
"El blog anteriormente conocido como Un Santander Posible y como Desde una habitación desordenada"
viernes, abril 27, 2007

jueves, abril 26, 2007

Las escritoras y los escritores abajo firmantes, conscientes de la importantísima función social de las bibliotecas públicas y de nuestra deuda con ellas, nos negamos rotundamente a cobrar un canon por el préstamo de nuestros libros.
Las bibliotecas prestan un servicio público de primerísimo orden; que ahora se pretenda hacerles pagar por cada préstamo efectuado es sencillamente inadmisible, y no vamos a permitir que se haga en nuestro nombre, cuando los verdaderos beneficiarios de esta medida serían las grandes editoriales y las entidades gestoras de (supuestamente) los derechos de los autores.
Nos negamos a servir de coartada a esta nueva maniobra de mercantilización de la cultura, y exigimos que no se cobre canon alguno por el préstamo de nuestros libros.
(Puede adherirse en nuestra página de adhesiones).
Andrés Aberasturi
Joaquín Mª Aguirre Romero
Santiago Alba Rico
Samuel Alonso Omeñaca
Francisco Altemir
Irene Amador
Nuria Amat
Miguel Ángel López Muñoz
Enriqueta Antolín
Javier Azpeitia
Fernando Báez
José Manuel Baraibar
Luis Bartolomé Marcos
Andrés Berlanga
Juan Antonio Bermúdez Bermúdez
Gloria Berrocal
Marcel Bertolesi
Shanti Barrios Fernández
Angel Luis Calle
Rita Candame
Pedro Carrillo Rubio
Manuel Carrión Gútiez
Miguel Casado Mozo
Juan José Castillo Alonso
Miguel Ángel Cebrián Martín
Fernando Chacón Fuertes
Javier Climento Ortiz
Pepe Colubi
Flavia Company Navau
Emilia Currás
Coché Echarren
Juan Echenique Pérsico
Lucía Etxebarria
Nacho Faerna García Bermejo
José Luis Fernández Cabo
Carlo Frabetti
Amelia Gamoneda Lanza
Javier García Blanco
Ernesto García Camarero
Juan García Campal
Olvido García Valdés
Javier Gimeno Perelló
Ricardo Gómez
José A. Gómez Hernández
Julio Gómez-Alba Ruiz
Ángel González Quesada
Antonio González-Capitel
Belén Gopegui
Juan Gracia Armendáriz
Agustín Hernández
Óscar Herradón Ameal
Yusuf Idris
Andrés Jaque
Tatiana Karsen
Carlos Lapeña Morón
Emilio Lledó
Pedro López López
Raquel Lozano Paris
Igor Lugris Álvares
Juan Madrid
Mª Ángeles Maeso
Antonio F. Marín Gonzalez
Gustavo Martín Garzo
Jesús Martín Jiménez
Antonio Martínez Menchén
Luis Mateo Díez
Regino Mateo Pardo
Óscar Maya Corzo
José Antonio Millán
Gonzalo Moure
Zapopan Martín Muela Meza
Pilar Muñoz López
Andrés Neuman
Pedro del Olmo García
Luis Oporto Ordoñez
Jaime Pastor Verdú
José María Pérez Zúñiga
Lucrecia Pérsico
James Petras
Xavier Puente DoCampo
Juan Antonio Ramírez
Rosa Regàs
Iván Reguera Pascual
Rafael Reig
César Rendueles
Pedro Rojo Pérez
Vicente Romano
Isaac Rosa
Sara Rosenberg
Lina Ru
Javier Sábada
Waleed Saleh
José Luis Sampedro
Fernando Sanz Santa Cruz
Marta Sanz Pastor
Francisco Serradilla
Pascual Serrano
Germán Sierra Paredes
Jordi Sierra I Fabra
Francisco Solano
Carlos Taibo Arias
Manuel Talens
Maruja Torres
Raul Tristán
Javier Úbeda Fernández
José Ramón Urquijo Goitia
Carlos Varea
Julia Varela Fernández
Inmaculada Vellosillo González
Agustín Velloso
Antonio Ventura Fernández
Francisco Vidal Castro
Domingo Villar Vázquez
Isabel Wences
Elena Yágüez Pérez
lunes, abril 23, 2007


LA BRUJA LOLA EN SANTANDER o "TE VIAPONÉ DIE' VELA' ROHA'"
Salía hace unos días (el once de abril, claro) de una intervención en el Bahía de Lola Gorostiaga y Jesús Cabezón cuando me vi atravesando la estética montañanevadesca que le han incrustado a la pobre Plaza Porticada.
Andaban por allí concentrados los peones negros, ya saben, esos oyentes de la COPE empeñados en que una extraña alianza entre el PSOE y la ETA fue la autora de la masacre y que no van a parar hasta que un juez deje bien clarito que Rubalcaba llevaba la bomba en su maletín de parlamentario y que el abuelo de Zapatero mató a Trostki. Todo lo demás, eso que parece quedando bien claro en el juicio para todo el que se preocupa de informarse por una vía diferente a la del famoso dúo cómico Pejota y Fede, ni les sirve ni les servirá. Y es que muchos de ellos no se cortan un pelo a la hora de acusar al Gobierno español de tener su origen en un golpe de estado.
Andaba acompañándolos Santiago Recio, el concejal del PP especialista en movimientos vecinales. Y es que diga don Mariano lo que diga, siempre, en todas las concentraciones de los conspiranoicos, ha habido al menos un concejal o concejala popular. Normalmente varios. Siempre han contado con logística municipal, los de los peones, y jamás se vio a un policía pidiéndoles esos permisos que suelen ser requeridos a los cinco minutos escasos de montar el tenderete si se trata de cualquier otro colectivo (algunos lectores del blog saben de lo que estoy hablando).
No me preocupan demasiado estas concentraciones. Sobre todo,y a partir de mi fe rotunda y radical en los derechos fundamentales, libertad de expresión y libertad de reunión entre ellos, me parece fantástico que un grupo de ciudadanos ejerza esas libertades para proclamar cualquier verdad que sea suya. Por rocambolesca que pueda resultarnos a los demás. Pero sí me preocupa que 12 días más tarde, hoy, 23 de abril, día del libro, allí continúen ocupando un par de metros cuadrados las velas rojas, las banderas y ramos, las pegatinas y proclamas que los Peones utilizaron durante su acto y depositaron, a la manera de Wojtyla, sobre el santo suelo.
Me pregunto a cuánto ascendería la multa, si cualquier asociación hubiera usurpado el espacio público, el que nos pertenece a todos los ciudadanos, durante dos semanas más allá del permiso expedido por la autoridad competente. Me pregunto también cuándo pasan los barrenderos por la Plaza Porticada, y si es que lo hacen todos los días, quién les ha ordenado no limpiar ciertos restos ideológicos cada día un poco más deteriorados (aunque la cara de satisfacción que tenía Recio me hace pensar que algo tendrá que decir en todo esto).
Todos los concejales populares han apoyado a día de hoy una o varias concentraciones peónicas. Pero me parece que tener que soportar allí velas y lazos un día tras otro, es todo un abuso. ¿Para cuándo un camión de la basura?¿o es que se ha cumplido la amenaza de la Bruja Lola y nos han puesto un montón de velas rojas?
No. Si ya me dijo Glenda cuando atravesamos juntos por la concentración de enero que por favor cambiara de ruta, que le estaban dando bastante miedo.
viernes, abril 20, 2007
Hace algún tiempo os contaba un incidente ocurrido en el Palacio de Soñanes, donde se había negado a una pareja de chicos la posibilidad de celebrar allí su boda. Bueno, como me parece justo apuntar un par de noticias, escribo esta nueva entrada para que al final sepáis que todo ha quedado aclarado y solucionado.
Como os dije, ALEGA se puso en contacto con el Palacio de Soñanes, explicando su preocupación ante lo ocurrido y recordando a la empresa que no había soporte legal alguno para actuar así. De manera casi inmediata, Soñanes ha respondido a la Asociación, explicando que se trata de un establecimiento abierto y que es frecuente que acudan a su hotel parejas del mismo sexo sin ningún tipo de problema. Por otro lado, aclaran que un problema de orden interno (no aclaran cuál, pero al parecer se trata de una disposición del contrato de sociedad) había sido la causa de la negativa a que los dos chicos celebraran allí su enlace, pero que ese problema ya ha quedado solucionado y que no volverá a plantearse el problema cuando dos gays o dos lesbianas quieran festejar allí su compromiso.
En fin, que bien está lo que bien acaba.
Ahora sí (y si de verdad cumplen su compromiso) podemos afirmar que el Palacio de Soñanes es un establecimiento digno de la distinción "Calidad Cantabria"
VIVE HASTA ENCONTRAR LA PERSONA ADECUADA. PROTÉGETE DEL VIH.
Como me decís que mis entradas son demasiado largas y densas, he probado a colgar un videoclip que me pasó un amigo y que me ha encantado. Que el Santander posible sea un Santander abierto, lleno de vida, de amor, de tiempos para buscar y tiempos para querer. Un Santander sin macarras violentos como los que salen en el clip. Un Santander donde a nuestros chicos y chicas se les educa para que cuando encuentren el tiempo y la persona adecuadas para su primera experiencia y todas las que vengan detrás lo hagan cuidando su salud y con ella la salud de todos.
Espero que os guste.
domingo, abril 15, 2007

Una buena amiga, visitante habitual del Santander posible y creadora incansable de blogs en los que sigue demostrando su sex appeal, su inteligencia, su cultura, su buen escribir y su donaire, la poeta Ana Rodríguez de la Robla, me invita a participar en uno de esos juegos que se van extendiendo por la red, sin más objeto que el de compartir impresiones entre foreros, blogueros y aves varias. Ya hice mis deberes en uno de sus blogs y, como le prometí, os invito a todos los sufridos lectores de mi bitácora a escribir vuestra parte. Muchos me decís que mis escritos son demasiado largos y que no invitan a participar (el día que el Hada de la Síntesis repartió sus dones creo que me quedé dormido y falté a la cita).
En fin, que se trata de compartir las siguientes valoraciones personales:
Un libro que fueras incapaz de terminar.
Una película que te aburriera, en la que te durmieras o de la que te fueras.
Una canción o grupo que te resulten especialmente insoportables.
Un anuncio que te convenciera de no comprar el producto que supuestamente promocionaba.
Un personaje público, que despierte admiración más o menos amplia sin que tú seas capaz de entender por qué.
Hago corta y pega con mis respuestas para El Diablo Viste de Escada, digo de Ana, y con ellas os invito a contar las vuestras. Si es con un par de razones, mejor, que así nos conocemos un poco más.
"Durante mucho tiempo fui de los que se autoflagelaban pensando que los libros había que terminarlos. Así que me quedé con las ganas de dejar alguno a medias pero por una especie de superstición, no me atreví. Creo que el honor de haber sido el primero en no llegar a The End fue "Doctor Zhivago", de Pasternak. Siempre me han saturado un poco los eternos libros rusos, pero éste se me atragantó más allá de lo razonable. "La carne de René", de Virgilio Piñera, me ha venido a la memoria como un caso extraño. De hecho creo que era un libro estupendo, porque pretendía removerte los intestinos y lo conseguía. A partir del tercer o cuarto capítulo, me encontraba tan incómodo leyendo esta especie de himno al masoquismo desarrollado en una especie de secta cubana, que no sólo no pude seguir leyendo sino que directamente lo tiré a una papelera para apartarlo de mí. El caso más reciente, una de esas tramas de intriga histórica a la moda que, por estar en una buena editorial (Salamandra) y cierto cuidado en la presentación más un par de excelentes críticas consiguió engañarme: se llama "Imprimatur", de dos italianos que no me da la gana de recordar, y es el primero de no sé cuántos tomos. Llegué a la página 50. Tampoco pude terminar "El Código da Vinci". Y sólo por cabezonería, y porque se centra en la iglesia más hermosa que vieran los siglos, terminé un libro tan plastazo y vacío como "La catedral del mar".
Una película que me aburrió ... Muchas. Esa misma que apuntas tú, la de "Hoy empieza todo" me pareció un coñazo absoluto, vacía, pesada, gris ... Pero no consiguió, como ese bluff de Tom Hanks llamado "Náufrago", que me hizo roncar en las añoradas comodísimas butacas del Capitol (lo de los ronquidos es realismo puro). Me salí del cine con "El fantasma de la ópera". Me pareció pretenciosa, cursi, recargada, y las versiones al castellano de las canciones dobladas tan ridículas que al tercer ataque de risa floja y ante tamaña sucesión de despropósitos, me fui.
Grupo detestable. Vuelvo a coincidir contigo en Melendi. Jamás entenderé por qué esas letras inconexas, agramaticales y carentes de todo sentido le han hecho ser considerado como un cantante "profundo". Pero creo que todavía odio más a Jarabe de Palo o a Café Quijano. Si queréis ponerme un día de mal humor, cualquiera de las canciones del uno o de los otros, repetitivas, idénticas a sí mismas, vacías y, una vez más pretenciosas, basta para que comience a gruñir. Bustamante, Bisbal, Paulina Rubio, Javier Álvarez, Niña Pastori, Camela o Juan Carlos Gago podrían estar también en la lista.
En los anuncios no lo tengo tan claro. Supongo que no los presto mucha atención, pero ... ¿qué os parece desterrar a una isla desierta a los dos payasos de Micolor y al mayordomo calzonazos de Don Limpio? La ejecutiva que se tira sobre la mesa de reuniones con Pronto estaría bien acompañándolas. Y que no se me olvide: no soporto los anuncios machistas pero ¿eso nos obliga a soportar a los hombres los de "enhorabuena chicos, por fin podéis hacer dos cosas a la vez" o el de voy a cambiar a mi marido porque es tan tonto que no sabe usar los electrodomésticos ... creo que Balay. Prometo no comprarlos nunca.
En cuanto a personajes públicos, soy poco mitómano, así que también tengo cierta tendencia a no admirar / idolatrar a personajes vivos. No soporto a ninguno de los del famoseo de tres al cuarto, pero no tengo claro que las legiones que les persiguen en busca de foto o autógrafo les admiren. Pero sí son adorados por cierta gente algunos de esos periodistas iluminados que pueblan la actualidad. Y a mí me parecen dictadores con media neurona y un ego estupendo que les hace creerse oráculo de los dioses y omnisapientes. Puagh. Imagino que os los estaréis imaginando, pero allá van dos nacionales y uno local: Federico Jiménez Losantos, César Vidal y Walter García. Creo que no soportaría ni tomar café en un local en el que estuvieran ellos".
Ahí tenéis mis fobias. Espero las vuestras.
lunes, marzo 19, 2007

viernes, marzo 16, 2007

Mientras algunas cabezas preclaras continúan de pancarta en pancarta como si de artistas en busca del bolo veraniego se tratara, otras muchas se preocupan por transformar la sociedad española y hacerla más habitable. O como dijo el Presidente Rodríguez Zapatero, con ocasión hace dos años de la reforma del Código Civil en materia de matrimonio, "más decente".
El Congreso de los Diputados ha aprobado ayer, como siempre sin el apoyo de un partido que cada vez parece más volcado en la bronca y menos en la ciudadanía, una Ley de Igualdad que no deja de ser polémica y, por qué no, cuetionable. Pero que también es necesaria y viene a ser instrumento de ayuda, de educación, de transformación, de camino hacia un futuro, ojalá bien cercano, en el que acabemos olvidándola por innecesaria y obsoleta.
Venimos de una cultura patriarcal y heterocentrista en la que el papel de la mujer ha sido siempre lateral, ancilar, secundario. Pero también en una cultura que poco a poco y con considerable esfuerzo se ha ido abriendo y en la que la mujer ha ido conquistando un espacio que por dignidad y derecho le corresponde.
Cuando se habla de medidas en las que la mujer se promociona, incluso a través de medios correctivos, siempre se escuchan, también entre las propias mujeres, ideas como las de "no tienen que estar ahí si no lo merecen", "no quiero ser una cuota", "la libertad debe permitir al empresario bla bla bla". Pero se obvia las dificultades que tantas mujeres encuentran para conciliar su trabajo y su vida, para compartir tareas con sus compañeros. Se elude la mayor tasa de desempleo entre las mujeres, se mira hacia otro lado cuando se evidencia que sus salarios son inferiores a pesar de ser iguales las tareas, se callan las causas del llamado techo de cristal, se tuerce el gesto cuando se conoce la práctica de tantas empresas (también en Cantabria) de despedir a las mujeres embarazadas o incluso se justifica. Y un largo etcétera.
Las mujeres empujan con fuerza. Y como afirmé hace unos días en el Foro de Feminismo organizado por la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria (pequeño paréntesis, al parecer a algunas de las asistentes les molestó que intervinieran en el coloquio dos hombres, pero eso también es igualdad), los hombres deben, debemos aprender a pensarnos, aprender a destruir los estereotipos machistas que también dificultan la vida a nuestros hijos y los hacen deudores de una tradición y de unas conductas impuestas. Los hombres debemos aprender a reconstruir lejos de esos tópicos asfixiantes nuestra propia identidad y a luchar por nuestro espacio en una sociedad en la que ellas, vosotras, os imponéis con vigor, con compromiso, con esperanza, con ganas, con esfuerzo.
Ese es el reto de la igualdad. Creemos imágenes positivas, aprendamos que todas las personas que tenemos alrededor, todas esas buenas gentes que nos han dado el aliento de la vida, que han compartido escuela, trabajo, vida, amistad, amor tienen igual dignidad, iguales derechos. Llenémonos de oportunidades y aprendamos a elegir nuestro camino sin entorpecer ni anular los suyos. Aprendamos en compañía. Seamos más. Seamos más iguales.
¡Enhorabuena, chicas!¡Enhorabuena, chicos! Hoy hay un poco más de luz sobre nuestras cabezas.
(ufffff, cómo cuesta usar lenguaje no sexista y además evitar el no muy literario todos y todas, jejeje, pero creo que lo he conseguido)
lunes, marzo 12, 2007

Leo en el DM los datos sobre la evolución de la población en Cantabria durante el último año y pienso. Pienso que muchas zonas de Cantabria están perdiendo a un ritmo bajo pero constante población y que nuestros bellos valles interiores van camino del desierto, y eso a pesar de los diferentes programas de desarrollo rural o de la mejora de las comunicaciones. La población se vuelca hacia la costa, hacia una franja costera con muchas más oportunidades laborales y sociales, hacia una franja costera que va camino de configurarse como un gran frente metropolitano al borde del mar, con pequeños parques temáticos olvidados aquí y allá por Madre Naturaleza y salvados in extremis de la especulación (¿A que a ninguna de las personas que leen este blog le ha extrañado el brutal ascenso en el escalafón internacional de millonarios de los mafiosos españoles del ladrillo?).
Pero pienso otras cosas, y una de ellas me llama bastante la atención. Centrado el DM en averiguar por qué Ruente tiene dos habitantes menos (aunque crece de censo a censo) pasa de puntillas por un dato alarmante: Entre 2005 y 2006 nuestro Santander pierde más de 1000 almas. Se me ocurre contrastar los datos sobre Santander y sobre Cantabria con el censo electoral de 2003 y me encuentro con una Cantabria que ha aumentado población en unas 23000 personas con una capital que en 4 años ha perdido alrededor de 5000. Y sigo pensando.
Llevamos años de ayuntamientos democráticos (o así) y en nuestro Santander posible siempre ha gobernado la misma esquina del espectro político, con un nombre o con otro en las siglas, repitiendo hasta la saciedad los de las personas y, que aquí nos conocemos todos, los mismos clanes en la sombra. Los mismos. Así que supongo que a pesar de que como cada cuatro años nos quieren convencer de que regresan, y regresan cargados de proyectos nuevos y maravillosos para la ciudad, habrá que pensar que alguna responsabilidad tendrán en la ciudad que pierde población y en las causas de ese goteo.
Sería interesante saber por qué Santander se nos está volviendo una ciudad antipática o apática para vivir, por qué somos cada día unos poquitos menos (en un cálculo rapidillo por aproximación, los datos de 5000 ex-santanderinos en cuatro años vienen a dar cuatro por día). Y se me ocurren algunas razones, que seguramente podréis ampliar, analizar o criticar.
En primer lugar, un patente envejecimiento de la población (en relación con lo que escribo después) que nos va llevando a esa idea que ya se impone y se hace lugar común en los análisis sobre la realidad santanderina: la ciudad-balneario.
Un precio de la vivienda desaforado. Es un mal común a casi todo el país, pero que en Santander tengamos zonas situadas entre los metros cuadrados más caros del país, cuando la renta anda más bien de capa caída y nuestros índices salariales o nuestras espectativas de desarrollo profesional no están entre los mejores, no deja de resultar paradójico.
Creo sinceramente que nunca hemos planteado el Santander-para-vivir y siempre nos hemos preocupado del Santander-para-pasear. Nuestros barrios no cuentan con centros vecinales, alternativas de ocio, centros culturales. Toda la actividad se centra en el centro (redundante verdad) pero en un centro que cierra los fines de semana (pasear Santander un domingo puede resultar desolador). Hasta hace un par de años éramos la capital de provincia con menos espacio infantil de España, y algo hemos mejorado pero no sé cómo andaremos ahora. Continuamos llenos de barreras arquitectónicas (si nuestra población envejece tanto ¿cuándo vamos a solucionar ese problema?). Y podría seguir, pero siempre criticáis que mis entradas son demasiado largas así que vamos a dejar algo para el debate y la comunicación.
Un Santander que cada vez envía más población a los municipios del llamado arco de la Bahía y zonas costeras cercanas (todos crecen menos Santander y Penagos) es un Santander condenado a envejecer y convertirse no tanto en ciudad-dormitorio como en ciudad-de-paseo.
Luchemos por un Santander-para-vivir. Por un Santander lleno de espacios ciudadanos, de niños y de sonrisas, de jóvenes y alegría, de adultos participativos y solidarios, de mayores abiertos y cada día más sabios. Un Santander posible, claro.
domingo, marzo 11, 2007
Recuerdo algunas cosas. Que me enteré tarde, porque no soporto despertar con las noticias y prefiero poner música. Que Santander era una ciudad poblada por personas que íbamos y veníamos desconcertadas y en silencio. Que me encontré con un amigo por el Paseo de Pereda y no dijimos nada y nos abrazamos llorando. Que me volví loco intentando hablar con Clavel, con Quique, con Zalín, con Beatriz, con ... un montón de amigos y familiares de Madrid, pero los teléfonos no funcionaban. Recuerdo que al día siguiente todo Santander estaba en la calle a pesar del diluvio que arreciaba, que era imposible avanzar, que el silencio y el dolor se podían tocar con las manos, que unos metros por delante iban dos chiquitos cogidos de la mano y nadie les decía nada ...
Hoy es once de marzo. Un día para recordar a tantas víctimas, para llorar por tantas vidas truncadas. Pero también para reflexionar sobre la locura que esa fecha trajo sobre nuestra España, donde una mujer insulta a la madre de una de las muertas en el vagón, sólo por ser musulmana. Y donde ciertos personajes de la política, el periodismo y la insidia continúan jugando con fuego, desprestigiando a las instituciones, asaltando la convivencia. Sólo porque el poder se les fue de las manos tres días más tarde.
Un par de meses después del atentando, recibí por e-mail una invitación para participar en un libro de poemas dedicado al recuerdo del 11-M. Construí unos pocos versos con emociones, sensaciones y fragmentos de las biografías de algunas de las personas asesinadas tal como las había ido leyendo, lágrima tras lágrima, en El País.
Hoy, que es once de marzo, quiero compartir ese poema con vosotros. Porque está celebrándose un juicio en el que muchos pensamos que se aplicará la ley, la del estado de derecho, la de una sociedad democrática, a los culpables. Pero que no servirá para que se calmen nuestras calles y nuestros medios de comunicación, porque hay miserables que viven mejor en el insulto y la mentira. Y en estos años nos han robado tanto corazón y tanta esperanza que me he estremecido cuando he cogido 11-M, Poemas contra el olvido para copiaros aquí mi texto y he visto que los ingresos de su venta fueron a parar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Que entonces no estaba manipulada por el tal Alcaraz, y se suponía que integraría también a las familias que luego han preferido constituir asociaciones específicas, como la dirigida por Pilar Manjón y su brechtiano fuego de Madre Coraje.
Aquí os va el poema
Después de marzo
Qué dífícil ser hombre.
Regresar cada día a la rutina
del tren de cercanías, el café
con la leche templada y el trabajo
para que el pan no falte.
Qué difícil la ausencia.
Conjugar el lenguaje de los verbos
caminar, estudiar, jugar al fútbol,
nacer, reír, parir, manifestarse,
besar la boca amada, acariciar
al perro por la noche, atravesar
las fronteras, viajar de nuevo a casa ...
Qué difícil la calma. Qué difíciles
ahora la esperanza, la alegría
del pájaro pequeño que renuncia
a festejar la nueva primavera.
Qué difícil labrar, codo con codo,
con millones de hermanos por las calles
de todas las ciudades que hoy se llaman
Madrid, la paz que amamos, con el gesto
sereno y la mirada transparente.
Qué difícil cantar, cuando en la boca
el sabor de la sangre nos abrasa.
En este aniversario, un abrazo lleno de paz para todos.
sábado, marzo 03, 2007
EL PALACIO DE SOÑANES Y LA HOMOFOBIA DE CALIDADHace una semana, Iván y Manu se pasaron por el Palacio de Soñanes de Villacarriedo para conocer las instalaciones pensando en organizar allí su boda. Al día siguiente, llamaron para concretar la fecha y condiciones y todo estupendo hasta que al ¿responsable? del departamento comercial se le ocurrió pedir los datos de los contrayentes. En ese momento, cambio de tercio: "aquí no se celebran bodas de esas". Y no será porque nuestros chicos no lo habían dejado todo claro durante su visita del domingo. Pero según explicó el director comercial, era la norma de la empresa. Hasta el punto de llegar a informar a los perplejos novios de que en los estatutos constituyentes de la sociedad propietaria del hotel restaurante se especifica que no se celebrarán bodas entre personas del mismo sexo.
Para que luego digan que somos provincianos: las mismas gilipoyeces y las mismas actitudes fascistoides, homófobas, discriminatorias e impresentables que las esgrimidas en plena capital del reino por el restaurante La Favorita hace unos meses.
En fin, ahora que ha llegado el progreso hasta nuestras montañas, tengo algunas reflexiones. La primera es, claro, que todavía falta mucho para ciertos tipos de mentes cerriles se enteren de que en nuestro país hay una Constitución que prohíbe, en su artículo 14, toda discriminación injusta. Y que las conductas apoyadas en el racismo, sexismo, homofobia y otros síntomas barbarie y/o estupidez se encuentran reguladas en nuestro ordenamiento, haciendo posible, según los casos, la sanción penal o la sanción administrativa de quienes las cometan.
Habrá quien piense, bueno, si en las escrituras de la sociedad está así determinado, pues nada que hacer salvo buscar otro sitio. Y no es así. Según nuestras leyes, toda condición o cláusula de un contrato inmoral, ilegal o imposible se tiene por no puesta, así que los de Soñanes pueden prohibir las bodas de negros, las de judíos, las de maricas, las de bolleras, las de nacional y extranjero y todas las que quieran (siempre podrán fijarse en las Leyes de Nuremberg de los nazis, si están faltos de ideas). Pero eso no significará nunca que puedan imponer esas barbaridades a los ciudadanos de un país libre y decente, como a grandes rasgos resulta el nuestro.
Habrá quien piense, no, claro, si es una barbaridad, pero como tienen reservado el derecho de admisión ... Y se olvidan de que el tan manido, traído y llevado derecho de admisión no avala comportamientos discriminatorios en locales abiertos al público como lo es el Palacio de Soñanes. Los clubes privados pueden restringir el acceso según sus criterios (hecha, claro, la salvedad del párrafo anterior), pero son motivos tasados (comportamientos violentos, ebriedad, desaliño grave) los únicos que posibilitan que a una persona se le impida la entrada en un local o se le invite a abandonar el mismo.
Habrá quien diga, bueno, y después de lo que les han dicho, qué más da lo que se haga si no se van a casar allí. Eso está claro, que no se van a casar allí. De hecho, un restaurante / hotel maravilloso les ha confirmado ya su disponibilidad para la celebración (Lo siento, chicos, igual que hay que hablar de lo impresentables que son en Soñanes, tendré que recordar que en San Román de Escalante son estupendos, ¿no?). Pero no es esa la cuestión.
La cuestión es que en España, lesbianas, gays, bisexuales y transexuales son, somos, ciudadanos en pleno ejercicio de nuestros derechos. Y se confunden quienes piensan que sus trasnochadas morales van a poder imponerse a nuestras bien ganadas libertades. Así que habrá que esperar a que se plantee de manera pública la denuncia (ALEGA tomará la iniciativa, con el apoyo de los afectados). Pero no me resisto a plantear en este blog algunas preguntas.
Cuando el Palacio de Soñanes aparece distinguido con la etiqueta de calidad cantabria ¿quiere esto decir que para hablar de calidad es suficiente con unas escaleras monumentales y unas camas limpias, que se permite insultar a los clientes? ¿no deberían nuestras autoridades responsables en el área de turismo revisar el uso que el Palacio de Soñanes hace de calidad Cantabria, Cantabria infinita, año jubilar y demás? ¿no deberían las autoridades municipales de Villacarriedo y el Gobierno de Cantabria iniciar el trámite de las sanciones oportunas en cuanto se materialice la denuncia?
Yo lo que sé es que no volveré a poner los pies en el Palacio de Soñanes, suceda lo que suceda a partir de ahora. Y que intentaré que cualquier tipo de iniciativa pública que favorezca a ese monumento a la homofobia quede sin efecto, en la escasísima medida de mis posibilidades en tanto en cuanto no quede claro que todos y todas son tratados en el hotel y el restaurante como cualquier cliente que paga se merece.
Habrá por último quien diga, Soñanes está en Villacarriedo, no en este nuestro Santander posible. Vale. Pero el Santander posible deberá ser uno en el que no ocurran cosas como estas. De momento no han pasado y las bodas entre personas del mismo sexo en Santander como en toda la región, hasta ahora y salvo noticias en contrario, se han desarrollado con normalidad, como no podía ni puede ser menos. Un Santander posible, lleno de tolerancia, convivencia y sonrisas que permitan que cada día luzca el arco iris. Un Santander sin directores comerciales ni empresas como Palacio de Soñanes. Homofobia con Calidad Cantabria.
miércoles, febrero 28, 2007
NOCHE DE MARZASHace ya mucho tiempo, cuando era un crío, la noche del 28 de febrero se llenaba de esa magia que inunda a los niños con cada pequeña cosa. Eran las marzas.
En Reinosa, donde crecí, antes de la Autonomía, antes de que brotara la fiebre de la identidad, antes de que tantos jóvenes tomaran como tarea propia la recuperación de un pasado cultural e histórico en una región que casi había dejado que muriera, habíamos conservado algunas tradiciones. La más hermosa la de salir a pedir marzas. Y los críos esperábamos nerviosos en casa a que alguien tocara nuestro timbre por la noche, espiábamos la calle, muchas veces nevada, desde la ventana de nuestro quinto piso, rezando para que las rondas que deambulaban por la calle, con su indumentaria pastoril, sus faroles decorados en competición, sus risas pararan en nuestro portal y subieran hasta casa para preguntar ante los padres divertidos y los niños embobados el maravilloso "¿Dan marzas?".
Unas veces eran las cuadrillas de los vecinos mayores con sus amigos, otras, de cuando mi padre andaba de concejal, la de quienes pensaban que había que rendir ronda a los principales, otras, simplemente, la casualidad que llevaba a los portales de la calle principal antes que a los barrios.
Con el tiempo seríamos nosotros los que pediríamos marzas. En mi colegio, el Antares, acostumbrábamos a salir para pedir no los tradicionales huevos y chorizos (mi padre siempre bromeaba con la muchachada que esperaba unos buenos duros sacando unos embutidos) sino dinero para el viaje de fin de curso. Y como yo enredaba ya por los asuntos musicales y formaba parte del coro y la rondalla del cole, salí en varias ocasiones a marcear. Era excitante, salir de noche, vencer al frío, llamar a puertas anónimas para ver si nos dejaban cantar las coplas de marzas y los primeros sacramentos de amor. Compartir la música, la vida, la sangre, la tradición y el futuro. "Somos los chicos de Antares/ les venimos a cantar/ las tradicionales marzas/ si nos quieren escuchar".
Más tarde aprenderíamos algunas cosas sobre el significado de las marzas, sobre los ritos de paso a la edad adulta, sobre las fratrías, los quintos, los rituales y su importancia en la configuración de un imaginario colectivo, de un espíritu de pueblo, de una solidaridad que regía las viejas comunidades y te permitía formar parte emocional y real de un grupo.
Más tarde nos preguntaríamos también por qué en Santander no se cantaban, no se cantan, las marzas. Por qué salvo algún coro ronda y más recientemente algunos colegios, era imposible encontrar por calles y barrios grupos de chicos, chicas o mixtos (yo marceaba en mixto) en busca de una propina, llamando a las puertas con el "¿Cantamos, rezamos o nos vamos?". Y esa sensación de que Santander muchas veces ha ido echando niebla sobre su historia, sobre sus costumbres, sobre sus ritos de convivencia. Y que tal vez esa renuncia a las marzas en sus diferentes formas, como a las gigantillas, a las cabalgatas de Santiago, a la fiesta como espacio común, tenga algo que ver con el tan traído y llevado individualismo casi huraño de los santanderinos y santanderinas.
Un Santander abierto a la fiesta, un Santander que mira al futuro sin renunciar a las cosas hermosas de un pasado mítico a veces, tradicional otras, simplemente popular las más que nos arraigan y nos enamoran de nuestra tierra, de nuestro cielo, de nuestra gente, de nuestro tiempo. Un Santander lleno de redes de comunión, de comunicación, de convivencia. Un Santander vivo, exigente, lleno de asociaciones, iniciativas, colectivos, ciudadanos y ciudadanas libres, exigentes que no dejan su futuro en manos de otros y trabajan y sonríen mirando siempre hacia el horizonte abierto. Un Santander con raíces firmes que permitan a nuestras ramas agitarse al viento, a nuestra savia empujar hacia arriba, a nuestras flores volar hacia el país de los sueños. El Santander que queremos, como siempre el Santander posible.
sábado, febrero 24, 2007
MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA ...Nuestro Santander nunca será patrimonio de la humanidad, qué le vamos a hacer.
Con esa endémica languidez, solemos achacar la pérdida de nuestro patrimonio arquitectónico a la fatalidad: incendios, pestes, explosiones ... Y parte de verdad hay en el recuerdo a acontecimientos que desfiguraron gran parte de nuestro rostro histórico. Pero la parte del león de la responsabilidad es de una gestión de la ciudad más empeñada desde hace ya muchísimos años en la destrucción sistemática de calles y edificios emblemáticos que de salvar para el tiempo el entramado urbanístico que hubiera podido acercar el casco histórico de Santander a la belleza bruja de tantas y tantas ciudades repartidas por la vieja Europa.
De las pocas cosas que nos han quedado de los fastos del 250 Aniversario de la concesión a Santander del título de ciudad, la maqueta del Santander del XVIII, expuesta en el Palacio de Exposiciones (gracias a José Luis Casado Soto y demás responsables de la recreación) nos hace soñar con lo que pudo ser un pequeño Dubrovnik: Murallas limitando el mar, castillo, atarazanas, ría, puentes, calles nobles con palacios de piedra, conventos intra y extra muros ...
La cosa es que cada vez nos quedan menos. Parece mentira pero muchos años ya desde la constitución de los ayuntamientos democráticos tras la muerte de Patxi no sólo hemos visto caer víctimas unas veces de la desidia municipal (y recordemos que siempre ha estado la ciudad gobernada por el PP y etiquetas asimilables), víctimas otras de la especulación urbanistica (que viene a ser parte del paréntesis anterior pero incorporando mala fe y quién sabe qué oscuros intereses crematísticos) edificios y calles. De ese Sardinero que a nuestra derecha le gusta tanto y que pudo haber sido casi un Estoril, con los paseos de Pérez Galdós y Menéndez Pelayo llenos de quintas de recreo, y el propio Sardinero plagado de hotelitos con encanto, palacetes y evocaciones de los felices 20, poco es lo que queda. Y ya insuficiente como para configurar un conjunto histórico artístico de verdadero interés. Casas pintorescas, típicas o características han sido deformadas hasta hacerse irreconocibles por toda la ciudad, se han puesto miradores de PVC en el Paseo de Pereda (conjunto histórico artístico, no lo olvidemos) cuando no han sido derribadas para imponer horribles bloques. Y las joyas de la corona siguen desatendidas y así continúan: en ruinas y en una degradación que va a más.
Todavía no han saltado a los photoshops electoralistas al uso la Cámara de la Propiedad Urbana (pequeña monada del estilo historicista del XIX) o los fuertes de la Marcua, pero parece que se empieza a hablar de la rehabilitación del Palacio de los Riva-Herrera o de Pronillo. Se empieza de nuevo, porque desde que alcanza mi recuerdo, nuestra derecha ha prometido su rehabilitación y recuperación para la ciudad. Puede ser interesante recordar que muchos de nuestros actuales gobernantes son los mismos que permitieron que se construyera en los terrenos de Riva-Herrera una urbanización de chalets adosados, desfigurando para siempre el conjunto y limitando enormemente sus posibilidades. Hay que recordar que, conforme a lo que afirmó en unas jornadas del Foro de Becedo el actual Director General de Cultura, en más de una ocasión la casona santanderina ha devuelto las partidas asignadas para la recuperación del conjunto de Pronillo y otras no ha devuelto los dineros pero no los ha invertido en la restauración del que sin duda es nuestro más alto ejemplo de arquitectura civil.
Pero ahora nos dicen de nuevo los que dejan que se caiga (tal vez querían jugar al Exin Castillos o al Lego, como ocurrió con el Mercado del Este) que ahora quieren hacer un Centro de Referencia de las Artes, cualquiera cosa que sea esta. Hombre, yo pensaba que el Museo de Bellas Artes de Santander, más el Museo de Cantabria, más el espacio expositivo del Mercado del Este etc podrían cumplir esa función de referencia artística, si se les tuviera un poco menos abandonados, pero en fin. Lo que me preocupa, sobre todo, es que como ya es costumbre en Santander, antes de definir qué se quiere hacer en Pronillo, para qué uso ciudadano va a servir Pronillo, y en consecuencia qué directrices y necesidades deben marcar el proyecto de restauración. Abriendo, por supuesto, consultas a los colectivos culturales y cívicos, vecinos, expertos y tomando decisiones previas. Si no, y como también es costumbre, el edificio será luego inútil o defectuoso para los usos deseados a posteriori y acabará de almacén o sede de oficinas (y si no, recuerden Villa Florida).
Y es tanto, tanto y tan bueno lo que se puede hacer en esas viejas ruinas ...
viernes, febrero 23, 2007
Dos hermanas de avanzada edad y humor implacable me hacen llegar hace unos días estas coplillas que pulularon por Santander hace ya unos cuantos años, cuando las huestes de la moral se sublevaron contra las dos esculturas que adornan (bueno, o algo así, que son malas de narices) la fachada principal de Caja Cantabria en la Plaza Porticada, esa que nos han llenado ahora de cemento, bancos negros como mi suerte y un nuevo destino para don Pedro Velarde. El cañón apunta a Hacienda, en lugar de a Francia, pero eso puede tener su sentido. Lo que no lo tiene tanto es su emplazamiendo, bloqueando visión y acceso principal a la plaza, por un lado, y que la inscripción que nos recuerda nombre y causa heróica del esculpido no estén en la parte frontal del pedestal, sino bajo el lugar donde la espalda del héroe pierde su casto nombre. Así que los paseantes foráneos pensarán que algo ocurrió en Santander en 1880 (con el patrocinio del turrón más caro del mundo), mientras que las dos figuras desnudas aprenderán desde su balcón algunas informaciones sobre la Guerra de la Independencia.
En fin, que las huestes morales consideraron no moral que hubiera dos estatuas desnudas en este nuestro Santander y la emprendieron con esos modos que les gustan, los de Santa Cruzada, bajo la dirección de una buena mujer que pasó a la historia (ejem) con su nombre de casada, la Señora del Doctor Mozota.
De las crónicas familiares, recuerdo siempre con cariño y sonrisa la que contaba una tía de mi padre, mujer viajera de aficiones artísticas, que fue alumna de pintura de Gerardo de Alvear y Flavio San Román, y que a pesar de ser católica a la vieja usanza, soltera y multicongregante, decidió no firmar el panfleto contra las esculturas cuando una de sus amigas, inmersa en la Cruzada, le presentó el papel. La respuesta de Tía Gloria fue "Cochina, más que cochina. Claro que no firmo. Esas estatuas son arte y en el arte no hay nada sucio, así que si a ti te parecen indecentes es porque tienes llena de suciedad la cabeza, marrana. Tú has estado conmigo en el Vaticano y más tetas y culos que allí no se ven en ninguna parte. Así que ya sabes: eres una marrana".
Homérico, que dirían en El hombre tranquilo.
Bueno, que basta de dilación. Aquí copio a mis lectores las coplas jocosas que mencionaba al principio:
"Van a quitar las estatuas,
porque ha dicho don Fabián
que más que estatuas son fatuas,
que enseñan y que no dan.
Mas algo en el aire flota
y la gente está que bota
preguntando con afán:
¿Y con qué reemplazarán
a esa enorme chavalota
y a ese robusto barbián?
Esto es lo que van a hacer
entre chufla y chirigota:
van a poner en pelota
a la mujer de Mozota
y al cojo de Movellán".
Y hay otras dos, más breves pero igualmente agudas ...
"Después de tanto trabajo
y después de tanta lucha
ni a él se le ve el badajo
ni a ella se le ve la hucha".
"¡Qué pena nacer desnudos
y vivir siempre en pelota
pudiendo nacer vestidos
como nacen los Mozota!"
Intentaré subir esta tarde una foto (malucha) de las ínclitas estatuas, pero de momento ahí va una entrada nueva, que ya me estaban riñendo los fans. Por cierto, tal vez sería bueno hablar del futuro, como siempre: ¿Qué opináis de esas actitudes de las huestes morales, nuevamente al ataque, que pretenden obligarnos a todos a comulgar con sus fueros? Y otra pregunta, ya que hablábamos de estatuas ¿Cuándo la adquisición de obras para el embellecimiento de la ciudad, estatuas sobre todo, va a dejar en Santander de oler a caspa, a oportunismo o simplemente a mal gusto?¿alguien se ha dado cuenta de que también en el arte estamos en el S.XXI?
martes, enero 30, 2007

LA ATENAS DEL NORTE ... O UN POQUITO MENOS
Entre los mitos fundacionales de nuestro Santander está el que nos presenta la ciudad como "La Atenas del Norte". Si nos paramos a analizar las razones por la que tan pomposo título nos es autoadjudicado, podríamos descubrir algunas razones, que tal vez fueran ciertas en el pasado pero que hoy ni siquiera nos permitirían ser "Un barrio periférico y protoalfabetizado de la Atenas del Norte". A ver ... que lo de nuestro Festival Internacional estuvo muy bien, tiempo ha (resultó ser árbol caducifolio), lo de la Escuela de Altamira fue cosa de los 40, lo de Menéndez Pelayo y su pandilla cosa del fin de siglo ... XIX. Y así podríamos continuar.
La realidad de hoy es bien diferente. Tristemente diferente, me atrevería a decir. Hace unas semanas, un estudio nacional, de la SGAE si mal no recuerdo, nos ponía entre las comunidades a la cola del gasto en "consumo" cultural. Y no sé, pero para mí que eso no resulta muy ateniense, sobre todo si utilizamos Atenas como concepto de sumum cultural.
Claro que una primera y superficial aproximación puede disfrazar la realidad y aparentar que aquí, culturalmente hablando, pasa algo. Vamos, como el estuco decorado disfrazando las paredes de ladrillo o el pan de oro dando brillo a las maderas cascadas de los retablos. Y es que hace ya tiempo que la cultura, en Santander (y si pusierámos Cantabria no cambiaría mucho la cosa, aunque tal vez crecerían los lados oscuros del corazón), se llama subvencionar un par de grandes fastos decorativos que poco o nada dejan en la ciudad, no gastar nada en la ciudadanía de Santander y sus necesidades / posibilidades de actividad cultural, no establecer programas estables ni serios, no mencionar la pluralidad, los espacios alternativos, los espacios oficiales (en realidad Santander debe de ser la única capital de provincia sin un teatro o un gran centro cultural de titularidad municipal de nuestro santo país), nadie se acuerda de los nuevos lenguajes expresivos, culturas urbanas, etc. Pero tampoco de los lenguajes clásicos.
Casi que prefiero, por ahora, no ir detallando sector por sector, que no quiero agotar a mis lectores. Tiempo habrá de eso si queréis debatir algo o en otras entradas. Baste decir que, a mi juicio, el Santander posible debe abrir un amplio debate sobre la cultura y la ciudad. Y que de ese debate deben salir decisiones municipales sobre cultura e integración social, cultura y convivencia, cultura y nuevos lenguajes, cultura y calidad, cultura como espacio vital. Y un largo etcétera.
De momento, sigue la campaña electoral proponiendo parques y paseos, además de paseos y parques. Pero sigue olvidando que santanderinos y santanderinas tenemos ganas de hacer muchas cosas, no sólo de pasear o sentarnos al sol. ¿Qué tal una apuesta en serio por equipamientos culturales de proximidad para ir abriendo boca?¿Programas y presupuestos estables?¿Gestión flexible y abierta?
Cuando os presenté el blog decía que vivir en Santander ha sido para mí una apuesta personal. Por eso quiero una ciudad en la que vivir, pero vivir violentamente, apasionadamente, haciendo de cada día una experiencia nueva. Y para eso hay que pensar en los ciudadanos más que en los turistas, en los contenidos más que en las fachadas. Porque nuestro Santander posible debe ser ante todo un Santander para vivir.
lunes, enero 08, 2007

La ciudad de los trenes perdidos
Dicen que nunca es tarde, si la dicha es buena. Al parecer el equipo municipal vigente ha decidido estos días (tan curiosamente cercanos al periodo electoral) ofrecerse como imagen transformadora de nuestro Santander. Para ello, su nueva cara, De la Serna, abandera una serie de proyectos y planes que, de hacerse ciertos, provocarían un importante cambio en el rostro de nuestra querida y doliente ciudad.
La cosa es que los cambios sugeridos por los populares nos suenan a escuchados, y no precisamente en sus labios. No será difícil que recordemos cómo Piñeiro se dirigía con su educación habitual a Juanjo Sota con la frase que llegó a ser folklórica esa de "Anda, calla, Sotuca, que no dices más que chorradas", espetada en pleno pleno (municipal). Derroche de respeto por los demás, que lo llaman. En una de esas ocasiones, las carcajadas de las bancadas populares se dirigían a la propuesta de la construcción de un funicular que uniera el Río de la Pila con General Dávila, salvando un importante desnivel en una zona de media de edad más que alta. En otra, las burlas venían ante la propuesta de unificar las estaciones, retranquearlas en dirección a Montaña o Marga y generar todo un pulmón de parques y servicios en el espacio dejado.
¿Les suenan estas propuestas -y otras, pero dos valen como ejemplo- a los lectores de este mi blog que es también suyo? Ahora parece que los populares nos quieren inventar la pólvora, presentando a la ciudadanía con la inestimable ayuda de ciertos medios de incomunicación con serios problemas de memoria histórica, como propios los proyectos robados. Más robado si cabe el de la unificación de las estaciones, ya que en realidad se trata de un proyecto del Ministerio de Fomento (socialista), y que Íñigo de la Serna proclama como su propuesta estelar para Santander.
De todas maneras, decía al principio que bienvenidos sean los populares a la modernización de la ciudad. La han gestionado (mal) durante muchos años. Y son muchos los trenes que los santanderinos y santanderinas hemos perdido por su ineficacia. Mientras Piñeiro protestaba agriamente ante los hombres del tiempo por decir que en Santander llueve (oh climatológica afrenta a nuestras posibilidades turísticas) y más agriamente aún ante los organizadores de la Copa Davies, por atreverse a decir que a Santander le falta glamour, otras ciudades españolas, muchas, aprovechaban los diferentes fondos de cohesión europeos para emprender grandes procesos de transformación y crecimiento urbanístico. Crecieron así centros culturales, espacios ciudadanos, recuperación de cascos históricos, museos, edificios emblemáticos, mientras en Santander tirábamos nuestro pequeño Estoril que fue el Sardinero adobado con sus vías principales de acceso, derribábamos (uy, se cayó) casas con puntito negro en unos planes generales que nunca llegaba a aprobarse, poníamos pvcs en las ventanas del Paseo de Pereda (que al fin y al cabo es conjunto histórico artístico) y gastábamos los dineros proporcionados por la Unión Europea para la rehabilitación del Cabildo de Arriba en el famoso Parque del Agua, que iba a ser un estupendo modelo de nadie sabe muy bien qué (menos mal que en Bruselas no me leen: a ver si nos van a hacer devolver los minolles).
Pero ahora, por fin, y ya que nos va a costar a todos mucho más y no tendremos demasiadas ayudas externas a las que acudir, por fin nuestros responsables municipales (me entrecomillen lo de responsables, porfa) han decidido apostar por una ciudad moderna. El Cabildo de Arriba, como las viviendas sociales de la Remonta, porque así se ha empeñado el gobierno socialista que, siempre según Piñi y su troupe, tanto maltrata a Santander (será que las viviendas sociales van a restarnos glamour), y en no poca medida gracias a la maltratada ministra Trujillo y sus reuniones con Gorostiaga. En el caso de las estaciones, gracias a los dineros nacionales de Fomento.
Como siempre, llegan tarde, después de habernos hecho perder casi todos los trenes. Pero tal vez todavía nuestro Santander posible, tolerante, cívico, abierto al futuro, tenga un vagón al que subir y una buena locomotora que lo guíe. Aunque no creo que esa locomotora lleve gaviotitas pintadas: si así fuera, vayan pensando que más de lo mismo.
sábado, diciembre 23, 2006

BASSICAMENTE ...
Lo primero de todo, y antes de echar mi mirada personal sobre el affaire Bassi, quiero pediros disculpas a todos los que habéis entrado en el blog a ver si el vago que suscribe se había dignado a colgar alguna nueva entrada. Hasta me han llegado algunos emilios de bronca y se me ha caído varias veces la cara de vergüenza, pero en fin ... el supergén hace milagros.
La cosa es que hace una semanuca actuó en la ciudad posible Leo Bassi, y su visita trajo bastante más cola de la que la sensatez hubiera querido, pero al menos no trajo bomba como el Madrid de doña Espe.
Mientras aplican las teorías comunicativas de Goebbels (una mentira repetida mil veces se convierte en verdad) y de los Neocons norteameriyanquis (el mundo es la red, la red es el mundo), los chicos y chicas de Haztelomirar.org y el Foro de los Fascistas han desatado la enésima batalla mediático-internáutica, esta vez contra el bufón italiano y su espectáculo La Revelación. Según ellos, en el espectáculo se sucede una blasfemia detrás de otra y ocurren cosas tales como la consagración de un cáliz lleno de preservativos (no pude estar en el evento, pero algunos amigos asistentes dicen que es falsa la falsa consagración, y que no tuvieron una sensación especialmente blasfema, pero claro, ya dirán los haztelomirar.org babies que si fueron a ver a Bassi son una mezcla del Demian de La profecía y del chavalín caprino de Rosemary's baby, más conocida en esta España de mis entretelas como La semilla del diablo , y que de cuándo acá el demonio sabe distinguir blasfemias de cantos de ángel). Ofendidos pues en su autoproclamada y nunca bien practicada tolerancia, iniciaron toda una campaña de descréditos, amenazas, llamadas al boicot y escupitajos que nos permitió comprobar una vez más la democracia no ha pasado por ellos, y que su actitud ante el mundo sigue siendo la de siempre: ellos pontifican, deciden, conspiranoian, insultan y golpean pero ahhhhhhhh no, que nadie intente siquiera decirles un "oye chico malo, eso no está pero que nada bien". Porque entonces se sienten supermariofendidas y reclaman derechos y derechos y más derechos. Que en este caso más que derechos humanos acaban pareciendo derechos humanoides. Así que tengan cuidado ahí fuera. Por mi parte, un par de comentarios que añadir a lo que ya se ha dicho, y alguno a lo que no.
En primer lugar, supongo que las hemerotecas y videotecas guardarán copias de aquellos días en los que la Obra Social y Cultural de Caja Cantabria presentaba su programación de Otoño. Se congratulaban los responsables de la OSC del riesgo que suponía la apuesta de traer a Santander a Leo Bassi, que ya preveían polémica. En esa rueda de prensa estaba sentado y sonriente Kiko Rodríguez Argüeso, Presidente de la institución. Ese mismo al que faltó tiempo para decir algo así como que Caja Cantabria ni había contratado ni había pagado a Leo Bassi. En realidad el campurriano tiene razón: Caja Cantabria firma un convenio con la Universidad, y financia entre otras cosas esta Muestra de Teatro que de manera seria y plurar dirige ya desde hace años Paco Valcarce. Así que es la Universidad la que contrata y paga, eso sí con los dineros que previamente firma Kiko. Menos mal que "uys, se me rompió. ¿hice yo eso?" para mayor tranquilidad de Kiko Urkell, es estropeó el escenario de Tantín y la obra en cuestión hubo de viajar al Salón de Actos de la Facultad de Medicina (en alguno de cuyos retretes espero estarán colgados los títulos médicos de Francisco Cubría, tal y como públicamente prometió de hacerse allí la representación).
Kiko Pilatos se lavó las manos, y algo parecido hizo Miguel Ángel Revilla. Que no tiene nada que ver en la cuestión, pero que después de un cierto aluvión de emilios perpetrados desde la página güevos de los de haztelomirar, y sobre todo recibidas las cartas amenazadoras del cura de Caviedes (hala, se me escapó, y eso que el presi no dijo quién era el engendro escribidor) prefirió mirarse al voto y poner separación de poderes entre el teatro contemporáneo, tan poco cántabro él, y la gestión presidencial. Por si las moscas. Al fin y al cabo, otras virtudes tendrá, pero la sensibilidad cultural del Presi no parece destacar por su opulencia (ay, cómo bosteza el mi pobre en los conciertos, cómo echa de menos las romerías). Por cierto, no ha trascendido a los medios de comunicación, pero entre los muchos mails insultantes y amenazantes recibidos por Francisco Valcarce y el Aula de Teatro de la Universidad se cuenta el de una paniaguada del PRC, contratada para no sé sabe bien qué gestiones relacionadas con el Año Jubilar dedocráticamente, que sugería al director teatral la posibilidad de "olvidarse" de los pagos y actuaciones que La Machina tiene pendientes con la Consejería de Cultura. A eso se le llama gestionar la cosa pública con objetividad administrativa, siseñó.
Por parte del PSOE, para completar la terna, un silencio mucho más prolongado de lo que hubiera sido deseable. Aunque al final, Ángel Agudo, agredido por los tolerantes al entrar al espectáculo y Lola Gorostiaga sí que dejaron escuchar sus voces en defensa de la libertad de expresión y su crítica a quienes parecen no haberse enterado de que, españoles, Franco ha muerto (Arias Navarro dixit, o mejor, ploravit). Y como alguien me preguntó en otro post qué me parecían las declaraciones del candidato socialista ... pues inexistentes y por ello, creo que malas. Tal vez ha querido eludir un problema y dejar a otros un marrón que no era suyo, pero había sido momento de cantar a la libertad y no de mirar hacia otro lado.
Por cierto, un olé, bien grande por la Universidad de Cantabria y su rector, esta vez magnífico de veras, Federico Gutiérrez Solana. Que creo que ha sido el único nombre institucional que ha estado a la altura. Claro, conciliador pero rotundo. Y eso que entre las que rezaban con la mecha encendida estaba la emérita de Físicas Aurelia Bonet. Con el, olés para Paco Valcarce, que aguantó el chaparrón a medio paso de la depresión, Fernando Llorente e Isabel Tejerina que han osado escribir en favor de un Bassi que ni siquiera se atrevió a pernoctar en Santander, para evitar males mayores.
La perla más perlífera de las que los tolerantes escupieron a los ciudadanos y ciudadanas que simplemente habían elegido ver una representación teatral, me la comentaron dos de los zarandeados, el librero Rodolfo y su encantadora mujer Eva: "Intelectuales de mierda". Pero no se preocupen quienes aún piensan, porque con la evidente pluma del vicario agustino Manolo, la diócesis se gastó los cuartos en un remitido de prensa en el que perdonaban a todos, incluso a los que no tenían intención de solicitarles perdón alguno, supongo que el cien por cien de los asistentes. Así que hasta los intelectuales de mierda serán salvos.
Laus Deo.
(y por cierto, felices fiestas)
lunes, noviembre 27, 2006

GALERÍA DE ESCENAS COSTUMBRISTAS
Como no conduzco (por aquello de eliminar peligros de las carreteras) y siempre ando como el Conejo Blanco (llego tarde, llego tarde, llego tarde) soy usuario habitual de taxis.
Tengo que decir que, frente a la imagen cruda y fascistoide a lo taxidriver que se suele vender, mi experiencia me habla de muchos conductores correctos que se limitan a hacer su trabajo (llevarte a tu destino). Y que entre los que comentan alguna cosilla o tratan de trabar conversación, la mayoría es correcta y educada. Hasta te llevas algunas agradables sorpresas con taxistas lectores o aficionados a la música clásica o simplemente con una conversación agradable que no sólo te transportan, sino que además te hacen pasar un rato agradable.
He tenido, sin embargo, un par de incidentes surrealistas que no les voy a contar aquí, pero con conductores irrespetuosos y agresivos como el que me acercó esta tarde al Colegio Oficial de Psicólogos (sé que todos pensáis que necesito terapia, pero no tenía nada que ver con eso mi visita: tendréis que seguir aguantándome tal cual). El caso es que me tendrán por quisquilloso, pero el tal taxista, tras el gruñido de presentación, puso la cope a tope para deleitarme con uno de esos informativos de noticias comentadas por el imparcial comentarista de turno. Una pura agresión al sentido común, pero sobre todo una falta de respeto imponer ese tipo de torturas auditivas para un pasajero al que ni se pregunta su opinión y que, en este caso, y si quieren mis lectores pueden opinar que me paso de sensible, se sentía directamente insultado por muchos de los comentarios radiofónicos y por todos los que a grito pelado, y supongo que buscando mi aquiescencia, bramaba el energúmeno.
Hasta donde sé, el taxi es un servicio público. Y por eso, no acabo de ver hasta dónde un viajero inocente debe soportar la cope (o cualquier otra emisora) si no es ese su deseo. Me dirán ustedes, y con razón, que si tanto me molestaba, debería haberle dicho al pavo que bajara el volumen o quitara la radio. Y tendrán razón. Pero les juro que así como lo he pedido amablemente en un par de ocasiones, este sujeto me dio realmente miedo. Así que como suele ocurrir en estos casos, me quedo con los insultos y sin saber muy bien cómo presentar una reclamación, por lo que me limitaré a una simple pataleta en forma de blog.
Y como ya tenemos ciertas partes de la ciudad llenas de festivas bombillitas (en los parques donde todavía juegan algunos niños, Jado, Altamira, no hay tanta luz), Pre-Feliz Pre-Navidad a Pre-Todos. Como sigamos así, acabaré convirtiéndome en el Señor Scrooge.
