domingo, mayo 15, 2011

EN VERSIÓN CONCIERTO



Mira que yo me propongo siempre olvidarme de la existencia del Festival Internacional de Santander y de sus responsables, tanto los político-consentidores como los, ejem, artísticos. Pero no hay caso, porque no hay año en el que la primero preocupante, luego alarmante y hoy escandalosa cuesta abajo dé tregua en la falta de interés, de rigor, de vigor de unos contenidos que ya hubieran estado pasados de moda cuando Infinito tomó el poder del Festival, allá por el tiempo de los megaterios.

Supongo que la sensación de bostezo más intensa, en un momento en el que la música universal se asombra extasiada ante la recuperación de esa ingente obra olvidada de compositores como Vivaldi y Händel, debería llegar con la respuesta del ciclo estival a ese brillante movimiento. Con la presentación de una obra nueva, jamás escuchada, llamada "El Mesías". La información facilitada por el Festival Internacional, como ya es tradicional, es tan pobre y poco respetuosa con el público que hasta aquí podemos leer. Pero no se me vayan a creer ustedes que tengo mucha confianza en el resultado de ese Mesías. Y que sí, claro que sí, que El Mesías es una obra grandiosa. Pero también lo es el resto de la producción händeliana, esa de la que los responsables eternos de la caduca programación no tienen ni la más remota noticia.

Pero no, en realidad no. En realidad el mayor aburrimiento preventivo llega con una notable contradictio in terminis. Porque el Festival se abrirá con una ópera, el Otello de Verdi (el FIS no aclara en su información qué Otello será el no-representado, pero no resulta difícil imaginar que no sepan que Rossini tiene otro Otello, digno de reseña). Cierto, sí, que en situaciones excepcionales y con repertorios muy concretos, de poca tensión escénica (la ópera barroca tal vez) se puede admitir una ópera en versión concierto. Pero la ópera es, por definición, un género teatral. Escuchar simplemente las voces, como si se tratara de un disco, sin todo el componente visual y actoral al que el género lírico obliga, es matar su propia esencia. Seguramente se nos dirá que si la crisis y que si blablablás varios, como si no hubiéramos sido testigos de muchos, muchísimos festivales, y no estuviéramos al tanto de la absoluta falta de imaginación, creatividad y rigor de Infinito, ese director que sólo aspira a perpetuarse a sí mismo y al que todo lo demás trae al pairo. Pero si fuera cierto que no tiene en esta edición el Festival capacidad para producir una ópera, la solución es mucho más sencilla: no hay ópera (en todo caso, no va a haber más que un sucedáneo) y se programa con mayor aire el repertorio sinfónico coral o se da el fuste tiempo ha perdido al ciclo de cámara. Pero presentar una ópera de Verdi en una descafeinada versión concierto es confirmar que a día de hoy el FIS no es más que un quiero y no puedo. Por mucho que el título sea bello, por mucho que se trate de un servicio a los amigos (esta vez se trata de José Cura, pero ya se sabe que quien pasa una vez por el Festival no se va nunca) y por muchas excusas que se quieran buscar.

En fin, que mientras Marcano y Torrellas o sus jefes se deciden a poner un poco de futuro y de orden, siempre nos quedará la integral de las sonatas para violín y piano de Beethoven. Suponiendo que algún día nos expliquen quiénes las interpretan.

jueves, mayo 12, 2011

LOS ADALIDES DEL MINORITY REPORT



¿Os acordáis de "Minority Report"? Una película de acción protagonizada por Tom Cruise que en su planteamiento inicial nos acercaba a un interrogante moral de no poco calado. En efecto, Cruise vive (y es policía) en un mundo en el que los crímenes son predecibles y se detiene a los "criminales" antes de que lo sean, antes de que tengan la oportunidad de infringir la ley. ¿Puede la ley limitar derechos "por si acaso"? ¿damos por sentado que el espíritu humano es incapaz de hacer uso de su libertad, de su capacidad para decidir? ¿cuántos de los encerrados en aquel oscuro mundo no por lo que habían hecho sino por lo que podrían intentar hubieran decidido en el último momento no delinquir?

Pienso mucho en Minority Report estos días, relacionándo la película, claro, y sus interrogantes con el asunto de BILDU y, una vez más, los discursos anti-sistema y manipuladores del pp que sigue prefiriendo jugar en aguas turbias y campos embarrados, calentando a través de sus líderes más bocas y de sus medios más fanáticos los instintos más bajos y elementales. Para obtener a cambio un rédito electoral y un poder que se configura por sí mismo como objetivo único. Sin programas, sin valores, sin razones. Y sin parar mientes en la fractura y la violencia que están provocando en la sociedad española.

No me gusta la Ley de Partidos. No me gusta ahora ni me ha gustado nunca. Sobre todo porque creo que la ley ha de ser universal y no crearse "ad hoc" contra un grupo concreto (¿cumplen los mínimos democráticos el Frente Nacional o Plataforma por Catalunya? ¿El pecado de no condenar con suficiente énfasis y convicción la violencia debe abarcar también a quienes no condenan la dictadura franquista e incluso se refieren a ella como un tiempo plácido?) sino porque siempre he estado convencido de que cuando hablamos de los derechos fundamentales debemos ser exquisitos. Pero me gusta mucho menos que se siembre la sospecha con un móvil tan bastardo como el del propio beneficio. Incluso económico en determinados casos.

Que a partir de esa ley, la decisión judicial no es fácil, lo demuestra la división del Tribunal Constiucional (con una sentencia afinada y ponderada que me temo no se ha leido un solo dirigente popular), esa división que tanto ofende a Rajoy y sus huestes. Pero también la idéntica división del Tribunal Supremo, esa que no importaba tanto porque la ajustada mayoría favorecía en este caso la restricción de los derechos conforme a los deseos populares.

Lo que no me parece de recibo una vez más es el griterío con el que se cuestiona el propio entramado institucional, se hieren las bases mismas del sistema constitucional y se trata de universalizar la máxima de que las instituciones o los votantes sólo aciertan en sus decisiones cuando hacen seguidismo milimétrico a los no siempre limpios deseos del pp. Y no es ya que no me parezca de recibo, sino que me parece peligroso un discurso que pretende la anulación de los derechos fundamentales (el derecho al sufragio, el derecho a la participación política, el derecho de asociación) sin pruebas que no sean cuando menos endebles y opinables, exigiendo una condena por nada, una condena preventiva contra lo que a lo mejor hacen en el futuro los de Bildu. Y sin que valga de nada para atenuar tamaño atentado contra el principio de legalidad que los estatutos de Bildu se ajusten a derecho, que formen parte del proyecto dos partidos sobre los que no ha habido sospecha alguna de cooperación con los terroristas a los que se extiende la peste por contagio.

No comulgo con Bildu y preferiría que cualquier voz capaz de justificar la miseria moral de los terroristas y de esa parte de la sociedad que les ha venido dando cobertura estuviera, por decisión de los electores, lejos de las instituciones. Pero no puedo evitar preocuparme por quienes empiezan a sacar las garras y prefieren condenar sin pruebas y sin delitos. Como los que han estado llamando asesinos a los candidatos de Bildu, cometiendo un delito impune por el momento, de calumnias: acusar de un delito falsamente a quien no lo ha cometido. Que demuestren Esperanza Aguirre o Mayor Oreja que quienes figuran en las listas de Bildu han matado a alguien y a partir de ahí se actúe. O que la fiscalía cumpla con su papel y se querelle contra los que han decidido convertirse en "presuntos" delincuentes.

martes, mayo 10, 2011

ABUELOS


Mi abuela Aurita murió un mes exacto antes de mi nacimiento. Joven todavía. Con ese cuerpo frágil que tal vez no pudo resistir el parto de diez hijos, a pesar de que debido a su permanente enfermedad contó siempre con la ayuda de dos criadas y de su hermana Chavita, casi una segunda madre para todos ellos y en especial para con mi padre. Mi abuelo materno Tomás, el que se salvó por los pelos y la suerte en dos ocasiones de ser "paseado" por los milicianos en el Santander de 1936 (era "camisa vieja" de Falange), murió antes de que yo cumpliera el año. Así que para mí la palabra "abuelos" evoca la imagen de Rosalina y Regino (mis padrinos) y sólo de una manera vaga y a través de fotos y recuerdos ajenos puede dar realidad a los que no tuve la oportunidad de conocer.
Presume Camps, el imputado de los trajes, el de la Gürtel y los amiguitos del alma, el de las fotos con el Fabra lotero mayor del Reino, presume, sí, Paco el Honesto, de sus cuatro abuelos. De una realidad en la que él no tiene ni parte ni mérito, pero que utiliza como arma arrojadiza para presumir del calor y la ternura que a él si le dieron y que le faltó a José Luis Rodríguez Zapatero. Sugiriendo que esa falta de un abuelo, de un abuelo fusilado por las hordas golpistas de franco, provocaría en el Presidente del Gobierno un sabe qué tipo de enfermedad moral o de carencia que le invalidaría para sostener un juicio ponderado. Y como parece que esa norma sería científica según las escasas vergüenzas del presidente valenciano, imagino que se hará extensiva para todas aquellas personas que no pudimos recibir la ternura y el cariño de un pleno de abuelos. Y hasta peor en los casos, como el mío, en los que la ausencia fue mayor que la vivida por Zapatero.
El mal gusto del figurín levantino, destacado militante de un partido que a estas alturas de la película sigue negándose a condenar la dictadura del enanito cruel, en la que un cierto señor mayor vivió con singular placidez, se agrava simplemente si recordamos cuáles fueron motivo y modo de la muerte del abuelo de Rodríguez Zapatero, un mal gusto que lleva a cualquier persona con un mínimo de decencia, inculcada o no por sus abuelos, a consirar que sin lugar a dudas este Francisco Camps para el que todo vale es un canalla y un miserable.
Estoy seguro de que no es culpa de sus abuelos, seguro de que si han o hubieran (ignoro si alguno de ellos continúa vivo) escuchado las declaraciones y conocido las acciones de su nieto, sus rostros venerables hubieran enrojecido de vergüenza mientras trataban de responder a la pregunta de qué habían hecho mal para que ni siquiera unos valores mínimos de respeto y contención se le hubieran quedado fijados a ese nieto que tanto luce doblando espinazo ante los jerarcas católicos pero tanta chulería y desparpajo muestra ante otros.
Dicen que de nuevo este tipo ganará de calle las elecciones en la Comunidad Valenciana. Y no dudo de que recibirá muchos votos de esos eternos cabreados que se pasan la vida de bar en oficina, de pasillo en parque, abominando de la corrupción política y abogando por una regeneración profunda de la vida pública. De boquilla, claro. Porque si algo queda fuera de toda duda es que mientras gentes de esta calaña reciban una y otra vez la sanación del voto para su desvergüenza atroz, cualquier regeneración de la vida pública española será nada más que una quimera.

martes, abril 26, 2011

TAN TRISTE ABRIL




No resultó posible acostumbrarse a su ausencia. Tampoco he querido o al menos no he sabido cómo hacerlo. Como apuntaba Alfonso hay todavía demasiado amor y mucha rabia. Y cumplir años se convierte en un rito de paso, en un simple más uno, en un día en el que la cabeza de nuevo gira y gira en torno a una única presencia, la de Leo.




Así fue ya el 26 de abril de 2008. Cuando la espera era ya larga, cuando eran inútiles y largos los papeleos y su viaje se aplazaba una y otra vez. Descubrir que para algunas personas es tan fácil pedir favores como difícil mover un dedo para compensar las cuentas pendientes. Descubrir que frente a la leyenda del país coladero chocas una y otra vez con el muro que convierte en prácticamente imposible viajar con la documentación en orden. Descubrir que cada vez le necesitas más pero que estás a punto de rendirte.




Así fue el 26 de abril de 2009. Con Leo de nuevo en el centro de todos mis pensamientos, Leo recién llegado casi, y mi necesidad casi obsesiva de sentirle feliz, deslumbrado, curioso. Ese fue el año del "ataque" repentino a llegar a casa, de invitarle a tomar una cerveza y unas rabas sin previo aviso (hubiera dicho que no, que era una locura gastar tanto dinero) para por fin entrar en el comedor casi vacío de El Serbal, puede que el mejor restaurante de Cantabria, y disfrutar de uno de sus menús de degustación, llenos de sorpresas, de sabores imposibles, de caricias amables y excitantes en el abismo de los sentidos. Con un vino aterciopelado y muy rojo para brindar mientras sus ojos sonreían. Sonreían.




Siempre en el centro, también el año pasado. Cuando el 26 de abril venía siendo no más que la recién descubierta rutina de madrugar, pasar por el trabajo, volver al hospital para gastar allí tanto tiempo como fuera posible, perra, más trabajo, de nuevo al hospital para quemar más horas mientras el diagnóstico, el fatal diagnóstico, se hacía esperar tanto. Esa rutina que se rompió de pronto cuando Ángel llamó a mi móvil para que le esperara en Valdecilla, que quería saludar un minuto a Leo, y apareció de pronto con unas botellas de cava frío y una enorme tarta que nos tendríamos que comer en el descansillo de la Planta Sexta. Donde estaban esperando Alfredo y Sofía, Marta y Antonio, María y Rafa, Jesús, Vito, Ana... para renovar los votos de la amistad necesaria y romperme en lágrimas.




Sí, en el centro de todo. Hoy. Que vuelvo a llorar y vuelvo a echarle de menos. Y no encuentro nada que celebrar porque tan sólo soy un poco más viejo y me vuelve la rabia porque Leo ya no podrá ser más viejo ni festejar más pasos. Y en este 26 de abril a pesar de tantos mensajes, tantas llamadas, tantos deseos de felicidad como me habéis regalado, no puedo evitar que el gris del día se me desplome encima y recuerde y recuerde y recuerde que me ha dejado solo.

sábado, abril 23, 2011

PASSUS ET SEPULTUS EST



La adaptación de la Pascua cristiana a los ciclos de la luna obliga de tanto en tanto a una Semana Santa tardía, en la que este año se han solapado el Día del Libro y el Sábado Santo; el tiempo de silencio en el que la liturgia cristiana evoca la oscuridad, el sepulcro, la calma, la tensa espera que habrá de estallar en júbilo con la proclamación de la resurrección en la vigilia pascual y el tiempo de silencio en el que nuestro tiempo se refugia en las páginas de un texto del que tal vez saldremos siendo un poco diferentes, un poco mejores, un poco más sabios.

Soy de los que piensan que a nuestro país le falta mucho para llegar a un modelo cívico, secularizado, en el que la única religión pública sea la consolidación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, acogida en nuestro texto constitucional vigente. Un camino que a día de hoy no hay voluntad de recorrer, por el miedo de unos a perder sus privilegios y el de otros a extraviar algunos votos por el camino. Y en esa falta de tránsito, continuamos observando excesos de un lado y de otro, con las impertinentes y constantes interferencias de la cúpula católica en la vida pública, tratando de evitar las leyes que de alguna manera les molestan, y con algunas faltas también en el otro equipo, convocando acciones que parecen tener como único sentido la provocación. Cierto que nuestro sistema público admite y hasta aplaude los primeros y suele esquivar y hasta reprimir los segundos, y se marcan así ciertas diferencias. Pero igual que me molestan las salidas de tono episcopales, no veo ni el sentido ni la necesidad de interferir en las creencias o en la memoria tradicional y emocional (que no van necesariamente de la mano) oponiendo manifestaciones a la contra de las procesiones en una fecha tan señalada para mucha gente como es la del Viernes Santo.

Cuando hace algún tiempo me acusaba un lector del blog de es quitar obsesionado con la Iglesia Católica le respondí que soñaba con ese tiempo en el que esa iglesia dejara de atacarme personalmente y cumpliera con los demás con el respeto que predica sólo para ella. Que soñaba con levantarme una mañana sin sentirme insultado profundamente por los obispos y sus séquitos. Esa mañana en la que por fin ellos transitarían por su camino y yo por el mismo en paralelo, sin tocarnos nunca.

Soy consciente en todo caso, y me parecería estúpido negarlo, de que el Cristianismo ha estado muy presente en mi formación y en mi vida, y de forma muy intensa en ciertos momentos. Hoy queda el placer de vivir en una Europa que dio grandes obras al arte que me siguen conmocionando, y que me permiten construir mis propios ritos (como el de escuchar cada año en Viernes Santo una versión diferente de las pasiones de Bach) y alimentar mis propias emociones. Porque en buena medida, el fenómeno religioso nos habla del ser humano, de sus más íntimas cuestiones y necesidades. Nos propone interrogantes y símbolos sobre la vida y la muerte, sobre la culpa y la redención. Unos símbolos que se suman unos a otros, de cultura a cultura, de religión a religión, configurando un universo complejo en cuyas entrañas me gusta escarbar.

Sábado Santo,tiempo de silencio. Cristo en el sepulcro, Orfeo en el Hades, Osiris o Perséfone descendiendo a las sombras y emergiendo con la primavera fértil en sus manos, el descanso invernal que se abre a la nueva vida del simbólico año agrario de los celtas... Quizás sólo la necesidad de descansar, de terminar un ciclo, de llorar las pérdidas y aguardar los desafíos venideros. De lavar nuestra conciencia en la quietud de la espera o en la lectura mágica o en el descanso amable, para que al fin suceda, otra vez, la vida.

Feliz vida, feliz día de libros y de rosas. Feliz Pascua.

jueves, abril 21, 2011

DE TERRORISTAS, JUECES Y GARAJES





Sin duda, Ana Mato es uno de los más señeros productos de fontanería de la factoría genovesa. Y por eso supongo que tampoco habrá que tomarse demasiado en serio sus sutiles análisis de la realidad política. Que si no sabe lo que pasa en su garaje poco al tanto va a estar de quisicosas banales como la "presunción de inocencia" o la "separación de poderes". Ni que por esos valores fuera ella a vivir mejor, y eso a pesar de que su curriculum nos la presenta como licenciada en Ciencias Políticas y su unica ocupación profesional fuera de los muros de la casa ppopular haya sido un meritorio empleo como profesora tutora de la UNED.




Y es que en estos días en los que el famoso Clan de Valladolid ha vuelto a grAznar al son que marca el jefe para reírse de la memoria de los ciudadanos, contarnos que ellos nunca negociaron con ETA, perdón, con el Movimiento Nacional de Liberación Vasco, y lo mismo ni asumieron algunas de las condiciones de los terroristas como el acercamiento de presos, y de paso continuar con esa utilización bastarda del terrorismo como arma arrojadiza contra el Gobierno de España a la que tan acosttumbrados nos tienen.




Amiga de los excesos verbales en ese contexto nos ha salido la Mato. Que ya se ha encargado de enjuiciar por sí misma a los componentes de la coalición BILDU y proclamarlos parte de ETA sí o si. Sin presunción de inocencia que valga, ni posibilidad alguna de defensa. Y eso que no sabíamos que se había autoproclamado la chica Juez de la Audiencia Nacional.




Y puesto que BILDU es sí o sí un entramado terrorista (Eusko Alkartasuna ha venido siendo un partido legal, bastante antipático pero legal, incluso en las peores obsesiones del tiempo del Aznarato, y se le suma una escisión de otro partido legal, Izquierda Unida). El Gobierno debe impedir que se presente a las elecciones. No el Poder Judicial, no. El Gobierno. Porque es que lo de la división de poderes, el control del abuso de poder, las garantías para los ciudadanos y más si hablamos de derechos fundamentales, le deben de parecer a Ana una antigualla que nada tiene que ver con su dilatada experiencia política de pasillo en pasillo.




Porque claro, si el Gobierno no actúa manu militari y envía a los de BILDU a galeras, los socialistas seremos responsables de que ocurra lo que ya ocurrió con ANV y las instituciones vascas se llenen de "asesinos". Descubriendo un nuevo tipo penal la tal genia, el del asesino que no ha matado a nadie. O a lo mejor es que la chica es fan del Cruise y quiere hacer de nuestro país un Minority Report cualquiera. Aunque lo que de verdad es una pena es que algunos de esos asesinos y asesinas (bien antipáticos en buena parte y muchos de ellos para mi delicado paladar directamente vomitivos) presente una querella por calumnias contra la reputada diputada.




¿Presunción de inocencia? ¿Separación de poderes? ¿Respeto a los derechos fundamentales? Pues va a ser que no, que para Ana Mato revestida de Katherine Hepburn resultan más convincentes como fundamentos del estado el rifle y la biblia.

miércoles, abril 20, 2011

EL MES MÁS CRUEL


April is the cruelest month.


Así es como da comienzo "El entierro de los muertos", la primera parte de ese extenso poema de T.S.Eliot, arcano y vibrante, que de alguna manera da origen y sentido a la poesía contemporánea, "La tierra baldía".


Abril, el mes más cruel, el que deja que la tierra se rompa dolorosamente como el vientre que ha de parir para engendrar la vida que vestirá de colores el tiempo y el suelo; el mes más cruel, el que derrama luz sobre las praderas muertas para que el humus amasado y podrido a lo largo del invierno prenda y dé carta de nacimiento a un nuevo principio. Abril, el mes en el que habremos de cuidar para que el celo fiel de los perros no interrumpa el proceso desenterrando con desesperado amor los cuerpos de nuestros muertos.


Muchas personas se sorprenden al conocer el verso y el poema, prisioneras tal vez de ese júbilo general con que nos llega la primavera año tras año: marzas, cigüeñas, pascua florida. Pero es cierto que el roce colorido y luminoso de abril nos conmociona tanto por su alegre paso como por la renovación de las ausencias. El muerto al que trata de desenterrar el perro en el poema de Eliot, José María Palacio acudiendo al cementerio del Espino para visitar a Leonor por encomienda de Antonio Machado. Las cigüeñas que crotoran en sus nidos campurrianos de Villaescusa y Reinosilla, que inician su vuelo en pos de ramajes con que consolidar sus nidos y ranitas para comer, bajo ese cielo azul y soleado que Leo y yo ya no vamos a compartir.


Estuve hace unos días por mis altas tierras campurrianas, invitado por la Asociación de Mujeres de Nestares y acogido por la generosa anfitriona que es Esperanza Ahumada. Hablamos sobre presente y sobre futuro, sobre el compromiso y la necesidad de regeneración de la vida pública, sobre los desastres de ciertas urbanizaciones y sobre el bello Jardín de las Mujeres que en las cercanías del Ebro primerizo ha dado un nuevo y amigable rostro al pueblo. Nos acercamos a ver las cigüeñas y a comer unos huevos de corral con jijas en Casasola. Atravesamos primero desde el tren y luego en accidentado movimiento en coche por las carreteras secundarias valles llenos de esa naturaleza que quebranta la tierra invernal y los ramajes secos y satura de brotes jugosos y de espinos de flor blanca la soledad de nuestro apacible País Románico. Llenando de sentido, de instantes memorables, cada pequeño paso.


¿Cómo permanecer así indiferente ante este abril, tan cruel, tan hermoso, tan muerto y tan vivo?

martes, abril 19, 2011

ESTAMOS LEYENDO ... "NÉMESIS" DE PHILIP ROTH



Lleva ya tiempo la de Philip Roth como una de las escrituras esenciales para comprender por dónde camina la literatura en Estados Unidos. Una voz moral, que recrea una y otra vez ese universo tan particular y tan común al tiempo del paraíso de la infancia, una infancia en este caso transcurrida en la comunidad judía de Newark. Una infancia y un paisaje mítico que le sirven para reescribir la historia, para explorar de nuevo esos conceptos que nos ayudan a volver a las grandes preguntas de nuestra propia identidad.


En efecto, en Némesis nos habla Roth de la libertad y de sus consecuencias, del peso de nuestras elecciones, del peso de la culpa, real o imaginada, y la necesidad del castigo y de la redención, de la fatalidad y de las esperanzas truncadas. A lo largo de un texto en el que sentimos el constante latido de La peste de Camus, si bien desde un imaginario cultural y espiritual bien diferente.


No se trata de la peste, sino de la polio. Una epidemia de polio que invade New Jersey y golpea en los meses finales de la Guerra Mundial a los niños y niñas de la comunidad judía de Newark con una dureza inusitada. Una epidemia, por cierto, que convive en el tiempo con el fallecimiento del presidente Rooselvet.


Testigo privilegiado será un joven deportista, comprometido y lleno de fuerza que, imposibilitado para el alistamiento por un peqeuño problema de salud, se entrega a la dirección de un programa urbano de deportes para los chicos de la comunidad. Un puesto desde el que será un privilegiado observador de los primeros contagios y de su extensión, del pánico social y la necesidad de explicar el porqué de la dura prueba, adentrándose en un océano de preguntas que le acaban provocando una crisis de fe asociada a la eterna pregunta "¿Dónde está Dios, cómo puede consentir tanto sufrimiento y tanta muerte?".


Nos cuenta la historia Roth sin esquivar la profundidad de los caracteres y de sus interrogantes abiertos. Con un lenguaje sencillo y esencial, brusco a veces, con el que nos permite pasar desde la normalidad bucólica a la enfermedad asesina. Sin palabras innecesarias, sin recrearse ni en lo decorativo ni en la crónica negra, asumiendo el diálogo con un lector inteligente capaz de dar sentido a los espacios en silencio.


Una estructura clásica y eficiente nos divide el texto en tres partes. Una primera en la que se nos contará la pérdida de la felicidad, el descubrimiento del mal, la llegada de la polio a Newark. Y las primeras decisiones que condicionarán la vida del joven protagonista y determinarán los pasos hacia una fatalidad que se va construyendo con inexorable maestría. Un segundo capítulo en el que se nos propondrá un pequeño descanso lleno de dulzura, ternura, erotismo, un pequeño espejismo que pronto habrá de romperse también. Y un final rotundo, homérico, desolador y abierto. Unas pocas páginas que dan sentido a cuanto precede y que a pesar de un necesario guiño a una esperanza en cierto modo vacía y sin respuestas, en la voz de uno de los muchachos que enfermaron al principio y que lograron sobrevivir, consigue rompernos y abismarnos en las entrañas de una sombra oscura.

jueves, abril 14, 2011

MIENTRAS SE TERMINA OTRO 14 DE ABRIL...


Reconozco que el debate monarquía o república nunca ha estado entre mis principales preocupaciones, y que en cuestiones constitucionales me parece mucho más urgente por ejemplo el establecimiento de un sistema federal que permita cerrar de una vez el debate territorial. Pero está claro también que considero que una argumentación racional y serena sólo debería llevarnos a una salida: el establecimiento de la III República Española.


Supongo que en otros y viejos momentos de la historia, la Monarquía pudo actuar como motor o como sistema decisorio válido, acorde con las ideas, necesidades y mentalidades. Pero la llegada de la Modernidad y la aplicación básica del principio de igualdad ante la ley hacen que no se sostenga una fórmula que supone un estatus de privilegio para una persona y sus parientes por una larga historia de líos de cama, mezclas de sangre y decisiones divinas.


Seamos serios. La monarquía de la que hoy disfrutamos es, ante todo, una mera liturgia escénica, una feria de las vanidades destinada a rellenar horas de televchoisión rosa y de páginas de cuché a todo color. Y mucho tema de conversación tan esencial como las operaciones de la princesa de Asturias, los colegios de los nenes o las posibilidades sucesorias de una tal Leonor. Como expresión simbólica tradicional, creo que la monarquía se ha confundido de país, tratando de asentarse en un país que todavía tiene que solucionar importantes cuestiones sobre su propia identidad. Como árbitro o neutralizador del poder, está claro que no van por ahí los tiros, y que nuestra Constitución vació de contenidos prácticos la figura del monarca. Como publicidad e imagen, más allá del mundo del corazón internacional, nos ha servido también para el efecto contrario en materias más graves, desde las relaciones internacionales y el simpático pero desde luego fuera de orden "¿por qué no te callas?" a la condena al Reino de España por sobreproteger al rey y así hacer quebrar los principios de igualdad ante la ley y de proporcionalidad de las penas en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Facilitando, por cierto, una victoria mediática para Otegi.


Decían en los años de la Transición que en España no estábamos preparados para una nueva República, que somos incapaces de aceptar como Presidente a quien proceda de las filas contrarias. Niego la mayor: España es un país serio y maduro (aunque algunas veces sus medios de comunicación, sus tribunales y sus políticos se empeñen en desmentirlo), habitado por personas racionales y responsables, tan capaces como cualquiera de defender sus valores y su sensatez.


Y sólo hay un sistema que pueda garantizar la racionalidad, el procedimiento democrático, la igualdad de los ciudadanos ante la ley. Y ese sistema es el republicano.


Así que desde este Santander Posible, un voto abierto y claro a favor de la Tercera República Española.


Salud y República.

domingo, abril 10, 2011

NO MÁS BRINDIS AL SOL


Menos mal que The Mayor está siempre a la cabeza de Gothander para poner las cosas en su sitio. Y es que ya sabemos que sin él esta ciudad no sería la misma (eso, desde luego) y que tiene que hacerlo él todo, desde capturar cacos a salvar nenes asmáticos pasando por remendar banderas (bicolores como máximo) y vender al por menor empresas municipales y así despatrimonializar los bienes públicos. Y encima queda bien en los póster, que eso dice La Trini, esa vecina de peinados y mechas imposibles que le acompaña en los paseos por las nuevas obras municipales cuando ya la Junta Electoral prohibe inauguraciones y hasta visitas de alcaldes. O al menos lo que dice desde que alguna mano amiga colocó al niño.


El caso es que como estamos en los tiempos en los que estamos, y toca escuchar las baladas tontas que toca, The Mayor (oh, ah, lo siento pero es que es pronunciar su santo nombre y escapárseme los suspiros admirativos) nos ha ido contando algunas cosucas interesantes que me han molado cantidad. Por ejemplo, nos dice que se va a presentar a las elecciones con 300 medidas que sabe perfectamente que va a poder cumplir y que no van a ser brindis al sol. Toda una novedad que el PP santanderino nos cuente qué va a hacer antes de pasar por las urnas, porque en general, da dos pinceladas y luego se estudia los programas ajenos para ver qué es lo que más les gusta y fabricar así una ciudad de proyecto deshilvanado y difícil retorno.


Y es que lo de los brindis al sol no le ha salido bien. Y eso que con el cambio climático tenemos un solete que acabará siendo la envidia de Marbella. Pero yo creo que a The Mayor siempre le gustó más brindar al nubarrón. Así que cuando se decidió a vender ilúsión hueca, una vez más hurgó en páginas ajenas para encontrar propuestas ajenas que estaban inmersas en un proyecto más ambicioso del que por supuesto ni se dio cuenta. Y así en plena crisis financiera nos quiso colocar lo del Santander 2016 para que los amigos ganaran mucho, pero mucho dinero, sin dejar nada, pero nada a cambio. Y una vez brindado el sol y creado el problema, ahora van a venir de nuevo (dicen que la película de la temporada será "The Mayor comes back") y nos lo van a solucionar. Sin recuperar, eso no, ni los dineros tirados ni los tiempos perdidos ni las ocasiones menospreciadas.


Y llega para eso proponiéndonos un equipo que es básicamente el que ya había con unos pocos cambios a los que presenta como gestores,técnicos y especialistas sin experiencia política.


Vamos, elaborar proyectos para el bien ciudadano no es hacer política. Y así tratamos de convencer a la ciudadanía de que los nuevos no son como los Camps y otras raleas politicuchas de esas de las que abominan en el TDTParty. Y claro, como no son políticos, no se sabe muy bien cuál será o su función o la de los funcionarios del Ayuntamiento, que se supone que están ahí para resolver los problemas del día a día y para dar forma a los proyectos de futuro que quieran articular los responsables municipales. Por cierto, que acorde con su formación, ser técnico,gestor o profesional significa única y exclusivamente proceder de las enseñanzas técnicas que a él tanto le promocionaron. Sin que sepamos bien quién es técnico en cultura, educación, bienestar social, igualdad y tantas otras áreas principales de las políticas ciudadanas dentro de su equipo. O a lo mejor es que todo eso es secundario y de lo que se trate sea de edificar y edificar conforme a lo que la liberalización del suelo de hace varios años y el PGOU de hace varias semanas permiten hasta agotar las posibilidades de crecimiento de la ciudad, antes de que pueda llegar alguien que intente construir una ciudad con parámetros cívicos más que especulativos.


Pero en fin.


Que The Mayor rules and rocks and returns. Si no fuera por él, oh, ah.

miércoles, abril 06, 2011

LA ACCESIBILIDAD INACCESIBLE


No cabe la menor duda de que cuando un barrio ha sido víctima de años y años de desidia y abandono por parte del Ayuntamiento de Santander, hasta una simple mano de pintura le haría aparecer como nuevo y amable.

En el caso de mi barrio, conocido popularmente como Santa Teresa/El Carmelo, no se trataba sólo de que las trampas dispuestas por una urbanización ridícula que parece pensada más como producción de campos de tortura que de espacios habitables, a modo de escaleras y más escaleras, comunicadas por pasajes estrechos, viviendas diseñadas para que sea imposible la instalación de un ascensor, etc, sino además de una dejadez de años, que había provocado que las escaleras estuvieran desgastadas, sin losas, en un permanente peligro apenas salvado por las barandillas oxidadas que de cuando en cuando se caían y pasaban hasta diez meses diez contribuyendo a obstruir el paso.

Dineros de esos que le gustan al Alcalde santanderino, los que no son suyos y no le suponen responsabilidad alguna, se han utilizado estos meses en un proyecto pomposamente llamado de "Mejora en la accesibilidad del Barrio Santa Teresa". Dineros de Europa y Cantabria, pues, para un proyecto diseñado por Santander en el que se han corregido las escaleras, barandillas y muretes, se han instalado en uno de los viales escaleras mecánicas y un maravilloso y megamoderno ascensor de sorprendente rentabilidad, ya que sirve para salvar ¡20 escalones! Se ha ensanchado un vial, además, para que por fin si una ambulancia o un coche de bomberos tienen que acceder a la zona puedan adentrarse un poco más en el barrio.

Y en efecto, la impresión del área a día de hoy, con las obras todavía sin terminar y con la prevista inauguración pomposa pasada por agua, es desde luego mucho mejor que la que presentaba la zona con anterioridad.

Y sin embargo ... ¿qué tal si no nos quedamos en el dato superficial y tratamos de evaluar cómo se han invertido los dineros públicos, sobre todo si tenemos en cuenta que es más que probable que pasen otros 50 años antes de que un ayuntamiento se implique en el barrio?

El Alcalde-Ingeniero ha conseguido rizar el rizo y alcanzar el nirvana conceptual de la accesibilidad-inaccesible. Tanto por el fondo norte como por el fondo sur del barrio, el problema no es ya el mal estado de las escaleras sino quién y cómo accede a las mismas. En ninguno de los viales hay rampas, por lo que habrá que pensar que una vez más coches de niño, sillas de ruedas, carritos de compra o maletas se las verán y las desearán para acceder a sus portales. Se ha cerrado en el fondo norte una servidumbre de paso de 2'5 metros acotándola con una hermosa barandilla que la limita a 1 metro, poco más de medio metro en algún punto, de forma que donde antes se podía transitar con cierto riesgo ahora sólo es posible atravesar a pie y sin bártulos. Vamos, que hemos gastado mucho dinero en las nuevas galas pero no hemos ganado nada, o para ser justos prácticamente nada, en lo que eran el problema y la intención.

Se reía mucho el otro día el facherío local en un foro mediático cuando Eugenia Gómez de Diego hablaba de una ciudad pensada en clave de mujer y de que De la Serna no entendía el tiempo de las mujeres. Pues con menos risas este sería un ejemplo perfecto. Se gasta el dinero en un proyecto que no se ha consultado con los vecinos y que podría haberse trazado desde otros parámetros (rampas transversales, por ejemplo), un proyecto que perpetúa las dificultades para vivir en una veintena de portales en los que viven sobre todo personas mayores para las que se ha ratificado la condena al encierro. Puede que una mujer hubiera pensado en amplitud en los viales, hubiera recordado qué difícil es subir o bajar escaleras (incluso mecánicas) con un coche de niño o una silla de ruedas. Francamente, espero que cuando por fin inauguren la obra se acerque el concejal de movilidad, con su silla de ruedas, y trate de atravesar el barrio en dirección a un edificio cualquiera. Porque algunos se van a poner colorados, o al menos deberían.

Eso sí, ahora hay tres portales a los que podrán llegar los bomberos para ver cómo se queman los otros diecisiete.

sábado, abril 02, 2011

GRACIAS, PRESIDENTE


Sólo una vez he hablado con José Luis Rodríguez Zapatero. Por aquel entonces yo presidía el colectivo lgtb de Cantabria y fui invitado a la sede socialista de la calle Bonifaz de Santander a un encuentro que el recientemente elegido como Secretario General del Partido Socialista Obrero Español quería mantener con las organizaciones sociales de la región. Siempre he sido tímido, y estuve casi a punto de no pedir la palabra y limitarme a escuchar. Pero cuando se iba a cerrar el acto levanté la mano y me presenté, para recriminar la timidez, la falta de decisión con la que el PSOE afrontaba la igualdad para las personas lgtb, y terminaba diciendo que las palabras en efecto eran diferentes, pero que nos costaba el mismo esfuerzo conseguir una ley de parejas de las autonomías socialistas que de las populares. Fijaos, todavía pensábamos en leyes autonómicas de parejas, ni que estuviera hablando del Paleolítico Medio.

Poco tiempo después, José Luis Rodríguez Zapatero encabezaba el proyecto con el que el PSOE regresaba al Gobierno de España después de ocho años. Y al año justo de iniciarse esa nueva etapa de gobierno, el Congreso de los Diputados, con una amplia mayoría de la que quiso expresamente estar ausente el Partido Popular, se aprobó la reforma del Código Civil que permitía por primera vez en la historia de España y por tercera en la del Mundo el matrimonio entre personas del mismo sexo, en plena equiparación legal. Ese día, el Presidente Zapatero subía a la tribuna del Congreso de los Diputados para iniciar un hermoso y brillante discurso que comenzaba así, "España es hoy un país más decente".

No pude estar presente en ninguna de las dos jornadas que necesitó el Congreso para votar la ley primero y para levantar el veto del Senado después. Pero recuerdo haber llorado mucho en mi casa viendo en los informativos algunas intervenciones como la de la compañera Carmen Montón, la votación final, la proclamación del acuerdo y el discurso del Presidente del Gobierno. Recuerdo haber llorado porque ese día me sentía, puede que por primera vez de forma integral, plena, viva, limpio y digno ante una sociedad que había girado siempre su rostro para no verme. Y eso a pesar de seguir viviendo en una ciudad para la que institucionalmente sigo siendo invisible, alguien sin valor, o como diría una concejala del equipo de gobierno municipal con el mismo valor que una puta. Alguien que no merece un gesto o una declaración de apoyo de la ciudad en la que vive. Pero así son las cosas.

Ya sé que en estos tiempos, puede que en algunas cuestiones con razón, se ha puesto de moda en España el tiro al presidente. Al estilo de las Fox News norteamericanas, las redes informativas han sido tomadas al asalto por manipuladores profesionales al servicio de los valores más rancios y peligrosos. Con una oposición que tal vez hubiera hecho mejor arrimando el hombro en algunos momentos de especial trascendencia ha preferido bramar al son que marcaban los opinantes e hilvanar al dictado sus discursos envenenados con constantes acusaciones de traición a la patria y de ahí en adelante.

Yo soy, he sido, crítico con determinadas actitudes y medidas del gobierno por el que voté en el 2004 y en el 2008. Y al que votaría sin temblores ni dudas en el 2012 si se presentara a por la reválida. Pero ya estarán demasiado ocupados los profetas de la catástrofe mientras brindan felices por el anuncio de José Luis Rodríguez Zapatero de no presentarse como candidato en la próxima convocatoria electoral enumerando los fallos y debilidades, y convirtiendo en fallos y debilidades las primeras y mejores virtudes y compromisos del leonés como para abrir aquí otro frente. Baste sucintamente decir que el retraso en asumir la llegada de la crisis, el tiempo perdido sin hablar claro a los ciudadanos para pedir su compromiso, y el ensimismamiento que ha hecho flojear algunos avances sociales -el acoso a inmigrantes, por ejemplo- son para mí nubes de feo aspecto que sin embargo no van a hacer que me retracte del agradecimiento que hoy quiero dejar aquí constante por las iniciativas, los avances y la gestión de la libertad del Gobierno encabezado durante dos legislaturas por Rodríguez Zapatero.

Quiero recordar la Ley de Igualdad, todos los pasos en la senda de la igualdad ya no sólo legal sino sobre todo social y cultural entre los hombres y las mujeres. El esfuerzo por convertir la lacra de la violencia de género en uno de los primeros y más urgentes problemas de la agenda política. Quiero recordar las leyes que han ido afirmando el piso para la igualdad de las personas lgtb, la del matrimonio primero, la de identidad de género después, la de equidad de trato en la que se está trabajando. Veo cada día cómo las condiciones de vida de muchas personas en mi barrio han mejorado gracias a la Ley de Dependencia y a la correcta gestión de la misma por mi Comunidad Autónoma. Agradezco el esfuerzo por modernizar el tejido productivo y energético. Sí, también le doy las gracias por haber intentado por todos los medios, diálogo incluido, y como era su obligación, el final del terrorismo etarra. Y las gracias por haber permitido a casi un millón de personas que vivían en los márgenes de nuestra tierra regularizar su situación, a pesar de lo duro que ha seguido siendo el camino para los inmigrantes, una dureza que conocí bien en el tiempo invertido en tratar de que Leo llegara a España, y lo hiciera con papeles y dignidad.

Quiero darle las gracias a José Luis Rodríguez Zapatero, sí, con voz clara y alta. Porque gracias a su apuesta por la ciudadanía activa, por la igualdad, por la modernidad y el progreso he estado muchas veces orgulloso de ser español, y he recibido con una gran sonrisa los comentarios de tantos amigos extranjeros para los que nuestro país se estaba convirtiendo en todo un referente de los avances sociales. A pesar de la crisis que puso freno a tanta ilusión, a pesar del desconcierto que arrastró y que hundió en el pesimismo a tantas voces y a tantos ideales. A pesar de haber tenido que luchar cada día contra las insidias y las agresiones constantes.

Gracias, Presidente.

O como dijo en una película la cineasta italiana Sabina Guzzanti, proponiendo a nuestro presidente comprometido y entonces bien claro en su apuesta por la izquierda como alternativa al sistema rocambolesco y pervertido de Berlusconi, ¡Viva Zapatero!

viernes, abril 01, 2011

NOSTALGIAS DE KIOSCO


Que el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos es algo que ya sabíamos, sin necesidad siquiera de temblar al escuchar el terrible vaticinio al escuchar la bella canción a dúo entre Pablo Milanés y Mercedes Sosa. Algo que ya sabíamos pero tuvimos que reconocer ya sin que hubiera lugar para juegos improcedentes y complejos de Peter Pan cuando los mercados, esos de la mano negra que nos están hundiendo, se dieron cuenta de que estábamos ya listos para la nostalgia.

No sé cómo empezó todo, tal vez con el anuncio de Coca Cola que exaltaba la generación de quienes fuimos adolescentes en los 80 y nos recordó los tejanos lavados con lejía, las hombreras, la pasión por Eurovisión, los discos de vinilo y las gafas imposibles de las azafatas del Un, dos, tres.

Pero hace unas semanas volví a tropezarme con el pasado en los kioscos, en una recuperación que hace Planeta-Agostini de aquella mítica colección, Joyas Literarias Juveniles, en la que tanto leimos, tanto aprendimos, tanto soñamos. Esa colección que todavía tendrá un buen centenar de cuadernillos en la buhardilla de Reinosa o en el trastero de Santander y que me fue ofreciendo por quince pesetas, veinticinco, setentaycinco un poco más tarde, una buena parte de los títulos más señalados de la literatura de aventuras, de la ciencia-ficción, al lado de buenas novelas realistas y hasta de algún que otro guiño a la santurronería ambiente. Una generación de ilustradores espléndidos nos fueron recreando de forma anónima (aunque no es difícil rastrear talentos de la talla de Víctor Mora y su inconfundible estilo) los títulos de Dickens, de Karl May, de Verne y Salgari, de Poe. "Corazón" y "Mujercitas" junto a "Tom Sawyer" y "Los Viajes de Gulliver" se iban amontonando después de aquellos chantajes emocionales a los que sometía a la Tía Chavita (voz melosa, niño pegadito y mimoso que tiraba de las faldas del abrigo de la generosa mujer mientras susurraba "Chaviiiiiiii, me compras un cuentoooooo") para acercarnos juntos al kiosco y sufrir la tortura de seleccionar sólo uno de los expuestos y anticipando cuál sería el elegido en el chantaje del día siguiente.

Siempre he continuado leyendo, aunque hay una cierta bruma que me impide recordar con exactitud qué clásicos he leído en su versión de las Joyas Literarias y cuáles llegaron completos. Pero allí estuvieron, allí están, "Ivanhoe" y "Viaje al centro de la tierra", "Un yanqui en la corte del Rey Arturo" y "Los últimos días de Pompeya", "Historia de dos ciudades" y "La cabaña del Tío Tom".

¿Cómo no volver a caer en la tentación, cómo no, así lo cantaría Enrique Urquijo, volver a ser un niño?

miércoles, marzo 30, 2011

IMPUESTOS REVOLUCIONARIOS


Decían en Roma, en la clásica que no en la capital de Berlusconia, que la mujer de César no sólo debía ser honrada, sino además parecerlo. Reescribió Maquiavelo en Florencia el adagio, proponiendo que nada importaba que la mujer de César fuera o no honrada, siempre y cuando lo pareciera.

Corren vientos extraños, con cierto tufo a la podrida Dinamarca de Hamlet, que han obligado a una nueva reescritura en Santander. Qué más da que la mujer de César sea honrada, o no, o mediopensionista. Y sobre todo, qué más da que lo parezca o no si la ciudadanía no sólo aguanta todo sino que además ríe las gracias (y sí, me he leído "Indignaos" de Stèphane Hessel, como me leí en tiempo y modo "Antes del fin" y "La resistencia" de Ernesto Sábato).

No es la primera vez que en los pomos de nuestros domicilios particulares aparece una bolsita de plástico con una revista anónima en su interior, editada con buen papel, de esos de muchos brillos, con grandes e impactantes fotografías y de autoría anónima. En efecto, en las pasadas elecciones municipales, allá por el 2007, en mi escalera nos lo encontramos colocado puerta a puerta un sábado sabadete, víspera de la convocatoria electoral y en consecuencia jornada de reflexión. Pero claro, como Nadie había editado el panfleto y Nadie era responsable, Nadie estaba infringiendo la legalidad vigente con aquella sucesión de infografías, inauguraciones y primeros y sonrientes planos todos ellos dedicados a uno de los candidatos.

Esta vez, el panfleto tiene menos fotos del candidato (dará por supuesto que ya es debidamente conocido tras luchar bravamente durante cuatro años por no desperdiciar una sola foto), pero repite algunas de las viejas fotos -así pensamos que es fruto de su gestión lo que ya nos vendió la corporación anterior-, incorpora nuevas infografías -para que creamos que es realidad lo que, como la vida, es de momento sueño, y se apropia de obras que han sido financiadas por otras administraciones o incluso realizadas íntegramente por otras administraciones. Pero que revestidas de ese Azul Gaviota Reidora corporativo que tanto encandila a Ann Bottle transmiten un exacto y claro mensaje.

Se ha repartido, al menos por mi barrio, en tiempo adecuado. Por lo que no sé qué recelos habría para distribuirlo firmado. Claro que a lo mejor no ha llegado todavía a todos los hogares, y las nuevas remesas entrarán ya en proceso de dudosa legalidad y obvia falta de principios. También es cierto que se reparta cuando se reparta, supongo que será mejor no contabilizar los costes, que de seguro no serán bajos, de los miles de ejemplares editados y repartidos como ayudas a un determinado partido y a un determinado político de las empresas que imaginamos han cubierto su cuota, pagado favores varios o anticipado mercado cuatrianual hacia el futuro, a través de publicidad.

Hacía ya tiempo que se venía escuchando por esos bares capitalinos algo sobre los dineros solicitados de empresa en empresa (todas ellas con adjudicaciones o pendencias en el ayuntamiento que al parecer con estos modos napolitanos "ahora es más") como para que nos haya pillado de sorpresa el anónimo regalo.

Pero así son la cosas. No basta con la financiación regular, no basta con las publicidad institucional que pueda corresponder para explicar a la ciudadanía la gestión realizada. Y no bastan porque una y otra han de realizarse con transparencia.

Supongo que porque para muchos, o para algunos, o para los que sea, los fajos de billetes y las fotografías con brillantina resultan más excitantes con cierto olor a podrido.

sábado, marzo 26, 2011

CARTA DE CUMPLEAÑOS


Querido Leo:

Recuerdo que alguna vez te hablé de "Cartas de cumpleaños", ese libro de poemas con el que Ted Hughes recupera momentos, emociones, experiencias de su vida junto a Sylvia Plath, indagando tal vez en las causas del sucidio de la escritora, celebrando los momentos compartidos, recordando y recordando. Ese libro que me fascinó desde que descubrí por vez primera algunos de sus poemas y que he devorado tantas veces en la edición de Lumen.

Me gustaría ser algún día capaz de tejer otras cartas de cumpleaños, otra larga serie de poemas en las que seas tú quien brilla, el protagonista absoluto desde el centro del escenario. Tal vez sea capaz, cuando se amanse el dolor y cuando las palabras vuelvan a significar emociones y pensamientos bajo control y no sólo furia y ausencia desbocándose. Aunque yo no tenga el talento de Ted Hughes y el resultado no vaya a ser, claro que no, tan brillante.

Hoy hubieras cumplido 33 años. Hoy deberíamos haber estado juntos, bajo esta primavera perfecta que ha aterrizado a tiempo en Santander, comiendo a tu salud en algún sitio lindo y preparando una pequeña fiesta pueden que en Trashville, para que pudieras estrenar coqueto como siempre la camisa o el jersey que ayer te habrían regalado Mayka y Milagros.

Pero no fue posible. Tú, el fuerte, el capaz de enfrentarse sin miedos a las aventuras y los riesgos, el que venía de una historia difícil y de un difícil arraigo, el que miraba de frente y que se hacía transparente en la alegría y en el enfado, el que se comía el dolor para no molestar a los demás, el superviviente que estaba seguro de superar sin problemas lo que sería con el tiempo sólo otra prueba, no pudiste con el cáncer. ¿Recuerdas cuando me decías, Regi, no estés triste, no me mires así: Yo me voy a curar, porque tengo muchas cosas por las que vivir y quiero seguir vivo? Y fui yo, el blando, el torpe, el que se rompe con tanta facilidad el que tuve que quedarme para comprobar lo difícil que es enderezar si ti el rumbo, para comprobar con qué injusta facilidad el mundo puede de pronto desplomarse, y cuánto cuesta hacer pie de nuevo.

Contigo encontré algunos de los momentos más maravillosos de mi vida. Había llegado a creer que el amor no estaba hecho para alguien como yo (como te enfadabas cuando te lo decía y me recriminabas que me "tirara para abajo", que eso te convertía en un tonto y que tú sabías muy bien con quién estabas y por qué), había llegado a resignarme a tantas cosas, que fuiste como un huracán de alegría. Dormir a tu lado, abrazándote, ver la televisión apoyándome en ti, encontrarte en la calle y darte un beso, tratar de sorprenderte, de mimarte, de no dejar pasar un día sin decir "te quiero". Aprendiendo a pensar en plural, a pensar en "nosotros", a pesar de tantos años escritos en clave de "yo", a pesar de lo difícil que fue al principio acompasar nuestros ritmos.

Te sorprendería cómo se me han ido durmiendo tantas ilusiones y tantos compromisos. Supongo que algunos proyectos habían llegado antes de ti, para llenar vacíos; otros, cuando ya estabas conmigo, porque quería que estuvieses orgulloso de mí, que sintieras que yo también podía brillar un poco. Y eso a pesar de ser consciente de que cuando tú entrabas en un espacio y sonreías, ya no cabía más luz. Se me ha ido cayendo de las manos la aventura política, se me ha ido pudriendo Santander en el corazón, tanto que creo que necesito salir de aquí y encontrar otra raíz bien lejos, tengo aparcada la poesía, ahora que la necesitaría tanto, con las pruebas del libro que dejé sin corregir para estar pendiente de ti en los últimos meses en la misma carpeta y en el mismo punto.

Han sido meses de amigos, de grandes y buenos amigos, esos a los que una vez llamé "hadas" y que no me han permitido caer. Entre ellos las dos mujeres tan especiales que tú me "regalaste". Y tu hermana Marilia, siempre pendiente. Tanto que ya les prometí a ella y a tu madre, y a Lorelei, visitarlas en Uruguay, y aprovechar para pasear solo por las calles de Rivera en las que fuiste niño y que tan poquito te gustaban, por las de Montevideo que sentían tus pasos cuando yo tuve la suerte de conocerte. Las de esa Colonia del Sacramento que querías enseñarme como hermosa memoria del tiempo colonial. Porque cada viento bebido en la tierra de la que llegaste será como compartir de nuevo un poco de tiempo contigo. A solas. Como será estar a solas contigo el proyecto de Italia, que se frustró pero que tendrá que llegar.

Cinco meses ya, Leo, cinco meses. Y tú aquí, en las calles, en los bares, en los cajones, en las comidas, en las canciones, en las esperanzas, emboscándote para no marcharte nunca, para seguir dando voz a toda la gana de vivir que llevabas dentro.

Y yo queriéndote y queriéndote y sintiéndome huérfano cada día, muriéndome de frío en la cama, descuidándome y echándote tantísimo de menos.




martes, marzo 22, 2011

ESTAMOS LEYENDO ... "LA EDAD DE LA IRA" DE FERNANDO J. LÓPEZ



Soy consciente de que al Putojacktwist le gusta casi todo lo que lee, o al menos que sólo reseña en sus crónicas culturales de DosManzanas lo que le gusta. Y es que frente a perversos polimorfos como el escritor de este blog, da gusto encontrarse con personas amables que siempre saben encontrar el lado luminoso: no vean la tranquilidad que nos da saber que nuestras próximas escrituras en forma de libro podrán contar con su probada benevolencia.

El caso es que fue en uno de sus imprescindibles "Desayunos en Urano" de los viernes donde encontré la referencia a la novela de Fernando J. López y en sus palabras en las que encontré más que suficientes motivos para proponerme su lectura. Alguna conjunción astral quería que accediera al libro, porque esa misma tarde, de fisgoneo por Estudio, me la encontré de frente y, ya se imaginarán, me faltó tiempo para comprarla. Y para dar prioridad a su lectura.

Ya tuve un pequeño debate hace unas semanas sobre mi posible obsesión con la homosexualidad. Así que voy a tratar de explicar el poder de atracción que de entrada tuvo para mí "La edad de la ira". Sí, habla, entre otras muchas cosas, de los invisibles, de un estudiante gay en un instituto y una familia nada gays, y ya se sabe que los adolescentes, al modo de los ángeles, no tienen sexo. Y también de un profesor de secundaria gay, y ya se sabe que los padres se escandalizarían y armarían la de dios-es-cristo si supieran los terribles riesgos que sus hijos corren cerca de estos viciosos desalmados. Tal vez por eso yo, que fui adolescente gay en un instituto nada gay, y fui profesor gay de adolescentes en un centro donde, a pesar de todo, mi orientación no ofrecía problemas, supe con la reseña de José Luis que por primera vez podría verme, leerme, identificarme de forma más o menos plena con algunos personajes y situaciones de la novela. Salir del silencio es importante, abandonar la sombra, olvidar la invisibilidad. Aunque sea tan tarde, y aunque en cierto modo se nos haya condenado previamente a vivir una especie de adolescencia eterna en busca de nuestras referencias.

Pero "La edad de la ira" es mucho, muchísimo más que una novela en la que dos personajes principales sean homosexuales. De hecho, su mayor atractivo reside en un viaje inmisericorde a las bambalinas de un instituto de Secundaria en la actualidad, un viaje bien fundamentado desde la propia experiencia docente de Fernando J. Lopez que nos propone la reconstrucción de "los motivos del lobo", de las causas de un brutal crimen que se nos cuenta en las primeras páginas y que intriga a un periodista hasta el punto de llevarle al IES Rubén Darío, su antiguo instituto, para tratar de comprender la violencia que late bajo esa edad de la ira. Los compañeros y compañeras del instituto, sobre todo varios profesores, irán narrando su experiencia con el asesino y nos irán abriendo grandes interrogantes no sólo sobre la autoría del crimen, sino sobre sus propias valoraciones ante los engranajes oxidados que impiden que nuestro sistema educativo fluya.

La novela es una de esas con verbo fácil, estructura sencilla, que se lee de un tirón y que se preocupa más por contar una historia con claridad y pasión que por adentrarse en pastizales formales. Lo que no impide que Fernando J. López haya creado un particular mosaico construido a partir de fragmentos, conversaciones, informes y correos electrónicos, redacciones de clase, que nos permiten organizar el material narrativo desde nuestra propia mirada, y al mismo tiempo dar verosimilitud a las diversas voces que toman la palabra y concretan su propia experiencia en las vidas y en las aulas. Una historia limpia, en la que tengo la impresión de que el autor está detrás de muchas reflexiones, no sólo tras el curioso periodista, que adopta modos de novela negra pero rompe varios de sus códigos esenciales. Y sobre todo que da vida y voz a personajes secundarios de nuestra sociedad, a esos profesores y estudiantes implicados en un tiempo tan delicado del desarrollo humano como la adolescencia. Esa adolescencia de la que todos hablamos, a la que todos juzgamos, pero que tan pocas veces intentamos entender.

Decir de un libro que se ha disfrutado, que se ha leído con una pasión que se encendía para dialogar con la pasión obvia del autor es ya mucho. Sin duda, un pequeño gran hallazgo para sumergirse durante unas horas y quedar bien mojado de frescura.

viernes, marzo 11, 2011

MOMENTOS ESTELARES: VOLARE, OOOOHHHH


Me dice Glendamaría que tampoco es necesario hacer mucha sangre, y que todos los que me conozcan lo tendrán claro. Pero por si acaso, tengo que afirmar que el deporte no es lo mío.

Y mira que me he esforzado por intentar mantener el equilibrio sobre esos vertiginosos artefactos de dos ruedas en el reinosano Parque de Cupido. Que he intentado atravesar a nado el trecho entre el Billy Budd y la Isla de Santa Marina sólo para darme cuenta de que los ataques de asma a media travesía son más bien peligrosos. Que estuve a punto de fichar por un circo después de un fabuloso partido de fútbol escolar en el que conseguí mantenerme varios minutos sobre el balón con una sola pierna antes de estromparme en un charco de barro (¿por qué será que llamábamos El patatal al campo de la competición?). Pero cuando es que no, es que no.

Campurriano de ancestros y crianza, era cuestión de tiempo que a alguno de los nenes de la tropa se le ocurriera intentar esquiar. Y cuestión de tiempo que Papa-Rukaegos nos apuntara a un clús de montaña, nos equipara como Alberto Tomba manda y nos enviara a las montañas nevadas aunque, por fortuna, sin banderas al viento, que los tiempos eran ya muy otros. O dejémoslo en un poco otros.

Tuve un cierto éxito en mis prácticas de alisapistas culero en mis primeros entrenamientos. Haciendo todo un esfuerzo por dejar claro que el equilibrio, físico o mental, y yo no tenemos nada en común. Y descubriendo la mantecofobia de un monitor capullo de la Escuela Española de Esquí que se pasaba las mañanas gruñendo a voz en grito "¿Dónde coño está el gordo?". Razón más que suficiente para que el gordo se camuflara adecuadamente entre las nieves del suelo y se mordiera la lengua pensando en cómo gestionar todo aquel rencor a futuro y echando de menos todo el repertorio de insultos y comentarios mordaces que a buen seguro aprendería algún día en los libros que semejante engendro nunca leería.

Pero no fueron las caídas tontas, ni las caídas listas, ni cuando me perdí en la pedregosa pista de Las Ollas una tarde de impenetrables nieblas, ni cuando me enredé con el telesquí y subí a rastras la mitad de La Tabla, los episodios que justificaron un momento estelar. No. Ese espacio privado y privilegiado corresponde sin duda a mi pasión por el vuelo. Que amaneció de pronto justo el día en que por vez primera tomé el telesilla para subir hasta el extremo más alto de la pista bautizada como El Chivo. Con bellísimas vistas sobre el Valle de Polaciones que ni siquiera enturbiaba la evocación de las albarcas de Revillapresidentix.

Se suponía que las sillas eran mucho muchísimo más fáciles de manejar que las perchas del telesquí. Y que cuando llegabas al fin del trayecto, un pequeño empuje de cadera y culo te desplazaba amablemente por una ligera rampa que te conducía entre caricias frías al nacimiento de la pista. En esas instrucciones y ensoñaciones andaba yo cuando de pronto la puta silla llegó a destino sin que yo me enterara, y comenzó de nuevo a elevarse.

Supongo que pensé que la silla iba a atravesar luego alguna turbina devoradora de patosos, o a chocar contra las poleas, o a provocar un colapso nervioso en el personal que me miraba con cara de ¿pero qué hace este imbécil? Tal vez fue que me incendió la previsible vergüenza de llegar de nuevo al origen con el culo pegado al madero y con cara de preguntarme todavía cómo se manejaba aquel trasto diabólico. Lo único que quedaba claro era que yo tenía que hacer algo, y lo hice. O sea, salté desde una altura de unos tres metros, volando cual grácil garza de las riberas, o como pato cebado de los estanques, rodeado por la música celestial de los empleados de la estación que entonaban su más surtido repertorio de insultos, juramentos y aleluyas.

No pregunten cómo. Pero el Rukaegos volador aterrizó sin novedad en la pequeña pista de salida del telesilla, a una endiablada velocidad que obligó a los esquiadores de a pie a apartarse raudos y al acróbata a frenar con cierta brusquedad contra unas rocas estratégicamente colocadas.

Mis amigos se me acercaron, eso sí, en pleno proceso de flipping, alucinados con la hazaña heroica que, por lo visto, acababa de protagonizar, y concediendo entre grititos exaltados y emocionados que ni los más machos y machirulos se hubieran atrevido a semejante homenaje al riesgo. Tablas para qué os quiero, salimos de allí antes de que llegaran los curritos de la terminal que ya se acercaban para arrebatarme el bono para el uso de los remontes por loco de la pista.

Al sábado siguiente ya me decidí a utilizar de forma regular el artilugio, levantando el trasero en el momento adecuado. Pero por un momento de verdad creí que podía volar.

jueves, marzo 10, 2011

UN ÁNGEL PASÓ POR SANTANDER. Pequeño homenaje personal para Virginia Maquieira.


En una de las novelas de su serie del Mundodisco, mi adorado Terry Pratchett recoge un proverbio klatchiano que reza "Procura no vivir en tiempos interesantes". Pero como no suelo fiarme de los proverbios, reconozco que en muchos de los años últimos he atravesado tiempos interesantes. Con todo lo que esos tiempos tienen de interés, de pasión, de riesgo y de dolor.

Ha sido la Universidad Internacional Menéndez Pelayo uno de mis referentes personales en estos tiempos interesantes. Una especie de balneario emocional e intelectual en el que a partir de una primera oportunidad para colaborar en su ciclo tradicional de los Martes Literarios me he sentido siempre acogido y apreciado. como formando parte de una extraña familia en la que seguramente era mucho más fácil ser el primo lejano que llega de visita y que luego se marcha.

Visita tras visita se fueron generando los afectos. Afectos golondrina, que regresaban de vuelta con el buen tiempo, o que después de una intensa temporada se marchaban a la tercera catarata del Nilo para no regresar más. Pero también afectos firmes, estables. Discontinuos, claro, por culpa de la distancia. Continuos, sin embargo, por mor de la voluntad y con el apoyo de las tecnologías.

Apareció en esa familia Virginia Maquieira, como Vicerrectora de Actividades Extra Académicas. Y con ella llegó, me llegó, un soplo de frescura. Tengo presente a Virginia como una mujer capacitada para escuchar de forma asertiva, para sonreír en la escucha, para dar confianza y arrancarte tal vez sin esperarlos dudas, dolores y secretos. A Virginia como una mujer segura de sí misma, trabajadora, constante y arriesgada, empeñada en la tarea de generar un lazo afectivo entre la Universidad, su UIMP, y la ciudad de Santander. Y una mujer que supo salir airosa de ese empeño, nada fácil tras una larga historia de silencios, ausencias y vidas paralelas, y hacerlo por su implicación, por su cercanía. ¿Cómo olvidar a la Virginia que se acercaba a las colas de los martes literarios y modificaba algunos esquemas, que daba instrucciones para que le acercaran una silla a esa feliz y tierna octogenaria que es Dora, para que abrieran antes y la gente no tuviera que esperar de pie tanto rato? ¿Cómo olvidar a la que tan rápido memorizaba los nombres del público habitual, y encontraba un momento en su febril actividad para saludar, interesarse por sus intereses y vidas?

No puedo ser, tampoco quiero serlo, objetivo en mi evocación de Virginia. Han sido muchas horas en su compañía, hablando de lo divino y sobre todo de lo humano, compartiendo mesa con escritores excepcionales y analizando realidades y sueños. Muchas horas en las que también he compartido momentos relevantes de mi historia personal, tal vez porque su raíz argentina la convertía en excepcional testigo de la dificultad para conseguir los papeles y permisos de Leo, para crear a tres bandas una pequeña fraternidad rioplatense, y también del maldito tiempo interesante en el que el cáncer se convirtió en el único tema de conversación hasta que fue sustituido por la terrible ausencia. Esa terrible y dolorosa ausencia en la que nada importó la lejanía para que Virginia se hiciera presente.

Entre su vocación académica, sus tesis, sus tribunales, sus clases, sus investigaciones, y su compromiso con el proyecto de Salvador Ordóñez para la UIMP, Virginia eligió la primera parte hace unos meses. Y desde hace un par de semanas sabemos que ya no continuará como Vicerrectora, y que ya no formará parte de ese bálsamo intelectual atrincherado en los veranos de La Magdalena. Aunque estoy seguro de que regresará a Cantabria, porque ahora tiene el deber de encontrar tiempo para que los muchos y sinceros amigos que deja en esta tierra tengamos la oportunidad de devolverle un poco de todo lo que nos dio, acompañándola en el descubrimiento de esa magia de nuestras Cantabrias personales que por exceso de compromiso y de trabajo no tuvo nunca tiempo de conocer.

Sí, ya sé que los minutos y las personas pasan. Pero yo a Virginia voy a añorarla mucho. Y a seguir reservando para ella un espacio limpio y abierto en mi corazón.

Toda la suerte del mundo, Virginia. Y todo el cariño.

miércoles, marzo 09, 2011

LOS PERROS, LOS CAZADORES, LA ADMINISTRACIÓN


El precioso gordon de la foto se llama Thor. Cuando lo abandonaron en la perrera tenía tal pánico a los hombres que entraba en colapso y ni siquiera era capaz de caminar. A saber qué historia de brutalidad sádica acarreaba al lomo. Lo recogieron Sonia y Berto, dos de esos luchadores que se están dejando la piel en la salvación de los perros a los que sus presuntos mejores amigos dejaron tirados como a una basura cualquiera cuando dejaron de servir o empezaron a molestar. Dos luchadores que especialmente sensibilizados ante el sufrimiento de los perros de caza en general y de los setters en particular se inventaron un pequeño paraíso, Setterland y una asociación protectora, SOS Setter. Sí, ese pequeño paraíso en el que Thor recuperó la fuerza y la alegría, descubrió que había otra vida más allá de los cotos y las palizas, encontró la seguridad y la dulzura y ¡por fin! encontró una familia digna de esos ojitos llenos de ternura.

Seguro que no llama demasiado la atención a los lectores de este blog saber que la casi totalidad de los perros de caza abandonados no tienen chip identificativo. A pesar de que ese chip es, al menos en Cantabria, obligatorio. La ausencia de chip nos alarma ante la más que posible evidencia de que ese perro nunca visitó una consulta veterinaria. Toda una declaración de intenciones de su dueño, alguien que desde el primer momento sabe que entra en posesión de una herramienta que tirará a la basura o asesinará en cuanto deje de ser útil, y si ese es el objetivo ¿para qué dejar rastros? Que las cosas se han ido poniendo muy malas y ahora hay sanciones administrativas y penales contra el maltrato y el abandono. Aunque tanto la Administración como los jueces tengan la bonita costumbre de hacer la vista gorda.

Hubo un momento en el que pensé en adoptar a Pol, ¿quién iba a resistirse? También os hablé de Isis hace unos meses, una cachorrina de setter inglés que también bebe hoy mejores vientos. Aunque al final fue Gin la que llegó a mi casa para hacerle la competencia a Glenda. Ya os hablaré de la pequeña. Y supongo que en ese momento abrí también una puerta que me obligaba a ponerme las pilas para terminar con el sufrimiento de estos perros y para tratar de colaborar en que la penuria económica de el pequeño paraíso de Setterland no sea tan dura. Porque es una iniciativa que de verdad se merece todo nuestro apoyo.

Y lo malo es que cuando me pongo las pilas empiezo a pergeñar ideas absurdas y preguntas difíciles. Como la de qué parte de la responsabilidad asume el Gobierno de Cantabria, responsable de las políticas y gestión relacionadas con la caza en el incumplimiento sistemático de las normas administrativas en materia de tenencia de animales domésticos. La de qué parte de los gastos asumidos por las asociaciones protectoras de animales asumen o están dispuestos a asumir como parte de su culpa in vigilando.

Así que se me ha ocurrido lanzar desde mi blog un par de ideas al aire, por si me lee el consejero Oria.

1. La normativa sobre licencias y adjudicaciones de caza debería quedar condicionada a la presentación de la cartilla veterinaria debidamente sellada por un colegiado y con constancia del número de registro de sus chips. Si no hay perros identificados, no hay lote.

2. De las tasas y dineros que se mueven a partir de la actividad cinegética (y que son muchos) un porcentaje debería quedar reservado para la firma de convenios con asociaciones protectoras (he dicho asociaciones, no perreras, que no hablamos de matar perros sino de salvarlos en buenas condiciones) que permitan el sostenimiento de sus instalaciones (bajo control, no vayamos a encontrarnos con otro caso CAPAB), la manutención de los perros y su control veterinario, esterilización incluida.

3. Por supuesto, se perseguirá de una vez y conforme a la legislación vigente el abandono de los perros, y se castigará su maltrato. Que ya va tocando.

Abierto a vuestras opiniones y sugerencias, como siempre, aprovecho para haceros una petición. SOS Setter está hasta el cuello en este momento: están saturados de perros y se tienen que hacer cargo en estos días de varios más que habrán de enviar a residencias caninas porque ellos ya no tienen espacio (ya tienen varios perros en régimen de residencia). Comida, veterinarios, esterilizaciones y residencias ... demasiados gastos para sólo dos luchadores.

Estoy seguro de que ya lo habéis pillado pero ... si no te puedes hacer cargo de uno de sus perros, en adopción o en acogida, seguro que sí puedes prestar una ayuda económica pequeña o grande, o "becar" a uno de los rescatados. ¿Sí? Desde un euro a lo que quieras y puedas, todo ayuda. Por si acaso, os dejo la cuenta de la asociación en Caja Madrid.

Titular de la cuenta: Sos Setter
Número: 2038 9306 17 3001631678

Si quieres saber más, echa un vistazo a su web: www.sossetter.com

viernes, marzo 04, 2011

LOS QUE DUERMEN


Supongo que tendrá que ver con la lentitud de su respiración, con la serenidad de su gesto, con la fragilidad que les confiere su estado más vulnerable, con esa inocencia recuperada del niño, del cachorro, del ángel: siempre he sentido una extraña ternura ante quienes duermen.

Ante el gato o el perro que literalmente se desploman sobre un abismo de paz que nunca podremos conocer pero que nos obliga a preguntarnos cómo será el cielo de nuestros animales, por qué playa extensa estarán corriendo cuando las patas de pronto se les descontrolan en pleno sueño, cuando gruñen o gimen o miagan, cuando se relamen soñando con quién sabe qué delicados manjares. Cuando se estremecen como si tu mano pasara despacio, despacio, muy despacio sobre su amable lomo. Dormidos, confiados, con su cabeza a veces sobre el calor de tu propio cuerpo que les concede la seguridad imposible durante el tiempo del descanso.

Ante el joven guapísimo y de mirada hosca que se sube al autobús camino de Unquera, el que se acercó a la estación con andares chulescos, aspecto deportista y barba de dos días. Que de pronto se queda dormido en el asiento de al lado y experimenta una dulce metamorfosis, como si una nueva luz ablandara sus duros rasgos, lo aniñara, conduciéndolo a través de una respiración sostenida y fuerte hacia el reino ganado de la calma.

Nunca, sin embargo, ante las sociedades, las ciudades dormidas. Las que se dejan vencer por la conformidad y la pereza, las que se dejaron enredar en los babosos hilos de un poder que nunca pensó en ellas si no para utilizar la general abulia en propio beneficio. Las que se resignan y se adaptan para que nada turbe su inconsciencia, cómodas en la prisión de las viejas indecencias que nunca querrán sustituir por el olor a limpio de las sábanas blancas asoleadas.
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