sábado, junio 09, 2007

UN MES LLENO DE ORGULLO

Hace ya dos años desde que el Congreso de los Diputados diera luz verde, con el voto en contra de los de siempre (gracias a Celia Villalobos y a María Pía Sánchez: sé que no fue fácil para vosotras oponeros a vuestros compañeros y apostar por nuestros derechos, por los derechos de todos) a una reforma del Código Civil que consagraba la igualdad de derechos civiles para gays y lesbianas. Lo dijo entonces el Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero: "España es hoy un país más decente". No se ha roto la familia, no han caído sobre nosotros las doce plagas de Egipto. Lo normal es cada día más normal. Y a pesar de todo, los santones nuestros de cada día (Rouco & co) continúan insultando con la ayuda de sus ppertinaces acólitos, atacando todo aquél ámbito, espacio, ley, programa, palabra, libro donde se nos permita ser, donde se nos haga visibles, donde no se nos queme o se nos criminalice o se nos electrochoque o se nos culpabilice como han solido y suelen hacer las religiones (tan ecuménicas en este tema) con la inestimable ayuda de sus sicarios. Desde Ana Botella Perasymanzanas a Hernández y Fernández, los famosos gemelos del cabaret polaco. Desde los integristas islámicos obsesionados por alcanzar el paraíso y las huríes antes de tiempo a los judíos ortodoxos que con tanto mimo cultivan sus tirabuzones.

Y es que hasta en la comunidad gay y lesbiana se oyen voces que gritan por una supuesta "normalidad" (asociada a los parámetros de la más rancia pequeñaburguesía) que entienden no encaja con esa imagen lúdica, festiva, carnavalesca que los medios (y una parte de la realidad) transmiten de nuestra celebración del 28 de junio, Día del Orgullo Gay. Y muchos gays y nogays discuten hasta la propia denominación de "orgullo" (según ellos, no se celebra un día del orgullo heterosexual, como si tuviera algo de mérito ser como se supone que mandan los cánones). Seguramente porque siguen prisioneros de sus complejos y sus culpas. Así que he decidido escribir hoy un post difícil, doloroso primero, lleno de esperanza y de rabia después, en el que os contaré por qué yo salgo a la calle el día 28 de cada junio a decir con la frente alta "soy gay y estoy orgulloso".

Se trata de una antonimia imperfecta, pero utilizamos ORGULLO por oposición a VERGÜENZA.
Durante cientos de años, las lesbianas no existían y los gays éramos condenados al oprobio y en no pocas ocasiones a la muerte. Se construyó una sociedad que nos despreciaba, que nos hacía invisibles y nos convertía en insulto, en el ejemplo de lo peor, de la mayor degradación a la que una persona podía llegar a ser. Crecí en una ciudad pequeña, en una familia abierta y culta, católica y de derecha tranquila. Predestinado, ya veis, a ser un hombre de bien, un peón del sistema, en consecuencia heterosexual con propensión a la esposa dorisdaysca y la familia numerosa. Como todos mis compañeros de generación, usaba la palabra "maricón" como la peor agresión posible. Y ya que no era percibido por mis compañeros como mariquita oficial, me libré de las agresiones que tantas veces vi a mi alrededor y que tristemente continuan ocurriendo. Siempre supe que era homosexual, aun antes de conocer la palabra y mucho antes de entenderla. Pero en un momento de la adolescencia, de esa adolescencia que viví al poco de la muerte del dictador que nos encerraba con el aplauso de jueces, curas y sociedad en general en campos de concentración, me desperté, me miré al espejo y sólo vi mierda.

Te convertías en eso, en basura, en mierda, en maricón. No era posible ser nada más bajo. Pasabas las noches llorando, suplicando que no fuera verdad, que eso no. Deseabas morirte. De verdad. Pero eras demasiado cobarde como para llegar tan lejos. Y cada día se imponía la triste realidad, el intento de disimular fabricando novias falsas. El esfuerzo de abortar cada apunte de sentimiento cuando te dabas cuenta de que estabas enamorándote de algún amigo de la pandilla, de algún compañero de clase. De esos que si se enteraban te darían la espalda porque no era posible ser amigo siquiera de un marica. De esos que ni siquiera hoy sospechan cuánto sufrí por ellos. Acababa llegando, claro, el momento de la primera vez, ese en el que reconocías a un "igual" por la calle y acababas subiéndote a su coche tras meses de vacilación y pánico, a un coche que te llevaba de viaje a la vergüenza definitiva. Un coche guiado por alguien con tanto miedo como tú, del que ni siquiera llegaste a saber el nombre. Una primera vez que me dejó meses noqueado, invadido por la culpa. Y a la que siguieron otras, muy distantes en el tiempo, cuando lograba sobreponerme y me encontraba con otro ser anónimo, que volvía a romperme el alma y a guiarme hacia el abismo de los condenados.

Poco a poco te refugiabas en las presencias mínimas que ibas tropezando. Te hundías en el asiento del cine, ruborizado, mientras veías en la pantalla el primer beso entre dos hombres (Querelle) o escuchabas como golpes brutales los comentarios hirientes y salvajes del público en esa dramática cinta que se atrevió tan pronto a presentar los primeros años del SIDA (Compañeros inseparables). Robabas en la librería Mi gato está muerto, Querelle o Los delitos insignificantes, porque te aterrorizaba que el vendedor mencionara el título en voz alta o te mirara con reprobación. Te sentías atraído hacia ciertos grupos de música (La Mode, The Smiths, Depeche Mode, Soft Cell, Pegamoides) en los que notabas cierta complicidad. Escuchabas que tal o cual compañero de la Universidad había muerto de SIDA. Y comenzaste el tiempo de la reconstrucción.

No podéis haceros idea de lo que los libros, los cómics, el cine, la música han sido para mí en estos años. Cómo me permitieron poco a poco conocerme, explorarme y guiaron mis primeros pasos. Lindsay Kemp, Cernuda, Marlowe, Memorias de Adriano, Fassbinder, La ley del deseo, Pretty Boy, George Michael, I will survive, Mujer contra mujer, El condón asesino,... me ayudaron a tomar conciencia de mí. Y trataron de sacudirme las viejas ideas, las viejas creencias, los viejos dioses, sin lograrlo del todo. Hasta que pude firmar mi primer manifiesto. O tras semanas de pasar por la puerta sin atreverme a entrar, cruzar la puerta del primer pub de ambiente, del primer territorio liberado. Y pude enamorarme de nuevo y esta vez sí, hacérselo saber, y romperme cuando se fue sin despedirse siquiera. Aunque esta vez sí encontré hombros sobre los que llorar, porque por primera vez algunos amigos y amigas sabían que yo era gay y me ofrecían todo su apoyo. Y me encontré también, en medio de la desolación del desamor, con ALEGA. Y allí terminé de componer a quien unos meses más tarde ofrecía su primera rueda de prensa como portavoz de un colectivo de gays y lesbianas en una región pequeña, controladora, asfixiante como Cantabria. Al que todavía tenía serios problemas de comunicación con la familia o callaba el dolor de que mi padre muriera sin haber tenido la oportunidad de haber conocido de verdad a su hijo.

Hasta que dio comienzo el tercer tiempo. Tras la vergüenza y la reconstrucción, el orgullo. No estoy orgulloso de ser homosexual : fue la naturaleza, o dios, o quien os dé la gana quien me hizo así. Yo no tuve ninguna opción. Pero sí estoy orgulloso de haber roto mis relaciones con ese dios cuyos seguidores me humillaron y destruyeron los mejores años de mi vida y a los que no concedo ya ni un grano de mostaza de mi respeto. Estoy orgulloso de mirarme por las mañanas al espejo y ver a una persona, con sus defectos y sus virtudes, pero tan importante, tan digna, tan decente, tan normal como cualquier otra. Estoy orgulloso de haber luchado por mis derechos, por los de muchas otras personas, por los de una sociedad completa. Y de haber ganado. Aunque quede mucho trabajo por hacer, muchas cosas por cambiar, y aunque para mí la libertad llegara tarde, con el arroz pasado. Estoy orgulloso de recordar cada año a los travestis, transexuales y mariconazos que por primera vez dijeron "Basta Ya" en el Stonewall Inn de Nueva York, y frenaron a golpes de tacón de aguja las agresiones policiales de aquel 28 de junio de 1969, a pesar de que los propios gays se apartan de los de la pluma como si de apestados se tratara (ya se sabe, hay que parecer "normal", gays sí, pero que no se nos note). Estoy orgulloso de haber sido capaz de alzarme desde el abismo y de mirar a los demás a los ojos, cara a cara, frente a frente, sin nada que esconder y nada de lo que avergonzarme. Estoy orgulloso de haberlos querido tanto, aunque las cosas al final no salieran bien. Y estoy orgulloso de haber llorado como un idiota cuando el Congreso de los Diputados aprobaba la reforma del Código Civil que nos hacía iguales en derechos. Esa mañana (no pude ir a Madrid), mientras miraba la televisión, me sentí por primera vez en mi vida limpio, digno. Y no pude evitar romperme en llanto cuando Manuel Marín anunción los resultados de la votación, como antes cuando Carmen Montón o José Antonio Labordeta hacían un canto a la dignidad, un canto a la lucha de tantas personas que se habían quedado por el camino, y al futuro de tantos chicos y chicas que seguramente lo tendrían desde ese día un poquito más fácil.

Seguiremos escuchando los insultos de siempre a los de siempre, más feroces y soeces en junio, en el mes de nuestro orgullo. Pero yo seguiré reivindicando mi fiesta, la fiesta con la que celebro el tiempo en que me convertí en persona. Y saldré a la calle en Santander, y colgaré un año más en mi ventana la bandera del Arco Iris (doy las gracias a los ayuntamientos cántabros que se han sumado a nuestras reivindicaciones y han colgado en sus fachadas nuestra bandera, sobre todo a ese de Reinosa, en el que viví mis años de vergüenza y que fue el primero en colgar en su fachada el Arco Iris un 28 de junio de 2004, pero también a Santoña, Colindres, Camargo, Val de San Vicente, Campoo de Enmedio, Castañeda, Castro, Laredo, Santa María de Cayón, Hazas de Cesto ...). Y si puedo iré a Madrid y bailaré, y reivindicaré, y me divertiré, y gritaré eso de "no somos machos pero somos muchos" o lo de "detrás de los balcones también hay maricones" o lo de "mirando en las aceras se esconden más bolleras" y seguiré creyendo que se puede luchar por la libertad sin necesidad de poner caras largas, y hasta subido a una carroza con tanga de purpurina (no os asustéis: no tengo yo cuerpo como para eso ... pero quién pudiera). Porque el mes de junio es el mes de mi orgullo. Porque el 28 de junio es mi fiesta y ya no voy a consentir que nadie me la arrebate. Porque hace mucho que dejé de ser una víctima y sé cómo y contra quién luchar. Porque he compartido muchos sueños con vosotros y vosotras, y estoy orgulloso de cómo habéis estado detrás de gays y lesbianas en su camino hacia el sueño posible, y también de vosotros y vosotras, hermanos y hermanas, que habéis renunciado al miedo y os habéis levantado y habéis estado a mi lado en la lucha. Porque soy gay, y estoy orgulloso.

Y como no quiero mataros de intensidad, os dejo con unas musiquillas bien nuestras. "Proud" (orgullo) con la que termina la quinta y última temporada de esa serie fantástica que es Queer as folk. "I am what I am" (Soy lo que soy), porque tampoco necesito excusas, de la mano de esa reinona disco que es Gloria Gaynor. Y, cómo no, el emocionante "A quién le importa" de la mano de la divina Alaska. Feliz Mes del Orgullo.

http://www.youtube.com/watch?v=4F5kiNa-c_w

http://www.youtube.com/watch?v=uhv-ulLdfP8

http://www.youtube.com/watch?v=j8n1D-eT3tI

lunes, junio 04, 2007


¿Una ciudad criptoposible?



Una semana después, continúo saliendo a la calle y mirándola con un velo de tristeza. Son muchas las razones que se me ocurren, y muchas las que habéis apuntado en vuestros comentarios a mi anterior entrada. Pero a pesar de todas ellas sigue siendo incomprensible el resultado en ciertos barrios, ciertas calles, ciertos entornos humanos, maltratados día tras día, año tras año, legisltura tras legislatura. Supongo que piensan que después de tanto tiempo, algún día les tocará a ellos ver cómo su parte de ciudad crece y se dignifica, sin darse cuenta de que nunca les tocará, porque nunca formarán parte del escaparate. Igualmente, se nos ha olvidado a todos apuntar una estructura social clientelar, en la que todavía sobreviven -con razón- muchos miedos.

Un par de ejemplos. El viernes 25 se publicaba un manifiesto de apoyo a la candidatura de Jesús Cabezón. El domingo, uno de los firmantes me cuenta que mientras ejercía su derecho al voto, un interventor del PP, conocido suyo, se levantó para comentar, ya sabéis, como dejándolo caer, "ya he visto en qué sitios firmas: ten cuidado, puede que se acaben las ayudas para tus proyectos" (en realidad mencionó el tipo de proyecto, pero casi prefiero no señalar demasiado). Ya, ya, que todos somos mayores y todos sabemos dónde firmamos, pero no dejo de sentirme un poco culpable por haberle pedido semejante compromiso. Otro. El que suscribe está esperando el autobús en San Fernando, pasa un coche lleno de descerebrados en la veintena que acercan el coche a la parada, lo ralentizan y se asoman para escupir tras gritar, "Jódete, rojo maricón, aquí no os queremos: a la próxima estáis muertos". Y bueno, lo mismo, uno sabe dónde firma y por qué, uno sabe dónde se hace visible y por qué. Y uno le da a esos engendros el mismo valor que a una bosta de cabra, pero ... nunca deja de ser desagradable. A lo que hay que sumar que tocan insultos varios, siempre desde el anonimato, cómo no, en esos foros y espacios internáuticos sin control, dónde los valientes se refugian para escupir toda su basura.

Y sin embargo... Parece que bastó anunciar el cierre del blog para que quienes lo habéis venido leyendo tantas veces desde el anonimato os hayáis animado a escribir y haceros presentes. Vuestras intervenciones ayudan a pensar, a serenar y a sentir que a lo mejor uno no está tan solo, y qué tal vez estas páginas hayan tenido su punto de necesidad. Os quiero agradecer vuestro apoyo y bueno, confirmar que tras el calentón, seguiré escribiendo. En realidad, lo que anunciaba era el inicio de otro blog, pero supongo que tendré que hacerlo compatible con éste. Y seguiremos hablando de lo divino y lo humano, aportando una mirada personal sobre lo que ocurre a nuestro alrededor. Aunque esta vez sea una mirada menos optimista y esperanzada. Sinceramente, creo que no hay Santander posible, al menos no ya en muchos años. Y creo que veremos cómo se consolida la ciudad de cemento, la ciudad clientelar, esa ciudad que no piensa en los ciudadanos (aportaré algunos ejemplos en mi próxima entrada, en la que quiero contar un par de anécdotas de campaña para ilustrar por dónde van los tiros: siempre ha quedado clara mi opción y mi militancia, pero nunca he querido entrar a ciertos trapos). Siempre habrá otro Santander, con otros santanderinos. ¿Un criptosantander posible? Puede ser. Lo que tendría que haber salido a la luz continuará escondido y habrá dos ciudades paralelas, incapaces de encontrarse y reconocerse. Una de ellas ganó las elecciones y en no poca medida la otra decidió quedarse en casa. OK.

En todo caso, un par de apuntes breves sobre vuestros comentarios. Suscribo el de Gema, sobre quién y cómo hizo oposición en Santander. Tal vez haya sido un error táctico no entrar al trapo de Piñeiro y sus boys (por cierto ... ¿alguien ha protestado ante la protectora de animales por el lúgubre destino del pobre perro?) en temas como La Remonta o la negativa de la corporación santanderina a colaborar en la puesta en marcha de las aulas de dos años o tantos otros capítulos. Pero creo correcta la decisión de intentar eliminar tensiones institucionales. Aunque la rentabilidad del famoso talante haya sido menos que cero. Publica hoy el Boletín Oficial del PP los datos de la pasada legislatura en la que el PRC termina con cero preguntas y una moción (al cincuenta por ciento con el PSOE). Frente a ese balance, Ana Rozas, Timoteo Seoane, Eugenia Gómez, Marta Barreda y Víctor Cavia figuran (no sé el orden) como firmantes del mayor número de preguntas y mociones. Una labor de oposición que, está claro, no ha sabido o podido llegar hasta la sociedad. Creo que hay muchas razones para esa invisibilidad: unas son culpa nuestra, otras de ciertas dinámicas institucionales y otras (ya vale de liberar de toda responsabilidad a los votantes) de cierta estructura social adormecida, clientelar y resignada, que continuará diciendo "aquí no hay quien viva" pero seguirá inmóvil cuando no abiertamente enfrentada a cualquier posibilidad de cambio. Creo, con tantos de vosotros, que es necesaria una fuerte autocrítica en la izquierda, y que ya mismo se debería estar reconstruyendo el proyecto progresista. Pero no las tengo todas conmigo (sé que habrá que esperar a que se constituyan gobiernos municipales y regionales antes de dar pasos. Veremos.).

Sobre el comentario de Javier Vila. Cómo te entiendo. Siento, desde lo más profundo de mi corazón, que esta ciudad no es mi sitio, que debería marcharme. Tuve varias buenas oportunidades en el pasado y no quise, porque sentía Santander como una parte de mí a la que no sabía renunciar. Hoy la sensación ha cambiado. Seguiré luchando por la sociedad en la que creo y el Santander en el que creo, pero con el mismo tesón con el que la mosca encerrada se golpea contra el vidrio. Pero también sé que si hoy tuviera oportunidad de empezar fuera, lo haría. A pesar de que un amigo que pasó unos meses atrás por mi casa para conocer Santander me ha dicho "no te puedes ir: basta dar un paseo contigo por la calle para darse cuenta de que la gente te quiere". Aquí están mi familia, muchos amigos, mi perra, mi historia, mis muertos, mis sueños rotos, mis recuerdos. Aquí no están muchos amigos, las oportunidades de crecer, las oportunidades de amar, el futuro. ¿Seré capaz de generar la oportunidad de irme?¿Seré capaz de irme?¿O seguiré dándome mamporros contra el cristal? La solución, un mes de estos.

Gracias a todos. En un par de semanas os invitaré a un nuevo blog, pero seguiré con el Santander posible.

lunes, mayo 28, 2007

DESPEDIDA Y CIERRE / CARTA DE AJUSTE

Como en los viejos tiempos de la televisión, el final de la programación ha de servirse en disfraz de música. Una vez más, no pudo ser. Tal vez mis sueños del Santander posible no estaban justificados, o tal vez lo que yo esperaba para la ciudad no tenía ningún motivo. Seguro, porque al parecer la mayoría siempre tiene razón, que Santander es una ciudad moderna, viva, dinámica, bella, culta ... y el problema lo tengo yo, que no soy capaz de darme cuenta.

Comenzaba este blog, hace ya varios meses, recriminando de manera cariñosa a quienes se rendían y se marchaban sin intentar cambiar la ciudad. Puede que no sea la mejor noche para escribir este post pero ... son ellos quienes tienen razón. No hay nada que se pueda cambiar. No hay Santander posible, salvo en el Reino de Nunca Jamás.

Creo que a pesar de los altibajos en la producción, me he enganchado a la aventura bloggera, así que abriré un nuevo espacio, una bitácora más personal. Porque comprenderéis que Un Santander Posible ha llegado a su fin, o al menos a un estado de letargo. ¿Para qué serviría continuarlo? En fin, ya os avisaré (todavía aquí) de la nueva aventura. Pero antes de eso, quiero dar las gracias a todos los ojos que han leído estas páginas con mirada crítica, o cariñosa, o curiosa; a quienes me habéis prestado atención, a quienes me habéis animado a seguir, a quienes habéis participado en estas páginas. Gracias. Sin vuestra ayuda esta bitácora no hubiera llegado hasta el 27 de mayo.

Confieso que estoy triste, decepcionado, y que me parece que los resultados han sido injustos (aunque la justicia nada tenga que ver con la política). Pero así está bien. Porque esto es lo que Santander y Cantabria han querido. Y dicen que el pueblo soberano no se equivoca. La cosa es que no creo que Sergio siga leyendo el blog (un beso, allá donde estés) pero hoy me echaría en cara que ya han comenzado las labores personales para que mi proyecto de vida cambie de espacio. ¿Recordáis la bella película argentina Un lugar en el mundo? Creo que el mío no es éste.

Os dejo con un poco de música. Dos o tres canciones que me parecen adecuadas para esta noche. Eso sí, os dejo vestido de etiqueta, guapísimo y con un traje absolutamente estupendo. Ya lo decían los versos de Inmaculada Mengíbar: "La nada, vestida de Armani, / es altamente soportable".

http://www.youtube.com/watch?v=BrG_-V6_KaU

http://www.youtube.com/watch?v=BrG_-V6_KaU

http://www.youtube.com/watch?v=S-eJ47E-Gac

sábado, mayo 26, 2007

TIEMPO DE SOÑAR: ¿HA LLEGADO LA HORA?

Como sabéis todos los que me habéis prestado tiempo y atención en estos meses de blog, quiero creer que vivo en una ciudad que puede crecer y convertirse en una gran sonrisa. Como sabéis también, creo que si no se producen determinados cambios, seguiremos viviendo del cemento y la ranciedumbre. ¿De verdad ha llegado la hora de ese primer pequeño gran paso?

Espero que os anime un poquito esta canción de Amaral. La verdad es que la chica me gusta, y esta canción tiene mucho que ver con lo que esta noche de reflexión sueño. Va por vosotros, va por la utopía, va por la libertad.

El lunes hablamos.

http://www.youtube.com/watch?v=KD9h4z99qtE

miércoles, mayo 23, 2007

Tiempo de soñar por ella

Andaba uno de estos días en labores de campaña, ya sabéis, esa actividad extraña que consiste en detener viandantes para aportarles documentación, papeletas, té y simpatía, cuando me la encontré con su hija.

Salían de un postal modesto y ella, con no menos de 90 años a cuestas, muletas y un andar renqueante, se apoyaba en su hija, también mayor. Les cedí el paso, pero prefirieron dejarme a mí la prioridad para no entorpecerme. Sonreí y no quise dejarles la propaganda, más que nada para no hacer más difícil su camino con más bártulos e impedimenta de la que ya sumaban a sus muchos años.

Casi terminado el reparto, volví sobre mis pasos y las encontré de nuevo. Hice esta vez amago de darles la bolsa y la más joven, la hija, me mostró un pequeño bulto blanco, cuidadosamente doblado para que no se viera el anagrama del PSOE. "Lo hemos cogido de un coche, para poder tener todo bien preparado", dijo la anciana con una sonrisa llena de ternura y añadió "Dios quiera que tengáis suerte: siempre he votado y siempre lo hice por vosotros, y me gustaría que ganarais por mi hija".

Le repliqué " por su hija y por usted, que después de tantos años merece una alegría, ¿no le parece?". "Pues sí, qué pena que mi pobre marido murió sin poder ver a su partido en el gobierno de Santander. Era socialista, pero era muy buena persona".

Estaba conmovida con el recuerdo, era dulce, frágil y amable. Había cogido la bolsa del puño y la rosa con ese temor ancestral de tantos años oscuros y la medio ocultaba con prudencia y mimo. Parecía querer disculpar a su marido con ese curioso añadido: era socialista, pero buena persona. Y en unos minutos nos dejó claro lo duro de haber sido de izquierdas en cierto país en ciertos malos tiempos, nos habló sin saberlo del miedo. Pero sobre todo, de la esperanza.

Siempre hablamos del Santander posible, del Santander de la gente, del Santander abierto y joven, del Santander alegre que sea el futuro de sus chicos y chicas. Pero hoy tengo más ganas que nunca de que ese Santander llegue. Y de pasear otra vez por Tetuán, y encontrarlas y brindar con la coca cola prometida por los viejos nuevos sueños.

lunes, mayo 14, 2007




EL PRIMO DE ZUMOSOL


Ha recibido una buena amiga una pequeña reprimenda por participar en este blog malo, maloso y alevoso. El malo soy yo, claro, pero algo contaminante debe de mutar a través de la blogosfera para afectar a la bella muchacha en cuestión, de cuyo candor y bondad doy fe, por Tutatis.
A mí no me ha llegado la bronca (todavía) aunque no dudo de que acabaré recibiéndola, momento en el que entonaré el bello salmo ese del Miserere, a ser posible en la versión de Allegri. Siempre quise ser soprano de coloratura, pero lo dejo para otra vida.

Los habituales del blog recordarán la entrada sobre Gamoneda, y cómo algunos habíamos echado en falta una defensa del valor personal y literario de ese estupendo poeta por parte de quienes en busca de relaciones lo habían ensalzado, convidado, presentado y halagado. Una pregunta insistía en saber el nombre del hasta entonces no citado. No existiendo respuesta, reincidió la pregunta travestida de grupo de alumnos de enseñanzas medias interesados en la poesía de Cantabria. Ponía todas las tildes en las dos intervenciones (anónimas, of course), de ahí que fuera evidente la máscara. Pero ya que los amigos y allegados al poeta lo quieren tanto que no cejan hasta ver su nombre escrito (vanitas, vanitatum) decidí responder a tan bienintencionada curiosidad.

No ha faltado mucho tiempo para que los anónimos muestren su DNI y lo hagan no en el blog (abierto a la discusión) o a la cara, sino interviniendo allá donde piensan que pueden hacer más daño. Bien se nos acusa (a la bella, o sea ella, y a la bestia, o sea yo) de ser malos compañeros, fementidos traidorzuelos y envidiosos de pro. Ni una alegación en contra de lo que se dice (tal vez podrían presentarse demasiadas pruebas a favor de lo que digo), pero sí se nos hace ver lo ruin que es acusar de lameculismo al sujeto en cuestión. Lameculismo que más bien procede de las lecturas de su primo, el de zumosol, que ha decidido tomar las armas en su defensa. Yo más bien hablaría de oportunismo, pero todo es cuestión de matices.

En fin, que estoy encantado de que mi blog se lea y encienda pasiones, amores de culebrón y odios olímpicos. Pero un blog no pasa de ser una mirada particular, tal vez crítica, sobre la realidad. Y sigo echando de menos el artículo que dije. Pero no voy a dejar de recordar que si de faltas de compañerismo hablamos, públicas, mucho más públicas que un pequeño y modesto blog casi privado, han sido las desdeñosas intervenciones de los tres (pour le moment) implicados en la reacción, tanto el afectado como sus primos de zumosol.

Pueden tratar de vestir una nueva máscara y ocupar nuevamente su precioso tiempo en leer mis viles palabrejas. Aunque tal vez quienes querían ver escrito el nombre del amigo con tanta insistencia, prefieran ahora no ver los suyos. En todo caso, voy terminando el comentario (me ha parecido tan divertido todo que no podía por menos que compartirlo con mis habituales), para modificar la dedicatoria de un poema que pensaba "ofrendar" el próximo verano. Un día de estos os lo cuelgo en la bitácora porque estoy bastante contento con el resultado: "GENTE INTERESANTE EN SANTANDER (HOMENAJE A JOHN ASHBERY)", que toma su título del estupendo "Gente interesante en Terranova" fruto del talento de poeta entreparentesiado.

Y por favor, oh Bella entre las bellas, te suplico que hagas caso omiso de los primos y sigas aportando tu iniguable garbo a estas míseras palabras ;-). Mille Baci, Carina. (Y besos para mis demás lectores, que si no os enfadáis).

domingo, mayo 06, 2007


PIRATAS, CORSARIOS Y CÁNONES.

Como todos sabéis, la piratería era una actividad aventurera que reunía bajo un concepto más o menos universal diversas categorías de individuos (e individuas, que como las meigas, haberlas las hubo). Entre ellos, existían unos, menos simpáticos y románticos que el resto, que robaban y atropellaban mares, ciudades y gentes ajenas con autorización de la ley dictada por sus monarcas, la llamada "patente de corso". Estos ladrones al amparo de la ley eran denominados "corsarios".

Debo reconocer que, como cántabro de pro, tenía cierta simpatía por los corsarios, por culpa de un buen amigo, Enrique San Miguel, y sus escritos recordando las fazañas del almirante Pero Niño, Conde de Buelna, cuya torre familiar sigue en pie (a pesar de las políticas de protección del patrimonio llevadas a cabo por nuestra ristra de consejeros de cultura populares y regionalistas) allá por San Felices de Buelna (si no recuerdo mal en el pueblo de Sovilla). En parte por ser cántabro de verdad, en parte por haber saqueado al corso la ciudad de Londres (qué le vamos a hacer, mi militancia pro-irlandesa me ha hecho siempre tener pelín de manía a la Pérfida Albión), concluía que los corsarios eran unos tipos descarriados pero al fin y al cabo majetes.

El tipo de la foto, el de aire chulesco vallecano, anda en cruzadas contra lo que ellos llaman piratería, y que abarca incluso fenómenos que por activa y pasiva los tribunales han dicho que no lo son (como los intercambios P2P). En su afán recaudatorio, que más nos recuerda al Tío Gilito que a un "intelectual" (con tal adjetivo se define sin rubor alguno el tipo de la foto), cada vez que compramos un CD virgen, o una escáner, o una impresora, o un ordenador, o hacemos una fotocopia, etc. nos pasan el chico y sus amiguetes de las "sociedades de (indi)gestión" unos céntimos de euro estupendos, que luego se reparten. La máxima es la del café publicitario: tacita a tacita. Y de taza en taza, la SGAE acaba con más presupuesto anual que el Ministerio de Cultura. Y eso sin sumar los dineros de otras bandas corsarias como la VEGAP o CEDRO.

A ver: uno sabe alguna cosilla de leyes y está totalmente de acuerdo en la necesidad de proteger no sólo el llamado "derecho moral de autor", sino también los derechos económicos que de la creación pudieran derivarse. Pero es que las cosas empiezan a pasar de castaño oscuro.

La última en la frente es la del canon sobre el préstamo de libros en bibliotecas. Apoyada la demanda de las sociedades gestoras al corso por los Tribunales de la Unión Europea, esa Europa de los mercaderes a la que le parece bien la deriva fascista de los gemelos polacos pero a la que no le debe de gustar mucho que en España se lea, la Ley del Libro Española ha visto anulada por esos simpáticos jueces la disposición que eximía de pago de derechos de autor al préstamo de libros en bibliotecas. De tal manera que ahora cada vez que alguien quiera leer un libro de, por ejemplo, Cervantes, la bolsa corsaria del tipo de la foto y sus amigos hará tilín con una monedita de 20 céntimos. Da igual que los libros prestados no estén sujetos ya a derechos de autor; da igual que el autor del libro haya expresado su disconformidad con el préstamo: las sociedades gestoras siempre acaban arbitrando criterios "objetivos" que no permitan salida o válvula de escape para sus espurios intereses.

La Ministra de Cultura se ha apresurado a decir, creo que sin la vehemencia necesaria, que los lectores no pagarán esos 20 céntimos, y que del canon se harán cargo los presupuestos públicos. Los corsarios se han apresurado a decir chulescamente que ese dinero es suyo, que algunos países europeos (seguramente con tradiciones de consumo cultural y lector más asentadas que las del solar patrio) lo pagan desde hace tiempo sin problemas y que además son sólo un par de milloncejos de euros. Y los demás, pues nos quedamos con ese sabor agridulce de saber que si nos empeñamos en no pagar el impuesto revolucionario a los corsarios de la cultura, deberemos pagar cada día una multa brutal a las instituciones europeas. Así que no queda otra que aguantarse y cotizar. Y rezar para que ahora los fontaneros no pidan cinco céntimos por cada vez que abramos un grifo.

Poco puedo hacer desde mi Santander posible. Firmé el manifiesto de autores contra el canon (aquí lo tenéis colgado), a pesar del pudor que sigue dándome autotitularme de autor. Y a la espera de conocer cuáles son los criterios que los corsarios fijan para satisfacer su voraz afán de rapiña cultural, plantear dos cuestiones básicas. Por un lado, espero que ni bibliotecas ni autoridades culturales colaboren con el de la foto y sus mariachis: no facilitar listados de préstamo, o de socios de biblioteca o cantidad de volúmenes en el fondo de biblioteca tal vez sirvan para tocar un poco las narices (recuerden el axioma de Libertad, la revolucionaria amiguita de Mafalda, de que "una pulga no puede parar una locomotora, pero siempre podrá llenar de roñas al maquinista"). Y por otro ... ¿qué tal si esos dos milloncejos de nada salen de los presupuestos con los que Ministerio y otras entidades públicas colaboran con los festivales, publicaciones y saraos de las sociedades de gestión? Una pequeña resta de nada, vamos.

Postdata: Que conste que el canon es malo para incentivar la lectura, pero hay otros enemigos. Que el Ayuntamiento de Santander destine 2000 euros 2000 en sus presupuestos de 2007 para repartir entre las 5 bibliotecas 5 que tiene por los barrios, parece más que una cantidad una broma de mal gusto. Y eso que según unos sondeos recientes a los que tuve acceso, los santanderinos calificamos de notable la gestión cultural de nuestro municipio. Sic Transit Gloria Swanson.

jueves, mayo 03, 2007

DE HOY NO VA A PASAR:
NO NOS DA LA GANA DE MORIRNOS SIN PROBAR

Tenía ganas de colgar en el blog algo un poco más gamberro después de lo intenso que me puse con el bueno de Gamoneda. Y como Jesús Cabezón publicaba en El Delirio un artículo sobre su evocación de la traída y llevada movida madrileña, me paso a la movida viguesa.

La verdad es que la frescura, desfachatez y desvergüenza de aquellos míticos primeros ochenta nos pilló en Cantabria un poco con el paso cambiado. Después del rock sinfónico con raíces de Bloque e Ibio, no acababan de cuajar alternativas musicales por estos pagos, a pesar de que Jose Pellón y otros locos varios empujaran lo que pudieron. Nos quedaban las listas de éxitos, el recordado Llata Carrera, algunos programas de la tele como Caja de Ritmos, La bola de cristal, A-Uam-Ba-Buluba y La Edad de Oro (que se emitía por el UHF, nombre primigenio de la dos, y en consecuencia no se veía en mi pueblo). Nos quedaron algunos conciertos en directo (La Orquesta Mondragón en la campa de los salesianos, Alaska y los Pegamoides en La Magdalena, Siniestro Total y Os Resentidos en La Real, de la mano de la UIMP). Nos quedaba vestirnos de "modelnos" y mover el esqueleto en el Rebeca. Y poco más.

Pero ya que tenemos un futuro alcalde sensible a ese espíritu fresco y transgresor que fue La Movida, queremos un Santander atrevido, abierto, capaz de sentir y de experimentar, lleno de color, de risa, de crítica, un laboratorio de genio y de ingenio. Un Santander moderno donde vivir sea sacarle al mundo los colores y al tiempo todo su jugo. De hoy no va a pasar, porque no nos da la gana de morirnos sin probar.

Os dejo con ellos, con los más bellos:
con ustedes ... Siniestro Total.

http://www.youtube.com/watch?v=pPv3-HMkteQ

viernes, abril 27, 2007


ANTONIO GAMONEDA, DIGNIDAD Y PALABRA
La concesión del Premio Cervantes en su última edición al poeta leonés nacido en Oviedo Antonio Gamoneda ha hecho que nos alegremos, de una manera franca y abierta, todos los que conocemos su obra espléndida, honda y cívica. Más si hemos tenido alguna vez la fortuna de compartir conversación, poesía y mantel con quien me dio la impresión, además, de ser sobre todo una buena persona, más allá de su timidez y su castellana severidad.
Por eso, y aunque no creo que a semejantes mugidos y mugidores haya que prestarles más atención que la justa: la de delatar su atrevimiento, ignorancia y fanatismo, me ha enfadado la reacción de algunos de los santones ultra de las ondas y las redes hispánicas. Tiempo les ha faltado a los de la linterna, con ese tal César Vidal a la cabeza, como a algunos de los que firman en esos digitales autodenominados liberales, para bramar contra la concesión de un premio sin duda merecido. ¿Las causas? No lo intenten, no van a encontrar ni una sola argumentación literaria o lingüística. Pero eso no obsta para que sin rubor las sabandijas hablen del poeta como de "un tal Gamoneda" y lo certifiquen como mediocre e ignorante. Un único pecado. Gamoneda es leonés, como Zapatero, y parece haber firmado algún manifiesto en defensa de las políticas gubernamentales.
A partir de ahí, poco importa su obra a los enarboladores del pensamiento y la neurona únicos. La conspiración en marcha del gobierno de Zapatero parasita también las instituciones culturales y obliga a estas a otorgar inmerecidos (según su sectario criterio) galardones a los coleguillas del presi. Habría que recordar que Gamoneda ganó hace ya bastantes años el Premio de las Letras de Castilla y León (gobernada ya por el PP si no me falla la memoria) y en el 2005, con Mari Espe en el sillón, el Premio de Literatura de la Comunidad de Madrid. Además de haber ganado, con Edad, el Premio Nacional de Literatura cuando Rodríguez Zapatero todavía debía de andar estudiando la carrera.
Pero para César Vidal y su troupe (en Cantabria Liberal tenemos a uno de estos bramadores ignaros) nada de la poesía de Gamoneda importa. Lo único importante es escupir basura y que salpique tanto como lejos llegue. Con esa actitud inmoral e indecente de ciertos comunicadores que consideran que el mero hecho de tener cierta trascendencia pública (con el Cervantes Gamoneda sin duda la ha adquirido) te convierte en diana de pim pam pum, como siempre sin más argumento que la bilis podrida. Estos pequeños goebbelitos han aprendido bien eso de que las mentiras mil veces repetidas acaban por ser verdades, y nada va a detener su saña. Y así César Vidal, que nada sabe de poesía, escritor (¿?) de novelas (¿?) que son a la literatura lo mismo que el "No cambié" de Tamara-Yurena-Ámbar a la múcia o las interpretaciones de Mar Flores al séptimo arte, ha decidido que el tal Gamoneda es un poeta mediocre.
He echado de menos, por cierto, la voz en la prensa local de ciertos poetas (cierto poeta más bien) que se las da de liberal, que ha apoyado en las ondas tertulianas ciertos flecos de la teoría de la conspiración y que bien lejos de su pasado pontifica contra todo lo que huela a izquierda. Sobre todo, porque este poeta no deja de ofrecer en sus obras cierto tufo a Gamoneda, y mucho es lo que ha tonteado en busca de su propio interés con Gamoneda y quienes le veneran.
No es que Gamoneda precise de defensa alguna contra tales cenutrios. Pero si de lo que se trata es de medir su grandeza poeta, dejémosle que hable. Y que lo haga con la única razón que justifica el Cervantes: su poesía. Esa poesía que él arraiga en la carencia, la pobreza y la orfandad, y de la que se ha servido como instrumento para conocer, subertir e iluminar el mundo. Os copio un poema que me turba de su libro Blues Castellano. Se titula Sabor a legumbres. Que estos quince versos os den medida de la grandeza de un POETA. Así, en mayúsculas.
SABOR A LEGUMBRES
Las legumbres hervidas, golpeadas
a fuego en las cazuelas, espesaron
un parte del agua, retuvieron
otra parte consigo.
Después que estáis sentados a la mesa
los míos de la sangre -cinco- pienso
que es posible que coman en el mundo
muchas gentes, hoy, esto.
Ahora que tenemos sobre la lengua la misma pasta de la tierra,
puedo olvidar mi corazón y resistir las cucharas.
Yo siento
en el silencio machacado
algo maravilloso:
cinco seres humanos
comprender la vida a través del mismo sabor.

jueves, abril 26, 2007


NO AL CANON POR EL PRÉSTAMO DE LIBROS


Las escritoras y los escritores abajo firmantes, conscientes de la importantísima función social de las bibliotecas públicas y de nuestra deuda con ellas, nos negamos rotundamente a cobrar un canon por el préstamo de nuestros libros.


Las bibliotecas prestan un servicio público de primerísimo orden; que ahora se pretenda hacerles pagar por cada préstamo efectuado es sencillamente inadmisible, y no vamos a permitir que se haga en nuestro nombre, cuando los verdaderos beneficiarios de esta medida serían las grandes editoriales y las entidades gestoras de (supuestamente) los derechos de los autores.
Nos negamos a servir de coartada a esta nueva maniobra de mercantilización de la cultura, y exigimos que no se cobre canon alguno por el préstamo de nuestros libros.
(Puede adherirse en nuestra página de adhesiones).


Andrés Aberasturi
Joaquín Mª Aguirre Romero
Santiago Alba Rico
Samuel Alonso Omeñaca
Francisco Altemir
Irene Amador
Nuria Amat
Miguel Ángel López Muñoz
Enriqueta Antolín
Javier Azpeitia
Fernando Báez
José Manuel Baraibar
Luis Bartolomé Marcos
Andrés Berlanga
Juan Antonio Bermúdez Bermúdez
Gloria Berrocal
Marcel Bertolesi
Shanti Barrios Fernández
Angel Luis Calle
Rita Candame
Pedro Carrillo Rubio
Manuel Carrión Gútiez
Miguel Casado Mozo
Juan José Castillo Alonso
Miguel Ángel Cebrián Martín
Fernando Chacón Fuertes
Javier Climento Ortiz
Pepe Colubi
Flavia Company Navau
Emilia Currás
Coché Echarren
Juan Echenique Pérsico
Lucía Etxebarria
Nacho Faerna García Bermejo
José Luis Fernández Cabo
Carlo Frabetti
Amelia Gamoneda Lanza
Javier García Blanco
Ernesto García Camarero
Juan García Campal
Olvido García Valdés
Javier Gimeno Perelló
Ricardo Gómez
José A. Gómez Hernández
Julio Gómez-Alba Ruiz
Ángel González Quesada
Antonio González-Capitel
Belén Gopegui
Juan Gracia Armendáriz
Agustín Hernández
Óscar Herradón Ameal
Yusuf Idris
Andrés Jaque
Tatiana Karsen
Carlos Lapeña Morón
Emilio Lledó
Pedro López López
Raquel Lozano Paris
Igor Lugris Álvares
Juan Madrid
Mª Ángeles Maeso
Antonio F. Marín Gonzalez
Gustavo Martín Garzo
Jesús Martín Jiménez
Antonio Martínez Menchén
Luis Mateo Díez
Regino Mateo Pardo
Óscar Maya Corzo
José Antonio Millán
Gonzalo Moure
Zapopan Martín Muela Meza
Pilar Muñoz López
Andrés Neuman
Pedro del Olmo García
Luis Oporto Ordoñez
Jaime Pastor Verdú
José María Pérez Zúñiga
Lucrecia Pérsico
James Petras
Xavier Puente DoCampo
Juan Antonio Ramírez
Rosa Regàs
Iván Reguera Pascual
Rafael Reig
César Rendueles
Pedro Rojo Pérez
Vicente Romano
Isaac Rosa
Sara Rosenberg
Lina Ru
Javier Sábada
Waleed Saleh
José Luis Sampedro
Fernando Sanz Santa Cruz
Marta Sanz Pastor
Francisco Serradilla
Pascual Serrano
Germán Sierra Paredes
Jordi Sierra I Fabra
Francisco Solano
Carlos Taibo Arias
Manuel Talens
Maruja Torres
Raul Tristán
Javier Úbeda Fernández
José Ramón Urquijo Goitia
Carlos Varea
Julia Varela Fernández
Inmaculada Vellosillo González
Agustín Velloso
Antonio Ventura Fernández
Francisco Vidal Castro
Domingo Villar Vázquez
Isabel Wences
Elena Yágüez Pérez

lunes, abril 23, 2007


FELIZ DÍA DEL LIBRO
Debo confesar que siempre me gustó la tradición catalana, ya bien exportada a otros lares a pesar de ciertos ánimos boicoteadores, de regalar en el día de Sant Jordi un libro y una rosa. Sobre todo después de haberse eliminado el viejo cariz machista que hacía regalar libros a los hombres y rosas a las mujeres. Muchas mujeres leen, y a muchos hombres nos encantan las flores. Así que de las dos cosas, con cariño y en abundancia.
No es que corran buenos tiempos para los libros. Los Corsarios (piratas con autorización legal) de las sociedades de (indi)gestión se empeñan en cobrarnos por leer. Vamos, que uno se pasa por la biblioteca más cercana (en Santander diríamos la menos lejana), se coge el Quijote, y 20 centimines de nada que pasan a las sesudas manos de Ramoncín y otros intelectuales de pro. Tan intelectuales que no tienen problema alguno en arrogarse las mismísmas palabras de Don Miguel de Cervantes. Pero sobre este tema, prefiero escribir en otra entrada.
En fin. Que en estos tiempos de incertidumbre, encontrar quien te ofrezca su corazón vestido de libro y rosa no deja de ser como una bocanada fresca de vida. Aunque este año me haya quedado en ni regalador ni regalado. Hace unos años, libro y rosa viajaron a Santoña (yo andaba por los Madriles pero no quise saltarme la fecha) acompañados de un pequeño y modesto poema de cosecha propia, que por pura crueldad no pienso evitaros. Entonces para él, hoy pequeño regalo para todos.
SANT JORDI
No te daré la rosa pasajera
esta tarde, el libro de palabras
recortadas con precisión de acróbata,
todo mi amor en páginas y pétalos.
Pero hoy a casi quinientos kilómetros
de esta ciudad el agua ha florecido
en un ramo de espinas y de espumas
y ola tras ola un libro de poemas
ha grabado en la arena y le ha contado
la historia que soñé para nosotros.
Baja ahora al mar, mi corazón, y lee,
memoriza las flores sumergidas,
dale una brizna de esperanza a este
amor que desconoce las distancias.
Feliz 23 de Abril para todos.


LA BRUJA LOLA EN SANTANDER o "TE VIAPONÉ DIE' VELA' ROHA'"

Salía hace unos días (el once de abril, claro) de una intervención en el Bahía de Lola Gorostiaga y Jesús Cabezón cuando me vi atravesando la estética montañanevadesca que le han incrustado a la pobre Plaza Porticada.

Andaban por allí concentrados los peones negros, ya saben, esos oyentes de la COPE empeñados en que una extraña alianza entre el PSOE y la ETA fue la autora de la masacre y que no van a parar hasta que un juez deje bien clarito que Rubalcaba llevaba la bomba en su maletín de parlamentario y que el abuelo de Zapatero mató a Trostki. Todo lo demás, eso que parece quedando bien claro en el juicio para todo el que se preocupa de informarse por una vía diferente a la del famoso dúo cómico Pejota y Fede, ni les sirve ni les servirá. Y es que muchos de ellos no se cortan un pelo a la hora de acusar al Gobierno español de tener su origen en un golpe de estado.

Andaba acompañándolos Santiago Recio, el concejal del PP especialista en movimientos vecinales. Y es que diga don Mariano lo que diga, siempre, en todas las concentraciones de los conspiranoicos, ha habido al menos un concejal o concejala popular. Normalmente varios. Siempre han contado con logística municipal, los de los peones, y jamás se vio a un policía pidiéndoles esos permisos que suelen ser requeridos a los cinco minutos escasos de montar el tenderete si se trata de cualquier otro colectivo (algunos lectores del blog saben de lo que estoy hablando).

No me preocupan demasiado estas concentraciones. Sobre todo,y a partir de mi fe rotunda y radical en los derechos fundamentales, libertad de expresión y libertad de reunión entre ellos, me parece fantástico que un grupo de ciudadanos ejerza esas libertades para proclamar cualquier verdad que sea suya. Por rocambolesca que pueda resultarnos a los demás. Pero sí me preocupa que 12 días más tarde, hoy, 23 de abril, día del libro, allí continúen ocupando un par de metros cuadrados las velas rojas, las banderas y ramos, las pegatinas y proclamas que los Peones utilizaron durante su acto y depositaron, a la manera de Wojtyla, sobre el santo suelo.

Me pregunto a cuánto ascendería la multa, si cualquier asociación hubiera usurpado el espacio público, el que nos pertenece a todos los ciudadanos, durante dos semanas más allá del permiso expedido por la autoridad competente. Me pregunto también cuándo pasan los barrenderos por la Plaza Porticada, y si es que lo hacen todos los días, quién les ha ordenado no limpiar ciertos restos ideológicos cada día un poco más deteriorados (aunque la cara de satisfacción que tenía Recio me hace pensar que algo tendrá que decir en todo esto).

Todos los concejales populares han apoyado a día de hoy una o varias concentraciones peónicas. Pero me parece que tener que soportar allí velas y lazos un día tras otro, es todo un abuso. ¿Para cuándo un camión de la basura?¿o es que se ha cumplido la amenaza de la Bruja Lola y nos han puesto un montón de velas rojas?

No. Si ya me dijo Glenda cuando atravesamos juntos por la concentración de enero que por favor cambiara de ruta, que le estaban dando bastante miedo.

viernes, abril 20, 2007

NOTICIAS DE SOÑANES

Hace algún tiempo os contaba un incidente ocurrido en el Palacio de Soñanes, donde se había negado a una pareja de chicos la posibilidad de celebrar allí su boda. Bueno, como me parece justo apuntar un par de noticias, escribo esta nueva entrada para que al final sepáis que todo ha quedado aclarado y solucionado.

Como os dije, ALEGA se puso en contacto con el Palacio de Soñanes, explicando su preocupación ante lo ocurrido y recordando a la empresa que no había soporte legal alguno para actuar así. De manera casi inmediata, Soñanes ha respondido a la Asociación, explicando que se trata de un establecimiento abierto y que es frecuente que acudan a su hotel parejas del mismo sexo sin ningún tipo de problema. Por otro lado, aclaran que un problema de orden interno (no aclaran cuál, pero al parecer se trata de una disposición del contrato de sociedad) había sido la causa de la negativa a que los dos chicos celebraran allí su enlace, pero que ese problema ya ha quedado solucionado y que no volverá a plantearse el problema cuando dos gays o dos lesbianas quieran festejar allí su compromiso.

En fin, que bien está lo que bien acaba.

Ahora sí (y si de verdad cumplen su compromiso) podemos afirmar que el Palacio de Soñanes es un establecimiento digno de la distinción "Calidad Cantabria"

VIVE HASTA ENCONTRAR LA PERSONA ADECUADA. PROTÉGETE DEL VIH.

Como me decís que mis entradas son demasiado largas y densas, he probado a colgar un videoclip que me pasó un amigo y que me ha encantado. Que el Santander posible sea un Santander abierto, lleno de vida, de amor, de tiempos para buscar y tiempos para querer. Un Santander sin macarras violentos como los que salen en el clip. Un Santander donde a nuestros chicos y chicas se les educa para que cuando encuentren el tiempo y la persona adecuadas para su primera experiencia y todas las que vengan detrás lo hagan cuidando su salud y con ella la salud de todos.

Espero que os guste.


Aids awareness - MyVideo

domingo, abril 15, 2007


REINOSA, VEINTE AÑOS DESPUÉS
¿Recordáis esta foto? Tuvo varios premios, fue portada de Diario 16 y pasó desde allí a todos los medios nacionales y parte de los internacionales. Allá por marzo de 1987, en la dura reconversión industrial y cuando un pueblo cántabro, obrero, lleno de buena gente y en el que estudié, pasé mis primeros 18 años, di mis primeros besos y dejé muchos cachitos de mi corazón, tenía que luchar para poder seguir viviendo. Los trabajadores de la Naval sólo esperaban un poco de información sobre su muy incierto futuro, y tal vez hicieron mal reteniendo a ese Antolín que dirigía la fábrica y se negó durante meses a hablar con los sindicatos y se iba para hacer de Consejero de Industria del Gobierno Vasco. Pero una penosa gestión de la crisis desató la violencia, y los comandos especiales entraron a golpes en la fábrica enviando a Valdecilla a más de 30 trabajadores, "rescatando" al secuestrado y dejándose olvidados por las calles a sus compañeros de cuerpo. Más locuras, una radio llamando a la venganza, la ira por el ataque y los heridos ... acabaron con los guardias civiles de la foto y algunos otros acorralados en un callejón (enfrente del Parque de Cupido y al lado de mi vivienda campurriana) y rindiéndose por segunda vez (la primera en el 36) para oprobio de un cuerpo que tiene a gala no rendirse nunca.
Clamaban venganza. Y tres políticos incapaces (y me ahorro otros adjetivos) como Antonio Pallarés, Delegado del Gobierno en Cantabria, Luis Roldán, Director General de la Guardia Civil, Chorizo y usuario de calzoncillos de especial mal gusto, y José Barrionuevo, Ministro del Interior, se tuvieron que enfrentar a un pueblo que reclamaba con huelgas y manifestaciones (constitucionales, legítimas) y sólo supieron hacerlo a través de la violencia más absurda y gratuita.
Qué cosas, la foto de los pobres guardias civiles de la foto las vimos todos, pero se nos hurtaron las imágenes del Estado de Sitio a todas luces inconstitucional que Reinosa fue sobrellevando durante más de un mes y que acabó estallando en una fecha negra: el 15 de abril de 1987, Jueves Santo para más señas. Veinte años justos cuando escribo estas líneas. Como se nos hurtó o pervirtió la información de las tropelías de la Guardia Civil en esa fecha.
Centenares de heridos, muchos detenidos algunos de los cuales denunciaron vejaciones y malos tratos que, visto lo visto me creo a pies juntillas (algunos no tuvimos que informarnos de lo que pasaba: lo vimos con nuestros propios ojos -yo el jueves santo no estaba en Reinosa, pero sí vi muchos desmanes anteriores-), un pueblo destrozado como si hubiera pasado por él la guerra. Y un trabajador de Naval muerto con la nariz rota, los pulmones destrozados con los gases tóxicos que los guardias civiles arrojaron en el garaje donde con unos compañeros se había protegido y devuelto como si fuera un perro por un hospital con órdenes de devolver rápido a los heridos, no fuera que hubiera demasiados: Gonzalo Ruiz.
El viernes estuve en el genial concierto acústico de La Fuga (no sé si hacer una reseña, que a algunos lectores no les gusta que me guste el rock, jeje). Y terminó, como todos los que ofrecen en Cantabria, con su canción Primavera del 87. Un himno a la dignidad de un pueblo y la memoria de Gonzalo escrita por quienes entonces eran unos chavales y lo vieron todo. Y creo que mi Reinosa se merece un recuerdo desde este Santander posible.
Nunca Mais.

EL JUEGO DE LAS FOBIAS

Una buena amiga, visitante habitual del Santander posible y creadora incansable de blogs en los que sigue demostrando su sex appeal, su inteligencia, su cultura, su buen escribir y su donaire, la poeta Ana Rodríguez de la Robla, me invita a participar en uno de esos juegos que se van extendiendo por la red, sin más objeto que el de compartir impresiones entre foreros, blogueros y aves varias. Ya hice mis deberes en uno de sus blogs y, como le prometí, os invito a todos los sufridos lectores de mi bitácora a escribir vuestra parte. Muchos me decís que mis escritos son demasiado largos y que no invitan a participar (el día que el Hada de la Síntesis repartió sus dones creo que me quedé dormido y falté a la cita).

En fin, que se trata de compartir las siguientes valoraciones personales:

Un libro que fueras incapaz de terminar.

Una película que te aburriera, en la que te durmieras o de la que te fueras.

Una canción o grupo que te resulten especialmente insoportables.

Un anuncio que te convenciera de no comprar el producto que supuestamente promocionaba.

Un personaje público, que despierte admiración más o menos amplia sin que tú seas capaz de entender por qué.

Hago corta y pega con mis respuestas para El Diablo Viste de Escada, digo de Ana, y con ellas os invito a contar las vuestras. Si es con un par de razones, mejor, que así nos conocemos un poco más.

"Durante mucho tiempo fui de los que se autoflagelaban pensando que los libros había que terminarlos. Así que me quedé con las ganas de dejar alguno a medias pero por una especie de superstición, no me atreví. Creo que el honor de haber sido el primero en no llegar a The End fue "Doctor Zhivago", de Pasternak. Siempre me han saturado un poco los eternos libros rusos, pero éste se me atragantó más allá de lo razonable. "La carne de René", de Virgilio Piñera, me ha venido a la memoria como un caso extraño. De hecho creo que era un libro estupendo, porque pretendía removerte los intestinos y lo conseguía. A partir del tercer o cuarto capítulo, me encontraba tan incómodo leyendo esta especie de himno al masoquismo desarrollado en una especie de secta cubana, que no sólo no pude seguir leyendo sino que directamente lo tiré a una papelera para apartarlo de mí. El caso más reciente, una de esas tramas de intriga histórica a la moda que, por estar en una buena editorial (Salamandra) y cierto cuidado en la presentación más un par de excelentes críticas consiguió engañarme: se llama "Imprimatur", de dos italianos que no me da la gana de recordar, y es el primero de no sé cuántos tomos. Llegué a la página 50. Tampoco pude terminar "El Código da Vinci". Y sólo por cabezonería, y porque se centra en la iglesia más hermosa que vieran los siglos, terminé un libro tan plastazo y vacío como "La catedral del mar".

Una película que me aburrió ... Muchas. Esa misma que apuntas tú, la de "Hoy empieza todo" me pareció un coñazo absoluto, vacía, pesada, gris ... Pero no consiguió, como ese bluff de Tom Hanks llamado "Náufrago", que me hizo roncar en las añoradas comodísimas butacas del Capitol (lo de los ronquidos es realismo puro). Me salí del cine con "El fantasma de la ópera". Me pareció pretenciosa, cursi, recargada, y las versiones al castellano de las canciones dobladas tan ridículas que al tercer ataque de risa floja y ante tamaña sucesión de despropósitos, me fui.

Grupo detestable. Vuelvo a coincidir contigo en Melendi. Jamás entenderé por qué esas letras inconexas, agramaticales y carentes de todo sentido le han hecho ser considerado como un cantante "profundo". Pero creo que todavía odio más a Jarabe de Palo o a Café Quijano. Si queréis ponerme un día de mal humor, cualquiera de las canciones del uno o de los otros, repetitivas, idénticas a sí mismas, vacías y, una vez más pretenciosas, basta para que comience a gruñir. Bustamante, Bisbal, Paulina Rubio, Javier Álvarez, Niña Pastori, Camela o Juan Carlos Gago podrían estar también en la lista.

En los anuncios no lo tengo tan claro. Supongo que no los presto mucha atención, pero ... ¿qué os parece desterrar a una isla desierta a los dos payasos de Micolor y al mayordomo calzonazos de Don Limpio? La ejecutiva que se tira sobre la mesa de reuniones con Pronto estaría bien acompañándolas. Y que no se me olvide: no soporto los anuncios machistas pero ¿eso nos obliga a soportar a los hombres los de "enhorabuena chicos, por fin podéis hacer dos cosas a la vez" o el de voy a cambiar a mi marido porque es tan tonto que no sabe usar los electrodomésticos ... creo que Balay. Prometo no comprarlos nunca.

En cuanto a personajes públicos, soy poco mitómano, así que también tengo cierta tendencia a no admirar / idolatrar a personajes vivos. No soporto a ninguno de los del famoseo de tres al cuarto, pero no tengo claro que las legiones que les persiguen en busca de foto o autógrafo les admiren. Pero sí son adorados por cierta gente algunos de esos periodistas iluminados que pueblan la actualidad. Y a mí me parecen dictadores con media neurona y un ego estupendo que les hace creerse oráculo de los dioses y omnisapientes. Puagh. Imagino que os los estaréis imaginando, pero allá van dos nacionales y uno local: Federico Jiménez Losantos, César Vidal y Walter García. Creo que no soportaría ni tomar café en un local en el que estuvieran ellos".

Ahí tenéis mis fobias. Espero las vuestras.

lunes, marzo 19, 2007


CRISPACIÓN, ACOSO E INSTITUCIONES
Hay una constante en esa crispada oposición de algunos (muchos) dirigentes del Partido Popular que me preocupa. Entregados a los santones mediáticos, indignados por la pérdida de un poder que consideran patrimonio suyo, no parece que nada frene su decisión de regresar al gobierno (España o Cantabria, qué más da) al precio que sea.
La labor de la oposición es esencial en el funcionamiento de las democracias occidentales. Así se suele entender en todos los países de nuestro entorno cultural, hasta el punto de que en el sistema británico se oficializa la labor de "Jefe de la Oposición", y con la Pérfida Albión como modelo, en los tiempos de Felipe González se dispensó igual tratamiento a Manuel Fraga. La labor de la oposición se debe articular como un contrapeso a las decisiones del Gobierno, que sin esta voz impondría una suerte de pensamiento único, allí donde estas puedan ser controvertidas, estúpidas, sectarias, desafortunadas o ideológicas. Los ciudadanos contarían así con diferentes prismas con los que realizar su propio análisis de la realidad y dispondrían de información para tomar sus propias decisiones. Es también labor de la oposición, no menos esencial, la de apoyar al Gobierno cuando éste debe afrontar graves cuestiones de estado, aportando a sus bases sociales serenidad allí donde las pasiones pueden provocar confrontaciones indeseables. O al menos, tranquilizar el debate y llevarlo a ese diálogo que es una de las raíces sobre las que se afirma todo nuestro sistema.
Pues bien, aunque tal vez no se haga demasiado hincapié en lo que voy a escribir, el Partido Popular en los últimos meses ha decidido cruzar una frontera peligrosa y poner a todas las instituciones de nuestro sistema democrático en cuestión, convirtiéndolas en diana de sus acusaciones permanentes, descalificándolas cuando en el ejercicio de sus funciones toman decisiones que no satisfacen al 120 % a los intereses partidarios de los populares, tomándolas como rehenes allí donde todavía pueden ejercer un control político, y en todo caso tratando de enviar a la sociedad el mensaje de que todo forma parte de un entramado corrupto, de un golpe de estado con el que al parecer un gobierno que ellos consideran ilegítimo intenta violentar la Constitución, romper España (pronúnciese Ejppáñña) y dinamitar los fundamentos de las instituciones, y en especial del Poder Judicial.
Y sin embargo ... Ese asalto al Poder Judicial, como a otros marcos institucionales, más parece estar siendo realizado desde el Partido Popular con la siempre inestimable colaboración de la Iglesia Católica (algunas declaraciones recientes, como las del Obispo de Jaca-Huesca, dan miedo) y sobre todo las de unos santones mediáticos que han perdido el norte, si es que alguna vez lo tuvieron (lo que faltaba, un viejo terrorista como Pío Moa dándonos a los demás lecciones de democracia).
Desde esa parte de la sociedad que pudiéramos definir como progresista, teníamos aceptado que el Poder Judicial es una institución, a día de hoy, marcadamente conservadora. La edad de gran parte de quienes ostentan los máximos grados en la carrera judicial, su formación, su obligación de tomar siempre la ley como punto de estabilidad y de referencia que provoca una cultura resistente al cambio, marca esa tendencia que, en cualquier caso, puede no ser mala cuando se asienta sobre los fundamentos legales y no sobre creencias o ideas. Que la boca muda de la ley que quería Monstesquieu es inútil, lo sabemos o deberíamos saber todos. Y que la estabilidad de nuestras conquistas orbita muchas veces alrededor de esta presencia judicial que serena o debe serenar los cambios, también.
Por eso me preocupa que llevemos ya un tiempo excesivo e indencente sin poder renovar el Consejo General del Poder Judicial, porque el PP parece que sólo está dispuesto a posibilitar su renovación cuando llegue de nuevo al Gobierno y su mayoría pueda decidir de nuevo quiénes ocupan esos sillones. Y así ponerlos a su servicio, como ha venido haciendo con su actual Presidente, Francisco José Hernando. Uno de esos que parece negarse a ejercer de juez y se divierte más jugando a la política y tratando de situarse más allá del bien y del mal para así reventar las decisiones del Poder Ejecutivo y las del Poder Legislativo que no sientan bien a su religión y sus ideas políticas.
Me preocupa que hayan puesto con la recusación de Pablo Pérez Tremps bajo sospecha al Tribunal Constitucional, donde les preocupa que haya magistrados capaces de analizar con rigor la Constitución pero no recusan a quienes públicamente dijeron en su día que no creían en ella (entre los magistrados que se mueven a dedo de Génova hay alguno de éstos).
Me preocupa que las decisiones judiciales sean exaltadas hoy en los periódicos si dicen lo mismo que el Partido Popular y que sean denostadas y anatemizadas mañana, cuando el mismo órgano y los mismos jueces avanzan en una dirección no grata a Los Genoveses.
Me preocupa ver a diputados nacionales y autonómicos, a senadores y concejales perdidos en el insulto, haciendo el payaso, gritando y mostrándose indignos del sueldo que los españoles y las españolas les pagamos. Dan vergüenza (y no sólo los del PP, que a veces otros grupos juegan, jugamos con idénticas reglas).
Me preocupa, en fin, y mucho, que hoy estén en cuestión todos los pilares esenciales del entramado constitucional. Eso es lo que cada vez está más en el sentimiento de la sociedad, en ese todo es igual, en el todos son iguales, en el menuda mierda que regresa a nuestros jóvenes, a nuestros mayores, y que escuchamos con furia por nuestras calles.
El PP, la COPE y compañía están jugando una partida tramposa y peligrosa, asentada sobre la mentira o la duda miserable en no pocas ocasiones. Todo les vale para volver al poder y para imponernos su modelo. Pero no se dan cuenta, o no les importa, que la semilla de la desconfianza que están sembrando se alimenta sola. Están criando, alimentando y dejando crecer un monstruo que también les devorará a ellos. ¿Serán capaces de darse cuenta, de reflexionar, de recuperar la cordura? Siento escribir esto: Creo que no.

viernes, marzo 16, 2007


UN POCO MÁS IGUALES

Mientras algunas cabezas preclaras continúan de pancarta en pancarta como si de artistas en busca del bolo veraniego se tratara, otras muchas se preocupan por transformar la sociedad española y hacerla más habitable. O como dijo el Presidente Rodríguez Zapatero, con ocasión hace dos años de la reforma del Código Civil en materia de matrimonio, "más decente".

El Congreso de los Diputados ha aprobado ayer, como siempre sin el apoyo de un partido que cada vez parece más volcado en la bronca y menos en la ciudadanía, una Ley de Igualdad que no deja de ser polémica y, por qué no, cuetionable. Pero que también es necesaria y viene a ser instrumento de ayuda, de educación, de transformación, de camino hacia un futuro, ojalá bien cercano, en el que acabemos olvidándola por innecesaria y obsoleta.

Venimos de una cultura patriarcal y heterocentrista en la que el papel de la mujer ha sido siempre lateral, ancilar, secundario. Pero también en una cultura que poco a poco y con considerable esfuerzo se ha ido abriendo y en la que la mujer ha ido conquistando un espacio que por dignidad y derecho le corresponde.

Cuando se habla de medidas en las que la mujer se promociona, incluso a través de medios correctivos, siempre se escuchan, también entre las propias mujeres, ideas como las de "no tienen que estar ahí si no lo merecen", "no quiero ser una cuota", "la libertad debe permitir al empresario bla bla bla". Pero se obvia las dificultades que tantas mujeres encuentran para conciliar su trabajo y su vida, para compartir tareas con sus compañeros. Se elude la mayor tasa de desempleo entre las mujeres, se mira hacia otro lado cuando se evidencia que sus salarios son inferiores a pesar de ser iguales las tareas, se callan las causas del llamado techo de cristal, se tuerce el gesto cuando se conoce la práctica de tantas empresas (también en Cantabria) de despedir a las mujeres embarazadas o incluso se justifica. Y un largo etcétera.

Las mujeres empujan con fuerza. Y como afirmé hace unos días en el Foro de Feminismo organizado por la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria (pequeño paréntesis, al parecer a algunas de las asistentes les molestó que intervinieran en el coloquio dos hombres, pero eso también es igualdad), los hombres deben, debemos aprender a pensarnos, aprender a destruir los estereotipos machistas que también dificultan la vida a nuestros hijos y los hacen deudores de una tradición y de unas conductas impuestas. Los hombres debemos aprender a reconstruir lejos de esos tópicos asfixiantes nuestra propia identidad y a luchar por nuestro espacio en una sociedad en la que ellas, vosotras, os imponéis con vigor, con compromiso, con esperanza, con ganas, con esfuerzo.

Ese es el reto de la igualdad. Creemos imágenes positivas, aprendamos que todas las personas que tenemos alrededor, todas esas buenas gentes que nos han dado el aliento de la vida, que han compartido escuela, trabajo, vida, amistad, amor tienen igual dignidad, iguales derechos. Llenémonos de oportunidades y aprendamos a elegir nuestro camino sin entorpecer ni anular los suyos. Aprendamos en compañía. Seamos más. Seamos más iguales.

¡Enhorabuena, chicas!¡Enhorabuena, chicos! Hoy hay un poco más de luz sobre nuestras cabezas.

(ufffff, cómo cuesta usar lenguaje no sexista y además evitar el no muy literario todos y todas, jejeje, pero creo que lo he conseguido)

lunes, marzo 12, 2007


SOMOS MENOS

Leo en el DM los datos sobre la evolución de la población en Cantabria durante el último año y pienso. Pienso que muchas zonas de Cantabria están perdiendo a un ritmo bajo pero constante población y que nuestros bellos valles interiores van camino del desierto, y eso a pesar de los diferentes programas de desarrollo rural o de la mejora de las comunicaciones. La población se vuelca hacia la costa, hacia una franja costera con muchas más oportunidades laborales y sociales, hacia una franja costera que va camino de configurarse como un gran frente metropolitano al borde del mar, con pequeños parques temáticos olvidados aquí y allá por Madre Naturaleza y salvados in extremis de la especulación (¿A que a ninguna de las personas que leen este blog le ha extrañado el brutal ascenso en el escalafón internacional de millonarios de los mafiosos españoles del ladrillo?).

Pero pienso otras cosas, y una de ellas me llama bastante la atención. Centrado el DM en averiguar por qué Ruente tiene dos habitantes menos (aunque crece de censo a censo) pasa de puntillas por un dato alarmante: Entre 2005 y 2006 nuestro Santander pierde más de 1000 almas. Se me ocurre contrastar los datos sobre Santander y sobre Cantabria con el censo electoral de 2003 y me encuentro con una Cantabria que ha aumentado población en unas 23000 personas con una capital que en 4 años ha perdido alrededor de 5000. Y sigo pensando.

Llevamos años de ayuntamientos democráticos (o así) y en nuestro Santander posible siempre ha gobernado la misma esquina del espectro político, con un nombre o con otro en las siglas, repitiendo hasta la saciedad los de las personas y, que aquí nos conocemos todos, los mismos clanes en la sombra. Los mismos. Así que supongo que a pesar de que como cada cuatro años nos quieren convencer de que regresan, y regresan cargados de proyectos nuevos y maravillosos para la ciudad, habrá que pensar que alguna responsabilidad tendrán en la ciudad que pierde población y en las causas de ese goteo.

Sería interesante saber por qué Santander se nos está volviendo una ciudad antipática o apática para vivir, por qué somos cada día unos poquitos menos (en un cálculo rapidillo por aproximación, los datos de 5000 ex-santanderinos en cuatro años vienen a dar cuatro por día). Y se me ocurren algunas razones, que seguramente podréis ampliar, analizar o criticar.

En primer lugar, un patente envejecimiento de la población (en relación con lo que escribo después) que nos va llevando a esa idea que ya se impone y se hace lugar común en los análisis sobre la realidad santanderina: la ciudad-balneario.

Un precio de la vivienda desaforado. Es un mal común a casi todo el país, pero que en Santander tengamos zonas situadas entre los metros cuadrados más caros del país, cuando la renta anda más bien de capa caída y nuestros índices salariales o nuestras espectativas de desarrollo profesional no están entre los mejores, no deja de resultar paradójico.

Creo sinceramente que nunca hemos planteado el Santander-para-vivir y siempre nos hemos preocupado del Santander-para-pasear. Nuestros barrios no cuentan con centros vecinales, alternativas de ocio, centros culturales. Toda la actividad se centra en el centro (redundante verdad) pero en un centro que cierra los fines de semana (pasear Santander un domingo puede resultar desolador). Hasta hace un par de años éramos la capital de provincia con menos espacio infantil de España, y algo hemos mejorado pero no sé cómo andaremos ahora. Continuamos llenos de barreras arquitectónicas (si nuestra población envejece tanto ¿cuándo vamos a solucionar ese problema?). Y podría seguir, pero siempre criticáis que mis entradas son demasiado largas así que vamos a dejar algo para el debate y la comunicación.

Un Santander que cada vez envía más población a los municipios del llamado arco de la Bahía y zonas costeras cercanas (todos crecen menos Santander y Penagos) es un Santander condenado a envejecer y convertirse no tanto en ciudad-dormitorio como en ciudad-de-paseo.

Luchemos por un Santander-para-vivir. Por un Santander lleno de espacios ciudadanos, de niños y de sonrisas, de jóvenes y alegría, de adultos participativos y solidarios, de mayores abiertos y cada día más sabios. Un Santander posible, claro.

domingo, marzo 11, 2007

ONCE DE MARZO

Recuerdo algunas cosas. Que me enteré tarde, porque no soporto despertar con las noticias y prefiero poner música. Que Santander era una ciudad poblada por personas que íbamos y veníamos desconcertadas y en silencio. Que me encontré con un amigo por el Paseo de Pereda y no dijimos nada y nos abrazamos llorando. Que me volví loco intentando hablar con Clavel, con Quique, con Zalín, con Beatriz, con ... un montón de amigos y familiares de Madrid, pero los teléfonos no funcionaban. Recuerdo que al día siguiente todo Santander estaba en la calle a pesar del diluvio que arreciaba, que era imposible avanzar, que el silencio y el dolor se podían tocar con las manos, que unos metros por delante iban dos chiquitos cogidos de la mano y nadie les decía nada ...

Hoy es once de marzo. Un día para recordar a tantas víctimas, para llorar por tantas vidas truncadas. Pero también para reflexionar sobre la locura que esa fecha trajo sobre nuestra España, donde una mujer insulta a la madre de una de las muertas en el vagón, sólo por ser musulmana. Y donde ciertos personajes de la política, el periodismo y la insidia continúan jugando con fuego, desprestigiando a las instituciones, asaltando la convivencia. Sólo porque el poder se les fue de las manos tres días más tarde.

Un par de meses después del atentando, recibí por e-mail una invitación para participar en un libro de poemas dedicado al recuerdo del 11-M. Construí unos pocos versos con emociones, sensaciones y fragmentos de las biografías de algunas de las personas asesinadas tal como las había ido leyendo, lágrima tras lágrima, en El País.

Hoy, que es once de marzo, quiero compartir ese poema con vosotros. Porque está celebrándose un juicio en el que muchos pensamos que se aplicará la ley, la del estado de derecho, la de una sociedad democrática, a los culpables. Pero que no servirá para que se calmen nuestras calles y nuestros medios de comunicación, porque hay miserables que viven mejor en el insulto y la mentira. Y en estos años nos han robado tanto corazón y tanta esperanza que me he estremecido cuando he cogido 11-M, Poemas contra el olvido para copiaros aquí mi texto y he visto que los ingresos de su venta fueron a parar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Que entonces no estaba manipulada por el tal Alcaraz, y se suponía que integraría también a las familias que luego han preferido constituir asociaciones específicas, como la dirigida por Pilar Manjón y su brechtiano fuego de Madre Coraje.

Aquí os va el poema

Después de marzo

Qué dífícil ser hombre.
Regresar cada día a la rutina
del tren de cercanías, el café
con la leche templada y el trabajo
para que el pan no falte.

Qué difícil la ausencia.
Conjugar el lenguaje de los verbos
caminar, estudiar, jugar al fútbol,
nacer, reír, parir, manifestarse,
besar la boca amada, acariciar
al perro por la noche, atravesar
las fronteras, viajar de nuevo a casa ...

Qué difícil la calma. Qué difíciles
ahora la esperanza, la alegría
del pájaro pequeño que renuncia
a festejar la nueva primavera.
Qué difícil labrar, codo con codo,
con millones de hermanos por las calles
de todas las ciudades que hoy se llaman
Madrid, la paz que amamos, con el gesto
sereno y la mirada transparente.

Qué difícil cantar, cuando en la boca
el sabor de la sangre nos abrasa.



En este aniversario, un abrazo lleno de paz para todos.

sábado, marzo 03, 2007

EL PALACIO DE SOÑANES Y LA HOMOFOBIA DE CALIDAD

Hace una semana, Iván y Manu se pasaron por el Palacio de Soñanes de Villacarriedo para conocer las instalaciones pensando en organizar allí su boda. Al día siguiente, llamaron para concretar la fecha y condiciones y todo estupendo hasta que al ¿responsable? del departamento comercial se le ocurrió pedir los datos de los contrayentes. En ese momento, cambio de tercio: "aquí no se celebran bodas de esas". Y no será porque nuestros chicos no lo habían dejado todo claro durante su visita del domingo. Pero según explicó el director comercial, era la norma de la empresa. Hasta el punto de llegar a informar a los perplejos novios de que en los estatutos constituyentes de la sociedad propietaria del hotel restaurante se especifica que no se celebrarán bodas entre personas del mismo sexo.

Para que luego digan que somos provincianos: las mismas gilipoyeces y las mismas actitudes fascistoides, homófobas, discriminatorias e impresentables que las esgrimidas en plena capital del reino por el restaurante La Favorita hace unos meses.

En fin, ahora que ha llegado el progreso hasta nuestras montañas, tengo algunas reflexiones. La primera es, claro, que todavía falta mucho para ciertos tipos de mentes cerriles se enteren de que en nuestro país hay una Constitución que prohíbe, en su artículo 14, toda discriminación injusta. Y que las conductas apoyadas en el racismo, sexismo, homofobia y otros síntomas barbarie y/o estupidez se encuentran reguladas en nuestro ordenamiento, haciendo posible, según los casos, la sanción penal o la sanción administrativa de quienes las cometan.

Habrá quien piense, bueno, si en las escrituras de la sociedad está así determinado, pues nada que hacer salvo buscar otro sitio. Y no es así. Según nuestras leyes, toda condición o cláusula de un contrato inmoral, ilegal o imposible se tiene por no puesta, así que los de Soñanes pueden prohibir las bodas de negros, las de judíos, las de maricas, las de bolleras, las de nacional y extranjero y todas las que quieran (siempre podrán fijarse en las Leyes de Nuremberg de los nazis, si están faltos de ideas). Pero eso no significará nunca que puedan imponer esas barbaridades a los ciudadanos de un país libre y decente, como a grandes rasgos resulta el nuestro.

Habrá quien piense, no, claro, si es una barbaridad, pero como tienen reservado el derecho de admisión ... Y se olvidan de que el tan manido, traído y llevado derecho de admisión no avala comportamientos discriminatorios en locales abiertos al público como lo es el Palacio de Soñanes. Los clubes privados pueden restringir el acceso según sus criterios (hecha, claro, la salvedad del párrafo anterior), pero son motivos tasados (comportamientos violentos, ebriedad, desaliño grave) los únicos que posibilitan que a una persona se le impida la entrada en un local o se le invite a abandonar el mismo.

Habrá quien diga, bueno, y después de lo que les han dicho, qué más da lo que se haga si no se van a casar allí. Eso está claro, que no se van a casar allí. De hecho, un restaurante / hotel maravilloso les ha confirmado ya su disponibilidad para la celebración (Lo siento, chicos, igual que hay que hablar de lo impresentables que son en Soñanes, tendré que recordar que en San Román de Escalante son estupendos, ¿no?). Pero no es esa la cuestión.

La cuestión es que en España, lesbianas, gays, bisexuales y transexuales son, somos, ciudadanos en pleno ejercicio de nuestros derechos. Y se confunden quienes piensan que sus trasnochadas morales van a poder imponerse a nuestras bien ganadas libertades. Así que habrá que esperar a que se plantee de manera pública la denuncia (ALEGA tomará la iniciativa, con el apoyo de los afectados). Pero no me resisto a plantear en este blog algunas preguntas.

Cuando el Palacio de Soñanes aparece distinguido con la etiqueta de calidad cantabria ¿quiere esto decir que para hablar de calidad es suficiente con unas escaleras monumentales y unas camas limpias, que se permite insultar a los clientes? ¿no deberían nuestras autoridades responsables en el área de turismo revisar el uso que el Palacio de Soñanes hace de calidad Cantabria, Cantabria infinita, año jubilar y demás? ¿no deberían las autoridades municipales de Villacarriedo y el Gobierno de Cantabria iniciar el trámite de las sanciones oportunas en cuanto se materialice la denuncia?

Yo lo que sé es que no volveré a poner los pies en el Palacio de Soñanes, suceda lo que suceda a partir de ahora. Y que intentaré que cualquier tipo de iniciativa pública que favorezca a ese monumento a la homofobia quede sin efecto, en la escasísima medida de mis posibilidades en tanto en cuanto no quede claro que todos y todas son tratados en el hotel y el restaurante como cualquier cliente que paga se merece.

Habrá por último quien diga, Soñanes está en Villacarriedo, no en este nuestro Santander posible. Vale. Pero el Santander posible deberá ser uno en el que no ocurran cosas como estas. De momento no han pasado y las bodas entre personas del mismo sexo en Santander como en toda la región, hasta ahora y salvo noticias en contrario, se han desarrollado con normalidad, como no podía ni puede ser menos. Un Santander posible, lleno de tolerancia, convivencia y sonrisas que permitan que cada día luzca el arco iris. Un Santander sin directores comerciales ni empresas como Palacio de Soñanes. Homofobia con Calidad Cantabria.

miércoles, febrero 28, 2007

NOCHE DE MARZAS

Hace ya mucho tiempo, cuando era un crío, la noche del 28 de febrero se llenaba de esa magia que inunda a los niños con cada pequeña cosa. Eran las marzas.

En Reinosa, donde crecí, antes de la Autonomía, antes de que brotara la fiebre de la identidad, antes de que tantos jóvenes tomaran como tarea propia la recuperación de un pasado cultural e histórico en una región que casi había dejado que muriera, habíamos conservado algunas tradiciones. La más hermosa la de salir a pedir marzas. Y los críos esperábamos nerviosos en casa a que alguien tocara nuestro timbre por la noche, espiábamos la calle, muchas veces nevada, desde la ventana de nuestro quinto piso, rezando para que las rondas que deambulaban por la calle, con su indumentaria pastoril, sus faroles decorados en competición, sus risas pararan en nuestro portal y subieran hasta casa para preguntar ante los padres divertidos y los niños embobados el maravilloso "¿Dan marzas?".

Unas veces eran las cuadrillas de los vecinos mayores con sus amigos, otras, de cuando mi padre andaba de concejal, la de quienes pensaban que había que rendir ronda a los principales, otras, simplemente, la casualidad que llevaba a los portales de la calle principal antes que a los barrios.

Con el tiempo seríamos nosotros los que pediríamos marzas. En mi colegio, el Antares, acostumbrábamos a salir para pedir no los tradicionales huevos y chorizos (mi padre siempre bromeaba con la muchachada que esperaba unos buenos duros sacando unos embutidos) sino dinero para el viaje de fin de curso. Y como yo enredaba ya por los asuntos musicales y formaba parte del coro y la rondalla del cole, salí en varias ocasiones a marcear. Era excitante, salir de noche, vencer al frío, llamar a puertas anónimas para ver si nos dejaban cantar las coplas de marzas y los primeros sacramentos de amor. Compartir la música, la vida, la sangre, la tradición y el futuro. "Somos los chicos de Antares/ les venimos a cantar/ las tradicionales marzas/ si nos quieren escuchar".

Más tarde aprenderíamos algunas cosas sobre el significado de las marzas, sobre los ritos de paso a la edad adulta, sobre las fratrías, los quintos, los rituales y su importancia en la configuración de un imaginario colectivo, de un espíritu de pueblo, de una solidaridad que regía las viejas comunidades y te permitía formar parte emocional y real de un grupo.

Más tarde nos preguntaríamos también por qué en Santander no se cantaban, no se cantan, las marzas. Por qué salvo algún coro ronda y más recientemente algunos colegios, era imposible encontrar por calles y barrios grupos de chicos, chicas o mixtos (yo marceaba en mixto) en busca de una propina, llamando a las puertas con el "¿Cantamos, rezamos o nos vamos?". Y esa sensación de que Santander muchas veces ha ido echando niebla sobre su historia, sobre sus costumbres, sobre sus ritos de convivencia. Y que tal vez esa renuncia a las marzas en sus diferentes formas, como a las gigantillas, a las cabalgatas de Santiago, a la fiesta como espacio común, tenga algo que ver con el tan traído y llevado individualismo casi huraño de los santanderinos y santanderinas.

Un Santander abierto a la fiesta, un Santander que mira al futuro sin renunciar a las cosas hermosas de un pasado mítico a veces, tradicional otras, simplemente popular las más que nos arraigan y nos enamoran de nuestra tierra, de nuestro cielo, de nuestra gente, de nuestro tiempo. Un Santander lleno de redes de comunión, de comunicación, de convivencia. Un Santander vivo, exigente, lleno de asociaciones, iniciativas, colectivos, ciudadanos y ciudadanas libres, exigentes que no dejan su futuro en manos de otros y trabajan y sonríen mirando siempre hacia el horizonte abierto. Un Santander con raíces firmes que permitan a nuestras ramas agitarse al viento, a nuestra savia empujar hacia arriba, a nuestras flores volar hacia el país de los sueños. El Santander que queremos, como siempre el Santander posible.

sábado, febrero 24, 2007

MIRÉ LOS MUROS DE LA PATRIA MÍA ...


Nuestro Santander nunca será patrimonio de la humanidad, qué le vamos a hacer.


Con esa endémica languidez, solemos achacar la pérdida de nuestro patrimonio arquitectónico a la fatalidad: incendios, pestes, explosiones ... Y parte de verdad hay en el recuerdo a acontecimientos que desfiguraron gran parte de nuestro rostro histórico. Pero la parte del león de la responsabilidad es de una gestión de la ciudad más empeñada desde hace ya muchísimos años en la destrucción sistemática de calles y edificios emblemáticos que de salvar para el tiempo el entramado urbanístico que hubiera podido acercar el casco histórico de Santander a la belleza bruja de tantas y tantas ciudades repartidas por la vieja Europa.


De las pocas cosas que nos han quedado de los fastos del 250 Aniversario de la concesión a Santander del título de ciudad, la maqueta del Santander del XVIII, expuesta en el Palacio de Exposiciones (gracias a José Luis Casado Soto y demás responsables de la recreación) nos hace soñar con lo que pudo ser un pequeño Dubrovnik: Murallas limitando el mar, castillo, atarazanas, ría, puentes, calles nobles con palacios de piedra, conventos intra y extra muros ...

La cosa es que cada vez nos quedan menos. Parece mentira pero muchos años ya desde la constitución de los ayuntamientos democráticos tras la muerte de Patxi no sólo hemos visto caer víctimas unas veces de la desidia municipal (y recordemos que siempre ha estado la ciudad gobernada por el PP y etiquetas asimilables), víctimas otras de la especulación urbanistica (que viene a ser parte del paréntesis anterior pero incorporando mala fe y quién sabe qué oscuros intereses crematísticos) edificios y calles. De ese Sardinero que a nuestra derecha le gusta tanto y que pudo haber sido casi un Estoril, con los paseos de Pérez Galdós y Menéndez Pelayo llenos de quintas de recreo, y el propio Sardinero plagado de hotelitos con encanto, palacetes y evocaciones de los felices 20, poco es lo que queda. Y ya insuficiente como para configurar un conjunto histórico artístico de verdadero interés. Casas pintorescas, típicas o características han sido deformadas hasta hacerse irreconocibles por toda la ciudad, se han puesto miradores de PVC en el Paseo de Pereda (conjunto histórico artístico, no lo olvidemos) cuando no han sido derribadas para imponer horribles bloques. Y las joyas de la corona siguen desatendidas y así continúan: en ruinas y en una degradación que va a más.


Todavía no han saltado a los photoshops electoralistas al uso la Cámara de la Propiedad Urbana (pequeña monada del estilo historicista del XIX) o los fuertes de la Marcua, pero parece que se empieza a hablar de la rehabilitación del Palacio de los Riva-Herrera o de Pronillo. Se empieza de nuevo, porque desde que alcanza mi recuerdo, nuestra derecha ha prometido su rehabilitación y recuperación para la ciudad. Puede ser interesante recordar que muchos de nuestros actuales gobernantes son los mismos que permitieron que se construyera en los terrenos de Riva-Herrera una urbanización de chalets adosados, desfigurando para siempre el conjunto y limitando enormemente sus posibilidades. Hay que recordar que, conforme a lo que afirmó en unas jornadas del Foro de Becedo el actual Director General de Cultura, en más de una ocasión la casona santanderina ha devuelto las partidas asignadas para la recuperación del conjunto de Pronillo y otras no ha devuelto los dineros pero no los ha invertido en la restauración del que sin duda es nuestro más alto ejemplo de arquitectura civil.


Pero ahora nos dicen de nuevo los que dejan que se caiga (tal vez querían jugar al Exin Castillos o al Lego, como ocurrió con el Mercado del Este) que ahora quieren hacer un Centro de Referencia de las Artes, cualquiera cosa que sea esta. Hombre, yo pensaba que el Museo de Bellas Artes de Santander, más el Museo de Cantabria, más el espacio expositivo del Mercado del Este etc podrían cumplir esa función de referencia artística, si se les tuviera un poco menos abandonados, pero en fin. Lo que me preocupa, sobre todo, es que como ya es costumbre en Santander, antes de definir qué se quiere hacer en Pronillo, para qué uso ciudadano va a servir Pronillo, y en consecuencia qué directrices y necesidades deben marcar el proyecto de restauración. Abriendo, por supuesto, consultas a los colectivos culturales y cívicos, vecinos, expertos y tomando decisiones previas. Si no, y como también es costumbre, el edificio será luego inútil o defectuoso para los usos deseados a posteriori y acabará de almacén o sede de oficinas (y si no, recuerden Villa Florida).


Y es tanto, tanto y tan bueno lo que se puede hacer en esas viejas ruinas ...

viernes, febrero 23, 2007

UNAS VIEJAS COPLILLAS PARA CELEBRAR (CON RETRASO) EL CARNAVAL

Dos hermanas de avanzada edad y humor implacable me hacen llegar hace unos días estas coplillas que pulularon por Santander hace ya unos cuantos años, cuando las huestes de la moral se sublevaron contra las dos esculturas que adornan (bueno, o algo así, que son malas de narices) la fachada principal de Caja Cantabria en la Plaza Porticada, esa que nos han llenado ahora de cemento, bancos negros como mi suerte y un nuevo destino para don Pedro Velarde. El cañón apunta a Hacienda, en lugar de a Francia, pero eso puede tener su sentido. Lo que no lo tiene tanto es su emplazamiendo, bloqueando visión y acceso principal a la plaza, por un lado, y que la inscripción que nos recuerda nombre y causa heróica del esculpido no estén en la parte frontal del pedestal, sino bajo el lugar donde la espalda del héroe pierde su casto nombre. Así que los paseantes foráneos pensarán que algo ocurrió en Santander en 1880 (con el patrocinio del turrón más caro del mundo), mientras que las dos figuras desnudas aprenderán desde su balcón algunas informaciones sobre la Guerra de la Independencia.

En fin, que las huestes morales consideraron no moral que hubiera dos estatuas desnudas en este nuestro Santander y la emprendieron con esos modos que les gustan, los de Santa Cruzada, bajo la dirección de una buena mujer que pasó a la historia (ejem) con su nombre de casada, la Señora del Doctor Mozota.

De las crónicas familiares, recuerdo siempre con cariño y sonrisa la que contaba una tía de mi padre, mujer viajera de aficiones artísticas, que fue alumna de pintura de Gerardo de Alvear y Flavio San Román, y que a pesar de ser católica a la vieja usanza, soltera y multicongregante, decidió no firmar el panfleto contra las esculturas cuando una de sus amigas, inmersa en la Cruzada, le presentó el papel. La respuesta de Tía Gloria fue "Cochina, más que cochina. Claro que no firmo. Esas estatuas son arte y en el arte no hay nada sucio, así que si a ti te parecen indecentes es porque tienes llena de suciedad la cabeza, marrana. Tú has estado conmigo en el Vaticano y más tetas y culos que allí no se ven en ninguna parte. Así que ya sabes: eres una marrana".

Homérico, que dirían en El hombre tranquilo.

Bueno, que basta de dilación. Aquí copio a mis lectores las coplas jocosas que mencionaba al principio:

"Van a quitar las estatuas,
porque ha dicho don Fabián
que más que estatuas son fatuas,
que enseñan y que no dan.
Mas algo en el aire flota
y la gente está que bota
preguntando con afán:
¿Y con qué reemplazarán
a esa enorme chavalota
y a ese robusto barbián?
Esto es lo que van a hacer
entre chufla y chirigota:
van a poner en pelota
a la mujer de Mozota
y al cojo de Movellán".

Y hay otras dos, más breves pero igualmente agudas ...

"Después de tanto trabajo
y después de tanta lucha
ni a él se le ve el badajo
ni a ella se le ve la hucha".

"¡Qué pena nacer desnudos
y vivir siempre en pelota
pudiendo nacer vestidos
como nacen los Mozota!"

Intentaré subir esta tarde una foto (malucha) de las ínclitas estatuas, pero de momento ahí va una entrada nueva, que ya me estaban riñendo los fans. Por cierto, tal vez sería bueno hablar del futuro, como siempre: ¿Qué opináis de esas actitudes de las huestes morales, nuevamente al ataque, que pretenden obligarnos a todos a comulgar con sus fueros? Y otra pregunta, ya que hablábamos de estatuas ¿Cuándo la adquisición de obras para el embellecimiento de la ciudad, estatuas sobre todo, va a dejar en Santander de oler a caspa, a oportunismo o simplemente a mal gusto?¿alguien se ha dado cuenta de que también en el arte estamos en el S.XXI?
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