miércoles, mayo 20, 2009

VIEJAS PALABRAS QUE SABEN A ALMA NUEVA
(A propósito del libro La última palabra de Ana Rodríguez de la Robla)
Escribí esta reseña hace unos días para la revista Qvorum, y la comparto desde aquí con todos vosotros. Ana es una bloguera impenitente, amiga del Santander posible y de su responsable. Y con "La última palabra" parte de su trabajo sobre epigrafía latina, recuperando las palabras que se quedaron sobre las piedras de nuestros muertos. Merece la pena.
"Qué difícil resulta siempre enfrentarse a un texto ajeno, a un poema escrito por otras palabras, por sueños diferentes, por caminos de un lenguaje que no es nuestro. Las lenguas aprendidas difícilmente dejarán de ser eso, un aditamento al bagaje espiritual y conceptual que aprendimos desde la cuna y que tanto condiciona nuestras propias estructuras intelectuales. Igual que nos reconocemos parte del universo de quien utiliza nuestras palabras (“La sangre de mi espíritu es mi lengua / y mi patria está allí donde resuene” nos escribió Unamuno), penetrar en un texto perteneciente a otra lengua tiene siempre algo de aventura arcana. Y traducirlo, traicionarlo, verterlo en el vaso diferente siempre supone riesgo y tantas veces calamidad.

Un problema que a menudo me he encontrado en las ediciones de poesía clásica más al uso es que los transmisores son plumas de alto reconocimiento como especialistas en latín o griego, pero que tal vez no dominen a la vez las sendas de la poesía en castellano, de tal manera que a la vez que apuestan por una traducción precisa, filológica, exacta, científica, en esa misma decisión asumen la desaparición del alma, tanto que el rigor académico deviene en un acentuado rigor mortis. No es fácil encontrar versiones en las que el poeta, el que ama la poesía, el que la ha descubierto entre sus propias necesidades, sea a un tiempo conocedor profundo del idioma original, versiones en las que en definitiva se nos permita acceder a una música nueva para el texto clásico en las que las palabras encontradas sean capaces de esparcir el perfume de las antiguas sin por eso dejar de aletear como pájaros vivos. Así ocurrió con interpretaciones tan memorables como las aproximaciones de Fray Luis de León a Horacio.
Y así ocurre con los epitafios que ha recopilado y versionado para Icaria Ana Rodríguez de la Robla en un libro esencial y todavía caliente, recién sacado del horno. Y es que Ana aúna la formación académica en los ámbitos de la Historia, la Filología y el Derecho con la hermosa y profunda realización de su propia escritura, estudiosa y exploradora del. lenguaje a un mismo tiempo. Razones más que suficientes para que acabara cuajando en libro parte del trabajo que iniciara con su tesis doctoral. Razones más que suficientes asimismo para que uno venza el pudor que siempre supone enfrentarse a un texto escrito por una amiga y escriba esta reseña sabiendo que la amicitia (que dejo confesa) con la autora no impedirá la objetividad: y es que es justo alabar un libro espléndido, lo firme quien lo firme.

La última palabra nos hace viajar de la mano de un Orfeo cargado de palabras hacia el reino de los muertos en un viaje que tiene como misión rescatar los versos que quienes se quedaron de este lado dejaron sobre la piedra para rendir homenaje de amor a quienes una vez quisieron. Siempre la muerte nos mudos, atónitos, siempre solos e incapaces de reaccionar, siempre intentando a un tiempo ocultar su presencia, desdeñar el cuerpo inerte, y hacerlo vivir eternamente en la memoria del corazón. Esa necesidad de no desprendernos de nuestro paisaje humano, social, es la que nos empuja a construir ritos que den forma a la permanencia de nuestros muertos entre nosotros, y esa misma necesidad la que da sentido y origen a un género tan rico, tan querido por los clásicos como el del epitafio. Porque imaginativos, ricos y variados son los epitafios reunidos por Ana Rodríguez de la Robla en las diferentes secciones del volumen (Puella insolita ... optima uxor, Gaudium vs. Dignitas, Mors inmatura, Cotidie, Ars Moriendi, Viator y Amor et amicitia) por los que van desfilando los reconocimientos, elogios, lamentos, fragmentos de vida cotidiana que hoy como ayer nos permiten evocar a nuestros seres queridos; esposas, hijos, jóvenes, escenas cotidianas, posición social van trabando así un entramado cubierto de una melancolía invernal y gris que nos llena de ausencia, que nos inunda de estoicismo y nos hace omnipresente la invitación a vivir y continuar la senda que nos llega desde el otro lado de la lápida.

Quizá lo más sorprendente y atractivo de los epitafios sea una de las propias convenciones del género, la idea de un diálogo a dos vertientes en las que el muerto entabla conversación con los vivos, con todos los vivos, y consigue así labrarse una especie de misión de consejo, admonición, recordatorio o fatalidad. El propio epitafio nos dará las pautas, escuetas pero suficientes, de la historia que truncara la muerte, y suficientes datos así para poner rostro, nombre y estado a nuestro interlocutor: pudo ser una mujer virtuosa dedicada a la ocupación propia de las matronas de tejer la lana, pudo ser un muchacho arrebatado en plena floración, una niña cuyos sueños quedaron truncados, un hombre cubierto de honores y ya con la vida bien cumplida. Y de cada uno de ellos aprenderemos una lección y aprehenderemos un alma, bien guiados por la mano de Ana Rodríguez de la Robla, de pronto revestida con la túnica espectral, a la manera del padre de Eneas, para guiarnos de la mano por las miradas oscuras de los muertos. Tanto en el exquisito y pertinente prólogo como en la edición bilingüe de los poemas que se nos presentan limpios, sin notas (un dato positivo en la medida que nos permite acceder con claridad y celeridad a los textos sin las a veces farragosas interrupciones del erudito, de la misma manera que negativo porque nos impide conocer los criterios y aclaraciones que justifiquen una palabra, una interpretación, una resolución no académica de un problema textual). Se trata esta última de una decisión que considero acertada, ya que el libro se publica como una recopilación de poemas fúnebres y no como un tratado filológico. Pero sobre todo porque nos permite disfrutar sin interrupciones de lo que sin duda es la mejor parte del libro.

En efecto, si la cualificación de Ana para enfrentar con éxito el problema de la traducción de unos textos que conoce bien, de un género que domina, queda probada en el libro, me parece que sobre todo pasaremos a disfrutar de la recreación de los originales latinos en el esfuerzo de regalarnos una mirada lírica, musical, cargada de poesía en el sentido hispano y actual del término en el resultado de la traducción. Los versos imaginados por Ana Rodríguez de la Robla son rítmicos, pausados, profundos, siguen de alguna manera las pautas de la poesía latina pero resuena con gravedad actual, aprovechando con sabiduría las oportunidades que la retórica y la métrica le ofrecían para alimentar y cargar de emoción y sentidos transversales el original romano. Perlas de sabiduría (“Estando bien de haberes y salud, amigos/no te han de faltar, y si otro caso se diera,/extranjero serás en Roma o fuera de ella”), declaraciones de independencia y orgullo femenino (“Cierto es que hilé mi vida como quise; /nunca nada debí a nadie, viví /según la lealtad me aconsejó”), huellas de amor, de resignación, de dolor y hasta no pocos juegos irónicos han encontrado habitación en esta pequeña reserva de papel y memoria. En este libro que desde ya proclamo imprescindible, amigo lector, antes de que la ceniza te sea leve".

lunes, mayo 18, 2009

TRISTE TIERRA SIN MARIO

Hace un par de semanas, Uruguay perdía una voz llena de amor, poesía y compromiso, la de Idea Vilariño. De la misma generación, de la misma edad, del mismo grupo poético, de la misma furia, de la misma amistad que Mario Benedetti. Fue el 28 de abril y sólo unos días después, anoche, 17 de mayo, ocurrió la esperada despedida de una de las voces grandes de la lírica en español.
Había sido Benedetti consagrado ya entre los santos de la devoción popular y lectora. Porque su palabra estaba teñida de aparente sencillez (aparente porque con asombrosa naturalidad entre sus versos fluía la rima, la ironía, las figuras de repetición, la retórica al servicio de la simplicidad). Y de esa palabra nacía una comunicación sincera y directa que le convirtió en uno de esos poetas que se hacen amar incluso por quienes desconocen o sienten recelos ante la poesía, incluso por quienes no leen pero a veces escuchan.
Hablaba siempre de unas pocas mismas cosas. De un amor que hacía que el corazón se agitara hasta casi romperse. De una justicia social, una dignidad y unos derechos que no acababan de llegar y que le hicieron huir muchas veces de muchas dictaduras. De una desolación del hombre que se siente extraviado entre la ciudad plomiza (en ese Montevideo de cielos grises que nos permitía la evocación de un Santander igualmente gris entre sus poemas). De la necesidad de hablar claro y alto. Y del humor, del optimismo enfermizo que contagiaba, de la luz de las sonrisas que en medio de la tensión nos rompían sus versos.
Muchas veces lo leímos, o lo escuchamos convertido en voz y canción por Nacha Guevara o Joan Manuel Serrat. Y aquí en Cantabria por los buenos oficios del grupo Poetas en la calle. Y en un par de ocasiones le escuchamos hablar, leer, emocionar en la pequeña ciudad que nos envuelve y que hoy amaneció cubierta de un cielo gris montevideo y en la que entre nuestras cosas encontramos el Inventario, publicado con sus poemas en Visor, y en el que, claro, casi a las doce del mediodía, tropezábamos con el triste y necesario Ángelus
"Quién me iba a decir que el destino era esto.
Ver la lluvia a través de letras invertidas,
un paredón con manchas que parecen prohombres,
el techo de los ómnibus brillantes como peces
y esa melancolía que impregna las bocinas.
Aquí no hay cielo,
aquí no hay horizonte.
Hay una mesa grande para todos los brazos
y una silla que gira cuando quiero escaparme.
Otro día se acaba y el destino era esto.
Es raro que uno tenga tiempo de verse triste:
siempre suena una orden, un teléfono, un timbre,
y, claro, está prohibido llorar sobre los libros
porque no queda bien que la tinta se corra".
No sé, Mario, qué puerta se abrirá con cada muerte, pero sé que si hay otro lado te habrán estado esperando con los brazos alzados y prestos para transformar conciencias también allá, con las bocas llenas de verso y las miradas repletas de esperanza.
Sit tibi terra levis.

domingo, mayo 17, 2009

17 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA, LESBOFOBIA, BIFOBIA Y TRANSFOBIA

Aquí os dejo el texto del manifiesto elaborado por la FELGTB en un día tan importante, por todas las luchas decisivas que nos quedan.
"Este 17 de Mayo, es hoy en España, especialmente dulce después de que el pasado 6 de mayo el Congreso de los Diputados aprobara por unanimidad, instar al Gobierno para que declare el día 17 de mayo como Día contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia y también para que impulse el reconocimiento internacional de esta conmemoración a través de la ONU, sumándose así a los Estados que luchan porque sea reconocido este día como símbolo de la lucha por la igualdad de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.
En España la igualdad legal nos hace creer en ese otro mundo posible pero somos conscientes de que aún estamos en el camino para alcanzarlo. La discriminación por motivos de orientación sexual e identidad de género sigue siendo un obstáculo en ese camino con forma de miedo, odio o desprecio hacia la diversidad afectivo sexual.
En una sociedad como la nuestra, que trabaja por la igualdad y pretende acabar con la discriminación tránfobica, homofóbica y bifóbica, la intervención en el ámbito educativo es irrenunciable, pues la educación en valores, en el respeto a la diversidad, es una herramienta básica para acabar con el problema de raíz.
Porque es el desconocimiento, la ignorancia sobre la realidad LGTB, la que fomenta la mayor parte de las discriminaciones. La incorporación de la diversidad afectivo-sexual y familiar en la educación, asegurarían un espacio de respeto e igualdad. Nuestros y nuestras menores, nuestros y nuestras jóvenes, se ven acosados en las escuelas y centros educativos, quebrantándose así, la garantía del libre desarrollo de su personalidad y del bienestar superior de los y las menores.
Por eso conmemoramos este 2009 como Año de la Diversidad Afectivo-Sexual en la Educación. Pero no podemos quedarnos en las escuelas, debemos trabajar también con las personas adultas y hacer pedagogía social. Porque cuando una persona descubre su homosexualidad, su bisexualidad o su transexualidad no debe temer por la reacción de los suyos, y tal y como constata el informe “Jóvenes LGTB”, realizado por la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales, el 22% de nuestros y nuestras jóvenes sufren violencia psicológica o física en el seno de sus familias.
Debemos denunciar alto y claro que la homofobia y la transfobia en el ámbito familiar es otra forma de maltrato infantil. Los padres o madres no pueden imponer a sus hijos e hijas una educación que contribuya a la discriminación, lesionando así la autoestima de transexuales, lesbianas, gays o bisexuales.
Pero hoy no podemos quedarnos sin mirar también fuera de nuestras fronteras. Queremos destacar especialmente, que todos los días, y en todo el mundo, las personas transexuales se enfrentan diariamente a la violencia, abuso, violación, tortura y crímenes de odio, tanto en sus hogares como en el espacio público. Aunque la mayor parte de los casos nunca llega a documentarse, sabemos que sólo en las primeras semanas del 2009, han sido asesinadas mujeres trans en Honduras, Serbia y los Estados Unidos. Asimismo, los hombres trans son víctimas de discriminación más allá de su frecuente invisibilidad social y cultural.
Los derechos humanos básicos de las personas trans son ignorados o negados en todos los países por ignorancia, prejuicio, temor u odio. Las personas trans enfrentan discriminación cotidiana, que resulta en exclusión social, pobreza, atención de salud deficiente y escasas perspectivas de trabajo digno.
Entre los factores que contribuyen a esta situación se encuentran las clasificaciones internacionales sanitarias, que todavía consideran a todas las personas trans mentalmente “trastornadas”. Esta visión anticuada, es insultante y errada, y es utilizada para justificar la discriminación y la estigmatización cotidianas, presentes en todos los aspectos de la vida de las personas trans.
Es por lo que este 17 de mayo pedimos:
A la OMS, que deje de considerar la transexualidad como transtorno mental, y promueva el acceso a la atención de salud y el apoyo psicológico adecuados, tal y como demandan.
Que los Organismos de Derechos Humanos de Naciones Unidas examinen las violaciones a los derechos humanos que enfrentan las personas trans en todo el mundo, y que tomen medidas concretas para combatirlas.
A los países del mundo, que adopten los Principios de Yogyakarta, y que garanticen una atención de salud adecuada para las personas trans, incluyendo la reasignación de género, si fuera deseada; que les permitan adaptar el status civil a su género de preferencia, y vivir su vida social, familiar y profesional sin ser expuestas ni expuestos a la transfobia, el prejuicio y los crímenes de odio, siendo protegidos y protegidas por la policía y los sistemas judiciales frente a todo tipo de violencia, física o no.
Es importante recordar que a nivel internacional la homofobia, la transfobia y la bifobia pueden tener forma de ley que condena las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo, como ocurre en 80 países, o incluso de pena de muerte, como pasa en 8 naciones del mundo.
Debemos trabajar porque la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género sea erradicada, y trabajaremos, desde la FELGTB, como entidad miembro del ECOSOC, dentro de Naciones Unidas, y con Naciones Unidas, para conseguir que el 17 de Mayo sea al fin considerado Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia.
Otro mundo es posible, pero este otro mundo sólo es posible con nosotras y nosotros".
Hago mías todas y cada una de las palabras del manifiesto.

viernes, mayo 15, 2009

MOMENTOS ESTELARES: YIRA, YIRA ...
No tengo yo muy claro que mi madre haya sido capaz de reponerse de la impresión de leer en la canallesca local que el candidato trufero Rukaegos tomará parte en la quedada ciclista que el PSOE organiza mañana en Santander (también en Castro, Torrelavega y Santoña) contra el cambio climático, de manera conjunta con muchas otras ciudades europeas. De hecho, cada vez que la brisa golpea en mi ventana laboral, me suena como a carcajada materna.
Sí, lo sé. No tengo sentido del equilibrio. Ni del físico ni del mental. Y como me consta que Sauron consulta día a día mi Santander posible, he decidido aportarle algunas claves interpretativas.
Nunca aprendí a montar en bicicleta. Uno, que es tauro y de letras, decidió a temprana edad que no era natural eso de sostenerse sobre dos únicos puntos de apoyo, tan estrechitos además como una rueda de bici. Y como siempre, llevó su decisión hasta las últimas consecuencias: suspendí el parcial de física dedicado a la energía cinética y me negué (ejem) a moverme sobre ese artefacto a pesar del esfuerzo desplegado por padres, amigos de la familia, amigos propios, secretarios de ayuntamiento, interinas, practicantes, mancebos de farmacia, pasantes, paseantes, tíos, primos y demás parientes desde el mismo momento en el que decidieron quitar del chisme las estabilizadoras y definitivas rueditas de atrás. Eso sí, como había puntos de apoyo más que suficientes, durante mi infancia fui, que lo sepan, un as de los patines y patinetes. También aprendí a esquiar pero con dificultades y después de varios contratos de temporada con Alto Campoo para ejercer de alisapistas culero.
Y es que el papel de patoso, lo que se dice patoso, el Rukaegos lo borda. He dejado que mis piernas, apenas un punto menos fascinantes que las de Cyd Charisse, se enreden a medio camino entre el pupitre y la pizarra (morros al suelo). He visto como el hielo de la cascada del parque reinosano de Cupido se agrietaba bajo mis pasos mientras hacia el chon invernal y gritaba a los amigos "ey, está el hielo tan duro que se puede andar por encima" (morros al agua -helada-). He sentido como a medio partido de futbito el mundo se tambaleaba cuando en vez de patear el esférico decidí pisarlo a lo mamá equilibrista de Dumbo (morros al suelo again). Me he caído en la nieve, en la acera, en la carretera, en el campo, en la playa, en el monte, en el bosque, en el barro, en la arena, a cubierto, en descampado, en casa, de visita y hasta en misa.
Y hasta me aprendí el tango Yira, yira en la loma que corona la pequeña y soberbia joya del románico rural que es Santa María de Villacantid, en el Campoo de mis amores primeros, mientras apostábamos los chavalucos del colegio quién llegaba primero si hacíamos una carrera dejándonos rodar por la ladera de la loma. Todos realizaron su recto recorrido a más o menos velocidad mientras yo, a caballo siempre entre la patosidad, la oportunidad, el espectáculo y el mareo, decidía equivocar el rumbo y despeñarme por un pequeño talud hasta la carretera secundaria y a aterrizar en las amorosas fauces de un camión que, San Sebastián nos guarde, frenó a tiempo.
Y en efecto: ese fue el día del golpe en la cabeza. ¿Todo aclarado?
Pero que conste, que también se puede luchar contra el cambio climático tocando el piano o escribiendo sonetos y no se hacen quedadas para que los demás hagan el ridículo enredándose los dedos a medio "Para Elisa" ehhh.
Post Data: Que conste que pienso estar en la Plaza de Numancia animando a los aguerridos y aguerridas deportistas, y recibiéndoles con banderolas y botellines de agua en Puertochico. Pero en bici ... ni jarto de grifa.


miércoles, mayo 13, 2009

¿UNA DÉCIMA DE SEGUNDO BASTA PARA DECIR ADIÓS?

Su imagen de vampiro maldito, su discreta tristeza, su consciente y prudente adicción a la heroína, sus palabras medidas y llenas de poesía, su música que buscaba el interior y hablaba con nuestros fantasmas y nuestras nostalgias cara a cara forman parte ya de un irremediable ayer. El chico de ayer, Antonio Vega, escapó al fin de tanta soledad, tanta derrota y se mezcló entre humo de garitos y sombras de canciones con Marga.
He sido siempre más de canciones que de cantantes, que de grupos. Y por eso es raro encontrar en mi discoteca personal presencias obsesivas de algún intérprete. Pero Antonio Vega (y primero Nacha Pop) está entre los que se repiten con cierta frecuencia. Y es que desde la cándida adolescencia Antonio acompañó muchas horas, muchas emociones. Desde aquella extraña forma de bailar La chica de ayer o Relojes en la oscuridad en el mítico Rebeca que en la calle Panamá nos traía "la Movida" a los chicos de provincias que conjugábamos los veranos santanderinos hasta la emoción íntima que desde la casettera nos arrancaban Desordenada habitación o El sitio de mi recreo.
Encontré anoche en mi desordenada habitación, entre esas torres gigantes de cds contra las que lucho cada décima de segundo en la que necesito una canción especial para convertir mi pequeña casa en el sitio de mi recreo en el que perseguir sueños y sombras aferrado a una señal de bus o a cualquier puerta abierta capaz de reescribir a escala real esperanzas y oscuridades, un viejo disco de homenaje en el que bajo el título Ese chico triste y solitario se recrean canciones de Antonio Vega, siempre necesarias. Y desde entonces no he dejado de escucharlo (suenan ahora Los Lunes y su lectura de Eres tan triste).
Hay algo de homenaje en este regreso compulsivo. Pero también de reconocimiento del valor de la música, los poemas, las voces, las películas, los libros, las canciones, la televisión, la publicidad, las fotografías al muro en el que vamos clavando nuestra historia pequeña. A través de la radio, los discos, de la tele, Antonio Vega se fue clavando en nuestras memorias. Éramos tan jóvenes entonces que hoy la despojada nostalgia con la que escuchamos sus temas nos hace recordar nuestras primeras rebeldías, esos sufrimientos adolescentes y absurdos, esos primeros temblores del corazón. La música que un día se nos clavó en el alma y que nos hace hoy sentir que con Antonio Vega se murió un poco de cada uno de nosotros. Y que con nuestra memoria triste Antonio seguirá también viviendo un poco cada día en cada uno de nosotros.

sábado, mayo 09, 2009

EN TORNO A LA ALIANZA DE CIVILIZACIONES

Como en general me guío más por mis neurosis particulares que por la prensa, y aunque había prometido a algunos lectores del blog tocar la Alianza de Civilizaciones cuando se produjo la cumbre en Estambul, fuera de tiempo (y fuera del mundo, porque tengo una berza hoy que ni os hacéis idea) algunas coincidencias lectoras me empujan a abrir hoy este texto.
Por un lado, El País proporcionaba ayer algunos datos sobre la integración de los musulmanes en Europa y en Estados Unidos, apuntando que tienen muchos menos problemas de convivencia e integración en Estados Unidos que en la vieja Europa. Algo, por cierto, que no deja de tener sentido. Por otro, ando de lecturas obsesionadas con los bárbaros: Baricco y Todorov, con planteamientos totalmente diferentes, nos hablan de un cambio en los paradigmas culturales que estaríamos viviendo ahora mismo, una transformación para ellos tan fuerte como la que socavó los cimientos de la cultura clásica con la llegada de los bárbaros. Eso sí, Baricco nos estaría hablando sobre todo de la llegada de las nuevas tecnologías y de las nuevas actitudes y valores derivadas de las mismas, mientras que Todorov se plantea ante todo el problema de la convivencia entre culturas diferentes en el marco social de la civilizada europa.
En esta España mía, esta España nuestra se han reído las tripas los de siempre con lo de la Alianza de Civilizaciones. Obsesionados por demostrar la presunta falta de comunicación entre nuestro país y sus interlocutores internacionales, han preferido hacer un chiste de una iniciativa original, viva, oportuna y, por cierto, muy bien acogida por interlocutores de tan poca prestancia como los propios Estados Unidos (en la era Bush primero y en la Obama después), Naciones Unidas, referentes del mundo islámico como Turquía y un suma y sigue que se va ampliando.
Y es que la oportunidad de la propuesta quedaría justificada por sí sola valorando el protagonismo creciente de entornos culturales, geográficos, sociopolíticos que ya no son ni parte del canon occidental ni deudores directos de sus expansiones. La comunidad internacional deberá tener entre sus voces al mundo islámico o a oriente, o simplemente será todavía más inútil de lo que la hemos venido percibiendo.
En el fondo, no se trata de una gran construcción. Hablar de Alianza de Civilizaciones supone reconocer por un lado que la cultura occidental ha venido siendo considerada como única posible, única "civilizada", única elevada, hasta ayer por la tarde. Y por eso, las conversaciones, tratados e instituciones internacionales se habían ido construyendo a partir del parámetro único occidental. A ese reconocimiento, se suma la oportunidad y la necesidad de que un nuevo mundo se estabilice a partir de un diálogo cultural múltiple, en el que se reconoce el estatus de civilizadas a muchas otras formas de enfrentar la realidad cotidiana, y se reconocen sus valores y aportaciones como necesarios para la empresa común.
Cuando a veces hablamos de los avances hacia organizaciones y países más justos, más igualitarios, más respetuosos con la diferencia, más proactivos en la defensa y desarrollo de los derechos humanos, olvidamos creo que si nuestra actitud ante los derechos humanos es la de la pura imposición, difícilmente los países y las culturas que han permanecido lejos de esta construcción doctrinal podrán integrarlos como propios. Hace no tanto tiempo las carencias occidentales, las españolas, en esos mismos ámbitos eran tan fuertes que no parece de recibo que nos sintamos capaces de recriminar sin escucharlos a países que se encuentran en un estado similar al nuestro hace 40 años. Claro que debemos apostar en ese diálogo por nuestros buenos valores, por las que han sido las grandes aportaciones de nuestro Occidente a la historia y a las ideas, pero reconociendo también el derecho de tantos hombres y mujeres de construir su propio futuro, de aprender, reivindicar y luchar por ese diálogo, ese respeto, esa paz desde sus propias raíces.
Y es que ya esa necesaria fusión de bárbaros y ciudadanos como alimento del futuro tuvo su alba de Alianza de Civilizaciones en el poema "Esperando a los bárbaros" de Kavafis:
¿Qué esperamos agrupados en la plaza?
Hoy llegan los bárbaros.
¿Por qué inactivo está el Senado
e inmóviles los senadores no legislan?
Porque hoy llegan los bárbaros.
¿Qué leyes votarán los senadores?
Cuando los bárbaros lleguen darán la ley.
¿Por qué nuestro emperador dejó su lecho al alba,
y en la puerta mayor espera ahora sentado
en su alto trono, coronado y solemne?
Porque hoy llegan los bárbaros.
Nuestro emperador aguarda para recibir
a su jefe. Al que hará entrega
de un largo pergamino. En él
escritas hay muchas dignades y títulos.
¿Por qué nuestros dos cónsules y los pretores visten
sus rojas togas, de finos brocados;
y lucen brazaletes de amatistas,
y refulgentes anillos de esmeraldas espléndidas?
¿Por qué ostentan bastones maravillosamente cincelados
en oro y plata, signos de su poder?
Porque hoy llegan los bárbaros;
y todas esas cosas deslumbran a los bárbaros.
¿Por qué no acuden como siempre nuestros ilustres oradores
a brindarnos el chorro feliz de su elocuencia?
Porque hoy llegan los bárbaros
que odian la retórica y los largos discursos.
¿Por qué de pronto esa inquietudy movimiento?
(Cuánta gravedad en los rostros.)
¿Por qué vacía la multitud calles y plazas,
y sombría regresa a sus moradas?
Porque la noche cae y no llegan los bárbaros.
Y gente venida desde la frontera
afirma que ya no hay bárbaros.
¿Y qué será ahora de nosotros sin bárbaros?
Quizá ellos fueran una solución después de todo.

viernes, mayo 08, 2009

LA MALA EDUCACIÓN

No sé en qué medida las ideas neoconas, con su defensa acérrima del egoísmo social, tendrán algo que ver en lo perjudicado que anda ese viejo conjunto de viejas normas de los viejos tiempos conocidas como buenas maneras. Pero cada día un poco más cuando uno camina por la calle o se socializa un poco acaba pensando que o ya llegó la hora de hacerse cascarrabias o algo está fallando en las estructuras sociales que hemos ido levantando como marco de convivencia.
Nunca he sido demasiado formalista, ni demasiado dado a protocolos. Pero sí que he creído siempre que las razones de todo ese entramado de usos sociales tenía un objetivo claro, el respeto a los espacios, fronteras, necesidades, afectos, del "otro". Sin esa referencia a los demás, las reglas de la convivencia se convierten en pelucones de museo. Y al excluir de nuestros referentes personales la existencia de esos "otros" cualquier referencia a las normas básicas de educación, desde las cortesías a la indumentaria, desde los cubiertos a los ruidos, carece de cimiento en el que apoyarse.
Sonreímos poco por la calle, no contestamos siquiera con una inclinación de cabeza a quien nos cede el paso en la acera o el asiento en el autobús, olvidamos que los demás duermen a ciertas horas o pasean por los mismos parques y calles, anulamos los derechos ajenos por el placer egótico de la afirmación constante del "hago lo que quiero", del "tengo derecho a" frente a la igualmente constante elusión del "tengo la obligación de".
Estoy convencido de que muchos pequeños grandes problemas a los que hoy se enfrentan nuestras ciudades, nuestras sociedades, no hubieran alcanzado la gravedad o tensión actual si hubiéramos sido capaces de mantenernos dentro de los límites necesarios para no dañar o herir. si hubiéramos sido, sin más, ciudadanos bien educados. Y sirvan como ejemplo las normas antitabaco o el problema del botellón y movidas nocturnas.
No estoy seguro de que haya alguna manera de retomar la cordura y la sonrisa, pero ... ¿qué tal si mañana empezamos nuestras jornadas intentando no olvidarnos de decir " buenos días" a la vecina, "gracias" al kioskero, "de nada" a quien se tercie y sonreír un poco a todo el mundo? Vengaaaaa, que no cuesta dinerooooo ;)

miércoles, abril 29, 2009

CUÉNTANOS TUS LIBROS

Apuntaba el otro día, hablando del amor a los libros, que sería interesante que todos los que hacéis este blog posible os animarais a contar cuáles han sido esos diez libros imprescindibles, mágicos, transformadores, sin los que puede que vuestras vidas hubieran sido diferentes. Sé que es difícil, y que la lista de hoy podría no ser idéntica a la de mañana. Pero sería bonito compartir esa parte de nuestra memoria. Orfeo me acaba de hacer llegar su lista, así que publico la suya y la mía de hoy (algunos coinciden con los que mencioné en el post "Larga historia de amor").
Los libros de Orfeo, el de casa:
1)Los Comics de los años 50 de Superman y los libros de "los Cinco".
2)Viento del Este, viento del Oeste. Pearl S.Buck
3)Ana Karenina. Leon Tolstoi
4)La Montaña Mágica. Thomas Mann
5)Lo pequeño es hermoso. Ernst Friedrich Schumacher
6)En Busca del Tiempo Perdido. Marcel Proust
7)La Saga-fuga de J.B. Torrente Ballester
8)El Burgués Gentilhombre. Moliére y las Cartas de Madame de Sevigné
9)Amor,culpa y reparación / Envidia y gratitud. Melanie Klein
10)Miserias del presente, riqueza de lo posible. André Gorz
Una lista potente, Por Tutatis. Y allá que va la mía:
1)Astérix y Cleopatra, de Goscinny-Uderzo
2)Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar
3)Cuentos completos, de Julio Cortázar
4)El hilo azul, de Gustavo Martín Garzo
5)La destrucción o el amor, de Vicente Aleixandre
6)El Señor de los Anillos, de Tolkien
7)Crimen y Castigo, de Dostoievsky
8)Cuaderno de Nueva York, de José Hierro
9)Nadan dos chicos, de Jamie O'Neill
10)El siglo de las luces, de Alejo Carpentier
¿Qué hay de los vuestros?

martes, abril 28, 2009

EL CORAZÓN DE EUROPA: VACACIONES EN PRAGA

Eso de estar marcado por las estrellas con el signo de Tauro hace que me dé cierta pereza viajar, a pesar de que considero la experiencia del viaje como imprescindible para crecer y conocer, a pesar de que siempre he disfrutado de mis visitas a otros lugares.
No hacía demasiado tiempo de la Revolución de terciopelo cuando conocí Praga. Una ciudad que se desplegaba ante mi imaginación habitada por Kafka, amada por Mozart, contrarreformista y barroca hasta la extenuación, partida por el Moldava que describiera Smetana. Y llena de chicos bel ami, claro.
Estaban ya perdidos sabe dios por qué carpetas familiares los apuntes de viaje de esa mujer extraña y tierna que fue la Tía Chavita, pero recordaba cómo había disfrazado siempre su sed aventurera con viajes organizados por diversas parrandas religiosas cuando no era fácil para una mujer sola reivindicar su espacio, viajar. Y recordaba con una sonrisa cómo nos contaba el "secuestro" de un autobús en la capital checa porque la guía responsable de aquel grupo de beatas talluditas no acababa de conducirlas hasta el objetivo número uno del plan, rendir adoración como Dios manda al Niño Jesús de Praga ("es que buena era muy buena y muy simpática, pero claro, allí sería comunista la pobre, y como son todos ateos pues le parecería mal que viéramos al Niño Jesús"). El caso es que nuestras rebeldes expedicionarias se negaron a apearse del autobús y visitar nada hasta que no vieran a quien tantas ganas tenían de ver. Y allá que tuvo que dirigirse la guía pobre, comunista y atea, pero muy buena y simpática, camino del barrio de Malá Strana y de la iglesia carmelitana.
Acompañado unas veces, solo otras (Ángel tiene la tendencia de, como él dice, estar très fatigué demasiado pronto) me pateé una ciudad de la que me traje recuerdos , imágenes, sueños: La representación de la bellísima ópera Rusalka de Dvorak en el Teatro Nacional, el mágico Puente Carlos entre la noche y la niebla, las vistas desde el Castillo en la misma sala en la que defenestrearon literalmente a los embajadores españoles, la Plaza de la Ciudad Vieja, el Cementerio Judío y los recuerdos del ghetto de Terezin, las siestas tumbado bajo el sol en el islote de Na Kampa ...
Recuerdo Praga a menudo. Esa Praga que no tardó en formar parte de la Unión Europea en un ingreso masivo de países que despertó muchas ilusiones, pero que también ha traído cierto retraso en la construcción europea. Me sorprendió entonces que frente a los infinitos recelos de Europa ante los ingresos de Grecia, Portugal y España, "poco acostumbrados a la democracia", fueran tan ágiles las bienvenidas a los países del desmantelado telón de acero. Algunos de los cuales, la propia República Checa, encabezan hoy el bloque de los países euroescépticos, los que recelan de toda política común y parecen limitarse a entender Europa como una fuente de negocios.
Y es que en esta Europa que está todavía por construir, nos jugamos una vez más la apuesta de una Europa unida simplemente en el mercado o una identidad más fuerte, que se entregue a la bandera de la ciudadanía común, de los valores comunes. La Europa del acuerdo, del respeto, de los valores ilustrados, del respeto a la diversidad no serán posibles desde el recelo ni desde la pela.

jueves, abril 23, 2009

LARGA HISTORIA DE AMOR


Aunque algunos prefieran los trajes de Milano como regalo, la tradición nacida en el Sant Jordi barcelonés de regalar un libro y una rosa a alguien especial se va consolidando por todo nuestro país, hasta convertirse con variantes en uno de los referentes del 23 de abril. Para los letraheridos regalar un libro o recibirlo como regalo es casi un acto religioso; acompañarlo de una flor, mejor una rosa, es dotarlo de una carga especial de afecto, de amor, de complicidad. Y así fue este 23 de abril, un día cómplice en el que por vez primera pude cumplir el ritual con pleno sentido. Hubo rosa y libro para mi madre, hubo rosa y libro para Mónica, la bibliotecaria de Val de San Vicente con la que pasaría la tarde en compañía de esas mujeres maravillosas del grupo de lectura de Unquera. Y cómo no, hubo libro y rosa para Leo.
Ya os he escrito en otras ocasiones sobre mi amor a los libros. Un amor que ha sido fiel a lo largo de los años, desde que organicé un tremendo berrinche en el Liceo Infantil donde no me daban libros porque decían que era demasiado pequeños, hasta ese título seductor que me regalé (sin rosa) también el pasado jueves, Domar a la divina garza del mexicano Sergio Pitol.
Recuerdo en ese itinerario los libros de lectura de la Editorial Santillana, con los que descubrí la poesía de Juana de Ibarborou, la de García Lorca, la de José Luis Hidalgo, antes de cumplir los ocho. Y ese ejemplar de Astérix y Cleopatra que todavía anda desgastadísimo por las estanterías que apareció una mañana a los pies de mi cama, antes de ir al colegio (cuando mis padres bajaban a Santander y llegaban tarde tenían la costumbre de comprarnos un libro a cada hermano). Y esa edición ilustrada de Platero y yo, una pequeña joyita lanzada por la Asociación Española de Libreros hace mucho tiempo y que como pone en letra tosca en el ex libris me llegó como regalo de Melchor, Gaspar y Baltasar de parte de mi abuela Rosalina. Una abuela que no por casualidad fue una celestina en mi relación con la lectura que lucía un bonito, original y shakespeariano nombre.
Disfruté de mi adolescencia con José Luis Martín Vigil y con Hermann Hesse, dos autores que íbamos prestándonos de mano en mano en mi grupo de amigos del Instituto Nuestra Señora de Montesclaros. Y con Aleixandre y ese poema central de La destrucción o el amor, el que se titula Se querían, y que pese a su complejidad y extensión llegué a memorizar en mis quince. Leí con avidez cada recomendación de mis profesores de literatura, y a los 16 ya me había leído medio Galdós, La Regenta, un par de veces El Quijote ... Leí por amor Rayuela, para entender mejor las bromas de Juan sobre el universo de Cortázar y su fascinación por La Maga. Y así Juan se fue de pronto pero Julio Cortázar se quedó para siempre. Leí las Memorias de Adriano porque un catedrático del Opus en la Universidad lo atacó con saña como inmoral, y años más tarde regalé la primera edición en castellano, la que yo me había comprado y leído tantas veces, a Lander. Leí a Katherine Mansfield después de un café revelador con Gustavo Martín Garzo y a Margo Glantz porque iba a conocerla en la UIMP. Leí Verdes Valles, Colinas Rojas porque una fuerza extraña me obligó a comprar aquel extenso tomo y dejarme fascinar por Ramiro Pinilla. Elegí títulos que me parecieron bellos y misteriosos y que nunca o casi nunca me defraudaron, elegí autores porque su rostro anunciaba las puertas de la magia, devoré clásicos para no perderme las referencias de algunos contemporáneos, elegí títulos por críticas maravillosas y por las que los atacaban, leí para reconocerme en los autores que daban otro nombre al deseo, y para dejarme sentir en las emociones ajenas, leí por casualidad, por necesidad, por devoción y por vicio, robé libros cuando no tenía cómo pagarlos y los custodié con la ansiedad del avaro, leí poemas en voz alta y narraciones de misterio a oscuras y con linterna, leí en los autobuses, en el tren, por la calle, de día, de noche. Y sigo leyendo, y sigo sabiendo que la lectura es uno de los perfumes más ricos e imprescindibles de mi esencia.
Veo como tratan los legados en tantas bibliotecas públicas, veo como se tiran clásicos y novelas de referencia para hacer espacio a sabe dios qué best seller horrible, que a veces me pregunto si no sería una gran idea dejarme ir, cuando llegue el momento, como hacían los faraones egipcios con sus tesoros, acompañado de todas esas páginas tan llenas de mi propia vida, fundirme con él viento entre cenizas de libros consumidos al mismo tiempo que mi cuerpo para seguir volando por siempre con sus risas, sus aventuras, sus reflexiones, sus tragedias, sus lágrimas. Por siempre rodeado de su amor. Salvado una vez más por los libros, con los libros, ya para siempre.

martes, abril 21, 2009

SOÑANDO UN NUEVO GAMAZO

Llevamos muchos meses ya de constantes polémicas en torno a los espacios que acabarán determinando las últimas posibilidades de Santander para enriquecer su casco urbano y dotarlo de equipamientos cívicos y culturales donde poder desarrollar tantos proyectos.
Anduve el otro día con Jesús Alberto Pérez Castaños por el área de Gamazo, y de nuevo volví a soñar con todas las posibilidades que quedarán abiertas si finalmente la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento de Santander consiguen ponerse de acuerdo (y ponerse de acuerdo no es que el alcalde rece y el puerto diga amén).
Se habla de liberación de espacio, de amplios paseos, de torres y volumen de viviendas tanto en la Santander abierta al mar como en la Remonta o el área de las estaciones. Pero no se habla (al menos no he oído ni leído) nada sobre otro tipo de intervenciones y dotaciones.
Pienso que Gamazo fue una parte importante del Santander marinero, diques, talleres, carpinterías de ribera, almacenes. Y hoy es testigo de la muerte de tantos modos de ganarse el pan, de los ecos de un tiempo que ya no será. Y pienso que deshacer Gamazo para dotar San Martín de viviendas de lujo con vistas privilegiadas para privilegiados y abrir sólo rutas de paseo sería continuar con esa obsesión de la ciudad por aniquilar su alma.
Muchas ciudades han sabido recuperar sus viejos espacios industriales, integrarlos en el nuevo tejido urbano, y cargarlos de sentido mirando a un tiempo hacia el futuro y hacia la memoria. Y nos ofrecen modelos para la recuperación de Gamazo. ¿De verdad nuestra ciudad es tan rica en equipamientos cívicos que podemos permitirnos demoler las viejas naves que alojaran talleres y mercancías?¿no sería mejor restaurarlas y convertirlas en espacios para la cultura, salas multiuso de arte joven, conciertos?¿alojar en alguna de ellas algún pequeño museo o centro de interpretación multimedia, para chicos y grandes, que recordara que Santander fue un puerto, y nos preservara la memoria de los distintos artesanos que se implicaran en la construcción y mantenimiento de las embarcaciones y los aparejos, la memoria de los pescadores humildes de los dos cabildos, de los eventos históricos asociados al puerto y la bahía? Que el dique seco y la casa de bombas son dos pequeñas joyas parece fuera de duda, aunque no tengo claro que se fueran a salvar. Pero las posibilidades que se abren con la recuperación de todo el entramado de naves y la recuperación y restauración de la vieja draga no sólo dejarían que nuestra ciudad mantuviera vivos los ecos, sino que ayudaría a abrir nuevas políticas culturales y participativas.
Gamazo es una oportunidad que no deberíamos perder. Porque después no habrá ya otras.

viernes, abril 17, 2009

MAÑANA DE HUELGA: PRIMERA COLUMNA EN "EL CAÑÓN"

Me escribió hace un par de meses Pilar María de Lorenzo, reinosana de pro y compañera que fue de mi hermana en el Colegio Antares, para comentarme que a través de la recién creada Fundación Concha Espina ella y ese excelente artista que es Nacho Zubelzu querían poner en marcha un periódico trimestral, de contenidos culturales y deportivos, que ofreciera miradas sobre Reinosa, Campoo y sus gentes, y que recuperara el nombre de un viejo periódico local, "El cañón" (en pleno centro de Reinosa está ese cañón apuntando a las nubes que recuerda la vieja fábrica que estuviera en la capital campurriana). Me invitó a implicarme en la iniciativa con una pequeña columna personal en cada número y para la primera entrega me especificó que me centrara en algún recuerdo personal vinculado al cañón. A un mes ya de la salida del periódico a la calle, me permito compartir ese breve texto con todos los lectores del Santander posible:
Mañana de huelga

Qué curiosos resultan los mecanismos de nuestra memoria personal. Me preguntan por El Cañón y de pronto lo asocio con la palabra huelga.

Andaba por los trece años cuando una nevada de las de antes certificó la llegada del invierno. Y como era habitual, a lo largo del otoño se habían agotado las reservas de combustible para la calefacción del Instituto, de tal manera que entrar era toda una experiencia polar. Estoy seguro de que muchos lectores de este nuevo periódico habrán tomado apuntes con guantes. Pero el frío llegó a ser insoportable.

Así que hicimos huelga. Movilizados por los mayores; una huelga activa, para demostrar que no éramos unos vagos: queríamos condiciones dignas para estudiar. Se decidió tirar de pala y ayudar a quitar la nieve de las aceras. La cita, al día siguiente en El Cañón. De los ochocientos estudiantes, aparecimos unos quince. Calentamos motores y con cartelones explicativos, espalamos la nieve del cañón y lo dejamos transitable. Unas dos horas de trabajo feliz e inocente, celebrando la ilusión de esforzarnos por primera vez en algo importante: Ganamos. Y hubo calefacción.

Aquella misma noche, El Cañón quedó enterrado por la nieve.

Regino Mateo

jueves, abril 16, 2009

SOBRE CIERTOS CONCIERTOS Y CIERTOS DESCONCIERTOS
(O como cantarían Pajares y Esteso, "Los niños con los niños ...")
Ha sido noticia y fuente de polémica incluso en los medios nacionales la decisión de la Consejería de Educación del Gobierno de Cantabria de no renovar el concierto al Colegio Torrevelo y denegar su solicitud al Colegio Peñalabra, ambos de Fomento y Centros de Enseñanza (Opus Dei) y ambos defensores de la educación segregada (niños en Torrevelo y niñas en Peñalabra). Sobre todo ha sido intensa la polémica en los medios regionales, donde han sido múltiples las cartas al director (hasta firmadas por niñas de seis años, qué ricas) y las tribunas libres. Todas, claro, defendiendo el derecho de ambos centros al concierto y defendiendo el derecho de las familias a elegir si quieren enseñanza mixta o no.
La verdad es que dejando al margen el mal gusto de la mayor parte de los textos mencionados, que en una lectura transversal realmente lo que hacen es descalificar o despreciar al resto de centros públicos y concertados de Cantabria (ellos son los portadores de la única enseñanza que funciona, los mejores, la élite, cómo no), dejando aparte la hipocresía de ciertos firmantes que defienden su derecho a educar a sus hijos según unas convicciones que luego no ponen en práctica en su vida privada (y hasta aquí puedo leer, no voy a dar nombres sobre todo porque hablo de algún amigo), y dejando aparte también algunos otros datos relevantes sobre la gestión del concierto hasta hoy ... sí que me parece importante recordar una idea esencial.
Sí, tienen razón Torrevelo y Peñalabra cuando afirman que la justicia española ha dado como válida y conforme a la Constitución la existencia de centros de educación separada. A la vieja usanza. Y sí, lo ha hecho por valorar el derecho a crear un centro educativo conforme a un ideario concreto y por valorar la posibilidad de que los padres busquen un proyecto afín a sus convicciones.
Donde radica la equivocación (la manipulación diríamos mejor) es en el hecho de pensar que si en España es posible un centro segregado, eso implica necesariamente el acceso al concierto. Y no es así. España tiene hoy un proyecto asentado de educación pública, que se basa en una serie de exigencias y principios, bien aceptados, por cierto por la inmensa mayoría de la sociedad y por la inmensa mayoría de los centros concertados. Entre esas reglas del juego público (la Administración está obligada constitucionalmente a garantizar la educación para todos, pero no cualquier educación) está la de la enseñanza mixta. Somos iguales, nos educamos igual. Esa convicción pública (que no han cuestionado los gobiernos conservadores, por cierto) significa que si un centro de titularidad privada quiere recibir financiación pública, debe cumplir ciertos requisitos, entre ellos la enseñanza mixta. ¿Que un ideario, unos padres, un proyecto defienden enseñanza separada? Perfecto: centro privado con financiación privada. Así de sencillo. No hay persecución, discriminación o problema alguno.
Tal vez el único ruido sea recordar que, conforme a las exigencias de la Administración educativa a todos los demás centros concertados, el Colegio Torrevelo nunca debería haber sido subvencionado.
Desde este blog, aplaudimos de manera firme la decisión de la Consejería de Educación y de su titular, Rosa Eva Díaz Tezanos. Y estamos seguros de que los recursos que interpondrán los dos colegios tendrán un resultado claro: el dinero público financia modelos acordes con los valores de la educación pública. Y lo demás, es literatura.

martes, abril 14, 2009

TIEMPO DE PASCUA

Sin duda se trataba de otro tiempo. Un tiempo más cómodo en el que las dudas, los miedos, se diluían en una experiencia fuerte, aprendida en el seno de una familia católica pero no especialmente devota y asentada más tarde como parte de mi propia identidad personal. Supongo que la podríamos llamar experiencia de la fe, una fe que creció a partir de mi colaboración como catequista en diferentes parroquias, como miembro activo de algunos grupos juveniles. Una fe que fue pronto compartida con personas especiales como Joaquín y Marisol y junto a ellos toda la tropa del Primero de Mayo. O con los pascueros de Los Negrales. O con los chicos y chicas del Proyecto Ciaboga. O Quique, Carlos ...
En la Comunidad de La Pascua de Los Negrales, junto a la Institución Teresiana, descubrí aquellos años el verdadero espíritu de la Pascua cristiana, a través de la oración, el recogimiento y la búsqueda dentro del propio corazón, en compañía y con una tensión creciente que hacía de la Vigilia Pascual esa fiesta que siempre debería ser pero hasta entonces no había conocido.
Fue hace tiempo. Tanto que parece haberse helado en medio toda una eternidad. Entre aquella Pascua en la que canté por última vez el pregón gregoriano durante la Vigilia ("Exulten por fin los coros de los ángeles ... ") y esta presente en la que como ha ocurrido ya durante varios años la celebración religiosa ha quedado oscurecida, ha pasado a formar parte de un paisaje tradicional que se proyecta al margen de mi vida.
Y es que entonces vivía aquella dimensión trascendente como una fiesta, una forma de entregarme, de compartir muchas emociones importantes con una comunidad que te fortalecía y te empujaba. Hasta que fue imposible resistir las contradicciones, el miedo, la presión de las tormentas de intolerancia e integrismo que cada vez más anulan cualquier voz alternativa dentro de la Iglesia Católica.
Admiro a algunos amigos comprometidos, solidarios, abiertos, que siguen considerando que su fe les hace más fuertes, que forma parte de su propia esencia, y que se empeñan en vivirlo dentro de una Iglesia que no les merece. Admiro a amigos homosexuales que siguen convencidos de que deben luchar para conseguir un día el respeto que la Iglesia sustituye cada día por humillaciones y degradaciones.
Pero yo hace tiempo que me rompí, que me rendí, que decidí caminar renunciando a esa parte de mi corazón que había sido tan importante y en la que había dejado tanta ilusión, tanto tiempo, tantos esfuerzos. A pesar de lo que lloré el primer año en que me obligué a no participar en la vigilia que celebraba la Resurrección de Cristo. A pesar del frío que me producen ahora sus capitostes. A pesar de la nostalgia que aparece a traición cada primavera.
Pero supongo que la libertad es la capacidad para elegir. Y yo hace tiempo que elegí poner tierra de por medio con todos aquellos de los que ni siquiera puedo esperar el mínimo respeto. Y descubrir otra manera de ver la Pascua en los árboles que florecen camino de Mazcuerras, el sol que cada vez brilla con más energía, los rostros que salen del letargo y aprenden de nuevo a sonreír.
Feliz Pascua

miércoles, abril 08, 2009

MOMENTOS ESTELARES: DE UÑAS EN EL CONSERVATORIO

Hacía tiempo que recreaba alguno de esos frescos memorables cargados de un pasado afortunadamente pasado que he venido titulando Momentos Estelares y que como sabéis tienen un enorme parecido con la realidad. Y es que el Surrealismo nació para ser habitado.
Había yo terminado mis estudios de piano (bueno, el título que entonces se llamaba Profesor de Piano, porque mis deditos siempre rebeldes atendieron los ruegos del anular derecho y se negaron a continuar hacia las estepas superiores) cuando pensé que era bastante complicado transportar el piano a excursiones, campamentos y festejos navideños, y todavía más complicado crear aporreando el Revolucionario de Chopin un ambiente delicado y tierno apto para envolver, acariciar y capturar chulazos sensibles, esos que un amigo define como canallas de buen corazón. Así que me dije a mí mismo en secreto conciliábulo: ¿por qué no te animas con un instrumento pelín más portativo? (y todo esto antes de los e-book y los portátiles eh, que uno fue siempre un total avant-garde). Y decidime por la guitarra, bohemia y sutil, más que nada porque con mi alergia al polvo (podéis pensar lo que queráis, so malos) y los ataques de asma asociados, tenía miedo de morir insuflando Döpplers por la embocadura de la flauta.
Tengo que decir que durante las primeras clases con un guitarrista espléndido, buena gente y mejor músico (y como tal ninguneado en la Cantabria cultural), que además lee el Santander Posible anduve algo confuso. Y es que tanto limar uñas, tanto rebajar por aquí, formatear por allá, pensé que andaba en un cursillo de estheticienne a domicilio. Pero pronto me di cuenta de que cuanto más limaba mejor sonaba mi pobre Alhambra (qué sonido tan dulce tiene y qué manazas le tocaron en desgracia, Santa Cecilia) así que me puse entusiasta a trabajarme la haute manicure masturbatoria noche tras noche.
Andaba ya pendiente de mi examen de segundo curso de guitarra en el Conservatorio Profesional de Música de Cantabria "Chuchi el de la Abadía" cuando se me ocurrió pasarme una tarde fresquita de mayo poniendo al día el Estudio Op.10 nº1 de Chopin, claramente incompatible con unas uñas largas por hautemanicuradas que anduvieran cuando, ccrrraaakkkkkkkk cruuuunnnnnccccchhh, oh dolor, quebróseme sin piedad la uña del pulgar derecho al trabarse entre un mi4 y un fa4 del entrañable Kawai de casa. Poco más tarde (uno es cabezón) y en el nº5 fue el corazón el que dejó media uña entre un fa3 y su respectivo sostenido.
Y allá que me llegué yo a clase, lloroso y compungido a tres días del examen, diciendo desolé "me he quedado sin uñas, me he quedado sin sobresaliente, sniff".
El profe facilitó una solución rápida y curiosa: "Te compras unas uñas postizas discretitas y te las pegas con superglú encima de las otras, las rebajas un poco con la lima y al menos durante el examen aguantarán". Y ni corto ni perezoso, lleno de nuevas ilusiones, me compré dos bonitas uñas, tan discretas como pude (siempre me fascinaron el Splendor Fuchsia para el pulgar y la imitación en laca de uñas del Russian Red para los corazones).
No tengo muy claro cómo toqué mi Carcassi, mi Brouwer, mi Tárrega, mi De Visée ... aunque guardo por alguna torre de papeles mi papeleta con el sobresaliente. Pero nunca olvidaré el delicioso pase de modelos que tuve que realizar mientras mi profe explicaba al resto del tribunal el percance, ante las extasiadas miembras (todas ellas pianistas de pro) que exclamaban, oh, qué faena, el pobre, oye, dónde compraste la uña fucsia que me parece supermona, y con eso puedes tocar bien, no sé si el rojo y el fucsia casan bien con los pantalones pistacho que has traído que también son superideales.
Llegué, vi, vencí. Con uñas cosméticas y afán de superación. Y sobre todo con un terrible odio al superglú que terminó de arrancarme las dos uñas y dejarme los deditos en carne viva al tratar de quitar los postizos.
Y es que, desde luego, qué duro es estar siempre en el punto justo de talento y monería, ayns.
INFOGRAFÍAS Y URBANISMOS

La incorporación de las nuevas tecnologías al márketing electoral me plantea algunas dudas razonables, que se vuelven a avivar después de que el Alcalde-Ingeniero explicara a los medios su idea de lo que según el Ayuntamiento de Santander ha de hacerse en el espacio liberable de las estaciones de tren santanderinas.
Aprovecho para recordar un par de datos de esos que suelen olvidarse. No sé si por falta de memoria (ejem) o porque hay demasiados intereses mediáticos en mantener las cosas como están. Pero que me parece de justicia reseñar. Por un lado, que sorprende el repentino entusiasmo de la corporación conservadora de Santander por el proyecto de urbanismo de largo alcance que se podría desarrollar en la zona de las estaciones, cuando si no está ya reordenada la zona es, precisamente, porque el Partido Popular votó en contra de la iniciativa en un par de ocasiones, como bien recordará nuestro flamante nuevo Consejero de Industria, Juanjo Sota. Y es que el entonces alcalde, que mascullaba de manera bien audible algo así como "anda, Sotuca, no digas tonterías" no estaba dispuesto a admitir iniciativa alguna que procediera de la oposición. Pero se trata de una iniciativa socialista para mejorar las condiciones del área de Castilla-Hermida y solucionar la fractura urbanística de la ciudad en esa zona. Hombre, la idea del alcalde parece que apunta claramante en la idea de que ya que la ciudad ni pone suelo ni financiación, se queda con el proyecto e impone el suyo de gratis.
La idea de esa torre fenomenal y señera es, por cierto, original de las neuronas socialistas. Porque en la infografía que el Alcalde-Ingeniero presentó en las elecciones no había torres y sí habló de esa construcción emblemática en su proyecto Jesús Cabezón. Jesús, no te van a dar las gracias, no te preocupes, pero sí quiero dejar constancia de que la idea fue propuesta tuya. Y con más contenido de lo que he escuchado a nuestro querido equipo de gobierno municipal.
Más. Si andamos candidatados para eso de la capitalidad cultural 2016, no deja de sorprender que en el proyecto de reordenación de la zona de las estaciones no se haya ni mencionado siquiera la posibilidad de dotaciones culturales, en una ciudad tan falta de espacios, programas y propuestas. Pero entre Bolonia y los ingenieros, queda poco espacio para el arte, me temo.
Pero lo que sí me pregunto con esto de las infografías es ... ¿quién las paga y cómo? Porque claro, habrá estudios que las estén desarrollando. ¿En qué medida no podemos considerarlas publicidad engañosa y por tanto un fraude a la ciudadanía? Y es que para reordenar la zona de las estaciones primero habrá que convocar un concurso público digo yo (y en letra pequeña dicen ellos). Pero estamos vendiendo un desarrollo "como si". ¿O es que algunos estudios profesionales van a salir con ventaja? Por menos, armó un zipizape el pepé con uno de los proyectos de La Remonta. Pero claro, ahí andamos con la ley del embudo.
Tendrá que haber remodelación en las estaciones. Pero esa remodelación debería tener en cuenta la creación de equipamientos sociales y culturales modernos mejor que seguir programando viviendas en una ciudad que tras el pluff de la famosa burbuja tiene excedente de pisos vacíos. Debería tener en cuenta la opinión ciudadana, la participación de santanderinos y santanderinas en el diseño, además de tener en cuenta (faltaría más) la opinión de los otros agentes públicos implicados, y en especial de Fomento, que algo tendrá que decir. Y debería ser menos demagógica y más respetuosa con los procedimientos, y no vender torres imposibles que acabarán quedando en castillos de arena o espejismos.

martes, abril 07, 2009

¡QUE LE DEN EL NOBEL A GLORIAMARI!

Si es que no nos podemos permitir que personajes de cerebro tan vívido y atinado como el de la profesora titular de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, Ay Gloria Mía qué Tomas para pillar tal Torrija, digo Gloria María Tomás y Garrido se nos pierdan, si es que son glorias patrias y ya.
Lo que no tengo tan claro, visto su fácil y exquisito verbo gongorino, es si deberíamos propulsarla a chorro hacia el Nobel de Medicina (lo suyo es la bioética, o eso dice; lo mismo es la bioestheticienne) o hacia el de Literatura. Porque sus palabras sulivellan, vaya si sulivellan.
Para quienes no hayan tenido noticias de tan señera intelectual, promujer destacada de la catolicidad murciana, fue invitada a un coloquio científico en la Universidad de Alicante (miren en qué se gastan los dineros públicos, Mare de Deu) para hablar sobre sexualidad.
Y allí descubrió la pólvora entre perlas, como escucharéis debida, profunda y sutilmente argumentadas. Y es que ya sabemos que los homosexuales somos enfermos y perversos, eso no es nada nuevo y ya nos lo dijo Aniquilo Polainas por invitación expresa del pepé y bien jaleado por adalides de la moral como Luis Bárcenas. Y que además nos huele el aliento, y si no viene Superman y nos pone en nuestro sitio (o sea, mirando pa Cuenca) ayudaremos a Luthor a destruir el planeta. Cuidado con el superhéroe, porque como vengan Batman y Robin, o Roberto Alcázar y Pedrín ...
Los gays somos fruto, Gloria Dixit (et Bibit), de una primera mala experiencia con la estupenda heterosexualidad que ella misma en su sapientia summa exhibe. Vamos, que le pillamos a la novia o ligue sandunguero después de bailar El Chiringuito y con una torrija de cuidado (o hasta fumados con dos petas de más, que estos mariquitas son viciosos para todo, ya se sabe) y no se nos removió nada, y claro nos frustramos y nos comimos el tarro hasta llegar a la conclusión de que si con ellas no se pone la bandera bien enhiesta, pues habría que buscarse un soldadote y todo por la patria. Pero como eso fue simplemente un trauma, pues que se cura.
Y claro, after this pearl digo yo que si no será que ella tuvo por novio a un marinero de Cartagena que en medio del follaje la escuchó hablar y ... acabó optando por dedicarse a la marinería para el resto de su mili y fue ella la que se quedó sola, fané, descangashada y con el verbo ágil. Y como es taaannnn científico elevar lo particular a lo general, pues eso.
Pero claro, hay más. Los gays somos "niños de la llave". Salimos de casa con la cartera y el nocilla y después de aguantar a la Señorita Desirée hablando de polinomios volvemos a una casa vacía con nuestra triste llave y como no sabemos qué hacer y sentimos que nadie nos quiere nos tocamos el monomio hasta que ... Bueno, qué os voy a contar que no sepáis sobre el monomio. Y claro, que si toco el monomio con una mano, que si con otra, que si busco la del vecino y, zasss, ya me hice maricón. Si mamá y papá hubieran sido más accesibles que el vecino de 19 años y 19 cm que jugaba al rugby, se machacaba en el gym, vestía de Versace y tenía cara de querube, de qué iban a gustarme a mí los chulazos, de qué. Si es que lo raro es que nadie se haya dado cuenta de todo esto antes de Gloriamari.
Eso sí, ella no falta a nadie eh (bueno, el gremio de peluqueros sí debería estar un poco molesto con su estilismo atroz, pero como seguro que son mariquitusos todos no cuentan). Y el rector de la Universidad de Alicante y una tal Paloma, responsable del evento, dicen que no hay nada que disculpar y que esta profesora estaba allí para que todas las opiniones tuviesen cabida. Y con eso no sé si quieren decir que no se puede hablar sobre la homosexualidad sin decir gilipolleces o es que ahora van a abrir las aulas de Medicina para hablar sobre el uso terapéutico de la sanguijuela en la medicina de hoy, o las de Derecho para explicar la necesidad de aplicar el Código de Hammurabi en nuestros tribunales, o las de Bellas Artes para defender que los gatos untados con pintura de dedos en la zarpa tienen el mismo nivel artístico que Miguel Ángel (otro maricón, si es que ...).
Así que con toda solemnidad, pido a las visitas del Santander Posible que escuchen atenta y a tonta mente el siguiente enlace y públicamente se sumen a mi humilde petición: El Nobel para Gloriamari, a la voz de ¡¡¡Ya!!!!!
NOTA: Para más y mejor cachondeo, digo información, sobre las publicaciones y méritos de la muchacha, la entrevista que reproduce Dos Manzanas es un tratamiento perfecto para bloqueos digestivos:

viernes, abril 03, 2009

MUEREN LOS CIERVOS

Hace unos días, mientras tomaba el rutinario café de media mañana, se me acercó Manu (nombre ficticio) para ponerme al tanto de unos sucesos graves y pedirme una ayuda en términos mediáticos. Esta mañana me trajo algunos datos que le había pedido y paso a cumplir mi compromiso de intentar difundir la noticia, comenzando por mi bitácora.
No puede evitar esta mañana evocar una imagen bien cómica de "Astérix en Helvecia" en la que los guerreros helvecios atizan a los romanos (como corresponde) y luego los socorren amorosamente. El romano dice "¿Me golpeáis y luego me curáis?" a lo que el helvecio responde "Es una costumbre de aquí". La Cruz Roja acababa de nacer.
La cosa es que el pasado, crudo y nevado invierno tuvimos la foto propagandística de rigor, esa foto que recordaréis de nuestros responsables de montes alimentando a un grupo de ciervos famélicos en El Henar. Y es que ha sido un año de hambruna para ellos, mucha nieve y poco verde con que aguantar el tirón hasta la primavera. O lo que es lo mismo, un año de muchas muertes al que sólo, al fin y al cabo andamos de Año Darwin, los ejemplares más fuertes han sobrevivido.
Pero ahora que andan las ciervas, las más fuertes, preñadas y cercanas al parto, desde el Servicio de Montes del Gobierno de Cantabria se están adjudicando cacerías en los términos municipales cercanos o incluidos en la Reserva del Saja / Parque Nacional de los Picos de Europa, cacerías en las que se mata precisamente a esos ejemplares que hubieran garantizado el fortalecimiento de la población. Y hay constancia de que han caído ya varias hembras preñadas, algunas con dos cervatillos en su vientre.
Podríamos recordar que la reintroducción del ciervo en los años 50 y la creación de la Reserva Nacional del Saja tuvo su origen precisamente en los cazadores (en otro perfil de cazadores, bien diferente del actual) para "proteger la caza mayor y las especies interesantes de estos montes, con la esperanza de que las generaciones presentes y futuras sepan mantener y mejorar su legado". Y así llegaron los primeros cervatillos desde los Montes de Toledo, y pronto se aclimataron y se multiplicaron. Con la satisfacción de cazadores pero también de aficionados a la naturaleza que han convertido desde entonces en todo un rito la asistencia a las noches de la berrea.
En la actualidad vuelve a descender la población de ciervos. Y podríamos (sin conocer mucho este mundo pero atendiendo a la extensa y bien informada explicación que se me ha hecho llegar) recordar que hay datos alarmantes, como los ya muchos años en que durante la berrea no se abate ningún ciervo de gran envergadura, o lo que es lo mismo un macho fuerte y de cierta edad. Habría que recordar también que hay un conflicto larvado o no tanto entre los ganaderos de la zona y las especies de valor cinegético y ecológico. Habría que apuntar que es mucho el dinero que se paga por una cacería (creo que se llega a los 24.000 / 30.000 euros) y en consecuencia que es un ingreso fuerte el que se aporta a las arcas municipales.
Parece urgente tomar algunas decisiones. Decisiones que debieran proteger el periodo de preñez de las ciervas, de forma regular o, como mínimo, en años en que el invierno haya sido mortal y blanco como el recién pasado. Que tendrían que articular fórmulas eficaces para que los ganaderos no sufrieran perjuicios económicos y los ayuntamientos encontraran medios de financiación alternativos a las cacerías (en los Montes de Toledo, las sierras de Teruel y otros puntos ya se practica una especie de explotación de ciervos en semi-libertad para evitar dañar a la población salvaje). Que deberían escuchar más a las opiniones de los que aman la naturaleza y menos a las que la miden en euros (que al final vamos a encontrarnos con que la caza es el urbanismo de las zonas de montaña ... y hasta aquí puedo leer). Que deberían evitar ese cinismo de alimentar a los ciervos para luego abatirlos (¿o es que en realidad estaban cebándolos?).
Recuerdo una hermosa balada medieval francesa, Lamento de la cierva blanca, que puede servir como ejemplo de tantas leyendas mágicas tejidas en torno a las ciervas. Un animal de fuerte poder místico que ya nos dejó bellísima huella en Altamira. Aquí os dejo el enlace a la versión de Tri-Yann, recordando que en Cantabria no sólo las ciervas blancas se lamentan. ¿No es posible parar ya esta carnicería?

jueves, abril 02, 2009

EL PRÍNCIPE Y LA GOLONDRINA

Andamos con eso de la primavera y de las visitas que se acercan un poco pastelones. Los habituales ya sabéis que este poema de Luisa Castro me fascina. En su gallego original a ser posible. Ya lo colgué una vez en el blog, en aquel pequeño homenaje que quise rendir a todas nuestras lenguas. Y lo cuelgo hoy de nuevo porque "Hará pedazos mi corazón, pero no espero más".
O principe e a anduriña
Fará pedazos o meu corazón,
pero non espero máis.
As árbores tremeran,
detrás de cada folla adiviñarei un páxaro
coa sua mesma cara,
o sustento chegará por bocas inimigas,
rulas piadosas enviarán mensaxes.
En cada tronco e en cada pola
atoparei una sinal ameazante ou propicio.
Esquecerei o deber, esquecerei os amigos,
as cousas por facer iranse amoreando
e quedando atrás a caza o o voo.
Adelgazarei,
chegará o día de emigrar á calor
e non me atopará a xefa da escadra,
retrasarei os plans da coletividade
e da xeoloxía.
A ciencia deterase nun pozo de dúbidas por min,
e eu quedarei detrás.
Pero non espero máis:
fará pedazos o meu corazón.
... dentro de 9 días.

miércoles, abril 01, 2009

EN UN TRISTE ANIVERSARIO, DOS PROPUESTAS PARA EL CALLEJERO DE SANTANDER

Uno de abril. Setenta años después del final de un gran sueño, después del terrible "cautivo y desarmado" que dio al general bajito y atiplado licencia para aniquilar, todavía Santander rinde homenaje en muchas calles a los golpistas. El trabajo de asociaciones como "Héroes de la República y la Libertad" han obtenido algunos pequeños reconocimientos para los vencidos, desde las grandes losas que en la zona civil del Cementerio de Ciriego recuerdan los nombres de los más de ochocientos hombres y mujeres fusilados en sus tapias y enterrados en una fosa común a algunas calles que en los nuevos barrios toman nombres como los del matrimonio de periodistas Luciano Malumbres y Matilde Zapata. Que se suman a otros homenajes algo anteriores a Fernando de los Ríos o a León Felipe, entre otros.

Recuerdo una novela excelente, Middlesex, de Jeffrey Eugenides, que describe el ataque de los turcos nacionalistas a la ciudad de Esmirna para acabar con la población de origen griego, en el proceso de limpieza étnica que sirvió para ensayar a pequeña escala la crueldad y efectividad que luego aplicarían para el intento de exterminio de los armenios. La población desesperada se concentra en el puerto, con las llamas y el ejército de Enver Pasha por detrás y el mar delante. Y barcos norteamericanos, franceses, ingleses, alemanas que han recibido órdenes de no intervenir "en un problema interno" y que dejan a hombres, mujeres y niños abandonados a su suerte. Sólo los barcos japoneses salvaron a unos centenares de refugiados, y algunos pocos navíos hicieron la vista gorda cuando algún griego alcanzaba a nado el barco y subía por la cadena del ancla. Los demás, neutrales e impasibles, presenciaron la muerte atroz de varios miles de personas sin hacer nada, sin perder la compostura de sus rostros innobles.

Hoy relata El País una historia semejante. El puerto de Alicante hacinando a 20000 refugiados, familias completas, con el mar delante, el ejército franquista entrando en la ciudad a su espalda, y esperando desesperados la llegada que nunca fue de los barcos ingleses y franceses que los dos países habían comprometido con el Gobierno de la República para ayudar en la evacuación de los republicanos. El Capitán Archibald Dickson, al mando del carguero Stanbrook, llegado a Alicante para recoger un cargamento de naranjas, azafrán y tabaco, desobedeció las órdenes expresas de no embarcar refugiados y abandonó en Alicante su carga para recoger a 3000 refugiados que transportó hasta Orán. Una vez más los cobardes neutrales asistiendo indiferentes al horror y unos pocos hombres dignos de su condición humana arriesgándose por sus semejantes.

La crónica me sirve para recordar el trato infame que los refugiados de la República recibieron en Europa. Y la generosidad del Presidente de la República de México, Lázaro Cárdenas, que abrió las puertas de su país a todo español que buscase un refugio, un hogar nuevo, en condiciones de igualdad con los mejicanos.

¿Qué pasaría si suprimiéramos de una vez de nuestro callejero los nombres de ciertos personajes y acontecimientos y dedicáramos los espacios vacantes en nuestras calles a quienes de verdad merecen un puesto de honor en la Historia de España?

Me gustaría celebrar un abril futuro paseando por mi Santander y atravesando calles como la Calle Lázaro Cárdenas y la Calle Archibald Dickson. Ojalá.
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