domingo, abril 29, 2012

PUESTA EN ESCENA DE UN DESPIDO




Me cuentan ayer que en un organismo público de Cantabria han encontrado una puesta en escena para ejecutar los despidos especialmente perversa y colorista.

Se reúnen los nuevos y populares responsables del asunto, de uno de los cuáles un buen amigo me ha jurado y perjurado que es una gran persona, para elaborar la lista negra que, tras varias listas negras precedentes, ha de concretar el finiquito inmediato de un tercio de la plantilla restante. Acto seguido, se reúne en una bonita sala a todo el personal y de forma pública se va llamando uno por uno a los elegidos, como si se tratara de una versión dramática de Gran Hermano en la que te gritan en alto y ante toda la audiencia que estabas nominado y que te toca abandonar la casa de Guadalix.

Seguro que el uno, la gran persona, y el otro, el rey de las coderas horteras, son dignos y respetables pilares del nuevo orden social. Pero su forma de actuar es la de una fementida canalla, la de unos macarras de la moral, la de unos miserables.

Porque al margen ya de lo que hoy pueda suponer un despido, en un momento de crecimiento constante del paro en un tiempo de túneles oscuros que se limitan a ahondar su recorrido hacia el fondo del pozo, tan sugerente puesta en escena, con los toques melodramáticos que acompañan a la sobreactuada lectura, implica algunos matices más. Habla de la estrategia del miedo, de la necesidad de los canallas de regocijarse en el desconcierto, en la incertidumbre, en el temblor de quienes aún no saben si forman parte de la lista. Habla de la humillación gratuita, de incorporar un plus de vergüenza y de escarnio en el momento de arrear un mazazo que, como mínimo, debería haberse descargado en la intimidad, sin espectadores. Habla de la chulería de quienes se sienten hoy salvadores de no se sabe bien qué patria, de quienes pisotean sin reparo los derechos y la dignidad de millones de ciudadanos con cada nuevo viernes, mientras trabajan duro en la instauración de un nuevo régimen, la Dictocracia. Habla de prepotencia, de mala educación, de falta de respeto. De miseria moral.

Cuando me lo contaron, se me vino por un momento a la cabeza esa escena al final del musical A Chorus Line, en la que el perverso director finaliza el casting y va llamando por su nombre a los doce chicos y chicas elegidos. No para formar parte de la línea de coro que da título a la obra, sino para ser expulsados de sus sueños. Un momento que en la versión cinematográfica se recrea con un travelling por los rostros de los agraviados para hacernos notar la decepción, la humillación, la resignación, la vaga dignidad de quienes saben que están rotos y que no tienen más opción ya que coger sus bártulos, ducharse y regresar a la jungla de Nueva York.

Unos modos con fuerte tensión emocional para una obra de teatro o una película. Unos modos que en la vida real nos hablan mucho de la indecencia, de la indignidad, de la impunidad con la que hoy se nos gobierna. 

Que ya dije que seguro que mi amigo tiene razón, que son dos personas excepcionales. Pero a mí me producen, qué le vamos a hacer, un excepcional asco.

sábado, abril 28, 2012

FERNÁNDO ÓNEGA NO QUIERE PAGAR CAMBIOS DE SEXO



Andaba yo retrasado el pasado 18, tratando de terminar unos papeles, cuando lejos de mi costumbre y más por tener algo de ruido de fondo encendí el televisor. Andaban en La Mañana de La 1 comentando los tertulianos la broma pesada de Ana de los Jaguares Mato y su reforma sanitaria.

Como es costumbre, participaba en la tertulia, en su condición de Todólogo  oficial del programa Fernando Ónega. Un periodista que ya ha tenido en algunas otras ocasiones comentarios desafortunados sobre la transexualidad y sobre algunas personas transexuales. Y así andaban valorando algunos puntos cuando la conductora principal del programa sugirió hablar de la medida que proponía limitar el número de vasectomías, ligaduras de trompas (como que la Mato va a aprobar medidas para que haya menos niños) y fecundaciones in vitro (como que la Mato va a aprobar medidas que fomenten la natalidad por un medio diferente de la postura del misionero). Tomó la palabra presto y raudo Ónega para explicar "Ese tipo de operaciones ... Cambio de sexo habría que añadir. Como no me parecen de primera necesidad me parece correcto que se controlen y en algún caso que se excluyan: Yo no tengo por qué pagarle el cambio de sexo a nadie". Con un tono especialmente airado y desafortunado.

Me llamaron la atención algunas cosas. La primera de ellas, que si mal no recuerdo en España la gratuidad de las operaciones de reasignación de sexo no es tal salvo en un par de comunidades autónomas. Probablemente por eso, y siempre si no recuerdo mal, no había mención en los recortes de Mato a dichas operaciones. Sigue llamándome la atención que con tanta urgencia y enfado ponga sobre la mesa un tratamiento que no se está cuestionando ni analizando en el programa, para pedir no ya que se controlen sino que directamente se excluyan porque se niega a que sus impuestos tengan ese destino. Y que lo califique poco menos que de capricho.

Podríamos recordar a don Fernando que los ciudadanos en este país tenemos poco margen de decisión sobre el destino de nuestros impuestos y que de alguna manera son las políticas públicas, a partir de análisis de expertos y no de todólogos, los que toman decisiones (más o menos afortunadas) sobre lo que es de primera necesidad. A mí me parecen prescindibles muchas otras cosas, y en efecto hay muchas políticas sanitarias que personalmente ni me afectan ni me implican, lo que no significa que su aplicación no sea deseable o conveniente. Podríamos recordar la baja incidencia estadística de la transexualidad, recordando que se trata de tratamientos más bien excepcionales y a los que desde luego no se puede atribuir el déficit sanitario. Añadir algunos puntos más como el carácter de primerísima necesidad que supone el proceso completo de reasignación de género para las personas transexuales, que pueden vivir en un infierno con importantes derivas para su salud física y mental si no reciben la atención adecuada. Una atención que además está fuera del alcance de muchas personas trans precisamente por ser este colectivo, según datos de la Unión Europea, el que mayor riesgo de exclusión social padece en el continente, muy por encima de los datos de población gitana y otras minorías étnicas, imagino que por la proliferación de personas como Fernando Ónega deambulando por nuestras calles.

Un argumento más que le hubiera convenido valorar, es la eficiencia económica de las intervenciones de reasignación. Porque sin duda es mucho más barato para la sanidad pública enfrentar esta necesidad real con intervenciones controladas que actuar después ante los posibles efectos secundarios, algunos bien graves, de una hormonación incontrolada o de un tratamiento inadecuado. Efectos que sí vendrían cubiertos por la sanidad pública por mal que le parezca al señor Ónega.

Algunos habituales estarán esperando a que le califique de homófobo, para así echarme en cara como en otras ocasiones lo rápida que tenemos la pluma para el uso de ese calificativo. No voy a hacerlo. En primer lugar porque la palabra correcta, aun sin estar recogida por el diccionario de la RAE, sería tránsfobo. Y sobre todo prefiero señalar su ignorancia supina en todo lo que a transexualidad se refiere, así como su agresividad impertinente, una agresividad que viene a demostrar que quien de verdad tiene un problema con la transexualidad es el propio Ónega.

¿Ligaría en ese pueblo de Galicia del que procede, y que ya coronó de gloria diciendo que allí sí tendrían claro lo que hacían con estas personas, con una estupenda señora que al final le deparó una sorpresa de la que no ha sido capaz de reponerse? Qué malos son los traumas, don Fernando, qué malos. Y qué mala la ignorancia por mucho que proceda de esa boca suya que usted quiere tan sabia y a veces es tan torda.

viernes, abril 27, 2012

¡LA EPISCOPALIDAD SE CURA! (Carta a mi blog de un ex-obispo)


Dentro de sus obsesiones compulsivo-frenético-enfermizas con la homosexualidad, Monseñor Reig, ordinario de Alcalá de Henares, después de enviar al infierno a todos los homosexuales, con especial hincapié en los frecuentadores de locales de hombres nocturnos, ha decidido continuar su campaña de curandero iluminado publicando en la web de su obispado complutense cartas agradecidas de gays que por la gracia de Dios han sido curados de su perverso estilo de vida.

Pero para enfermedad enfermedad la furia episcopalis o episcopalidad galopante. Una grave alteración de las neuronas y del sistema emocional que provoca desórdenes histéricos, anula la humanidad, amordaza la capacidad de raciocinio y condena al individuo a un oscurantismo fanático que le condena a la disociación temporal y al convencimiento de que no hemos salido de una Edad Media en la que la plaga episcopal campaba por sus respetos.

Hemos recibido en este blog pecador donde los haya la carta de un ex-obispo, Monseñor X (pidió que respetáramos su anonimato), para contar su experiencia y dirigirse a los afectados de episcopalidad galopante explicando que su enfermedad se puede curar.

"Yo era un desgraciado. Vivía en un infierno de hombres oscuros, de extrañas vestimentas y personalidad insatisfecha, de modos amanerados, lengua viperina y universo autorreferencial que poco a poco me fue obligando a olvidar la realidad, a priorizar como tema de conversación básico la última moda en casullas y las ofertas de verano de las tiendas de imaginería. En ese infierno, habitaba yo como drogado por el penetrante olor a moho revenido de las sacristías, como abotargado por el infinito olor a polilla y polvo de las basílícas y catedrales, como ensimismado por la peste a sudor reseco y a pellejo rancio de las beatas y los sacristantes. Sólo la angélica inocencia de los monaguillos adolescentes a los que en mi desolación transformaba en turbios y provocativos efebos, sólo la dulzura de las mansas jovenzuelas que se postraban ante mí y para contarme sus encendidos amoríos y sus ocultos deseos abrían lujuriosas las vírgenes bocas, era capaz de sobresaltar lo poco que de humanidad en mí quedaba.

Adiestrado a una disciplina militar, férrea, sectaria y violenta, convencido de que cualquier gesto que implicara abrir el corazón hacia el mundo sería contestado por mis superiores y mis iguales, me empujaría fuera de la secta en la que mi mediocridad intelectual había encontrado regocijo, acomodo y patada hacia arriba, me arrancaría del cómodo sitial para obligarme a vivir en un mundo hostil en el que yo ya no sería nada, ya no sería nadie, me acomodé a los placeres mansos, a los gestos de damisela, a la altiva presunció de galas exquisitas llenas de bordados, a descansar la mano sobre muslámenes tibios, me acostumbré a juzgar, a humillar, a denostar, y empujado por la fiebre fanática que mi enfermedad provocaba, gritaba más que nadie y condenaba a todo quisque a las penas de un infierno que entonces no sabía estaba en la propia oquedad que ocupaba en mi pecho el lugar donde debiera haber estado un corazón.

No sé cómo fue. Algunos amigos que todavía no se habían apartado de mí asqueados por mi purulenta y pastosa moralidad decidieron ayudarme. Y no sin esfuerzo me empujaron a la lectura, al cine, a la música, me acompañaron a ese mundo donde yo veía infierno, vicio, corrupción y en el que sólo hallé vida, plena, dolorosa a veces, exultante otras. Sin tardar mucho en sentir cómo refrescaba mis pulmones un nuevo aire en el que los placeres de la carne eran un bien, una fiesta, una entrega entre dos personas que se aman hasta la consumación. En sentir cómo mi sangre bombeaba sin prejuicios y sin escorias milenarias hacia mi cerebro y me permitía pensar y sentir, esas dos grandes actividades atrofiadas durante años por mi condición de obispo. Y comprendí que Dios nos quería festín y vida y no pústulas y negación.

Con cuánto dolor observo ahora los años extraviados en los infiernos de esa enfermedad que me corroyó las entrañas, que me dejó sin alma y que me robó lo mejor de la vida. Cuánto sufrimiento observo en quienes se reúnen en los Días del Orgullo Episcopal, sínodos y concilios varios, para celebrar su propia discapacidad y hacer ver que es noble y digno lo que no es más que un virus que no mata la carne sino el alma, que pudre la conciencia y te convierte en un sucio hipócrita.

A todos los que aún permanecéis bajo las garras y la fiebre de tan dura enfermedad, a quienes pensáis que nunca podréis sanaros de la Episcopalidad Galopante, os animo y exhorto. La gran noticia es que la Furia Episcopales tiene cura. Salid a la calle, hablad con la gente, amad, entregar vuestros cuerpos y vuestras almas, disfrutad, reíd, pensad, adoptad un perro abandonado, encontrad una mujer o un hombre que os acompañe en el día y en la noche, en la mesa y en el lecho, leed poesía, disfrutad de las mejores novelas, id al cine no a escandalizaros sino a regocijaros con la divina luz de la creación que cada día estalla en el arte, no juzguéis, pues sólo así os libraréis de ser juzgados. Haced el bien. Respetad. Vivid.

Abandonad como yo lo hice un estilo de vida ingrato a los ojos de Dios y de la sociedad. Crecer como personas y descubrir todo lo que de hermoso hay en el mundo está a vuestro alcance, como lo estuvo al mío. Ser obispo, amigos, hermanos, camaradas, no es una enfermedad mortal, una condición inexorable: ¡Tiene cura! Pero sólo para quienes de verdad aceptéis el infierno en el que venís deambulando y pidáis perdón por el daño que vuestro fanatismo absurdo e irracional continúa haciendo cada día.

Yo me curé. Vosotros podéis curaros. ¡Aleluya!¡Aleluya!¡Aleluya!"


(Firmado, Monseñor X, ex afectado por la Episcopalidad Galopante, Ex-obispo)

lunes, abril 16, 2012

INSTITUCIONES MEDIEVALES, COSTUMBRES MEDIEVALES, PRIVILEGIOS MEDIEVALES


Como a Su Majestad debió de resultarle divertida, ajena y deliciosamente plebeya la polémica suscitada hace algunos años, cuando se hizo público su heroico asesinato de un oso borracho por Transilvania, continúa según hemos sabido estos días dedicándose a gastar dinerales ajenos en la regia actividad de la matanza de fieras, tan cara a las testas coronadas que, por puro homenaje a sus raíces, parecen sentir una vampírica y enfermiza predisposición hacia las armas y la sangre.

Una actividad que la Casa Real debe de sospechar especialmente antipática, ya que se ha venido guardando silencio sobre las cacerías reales. O especialmente hipócrita, ya que no es de recibo que quien figura como Presidente de Honor al frente de uno de los más reconocidos organismos conservacionistas internacionales, el World Wildlife Fund (ADENA en España) tenga como pasatiempo abatir especies en peligro de extinción, caso de los elefantes africanos. Diga lo que diga la legislación de Botswana, diga lo que diga el discurso en vigor del poderoso caballero don Dinero.

Pero con la mala pata que persigue a don Juan Carlos en su ya provecta edad, una pata que pisa a la virulé y le hace rodar, rodar y rodar (cosas de las rancheras, pero ya se sabe que sigue siendo el rey), vienen los accidentes, las caderas resquebrajadas y las fotos prontamente retiradas de las webs en las que al parecer colgaban desde hace tiempo pero que el vertiginoso ritmo de la red ha sabido salvar para mostrarnos, provocando que la discreta reserva real se haya convertido en real escándalo a voces.

Me considero republicano, por pura racionalidad y por pura coherencia con el modelo de sociedad que me gusta y que defiendo. Puedo entender que se haya querido mantener una institución premoderna en la Constitución Española por miedo a seguir otros pasos, puedo entender menos el pacto de silencio que los medios españoles parecen haber firmado y seguido durante años para mantener la imagen de la Casa Real limpia e inmaculada ante la ciudadanía. Pero llega el momento en el que deberíamos plantearnos si de verdad queremos una monarquía, y en el que las manchas que siempre se nos han ocultado van quebrando las grietas de la realidad y accediendo al conocimiento común para demostrarnos que los Borbones han vivido siempre en los mundos de Yupi, fuera del mundo, cumpliendo con las funciones constitucionalmente encomendadas pero al mismo tiempo saltándose las normas gracias a sus privilegios y a la condescendencia con la que políticos y periodistas continúan guardándolos. Los devaneos del rey se fueron colando por las rendijas; también acabamos por enterarnos de que había amistades peligrosas cada vez que saltaba una red turbia de evasiones o favores; luego vino la reina a romper la debida neutralidad, para hablar con desparpajo de decisiones políticas y de derechos cívicos que a la señora parecen no gustarle; aparecieron los escándalos de la nueva generación, y con ellos la sensación de que definitivamente no todos los españoles somos iguales ante la ley. Y ahora se nos hace dolorosamente presente un rey dedicado a esconderse detrás de un arma,bien acompañado y guardado, para asesinar fieras en África, un asesinato que no puede tener otro sentido que el de acumular macabros trofeos que pongan cachondo a su propietario, en una demostración material de poder, de dinero, de impunidad, así como de gusto hortera, de crueldad y de hipocresía.

No sé, ya no sé si me creo, si es cierto que la monarquía garantizó la estabilidad en los difíciles años de la Transición. No sé si es cierto, no sé si me creo ya, el papel tantas veces resaltado de don Juan Carlos en la noche del 23-F. Pero sí sé que un rey que en unos momentos tan difíciles para sus súbditos se dedica a marcharse de safari, un rey que ignora la profunda repugnancia que su afición implica para tantos españoles, un rey que actúa clandestinamente, un rey incapaz de medir la moralidad de sus acciones, un rey que no tiene reparo en presidir conferencias para salvar la biodiversidad por la mañana y en acribillar osos, búfalos y elefantes por la tarde, es un rey que debería ir pensando seriamente en pasar a la reserva. A la del Sherengueti, por ejemplo. Y llevarse con él a la familia y a la institución.


miércoles, abril 11, 2012

ONCE DE ABRIL


Pudo haber sido hace muchos muchos años, por la huella, la intensidad, el peso de tanta ausencia. Pudo haber sido ayer mismo, por la imagen vívida de las horas que precedieron a aquel primer encuentro. El caso es que fue un once de abril, en el medio de una Semana Santa, cuando viajé a Madrid, en dirección T-4 para recibir al vuelo de Iberia Montevideo-Madrid que aterrizaría a las siete de la mañana.

Fue una tarde agitada la de la víspera. No era un buen momento para hacer días en Madrid, como al principio habíamos pensado, así que se trataba de dejar la casa lo más presentable posible, de sacar un buen rato a Glenda y dejarla bien relajada porque tardaría unas horas en volver al parque. Se trataba de picar algo, de tomar una tila que de todas formas no sirvió para nada, de llegar a la Estación de Autobuses de Santander y coger el supra nocturno de la Continental para llegar a Avenida de América, coger el autobús y bajar en la T-4 sólo dos minutos antes de que se anunciara el aterrizaje esperado. Tiempo más que ajustado para tomar un café y un bollo que me aliviaran del peso de una noche en estado pre-histérico, sin pegar ojo en el autobús, mirando cada cinco minutos el mensaje que unas horas antes me había llegado al móvil "Voy a embarcar. Que no se te olvide ir a recogerme :-) ". Y una foto en la que estaba diciendo adiós a su madre, su sobrina, sus amigos de allá, junto a una maleta mucho más grande que él.

Qué difíciles habían sido los meses anteriores. Esos meses en los que decidimos que nos queríamos dar una oportunidad tras mucho tiempo, muchas horas compartidas hablando y hablando y hablando. Meses en los que nos dimos cuenta de que a este país resultaba casi imposible llegar con los papeles en regla, en que comprobamos que muchas personas miraron hacia otro lado para no hacer unos mínimos esfuerzos, a veces un simple papeleo, que hubiera permitido adelantar el permiso de trabajo, el visado, los malditos trámites, unos cuantos meses. Unos esfuerzos mínimos, creo que a veces más que merecidos por mi parte, que no se hicieron con disculpas, mentiras, engaños (hasta llegaron a cobrar por las gestiones que no habían hecho), y que nos hubieran regalado meses de felicidad juntos.

Llegué a pensar que, simplemente, era imposible, estuve a punto de tirar la toalla. Pero Isabel, Pili, Araceli, Agustín, Miguel, son nombres a los que siempre agradeceré su particular aportación para que un sueño fuera posible.

Me temblaban las piernas, hora y media más tarde, cuando después de aduanas y papeles y controles de pronto Leo amanecía, llenando de sol aquella mañana de primavera, por la puerta de llegadas. Muchos adjetivos, sí, podrían aplicarse a Leo y seguro que tímido no es uno de ellos. Pero llegaba cansado, con una sonrisa apenas esbozada, buscándome con los ojos, creo que con esa incertidumbre que siempre acompaña a los grandes cambios. Y casi vencido por una maleta que le doblaba en tamaño y en peso, a él, a Leo, tan menudo.

Nos fundimos en un abrazo, en unas primeras palabras, tratando de contener los nervios. Y comenzamos a construir ese tiempo, ese breve tiempo, en el que intentamos hacer de los dos uno. Pronto el paseo por Madrid, el desayuno, el almuerzo antes de subir al tren, la llegada a casa cargados de trastos, el recibimiento de Glenda, el primer paseo los tres por Santander, la excursión del domingo a Pedreña para iniciar a Leo en los milagros de la gastronomía española, delante de unas espléndidas almejas a la sartén, unas gambas a la plancha, unos chipirones encebollados y unos bocartes, bien acompañados por un delicioso Rias Baixas (Mar de Frades) bien bien frío. Pronto la primera tortilla de patatas que le preparé para cenar y que me obligó a pelar patatas noche tras noche, semana tras semana.

Aprendimos a comprendernos, a convivir, a aceptar una parte de las rarezas y particularidades ajenas. Discutimos un par de veces, y fuimos capaces de salir de la crisis. Compartimos Madrid, Lisboa, París. Me reveló tantas veces su humor, su vitalidad, su amabilidad, su acidez. Nos acurrucamos contra el frío en el sofá, compartimos la cama y el placer. Caminamos en par por la vida.

Compartimos el hospital y la enfermedad, y nos hicimos así fuertes, más fuertes. Pero no tanto como para esquivar el golpe: Decían en una inscripción funeraria griega que "los elegidos de los dioses mueren jóvenes". Y algún dios celoso debía de habitar más allá de las nubes, soñando con la sonrisa infinita de Leo, algún espíritu más fuerte que el amor y que las ganas de continuar luchando. Dejando para siempre la imagen de un Leo hermoso, joven, vital, sexy, enérgico, lleno de carácter, protagonista de tantas anécdotas. Un Leo lleno de luz que atrapaba como un imán las miradas.

Un Leo muy pequeño, menudo, escondido detrás de una enorme maleta, que se marchó dejando una ausencia gigantesca, un dolor infinito, una herida en el alma...

martes, abril 10, 2012

RESACA


Definitivamente, tengo que recuperar el pulso del blog. Antes de que se les siga pasando el arroz a muchas de las reflexiones y noticias que deberían haber aparecido en esta página.

Ya más de una semana del 12 Congreso Regional del PSC-PSOE, así que irá siendo tiempo ya de poner por escrito algunas reflexiones tras la victoria de Rosa Eva Díaz Tezanos en la pugna por la Secretaría General frente a la candidatura de Paco Mañanes, quien como ya sabéis era mi opción.
Uno. No creo que otro sistema de elección hubiera alterado el resultado. Pero sigo convencido de que los partidos en general y el PSOE en particular necesitan un modelo de participación y toma de decisiones más abierto, más integrador, capaz de dar mucha más voz a una militancia que se merece un mayor valor. En estos tiempos el mantra "un militante, un voto" ha sido aglutinador de quienes piensan, pensamos, que es necesario que la Secretaría General se elija por sufragio universal y no a través de un sistema de delegados. Los mismos, imagino, que consideramos que sería bueno que nuestras candidaturas se decidieran a través de primarias a la francesa o a la americana, arbitrando un sistema de participación también para simpatizantes. Sevilla optó por aplazar la decisión. Lo mismo Cantabria. Para una conferencia de organización que se celebraría (tras el último aplazamiento del aplazamiento) en otoño. Creo que es una decisión que se debería tomar en congreso, creo que es una decisión que no debería depender de una conferencia con una fuerza representativa y obligatoria más bien discutible pero ... así están las cosas. Veremos.

Dos. La victoria de Rosa Eva Díaz Tezanos ha sido clara en Cantabria. Conforme a los procedimientos reglados, el partido ha hablado. Nace una dirección que, desde luego, no va a tener fáciles ciertas disculpas a las que ya nos habíamos acostumbrado y que reiteró Lola Gorostiaga en su intervención durante el Congreso. De esa nueva dirección dependen ahora las decisiones, estrategias, contenidos y acciones. Por mi parte, y como no puede ser de otra forma, acepto un resultado que no me convence. Y, como siempre he hecho, trataré de colaborar donde se me reclame y trataré de no molestar donde se prefiera que no esté. La lealtad a las instituciones y los órganos me parece un componente importante del juego democrático.

Tres. No nos confundamos. Ser leal, aunque muchos confundan términos, no significa seguidismo ni silencio. Como ciudadano, cuento con mis propios espacios y mis propias reflexiones, y entre esos derechos que me reservo con celo, uno es el de mi carácter crítico. De hecho, no formar parte de órgano partidario alguno lo que hace es darme mucha más libertad a la hora de mirar y de evaluar. La ausencia de crítica es parte de un carácter conservador que no va conmigo. Y que no debería formar parte de la cultura política de un PSOE en el que pesa demasiado el adagio de Guerra, enunciado tiempo ha, de que quien se mueve no sale en la foto. Porque creo y seguiré creyendo que en tiempo, lugar y modo, una voz crítica es mucho más leal que los silencios.

Cuatro. Como muchos sabéis, con independencia del resultado del 12 Congreso, mi decisión, ya desde hace mucho tiempo, era la de dar un paso atrás. Muchas decepciones, muchas razones personales que nada tienen que ver con lo político, mucha ausencia, demasiado peso y demasiado gasto de energías que necesito para otros proyectos y para afianzar otras decisiones.

Cinco. Trabajar para una sociedad en avance, en progreso, en cambio, en mejora, en transformación no es una tarea que dependa en exclusiva de los espacios partidarios. De hecho, y en espera de que ojalá se vuelvan a tejer redes complejas y creativas entre sociedad y partidos, de que ojalá se recupere el diálogo y sea posible un nuevo pacto de cambio y crecimiento, tal vez sea mejor trabajar desde ámbitos sociales. No renuncio a mis ideas, claro que no, pero pienso que ha de haber nuevos desafíos que permitan intervenir en una nueva conciencia social. Tendréis noticias.

Seis. Mis mejores deseos y mi enhorabuena para Rosa Eva Díaz Tezanos y para quienes desde hace unos días dirigen los destinos de los socialistas cántabros. Unidos a mi profundo agradecimiento por su trabajo y su compromiso de años a Paco Mañanes, un amigo, un líder, una referencia. Y para quienes regalasteis tiempo y esfuerzo para que el partido que soñábamos pudiera haberse hecho posible. Sabéis que contáis con mi cariño, con mi reconocimiento y conmigo siempre que me necesitéis. Mi felicitación también para quienes trabajasteis junto a Rosa Eva y formáis parte de su victoria. Más allá de rifirrafes y desencuentros a lo largo de estos meses, su triunfo es también el vuestro. Ahora, fuerza y al lío, que hace falta.

lunes, abril 09, 2012

GANAS DE HABLAR


En un lapso de tiempo no demasiado amplio han coincidido algunos comentarios cercanos que, apuntando en una dirección similar, abundan en la idea de que los avances en la igualdad y dignidad de las personas lgtb continúan siendo más una ligera capa de maquillaje que una verdadera integración de valores igualitarios en favor de una sociedad plural y diversa. Desde las reflexiones de mi partido, empeñado en echar la culpa de la catástrofe electoral a "una agenda posmoderna de identidades territoriales y de género" , enunciado escrito por alguien que parece arrepentido de haber aprobado algunas de las mejores leyes de los gobiernos Zapatero, a la pregunta ¿pero por qué siempre tenéis que incorporar la homosexualidad a cualquier discurso? (tras una mesa redonda sobre tráfico de personas en las que recordé y analicé la prostitución masculina y el ejercicio de la prostitución por mujeres transexuales, ya que todo parecía girar en la mesa alrededor de la prostitución femenina); desde el comentario "parece que tu muro de Facebook es un portal de noticias gays" a quien te presenta o explica quién eres señalando "es uno que presume de que es gay" ... etc. Y eso sólo por mencionar el fuego amigo.

A veces pienso que perdemos demasiado tiempo en tratar de explicar lo evidente, a veces ya siento pereza de tener que justificar cada día por qué soy como soy, por qué digo lo que digo, por qué mi compromiso ha elegido unas determinadas direcciones. Pero al mismo tiempo, continúo pensando que no podemos dejar ciertos comentarios sin respuesta, porque sería como aceptar que hay algo excesivo, obsesivo u oscuro en mi discurso. Así que voy a dar un par de apuntes de referencia.

¿Visibles o invisibles? A la recriminación de la cantidad de información en torno a hechos y derechos vinculados con la existencia de gays, lesbianas y transexuales, respondí someramente que en mi muro tal vez ocupaban demasiado espacio porque en la mayoría de los muros y redes que conozco ocupan un espacio cero. Uno recorre a veces los medios superando barreras de trivialidad para descubrir, una vez más, que algunos hechos destacados, algunos atentados contra la dignidad de las personas, no están presentes en la prensa simplemente porque han tenido como víctimas a personas lgtb. Lo mismo en sentido positivo.
No queremos ser invisibles, no estamos dispuestos a volver a ser invisibles. Y por eso utilizamos muchas personas lgtb las redes sociales como fuente esencial de información y de comunicación. La invisibilidad hace daño, hasta mata, obliga a vivir sin referentes, a recluirse en una burbuja personal o en un grupo cerrado y autista.
Pero la realidad es que ni siquiera es cierto que nuestras redes sean exclusivas y mucho menos excluyentes. Sin embargo, la percepción de quien vive cada día ignorando la existencia de lesbianas y gays, es que una mínima presencia lgtb en un anuncio o una serie de televisión, contamina toda la programación y le hace pensar que a cada paso tropieza con nosotros. Y sin embargo, está claro que si a lo largo de toda una semana de noticias es capaz sólo de darse cuenta de que un pequeño porcentaje habla de nosotros, puede ser que el problema lo tenga el receptor del mensaje.

Ganas de hablar. Así tituló una novela divertida y brillante Eduardo Mendicutti. Una novela que es en realidad un gran homenaje al español de Andalucía, pero también habla, habla mucho, de quien tras vivir oculto o semioculto durante años decide que ya no se va a callar nunca. Hablamos de nosotros porque queremos estar presentes en la realidad, porque tenemos vivencias diferentes de otras o ignoradas por otros, vivencias que aportan color a la paleta e información para construir conclusiones más precisas. Hablamos de nosotros porque hubo un tiempo en el que sólo pudimos callar, y ese tiempo ya lo hemos dado por cerrado.

Born this way. Y es que así es como somos, así es como hemos nacido. Y no tenemos nada que ocultar. Pero no deja de resultar, de resultarme al menos, divertido el escandalito que tanta gente biempensante de uno y otro lado del arco político nuestras presuntas provocaciones y presunciones. Porque por supuesto, cuando una pareja heterosexual camina por la calle abrazada o cogida de la mano, escenifica un dulce y adorable triunfo del amor, pero si dos chicos o dos chicas deambulan en idéntico gesto por idéntico escenario es porque son unos exhibicionistas y les gusta provocar. Y claro, qué vamos a decir de lo encantador que es el momento en el que Silvia nos presenta a su novio Pablo, pero qué incómodos nos hace sentir la pesada de Marta cuando se empeña en explicarnos que Laura no es su amiga sino su pareja, que es que no sabe más que hablar de bollos, la pesada.

Es posible, sí, es posible, que a veces podamos resultar, pueda resultar, un poco pesado. Como cada uno de mis amigos y amigas resultan pesados en sus obsesiones y aficiones particulares. Pero es cierto, sí, es cierto, que cuando se alerta de que una mujer va a ser lapidada en no sé qué país, son millones de personas las que se movilizan por todo el mundo, mientras que la experiencia dicta que cuando la alarma se da porque un chico homosexual va a ser lapidado o ahorcado, entonces los millones de firmas se transforman en unos miles, cuando no en unos pocos centenares, Así que la pedagogía, la visibilidad, las palabras, las experiencias, siguen siendo necesarias. Haciendo de nuevo buena y atinada esa vieja consigna de "si tu pluma les molesta, ¡clávasela!".

http://www.youtube.com/watch?v=sBYxVEcvcbE

miércoles, marzo 28, 2012

POR QUÉ MAÑANES


No resultan fáciles para ninguna organización los tiempos previos a un congreso. Menos aún para un partido político, y menos si cabe cuando ese partido vive un tiempo difícil después de dos importantes derrotas electorales que le obligan a abrir una reflexión profunda, a reconocer errores y responsabilidades y a abrir unas ventanas que permitan la entrada a la luz del futuro. No resultan fáciles porque no parece que acabemos de comprender el significado de una democracia que obliga a respetar a quienes piensan diferente, a quienes votan diferente, a quienes eligen diferente. Con una dificultad añadida cuando los procesos de renovación de la organización se inician desde arriba hacia abajo, como ocurre con el PSOE (¿cuándo podremos vivir el orden correcto, iniciar los procesos por las agrupaciones locales para terminar con el congreso federal?) y cuando queda pendiente ese desafio del sufragio universal de militantes en la elección del Secretario General, y de unas primarias a la francesa o a la americana (con participación de simpatizantes) en la determinación de los candidatos electorales.

Pero al mismo tiempo, son tiempos de ilusión y de esperanza. Porque abren la posibilidad de un nuevo tiempo, de un impulso, de una reflexión que renueve las formas, las ideas, los proyectos, y que limpie las acciones y las imprima el vigor de los mejores tiempos. En el sobreentendido de que una vez que el congreso tenga lugar, habrá un trabajo común en pos de un proyecto común, de que se será firme y eficiente en el cierre de heridas y fracturas y el partido trabajará desde la actitud de una comunidad abierta mejor que desde la de una secta.

Me gusta hablar aquí de muchas cosas, también de política. Y aunque siempre he rechazado el uso del blog para atacar a mi partido o a mis compañeros, para airear asuntos internos, quiero hoy compartir un par de reflexiones acerca de mi apoyo en el próximo congreso del Partido Socialista de Cantabria - PSOE a Francisco Fernández Mañanes, a Paco Mañanes, en su aventura hacia la Secretaría General.

Conozco a Paco desde hace muchos años. Desde la adolescencia vivida en una Reinosa compartida, aunque nunca estuvimos ni en el mismo colegio ni en los mismos grupos y pandillas. Cuando di un paso que llevaba largo tiempo meditando, el de afiliarme al PSOE, en aquellos años duros en los que parecía que el Aznarato no iba a terminar nunca, pronto me di cuenta de que había compañeros con los que la empatía era mayor, no tanto por cuestiones ideológicas (un mismo partido implica muchas miradas comunes con todos y cada uno de los compañeros y compañeras) c0mo por lo que pronto aprendí se conocía como cultura de partido. Sobre todo, porque muy pronto me di cuenta de que mi obsesiva defensa del político frente al tecnócrata o al profesional de la res publica tenía mejor encaje en ciertas compañías en las que la visión de lo que era o debía ser el partido se parecía mucho más a la mía. Dicho desde el respeto siempre a otras opciones, y desde el reconocimiento y el agradecimiento al trabajo de muchas personas que toman partido por otro modelo.

Paco habla de un partido abierto, transparente, a la propia militancia y a toda la sociedad. Un partido que tiene que ser más democrático (debería bastar con decir democrático) y más crítico consigo mismo, un partido en un permanente proceso de reflexión y renacimiento para responder con presteza y eficacia a una sociedad en constante cambio y cada día más exigente. Es una guerra que no sólo está en el interior del partido, una guerra que se presentía ya hacia tiempo y que estalló con movimientos como el 15M (tomado en conjunto) en defensa de una política más abierta, de una democracia más cierta, y en contra de una política que como han señalado ya algunos destacados politólogos y constitucionalistas, se había venido transformando en una especie de casta o de oligarquía democrática. Democratizar la vida política significa regenerarla, y eso significa a su vez concretar propuestas como la de Un militante/un voto, la apuesta por el rigor en las limitaciones e incompatibilidades referidas al ejercicio del poder dentro y fuera del partido. Significa un feed back permanente con la organización que permita desterrar malas prácticas y apartar errores.

Paco habla también desde la calle. Con la voz y la mirada de quien milita en el PSOE desde que tuvo edad para hacerlo y que siempre ha permanecido dentro de la organización, en la línea de combate que en cada momento le haya sido encomendada, y que pudo ser desde la Secretaría General de las Juventudes Socialistas a sus meses como Portavoz del Grupo Socialista en el Parlamento de Cantabria. Aunando esos dos adjetivos, oficialista y crítico, con los que en cada congreso se pretende clasificar y a veces desclasificar al oponente. Oficialista porque siempre ha trabajado desde la pasión y el respeto al Partido, renunciando muchas veces a sus propias expectativas o a sus propios intereses, porque siempre ha sido constructivo y siempre ha abierto la mano para apaciguar conflictos y tranquilizar ánimos; crítico, porque no se puede, no debería poderse, defender una posición de progreso, de cambio, de transformación social sin defender esa misma apertura y esa misma dinámica en el interior de la organización, porque la crítica nos permite estar vivos, apostar por el futuro y saber que son los conservadores quienes se apalancan en la perpetua defensa de un statu quo que beneficia sólo a quienes matan por preservar las cosas en su actual estado. Desde la calle, decía, porque frente a ese otro perfil de político construido desde, por y para la organización, Paco nunca ha dejado de estar bien anclado en su territorio, en su trabajo, en sus ideas y en su gente, nunca ha perdido, como profesor que ha sido tantos años, el contacto con las nuevas vivencias y las nuevas actitudes de las generaciones más nuevas, nunca ha dejado de comprometerse en la defensa de los derechos de los trabajadores, de la cultura de lo público. Nunca cambió la voz de las ideas por la voz de los datos y de la gestión. Y por eso nunca ha perdido la izquierda.

Se acerca el momento. El tiempo de adoptar una decisión que sé que no va a ser fácil ni cómoda, que va a hacer aflorar demasiadas historias y demasiada historia, pero que tiene como salida un único camino: un lunes, dos de abril, con un PSC-PSOE cerrando filas en torno a su nueva dirección y con una dirección capaz e integradora que aprenda de nuevo a hablar con la gente, a escuchar a la gente, a defender a la gente. Porque son tiempos difíciles, esos tremendos tiempos interesantes a los que como una maldición se refería el viejo adagio chino. Y a pesar de tantas cosas, de tantos desencuentros, de tantas desafecciones, España y Cantabria necesitan hoy una izquierda fuerte, llena de ideas, cargada de pasión por el mañana, para que no perdamos más de lo que ya se nos ha arrebatado, para que nuestros derechos, nuestra sociedad del bienestar, nuestra igualdad, no sólo no continúen retrocediendo sino que recuperen el terreno perdido y venzan al fin en la desigual batalla contra, como siempre, los poderosos que se aferran a sus privilegios. Y creo, desde el corazón y la razón, que ese mañana podrá ser, será más claro y más rápido, si es el mañana de Mañanes. De los valores, de la cultura de partido, de la generosidad y de la firmeza que Mañanes representa.

Sí, definitivamente sí. Por eso, Mañanes.

miércoles, marzo 21, 2012

UNA LÁPIDA NEGRA, UNA ROSA ROJA


Me decían que no había gran cosa que ver en Leipzig. Otra ciudad arrasada por las bombas incendiarias en la II Guerra Mundial y reconstruida bajo los grises designios del telón de acero. Pero cómo iba a permitirme estar dos meses en Chemnitz, estudiando alemán, sin acercarme hasta la Thomaskirche para rendir tributo a quien vive en el silencio, me regala tantas veces la felicidad, la calma, la belleza. Como no peregrinar hasta el lugar en que vivió y trabajó Johann Sebastian Bach.

Una iglesia luterana y viva. Implicada su congregación en la reciente revolución cívica que había concluido con la caída del Muro de Berlín y que había tenido uno de sus focos originales precisamente en Leipzig, con las asambleas celebradas en otro de los templos que conocieron a Bach, la Iglesia de San Nicolás, la Nikolaskirche. La tribuna que circunvalaba la nave central de Santo Tomás estaba recubierta con una gran pancarta en la que rezaba "Todos somos extranjeros alguna vez en alguna parte". Un grito solidario que recordaba a los visitantes el horror de aquel verano en el que los ciudadanos de la antigua Alemania Oriental se enfrentaban a la cruda realidad del liberalismo y reaccionaban atacando los centros de acogida de refugiados y solicitantes de asilo. Un grito solidario que continuaba en el gran panel que invitaba a los visitantes a dejar escritas sus oraciones y sus reflexiones. Y en el que entre tantas tarjetas de visita de turistas ávidos por dejar fe de su paso, puede encontrar una firmada por Ilse, 8 años, que escribió "Papá Dios, por favor, que mi otro papá encuentre por fin un trabajo". Tan actual y tan triste hoy como entonces.

Me recibió Santo Tomás al amor de la música. Por una feliz casualidad, en el mismo momento en el que cruzaba el umbral de la iglesia, comenzaba una Mottetenabend, una velada musical a cargo de la misma capilla de música que dirigiera el venerable Bach. Y que se iniciaba con el hermoso Wachet Auf que tantas veces había cantado con la Camerata Coral de la Universidad de Cantabria y al que me incorporé a media voz, borracho de sensaciones.

Entre turistas y músicas, entre palabras y memoria, en el centro, en un lugar preferente, la tumba de Bach. Sobria como su música, silenciosa como su música. Tan sólo una lápida oscura con una rosa roja en el centro y un nombre y una fecha grabados, dando testimonio de quien dejó en la tierra la memoria inexorable de su paso.

Fue Bach uno de mis primeros encuentros reales con la música, en la exploración de las piezas más elementales del Album de Ana Magdalena Bach. Fue Bach quien tantas veces me rompió en lágrimas, quién acompañó mis tristezas, quien me emborrachó de belleza. Bach, ese mismo Johann Sebastian Bach que nació en Eisenach un 21 de marzo y al que quiero recordar en este blog, cargado de gratitud, un 21 de marzo tan lejano.

http://www.youtube.com/watch?v=cZOL57lspSU&feature=fvwrel

miércoles, marzo 14, 2012

DEL ATRACO A ADMINISTRACIÓN ARMADA COMO MODELO DE GESTIÓN CULTURAL


Estamos muy acostumbrados en estos tiempos difíciles a escuchar que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Quienes han provocado el caos, apostado por la fractura social y por el colapso del sistema, quienes han vivido de la rapiña de los dineros públicos y vivieron, en sus propias palabras, en una fiesta que no se terminaba nunca, aprovechan ahora para sostener sus privilegios y su tren de vida arañándonos a los demás en los flecos de nuestras propias y eternas carencias. Y lo hacen con una tijera de podar en las manos, que se quiere llevar todo lo que habíamos construido, todo lo que hacía un poco mejor, un poco más amable, un poco más esperanzador este mundo y este país.

Puesto que la cultura y el arte han sido para ellos siempre un lujo o un escaparate, nunca una necesidad vital, la cultura y el arte ven cómo se les convierte ahora en paganos principales de una crisis más bien poco artística. Y puesto que la cultura y el arte son en su mezquindad intelectual una frivolidad superflua, han decidido que tienen muy poco o ningún valor el trabajo y el tiempo invertidos en la construcción de la belleza, en la elevación del espíritu, en el sosiego de nuestras fracturas cotidianas. Y apelan al voluntariado. ¿Queremos bibliotecas? Gestionémoslas de manera voluntaria. ¿Queremos música? Que los músicos estudien años para luego deleitar, solidarios por obligación, a sus conciudadanos.

Perversos planes de futuro, en los que ni creación ni interpretación alcanzarán justo precio ni espacio adecuado. Pero todavía peor situaciones como la que ahora voy a narrar y que se repiten con alarmante frecuencia.

Y es que hace un par de días me encontré con un amigo que, enamorado de la música, decidió abandonar su dedicación profesional para gestionar una agencia de contratación de conciertos. Una cartera excelente, origjnal, profesional. Y muy pocas oportunidades en esta Cantabria que aborrece a los suyos y en la que, para muestra un botón, tras siete años no ha conseguido reunirse cinco minutos con los ¿responsables? del Festival Internacional de Santander para presentarles su cartera. Rizando el rizo, me cuenta que uno de esos ayuntamientos que desde la construcción masiva consiguió una rentabilidad fuera de lo acostumbrado y que invirtió una pequeña parte en manifestaciones culturales varias, le propuso un pequeño ciclo de conciertos para el pasado verano. Financiados a tres bandas, una de ellas privada. Los conciertos, rigurosos, profesionales y excelentes en su dimensión artística, tuvieron lugar, las facturas se tramitaron en tiempo y modo. Y meses después no es ya que sólo una, la que correspondía al patrocinador privado, haya sido cursada (hemos acabado por asumir que la Administración paga ... cuando paga, alguna vez en algún futuro no demasiado cierto), sino que le llega una carta del Ayuntamiento en cuestión en la que se le dice que "no ha lugar" al pago de las dos facturas restantes.

Vamos, que el Ayuntamiento convoca a los músicos, el ayuntamiento se promociona, el ayuntamiento sirve de escenario y la corporación se hace la foto en la primera fila. Pero una vez vampirizado el trabajo de los músicos y la gestión del agente, diez meses más tarde decide no ya que se vaya a retrasar en el abono de lo acordado, sino que a lo escribiente Bartleby, preferiría no hacerlo.

No es caso único ni infrecuente. Es habitual que quienes cobran sin problemas sus nóminas te exijan que prestes tu conocimiento o tu talento artístico bajo la condición de gratis total. Recuerdo con horror la desfachatez, el descaro, en los años de las presuntas vacas gordas que no lo fueron tanto para los artistas, a un Director General de Cultura de Cantabria explicando a un importante activo cultural santanerino que a cambio de las muchas horas y gastos que le exigía para comisariar una exposición oficial recibiría como pago "Nada, que no tenemos dinero. Como mucho un café, y que sepas que te lo pagaré yo de mi bolsillo".

Malos tiempos para la lírica, y para la música, y para las bellas artes, y para la danza, y para el teatro, y para la lectura, y para ... en un tiempo en el que los corsarios se han quitado la careta y han decidido dejar claro lo que todos ya sabíamos. Que el atraco a mano armada será, si Apolo no lo remedia, el modelo de gestión cultural más importante de los últimos años. Mientras los buitres se apropian de lo que roban a los artistas y niegan a nuestro espíritu.

miércoles, marzo 07, 2012

EL CONCEJAL GÓMEZ Y LAS ORDENANZAS CÍVICAS


Va a ser difícil que alguien recuerde en Santander a un concejal responsable del ramo que se haya tomado la molestia de entrevistarse, reunirse, analizar, debatir, intentar comprender la realidad concreta de muchos ciudadanos y ciudadanas que vivimos en la capital con nuestros perros. Y que nos comportamos de forma responsable a pesar de que los papeles muertos de un Ayuntamiento empecinado en generar ordenanzas absurdas que, como ya he explicado varias veces, premian la irresponsabilidad y el maltrato y se niegan a buscar soluciones por elementales que sean. Va a ser difícil entre otras cosas porque para los populares que gobiernan Santander, en diversas formulaciones nominales, desde los tiempos del Auriñacense la participación ciudadana es una entelequia que tiene como única función facilitar una foto, muy de tarde en tarde, para algún alcalde necesitado de portadas por falta de obras. Eso sí, cuando la sociedad participa y expone sus razones, suelen enfadarse las más de las veces o sacudirse el problema con una faena de aliño y bostezo como la que Antonio Gómez, portavoz del equipo de gobierno santanderino, ha tenido a bien regalarnos tras la Manifestación/Paseo reivindicativo del último domingo de febrero.

Nos cuenta Gómez que no hay afán recaudatorio alguno en las renovadas sanciones, porque es una simple actualización del catálogo, único aspecto de las ordenanzas que ha cambiado, y porque en otras ciudades las multas son mayores. Nos cuenta Gómez igualmente que la única misión de las traídas y llevadas ordenanzas es garantizar la convivencia.

No nos cuenta, sin embargo, que esas ciudades que propone como ejemplo de multas más elevadas que las santanderinas cuentan, al contrario que la capital cántabra, con horarios delimitados y con diversos espacios a lo largo de la ciudad donde se permite que los perros estén sueltos (siempre bajo control, por supuesto), y hasta facilitan parques con equipamientos para la práctica del Agility y otros deportes y juegos que ayudan a la educación y correcto crecimiento de los perros, así como al fortalecimiento de los lazos sociales con sus amos, con otros perros y con el resto de los ciudadanos. Eso sí que es fomentar la convivencia y los comportamientos cívicos. No nos cuenta, tampoco, la importancia de la partida de los presupuestos municipales que anuncia los previstos "ingresos por multas". Una partida que ya anuncia de por sí el afán recaudatorio y que al elevar notablemente su cuantía obvia la intención de la corporación de elevar a su vez el número de sanciones y la cuantía de las mismas para tapar otras vergüenzas y corregir la disminución de ingresos en otras partidas.

No le parece bien al concejal Gómez siquiera una pequeña reflexión sobre las necesidades concretas de los perros, valorar por qué es más grave según sus particulares percepciones pasear con un perro por la playa que abandonarlo (abandonar un animal supone riesgo para la circulación, riesgo para los viandantes, evidentemente esos excrementos que según parece oyendo a ciertos ciudadanos y a ciertos concejales inundan por montañas las plazas santanderinas, y sobre todo es un maltrato indecente y tiene una víctima clara en el propio animal). Tampoco nos cuenta por qué es cívico multar a quien venda sin la oportuna licencia animales en mercados o tiendas (totalmente de acuerdo) pero el ayuntamiento no hace una sola campaña tendente a controlar la población de mascotas, ni una sola medida educacional que fomente la esterilización y limite la cría y venta irresponsables en domicilios particulares fuera de todo control higiénico o sanitario. No nos explica por qué en los pliegos de condiciones para gestionar la perrera no se incluye como condición la realización de campañas de adopción, ni la deseable política de sacrificio cero, ni al menos la obligación de facilitar el trabajo a las asociaciones protectoras en lugar de impedirles el acceso de forma arbitraria cada vez que por so o por arre se enfada la empresa adjudicataria del servicio de recogida de animales.

Queda claro, pues, que hay intención recaudatoria y que no hay trabajo cívico alguno en el articulado de las ordenanzas. Queda claro también que no gusta la participación ciudadana. Y queda claro también que ha sido salir a la calle los propietarios de perros para pedir soluciones y no represión y encontrar una respuesta clara del Ayuntamiento: el recrudecimiento de la persecución en las cercanías de las playas santanderinas. Ahí sí que hay aprendizaje ciudadano para la convivencia: como se te ocurra protestar, te vas a enterar de quién manda en Santander.

sábado, febrero 25, 2012

EL PORQUÉ DE UN PASEO REIVINDICATIVO


Aunque el tiempo no nos acompañe, mañana Glenda, Gin y yo estaremos en el Paseo Reivindicativo que ha convocado la asociación Huellas Cantabria para protestar por las políticas restrictivas, recaudatorias y criminalizadoras del Ayuntamiento de Santander en materia de mascotas en general y de perros en especial. Y sobre todo para denunciar la incapacidad demostrada por nuestros munícipes año tras año para encontrar soluciones justas y equilibradas que permitan dejar de minar la convivencia ciudadana, soluciones que no necesitan siquiera de imaginación o inteligencia, ya que están bien aplicadas en la mayor parte de las ciudades de la Europa Occidental y hasta en algunas españolas: Bastaría con que el gobierno popular de la corporación santanderina y su ingenierísimo se molestaran por una vez, por una sola vez, en escuchar, en estudiar, en conocer, en comprender. Porque los lugares comunes son tan antiguos ya y tan cansinos que han acabado consiguiendo que Huellas, siempre desde la sensatez y el conocimiento, convoque esta primera protesta.

Basta asomarse a foros y redes para que de forma inmediata en cuanto se habla de la presencia de los perros en las ciudades, los argumentos se acaben reduciendo a 1/ los perros me dan miedo, 2/ los perros hacen caca y si la piso me da asco y 3/ los pobres, en pisos, con lo bien que están en el campo, que la ciudad no es para ellos. Opiniones bien asentadas entre aguerridos ciudadanos anónimos o no tanto y concejales no tanto a los que sin embargo nunca se escucha proponer una sola solución, una sola queja ante el maltrato o el abandono, y que suelen estar sordos a cualquier posibilidad de convivencia o siquiera al reconocimiento básico de que una persona maleducada o incívica lo es con independencia de que tenga perro o no. Pues no hay pequeño catálogo de barbaridades, cochinadas y salvajadas que cada día vemos sin necesidad de intervención de perro alguno.

Son restrictivas, estúpidas, recaudatorias y criminalizadoras las ordenanzas municipales de Santander, sí. Lo son desde siempre, pero la caja de los truenos la ha destapado una actualización acrítica de las mismas dirigida sólo a incrementar el monto de las multas.

Que sí, que ya. Que quienes tenemos perros tenemos obligaciones hacia el resto de los ciudadanos y estamos obligados a comportarnos con un código de conducta que permita suavizar el problema. Pero también estamos obligados hacia nuestros compañeros, y tenemos la obligación (moral y legal) de preocuparnos por su bienestar. Y en ese bienestar se incluye como eje fundamental la posibilidad de jugar, la oportunidad de correr y liberar energía. Porque sólo desde el juego un perro puede ser equilibrado y educado. Y las ordenanzas idioto-santanderinas comienzan por partir de una absoluta contradicción. ¿Cómo se puede pedir tenencia responsable si se prohibe que nuestros animales cuenten con una sola oportunidad legal de esparcimiento?

Para que vean qué niveles de sinrazón habitan las geniales ordenanzas, piensen que la sanción por abandonar un animal es tres veces inferior a la sanción por dejar un excremento en la calle. Piensen que se sanciona la venta sin licencia en establecimientos públicos o mercados pero se permite la cría indiscriminada de animales en viviendas privadas y la venta o regalo entre particulares. Ni una sola medida dirigida a control poblacional, ni una sola medida para fomentar la esterilización, ni el más mínimo intento de regulación de tiempos o espacios. En una ciudad que ha decidido ignorar la existencia de perros salvo para intentar cubrir las deficiencias de gestión económica de los listísimos concejales a base de multa tras multa.

Y es que quienes vivimos en Santander sabemos que igual que hay una temporada de caza para asesinar animales y luego abandonar a los perros, que igual que hay una temporada para torturar y asesinar animales para festejar a santos que imagino preferirán mirar hacia otro lado, también hay una temporada de multas. Multas que se imponen con arbitrariedad absoluta, que se falsean (donde alguien estaba con un perro suelto sentado a su lado cuentan que estaba defecando, para darse más publicidad), que son selectivas por zonas y afectan a los espacios por los que transitan los turistas pero no a otras áreas, que tienen como víctimas preferidas a ancianos y niños. Y que en general tienen por diana a quienes tienen a sus animales de manera responsable que a quienes los dejan en la calle a la vida bohemia.

Tengo perro desde hace muchos años, tantos ya como 25 años. 25 años en los que salvo accidentes muy puntuales, nunca me han faltado una bolsa o unos pañuelos de papel en el bolsillo. 25 años de convivencia con perros bien educados, nunca agresivos, que siempre se han comportado estupendamente bien más allá de alguna travesura en sus años de cachorros. 25 años también en los que he visto una fuerte evolución en el comportamiento de los propietarios de perros hacia una mayor responsabilidad hacia sus mascotas y hacia la convivencia. Una evolución a mejor que nada tiene que ver con campañas y acciones del ayuntamiento y mucho con la conciencia que ha ido trasmitiéndose boca a boca, veterinario a paciente, asociación a prensa, etc. Una evolución a mejor que nada tiene que ver con el creciente salvajismo, mala educación y cabreo institucional que tropezamos por la calle y que sigue aumentando.

Por eso, como la mayor parte de las personas que conozco que comparten su tiempo y su vida con la bendición de un perro, o de varios, quiero que de una vez Santander se comporte como si fuera una ciudad civilizada, como si le importaran los problemas de sus ciudadanos, como si tuviera algún interés por regular y mejorar la convivencia. Y que aportara soluciones en vez de panfletos intimidatorios.

Por eso mañana responderé a la convocatoria de Huellas Cantabria, iré a las doce y media a la Playa de los Peligros y tomaré parte en la manifestación / paseo reivindicativo que nos llevará hasta la Plaza del Ayuntamiento. Y pediré a Glenda y a Gin que ladren tan fuerte como puedan, que hagan ese ruido que tiene que venir para que también a nosotros se nos escuche. Porque Glenda no es una criminal, Gin no es una criminal, y hasta donde hayan podido probar yo no soy un criminal. Y hace ya mucho tiempo que estamos hartos de que se nos trate como a tales.


martes, febrero 21, 2012

LETICIA DÍAZ SAVONAROLA, NO SÉ SI LES SUENA


Me encuentro en la Constitución Española con el artículo 14, que proclama el principio de igualdad ante la Ley de todos los españoles, una igualdad que prohibe expresamente la discriminación por razón de opinión y etcétera. Me encuentro con el artículo 16, que garantiza la libertad ideológica; con el artículo 18, que garantiza el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen. Y me encuentro con muchos otros artículos constitucionales, entre ellos el relacionado con el derecho al trabajo. Artículos que explican por qué el hecho de que el autor de este blog tenga una determinada afiliación política, unas determinadas ideas, un determinado nivel de mala leche, no es relevante a la hora de desarrollar algunas de sus pocas e irrelevantes capacidades, y de hacerlo en el mundo digamos laboral.

Entre estas pequeñas e irrelevantes capacidades está no sólo el amor por la literatura, un amor profundo y sincero, sino la cualificación crítica que año tras año, libro tras libro, página tras página, se ha ido calentando y acrecentando. Está también una buena capacidad de comunicación, ese pequeño milagro pedagógico que amanece cuando desde el encuentro y la cercanía se tejen relaciones humanas en las que se puede crecer, aprender, compartir y soñar. Amor y pedagogía, dos bellas palabras que su unieron cuando hace años la entonces Directora General de la Mujer, Chabela Méndez, me preguntó si conocía alguna estrategia, alguna experiencia, que pudiera acercar a la cultura a las mujeres rurales de Cantabria, y en concreto abrirles la puerta del sagrado mundo de los libros. En busca de una mayor libertad, de un espacio de encuentro personal entre las mujeres y las palabras, de un ocio creativo y formativo.

Nada nuevo bajo el sol. Le hablé a Chabela de los clubes de lectura, de los distintos formatos que podían adoptar, de la maravilla de la lectura compartida. Una iniciativa hermosa que llevaba años viva y fuerte en muchas ciudades y regiones españolas como uno de los ejes de cualquier política cultural que no se basara en el fasto nefasto sino en la cercanía y el crecimiento desde la base ciudadana. Nunca hasta hoy se me había ocurrido pensar que el origen de los clubes de lectura en España está en ciudades, comunidades, asociaciones y personas cercanas a la izquierda. Baste ver que en esta Santander de mis dolores, el club de lectura sigue siendo un fenómeno extraño, como lo es toda manisfestación cultural que no permita al señor alcalde de turno una foto estelar, poniendo cara de que alguna vez antes en su vida habían visto un cuadro o escuchado un cuarteto. Le gustó la idea, hablamos de cómo articularla, me pidió un proyecto escrito y me preguntó si yo podría coordinar o animar alguno de esos clubes. Amor y pedagogía: la respuesta, por supuesto, fue sí.

Y así pasaron muchas horas felices en Unquera y en Villanueva de la Peña, dos lugares de Cantabria donde encontré una nueva casa. Y también Selaya, Cabezón de la Sal, Entrambasaguas, Arenas de Iguña, Solórzano, Marina de Cudeyo, Ribamontán al Monte, Piélagos ... Municipios de todos los colores políticos y mujeres de todos los colores políticos con las que compartimos la lectura de obras tan sectarias, dogmáticas y abominables como Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa, Estupor y temblores de Amèlie Nothomb o Por amor a Judit de Meir Shalev. En una espiral de páginas y palabras que probablemente ha sido lo mejor o una de las mejores cosas que he hecho a lo largo de mi vida.

Me encuentro también con el diario de sesiones del Parlamento de Cantabria del lunes, 20 de febrero de 2012, también con páginas y palabras. Donde no hay ni amor ni pedagogía. Pero sí rencor, odio, espíritu de revancha y bramidos de una digamos señora, aunque tras las últimas sentencias judiciales del ámbito carquiconservador también podríamos definirla, simplemente, como una mujer astuta: la Consejera de Presidencia y Justicia del Gobierno de Cantabria, Leticia Díaz Savonarola. Alias Baby Inquisition.

La biblioteca personal de Díaz Savonarola tiene excesos de libros de leyes y evidentes carencias en poesía francesa, mucha Biblia y poca Rayuela. Y conocidas las pocas ideas que se albergan en su sectaria cabecita y que ha tenido a bien irnos contando para justificar el sueldo público al que llegó de rebote cuando hubo que recurrir al banquillo para solucionar la dimisión senatorial y forzada de ese hombre apellidado Bárcenas, tampoco es que nos vaya a pillar de sorpresa su aversión por la libertad, su poco respeto por las mujeres y sus derechos y, lo que viene todavía más al caso, la indiferencia evidente de Baby Inquisition ante ese extraño mundo, la cultura. Lo que no quita para que haya sido tantas veces delicioso escucharla con la guitarra post-conciliar cantando alabarés a lo Sor Domenique Nique Nique. Y más delicioso todavía escucharle cantar en pleno éxtasis electoralista "Vota Pé Erre Cé , Para San Tan Der" . Claro que eso fue antes de ciertos episodidos familiares de transfuguismo con jugosas recompensas en la administración cántabra. En uno de esos particulares currículos que tanto gustan como mérito preferente para convertirte en Santa Súbita y Martillo de Herejes entre las hordas populares.

Leticia Díaz Savonarola tiene una obsesión esencial, que debería hacerse mirar por un buen psicólogo. Necesita destruir cualquier resto de trabajo, bueno, malo o mediopensionista, del anterior gobierno cántabro. Necesita acabar con cualquier atisbo de las políticas desarrolladas en favor de las mujeres, desde la prevención de la violencia de género a los programas de desarrollo y promoción de las mujeres rurales. Porque eso no es bueno ni santo para una mujer-mujer a lo Botella, ni para las cantarinas parroquiales del "somos madres, mantenemos nuestra casa limpia y pura". Y en esa obsesión nada va a parar a la Hidra Rubia. Mucho menos el trabajo, el trabajo bien hecho me atrevería a decir, ya sea de esas peligrosas agentes marxistas que son las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl ya sea el mucho más insignificante de Regino Mateo Pardo, no sé si les suena.

Con esa expresión, "Regino Mateo Pardo, no sé si les suena" vomitó ayer mi nombre desde el estrado público Díaz Savonarola para ponerlo como ejemplo de su inshidiosha afirmación de que el programa Espacio Propio había sido un chiringuito de rojos y amiguetes para hacer caja. Y entre tantas personas como allí colaboramos les fue a Savonarola y a su subordinada Igor tan difícil encontrar un nombre vinculado al PSOE, que tuvo que dejarme grabado en los diarios de sesiones, en contra de mi prestigio personal y profesional, de mi honorabilidad, por los siglos de los siglos. Señalando con el dedo como si mostrara el camino hacia la hoguera o pusiera tu rostro y tu nombre en el centro de una diana. Demostrando que no sabe lo que dice (¿se habrá molestado en entender dos segundos qué ha sido Espacio Propio, el esfuerzo que tantas personas hemos desarrollado, el bienestar y las sonrisas de tantas mujeres?) pero sí lo que aborrece. Escupiendo ese "no sé si les suena" perfectamente estudiado en su mejor momento de mujer astuta para poder decir que estoy sacando las cosas de quicio y que no dijo nada, pero que por detrás sugiere todo un pornográfico e indecente escenario oscuro.

No voy a ocultar a estas alturas de la película, no lo he hecho nunca, que desde 1998 milito en el PSOE. No voy a ocultar mis luchas, mejor o peor encaminadas, durante muchos años en favor de los derechos humanos, del desarrollo cívico. Pero sí voy a defender mi derecho a trabajar, mi derecho a desarrollar proyectos e iniciativas, a hacerlo con eficacia y con pasión. Y desde luego no voy a tolerar que la Bruja del Noroeste cuestione mi trabajo sin datos y sin decencia.

Si ella tiene la tribuna del Parlamento, el sectarismo y los modos de santurrona intrigante, yo tengo mi blog, mi mala leche y más gracia, mucha más gracia.

Nos seguiremos viendo, Leticia. Porque por mucho que te pese ni esto es Florencia, ni se llevan ya esas hogueras purificadoras y asesinas que tanto molan a las aprendices de savonarolilla.

sábado, febrero 18, 2012

IMBÉCILES SIN FRONTERA: MERCEDES MILÁ Y LOS NIÑOS DEL MUNDO


Si es que estos ataques de bondad repentina van a acabar conmigo y con mi blog. Será que no hemos escuchado patochadas, necedades, sandeces y tonticuleces en los últimos tiempos como para haber provocado una saturación de flamantes académicos en la Simpar Organización No Gubernamental Imbéciles Sin Fronteras, que lleva tiempo premiando y reconociendo desde este blog la oxidación neuronal de mentes y mentecillas más o menos públicas.

Pero por mucho que me superen a un tiempo bondad bondadosa y pereza perezosa, ¿qué va a hacer uno después de escuchar la anteúltima sinsorgada de esa señora de la foto, empecinada en convertirse en una caricatura de sí misma, con unos humos que le acercan a Cruella de Vil o Madame de Merteuil, pero en hortera de bolera.

El último juguete de Mercedes Milá, en ese Gran Hermano al que tanto quiere y del que tanto gana, era un cachorrito, Torso, que debía acompañar a la intelectual caterva encerrada por su propia voluntad y ansia de famoseo en La Casa. Supongo que nadie había preguntado a Torso su opinión. Pero el caso es que pronto hubo algunas quejas sobre la situación del animal. No porque se le maltratara, o la casa fuera un espacio horrible o angosto o la compañía no fuese la adecuada. Y mira que es difícil que los concursantes de GH sean adecuados para nadie. No. La cuestión, que se impuso por el lógico criterio de un veterinario, es que se estaba desvirtualizando a Torso, que se le estaba privando de la posibilidad de experimentar, jugar y conocer el mundo que debería habitar como perro tras el programa, y que de alguna manera se le estaba impidiendo un crecimiento adecuado y equilibrado entre mimo de concursante y mimo de concursante. O lo que es lo mismo, que para jugar una Barbie o un balón de fútbol hubiesen sido estupendos.

Ante el dictamen veterinario, la cadena decidió sacar al perruco. Y ahí fue donde la diva se escandalizó y mostró su habitual altanería, esa con la que se enfrenta a cualquier crítica como si el mundo estuviera habitado por millones de idiotas y una sola diosa verdadera. Así que explicó a los teleespectadores la razón de la salida del monísimo Torso. Y espetó, imbécil pinturera cual ninguna, "Si nos preocupáramos tanto por los niños, no habría hambre en el mundo".

Que sí, que me diréis que demagoga mucho pero que original nada de nada, que esa frase se escucha con cierta frecuencia en bares, calles, parques y medios. Lo que sólo viene a significar que imbéciles hay muchos, pero no tan señeros como para merecer entrar en Imbéciles Sin Fronteras. Porque muchos son los llamados pero pocos los escogidos.

Uno pensaría que una dama que va de estupenda, de intelectual, de sabelotodo, podría ser un poquito menos simplona en sus argumentos, podría ser capaz de enhebrar una razón en su palabrerío vacuo en vez de atacar como Miura borracho (al fin y al cabo, también se ha declarado fan de la tortura a los toros doña Milá, la joya). Y podría informarse un poco.

¿De verdad la fantoche televisiva se piensa que el hambre en el mundo depende de que nos gusten más o menos los animales, de que nos moleste más o menos que se torture, maltrate o abandone a perros y gatos? ¿Pero a esta dama no nos la habían vendido poco menos que como toda una intelectual, que debería saber algunas cosas sobre relaciones económicas internacionales, explotaciones, regímenes perversos, cambio climático, guerras civiles, comercio no justo, monocultivos y monzones? ¿De verdad Mercedes se cree que por tener un perro o ser socio de una protectora eres indiferente a la miseria humana, cuando la realidad es más bien la contraria, que quien empatiza con el sufrimiento, se conmueve ante todo ser que sufra. Y que quien como ella disfruta con la tortura, probablemente esté seca también ante el dolor humano?

Una afirmación como la realizada por la presentadora de Gran Hermano es escandalosa en este país, líder mundial del abandono y el maltrato de perros y gatos, investigado por la Unión Europea ante el clamor de los más de 200 000 perros y gatos sacrificados cada año en las cutres perreras dispersas por todo el territorio nacional. Una cifra en la que obviamente no se cuentan los galgos abandonados cuando dejan de correr lo suficiente en el canódromo, o los colgados de una cuerda por Castilla y Andalucía cuando no son buenos para la caza, no se cuentan los atropellados en nuestras carreteras víctimas de la desolación que les supone el abandono, los apedreados, desollados o despeñados para jolgorio de la canalla, los tiros de gracia que los amables cazadores regalan a sus perros cuando se hacen viejos. Tampoco se cuentan los que viven encerrados en jaulas de dos por dos toda su vida, o los que vieron como su dueño amado les arrancaba media oreja para que no pudieran localizarlos a través del chip informático, o los que mueren por enfermedades que serían anecdóticas si una vez, una sola vez les hubieran llevado al veterinario.

Las protectoras en España saben bien cómo tratamos en este Españistán de mis dolores, donde triunfa gentecilla como la Milá, a perros y gatos. Y francamente, no creo que si esta señora supiera lo que dice se atreviera a afirmar que para acabar con el hambre en el mundo bastaría con tratar a los niños como tratamos a los perros. Salvo que sea todavía más imbécil transfronteriza de lo que ya parece y pretenda encerrar en jaulas a los niños del mundo antes de colgarlos de una palmera con un cordón que lentamente les rebane el cuello.

No es que Antonio Gala sea santo de mi devoción. Pero en sus Charlas con Troylo confesaba sentirse más afectado cuando encontraba un perro abandonado que cuando lo hacía con un niño perdido. El niño, decía, sería recogido, acogido, festejado y bien cuidado hasta que sus padres o parientes pudieran ser localizados. Al perro en el mejor de los casos le aguardaban insultos, patadas y pedradas. Sí, doña Milá, en este país donde somos más protectores y familiares con los niños que en cualquier otro país de nuestro entorno; en este país donde somos más bestias y sádicos con los animales que en cualquier otro país de nuestro entorno.

Así que sea bienvenida a la humilde ONG de este humilde blog: Imbécil Sin Fronteras Con Mordisco de Gin (setter abandonada) en el Corvejón Derecho.

miércoles, febrero 08, 2012

LOS UNOS Y LOS OTROS (Lenguajes y congresos)



Los míos orinan, los otros churran.

Los míos negocian y acuerdan, los otros intrigan y pastelean.

Los míos presentan una candidatura, los otros quieren colocarse.

Los míos tienen una gran trayectoria, los otros supergén para no mover el culo de la silla.

Los míos evolucionan, los otros traicionan.

Los míos cantan, los otros graznan.

Los míos argumentan, los otros rebuznan.

Los míos critican, los otros insultan.

Los míos tienen curriculum, los otros pasado

Los míos hacen política, los otros demagogia.

Los míos toman unas copas, los otros se emborrachan.

Los míos están cansados de tanto trabajar, los otros son unos vagos.

Los míos son leales, los otros sectarios.

Los míos sueñan, los otros deliran.

Los míos usan perfumes exóticos, los otros apestan.

Los míos son firmes, los otros tiránicos.

Los míos integran, los otros secuestran.

Los míos son coherentes, los otros excluyen.

Los míos comentan con la prensa, los otros filtran.

Los míos organizan, los otros enredan.

Los míos se reúnen, los otros conspiran.

Los míos defecan, los otros cagan.


… Y así hasta el infinito. Y hasta los cojones.


Cualquier parecido con los precongresos, los congresos, los intercongresos y los postcongresos del PSOE, es pura coincidencia. O no. Y que me digan ahora que el lenguaje es inocente, neutral y da esplendor.


jueves, febrero 02, 2012

JOSÉ IGNACIO WERT Y LAS HORDAS MARXISTAS


Uno, que todavía conserva cierta inocencia impoluta, bien que muy muy en el fondo, y que cultiva ese viejo jardín que identifica con melancolía a la juventud con la felicidad perdida, fue todavía capaz de sorprenderse y de concebir ciertas esperanzas al conocer el nombre del nuevo y flamante Ministro de Educación y Etcétera, José Ignacio Wert. Un poco perdidos sus pasos en el tiempo, lo recordaba como compañero de militancia en una vieja y romántica aventura ochentera, como un profesional prestigioso y como un opinante sensato.

Ya sé, ya sé que gira el Mundo gira en el espacio infinito. Que hemos crecido, acumulado desencantos y perdido pelo. Que la sociedad inició un giro conservador un punto alarmante y riza ahora el rizo cuestionando algunas de esas conquistas que creíamos asentadas e irrenunciables. Y aunque uno, testarudo como es por capricho de las estrellas y los toros, ha conservado más o menos a salvo sus grandes principios y sus líneas maestras, ¿por qué iba Wert a hacer lo mismo?

Hemos vuelto a encontrar a Wert, en fin, en uno de esos lugares del gobierno en el que son precisos talento y cintura para tratar de una vez de lograr ese pacto por la educación que los populares boicotearon a un Ángel Gabilondo que, desde luego, jugaba en una liga muy superior a la de Wert, y que sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes de este país, este, empecinado en aprobar por los pelos y ni eso en la convocatoria de septiembre. En un gobierno conservador, muy conservador, que parece que no hizo en su día los deberes y que ahora se nos muestra más sectario y estupefacto que resolutivo y capaz. Y no había de dejar el sociólogo de aportar su granito de arena a las perlas cultivadas y rancias del día.

Ya nos ha anunciado Wert que se acabó la malvada y perniciosa asignatura de Educación para la Ciudadanía, esa que creó un grave conflicto en las conciencias de unas cien familias en todo el estado. Porque, nos dice el brillante y lúcido ministro, es una asignatura que adoctrina. No adoctrinan los profesores de francés que se ríen ante sus alumnos de esa sandez del "mariconio" (si son maricones, cuando se soban habrá que llamarlo así, decía sonriente y feliz Cayo hace unas semanas). No se adoctrina cuando se imparte doctrina (oh, paradoja) en las clases de religión. No se analizan conceptos polémicos en Historia, Literatura o Ciencias. Sobre todo si tenemos en cuenta las delicadas y cristalinas mandíbulas de HazteOír, el Foro de la Familia y otras secciones del Cristianismo integrista más rancio, que ya no para mientes incluso en introducir cortaypegas de los discursos de sus primos integristas evangélicos, como la negación de la Evolución, no digamos ya de un Big Bang que por definición negaría (oh, blasfema perversión de descreídos) la existencia de Dios (Hawkings dixit).

Pues eso, que a don Wert le parece provocador, adoctrinador y polémico el contenido de Educación para la Ciudadanía. Y por eso, cual Reina de Corazones, ha bramado "que le coooooorten la cabeza". Y propone en su lugar una Educación Cívica, para así cumplir las recomendaciones de Europa acerca de la necesidad de una formación social y política básica en el currículo obligatorio. ¿Educación Cívica en vez de Educación para la Ciudadanía? ¿Cuáles serán los puntos perversos del temario y los textos? Incapaz ha sido Wert de responder a esta pregunta, y cuando explica entusiasmado lo que contendrán sus cívicos evangelios desgrana, sin saberlo (sancta ignorantia) precisamente el temario del que de boquilla abomina.

Le han preguntado tanto a don Wert que identifique esos temas polémicos (para HazteOrín y los chicos de Benigno Blanco son esencialmente lo que llaman "ideologia de género", vamos, que resulta perverso hablar de la igualdad entre los sexos a los adolescentes, para prevenir entre otras cosas la lacra de la violencia machista, y más perverso aún decir que hay diversos modelos familiares, y que entre ellos se incluyen las familias homoparentales, cuando todo el mundo sabe que lo que de verdad hace falta es una lluvia de azufre como en Sodoma). Y como ha llegado a curarse en salud diciendo que en sus evangelios cívicos también se hablará de diversidad sexual, claro que a lo mejor es para comprender y sanar, pues seguimos in albis.

No no no, in albis no. Gracias a la SER y a algún medio más, hemos conseguido saber que los párrafos que demuestran el maligno programa adoctrinador no es un decreto ministerial, no una resolución judicial ante los recursos presentados, no un debate parlamentario, no un temario ni un perfil docente. No. Son dos frases, dos. Extraídas de un libro llamado "Educación para la ciudadanía" y publicado por Akal que no sólo NO es un libro de texto de la asignatura (si así fuere, habría varias decenas de textos alternativos, por cierto) sino que es una obra de pensamiento, extremadamente crítica desde la izquierda con Educación para la Ciudadanía desde una perspectiva marxista clásica y que nada tiene que ver con los contenidos del programa, los índices de los libros de texto, con la realidad. Pero que han sido esgrimidos con intencionada doblez por los defensores de las Católicas Dignidades por los movimientos integroides antedichos.

En fin, que por complacer a los ultras, que seguirán siendo insaciables con o sin cabeza de la EPC, cambiará una asignatura por su idéntica don Wert. Con los costes asociados a tan destacada necesidad patria en un momento tan complejo. Demostrándonos que le ministerio le queda grande. Porque si toma sus decisiones sin siquiera saber de lo que está hablando, sin haberse leído un sólo documento oficial sobre la materia, sin haber tocado la práctica docente, menudo ministro. Es más, si en sus sesudas investigaciones la única prueba que justifica sus absurdos palabros es la referencia al Marxismo revolucionario del libro de Akal, sin siquiera contrastar el dato ... menudo sociólogo.

Estos del gobierno popular sí que son hordas marxistas. De las de Groucho. Pero sin gracia.
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