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martes, septiembre 02, 2014

EL ESTABLISMEN Y YO



Cada vez soy más consciente de que mi vida es un tango, así que llevo unos días interpretando a Tita Merello y su "Se dice de mí" por las esquinas del Santander ya imposible, cual Betty La Fea de provincias.

Es que de vez en cuando los hados se confabulan y las astros se alinean con extrañas coincidencias. Y la semana pasada, en plena trilogía, varios amigos decidieron que era un momento estupendo para recordarme lo que por ahí se dice, se cuenta, se rumorea acerca de este que les escribe. Supongo que para que no se me suban demasiado los humos y me haga consciente que como cantaría Silvio Rodríguez, hay gente que me quiere, hay gente que no me quiere.

Por un lado, al parecer habían realizado estudios estadísticos con la pregunta "¿Cuál es su opinión sobre el simpar malvado Rukaegos en su encarnación mortal de Regino Mateo? A/ Es majete y buen tío B/ Es un capullo, un miserable y un gilipollas además de una petarda.   Al parecer también las respuestas se distribuyen en un 80% para A y un 20% para B. Aclaro que todo empezó saliendo del cine y escuchando "Es que todo el día están hablando de ti". Aunque les juro que yo por las barras de bar sigo oyendo sobre todo hablar de fútbol y en las redes de Podemos y de Justin Bieber. Qué le vamos a hacer, no son malos los datos y ya quisieran Rajoy o Sánchez contar con semejante aceptación popular. Tengo dudas en torno a Iglesias y Pavisoso, pero estamostrabajandoenellou. 

No se hubiera uno preocupado ni prestado mayor atención de no ser porque a la noche siguiente llega una grave advertencia. "Que sepas que esas cosas que dices en la radio y en las redes no le gustan nada al Establismen" (con un buen acento en la "i" para remarcar la trascendencia) "Y que sepas también que te estás equivocando y que más te vale cambiar porque así no vas a llegar a ninguna parte". 

Aquí si que me acongojé, como podrán ustedes comprender. Porque eso de no gustarle al Establismen me sonó como peligroso y empecé yo a imaginarme al Establismen ese fumando un puro y llamándome Fredo con voz cavernosa y cavernícola. No se vayan a creer ustedes que El Padrino y Santander son tan distintos. Luego ya, al llegar a casa, pues empecé a realizar examen de conciencia por si conseguía dolerme de los pecados y resto de la retahíla. Pero no acababa yo de entender varias cosas, la primera de ellas por qué mi amigo, que lo es, y que en efecto frecuenta al Establismen y le agrada, ha llegado a la conclusión de que yo quiero viajar en dirección a parte alguna. Aunque sí sea bastante cierto que en realidad lo que el Establismen piense guarda para mí mucha relación con las partes. Uno ya ha ido cumpliendo años, quemando naves, aniquilando sueños y asumiendo realidades y responsabilidades, así que va llegando el momento de sentarse en la butaca del IKEA para leer tranquilamente alguno de esos libros que, probablemente, no leerá el Establismen. 

Pero seguía yo triste y desolado pensando qué podría haber hecho yo para molestar tanto al Establismen como para llamar su atención. Y más aún, pensando ¿quién coño es ese Establismen? Pero no conseguí sonsacar ni una palabra más a mi amigo, aunque intuí que alguien estaba enfadado por mis crónicas radiofónicas sobre el Festival Internacional de Santander y que esa había sido la gota que había colmado el vaso de la paciencia establismentera. Imagino que ese día en el que dije que no parecía que hubiera por aquí demasiado interés en la música por parte de quienes antes calentaban las sillas con entradas de cortesía y hoy simplemente se ausentan. O cuando dije que me parecía bien que las obras más radicales y vanguardistas encontraran acomodo en jornadas oficiales, que ya que eran los días en los que el mamoneo campaba por sus respetos, que al menos dejaran las jornadas de música más atractiva para los verdaderos aficionados y que se conformaran ellos con Tomás Marco. Total, para lo que iban a apreciar a Monteverdi.

El malvado Rukaegos es un malvado, eso es de sobra conocido. Pero jamás se pensó que llegaran sus andanzas y palabreríos imprudentes de bocachanclas a semejantes alturas estratosféricas. Aunque sepa perfectamente que en las alturas del PP se le mira mal con intensidad de mar arbolada, que en buena parte de los entornos culturales se le mira mal con fuerza marejada a fuerte marejada, que por la Santa Madre hay quien le quemaría, pero de momento suspiran entrecogiéndose las manos con aires de martirio y el perdón preparado para cuando se arrepienta. Es verdad inconmovible que el rojerío le llama casta burguesa e intelectualoide y la casta por otro nombre Establismen le llama rojo de mierda y mariconsón. Y hasta por los partidos intermedios varía su calificación dependiendo de las familias y de los congresos que toquen.

En resumen, que empecinado en su error, Rukaegos el terrible tiene la saludable intención de seguir diciendo y escribiendo lo que mejor le parezca, con mejores o peores motivos, con más cuidados argumentos o prejuicios más tontos. Porque no se puede gustar a todos y de entre esos todos los que parecen formar un ente socioectoplásmico llamado Establismen (¡en Santander, por favor!) son precisamente los que menor importancia le merecen.

Por cierto … al margen de esos saraos en los que siempre me resaltan que han reunido a "todo Santander", dejándome claro que yo soy de Marte y que Santander tiene un problema de población mucho mayor de lo que se deja ver por los medios, ¿alguien podría por favor decirme quién es el Establismen de las narices ese? Por enviarle un tarjetón las próximas Navidades.

lunes, enero 14, 2013

BOCACHANCLAS POR CASTA: DE ERRO A FEIJOO Y VICEVERSA


Tengo un poco desatendidas las nuevas admisiones al cuadro de honor de Imbéciles Sin Fronteras, la particular ONG nacida de las aviesas líneas de este blog y de las turbias ondas cerebrales de su fementido escribiente. Pero es que desde que descubrí el vocable bocachancla como postmoderno sinónimo de bocazas imperial catetoide me estaba pareciendo como todo un signo de modernidad incorporarla de algún modo o manera. Pero tengan vuesas mercedes por incorporadas a la elite más elitista de ISF a todo fantasmón que acabe por manifestarse tras ser convocado por la ouija de esta nueva aventura del Bocachanclas de Casta.

Y es que por si no fuera suficiente aguantar cada día sus tropelías y mamandurrias, se empecinan en hablar, o así. Sin que parezca que su villana estupidez pueda ya tener freno. Y sin que haya llegado todavía el momento en el que los periodistas les llamen la atención con finura y estampa en las ruedas de prensa sin preguntas que les molan ni la ciudadanía les dé la espalda o escupa a su paso.

En anteúltimos tiempos (estoy seguro de que a estas horas habrá ya nuevas perlas que igualarán o superarán las de días pasados) no quiero olvidarme de Javier Erro Urrutia, Consejero de Industria, Innovación y Empleo de La Rioja. Y como tal consejero, servidor público que debería. Pero como eso pasó para muchos a la historia y con los tiempos que corren, donde vía neogallardonadas no parece que a los ciudadanos nos vayan a permitir derecho alguno, ni el de quejarnos, los bocachanclas andan más que crecidos en riada. Así que espetó don Erro que no entendía de qué se quejaban los parados riojanos, ya que en su status no veía más que privilegios. O lo que es lo mismo, que tenían descuentos en la peluquería, en los cines y en los museos. Todo eso a pesar de que la tarjeta del paro no les costaba ni un céntimo. Que no sé yo si ahora estará pensando en cobrarles su condición de parados para que no haya afrenta alguna para quienes como él pagan la entrada entera a los museos, suponiendo que haya pisado alguno en su vida.

Hay algo que no entiendo, eso sí. Y es que si para don Erro es tan chiripitifláutica la vida del parado ... ¿por qué no se apunta de una vez a ese estupendo dolce far niente que además es gratis? Muchos se lo agradeceríamos, creo.

Debió de pensar Núñez Feijoo, Presidente a la sazón de la Xunta de Galicia, que no le parecía bien que fuera un riojano y no un gallego el que optara al premio a bocachanclas de enero, así que aprovechó la calva ocasión que le ofrecía la puesta de largo de la sexagésimo octava edición de la Vuelta Ciclista a España para llamarnos, muy finamente, eso sí, oigan, vagos y quejicas a todos. Arranca el rapazo con la afirmación de que "con la capacidad de sacrificio de los ciclistas, España saldrá en 2013 de la crisis". Que no voy a decir yo que los ciclistas no sean sacrificados como pocos, no me malentiendan. Pero me parece que lo de don Feijoo es cuando menos un insulto contra quienes estamos todos y cada uno de los días soportando estoicamente recortes y agresiones sin haber sacado todavía las guillotinas contra quienes viven tan divinamente como sicarios del poder en plena exaltación de los privilegios de casta. Vamos, que no tengo yo claro que sean los ciclistas más sacrificados que dependientes, parados, pensionistas, funcionarios, autónomos, jóvenes, estudiantes, trabajadores, usuarios de los servicios públicos, etcétera, etcétera, etcétera. No sólo es que me parezca un insulto, sino que me parece que don Feijoo no es que esté precisamente legitimado para dirigirnos semejantes escupitajos a los españoles.
Y todavía peor cuando luego las remata intentando tocarnos la honra genealógica afirmando que nuestros abuelos y padres no eran tan blandos y mariquitusos como nosotros y que ante las dificultades "se han quejado menos y trabajado más". Que ya no sabe uno si lo que le molesta a este tal señor es que no haya un dictador que ponga orden y nos tenga calladitos a base de miedo y de jarabe de palo mientras ellos desarrollan su cruel orgía de recortes, abusos y eliminación de derechos sociales y civiles (va haciendo méritos la Cifu, eso sí) o es que directamente es tonto del chirimiri. Porque la indecencia de escupirnos a los españoles para recriminar que nos quejamos mucho y trabajamos poco en un manos muertas clama al cielo.
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Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at unsantanderposible.blogspot.com.