para la vida de una comunidad.

Hubo en su día polémica, cuando el Ayuntamiento de Cabezón de la Sal intentó que su Día de Cantabria fuera proclamado fiesta general para la comunidad, alegando que había sido el primer municipio en solicitar la autonomía (divertida la anécdota tramposa del mítico Ambrosio Calzada para robar tal privilegio a Torrelavega) y la temprana decisión de sustituir el antiguo Día de La Montaña por el Día de Cantabria. Frente a esta postura, el Ayuntamiento de Reocín, que andaba en la tarea de recuperar la memoria institucional de la región de la mano del historiador del Derecho Rogelio Pérez Bustamante y proponía como fiesta de unión, civil y con un mayor calado histórico la constitución de la Provincia de Cantabria en el S.XVIII, con la reunión en la Casa de Juntas de los representantes concejiles de los Nueve Valles que, tras ganar un importante pleito ante la Chancillería para defender su independencia frente a las pretensiones nobiliarias de gobernarlos, iniciaba una nueva senda de autogobierno bajo la única autoridad del rey.

No sólo la historia jugó en favor de Puente San Miguel. Fue el propio PP, que hoy ha eliminado tal celebración del calendario festivo de 2012, el que apostó por el municipio de Reocín frente al Cabezón de la Sal gobernado por un político que les resultaba especialmente antipático.

¿Hay razones para sustituir una fiesta cívica que celebra la constitución de una institución democrática por una fiesta religiosa, la del apóstol Santiago, patrón de una España que hace ya muchos años que lo retiró del calendario festivo oficial? Ninguna de peso. Y esta vez ni siquiera política. Tan sólo, otorgar el capricho por el que lleva años perorando a una de las estrellas ascendentes del Tsunami Azul, el Alcalde de Santander Íñigo de la Serna. En efecto, Santander lleva años pretendiendo que Cantabria le regale una fiesta oficial para así poder liberar uno de sus dos compromisos y dar homenaje a un tercer santo. Y así, tras la decisión del Gobierno de Cantabria de ofrendar la cabeza de Santiago en la serna de las estrellas, don Íñigo por fín podrá cumplir su sueño de pasear con igual dignidad a la Virgen del Mar que a las cabezas destroncadas de San Emeterio y San Celedonio.

Preguntaba un amigo en twitter qué efectos prácticos tenía la decisión. Ninguno en realidad. Salvo ese carácter simbólico que toda fiesta tiene y en el que hoy podemos leer la decisión del nuevo Gobierno de Cantabria de priorizar lo religioso sobre lo ciudadano. Y sobre todo, de rendirse a los pies de Santander, pida lo que pida, haga lo que haga. Total, quedarán 101 municipios para seguir la estela y pagar los gastos.

martes, agosto 09, 2011

ELVERANO FELIZ DE SETTIE


-Está vieja, se cansa, ya no sirve.

Es verdad que había cumplido ya los ocho años, y que a veces me dolían un poco las articulaciones. Es verdad que me costaba ya seguir el ritmo de los setters más jóvenes husmeando en busca de sordas y codornices. Pero eso era normal después de tantos años sirviendo al Amo, encerrada muchos meses en una jaula con otros dos perros de la que salíamos sólo de tarde en tarde para entrenar y durante la temporada de caza para cumplir con nuestra función de herramientas vivas. Era normal después de no haber visto nunca a un veterinario, y comer un pienso barato acompañado de restos de comida y chuscos de pan duro. Después de haber parido tres camadas de preciosos cachorros que el Amo había vendido.

Pero nunca imaginé verme a pleno sol de pronto, abandonada en una carretera perdida, vagando desorientada en espera de que el Amo regresara con su coche y me acercara al coto en el que sin duda tocaría cazar puesto que me habían sacado de mi encierro. Tan desorientada que no vi venir al auto que me dio un golpe en las ancas traseras y que por fortuna me dejó sólo un poco atontada y con una herida abierta que tendría que cicatrizar a lametones.

Fue otro coche el que me recogió y me llevó hasta un lugar terrible que llamaban perrera. Sucio, saturado de perros tristes que esperaban como yo a sus dueños. Un lugar donde garrapatas y pulgas campaban por sus respetos y donde nadie se molestó en mirar siquiera la herida que ya se me estaba infectando. En la perrera casi cada día llegaban nuevos inquilinos, muchos de ellos setters como yo, o primos de otras razas de caza. “En verano siempre es así” escuché que decían “y son una lata, porque nadie quiere uno en su casa”. Cada día también desaparecían uno o dos inquilinos, nunca regresaban, pero una nariz entrenada como la mía no dejaba de descubrir en el aire cierta pestilencia a carne de perro quemada. De vez en cuando entraban personas que nos miraban detenidamente, y que a veces se llevaban a uno de los enjaulados. También iban unas chicas de vez en cuando para tomar fotos de cada jaula. “Anda, que peludita más guapa” dijo una de las simpáticas de las fotos delante de mí “¿quieres que llame a Sonia?”.

No sabía yo quién sería esa Sonia. Pero al día siguiente apareció un chico rubio que me dijo que se llamaba Berto. Me puso un collar nuevo de color naranja y trató de tranquilizarme a pesar de que estaba asustada y triste como nunca, y que quería morirme porque sólo así podría escapar de aquel lugar maldito. Me dio confianza y vacilando al andar me acerqué y le lamí la mano. Miró enfadado mi herida, me palpó descubriendo algunas garrapatas. Y con una voz algo enfadada dijo algo así como “Ya os vale, que una cosa es que vayáis a sacrificarlos y otra que los tengáis así, sufriendo”. Y me llevó hasta una furgoneta con una manta.

Pensé que sería un cazador que me iba a llevar otra vez a levantar sordas, pero no parecía tan áspero como los hombres de las cacerías. Pero no, me trajo a un lugar llamado “Setterland” donde una chica morena de pelo largo me esperaba. Después de acariciarme dijo “Sigue el camino de baldosas amarillas”. Y me invitó a seguirla.

Qué maravilla, Setterland. Estaba lleno de setters lindos, de todo tipo, cachorrones, abueletes, irlandeses, gordons e ingleses. Y también otros bichos y otros perros. Todos contaban historias como la mía. Estaban los que habían vivido con una familia hasta que alguien dijo que el nene tenía alergia. Los que habían cazado hasta no poder más. Los que nacieron en camadas no deseadas. Los que habían recibido alguna herida o habían tenido un accidente y no valían para sus amos lo que habría costado el veterinario. Pero todos estaban felices, se daban apoyo unos a otros, se acercaban para darme confianza. Y seguían a Sonia y a Berto como si fueran los reyes del país de las hadas.

Claro que sí, eso es. Setterland es el país de las hadas. Allí me lavaron, me limpiaron de garrapatas y de pulgas, me curaron la herida con cariño, me miraron por todas partes para comprobar que todo iba bien. Me enseñaron a sentarme, me dieron una comida riquísima. Y cada día una chispita de alegría se me iba fijando a los ojos y tenía más ganas de correr y de jugar. Como una cachorrona descubrí lo maravilloso que podía ser correr por la playa, tumbarse al sol, jugar con los amigos, dejarse mordisquear las orejas por pequeños diablillos. Y eso sin que te pidieran a cambio nada, sin que te obligaran a cazar para ellos. Porque pocas cosas odian más en el país de las hadas que a los cazadores.

Un día me llevó Berto a la playa. Allí esperaba una pareja con un cachorro humano y una perrita preciosa, de aguas, que me cayó bien a la primera. Paseamos un rato y a mí me llevó de la correa el humanito pequeño, que me acariciaba muy suave y decía que como era una chica muy guapa y muy tranquila me iba a querer mucho y a llamarme Settie.

Una semana más tarde, Sonia me enseñó en el ordenador una foto mía grande grande en la que ponía en letras amarillas como las baldosas SETTIE ¡ADOPTADA! Porque, me dijo, ese era mi gran día.

Me puse nerviosa otra vez, pero con buenos presentimientos. Porque sabía que si las hadas me llevaban a otro lugar, sería allí al menos tan feliz como lo estaba siendo en Setterland. Así que antes de irme recorrí por última vez el jardín, di besitos con el hocico a todos los compañeros y recorrí por última vez el camino de baldosas amarillas. Y pedí al dios de los perros que cuando por fin tuviera que marcharme, hubiera un cielo que se llamara Setterland para correr por todas las playas del firmamento hasta el final de la historia, y que allí estuvieran todos los setters del mundo, los afortunados como yo por fin lo había sido y sobre todo los otros, los pobrecitos que vivieron siempre sin dignidad ni cariño. Porque no sería justo que ellos sólo conocieran la crueldad y la desvergüenza sádica de los cazadores.

Sí. Empezó fatal pero sin duda aquel fue el comienzo de un feliz feliz verano.

Así que … Be Setter, My Friend!


*Settie no existe. Pero Sonia y Berto son reales. También es real Setterland. Y necesita tu ayuda. Puedes adoptar, o apadrinar, o colaborar para que puedan seguir salvando setters. Tienes toda la información que necesitas en www.sossetter.org

**Dedicado a Ulán, Rhin (que es el que vive al límite en la foto), Falcon, Enzo, Mara, Aker, Alexander, Lullaby, Leo Messi, Pandora, Fama, Mai, Neo, Pelayo, Patrick, Edelweiss y sus cachorritos, Dallas, Kiara, Valentina, Cloe, Adi, Brisa, Lord Byron, Pepin, Leia, Yuri, Merlín, Easy Rider, Rolling Stone, Thor, Zas, Pol, Yap, Greta, Boira, Tabatha, Asia, Laika, Diamante, Hidra, William Wallace, Diamante, Ginger, Lilie, Lea, Lisa, Kira, Ariel, Fama … (y todos los que se fueron, los que pueda haber olvidado, los que quedan por venir). Y cómo no, para la loca de Gin, que lleva toda la tarde chupándome la cabeza mientras escribo.

miércoles, agosto 03, 2011

CAMBIOS DE ESCENARIO. Primeras reflexiones ante el 20-N


Cuatro meses antes de lo previsto y en una fecha singular, el 20 de noviembre, tendremos que acudir de nuevo a las urnas para renovar el Congreso de los Diputados y el Senado, con el fin de configurar un gobierno que necesariamente tendrá una nueva cabeza. Con barbas, con dilatada experiencia política entre la que se cuentan pasos por los ministerios de Educación y de Interior y con una R en la cabeza de su apellido.

En unas generales siempre es mucho lo que un país pone en juego. Pero ante una situación de emergencia como la presente, España, Cantabria, arriesgan en la partida posiciones vitales con resultados inciertos, si tenemos en cuenta los importantes cambios de escenario que se han venido produciendo.

Un primer apunte es la irrupción del Movimiento 15-M y su capacidad de movilización. Tenía que llegar una respuesta ciudadana a un malestar creciente ante lo que se percibe como una casta política cerrada, obtusa y cegata, con poco pie sobre la realidad cotidiana y celosa de sus privilegios, una casta a la que la ciudadanía española lleva tiempo percibiendo como uno de los más graves problemas de nuestro país. El recorrido que pueda tener su estructura asamblearia y horizontal, el eco que pueda encontrar en las propuestas políticas, el renacimiento periódico de sus movilizaciones, los efectos que puedan tener torpezas como las de la pinza Comunidad de Madrid/Ministerio del Interior para dar más espacio a las homilías de Ratzinger, están en el aire. Como está en el aire saber cómo reaccionaría el movimiento ante compromisos adquiridos en firme sobre sus propuestas, si ese hipotético acuerdo podría ser el origen de un nuevo pacto capaz de abrir otros horizontes y despertar nuevas ilusiones y compromisos.
Sea como fuere, las propuestas políticas hacia el futuro han de ser propuestas de transformación, y deberían contemplar una profunda regeneración de la vida pública, un acercamiento al ciudadano y sus preocupaciones, límites, controles, transparencia. Y por supuesto una agenda clara y definida que permita apuntalar los pasos para salir de la crisis en su versión hispánica y sobre todo crear empleo.

La crisis, uff, la crisis. Esos tales mercados , concepto fantasmal con el que mercachifles, especuladores y augures baratos que alimentan los mismos movimientos que luego condenarán, empujándonos a todos hacia los abismos, esos piratas, o cocos, o cólicos miserere que nadie sabe muy bien dónde radican, a quién sirven, pero que tienen indudables hábitos carroñeros, serán otra carta importante en la convocatoria de noviembre. Es indudable que entre otras cosas la piratería organizada nos ha venido a demostrar que a día de hoy son esas nieblas imprecisas las que detentan el poder político en Occidente, las que acorralan y chantajean a los gobiernos nacionales y transnacionales hasta convertirlos en peones sobre su tablero. Supongo que por eso, una apuesta social y de progreso debería explicar cómo va a contener los desmanes y desafueros de semejantes delincuentes, qué controles va a implantar para evitar el enriquecimiento especulativo y para resistir las agresiones de los buitres.
Puede que sea cierto que no fueran posibles otras medidas, puede que fuera cierto que nuestro gobierno pecara de optimismo o de lentitud, puede que el nivel del chantaje de los piratas financieros internacionales fuera tan fuerte (de esta parte estoy seguro) que no quedara camino de escape. Pero tomadas las exigidas y forzadas medidas quirúrgicas, falta saber qué va a pasar ante el futuro. Porque la cuerda está ya en los límites de la tensión. Y por favor, que no vengan quienes sentaron las bases de las burbujas estalladas a insultar nuestras inteligencias con lo de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades". Porque quienes se apuntan a ese estribillo son los principales responsables, principales manirrotos, los peores administradores y gestores, los nefastos políticos que han alimentado ciertos comportamientos a los que yo, por cierto, y como la mayoría de amigos y conocidos, no me sumé nunca y a pesar de todo padezco en primera línea de fuego. Puede que en Valencia la fiesta no se acabara nunca, pero yo no he vivido en ninguna Valencia ni real ni metafórica.

En lo que a Cantabria se refiere, se abre un interrogante nuevo. Uno que se suma al nacional acerca de qué pasará con el PSOE, si volverá a pagar electoralmente la gestión de la crisis con un precio tan desorbitado como el que pagó en mayo, si será capaz el Efecto Rubalcaba y la indudable sabiduría de perro viejo del cántabro de Escuchar, Hacer, Explicar. Y recuperar así la confianza de tantos votantes como hace un par de meses se quedaron en casa, o se sumaron a los porcentajes de blancos y nulos.
En Cantabria, además, hay que recordar que por primera vez el PRC competirá por los escaños nacionales. Y eso significa incertidumbre en torno a muchos parámetros. ¿Veremos por vez primera en su historia al PRC tomar partido claro ante los problemas de la agenda política nacional e internacional, y cómo repercutirá en su electorado esa toma de postura? ¿Será suficiente el discurso del cantabrismo para alcanzar una presencia importante que en cualquier caso nunca pasaría de tres representantes (dos y uno) si se mantuvieran los resultados de mayo, y con lo pequeño que puede ser ese espacio ante una también hipotética mayoría absoluta popular -que ocurriría si se repite igualmente mayo-? ¿El hecho de que Rubalcaba sea cántabro afectará a sus opciones? ¿Regresarán a su voto tradicional en las generales esa parte de votantes que escoge papeleta regionalista en las autonómicas pero luego incrementa en un cinco por ciento y en un 25 % respectivamente los resultados de populares y socialistas?

Muchas preguntas, más todas las que quedan por hacer, para una convocatoria compleja e incierta. Una convocatoria que exige, sobre todo al PSOE, gran derrotado de las autonómicas y locales, una respuesta con altura de miras, con rostros creíbles, capaces de afrontar el desafío pendiente y de dar cara a esa transformaciónpor la que sus votantes y todo el país vienen clamando.

Escuchar, Hacer, Explicar es sin duda un buen resumen de una actitud abierta que podría recuperar los mejores momentos del pacto político con la ciudadanía. Creo que Rubalcaba puede ser el director de orquesta que el concierto precisa, y que desde luego apostar por un Presidente del Gobierno cántabro nunca podrá salirle mal a Cantabria. Pero muchas de los bolos ya están pinados y a la espera.

Vale.

martes, agosto 02, 2011

UN CURIOSO OXÍMORON: ÓPERA EN VERSIÓN CONCIERTO


Siempre me ha llamado la atención una práctica mucho más común de lo que debería en ciertos espacios programáticos, la de la llamada ópera en versión concierto. Que viene a ser como si nos pusieran un disco y se quedaran tan panchos.

La ópera es, por definición, un género escénico-musical. Y por lo mismo, desde el momento en el que se le despoja de su particular dramaturgia queda desnudo, inerme, muerto. Son pocas las óperas que resisten de verdad su paso al concierto sin verse seriamente afectadas, aunque hay algunos títulos que por estilo o época tienen un desarrollo muy estático, pocos personajes, y admiten una cierta teatralización en concierto. Hay, es cierto también, algunos pocos títulos de tal extrema dificultad para su puesta en escena, que puede llegar a justificarse como una medida excepcional su puesta en concierto. Pero se trata sin duda de excepciones. Y eso porque desde el momento en que nos menten "ópera en versión concierto" la palabra ópera está de más. Sería algo así como escribir en la carta de un restaurante "marmita sin patatas" o "paella sin arroz".

Cuando un compositor trama su música pensando en su puesta en escena, trabaja a partir de unos códigos concretos que obligan a buscar momentos climáticos, expresividad melodramática, estructuras fragmentarias, cortas y en general sin conexión formal (con la puede que única excepción evidente en Wagner). Elementos todos que contribuyen a hacer de la ópera un género de más fácil acceso que otros. Pero también de una tensión musical mucho más relajada, menos brillante en su capacidad emocional, que la del repertorio sinfónico, sinfónico coral o camerístico, cuando se la despoja de su vestido escénico.

Me gusta la música, y como extensión de ese placer, me gusta la ópera. Pero no entiendo esa fiebre actual que parece obligar a poner óperas en los escenarios y las programaciones se tenga o no capacidad para hacer nacer una verdadera experiencia estética. Apostar en una programación presuntamente seria por las óperas en versión concierto (o todavía peor, por las colecciones de arias, dúos y coros, como si nos estuvieran retransmitiendo Los 40 Principales) significa en primer lugar sacrificar un género a unas veleidades tan pretenciosas como poco inteligentes;supone además desvirtuar la ópera, privarla de su magnificencia o limitarla a números más o menos espectaculares sacados de contexto; implica en tercer lugar apostar por consumir un presupuesto que no va a dejar de ser mucho más elevado que el aplicado a otros repertorios sin una razón sólida que lo justifique. Y por supuesto, afecta negativamente a la posibilidad de escuchar grandes maestros, grandes formaciones y grandes programas sinfónicos o camerísticos.

Porque al fin y al cabo, cuando un compositor crea, lo hace desde unos claros presupuestos. Lo que los ignorantes llaman "ópera en versión concierto", los grandes de la música lo llamaron "oratorios", "cantatas" y demás formas del repertorio sinfónico coral. Sin necesidad de iluminados que nos nieguen el acceso a tantas obras para estafarnos con personajes desnudos, faltos de emoción y de movimiento, peleándose contra una orquesta situada sobre el escenario y en plena competición de decibelios. Intentando hacernos creer que la vida, que la pasión, son posibles sin cafeína.


martes, julio 26, 2011

LA CORTE DE LOS MILAGROS: SEIS TOROS SEIS


Se preguntaba el malvado Rukaegos, fatalmente reaparecido en este amanecer del invierano de 2011, por qué Fray Infinito oponía con tal contundencia frailondez y torería en su mítica aria del Sillone Afferrato al gorgoritear el estribillo "¿Retirarme? Yo no soy torero". Y es que en una librería de más que viejo habíase encontrado una fermosa joya de la novela histórica titulada "De fraile a torero" (se lo juro). Cuando halló respuesta a sus dudas existenciales volumen tres al tropezarse con un cartel que convocaba a un espectáculo de imposible tronío, en el que el afamado matador taurino Frailón de Escalante, trasunto monosabio del Fraile Infinito, acometería con todas sus desganas contra seis toros seis de la no menos afamada ganadería de Socorro dell'Arte.

Imaginó Rukaegos que la inacabable crisis y sobre todo la infinita cuesta del déficit por la que Fray Infinito había despeñado año tras año y edición tras edición al mundialmente imprescindible P.I.S. (Pestiño Internacional de Santander) habían obligado al mundialmente prescindible director a tomar como suele decisiones arduas y con la siempre entusiasta cooperación de la siempre cubierta de sedas chinescas Elvira Deuteronomio como asesora áulica y desenfadada se había decidido a recaudar unos eurillos con un festival taurino benéfico en el que habrían de participar según los primeros cálculos la propia Deuteronomio, la Trans Sylvana y Madonna Della Tórtola como madrinas con mantilla de blonda y lironda, la compañía en pleno del Bombero Torero como cuadrilla de indudable desprestigio y con De La Serna y Diego como alguacilillos necesarios.

Al coso de Cuatro Caminos que se dirigió con donaire y presteza Rukaegos, siempre en pos de la maldad arrojadiza, para contemplar con ceño fruncido y criticón la faena, sin dejarse amilanar por la manifestación de la Asociación Huellas Musicales ad portas, convocada bajo el ominoso lema "Basta ya de expolios: Momias en El Cairo".

Hubo de reconocer el Malvado Rukaegos que el espectáculo tenía algo de hipnótico y asilvestrado. El sol iluminando la silueta de Frailón de magenta y oro con taleguilla de doble talla por aquello de ofrecer sombra y volumen, el hermoso fraseo en Chunda-chundas de la Coral Aullidos del Mar que había asumido por propia vocación la labor de banda residente, para dejar en buen lugar a su director, el propio nunca bien ponderado Frailón de Escalante, despedazando una versión vocal de la tercera de Mahler con ritmo de pasodoble, la seductora caída de ojos de Deuteronomio comprobando que nadie le birlaba el bolso de Prada. Y las fuerzas muertas de la ciudad allí en pleno éxtasis comprobando cómo se abrían los toriles y aparecía el primer morlaco de la tarde, de nombre Sinfónico.

Con crueldad nada refinada y toscos pases, fue martirizando el siniestro diestro al pobre animal que trató de escapar en adagios de Barber, bramar en re menor un Allemenschen, y convertir en cabriola salvadora un rondó agitato. Pero todo fue inútil. Nada pudo contra la vara desafinada, las banderillas reiterativas y monótonas, los pases antinaturales y una estocada final que cual muerte de Isolda se repitió y se repitió sin piedad por los estertores del sufriente animal ya casi aniquilado.

Tras Sinfónico, parecida fue la suerte del pobre Traviato, al que Infinito remató con la peor de las insidias en versión concierto, la de Quartetto, tercero de la tarde con el que demostró el desprecio del de Escalante contra las hermosísimas embestidas de cámara con las que intentó defender su honra de toro el toro. Mayor crueldad mostró si cabe Frailón al enfrentarse tras un ligero descanso en el que Deuteronomio se empeño en bailar la danza de los setecientos velos para el respetable, dejando al pobre Minervo Caducifolio al borde del colapso nervioso y muy alterado al Ego de Pajarucu de Tanos que habíase acercado para rememorar pasados éxtasis. Mayor crueldad, sí, oh terrible parca, contra el dulce Padedé, al que envolvió en un tutú de organdí antes de estrangularlo con pases zapateados y flamencos y hacerle voltear en puntas, contra el tímido y casi invisible Escénico, que rompió a manar sangre a mitad de un aburridísimo monólogo y dos pases sobreactuados por espartinas y ya, por fin, con florituras arcaizantes y fuera de lugar al hermoso astado Rococó, que por más que se empeñase en afinarse a 415 y mantener sus cuerdas de tripa correctamente tensadas, hubo de rendirse con pavor ante los virtuosismos trasnochados del capote chillón que a cada enésimo volteo reiteraba primaveras mesiánicas con las que por fin el pobre animal se vio privado de toda sutileza y originalidad y lentamente y con dolor conducido a una muerte mal, muy mal temperada.

Se horrorizaba Rukaegos, hacían cuentas De la Serna y Diego acerca de cómo pagar semejante despliegue que, al final, costaría más de lo invertido y en vez de ingresar duros restaría euros y más euros, se ruborizaban cual colegialas art decó Deutoronomio, Sylvana y Della Tórtola, e izaban a hombros los de la cuadrilla del Bombero Torero a Frailón y lo conducían hacia la Puerta Grande entre la multitud desafinada y ululante guiados por la entusiasta mano de Tutto Resolutto.

Y todo mientras Socorro Dell'Arte mojaba pequeños pañitos en la sangre de sus criaturas, a modo de relicario, y musitaba salmos de Monteverdi ante los leves asentimientos de algunas voces discordantes a las que necesariamente se acordó la del Malvado pero Sensible Rukaegos.

Preguntado a la triunfal salida Frailón de Escalante por el mítico reportero O'Garlic acerca de lo mejor de la velada, no hubo duda alguna en el siniestro diestro: "Qué monas iban todas. Este año la gente ha venido a la corrida más mona y finísima que nunca". Y eso le dio repentinas esperanzas de glamour y endeudamiento para el siguiente año, y para el siguiente, y para el siguiente, y para el siguiente, y para el siguiente.

domingo, julio 24, 2011

MOROS E MORAS, MUGIERES E VARONES


Periódicamente me toca debatir acerca del lenguaje llamado "políticamente correcto" con alguna de esas personas, no necariamente hombres, que han decidido convertir en caricatura los intentos por transformar el lenguaje para hacerlo espejo de las transformaciones sociales y hacer que allí donde el carácter público del discurso lo haga aconsejable la mujer pueda ser integrada, visibilizada o especificada.

Claro que la caricatura existe. Tanto por quienes prefieren, de manera bien poco neutral ni inocente, que el lenguaje quede enconsertado en un determinado estado de lengua, como por quienes utilizan las recomendaciones para un lenguaje no sexista de manera torpe y limitándolas a un reiterativo desdoblamiento del género. De poco ayuda el ridículo periódico de los errores y exageraciones de este segundo grupo. Pero en lo que al primero se refiere, son muchos los cuestionamientos que se pueden y deben hacer. El primero de ellos, claro, que la lengua es un artefacto vivo, que cambia y evoluciona, y lo hace siempre desde los márgenes de la corrección académica hasta encontrar su espacio en la lengua común (y con este espacio los parabienes académicos) o no. Otra cuestión importante es la acusación de que el lenguaje no sexista aporta una carga ideológica: pues claro que aporta una carga ideológica, como todo lenguaje y como toda acción o pensamiento humano, ¿o es que los evidentes rasgos sexistas de nuestro idioma no van a tener nada que ver con una sociedad machista o con una Academia formada casi exclusivamente por hombres a lo largo de su historia? ¿es que no son ideológicos los neologismos que curiosamente los mismos abominadores del lenguaje políticamente correcto utilizan cada día como arma para descalificar a quienes no comparten sus puntos de vista?

Cuando se habla de un lenguaje capaz de reflejar los avances en la igualdad entre mujeres y hombres que se ha ido asentando en la sociedad a lo largo de las últimas décadas, se habla de numerosas estrategias y recursos que permiten tanto neutralizar las apelaciones colectivas sin recurrir necesariamente al masculino (el profesorado mejor que los profesores), circuloquios eufemísticos como las personas que, o el tan traído y llevado desdoblamiento de género. Entre otras.

Claro está que el uso y abuso de cualquiera de los recursos acaba generando un idioma feo, reiterativo y torpe. Pero el reto está en saber combinarlos de manera adecuada hasta conseguir una sonoridad más natural y fluida. Y se puede, vaya si se puede.

Decía uno de mis oponentes en la más reciente discusión de la materia que con este lenguaje (él lo llamaba "neolengua") sólo se podría ver afectado el lenguaje administrativo o político. Pero es que estos lenguajes son los que tienen una consideración pública y deben ser inclusivos y dignificadores para todos ... y para todas. Y que de alguna manera, la literatura presenta otro nivel y otra intención de idioma, en el que no se trata de reflejar las normas sociales sino de la mirada privada de un hablante privilegiado sobre su universo y sobre su lengua.

El caso es que de pronto se me vino a la cabeza una expresión, "moros e moras". Y me di cuenta de que incluso la literatura, que la primera obra literaria escrita en español para más señas, utilizaba ya el desdoblamiento de género. Y ni corto ni perezoso me puse a releer el Poema de Mío Cid para comprobar que en efecto no me fallaba la memoria. Y que el autor o los autores (permítaseme el desdoblamiento de número) utilizaron con cierta profusión el recurso, hablándonos de mugieres e varones, burgeses e burgesas, en multitud de ocasiones moros e moras etc. Y de hacer ese desdoblamiento o esa especificación con coherencia en las situaciones.

En efecto, el Cid se mueve en un ámbito característicamente masculino, la corte, la política y la guerra. Un mundo en el que cuando utiliza el masculino genérico plural habla, en efecto, de un grupo de hombres en una buena parte de los casos. Cuando aparecen mujeres, o bien se las especifica de manera individual (así ocurre con tiradas en las que aparecen Doña Jimena, Doña Elvira y Doña Sol) o bien se las especifica de manera genérica, como grupo. En todos los casos, el desdoblamiento de género se produce en ámbitos abiertos, colectivos y civiles: la llegada a Burgos, la toma de Castejón y la de Alcocer, etc. y siempre dentro de la ciudad. O lo que es lo mismo, cuando el poeta o poetas intentan describirnos un grupo de personas en el que sí hay hombres y mujeres.

El caso es que ese uso del desdoblamiento de género en el Poema del Cid es coherente con el uso desdoblado más tradicional de nuestro español común, el saludo a Señoras y señores o a Damas y caballeros. Siempre usos lógicos y corteses ante auditorios en los que se constataba o se presumía/presume la presencia de mujeres y hombres. Tal vez en auditorios en los que el saludo ritual y cortés se realizaba sólo en masculino, deberíamos recordar que hasta hace no tanto tiempo eran territorios de hombres, como lo es en El Cid el campo de batalla. Nuestro idioma sí ha querido tradicionalmente hacer presentes de manera específica a las mujeres allí donde estaban o donde podían estar.

Tal vez el exceso de desdoblamientos suene torpe o repetitivo. Seguro que sí. Y desde luego no debería justificar el invento de femeninos, ni el olvido de palabras comunes o epicenas. Pero lo que es cierto es que hoy, por fortuna, la mujer está ante nuestra mirada de hablantes o escribientes en todos y cada uno de los ámbitos sociales. Y que por eso la necesidad de desdoblar el género se ha multiplicado.

Luchemos por un lenguaje limpio, claro, correcto, hermoso. Pero no a costa de esconder a la mitad de la sociedad. Y sobre todo no a costa de ignorar que esa visiblidad se puede lograr a través de un recurso tradicional y vivo en la historia de nuestra lengua. Tanto que lo encontramos, expresado de forma hermosa y literaria, en el primer gran texto de la lengua castellana.

miércoles, julio 20, 2011

ELOGIO DE LA FOTÓGRAFA


Regresar a los libros que leímos, bucear de nuevo en páginas ya conocidas y quién sabe si a medias olvidadas, significa con los grandes títulos y los grandes autores inventar una fábula nueva, tan diferente de la ya explorada como diferente se habrá vuelto nuestra vida y mayor nuestra bolsa de las experiencias.
Leí La Colmena cuando era apenas adolescente, en aquella voracidad lectora que me arrastró a textos para los que no estaba suficientemente capacitado pero que aún así hieron diana en mi memoria. Y he regresado este verano a la gran novela de Cela después de incorporar al temario de Introducción a la Literatura en Lengua Española que impartí a los estudiantes de la Michigan State University una sección sobre la narrativa española de la Posguerra. Un encuentro otra vez sorprendente con el exquisito lenguaje de Cela, con su magistral capacidad para relatar y describir en unas pocas imágenes exactas y afortunadas todo un paradigma, todo un tiempo, todo un universo doloroso y oscuro. Un viaje entre derrotados festejados como espectros vivientes, a veces con ácida violencia, a veces con indiferencia oscura, pocas veces con cierta ternura.
Se me había pasado por alto, puede que simplemente no recordara al personaje o no me hubiera llamado tanto la atención, el gitanillo que canta flamenco a la puerta de los bares. Terrible imagen de una infancia maltrecha y perversa. Y más por el cine de Camus que por la novela de Cela tenía apenas vaga idea de La fotógrafa y de Astillita, los dos homosexuales que recorren entre el miedo, la culpa, la tristeza y la necesidad la noche madrileña.
Hay otras referencias veladas en la novela a los mariquitas, invertidos y afeminados. Desde el dependiente que al caminar "mueve el culito", al opositor a notarías que "fuma rubio, como una señorita", o a la copla hiriente que canta el gitanillo :

Estando un maestro sastre /cortando unos pantalones, /pasó un chavea gitano /que vendía camarones. /Óigame usted señor sastre, hágamelos estrechitos/ pa que cuando vaya a misa/ me miren los señoritos.

Nos imaginamos a Suárez La Fotógrafa a través de los esquemáticos trazos de Cela como un maduro frívolo, pusilánime, inmaduro, irresponsable, atado a las faldas de mamá pero incapaz de tomar decisiones. Un pobre hombre de ascendencia poco recomendable (su madre fue cabaretera) y esclavo de su pasión por un chulo vividor y vago, Astillita. Vive sin más, camina perdido como otros personajes por un Madrid que no entiende y que no le entiende, unas calles que le excluyen y una sociedad que le señala con el dedo y que murmura a sus espaldas. Puede que viviera un tiempo más alegre, más acogedor, en algunos espacios algo más libres que propició la República. Y que por eso mismo su derrota fuera doble y permanente. Para sus vecinos, para la policía, basta saber que Suárez es invertido para convertirle en criminal seguro ante cualquier situación (como las necias afirmaciones de Acebes cuando perfiló un retrato de criminalidad objetiva ante una mujer lesbiana que luego resultó ser inocente), ante el asesinato de su propia madre.
Un maricón, un personaje detestable al que sin embargo Cela reviste de cierta ternura irónica en algunos trazos. Cuando nos deja entrever su vitalidad, su optimismo, tal vez irresponsable, y su capacidad para caminar pluma en ristre por el áspero Madrid de la Posguerra. O cuando escribe, a la salida de Suárez del Café de doña Rosa "Alguien lo sigue con la mirada hasta que se lo traga la puerta giratoria. Sin duda alguna, hay personas que llaman más la atención que otras. Se les conoce porque tienen como una estrellita en la frente".
Astillita, no sabemos bien si acompañante ocasional, novio o chulo de La Fotógrafa, aparece retratado con trazo más grueso. Pero no deja de ser un pobre hombre, sin educación, áspero, que contrasta por su rudeza con el ligero movimiento de Suárez, y que a pesar de sus esfuerzos por mantener la masculinidad, por no ser tratado en femenino, viste con la misma llamativa discreción de un pavo real ("barbián con aire achulado corbata verde, zapatos color corinto y calcetines a rayas"). Puede que aparentando ser el único hombre en el mundo que no sabe que él es marica. No soporta las alusiones maledicentes de los serenos y es capaz de revolverse y amenazarles cuando se dirigen a su acompañante como una dulce Margarita Gautier adornada con camelias rojas. Pero es al mismo tiempo dulce y detallista con su Fotógrafa. Una víctima, diferente de Suárez sólo en su mirar de moro y en que no se resigna a seguir siéndolo.
Años después, cuando tantas cosas han cambiado en nuestro país pero se imponen nuevas formas de discriminación, y no es bien recibido un marica viejo, o se reniega de los evidentes y los plumas, me pregunto qué pudo pasar con Suárez "La Fotógrafa" y Pepito "El Astilla". Ya con cierta edad en los tiempos narrados en la novela de Cela, suficiente como para no esperar que hayan llegado a vivir otra vida más digna. ¿Serían acosados, golpeados, detenidos? ¿Mil veces vejados por la policía o por los viandantes ante el asentimiento cómplice de un Madrid enfermo? ¿Serían internados en un campo de trabajos forzados tras la reforma de la Ley de Vagos y Maleantes o la promulgación de la Ley de Peligrosidad Social? ¿Serían víctimas después de ser víctimas?
Sí. Hoy muchos renegarían de estos dos maricones viejos. De sus escapes de aceite, tan evidentes, que al parecer darían poca seriedad, poco prestigio, mala publicidad a otros homosexuales obsesionados ahora por pasar desapercibidos y absorbidos.
Pero releyendo La Colmena se me viene a la cabeza qué hubiera sido de nosotros, cuántos años más tendríamos que haber esperado para levantar la cabeza, si Suárez y José, y a su lado muchas otras fotógrafas y astillitas no hubieran recorrido España haciendo de su marginalidad, de su dolor, la victoria de luz de una estrellita grabada en su frente.

viernes, julio 15, 2011

GAVIOTAS ASESINAS


No siento simpatía alguna por las palomas, no son animales que ofrezcan más allá del mito otra cosa que violencia y suciedad. Pero andan las gaviotas tan revueltas (las de la mar océana, no las del tsunami azul) que empezamos a acostumbrarnos a imágenes dantescas que nos dejan cada día por la calle.

Sí, ya sé que se trata de la selección natural, y que como todo dolor animal ponen en cuestión la presencia de un hacedor tan proclive a dejar sufrir a tantas criaturas inocentes.

Fue primero un pequeño gorrión, caído del nido antes de tiempo y ya condenado a muerte sobre el césped del Parque de Jado. A duras penas pude contener las ansias cazadoras de Gin para regresar a casa con cierta impotente frustración.

Poco más tarde, cuando me acercaba a leer mis poemas a la Universidad Internacional, al lado de casa me encontré con la imagen de la foto. Una paloma muerta y dos moribundas con severas heridas en el cuello y un rastro de sangre por el suelo junto a un revoltijo de plumas arrancadas por alguna gaviota voraz unos minutos antes.

No sé si le estarán sirviendo las reidoras al ayuntamiento para controlar la población de palomas pero ... ¿quién nos va a librar de sus afilados picos? Empiezo a tener pesadillas en las que me encierro en una cabina de teléfonos como si fuera Tippi Hedren en Los Pájaros de Hitchcock.

viernes, julio 08, 2011

LAS HERMOSAS PALABRAS DE ANA DE LA ROBLA SOBRE "LA MIRADA CALIZA"


Robo la foto que Frantic tomó durante la presentación de mi libro La mirada caliza para ilustrar esta entrada que no voy a escribir yo, sino que va a recoger un largo y espléndido texto de mi amiga y estupenda poeta Ana de la Robla, el que escribió para la presentación y que me ha autorizado a copiar en este blog. Muchas gracias por unas palabras tan hermosas.

En estos días en que he estado recluida en Marienbad he tenido oportunidad de leer varios libros que reposaban acusadoramente intactos sobre mi mesa (esta es la cara amable de la enfermedad), y entre ellos se encontraba lo último que ha publicado Pascal Quignard en la editorial Sexto Piso. Quignard, como es costumbre en él, aborda en su libro asuntos pertinentes a la Antigüedad Clásica, y en particular, el mito de las sirenas que, como todos vosotros ya sabréis, nos ha sido transmitido por la tradición literaria en diferentes versiones. Quignard en concreto, aparte de mencionar a Homero, habla de la tradición de Apolonio, según la cual, en la expedición de los Argonautas en busca del vellocino de oro, la nave es asaltada por el canto de las sirenas. Orfeo, el citarista poeta, va en esa nave y neutraliza el canto seductor de las hermosas asesinas con los compases domesticados de su lira. Sin embargo, Apolonio recoge un detalle que las tradiciones más difundidas eluden: de entre los componentes de la tripulación, todos permanecieron remando e ignorando el canto de las sirenas salvo uno. Ese uno se llamaba Butes. Butes saltó a las aguas mientras su compañeros remaban y remaban con terror y premura. No sabemos nada más. Su salto no fue un acto de debilidad, sino de plena elección y entereza. Y cuento todo esto no porque haya venido a hablar del libro de Quignard, por lo demás muy recomendable, sino porque según lo leía me acordaba de Regino Mateo. Yo he visto a Regino saltar en circunstancias parecidas hacia sus particulares cantos de sirena, eludiendo las voces domesticadas, encaramado a trampolines peligrosos. Toda la vida personal de Regino es un salto. Así también lo es este libro de poemas, La Mirada Caliza.

En su salto, Butes buscaba encontrar la música atávica, incontaminada, de las sirenas instintivas, aquello que siempre formó parte, de modo apenas intuido, de sus deseos y de sus miedos más profundos. Sí. Esa música atávica que Butes perseguía es la misma que resuena en los versos de La Mirada Caliza.

No he mencionado la música al azar. En la poesía de Regino, la música resulta fundamental, y en particular en dos aspectos: la música en sí misma, como los sones puros gorjeados por los pájaros inocentes de Messiaen; y la música del poema, su ritmo, su suave deslizarse, producto de un concienzudo trabajo de cincelado y pulido que, como en toda obra bien hecha, no se aprecia en sus costuras sino sólo en su discurso que fluye como el agua. La música, el agua y el poema son elementos similares.

Pero, ¿por qué La Mirada Caliza? Me consta que esta era una preguntaba que le formulaba con frecuencia el dedicatario de este libro, Leo, a quien todos añoramos, y hoy especialmente. Regino, me decía Leo, jamás le contestaba. Tal vez Regino no contestaba porque no podía contestar: no siempre podemos contestar a quien amamos. O quizá no contestaba porque la respuesta era tan sencilla que no merecía o no podía ser enunciada. Lo esencial es siempre lo más difícil de decir. Lo esencial suele encontrarse a gusto en el silencio. No obstante, algo avanza Regino en el poema que da nombre a su libro (63):


En los ojos exhaustos archivamos

los signos de la vida:

las ciudades

que habitamos, las páginas gastadas

de nuestras cabeceras, las imágenes

que sobre la retina o la pantalla

quedaron detenidas, la ceniza

y el mármol de aquellos que quisimos

o la piel encendida que dio nombre

al deseo y a un tiempo al desamparo.

La Mirada Caliza es, pues, la mirada de la tierra propia, el sonido telúrico del íntimo paisaje geológico, geográfico, personal y emocional al que Regino, por principio inveterado, nunca ha querido renunciar. Yo eso lo sé y todos los que lo conocemos siquiera un poco lo sabemos. Siendo ello así, La Mirada Caliza de Regino Mateo no puede renunciar a sus lares y penates; lares y penates que en ningún caso, tras su aparente acepción estrictamente clásica, deben confundirse con meras menciones a lo antiguo. Los lares y los penates son los dioses protectores del yo mismo, los ancestros que nos definen y nos miran desde sus ojos, también, calizos. Y aquí, en este nuevo libro de Regino, están más que presentes.

Los lares y penates de Regino se remontan si es preciso a los primeros padres. Así ocurre en el poema “Nacimiento de Hannibal” (19):


Fue el rito semejante: abrió el deseo

con avidez las bocas, se clavaron

los dientes asesinos en la carne

delicada.

Y así los ojos vieron.


Pero es también frecuente la presencia memoriosa y atenta de los padres más cercanos, como en “Cangrejos de río” (21):


Mi padre me despierta. Todavía

la helada está batiendo en los cristales,

y ya la presa espera.

Habitantes del frío acuden al reclamo:

salamandras y carpas lo desdeñan,

se alejan en el vértigo del giro,

alguna vez se enredan en las mallas

tensando la cordada y engañando

al pescador atento.

Oscuros y pequeños son los ojos

que en el extremo móvil de la antena

acechan desde el limo.


Otros lares anidan en los prístinos sonidos de la infancia, como aquellos populares y entrañables de las marzas (65):


No hay respuestas

que puedan aplacar tu melancólica

vigilia, este regreso a la pequeña

ciudad donde creciste.


Creo que en los tres poemas se ha percibido, por cierto, la aproximación descarnada, un tanto forense, de Regino a su vínculo ancestral.

En todo caso, esa vigilancia omnipresente de lares y penates tiene un componente físico, carnal, vivencial, y otro simbólico, y que ambos se entremezclan en una meridiana confusión, si se me permite el oxímoron. Y en esta extraña, o no tanto, dualidad, conformada entre los pecios de la memoria, los trinos primeros de las aves, las páginas innúmeras de los libros visitados, el temblor de los mitos y las heridas aún abiertas en la carne viva, es donde encuentra su anclaje la mayoría de los poemas de La Mirada Caliza.

Quisiera señalar, también, la intervención muy destacada de otra dualidad muy rilkeana, que ya apunté ligeramente antes pero sin incidir en ella de forma directa: la belleza encubre lo terrible, o lo que es lo mismo, la apariencia engañosa de las cosas dulces, que genera por igual lucidez y dolor y desencanto. Muestra de ello es el poema del encuentro amoroso y caníbal entre Adán y Eva que acabamos de leer, pero también otros muchos como “Cangrejos de río” (21,2):


Como confía el hombre en la ternura

confía el animal en la caricia:

es hipnótico el dedo

que se amansa en el dorso monstruoso

del cangrejo elegido

para jugar a dueño del destino

y esquivando la furia de la pinza

acuna la cabeza colosal

hasta que el miedo al fin se desvanece.


o “Stabat Mater” (80), por citar sólo un par de ellos.


Me alimento de sangre. Otras edades

me otorgarán la forma de un pelícano

y mis crías aprenderán el rito

de fecundar la tierra con su muerte.

Morirán en mi nombre, ad maiorem

Dei gloriam. Pero tú no comprendes.


La causa, mi alma”, comenzaba el monólogo de Otelo al acercarse a asesinar a su Desdémona. En la causa del alma asaeteada como la de un “San Sebastián” se atrincheran, me parece, las máscaras que emplea Regino para, en otra sublime paradoja, desnudarse. Los mitos del Minotauro o de Jonás y la Ballena son dos de los múltiples ejemplos que podríamos traer aquí. Lo que el exterior, la convención, percibe como monstruoso desde fuera, exhibe otra textura en las paredes interiores. De nuevo veo el arco que traza Butes al saltar desde su nave, contraviniendo el sosiego social emanado de la lira complaciente de Orfeo. Los malos no siempre son tan malos, la verdad no siempre tan certera, los humanos no siempre tan humanos. Leo dos fragmentos donde esto se aprecia: “Minotauro” (27):



Después de un año de soledad comienza

la cacería. Ya se ha cumplido el tiempo

que adivinaba mi sueño. Oigo los pasos

arrogantes y desnudos de otro príncipe.

Se llama Teseo.


y “Nínive” (44-45):


Podría preguntarme, si me hablara

la ballena, cómo ha llegado un hombre

despojado y rebelde hasta su cárcel

de aliento ensimismado y grandes huesos

(los cetáceos no leen, desconocen

el Libro de Jonás, las tradiciones

hebreas, las Sagradas Escrituras,

los fantásticos cuentos con que explican

sacerdotes, chamanes, abuelitas

y locos la fragilidad del mundo).

Podría preguntarme cuánto tiempo

ha de tardar mi furia en disolverse

y alimentar su sangre cavernosa,

quién de los dos complacerá a Charles Darwin

adaptándose al nuevo desafío:

la ballena voraz o el hombre larva.


Me gustaría igualmente llamar la atención sobre otro asunto. Y es que el empleo casi constante del mito o de referencias literarias y artísticas en el poemario de Regino Mateo está absolutamente desprovisto de una yerma ambición culturalista. Decía Auden que los seres humanos necesitamos el mito para poder identificarlo y destruirlo y reinventarlo y así tener sentido como hombres, y eso es lo que hace aquí Regino. Por eso, junto al dorado esplendor de Nínive o Monteverdi o Aquiles o Ícaro o Teseo aparecen la aterrorizada Tippi Hedren o los furiosos Sex Pistols o el calcinado campo de Buchenwald o el silencioso Cuatro minutos y treinta y tres segundos de John Cage.

En La Mirada Caliza hay otras muchas cosas, claro, de las que podríamos hablar durante horas: la música, el amor, el deseo, la muerte, la soledad, el frío. Pero siempre he pensado que el destino natural de los libros es ser leídos, explorados por el lector, no destripados por el exégeta de turno. Por tanto, voy a ir terminando ya.

La causa, mi alma”. El salto de Butes no es un salto ingenuo, impulsivo, sin dolor. En su salto, Regino Mateo es consciente del riesgo, del golpe, de la decepción de quienes nos ven caer. Y terriblemente lo expone en su poema final, “Stabat Mater”, que un día me hizo llorar y que me dedica en este libro, siendo además su colofón. Le invito a que él mismo lo lea. Ya mi tiempo terminó. Es el suyo.


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