viernes, mayo 16, 2008

MUCHO POR HACER: 17 DE MAYO, DÍA INTERNACIONAL CONTRA LA HOMOFOBIA, LA LESBOFOBIA Y LA TRANSFOBIA
Fue precisamente junto al cercado de la foto donde el 12 de octubre de 1998 dos matones asesinaron a golpes en Laramie, Wyoming, a Matthew Shepard, un joven estudiante gay de 22 años. Resulta todavía estremecedor e iluminador revisar los textos, los debates en la prensa provocados por este brutal crimen que obligó a un país acostumbrado (como casi todos) a mirar hacia otro lado cuando las víctimas somos los diferentes, la excelente reflexión cinematográfica que fue The Laramie Project, en la que se intenta a través de un estudio de campo realizado por estudiantes de la Universidad de Wyoming con entrevistas en Laramie entender cómo vivió la localidad el crimen, cuáles son las raíces ideológicas y espirituales de la violencia homófoba. Entender simplemente por qué.
Fue un 17 de mayo cuando la Organización Mundial de la Salud excluyó de su catálogo de enfermedades mentales la homosexualidad. En 1990 (alucina, vecina) para ser exactos. Y desde entonces, los movimientos por los derechos LGTB intentan la proclamación de esta fecha como Día Internacional contra la Homofobia, la Lesbofobia y la Transfobia.
Supongo que muchas personas continuarán con el relamido "¿pero qué más quieren éstos?". Pero la verdad es que queda mucho trabajo que hacer para que verdaderamente nuestras sociedades cambien y se conviertan en espacios seguros para las personas con una orientación o una identidad sexual diferente de la que hasta ahora ha marcado la norma social como correcta. Vivimos en un país donde la vieja violencia machista ocupa cada vez más espacio en las ondas, en la política, en la religión, un país donde abundan los discursos violentos, insultantes, inaceptables que culpan a las personas LGTB de formar una nueva Inquisición o de atentar contra la libertad de expresión simplemente porque ahora nos defendemos, defendemos nuestros derechos y defendemos a nuestra gente. O tratamos de hacerlo. Porque mucho lobby rosa por aquí, mucho lobby rosa por allá, pero siguen siendo los movimientos religiosos ultracatólicos y los comunicadores ultraconservadores y fascistoides quienes detentan el poder social en nuestro país, quienes condicionan límites a la visibilidad, quienes, enfermos de odio, cada día entran en los foros de internet, en ciertas páginas web, en la COPE y adláteres mediáticos, en los púlpitos, en los cafés y los institutos, en los centros de trabajo y las calles para escupir su odio a los homosexuales.
Frente a esa cruzada de quienes nunca alzaron la voz cuando en España los homosexuales y transexuales iban sin juicio ni expediente jurídico alguno a campos de concentración, o las lesbianas eran ingresadas en manicomios de por vida, poco es lo que se hace. Son alarmantes los datos que demuestran qué poco seguro es nuestro sistema escolar para los jóvenes LGTB, pero la presión católica hace que el Gobierno relaje las referencias a la diversidad sexual y a la diversidad familiar en Educación Para la Ciudadanía, tanto que al final seguimos siendo invisibles. Sólo tres manuales de todos los editados pasarían el examen para los colectivos LGTB españoles (los de Octaedro-Praxis, McGraw Hill y Pearson-Alhambra), sólo esos tres se adecúan a los ya raquíticos contenidos que proponía el decreto gubernamental en esta materia.
Y la educación es imprescindible para que por fin nuestras calles se llenen de colores y se vacíen de miedos. Pero también la firmeza a la hora de incorporar a nuestro sistema jurídico la figura de los crímenes de odio, con una regulación específica que valore y agrave los delitos nacidos de esas fobias que no debemos consentir en una sociedad libre. Porque de momento, los gays, las lesbianas, los transexuales, seguimos naciendo a nuestra identidad a través de la injuria, como bien afirmaba en sus estudios Judit Butler. Qué duro, qué doloroso es saberte invisible primero, fuera del universo, para por fin entenderte, desvelarte, al darte cuenta de que cuando escupen con rabia un "maricón de mierda" están hablando de ti. Seas tú o no el destinatario.

miércoles, mayo 14, 2008

LOS MISERABLES
Con honrosas y escasas excepciones, no soporto los musicales de nuevo cuño, así que no me refiero al musical inspirado en la novela de Víctor Hugo. Tampoco me refiero a la novela, ya que algunos de sus personajes poseen una grandeza heroica bien lejos de la que voy a reflejar. Tampoco voy a hablar de los malditos asesinos de la eta, porque las ratas de alcantarilla no están en mi repertorio y ni tengo ganas de vomitar a media tarde ni creo que nadie pueda tener duda sobre el extenso e intenso repertorio de insultos que asocio a los etarras y quienes les ríen las gracias.
Pero hoy, una vez más, los cántabros hemos tenido que soportar como, ante el horror de un atentado terrorista Ignacio Diego, presidente del Partido Popular de Cantabria y recpetor de muchos miles de votos de personas de nuestra tierra en las pasadas elecciones autonómicas, no tiene empacho ni vergüenza ni dignidad para escupir (no es la primera vez) que tal vez los asesinos del guardia civil melillense estuvieron conversando con los socialistas españoles en el llamado proceso de paz. No ha tenido empacho, ni vergüenza ni dignidad para insinuar con venenosa malicia impropia de quien ostenta un cargo de representación ciudadana que el Partido Socialista y José Luis Rodríguez Zapatero son cómplices de los sicarios de eta.
No es que pille de sorpresa. Algunos periodistas de la brunete mediática ya llegaron a gruñir que el PSOE andaría detrás del asesinato de uno de los nuestros, Isaías Carrasco, para obtener un beneficio electoral. Y pronto algunas hienas con carnet y cargo popular se apuntaron al rebuzno.
Hoy, de nuevo, Ignacio Diego ha sido capaz de definirse a sí mismo con sus mentiras, su manipulación y su enanismo mental y moral. Y se ha definido como un canalla miserable.

viernes, mayo 09, 2008

EN EL DÍA DE EUROPA: EVOCACIÓN DE MALTHUS

Se celebra hoy, 9 de mayo, el Día de Europa. La Europa de la Unión que nació a partir del Tratado de Roma no sólo para facilitar el flujo de mercancías, capitales y trabajadores entre los países signatarios del tratado, sino también para impulsar el diálogo, la cooperación, la democracia, la libertad, las libertades, el bienestar, la justicia social ... Toda una serie de valores que los analistas han bautizado como "la Europa de los Ciudadanos" frente a "la Europa de los Mercaderes" que parecían preferir algunos momentos, algunos estados y algunos prohombres.


Europa fue creciendo en extensión, afianzando las estrategias de comunicación, comprensión y convivencia, ahondando en sus valores cívicos. Muchos, de hecho, recordamos tantas trabas como se pusieron a España cuando a pesar de la modélica transición a la democracia tras el fallecimiento del dictador se desconfiaba de que nuestra península pudiera ser un espacio de libertad y de respeto a las personas. Me resulta curioso cómo la gran ampliación hacia el Este se olvidó del elemento sustantivo, de las garantías formales y materiales que nos hicieran estar al menos parcialmente convencidos de la bondad democrática del antiguo telón de acero y otros. Y ya con la sola mirada puesta en el libre mercado se abrieron las puertas creo que demasiado pronto. Polonia y sus inenarrables mellizos fascistoides, la República Checa y sus chalaneos a espaldas de la política exterior y de defensa común, Estonia y su discriminación hacia la población rusa, Rumania y sus permanentes casos de abuso policial pueden ser un 4x4 que ejemplifique bien las consecuencias de esta dejación de valores importantes. Sobre todo si tenemos en cuenta que necesitamos acuerdos amplios para la aprobación de prácticamente cualquier normativa que afecte a las libertades públicas, derechos sociales, etcétera.
El caso es que en Europa los liberales lo son menos que antes, porque su autorregulado mercado de la mano blanca quiebra cuando se trata de poner barreras a la inmigración, tengan los méritos que tengan, se esfuercen lo que se esfuercen. Y quiebran los progresistas de talante socialdemócrata, que asustados por la virulencia que va adoptando el discurso xenófobo en la mayoría de los países se olvidan de la justicia social, de la igualdad y del "agrupémonos todos". Y hacen aguas los humanistas cristianos que se supone que aprendieron a reconocerse en el rostro del otro (según Mounier, Levinas y demás personalistas), en el del hermano, pero que se olvidan de toda hermandad cuando el hermano es primo tercero, de otras latitudes y vacíos bolsillos.
Y es que en estos tiempos cada vez que salta a los medios (o sea, todos los días) la cuestión de la inmigración, se me viene a la memoria la aterradora Parábola del Banquete, planteada por Malthus en sus Estudios sobre la Población Mundial. Decía este pensador, uno de los padres de la demografía moderna, pero también uno de los clásicos del Liberalismo selvático , que hay un banquete con la mesa rebosante de manjares, lista para saciar y deleitar a los invitados. Afuera, una multitud hambrienta espera: no están invitados, nada hay ni debe haber para ellos. Si los invitados flaquean y abren la puerta para compartir sus viandas, la horda hambrienta ocupará el salón y todos morirán de hambre. Por eso, si quienes tienen la obligación de alimentarte, tus padres, no lo hacen, nadie debe sentir lástima y debes dejar que ocurra lo que ocurriría en la Dura Natura (se habla de estas teorías como Darwinismo Social): muere. Nada de piedad, nada de solidaridad. Muere, sufre. Ese es tu destino natural.
Hoy no hace falta un salón cerrado para celebrar el banquete. El salón se llama Unión Europea. Opulenta, frívola e insolidaria. Esa Unión Europea donde conservadores, liberales, progresistas, socialdemócratas, socialistas, demócratacristianos y demás unen sus fuerzas para levantar muros invisibles e infranqueables que nos impidan mirar hacia Asia, hacia el Este lejano, hacia el África marcada por el dolor, hacia la Latinoamérica esquilmada por nuestras cómodas barrigas. Que se mueran, que nos dejen comer en paz. Que no vengan.
Mierda de Malthus. Mierda de Mundo. Mierda de Europa.

lunes, abril 28, 2008

UN HILO DE PALABRAS EMBRUJADAS Y AZULES

Me enfrento al nuevo libro de Gustavo Martín Garzo y, como siempre, caigo derrotado. Herido para siempre con tanta belleza.
Lei hace ya tiempo El lenguaje de las fuentes y El hilo azul. Dos textos para mí sagrados, esos textos a los que regresas cada cierto tiempo para descubrir, siempre, nuevos matices, nuevos universos. Esos libros que regalas o, sin rubor ni temor, recomiendas. Esos textos, en fin, que me han obligado a descubrir (que, como diría Pennac, me han dado ganas de leer) una parte importante de la producción literaria de Martín Garzo y me hacen sentir en deuda con el escritor por tener todavía algunos de sus títulos pendientes de lectura.
Pero además, tuve el privilegio de conocer al autor hace un par de años en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, de compartir con él y su hija unas cuantas horas y más adelante reencontrarlo de nuevo en la UIMP o en el jurado del Premio de Novela Ínsula del Ebro. Y descubrir así de su mano (de su voz) nuevamente el don de la palabra. Gustavo Martín Garzo habla y el tiempo se detiene, susurra su voz, cuenta anécdotas, se compromete, analiza, evoca, entreteje un discurso a un tiempo matizado y brillante en el que su perfecto castellano abre puertas y más puertas para los letraheridos. Una lengua hipnótica que siempre me hace pensar en el poder que sin duda ejercieron sobre sus auditorios aedos, bardos y juglares. A él le debo la recuperación, con una mirada nueva, de Carson McCullers, o los cuentos de Katherine Mansfield. A él le debo palabras, páginas y libros hermosos y sabios como pocos.
En El jardín dorado recupera Garzo el mito del Minotauro, lo reinventa (como ya hiciera Javier Azpeitia en otra novela que me sorprendió y fascinó, Ariadna en Naxos) y lo configura en un largo discurso de cuentos legendarios entrelazados en el que los personajes van adquiriendo categoría de símbolos y las historias nos suenan a todo un corpus mitológico renacido. Bruno, "el oscuro", uno de esos muchachos deformes o simplemente distintos que pueblan los espacios narrativos de Martín Garzo, nos habla de la infancia inocente y su pérdida, nos habla del descubrimiento doloroso del mundo real, nos habla de la exclusión y la insidia, de cómo la violencia social puede alejarnos y transformarnos. El jardín dorado es, cómo no, el tiempo de la infancia, esa en la que todos los cuentos son no ya posibles sino reales y necesarios, y la mirada de Ariadna, "la más santa", y sus hermanas es limpia y transformadora de tiempos y corazones. Allí se acercan los personajes adultos como portadores de la maldición de la edad y de la realidad, para matar poco a poco a los habitantes del jardín o convertirlos en monstruos. Sembrando a cada página nostalgia y dolor abrazados siempre al descubrimiento espiral e infinito del placer de la palabra y del cuento.
Lo terminé de leer en vísperas del Día del Libro y unos días antes de mi cumpleaños (de nuevo veinticinco y unos meses, muchos meses). Un regalo de cumpleaños inesperado. Un homenaje a todos los libros mágicos que lo precedieron: al Astérix y Cleopatra que amaneció un día a los pies de mi cama, el Platero y yo ilustrado que me enviaron los Reyes Magos de parte de la abuela Rosalina, los Sendas que Santillana proponía como libros de lectura en mis años de la Egebé, llenos de poemas, teatro, cuentos, autores. Y las Memorias de Adriano donde lloré al darme cuenta del amor que un hombre puede sentir por otro, o me estremecí pensando en el paso del tiempo, y El ladrón de orquídeas, y los Milagros de Berceo, y La destrucción o el amor de Aleixandre, y El Señor de los Anillos de Tolkien, y El Siglo de las Luces de Carpentier. Y muchos otros que, con algo de polvo entre los lomos, con las sobrecubiertas deslucidas por la exposición excesiva al sol, las páginas emborronadas de notas y exclamaciones y bordes doblados, los lomos maltratados, forman parte de mi vida. Que tal vez son la parte más cierta y real de mi vida.
Supongo que Gustavo Martín Garzo regresará como las golondrinas y el verano a su cita estival con Cantabria. Ojalá entonces pueda agradecerle en persona el don de su palabra.

viernes, abril 18, 2008

TRILOGÍA CANARIA ... y III

¡QUÉ POCO NOS SABEMOS!

Qué bonito el barrio de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria. Qué bonita la Casa de Colón (la de la foto), en la que viviera el Almirante y naciera el tenor Kraus. Qué bella forma de ayuntar las viejas formas de la arquitectura señorial castellana y extremeña, de aplicarla nuevos matices singulares y anticipar así la arquitectura colonial del Caribe.
Hace unas pocas semanas, me decía un amigo uruguayo residente en Santander que en España necesitamos recuperar símbolos comunes, apuntalar nexos, provocar un gran pacto que de nuevo permitiera una visión uniforme de la historia, la geografía, la enseñanza, las banderas, ... frente a la dispersión actual y así, como tantos otros países que en el mundo son, acentuar lo común frente a lo diverso. Ser nación, dicho con sus palabras.

Dos días más tarde salía yo para mi incursión grancanaria. Y bajo el tiempo y la luz del reino del verano se me apuntaron algunas reflexiones en torno a tan peliaguda cuestión. Una de las reflexiones la llevaba ya puesta. Desde hace mucho creo que lo que más nos acerca a los hispánicos es precisamente la diversidad, la convivencia más o menos amable en un marco plural en el que diferentes tradiciones, diferentes sentimientos, diferentes lecturas de la realidad, el espacio y el tiempo son capaces de darse la mano. Casi siempre de forma armónica, de vez en vez desafinando.

Pero mi encuentro con las Islas -con la Isla- me empujó a reconocer lo poco, poquísimo, que sé de su ser. Había probado ya el gofio y las papas arrugás, conocía su particular acento (gracias a un ex canarión), había escuchado las canciones de Rosana y José Vélez, me había aprendido de niño un par de isas y hasta sabía que la Candelaria es la patrona de Tenerife y la del Pino la de Gran Canaria. Sabía algo de su "descubrimiento" y colonización por los castellanos, recordaba el nombre de Juan de Bethancourt, sabía del destierro de Unamuno en Lanzarote y del nacimiento de Pérez Galdós, Alfredo Kraus y Pinito del Oro. Y recordaba que las Canarias eran riqueza natural desbordante, con miles de endemismos y multitud de parques y espacios naturales (Garajonay, Timanfaya, Los Roques, Las Cañadas ...), aunque sin situarlos en la isla correcta. Claro, también que el Teide, además de tener de nieve el semblante y de fuego el corazón, es la más alta de las montañas españolas. Carnavales, misters y misses, timples y Jerónimo Saavedra...
El caso es que nada, o casi nada de todo eso, me lo encontré en mis enseñanzas regladas. Cuando la historia y la geografía recibían una visión única. Tampoco me encontré nada, o prácticamente nada, referido a mi terra patrium, a esta mi patria chica de Cantabria. Con unas excepciones muy pequeñas que me encontré no por un programa de estudios más o menos acertado sino por haber sido privilegiado al encontrarme a María Teresa en 6º de EGB, empeñada en que conociéramos a pie de obra los árboles y plantas de la España atlántica (por ahí anda el herbario que debí preparar con más de 600 entradas), o a Juan en 2º de BUP que nos abrió los ojos a las obras de Manuel Llano y a los romances tradicionales de Cantabria.
Y sí que es verdad que habría que sortear algunos desvíos desafinados (en múltiples direcciones), y que tal vez habría que acordar un canon común de conocimientos básicos. Pero un canon en el que Cantabria o las Canarias, por pequeñitas que seamos, no quedáramos fuera.
Y es que tal vez habría que explicar al amigo uruguayo (qué me habrá dado a mí con el Uruguay, jeje, ...) que para conocer, sentir, comprender y amar estos viejos de la vieja España, es necesario hacerlo desde una cercanía tibia y hogareña.
Si no, la uniformidad nacional que sugiere será semilla de ignorancia, de menosprecio y de discordia.
Prometo estudiarme las Canarias para la próxima convocatoria.

jueves, abril 10, 2008

TRILOGÍA CANARIA II
LA CONQUISTA DEL REINO DEL VERANO

He tenido estos días un poco abandonado el blog. Problemillas con mi ordenador, primavera plomiza, cansancio post-electoral ... Y sobre todo unos pocos días maravillosos en Gran Canaria, llenos de sol y mar, en los que se me fueron viniendo ideas para compartir con vosotros en un par de comentarios. Arranco pues y regreso a la normalidad.
Nos hablan los textos artúricos del sueño entretejido por la sabiduría de Merlín y la mano decidida de Arturo. Lo llamaron "El Reino del Verano". No es difícil apreciar qué significaba el verano bajo los grises cielos británicos, un verano que hablaba de calor, de plenitud, que daba forma a la madurez simbólica del año celta. Un verano que hablaba de paz y bienestar. Un verano infinito en que granarían los dones de la tierra y el hombre podría caminar tranquilo, con la sonrisa dispuesta y el corazón abierto. Tal vez el mismo Reino del Verano que recreara Gil de Biedma en ese bello poema donde ayunta infancia y estío y termina diciendo "de mi pequeño reino afortunado / me quedó esta costumbre de calor / y una cierta propensión al mito".
La infancia y el verano. Los dos reinos perdidos en que fuimos felices. Sin preocupaciones, sin presión, con el tiempo necesario para mirar hacia dentro y reencontrarnos a lo largo de un día luminoso e interminable.
El reino del verano que se me viene a la imaginación paseando por Playa del Inglés mientras el granizo arrecia sobre el Santander posible. Disponer de luz y de tiempo. Todo un lujo en una ciudad agradable, pensada para los turistas pero que sin embargo conserva un cierto encanto, una ciudad para pasear entre palmeras y tapias cubiertas de lujuriosas buganvillas.
Supongo que así es el reino del verano. Luz y tiempo. Serenidad y horas de mar, viento, arena, discotecas, cañadas. Un reino en el que olvidamos la paleta cotidiana de los grises y somos capaces de amanecer un día y otro abrazados por nuestras propias sonrisas.

lunes, marzo 31, 2008

TRILOGÍA CANARIA - I

EL LITUANO IMPASIBLE



Andaba yo intrigado pensando de dónde sacaría Litos los canarios para morrear en las escaleras del Yumbo Center a altas horas de la madrugada, teniendo en cuenta la escasez de producto nacional que se encuentra por estos lares cuando decidí marcharme de safari-aventura hacia el centro de Gran Canaria.


Siempre he sabido que la idea básica de toda aventura viene a ser sinónimo de incomodidad. Un viaje estupendowonderfulwunderschön, según la comisionista, en Land Rover nos permitiría dedicar un día a los paisajes volcánicos del interior, comer en un restaurante típico canario, pasear en camello previo pago de suplemente y no se sabe cuántas cosas más. De modo que ni corto ni perezoso me presenté a las ocho y media de la mañana en la entrada del Restaurante Roma en busca de vehículo, aventura y compañeros de excursión.

Quiero dejar claro que en contra de mi costumbre y para dar ejemplo, después de que Paolo Latrónica me comentara hace unos días que lo que nos pasa a los españoles es que no tenemos espíritu nacional, llegué el primero, no como esas dos alemanas que avergonzando a su propia tradición resultaron indisciplinadas y perezosas y además no hicieron caso a quienquiera que les vendiera la excursión y no llevaron nada de abrigo en previsión de la fresca de la mañana, las temperaturas de las altas cumbres volcánicas y los alisios o más bien contraalisios si tenemos en cuenta la feroz oposición que presentaron a nuestro viaje. Menos mal que el aquí firmante, caballero de capa y espada, le dejó a la alemana adolescente un precioso canguro de impecable algodón brasileño, y que uno de los guías, Tim, cedió un pequeño chubasquero, menos de diseño, a la alemana madre.

Además de las alemanas y de Tim, italobritánico de novia canariona escapado de Londres hace siete años en busca del buen tiempo y de la juerga, estaba el otro guía-conductor, español de Albacete por nombre, cómo no, Pepe. Se incorporó también la Familia Flemática, padre, madre y chavalín de unos 10 tiernos años, llegados a Maspalomas desde la Nebulosa Norwich. Y finalmente, oh aparición, el Lituano Impasible.

Juntos y en unión emprendimos la travesía. Me preocupé por ejercer de anfitrión nacional y saqué a relucir mi estupendo inglés de Cambridge. Pero cuando nadie respondió a mi simpático comentario de "My tailor is rich" regresé a mis cuarteles de invierno y esperé mejor ocasión para el asalto.

Los guías desgranaban pequeñas explicaciones y proferían algunos chistes básicos aptos para todos los públicos mientras la Adolescente Alemana se quejaba de frío. Papá Flemático asumió su rol de instituatroz británica, mirola con displicencia y comentó, sabio, "a medida que se asciende hace frío". Su lenguaje corporal y ocular más bien quería decir "Haberte traído una rebeca, so tonta". La Adolescente Alemana respondió en un tono más que correcto y amable ante tamaña exhibición de talento analítico "Es verdad". Mientras su lenguaje corporal y ocular matizaba "Métete en tus asuntos, capullo".

Mamá Alemana continuaba riéndose de una manera tan constante como absurda mientras Madre Flemática y Niño Flemático miraban al frente sin que nada ni nadie pudiera afectar a su británica dignidad. Dignidad que no perdieron ni durante el desayuno (no incluido en el precio), ni durante la parada en el área de recreo de un embalse con más secano que balsa donde podríamos encontrar camellos (no incluidos en el precio) que sin embargo, por puras ganas de jorobar, no se encontraban en los alrededores. Y que en todo caso hubieran sido dromedarios. Color café.

Un pequeño paseo por el paraje y nuevo conato de conversación. Papá Flemático pregunta al Lituano Impasible "¿Bonito paseo?" mientras el tono irónico y el lenguaje corporal sugieren "¿Te das cuenta de que nos has hecho esperar durante cinco minutos?". Lituano responde "No ha estado mal" mientras la expresión inamovible de su cara propone "Que te folle un pez".

Pero fue sin duda el Lituano Impasible la gran sorpresa de la expedición. Armado de una cámara de fotos espía marca ACME, analizaba concienzudo la orografía del terreno con quién sabe qué aviesas intenciones. Absorto en su laboriosa misión para quién sabe qué malvado darzveider galáctico o qué potencia del Este, durante el viaje dijo sólo "Soy lituano" y "No ha estado mal". Reconozco que en este tipo de saraos resulta complicado participar, pero juro a mis lectores que el repertorio gesticular del Lituano era casi tan rico como el de Arnold Schwarzeneger. Hiératico hasta el punto de parecer uno de esos chavalotes que realizan cameos en las películas de nazis para decir "A sus órdenes, mi capitán, la operación especial sobre el ghetto de Vilna ha terminado sin novedad", hay que reconocer de todas maneras que como expresión de las bondades de la naturaleza su rotundo palmito nordesteño hacía la competencia a los materiales geológicos que se arremolinaban por doquier. En especial su background. Tan rocoso como la imponente silueta del Roque Nublo y tan impasible como su propio portador.

A pesar de mi empeño por salvaguardar el orgullo nacional, decidí no perder de vista las extrañas maniobras (y el rotundo background) llegados desde la Lituania (ten points). Ni siquiera durante la comida típica en que, nuevamente embebido de espíritu nacional, me empeciné en poner cara de "Oh, delicioso" ante un aguachirle amarillento con aspecto de sopa y un pollo con papas arrugás y mojo que igual podría haber sido, por lo correoso, Solomillo de Añejo o contramuslo de Perro de Presa Canario. Y el caso es que cual despiadado japonés siguió fotografiando orografías a la par que mostrando una total indiferencia ante las bellas muestras de arquitectura civil y militar de San Bartolomé de Tirajana.

El final de la excursión (más aventura que nunca) consistía en provocar un batido de gofio en nuestros estómagos, ya que recién terminada la manduca el land rover embistió una cañada tortuosa sobre la que, ante el entusiasmo (más aventurero que nunca) de Tim, nuestros backgrounds respectivos empezaron a botar hasta quedar realmente maltrechos. El lituano, eso sí, continuaba impasible. Supongo que ese background rotundo que se insinuaba bajo el chándal rojo contribuía a amortiguar la paliza. Parecía pasable y escépticamente divertida la Familia Flemática envuelta en su flema, tanto que llegué a la conclusión de que el niño era una obra maestra de pottery más que un little british de carne sin espíritu. El caso es que tras una hora brincando por el pedregal, abrasados bajo un sol de injusticia, sedientos y sin posibilidad de hallar líquido alguno, engullendo un par de chungos higos chumbos (localmente denominados tunas) y detenidos muuuucho más tiempo del deseable porque estaban volando las obras públicas del cabildo la mitad de la cañada por do habíamos de pasar, llegamos (sorprendentemente) a puerto sin novedad. Matizo, por cierto, que los únicos que engullimos los espinosos higos fuimos Tim (para algo le pagan) y el mendalerenda, nuevamente dispuesto a mostrar las osadas alegrías de España y olé, sin tomar en consideración las muecas de asco de Alemana Madre y Alemana Hija, los mohínes de "bondad graciosa, no es cierto?" de Familia Flemática y la impasible y distante mirada del pluscuamperfecto lituano.

Pepe, amable siempre y claramente sorprendido de contar con cliente hispano, se ofreció para compartir unas cañas conmigo la próxima vez que pasara por allí. Familia Flemática se escabulló sin despedirse y sin hacer ruido, las indisciplinadas alemanas me devolvieron el algodón brasilero -dando, eso sí, las dankes- y el lituano recogió sus utillajes de la T.I.A. y continuó paseando su, ¿les he dicho ya que espectacular?, palmito por Playa del Inglés.

En fin, nunca me había tropezado con lituanos de comportamiento japonés (ni con otros), pero creo que alguien debería avisar a Carmen Chacón y a Moratinos porque ... ¿no estará planeando Lituania un desembarco imperialista en Gran Canaria?

Otra pregunta que se me quedó, ay, sin respuesta: ¿Tenían algo que ver las espléndidas vistas traseras del lituano con las hermosas y protegidas dunas de Maspalomas? Y si es así, ¿guardan relación esos paseos con la sonrisa -oh cielos- que me dedicó al siguiente día, cuando coincidimos en una guagua camino de Las Palmas?

Y por fin ... ¿alguien sabe algún remedio para que tras los botes en land rover se me pase de una dita vez el dolor de background?

domingo, marzo 23, 2008

OLIMPIADAS DE LA VERGÜENZA, BEIJING 2008
Cuando supe, hace ya años, que los Juegos Olímpicos de 2008 se iban a celebrar en Beijing , mi primera reacción fue de incredulidad. Sí, ya sé que el objetivo original de Coubertain era la concordia entre los pueblos, y ya aprendí al analizar el sistema jurídico internacional durante mi carrera que las personas tienen un papel bien secundario en esa concordia. Sé que China es un gigante militar y que tiene un gran peso en Naciones Unidas. Sé sobre todo que China es un gigante económico y ya glosaba Quevedo aquello de "Madre, yo al oro me humillo".
Pero sé también que China es un país rico en plusmarcas mundiales. Basta leerse los informes de Amnistía Internacional para recordar año tras año que China es el imbatible campeón de la tortura, que revalida cada temporada el récord de ejecuciones. Podemos recordar también, ahora que ha vuelto a saltar a los medios, la ocupación del Tibet, las limpiezas étnicas en regiones poco amigas del sistema, los desplazamientos forzosos de población para poder llevar a cabo los sueños de los tiranos, la agresión permanente contra las libertades civiles.
Unas pocas voces se han alzado contra la celebración de estas Olimpiadas de la Vergüenza. Unas Olimpiadas que servirán, sin duda, para ofrecer al mundo una imagen moderna y limpia de una China construida sobre la humillación de su ciudadanía. Unas Olimpiadas que sanarán de una vez ese pacto infame entre el mundo libre y el tirano amarillo. Un mundo libre que cautivado por la rentabilidad de sus inversiones e intercambios comerciales no está dispuesto a perder un centavo y mira hacia otro lado cuando se denuncian las condiciones laborales, sociales, culturales, cívicas de los hombres y las mujeres que tratan de sobrevivir cada día en el paladín de la lucha contra los derechos humanos.
Richard Gere ha llamado al boicot a causa de la situación del Tibet. Numerosas organizaciones no gubernamentales como Amnistía Internacional o Reporteros sin Fronteras están focalizando sus denuncias en la gravísima situación de China. Pero eso no va a parar la celebración de unos Juegos Olímpicos que no quedarán protegidos por la mirada de Zeus, padre de los dioses y señor titular de Olimpia, sino por la de Mercurio, dios de los ladrones y de los comerciantes.
¿Puede el pequeño Santander posible sumarse a esta denuncia? De poco va a servir. Pero si los países que amamos y admiramos, los que son y han sido defensores de la libertad, la igualdad, la dignidad, renuncian a su propia identidad y se sientan fraternos junto al tirano, el menos me gustaría pedir a todos los deportistas que no fueran a Pekín. Y en caso de acudir, como ya ocurriera con los atletas del Black Power al recoger sus medallas en otros Juegos, realizaran un acto claro y simbólico de denuncia, un acto que rompiera el esfuerzo propagandístico del estado criminal que albergará las competiciones y gritara al mundo lo que de verdad es China.
Mi propuesta, y ya que Reporteros sin fronteras ha usado como aros olímpicos cinco esposas entrelazadas ... ¿Qué tal si los deportistas acuden a las competiciones y a recoger sus medallas y diplomas con las manos esposadas?

jueves, marzo 20, 2008

OFICIO DE TINIEBLAS
Crecí en una familia católica. Mi familia materna era sinceramente devota; tal vez la cercanía de las amables Siervas de María al domicilio familiar, o de la Iglesia del Carmen donde tiene su asiento tal vez la única imagen mariana capaz de levantar verdadera ternura entre las gentes de mi Santander, tuvieran su influencia. Recuerdo que mi abuela Rosalina traía periódicamente a casa una imagen peregrina de la Virgen del Carmen, que siempre llevaba el escapulario, que rezaba el ángelus en compañía de Teresa. Uno de sus hijos, mi tío Eugenio, fue sacerdote, y ejerció sus funciones hasta su muerte primero en Castro Urdiales y luego, durante muchísimos años, en Carrejo. Donde siempre fue una persona cercana, llena de corazón, de vida, un incansable agitador cultural y social y donde todavía le recuerdan con cariño y añoranza.
Mi familia paterna era sinceramente devota. Mi abuelo fue un militante católico muy activo durante su juventud, participó con Herrera Oria en la fundación de la Acción Católica en Santander, fue consejero legal del Obispado y se sostuvo contra muchos maretazos de la vida, como él mismo afirmaba siempre, gracias a su fe inquebrantable. Una fe que conmovió a muchas de las personas que le vieron hacer guardia "contra natura" ante los féretros de cuatro de sus hijos, mi padre entre ellos. Uno de sus hermanos, Diego, fue Jesuita. Y Tía Chavita, hermana de mi abuela, centró gran parte de su vida en animar congregaciones y devociones. Ya a punto de morir, recuerdo cómo sus dedos se movían desgranando las cuentas de un rosario que su cabeza ya no podía pronunciar, pero que su corazón continuaba rezando.
Todavía algunas veces pienso que sería hermoso que hubiera una vida feliz al otro lado, y que allí tuvieran el premio ganado con su bondad y su sincera fe.
Nunca fueron una familia intransigente, fanática o farisaica. Pero sí cumplidora y coherente con aquello en que creían.
Crecí, pues, como católico. Nunca tuve problemas durante mi infancia o mi juventud, no fui a un colegio religioso y tal vez por ello nunca llegué a identificar ciertos comportamientos o actitudes con la Iglesia. Viví en una localidad donde se recibió con alegría la profunda reforma pretendida por el Vaticano II. Y durante largos, largos años, la fe cristiana formó parte de mi identidad.
En estas fechas de la Semana Santa es, tal vez, cuando el brote de nostalgia reaparece, cuando echo de menos la alegría de la comunidad, cuando noto un cierto vacío que no he sabido colmar. Recuerdo mis años como catequista en la Parroquia de San Sebastián de Reinosa o en la de Santa Lucía de Santander, donde habitaron momentos tan mundanos como las truchas que pescaba Eduardo y cocinaba Nieves hasta emociones como una hermosa Hora Santa que acabó llenándonos de lágrimas. Recuerdo a mis compañeras y compañeros del Proyecto Ciaboga, vinculado a la Institución Teresiana de Santander, y cómo no tantas pascuas vividas con intensidad (con terrible dolor a los pocos meses de la muerte de mi padre, cuando necesitaba sentir la muerte y la resurreción en mi alma y acabé rompiéndome durante la Vigilia Pascual y me tiré llorando de forma incontrolable casi dos horas) en Los Negrales. Recuerdo, cómo no, siempre sonriendo, como una segunda familia que todavía ocupa un lugar privilegiado en mi corazón a esas personas maravillosas con las que tantos años conviví en la Parroquia de San Martín de Peñacastillo: Marisol, Joaquín, Meli, Carmen ... Recuerdo las largas charlas en el Seminario de Corbán con Quique y Carlos.
Recuerdo que me sentía privilegiado cuando cantaba la angélica durante la celebración de la Pascua ante una iglesia repleta de caras deseosas de celebrar el tiempo de la Resurrección: "Exulten por fin los coros de los ángeles ..."
Hace ya unos años que me alejé, creo que de manera definitiva, de todo eso. Quedan las personas, claro, la mayoría de ellas. Y queda mucho dolor. El dolor de aquellos momentos en los que no pude seguir adelante con una fuerte fractura, la de creer viva, sinceramente, en el mensaje cristiano y a un tiempo ser homosexual, y con ello sentir cada día con más frecuencia agresiones por parte de tantos cristianos y sobre todo de su jerarquía. Traté, desde mi adolescencia, de superar el conflicto. Traté de ignorar ciertos mensajes y me esforcé hasta hace bien poco por llegar hasta teólogos y pastores que no me invisibilizaban ni me excluían (Javier Gafo, algunos jesuitas de Sal Terrae, las asociaciones de mujeres teólogas y la de teólogos Juan XXIII, Benjamín Forcano ...). Luché por participar, vivir, compartir con la misma entrega sonriente que había visto en mi familia y en tantos de mis amigos, en toda la buena gente con la que compartí tantas veces oración, silencio, fiesta y eucaristía.
Pero llegó ese momento en el que no pude ya resistir la tensión y me quebré. Recuerdo un año oscuro, una Semana Santa oscura, esa en la que por vez primera decidí que no me sentía bienvenido a la Pascua y preferí excluirme. Fue necesario una vez más, como en otros momentos dolorosos de mi vida, permanecer en pie, a la intemperie, desnudo. Fue necesario construir poco a poco un nuevo cuerpo, un nuevo espíritu, unos nuevos valores que me permitieran seguir en camino.
Año tras año, vuelven estos cuatro días intensos que recuerdan la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Sale a la calle el paso de la foto, el Cristo de la Agonía, con el que procesioné de crío. Y se amontonan emociones, caras y recuerdos.
Siento un profundo respeto por todas las personas que viven su fe, sus creencias, con honestidad y valor. Por aquellas que tratan de vivir sus principios sin violentar a los demás. Por quienes trabajan en tantos lugares por un mundo más libre y más justo. Muchas de esas personas son católicas, y merecen todo mi aprecio.
Pero en estos días especiales del mes de marzo de 2008, AD, me limitaré a escuchar el Viernes Santo, como cada año, la Pasión Según San Mateo de Bach (este año, de entre las quince grabaciones que tengo, toca la versión mítica de Harnoncourt-1970). Y otra vez estaré ausente de la celebración de la Cena, de la lectura de la Pasión y sobre todo de la gran fiesta de la Vigilia Pascual. Otra vez será doloroso. Pero sé que nadie allá va a echarme de menos.

martes, marzo 18, 2008

LLEGO TARDE, LLEGO TARDE, LLEGO TARDE ...

Las últimas semanas han sido emocionantes y ajetreadas. Mi bitácora quedó un poco desatendida e incluso el lunes 10, cuando se batió mi récord de visitas supongo que en espera de algún comentario sobre las elecciones, me he mantenido unos días en silencio. Así que los temas se me amontonan como los trastos en el salón y no sé muy bien por dónde empezar. Manos a la obra.
Empiezo por Santander. Un Santander que tengo desde hace tiempo un tanto abandonado. Un Santander que continúa estancado en el gris y del que rescato una propuesta del Grupo Municipal Socialista y las reacciones posteriores.
Propone el PSOE, a través de Jesús Cabezón y José Emilio Gómez, la creación de un Museo de la Ciudad, y propone que se ubique en el céntrico Mercado del Este. El concejal del ramo no se hace esperar y acusa a Cabezón de confundirse a sí mismo con el conejo blanco de Alicia en el País de las Maravillas y de, una vez más, "llegar tarde". Pistoletazo de salida. Comentarios en los foros de la prensa local centrados en tres hilos básicos: "Yo tomo copas en el Mercado, ni me lo toquen", "Llegan tarde, llegan tarde, llegan tarde ... -sin más explicación-" y "Sabina es malo y rojo".
En mi ignorancia, desconocía que Santander tuviera un Museo de la Ciudad, así que visto mis mejores galas y me tiro a las calles para descubrir sus encantos como niño con zapatos nuevos. Mas, oh decepción, de los aproximadamente siete mil cuatrocientos doce ciudadanos interrogados, ninguno conoce su emplazamiento. Inasequible al desaliento, me acerco a la oficina de turismo más cercana y pregunto por el Museo y pido un folleto. Me miran con cara de haba, me hacen la alcoholemia, mueren de ataque de risa, me marcho avergonzado.
En fin. Que acabo confirmando que Santander no tiene Museo de la Ciudad, ni proyecto en ciernes. Y que la parecer lo de "llegar tarde" hace referencia a que las máximas responsabilidades político-culturales de Santander y Cantabria andan reunidas entre sí para ese ssstupendo proyecto de la Milla de Oro Museística que hace unos meses nos prometiuvo Marcano. Reuniones, comme d'habitude, sin luz ni taquígrafas. Así que los que se preocupan por nuestro bienestar espiritual andan de reunión en reunión hablando de nosesabequé, pero con pinta de museo. Y claro, con tan claros y magníficos antecedentes, la osadía socialista no tiene límites.
Mientras tanto, seguimos sin saber nada del proyecto del Museo de Las Llamas (a ver si esconden de una vez allí el Monumento a la Mula), el Museo de Bellas Artes no cabe en sí (de gozo, supongo), el Museo de Prehistoria Trashumante sigue trashumando. Y a nuestro alrededor poco a poco cada capital, vecina o no, va dotándose de todo un entramado de infraestructuras y proyectos culturales que en el Santander Real no pueden plantearse porque se corre el riesgo de "llegar tarde". Y es que tal vez como el traje nuevo del emperador estén hechos con mágicos materiales que los hacen visibles sólo para consejeros, concejales y ciudadanos inteligentes.
El Cabildo de Arriba se nos cae. El Palacio de Riva-Herrera se nos desmorona. Pero no podemos hablar de tales asuntos porque, perdidos en fárragos administrativos, comisionados, municipales y espesos, llegaríamos tarde.
¿Recuerdan que hace unos años el movimiento vecinal consiguió paralizar la demolición, precisamente, del Mercado del Este cuando Horchialcalde quería hacer un aparcamiento y una plazoleta? Se declaró el edificio Bien de Interés Arquitectónico con los informes de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Pero se llegó tarde. Porque el Ayuntamiento decidió esperar a que se arruinara solo en lugar de demolerlo. Y cuando se quiso, por fin, hacer algo era en efecto tarde. Hoy las guías turísticas hablan del Mercado de Zabaleta como un proyecto singular que resumía los ideales urbanísticos del XIX y que fue el primer mercado cubierto de Europa. Pero es mentira. El edificio de Zabaleta no existe, y la maqueta de lego que lo ha sustituido ni siquiera es mayor de edad.

martes, marzo 11, 2008

ONCE DE MARZO
NOTA: Vuelvo a sentir la necesidad de recordar esta fecha dolorosa. Regresé a las palabras que escribí hoy hace un año y sigo pensando y sintiendo lo mismo, así que me limito a colgar por segunda vez el artículo y el poema. El poema, hoy, desde el corazón para la familia de Isaías Carrasco. Añado la viñeta de Forges que entonces me arrancó de nuevo las lágrimas y un estremecedor motete del compositor estonio Arvo Pärt: Os cuento su historia tal como la contó en Santander, en el Palacio de Festivales, Jordi Savall antes de entonarla, creo, por primera vez. Savall había encargado hacía tiempo una obra al gran Pärt, pero éste no acababa de encontrar la inspiración, el momento, las ganas ... Cuando recibió la noticia de la masacre de Madrid, se rompió, como todas las personas de bien de este mundo. Y comenzó a trabajar de manera febril sobre el verso "Da pacem, Domine". Danos la Paz, Señor. Para poder gritarlo.
Recuerdo algunas cosas. Que me enteré tarde, porque no soporto despertar con las noticias y prefiero poner música. Que Santander era una ciudad poblada por personas que íbamos y veníamos desconcertadas y en silencio. Que me encontré con un amigo por el Paseo de Pereda y no dijimos nada y nos abrazamos llorando. Que me volví loco intentando hablar con Clavel, con Quique, con Zalín, con Beatriz, con ... un montón de amigos y familiares de Madrid, pero los teléfonos no funcionaban. Recuerdo que al día siguiente todo Santander estaba en la calle a pesar del diluvio que arreciaba, que era imposible avanzar, que el silencio y el dolor se podían tocar con las manos, que unos metros por delante iban dos chiquitos cogidos de la mano y que nadie les decía nada ...
Hoy es once de marzo. Un día para recordar a tantas víctimas, para llorar por tantas vidas truncadas. Pero también para reflexionar sobre la locura que esa fecha trajo sobre nuestra España, donde una mujer insulta a la madre de una de las muertas en el vagón, sólo por ser musulmana. Y donde ciertos personajes de la política, el periodismo y la insidia continúan jugando con fuego, desprestigiando a las instituciones, asaltando la convivencia. Sólo porque el poder se les fue de las manos tres días más tarde.
Un par de meses después del atentando, recibí por e-mail una invitación para participar en un libro de poemas dedicado al recuerdo del 11-M. Construí unos pocos versos con emociones, sensaciones y fragmentos de las biografías de algunas de las personas asesinadas tal como las había ido leyendo, lágrima tras lágrima, en El País.
Hoy, que es once de marzo, quiero compartir ese poema con vosotros. Porque está celebrándose un juicio en el que muchos pensamos que se aplicará la ley, la del estado de derecho, la de una sociedad democrática, a los culpables. Pero que no servirá para que se calmen nuestras calles y nuestros medios de comunicación, porque hay miserables que viven mejor en el insulto y la mentira. Y en estos años nos han robado tanto corazón y tanta esperanza que me he estremecido cuando he cogido 11-M, Poemas contra el olvido para copiaros aquí mi texto y he visto que los ingresos de su venta fueron a parar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Que entonces no estaba manipulada por el tal Alcaraz, y se suponía que integraría también a las familias que luego han preferido constituir asociaciones específicas, como la dirigida por Pilar Manjón y su brechtiano fuego de Madre Coraje.
Aquí os va el poema
Después de marzo
Qué dífícil ser hombre.
Regresar cada día a la rutina
del tren de cercanías, el café
con la leche templada y el trabajo
para que el pan no falte.
Qué difícil la ausencia.
Conjugar el lenguaje de los verbos
caminar, estudiar, jugar al fútbol,
nacer, reír, parir, manifestarse,
besar la boca amada, acariciar
al perro por la noche, atravesar
las fronteras, viajar de nuevo a casa ...
Qué difícil la calma. Qué difíciles
ahora la esperanza, la alegría
del pájaro pequeño que renuncia
a festejar la nueva primavera.
Qué difícil labrar, codo con codo,
con millones de hermanos por las calles
de todas las ciudades que hoy se llaman
Madrid, la paz que amamos, con el gesto
sereno y la mirada transparente.
Qué difícil cantar, cuando en la boca
el sabor de la sangre nos abrasa.
En este aniversario, un abrazo lleno de paz para todos.

sábado, marzo 08, 2008

LOS CUENTOS QUE NOS CUENTAN
Hoy es 8 de marzo, Día de la Mujer. Y me viene a la memoria una breve conversación, hace dos o tres días, con un amigo. El origen, un titular de la prensa local ("Vamos a cambiar los cuentos") que venía a resumir las intervenciones y debates del Foro de Feminismo que por estas fechas organiza la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria. La reacción de mi amigo, no sospechoso de machismo pero tal vez tampoco consciente de cómo ciertas estructuras culturales se nos aferran al cerebro, fue la de ridiculizar el titular y plantear que con posturas así, que bien poco hacen por la igualdad de las mujeres, no era de extrañar que se hicieran chistes y bromas contra las feministas. Por diversas razones, no fue posible iniciar una conversación que hubiera sido necesaria así que empleo el ocho de marzo del Santander posible para compartir algunas reflexiones sobre cuentos, lenguaje, visibilidad, igualdad y poder simbólico.
El lenguaje no es una institución neutra ni inocente. No surge por casualidad, sino por la intervención de muchas personas, mucho tiempo y muchas construcciones culturales que le otorgan unos rasgos definidos. La multitud de adjetivos que en los lenguajes esquimales sirven para diferenciar matices de blanco que en nuestro lenguaje son imposibles, la inexistencia de negaciones rotundas o insultos en lenguas andinas donde las duras condiciones de vida hacen que sea más recomendable no exaltar los ánimos del vecino, son dos ejemplos que ahora se me ocurren de esa adaptación de nuestros lenguajes a las condiciones ambientales y culturales. Recorrer los insultos, la verbalización de la indignidad excluyente, es recorrer los tabúes y discriminaciones de una cultura.
Pero no sólo lo que se dice, sino también lo que no se dice, nos muestra la receptividad cultural de los lenguajes. Y son muchas las personas invisibles en el nuestro. El precio de la invisibilidad es la inexistencia, una presión brutal sobre la persona que mira y no encuentra espejos para reconocerse. Una presión que provoca temor, negación de uno mismo, baja autoestima; una presión que construye fronteras vitales que nos impiden atravesar los territorios que la cultura, la sociedad, el lenguaje expresan cada día como "no-nuestros".
Hablaríamos, pues, del gran poder simbólico que detenta el lenguaje, de su fuerte capacidad para construir nuestros imaginarios personales y sociales, para determinar nuestros roles, para configurar nuestras expectativas. Los homosexuales, por ejemplo, hemos sido contenidos en el lenguaje desde el desprecio; y ese desprecio, el insulto "maricón" u otros, fue nuestro primer encuentro con nuestra propia identidad sexual. Arrasador.
Las mujeres han venido siendo para el lenguaje, para el imaginario cultural, no-personas, seres carentes de individualidad cuya presencia se neutraliza y se elimina con el uso del masculino genérico. Cada vez que decimos "los estudiantes universitarios" estamos diciendo que hay hombres en la universidad, pero nada se nos dice sobre la existencia de mujeres en los estudios superiores. Cada vez que decimos "los inmigrantes aportan al PIB ..." marginamos de la marginalidad, como invisibles, a las mujeres inmigrantes.
Nuestras niñas leen o escuchan cuentos tradicionales, tantos de ellos hermosos, fantásticos, sorprendentes. Y se descubren en ellos como seres vicarios, dependientes de la ayuda o la voluntad del hombre, desempeñando funciones sociales pasivas frente al heroismo arrojado de los varones. La mayor parte de las mujeres que toman protagonismo o poder en el universo del cuento lo hacen como brujas -pocas veces como hadas monjiles y bondadosas-.
Claro que tenemos que transformar el lenguaje. Claro que tenemos que modificar las estructuras tradicionales y tradicionalistas que configuran el lenguaje de los cuentos, el del cine, el de la publicidad, el de la calle. Porque los estereotipos culturales consagrados en ellos ayudan a que la mujer se contemple a sí misma como una eterna menor de edad.
Por supuesto que son necesarias muchas medidas para transformar la sociedad y erradicar antivalores como el machismo, la homofobia, la xenofobia, el racismo ... Pero entre este trabajo educativo necesita también una reflexión crítica sobre nuestro lenguaje. Porque somos seres lingüísticos, y nuestras palabras construyen nuestro mundo. Ojalá encontremos un día la normalidad de cuentos que nos narren maravillosas historias de amor entre dos chicos, cuentos en los que desde el extranjero llegue la maravilla y no el daño, cuentos que no nos pinten de colores oscuros la piel de los malvados. Historias en las que la mujer sea la mitad de la tierra, la mitad del cielo, la mitad del cuento. Historias en las que la mujer aprenda desde sus primeros balbuceos su propia, profunda, igual dignidad.
Nos jugamos, y no es cuestión de broma, la posibilidad de llevar a cabo, por fin, una revolución de las conciencias. Y en todo caso, son las mujeres quienes deben decidir si su igualdad merece transgredir los cuentos. Son las mujeres quienes eligen su camino, y ellas quienes acertarán o cometerán errores. Los hombres que creemos en ellas como pares, estamos presentes en esta guerra simplemente para escuchar, para observar, para caminar a su lado y apoyar sus elecciones.

viernes, marzo 07, 2008

CRUZAR EL AQUERONTE

Aunque Virgilio obligara a Caronte a surcar las aguas de la Laguna Estigia, son mayoría las fuentes que mencionan el Río Aqueronte como el obstáculo que las almas debían atravesar en la barca de Caronte para alcanzar el reino de los muertos.
Eran éstos días de ilusión renovada y, de nuevo, la muerte. Con diversos ropajes. Siempre tan oscura.
Fue ordenada la de Emilio Bolado, el empresario que trabajó desde niño hasta construir una firma sólida, el hombre de orígenes humildes que nunca olvidó su procedencia y por ello fue justo con sus trabajadores, el hombre crecido del esfuerzo que por ello fue padre a un tiempo amante y exigente de Isabel y de Nacho. Tuve hace años la oportunidad de darles a los dos clases particulares, de compartir con ellos mucho tiempo y muchas palabras, tiempo de aprender a apreciarlos como dos personas estupendas, grandes, a las que hoy considero buenos amigos. Tuve oportunidad entonces de tratar a Emilio de forma esporádica pero continuada hasta su muerte, y tuve siempre la certeza de encontrarme ante una persona especial, dura, esforzada, exigente y, repito, justa. Desde el primer encuentro le tuve aprecio. Y hoy pienso que su ausencia será larga y triste, pero que el Nacho bondadoso y certero y la Isabel de mirada luminosa y fuerte decisión que conozco serán los mejores testigos de la grandeza de su paso.
Trágica y violenta la de Isaías Carrasco. El ex concejal del Partido Socialista en Arrasate-Mondragón que hoy ha sido asesinado como siempre con cobardía y sinsentido por las ratas de ETA. A sólo dos días de las elecciones generales de un país que trabaja duro cada día por seguir siendo libre, igual, tolerante, diverso, por mantener la sonrisa y hacer cada día de la paz un nuevo milagro. Un país, España, que unos asesinos indignos quieren hacer rehén de sus chantajes. Un país que sabe que ninguna patria merece una muerte, que ningún pueblo puede quererse padre de semejantes criminales. Un país que llorará a Isaías, que murió por haber sido valiente y trabajado por sus ideas en un lugar que las bestias consideran patrimonio de su ignominia y cuadra de su bajeza. Un país que votará el próximo domingo, con la mirada triste y el corazón herido, confiado de que Isaías tendrá justicia. Un país que votará con la paz y la palabra para defender esa alegría que de nuevo han querido matarnos.

jueves, febrero 28, 2008

CORAZÓN Y CABEZA
"Sí, pero nos podemos casar" parece ser lo peor que una persona gay o lesbiana puede decir estos días, a tenor de la al parecer "divertida" falsa conversación difundida a base de reenvíos por la red desde hace unas semanas. Su origen está si no me equivoco en una página neo-con escrita por un gay o mari-con y pretende ridiculizar o descalificar a quienes han decidido apoyar con su voto opciones de izquierda porque, al parecer, votar a quienes te respetan mejor que a quienes te insultan cada día, votar a quienes han luchado por tus derechos en vez de a quienes están agazapados intentando con un truco u otro arrebatártelos no parece causa suficiente para influir en la papeleta del día 9.
No es extraño. También había judíos que financiaron a Hitler en los orígenes de su avieso movimiento, personas negras que no se consideraban dignas de la igualdad y creían justificado el apartheid, mujeres que se oponen a las conquistas de la igualdad. Los discursos dominantes, bien enquistados en el inconsciente colectivo de cualquier sociedad que los practique, calan también en los grupos excluidos por el propio discurso. Se habla así de homofobia interna, racismo interno, machismo interno, para definir la actitud de quienes tendrían que mostrar cuando menos un mínimo apoyo por quienes contribuyen a su dignificación pública y en cambio prefieren sostener los discursos que los proclaman inferiores.
Pero no me parece justo frivolizar hasta ese punto y desde ese desprecio falaz por las opiniones ajenas. Claro que nos podemos casar, y eso es importante por muchas y diversas razones. Pero lo importante ha sido un debate social que ha abierto a la visibilidad otras formas de amar y desear, en igual dignidad. Una dignidad legal, educativa, comunicativa, una dignidad que permitirá a los adolescentes gays reconocerse no sólo en los insultos del patio del colegio sino también en un par de párrafos de los textos de Educación Para la Ciudadanía. Una dignidad que permitirá denunciar los abusos y exclusiones. Y por eso, sí, muchas personas gays y lesbianas vamos a votar con el corazón. Porque nuestro corazón está (cosas de la normalidad) situado a la izquierda. No se trata de votar al PSOE, sino a aquellas opciones, todas menos una de las que tuvieron representación parlamentaria en la legislatura que termina, que hicieron público un discurso en favor de la igualdad, que con su voto hicieron posibles las reformas que tejieron la igualdad formal y legal y que continúan trabajando para que la igualdad social vaya abriéndose paso poco a poco. Un corazón que sigue emocionándose con aquello de "España es hoy un país más decente". Un corazón que deja de sonreir cuando recuerda que en otros lares se nos califica de pervertidos, pecadores, incapaces, se sostiene nuestra minoría de edad cívica, se justifica nuestra exclusión, se trabaja para devolvernos a la invisibilidad o se nos hace iguales a pedófilos o zoófilos en indignas y públicas declaraciones. Muchos vamos, sí, a votar con el corazón. Con el corazón al lado de la luz, de la visibilidad, de la sociedad abierta y libre en la que nos sentimos respetados y representados.
Pero votaremos también con cabeza. Es posible mirar la realidad desde muchas perspectivas, desde una larga paleta de grises que suele abominar tanto del negro como del blanco. Desde ciertos discursos, intolerantes siempre, siempre excluyentes, sólo admite una respuesta posible. Pero cada uno de nosotros tiene su propia experiencia, su propio análisis, su propia realidad. Y responde, así debe ser en democracia, a la elección realizada. Estoy seguro de que hay gays y lesbianas que por razones más limpias o más bastardas van a olvidarse de su corazón y de sus derechos, porque priorizarán otros valores de su análisis. Están en su derecho. Pero otros analizamos con la cabeza la realidad de estos cuatro años y de las posibilidades abiertas para los cuatro próximos y nos damos cuenta de que la elección de nuestro corazón y la de nuestra cabeza coinciden. Porque hay una Ley de Dependencia que permitirá a los gays y lesbianas que no puedan valerse por sí mismos alcanzar mayor autonomía, y ayudará a los gays y lesbianas que tengan personas dependientes a su cargo. Porque muchos gays y lesbianas disfrutarán de las ventajas de una Educación Infantil gratuita desde los tres años y ampliando su cobertura hacia los dos. Porque muchos gays y lesbianas inmigrantes vieron posible su sueño de un trabajo mejor y una vida mejor, y son hoy miembros respetados de nuestras comunidades. Porque la mejor cobertura de la sanidad pública también hace mejor la cobertura sanitaria de gays y lesbianas. Porque las mejoras en el salario mínimo, en las pensiones, en las ayudas para el alquiler, en la adquisición de suelo público, en la protección del litoral, en el mercado laboral harán la vida un poco más fácil también para gays y lesbianas, y también gays y lesbianas se beneficiarán de las diversas ayudas a las familias que por primera vez han alcanzado niveles europeos. Y porque gays y lesbianas somos capaces de analizar la situación internacional y tener claro el protagonismo de nuestro país en la construcción europea o la alianza de civilizaciones; y nos sentimos orgullosos cuando incluso los países más conservadores de Europa vienen a copiar nuestro modelo de regularización de inmigrantes o a estudiar cómo se han aplicado los nuevos derechos cívicos y sociales. Porque estamos contentos de vivir en un país que se ha situado en el pelotón de cabeza del crecimiento económico europeo y que es el que la mayoría de los ciudadanos de los países occidentales elegirían para vivir y criar a sus hijos si tuvieran que dejar el suyo.
Y ese voto con cabeza y corazón es el del aquí y el ahora. Dentro de cuatro años, si una plaga de gaviotas no lo impide, nuestros derechos cívicos, nuestras familias, estarán consolidados, fuera de discusión. Y habrá otra realidad, otro escenario para analizar y determinar nuestro voto.
Pero dice un viejo refrán español que "Es de bien nacidos ser agradecidos". Y muchas personas gays y lesbianas vamos a tenerlo en cuenta, muy en cuenta, el día nueve de marzo. Cuando iremos a nuestros colegios electorales para votar con cabeza y con corazón. O lo que es lo mismo, para votar a la izquierda.

martes, febrero 19, 2008

LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS
Hace unos meses me pidieron en la Red Cántabra de Desarrollo Rural un artículo que contara mi experiencia animando grupos de lectura que dentro del programa Espacio Propio, de la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria, trataban de crear nuevos espacios para el crecimiento, protagonismo y ocio de las mujeres rurales. Ayer mis chicas de Mazcuerras me regalaron un bello cuento editado con preciosas ilustraciones por Kalandraka. El cuento se titula Frederick y habla de un ratón que come palabras para luego compartirlas. En la sencilla dedicatoria me dicen que soy "su Frederick". Y luego firman Pili, Encarna, Margarita, Nena, Bernardina, Rosina, Pilar, Saurin, Evangelina, Carmina, Mariuca, Lina, María Rosa y Rosi.
Son ya muchos meses compartiendo tiempo y letras con muchas mujeres de Cantabria. Y han sido una de las mejores experiencias de mi vida. Así que os voy a dejar aquí colgado el artículo que se publicó en la revista de la RCDR, Braña.
LAS MUJERES QUE LEEN SON PELIGROSAS
(Una experiencia lectora con mujeres del medio rural en Cantabria)

Con este título, Las mujeres que leen son peligrosas, publicó hace algunos meses la Editorial Tusquets un bello libro dedicado a la imagen de la mujer lectora en la Historia del Arte. Tras los elementos plásticos y poéticos del libro, se ocultaba también una realidad más comprometida: la del libro como amigo, como compañero, como espacio privado de la mujer a través de la historia. El libro, la lectura, como ruta a una libertad sentida, soñada, necesitada, cuando hablar de igualdad de género era poco menos que una broma. Recuerdo ahora un bello libro que de seguro acabará entrando en el programa Leyendo con otra mirada organizado por la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria, con la colaboración de numerosos ayuntamientos cántabros y de la Red Cántabra de Desarrollo Rural. Se trata de El abanico de seda, de Lisa See, que a través de la correspondencia entre dos amigas chinas recupera la memoria de un idioma perdido hace un par de años con la muerte de su última conocedora. El Nu Shu, una lengua secreta que las mujeres chinas idearon para comunicarse privadamente entre ellas al margen del control ejercido por una cultura radicalmente patriarcal y en la que se veían sometidas a la voluntad del marido desde el momento exacto de la boda. De nuevo, escritura y lectura como espacios propios, universos donde crecer, soñar, aprender, disfrutar …

En realidad, cuando hablamos de animación a la lectura, uno de esos conceptos que acabará desgastándose por el exceso y la imprecisión de su uso, hablamos del encuentro con el País de Alicia, con la Isla de Robinson, con el Nuncajamás de Peter Pan o la Ciudad Esmeralda de Dorothy. Hablamos del encuentro con la vida hecha fantasía, hablamos de perder el miedo al libro, de aprender a no enredarse en las palabras y dar el salto a la magia, de penetrar las páginas con la seguridad de abandonarnos en el primer capítulo para experimentar y sentir otras existencias. Algunas absurdas, otras imposibles, quién sabe si unas pocas cercanas a las nuestras. Y ése ha sido el reto de los talleres de lectura integrados en el programa general Espacio Propio bajo el título ya apuntado de Leyendo con otra mirada.
El origen fue sencillo. La Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria, bajo la iniciativa de Isabel Méndez Saiz-Maza, quería generar ámbitos de encuentro, información, formación y ocio para las mujeres de nuestras áreas rurales. Es verdad que no sólo para la mujer, a medida que te alejas de los núcleos urbanos y semi-urbanos la vida se va haciendo más dura, más complicada, mucho más limitada en sus posibilidades y opciones. Pero la condición de mujer ha provocado un doble peso del aislamiento. Hablar de igualdad de oportunidades, hablar de justicia, hablar de Mujer, con mayúsculas, obliga a las políticas públicas a luchar porque el tan traído y llevado techo de cristal se rompa con más furia para las mujeres rurales, unas mujeres que han vivido bajo un techo mucho más bajo, mucho más opresivo que otras. Trabajadoras duras, ejemplares, esforzadas. Mujeres sacrificadas y entregadas. Mujeres casi sin formación en muchos casos. Madres, tenderas, hermanas, agricultoras, esposas, ganaderas, amigas, obreras, hijas, maestras, vecinas… Mujeres que merecen toda la atención, porque siempre nos han ofrecido con generosidad la suya.

Y es en ese contexto de la creación de espacios propios, espacios de crecimiento para las mujeres, donde se planteó en el plano del ocio creativo la constitución de clubes de lectura, una fórmula sencilla que ha venido demostrando su eficacia, su poder de atracción desde hace ya varios años y que resulta una referencia clásica en las experiencias de animación lectora. El esquema básico (puede haber muchos desarrollos) es sencillo: Un libro, del que se poseen varios ejemplares que se prestarán primero y serán devueltos más tarde; una persona responsable de la animación y coordinación del grupo; un tiempo pactado de manera periódica (una vez por semana, por quincena …) en el que debatir, reflexionar, compartir, dar vida a lo leído. Y a partir de ahí, la magia de la lectura en voz alta, el contraste entre los lenguajes de la literatura y el cine, la poesía que se mete por sorpresa en un reino dominado por la novela, la excursión a una ruta literaria, …

Manos a la obra. Se propuso el taller de lectura entre las demás actividades de Espacio Propio y un equipo de varias monitoras y un monitor (el que suscribe) iniciaron el periplo por aquellos municipios que quisieron organizar su grupo de lectura. Había que elegir los títulos, y optamos por dar mayor relieve al menos al principio a obras escritas por mujeres o en las que la mujer adquiriera el protagonismo; apostamos por experiencias cercanas, historias capaces de atraer y de generar empatía, sentimiento de reconocimiento; también quisimos abrir algunas miradas hacia otros mundos, edades o culturas. Por fin, quisimos aplicar, de manera lata, un concepto fundamental que sin embargo goza de poco prestigio hoy en las manifestaciones culturales de todo signo: no quisimos renunciar a la calidad. Porque pensamos que la llamada hacia la literatura debe ser a la mejor literatura, ha de abrir muchas puertas, para que luego la nueva lectora, la recuperada lectora, la lectora unidimensional, puedan elegir qué camino o qué caminos elegirán en su propia historia de amor con el libro. No nos equivocamos mucho, y algunos de los títulos de la primera hornada siguen vivos, hasta el punto de haberse convertido en auténticas referencias del programa. Allí estaban Historia de una maestra de Josefina Aldecoa, Por amor a Judit de Meir Shalev, La joven de la perla de Tracy Chevalier, El viaje de la reina de Ángeles de Irisarri y algunas otras a las que se han ido sumando a lo largo de los tres años tres que ya dura la iniciativa La sonrisa etrusca de José Luis Sampedro, La voz dormida de Dulce Chacón, Balzac y la joven costurera china de Sijie Dai, etcétera.
Leer con las mujeres (y algunos hombres accidentales en Entrambasaguas o Piélagos) ha sido hermoso. He escuchado las bellas flexiones del español tal como se entiende en el habla popular de Cantabria con los oídos bien atentos, recuperando sonidos ancestrales y vocablos milagrosamente salvados del castellano viejo o íntimamente relacionados con los bables orientales. Y hasta me aprendí eso que reconocerán seguro “mis chicas” de Mazcuerras y que viene a decir de calleju en camberu y en el trampiscau no me jacis labor. Y hasta me he dado cuenta de que mi vida está tan llena de cosas que no aselo y por eso algunas no me arrejonden ná. He sido testigo de cómo María se ponía triste cuando las peripecias de la maestra de Aldecoa nos llevaron hasta el inicio de la Guerra Civil (en voz baja, muy baja, “Es que todavía se acuerda del hermano que le mataron. Mejor no traigas libros que hablen de guerras”), de las carcajadas que siguen a la explicación de Evangelina cuando hablamos de qué puede atraernos y enamorarnos de otra persona (“Yo en lo primero que me fijé fue en lo bien que ordeñaba”) para encender un debate sobre si es mejor ordeñar con o sin espuma. Supe que si una vaca paría gemelos y eran ternero y ternera, serían estériles.Vi las mujeres de Peñarrubia caminar cuesta arriba para llegar a Linares a tiempo, a las de Mazcuerras acercarse a pesar de los achaques y los kilómetros en bicicleta. A Marisa confesar que por primera vez había terminado un libro, y que le había encantado. A Pili comenzar siempre sus intervenciones diciendo “yo no sé nada y seguro que es una tontería, pero me parece …” para a continuación ofrecer observaciones críticas sobre el libro de auténtico valor y agudeza. A Emilia comentar “yo era buena en la escuela, pero claro, a partir de los nueve me pusieron a guardar las vacas, que había que comer”. A casi todas recordar vidas de trabajo, entrega y sacrificio que no dejaban tiempo. A las dos bibliotecarias que me he encontrado en este viaje a lo más puro y mágico de los libros, Pili en Mazcuerras y Mónica en Val de San Vicente, participar y dejar todo su esfuerzo, todo lo mejor de su iniciativa contra viento y marea para que “sus” mujeres crezcan y disfruten y descansen.

En las anécdotas, algunas divertidas pero … Como la del hombre de edad ya avanzada que al paso de la monitora cada martes decía “Leer, leer, las mujeres donde tienen que estar es en la cocina”. O en la tasca de otro, acompañando el café del animador “Si es que hay que estar locos. Ahora resulta que a estas cuatro chochas les pagan un profesor de Santander”.

No sé si estas líneas llegarán hasta vosotras. Sois mujeres de Entrambasaguas, de Solórzano, de Selaya, de Carriedo, de Peñarrubia, de Val de San Vicente, de Mazcuerras, de Penagos, de Marina de Cudeyo, de Ribamontán al Monte… Habéis leído y compartido conmigo vuestras impresiones y a veces partes importantes de vuestras vidas. Hemos reído, discutido y hasta alguna vez llorado. Hemos comido esos bizcochos llenos de sabiduría que salen de vuestras manos. Hemos vivido tratando de exprimir esos tiempos semanales hasta que dieran de lleno todo su jugo. Sería difícil poder explicaros todo lo que he aprendido de vosotras, todo lo que os debo. Recuerdo haberos dicho al principio de cada grupo, no vamos a leer para aprender, eso en el colegio; vamos a divertirnos, a disfrutar leyendo (aunque hemos aprendido muchas cosas a partir de cada libro, ¿verdad?). Simplemente espero haber podido comunicaros siquiera un poquito de mi pasión por la lectura, un poco de esa chispa que se me encendió de niño y que sigue teniéndome enfermo, letraherido. De ese amor por la literatura que debe ser también amor por las personas y que he renovado tantas veces con vosotras, gracias a vosotras.
Pero cuidado. Muchas os habéis encontrado con todo un reto, con todo un mundo nuevo que explorar y que os permitirá ser más libres, elegir más voces, más caminos. Os habéis convertido en mujeres peligrosas. Y se trataba de eso.

sábado, febrero 16, 2008

TOMAR PARTIDO
La foto de JC Verchère captura un hermoso y fugaz instante de la coreografía Mozart Requiem que esta misma noche tuve la oportunidad de presenciar en el Palacio de Festivales de Cantabria.
El Ballet d'Europe y su director y coreógrafo Jean-Charles Gil pusieron sobre el escenario todo un ejercicio de honestidad y de pasión. Esa es la maravilla del arte. Cuando crees en lo que haces, cuando encuentras el camino por el que dirigir los pasos de tu espíritu, cuando das rienda suelta al lenguaje y provocas el estallido de las emociones, cuando abres la ventana de tu cuerpo y lo conviertes en ese dios que crea y crea y crea y construye cada día una nueva verdad, entonces has tomado partido.
No son necesarias alharacas ni fastos ni grandiosos montajes. En el Mozart Requiem sólo los cuerpos, el color blanco, los neones blancos y agresivos, la música de Mozart sirven para iluminar el tiempo de la vida y de la muerte. Para descerrajar de un golpe certero nuestras dormidas neuronas y alimentar el tiempo del asombro.
Lo recuerdo hermoso, violento, apasionado, tenso, dulce, brutal, encendido, lascivo, sorprendente. Lo recuerdo lleno de hombres y mujeres capaces de entregarnos su belleza, provocando un movimiento continuo en el que en un mismo instante varios cuerpos, figuras, movimientos, deseos, combinaciones trataban de conseguir el privilegio de una mirada. Mis ojos, qué le vamos a hacer, trataban de seguir la estela de un pequeño dios griego, Pierre Henrion, uno de los rostros más bellos que vi nunca además de un bailarín magnífico. Pero ni siquiera su hermosura pletórica consiguió que dejara de navegar entre los bailarines, que dejara de disfrutar con uno de los espectáculos más bellos y provocadores que recuerdo en mucho tiempo.
Tomar partido por el arte. Tomar partido por aquello en lo que crees.
Qué difícil tomar partido en este Santander, en esta Cantabria. Aquí donde las fronteras son estrechas, nos conocemos tanto, nos controlamos tanto, nos censuramos tanto. Aquí donde llevamos una larga historia de caciques primero y redes clientelares más tarde, donde siempre tenemos la disculpa perfecta para decir que no, que no me mojo, que luego se paga.
Y lo triste es que es cierto. El viejo Rukaegos siempre ha tenido un poco de Quijote y un bastante de imbécil sabe que hay siempre pagos pendientes. Tal vez su propia irresponsabilidad le haya obligado a tomar partido desde peque, cuando ya montó un par de huelgas en el instituto o se pasó la carrera de movida en movida. Tal vez por eso crea que a veces es necesario tomar partido, defender tus posiciones y tus convicciones. Tal vez por eso crea que mientras tantos elijan el silencio será cómodo durante un tiempo pero acabará llegando el día en que se necesiten un compromiso, una voz. Y no se encuentren. Ya sabéis, Niemöller, "Primero vinieron a por los judíos ... pero yo no era judío".
En estos días hay cosas importantes en juego. Frente a la verdad artística y sorprendente del Mozart reinventado por Sokolov; ante la pasión honesta de los cuerpos ofrecidos por los bailarines de Jean-Charles Gil, los títeres de la mentira hablaron anoche en el Palacio de los Deportes de Santander. Hablaron para mentir, para arañar ese poder que consideran su privilegio de clase, para combatir la igualdad, para quitarnos derechos.
Pero en mi Santander, en mi Cantabria, muchas buenas personas, abiertas, tolerantes, libres, arriesgadas, elegirán de nuevo estar calladas.
Puede que sean más inteligentes que quienes hablamos tal vez demasiado. Pero con su silencio, todos perdemos.
¿Qué tal un poco de P.A.Z. para Cantabria?¿Defendemos un poco también aquí la alegría?

martes, febrero 12, 2008

CONTRA LA PPUREZA, CONTAMINACIÓN
Al contrario que esos artistas de la hipoteca y el fin de mes que son Hope Aguirre, Manuel Pizarro, Fernández Lasquetty "el Duro" o Mariano Rajoy, utilizo cada día el transporte público. Ese autobús municipal que a primera hora de la mañana viaja repleto de mujeres inmigrantes rumbo a hogares acomodados donde trabajan como empleadas del hogar o cuidan a nuestras personas mayores. Mujeres que trabajan para salir adelante, que llegaron al occidente opulento en busca de oportunidades para sus hijos y una vida mejor para sus familias. Mujeres de rostro sereno, lleno de dignidad. El tren de cercanías que a última hora de la tarde regresa a Santander cargado de hombres de idiomas imposibles, gastados después de tantas horas en la construcción. Los últimos autobuses, donde jóvenes inmigrantes que trabajan como camareros viajan con cara de sueño tras haber servido durante diez horas cafés cortados de esos que a Arias Cañete le parecen peores que los que tomaba cuando no teníamos trabajadores invitados (me gusta esta expresión, traducida literalmente desde el Gästarbeiter que los define en Alemania).
Paseo por el Santander posible y contemplo como poco a poco los rostros diversos se hacen parte del paisaje. Niños con ojos rasgados, mujeres con túnicas de colores, hombres con turbante, muchachas latinas, chavales del Magreb, ancianas chinas, recias mujeres del Este ...
Me gusta que estén aquí. Siento por ellos el más profundo de los respetos. Sé que han pasado penalidades para llegar, fronteras y burocracias; que ha sido difícil para ellos salir adelante en un país de lengua y costumbres diferentes. Que han tenido que soportar nuestros prejuicios. Y a pesar de todo, son hoy ciudadanas y ciudadanos de la patria que me gusta, del Santander que quiero, de la Cantabria que sonríe, de la España que vibra.
Entre ellos, claro, hay criminales y personajillos turbios. Entre nosotros también. Hay costumbres que no me gustan. Entre nosotros también. En realidad no hay un ellos y un nosotros sino un todos. Todos formando parte de un mismo barco que viaja hacia el futuro. Todos formando parte de ese tejido rico y diverso en el que aprendo cada día tantas cosas.
Me niego a convertirlos en criminales. Me niego a ese discurso irresponsable, populista y xenófobo que Rajoy y sus sicarios escupen estos días en los medios. Me niego al discurso del miedo, a alentar las fobias nacionalistas y demagógicas que tan caras se están pagando en Europa. Apuesto por un país abierto y acogedor, apuesto por una inmigración ordenada e integradora, apuesto por el rigor, la seriedad y la convivencia. Apuesto por dar alas a nuestros valores, a aquellos que forman y han formado parte de la mejor aportación de Occidente a la historia, y que sólo pueden ser los derechos fundamentales y la cultura de la libertad. Y que se aprenden con el diálogo, la vida común, la educación, las manos abiertas. Apuesto por una España, una Cantabria, un Santander bien contaminados.
Para vosotros, Javier, Perla, Hammadou, Asén, Alexey, Robert, Facu, Kristyna, Olga, Mihai, Nancy, Diego, Joao, Mauricio, Omar, Evelyn ... buenos amigos de países diferentes o simplemente trabajadores que me encuentro en la cotidiana lucha por el pan. Para ti sobre todo, Leo. Perdón. Perdón por las palabras insensatas y criminalizadoras de tantos medios y tantos políticos indecentes que hablan también en mi país, pero que no son la voz de mi país.
Gracias por estar aquí, entre nosotros. Por favor: contaminadnos.

lunes, febrero 11, 2008

BLOGGING DAYS
Hace ya un año y medio que en medio de un pequeño arrebato de exhibicionismo y locura decidí abrir un blog. ¿Hora de una evaluación de impacto ambiental? Pues allá va.
Un Santander Posible. Elegir un nombre que tratara de sugerir y abrazar los contenidos que querían compartirse con todos vosotros desde mis palabras. Había una intención bastante política en origen, un deseo de llamar la atención sobre todas aquellas cosas que podían ser diferentes en este pequeño lugar del mundo acostado junto al Mar Cantábrico. Un deseo de que nuestra ciudad apostara por caminos más vivos y más abiertos. Poco a poco, el Regino personal se ha ido imponiendo al Regino "político" (si es que alguna vez lo hubo strictu sensu). Y vosotros mismos habéis ido comprobando que los contenidos del blog se han ido despegando y desapegando de Santander. Sobre todo desde que la posibilidad del cambio se durmiera, como Zarzarrosa, por ¿100 años? Ahí estáis vosotros para evaluar lo ganado y lo perdido con la aparición de temas de más vuelo y sobre todo con algunos escritos más íntimos y a veces descarnados. Todos juntos configuran un poco de ese tío complicado y raro que escribe detrás del seudónimo RUKAEGOS.
¿Rukaegos? Un viejo arroyo de alta montaña, de aguas nacidas de las nieves campurrianas, recibe según esa memoria antigua y semiolvidada de nuestros pueblos el nombre de Rúcegos. Ru ... origen etimológico de río desde su raíz indoeuropea. Cegos ... ¿una evolución de caedo?¿aparecer?¿el lugar en el que nace el río? Es una interpretación posible (hay dos o tres variantes más en la misma dirección). El Rúcegos atraviesa la finca de la torrona medieval que en Espinilla de Campoo se nos está cayendo a los Mateo, del S.XIII, con los blasones del muy campurriano linaje de los Ríos y en la familia desde tiempos inmemoriales, habitada por apellidos tan célticos como Bear, por gentes emparentadas por vía bastarda con los Grimaldi monaguescos (un día os cuento del abuelo Facundo) y sede de la farmacia abierta en el XIX por el primer Regino Mateo, el que luego abriría la segunda farmacia más antigua de Santander. Rúcegos, un nombre que se hubiera perdido sin la memoria de mi padre, que adoraba los pagos campurrianos. Un Rúcegos convertido en Rukaegos para darle un aire de héroe mítico que chupó mi personalidad cibernáutica. Y que hasta ha sido usurpado y plagiado en malas páginas de maricas malas y peperas para forzar debates absurdos en los que no tuve ni arte ni parte.
Un año y medio ... Dos meses sólo con un sorprendente contador de visitas que habla de un par de visitantes habituales desde lugares extraños en los Estados Unidos, con una sorprendente asiduidad de lectores desde Alicante (supongo que alguna página web redirecciona desde allí). Y con muchos visitantes de Cantabria. También Madrid, Gijón, Granada, Sevilla, Jerez, Valencia, Buenos Aires, Bruselas, Manchester, Montevideo, Vigo o Donostia. En estos momentos, el promedio desde que hay contador es de unos 50 visitantes por día, con tendencia al alza. Las visitas son largas (promedio 8 minutos) lo que significa que aunque no me comentáis mucho ¡me leéis! (Gracias, gracias: sé que es difícil aguantar mi infinita verborrea). Y llegan desde muchos lugares, pero en los últimos tiempos tengo que agradecer a Dos Manzanas, Alfonso Saborido, Ana de la Robla, el Escéptico Jesús Cabezón o Ruth Carrasco la cantidad de visitas que me proporcionan.
Un año y medio en que gente estupenda que no conocía se ha hecho habitual del Santander posible. Alfonso, Ágata, Elena, Frantic ... Y se ha sumado a las visitas de amigas y amigos que venían justificando los empeños del Santander posible.
Un momento malo ... cuando estuve a punto de clausurar el blog tras la honda decepción de las elecciones municipales del último mayo. El amago de despedida es, hasta el momento, el post más comentado: al que habría que sumar varias llamadas telefónicas y SMS de ánimo. Sin esas casi 50 voces el blog habría desaparecido. Tras esa entrada, Los hombres del triángulo rosa y la denuncia de la negativa a celebrar una boda entre dos chicos en cierto hotel (batalla ganada al final gracias a la gestión de ALEGA) han sido los posts no sé si más leídos pero sí más comentados.
Un momento divertido y friki: Las consecuencias de mi apoyo a Gamoneda, con crítica local incorporada, que acabaron desbordando las redes de cotilleo cultureta local, con admoniciones más o menos indirectas incluidas. Ya leisteis lo de Primo de Zumosol, jeje. Bueno ... el incidente resituó algunas personas y relaciones en el lugar correcto: siempre se aprende.
Un momento doloroso y bello ... la evocación de Lander llena de amor y de daño. Sé que os conmovió a muchos y os agradezco vuestra presencia también entonces.
Un momento esperado: la llegada del primer anónimo insultante, creo que remitido por Ruti jejeje indignado por la aparición mariana en "Misiva urgente de la Virgen a Carlos Iturgaiz". Que las descalificaciones tardaran quince meses en aparecer me parece todo un logro, visto lo visto por la blogosfera. El "anónimo" me conoce, claro, ya que dice que soy un cabezón con la cabeza hueca, y visto el globo terráqueo que acarrean mis hombros y el soniquete ecoecoecoooo de mi mononeurona, tiene todita la razón. Bienvenidos también los oscuros escribientes.
Un momento grande: todas vosotras y vosotros. No pongo nombres porque a muchos no os conozco u os reconozco, pero sé que estáis ahí, leyendo casi cada día esta bitácora a veces triste, a veces apasionada, a veces alegre, a veces indignada, a veces injusta o equivocada (perdón a quienes se hayan sentido heridos en algún momento y con motivo). Siempre vuestra.
Gracias.
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Un Santander Posilbe by Regino Mateo is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
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