lunes, agosto 26, 2013

TRANSPARENCIA O MUERTE



Que durante años el Festival Internacional de Santander ha sido un particular corralito en el que no se cumplían los mínimos de la decencia ni en cuanto a la dirección (¿?) artística ni en cuando a la gestión era algo de sobra sabido. Nos vengan ahora con las milongas que quieran, las instituciones y autoridades responsables de la cultura en Santander y en Cantabria y por tanto últimos responsables del FIS estaban al tanto de todo lo que ocurría y les importaba un bledo siempre que el característico ombliguismo de esta santa tierruca quedara satisfecho con el autobombo y con la constante proclamación en los medios locales de que teníamos el festival más universal de la universalidad. Por mucho que la realidad fuera tozuda en desmentirlo. Todavía peor y como alternativa, no se enteraban de nada a pesar de estar obligados a saberlo y desde esa ignorancia culpable continuaban con la retahíla de sahumerios y reverencias ante quien se pensó tocado por los dioses, avalado por las millonarias y querido entre los queridos de los políticos.

Se nos termina este agosto con el pequeño gran escándalo que ha supuesto la cancelación del concierto de clausura de la presente edición del Festival Internacional de Santander. Alguna vez tenía que estallar, y ha querido la parca que haya sucedido después del cese de quien se empeñó (y si no me fallan las informaciones se sigue empeñando) en hundir el FIS en beneficio de su propio ego y de su bolsillo sotanero. Y de quien, en mi modestísima opinión, es máximo responsable de estos lodos.

La cancelación, mala noticia en sí, ha venido acompañada de un cruce de acusaciones y escaramuzas, y una divertida y amarga guerra en los foros digitales de algunos medios cántabros. Pero unos días después las escaramuzas siguen y las pruebas se esconden.

¿Pequeño escándalo? Es una situación que desprestigia al Festival Internacional de Santander, a las instituciones cántabras y de rebote a toda nuestra sociedad. Una Marca Cantabria que puede terminar con una cita que ha sobrevivido durante años y que nos ha permitido disfrutar en Santander de algunas de las figuras más señeras de la historia de la música y la danza.

Puesto que conozco a nuestros políticos y conozco demasiado bien a la antigua dirección del Festival, por el momento y a ciegas, prefiero hacer un ejercicio de fe y creer en la honorabilidad y criterio de Jaime Martín, en espera de lo que venga.

Pero ya no valen ni acusaciones, ni medias tintas. Se está hablando de contratos firmados. Y creo que los ciudadanos de Cantabria tenemos derecho a exigir que se nos aclare qué ha pasado, no sólo con el concierto cancelado de la Filarmónica de La Scala, sino qué ha pasado en estos años del Festival en los que se fue amasando una deuda gigantesca, infame e injustificada más allá de los suculentos sueldos de propios y parientes. Los contratos firmados por una institución pública, y el Festival lo es, deben ser públicos. Así que estaría bien que en vez de enredar en foros y enmierdar en medios empezaran a mostrarnos sus razones firmadas y las llevaran a los tribunales para que se depuraran las responsabilidades pertinentes y hasta las impertinentes.

¿Por qué el Patronato, el Ayuntamiento de Santander y el Gobierno de Cantabria permitieron año tras año que se fuera aumentando la deuda del Festival sin control y sin pedir cuenta alguna a su director?

¿Por qué es justo el año en el que se produce la renovación de la dirección el primero en el que esas mismas instituciones deciden ponerse exigentes, aplicar criterios draconianos y dejar con el culo al aire a los nuevos responsables?

¿Quién contrató a la Royal Symphony, al Eifman Ballet, a la Filarmónica de la Scala, etc, en qué condiciones, en qué fecha?

¿Cuánto dinero debe el Festival, a cuánto ascienden los impagos de la Era Ocejo, y a qué agentes y proveedores? ¿Tenían esos proveedores o algunos de ellos una relación privilegiada con el Festival que debiera ser pública?

¿Ha pagado el Festival Internacional de Santander, como afirma Jaime Martín, por el concierto cancelado, ha cumplido los compromisos heredados de su predecesor o, como afirma Sorin Melinte, ese dinero nunca ha llegado?

Como mínimo, insisto, nos merecemos no explicaciones ni disculpas sino pruebas. Pruebas que den respuesta a todas esas preguntas y a muchas otras. Y una comisión de investigación o una auditoría con resultados públicos que depuren, pero de verdad, responsabilidades.

Porque a ese ejercicio obligado de transparencia, siempre obligatorio pero más hoy, sólo se le puede oponer la alternativa de la muerte del Festival Internacional. Porque en un circo hace ya mucho que lo convirtieron.

lunes, agosto 19, 2013

EL SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO (La Joven Orquesta de Cantabria en la Sala Argenta)




Fue la noche del pasado 10 de agosto, una noche cálida que invitaba a la vida y que por alguna extraña razón convocó a todas esas hadas y espíritus que Shakespeare invocara para su Noche de San Juan. Por primera vez en el Festival Internacional de Santander, aunque no por primera vez, la Joven Orquesta de Cantabria, la JOSCAN se subía al escenario de la Sala Argenta con un programa ambicioso y experto, el Primer Concierto para Piano y Orquesta de Tchaikovsky, con el joven pianista santanderino Pierre Delignies como solista, y la Primera Sinfonía, la conocida como Titán, de Mahler. Todo bajo la batuta de Jaime Martín y tras extender el intenso y exigente trabajo desarrollado en sus conservatorios y sus clases, con sus profesores, al campus de música que ha supuesto el Tercer Encuentro de la JOSCAN.

Quienes hayan tenido la responsabilidad de hacer las reseñas críticas ya habrán cumplido a estas alturas con su cometido. Pero las impresiones, las emociones, las sonrisas y las lágrimas siguen presentes. Para qué insistir en el hermoso sonido, a veces espléndido, que nos fue penetrando y enamorando, para qué volver a apuntar la profesionalidad de Delignies, la pasión de Jaime Martín y las sonrisas de cada componente de la orquesta mientras se fundían en un único cuerpo sonoro y proclamaban en alto su amor por la música. Sonaron bien, sonaron tan bien que nos hicieron olvidar casi desde las primeras notas que escuchábamos a una orquesta profesional, que se trataba de jóvenes en formación y que entre ellos abundaban los adolescentes, nos hicieron olvidar ese pequeño prejuicio con el que acudimos a la velada, diciendo "No importa cómo lo hagan, hay que estar allí para animarlos, hay que estar para aplaudirlos". Porque nos importó, me importó cómo lo hicieron. Sonaron bien, en ocasiones tan bien que nos arrancaron lágrimas.

Trato de revivir las sensaciones de esa noche mágica y me regresan esas lágrimas. Reconozco haber llorado en los primeros compases mientras mis sentidos exclamaban ¡qué bien suenan!, reconozco haberlo hecho con el diálogo entre el piano y los violonchelos del movimiento lento, con el oboe o las trompas en el Mahler, con ese bis maravilloso ¡cantado! que fue el Ay, linda amiga que conocemos por el Cancionero de Palacio pero que hunde sus raíces en la tradición musical de Cantabria. Y que algunos hemos cantado tantas veces en nuestros coros. Reconozco haber pasado la noche escrutando sonidos, voces, partes, armonías, diálogos, reconozco haber buscado la expresión de los rostros para disfrutar cuando ellos y ellas disfrutaban, para bailar con la segunda contrabajo o asentir con el fagot a los gestos del director o mantenerme serio y alerta como los percusionistas o sonreír satisfecho tras un pasaje comprometido con un trompeta.

Reconozco haber llorado, como sé que les ocurrió a muchos más aquella noche, porque en aquel Mahler impecable, lleno de vida, latía felicidad, latía sobre todo justicia poética. La lucha ha sido tan larga que la creímos infructuosa. El camino ha dejado de lado a tantos profesores, a tantas familias, a tantos músicos, a tantos intérpretes que se nos fueron marchando, que a veces tenía la sensación de que habíamos tirado la toalla, de que nos habíamos tratado de convencer de que el sueño de una orquesta por estas tierras a las que tanto gustan las casas por el tejado y los fastos sin suelo era un sueño fallido, una quimera. 

No resulta posible recordar tantos nombres y tanta ilusión. Pero no me voy a olvidar de los tres conservatorios de Cantabria, no me voy a olvidar de sus asociaciones de padres y madres, de sus claustros. No me voy a olvidar de Emilio Otero. Ni de aquellas personas que le dieron una parte importante de sus vidas a la música antes de hoy y que fueron sembrando migas por un camino que de pronto ha estallado en hermoso fruto, no por casualidad. Tampoco resulta conveniente recordar todos los palos que instituciones públicas, privadas y mediopensionistas pusieron en las ruedas, porque al final puede que a su pesar, puede que vencidas por la evidencia, llegó el tiempo.

El tiempo de dar las gracias a quienes abrieron el camino y a quienes hoy lo transitan impregnándolo de música y de alegría, a cada uno de los jóvenes que se han convertido en células vivas de la JOSCAN y a esa batuta entusiasta de Jaime Martín, que lidera y disfruta. El tiempo de explicar a esta generación de artistas que su esfuerzo, su trabajo, su compromiso nos ha roto a quienes nos habíamos rendido, que tal vez no puedan entenderlo del todo pero nos han emocionado porque son nosotros hace unos años. Porque nos han demostrado que se puede, que hay que continuar en la brecha, que la música es un misterio maravilloso por el que vale la pena vivir. 

Chicas, chicos, en este tiempo difícil en el que no sabemos qué va a ser de nosotros nos habéis demostrado que sois el futuro, que comandáis el futuro, que vuestros sueños valen la vida. Gracias por haberlos compartido con nosotros, gracias por habernos roto. Gracias.

(Publicado en El Diario Montañés el lunes, 19 de agosto de 2008)

sábado, agosto 17, 2013

EL CALLEJERO COMO HOMENAJE CÍVICO




Como era previsible, la decisión del Ayuntamiento de Santander de cambiar la dedicatoria de una calle de la ciudad para recordar en el 50 aniversario de su fallecimiento a don Ataúlfo Argenta, uno de los nombres más señeros que Cantabria le ha dado a la Cultura en general y a la Música en particular, ha despertado una pequeña tormenta de verano. Una vez más sustentada por los viejos argumentos que se reúnen en tres: Que nadie recuerda y a nadie importan ya ni la Dictadura ni sus protagonistas. Que al parecer se causa un perjuicio infinito a los residentes por tener que cambiar dirección en las tarjetas de visita. Y tres, que las calles lucen los nombres propios de la Historia, y que es como es sin más vuelta de hoja.

Hace demasiado tiempo de este debate permanente, un debate que debería haberse cerrado en los primeros años de la Transición, como ocurriera en la mayor parte del país. Y sólo una decisión claramente ideológica y nada inocente de quien fuera entonces alcalde, Juan Hormaechea, permitió que el callejero santanderino llegara hasta hoy como una rareza pintoresca que más que ofender divierte a los visitantes y les permite renovar los envejecidos chistes sobre esa ciudad a la que en tantas partes de España se conoce como Fachander. Un debate que se adormeció en una comisión que terminó su informe con timidez y miedo y la trasladó a una corporación igualmente medrosa que trató de evitar el cumplimiento de las tibias recomendaciones. Pero que al fin avanza muy despacio en la retirada de símbolos y parece que por fin también de calles cuyo único significado posible no es el recuerdo de la historia sino la exaltación de una dictadura cruel y devastadora en una permanente toma de partido de la capital de Cantabria que, sin embargo, mal se compadece con la que sí hubo en el momento crucial y que le mereció por parte de ese, al parecer, tan querido régimen el estigma de Ciudad traidora.

La referencia a la ignorancia histórica o a los problemitas administrativos me parecen tan obviamente blandas que me parece que no merecen más mención, aunque no deje de sorprenderme que se pretenda ignorar que esas calles también cambiaron de nombre en el mismo momento en el que cambiaron los vientos de la Historia. Pero sí me parece oportuno negar la mayor a la premisa de que el callejero de una ciudad es un reflejo de la historia. El callejero de una ciudad no es un Anal, ni una Summa Historiae. No. Es, como el resto de la dedicación de símbolos, monumentos y referencias de los espacios públicos, un recuerdo agradecido, un homenaje cívico que ni en España ni en otros países se limita al acontecer del calendario y que frente a esa ficticia neutralidad se carga de significado. Por supuesto que será difícil encontrar un solo nombre que no pueda ser cuestionado, criticado. Pero no menos difícil será encontrar en Alemania una Avenida de Adolf Hitler, en Polonia unos Jardines de Stalin o en Francia un monumento al Mariscal Petain. Cierto que por razones diferentes de filias o fobias políticas, se salvan de esta memoria selectiva algunos nombres del mundo de las artes o del deporte, pero muy rara vez sus protagonistas principales, militares y políticos, responsables primeros de atentados sin cuenta contra la dignidad de las personas, contra los derechos humanos.

Me alegra que Santander haya decidido dedicar una calle, una calle céntrica y relevante, para el recuerdo de Ataúlfo Argenta. De hecho, lo sorprendente es que la figura del grandísimo director de orquesta, inspirador y alma del nacimiento del Festival Internacional de Santander, no contara todavía con una calle de esas características en la ciudad que le debe un acontecimiento que durante mucho tiempo ha formado parte de la propia identidad de la ciudad, de su carta de presentación. Pero no sólo eso. Ataúlfo Argenta apostó por un lenguaje integrador, universal, la música. Y lo compartió con los santanderinos con generosidad, pero también con hombres y mujeres de todo lugar y condición, elevando a la categoría de milagro cada una de sus lecturas de Beethoven o de Brahms. Sólo su temprana y desgraciada muerte frustró, como es bien sabido, su ascenso a un cielo en el que hubiera brillado con luz propia entre los mejores. Memoria de la ciudad, pero memoria digna, relevante, festiva es cada comparecencia de Ataúlfo Argenta, esa que se ha querido simbolizar en la apoteosis de una Novena Sinfonía de Beethoven exultante en la que resonaron en los oídos de miles de santanderinos los versos de la Oda a la Alegría de Schiller: Alle Menschen werden Brüder, todos los hombres serán hermanos. Ese latido revolucionario de la soñada  fraternidad universal que defendió el Sordo de Bonn y proclamó con su batuta bailarina tantas veces Argenta. 

Lean ahora unas palabras escritas por el General Mola en su Instrucción Reservada, en ese documento donde explicaba a los suyos cómo proceder en los pueblos de Navarra y los que se fueran conquistando:

"Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado"

Y ahora, por favor, lejos de sofismas, me dicen quién se merece, quién se merece de verdad, el homenaje de la ciudadanía de Santander. El músico o el criminal. El Ayuntamiento ya ha decidido. Y ha decidido bien.

(Publicado en  El Diario Montañés , 17 de agosto de 2013)

viernes, agosto 16, 2013

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: YELENA ISINBÁYEVA, HOMOFOBIA CON PÉRTIGA




No le ha gustado a Yelena Isinbáyeva que la saltadora de altura sueca Emma Green (también lo hizo la velocista, igualmente sueca, Moa Hjelmer) compitiera en el Mundial de Atletismo de Moscú con las uñas pintadas con los colores del arcoiris en solidaridad con las personas lgtb de Rusia. Agredidas desde las propias instituciones, humilladas y acosadas en sus trabajos, en las calles, en internet, secuestrados y torturados, amenazados, grabados mientras se les vierte orina en la cabeza y la boca para escarnio público en las redes sociales. Asesinados, tras varios días de secuestro y tortura, a consecuencia de los desgarros provocados por la penetración brutal con un enorme consolador. La rabia y la impotencia podría desgarrar a cualquier persona decente. Pero no a los miembros del Comité Olímpico Internacional o la Federación Internacional de Atletismo, que están a lo suyo que es la pela. No a la mayor parte de los atletas que toman parte en el Mundial, y que están demasiado ocupados entrenando, compitiendo y tratando de mirar hacia otro lado. Y mucho menos a Isinbáyeva, que ha decidido solidarizarse con Rusia, con Putin, con las instituciones criminales que gobiernan su país y con las bandas de neonazis que recorren las calles sin control, jaleadas por población y policía en busca de un nuevo chaval al que destruir.

Porque para determinado tipo de personajillos, más famosos de lo que merecen, salten lo que salten, sean lo rubias y monas que sean, estar del lado del poder significa obtener buenos dividendos. Pisotear aún más la dignidad de las víctimas significa no tener que pensar, que esas malditas neuronas cuando se activan agotan más que una temporada completa dando brincos y sobando palos.

Dice Isinbáyeva que le parece mal la iniciativa de Emma Green porque no respeta las leyes de un país que sí respeta las leyes de los demás. Que no ha oído hablar de la Mafia Rusa de Marbella, vamos. Y que no se va a molestar en entender que las leyes a veces son indecentes hasta la náusea, ni que los compromisos internacionales adquiridos por su Santa Rusia al firmar las declaraciones y convenios internacionales sobre derechos humanos son también ley en su país. Y obligan a la lucha, la amparan, contra el odio, la intolerancia y la estupidez. Y poniendo carita de niña de guateque rancio nos entona algo parecido a aquello de Los Brincos de "Los chicos con las chicas, las chicas con los chicos". Porque según tamaña lumbrera si se permitiera que esos malvados maricones y esas bolleras perversas se mostraran en público peligrarían el futuro de Rusia en general y el de su santa tradición en particular.

Se me ocurren muchas razones por las que algunas santas tradiciones rusas están mejor muertas y enterradas. Pero voy a limitarme aquí a explicar a la Imbécil Saltarina Con Pértiga Siberiana (que así ha sido admitida como académica de número en Imbéciles Sin Fronteras) que las santas tradiciones familiares tienen muchas más exigencias. Y si quiere erigirse en defensora de las mismas haría bien en predicar con el ejemplo. Así, dejar lujos, perfumes, modelitos y joyas, que eso es vanidad y exhibicionismo, evitar mostrarse en ropa interior y con el ombligo al aire ante miles de hombres, que eso es de putarronas, y limitarse a criar a sus niños y cuidar de su marido. Que seguro que la sopa de col le sale más natural que la dignidad a esta individua medieval y grotesca.

Cuidado, que os está apuntando cargada de prejuicios y de odio.

viernes, agosto 09, 2013

IMBÉCILES SIN FRONTERAS: EL COMITÉ OLÍMPICO INTERNACIONAL


En este tiempo oscuro, en el que los imbéciles se multiplican como sobres, retomar con cierta energía la actividad del blog obliga a continuar denunciando a esos engendros metahumanos que con sus declaraciones y actitudes provocan tanta vergüenza ajena.

Sufren las personas lgtb en Rusia bajo la ola de odio que tipos de la calaña de Putin o el alcalde de San Petersburgo han ido alimentando y sirviendo en bandeja a neonazis violentos y descerebrados, popes barbados y público en general. La legislación antigay en Rusia es en la práctica una licencia para detener y violentar a cualquier homosexual o lesbiana nacional o turista y un aliciente para que turbas incontroladas de bestias agredan por su cuenta. Aunque si vemos las pruebas que de las cacerías van llegando, bien jaleadas por dulces ancianitas y por la propia policía, que no toma cartas en el asunto por pura prudencia (quiero decir que no se suma a las humillaciones, ni pensar en que pudieran poner orden y actuar contra los violentos).

Esa Rusia, que, claro está, es intocable porque tiene recursos y dinero, es intocable. Y salvo la voz de Obama que se ha atrevido a decir, con cierta timidez, que no va a consentir la homofobia de estado, una vez más ante un masivo atentado contra los derechos y la dignidad de las personas lgtb no sólo se da la callada por respuesta: Se concede a Rusia el privilegio de ser sede del Mundial de Atletismo que comienza mañana y de los próximos Juegos Olímpicos de Invierno. 

Uno se pregunta si es posible casar de alguna manera con el Espíritu Olímpico diseñado por Pierre de Coubertain la agresión constante contra vidas, dignidad y derechos de un sector de la sociedad, qué parte del Olimpismo representa secuestrar adolescentes para torturarles, humillares, obligarles a beber orina y colgar los videos en las redes sociales para dejarlos marcados de por vida. Pero gentuza podrida por el dinero, esa gentuza que fue devorando las entrañas del mundo deportivo cuando este se fue convirtiendo cada vez más en un generador de pingües beneficios, nos han dado la respuesta:

Lo que contradice el Espíritu Olímpico no es agredir, violar, violentar, golpear, maltratar, humillar, detener, expulsar, invisibilizar. No. Lo que contradice el Espíritu Olímpico es creer que los derechos humanos son una exigencia irrenunciable y en consecuencia colaborar en su respeto o en la denuncia de crímenes como los que hoy la Federación Rusa y la sociedad rusa cometen contra las personas lgtb. Y por eso a las amenazas de Putin y sus sucios sicarios, el imbécil de la foto, Jacques Rogge, y sus esbirros del Comité Olímpico Internacional suman las suyas propias: todo atleta, todo deportista que participe en las competiciones olímpicas que se atreva a hablar, a protestar, siquiera a lucir un pequeño distintivo, una pulsera o un pin que recuerde que transexuales, bisexuales, gays y lesbianas hoy en Rusia se encuentran en peligro grave y cierto será de inmediato sancionado y expulsado de los Juegos. Y me imagino que la Federación Internacional de Atletismo estará en la misma onda de miseria moral.

Pues lo siento. Los derechos humanos y el respeto a las personas NO SON POLÍTICA, pedazo de imbéciles. Pero sí es política, y responsabilidad, hacer la vista gorda ante los crímenes, más cuando se hace desde las cómodas poltronas y los hoteles de 5 estrellas donde, seguro, alguno de tan ejemplares dirigentes olímpicos recibirá a algún chaperito rubio y bien pagado. 

Y para que estos cretinos al biés de lo que pasa en Rusia, si se tratara de los Juegos de Verano, Matthew Mitcham no habría podido conquistar sus medallas porque no habría obtenido permiso para entrar en Rusia o habría sido detenido nada más pisar el aeropuerto. Por el grave delito de haber salido del armario públicamente.

¿Juegos Olímpicos de Invierno? ¿Mundiales de Atletismo? Pura mierda. La misma mierda con la que la comunidad internacional y la comunidad olímpica contribuyeron en Berlín en el 36 a la propaganda Hitler y su perverso imperio. Ignorando las leyes contra los judíos y, por cierto, también las que criminalizaban a los homosexuales. Pura mierda.

jueves, agosto 08, 2013

7 AÑOS DE BLOG 7



Se siente una especie de vértigo al mirar hacia atrás, hasta ese parece lejanísimo verano de 2006, en el que intrigado por las nuevas herramientas de comunicación que veía florecer a mi alrededor, y a pesar de que nunca en mi vida había sido capaz de sostener un diario personal, decidí abrir mi blog. Ese blog que entonces se llamó Un Santander Posible.

Desde entonces, esta bitácora personal y caótica ha atravesado períodos de verborrea y períodos más o menos prolongados de silencio y pereza, pero ha ido resistiendo. Por vuestra culpa, porque ante mi sorpresa hay quien ha decidido leerlo de forma habitual, quien me ha hecho llegar energía para escribir nuevos textos, para abrir nuevas puertas. Como el blog, algunos habéis llegado, habéis permanecido un tiempo y habéis desaparecido. Otros estáis desde el principio, algunos sois relativamente nuevos. Pero todos tenéis una parte en estas letras, hasta los espías del lado oscuro, que los hay, embozados, observando por si pueden pillarme en nuevas faltas, hasta los trolls, que alguno ha habido, hasta los plagiarios, que también.

Si me pusiera a leer entrada tras entrada, creo que me llevaría algunas sorpresas, unas cuantas lágrimas, muchos bochornos, porque en este blog está en buena medida mi vida reciente. Algunas veces os he castigado con mi obsesión por analizar y contar lo que siento y lo que veo, otras he preferido jugar a sacaros risas y sonrisas, intentando que de nuevo Kim escupiera el café sobre su ordenador en plena carcajada. He llorado con vosotros algunas veces. He ha hablado de lo vivo y de los muertos, de lo humano, lo divino y de esos extraños sumideros de la política. Siempre con ilusión, incluso cuando se fueron rompiendo. Tanto que hasta hubo un cambio de nombre y el Santander dejó de ser posible para convertirse en lo que yo soy, un pequeño caos, una habitación desordenada.

Sí, parece que en estos tiempos oscuros también el blog ha entrado en una de sus etapas de silencio. Probablemente era necesario, siempre es necesario, parar, buscar. Pero encendido por la necesidad de nuevas batallas, me parece que otra vez vamos a  vernos de pantalla a pantalla con frecuencia, con la que vosotros queráis.

Así que gracias por estar ahí, por haber estado, por haber compartido vuestro tiempo. Nos esperan muchas palabras por escribir y me gustaría poder construirlas con vosotros. Os garantizo que ilusión habrá la misma de siempre, y aunque este mes de agosto he decidido reeditar algunos textos para recordar la historia del blog, también habrá novedades. 

Mañana mismo os esperará una nueva entrega de la vieja serie Momentos estelares. Porque con la que está cayendo me gustaría ser capaz de despertaros un par de carcajadas con los momentos más estúpidos de mi vida.

Y cómo no, pequeña habitación desordenada, gracias a ti por todo lo que me has regalado. Felicidades, amiga.

martes, julio 30, 2013

ARTE SIN SOL


Son muchas y buenas las razones por las que siento una larga deuda estética, intelectual, moral y afectiva con Fernando Zamanillo. Una deuda que desde su epicentro se extiende a personas con las que propició el encuentro y a las que ha resultado tan fácil apreciar, querer, admirar. Una deuda que me tuvo sin palabras cuando conocí la decisión, triste, de echar el cierre de la Galería DelSol St, hace ya unos meses. Y que vencida la actualidad dejó pasar el cerrojazo sin al menos unas palabras en este blog que sé que a veces visita con esa generosidad tendente al absoluto que siempre le ha identificado.

Sí, la crisis. Que no podía dejar de golpear a esos espacios nunca del todo rentables si se operaba con honestidad y apertura y definitivamente catastróficos en los malos tiempos sobre todo en una sociedad que observa la cultura, el arte, la belleza como algo prescindible y superfluo. Una belleza sin la que algunos no sabríamos ni querríamos vivir. La crisis, sí, pero no sola, jaleada por tantos vacíos y silencios institucionales y sociales. Y el cansancio que a veces nos dobla de tanta lucha con tan pocos resultados.

Vuelven a abrirse esta tarde las puertas de ArteSantander. Y no estarán allí esta vez Javi, Violaya, Fernando, con su amabilidad, su alegría, su ternura, sus ojos transparentes, invitándonos a penetrar una vez más en el universo personal de Álvaro González (ay, esa orquídea preciosa que destrozara la locura de Gin), de Fernando Bermejo, de José Luis Vicario, de Chelo Matesanz, de Carlos Rolando, de ... de ... de ...

Y no pasará nada porque nunca pasa nada. Pero no podrá ser lo mismo ese paseo, vencido esta vez por la nostalgia, en el que no tendremos el norte hacia el que dirigirnos para descansar, comentar, desnudar emociones y hermosuras, templar las fuerzas y regresar al cutre combate de cada día. En verano, entre los pasillos y habitáculos de la feria de arte como cada día, al pasar de camino al trabajo por los amplios ventanales que fueron parte de su identidad: el arte, la belleza, abriéndose al mundo, ofreciéndose al mundo, aun a pesar del mundo tantas veces. Sintiendo ese pequeño dolor, ese pequeño escalofrío.

Esa lenta nostalgia de tantas tardes felices, tantos colores, tantas formas, tantas palabras, de descubrimientos y conversaciones, de sorpresas y luces que fueron impregnando de a poquito las almas. Esa nostalgia de aquella noche de milongas y tangos, de aquella soledad, de aquel recuerdo, de aquella despedida.

Esa nostagia de una deuda de gratitud que hubiera querido crecer y crecer hasta hacerse estallido.

Fernando. Gracias.



lunes, julio 08, 2013

REFLEXIÓN NÚMERO SIETE, ORGULLO2013



Sabía que entre las muchas vueltas y revueltas que la cabeza me había dado este Orgullo LGTB 2013 y que compartí con vosotros en el artículo anterior olvidaba alguna importante. En realidad olvidaba más de una, al menos dos de suficiente importancia a mi gusto como para continuar con la matraca.

7. Que la configuración de un Orgullo marca blanca , sin contenidos reivindicativos o ideológicos que puedan molestar a los menos rancios de entre los peperos permita la proliferación de concejales en abierto y de alcaldes de tapadillo en busca de la foto, no debería hacernos olvidar otras presencias y ausencias. Tres son los partidos con representación política en el Ayuntamiento de Santander. Por las casetas se vio, vi, al portavoz del PRC. Muy a última hora, y cuando yo había ya denunciado la ausencia del PSOE en las redes sociales (aunque no creo que tenga nada que ver mi queja, empiezo a tener un poco de complejo de Casandra), tropecé con la portavoz municipal del PSOE. En cuanto a los regionalistas, ninguna duda sobre Fuentes Pila y su actitud ante las personas lgtb. Bienvenido a los espacios públicos de esta guerra, aunque no olvidamos tampoco que no siempre su partido ha sido tan cercano. Por su parte, el PSOE parece olvidar su papel esencial en la igualdad civil de las personas lgtb, aunque quedaran pendientes algunas cuestiones importantes en lo que a la transexualidad se refiere, nadie cuestiona hoy, creo, la valentía del gobierno de Zapatero. Pero ojo, si alguien va a considerar que esa valentía es la salvaguarda para el resto de la historia, alguien está sin duda muy equivocado.
Como suele ocurrir, la conquista de los derechos cierra una carpeta y abre un camino. Lo que viene a significar que la gratitud es eterna y temporal a un tiempo. El día a día de nuestras vidas se ha ido acomodando a esa dignidad civil que llegó con matrimonio y adopción, además de otras medidas. Y aunque yo soy de los que están seguros de que Gallardón tiene claro que si hay que crear una nueva cortina de humo contra las impresentables decisiones del gobierno popular esa cortina podría serlo la reforma del Código Civil, para limitar lo conquistado en aspectos sensibles que resulten simpáticos al facherío ultra-religioso, en este momento lesbianas y gays viven su realidad cívica y afectiva desde la igualdad. No estar al lado en momentos importantes es hacer pública declaración de indiferencia. Si el PSOE de Santander va a dejar que otros se acerquen cuando ellos se ausentan esperando seguir siendo un referente histórico de las personas lgtb no va a garantizarles muchas simpatías.  Ellos sabrán, porque no es la primera vez en que se hace sentir esa ausencia.

8. De hecho, hace un par de años, en un 28 de junio especialmente lluvioso, andaban las fuerzas progresistas dedicadas al estado de la región. ¿Por qué convocar ese debate largo e importante en una fecha de movilización importante para una parte de la sociedad? Visto lo visto, para dejar que la única presencia política aquel año fueran de nuevo los concejales del PP. Y dos caras dos del mundo sindical. Porque esa ausencia que reprocho al PSOE ha sido intensa y fuerte en una buena parte de los movimientos sociales a la izquierda en nuestra ciudad y nuestra región. Hemos contado con sus firmas (con casi todas) para nuestras convocatorias y manifiestos. Pero a la hora de la verdad, cuando hemos salido a la calle para formar arcoiris ante el Ayuntamiento, o sólo para leer manifiestos y proclamas, repartir información, costaba encontrar sus rostros entre la no muy nutrida concurrencia.
Recuerdo en tiempos medio lejanos, cuando yo andaba por la dirección federal de la FELGTB, haber escuchado una reflexión triste a una de las referentes del movimiento lgtb de nuestro país, con motivo del Foro Social de Madrid: "Nosotr@s estamos allí hora tras hora, escuchando a cada ponente, cada problema, tratando de aprender y de comprender, tratando de aportar en los debates. Cuando nosotr@s tomamos la palabra, los demás se van a la cafetería o al baño".
Puede que por eso la Comisión por el derecho al aborto de Cantabria decidises convocar una manifestación en defensa del derecho de las mujeres a decidir sobre su maternidad, que yo apoyo, justo el día 28 de junio, justo a la hora de la lectura del pregón de la convocatoria de Tetuán. Tradicionalmente, los colectivos lgtb han apoyado ese derecho a la elección libre, desde unos claros valores. Pero esta vez no tocaba estar allí. Hay muchos días, muchas horas, muchas posibilidades para cada convocatoria. Y no voy a negar que me molesta que precisamente nuestro día, un día más que claro para el calendario, se utilice por quienes deberían estar con nosotros para otras reivindicaciones, por justas que me parezcan.
No quiero ni pensar qué pasaría si ALEGA u otro colectivo lgtb decidiera convocar una concentración contra la homofobia en las aulas el 8 de marzo o una manifestación en favor de la gratuidad de la reasignación de género para las personas trans el 25 de noviembre. Pero sé que no sería bien recibida la iniciativa.
Sí, a lo mejor peco de sensible, pero me duele pensar que para una buena parte de la sociedad española, incluyendo una parte de esa que es más sensible a los derechos, a la igualdad, a la dignidad de las personas, sigue pensando que gays, lesbianas, bis y trans somos el entramado decorativo, que al fin lo nuestro no es tan importante. Sin enterarse, sin querer enterarse, de que los derechos lgtb son derechos humanos. Y que la lucha por cualquiera de estos derechos es un trabajo en favor de todos.
Hubiera querido estar en esa defensa de la ley sobre la interrupción del embarazo firmada por el ejecutivo de Zapatero y afectada de gallardonitis aguda. Pero no voy a hacerlo un 28 de junio, no en el aniversario de Stonewall, no. Y lo mismo tampoco lo hago en la próxima si se empeñan en explicarme que mi lucha no es la suya.

domingo, julio 07, 2013

2013.A VUELTAS CON EL ORGULLO.




Un poco perezosos hemos estado estas semanas. Ya sabéis que de tanto en tanto este blog guarda silencio, más por la desidia de su autor o por algunos momentos de exceso de compromisos que por falta de ganas o de cosas que contar. Pero también sabéis que siempre vuelve.

Nunca, desde su apertura, había dejado de escribir algún artículo dedicado al Orgullo LGTB. Nunca porque sigo convencido de que es necesario continuar hablando en voz alta, continuar con una lucha que no se cerró nunca, asumir la responsabilidad de sostener lo conquistado mal que pese a los actuales gobernantes y aunque Wert elimine las referencias a la diversidad sexual y familiar en al curriculum educativo para volver a silenciar una realidad que está presente y para volver a agredir con un silencio demoledor a adolescentes lesbianas, gays, bisexuales y transexuales que tal vez no tengan otro asidero al que aferrarse. Aunque los recortes ataquen frontalmente las políticas familiares, que también nos afectan, las políticas sanitarias y de salud pública, que también nos afectan, y agredan en firme cuestiones como las técnicas de reproducción asistida, la reasignación de género, la prevención y tratamiento del VIH. Aunque recortes ideológicos dejen de lado a inmigrantes, también lgtb entre ellos, que viven entre nosotros y se restrinjan las políticas de asilo, aunque esa restricción suponga poner también en peligro la vida de tantas personas lgtb en tantos países. 

Así que aquí llegan las reflexiones de 2013 con un poco de retraso sobre el 28 de junio pero un día después de la gran manifestación estatal que tuvo lugar ayer en Madrid y que fue un grito multitudinario en defensa de nuestros derechos y dignidad pero también contra unas políticas que están destruyendo el estado del bienestar y recortando derechos sociales que fue duro y largo conquistar. Que nos están dejando a la intemperie como bien escenificaron los y las activistas que ayer se desnudaron frente a la sede del Ministerio de Sanidad, ocupado por esa señora que sobra desde hace mucho tiempo de la vida pública y que desconoce el concepto de responsabilidad política mientras sigue beneficiándose de su condición de casta. 

1. Me gustó que en Santander se buscara de nuevo la calle, a iniciativa de algunos locales de ambiente, en ese barrio de Tetuán que siempre ha sido testigo de nuestras vidas. Se ha demostrado una vez más que la convivencia es posible, que la ciudadanía aprende, comprende y disfruta la diversidad mucho más allá de los rifirrafes mediáticos o políticos, interesados siempre y al servicio de una catolicidad en armas obsesionada con cruzadas y curaciones contra las personas lgtb. No me gustó que esa salida a la calle se hiciera tal vez un poco demasiado como marca blanca , eliminando toda referencia reivindicativa y haciendo fácil así la visita al recinto, en busca siempre de la foto, de un alcalde con el que sabemos perfectamente que nunca podremos contar como nunca hemos podido contar para cualquier reivindicación a favor de nuestros derechos o contra la violencia homofóbica, que es incapaz de un gesto tan sencillo como el de exponer un día la bandera del Arco Iris en solidaridad con la pelea cotidiana de tantas personas de Santander, que NO SE HA GANADO el derecho a estar en una fiesta que sí es mía y de muchas otras personas. Lo mismo valdría para su equipo. Lo mismo para quienes desde el escenario gritaban consignas tan sesudas como "Y a dejarnos de politiqueos, que lo que queremos es divertirnos" tras dar encarecidamente las gracias al Ayuntamiento de Santander. Supongo que ignorando que fueron esos politiqueos en buena medida los que nos permiten divertirnos ... y muchas otras cosas. No, no y no, no basta de politiqueos: la política, la de verdad, es la que garantiza nuestra seguridad, nuestras vidas, nuestra dignidad, nuestras familias. Y olvidarlo supone necesariamente un regreso hacia un pasado que no quiero recuperar. Tampoco me gustaron referencias mediáticas y escenáricas al hecho de que por fin se había salido a la calle en Santander: llevamos muchos años en la calle, con actos, actividades, mesas e iniciativas públicas en Santander. En las que nunca por cierto habíamos visto a los que salen, dicen, a divertirse, y que ahora consideran que son pioneros en no sé qué lucha y no sé qué visibilidad. Pero en fin.

2. Un poco harto de lo de siempre, de esos bienintencionados que insisten en que el Orgullo de Madrid es un espectáculo friki que no nos hace ningún favor a los gays "normales" y que hace que se nos confunda con las  "bocazas". Pues a ver, una vez más: Viva las locazas, pioneras de la decencia, de la dignidad y de la visibilidad, y que por necesidad o lo que fuere iniciaron la lucha país a país, tierra a tierra, ciudad a ciudad, mientras las marinormales y las mariarmarias andaban, andábamos, jugando al escondite con las polillas del armario. Una vez más: yo enciendo la tele y veo a Jesulín, a la Esteban, a Bárcenas, a Cospedal, a los tronistas de Mujeres y Hombres, a ... a... a... y no veo que por esa banda tan grande se considere que todos los heterosexuales sean de la misma calaña. En cualquier caso, encantado de que me confundan con alguno de esos cuerpazos mariconísimos y llenos de esteroides y de vida y libertad de las carrozas o con las locazas de tacón y pluma que en el día a día luchan por salir adelante con sus trabajos y su responsabilidad mejor que con hetericones como José Bretón. Qué queréis que os diga. Y por último ... ¿normales? Pero nenas, a estas alturas de la historia ¿hay alguien normal? Tomo prestado el lema de una camiseta encantadora de esa tienda de Chueca que tanto me gusta, El Tintero, y proclamo que RARAS SOMOS TODAS. Ya.

3. Dice un amigo que no es cuestión tampoco de molestar. Sí, exactamente se trata de eso, de molestar. De molestar a quienes desde su intolerancia y sus prejuicios pretenden de nuevo hacernos invisibles disfrazándonos con el traje de lo que ellos llaman "normalidad". Ellos celebran sus carnavales tradicionales, populares y religiosos con toda suerte de disfraces. Algunos de definitivo mal gusto. Así que una vez más, reivindico nuestro derecho a molestar utilizando las desnudeces y las vestimentas que nos dé la gana, tacón en ristre o pluma al viento, marcando cuerpos y bailando y disfrutando. Porque para luchar no es necesario ser, como suelen ellos serlo, unos tristes. Decía Emma Goldman, la luchadora anarquista norteamericana, "Si no puedo bailar, tu revolución no me interesa". ¿Libres para escondernos o para seguir llorando? No, gracias. Libres para salir a la calle cada día y vivir según nuestros deseos, nuestro amor, nuestra responsabilidad. Y sí, libres para una vez al año celebrar nuestra fiesta, nuestro carnaval particular, y gritar nuestras reivindicaciones llenos de purpurina y si se tercia con el trasero al aire. Como los demás.

4. Me siento agradecido por la visibilidad que cada vez con más naturalidad encuentro en cine, televisión, publicidad, literatura. Significa cada vez recordar que existimos, no sólo hacia adentro, no sólo hacia nosotros y nuestros refugios , sino también hacia fuera, hacia una sociedad que no siempre nos ignora o nos prefiere invisibles. Pinilla, Padura o Kirmen Uribe, Skins o Revenge , entre títulos o experiencias recientes, y ese larguísimo etcétera que no se han olvidado de mirarnos.

5. ¿Que no se trata de un día sino de todo el año? Claro. Y eso es lo que hacemos. A pesar de que ese todo el año nos obliga a esfuerzos extraordinarios, a aclarar casi cada día quienes somos, a verbalizar nuestro amor si no queremos caer en equívocos molestos, a recordar cerca de nosotros que somos quien somos y que no nos vamos a avergonzar ni a ocultar por serlo. La salida del armario constante, cada vez que tropezamos con nuevas amistades, compañeros de estudio o trabajo, etc y que nos vuelve a obligar a decir LE quiero. O a sumergirnos en la niebla de la ambigüedad culpable de "mi pareja" o a la oscuridad de la mentira para evitar esas miradas, esos comentarios que sabemos que vendrán después. Y que todavía nos pueden poner en peligro, sobre todo en el ámbito laboral. Claro que luchamos cada día: de traje y corbata el seis de noviembre o el doce de abril. En tanga o en pantalón lésbicomilitar el 28 de junio, si así lo queremos.

6. Joder, qué pesados con lo de que no tenéis Orgullo Heterosexual. ¿Cuándo habéis sufrido discriminación por ser heterosexuales? ¿Cuándo habéis tenido que luchar para conquistar el espacio, cuándo para exigir respeto a vuestras emociones y decisiones? ¿Cuándo vuestra heterosexualidad ha sido sinónimo de humillación, de injuria o de burla? ¿Cuándo por heterosexuales se os ha impedido ejercer vuestros derechos, formar vuestras familias? No me toquéis las narices. Nuestra lucha ha sido dura y larga, ha dejado muchos caídos y muchas vidas truncadas en el camino. Y no somos más hijos de la vergüenza, antónimo imperfecto de orgullo. Así que sí, definitivamente estamos ORGULLOSOS de haber salido de la cárcel y el dolor en que quisieron, quisisteis encerrarnos y reinvindicamos la luz y la existencia. Con la cabeza muy muy alta.

miércoles, junio 19, 2013

RESPONSABILIDAD, RESPONSABILIDADES



Tuve estos días pasados la sensación de que había una especie de alianza político-mediática empeñada en realizarle un lavado de cara a la Ministra de Sanidad, Ana Mato, día tras día en bocas y papeles por su peculiar estilo de vida, por tantas noticias e historias como parecen dar forma a ese pasado familiar reciente, al parecer no dan dulce y  muelle como el confetti a cañonazos y las visitas a Eurodisney podrían sugerir. Tertulianos, reportajes en El País, encendidas y cariñosas declaraciones de Elena Valenciano, acusaciones de machismo a quien ose criticar a tan señalada dama parecían perseguirme. Olvidando todas ellas algunas precisiones muy relevantes para la salud de un sistema democrático.

Casi todos los análisis que se escuchan inciden en que la responsabilidad penal es intransferible, y que por tanto doña Mato no tiene que ver en lo que haya hecho o dejado de hacer su gürteliano marido. Pero... la responsabilidad penal no es la única, como tampoco son sus consecuencias las únicas.

En efecto, se es penalmente responsable por la comisión de un delito tipificado como tal, en un grado u otro de realización. La responsabilidad penal supone una condena igualmente penal, que será mayor o menor en función de la gravedad del delito. Y en efecto, un juez puede determinar que el familiar que ignoraba las actividades del pariente delincuente no es responsable por las mismas. Aunque, ojo, habría que recordar que conocer las actividades delictivas forma parte de algunos tipos penales. Y que sólo de una forma muy generosa podemos presumir que la señora Mato no estuviera al tanto de lo que ocurría en las finanzas y los lujos de la familia. Al fin y al cabo, es ministra, lleva años como parte del aparato duro y fiel del PP y, si hacemos caso del griterío neoliberal, si está donde está es por sus grandes e incalculables méritos. No sé, a mí no me encaja mucho tanto mérito para lo uno y tan poco interés en lo otro.

Hay otras responsabilidades, relacionadas con la ley, la responsabilidad civil, sobre todo, que obliga a hacerse cargo de los daños provocados y del beneficio impedido, y que poco tiene que ver con estas historias. Aunque por otro lado uno piensa que si quienes la lían desde las instituciones públicas fueran personal y civilmente responsables, con su patrimonio propio, habría más cuidado en general y menos chorizos en particular. Pero esta es otra guerra.

Sí me interesa recordar la tantas veces citada pero casi siempre ignorada RESPONSABILIDAD POLÍTICA. Que, lo siento señores tertulianos y demás familia, no es responsabilidad penal ni tiene relación alguna con la comisión de delitos. En los sistemas democráticos algo más saludables que la actual parodia hispánica, un político, una política, se supone que cuentan con una capacidad y cualificación especiales para el desempeño de sus puestos y, aún más, que en cierto modo son ciudadanos ejemplares. Puede ser llevar a un extremo indeseable y casi casi ridículo, como a veces ocurre, pensar que alguien no esté capacitado para el ejercicio político por haberse fumado un porro hace 40 años, en plena pubertad, o por haber tenido una aventura un tanto tórrida en el instituto, o por haber copiado en un examen. Pero en el otro extremo, más patético y más peligroso es un país, el nuestro, donde da exactamente igual lo que haya pasado antes y, todavía más, lo que pase durante. Haber mantenido relaciones con mafiosos y narcos, haberse beneficiado de la amistad de una empresaria de prostíbulos, haber mentido en el currículo profesional, no haber preguntado el origen de determinado regalo o haber consentido regalos de amigos del alma pueden no constituir delito. Pero no nos ofrecen la mejor imagen ni de la política ni de los políticos ni, sobre todo, del poítico cuestionado.

Ana Mato puede que no sea, probablemente no sea, responsable de un delito, o de un daño patrimonial, que merezcan el pago de una responsabilidad penal o civil. Pero Ana Mato sí es alguien que ocupa una alta magistratura del estado, una alta responsabilidad de gobierno, que parece no haber sabido administrar ni su propia casa, ni esas propias convicciones y valores que al parecer la tienen prisionera de sí misma, ni gestionar su tránsito por la poítica, rodeada de unas amistades peligrosas que ríase usted de la Marquesa de Merteuil. Responsabilidad política significa retirarse de la actividad pública a partir del reconocimiento de que en la propia vida han existido circunstancias, conexiones, anécdotas, viajes, relaciones, que suponen el cuestionamiento por parte de la ciudadanía de la capacidad para gestionar asuntos de mayor gravedad y calado. E indudablemente puede que no quisiera, no supiera o no pudiera doña mato preguntar por coches y viajes. Pero ese silencio, esa falta de curiosidad y de criterio, esa cercanía al error es, precisamente, la que exige que Ana Mato, y tantos otros, asuman una responsabilidad y de una vez por todas den ejemplo.

Hasta que no seamos duros, puede que extremos, con la responsabilidad política en este país, poco, más bien nada, podemos esperar de la política o del sistema, poca esperanza de regeneración alguna. Así que tendría que ir corriendo la lista. Una lista en la que sin duda, y no por machismo ni por tontería alguna, doña Ana Mato se encuentra por deméritos propios.

sábado, junio 08, 2013

LA SONRISA DE UN VIEJO ROCKERO. BE SENIOR, MY FRIEND



Ya sabéis que uno tiene tendencia a la misantropía y a la histera, como algunos de los sabios de la Antigüedad (Cela dixit, o más bien scripsi). Así que con ese vaso medio vacío que me caracteriza siempre pienso que todo lo que se mueve a mi lado hubiera tenido más suerte, hubiera estado mejor en otros pagos. ¿Lola, Glenda, Gin, Harley no hubieran preferido un compañero más deportista, o aficionado a la naturaleza, o con una casa enorme y un jardín más enorme, o al menos una gran terraza al sol?

Pero luego resulta que te tomas un poco más en serio y recuerdas que un perro (y no sólo un perro) necesita esencialmente una cosa, el cariño de una familia, la seguridad de un compañero que le respete y le quiera. Y puede que esta foto de Harley, de Harley Davidson, de Tío Harley, del tocho más tocho, con esa sonrisota grande y agradecida sea la respuesta a todas las preguntas.

Cuando Harley me adoptó, hace sólo un par de meses, escuchamos muchas veces que era una tontería, que un perro viejo iba a vivir poco tiempo y yo me iba a llevar un disgusto, mejor un cachorro, claro. Siempre, es curioso, a personas que aman, o al menos eso dicen, a los animales, y que como mucho se encogían de hombros cuando yo decía "¿Quieres decir que cuando abandonan a un perro viejo su única opción es la inyección letal? ¿Que la edad les quita el derecho a una nueva oportunidad, a un espacio cálido y amable para esos dos, tres, cinco, los que sean años?".

Cada día estoy más convencido de que fui sabio al mirar a los ojos a Harley. Yo no quería un cachorro o un perro joven, que sumara su vitalidad y su energía a las de Gin y volvieran mi vida un manicomio. Pero al mismo tiempo nunca me había enfrentado a un perro de edad avanzada recién llegado, ni a un macho. Lola, Glenda, Gin, en este orden, llegaron a casa de cachorras, unos dos meses las primeras y unos siete Gin. Así que tenía claro el concepto perra y el concepto cachorro. Pero ... ¿qué era un perro viejuno?

Un abuelete, un senior, un viejuno es, en definitiva, calma y ternura. Es la seguridad de tener un perro equilibrado, de personalidad definida que nos permite conocer exactamente si se adapta a nuestras necesidades y posibilidades, un conocimiento que es aún más fuerte si recurrimos a una protectora que conozca bien al animal y pueda orientarnos. Es la alegría de ver cómo cada hora, cada semana que pasa recupera en la mirada la luz que le robaron unos desalmados, ver en sus ojos ese rayito de esperanza que parece decir "sí, esta vez sí, ahora voy a ser feliz". Es verle crecer y caminar, sí hacia el ocaso, cada día con pata más firme, cada día más seguro, cada día más cómodo con su nueva realidad, con su nueva familia.

Entro en casa cada noche, termninada la jornada, abro la puerta y recibo a Gin, que me empuja y me aturde con su alegría, sus saltos, su vitalidad compulsiva, y después aparece al trote Harley para acercarse a mí, sentarse sin quitarme el ojo de encima y decir con todo su cuerpo, con todos sus sentidos, con toda su expresión "qué contento estoy de verte, si quieres puedes acariciarme, me sentiré agradecido de nuevo y muy feliz, pero en realidad no hace falta". Le veo moverse por la casa como si temiera molestar, pero custodiando su espacio. Le veo comer con calma y perder la voracidad de los primeros días, ahora que sabe que la comida no se va a acabar. Le observo suelto por el parque (que les den a las ordenanzas municiapales de esta ciudad antipática que odia también a los perros) con un trote de payaso, feliz y torpe, husmeando rastros, señalando pájaros, oliendo la vida. Le siento responder a cada llamada como si fuera una bendición, siempre a la primera, siempre contento. Le veo dormir sin taparse la cara con las patas, como hacía al principio, como si se protegiera de quién sabe qué miedos, y tengo ganas de sonreír y de decirle, "estás en casa".

Sé que los perros mayores tienen problemas en perreras y protectoras para ser adoptados. Pero sé también que hay muchas razones para elegir un juno, un viejuno, un senior. Seguridad y estabilidad de comportamiento, para quienes no han tenido perro o desconfían de su relación con niños o con otras mascotas. Compañía calmada para quienes tal vez no tienen todo el tiempo o toda la energía necesarios para lidiar con un cachorro o un perro joven y lleno de vigor. Silencio y respeto para quienes necesitan que su casa sea un refugio, o un lugar de orden, pero sienten la felicidad de sentir que alguien respira, sin molestar, a su lado.

Así que aplaudo a todas esas personas, esas organizaciones animalistas, que se empeñan cada día no sólo en suplir la obligación vergonzosamente preterida por autoridades e instituciones públicas de prevenir, combatir y solucionar maltrato y abandono de mascotas y otros animales. Sino que además ponen toda su pasión en ofrecer una nueva oportunidad a esos vejetes adorables que ya no contaban con ninguna. Con campañas como la de BE SENIOR MY FRIEND que en estos días ha puesto en marcha SOS SETTER CANTABRIA ( www.sossetter.org )

Porque es cierto que cuando di el segundo paso había perros más bonitos, había perros más jóvenes, había perros más vitales, pero no había una sonrisa como la de Harley, he querido hoy compartir desde esta habitación desordenada mi agradecimiento a Sonia, a Berto y con ellos a todos los que hacen posible Sos Setter por no rendirse, por ser como son, por haber puesto las oportunidades para que una tarde de febrero Gin y yo conociéramos a un viejo roquero lleno de ganas de vivir y de soñar nuevos himnos. Compartir mi agradecimiento a Harley Davidson, a Harley, a Tío Harley, al tocho más tochuno por todo lo que me ha enseñado, por todo lo que me ha regalado ... por adoptarme y hacerme suyo.

viernes, junio 07, 2013

A TODA VELA


Me comenta un buen amigo y seguidor de este blog casi desde sus inicios "ya nunca escribes de Santander". Y tiene razón. Desde este exilio interior autoimpuesto veo cada vez más a la ciudad en la que nací como un ente lejano, marciano, que no reconozco, en el que no me reconozco y que, francamente, ha dejado de importarme. Pero por aquello de dar gusto a los fieles de aquel blog, Un Santander posible que hubo de rendirse a la cruda realidad y virar hacia un espacio más íntimo, volvamos por un momento a Santander.

Volvamos a esa ciudad presidida por un alcalde empeñado, desde el altísimo concepto en que a sí mismo se tiene, en dejar huella faraónica de su paso por una ciudad que debería rendirle pleitesía y admiración por rebajarse a estar entre nosotros. Bueno, no entre nosotros, un poco más arriba que cualquiera. Y que a falta de contenidos de verdad transformadores de la vida cotidiana, a falta de mejoras reales en el bienestar de la ciudadanía santanderina, se regodea en fastos, escenografías y trampantojos, casi todos al servicio de interesas nada transparentes, de intenciones poco claras y, eso sí y siempre, Ad Maiorem Delasernae Gloriam. Que es de lo que se trata.

Leía ayer en la canallesca local que el Consejo Superior de Deportes se retiraba de su compromiso financiero con las infraestructuras necesarias para la celebración del Mundial de Vela 2014 y que no aportaría los 2,2 millones de euros a la construcción del nuevo CEAR de Vela. Y me surgían algunas preguntas y reflexiones. Por ejemplo, ¿cómo es que en aquellas presentaciones estupendas y multisonrientes no se fijaran tales compromisos por escrito, de manera que pudieran ser exigibles incluso ante los tribunales de ser necesario? Por aquel entonces, el compromiso en favor de Santander lo decidía un gobierno de ese PSOE que, siempre según De la Serna, maltrataba a Santander con una saña especial que se había manifestado en algunas de las inversiones más fuertes que se recordaban hacia la capital de Cantabria en particular, como a Cantabria en general. Con menos bramidos y más sumisión habla ahora nuestro alcalde, cuando Santander deja de percibir una partida comprometida gracias a ese PP que siempre, parece, ha mimado a Santander más que a ninguna. Por ejemplo, me pregunto de dónde, en el estado actual de cosas y las poco edificantes finanzas municipales, se van a sacar los dineros perdidos, y si en la cabeza del Magnífico estará continuar subiendo impuestos, tasas y precios públicos, multiplicar multas, o quién sabe qué escarnios a la ya muy maltrecha economía doméstica de las familias santanderinas.

Leo hoy en la misma canallesca local que no pasa nada, atención, ciudadanos, que no pasa nada. Que el Sheriff Delaserna se queda sólo ante el peligro como el gran hombre tranquilo que es. Y que nada peligra en la financiación del proyecto sin que, atención, ni Ayuntamiento de Santander ni Gobierno de Cantabria tengan que aportar ni medio euro más a lo que ya les correspondía. Y siguen las preguntas y las incertidumbres, además de un regusto a esos modos opacos que nos han traído hasta la situación actual de crisis, de malestar y de cuestionamiento de instituciones y políticos. Porque por un lado, en la prensa aparecen hasta cuatro valoraciones diferentes sobre lo que va a costar el CEAR: ¿a cuál nos atenemos? Por otro lado, se nos quiere hacer ver que se había presupuestado al alza pero que en realidad iba y va a costar mucho menos: Ejem ¿cómo? ¿y entonces con los excesos presupuestados qué iba a pasar? Se nos cuenta que se va a hacer lo mismo por menos dinero: ¿entonces por qué se pensaba hacerlo con más? Y acaba uno por abundar en la sensación de que desde el brillo ilustre de esos que llevan tanto tiempo capitaneando nuestro barco hacia la zozobra siguen vigentes tres afirmaciones incontestables. Primera, el poder se hizo para su servicio, prez, gloria y beneficio. Segunda, la ciudadanía es de tonta a muy tonta en la Escala de Richter. Tercera, con lo cómoda que resulta la opaca oscuridad ¿quién necesita transparencia?

Pero tranquilos ustedes vosotros. Que De la Serna maneja cabos y trapos con soltura y mantiene Santander a toda vela. O así.

miércoles, junio 05, 2013

CHOCA ESAS CINCO

Se ha armado un buen revuelo mediático con la decisión de varios de los graduados y graduadas que han recibido este año los premios y menciones de honor a los mejores expedientes de cada titulación universitaria de no saludar al Ministro de Educación y Cultura, Juan Ignacio Wert, y autoridades que le acompañaban. Algunos para alabar la actitud de esta veintena de jóvenes que ha querido así mostrar su rechazo a las políticas de recortes, de acoso a la educación pública y a la investigación del ministerio presidido por Wert. Y probablemente también a la actitud burlesca y chula que suele regalar a la ciudadanía en sus comparecencias ante la prensa. Otros, cercanos al régimen, para escandalizarse como damiselas decimonónicas ante lo que, claman, es una flagrante falta de educación y de respeto a las personas y al protocolo, que demuestra el jaez de los así actuantes.

Se me dispara la memoria histórica familiar y recuerdo nítidamente una anécdota, tantas veces escuchada, de La Madrina. Doña Cristina, hermana de mi bisabuelo y dama de pro de las de antigua escuela, pareció destacar por su respetabilidad social y su estricta visión de los valores morales y sociales durante sus largos años. Una vida a caballo entre la casa solariega de Campoo, desde la que gobernaba con rectitud y firmeza la hacienda familiar, una vez que su marido se marchara a poco de la boca a comprar tabaco, que entonces se decía, entre vecinos y arrendatarios que jamás se atrevieron a mencionar de nuevo el nombre del ausente y que todavía la recuerdan como prototipo de dama, de señora, y su piso del Paseo de Pereda de Santander, ciudad en la que igualmente matuvo siempre fama ejemplar. Vamos, que de modales y maneras algo parecía saber La Madrina. Contaba, en fin, el Tío Chisco, que siendo él pequeñajo paseaba con ella de la mano por el muelle cuando observó soprendido cómo un hombre se paraba, se quitaba el sombrero y esbozaba un saludo cortés, sonriente y hasta un punto exagerado. Doña Cristina subió la nariz, volvió la cara, tiró de su sobrino y aceleró el paso. Interrogada por el niño ("¿Por qué no has saludado a ese señor tan simpático?") se limitó a explicar "En la familia Mateo jamás se ha saludado a los sinvergüenzas". Queda por saber a cuántos sinvergüenzas habremos saludado en su momento los Mateo, con o sin conocimiento, como queda sin saber qué habría hecho el pobre hombre para merecer tal desdén. Pero se me ocurre al hilo que parece que formas, educación y protocolo sí parecen permitir que se niegue el saludo en determinados contextos y ante determinados paisanajes.

Se me dispara la memoria literaria y recuerdo el título y máxima de una comedia del Siglo de Oro, de Agustín Moreto, de ambiente palaciego y noble que nos recuerda que se paga El desdén, con el desdén.

Se me dispara la memoria personal y me enfrento a las veces en que por so o por arre algunos de esos bien pensantes, de la misma recua que quienes abominan de los estudiantes que enfrentaron con su indiferencia al ministro, me ha negado el saludo. A veces por maricón, las más, por rojo otras, por amigo de mis amigos en alguna. Y también las pocas, poquísimas, en que he decidido excluir de mi mundo, saludo incluido, a quienes me afrentaron a mí o a mis personas queridas en formas que he considerado especialmente graves, con un último episodio en una consejera del Gobierno de Cantabria de cuyo nombre prefiero no acordarme, a la que previamente envié un correo electrónico explicándole los motivos de mi enfado y pidiéndole encarecidamente que se abstuviera de mirarme, sonreírme o saludarme por lo que nos quedara de vida. Ambos hemos cumplido sin más y aquí paz y después gloria.

Así que decido incluso echar un vistazo a algunos artículos y escritos sobre protocolo en los que, vaya, no se excluye como comportamiento lógico y aceptable la indiferencia, incluso la negativa al saludo. Se saluda a la persona por la que se siente afecto, a aquella de encuentro habitual, a la tropezada casualmente en actos sociales, incluso al enemigo "por el que se siente respeto". Pero se admite como un mensaje claro la retirada del saludo o de la palabra, con varios significados posibles. Descortesía uno, sí, pero también supone en otros contextos mostrar hostilidad, ofensa o enojo. Y aquí, creo está el quid de la cuestión.

No. Quienes negaron en el acto protocolario el saludo a Wert no mostraron descortesía. Mostraron hostilidad, por un político y unas políticas que disparan contra la propia esencia del sistema de educación pública e igualitaria, que cortan los fondos a la investigación, que impiden el desarrollo de programas y que en buena medida suponen una agresión directa contra el propio futuro de muchos de estos chicos y chicas. Mostraron ofensa, por los modos habituales de un ministro incapaz de escuchar, inmune al diálogo, que se burla y agrede casi con cada intervención pública, mostrando su falta de respeto por todos y cada uno de los miembros de la comunidad educativa. Mostraron su enojo no tanto ante unas políticas y sobre todo ante un político que ha conseguido el rechazo frontal de la mayoría de los españoles, unas políticas y un político que están teniendo consecuencias tan graves en la Universidad, por ejemplo, como la de impedir con la subida de las tasas que muchos estudiantes puedan iniciar o continuar sus estudios. Seguro que el ministro no los conoce, pero somos muchos los que sí conocemos casos concretos y cercanos, con nombre, apellido y desesperanza, y estoy seguro de que los chicos que recogieron el diploma y retiraron la mano conocen también nombres, apellidos, rostros y tristezas profundas.

En este país hemos permanecido demasiado tiempo adormilados, consintiendo comportamientos infames, excesos atrabiliarios, desmanes indecentes sin siquiera una mirada o una palabra de recriminación. Quizás ayer los jóvenes, algunos jóvenes, algunos de los mejores, nos dieron una lección y nos indicaron un camino. Porque ya está bien de actuar por formas, procedimientos y comodidad como si no hubiera pasado nada y como si no estuviera pasando nada. Porque tal vez no tengamos muchas formas de luchar y menos de hacerlo con eficacia, pero al menos deberíamos ser capaces de responder con nuestra dignidad. Así que aplaudo a quienes ayer hicieron bandera de sus convicciones y de sus valores, a quienes ayer le explicaron a un ministro a quien considero especialmente infame e indigno de respeto en tanto cargo público que para ellos había tocado fondo. Cruz y Raya.

miércoles, mayo 22, 2013

EN EL TIEMPO DE LAS PROCESIONARIAS



Hubiera sido, sin duda, mejor la proclamación de España como un país oficialmente laico. La de problemas que nos hubiéramos evitado si el miedo de los constituyentes a las fuerzas de siempre no hubiera frenado y condicionado muchas de las aspiraciones de modernidad de un país noqueado tras años de nacionalcatolicismo y dictadura. Quedó consagrado, en todo caso, el principio de la no confesionalidad del estado. Un principio que parece no garantizar que la Conferencia Episcopal convierta en aparentes victorias sus evidentes fracasos sociales, en ese espejismo de que conserva una influencia institucional que casa más bien mal con la realidad del día a día. Un principio, que a la inversa, parecen no entender gerifaltes varios, con preferencia del PP, empeñados en hacerse la foto con el modo católico ejemplar y devoto conectada. Y si impactan en el espacio nacional los paseos con tacón y mantilla de la nunca bien ponderada Dolores de Cospedal, en el terruño suelen destacar las imágenes de Ignacio Diego y de Íñigo de la Serna compartiendo la cabeza de las andas de la Virgen del Mar, patrona de Santander.

Entendámonos. Considero correcto y hasta conveniente que esas autoridades que no pisan calle y cuando lo hacen caminan bien protegidos para evitar mancharse de realidad lo hagan en las fiestas populares. Menos da una piedra, que decían antaño. Considero correcto que ya que las relaciones del uno contra el otro y el otro contra el uno andan como andan aprovechen la solemnidad de la procesión para caminar serenos y reconcentrados cual orugas del pinar y así, como éstas, no tengan necesidad de dirigirse la palabra. Considero correcto, obviamente, que cada cual tenga las creencias, convicciones y fes que en su vida haya encontrado necesarias, vividas o aprendidas. Pero una de las actitudes que peor soporto es la de la hipocresía.

Ante las llamadas y requerimientos de otras fuerzas sociales, grandes o pequeñas, tiene por costumbre don De la Serna responder que no es posible porque entonces tendría que ir a todos los sitios, tendría que retratarse en todas las convocatorias, habría de ornar el ayuntamiento con los símbolos y querencias de todo quisque. Pero a la hora de la verdad, dos excepciones libremente elegidas, las de la religión católica y las del deporte en general y el Rácing en particular (no sé en los tiempos procelosos que corren: ahora la foto no vendería). Porque pensarán el y sus gabinetes que eso le aporta fotografías estupendas rodeado de gente y consolidación de un determinado perfil de votante que sin duda le resulta mucho más fácil que otros. Así que, por ir arrancando, ¿es la fe o el populismo la que mueve a Diegos y Sernas al acarreo estacional de vírgenes y santos varios?

Podría seguir. Por ejemplo, la de la Virgen del Mar fue una festividad largo tiempo olvidada, un patronazgo largamente ignorado por Santander, y recuperado por la actividad de diversos frentes sociales, unos por la cercanía a la ermita y el cariño a la tradición, otros más bien por santurronería. Ambos respetables y ambos nacidos de una energía que como mínimo les hace merecedores de ser ellos quienes porten a la imagen de sus desvelos. La lucha de Diegos y Sernas por las andas implica el robo a dos personas del común del privilegio de servir a su virgen. Tengan claro que en El Rocío, esa virgen que tanto va a hacer por los parados españoles no consentiría semejante atropello a sus fieles.

Más. Miren, que nos conocemos todos y es mucha la costumbre de pepé y peperos de ofrecer lecciones de moralidad y bonhomía por donde pasan. ¿De verdad alguien se va a creer a la Cospedal de mantilla y penitencia?¿Alguien al Diego y al Serna arrobados bajo la luz de la fe? Ande, se me repasan los catecismos, las obras de misericordia, las normas sobre familias y sexo y esas cosas que tanto importan a Rouco y luego me cuentan. Y de paso me explican por qué no aterriza el rayo que castiga a los impíos sobre mantilla y procesionarios. Ah, vale, que eso era cosa del Júpiter Tonante y Paganón.

En fin, que ya puestos, de procesión en cabalgata, de fiesta en fiesta, y de sensibilidad en sensibilidad (siguiendo los propios postulados del Alcalde), espero ver a De la Serna con un tanga dorado y una bonita boa de plumas en azul y blanco subido a una carroza el próximo Día del Orgullo Gay, con Alaska y Vaquerizo. Así, como siempre, dando ejemplo.

viernes, mayo 17, 2013

DONDE ACECHAN LAS RATAS (En el Día Internacional contra la Homofobia, la Lesbofobia, la Bifobia y la Transfobia)


Como me dicen alguna vez que sólo sé escribir sobre cosas de maricones que no le interesan a nadie y que ya canso, voy a aprovechar este 17 de mayo, Día Internacional contra la Discriminación por Orientación Sexual y por Identidad de Género para hablar de unos curiosos personajes que, presumo, no son ni gays, ni lesbianas, ni bisexuales, ni transexuales: Las ratas en red.

Hace tiempo, hablando con unos amigos, comenté que a pesar de muchas agresiones físicas y verbales, a pesar de mucha invisibilidad oficial y mediática, a pesar de tantos discursos, a pesar ... a pesar ... tenía la impresión de que en España la guerra estaba abierta pero ya oficialmente ganada. Y lo estaba porque de manera habitual, cuando en algún espacio público, algúna encuesta, se preguntaba a la ciudadanía hispánica por sus actitudes ante la igualdad cívica para las personas lgtb la respuesta era positiva, de manera cada vez más abrumadora. Un dato que a mi juicio implica tres condicionantes importantes.

El primero de ellos, que en efecto la visibilidad, la convivencia, la pedagogía social han acabado por hacer efecto y de manera progresiva cada vez es más cierta común la evidencia de que para una mayoría la orientación sexual o la identidad de género no suponen ya problema alguno, se aceptan y se integran como un polo más de una sociedad abierta y diversa. Bien.

Menos bien. Que muchas personas permanecen ciegas o indiferentes a todos esos flecos de discriminación y de odio que permanecen vivos. Todavía más, que muchas personas no son conscientes de que en tantos contextos discriminan o han discriminado, sin darle mayor importancia, porque al fin y al cabo "primero se llevaron a los maricas, pero no no era marica".

Menos bien, pero tal vez positivo. Que muchas personas afectadas por esa enfermedad social que se llama homofobia sienten una cierta vergüenza de expresar esa opinión en público en entornos que no controlan. De tal manera que si no pueden certificar que cuentan con un auditorio receptivo, prefieren mostrarse al exterior como abiertos, tolerantes, comprensivos, políticamente correctos. Y escribo que tal vez positivo este dato porque podría evidenciar unas actitudes que no se sabe, quiere o puede dominar pero que se entienden inconvenientes cuando menos.

Sin embargo, cuando el anonimato abriga ... Ay, cuando el anonimato abriga ...

Abres un foro de internet, navegas alrededor de Facebook o Twitter, se te ocurre leer los comentarios a cualquier noticia de cualquier medio de comunicación y entonces descubres lo qué se oculta detrás de algunas sonrisas y algunas palmaditas públicas. Algunos de esos apuntes se abren con el mítico "Yo tengo muchos amigos gays ..." (curiosamente nadie tiene muchas amigas lesbianas o amistades en la comunidad trans) para acabar sacudiendo estopa irracional, regresar a todos los viejos tópicos y aclarar que sus amigos son respetables. O lo que es lo mismo, nadie sabe que lo son, no dan "escándalo". O un comentario no menos hipócrita (y falso) que sueles tropezarte en los entornos religiosos: "Yo amo al pecador pero odio al pecado", vamos que el homosexual (igualmente los santurrones suelen ignorar la existencia de lesbianas y transexuales) es súper estupendo mientras se calle, se disfrace de "normal" y las manos las utilice sólo para tejer colchas de ganchillo y bordar mantos para las vírgenes. A partir de ahí, molestamos porque vamos "exhibiéndonos" mientras que ellos no llevan etiquetas mientras pasean con su señora del brazo o su novia de la mano, pero nosotros somos unos provocadores al hacer lo propio con nuestros compañeros. Y seguimos con todo un cúmulo de disparates acuñados por el odio sedimentado y alimentado por discursos de personajes presuntamente cualificados (de obispo a ministro, de ministra a juez, de jueza a profesor, de profesora a periodista o tertuliano. Y tiro porque me toca) en los que leeremos que "la homosexualidad es una enfermedad y se cura", "el lobby gay" "la naturaleza" "como los animales" (por cierto, los animales sólo tienen sexo para reproducirse, lo mismo que los del Forro de la Fajilla y los de HazteOrín), "los homosexuales son pedófilos", "quieren más derechos que los demás", "conspiran para la extinción de la humanidad" y tontería tras tontería. Hasta que ya se desmelenan y utilizan toda una sarta de insultos con una alegría y un odio que llegan a dar miedo y que a veces llegan a hablar del exterminio o la reclusión

Estas ratas en red, además de su obsesión por aniquilar a gays, lesbianas, bisexuales y transexuales, tienen como dato en común su anonimato. Lo que les convierte en personajillos cobardes pero también en especialmente peligrosos. Porque no nos permiten defendernos, no nos permiten siquiera controlar desde dónde podría provenir el golpe que desde Teherán a Volgogrado, desde Laramie-Wyoming a Tombuctú, desde Vigo a Lima, podría llevar a la práctica el discurso abominable. Al menos, las Botellas, Matos, Gádor, los Arsuaga, Montoros, Fernández, Polainos, Pflügers, Ussías, Duranes, Eulogios y Roucos lo dicen, iluminados por sus dioses y la supremacía moral autoproclamada, parapetados por el muro del poder, y por tanto igualmente cobardes, pero con la cara al descubierto.

Y se lo crean ustedes o no, da mucho que pensar, y hasta un poquito de miedo, la seguridad de que alguna vez, en algún momento, alguna de esas ratas en red ha estado cerca de ti, ha pasado a tu lado, tal vez hasta te ha sonreído o saludado.

Termino con una disculpa sincera. Tengo muchas amigas ratas y nunca se me ocurriría compararlas en serio con toda esa ralea sucia, anónima y probablemente heterosexual de la que estoy hablando. Lo siento chicas, cosas del lenguaje tradicional y los símiles de baratillo.


viernes, mayo 10, 2013

MOMENTOS ESTELARES: EMPIEZA EL DÍA CON EONERGÍA


En estos tiempos interesantes de la madre que les parió que nos ha tocado sobrevivir, algunos hemos conseguido tener la hipoteca más o menos al día a pesar de las insidias bancarias, los recortes de sueldo, las subidas de impuestos y a pesar, sobre todo, de no tener nada que ver ni querer tenerlo con ese partido que según su secretaria general, Mariló Cospeytal, está lleno de gente que antes que comer paga y paga. Pero a pesar de todo, muchos, entre ellos el perverso y malvado Rukaegos, que hace tiempo no nos contaba sus peregrinas andanzas, acaban con problemas para mantener todos sus debes al día, lo que ocasionalmente ha supuesto verse sometido al chantaje mafioso de las llamadas proveedoras de energía (¡Ay, si Capone hubiera conocido los secretos de la neolengua!) y a cortes que teletransportan a la víctima a unj divertido viaje por el parque temático Maravillas de las Cavernas.

El malvado Rukaegos ya sabe a qué está jugando y contra quiénes, así que llegado el momento trata de acelerar pagos o si el corte se produce solucionarlo a la mayor brevedad posible. Momento en el que empiezan las fabulosas viñetas de aventura EON contra el Universo , esas en que el perverso gigante ELEKTROS Pinguin-Luthor, responsable de la diabólica nave Atención al Cliente trata de volver locos a los humanos, entre ellos al pobre Rukaegos, con el fin de, clásico en los malos, provocar suicidios colectivos, pánico en las calles, subidas de tensión y dominio de la Humanidad.

Érase que se era un mes de abril, un miércoles cualquiera, tal que el día tres, en el que el avieso Rukaegos regresa a casa con el pico al hombro y canturreando hi-ho hi-ho cual flamante enanito feliz. Pero las tinieblas se han apoderado del mítico refugio del héroe, Quintosinascensor. Raudo y veloz, inicia el jueves con sablazo familiar, repaso de facturas e intentos varios de ingreso. Ah, sí, porque ELEKTROS, regodeándose en su modernidad, no permite transferencias, ingresos en efectivo, giros postales ni saquitos de sal o de pimienta: o tarjeta o nada. Así que devolución del sablazo a cuenta y búsqueda pertinaz de alma cándida que preste tarjeta con fondos para puto pago y sablazo a cuenta pero en versión Los mafiosos nos ayudamos unos a otros . Que hay que dar de comer comisiones a la depauperada banca en crisis.

Gastado en tales actividades de resistencia, el jueves a mediodía acude Rukaegos en cuerpo mortal y alma exhausta al Cubil de la Bestia para presentar un comprobante de pago, dos diamantes falsos en prenda, un certificado de buena conducta firmado por el animador sociocultural de Sing-Sing y una amable sonrisa forzada. Así que todo en orden, según el muchachote esbirro de la compañía, queda el plazo legal, insiste, de 24 a 48 horas máximo para la recuperación de la luz sin necesidad de que ningún bicho coma los hígados a un nuevo Prometeo por otorgarnos la luz. "Eso sí, llame esta tarde a Distributor, porque aquí trabajamos para Commerciator, y así confirma que les ha llegado la orden de dar a luz".

Ni corto ni perezoso, telefonea Rukaegos y una sicaria de Distributor le confirma todo lo que había que confirmar y le reconforta con la esperanza de que en 24 horas volverá a ver, y a cocinar, y a escuchar a escondidas la discografía completa de Georgie Dann. Pasa el 4, llega el 5. No hay luz. Rukaegos telefonea. Sicaria de Distributor "Está dada la orden, 24 a 48 horas, dígame su nombre, para dirigirme a usted, su DNI, su dirección y si prefiere muslo o pechuga". Hora de comer. No hay luz. Sicaria "Dada la orden. Nombre, dirección, DNI o CUB y cantante de tangos favorito. 24 a 48" "Es que ya han pasado las 24" se defiende Rukaegos. "A 48" , responde la sicaria. "Pero mañana es sábado, eso no es problema ¿no?" suplica Rukaegos. "Está dada la orden". Sábado 6. No hay luz. Telefonea Rukaegos a la guarida de Distributor. "Nombre, DNI, CUB, Dirección y nota media en el bachillerato" requiere la sicaria de turno. "Está dada la orden. De 24 a 48 horas. Pero hoy es sábado, los fines de semana no hacemos reconexiones". "Pero ayer me dijeron ..." "Lo lamento. Los fines de semana no hay reconexiones". Los setters salen huyendo a esconderse tras comenzar Rukaegos a dar puñetazos a las puertas, pasadas a las sillas, a salivar en verde y a girar la cabeza invocando a Satán.

Domingo 7, 72 horas después, sin novedad. ¿Qué parte de "los fines de semana no reconectamos" no habíais entendido? Lunes 8. Sin luz. Teléfono. "La orden está dada, activaremos lo antes posible. ¿Le había pedido ya su nombre, CUB, DNI, dirección, teléfono y talla de calzoncillos?" "Pero es que el plazo legal es de 48 horas límite y llevo 96 sin luz" "Ya, qué cosas" "Y toda la comida se está echando a perder ¿se la llevo para que compruebe cómo huele?" "No se ponga así, eso lo cubre EON" "¿Pero Distributor o Commerciator?" "Lo más seguro es que quién sabe, o lo sabrá lo antes posible".

Llegado a este punto se produce un inesperado clímax en la tensión. No, en la eléctrica no, en la arterial. Ingresan en el hospital al desolado Rukaegos que por la tarde envía a Pequeño Monstruo, su hermana chiquitina, a teletransportar a la jauría canina a un hotel, abastecer de víveres al retén de gatas y encender la luz. No hay luz. 112 horas. Martes 9, teléfono, sicaria, dirección, dirección de mail, DNICUB, fórmula del volumen de la esfera, 120 horas. "Lo antes posible, ya verá, no se preocupe". Rukaegos sufre, llora, se toma la tensión y las pastillas, come las porquerías del hospital, llora, sufre, se caga en todos los muertos de la sicaria, de las sicarias anteriores, de las sicarias por venir, y repasa en su amplio y culto vocabulario cuántos insultos son aplicables a EON y, de paso, a Angela Merkel. Por alemana. Pequeño Monstruo regresa al Quintosinascensor por la tarde. No hay luz. 130 horas. "¿Me puede decir su nombre, dirección, DNI, CUB, apuesta de la primitiva para esta semana y la lista de los setecientos tres primeros números primos sin contar los que acaben en siete? Por cierto, ya tiene usted luz. ¿No? A ver si va a ser una avería. Déjeme un teléfono para que mañana haya alguien en casa si van a repararlo". Desesperado deja el teléfono de Pequeño Monstruo. Llora, muerde el colchón y al enfermo de la cama de al lado. Sin echarle sal. Miércoles 10 ¡Hay luz! Tiempo de espera aproximado para la puta reconexión 140 horas. Comida de la nevera, putrefacta. Tensión arterial, un poco mejor, gracias. Estado de la mar marejadilla.

Tras el alta, decide el desmejorado Rukaegos quejarse ante las fuerzas del mal. Siete llamadas. Dos e-mails. Hasta que por fin hoy abre el buzón y ¡carta de EON!¡Aleluya! Firma Garabato Ilegible pero procede de Dirección General de Nosécuántascosas y Reclamaciones. Y dice, agárrense que vienen curvas y tras varios blablablás ... "con fecha 4 de abril de 2013 se procedió al corte del suministro eléctrico (falso:fue el 3) posteriormente el 5 de abril de 2013 se ejecuta la orden de forma manual, según nos confirma nuestro Departamento de Reclamaciones OOSS (lo que quiera que sea eso) y el usuario quedó con servicio directo, cumpliendo los plazos legalmente previstos".

Y saludan atentamente.

De inmediato he llamado a EON Distributor, emisor de la carta, para preguntar a la sicaria en vez, tras detallar mi nombre, DNI, dirección y coeficiente de la pleamar del siete de junio de 1865, si se estaban riendo de mí, si me estaban insultando y a qué dirección exactamente debía llevar la comida podrida que guardo en el congelador cual delicado exvoto. Ya que como no tuvo tiempo de estropearse entre el 4 y el 5, seguramente no existe y el olor no molestará en la cueva de la bestia.

Continuará.
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